5.
Pablo y la oposición del judeo-cristianismo:
- Mientras Pablo parece recoger buenos frutos entre los paganos, de parte de los judeo-cristianos la
oposición crece hasta hacerse cada vez más agresiva. Las dificultades parecen comenzar ya durante
la misión del 49 (segundo viaje). Bernabé y Marcos se separan de Pablo y se embarcan para
Chipre1. Los problemas con Bernabé habían ya comenzado durante el concilio de Jerusalén, cuando
Pablo lo hace partícipe de la misma simulación de Pedro2. Hemos visto como el mismo Pablo ante la
presión de los judeo-cristianos hizo circuncidar en Listra a Timoteo, su discípulo (Cf. nota 74).
- En Tesalónica los judíos tratan de levantar al pueblo contra él, mientras aparecen grupos predicando
que el momento del juicio de Dios ya ha llegado 3; se trata indudablemente de cristianos que adhieren
a las ideas del nacionalismo mesiánico judío cada vez más exacerbado, el mismo del que hablará
Flavio Josefo4 refiriéndose a las continuas insurrecciones judías de aquel período.
- Cuando Pablo llega a Asia durante su tercer viaje, encuentra en Éfeso judeo-cristianos de la
tendencia de Apolo (el judío alejandrino que lo había precedido y fundado allí una comunidad) que
le harán viva oposición5, sobre todo cuando ven que se propone fundar una comunidad cristiana con
paganos. La violencia de sus opositores judeo-cristianos llegará al punto de agresiones físicas y hasta
una detención y condena a luchar con las fieras 6; Pablo terminará reconociendo que todos lo han
abandonado y dejado solo7.
- En Galacia la situación es aún más evidente. Los gálatas, prestando oídos a la predicación de los
judeo-cristianos, vuelven a las prácticas judías como la circuncisión 8 y la observancia del calendario,
típica de la apocalíptica judía9. Se trata en definitiva de una nueva judaización del cristianismo.
- El mundo judío vive fuertemente la corriente de rebelión contra Roma, en la cual se hallan
involucrados numerosos cristianos. Renunciar a la circuncisión significa de hecho apartarse de la
comunidad judía, hecho considerado una traición política a la vez que religiosa.
- Un grupo, que incluye a Pedro y Bernabé, considera necesario actuar con prudencia y hacer ciertas
concesiones a fin de evitar la apostasía. Regresando a Jerusalén a la vuelta de su tercer viaje, Pablo
presiente que su llegada no causará beneplácito en la comunidad y reuniendo a los presbíteros de
Éfeso se lo anticipa10.
- En Jerusalén es recibido por Santiago y los ancianos, quienes le advierten de las acusaciones que
han hecho llegar11 y le aconsejan que haga un acto público de lealtad judía para acallar las voces y
calmar los ánimos12. Pablo condesciende y va al Templo13, pero los judíos venidos de Asia lo
1
Hch.15,36ss: “Pablo dijo a Bernabé: «Volvamos a visitar a los hermanos que están en las ciudades donde ya hemos anunciado la palabra del
Señor, para ver cómo se encuentran». Bernabé quería llevar consigo también a Juan, llamado Marcos, pero Pablo consideraba que no debía
llevar a quien los había abandonado cuando estaban en Panfilia y no había trabajado con ellos. La discusión fue tan viva que terminaron por
separarse; Bernabé, llevando consigo a Marcos, se embarcó rumbo a Chipre”.
2
Gal.2,11-13: “Cuando Cefas llegó a Antioquía, yo le hice frente porque su conducta era reprensible…Los demás judíos lo imitaron, y hasta el
mismo Bernabé se dejó arrastrar por su simulación”.
3
2Tes.2,2: “No se dejen perturbar fácilmente ni se alarmen, sea por anuncios proféticos, o por palabras o cartas atribuidas a nosotros, que
hacen creer que el Día del Señor ya ha llegado”.
4
Escritor e historiador romano de origen judío que vivió entre el 37 y el 100, autor de las Antigüedades judías, donde cuenta la historia del
pueblo hebreo desde los orígenes hasta la época inmediatamente precedente a la guerra judía (66-70) aportando valiosa información sobre los
principales movimientos religiosos del judaísmo del s. I (zelotes, esenios, fariseos, etc.); en esta obra se encuentra el controvertido
Testimonium Flavianum, breve pasaje donde hace referencia al ministerio público de Jesús y a su muerte. En su otra obra La guerra judía,
cuenta el desarrollo de la revuelta judía contra los romanos en tiempos de Vespasiano y su hijo Tito, que culminara con la destrucción de
Jerusalén.
5
1Cor.16,9: “Se ha abierto una gran puerta para mi predicación, aunque los adversarios son numerosos”.
6
1Cor.15,31.32: “Cada día yo me enfrento con la muerte… tuve que luchar con las fieras en Éfeso”.
7
2Tim.1,15: “Ya sabes que todos los de Asia se apartaron de mí”.
8
Gal.5,2: “Yo mismo, Pablo, les digo: si ustedes se hacen circuncidar, Cristo no les servirá de nada”.
9
Gal.4,9-11: “¿Cómo es posible que se vuelvan otra vez a esos elementos sin fuerza ni valor, para someterse nuevamente a ellos?. ¡Observar
los días, los meses, las estaciones y los años!... Francamente, temo haber trabajado inútilmente por ustedes”.
10
Hch.20,17-22: “Desde Mileto, mandó llamar a los presbíteros de la Iglesia de Éfeso. Cuando estos llegaron, Pablo les dijo: «Ya saben cómo
me he comportado siempre con ustedes desde el primer día que puse el pie en la provincia de Asia. He servido al Señor con toda humildad y
con muchas lágrimas, en medio de las pruebas a que fui sometido por las insidias de los judíos… Y ahora, como encadenado por el Espíritu,
voy a Jerusalén sin saber lo que me sucederá allí”.
11
Hch.21,20-22: “Tú sabes, hermano, que millares de judíos han abrazado la fe, y que todos ellos son celosos cumplidores de la Ley. Ahora
bien, ellos han oído decir que con tus enseñanzas apartas de Moisés a todos los judíos que viven entre los paganos, diciéndoles que no
circunciden a sus hijos y no sigan más sus costumbres”.
12
Hch.21,23.24: “Tienes que hacer lo que te vamos a decir: Aquí tenemos a cuatro hombres que están obligados por un voto: llévalos contigo,
purifícate con ellos y paga lo que corresponde para que se hagan cortar el cabello. Así todo el mundo sabrá que no es verdad lo que han oído
acerca de ti, sino que tú también eres un fiel cumplidor de la Ley”. Se trata de la realización de los sacrificios impuestos para la conclusión del
voto temporal del nazireato, Nm.6,14-15.
13
Hch.21,26: “Al día siguiente, Pablo tomó consigo a esos hombres, se purificó con ellos y entró en el Templo”.
reconocen, lo acusan de haber profanado el lugar santo introduciendo un pagano, intentan matarlo y
apenas a tiempo las autoridades (romanas) logran impedirlo14.
- Pablo, invocando su condición de ciudadano romano, consigue librarse de los judíos15 y ser
conducido ante el procurador Félix16 (en Cesarea), quien decide no intervenir hasta escuchar a sus
acusadores. El sumo sacerdote Ananías presentó acusación contra Pablo diciendo: “hemos
comprobado que este hombre es una verdadera peste; él suscita disturbios entre todos los judíos del
mundo y es uno de los dirigentes de la secta de los nazarenos 17. Ha intentado incluso profanar el
Templo, y por eso, nosotros lo detuvimos. Queríamos juzgarlo de acuerdo con nuestra ley 18, pero
intervino el tribuno Lisias, que lo arrancó de nuestras manos”. Pablo permaneció prisionero en
Cesarea más de dos años.
- Porcio Festo - sucesor de Félix a partir del 60 probablemente – que buscaba congraciarse con los
judíos, estuvo a punto de entregárselos, pero Pablo - invocando nuevamente su ciudadanía romana -
apeló al Emperador19 y fue conducido a Roma.
- En Roma, Pablo permanece en libertad vigilada durante dos años (del 61 al 63), mientras en
Jerusalén y aprovechando el tiempo de envío del reemplazante del fallecido procurador Festo, el
sumo sacerdote manda lapidar a Santiago, cabeza de la comunidad cristiana20.
- Según la hipótesis histórica comúnmente aceptada, Pablo, liberado en el 63 habría retomado su
actividad apostólica, renovando los conflictos con los judeo-cristianos. A este período pertenecerían
las informaciones que brindan las dos Epístolas a Timoteo y la Epístola a Tito.
- Pablo se habría trasladado a la isla de Creta, donde habría encomendado a Tito la organización de la
jerarquía local21, advirtiéndole sobre el peligro de los judeo-cristianos y la necesidad que los que
presiden la comunidad se mantengan firmes en la fe22.
- Las dos epístolas a Timoteo se referirían en cambio a la situación en Éfeso, donde probablemente
Pablo fue después de su viaje a Creta. Tiene consigo a Timoteo, a quien ha confiado la Iglesia de
Éfeso al partir para Macedonia, desde donde le envía instrucciones en la primera de las epístolas 23
advirtiéndole acerca de los errores que debe terminantemente rechazar 24 y para los que no ahorra
14
Hch.21,27-29: “Cuando los judíos venidos de Asia vieron a Pablo en el Templo, amotinaron a la multitud y se apoderaron de él, gritando:
«¡Socorro, israelitas! Este es el hombre que predica a todos y en todas partes contra nuestro pueblo, contra la Ley y contra este Templo, y
ahora ha llegado a introducir en él a los paganos, profanando este lugar santo. Es que anteriormente habían visto a Pablo por la ciudad en
compañía de Trófimo de Éfeso y pensaban que lo había introducido en el Templo».
15
No está claro porqué Pablo tenía la ciudadanía romana. La razón más probable es que la hubiera heredado de su padre. Los romanos
solían concederla a quienes no eran romanos, a modo de reconocimiento por algún servicio prestado al imperio; por ejemplo haber servido
por más de veinte años en el ejército; en tales casos la ciudadanía pasaba también a la descendencia.
16
Antonio Félix, un liberto, es decir un esclavo a quien su dueño había concedido la libertad, fue procurador de Judea entre el 52 y el 59/60.
17
Los cristianos eran considerados por los propios judíos como una “secta”. De allí que también los romanos consideraran al cristianismo una
secta judaica.
18
Al menos en dos ocasiones queda claro que no era intención de los judíos “juzgarlo” sino matarlo: Cf. 23,12; 25,3.
19
En aquel momento Nerón (54-68). Hch. 25,9-12: “Festo, queriendo congraciarse con los judíos, se dirigió a Pablo y le dijo: «¿Quieres subir a
Jerusalén para ser juzgado allí en mi presencia?». Pablo respondió: «Estoy delante del tribunal del Emperador, y es aquí donde debo ser
juzgado. Yo no hice ningún mal a los judíos, como tú lo sabes perfectamente. Si soy culpable y he cometido algún delito que merezca la
muerte, no me niego a morir, pero si las acusaciones que hacen los judíos contra mí carecen de fundamento, nadie tiene el derecho de
entregarme a ellos. Apelo al Emperador». Festo, después de haber consultado con su Consejo, respondió: «Ya que apelaste al Emperador,
comparecerás ante él».
20
Entre la muerte de Festo y la llegada de su sucesor, Albino – en el verano u otoño del 62 – el sumo sacerdote Ananos – hijo de Ananos o
Anás, el de la pasión de Cristo – aprovechó para juzgar y lapidar a sus enemigos, entre los cuales (según Flavio Josefo) “Santiago, el hermano
de Jesús llamado Cristo” (AI 20), de donde se desprende que la muerte de Santiago debió ocurrir el año 62. Eusebio transcribe en su H.E. la
noticia de Josefo: “Enterado el César (Nerón) de la muerte de Festo, envió a Albino como gobernador de Judea. Pero Ananos el joven, del que
ya dijimos que había recibido el sumo sacerdocio, tenía un carácter singularmente resuelto y atrevido y formaba parte de la secta de los
saduceos, quienes en los juicios son los más crueles entre los judíos. Ananos, considerando oportuna la ocasión, por haber muerto Festo y
hallarse Albino todavía en camino, convocó la asamblea de jueces y, haciendo conducir ante ella al hermano de Jesús, el llamado Cristo – él
que se llamaba Santiago – y a algunos más para acusarlos de violar la ley, los entregó para que fueran lapidados” (H.E. II, 23, 21-22). A
Santiago le sucedió, en la sede de Jerusalén, Simeón, hijo de Cleofás y de María (cuñada de María, la madre de Jesús).
21
Tit.1,5: “Te he dejado en Creta, para que terminaras de organizarlo todo y establecieras presbíteros en cada ciudad de acuerdo con mis
instrucciones”.
22
Tit.1,7-10: “El que preside la comunidad…debe estar firmemente adherido a la enseñanza cierta, para ser capaz de exhortar en la sana
doctrina y refutar a los que la contradicen. Son muchos, en efecto, los espíritus rebeldes, los charlatanes y seductores, sobre todo, entre los
circuncisos. A esos es necesario taparles la boca, porque trastornan a familias enteras, enseñando lo que no se debe…repréndelos
severamente para que permanezcan íntegros en la fe, en lugar de dar crédito a las fábulas judías y a los preceptos de personas que dan la
espalda a la verdad…su espíritu y su conciencia están manchados…son personas abominables, rebeldes, incapaces de cualquier obra
buena”.
23
1Tim.3.4: “Al partir para Macedonia, te pedí que permanecieras en Éfeso, para impedir que cierta gente enseñara doctrinas extrañas”.
24
1Tim.6,20.21: “Evita la impiedad de una vana palabrería y las objeciones de una pretendida ciencia, ya que, por haberla profesado, algunos
se han apartado de la fe”.
severos calificativos25. Resulta evidente que en Éfeso la actividad de los judeo-cristianos era
persistente.
- La organización de la iglesia que refleja la primera Carta a Timoteo, es la de un colegio de
presbíteros presidido por uno de ellos (a quien se da el nombre de epíscopo) y un grupo de diáconos
que parecen depender directamente del obispo. Esta dúplice conformación de las jerarquías locales
entrará a menudo en conflicto26.
- Cuando Pablo envía a Timoteo la segunda carta, la situación parece haberse agravado todavía más y
el judeo-cristianismo parece a punto de triunfar, aunque en realidad se halle en vísperas de su ruina.
- En Roma estallaba por entonces el drama. En julio del año 64, durante el reinado de Nerón (54-68),
se produce el incendio de Roma. La responsabilidad viene atribuida a los cristianos, acusación que
muy probablemente provino de círculos judeo-cristianos, lo que indica el mismo clima de agitación
que hemos visto en otras partes. Que Pedro haya sido una de las víctimas de la persecución que se
desató, es un dato que hoy admiten casi todos los historiadores. Es probable que fuera denunciado
como cabeza de la comunidad de Roma por algunos judeo-cristianos, como parece sugerir el pasaje
de la primera epístola de Clemente27 y más claramente todavía Tácito (c.55-117) en sus Annales28,
quien habla de denuncias provenientes de los mismos cristianos detenidos primeramente.
- Pablo habría vuelto a prisión en el 66, tras haber sido nuevamente denunciado a las autoridades
romanas por algunos judeo-cristianos, momentos en que escribiría la Segunda Epístola a Timoteo:
“Yo ya estoy a punto de ser derramado como una libación y el momento de mi partida se aproxima.
He peleado hasta el fin el buen combate, concluí mi carrera, conservé la fe…solamente Lucas se ha
quedado conmigo” (2Tim.6-7).
- Durante este tiempo las cosas se habían agravado también en Palestina a causa de la creciente
animosidad contra los cristianos que se oponían a adherir al mesianismo antirromano. En el 66 este
nacionalismo llega al paroxismo. Comienza la Guerra Judía. La comunidad cristiana abandona
Jerusalén y se retira a Pella en la Transjordania, lo que equivalía a dejar de ser solidaria del destino
nacional de Israel. Así lo refiere Eusebio: “La iglesia de Jerusalén recibió el mandato de cambiar
de ciudad antes de la guerra y de vivir en otra ciudad de Perea (la que llaman Pella), por un
oráculo transmitido por revelación a los notables de aquel lugar. Así pues, habiendo emigrado a
ella desde Jerusalén los que creían en Cristo…la justicia de Dios vino sobre los judíos por el ultraje
al que sometieron a Cristo y a sus apóstoles, e hizo desaparecer totalmente de entre los hombres
aquella generación impía” (H.E.III,5-3).
- Este gesto más que ningún otro, señala la ruptura definitiva de la iglesia con el judaísmo. La
comunidad cristiana de Jerusalén abandona a Israel dejándolo marchar hacia su destino. El año 70,
Tito, por entonces general del imperio romano 29, se apodera de Jerusalén matando a la población
judía y destruyendo el Templo30.
25
1Tim.4,7: “Rechaza esos mitos ridículos, esos cuentos de viejas, y ejercítate en la piedad”.
26
Los conflictos entre el orden de los diáconos y el de los presbíteros continuarían durante largo tiempo. Sabemos que todavía en el siglo IV
subsistían dificultades que el concilio de Nicea I (325) intentó resolver. El orden de los diáconos creía tener privilegios especiales frente a los
presbíteros y en ciertos casos hasta frente a los mismos obispos. Veamos la situación a la que se refiere este concilio en uno de sus cánones:
“Este concilio ha tomado conocimiento que, en algunos lugares y ciudades, los diáconos dan la comunión a los presbíteros, a pesar de que los
sagrados cánones y la costumbre prohíben que quien no tiene el poder de consagrar, dé el cuerpo de Cristo a quien puede consagrarlo. El
concilio ha tomado conocimiento también que algunos diáconos reciben la eucaristía incluso antes que los obispos. Todo esto debe terminarse
y los diáconos permanezcan dentro de sus propios límites, considerando que ellos son ministros de los obispos e inferiores a los presbíteros.
Reciban por tanto la eucaristía, según el orden establecido, después de los sacerdotes y de la mano del obispo o del sacerdote. No está
tampoco permitido a los diáconos sentarse en medio de los presbíteros” (Nicea I, canon XVIII). Con respecto a las diaconisas, el concilio
reconoce su ministerio en la Iglesia, pero recuerda que “no habiendo recibido la imposición de las manos, deben ser consideradas entre los
laicos”.
27
Escrito atribuido a San Clemente de Roma, escrito probablemente entre fines del siglo I y comienzos del II: “Por celos y rivalidad fueron
perseguidos los que eran máximas y justísimas columnas de la Iglesia y sostuvieron combate hasta la muerte…Pedro, quien por inicua
rivalidad hubo de soportar no uno ni dos sino muchos padecimientos…Por celos y rivalidad mostró Pablo el galardón de la paciencia…y
después de haber enseñado a todo el mundo y de haber llegado hasta los confines de Occidente…salió de este mundo dejándonos el más
alto ejemplo de paciencia” (1Clem.V,2).
28
“Primero fueron arrestados aquellos que se confesaron cristianos y después, a partir de los indicios aportados por éstos…” (Annales XV, 33-
34).
29
Será emperador desde el 79 al 81.
30
El Templo reconstruido por Herodes I el Grande – rey de Judea entre el 40 y el 4 a.C. como vasallo de Roma - en el año 20 a.C.