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RESPETABLE LOGIA SIMBÓLICA “EXCÉLSIOR NUM. 9 ”
S...F...U...
MUY... R... G... M...
V... M...
VV ... y QQ... HH... TODOS.
“EL TEMPLO, SU DESCRIPCIÓN, SU DECORACIÓN, SUS DIMENSIONES.
ETIMOLOGIA DE LA PALABRA LOGIA ”
La descripción del templo, la decoración y sus dimensiones tiene una parte material y
una espiritual, considero que hablar del mismo, tiene una alusión al mismo cuerpo
físico también y al cuerpo que todos juntos como hermanos formamos.
He notado que los diferentes aprendices de esta Logia, han descrito muchos temas que
tienen que ver precisamente con el Templo y todo lo que en él existe, incluyéndonos,
por eso no me cabe la menor duda que el Templo, aunque tiene muchos simbolismos,
también nos hace parte suya de una manera muy loable.
El Templo se marca como un lugar donde reina la sabiduría, la verdad y la justicia,
donde se estudia conscientemente la filosofía, la moralidad y los valores, haciendo del
edificio, un espacio sagrado, atesorado por los venerables y queridos maestros y
hermanos. También se le ha llamado casa de la divinidad, donde muchos perciben la
presencia de Dios y donde se realizan rituales o prácticas sagradas.
Los templos llevan mucho tiempo entre nosotros, se han erigido en honor a Dioses
alrededor de todo el mundo, lo cual me sigue haciendo pensar en el gran simbolismo y
los diferentes significados para cada cultura.
La palabra “Templum” lleva como raíz latina el significado de cortar o separar y se le
interpreta como el lugar apartado de lo profano, aunque en griego, se le denominaba así
a la estructura construida para albergar la imagen de culto en la religión de la Antigua Grecia.
Normalmente, sea de la naturaleza que fuera, las construcciones estaban en lugares
rodeados por murallas, algunos templos fueron hechos con forma cuadrangular, donde
en una parte estaba el pórtico (llamado Pronanos) y en la otra la nave (llamado Naos),
donde se colocaban todos los objetos de culto (estatuas, imágenes, joyas, documentos
sagrados); en otras culturas se le agregó un compartimento (Adjuntum), que hoy
conocemos como sacristía.
En la masonería, el Templo es conocido como un templo espiritual sobre un templo
material, donde se le hace un culto a la virtud y se busca “cavar pozos sin fondo a los
vicios”. Cuando se trata de establecer las doctrinas simbólicas, hablamos de edificar
templos espirituales dentro de nuestras conciencias para llevar los conocimientos de
alta moral y hacer esa labor entre la humanidad.
Por lo que hay que reconocer que los templos espirituales son levantados en pro de la
una sana doctrina, una sana moral, la verdad suprema, las virtudes, la moral y la
razón, como principios que han de llevarse, a la vida de la sociedad, puesto que solo
así podemos conocer dotes de bondad, el espíritu de justicia y la nobleza del corazón
de la humanidad. Es por ello que como masones y aprendices de masón, requerimos
de un templo, como lugar consagrado a las virtudes, aunque no sea como en los
tiempos antiguos, un palacio, o lo que actualmente es una iglesia.
La masonería entiendo que hace un equilibrio entre los elementos simbólicos y los
elementos físicos, estableciendo así un templo para estudiar, compartir y transmitir el
conocimiento de todo este equilibrio, encontrando en el Templo de Salomón, una
relación en su propia tradición de representaciones alegóricas en cuanto a su propia
construcción como al proceso en sí, a un sistema de enseñanzas profundamente
morales y filosóficas, reveladas por este sistema simbólico.
Siendo el templo la imagen simbólica, representativa del universo, su forma afecta la
figura de un cubo, cuerpo geométrico cuyo origen, en aritmética, corresponde al
número cuatro o cuaternario, y es por eso también, que dicho recinto se convierte en
el emblema del planeta en que vivimos, puesto que en él todo es simbólico, porque ahí
se encuentran representados los cuatro elementos primordiales de la naturaleza: la
tierra, el agua, el aire y el fuego; tenemos a los cuatro puntos cardinales, norte, sur,
oriente y occidente; a las cuatro estaciones del año, primavera, verano, otoño e
invierno; a la bóveda celeste con sus numerosas constelaciones; a los signos del
zodíaco; al sistema solar que es el más conocido para nosotros y además muchos otros
astros y planetas, que se encuentran diseminados por el infinito; y también, dentro de
ese templo simbólico, encontramos la planta principal del templo, en forma de
paralelogramo, en relación con su posición geográfica, debe estar situado: en longitud,
de oriente a occidente, y en latitud: de norte a sur, tomando en cuenta que sus cuatro
lados reciben el nombre de puntos cardinales.
Consiguientemente, las dimensiones del templo se consideran abarcando esas
inmensas extensiones de espacio; por lo consiguiente, su superficie se cuenta como la
que ocupa todo el universo, su profundidad se toma hasta el centro de la tierra, y su
altura se mide hacia la bóveda celeste, hasta el infinito.
Sobre el contorno interno de esta gran obra material, erigida al Gran Arquitecto del
Universo, se hayan repartidas diez columnas, que sumadas a las que se encuentran
delante de la puerta de entrada del templo, corresponden a los doce signos del
zodíaco; mismo que se observan sobre su cúspide, hacia el infinito, ya que la misión
atribuída a dichas columnas, simbólicamente es la de sostener a la bóveda celeste.
Circundando al taller, y sobre las molduras de las doce columnas, observamos un
cordón dorado, formando también doce nudos, mismos que representan a los doce
meses del año y cuyos extremos rematan en dos borlas, que finalmente caen sobre las
esferas que sostienen las dos columnas de la entrada del templo; éste cordón en
conjunto, es alegórico de la elíptica que recorre la tierra, en su movimiento de
traslación para producir las cuatro estaciones del año.
Al oriente, se levanta una plataforma o estrado de adecuadas dimensiones, a donde se
tiene acceso mediante tres escalones, en cuyo frente se leen las siguientes palabras:
fuerza, belleza, candor, el frente del contorno de la plataforma remata en una
barandilla; sobre la parte central de dicho estrado y al fondo se levanta el trono del
venerable maestro; es de forma semicircular y se apoya sobre siete gradines; se
encuentra coronado por un dosel en cuya cúspide se destaca un delta o triángulo
resplandeciente; al centro lleva escrito, en caracteres hebreos, la palabra "iod", que
significa dios, o sea, el gran nombre de Jehová, como una imagen emblemática de la
perfección divina, y símbolo de la fuerza generadora, de todo lo que existe dentro de la
naturaleza; es también la alegoría, que nos representa a la armonía que debe imperar
entre todos los seres racionales; los lados de dicho triángulo, entre otras
significaciones espirituales, representan al macho, a la hembra y al producto de esa
unión; simboliza a los tres reinos de la naturaleza, el animal, el vegetal y el mineral;
es emblemático del nacimiento, de la vida y de la muerte; también caracteriza a la
purificación, a la transformación y al renacimiento de todo lo que existe.
Sobre la misma plataforma de oriente, junto a la barandilla, y a uno y otro lado del
sitial del venerable maestro, se encuentran dos mesas triangulares, elevadas sobre dos
gradines cada una, la de la derecha está destinada al hermano secretario, y la de la
izquierda la ocupa el hermano orador; sobre la mesa del secretario, se colocan los
libros de actas, recado de escribir y un candelabro de tres luces; sobre la del orador se
ven los estatutos, la constitución de la gran logia de la jurisdicción y demás leyes y
reglamentos particulares del taller, y por último, se coloca un candelabro de siete
luces.
A la derecha e izquierda del trono del venerable maestro, se encuentran los asientos
que deben ocupar los past master, los hermanos visitantes de alta jerarquía, y
además, quienes tengan derecho a tal distinción; sobre el ángulo derecho del estrado
de oriente, se observa un armonio o piano, sitial que recibe el nombre de columna de
la armonía; fuera del dosel, entre el trono del venerable maestro y la columna de la
armonía, se ve el asiento que ocupa el hermano primer diácono, y a la izquierda de la
mesa del hermano orador, se encuentra colocada una tribuna que recibe la
denominación de columna de la elocuencia, misma que también circunda la
balaustrada de la referida plataforma.
Sobre la mesa semicircular del venerable maestro, se distingue una escuadra y sobre
ella se encuentra la constitución y los estatutos generales de la orden, la carta patente
que autoriza los trabajos del taller, una espada flamígera, un mallete, recado de
escribir y un candelabro de nueve luces.
Al centro del salón, sin contar con la plataforma de oriente, se encuentra instalada el
ara o altar de los juramentos, que consiste en una base de columna triangular, elevada
sobre tres gradines, está pintada de blanco, con ribetes de azul y oro; sobre ella se
colocan, en primer término, una espada flamígera, un cojín color púrpura con borlas de
oro en sus cuatro esquinas, la biblia y sobre ella el compás y la escuadra; además,
realzado o pintado, sobre las tres caras del ara, se ve al escudo masónico, afectando
también sus tres diferentes posiciones, mismas que corresponden a cada uno de los
grados en que trabaja la masonería azul.
Correspondiendo con cada una de las aristas del altar, se colocan tres grandes
candelabros de una sola luz, y al lado norte de dicha ara, se observa el recipiente que
simboliza al mar de bronce, sostenido por doce bueyes, y al sur del altar, se distingue
el pebetero de los perfumes.
La forma del ara invariablemente debe ser triangular, la biblia que se destaca sobre el
referido altar, es para hacernos conscientes de que la masonería tiene como única
patria a todo el universo, y sus enseñanzas se imparten a todos los hombres, sin
distinción de razas, credos, fe ni política; razón por la cual, se establece que el libro,
sobre el que deben prestarse los juramentos, es indispensable que sea el adoptado por
la religión predominante en el país en que se desarrolla la labor masónica (donde los
judíos, usan el antiguo testamento, los musulmanes el corán, los cristianos el
evangelio, los católicos la biblia, los brahamanes el veda, etc.).
Al pie de la barandilla, y a la cabeza de la columna de mediodía, se coloca una mesa
triangular, elevada sobre un gradín, con el mismo número de luces, la que corresponde
al hermano hospitalario; al pie de las gradas que dan acceso a la plataforma de
oriente, del lado derecho, se observa el asiento que ocupa el hermano porta-
estandarte, y frente a él, se coloca el trípode que sostiene al estandarte; al costado
izquierdo de las gradas antes indicadas aparece el asiento para el hermano maestro de
ceremonias, y del lado derecho, sobre la balaustrada, se encuentra el soporte que
sostiene a la vara de dicho oficial.
A la mitad de la columna del sur, se encuentra el trono del hermano segundo vigilante,
elevado sobre tres gradines, coronado por un dosel, similar al del trono del venerable
maestro, este sitial debe ser también de forma triangular, y sobre él se coloca una
regla de veinticuatro pulgadas, un mallete, recado de escribir y un candelabro de tres
luces, y a su izquierda, se observa otra pequeña mesa triangular, y sobre ella se
encuentra un candelabro de once luces.
Al occidente, y sobre el extremo de la columna del norte, se ve el trono del hermano
primer vigilante, también de forma triangular, descansando sobre cinco gradines,
cubierto por un dosel, idéntico al del trono del hermano segundo vigilante, y a su
derecha, se coloca el asiento destinado al hermano segundo diácono; encima del
referido trono se distinguen una escuadra, un mallete, recado de escribir y un
candelabro de cinco luces.
En el fondo de la logia, y al occidente, se encuentra la puerta de entrada al taller y a
su derecha se coloca el asiento para el hermano guarda-templo, a cuyo respaldo se fija
una espada flamígera; frente a la referida puerta de entrada, y a una distancia de tres
metros; separadas simétricamente, se elevan dos grandes columnas bronceadas del
orden corintio, la de la izquierda, o sea la del lado norte, presenta un aspecto gris
oscuro; y la de la derecha, del lado sur, es de un color dorado, reluciente en todo su
esplendor, la primera de estas columnas se encuentra coronada por una esfera
terrestre, rodeada por granadas y lirios, cubiertos por una red; y la segunda, remata
en una esfera celeste, rodeada también de granadas y lirios, igualmente cubiertos por
otra red.
Al centro de cada uno de los ajustes de estas dos grandes columnas, se distinguen
realzadas o pintadas en oro; sobre la que sostiene a la esfera terrestre, la letra "b", y
en la que remata con la esfera celeste, se ve la letra "j", las dos columnas que estamos
describiendo reciben las denominaciones de columna del norte y columna del sur
respectivamente; además, por encima de dichas estructuras y suspendido de la
bóveda celeste, se encuentra un gran triángulo equilátero, en cuyo centro se destaca
la estrella radiante.
Al pie de la primera de estas columnas, del lado norte, se coloca la piedra bruta, y en
idénticas circunstancias, del lado sur de la segunda columna, se observa la piedra
cúbica de punta y por último, al frente de ambas columnas, mirando al oriente, se
encuentran los asientos destinados a los hermanos primero y segundo expertos.
Al fondo del oriente, sobre la derecha, y como símbolo del día, hacia el horizonte, se
observa la imagen del sol, alumbrando en todo su esplendor; y sobre el fondo en
occidente, también a la derecha, en la misma situación se ve a la luna como un
emblema representativo de la noche.
Cubriendo las paredes de los costados norte y sur del templo, sobre las que aparecen
las diez columnas, se colocan o se pintan cortinajes color púrpura, adornadas con
canelón de oro, mismas que ocupan los intervalos entre dichas columnas; al frente de
estos cortinajes, sobre ambos lados del templo y en occidente, se destacan una o más
hileras de asientos, con una espada al respaldo de cada uno, que también reciben el
nombre de columnas; las de la izquierda, forman la columna del norte, destinada a los
hermanos aprendices; los de la derecha se encuentran divididos en dos grupos, el que
se encuentra entre el trono del hermano segundo vigilante y la mesa del tesorero,
corresponde a los maestros masones; y los asientos que se colocan entre el trono del
hermano segundo vigilante, dando vuelta por occidente, hasta el asiento del hermano
guarda-templo, están destinados a los hermanos compañeros.
El piso del templo puede ser de lozas o de mosaico, formando cuadros negros y
blancos, y la iluminación de la logia, varía de conformidad con los rituales y las
exigencias de las cámaras en que se trabaja; igual cosa sucede con las decoraciones.
Todos los sitiales que ocupan las dignidades y oficiales del taller, deben estar
cubiertos, durante los trabajos de la primera cámara, con tapetes de color rojo, con
franjas negras en derredor y forrados totalmente de éste último color, ostentando
además, al centro: una calavera humana sobre huesos en aspa, a los que bañan siete
lágrimas; por este lado, sólo se usan esos tapetes durante las tenidas de dolor o
fúnebres, o bien, cuando se trata de las ceremonias de exaltación al tercer grado.
Finalmente, y cuando el tesoro de las logias lo permita, o ya sea que los miembros del
cuadro se encuentren en la posibilidad de hacerlo, agregarán a las decoraciones del
templo las estatuas o las imágenes de la fuerza, de la belleza y de la sabiduría; la
primera se coloca sobre la mesa del trono del hermano segundo vigilante; la segunda,
sobre la del hermano primer vigilante, y la tercera, sobre la mesa del trono del
venerable maestro; en el concepto de que simbolizan a los más firmes principios en
que descansan las enseñanzas del grado de aprendiz.
También pueden formar parte de la decoración del taller: las representaciones
alegóricas de la virtud, de la moral, de las ciencias, de las artes, de la industria, de la
agricultura, del comercio y del trabajo; de las cuales cuatro imágenes se colocan al
norte, cuatro al sur y una al occidente, entre los espacios que guardan las columnas
del templo.
Consideré que todo esto está lleno de simbolismo que aún no conozco, pero puedo
percibir la grandeza de esta comparación en los símbolos, no solo con nuestro planeta,
sino con nuestro universo y los grandes secretos que guarda para sus hijos el Gran
Arquitecto del Universo.
Finalmente, este espacio como templo, me hace recordar que al estar vacío, solo es
una construcción física, material, inanimada, es tan solo un edificio. Sin embargo, al
estar presentes los hermanos y maestros, conviviendo en armonía, trabajando juntos
con inteligencia al develar símbolos y secretos, en una unión de esfuerzos voluntarios,
nos hacemos fuertes, nos hacemos un templo sagrado, un templo consagrado al Gran
Arquitecto del Universo, para que nos rijan la sabiduría y las virtudes y que así mismo
podamos trabajar en regenerar nuestro espíritu y poder ofrecer llevar luz a la
humanidad.
Es cuanto V... M...
F R A T E R N A L M E N T E.
Or...de Veracruz, Ver., a 30 de junio de 2022 E...V...
A ...M ...