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Didáctica de la Literatura Infantil y Juvenil

Este documento resume la historia de la literatura infantil y juvenil. Comienza con una definición de este género y luego discute los orígenes de la literatura oral. Explica que la literatura infantil ha evolucionado de tener un propósito principalmente didáctico a considerar también el entretenimiento y la imaginación. Finalmente, traza brevemente el desarrollo de este género desde la Edad Media hasta el siglo XVIII cuando empezó a considerarse al niño como un ser con entidad propia.

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Didáctica de la Literatura Infantil y Juvenil

Este documento resume la historia de la literatura infantil y juvenil. Comienza con una definición de este género y luego discute los orígenes de la literatura oral. Explica que la literatura infantil ha evolucionado de tener un propósito principalmente didáctico a considerar también el entretenimiento y la imaginación. Finalmente, traza brevemente el desarrollo de este género desde la Edad Media hasta el siglo XVIII cuando empezó a considerarse al niño como un ser con entidad propia.

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DIDÁCTICA DE LA LITERATURA INFANTIL Y ANIMACIÓN A LA LECTURA:

EXAMEN:

TEMA 1 – ¿Existe una literatura infantil y juvenil?:

1.2 - Delimitación del término:

En un intento de evitar la posible dispersión terminológica que pudiera provocar esa ‘variedad’ de definiciones,
recurrimos a Pedro C. Cerrillo quien considera que «la LIJ es, ante todo y sobre todo, literatura sin –en principio–
adjetivos de ningún tipo; si se le añade ‘infantil’ o ‘juvenil’ es por la necesidad de delimitar una época concreta de la
vida del hombre que, en literatura, está marcada por las capacidades de los destinatarios lectores y, en menor
medida, por gustos e intereses lectores muy concretos, así como por sus posibilidades de recepción literaria».
“Escribir para niños no es escribir para tontos”. Mezcla de hechos reales o fantasías imaginarias: ficción. Imaginación,
lenguaje estético, artístico. Literatura infantil y juvenil abarca de los 0 a los 18 años.

El niño lector (siglo XIX-XX): la noción de niño llega a configurarse como un estatuto digno de ser mirado y estudiado
desde todas las disciplinas. (Robledo, 2000).

1.3 - Literatura no es sinónimo de libro:

La literatura es anterior al libro, como soporte o contenedor de textos. La literatura oral existió antes que los libros.
Son discursos, textos, literatura, que se transmite a través de la voz y del cuerpo y que reside en la memoria, pues
atraviesa generaciones. Riqueza folclórica de una comunidad. Está compuesta por adivinanzas, rimas, retahílas,
cantilenas, nanas. Esa literatura oral se ha ido recogiendo por escrito con miras a evitar su desaparición. Además, ese
tipo de literatura es esencial para el niño porque las palabras escuchadas están empapadas de emoción, de
sentimientos e imágenes, miradas, silencios, tonos de voz, cultura que perdurarán toda la vida. - HAY CLASE
MAGISTRAL DE LA LITERATURA ORAL.

1.4 - Instrumentalización de la literatura o literatura instrumentalizada en el aula:

Literatura como entretenimiento, placer y creatividad. Para transmitir y contar. Con la literatura se aprenden otras
culturas, costumbres, experiencias. Objetivo didáctico, pedagógico e instrumental. Se utilizan esos textos como un
medio para aleccionar y enseñar, es decir, con un fin de utilitarismo curricular, para cumplir objetivos educativos o
escolares de una etapa determinada. La literatura nos puede enseñar, pero no es su función principal ni su única
función. También entretiene.

Instrumentalización de la lectura: medio por el cual se utiliza la literatura y la lectura para cumplir con un objetivo
curricular. Ejemplo: Explicar un cuento que hable de la ortografía. / Buscar x palabras llanas, agudas, esdrújulas en x
libro. (No se lee por placer, se lee con el fin de aprender)

Por tanto, en el aula se debería despojar a la literatura de todo ese disfraz utilitarista, de esa instrumentalización
educativa, lo que no significa que estemos negando su valor pedagógico o su carácter de aliado del trabajo escolar,
pero no se podría considerar como un recurso para mostrar la Literatura Infantil y Juvenil como género artístico.

Se puede usar la literatura instrumentalizada (para aprender) pero es muy importante conservar el fin por el que la
literatura ha sido escrita, creada. Por placer, para entretener, para fomentar la creatividad.

Leedor: Aquél que sabe distinguir el código que lee. Interpreta los fonemas. Tiene velocidad lectora, buen ritmo. Un
alumno leedor es aquel que ya se aprendió las palabras y las frases.

Lectores: Aquellos que interpretan lo que leen y saben descifrarlo e imaginárselo. Buena puntuación, buena
expresión oral, buena interpretación. Aquellos que muestran el interés por leer.

Debemos formar más lectores que leedores.

1.5 - Características y funciones de la Literatura Infantil y Juvenil:

1. Es muy generosa en ideas tratadas, es decir, en la LIyJ podemos encontrar cualquier tema que pueda servir
para crear ideas fantásticas, como para mostrar la realidad tal y como es.
2. Sobre todo la tradicional, aquella que tiene un origen oral, suele presentar animales humanizados.
3. Los personajes protagonistas suelen ser niños o adolescentes que en muchas ocasiones se caracterizan por
ser fascinantes o asombrosos.
4. Sobre todo en los cuentos de hadas, los personajes no son ambivalentes, es decir, que no son buenos ni
malos al mismo tiempo, como somos todos en realidad. Para que entiendan la situación deben
presentárseles el lado bueno y el lado malo.
5. Phantasia significa facultad mental para imaginarse cosas inexistentes, traducir los sueños humanos...
6. Predominan también los diálogos sencillos que facilitan la lectura haciéndola ágil y cómoda.
7. La acción sobresale sobre a descripción.
8. Los inicios de los cuentos tradicionales suelen ser atemporales y neutros, no muy concretos.
9. Las repeticiones son importantes porque facilitan al niño, sobre todo cuando son más pequeños, prever qué
ocurrirá cuando alguna acción se repite.
10. El humor está muy presente en gran parte de las obras infantiles.

Funciones de la LIJ según Teresa Colomer (2010): iniciar el acceso al imaginario colectivo, desarrollar el dominio del
lenguaje y servir como instrumento de socialización. Desarrollo psicológico, evolutivo y cognitivo.

1.6 - Tipos de libros infantiles:

Libro-juego, libro de imágenes o imaginarios, abecedarios, álbum ilustrado (se requiere interpretar la imagen y
algunas frases o palabras complementan esta misma), cuento ilustrado (el protagonismo lo tiene la letra, la historia
que se cuenta, y la imagen complementa esta misma), poemarios, libro informativo, cómic o tebeo.

TEMA 2 – Breve historia de la LIJ, principales géneros y su utilidad en el aula de Primaria:

2.2 - Breve historia de la Literatura Infantil y Juvenil:

En 1450 se inventó la imprenta y en 1478 llegó a España. Orígenes de la Literatura Infantil y Juvenil: Procede de la
literatura oral y empezó con un principio didáctico. Luego se fue expandiendo en otros ámbitos.

Edad Media hasta s.XVIII: Se caracteriza por la creación y publicación de obras con una intención eminentemente
didáctica.

Siglo XIV: los relatos de El conde Lucanor, escrito por el Infante Don Juan Manuel. Esa obra incluye 50 apólogos con
los que se pretendía aprender el arte de vivir. Está vinculada a la narrativa oriental que introdujeron los árabes y
consistía en que un discípulo le pregunta algo al maestro y este le respondía con una historia breve que contenía una
enseñanza o moraleja final.

“Lo que sucedió a una zorra con un cuervo que tenía un pedazo de queso en el pico.”

En el siglo XV, el Marqués de Santillana escribió su Proverbios de gloriosa doctrina y fructuosa enseñanza sobre
temas fundamentales como el amor, la castidad, la gratitud, la crueldad… También en este siglo, destacaría el
famoso Isopete historiado, de Juan Hurus, que recoge las fábulas de Esopo traducidas al castellano.

En el siglo XVII se continuaba con los relatos y textos morales. Destacan, ante todo, las fábulas cuyos exponentes
principales serían Sebastián Mey en España (con su Fabulario de cuentos antiguos y nuevos) o el francés Jean de la
Fontaine, autor de las Fábulas para la educación. En ese mismo siglo, también sobresale el Orbis sensualium pictus o
Mundo pintado, del monje y pedagogo alemán Amos Comenius. Esta obra se considera el primer libro ilustrado para
niños.

En el siglo XVIII se empieza a considerar al niño como un ser con entidad propia, aunque aún siga perviviendo la
finalidad moralizante o didáctica en la literatura ‘dirigida’ a los niños. Solo tres años antes de la llegada de este siglo,
en 1697, el francés Charles Perrault publicó los famosos Cuentos de mamá oca introduciendo la magia y la fantasía
en la literatura infantil, aunque siempre con moraleja…

Habría que destacar el famoso Isopete historiado, de Juan Hurus, impreso en Zaragoza en 1489 y que recoge las
fábulas de Esopo -fabulista griego, considerado el inventor del género- traducidas al castellano. O el Amadís de
Gaula, impreso también en Zaragoza en 1508, libro de caballerías de gran éxito y popularidad en nuestro país y que
llenaría el tiempo de ocio de grandes y pequeños.
Obris sensualium pictus es un libro de imágenes basado en el concepto de aprendizaje lúdico, es decir, de
aprendizaje como juego, y se considera innovador dentro de la literatura infantil. Cada palabra estaba acompañada
de un dibujo, por ejemplo, árbol, pez, valle... Se publicó en cuatro idiomas - latín, alemán, italiano y francés- y se
trata de un libro de concepción muy moderna escrito con miras de atraer a los niños.

Se hacía necesario educar, proteger y tratar a los niños de forma diferente a los adultos. Para lograr este objetivo
también habría que dedicar un tipo de literatura específica y especial a los más jóvenes, aunque todavía fuese con
una intención didáctica.

En 1762, el también francés Rousseau, publicó su Emilio, un manual de educación con el que se revolucionaría la
enseñanza y también el concepto de niño, diferente al adulto. La fábula sigue siendo uno de los géneros preferidos
en este siglo y tanto Félix Mª Samaniego como Tomás de Iriarte, publicaron sus conocidas fábulas adaptadas a la
psicología infantil.

Del siglo XVIII también serían La bella y la bestia, relato incluido en El almacén de los niños, obra de la francesa
madame Leprince de Beaumont.

En nuestro país también habría que destacar la publicación, en 1798, del primer periódico infantil. Ese periódico
llevaba por título Gazeta de los niños. Debemos hablar de la existencia de otra corriente literaria más popular, más
folclórica y de tradición oral que aún pervivía en ese momento. Esta corriente popular se manifestaba en
composiciones que se difundían con el nombre de aleluyas o aucas. Se trata de manifestaciones muy atractivas y
fáciles de entender. Las aleluyas han pervivido hasta hoy y originariamente eran estampitas religiosas con
ilustraciones cristianas sobre la vida de la Virgen, la Historia Sagrada...

El siglo XIX es considerado el siglo de oro de la literatura infantil. Fue durante ese siglo cuando se produjo un gran
ensanchamiento del concepto de libro para niños.

Como autores más destacados encontraríamos a los hermanos Grimm, que publicaron sus famosos cuentos con un
final algo más edulcorado. O Hans Christian Andersen, que en 1835 publicó sus primeros Cuentos para niños llenos
de ternura y sentimiento. Poco después, en 1837, Charles Dickens publicó Oliver Twist, y un poco más tarde, en
1850, publicaría David Copperfield. En 1846, Edwar Lear publicó El libro del absurdo (sinsentido), que rompería con
tendencias anteriores gracias a ese absurdo, al nonsense, al sintensido.

De obligada lectura sería La isla del tesoro (1883), de Robert Louis Stevenson o El libro de la selva (1894), de Kipling.

Desde Italia, y también a finales del siglo XIX, nos llega Pinocho, obra de Collodi que tuvo, y sigue teniendo,
numerosos fans.

En nuestro país destaca Fernán Caballero, que se encargó de recopilar los cuentos de tradición oral, sobre todo de
Andalucía, para luego escribir para niños. Y cómo no, el padre Coloma también escribió para niños, concretamente
creó el Ratón Pérez para el rey Alfonso XIII, cuando este tenía 8 años.

El siglo XX y XXI se caracteriza por el gran avance en la ciencia, en la tecnología, en el conocimiento. Son muy
numerosos los autores que escriben en este siglo de esplendor de la literatura infantil y juvenil. Se trata de una
literatura más flexible, en nuevos soportes y cargada de temas: humor, imaginación y fantasía, acorde con los
problemas, conflictos o valores de la época.

Son innumerables los escritores de literatura infantil y juvenil en nuestra época. Por nombrar solo algunos de los más
relevantes expuestos en el manual de la asignatura, destacaríamos a J. M. Barrie, con su Peter Pan (1904); A. de
Saint-Exupéry, que publicó El Principito (1943); Michael Ende, escribió La historia interminable (1979); Sendak creó
Donde viven los monstruos (1963); Roald Dahl publicó, entre otras muchas, Charlie y la fábrica de chocolate…

De finales del siglo XX y en la actualidad destacaríamos autores como Sierra i Fabra, Gonzalo Moure, Martín Garzo o
J. K. Rowling entre otros muchos.

Durante la década de los 70 se produce un boom de la literatura infantil en la que se reflejaban aún más los cambios
sociológicos y las nuevas inquietudes del momento, dejando a un lado el realismo y los valores cívicos
predominantes. Se pasó a una literatura más flexible, cargada de nuevos temas, llena de humor, imaginación y
fantasía y también acorde con los problemas, conflictos o valores de esa época. De todo lo explicado hasta el
momento se deduce que la literatura infantil ha ido evolucionando de un carácter eminentemente didáctico a una
actitud más crítica y realista, ampliándose sobremanera los temas tratados. Se puede afirmar, pues, que la literatura
infantil y juvenil goza hoy de un muy buen estado de salud.

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