Mesopotamia - Introducción
Las civilización fluviales
El clima y la geografía tuvieron mucha importancia en la aparición y desarrollo del antiguo Egipto y
Mesopotamia. Los períodos con menos lluvias provocaban sequías que tenían como consecuencia la
pobreza y el hambre. Cuando llegaban las lluvias, los ríos se desbordaban inundando las zonas de cultivo
próximas. Se hizo necesario idear alguna forma de neutralizar los efectos de las sequías y las
inundaciones.
Algunos pueblos asentados en los valles de grandes ríos aprendieron a aprovechar las crecidas de las
aguas con construcciones hidráulicas. Con los canales o las acequias encauzaban el agua dulce de los ríos
hacia nuevas zonas de cultivos. Con los diques o presas cerraban o abrían la entrada de agua evitando
inundaciones. Con los embalses retenían aguas en superficie o en aljibes subterráneos. Se idearon
pequeñas máquinas iniciándose las ciencias mecánicas (poleas, palancas, carretillas). La agricultura que
utiliza infraestructuras para regar se llama agricultura de regadío. La que solo usa el agua de la lluvia se
llama agricultura de secano. La agricultura de regadío es más productiva, es decir, produce más que la de
secano porque aprovecha mayor cantidad de agua y porque los ríos van depositando en el fondo restos
vegetales que fertilizan la tierra: el limo.
Además de conseguir mayor producción de los cultivos, se aumentó la superficie cultivada y se
practicaban otras actividades económicas complementarias como la ganadería, la pesca y la caza. Con la
mayor producción de alimentos apareció el excedente, es decir, la producción sobrante. Esto tuvo como
consecuencia el aumento de la población.
Sacerdotes y constructores
La gran mayoría de las sociedades antiguas eran politeístas, es decir, creían en la existencia de muchos
dioses, cada uno de los cuales tenía, muchas veces, dominio sobre algún aspecto de la naturaleza (como
el cielo, los mares, los ríos, y la cosecha) o de la actividad humana (la fecundidad, la guerra, etc.). Para
conseguir el favor de los dioses, los habitantes de la antigua Mesopotamia levantaron edificios en su
honor llamados templos. Al frente de los templos se encontraban los sacerdotes: una elite religiosa
encargada del culto que supervisaba el cobro del tributo (“regalos” que el pueblo hacía a los dioses). Con
el tiempo, el control de los tributos permitió a los sacerdotes independizarse de la labor agrícola: ya no
tenían que producir su propio alimento, pues otros lo hacían por ellos. Eso les permitió, en algunos casos,
dedicarse a la observación de la naturaleza e ir acumulando conocimientos, algunos de los cuales se
mostraban sumamente útiles en la vida cotidiana. Los sacerdotes aconsejaban a los campesinos cuándo
cultivar estudiando los astros para saber la estación en la que estaban, es decir, se hicieron astrónomos.
Dividieron el año en 12 meses, el mes en 4 semanas y la semana en 7 días, siguiendo la cronología lunar.
Para mejorar la producción, los sacerdotes planificaban la realización de construcciones hidráulicas para
las que se requería coordinar el trabajo de muchas personas. Al principio los campesinos trabajaban en
estas construcciones en los períodos “muertos” de las labores agrícolas (después de la siembra pero
antes de la cosecha, cuando la actividad en los campos es menor), pero con el tiempo se hizo necesario
que un grupo de personas trabajaran en ello exclusivamente. En la medida en que lograron reunir y
coordinar el trabajo colectivo de gran parte de la población, e incluso tener a su cargo población
especializada alimentada con los tributos de todo el pueblo, los sacerdotes se fueron convirtiendo en la
clase dominante de estas sociedades.
Contabilidad y escritura
Además de su función ligada al culto, los templos funcionaban como almacenes: la comida era colocada
allí bajo protección de la divinidad (es decir, del sacerdote) para su posterior redistribución. En la medida
en que el cobro de tributos se fue haciendo más complejo y que fue siendo necesario calcular raciones
para numerosos trabajadores especializados, así como toda clase de deudas u operaciones comerciales,
fue necesario desarrollar algún sistema que permitiera registrar esta información. La contabilidad es,
entonces, una de las principales razones que explica el surgimiento de la escritura en las ciudades
mesopotámicas. Muy especialmente fue Uruk la primera ciudad en desarrollar un sistema de escritura,
consistente en la realización de marcas sobre tablillas de arcilla, que se endurecían cuando eran
sometidas al fuego. Esta escritura recibe, por la forma de cuña que tenían esas marcas, el nombre de
escritura cuneiforme. Tradicionalmente se utiliza este descubrimiento para marcar el fin de la Prehistoria
y el comienzo de Edad Antigua.
Para facilitar las cuentas, los sacerdotes establecieron unidades de medida de peso que funcionarían
como equivalentes. Es decir, para poder comparar el valor de bienes tan distintos como bueyes, gallinas,
tejidos o herramientas de labranza, necesito algún objeto que me sirva de medida. Por su carácter no (o
no tan) perecedero, se recurrió con frecuencia a los metales, sobre todo la plata. Las cuentas y cálculos
complejos derivaron a su vez en el desarrollo de las matemáticas. Los mesopotámicos utilizaron un
sistema sexagesimal (con base en 60) derivado de su modo de contar empleando las falanges de los
dedos (12x5). Esto ha llegado a nuestros días en la forma de contar el tiempo: 24 horas al día de 60
minutos cada uno de 60 segundos.
Comercio y nuevos inventos
Aunque entre los habitantes de una misma ciudad todavía no había comercio y se seguía ofreciendo la
producción sobrante en forma de regalo o préstamo, en ocasiones los templos necesitaban obtener
materias primas que no había en su territorio, como los metales. Entonces enviaban a personas a otros
territorios con el cometido de intercambiar productos. Surge así el comercio. Las rutas comerciales
podían ser peligrosas, por lo que una de las preocupaciones de las flamantes ciudades destacar hombres
armados que custodiaran los caminos. El descubrimiento del bronce permitió dotar a estos guardias
mejores armas que las que en general podían procurarse los asaltantes, fortaleciendo aún más la posición
de fuerza de las autoridades de las ciudades, y generando a su vez la necesiad de nuevas (y seguras) rutas
comerciales para asegurarse el aprovisionamiento de uno de los componentes, bastante escaso, que
forma esta aleación: el estaño. Además, la necesidad de transportar mercaderías estimuló la producción
de cerámica para fabricar vasijas, y el comerció se vio a su vez facilitado por nuevos descubrimientos
como la rueda, el carro y la navegación a vela. De esta época data también el descubrimiento,
posiblemente casual, del vidrio.
Ejércitos y estados
Las ciudades vecinas se repartían las zonas fronterizas, pero no siempre se ponían de acuerdo. Los
desacuerdos podían acabar en conflictos armados o guerras. Para defenderse de ataques exteriores las
ciudades se rodearon de grandes construcciones defensivas como torres y murallas. Aunque al principio
todos participaban en la defensa (o de los ataques), con el tiempo la actividad militar se especializó y
aparecieron los ejércitos formados por soldados profesionales, esto es, que no trabajaban de otra cosa
sino que recibían una paga por su labor militar. El desarrollo de los ejércitos trajo aparejada la aparición
de otra figura podía (o no) provenir de las filas de la elite sacerdotal: los generales. En los casos en los
que la figura del general coincidió con la del sumo sacerdote (es decir, el sacerdote encargado del templo
principal de la ciudad) tuvo lugar una acumulación de poder tal que le permitió situarse por encima del
resto de la elite. Tiene lugar así la aparición de los primeros monarcas de la Historia. Los reyes, que
gobernaron con el apoyo de la elite sacerdotal (subordinada a ellos, pero muchas veces presta a
rebelarse en defensa de sus propios intereses) se construyeron grandes residencias llamadas palacios
que pronto eclipsaron a los templos como principales centros de poder.
Los gobernantes necesitaban hacer tareas más complejas que requerían el trabajo de muchas personas,
como por ejemplo realizar grandes construcciones hidráulicas o grandes construcciones defensivas, como
murallas o torres. Los campesinos trabajaban en estas construcciones en los períodos que no tenían que
trabajar en el campo, pero para organizar el trabajo los gobernantes necesitaban que un grupo de
personas trabajaran para ellos exclusivamente. Las personas que ayudan y obedecen al gobernante, se
llaman funcionarios y se dividen en grupos con tareas diferentes llamados instituciones. Las instituciones
se mantienen aunque cambien las personas que las integran. Cada institución se dedica a tareas
diferentes, por ejemplo:
● El ejército, cuya función original era la de defender la ciudad de agresiones exteriores. Para
mantenerlos los gobernantes cobraban tributos o impuestos a los habitantes, o saqueaban otros
territorios, en caso de ser ellos los agresores.
● El Templo, cuya función original era conseguir el favor de los dioses. También cobraban
impuestos o tributos a los habitantes por ello.
El conjunto de instituciones que ejercen su control sobre un territorio independiente y sobre sus
habitantes se llama Estado. La organización del Estado es jerárquica, es decir, unos funcionarios mandan
y otros obedecen. El primer tipo de Estado compuesto únicamente por una ciudad y sus alrededores, se
llama ciudad-Estado. Dicho de otra forma, se trata de una ciudad independiente.
Imperios e impuestos
Cuando una ciudad era más grande y más rica que otra ciudad próxima, sus gobernantes podían
aprovechar su superioridad para atacar y conquistarla. Con las guerras el vencedor saquea la riqueza de
su enemigo y los esclaviza. Una ciudad que se ha expandido lo suficiente, conquistando a numersas
ciudades y pueblos circundantes se convierte en la capital de un pequeño imperio. El primero en
Mesopotamia fue el rey Sargón de Acad (2.300 a.C.), quien logró conquistar todas las ciudades-estado de
la región. Dado que la muerte de un monarca siempre generaba un período de crisis hasta que surgía una
nueva autoridad, y dado que con frecuencia los hijos de los reyes aspiraban a tener el mismo poder que
sus padres (y, si gozaban del favor de estos, contaban con una ventaja nada desdeñable sobre posibles
competidores), muchas veces fue la norma que se sucedieran, durante varias generaciones, reyes de una
misma familia. Esto recibe el nombre de dinastía. El de Acad fue el primer imperio mesopótamico pero
no el único. Con el tiempo surgieron otros, como el Babilónico o el Asirio. Un imperio, entonces, es un
tipo de Estado que se caracteriza por su gran extensión territorial y su dominio sobre pueblos diferentes.
Con la aparición de los imperios se generaliza el cobro de tributos o impuestos, sea en especie
(generalmente comida), trabajo o metales. Además, los pueblos sometidos pueden ser sometidos a
alguna forma de esclavitud, ya sea individual o colectiva.
Las diferencias sociales
Con las primeras civilizaciones la forma de vida de las personas era muy diferente según el grupo al que
pertenecían, el grupo social.
Los grupos privilegiados eran los que tenían más poder: el gobernantes y a los funcionarios más
importantes llamados altos funcionarios (gran sacerdote, jefe del ejército). En Mesopotamia, el principal
gobernante era el rey-sacerdote (en Egipto había reyes divinizados, llamados faraones). Algunas familias
fueron acumulando propiedades se convirtieron en ricos propietarios. Estos influían en los gobernantes y
ocupaban los cargos de altos funcionarios.
Los no privilegiados eran los otros funcionarios que obedecían a los anteriores (sacerdotes, escribas,
artesanos, constructores, soldados, sirvientes) y los campesinos (90% de la población) que pagaban
impuestos a los sacerdotes y estaban sometidos a los militares.
Finalmente, estaban las personas sin libertad o esclavos. La condición de esclavo se adquiría de tres
formas: por ser prisionero tras una guerra, por no pagar las deudas o por ser hijo de esclavos.