HISTORIA
GENERAL DE LA
EDUCACIÓN
ANTIGUO ORIENTE
2600 A. C
Egipto era una cultura que cultivaba diversos saberes como la agricultura, la astronomía y las matemáticas. Lo más probable es que existieran
dos tipos de escuelas, una dedicada a los sacerdotes, quienes enseñarían conocimientos astronómicos y matemáticos, y otra escuela para el
aprendizaje artesanal, en la que se enseñarían oficios menores como la agricultura o las artes militares. Las fuentes más antiguas sobre la
enseñanza egipcia se remontan AL SIGLO XXVII A. C., ES DECIR, ALREDEDOR DEL AÑO 2600 A. C
En el papiro de la Enseñanza para Kaghemi, escrita entre el 2654 y el 2600 a. C., el visir se dispone a enseñar a sus hijos y les dice: “todo lo
que está escrito en este libro, escúchenlo tal como les he dicho. En cuanto al contenido de las enseñanzas, muchas de ellas son refranes. En
todas las sociedades en las que la escritura no está generalizada, las personas recurren a la sabiduría popular que ha sido transmitida por
generaciones. La escritura era otra área importante en la educación de élite. En el Antiguo Egipto, existía una separación entre la oratoria y la
escritura. La primera se enseñaba a los políticos, quienes tendrían un trato constante con la gente, por lo que el arte de hablar y convencer era
esencial para sus actividades. La tarea del escriba era muy particular. Como los textos eran considerados sagrados, éstos rara vez salían del
palacio, por lo que los escribas solían ser personajes cercanos al faraón. La educación física también jugaba un papel importante en la educación
de las élites egipcias. Se enseñaban actividades de diversa índole, como defensa personal, natación y ejercicios gimnásticos. Por último, la
educación militar, a diferencia de las otras áreas del conocimiento, no era exclusiva para las élites.
GRECIA
XIX a. C. – VIII a. C.
Para el estudio de la educación griega existen más fuentes, a diferencia de la educación egipcia, lo cual nos permite conocerla con mayor
profundidad. A pesar de que las características de la educación variaban según las regiones griegas (no era lo mismo la educación espartana
que la ateniense, por ejemplo), en general, todos los griegos combinaban la educación intelectual con la física, además de diferenciarla según
las clases sociales. En la Grecia arcaica (XIX a. C. – VIII a. C.), además de una serie de vasijas y otras piezas de cerámica, las obras de Homero
y Hesiodo constituyen la principal fuente de información para conocer la educación griega del periodo. Homero recopila una serie de tradiciones
e historias de epopeya en las que se aprecia la educación de la clase gobernante, mientras que en la obra de Hesiodo, se refleja la educación de
la clase campesina. La educación de las clases gobernantes variaba según el arte que se enseñara. En el arte del “decir”, poco nos ha legado
Homero, dado el carácter épico de sus obras. En cuanto, al arte militar, en el arte del “hacer”, quien asumía el papel del educador era el escudero
del militar. En las regiones de Creta y Esparta, el Estado vigilaba la educación griega, que era administrada por un magistrado, que organizaba
los recursos necesarios para la manutención de escuadrones y coros, que eran los nombres dados a las escuelas. En Atenas, a principios del
siglo VI a. C. se promulgaron una serie de leyes sobre la educación ateniense. Estas leyes hablaban sobre los deberes de los padres, como
“enseñar a leer y a nadar, y después, para los pobres, el aprendizaje de un oficio; para los ricos, música y equitación, además de practicar la
gimnasia, la caza y la filosofía”. Hacia el siglo VI a. C. surgió en Grecia la escuela del alfabeto, que fue la primera escuela pública (abierta a todos
los ciudadanos, no sólo a las élites) de escritura y gramática. De tal suerte, junto con la gimnasia y la música, el maestro del alfabeto se convirtió
en una figura pública que ejerció una importante función social.
ROMA
siglo III a. C.-siglo II d. C.
Los romanos importaron los aspectos culturales, en cuanto a instrucción escolar; pero la educación moral, cívica y religiosa es propia, distinta a
los griegos. Al respecto comentaba Cicerón: “se deben atribuir a los romanos los valores (virtutes), a los griegos la cultura (doctrinae)”. La
aculturación griega de los romanos inició alrededor del siglo III a. C., una vez derrotadas las islas griegas. Desde antes de la conquista romana
de Grecia, para los primeros, la cultura griega simbolizaba el refinamiento y la cumbre de la civilización. Por lo tanto, después de dominarlos
militarmente, Roma alentó la llegada de muchos embajadores griegos, quienes se encargaron de trasplantar las diversiones y costumbres
culturales griegas en un territorio, ya de por sí, abierto a la aculturación griega. Las áreas del conocimiento que se enseñaban en las escuelas
romanas, eran prácticamente las mismas que en Grecia: alfabeto (leer y escribir), gramática (expresión oral y lectura de clásicos y cultura
general), música, matemáticas y astronomía, retórica, poesía, filosofía y educación física. Las escuelas romanas también se conocían como
escuelas de gramática, en donde los alumnos aprendían aspectos de todas las áreas del conocimiento. Al igual que las escuelas de nuestro
tiempo, en la escuela se recibía una instrucción para obtener una cultura general. La enseñanza del alfabeto se manejaba desde los primeros
años y se combinaba la enseñanza del latín con la del griego, por lo que la mayoría de los romanos eran bilingües, al menos al principio de la
república romana. El área de la música, en realidad, abarcaba el canto, la danza y la ejecución de instrumentos musicales. La educación física
continuó la tradición griega de la gimnástica y juegos olímpicos, aunque ya no conservaron ese nombre. Hacia el siglo II d. C. se institucionalizó
una serie de olimpiadas romanas en todo el imperio.
ALTA EDAD MEDIA
siglo V al siglo X
En las universidades se practicó y enseñó la escolástica, rama de la filosofía que buscaba por medio del raciocinio, conciliar el conocimiento de
los clásicos con la Biblia. Su máximo exponente fue Santo Tomás de Aquino. Por otro lado, destacaron otras figuras intelectuales como Roger
Bacon y Dante Aligheri. El primero, se caracterizó por exigir la experimentación y la observación para llegar a la verdad, lo cual lo coloca como
un claro antecesor del pensamiento científico moderno. Mientras que Dante, en la Divina Comedia, logra una síntesis de la cultura medieval,
pues refleja los temores y pasiones del medievo. La decadencia de la escuela grecolatina se aprecia en todos los niveles educativos. Entre los
propios hombres de Iglesia, quienes eran los más cercanos al estudio, y por lo tanto, los más cultos, se desconocía buena parte de los clásicos,
algo impensable unos siglos atrás en el que todo ciudadano romano promedio conocía a Homero, Ovidio o Virgilio. En el año 495, el papa
Gelasio I intentó solucionar el problema de los eclesiásticos analfabetos mediante la siguiente regla: “No se admita al sacerdocio al que sea
ignorante de las letras o tenga algún defecto físico”. Finalmente, la educación y cultura clásica, ya en decadencia desde el siglo III, era para el
siglo VI había llegado a su fin. Sin embargo, la fuerza de los clásicos se mantuvo en algunos centros insignificantes regados por Europa y en el
prestigio de la lengua romana, por lo que se conservaría el latín como una lengua culta, aunque con contenidos cristianos, en vez de
grecolatinos. El objetivo fundamental de la Iglesia cristiana era difundir la palabra de Dios y los valores cristianos en todos los rincones del
mundo y mantener y fortalecer la fe de sus fieles, concentrados en Europa Occidental y Central. Dado que la fe cristiana se fundamentaba en la
Biblia y el Evangelio, la lectura era una habilidad fundamental para comprender los textos sagrados, o en términos medievales, para alcanzar a
Dios. En consecuencia, la Iglesia asumió el control de la educación en todo el periodo de la Edad Media. Para ello, la Iglesia se dividía en clero
secular (obsipados y parroquias) que se encargaban de los poblados y ciudades, y en clero regular (órdenes mendicantes) que se
encomendaban al ámbito rural. En cuanto a los métodos de enseñanza, resulta interesante la influencia de constumbres hebreas en estos
métodos. En las sinagogas (templo sagrado de los judíos) los hebreos aprendían la lectura de la Midrash y otros textos sagrados mediante una
rígida memorización y repetición coral, es decir, en forma de cánticos, como en las iglesias actuales. No obstante, el cristianismo también logró
importantes aportaciones en el ámbito educativo. La actitud universal de Cristo, quien, de acuerdo con los textos sagrados, se preocupaba por
todos los seres humanos, no sólo de los judíos, significó la aportación más trascendente de la educación cristiano-medieval en la historia. La
Iglesia, siguiendo el ejemplo de Cristo, se preocupó por evangelizar, cristianizar y educar a todos los hombres y mujeres, no sólo a las elites
como en Egipto o sólo a los ciudadanos como en Grecia y Roma, sino también a los extranjeros, mujeres, esclavos, siervos y todos los grupos
marginales. La principal área de conocimiento en la educación de los primeros niveles era el aprendizaje de la escritura y la lectura. Para la
enseñanza de ésta, además de las letras del alfabeto, se practicaba la lectura en voz alta y en voz baja, hasta que con el tiempo, se consolidó
la lectura en voz baja como una lectura que además, mejoraba la inteligencia y la disciplina. Por último, la educación militar se caracterizó por
estar reservada a los nobles. La razón de la exclusividad de la enseñanza militar a las clases altas era simple: evitar rebeliones y asegurar el
control de la población.
BAJA EDAD MEDIA
siglo XII al siglo XV.
Entre los siglos X y XI, Europa padeció nuevos hostigamientos por parte de invasiones bárbaras, esta vez por vikingos o normandos procedentes
de Escandinavia, húngaros y eslavos por el este y árabes por el sur, quienes controlaron el sur de España desde el siglo VII hasta el siglo XV. La
complicada situación social desestabilizó las escuelas monásticas. Ante las constantes oleadas, saqueos de poblaciones y otras calamidades
como quema de graneros, destrucción de aldeas, violaciones, raptos, asesinatos sangrientos, humillaciones, torturas, etc.), los monasterios se
convirtieron en una excelente alternativa de protección. Cabe señalar que al funcionar como internado, el monasterio no sólo proveía educación,
sino también un techo, un lugar seguro donde dormir y alimento. Para ser maestro de cualquier disciplina en el monasterio era necesario obtener
una licencia, la licentia docendi, pero con el tiempo, estas licencias comenzaron a venderse entre los propios maestros, pervirtiendo el objetivo
del grado o licencia para enseñar. Los maestros dependían de las cooperaciones de los escolares, es decir, no recibían un sueldo. Esto se debe
a que el saber se consideraba un don de Dios, por lo que no podía venderse. La escolástica, que fue un movimiento filosófico que, a grandes
rasgos, procuró recuperar los textos clásicos como vía para la comprensión de los textos sagrados y la verdad religiosa, se cultivó en las
universidades a partir del siglo XI hasta el siglo XV. Como puede verse, la universidad no sólo abrió el camino para una enseñanza superior, sino
que rompió el hermetismo medieval con una breve apertura a los clásicos, lo cual reflejaba un cambio notable en la sociedad medieval gracias al
crecimiento del comercio con el resto del mundo. Por último, la educación militar incorporó los elementos de la educación caballeresca, aquella
que el cine y la imaginación han popularizado en los torneos de lanzas y duelos de honor medievales. Para la educación del caballero, la
instrucción militar se desarrolla Después de las primeras atenciones de la madre y de la nodriza, reuniendo algunos niños nobles bajo la vigilancia
de un adulto y adiestrándolos en juegos gallardos con pelotas y bastones y con ejercicios como el lanzamiento de piedra, un primer manejo de
armas y la equitación. Como norma, a los quince niños años el niño se convertía en paje o escudero de algún experto caballero al que seguía
como a su propio maestro; y a los veinte años, terminada su educación, era proclamado caballero en una ceremonia solemne, en la que recibía
las armas que iba a usar en el transcuros de su futura milicia.
HUMANISMO Y RENACIMIENTO
siglo XV
El humanismo y el Renacimiento fueron movimientos culturales que se vivieron entre los siglos XIV y XV, principalmente. Se le conoce como
humanismo, ya que el hombre vuelve a ser el centro de la reflexión del pensamiento occidental, a diferencia de la Edad Media, en la que Cristo,
Dios, la Iglesia y la religión eran el centro del pensamiento. Por otra parte, se le conoce como Renacimiento, porque es una época en la que la
cultura retoma la tradición grecolatina, como si ésta hubiera renacido después de más de diez siglos.
En el ámbito de la educación, el Tercer estado o la burguesía también generó un impacto considerable. Los burgueses de ciudades italianas
como Venecia y Génova, ciudades en las que se concentraba el comercio con Oriente, alcanzaron un poderío econímoc tal, que llegaron incluso
a ser más poderosos que la cabeza política de sus municipios. El caso más famoso de estos ricos burgueses son los mecenas de las artes, como
los Medici, quienes apoyaron económicamente a figuras como Leonardo da Vinci y Miguel Angel para que pudieran dedicarse por completo a
sus actividades artísticas e intelectuales. En cuanto a la educación, también los comerciantes comenzaron a pagar a maestros particulares para
que educaran a sus hijos o a ellos mismos, lo cual significó un gran cambio en la educación. Recordemos que tanto en la Antigüedad como en la
Edad Media, se consideraba indigno que un maestro exigiera un pago por la educación, pues en el caso de la Antigüedad era como si un padre
cobrar a su hijo por educarlo; mientras que en la Edad Media, como el conocimiento era un don de Dios, era sacrílego cobrar por algo ajeno. En
contraste, para los burgueses, la educación se convirtió en un bien comercial, al igual que el comercio de la seda o la pimienta, por lo que si
querían una educación de calidad, bastaba con pagar un buen precio al maestro. El pago a los maestros por parte de particulares, sin la Iglesia
o el Estado como mediador, generó otros cambios colaterales en la educación. Por último, la educación, necesariamente se convierte en laica,
pues al desaparecer la Iglesia como mediadora en estos contratos particulares, no había necesidad de un contenido religioso, que empieza a
observarse como un desvío de tema o pérdida de tiempo para los negocios. Además del aprendizaje de técnicas militares, físicas y de pelea
como la caza, la natación, el esgrima, la equitación y el manejo de la lanza y la jabalina; se implementaron nuevas técnicas acordes al avance de
la tecnología militar: pólvora, manejo de cañones y disparo con escopeta.
REFORMA Y CONTRARREFORMA
1545- 1648
Una característica común de los movimientos heréticos, que posteriormente se integrarían al movimiento reformista encabezado por Lutero, era
el énfasis en la instrucción de la lectura. De hecho, el propio papa Pío II señalaba, refiriéndose a estos grupos que “aquella progenie humana
infiel tiene por lo menos una buena cualidad: ama la instrucción”. Sin embargo, fue Martín Lutero (1483-1546), sacerdote alemán quien
encabezaría la Reforma. En el plano religioso, el papado había cometido una serie de excesos de corrupción, como las indulgencias. Una
indulgencia es la remisión del castigo por los pecados cometidos. Lutero publicó 95 tesis en contra de la Iglesia, las cuales clavó en las puertas
de la Iglesia del palacio de Wittenberg. En estas tesis, Lutero plasmó los principales postulados de la Iglesia protestante, que a pesar de la
resistencia del papado, se difundieron por los países del norte e incluso, convencieron a reyes y líderes de Estado de estos países, al punto de
convertir al protestantismo a países como Holanda, Dinamarca, Suecia, Noruega, Alemania, Austria, entre otros. La importancia de la Reforma
para la educación y para la cultura europea fue de suma importancia, pues además de promover la importancia de la lectura, hacía hincapié en
que la educación debía ser para todos. Con el tiempo, se fue formando una ética reformista distinta a la iglesia papal. Otro aspecto muy importante
de la Reforma fue el énfasis en la enseñanza de las letras y de todas las disciplinas en las lenguas vernáculas. Como recordarás, desde los
romanos se había conservado la tradición de aprender los conocimientos en una lengua de prestigio: los romanos aprendieron el griego para leer
a Platón y a Aristóteles, mientras que los medievales aprendían el latín para leer a griegos y romanos. Finalmente, la Reforma causó un gran
impacto en la educación, pues al poner énfasis en la importancia de la lectura en las lenguas vernáculas, logró que la educación se volviera más
democrática. Además, su rápida expansión obligo a la Iglesia católica a reformarse también, por lo que la transformación de educativa se
generalizó en toda Europa y en las colonias americanas.
LA EDUCACIÓN EN EL SIGLO XVIII
La Ilustración fue un movimiento cultural propio del siglo XVIII, en el que grandes autores como Rousseau, Diderot, Montesquieu, Voltaire, entre
otros, hicieron hincapié en el uso de la razón para llegar al conocimiento verdadero, en oposición a la fe, la superstición religiosa, la ignorancia
y la tiranía. En la ámbito de la educación, también los ilustrados realizaron importantes observaciones, sobre todo Rousseau en su obra Emilio.
En primera instancia, las ideas de Comenio se pusieron en práctica en prácticamente todos los centros educativos europeos, en los cuales
además de imponer reglamentos escolares, también se buscó nuevos métodos didácticos como el empleo de dramatizaciones o actividades en
las que los niños fueran más activos. Por otro lado, si bien se continuó practicando el castigo corporal, se aprecia un esfuerzo por limitarlo y
reglamentarlo, lo cual consiste en un gran avance, si se toma en cuenta el sadismo de la educación grecolatina y medieval, y que el castigo
corporal no se eliminó hasta hace unas décadas. En el Fausto (1772-1776) de Goethe también se aprecia una crítica a la educación que no
guarda relación alguna con la realidad: “He estudiado a fondo filosofía, jurisprudencia y medicina, y desgraciadamente incluso teología, con
mucho interés. Y heme aquí, pobre loco, que sé lo mismo que antes”. Sin embargo, entre 1751 y 1765, fue cuando se redactó la gran
Enciclopedia de las ciencias, de las artes y de los oficios, en la que se plasma un esfuerzo por clasificar y juntar en una misma obra las áreas
del conocimiento acumulado por la humanidad. Podría decirse, una especie de Biblia laica de la razón ilustrada. En contraste, la Enciclopedia
hizo hincapié en la importancia de la técnica, que debía ser una parte medular del saber, tan importante como la filosofía. Diderot, principal
promotor y padre de la Enciclopedia, sostenía que “quien tiene solamente la geometría intelectual, es más bien un hombre inepto; y un artesano
que tiene solamente la geometría experimental, es un obrero bastante limitado. Por otro lado, Rousseau fue quien revolucionó la pedagogía,
incluso más que Comenio. Su aportación consistió en proponer una aproximación antropológica a la pedagógica, es decir, tomar como centro
de la enseñanza las características del estudiante, en vez de concentrarse en la transmisión directa y unívoca del saber. Rousseau condenó la
orientación de los métodos de enseñanza infantil, pues éstos pretendían enseñar muchos contenidos, cuando en realidad, sostenía el filósofo
francés, se debía enseñar el gusto por cultivar el saber en vez del saber mismo. A pesar de los grandes avances pedagógicos de pensadores
como Rousseau y Pestalozzi, sus ideas no se aplicaron en las escuelas inmediatamente. Como la mayoría de los procesos históricos, estos se
dan en forma gradual, con una serie de resistencias, pero que a la postre se irán consolidando en el medio educativo.
LA EDUCACIÓN EN EL SIGLO XIX
La revolución industrial no sólo ocasionó una transformación tecnológica y económica, sino también social y cultural. La escuela infantil o
kindergarten, por su nombre en alemán. En un principio, el inglés Robert Owen fundó una escuela infantil en 1816. La idea de esta escuela
infantil era evitar los errores comunes de las guarderías del siglo XVIII, donde “se condenaba a los niños a estar inmóviles durante horas sobre
sillas perforadas, respirando un aire apestoso causado por el hálito de tantos niños malsanos y enfermizos que se juntan en tal lugar”.73 De
modo que en las escuelas infantiles owenianas, se procuró que la infancia no sólo fuera vigilada, sino también educada. Además de enseñar
rezos y cánticos religiosos, tamién se realizaban actividades al aire libre y trabajos manuales. La importancia de estas escuelas es
confirmaban la consolidación de las ideas rousseaunianas sobre la educación del niño, quien era un ser capaz de ser instruido y no sólo
vigilado. No obstante la importante labor de Owen, quien teorizó y sistematizó como ningún otro la educación infantil fue el alemán Friedrich
Froebel (1782-1852). Siguiendo las ideas de Rousseau y Pestalozzi, Froebel creó una serie de instrumentos educativos y didácticos
apropiados para su escuela infantil o kindergarten. Por su parte, en la escuela primaria y secundaria, además de la enseñanza de la lengua y
las matemáticas se implementó el estudio de las ciencias, acorde con la revolución industrial del siglo XIX. “Así pues, entre filantropía y
progreso económico, la escuela cambia en todos sus niveles, y aumenta el catálogo de las ciencias en la investigación universitaria”.75
Además, entre la educación secundaria y universitaria surge la escuela técnica, que se especializaría en alguna rama del sector industrial. En
cuanto a la educación marxista, se pensaría que ésta se opondría a la educación establecida. Sin embargo, el marxismo hace propias todas
las conquistas e ideales educativos de la burguesía como la universalidad, el laicismo, el estatismo y la gratuidad, sólo que para los marxistas,
el régimen burgués ha sido incapaz de llevarlos a cabo por la naturaleza elitista del sistema económico y social del capitalismo. A finales del
siglo XIX, un pastor protestante finlandés, Uno Cygnaeus, seguidor de Froebel, introdujo obligatoriamente en su país escuelas que se basaran
en el trabajo manual. Como puede verse, el siglo XIX fue el fundador de todas las bases de la pedagogía moderna. Así como en el siglo XIX
surgen las condiciones de la Edad Contemporánea, también surgen los principios fundamentales para educar a esa nueva sociedad, una
sociedad burguesa, proletaria e industrial, que necesariamente debe incluir a todos los ciudadanos: niños, mujeres y proletarios.
LA EDUCACIÓN EN EL SIGLO XX
Para principios del siglo XIX, los principios de la nueva escuela, llamada activa, ya se habían consolidado como el ideal de la educación. Después
de la Primera Guerra Mundial, en 1919 se formularon una serie de puntos sobre las características de la nueva escuela, que se convertiría en el
ideal de la educación en Occidente. De acuerdo con estos ideales, “la nueva escuela es un laboratorio de pedagogía activa, un internado situado
en el campo, donde la coeducación de los sexos ha dado resultados intelectuales y morales incomparables. Ésta organiza trabajos manuales, de
ebanistería, agricultura, ganadería, y junto a trabajos obligatorios ofrece otros trabajos libres”. La educación se proponía desarrollar las habilidades
de los estudiantes, en vez de intentar “vaciar” los conocimientos en las mentes aparentemente en blanco de los estudiantes. Sin embargo, aún
existía un abismo entre el ideal educativo y la verdadera práctica, pues esta mantenía en la mayoría de las escuelas una educación rígida,
autoritaria, memorizante y tradicional. “Las sanciones positivas (recompensas) consisten en pretextos de acrecimiento de las facultades creativas;
las sanciones negativas (castigos) se dirigen a poner al niño en condiciones de alcanzar el fin considerado bueno. La emulación tiene lugar sobre
todo en la confrontación entre trabajo presente y trabajo pasado del mismo niño. La escuela debe ser un ambiente de belleza, donde la música
colectiva ejerce una influencia purificadora”. El interés de los países socialistas a las políticas educativas de las democracias capitalistas se debe
al impulso de la pedagogía en estos países, sobre todo en Estados Unidos. John Dewey, máximo teórico de la escuela activa, del learning by
doing, no sólo elabora los principales preceptos de la escuela activa, sino que logra llevarlo a la práctica y consolidarse en el sistema de enseñanza
estadunidense. El gran cambio educativo del siglo XX es la institucionalización de la nueva pedagogía que, como señalaba Dewey, responde a
las necesidades de una nueva sociedad; una sociedad que necesita del trabajo y la abstracción por igual, de la ciencia y de las humanidades.
Por otro lado, en el siglo XX se consolida de dependencia de la pedagogía con la psicología. Actualmente, existen muchas escuelas o corrientes
pedagógicas, como el asociacionismo, introspeccionismo, intencionalismo, funcionalismo, conductismo, gestalsismo, operacionalismo,
cogniscionismo, estructuralismo, etc. Todas estas corrientes pedagógicas han emanado de la estrecha relación entre la psicología y la pedagogía.
Sin embargo, serían los trabajos del psicólogo Jean Piaget, los que transformarían la pedagogía para siempre. Los movimientos estudiantiles de
1968 se dieron en varios países: Francia, República Checa, Estados Unidos, México, entre otros. Además de exigir una serie de reformas sociales,
la mayoría de ellas idealistas, estos movimientos estudiantiles eran una exigencia por transformar la vida escolar. Por primera vez en la historia
se exigía un cambio en la educación desde los estudiantes mismos. En general, las demandas estudiantiles respecto a la educación, consistían
en una democratización de la escuela, una igualdad entre el maestro y el estudiante, así como la eliminación definitiva de los castigos corporales
a los estudiantes. Actualmente, el panorama de la educación es incierto. Por un lado persisten muchas resistencias de una educación tradicional,
por otro, existen muchas corrientes aparentemente novedosas pero poco consistentes. A pesar de ello, la educación y los ideales educativos son
finalmente un reflejo de la sociedad, que al estar en constante cambio, genera un cambio constante en la educación.