Génesis Y Estructura de La Teoría Generai de Lord Keynes: Kicillof, Axel
Génesis Y Estructura de La Teoría Generai de Lord Keynes: Kicillof, Axel
Génesis y estructura
de la teoría generaI de
Lord Keynes
(Extracto)
Kicillof, Axel
2005
Cita APA:
Kicillof, A, (2005), Génesis yestructura de la teoría general de Lord Keynes,
Buenos Aires: Universidad de Buenos Aires, Facultad de Ciencias Económicas,
Departamento de Doctorado
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Fuente: Biblioteca Digital de la Facultad de Ciencias Económicas -Universidad de Buenos Aires
Tesis Doctoral 001501/1176
Sección V. Conclusión: los conceptos fundamentales
que sostienen el sistema de Keynes.
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Capítulo 1 - Una incursión en los conceptos de dinero y capital.
Los acontecimientos que se desenvuelven en las primeras décadas del siglo XX ponen
en evidencia, al menos para Keynes, la impotencia de la doctrina heredada para
descifrar las causas de los inéditos desarreglos económicos que acompañan la primera
posguerra y que terminan por explotar en la crisis más profunda de la era capitalita. Las
recetas tradicionales se muestran más proclives a profundizar los desajustes que a
señalar en la dirección de una salida novedosa. En suma, para Keynes, la teoría clásica
debe ser abandonada.
En la Sección III recorrimos el camino científico poco convencional por el que Keynes
decide aventurarse para enhebrar su crítica. No se trata simplemente de rechazar la
teoría clásica debido a que sus previsiones no coinciden con los hechos, es decir, a
someterla a "contrastación empírica" observando únicamente el movimiento
cuantitativo de las variables del modelo anterior para comprobar el acierto o desacierto
de sus predicciones. Tampoco se trata de criticar desde una perspectiva moral las
premisas y recomendaciones de la ortodoxia. El recurso crítico que adopta Keynes es,
en cierto modo, original. Su investigación se dirige hacia las raíces históricas del fracaso
de la teoría clásica. Edifica con ese propósito una caracterización de las
transformaciones más profundas de la sociedad que se agitan por detrás de sus
manifestaciones aparentes. Esta perspectiva lo conduce a una conclusión: la teoría
clásica debe abandonarse no porque ser "incorrecta", es decir, incapaz de reflejar una
realidad que es siempre la misma, que es inmutable. Mientras la ortodoxia suele restar
toda importancia a las transformaciones en la sociedad capitalista, Keynes fundamenta
su rechazo del pensamiento económico de la época en la conviccióncontraria'.
1 No es justo ni exacto afirmar que la economía desconoce la existencia de una historia previa al
surgimiento de la sociedad moderna; por el contrario, la admite. En sus desarrollos incluye, desde la
época de Smith, un mítico "estado primitivo y rudo de la sociedad". Del mismo modo, se buscan
materiales para aplicar la teoría moderna al medioevo y la antigüedad. Pero estas referencias al pasado
suelen utilizarse -al igual que el recurso del hombre aislado, un "Robinsón''-- para demostrar que las
formas sociales propias de la sociedad capitalista -la mercancía, el dinero, el capital- estaban ya
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Lo distintivo de la perspectiva general de Keynes está en su permanente objetivo de
desentrañar el carácter histórico de las doctrinas económicas. Sostiene, por
consiguiente, la existencia de una dinámica de transformación de las formas sociales, a
la que convierte en su objeto de estudio. Desde nuestro punto de vista, este aspecto es
fundamental, porque una vez que la historia ingresa en el campo de las categorías
económicas, la fronteras disciplinares rígidamente establecidas se derrumban; surgen así
novedosos interrogantes acerca de la génesis, la naturaleza y el porvenir de la sociedad
actual. Creemos, además, que este aspecto del pensamiento de Keynes y su conexión
con la génesis de la Teoría General fue generalmente pasado por alto.
presentes, aunque con ropajes primitivos, desde el principio mismo de los tiempos. Por otra parte, si bien
se reconoce una historia previa, suele considerarse que con el advenimiento de la sociedad capitalista el
curso de la historia, en 10 fundamental, se ha detenido. Dice Marx al respecto en El Capital: "Los
economistas tienen un modo curioso de proceder. Para ellos, no hay más que dos clases de instituciones:
las artificiales y las naturales. Las instituciones del feudalismo son instituciones artificiales; las de la
burguesía, naturales. En esto se perecen a los teólogos, que clasifican también las religiones en dos
categorías. Toda religión que no sea la suya propia, es invención humana; la suya, en cambio, revelación
divina. Así, habrá podido existir una historia, pero ésta termina al llegar a nuestros días." (Marx
1871/1986: 46'; el subrayado es nuestro). La economía contemporánea, por su parte, suele omitir por
completo estas embarazosas cuestiones que, por otro lado, son poco transcendentes desde el punto de
vista de los fines eminentemente prácticos de la disciplina. Existen, claro está, honrosas excepciones,
entre ellas, por ejemplo, la de Hicks que en su Teoría de la historia económica afirma: "debemos
clasificar los estados de la sociedad, estados económicos de la sociedad, debemos buscar razones
inteligibles por las que un estado deba dar paso a otro. Será una secuencia no totalmente diferente de la de
feudalismo, capitalismo y socialismo de Marx" (Hicks 1969/1984: 7). La economía teórica, se afirma, no
tiene que explicar la historia. La pregunta es ¿puede hacerlo? Nos enfrentamos entonces al alcance de sus
categorías.
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acciones individuales incondicionadas. Al tomar como su punto de partida las leyes que
regulan el movimiento del sistema como tal, hacen su aparición, una a una, las
restricciones que ese funcionamiento impone sobre la "libre" decisión de los individuos.
Se puede computar, en este plano, un triunfo para Keynes: logró convocar la atención de
los economistas sobre su sistema y sobre su quaesitum. Inmediatamente después de la
publicación de la Teoría General se desató la controversia en torno del nuevo enfoque.
Pero el triunfo de Keynes puede medirse también por los resultados cismáticos que
produjo en el seno de la teoría ortodoxa. Lo que hasta el momento constituía el corpus
prácticamente entero de la economía, la teoría del valor y la distribución, fue
transformado en una rama particular de la economía: la microeconomía, con
pretensiones más humildes que las que anteriormente se le atribuían. Buena parte del
contenido de los Principles of Economics de Marshall -por no decir todo, ya que se
podrían excluir sólo algunos comentarios desperdigados y sólo uno de los seis libros
que lo componen-, que hasta entonces era considerado el Tratado de economía por
antonomasia, caería hoy dentro del dominio de la microeconomía. Lo mismo pasa con
las obras del resto de los más grandes marginalistas.
Antes de Keynes la economía era una sola, pretendía dar cuenta de los fenómenos
económicos mediante un enfoque unitario; después de Keynes se dividió en dos campos
distintos. Prácticamente todos los desarrollos de la teoría clásica, tal como se la conocía
hasta ese momento, fueron recluidos en un compartimiento creado a tal efecto, la
microeconomía. Una ciencia que -según Ricardo, Mill, pero también Marshall, Walras,
Jevons, Menger, etc.- aspiraba a explicar las leyes económicas generales de movimiento
de la sociedad, comenzó a ser tratada como una rama de la economía restringida
únicamente a retratar el comportamiento de los agentes individuales. Todos los
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elementos que remitían a la sociedad considerada en su conjunto fueron trasladados al
área de incumbencia de una nueva especialidad, la macroeconomía. Pero si la teoría
clásica quedó encorsetada, lo mismo le ocurrió a su "verdugo", la Teoría General. Ella
quedó atrapada, junto con los debates originó, en el otro comportamiento en que la
disciplina se vio dividida. De esta manera, el logro de Keynes fue, como mucho, parcial.
Porque, gracias al nuevo parcelamiento de la teoría económica, a algunas de las
contribuciones que contiene la Teoría General se les quitó el suelo que necesitaban para
fructificar. Nos referimos a la discusión sobre el dinero, el capital y la mercancía. Ni la
microeconomía ni la macroeconomía podían albergarlas. Nos abocaremos a ellas en la
presente Sección.
Esta Tesis, empero, se propone principalmente resaltar otras dos discusiones, de distinta
raigambre. Aunque están presentes y ocupan un papel protagónico en la Teoría General
fueron abandonadas casi por completo.
reproducían con leves modificaciones y ampliaciones los "antecedentes" examinados en el Plan de Tesis,
expusimos brevemente la historia posterior de estas controversias.
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Tratados, uno dedicado al valor y el otro al dinero, debido a que contenían explicaciones
contradictorias para los mismos fenómenos. Una consecuencia paradójica de la
aparición de la Teoría General es que la estructura actual de la economía -resultante de
las réplicas de Keynes- reproduce esta antigua separación, sólo que ahora la frontera
corta al objeto de estudio, por así decir, longitudinalmente. Según esta división leyes
que rigen el comportamiento del individuo son distintas y deben ser estudiadas
separadamente de las que se refieren a la sociedad en su conjunto. No hay puente que
una ambas orillas'. El corte que separa a la microeconomía de la macroeconomía no es
otra cosa que la profunda cicatriz que la estocada de Keynes dejó en el rostro de la
teoría clásica.
Esta fractura del corpus teórico es además la manifestación más clara del total abandono
de dos de los aportes que consideramos centrales de la Teoría General. En la Sección
IV nos referimos al primero de ellos: la crítica de Keynes a la teoría clásica, pero
2
especialmente al marginalismo de Marshal1 . En efecto, en el libro de Keynes la
exposición del nuevo sistema se encuentra combinada con la crítica a las inconsistencias
teóricas y lógicas, que manchan a la teoría clásica. Algunas de esas críticas se dirigen
de igual forma a las dos corrientes que la componen: la adhesión a la ley, la defectuosa
concepción del dinero y el supuesto de pleno empleo son característicos de los
ricardianos y los marginalistas. Otro tanto puede decirse de la teoría cuantitativa
clásica del segundo tratado. Pero cuando Keynes cuestiona la construcción del mercado
de trabajo y del mercado de capital las objeciones van dirigidas específicamente a la la
nueva teoría marginalista que, a través de Marshall había intentado reemplazar a la
teoría de la distribución ricardiana con estos nuevos desarrollos. Pero Keynes rechaza
así la teoría clásica de la distribución brindando nuevas explicaciones generales para el
salario, la ganancia y el interés, que además pueden ser aplicadas a situaciones de
desempleo.
Hemos pospuesto el tratamiento del segundo debate olvidado hasta llegar a la presente
Sección, dedicada a reunir nuestras conclusiones. Aunque 10 hemos postergado, es éste,
para nosotros, el aporte teórico más trascendente de la Teoría General de Keynes. Pero
es también el que ha sido silenciado de la forma más definitiva.
1 En el último apartado de este capítulo, comprobaremos que la división entre micro y macroeconomía
fue, además de una consecuencia de su crítica, una propuesta que incluyó explícitamente en la Teoría
General. Se imaginaba ya cuál podía ser la fisonomía de la teoría económica luego de digerir -bien o
mal- sus aportes.
2 Expuesta en la Sección V. Capítulo 4.
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posteriores, de todas las corrientes. Keynes dedica un largo segmento de la obra a un
análisis pormenorizado del capital y del dinero. En esos capítulos se sugieren algunas
modificaciones que atañen a la teoría clásica del valor l .
1 En un trabajo anterior Tres Keynes en la teoría general (2002) adelantaba algunas esta hipótesis, aunque
en aquel entonces, en lugar de referirnos a los distintos niveles de la exposición, atribuíamos a Keynes
tres enfoques distintos. Aunque intentábamos hacerlos compatibles entre sí, la relación entre ellos era
tratada de forma incompleta. Nos parece ahora conveniente enfatizar la continuidad en la exposición antes
que las diferencias de perspectiva que conviven en ella.
2 A lo largo de toda la Tesis nos referimos a la relación entre Keynes y la teoría clásica. No tratamos, en
cambio, los desarrollos recientes de la macroeconomía, la microeconomía; tampoco nos referimos a los
modernos intentos por "microfundar" la macroeconomía.
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Esta última es nuestra propia hipótesis principal. Sostenemos que el aporte más
trascendente de Keynes se encuentra justamente en este intento de avance, en haber
seguido las pistas de su propia representación de las leyes económicas que determinan
las variables más importantes hasta llegar, en un plano de abstracción más elevado, a la
formulación de los interrogantes acerca de la génesis de esos fenómenos observables.
Nuestra Tesis cobra fuerza si logramos demostrar que ese paso que va del sistema a las
categorías elementales no es un capricho de Keynes, un desvarío, sino una exigencia
teórica engendrada por su propia exposición. Debemos probar la unidad que encadena
entre sí a los distintos niveles de análisis presentes en la Teoría General. La conexión
obligada entre el sistema y estas categorías fundamentales.
364
realidad, en su caótica apariencia inmediata e intenta establecer las conexiones internas
que existen entre esos fenómenos. La teoría se encarga de representar las regularidades
como "leyes económicas" o tendencias'.
El sistema económico expuesto de la Teoría General, por caso, tiene precisamente esta
forma. A este nivel, las teorías macroeconómicas se limitan únicamente a describir la
realidad, es decir, a establecer una serie de relaciones funcionales entre las variables
observables para "explicar" o "predecir" los fenómenos. La importancia práctica de
estas explicaciones es innegable. Permite conocer cuál será el efecto de los fenómenos
económicos, pero además, como el hombre tiene capacidad para controlar
concientemente alguno de esos factores, o influir sobre ellos, se convierte además en
una guía para tomar decisiones prácticas. El sistema de Keynes -y la macroeconomía-
distingue especialmente aquellos factores que se encuentran bajo el dominio del
gobierno, aportando un "manual de instrucciones" para su política económica.
Mostramos en la Sección III que esos instrumentos no existieron siempre, sino que son
una novedad histórica que cobra realidad a partir de las primeras décadas del siglo XX.
Esto explica, en parte, el surgimiento de la macroeconomía". Pero, al menos en la
versión de Keynes, la teoría no se detiene aquí.
Concretamente, Keynes pretende explicar cuál es el origen del rendimiento del capital y
cuál la razón por la que el dinero es capaz de "producir" interés. Nuestro argumento
sostiene, como dijimos, que la teoría clásica dispone de estas explicaciones, pero que
éstas no se adecuan a las necesidades del sistema de Keynes. Al encontrarse con esta
situación, se ve forzado, para ser consecuente con sus propias innovaciones, a proponer
un juego de nuevas explicaciones para esas preguntas. El conflicto surge entonces,
justamente, porque las definiciones y explicaciones que suministra la teoría clásica
sobre la naturaleza del capital y el dinero no se ajustan al sistema de Keynes. Si esto es
tercero que es ignorado por la explicación. Contra el recurso "post hoc ergo propter hoc" del empirismo
se levanta la famosa objeción de Hume: "¿cuántas veces tendremos que repetimos que la simple
contemplación de dos objetos o acciones cualesquiera, por relacionados que estén, no pueden darnos idea
alguna de poder ni de conexión entre ellos; que esta idea surge de la repetición de su unión; que la
repetición ni descubre ni ocasiona cosa alguna en los objetos, sino que tiene influencia sólo sobre la
mente?" (Hume 1998: 249). Plantea así el renombrado "problema de la inducción". Hemos reseñado esta
discusión en un trabajo anterior (Kicil1of 2001). Buena parte de la tradición econométrica, tan difundida,
pasa por alto estos antiguos dilemas: observa y saca conclusiones causales de la simple observación.
1 Para una crítica profunda al método de las teorías científicas, ver (Iñigo Carrera 1993: Capítulo 7).
2 Mencionamos entre los factores más importantes: la concentración del capital, la "socialización"
espontánea de las inversiones, el surgimiento de una fuerte organización a escala nacional de la clase
obrera, la caída del patrón oro, la aparición generalizada de bancos centrales, la posibilidad de fijar la
cantidad de dinero y regular por medio de ella la tasa de interés, etc. Son todas formas, producto de un
largo desarrollo, pero que se ven plasmadas de manera más definida a principio de siglo XX. Keynes,
como vimos, detecta estos cambios.
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así, no es fácil de justificar la actitud de indiferencia con la que se desechó el problema
sin siquiera tratarlo. Ahora bien, podría alzarse una objeción contra nuestro reclamo: si
el problema tiene la vital importancia que nosotros le atribuimos, ¿cómo es posible que
la macroeconomía lo haya ignorado? 0, más bien, ¿cuáles son las consecuencias de este
abandono? Proponemos algunas respuestas para ambas preguntas. Si la macroeconomía
logra sobrevivir sin aventurarse en estos debates, es a fuerza de tomar prestadas las
definiciones para sus categorías del sentido común. En efecto, de esta manera el dinero
y el capital no requieren una explicación teórica o conceptual, sino simplemente una
definición rigurosa que permita distinguir claramente sus elementos a los efectos de su
medición, Así, la concepción del dinero y del capital propia de la teoría
macroeconómica sólo difiere de las del sentido común por el carácter más riguroso de
las definiciones; reposa por completo en la intuición, en el conocimiento inmediato y no
científico a la hora de discernir qué es el capital y porqué arroja una ganancia para su
propietario. Lo mismo hace con el dinero. Se limita a distinguir convencionalmente lo
que se tomará por "dinero" en las funciones matemáticas de lo que no se considerará
dinero. Se desentiende así de los interrogantes que preocuparon a los economistas desde
Adam Smith -y desde mucho antes-, confiando en aquello que "todo el mundo sabe":
Pero, nuevamente: ¿qué es capital? ¿cuál es el origen de la ganancia que deja en manos
de su propietario? ¿qué es el dinero? ¿porqué al entregarlo a préstamo retoma preñado
de un interés? ¿cuál es la fuente del valor de las mercancías?
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Keynes, por su parte, intentó escapar de esta nueva doble vida a la que quedaba
condenada la teoría si no resolvía el problema de sus fundamentos, sentando bases
únicas para las explicaciones que remiten a las industrias tomadas por separado y a la
economía considerada como un todo.
Recordemos una vez más, que si la teoría marginalista se convirtió en una nueva
corriente de pensamiento, diferenciada de las ideas de sus precursores mediante un
proceso considerado "revolucionario" por sus fundadores de fines del siglo XIX, no fue
sólo por la nueva descripción que brindó acerca de los movimientos observables de los
fenómenos económicos y sus relaciones recíprocas, o por el método "matemático" que
empleaban, sino especialmente por su capacidad de dar nuevos argumentos acerca de la
naturaleza interna de esos fenómenos. Walras, Menger, Jevons y el mismo Marshall se
dedican a dar la batalla para modificar los fundamentos de la economía. Las contiendas
más duras se ubicaron en su nueva propuesta para la teoría del valor, basada
originalmente en la utilidad marginal y su nueva caracterización de los problemas de la
distribución, especialmente en lo que refiere a la génesis de la ganancial. Subsistían en
cambio, las coincidencias con la economía política previa en lo que respecta, por
ejemplo, a las variaciones del precio de mercado al compás de las fuerzas de la oferta y
la demanda. La diferencia no se encuentra esencialmente en la descripción de los
fenómenos por todos observables, sino en lo que se esconde "por detrás" de esos
fenómenos'. En pocas palabras, la separación entre escuelas remite no al movimiento
aparente del precio, sino a la fuente misma del precio o valor. No sólo a las causas de la
variación en la magnitud del interés y la ganancia, sino a su fuente u origen.
Por último, nos falta mencionar la que consideramos la carencia más peligrosa de una
teoría económica que no indaga en los fundamentos de sus categorías. Existe una
diferencia notoria entre los enfoques que lo hacen y los que no se internan en esta
"escabrosa" empresa, muchas veces despreciándola por su alto nivel de abstracción. Al
dejar de lado estos aspectos conceptuales, la teoría económica carece de elementos para
realizar aportes en una de sus principales áreas de incumbencia, desde su surgimiento
como ciencia. La capacidad que originalmente tuvo la economía -o creyó, al menos,
tener-para desentrañar la naturaleza misma del rendimiento del capital, del interés del
dinero y de la fuente del valor de las mercancías, le permitió aportar a la comprensión
de las condiciones históricas que desembocaron en la aparición del capital, el dinero y la
mercancía; se despejaba por la misma vía el camino para una discusión acerca del
porvenir de la sociedad capitalista. Se pasan por alto no sólo las transformaciones entre
una forma social y otra -antigüedad, feudalismo, capitalismo- sino sobre las distintas
fases del capitalismo. De este modo, a la economía sólo le queda la tarea de observar
cómo las relaciones cuantitativas se modifican en el tiempo, enmendando o
reemplazando las ecuaciones del sistema cada vez que tiene lugar una profunda
transformación en las condiciones económicas. Pero nada puede decir sobre el origen y
la dirección de estas transformaciones.
1 En los primeros marginalistas esta posición puede observarse en su crudeza. Para Marshall,como
vimos, es tan unilateral como una que se funde sólo en las condiciones de oferta.
2 Hay mucho para decir sobre los elementos precisos que convirtieron al marginalismo en una nueva
corriente. Nos alcanza aquí con resaltar este aspecto conceptual, siguiendo por ejemplo, al reconocido
Mark Blaug: "Se supone de ordinario que el término de 'revolución marginal' se refiere al descubrimiento
casi simultáneo, pero completamente independiente, del principio de la utilidad marginal decreciente
como el bloque fundamental de la nueva microeconomía estática, realizado por Jevons, Meger y Walras a
principios del decenio de 1870." (Blaug 1962/1985: 374) .
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La economía moderna acostumbra desentenderse de estas cuestiones que en un
principio la preocupaban, recurriendo al argumento de la especialidad: son -afirma-
cuestiones "políticas", "institucionales", "históricas", pero no económicas. Sin embargo,
una y otra vez, se contradice con la prohibición que se autoimpone, aplicando sus
"leyes" a tiempos remotos, como si fueran igualmente válidas que en la sociedad actual:
el argumento resulta ser una trampa. Se afirma, por un lado, que la especificidad del
capitalismo no es un problema de la economía; por el otro, se hace como si esas leyes
económicas fueran eternas e inmutables pues provienen de la naturaleza humana, de su
"psicología". Pareciera entonces que la sociedad capitalista no tiene ninguna
especificidad que la distinga de las anteriores: el hombre es en esencia siempre el
mismo, de manera que siempre deben haber existido la mercancía, el dinero y el capital,
aunque, es cierto, bajo formas primitivas. Primero, la economía se abstiene de participar
de la discusión debido a que ciertos factores se escapan de su campo de estudio. Luego
aplica sus leyes irrestrictamente. La imagen final -aunque no el argumento explícito- es
que la sociedad capitalista es la forma "natural" de vida del hombre, y que esos aspectos
"políticos", "institucionales", son sólo secundarios.
1 La controversia acerca de la incumbencia precisa de ambos campos es objeto de disputa por parte de
algunos investigadores. Sin embargo, cualquier estudiante de economía reconoce claramente cuándo un
problema pertenece al terreno de la microeconomía y cuándo al de la macroeconomía. Esta representación
generalizada, sustentada por los manuales de enseñanza básicos, supone que la microeconomía se ocupa
del comportamiento individual, mientras la macro trata de los grandes "agregados". Adopto aquí esta
definición porque es la más difiundida y asegura que "hablamos de 10 mismo", a pesar de reconocer la
existencia de opiniones más sofisticadas que cuestionan la idea habitual. Frisch es uno de los precursores
de la opinión clásica (Frisch 1933: 172). Pero la división no es tan clara: otros autores ponen el factor
distintivo en otros puntos. Para Woodford la macroeconomía estudia las fluctuaciones (Woodford 1999:
1). De Vroey, en su original artículo "The History of Macroeconomics Viewed Against the Background
of the Marshall- Walras Divide", rechaza por insuficientes las posiciones habituales para proponer una
visión que ubica la diferencia entre la micro y la macroeconomía el grado de complejidad: mientras la
primera estudia modelos de equilibrio general complejos, es decir, que incluyen todos los mercados, la
otra se ocupa de modelos simplificados, "[The macroeconomists, AK] study a few markets, named after
those markets that are deemed the most important real-world markets" (De Vroey 2004: 2).
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especialización teórica también separados: mientras algunos economistas se dedican a
temas de la macroeconomía, otros se cultivan el estudio de la microeconomía. Otro
tanto ocurrió con la forma en que habitualmente se organiza la enseñanza de la
disciplina. Este cisma ha trascendido además los círculos científicos para penetrar al
lenguaje cotidiano. El recorte operado en ,la teoría económica se ha difundido hasta
convertirse en una distinción de "sentido común" para el individuo de instrucción
media; es empleada por la prensa, los políticos y los académicos de otras ciencias. Todo
el mundo sabe que la macroeconomía es algo distinto de la microeconomía. Como si
fueran simples adjetivos obvios se emplean para catalogar a los problemas económicos
de la sociedad en arreglo a esta división. En fin, con el tiempo, se ha naturalizado. A un
estudiante contemporáneo le cuesta concebir a su campo de estudio como un objeto
único y, probablemente, considere una curiosidad de dudoso valor histórico el hecho de
que hace cincuenta o sesenta años era esa la representación habitual.
La penetración en la forma de ver el mundo de los economistas llega a tal punto que
obligó, hasta cierto punto, a reconstruir la historia del pensamiento económico. Se
reexaminaron en esa clave las ideas de los economistas del pasado. Con esta lente
bifocal divida en micro y macro, los historiadores del presente, han podido distinguir al
Adam Smith microeconomista del Adam Smith macroecnomistas, Se ensayó la misma
operación sobre la obra de David Ricardo, Karl Marx, Alfred Marshall, etc. En fin, el
pensamiento de los economistas de todos los tiempos es apreciado desde la doble
perspectiva que es hoy dominante.
Como pudimos observar en la Sección 11, en el período que nos ocupa, es decir, en la
época en que Keynes escribió, no obstante, esta separación no era tenida en cuenta: el
estudio de los aspectos económicos de la sociedad se encaraba desde una perspectiva
única y no desde dos puntos de vista divergentes o complementarios. 0, mejor dicho, en
aquella época esta división aun no existía. No sería, creo yo, exagerado, tomar a este
ítem como una de las diferencias más significativas entre la teoría clásica y la de
Keynes, o mejor dicho, de la teoría económica tal como fue reformulada después del
episodio keynesiano. La teoría clásica -eiempre en el sentido de Keynes, es decir,
Ricardo, J. S. Mill, Edgeworth, Marshall y Pigou- no dividía su estudio de la sociedad
capitalista en una esfera macroeconómica y otra microeconómica. El comportamiento
del individuo era inseparable del movimiento de la sociedad considerada como un todo.
La teoría clásica pretendía haber encontrado la clave de esta conexión entre lo elemento
y el conjunto completo. De hecho, Keynes sostiene que este es el principal elemento de
la doctrina dellaissez faire formulada por los primeros economistas: demostrar que la
búsqueda del bienestar individual redunda ~aun sin quererlo- en la felicidad del
conjunto. Para demostrarlo, la teoría clásica necesitaba conectar al individuo con el
todo.
No nos interesa aquí analizar los argumentos de los primeros autores que adoptaron la
separación. Nos interesa, en cambio, descubrir la génesis teórica de la distinción entre la
micro y macroeconomía.
Nuestra hipótesis interpretativa es que esta separación puede verse como una respuesta
"defensiva" de la teoría clásica ante la embestida crítica de Keynes. A pesar de haber
calado tan hondo en la conciencia de los economistas actuales, hasta convertirse en una
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obviedad, en una verdad de Perogrullo y por tanto en un axioma 1 del cuerpo teórico
actual de la teoría económica, sostengo que es en realidad un síntoma, la expresión de
una enfermedad y no su remedio.
Entre los economistas que se han formado bajo estas ideas no es fácil encontrar un
terreno fértil para que la legitimidad de esta división sea considerada nuevamente 2 •
Después de todo, se pone en cuestión una premisa básica de su saber, inculcada desde
los primeros pasos en su formación, cuando la separación está ya consumada. Esta
separación, pese a su jerarquía de verdad incuestionable e incuestionada, es cierto, causa
malestar entre no pocos teóricos: una y otra vez se ha buscado, y más de una vez se ha
creído encontrar el fundamento microeconómico de la macroeconomía. Se ha tratado de
recorrer en camino en ambas direcciones: mientras algunos intentaron elevarse del
individuo al conjunto, otros probaban el camino inverso, excavando en el subsuelo de la
macroeconomía rastreando las raíces microeconómicas. Ahora bien, todos dan por
hecho que tal la división existe, aun cuando adopten ante ella una actitud de crítica o de
insatisfacción. De las tantas soluciones que se ofrecieron, ninguna tuvo la fuerza
suficiente para imponerse como una nueva síntesis dentro del mainstream. Además, la
búsqueda de los microfundamentos se parece más a una restauración de la teoría
clásica, de un intento más por deshacerse de las críticas de Keynes para recobrar las
viejas conclusiones y recomendaciones.
1 Podríamos tomarlo, en realidad, como un meta-axioma, pues su papel es postular una división que
precede incluso al estudio mismo de los problemas económicos. Primero, ex definitione, se divide a la
micro de la macro. Luego se plantean los axiomas de cada uno de los campos.
2 Aquí se aplica, tal vez, la invocación de Keynes al espíritu crítico de sus contemporáneos: "The
difficu1ty líes, not in the new ideas, but in escaping form the old ones, which ramify, for those brought up
as most ofus have been, into every corner of our minds" (Keynes 1936/1939: viii"; Preface)
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problemas macro y problemas micro, para los que un estudio desde la perspectiva
opuesta es incapaz de aportar respuestas). Es decir, la micro y la macro son dos formas
de abordar un objeto único o, por el contrario, existen en la realidad dos tipos distintos
de objetos que la economía debe investigar. La práctica de los economistas parece
inclinarse hacia la segunda hipótesis, aunque la reflexión suele conducir a la primera.
Después de todo, nadie puede ignorar que -rnás allá de la forma que adopte el tránsito-
los fenómenos macro están compuestos por pequeños hechos micro, del mismo modo
que todo fenómeno micro se inscribe en un proceso macro. La cuestión de fondo podría
sintetizarse del siguiente modo: ¿se trata de dos objetos distintos o, por el contrario, de
dos formas de estudiar el mismo objeto único? El resto de los planteos se deriva de éste:
¿hay que aplicar necesariamente métodos distintos para estudiarlos o hay un método
único? ¿Las leyes macro son de distinta naturaleza que las leyes micro o son todas las
leyes del mismo tipo? ¿Son los fenómenos macro reducibles a fenómenos micro y los
fenómenos micro proyectables al proceso macro y, de ser así, cuál es el procedimiento
correcto para hacerlo? ¿Pueden estudiarse ambas esferas por separado, o hay que tener
siempre en cuenta que se las determinaciones se interpenetran, de manera que dividir los
asuntos conduce a explicaciones incorrectas? Si se aceptara que son dos ramas en la que
ineludiblemente se tiene de bifurcar el conocimiento, el interrogante es: ¿tienen esas
ramas una raíz común en que originalmente se encuentran fusionadas o, en cambio, no
existe tal cosa como "lo económico" a secas sino más bien "lo micro" por un lado y "lo
macro" por el otro?
Por más novedosa e históricamente determinada que sea esta separacion, hay que
aceptar que este mismo tipo de dilemas no son exclusivos de la economía sino que
aquejan también a otras ciencias y son discutidos por la filosofía 1. Pero estas
consideraciones ocupan aquí el lugar de una simple digresión. Nuestro interés apunta,
como dijimos, a la génesis teórica de la separación, cuyo responsable directo es, como
veremos, el autor al que nos dedicamos principalmente en esta Tesis. Sólo nos queda
mostrar, a modo de ilustración, unos pocos ejemplos que reflejan la problemática
separación a la hora de introducirla'.
1 Para el caso de la división de la física en macro y microfísica, con leyes y categorías distintas, ver, por
ejemplo (De Gortari 1964: 15 y ss.)
2 Elegimos aquí pasajes de los manuales de enseñanza porque nos propongo ilustrar el modo en que esta
separación penetra en las ideas de los economistas en general, antes que recorrer los debates que los
especialistas sostuvieron sobre la cuestión, que no son pocos.
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menciona una diferencia de método que parece más relevante naturaleza misma de una
y otra materia. En textos más recientes, como el también célebre Economía de Fischer,
Dombusch y Schmalensee (1989) la separación ya se encuentra consumada y la
justificación requiere menos palabras, se da por obvia 1•
Keynes se sublevó justamente contra la escisión de la teoría clásica en sus dos tratados
inconsistentes entre sí, contra sus explicaciones distintas y contradictorias. No protestó
sólo contra el hecho de dividir en dos el campo, sino que denunció la imposibilidad de
una integración a partir de los fundamentos de la teoría clásica. En aquel entonces el
Primer Tratado versaba sobre el valor y la distribución y el Segundo Tratado sobre el
dinero. Tal separación no es ahora la fundamental, la que divide el campo de la
economía ah ovo. Pero el esquema se reproduce. La línea divisoria corta ahora a la
realidad transversalmente distinguiendo entre el individuo y el conjunto: el Primer
Tratado del mainstream es la Microeconomía y el segundo Tratado la Macroeconomía..
También entre ellas median diferencias aparentemente insalvables.
¿Fue este un "triunfo" de Keynes? Porque, sin duda, fue un efecto de su incursión
crítica. El ataque de Keynes al divorcio ente el primer y segundo tratado lo llevó a
encarar una tarea novedosa: construir un sistema que refleje el funcionamiento de una
economía monetaria. La integración entre teoría del valor y del dinero permite explicar
el equilibrio con desempleo y abre el camino a la construcción de una teoría más
general que la clásica. Reduce a la teoría clásica a un simple caso particular -particular
1 La distinción no sólo es reconocida como tal por la teoría neoclásica actual, sino que su difusión entre
las corrientes contemporáneas de pensamiento es casi completa: post..keynesianos, monetaristas,
austriacos, evolucionistas, ricardianos, estructuralistas, marxistas, en fin, economistas de las más variadas
extracciones teóricas, salvo contadas excepciones, la adoptan como punto de partida.
2 En realidad, la actual fragmentación en especialidades es mucho más compleja: teoría del dinero, del
crecimiento, del desarrollo, de la organización industrial, agraria, laboral, etc. Hago hincapié en la que,
considero, es la principal separación en lo que respecta a los fundamentos de la teoría. Confirma esta
preponderancia el hecho de que la enseñanza se estructure en base a esta separación en dos troncos y sólo
más adelante, el árbol se ramifique en las restantes materias. En la época de Marshall y Keynes también
existían muchos "temas", pero en esencia el Primer Tratado sobre el valor y la distribución contemplaba
los fenómenos de corto y largo plazo (hoy microeconomía y una combinación entre crecimiento y
desarrollo) y el Segundo Tratado incluía la teoría monetaria y el problema de los ciclos económicos.
372
por sus premisas, pero particular también porque sólo es capaz de adecuarse a una etapa
histórica ya superada.
A monetary economy, we shall fmd, is essentially one in which changing views about
the future are capable of influencing the quantity of employment and not merely its
direction. But our method of analysing the economic behaviour of the present under the
inf1uence of changing ideas about the future is one which depends on the interaction of
supply and demand, and is in this way linked up with our fundamental theory of value.
We are thus led to a more general theory, which includes the classical theory with
which we are familiar, as a special case: (Keynes 1936/1939: 203; N.IS.!I)
No está de más repetir un pasaje en que menciona uno de los propósitos fundamentales
de la obra del que, a esta altura, podemos obtener nuevo provecho.
One ofthe objects ofthe foregoing chapters has been to escape from this double life and
to bring the theory of prices as a whole back to close contact with the theory of value.
The division of economics between the theory of value and distribution on the one hand
and the theory of money on the other hand is, I think, a false division. (Keynes
1936/1939: 293; V.21.!)
Estas apreciaciones críticas sobre la teoría clásica, son las que llevan a Keynes a
abandonarla y a proponer una nueva Teoría General en su reemplazo. Pero parecen ser
también razón suficiente para abandonar buena parte de sus desarrollos: fueron
duramente cuestionados -hasta el momento- el mercado de trabajo, el de capital y su
concepción de dinero. ¿Qué es lo que sugiere hacer Keynes con la teoría clásica,
víctima de todos sus ataques, responsable de agravar muchas de las desgracias de la
sociedad de la época e impotente al momento de reflexionar sobre las posibles salidas
para una sociedad inmersa en su más profunda crisis?
1 H. Misky, por ejemplo, le atribuye a Keynes este tipo de conductas: "al interpretar la Teorí General con
objeto de determinar 10 vital y 10 no esencial para la revisión radical que Keynes creía estar formulando,
es necesario, por una parte, mandar las concesiones hechas a lo antiguo -concesiones que fueron o bien
373
maquiavélico prestidigitador del lenguaje y las ideas. Si esto fuera realmente así,
indudablemente su éxito fue completo, al menos al juzgar por la verdadera revolución
en el pensamiento económico a la que la Teoría General dio comienzo. Pero esta
explicación de su triunfo sería también, en la misma línea, la causa de los incontables
desacuerdos e interpretaciones encontradas que su obra motivó, lo que, en cierto modo,
podría considerarse un fracaso, o la contracara de aquél éxito. Me propongo dejar de
lado todas estas especulaciones sobre lo que Keynes realmente quiso decir. Me
abstendré también de calificar de exageradas algunas de sus afirmaciones con la
intención de no darles crédito. En esta clave evaluaremos sus propuestas acerca del
lugar que debe ocupara, después de su Teoría General, la antigua teoría clásica.
El interés que tal teoría puede concitar, hechas las salvedades necesarias, parece ser en
extremo limitado, al menos si se confronta el pasaje que reproducimos a continuación,
donde Keynes deja en claro que ese caso especial del pleno empleo, aunque probable,
no se condice con las condiciones del mundo real.
I shall argue that the postulates of the classical theory are applicable to a special case
only and not to the general case, the situation which it assumes being a limiting point of
the possible positions of equilibrium. Moreover, the characteristics of the special case
assumed by the classical theory happen not to be those of the economic society in which
we actually live, with the result that its teaching is misleading and disastrous if we
attempt to apply it to the facts of experience. (Keynes 1936/1939: 33; 1.1)
descuidos [... ] o bien hechos conscientemente oportunistas, debidos al deseo de Keynes de acelerar la
adopción de una política adecuada ... " (Minsky 1975/1987: 24). Nosotros mismos podemos contamos
dentro de ese grupo. Ensayamos algunas interpretaciones del prólogo de la Teoría General en base a la
hipótesis de que Keynes concede a los clásicos algunos puntos sólo para predisponer a sus colegas a
admitir otras críticas a las que otorga mayor importancia (Kicillof 2002). En esta Tesis podemos evitar
este tipo de especulaciones, que desvían la cuestión hacia diversas hipótesis sobre sus intenciones ocultas;
pretendemos darle, en definitiva, mayor crédito a la palabra escrita, en suma, al único indicio objetivo
sobre lo que Keynes "quiso decir": lo que efectivamente dijo. Este requisito es el que nos obliga a citarlo
tan a menudo, sobre todo en los pasajes críticos para la interpretación.
374
perfilar entonces una suerte de propuesta para la supervivencia de la teoría clásica, tal
cual existía entonces y a pesar de los durísimos que contra ella se levantan. La
sugerencia de Keynes es la siguiente. Se trata de convertir la explicación completa que
los clásicos habían ofrecido para los procesos económicos de toda índole, como si fuera
general, en una teoría del comportamiento de la empresa individual, mucho más
limitada en sus alcances y propósitos. Este es el paso en el que Keynes "inventa" la
microeconomía: proporciona un refugio en el que conservar el útil "aparato de
pensamiento" clásicos, sin que haga daño. Porque de él no deberán extraerse
conclusiones para "aplicar a la experiencia?'.
Regarded as the theory of the individual firm and of the distribution of the product
resulting from the employment of a given quantity of resources, the classical theory has
made a contribution to economic thinking which cannot be impugned. It is impossible
to think clearly on the subject without this theory as a part of one's apparatus of thought,
(Keynes 1936/1939: 340; V.23.IID
Queda pendiente el problema del defectuoso tratamiento del dinero propio de la teoría
clásica. Keynes estaría dispuesto a conservar el Primer Tratado de la teoría clásica,·
dejarlo que conviva con su propio sistema económico, para el que reserva las
aplicaciones a la realidad práctica. El estudio de la firma aislada puede encararse
prescindiendo de los cambios en las otras ramas y de las cualidades esenciales del
dinero. Los PrincipIes de Marshall, la "biblia" que pretendía tratar todas las cuestiones
económicas deberá ser tratada como un texto de microeconomía. Sus conclusiones de
nada sirven cuando se los enfrenta a las disyuntivas de una economía nacional.
The right dichotomy is, 1 suggest, between the theory of the individual industry or firm
and of the rewards and the distribution between different uses of a given quantity of
resources on the one hand, and the theory of output and employment as a whole on the
other hand. So long as we limit ourselves to the study of the individual industry or firm
on the assumption that the aggregate quantity of employed resources is constant, and,
provisionally, that the conditions of other industries or firms are unchanged, it is true
that we are not concerned with the significant characteristics of money. But as soon as
we pass to the problem of what determines output and employment as a whole, we
require the complete theory of a monetary economy. (Keynes 1936/1939: 293.; V.21.!)
Podríamos afirmar que la propuesta de Keynes fue aceptada, aunque las causas del
divorcio entre la teoría de la firma y la teoría del empleo como un todo no son
mencionadas -las falencias que la Teoría General achaca a la teoría clásica particular-.
Se postula en cambio que la separación es la forma obvia, natural, única para estudiar
los procesos económicos.
1 Cabe arriesgar una -tentadora- interpretación suspicaz de esta propuesta de Keynes, como las que
recién rechazábamos: podría pensarse que este "pacto de impunidad" -que consiste en no señalar sus
muchas falencias- funcionaría como una especie de propuesta de intercambio. Si las ideas de Keynes son
acpetadas y, a cambio de ello, la teoría clásica tiene derecho a sobrevivir pacíficamente, pero recluida en
el inofensivo campo de la microeconomía.(ver Kicillof 2004b).
2 Parte de la teoría marginalista del crecimiento parece ubicarse en esta rama.
375
Or, perhaps, we might make our line of division between the theory of stationary
equilibrium and the theory of shifting equilibrium-meaning by the latter the theory of
a system in which changing views about the future are capable of influencing the
present situation. For the importance 01 money essentially flows from its being a link
between the present and the future. We can consider what distribution of resources
between different uses will be consistent with equilibrium under the influence of normal
economic motives in a world in which our views conceming the future are fixed and
reliable in all respects;-with a further division, perhaps, between an economy which is
unchanging and one subject to change, but where all things are foreseen from the
beginning. Or we can pass from this simplified propaedeutic to the problems of the real
world in which our previous expectations are liable to disappointment and expectations
concerning the future affect what we do to-day. It is when we have made this transition
that the peculiar properties of money as a link between the present and the future must
enter into our calculations. But, although the theory of shifting equilibrium must
necessarily be pursued. in terms of a monetary economy, it remains a theory of value
and distribution and not a separate 'theory ofmoney'. (Keynes 1936/1939: 293; V.Z1.!)
Las nuevas sugerencias apuntan todas en la misma dirección. Para conservar el Primer
Tratado, una irreal economía de trueque, habría que eliminar todas las circunstancias
que derivan, según Keynes, en la aparición del dinero. Esto nos lleva a la discusión
sobre las características particulares del dienro, a la que nos abocaremos más adelante,
pero cuya importancia se pone así, nuevamente, de manifiesto 1.
Algunas conclusiones pueden sin duda obtenerse de estas múltiples opciones que
Keynes sugiere. Para que la teoría clásica pueda sobrevivir, antes que nada, hay que
descartar de plano su Segundo Tratado. También se requiere suponer una con recursos
dados y sin dinero, pero -y por- eso implica que el presente debe ser igual al futuro, de
modo que los cambios futuros no pueden reflejarse en las decisiones presentes. Esta
representación puede ser, tal vez, útil para explicar el comportamiento la empresa
individual bajo ciertas condiciones. Pero se destaca más que su realismo, utilidad o
aplicación, el "aparato de pensamiento" que provee.
Esto es así porque su teoría de los precios en general, tanto como la que determina la
retribución de los factores de producción, no coincide con la de los clásicos, como
tendremos oportunidad de discutir más adelante. No es difícil ver que para Keynes la
teoría de los precios del Primer Tratado no sólo se contradice con la del Segundo sino
que no explica la determinación de los precios en las condiciones económicas reales.
376
Pero, en segundo lugar, Keynes no piensa que su propio sistema sea asimilable una
teoría macroeconómica sin fundamentos, que sólo describe los movimientos de las
variables y su causalidad. Esa es precisamente la causa que 10 subleva contra los
clásicos: sus premisas, supuestos y fundamentos deben rechazarse. Cuando plantea la
posibilidad de conservar la teoría de la firma, deja de manifiesto que esto es posible
porque no hace falta para eso considerar al dinero. La teoría clásica no tiene una teoría
del dinero. Esto se debe a que desconoce lo que es el dinero en sí, lo que lo distingue del
resto de las mercancías y del capital. Este desconocimiento vicia tanto a la teoría del
dinero del Segundo Tratado como a la teoría del dinero mercancía del Primero. Keynes
deberá sentar los fundamentos para una nueva teoría el dinero completamente distinta
de la de los clásicos, si es que pretende construir sistema que represente a la economía
monetaria.
377
Capítulo 2 - De las variables del sistema a las formas
económicas fundamentales
Sostenemos que existe una imperiosa necesidad, una exigencia no personal, sino de
naturaleza teórica que impulsa a Keynes, arrojándolo a internarse en el análisis del
dinero y el capital, obligándolo a incluir sus conclusiones en la Teoría General. Es
decir, si Keynes mismo no lo hubiera hecho, aun así, para completar la explicación,
habría que emprender la tarea. Ese análisis transita por novedosas rutas, alejadas del
cauce tradicional señalado por sus maestros clásicos y son, por lo mismo, polémicas en
extremo. Polémicas y más vulnerables a la crítica que otras porciones también
sumamente delicadas de su argumento. Es por esto que su inclusión en la Teoría
General se convierte en un enigma digno de ser considerado ¿porqué agregaría Keynes
a sus ya controvertidos aportes estas nuevas piezas de teoría, si no fueran esenciales
para sostener la consistencia del argumento?
378
Nuestra empresa consiste en demostrar concretamente cuáles son los vínculos
inconmovibles que unen al sistema económico de Keynes expuesto en la sección IV con
su teoría del capital y del dinero.
Esto nos conduce nuevamente a la discusión acerca del interés en el marco de la teoría
clásica. Deberemos internamos una vez más en el mercado clásico de capital "libre ",
que ya expusimos más arriba 2. Recurriremos para ello nuevamente a la obra de
Marshall. Sin embargo, el énfasis estará ahora puesto en algunos aspectos que habíamos
mencionado sólo superficialmente. Deberemos volver a los Principies 01 Economics a
buscar otros elementos que entonces habíamos pasado por alto. Antes de hacerlo,
podemos aun localizar nuevas causas para la incursión de Keynes en el análisis del
capital y el dinero, que provienen de algunas abiertas contradicciones entre el sistema de
Keynes y la teoría clásica en lo que respecta a las relaciones causales entre las variables
observables.
1 Ese es el comportamiento real de los inversionistas, y f.lo el que expresa la teoría clásica. La
determinación de la inversión en el sistema de Keynes fue expuesta en la Sección IV. 6.3.
2 Originalmente tratamos la determinación de la tasa de interés en los clásicos en la Sección 11. 2.4, luego
expusimos los cambios históricos que afectan la determinación de la inversión en la Sección II!. Capítulo
3 y, por último, las críticas de Keynes al mercado de capital en Sección IV. 4.2.
379
inversión aumenta más y más y el capital se acumula sin pausa. Dejemos hablar a
Marshall.
[S]peaking generally, an increase in the power and the willingness to save will cause the
services of waiting to be pushed constantly further; and will prevent it from obtaining
employment at as high arate of interest as before. That is, the rate of interest will
constantly fall [... ] [T]his growth of capital will increase the national dividendo
(Marshall1890/1948: 542; VI.II.9)
El pasaje habla del crecimiento de capital en el largo plazo, pero puede traducirse al
problema del corto plazo. El incremento de la "propensión a ahorrar" es apreciado por
la teoría clásica como acicate para la ocupación, ya que incentiva la aplicación
productiva del capital "libre" y hace crecer el ingreso nacional. Keynes reconoce la
existencia de este mecanismo clásico, al que describe del siguiente modo.
[I]t is natural to suppose that the act of an individual, by which he enriches himself
without apparently taking anything from anyone else, must also enrich the community
as a whole; so that [... ] an act of individual saving inevitably leads to a parallel act of
investment. (Keynes 1936/1939: 21; I.2.VI)
Pero en el sistema de Keynes el ahorro es considerado un mero residuo del ingreso una
vez que se han tomado las decisiones sobre cuánto consumir. Porque la propensión a
ahorrar para la comunidad como un todo representa siempre una proporción bastante
estable del ingreso. Déjese variar el ingreso agregado y se modificará no la propensión a
ahorrar sino la magnitud del ahorro. Son esas decisiones positivas acerca del nivel del
gasto, tal como se reflejan en la demanda agregada, las que impulsan al sistema hacia el
crecimiento del empleo. El ahorro es pasivo y negativo para la acumulación: por un lado
es un residuo pero además, si se incrementa la propensión a ahorrar el multiplicador
disminuye.
Saving, in fact, is a mere residual. The decisions to consume and the decisions to invest
between them determine incomes. Assuming that the decisions to invest become
effective, they must in doing so either curtail consumption or expand income. Thus the
act of investment in itself cannot help causing the residual or margin, which we call
saving, to increase by a corresponding amount. (Keynes 1936/1939: 64; I.6.I1)
Comparemos la cadena causal clásica con la que surge del sistema de Keynes. Mientras
la teoría clásica argumentaba que un incremento del deseo de ahorrar es expansivo, en
el sistema de Keynes la propensión a ahorrares la contracara de la propensión a
consumir. Lo que está en juego es la proporción del ingreso agregado que se destina al
consumo y la que se destina al ahorro -son, por así decir, complementarios. Cuando en
el sistema de Keynes crece la propensión a ahorrar, cet. par., desciende la proporción
del ingreso que se destina a la demanda corriente bajo la forma de gasto de consumo, lo
que trae como consecuencia una caída del empleo. Es, como se observa, una
representación del mundo invertida con respecto a la imagen de los clásicos. Las
recomendaciones ortodoxas en favor de la austeridad basadas en la teoría clásica, se
convierten en fatales cuando se toma como base para comprender sus consecuencias al
sistema de Keynes. Sólo volverían a tener un papel honorable en las condiciones -en
general inexistentes- de pleno empleo. Contra el sentido común, el ahorro no debe ser
tomado como "la base de la fortuna", sino como una contracción de la demanda
corriente y, como tal, la "base de la miseria".
380
[W]e have seen that, up to the point where full employrnent prevails, the growth of
capital depends not at all on a low propensity to consume but is, on the contrary, held
back by it. (Keynes 1936/1939: 373; VI.24.I)
El mismo factor que en la teoría clásica tiende a abaratar el capital y, por tanto, a estimular el
crecimiento del producto, en la explicación de la Teoría General el resultado inmediato de un
incremento de la voluntad de ahorro no puede ser otro que la caída del empleo.
In any case, however, an individual decision to save does not, in actual fact, involve the
placing of any specific forward order for consumption, but merely the cancellation of a
present order. Thus, since the expectation of consumption is the only raison d'étre of
employrnent, there should be nothing paradoxical in the conclusion that a diminished
propensity to consume has cet. par. a depressing effect on employment. (Keynes
1936/1939: 211; IV.16.I)
The obstacle to a clear understanding is, in these examples, much the same as in many
academic discussions of capital, namely, an inadequate appreciation of the fact that
capital is not a self-subsistent entity existing apart from consumption. On the contrary,
every weakening in the propensity to consume regarded as a permanent habit must
weaken the demand for capital as well as the demand for consumption. (Keynes
1936/1939: 106; III.8.IV)
Como veremos, si para los clásicos la oferta de capital dependía de esta relación era
debido a su explicación acerca de la naturaleza del capital. Esto nos conduce a un nuevo
argumento.
Se presenta una tercera diferencia entre el sistema de Keynes y la teoría clásica que se
deriva de la anterior. Trasladémonos nuevamente al mercado de capital imaginado por
los clásico para suponer esta vez que no cambia autónomamente "the willingness to
save" sino que se produce un incremento de la tasa de interés sin que se modifique la
forma y posición de curva de oferta de capital. La teoría clásica sostiene que, ceteris
paribus, una tasa de interés más alta incentiva el ahorro, al compensar el sacrificio de la
espera. De esta explicación se puede derivar la recomendación de sostener una tasa de
interés elevada con la intención de incentivar el ahorro. Keynes reconoce aquí una
sugerencia habitual de los economistas'.
1 Esta recomendación, tomada aisladamente, es también contradictoria con la teoría cuantitativa clásica.
La mencionamos por que Keynes lo hace. En efecto, la oferta de capital debería subir cuando se
incrementa la tasa de interés, pero esto sólo podría deberse, en la explicación clásica habitual, a un
incremento en la productividad del capital que desplace la curva de demanda hacia fuera, o bien en una
restricción en las condiciones de crédito que -en la terminología de Wicksel1- aleje la tasa de interés de
mercado (de préstamos) de la "natural". Los precios deberían caer impulsando, a la postre, el ajuste.
Agradezco al Lic. Pablo Ceriani que me llamó la atención sobre el punto.
381
The justification for a moderately high rate of interest has been found hitherto in the
necessity of providing a sufficient inducement to save. But we have shown that the
extent of effective saving is necessari1y determined by the scale of investment and that
the scale of investment is promoted by a low rate of interest, provided that we do not
attempt to stimulate it in this way beyond the point which corresponds to fu11
employment. Thus it is to our best advantage to reduce the rate of interest to that point
relatively to the schedule of the marginal efficiency of capital at which there is fu11
employment. (Keynes 1936/1939: 375; VI.24.II)
La relación directa que establecen los clásicos entre tasa de interés y deseo de ahorrar
puede conducir a la ruinosa recomendación de sostener una tasa de interés elevada para
estimular la acumulación de capital. Conocemos ya el efecto -contrario- que en el
sistema de Keynes se deriva de los incrementos en la tasa de interés, también celo par.,
En la Teoría General, más allá de lo que ocurra con la propensión a consumir y a
ahorrar, el efecto necesario de un incremento de la tasa de interés es el contrario al que
pronostica la teoría clásica a través de la pendiente positiva de su curva de oferta de
capital', Para los clásicos, si la curva de ahorro no se modifica, un aumento de la tasa de
interés está necesariamente asociado a un incremento del ahorro. Para el sistema de
Keynes, en cambio, celo par., sin variaciones en la propensión a ahorrar la caída de la
tasa de interés llevará a una reducción del nivel de ahorro.
Sumando las dos últimas diferencias, como vemos, con respecto a la explicación de los
clásicos, no sólo se observan comportamientos invertidos en las variables, sino que se
presenta una alteración completa en la dirección de la causalidad: en la primera cita de
Marshall un incremento del ahorro provoca un aumento de la inversión. En Keynes el
ahorro es "pasivo" y se ajusta hasta igualarse al volumen de inversión que surge de la
igualación entre la eficiencia marginal del capital y la tasa de interés. En su sistema la
tasa de interés no afecta sustancialmente a la propensión a consumir, ni a la propensión
a ahorrar ¿De dónde proviene el deseo de ahorrar, si no se debilita con las caídas de la
tasa de interés? ¿Qué es el dinero, porqué arroja interés?
1 En realidad, como indicamos, al suponer un nivel de ingreso fijo el mercado de capital agregado clásico
pierde sustento, ya que es incapaz por sí de arrojar un nivel para la tasa de interés a través del movimiento
de las curvas. La comparación con el sistema de Keynes introduce entonces algunos presupuestos
ligeramente malintencionados, porque la curva de ahorro depende también del ingreso. Claro que Keynes
tiene razón suficiente para criticar al tratamiento aislado del mercado de capital en un contexto de
equilibrio parcial. Las respuestas contemporáneas a este interrogante deben leerse como reacciones ante
la crítica de Keynes (ver Sección IV. 4.2).
382
mayor proporción del consumo presente a cambio de consumo futuro cuanto mayor sea
la retribución que obtienen al hacerlo, es decir, cuanto más crezca la tasa de interés.
Deberían estar dispuestos en mayor medida a postergar el consumo. En el sistema
económico de Keynes, en cambio, como ya señalamos en otro contexto, la propensión a
consumir y, por tanto, la propensión a ahorrar una parte del ingreso no depende
fuertemente, ni de una forma determinada, de la tasa de interés.
For the classical theory of the rate of interest [... ] it was convenient to suppose that
expenditure on consumption is celo par. negatively sensitive to changes in the rate of
interest, so that any rise in the rate of interest would appreciably diminish consumption,
It has long been recognised, however, that the total effect of changes in the rate of
interest on the readiness to spend on present consumption is complex and uncertain,
being dependent on conflicting tendencies, since sorne of the subjective motives
towards saving will be more easi1y satisfied if the rate of interest rises, whilst others will
be weakened. [... ] The usual type of short-period fluctuation in the rate of interest is not
likely, however, to have much direct influence on spending either way. (Keynes
1936/1939: 93; 111.8.11)
Tanto el comportamiento de las variables como las relaciones que se establecen entre
ellas son sustancialmente distintos para los clásicos y Keynes, lo cual nos conduce
nuevamente a la explicación misma del interés. Para los clásicos una descripción
adecuada de la naturaleza humana debe contemplar un hecho psicológico
incuestionable: el hombre prefiere el consumo presente al consumo futuro. Esta petición
de principios que refiere al instinto mismo del ser humano es para la teoría clásica un
factor esencial a la hora de dar cuenta de la naturaleza del capital y el interés. La Teoría
General cuestiona este supuesto sobre la naturaleza humana. De esta manera, la teoría
clásica del capital se quedaría huérfana de su supuesto fundamental. ¿Porqué se paga
una tasa de interés si el hombre no considera al ahorro un sacrificio, sino que se abstiene
de consumir por otros motivos distintos, tal como se sostiene en la Teoría General? 1
Para Keynes no alcanza con modificar las relaciones funcionales que vinculan los
fenómenos. Debe además rechazar de plano la explicación clásica de las categorías
primeras. La tasa de interés, como vimos, no es ya el factor que equilibra la demanda
con la oferta de capital libre. Pero tampoco se obtiene de ese modo el valor de la
eficiencia marginal del capital. Como dice Keynes, estas "perplejidades" obligan a
cavar más "profundo" internándose en las penumbrosas regiones de los conceptos
fundamentales.
Certain deeper perplexities, which may arise when we try to probe still further into the
whys and wherefores, wi11 be considered in the next chapter [Chapter 17, AK]. (Keynes
1936/1939: 213; IV. 16.1)
383
clásicos el capital? Es una mercancía con dos cualidades específicas: la productividad y
la prospectivovidad', La conveniencia de emplear capital en los procesos productivos,
debido a que posee la cualidad propia de incrementar el volumen la producción -el
capital es productivo- en conjunto con el sacrificio que implica utilizar la riqueza como
capital -el capital es fruto de un sacrificio de consumo presente- son las cualidades que
convierten al capital en un factor de la producción y lo ponen a la par del trabajo
humano como fuente del valor. El capital tiene prospectividad porque es un objeto apto
para depositar la riqueza cuando se decide postergar el consumo. ASÍ, el interés, es
decir, la retribución al capital, es considerada, al igual que los salarios del trabajo, como
un costo real e ineludible presente en toda forma de producción. Dos sacrificios
equiparables por los que el hombre debe atravesar toda vez que desee obtener un
producto: el esfuerzo y la espera. En resumidas cuentas, si los clásicos están en lo cierto
en sus afirmaciones acerca de la naturaleza del capital, Keynes no la tiene y su sistema
no puede sostenerse. El capital arrojaría un interés, cuyo nivel lo fijan las curvas de
oferta y de demanda de capital. Si el capital es y se comporta como dicen los clásicos, y
el dinero es y se comporta como dicen los clásicos, el interés se regiría por las leyes
clásicas, no por las que propone de Keynes.
¿Qué es el capital? ¿Cuál el origen del interés? A pesar de que la controversia cayó en el
olvido, la pregunta que la teoría clásica intentaba contestar en el plano teórico no tenía
nada de novedosa. Era la misma que había atribulado a las corrientes de pensamiento
anteriores a su surgimiento. Bohm-Bawerk, al comienzo de su célebre Capital e interés.
Historia y crítica de las teorías sobre el interés sintetiza el gran misterio de forma
precisa, elocuente y hasta seductora. Paradójicamente, en muchos campos del
conocimiento, es a veces más dificultoso formular la pregunta que ensayar sus posibles
respuestas'.
¿De dónde y por qué obtiene el capitalista este aflujo interminable de bienes, sin
esfuerzo alguno de su parte? Estas palabras encierran el problema teórico del interés
[...] Lo que se trata de explicar es el hecho de que, en la inversión productiva de un
capital, quede en manos del empresario, generalmente, un remanente proporcional sobre
el volumen del capital invertido, remanente que se obtiene por la circunstancia de que el
valor de los bienes creados con ayuda del capital es, ordinariamente, mayor que el valor
de los bienes consumidos en su producción. El problema está en saber por qué existe
este remanente constante de valor o plusvalía (Bóhm-Bawerk 1884/1947: 27 y 101)
Dejemos por un momento de lado al capital para considerar ahora el problema del
dinero, en tanto afecta a la tasa de interés. Es una muestra más de la incompatibilidad
entre el dinero clásico y el que necesita el sistema de Keynes.
1 Traducimos de esta manera los términos que emplea Marshall: "prospectiveness" y "productíveness"
2 Utilizamos a Bühm - Bawerk como contrapunto, primero, pero ser él mismo elegido como adversario
por nuestros autores y, en segundo, lugar porque su obrar revolucionó en gran medida el tratamiento del
interés: "El trabajo [sobre el interés, AK] más destacado del período, la obra que dominó la discusión y
tuvo una influencia formativa hasta en muchos de sus más fieros críticos, es la investigación de Bohm -
Bawerk" (Schumpeter 1954/1982: 1012)
384
En su Segundo Tratado la teoría clásica introducía en la explicación del nivel de la tasa
de interés ciertos fenómenos "monetarios". La teoría clásica del interés del Primer
Tratado lograba, hasta cierto punto, sobrevivir a los accidentes monetarios porque estos
cambios eran considerados como perturbaciones transitorias que desplazaban a la tasa
de interés de su nivel "natural" fijado en el mercado de capital. La tasa de interés de
mercado, finalmente, regresaba al nivel dictado por la intersección entre la oferta y la
demanda genuinas de capital 1. Como quedó de manifiesto, esta explicación fue
rechazada en su conjunto por la Teoría General. En lugar de referirse -implícita o
explícitamente- a dos tasas de interés distintas, el sistema de la Teoría General rompe
con esta explicación diferenciando a la tasa de interés de la eficiencia marginal del
capital. En la Teoría General, la tasa de interés se convierte en el "precio" al que se
igualan la oferta de dinero fijada por el Estado y la preferencia psicológica por la
liquidez.
No es necesario enfatizar aún más la importancia crucial que para Keynes tienen estos
problemas. De hecho, la causa fundamental de la desocupación se identificaba en su
sistema con la insuficiencia de inversión que encontraba su origen precisamente en la
volatilidad de la eficiencia marginal del capital, por un lado, y en las dificultades para
que la tasa de interés se ubique en la posición que garantiza la plena ocupación. Una
teoría que, como la clásica, define a la tasa de interés como un reflejo de la preferencia
psicológica en el tiempo (ver más adelante, p. 388) por un lado, y como un resultado de
la capacidad productiva física del capital, por el otro, impone un límite muy
determinado -psicológico y técnico-material- a sus movimientos que es incompatible
con el sistema de Keynes y con las recomendaciones que de él emanan. ¿Cómo
demostrar sobre esa base que la eficiencia marginal es sumamente cambiante y la tasa
de interés pertinaz? No hay nada ni nadie que en el corto plazo pueda modificar
potentemente -y menos "permanentemente"- la técnica productiva o la psicología del
hombre: el sistema clásico se ve obligado a confiar entonces en las ciegas fuerzas
económicas. El sistema de Keynes exige otros fundamentos.
Analizaremos más adelante, con cuidado las propuestas de Keynes. Pero conviene
previamente dedicarnos una vez más a la exploración de la teoría clásica del interés que
no es otra cosa que un desarrollo de la teoría clásica del capital. En esta oportunidad, a
1 Los intentos más serios para unificar la teoría, como el de Wicksell o el del propio Keynes en el
Treatise, optaban entonces por desdoblar, sino el fenómeno mismo, al menos la categoría de interés. Se
presentaba así una tasa "natural" de interés en oposición y conviviendo con la tasa "de mercado" de
interés. Son intentos primitivos de expresar lo que luego quedará plasmado el). la separación del interés en
dos categorías diferenciadas: tasa de interés del dinero, eficiencia marginal del capital.
385
diferencia de nuestras incursiones anteriores, nos concentraremos sólo en las respuestas
específicas a nuestros nuevos interrogantes, con el propósito de identificar las
consecuencias teóricas que traen sus afirmaciones.
Marshall identifica dos atributos del capital a los que denomina productividad y
prospectividad. Su demanda y oferta se explican, respectivamente, por estas dos
cualidades inmanentes atribuidas al capital. El capital es prospectivo y productivo. El
capital rinde una ganancia al incrementar la producción física, es productivo, pero en
tanto el capital comienza a rendir utilidad sólo en el futuro, para formar un capital es
necesario actuar previsoramente con prospectividad. Solo los bienes que "producen" y
"postergan consumo" pueden ser capital.
[T]he supply of capital is held back by the prospectiveness of its uses, men's
unreadiness to look forward, while the demand for it comes from its productiveness, in
the broadest sense ofthe term (Marsha111890/1948: 581n; VI.V!. 1)
1 En mi reciente trabajo El capital según Lord Keynes (Kicillof 2üÜ4b) expuse previamente algunas de
estas ideas, sólo que refiriéndome únicamente al problema de los rendimientos del capital, de manera
independiente.
2 Entre los precursores de lo que denomina "teorías de la productividad" se encuentran Say y Laurendale.
3 Además de estas Bawerk distingue otras dos explicaciones, la que atribuye el interés del capital al
trabajo del capitalista y la teoría del interés basada en la explotación.
386
el que en efecto se observa. De esta manera, si el capital no permitiera obtener alguna
ganancia cuando se lo aplica, no habría ningún motivo para que se pagara algo por él.
De manera que el capital al ser utilizado permite obtener un incremento en la
producción física. La demanda de capital surge de su productiveness.
Everyone is aware that no payrnent would be offered for the use of capital unless sorne
gain were expected frorn that use; and further that these gains are of rnany kinds. Sorne
borrow to rneet a pressing need, real or irnaginary, and pay others to sacrifice the
present to the future in order that they thernselves rnay sacrifice the future to the present.
(Marshall1890/1948: 580; VI.VI.1)
Everyone knows that people will not lend gratis as a rule; because, even if they have not
thernselves sorne good use to which to tum the capital or its equivalent, they are sure to
be able to find others to whorn its use would be of benefit, and who would pay for the
loan ofit: and they stand out for the best rnarket (Marshall1890/1948: 581; VI.V!.l)
387
propietario que de este modo se avenía a posponer su propio disfrute. Este sacrificio lo
autorizaba a obtener una retribución compensatoria: el interés, que se convertía así en
"la indemnización concedida al capitalista por su abstinencia (rewardfor abstinence)"
(Bohm-Bawerk 1884/1947: 290). La palabra abstinencia, sin embargo, tiene obvias
connotaciones morales, difíciles de atribuir a los grandes capitalistas. Es por este matiz
del lenguaje que Marshall rechaza el término abstinencia. Rechaza el término pero,
como vimos, no el contenido de la teoría de la abstinencia. Prefiere llamar "waiting" al
sacrificio que acompaña al acto de posponer el disfrute del consumo presente, es decir,
el sacrificio del ahorro'. El capital en sí es el vehículo para ejercitar esta operación,
debido a su capacidad de satisfacer la prospectiveness de los hombres.
The sacrifice of present pleasure for the sake of future has been called abstinence by
economists. But this term has been misunderstood: for the greatest accumulators of
wealth are very rich persons, sorne of whom live in luxury, and certainly do not practice
abstinence in that sense ofthe term in which it is convertible with abstemiousness ... we
may with advantage avoid its use, and say that the accumulation of wealth is generally
the result of a postponement of enjoyment, or of a waiting for it. Or, in other words
again, it is dependent on man's prospectiveness; that is, bis faculty of realizing the
future (Marsha111890/1948: 233; N.VII.8)
Esta teoría puede extenderse -como lo hace Marshall- a cualquier etapa de la historia.
Cuando el hombre resigna el disfrute actual de su riqueza en pos de encarar una
empresa productiva está engendrando la necesidad del interés. Los bienes que
conforman la riqueza, argumenta Marshall, no serán nunca otorgados en préstamo, pero
tampoco serán empleados por su propio dueño para otra cosa que no sea el consumo
presente, excepto que al cabo de un período se reciba la riqueza original preñada de
interés. La impaciencia, es decir, el rechazo a la espera como tal es una cualidad natural
del hombre.
Everyone is aware that the accumulation of wealth is held in check, and the rate of
interest so far sustained, by the preference which the great mass of humanity have for
present over deferred gratifications, or, in other words, by their unwillingness to "wait."
(Keynes 1936/1939: 242; N.17.V)
De aquí derivamos, como consecuencia lógica, las condiciones para la existencia del
capital y -lo que es lo mismo- para que se pague por su uso un interés. Como dijimos,
sólo pueden utilizarse como capital aquellos bienes que son capaces de brindar cierta
utilidad o producto a lo largo del tiempo, bienes cuyo consumo puede postergarse -
"durables". Si, por el contrario, todos los bienes fueran "perecederos", ninguno podría
funcionar como capital. Marshall denomina a este atributo prospectividad. Nuevamente,
la condición para que los bienes de ese tipo se conviertan efectivamente en capital es
que el hombre los emplee productivamente en lugar de consumirlos en el presente.
Entonces hace su aparición como condición para la existencia del interés una cualidad
"psicológica" del hombre. Se postula que los seres humanos prefieren el consumo
1 La terminología fue propuesta poco antes por Macvane, tal como reconoce el propio Marshal1, "Karl
Marx and his fol1owers have found much amusement in contemplating the accumulations ofwealth which
result from the abstinence of Baron Rothschild, which they contrast with the extravagance of a labourer
who feeds a family of seven on seven shillings a week; and who, living up to his full income, practises no
economic abstinence at all. The argument that it is Waiting rather than Abstinence, which is rewarded by
Interest and is a factor of production, was given by Macvane in the Harvard Journal of Economics for
July, 1887" (Marshall 1890/1948: 233n; IV.VII.S). Es Proudhon -un no marxista- uno de los que más se
mofan del término "abstinencia".
388
presente al consumo futuro, es decir, que "the postponernent of gratifications involves
in general a sacrifice on the part of him who postpones" (Marshall 1890/1948: 587;
VI.VI.3). Siendo esto así, nadie entregará ni empleará por sí mismo para la producción
aquellos bienes con prospectividad gratuitamente. El fenómeno del interés es
psicológico yesos atributos de la naturaleza humana llevan a sostener que por
naturaleza todo bien empleado como medio de producción debió siempre arrojar un
interés -bajo la forma que fuera. Se presenta así una última condición: esos bienes
durables deben ser capaces de "producir" para rendir el interés que compense la
postergación del consumo. Entre los bienes con prospectividad sólo serán utilizados
como capital los que tengan la suficiente productividad como para retribuir la dilación
en el consumo (la espera). El sacrificio del que aporta el capital es la base de esta teoría
del interés. Pero sólo funcionarán como capital los bienes suficientemente productivos.
En el capital se conjugan la naturaleza del hombre y la naturaleza material de los
procesos productivos.
Esta teoría del capital basada en la espera o la abstinencia tiene efectos decisivos no
sólo en la teoría del interés, sino en la concepción general de MarshalL La "espera" se
pone a la par del trabajo y se convierten en el "núcleo duro" de su teoría del valor que
queda así enlazada con su teoría de la distribución. Las dos actividades involucradas
necesariamente en toda producción significan para el hombre sendos "sacrificios": la
espera involucrada en el uso de riqueza como capital, por un lado, y los esfuerzos
vinculados al trabajo, por el otro. Ambos están igualmente fundados en la naturaleza
humana. Trabajar y esperar, ambos actos de renuncia exigen una retribución: Por esto,
el salario del trabajo y el interés del capital son para Marshall dos figuras equivalentes,
asociadas a la producción en generaL
[H]human nature being what it is, we are justified in speaking of the interest on capital
as the reward of the sacrifice involved in the waiting for the enjoyment of material
resources, because few people would save much without reward; just as we speak of
wages as the reward of labour, because few people would work hard without reward.
(Marsha111890/1948: 232; IV.VII.8)
Resulta de esta explicación una teoría del capital que rebasa las fronteras históricas del
capitalismo. El esfuerzo del trabajo y la espera del capital son los dos factores
determinantes de toda decisión productiva. Marshall intenta demostrarlo con el ejemplo
de un hipotético hombre aislado.
1 Marshall contempla como posibilidad "lógica" una situación en que los hombres prefieran el consumo
futuro al consumo presente, de manera que la tasa de interés sea negativa. Claro que, también
analíticamente, se puede contemplar una circunstancia en la gente sufra tanta ansiedad por trabajar que
esté dispuesta a pagar por hacerlo, de modo que el salario sería también negativo. Pero, según Marshal1,
estos casos extremos son sólo situaciones hipotéticas que contradicen la naturaleza humana tal como es y
la conocemos (Marsha111890/1948: 232; IV.VIl.8).
389
Robinson Crusoe had to do only with real costs and real satisfactions: and an old-
fashioned peasant family, which bought little and sold litt1e, arranged its investments of
present "effort and waiting" for future benefits on nearly the same lines. (Keynes
1923/1996: 362; V.IV.6)
The exertions of all the different kinds of labour that are directly or indirectly involved
in making it; together with the abstinences or rather the waitings required for saving the
capital used in making it: al1 these efforts and sacrifices together will be called the real
cost of production of the cornmodity. The sums of money that have to be paid for these
efforts and sacrifices will be called either its money cost ofproduction, or, for shortness,
its expenses of production; they are the prices which have to be paid in order to call
forth an adequate supply of the efforts and waitings that are required for making it; or,
in other words, they are its supply price. (Marshall 1890/1948: 339; V.III.2)
Veamos adónde nos lleva esta teoría del valor. Los Principies 01 Economics contienen
una exposición rigurosa y completa basada en la combinación de estos dos sacrificios
gemelos, el esfuerzo y la espera. No es un aspecto secundario, sino distintivo de su
sistema teórico. Marshall utiliza esta teoría para polemizar con otras explicaciones que
no se encuentran en línea con la suya.
The doctrine of these writers therefore really implied, and in fact it did convey to
people's minds the mischievous fal1acy that-independently of the special
circumstances ofthe borrower and the lender-the loan of money, i.e. of cornmand over
390
things in general, is not a sacrifice on the part of the lender and a benefit to the
borrower, ofthe same kind as the loan of a particular cornmodity. (Marsha111890/1948:
585-586; VI.VI.2)
They argued that labour always produces a "Surplus" aboye its wages and the wear-and-
tear of capital used in aiding it: and that the wrong done to labour lies in theexploitation
of this surplus by others. But this assumption that the whole of this Surplus is the
produce of labour, already takes for granted what they ultimately profess to prove by it;
they make no attempt to prove it; and it is not true. It is not true that the spinning of yam
in a factory, after allowance has been made for the wear-and-tear of the machinery, is
the product ofthe labour ofthe operatives. It is the product oftheir labour, together with
that of the employer and subordinate managers, and of the capital employed; and that
capital itself is the product of labour and waiting: and therefore the spinning is the
product oflabour ofmany kinds, and ofwaiting. (MarshaII1890/1948: 587; VI.VI.1)
If we admit that it is the product of labour alone, and not of labour and waiting, we can
no doubt be compelled by inexorable logic to admit that there is no justification for
Interest, the reward of waiting; for the conclusion is implied in the premiss. Rodbertus
and Marx do indeed boldly claim the authority of Ricardo for their premiss; but it is
rea11y as opposed to his explicit statement and the general tenor of his theory of value,
as it is to cornmon sense (Marsha111890/1948: 587; VI.VI.1)
Marshall utiliza su propia teoría del capital para enfrentar a los defensores de la teoría
de la explotación que hace depender al valor únicamente del trabajo. Si el valor
proviniera sólo de esa fuente, el interés sería un robo al trabajador que crea valor sólo
con su esfuerzo. Pero ni bien se admite que el capitalista -pero también el productor
individual- también atraviesa un sacrificio, se presentan razones que hacen al interés tan
necesario como al salario. Desaparece así la explotación. Para sostener lo contrario hay
que suponer que el empleo de capital es gratuito, lo que ocurriría si la espera no
representara "desutilidad" para el propietario.
391
their practical proposals appears to be little more than a series of arguments in a circle to
the effect that there is no economic justification for interest, while that result has been
all along latent in their premisses; though, in the case of Marx, it was shrouded by
mysterious Hegelian phrases, with which he "coquetted," as he tells us in rus Preface.
(Marshall1890/1948: 587-588; VI.VI.1)
La teoría del interés como retribución al sacrificio de la espera es un arma para combatir
a las teorías del valor basadas en el trabajo. El capital mismo, para Marshall es el
resultado del trabajo acumulado en su producción sumado a la espera acumulada: "The
general fund ofcapital is the product oflabour and waiting" (MarshaII1890/1948: 534;
VI.II.4). Por eso el valor es resultado de los dos sacrificios, el ahorro y la espera. Los
dos deben ser retribuidos. La explotación del trabajo por el capital no puede existir, por
más simpatía que atraiga el sufrimiento de los pobres.
[I]t seems difficult to imagine how he [Ricardo, AK] could more strongly have
emphasized the fact that Time or Waiting as well as Labour is an element of cost of
production than by occupying his first chapter with this discussion. Unfortunately
however he delighted in short phrases, and he thought that his readers would always
supply for themselves the explanations of which he had given them a hint. (Marshall
1890/1948: 816; App. 1.2)
1 Expusimos en detalle esta interpretación en la Sección JI. 1.3 YSección JI. 2.1.
392
Marshall mantuvo, por otro lado, una polémica con Bóhm-Bawerk sobre el problema de
la productividad del capital. En el volumen de su obra Capital e Interés dedicado a la
historia crítica de las doctrinas, Bóhm-Bawerk había cuestionado fuertemente a las
teorías que explicaban el interés por medio de un argumento sencillo: el capital es por
naturaleza productivo.
"La idea de que el capital produce por sí mismo su interés es, por lo menos -sea
verdadera o falsa-, una idea clara y simple." (Bohm-Bawerk 1884/1947: 132)
My theory on the contrary, hinges upon the objective fact that fruitful methods of
produetion are "time-robbing" of demand a "sacrifice of time" in the sense (a explained
on page 82) that "they procure us more or better consumption goods, but only at a later
period of time". The remaining steps in the explanation are as follow: Time-robbing,
roundabout methods of production can of course be employed only when one is
provided for the interval with finished present goods (so provided to the very end that
one sha11 not in that interval suffer want). The disposal ofpresent goods beeomes thus a
condition to the employment of more advantageous methods in produetion; hence that
active and intense demand for present goods, the supply of whieh is always limited,
which finally gives rise to an agio upon them; i.e., to interest. (Bohm-Bawerk 1895:
382)
El interés surge porque la producción se incrementa con los métodos de producción más
prolongados. Si se aplica el mismo trabajo directamente e indirectamente, el método
más "roundaboutness'f será el que arroje un producto mayor.
1 Las cuatro explicaciones combinan la productividad "física" con la de "valor" y la de la producción lisa
y llana, con la que afirma que produce más que los que se aporta "físicamente o en valor".
2 La traducción del término técnico "roundaboutness" presenta ciertas dificultades: podría emplearse las
palabras "prolongados" o "indirectos". Utilizaremos aquí la primera, a la que distinguiremos con
bastardillas.
393
experience of practical life. Economic theory does not and cannot show a prior that it
must be so; but the unanimous experience of all the technique of production says that it
is so. (Bohm-Bawerk 1884/1891: 19-20)
Alcanza con que el hombre valore subjetivamente los bienes futuros a los presentes para
que el interés aparezca. Porque mientras los bienes futuros "valen" menos, los métodos
productivos aportan más, y la diferencia es el interés. Estos dos son los juegos
peculiares de causas que dan origen al interés
The difference between the circumstances of provision in present and future, the partial
underestimate of the future which is characteristic of man, the uncertainty and shortness
oflife (Bohm-Bawerk 1884/1891: 365)
Con su propia teoría del interés Bóhm-Bawerk cree haber solucionado las fallas lógicas
de las demás atribuyendo mayor productividad física a los procesos más prolongados,
circunstancia que justificaría posponer el consumo encarando procesos prolongados y
por tanto la aparición del interés, aun cuando no se asociara una "desutilidad" a la
espera.
Si esto ello que piensa el profesor Marshall, la persistencia de una distinta valoración
de los disfrutes presentes y futuros como base del sacrificio de abstinencia compensado
por el interés es, desde su punto de vista, la conditio sine qua non de la existencia del
interés. En cambio, desde nuestro punto de vista no 10 es, puesto que la diferencia de
valoración de los bienes presentes y futuros indudablemente necesario para que exista el
interés, podría conseguirse y se conseguirá siempre mediante la mayor rentabilidad de
los métodos de producción que requieren más tiempo. (Bóhm-Bawerk 1884/1947:
567n).
Exploremos la diferencia entre las teorías de ambos autores. Para Marshall el hecho
natural de que el hombre valore más el disfrute presente que el futuro es el origen del
interés. El argumento sostiene que como hay que pagar algo para utilizar capital, sólo
se eligen los procesos que sean productivos, porque de otro modo no habría con qué
394
pagar el interés. La condición es la valoración negativa de la espera, la elección de
método más productivos el resultado. Para Bawerk la causalidad es inversa: como los
procesos prolongados son técnicamente más productivos, y esta es una verdad natural
indiscutible, el interés siempre ha de existir ya que el producto será mayor que la
"inversión". También en la explicación está involucrada la preferencia por los placeres
presentes; justamente debido a que el valor en utilidad del mismo bien en el futuro es
menor que el actual, la diferencia entre ese valor futuro disminuido y la mayor
producción brindada por el bien al ser utilizado como capital en un método prolongado
es precisamente el interés. (Bohm-Bawerk 1884/1891: 349). Se agrega en esta versión el
hecho de que su existencia no depende sólo del sacrificio de la espera: no se trata de una
teoría de la abstinencia. El resultado, por otra vía, el mismo. Capital e interés son
también categorías eternas de la producción humana.
Interest is not an accidental 'histórico-legal' category, which makes its appearance only
in our individualst and capitalist society, and will vanish with it; but an economic
category, which springs from elementary economic causes, and therefore, without
distinction of social organizations and legislations, makes its appearance wherever there
is an exchange between present and future goods. Indeed, even the lonely economy of a
Crusoe would not be without the basis of the interest phenomenon, the increasing value
of goods and services preparing for the services of the future (Bohm-Bawerk
1884/1891: 371)
Connected with this use of the term capital is a doctrine on which he [Bohm-Bawerk,
AK] lays great stress, viz. that "methods of production which take time are more
productive" (Positive Capital, Book V. ch. IV. p. 261), or again that "every lengthening
of a roundabout process is accompanied by a further increase in the technical result" (lb.
Book 11. ch. 11. p. 84). There are however innumerable processes which take a long time
and are roundabout; but are not productive and therefore are not used; and in fact he
seems to have inverted cause and effect. The true doctrine appears to be that, because
interest has to be paid for, and can be gained by the use of capital; therefore those long
and roundabout methods, which involve much locking up of capital, are avoided unless
they are more productive than others. The faet that many roundabout methods are in
various degrees productive is one of the causes that affect the rate of interest; and the
rate of interest and the extent to which roundabout methods are employed are two of the
elements of the central problem of distribution and exchange that mutually determine
one another. (Marshall1890/1948: 583n; VI.V!.1)
Como vemos, Marshall tiene razón: de las dos cualidades que él encuentra en el capital,
algunos autores se algunos se apoyan más en una y otros más en la otra. Bohm-Bawerk
acusa a Marshall de apoyarse principalmente en la espera, Marshall a Bohm-Bawerk de
atribuir. el interés fundamentalmente a la productividad mayor de los métodos
395
prolongados 1. Entre estas dos explicaciones se agota la teoría clásica del interés.
Veremos ahora lo que Keynes tiene para decir al respecto.
1 No hay duda que la cuestión de la "causa" del interés tiene interés en sí misma. Schumpeter, por
ejemplo, se mofa de los autores que pasan por alto la cuestión: "La crítica de las anteriores explicaciones
del interés por Bohm - Bawerk suscitó una nueva conciencia del problema, Es más o menos verdad que
sobrevivieron todas las teoría del interés. Hasta un teórico de la categoría de Pareto siguió declarando
tranquilamente que el hecho de que un capital (físico) arroje interés no suscita más problemas que el
hecho de que un cerezo dé cerezas. Pero a pesar de esa persistencia disminuyó rápidamente el prestigio de
las simplistas teoría que hasta el momento habían satisfecho a la mayoría de los economistas. Pocos
autores se sintieron con ánimo para seguir sosteniendo que, puesto que se puede producir más trigo con la
ayuda 'de una trilladora que sin ella, el uso de ésta tiene que arrojar un rendimiento o una remuneración
netos." (Schumpeter 1954/1982: 1009-1010) I
396
Capítulo 3 - La rebelión de Keynes contra los fundamentos
clásicos: l. El capital y su rendimiento.
El sistema de Keynes no puede admitir esta teoría del capital preñada de consecuencias
prácticas. Pongamos en juego los conocimientos que traemos de la exposición de su
novedoso sistema 1. A contramano del conocimiento tradicional, la Teoría General
enseña que el interés es un fenómeno monetario, determinado por la relación entre la
oferta de dinero y la curva de preferencia por la liquidez. Intervienen, es cierto, factores
psicológicos en su determinación, pero ligados a la incertidumbre acerca de los valores
futuros de la tasa de interés. Se trata de motivos especulativos. Como vemos, la tasa del
interés propia del dinero no coincide con la explicación clásica que la convierte en la
justa y necesaria retribución al sacrificio de la espera.
It should be obvious that the rate of interest cannot be a retum to saving or waiting as
such. For if aman hoards his savings in cash, he earns no interest, though he saves just
as much as before. On the contrary, the mere definition of the rate of interest tells us in
so many words that the rate of interest is the reward for parting with liquidity for a
specified periodo For the rate of interest is, in itself; nothing more than the inverse
proportion between a sum of money and what can be obtained for parting with control
over the money in exchange for a debt for a stated period of time. (Keynes 1936/1939:
167; IV.13.11)
Pero la teoría clásica tomaba al interés -en general o al de equilibrio a nivel natural- un
fenómeno más bien "real", no monetario -en el mejor de los casos actuaba como una
perturbación transitoria-.La teoría clásica del capital consideraba entonces al acto de
ahorro esencialmente un acto de privación, que implicaba cierta cuota de "sufrimiento".
Posponer el consumo supone una pérdida de utilidad (la diferencia entre la utilidad del
consumo actual y la utilidad menor del consumo postergado) que necesita y merece una
retribución; sin la retribución no habrá espera, el producto íntegro se destinará, por
397
impulsos psicológicos, al consumo. Para Keynes, en cambio, los motivos que llevan al
hombre a no consumir una porción de su ingreso destinándolo al ahorro surgen también
de ciertos rasgos de la psicología humana, pero poco esos motivos poco tienen que ver
con la abnegación.
There are, iri general, eight main motives or objects of a subjective character which lead
individuals to refrain from spending out of their incomes. These eight motives might be
called the motives of Precaution, Foresight, Calculation, Improvement, Independence,
Enterprise, Pride and Avarice; and we could also draw up a corresponding list oí
motives to consumption such as Enjoyment, Shortsightedness, Generosity,
Miscalculation, Ostentation and Extravagance. (Keynes 1936/1939: 108; 111.9.1)
El individuo está dispuesto a ahorrar una parte de su ingreso por múltiples razones. Los
hombres reservan parte de su ingreso para el futuro, acumulan riqueza, atesoran por
precaución, previsión, cálculo, mejoramiento, independencia, orgullo y avaricia. Las
empresas, las instituciones y el gobierno, también destinan una porción de sus ingresos
al ahorro. Los motivos de las instituciones tampoco se parecen a los que propuso la
escuela clásica. Incluyen el motivo empresa (realizar nuevas inversiones), el motivo
liquidez, mejoramiento y prudencia financiera. Según la explicación, el ahorro tendría
lugar aun sin a la consabida "retribución por al espera". Podemos concebir una sociedad
que ahorre más allá del nivel de la tasa de interés, porque esos motivos que Keynes
menciona, implicarían siempre apartar una pare de la riqueza para el porvenir. Hay
valores "positivos" que llevan a la sociedad a ahorrar, no es un sacrificio. De hecho, en
el sistema de Keynes, como sabemos, la propensión a ahorrar se considera relativamente
estable en el corto plazo y, en particular, sus variaciones no obedecen estrictamente a
los cambios en la tasa de interés.
Now the strength of all these motives will vary enormously according to the institutions
and organisation of the economic society which we presume, according to habits formed
by race, education, convention, religion and current morals, according to present hopes
and past experienee, according to the scale and technique of capital equipment, and
according to the prevailing distribution of wealth and the established standards of life.
In the argument of this book, however, we shall not concem ourselves, except in
occasional digressions, with the results of far-reaching socialchanges or with the slow
effects of secular progress. We shall, that is to say, take as given the main background
of subjective motives to saving and to consumption respectively. In so far as the
distribution of wealth is determined by the more or less permanent social structure of
the community, this also can be reckoned a factor, subject only to slow change and over
a long period, which we can take as given in our present context. (Keynes 1936/1939:
108-109; 111.9.1)
[T]he act of saving implies, not a substitution for presentconsumption of sorne specific
additional consumption which requires for its preparation just as much immediate
economic activity as would have been required by present consumption equal in value
to the sum saved, but a desire for 'wealth' as such, that is for a potentiality of consuming
an unspecified article at an unspecified time. The absurd, though almost universal, idea
398
that an act of individual saving is just as good for effective demand as an act of
individual consumption, has been fostered by the fallacy, much more specious than the
conclusion derived from it, that an increased desire to hold wealth, being much the same
thing as an increased desire to hold investments, must, by increasing the demand for
investments, provide a stimulus to their production; so that current investment is
promoted by individual saving to the same extent as present consumption is diminished.
(Keynes 1936/1939: 211; IV.16.I)
Ahora bien, una vez que se decide atesorar para consumir en alguna fecha futura:
¿cuáles son los medios disponibles para hacerlo? Según la teoría clásica, esencialmente
uno solo: la compra de nuevo capital "libre". Si se entrega dinero a un banco, poco
1 Extendiendo sólo un poco más el argumento, de un golpe, la vida social del hombre, su historia, se
vuelve -podríamos decir- más verosímil: la acumulación de riqueza material, el empleo de instrumentos
de trabajo, la construcción de potentes herramientas para apropiarse de la naturaleza, en fin, aspectos
esenciales que distinguen a la especie humana del resto de las especies animales, aparecen como una
necesidad en sí mismas y no como un producto del doloroso aplazamiento de la única necesidad que de
otro modo se le reconoce al hombre: el placer inmediato y voraz del consumo presente. Porque sobre esa
base, si no existiera la retribución a la espera bajo la forma de interés, la especie humana vería reducida su
actividad, según esta interpretación, paradójica pero precisamente como un tributo que debe pagar a su
propias determinaciones "genéticas", al consumo inmediato de los productos que la naturaleza le brinda y
que puede obtener sin emplear instrumento alguno: la naturaleza específicamente humana es capaz de
convertir al hombre en una bestia.
399
cambia la situación: el banco lo prestará y tomará la forma de capital'. Para Keynes, en
cambio, el deseo de guardar riqueza proveniente de esos motivos puede satisfacerse
mediante la adquisición de un título que represente derechos sobre los ingresos de una
nueva inversión, pero también puede lograrse a través de la compra una inversión vieja.
Con esta observación un acto de ahorro individual no se traduce siempre y
necesariamente en una nueva inversión a nivel social: puede resolverse mediante la
trasferencias de una inversión ya existente. Pero además, puede conservarse riqueza de .
una forma novedosa con respecto a la teoría clásica: la compra de un título de deuda
(bono) o conservando directamente dinero en efectivo. Desde el punto de vista
individual el ahorro puede crecer, sin que crezca consecuentemente la inversión ni se
reduzca la tasa de interés.
Every act of saving involves a 'forced' inevitable transfer of wealth to him who saves,
though he in his turn may suffer from the saving of others. These transfers of wealth do
not require the creation of new wealth--indeed, as we have seen, they may be actively
inimical to it. [...] there is always an alternative to the ownership 01 real capital-assets,
namely the ownership 01 money and debts; so that the prospective yield with which the
producers of new investment have to be content cannot fall below the standard set by
the current rate of interest. And the current rate of interest depends, as we have seen, not
on the strength of the desire to hold wealth, but on the strengths of the desires to hold it
in liquid and in illiquid forms respectively, coupled with the amount of the supply of
wealth in the one form relatively to the supply of it in the other. (Keynes 1936/1939:
212; N.16.I; subrayado AK)
No puede pasar desapercibido el efecto que esta ruptura con la teoría clásica acarrea.
Nada parece indicar que al nivel de la sociedad en su conjunto, la decisión de ahorrar
tenga la connotación negativa en la que se funda en la teoría clásica la doctrina del
interés. La oferta de capital no puede explicarse al uso clásico. Se rompe de esta manera
uno de los dos eslabones de la teoría del capital construida sobre su productividad y
prospectividad. El interés no surge de la prospectividad del capital, simplemente porque
la espera no es un sacrificio neto.
Pero para Marshall este era, además, un aspecto distintivo de su teoría del valor
¿Seguirá siendo para Keynes la espera un costo real ineludible en todo proceso
productivo? ¿cuáles son los resultados de este alejamiento de la doctrina clásica en el
campo de la teoría del valor? Esta última pregunta es inevitable: para Marshall
"esfuerzo" y "espera" se habían convertido en el fundamento de todo precio y en la
piedra angular de su diferenciación de otras corrientes de pensamiento económico.
1 Se trata de otra de las representaciones propias de una economía de truque como la del Primer Tratado.
Dicho de otro modo, se dibuja aquí la visión de dinero como "medio" y, por tanto, la verificación de la
ley de Sayo
400
Keynes se deshizo de la espera, pero no del interés y el rendimiento. Sin lugar a dudas,
el capital arroja un rendimiento, así como el dinero arroja una tasa de interés. Nos
ocuparemos, en primer lugar, del origen del rendimiento del capital para luego abordar
la cuestión de la génesis de la tasa de interés y, por tanto, de la naturaleza del dinero.
The Marginal Productivity or Yield or Efficiency or Utility of Capital are familiar tenns
which we have all frequentIy used. But it is not easy by searching the literature of
economics to find a clear staternent of what econornists have usually intended by these
terrns. There are at least three ambiguities to clear up. (Keynes 1936/1939: 137-138;
IV.11.!1)
1 Recordemos la teoría de Bohm-Bawerk que pone énfasis en la mayor productividad de los métodos
productivos prolongados. Esta mayor productividad conduce a los hombres, aun con aversión a la espera,
a entregar su riqueza a la producción. La productividad es el núcleo duro de esta teoría, como lo era la
abstinencia para la de Marshall. Pero ambas se complementan.
2 Según Monza, "fue el problema de la medición del capital el que condujo a la controversia" (Monza
1972: 19)
3 Las otras ambigüedades implícitas en esta definición que menciona Keynes se refieren al problema de la
unidad de medida, es decir, si es una cantidad absoluta o una proporción que pueda compararse con la
tasa de interés y al hecho de que la productividad suele medirse para un solo período, el primero.
401
capital" cuando, como es el caso del capital social, se está aludiendo a un conjunto
heterogéneo de bienes.
There is, to begin with, the ambiguity whether we are concemed with the increment of
physical product per unit of time due to the employment of one more physical unit of
capital, or with the increment of value due to the employrnent of one more value unit of
capita1. The former involves difficulties as to the definition of the physical unit of
capital, which I believe to be both insoluble and unnecessary. It is, of course, possible to
say that ten labourers will raise more wheat from a given area when they are in a
position to make use of certain additional machines; but I know no means of reducing
this to an intelligible arithmetical ratio which does not bring in values. Nevertheless
many discussions of this subject seem to be mainly concemed with the physical
productivity of capital in sorne sense, though the writers fail to make themselves clear.
(Keynes 1936/1939: 138; IV.11.!1)
Parece adecuado afirmar entonces que los equipos de capital son "productivos", ya que
el valor total de su producción a lo largo del tiempo supera el valor inicial de la
inversión. Nótese, sin embargo, que la definición excluye desde un principio una idea
de productividad en términos físicos porque todos los montos están computados según
sus precios esperados de compra y venta, no en cantidades físicas de bienes. Aun así,
aparentemente los equipos de capital deben producir a lo largo de su vida útil más valor
que el que cuesta actualmente la producción, lo cual involucra una idea de
"productividad" en valor.
402
involucrados en esos métodos prolongados más provechosos. Marshall, por su parte,
aceptaba que el empleo de capital debía compensar la pérdida de disfrutes con una
mayor productividad, sólo que esa productividad incrementada no se asocia
necesariamente a toda prolongación en el método de producción. Por eso, lo
fundamental para la existencia de capital es en Marshallla necesidad de una retribución
a la espera, que a su vez obliga a elegir métodos más productivos que posibiliten el pago
del interés. Keynes introduce sus propias ideas en este debate. Se inclina por la posición
de Marshall: no todo proceso productivo es más eficiente por el sólo hecho de ser más
largo. Las secuelas de esta elección son decisivas porque, a diferencia de Marshall,
Keynes no acepta la explicación de la impaciencia.
It is true that sorne lengthy or roundabout processes are physically efficient. But so are
sorne short processes. Lengthy processes are not physically efficient because they are
long. Sorne, probably most, lengthy processes would be physically very inefficient, for
there are such things as spoiling or wasting with time. (Keynes 1936/1939: 214;
IV.16.II)
De este modo, lacónicamente, Keynes corta amarras con la teoría clásica del capital,
que supone que el capital posee a la vez productividad y prospectividad. Si se denomina
capital a los bienes que se emplean en procesos productivos que llevan tiempo, no existe
ninguna determinación física o técnica que asegure que los frutos de ese empleo sean
mayores en términos físicos o de valor. La teoría de Marshall encontraba el fundamento
del interés del capital en el sacrificio de la espera que obligaba a adoptar sólo los
procesos prolongados que fueran productivos para obtener así la diferencia que pagaba
el interés; la teoría de Bawerk sostenía que los procesos productivos largos eran por
fuerza más eficientes y que bastaba entonces que se valoraran relativamente los bienes
futuros para que la diferencia de valor se convirtiera en una ganancia bajo la forma de
interés. El primer argumento ya fue abandonado cuando se cortó el vínculo entre tasa de
interés y el sacrifico de la espera. El segundo se corta ahora: no puede asegurarse de
ningún modo que los procesos largos sean más productivos en sentido alguno.
Los métodos prolongados no son más productivos. ¿Cómo explica Keynes entonces que
se adopten en general métodos que llevan tiempo, si su eficiencia no es necesariamente
mayor? La clave está -nuevamente- en la demanda: los deseos de los hombres no se
limitan sólo consumo al presente, sino que involucran también necesidades futuras.
Como dijimos más arriba (p. 399), las necesidades del hombre están distribuidas en el
tiempo: algunas son presentes, otras llegarán más adelante. Entre las futuras, algunas
tienen una fecha precisa, otras están sujetas a incertidumbre, lo que requiere que el
ahorro tenga lugar bajo la forma general de "riqueza" y no necesariamente mediante la
inversión en un proceso productivo nuevo en particular', Pero 10 cierto es que existen
necesidades futuras conocidas hoy que implican la adopción de procesos prolongados.
1 El hombre ahorra riqueza en general bajo la forma que considere más adecuada para mantener el poder
adquisitivo de su. riqueza a través del tiempo. El ahorro no implica siempre, como dijimos, un deseo
concreto de consumir en una fecha precisa, y menos todavía, el acto de ahorrar es capaz de expresar esa
necesidad fechada con precisión. Es por eso que un acto de ahorro es incapaz de desencadenar el proceso
productivo prolongado que tendrá como resultado el producto deseado en la fecha deseada. Keynes
evalúa la posibilidad fantasiosa de que los hombres, cada vez que ahorran "anuncien" de antemano -al
modo walrasiano- qué y cuándo desearán consumir. Aun en ese caso, si los hombres explicitaran -si
existiese un mecanismo económico que posibilitara hacerlo- tanto el carácter como la fecha futura precisa
de su necesidad de consumo, decíamos, aun en ese caso, no necesariamente el acto de ahorro provocaría
en el presente una inversión equivalente a la reducción del consumo. Puede -como observa Keynes- que
403
Es la producción la que deberá adaptarse al cronograma que establecen estos deseos
fechados. El grado de prolongación de los métodos, es decir, la extensión en el tiempo
de los procesos productivos no trae por sí más eficiencia, sino que se encuentra
condicionada por el momento de entrega establecido por la demanda.
Given the optimum amount of roundaboutness, we shall, of course, select the most
efficient roundabout processes which we can find up to the required aggregate. But the
optimum amount itself should be such as to provide at the appropriate dates for that part
of consumers' demand which it is desired to defer. In optimum conditions, that is to say,
production should be so organised as to produce in the most efficient manner
compatible with delivery at the dates at which consumers' demand is expected to
become effective. It is no use to produce for delivery at a different date from this, even
though the physical output could be increased by changing the date of delivery. (Keynes
1936/1939: 215; IV.16.11)
Por último, los prospective yields que arroja un bien de capital, que lo hacen deseable
son producto necesario no de la capacidad física productiva incrementada, por el simple
hecho de que están nominados en dinero y, además, se trata de estimaciones, de
expectativas. Involucran la previsión que los hombres hagan sobre el valor de los
resultados de aplicar ese nuevo equipo de capital, lo cual no se asemeja en nada a una
fundamentación de la productividad l.
Dos resultados se siguen de este desarrollo, resultados que contradicen la esencia misma
de la teoría clásica. En primer lugar, el capital, conformado por los equipos que
intervienen en los procesos de producción que llevan tiempo no puede considerarse de
ninguna manera un factor de la producción equiparable con el trabajo. Detengámonos
en este punto. Las razones que se esgrimen para convertirlo en un factor de la
producción son generalmente dos. La primera supone que la espera es uno de los
sacrificios ineludibles de la producción, un costo que el hombre en toda época histórica
debe pagar para obtener un producto. Esta situación convierte a los bienes de capital al
404
igual que al trabajo en un "factor", porque son dos sacrificios o esfuerzos equivalentes.
Para producir el hombre debe superar su tendencia natural a consumir de inmediato y a
dedicarse al ocio: el esfuerzo del trabajo y el sacrificio de la espera son los dos costos
reales de toda producción. La otra explicación le atribuye a los bienes materiales que
constituyen el capital poderes productivos propios, poniéndolo a la misma altura que al
trabajo. Es un factor de la producción porque contribuye a ella materialmente. Trabajo y
capital producen, par a par.
405
personal services of the entrepreneur and his assistants, as the sole factor of production,
operating in a given environment of technique, natural resources, capital equipment and
effective demando (Keynes 1936/1939: 213-214; IV.16.II)
Este pasaje, junto con los que le siguen en el Capítulo 16 de la Teoría General, nos conducen
hacia sorprendentes caminos.
Los desarrollos que siguen están inspirados en lo que llevamos dicho acerca de la teoría
del capital de Keynes. La discusión encuentra bases en la exposición de su sistema de
determinación del empleo en conexión con su explicación sobre la "naturaleza" del
capital. Sin embargo, Keynes no desenvuelve las consecuencias últimas de su propia
explicación. Su exposición es, desde este punto de vista, ciertamente enigmática 1• La
mayoría de los economistas más importantes comenzó la exposición de su sistema por
las categorías primeras -mercancía, dinero, capital- para abordar sólo más adelante la
discusión acerca de las conexiones entre los fenómenos observables. Keynes invierte
este orden habitual: luego de exponer su sistema arriba, en los capítulos finales a la
exposición de los fundamentos.
El precio normal de las mercancías se ajusta, en último análisis, a estos costos reales,
reales inevitables, del capital y el trabajo (ver supra p. 390). Pero para Keynes la espera
o su resultado materializado, el capital, no forma parte del cálculo primitivo de costos
reales. Ese lugar lo ocupa exclusivamente el trabajo. Claro que en la Teoría General la
palabra "simpatizo" parece escogida un tanto mezquinamente dado el calibre de la
afirmación que le sigue, además enfatizada: "everything is produced by labour". El
trabajo sería así el costo real único de la producción. ¿Está Keynes realmente
convencido de esto? ¿Es la ambigüedad otra estrategia? Tres factores nos llevan a
afirmar que es posible reconstruir su argumento de Keynes en base a una teoría que
funde el valor sólo en el trabajo. El primer argumento ya fue desarrollado: de hecho los
resultados prácticos de su sistema son contradictorios con una explicación que se base
en la espera como costo inevitable y en la productividad como fuente física de la
rentabilidad. En segundo lugar, la particular elección de unidades para medir sus
variables: "taking an hour's employment of ordinary labour as our unit and weighting an
hour's employment of special labour in proportion to its remuneration". El propio
1 Cabría aquí nuevamente arriesgar como explicación alguno de esos motivos "estratégicos" o "de
persuasión" .
406
Keynes relaciona ambas posiciones. Luego de afirmar que sólo el trabajo es productivo,
aclara:
This partly explains why we have been able to take the unit of labour as the sole
physical unit which we require in our economic system, apart from units of maney and
oftime. (Keynes 1936/1939: 214)
Por último, como veremos, esta explicación no sólo echa nueva luz sobre fragmentos de
otro modo oscuros del libro sino que, sin ella, hay muchas afirmaciones de Keynes que
se volverían directamente absurdas. Por nuestra parte, nos alcanza con mostrar que su
sistema completo admite esta explicación y no la que ofrece la teoría clásica', En el
capítulo final continuaremos reflexionando sobre este asunto. Por el momento alcanza
con mencionar que de este modo Keynes se aproximaría a la teoría que comúnmente se
le atribuye a Ricardo (para él "pre clásica"), lo cual tampoco es tan extraño: de hecho,
en su clasificación no es más que el inspirador de Marshall y el fundador de la escuela
clásica.
Keynes parece adherir así a una explicación del precio de toda mercancía que sólo
refleja el costo relativo de trabajo necesario para producirla. Claro que en la fabricación
de mercancías se utilizan productos del trabajo pasado, los cuales también forman parte
del costo. Al final de este camino hacia los orígenes primeros de la mercancía Marshall
encontraba trabajo y capital, esfuerzo y espera, Keynes encuentra sólo trabajo. El precio
normal de toda mercancía se iguala al costo en trabajo, que medido en unidades-salario
permite establecer la cantidad de unidades-trabajo, es decir, la cantidad de trabajo
"simple" que se requiere para producir cada mercancía. El precio normal debería ser
entonces la expresión en dinero de la cantidad de unidades simples de trabajo que se
emplearon, es decir, cantidad de trabajo multiplicado por el monto de la unidad de
salario.
Si bien esta conclusión se sigue de la lógica del desarrollo que hemos hecho, queda aun
por responder la pregunta acerca del origen del rendimiento del capital, Porque, por más
que se rechacen tanto la explicación de la desutilidad de la espera como la de la
productividad física, la existencia de un retomo superior a la suma invertida en un
equipo de capital, que va a dar a las manos del propietario del equipo, es una verdad
fáctica incontrovertible. Es cierto que si la fuente de ese pago no puede ubicarse en la
natural psicología del hombre, ni en el igualmente natural rendimiento físico de las
máquinas, se disuelve la necesidad de que la eficiencia marginal (lo que los clásicos
llamaban interés) del capital sea por fuerza positivo. La nueva teoría del capital y el
interés de Keynes tiene que explicar, no obstante, cuál es el origen de esa diferencia,
admitiendo que puede ser positiva o negativa. Se nos ofrece entonces una teoría de la
rentabilidad del capital basada en su escasez ("the scarcity theory"), como explicación
alternativa.
It is much preferable to speak of capital as having a yield over the course of its life in
excess of its original cost, than as being productive. For the only reason why an asset
offers a prospect of yielding during its life services having an aggregate value greater
than its initial supply price is because it is scarce. (Keynes 1936/1939: 213; IV.16.II)
1 No revisamos aquí todas las alternativas que se ensayaron para dotar de fundamentos, más o menos
clásicos, al sistema de Keynes. Nuestro problema principal son los que el propio Keynes expuso.
407
Si el capital arroja a lo largo de su vida un ingreso neto en dinero mayor que su costo en
dinero se debe a que es escaso, no a que es productivo, como afirmaba la teoría clásica a
través de Marshall así como de su crítico Bohm-Bawerk, La teoría de la escasez del
capital y su rendimiento es un aporte original de Keynes. Estudiemos, primero, el
problema de la escasez para un producto cualquiera. El argumento es el siguiente: el
único costo real de la producción es el trabajo. Se requiere más o menos trabajo para
producir una mercancía según el estado de la técnica, los productos del trabajo pasado
que se utilizan como capital, los recursos naturales y la demanda. El precio normal de
todos los bienes es en última instancia y cuando la producción no está sujeta a ninguna
restricción, el reflejo de los costos reales de producción, proporcionales a la cantidad de
trabajo requerida para producirlos. Pero si por algún motivo la cantidad producida no
logra satisfacer las necesidades de la demanda se presenta una situación de escasez y el
precio del producto se ubica por encima del que marca la cantidad de trabajo. En el caso
de los "servicios" ocurre lo mismo.
[T]here are aH sorts of reasons why various kinds of services and facilities are scarce
and therefore expensive relatively to the quantity of labour involved. (Keynes
1936/1939: 215; IV.16.11)
Contamos finalmente con los elementos para formular una verdadera teoría keynesiana
del valor, distinta en sus caracteres esenciales de la teoría clásica'. Aunque nos trajeron
a este terreno las preguntas que surgen del sistema de Keynes de determinación del
empleo, nos aventuramos en un tipo de problemas alejados en general de las clásicas
temáticas inspiradas en la Teoría General. Bajo esta interpretación, en la obra puede
encontrarse la materia prima para construir el puente entre el valor, el dinero, el capital
1 En la Conclusión de la Tesis sólo nos referiremos brevemente a los problemas asociados a la "teoría del
valor". En otras publicaciones lo hemos hecho con más detalle (Kicillof 2000, Kicillof 2000b). Las
intrincadas discusiones encerradas en esta cuestión nos alejarían del propósito de la Tesis, aunque,
creemos, no de las discusiones directamente asociadazas a la Teoría General. Este último motivo es el
que justifica su aparición en nuestra exposición. Más adelante nos referiremos a las direcciones que esta
interpretación de Keynes abren para la investigación futura.
408
y finalmente, el nivel de empleo. Exploremos las consecuencias de su teoría del capital
en el plano del valor.
El costo real de los productos está conformado exclusivamente por sus requisitos de
trabajo. El precio de las mercancías, según esta explicación, debería reconocer como
único origen la cantidad de trabajo. Pero queda explicar el modo en que intervienen los
otros tres elementos que determinan el precio de mercado: los recursos naturales, los
equipos de capital que también son productos del trabajo pasado y la demanda. El
primer caso que conviene evaluar es el más sencillo y obvio. Estudiemos las
determinaciones del precio de un bien que con un proceso productivo que no lleva
tiempo y que para su producción no se requieren tampoco otros bienes cuya produccion
lleva tiempo ni el empleo de recursos naturales. Estos productos se venderán,
obviamente, a un precio proporcional al tiempo de trabajo. Ese sería su precio normal.
Este caso se asemeja al célebre "estado primitivo y rudo de la sociedad" imaginado por
Smith en el capítulo 6 de la Riqueza de las naciones.
In that early and rude state of society which precedes both the accumulation of stock
and the appropriation of land, the proportion between the quantities of labour necessary
for acquiring different objects seems to be the only circumstance which can afford any
rule for exchanging them for one another. (Smith 1776/1997: Capítulo 6)
Ricardo intentó ampliar la explicación para el caso de los procesos que necesitan
instrumentos: el precio del producto tenderá a equipararse con el tiempo de trabajo total
que a lo largo del tiempo requiere producirlo. En esta teoría del valor "pre-clásica" en la
que puede incorporarse incluso la existencia de bienes de capital.
Even in that early state to which Adam Smith refers, sorne capital, though possibly
made and accumulated by the hunter himself, would be necessary to enable him to kill
his game. Without sorne weapon, neither the beaver nor the deer could be destroyed,
and therefore the value of these animals would be regulated, not soleIy by the time and
labour necessary to their destruction, but also by the time and labour necessary for
providing the hunter' s capital, the weapon, by the aid of which their destruction was
effected. [...] the same principIe would hoId true, that the exchangeable value of the
commodities produced would be in proportion to the labour bestowed on their
production; not on their immediate production only, but on all those implements or
machines required to give effect to the particular labour to which they were applied.
(Ricardo 1817/1996:,22; IJII)
Se trata del bien conocido principio del valor que sostiene que precio de la mercancía
está regulado por el trabajo requerido directa e indirectamente en su producción.
Volvamos a la teoría del capital de Keynes. ¿Cómo entra a jugar la escasez en esta
explicación? Cuando se presentan ciertas circunstancias especiales en el mercado de un
producto particular que hacen que la demanda sea mayor que la oferta, su precio "de
mercado" crecerá, desviándose hasta ponerse por encima del valor proporcional al
tiempo de trabajo. Keynes denomina escasez a la situación que sostiene al precio en un
nivel superior al de sus costos reales de trabajo. Cuando nos referimos a las mercancías
en general, en condiciones de competencia pura, su precio de escasez es meramente
accidental. Este modo de analizar el movimiento aparente de los precios es compartido
por muchos autores. Ricardo, por ejemplo, establece así la diferencia entre el precio
409
"natural" y el "de mercado", conservando la distinción ya introducida por Smith en el
capítulo 7 de Wealth ofNations.
In making labour the foundation of the value of commodities, and the comparative
quantity of labour which is necessary to their production, the rule which determines the
respective quantities of goods which shall be given in exchange for each other, we must
not be supposed to deny the accidental and temporary deviations of the actual or market
price of commodities from this, their primary and natural price. (Ricardo 1817/1996:
89; IV)
Es por eso que el precio normal de las mercancía no tiene en cuenta ningún factor de la
escasez. La escasez domina al precio cuando no es posible incrementar la producción; el
precio se incrementa más allá de sus costos reales de producción -aquí sólo trabajo-ien
proporción a la fuerza de la demanda. El caso extremo se presenta con los recursos
útiles que la naturaleza provee en cantidades limitadas. Marshall mismo denomina
precios de escasez al precio que hay que pagar por encima de los costos de producción
cuando la cantidad está limitada.
Let us suppose that a meteoric shower of a few thousand large stones harder than
diamonds fell all in one place; so that they were all picked up at once, and no amount of
search could find any more. These stones, able to cut every material, would
revolutionize many branches of industry; and the owners of them would have a
differential advantage in production, that would afford a large producer's surplus
[... ]Then the price of the services rendered by the stones would have been governed by
the natural scarcity of the aggregate output of their services in relation to the demand
for those services; and the aggregate surplus or rent would most easily be reckoned as
the excess of this scarcity price over the aggregate expenses of working the stones.
(Marshall1890/1948: 423; V.IX.5; subrayado AK)
El precio de los servicios que pueden obtenerse a cambio de un bien cuya producción es
limitada, pero que sin embargo son útiles y por tanto suscitan la existencia de una
1 Adam Smith emplea su luego famosa metáfora de la mano invisible para describir precisamente el
funcionamiento de este mecanismo que guía a la inversión privada de manera de incrementar la
producción de aquellas ramas en las que el precio es mayor al "natural": "Ahora bien, como cualquier
individuo poner todo su empeño en emplear su capital en sostener la industria doméstica, y dirigirla a la
consecución del producto que rinde más valor, resulta que cada uno de ellos colabora de una manera
necesaria en la obtención del ingreso anual máximo para la sociedad. Ninguno se propone, por lo general,
promover el interés público, ni sabe hasta qué punto lo promueve. Cuando prefiere la actividad
económico de su país a la extranjera, únicamente considera su seguridad, y cuando dirige la primera de tal
forma que su producto represente el mayor valor posible, sólo piensa en su ganancia propia; pero en éste
como en otros muchos casos, es conducido por una mano invisible a promover un fin que no entraba en
sus intenciones". (Smith 1776/1997: 402)
410
demanda sobre ellos, es un precio de escasez. Marshall denomina renta a la diferencia
entre el precio normal (si no mediaran obstáculos en el incremento de la cantidad) y el
precio de escasez. Esto es lo que ocurre con la tierra: a medida que la demanda aumenta,
en tanto la producción no puede seguirle el tranco, es el precio el que se modifica de
manera permanente.
Land, houses, and live stock are the three fonns of wealth which have been in the first
rank of importance always and everywhere. But land differs from other things in this,
that an increase in its value is often chiefly due to an increase in its scarcity; and is
therefore a measure rather of growing wants, than of growing means of meeting wants.
(Marshall1890/1948: 237; IV.VIL11)
Esto acerca a Keynes a la "antigua" distinción, también de Ricardo, entre los productos
reproducibles y los no reproducibles. El precio de los primeros está regido por el tiempo
de trabajo, el de los segundos, un precio de escasez, por las condiciones que gobiernan
la demanda.
Possessing utility, cornmodities derive their exchangeable value from two sources: from
their scarcity, and from the quantity of labour required to obtain them. There are sorne
cornmodities, the value of which is determined by their scarcity alone. No labour can
increase the quantity of such goods, and therefore their value cannot be lowered by an
increased supply. (... ] Their value is wholly independent of the quantity of labour
originally necessary to produce them, and varies with the varying wealth and
inclinations of those who are desirous to possess them. These commodities, however,
fonn a very small part of the mass of cornmodities claily exchanged in the market. By
far the greatest part of those goods which are the objects of desire, are procured by
labour,. and they may be multiplied, not in one country alone, but in many, almost
without any assignable limit, if we are disposed to bestow the labour necessary to obtain
them. (Ricardo 1817/1996: 12 LI)
Falta aun considerar el último elemento que interviene en el precio, el que nos ha
obligado a dar todo este rodeo: los bienes de capital a los que Keynes trata como
resultados del trabajo pasado capaces de "comandar" también un precio de escasez. Se
trata de la teoría de la escasez del capital. Tiene que existir alguna circunstancia que
mantenga esta condición de escasez en la producción de bienes de capital. Tendríamos
así la explicación del rendimiento del capital entendida como una diferencia entre su
costo de producción en trabajo y la suma de los servicios que brinda. El rendimiento
que se obtiene de ellos es producto de la escasez si esta diferencia surge de una traba
que impida a la cantidad producida aumentar hasta que la suma de las anualidades se
reduzca al valor de su costo de reposición, adoptando la forma de una eficiencia
411
marginal positiva'. El precio de escasez asociado al capital se involucra en los precios
de todos los bienes en cuya producción se emplea capital, que deben reflejar la cantidad
de trabajo requerida para producirlos pero también deben pagar tributo por la escasez
del capital.
Keynes razona del siguiente modo: si esa situación que sostiene la escasez de los
equipos de capital no estuviera presente su cantidad crecería reduciendo el monto de las
anualidades hasta el punto en que la suma de los yields se iguale a su costo de
reposición. La eficiencia marginal del capital sería en ese caso igual a cero, lo que para
la teoría de Keynes es perfectamente posible de concebir porque el capital no es "en sí"
productivo. El efecto sobre el valor es predecible: en ese "mundo" el precio de los
bienes que involucran capital en su producción dependería exclusivamente de la
cantidad de trabajo (y las rentas de los recursos naturales), al igual que lo que ocurre
con los bienes que no precisan capital, tal y como argumentamos más arriba.
[T]he products of capital selling at a price proportioned to the labour, etc., embodied in
them on just the same principIes as govem the prices of consumption-goods into which
capital-charges enter in an insignificant degree. (Keynes 1936/1939: 221; IV. 16.IV)
Pero existe en el sistema económico una forma alternativa -como vimos más arriba p.
399- para almacenar valor en el tiempo. En la Teoría General de Keynes el dinero es
una alternativa a la posesión de bienes de capital. De manera que los equipos
productores compiten en su capacidad de unir el presente con el futuro con el dinero.
For the importance of money essentialIy flows from its being a link between the present
and the future. [o](Keynes 1936/1939: 293; V.21.!)
1 En tanto los equipos de capital son escasos se puede considerar a sus rendimientos también una renta, de
similar característica a la que se obtiene a cambio del uso de los recursos naturales. El propio Marshall era
conciente de esta semejanza, que lo llevó a denominar cuasi - rentas a los retornos de un equipo de
capital: "[T]he term Quasi-rent will be used in the present volume for the income derived form machines
and other appliances for production made by man ... we cannot properIy speak of the interest yielded by a
machine. If we use the term 'interest' at all, it must be in relation not to the machine itself, but to its
money value". (Marsha111890/1948: 74; II.IV.2). Es muy probable que el empleo por parte de Keynes de
la letra Q para referirse a las anualidades de un equipo provenga de esta fuente oculta. El capital arroja
una cuasi - renta de escasez por los motivos que expondremos a continuación.
412
[T]he only reason why an asset offers a prospect of yielding during its life services
having an aggregate value greater than its initial supply price is because it is scarce; and
it is kept scarce because of the competition of the rate of interest on money. If capital
becomes less scarce, the excess yield will diminish, without its having become less
productive-at least in the physical sense. (Keynes 1936/1939: 213; IV. 16.11)
Se resuelve así uno de los dos interrogantes que Keynes debía responder: aquél
relacionado al origen del plus de valor que obtiene el dueño del capital. Pero falta aún
responder la pregunta sobre el origen del interés del dinero. La importancia de esta
última se amplía, a la luz de la teoría de la escasez de capital basada precisamente en la
existencia de la tasa de interés. Porque es la tasa de interés la que pone una traba al
incremento en la producción de los bienes de capital encareciendo sus servicios
mediante un precio de escasez.
We have seen that capital has to be kept scarce enough in the long-period to have a
marginal efficiency which is at least equal to the rate of interest for a period equal to the
life of the capital, as detennined by psychological and institutional conditions. (Keynes
1936/1939: 217; IV.16.3)
La tasa de interés establece el límite que hace escasos a los bienes de capital. De un lado
está su producción restringida y del otro su demanda: de la diferencia surge la escasez y
de la escasez el rendimiento por encima del valor fijado por la cantidad de trabajo que
se requiere para producirlo. La demanda depende a su vez de las expectativas -
expresadas en términos de dinero-, que rigen así a la cambiante eficiencia marginal del
capital.
With a given labour force there is a definite limit to the quantity of labour embodied in
roundabout processes which can be used toadvantage. (Keynes 1936/1939: 213;
IV. 16.I1)
La demanda el factor que fija el límite al grado de prolongación de los métodos y la que
decide en última instancia entre distintos procesos con diferente grado de prolongación.
De manera que, aun cuando el grado de productividad pudiera seguir incrementándose
al implementar métodos más prolongados, la demanda establece la fecha en que el
producto será requerido. Es a través de la escasez y no de la productividad que se fija
entonces rendimiento. La diferencia entre el valor de los servicios y la cantidad de
trabajo se rige por la escasez y no por el rendimiento.
413
The ultimate quantity of value will not increase indefinitely, relatively to the quantity of
labour employed, as the processes adopted become more and more roundabout, even if
their physical efficiency is still increasing. (Keynes 1936/1939: 214; IV.16.11)
[A] process become advantageous merely because it was lengthy; in which event we
shouldemploy physicalIy inefficient processes, provided they were sufficiently lengthy
for the gain from postponement to outweigh their inefficiency. (Keynes 1936/1939:
213; IV.16.II)
Keynes puede entonces vanagloriarse por su del teoría del capital que, al ser distinta de
las de la abstinencia y la productividad, permiten contemplar casos en que la eficiencia
marginal es negativa.
A correct theory, therefore, must be reversible so as to be able to cover the eases of the
marginal efficiency of capital corresponding either to a positive or to a negative rate of
interest; and it is, 1 think, only the scarcity theory outlined aboye which is capable of
this. (Keynes 1936/1939: 214-5; IV.16.II)
414
Capítulo 4 - La rebelión de Keynes contra los fundamentos
clásicos: 11. El dinero y su tasa de interés.
La teoría de Keynes sobre el dinero y la tasa de interés es la última estación por la que
atraviesa nuestra investigación. No podemos exagerar la importancia que la demanda de
inversión adquiere en el sistema expuesto en la Teoría General. El peso de la decisión
acerca del volumen de inversión reposa en la magnitud de su rendimiento, medido por
la eficiencia marginal del capital. En el capítulo anterior mostramos que el rendimiento
del capital es producido por la escasez relativa en la que se mantienen los bienes de
capital. Pero esa escasez está provocada precisamente por la "competencia" del
rendimiento de los equipos de capital con la tasa de interés'. La naturaleza y origen de
la tasa de interés del dinero se transforma así en un enigma científico de importancia
mayúscula para Keynes.
Cuando exponíamos la teoría clásica del dinero encontramos que dos eran las funciones
que habitualmente se le reconocían: patrón de precios y medio de circulaciórr', Keynes
critica la omisión una tercera función del dinero: ser depósito de valor.
ünIy in the event of money being used solely for transactions and never as a store of
value, would a different theory become appropriate. (Keynes 1936/1939: 182; N.14.!)
Esta función olvidada por los clásicos estaba presente en las teorías previas del dinero:
es una "antigua" distinción que debe retomarse.
In this connection we can usefully employ the ancient distinction between the use of
money for the transaction of current business and its use as a store of wealth. (Keynes
1936/1939: 168; V.13.!1)
El dinero que Keynes debe introducir en su teoría debe cumplir el papel adicional de ser
depósito de valor o riqueza. De otro modo, no podría expresar la forma real en que se
deciden las inversiones: comparando el rendimiento con la tasa de interés monetaria.
Esta diferencia con los clásicos nos permite explorar el fondo de la cuestión. La teoría
clásica se refería en su Primer Tratado, tanto en la versión de Marshall como en la de
Walras, al dinero como una mercancía más, con valor propio. Funcionaba como
standard 01 value. En el Segundo Tratado se introducía una nueva función del dinero:
ser medio de cambio o de circulación. A su demanda y oferta como simple mercancía se
agregaban ahora la demanda para su función circulatoria y los distintos .controles en su
oferta. La complejidad aumenta porque en su función de medio de circulación, el
dinero-mercancía puede ser reemplazado por simples signos de dinero sin valor
1 Y, por supuesto, es una variable que depende de las expectativas futuras de ventas, es decir, acerca de la
demanda: así que se establecen las anualidades en base a las cuales se calcula la eficiencia marginal del
capital.
2 Ver Sección 111. Capítulo 5.
415
intrínseco. El dilema de la teoría cuantitativa se cifra aquí, porque cuando el dinero
circula directamente en su forma de mercancía son los precios del resto de las
mercancías las que parecen determinar la cantidad de dinero, mientras cuando circula el
papel parece ser la cantidad de dinero la que determina los precios de las mercancías. La
teoría clásica del dinero se enreda en estas paradojas sin poder ordenarlas y
comprenderlas conceptualmente.
Tal como mostramos en la Sección 111 de esta Tesis, la nueva realidad económica le
ahorra a Keynes algunos de los problemas que enfrentaron los clásicos. El abandono
definitivo del patrón oro es la base histórica sobre la que la Teoría General se apoya
para postular ex definitione y sin necesidad de explicaciones posteriores, que la cantidad
de billetes en circulación es fijada por el Estado. No hace falta siquiera mencionar al
oro. En el sistema de Keynes la cantidad de dinero es una variable exógena. Pero el
desarrollo no se detiene -ni puede detenerse- en este punto. La preferencia por la
liquidez del sistema de Keynes tiene en cuenta no sólo la función del dinero como
medio de circulación que da aliento al motivo transacción, sino que además aparece la
función del dinero como depósito de valor -vinculada al motivo precaución y,
especialmente, al motivo especulación. Esta es la primera particularidad del dinero de la
Teoría General que se enfrenta con la representación clásica: los billetes tienen sin
embargo la capacidad de almacenar valor. Pero, además, la centralidad del dinero en la
determinación de la demanda proviene de que, a través de la preferencia especulativa
por la liquidez, mediante el juego de "osos" y "toros" (bulls & bears), fija la tasa de
interés'. La tasa de interés es la recompensa por desprenderse de la liquidez que encama
el dinero. Sea como fuera, el dinero es capaz de retomar a su dueño preñado de interés.
El "dinero sin valor" de Keynes conserva valor y crea valor. ¿Por qué?
416
comportamiento de ciertos fenómenos que describe empleando categorías económicas
como capital, dinero, interés, rendimiento y valor, pero el contenido de esas categorías
no cuaja con la explicación heredada. Si Keynes no ensayara sus propias respuestas, el
sistema quedaría girando en el vacío, refiriéndose a conceptos cuya naturaleza se
desconoce y no pueden ser completados en base a la teoría clásica.
It seems, then, that the rate ofinterest on money plays a peculiar part in setting a limit to
the level of employrnent, since it sets a standard to which the marginal efficiency of a
capital-asset must attain if it is to be newly produced. That this should be so, is, at first
sight, most perplexing. It is natural to enquire wherein the peculiarity of money líes as
distinct from other assets, whether it is only money which has arate of interest, and
what would happen in a non-monetary economy. Until we have answered these
questions, the full significance of our theory will not be clear. (Keynes 1936/1939: 222;
IV.l7.!)
Para los clásicos la tarea de iniciar la explicación del dinero era, por así decir, sencilla.
Su punto de partida consistía en tomar una mercancía cualquiera, cuyo valor venía
proporcionado por las leyes generales y, o bien vestirla de numerario -Walras-, o bien
dejar fijo su valor -Marshall- convirtiéndola de esta manera en el standard of value de
todo el sistema. Cualquier mercancía calificaba para ser la mercancía-dinero. El dinero
nacía de una necesidad analítica -convalidada por la práctica. Pero pronto se "agregaba"
una explicación adicional: dado lo dificultosa que sería la vida en una economía de
trueque, el dinero debe existir. Porque en efecto existe, se afirma que debe existir.
Luego, descriptivamente, se argumentaba que, dado que el dinero debía servir como
standard, algunas mercancías eran más aptas que otras para la tarea: en particular, los
metales preciosos cumplían perfectamente con los requisitos de ser fundibles, divisibles
y de representar mucho valor en poca sustancia material. Presto! El oro es el dinero del
Primer Tratado. De ahí se pasaba al Segundo Tratado: simplemente se agregaba una
nueva función, también "obvia". Como el dinero-mercancía tiene valor por ser él mismo
mercancía, pero expresa el valor de todas las restantes por ser además dinero,
evidentemente, todas las mercancías deben cambiarse primero por oro -de hecho lo
hacen. El oro se pone así en circulación, transformado o, más bien, sazonado al ser un
medio de cambio. Luego se miraba el mundo real para encontrar que el oro puede ser
reemplazado por muchos instrumentos sin valor (intrínseco). Pero como el dinero ya
fue definido y sus funciones explicadas en base al dinero mercancía, por una maniobra
de prestidigitación se lo sustituye en el desarrollo por papeles sin valor.
Aquí el problema de Keynes: su teoría general del dinero debe tomar como inicio al
dinero sin valor intrínseco. Veremos que la exposición no es tan natural y simple: lo que
más resalta, para Keynes, de este dinero fiduciario no son sus dos funciones anteriores,
sino el hecho de que es un medio apto para almacenar valor. Lo que distingue al dinero
es que se elige como almacén de riqueza y que, en la puja por quedarse con él, surge la
tasa de interés sobre las deudas, una recompensa por desprenderse del dinero.
417
comenzar, al uso clásico, con una enumeración de las funciones "observables" que
desempeña el dinero, el interrogante remite directamente al problema su "rendimiento".
Cuando la explicación se inicia por el dinero fiduciario lo primero que salta a la vista es
que esos papeles sellados se convierten en algo muy parecido a los activos físicos, y no
por sus propiedades útiles, que no las tiene. Por otra parte, nada se gana con explicar el
dinero como un dispositivo para facilitar el trueque, porque esto no resuelve el origen de
la tasa de interés del dinero. De modo que Keynes se dirige al nudo central de la
dificultad: el dinero y los activos arrojan un rendimiento, pero ese rendimiento debe
tener distinto origen -el de los equipos de capital es justamente la escasez.
La comparación entre el "rendimiento" del dinero y el del resto de los activos presenta
una complicación: como ambos están expresadas en términos de dinero el rendimiento
puro del dinero se combina con el de los distintos activos. Lo primero que Keynes
necesita hacer para establecer las diferencias entre el dinero y los activos es expresar el
rendimiento de cada activo, incluyendo al del dinero, de forma pura. Recurre entonces a
un ingenioso expediente ideado por P. Sraffa 1• La idea consiste en calcular las tasas de
interés de cada bien en términos 'de sí mismo como la diferencia porcentual entre las
cantidades presentes y futuras que tienen en la actualidad el mismo "valor de cambio".
En su ejemplo, si 100 quarters de trigo valen hoy 10 mismo que 105 quarters de trigo a
ser entregados dentro de año, la tasa anual de interés en términos de trigo del trigo
asciende al 5%. Es la diferencia entre dos cantidades de trigo de igual valor pero
entregadas en distinto momento. Lo mismo puede hacerse con cada activo durable,
incluso con el dinero: su tasa de interés no es más que la diferencia porcentual entre la
cantidad de dinero "spot" y la cantidad de dinero que el mercado otorga dentro de un
año a cambio de esa suma. La tasa de interés del dinero del 5% si debo pagar $ 100 hoy
para obtener $105 dentro de un año.
Thus for every durable cornmodity we have arate of interest in terms of itself;-a wheat-
rate of interest, a copper-rate of interest, a house.. rate of interest, even a steel-plant-rate
ofinterest, (Keynes 1936/1939: 232-233; IV.1?.!)
Cuando para un bien existe en la práctica real un mercado real contratos futuros, su tasa
de interés propia puede calcularse efectivamente en base a la relación entre el precio
"spot" y el precio "futuro" en dinero de los contratos que se negocian (operando de
forma conveniente para que no se involucre en el resultado la tasa de interés del dinero
en que se nominan los precios). Este instrumento de las tasas propias de interés utilizado
1 En el extenso capítulo 17 Keynes incluye como única referencia un artículo en que Sraffa (1932) critica
duramente al libro Price and Production publicado por de F. A. Hayek en 1931. Sraffa cuestiona por
falaz el razonamiento completo de Hayek: su estrategia consiste en establecer, primero, que en una
economía sin dinero no habría perturbaciones en los precios relativos, en la tasa de interés y en el empleo.
Luego se pretende demostrar que una política bancaria que logre mantener constante el producto entre la
cantidad de dinero y su velocidad de circulación haría que el dinero fuera "neutral" es decir, al igual que
en una economía no monetaria, no produciría perturbaciones. La tasa de interés se mantendría a su nivel
"natural". La ingeniosa refutación de Sraffa consiste en mostrar que en una economía no monetaria habría
muchas y no una sola tasa de interés. La tasa natural "real" a la que se refiere Hayek no existe. Habría, de
hecho, tantas tasas de interés como mercancías existan. De esta manera colapsa toda la defensa de Hayek
de su propio "sistema bancario", porque es imposible encontrar una sola tasa de interés natural
equivalente a la de una economía sin dinero. Sraffa señala además -en consonancia con Keynes- que el
problema está en la concepción del dinero, que no tiene en cuenta su función como depósito de valor:
"The money which he contemplates is in effect used purely and simply as a medium of exchange. There
are not debts, no money contracts, no wage agreements, no sticky prices in his suppositions" (Sraffa
1932: 44)
418
para equiparar los rendimientos de todos los activos no tiene gran relevancia para el
desarrollo que sigue, pero permite poner en el mismo plano y hacer comparables a la
eficiencia marginal de los distintos equipos de capital y a la tasa de interés del dinero.
Esto es lo que Keynes necesitaba para distinguirlas entre sí, buscando las propiedades
esenciales del dinero.
So far, therefore, the money-rate of interest has no uniqueness compared with other
rates ofinterest, but is on precisely the same footing. (Keynes 1936/1939: 225; IV.17.!)
Superado este inconveniente previo, es decir, establecida una unidad común que permita
la comparación, se puede ensayar una respuesta para el problema del origen de la tasa
de interés del dinero y señalar sus diferencias de origen con la eficiencia marginal de los
bienes de capital. Aquí comienzan las novedades.
Keynes afirma que la tasa de interés propia de cada bien está conformada formada por
tres "atributos" que los activos -incluido el dinero- poseen en distinto grado: la
capacidad de contribuir a la producción o de dar servicios en un intervalo de tiempo, q
(yield); el deterioro o costos de almacenamiento en que hay que incurrir para
conservarlo, e (costo de almacenamiento); y, por último, su prima de liquidez, l', La
tasa de interés de cada bien en términos de sí mismo se calcula como q - e + l. Los
primeros dos "atributos" estaban -tácitamente- presentes en la definición de eficiencia
marginal del capital. Hace su aparición un nuevo atributo que se convierte en una fuente
principal de la tasa de interés de todos los activos: su liquidez. Cualquier activo, en
principio, podría tener liquidez. Sobre este factor debemos trabajar. Por el momento, la
definición es la que sigue:
[T]he power of disposal over an asset during a period may offer a potential convenience
or security, which is not equal for assets of different kinds, though the assets themselves
are of equal initial value. There is, so to speak, nothing to show for this at the end of the
period in the shape of output; yet it is something for which people are ready to pay
something. The amount (measured in terms of itself) which they are willing to pay for
the potential convenience or security given by this power of disposal (exclusive of yield
or carrying cost attaching to the asset), we shall call its liquidity-premium l. (Keynes
1936/1939: 226; IV.17.!1)
Así, la tasa de interés de los distintos activos surge de la combinación de los tres
factores. Pongamos la cuestión en perspectiva. La teoría clásica también sostenía que la
tasa de interés proviene de ciertos atributos inmanentes del capital: su prospectividad y
su productividad. Ambos son, por así decir, naturales. La naturaleza humana es tal que
el hombre prefiere los goces presentes a los futuros, es por eso que reclama un interés a
cambio de entregar su riqueza posponiendo el consumo. El capital es prospectivo
porque es un medio para postergar el disfrute. La naturaleza técnica de ciertos procesos
que emplean tiempo es tal que al emplear ciertos equipos de capital la cantidad de
producto aumenta. El excedente que es capaz de brindar el capital por ser productivo es
el que se convierte en el interés necesario para que los equipos se utilicen en procesos
"roundabout". En base a esta explicación no puede concebirse ninguna forma de
sociedad humana en la que no exista el capital junto con su interés. De otro modo la
humanidad sólo podría dedicarse a consumir lo que su trabajo inmediato pueda
proveerle sin ayuda de instrumentos de producción.
1 los términos en inglés son carrying cost para el factor e y liquidity-premium para el factor l.
419
La teoría de la escasez del capital de Keynes acepta que en las actuales circunstancias el
capital ofrece un rendimiento a su propietario. Esta situación responde únicamente a que
la producción de bienes de capital es escasa en relación a la demanda de sus servicios.
El rendimiento del capital es un precio que hay que pagar por su escasez. No se origina
en el sacrificio del hombre que espera en lugar de consumir, ni en la mayor
productividad de los procesos largos. Si las condiciones que provocan la escasez se
extinguieran, se extinguiría con ellas el rendimiento del capital, porque al aumentar la
producción y por tanto la cantidad ofrecida de un activo su eficiencia marginal
desciende.
En términos del conjunto de los activos se puede establecer una ley general que tiende a
igualar sus rendimientos (tasas propias de interés), ya que si la tasa de interés de un bien
de capital fuera mayor que las del resto la inversión irá en esa dirección incrementando
la oferta, hasta que el rendimiento se ponga la nivel del resto.
As output increases, own-rates of interest decline to levels at which one asset after
another falls below the standard of profitable production;-until, finally, one or more
own-rates of interest remain at a level which is aboye that of the marginal efficiency of
any asset whatever. (Keynes 1936/1939: 229; IV.17.!1)
Existen así "fuerzas naturales" que tienden primero a igualar y luego a reducir hasta
llegar a cero la tasa de interés propia de todos los activos, siempre y cuando la
producción de todos los activos aumente sin límite. Puede incluso que, antes de que la
tasa de interés de todos los bienes llegue a cero, la economía esté ya funcionando a nivel
de plena ocupación. Pero, en todo caso, todas habrán de reducirse más o menos al
unísono.
Thus with other commodities left to themselves, 'natural forces,, i.e. the ordinary forces
of the market, would tend to bring their rate of interest down until the emergence of full
employrnent. (Keynes 1936/1939: 235; IV.17.!11)
El camino inexorable hacia este equilibrio de pleno empleo puede ser perturbado si se
diera el caso en que la tasa de interés propia de un activo se redujera más lentamente
que las demás o si, directamente, se detuviera en su descenso. Entonces se detendría
también el incremento de la producción de todos los demás. Ese activo, aquel cuya tasa
se niega por algún motivo a descender, ocuparía el mismo papel que ocupa hoy el
dinero en el sistema de la Teoría General.
It is now apparent that our previous statement to the effect that it is the money-rate of
interest which sets a limit to the rate of output, is not strictly correct. We should have
said that it is that asset's rate of interest which declines most slowly as the stock of
assets in general increases, which eventually knocks out the profitable production of
each ofthe others. (Keynes 1936/1939: 229; IV.17.!1)
En el sistema económico existe un activo que, por sus cualidades, tiene una tasa de
interés propia que se resiste a caer, o que cae más lentamente que el resto. Ese activo es
el dinero del sistema y justamente lo que Keynes necesita, pero aun no se ha explicado
el porqué de esta traba.
420
In attributing, therefore, a peculiar significance to the money-rate of interest, we have
been tacitly assuming that the kind of money to which we are accustomed has sorne
special characteristics which lead to its own-rate of interest in terms of itself as standard
being more reluctant to fall as the stock of assets in general increases than the own-rates
of interest of any other assets in tenns of themselves. (Keynes 1936/1939: 229;
IV.1?.!I)
La estrategia de Keynes para encontrar las propiedades esenciales del dinero queda así
delineada. Todos los activos que arrojan un rendimiento fueron puestos en pie de
igualdad. La tasa de interés de todos ellos tiende "naturalmente" a reducirse mediante el
aumento en su producción, por un lado, y la limitación de su demanda, por el otro. El
activo cuya tasa de interés se reduzca a menor velocidad que las restantes es el dinero.
Debemos ahora, en base a la teoría del rendimiento del capital, preguntamos cuáles son
las propiedades del activo cuya tasa de resiste a disminuir. Esa cualidades serán las
propiedades esenciales del dinero. Una vez resulto el enigma, podrán responderse
nuevos interrogantes: la existencia de un activo con estas propiedades es la causa de la
insuficiencia en la inversión, ¿Puede "abolirse" el dinero? Porque si así fuera, la
producción de todos los activos crecería y su rendimiento se reduciría hasta alcanzar el
pleno empleo.
[I]n the absence of money and in the absence-we must, of course, also suppose-of any
other cornmodity with the assumed characteristics of money, the rates of interest would
only reach equilibrium when there is full employment. (Keynes 1936/1939: 235;
IV.1?.!II)
Debemos identificar las características que debe poseer un activo para que su tasa de
interés no se reduzca "naturalmente", como ocurre con las del resto. En primer lugar, el
rendimiento superior de un activo tienen que tender a incrementar su producción.
Luego, el incremento de su producción tiene que generar una abundancia que haga
reducir la demanda que pesa sobre sus servicios y, con esto, reducir su precio de
escasez, así disminuye su yield, q. Pero además, la producción y tenencia incrementada
de un activo tiende a incrementar su costo de almacenamiento, c. El aumento de la
producción y la consiguiente reducción de q y el aumento de e reducen en conjunto el
rendimiento del activo (su tasa de interés propia) que tiende a igualarse al nivel general.
Las condiciones para que el rendimiento de un activo se reduzca cuando se encuentra
por encima del resto son tres.
Si se cumplen estas condiciones la tasa de interés propia de cada bien tiende a reducirse
hasta alcanzar el pleno empleo, en que la oferta de todos los activos deja de ser elástica.
Es decir, se agota la situación de escasez que prima cuando existe un activo cuya tasa no
se reduce.
421
In the case of an ordinary commodity, the inelasticity of the demand for liquid stocks of
it would enable small changes on the demand side to bring its rate of interest up or
down with a rush, whilst the elasticity of its supply would also tend to prevent a high
premium on spot over forward delivery. Thus with other commodities left to
themselves, 'natural forces,' Le. the ordinary forces of the market, would tend to bring
their rate of interest down until the emergence of full ernployment had brought about for
cornmodities generally the inelasticity of supply. (Keynes 1936/1939: 235; IV.1?.!!I)
A esta altura podemos ya deducir analíticamente cuales serán las características del
activo que funciona como dinero. Se trata de un activo que dará siempre un rendimiento
porque será siempre escaso en relación a su demanda. La primera condición que tendría
que satisfacer es que su oferta no pueda aumentar cuando su rendimiento crece. Así se
impide uno de los mecanismos que reducían la tasa de interés propia de cada activo.
[M]oney has, both in the long and in the short period, a zero, or at any rate a very small,
elasticity of production, so far as the power of private enterprise is concemed, as
distinct from the monetary authority;-elasticity of production meaning, in this context,
the response of the quantity of labour applied to producing it to a rise in the quantity of
labour which a unit ofit will command. (Keynes 1936/1939: 230; IV.1?.!II)
[I]t has an elasticity of substitution equal, or nearly equal, to zero which means that as
the exchange value of money rises there is no tendency to substitute sorne other factor
for it;-except, perhaps, to sorne trifling extent, where the rnoney-commodity is also
used in manufacture or the arts. (Keynes 1936/1939: 231; IV.17.!II)
This fol1ows from the peculiarity of money that its utility is solely derived from its
exchange-value, so that the two rise and fall parí passu, with the result that as the
exchange value of money rises there is no motive or tendency, as in the case of rent-
factors, to substitute sorne other factor for it. (Keynes 1936/1939: 231; IV.1?.!II)
Volveremos luego sobre este punto: la utilidad del dinero proviene sólo de su valor de
cambio. Esta segunda característica sostiene alta la tasa de interés propia del dinero. La
última característica que menciona Keynes, y que contribuye al mismo resultado, es que
su costo de almacenamiento sea reducido.
In this connection the low (or negligible) carrying-costs ofmoney play an essential parto
For if its carrying costs were material, they would offset the effect of expectations as to
the prospective value of money at future dates. The readiness of the public to increase
their stock of money in response to a cornparatively srnal1 stirnulus is due to the
advantages of liquidity (real or supposed) having no offset to contend with in the shape
of carrying-costs mounting steeply with the lapse of time. In the case of a commodity
other than money a modest stock of it may offer sorne convenience to users of the
422
commodity. But even though a larger stock might have sorne attractions as representing
a store of wealth of stable value, this would be offset by its carrying-costs in the shape
of storage, wastage, etc. Hence, after a certain point is reached, there is necessarily a
loss in holding a greater stock. In the case of money, however, this, as we have seen, is
not so,-and for a variety of reasons, namely, those which constitute money as being, in
the estimation of the public, par excellence 'liquid'. (Keynes 1936/1939: 233-234;
IV.17.!II)
an essential difference between money and aH (or most) other assets that in the case of
money its liquidity-premium much exceeds its carrying cost, whereas in the case of
other assets their carrying cost much exceeds their liquidity-premium. (Keynes
1936/1939: 227; IV.17.!I)
En resumen, el activo que tenga estas tres cualidades en mayor grado será aquel cuya
tasa de interés propia descienda más lentamente a medida que se incrementa la
producción y, por tanto, el que funcione como dinero.
The significance of the money-rate of interest arises, therefore, out of the combination
of the characteristics that, through the working of the liquidity-motive, this rate of
interest may be somewhat unresponsive to a change in the proportion which the quantity
of money bears to other forms of wealth measured in money,and that money has (or
may have) zero (or negligible) elasticities both of production and of substitution. The
first condition means that demand may be predominantly directed to money, the second
that when this occurs labour cannot be employed in producing more money, and the
third that there is no mitigation at any point through sorne other factor being capable, if
it is sufficiently cheap, of doing money's duty equally well. (Keynes 1936/1939: 234;
N.l7.!II)
[E]ven though the quantity of money cannot be increased by diverting labour into
producing it, nevertheless an assumption that its effective supply is rigidly fixed would
be inaccurate. In particular, a reduction of the wage-unit wil1 release cash from its other
uses for the satisfaction of the liquidity-motive; whilst, in addition to this, as money-
values fall, the stock of money will bear a higher proportion to the total wealth of the
community. (Keynes 1936/1939: 232; IV.17.!II)
De manera que la cualidad más importante del dinero no es tampoco su oferta "real"
inelástica, sino más bien su demanda difícil de extinguir. No existirán tendencias
naturales a reducir la tasa de interés del activo que funciona como dinero si su costo de
almacenamiento es reducido, pero principalmente, si su liquidez es elevada. La
423
demanda por dinero no se desvía entonces hacia otras formas de riqueza. Esta parece ser
la clave de toda la cuestión.
Unemployment develops, that is to say, because people want the moon;-men cannot be
employed when the object of desire (Le. money) is something which cannot be
produced and the demand for which CatU10t be readily choked off. (Keynes 1936/1939:
236; IV.l7.!II)
Now each of these commodity standards offers liS the same facility as money for
measuring the marginal efficiency of capita1. For we can take any commodity we
choose, e.g. wheat; calculate the wheat-value of the prospective yields of any capital
asset; and the rate of discount which makes the present value of this series of wheat
annuities equal to the present supply price of the asset in terms of wheat gives us the
marginal efficiency of the asset in terms of wheat. (Keynes 1936/1939: 235-236;
IV. 17.!II)
Ahora bien, una mercancía es standard 01 value cuando las deudas y los salarios se
denominan en unidades de ella. Pero el activo que funciona como dinero en términos de
Keynes, no tiene por qué ser también el standard y, a la inversa, el hecho de ser
standard 01 value no convierte ese activo en uno cuya tasa de interés es renuente a caer.
Sin embargo, ambas funciones se realimentan mutuamente. En primer lugar, el dinero
alla Keynes (con tasa de interés dificil de reducir) es proclive a ser elegido además
como standard, porque el hecho de que la tasa de interés no se modifique fácilmente al
incrementarse la cantidad y, por tanto, su precio a futuro guarde una relación más o
menos fija con su precio spot, le da la estabilidad que también necesitan los salarios. Si
tiene además bajos costos de almacenamiento, probablemente reuna todas las
condiciones para ser standard.
[T]he commodity, in terms of which wages are expected to be most sticky, cannot be
one whose elasticity of production is not least, and for which the excess of carrying-
costs over liquidity-premium is not least. In other words, the expectation of a relative
stickiness of wages in terms of money is a corollary of the excess of liquidity-premium
over carrying-costs being greater for money than for any other asset. (Keynes
1936/1939: 238; IV. 17.IV)
Pero, en segundo lugar, el hecho de que los salarios y los contratos sean estables en
términos de dinero le proveen más liquidez a ese activo, y por tanto le dachances de ser
el activo que se transforme en dinero alla Keynes.
[T]he fact that contracts are fixed, and wages are usua11y somewhat stable, in tenns of
money unquestionably plays a large part in attracting to money so high a liquidity-
424
premium. The convenience of holding assets in the same standard as that in which
future liabilities may fall due and in a standard in terms of which the future cost of
living is expected to be relatively stable, is obvious. (Keynes 1936/1939: 236-237;
IV.17.IV)
Thus we see that the various characteristics, which combine to make the money-rate of
interest significant, interact with one another in a cumulative fashion. The fact that
money has low elasticities of production and substitution and low carrying-costs tends
to raise the expectation that money-wages will be relatively stable; and this expectation
enhances money's liquidity-premium and prevents the exceptional correlation between
the money-rate of interest and the marginal efficiencies of other assets which might, if it
could exist, rob the money-rate of interest of its sting. (Keynes 1936/1939: 238;
IV.17.IV)
Sólo ahora podemos preguntarnos qué activos deberían convertirse en dinero, por
cumplir las características señaladas. Keynes afirma que el oro, la plata y los billetes de
banco son aquellos que cumplen con la característica fundamental (prima de liquidez
elevada y reducido costo de almacenamiento). Además los billetes de banco en forma
estricta, pero el oro y la plata -en un país no productor- cumplen con el requisito de la
elasticidad de producción nula. Queda aún por evaluar la posibilidad de que ningún
activo de los existentes cumpla con la propiedad principal. Esta es para Keynes una
economía no-monetaria.
Consider, for example, an economy in which there is no asset for which the liquidity-
premium is always in excess of the carrying-costs; which is the best definition 1 can
give of a so-called 'non-monetary' economy. (Keynes 1936/1939: 239; IV.17.V)
En ese caso la tierra -con baja elasticidad de producción y sustitución- parece proclive
a convertirse en el activo cuya tasa de interés que cumpla con la característica del
dinero. Como tal, será el dinero, más allá "de cuál se elija como standard ofvalue. Pero
una vez que la tierra se convierte en el dinero, su liquidez aumentará, sumándose a las
otras propiedades.
Esta teoría del dinero lo lleva a Keynes a una arriesgada conclusión. La traba para el
descenso de la tasa de interés no es, como decía Marshall, la preferencia por las
gratificaciones presentes sobre las futuras -las preferencias en el tiempo. Es, en cambio,
la elevada prima de liquidez del activo que ocupa el lugar de dinero que mantiene alta
su tasa de interés.
That the world after several millennia of steady individual saving, is so poor as it is in
accumulated capital-assets, is to be explained, in my opinion, neither by the improvident
propensities of mankind, nor even by the destruction of war, but by the high liquidity-
premiums formerly attaching to the ownership of land and now attaching to money.
(Keynes 1936/1939: 242; IV.17.V)
425
4.4. Breves comentarios sobre las recomendaciones que surgen
de la Teoría General, vista en su conjunto.
Decíamos al principio de nuestra incursión a la teoría del capital y del dinero de Keynes
que estas piezas de su no resultaban sólo necesarias para comprender su sistema
económico completo, haciendo inteligibles algunos aspectos que no conjugan con la
teoría clásica, sino que, además, algunas afirmaciones que aparecen en el libro sólo
cobran sentido en base a estos desarrollos.
La Teoría General muestra que los cambios en la cantidad de dinero afectan antes que
nada a la tasa de interés que es un fenómeno eminentemente "corriente" y monetario',
Son, luego, los cambios en la tasa de interés los que operan como cadena de
transmisión, porque afectan a su vez la demanda de inversión. Y aquí aparece lo más
original de su explicación. Al haberse deshecho del supuesto de la plena ocupación y de
la producción fija, los cambios en el ingreso se convierten en una combinación entre
cambios en los precios y cambios en el volumen de producción. De esta manera la
política monetaria no afecta únicamente precios, sino también cantidades. El gobierno
no tiene como única meta al objetivo clásico de mantener estable el poder adquisitivo
del dinero, sino que además, dispone de un método que le permite intervenir en el nivel
de ocupación -pero veremos que el método no es del todo confiable.
426
fue criticado y descartado, sino en los efectos sobre la demanda efectiva 1• En último
análisis, los efectos sobre la demanda agregada de una caída del salario nominal -si es
que es posible lograrla- son similares a los incrementos en la cantidad de dinero, porque
la caída de precios que acompaña a la reducción de salarios incrementa los saldos
reales", Así, la política salarial es o bien impotente o bien equiparable a la política
monetaria en sus efectos. Una vez que ambos instrumentos se equiparan en general,
Keynes argumenta que si se desea incrementar la cantidad real de dinero es siempre más
conveniente dirigirla mediante la política monetaria antes que mediante reducciones
salariales, ésta última tiene "efectos colaterales" indeseados 3. La conclusión es
terminante. No existe una fuerza automática que haga caer los salarios nominales
cuando existe desempleo y si la hubiera, no es capaz de modificar directamente los
salarios reales. En segundo lugar, aun si los salarios bajaran su efecto sería ambiguo y,
en el mejor de los casos equiparable a un aumento en la cantidad de dinero que es
siempre preferible. Por último, la política de reducir los salarios nominales por decreto,
además tener asegurada su efectividad, es una intervención autoritaria. En suma, la
rigidez salarial no es la causa del desempleo.
There is, therefore, no ground for the belief that flexible wages policy is capable of
maintaining a state of continues full employment;- any more than for the belief than an
open-market monetary policy is capable, unaided, of achieving this result. The
economic system cannot be made self-adjusting along these lines (Keynes 1936/1939:
267; V.19.I1) .
Claro que la conexión entre los engranajes que van de la cantidad de dinero al nivel de
empleo pueden fallar, y quedar girando en el vacío, en algunos puntos de la maquinaria.
Esto se debe, según Keynes, a que tanto la demanda de dinero -preferencia por la
liquidez- como la demanda de capital -curva de eficiencia marginal-, pero también la
demanda de consumo -propensión marginal a consumir- son todos factores en cuya
determinación intervienen las expectativas acerca del porvenir", De los tres elementos
hay uno que es especialmente sensible, y se convierte en la clave más relevante de las
dificultades. El peso más fuerte del argumento de Keynes está puesto en la enorme
variabilidad que existe en una sociedad como la contemporánea en la que la decisión de
inversión se separó de la gestión de las empresas", Pero, en resumidas cuentas, aunque
los cambios en la cantidad de dinero no se traducen únicamente en cambios
proporcionales en los precios y pueden, eventualmente, estimular el empleo, este
instrumento del Estado no siempre es efectivo. La tasa de interés se resiste a ser
controlada, pero, lo que es peor es que la eficiencia marginal del capital está sometida a
los caprichos de la inversión especulativa: esto no es un problema de la mala fe de los
especuladores, sino la nueva forma en la que se realiza la inversión en un sistema como
el que se configura a partir del siglo XX.
[F]or my own part I aro now somewhat sceptical of the success of a merely monetary
policy directed towards influencing the rate of interest. (Keynes 1936/1939: 164;
IV.12.VIII)
427
En pocas palabras, no es posible asegurar la efectividad de la política monetaria para la
creación de empleo. Sin embargo, los mismos cambios en la sociedad capitalista dejan
al Estado en posición de intervenir de manera más decisiva. Se puede intentar que la
tasa de interés se coloque en el nivel compatible con el pleno empleo (tasa óptima o
"neutral"), pero queda aun el problema de la decisión privada sobre el volumen de
inversión. Nada asegura que la curva de eficiencia marginal del capital sea estable. De
modo que, incluso si el gobierno consigue reducir la tasa de interés hasta el punto
deseado, la volatilidad de las expectativas sobre los rendimientos futuros del equipo
podrían frustra la aparición de inversión. privada.
I expect to see the State, which is in a position to calculate the marginal efficiency of
capita-goods on long views and on a basis of the general social advantage, taking an
ever greater responsibility for directly organising investment; since I seems likely that
the fluctuations in the market estimation of the marginal efficiency of different types of
capital, calculate on the principles I have described aboye, will be to great to be offset
by any practicable change in the rate of interest. (Keynes 1936/1939: 164; IV.12.VIII)
Esto es· todo lo que el sistema de Keynes es capaz de dar. Sin embargo, como
apreciamos en esta Sección, su incursión en el terreno de las categorías primeras de la
economía política: mercancía, dinero, capital, le, permiten observar con mayor
profundidad los efectos de su propuesta. En otras palabras ¿cuáles son los límites del
capitalismo? ¿cuál es el resultado en el plano del valor de la intervención "masiva" del
Estado? Se conjuga con las propuestas anteriores, un análisis desde un plano más
teórico de estos interrogantes. Vimos que la eficiencia marginal del capital era un
producto del precio de escasez que tenían los bienes de equipo, cuya producción estaba
obstaculizada por la competencia con la tasa de interés del dinero. Pero si el Estado se
aboca a la "organización directa de las inversiones" el estado de escasez del capital se
terminaría. Keynes imagina una situación, digamos, de "corto plazo" -o al menos no de
largo o largísimo plazo- en que el Estado logre aplacar la eficiencia marginal del capital
prácticamente a cero.
[... ] 1 should guess that a properly run community equipped with modem technical
resources, of which the population is not increasing rapidly, ought to be able to bring
down the marginal efficiency of capital in equilibríum approximately to zero within a
single generation; so that we should attain the conditions of a quasi-stationary
community where change and progress would result only fonnchanges in technique,
taste, population and institutions, witb the products of capital selling at a price
proportionate to the labour, etc., embodied in them on just the same principles that
428
govem the prices of consumption.. goods into which capital.. charges enter in an
insignificant degree. (Keynes 1936/1939: 221; IV.16.IV)
"1 feel sure that the demand for capital is strictly limited in the sense that it would not be
difficult to increase the stock of capital up to the point where its marginal efficiency had
fallen to a very low figure [... ] the aggregate return from durable goods in the course of
their life would, as in the case of short-lived goods, just cover their labour-cost of
production plus an allowance for risk and the cost of skill and supervision" (Keynes
1936/1939: 375; VI.24.I1)
Now, though this state of affairs would be quite compatible with sorne measure of
individualism, yet it would mean the euthanasia of the rentier, and, consequently, the
euthanasia of the cumulative oppressive power of the capitalist to exploit the scarcity..
value of capital. Interest to.. day rewards no genuine sacrifice, any more than does the
rent of landa The owner of capital can obtain interest because capital is scarce, just as
the owner of land can obtain rent because land is scarce. But whilst there may be
intrinsic reasons for the scarcity of land, there are no intrinsic reasons for the scarcity of
capital [... ] it will be possible for communal saving through the agency of the State to
be maintained at a level which will allow the growth of capital up to the point where it
ceases to be scarce (Keynes 1936/1939: 376; VI.24.11)
429
límites históricos, sobre sus nuevas posibilidades. El sistema social se encuentra en
peligro. Las recetas clásicas no hacen más que empeorar el panorama.
It is certain that the world will not much longer tolerate the unemployment which, apart
from brief intervals of excitement, is associated -and, in my opinion, inevitably
associated- with present-day capitalistic individualismo But it may be possible by a right
analysis of the problem to cure the disease whilst preserving efficiency and freedom.
(Keynes 1936/1939: 381; VI.24.III)
I see, therefore, the rentier aspect of capitalism as a transitional phase which will
disappear when it has done its work. And with the disappearance of its rentier aspect
much else in it besides will suffer a sea-change. It will be, moreover, a great advantage
of the order of events which I am advocating, that the euthanasia of the rentier, of the
functionless investor, will be nothing sudden, merely a gradual but prolonged
continuance of what we have seen recently in Great Britain, and will need no
revolution. (Keynes 1936/1939: 376; VI.24.II)
Procuramos realizar en los apartados anteriores una exposición lo más fiel y articulada
posible del desarrollo sobre las propiedades esenciales del dinero que trae aporta la
Teoría General. La originalidad de Keynes es indudable: en lugar de enumerar las
funciones del dinero de manera descriptiva, o de asociar al dinero los caracteres propios
de las mercancías que ocupan efectivamente el lugar del dinero, intenta derivar sus
propiedades esenciales de su particular capacidad de a~ojar un rendimiento.
La empresa es sin duda relevante, y creemos que tanto en el propósito como en la forma
se eleva muy por encima de la teoría clásica a la que critica. Sin embargo, no es difícil
señalar algunas debilidades manifiestas de su argumento.
Lo que Keynes prometió resolver es el problema del origen del interés. El primer
acercamiento se realiza recurriendo a la misma explicación que ya había suministrado
para la eficiencia marginal del capital. Cuando se atribuye el rendimiento positivo del
capital a la escasez no parece quedar resuelto el problema del origen de la ganancia. En
un sistema completo de precios el aumento de algún precio debido a la insuficiencia de
la oferta en relación a la demanda implica la disminución de otro: en el caso del capital,
¿de dónde proviene ese "excedente"? Esta es el primer interrogante que no tiene
respuesta: las mercancías que no utilizan capital tienen un valor dado por sus requisitos
de trabajo. Los bienes de capital tienen, por sobre este valor, un adicional de escasez.
No resulta fácil determinar su origen: no podrían simplemente elevarse juntos todos los
precios.
430
El dinero, por su parte, tiene ciertas cualidades que impiden que la brecha de la escasez
se reduzca y con ella su tasa de interés. El principal atributo del activo que funciona
como dinero es la liquidez pues no tiene costo de almacenamiento ni arroja un yield. De
esta forma, la tasa de interés del dinero se convierte en pura prima de liquidez.
El argumento es, sin embargo, circular. Pareciera que un activo es dinero por ser
líquido, pero que su cualidad de ser líquido reposa precisamente en el hecho de que es
dinero. Liquidez y dinero se convierten en sinónimos: poner a una como causa y al otro
como efecto poco aclara. Pero veamos la cosa más de cerca.
La liquidez aparece primero "postulada" como un atributo de todos los activos que
rinden interés. Más adelante, con un lenguaje muy particular, se atribuye al dinero la
"peculiaridad" de que su utilidad se deriva exclusivamente de su valor de cambio. Es
por eso que cuando sube su precio no cae su demanda, 10 cual parece ser otra forma de
explicar la liquidez. Luego la liquidez parece convertirse en la cualidad que transforma
al activo que es dinero en "store of wealth of stable value", lo que se asocia con la
estabilidad de los salarios y las deudas. Pero pronto la relación se invierte: pareciera
entonces que es porque los contratos salariales se denominan en dinero que son estables.
La liquidez explica ahora el standard y el standard, la liquidez.
In such an economy capital equipments will differ from one another (a) in the variety of
the consumables in the production of which they are capable of assisting, (h) in the
stability of value of their output (in the sense in which the value of bread is more stable
through time than the value of fashionable novelties), and (e) in the rapidity with which
the wealth embodied in them can become 'liquid', in the sense of producing output, the
proceeds of which can be re-embodied if desired in quite a different form, (Keynes
1936/1939: 240; IV.17.V)
En una economía que carece de un activo "netamente" líquido, las decisiones acerca del
modo de almacenar riqueza serían así altamente cambiantes. Sin embargo, sostiene
Keynes, basta con que en cada momento determinado un activo se considere como el
más líquido para que su explicación se aplique también a una economía sin dinero.
There is, clearly, no absolute standard of 'liquidity' but merely a scale of liquidity-a
varying premium of which account has to be taken, in addition to the yield of use and
the carrying-costs, in estimating the comparative attractions of holding different forms
of wealth. The conception of what contributes to 'liquidity' is a partly vague one,
changing from time to time and depending on social practices and institutions. The
order of preference in the minds of owners of wealth in which at any given time they
express their feelings about liquidity is, however, definite and is all we require for our
analysis ofthe behaviour ofthe economic system. (Keynes 1936/1939: 240; IV. 17.V)
El mismo tipo de circularidad que antes señalábamos se presenta con los otros dos
atributos del activo que se convierte en dinero: la elasticidad de producción y
sustitución nulas. En nota al pie se afirma que estas características que son capaces, por
1 En el sentido antes especificado, es decir, que no existe un activo con mayor prima de liquidez que costo
de almacenamiento.
431
ejemplo, de convertir a la tierra en el activo clave, son capaces por sí mismas de
aportarle liquidez.
La vía que ensaya Keynes para resolver el problema de la especificidad del dinero
resulta ser, a la postre, una vía muerta. No hay duda de que el dinero conserva valor:
pero atribuirle todo el peso de la explicación a al atributo de la liquidez, en última
instancia es lo mismo que decir que el dinero es demandado porque conserva valor,
conserva valor porque tiene una prima de liquidez, y como tiene una prima de liquidez,
arroja interés.
432
Capítulo 5 - Breves comentarios sobre la retorme social que se
propone en la Teoría General
La Teoría General muestra que los cambios en la cantidad de dinero afectan, antes que
nada, a la tasa de interés que de este modo se convierte en un fenómeno eminentemente
"corriente" y monetario". Son, luego, los cambios en la tasa de interés los que operan
como cadena de transmisión hacia el ingreso, porque son esos cambios los que
modifican la demanda de inversión. Aquí aparece aquí lo más original de su
explicación. Al haberse deshecho del supuesto de la plena ocupación y de la producción
fija, los cambios en el ingreso se convierten en una combinación entre cambios en los
precios y cambios en el volumen de producción. De esta manera la política monetaria
no afecta únicamente a los precios, sino también a las cantidades. El gobierno no tiene
como su única meta al objetivo clásico de mantener estable el poder adquisitivo del
dinero, sino que dispone además de un método para intervenir en el nivel de ocupación
-aunque el método no es del todo confiable.
433
sólo factible para un estado autoritario, y contraria al espíritu del laissez faire que tiñe
ideológicamente a la teoría clásica. Pero lo que es peor: la reducción salarial no
necesariamente produce los efectos deseados. Su incidencia sobre el nivel de empleo no
puede encontrarse, según la Teoría General, en el mercado de trabajo clásico que fue
criticado y descartado, sino en los efectos de esta variación sobre la demanda agregada 1•
En último análisis, los efectos de una reducción generalizada del salario nominal sobre
la demanda -si fuera posible lograrla- son similares a los incrementos en la cantidad de
dinero, porque la caída de precios que acompaña a la reducción de salarios incrementa
los saldos monetarios, liberando dinero antes empleado para transacciones y dejándolo
disponible para el motivo especulación'. Así, la política salarial es o bien impotente o
bien equiparable a la política monetaria expansiva en sus efectos. Una vez que ambos
instrumentos se equiparan, Keynes argumenta que si se desea incrementar la cantidad de
dinero es siempre más conveniente hacerlo mediante la política monetaria que a través
de reducciones salariales; ésta última opción tiene "efectos colaterales" indeseados', La
conclusión es terminante. No existe una fuerza automática que haga caer los salarios
nominales cuando existe desempleo y, si la hubiera, no sería capaz de modificar
directamente los salarios reales. En segundo lugar, aun si los salarios bajaran, su efecto
sobre el empleo sería ambiguo y, en el mejor de los casos, equiparable a un aumento en
la cantidad de dinero, opción que es siempre preferible. Por último, la política de reducir
los salarios nominales por decreto, además no tener su efectividad asegurada, es una
forma de intervención propia de un estado autoritario, capaz de influir sobre todos los
salarios a la vez by decree. En suma, la rigidez salarial no es la causa del desempleo, ni
la flexibilidad su solución.
There is, therefore, no ground for the belief that flexible wages policy is capable of
maintaining a state of continues full employrnent;- any more than for the belief thanan
open-market monetary policy is capable, unaided, of achieving this resulto The
economic system cannot be made self-adjusting along these lines (Keynes 1936/1939:
267; V.19.11)
434
controlada, pero, sobre todo, la eficiencia marginal del capital está sometida a los
caprichos de la inversión especulativa: este no es un problema causado por la avidez de
los especuladores, sino por la nueva forma en la que se realiza la inversión en un
sistema como el que se configura a partir del siglo XX. En estas condiciones la política
monetaria será seguramente insuficiente para remediar la desocupación.
[F]or my own part I am now somewhat sceptical of the success of a merely monetary
policy directed towards influencing the rate of interest. (Keynes 1936/1939: 164;
IV. 12.VIII)
1 expect to see the State, which is in a position to calculate the marginal efficiency of
capita-goods on long views and on a basis of the general social advantage, taking an
ever greater responsibility for directly organising investment; since 1 seems likely that
the fluctuations in the market estimation of the marginal efficiency of different types of
capital, calculate on the princíples 1 have described aboye, will be to great to be offset
by any practicable change in the rate of interest. (Keynes 1936/1939: 164; IV.12.VIII)
Aquí debemos alejarnos del sistema económico de Keynes como tal. Como apreciamos
en esta Sección, su incursión en el terreno de las categorías primeras de la economía
política -mercancía, dinero, capital- el al que permiten comprender los efectos de su
propuesta. En otras palabras ¿cuáles son los límites del capitalismo? ¿cuál es el
435
resultado de una intervención "masiva" del Estado? Para responder estos interrogantes
es necesario abandonar el sistema económico -que dejaría de actuar- y penetrar en el
terreno de los fundamentos de Keynes. La eficiencia marginal del capital aparecía como
resultado del precio de escasez de los bienes de equipo, cuya producción estaba
obstaculizada por la competencia de la tasa de interés del dinero. Si el Estado se aboca a
la "organización directa de las inversiones" la escasez del capital podría superarse.
Keynes imagina una situación -factible y alcanzable en el "corto plazo" de una sola
generación- donde el Estado consigue reducir la eficiencia marginal del capital
prácticamente a cero. ¿Cómo? Mediante la "organización social de las inversiones", es
decir, creando una situación de abundancia del equipo de capital.
[...] 1 should guess that a properly ron cornmunity equipped with modem technicaI
resources, of which the population is not increasing rapidly, ought to be able to bring
down the marginal efficiency of capital in equilibrium approximately to zero within a
single generation; so that we should attain the conditions of a quasi-stationary
cornmunity where change and progress would result only form changes in technique,
taste, population and institutions, with the products of capital selling at a price
proportionate to the labour, etc., embodied in them on just the same principles that
govem the prices of consumption-goods into which capital-chargesenter in an
insignificant degree. (Keynes 1936/1939: 221; IV. 16.IV; subrayado AK)
1 Afirma que aun quedará lugar para esta actividad: "Though the rentier would disappear, there would still
be room, nevertheless, for enterprise and skill in the estimation of prospective yields about which
opinions could differ [...]But it is not unlikely that, in such circumstances, the eagerness to obtain a yield
from doubtful investments might be such that they would show in the aggregate a negative net yield."
{Keynes, 1936/1939 #59@220; IV. 16.IV}
436
"1 feel sure that the demand for capital is strictly limited in the sense that it would not be
difficult to increase the stock of capital up to the point where its marginal efficiency had
fallen to a very low figure [... ] the aggregate return from durable goods in the course of
their life would, as in the case of short-lived goods, just cover their labour-cost of
production plus an allowance for risk and the cost of skill and supervision" (Keynes
1936/1939: 375; VI.24.II)
Now, though this state of affairs would be quite compatible with sorne measure of
individualisrn, yet it would mean the euthanasia of the rentier, and, consequently, the
euthanasia of the cumulative oppressive power of the capitalist to exploit the scarcity-
value of capital. Interest to-day rewards no genuine sacrifice, any more than does the
rent of land. The owner of capital can obtain interest because capital is scarce, just as
the owner of land can obtain rent because land is scarce. But whilst there may be
intrinsic reasons for the scarcity of land, there are no intrinsic reasons for the scarcity of
capital [...] it will be possible for communal saving through the agency of the State to
be maintained at a leve! which will allow the growth of capital up to the point where it
ceases to be scarce (Keynes 1936/1939: 376; VI.24.II)
It is certain that the world wiIl not much longer tolerate the unemployment which, apart
frorn brief intervals of excitement, is associated -and, in my opinion, inevitably
associated- with present-day capitalistic individualismo But it may be possible by a right
analysis of the problem to cure the disease whilst preserving efficiency and freedom.
(Keynes 1936/1939: 381; VI.24.I11)
La teoría de Keynes promete una salida que permite superar la etapa del capitalismo
individualista. Si el Estado interviene de modo de terminar con la eficiencia marginal
del capital no será necesario que los cambios, también inevitables, se produzcan de
forma violenta. En esta alternativa confía Keynes, y cree estar pisando en firme: se
apoya en su Teoría General tomada en su unidad, es decir, considerando su teoría de la
historia, su sistema económico así como los fundamentos teóricos que les sirven de
base. Los cambios ocurrirán de todos modos, sin embargo, Keynes cree ver dos vías
para la transformación: la gradual basada en estas recomendaciones, o la revolucionaria.
1 see, therefore, the rentier aspect of capitalism as a transitional phase which will
disappear when it has done its work. And with the disappearance of its rentier aspect
much else in it besides wil1 suffer a sea-change. It wil1 be, moreover, a great advantage
of the order of events which 1 am advocating, that the euthanasia of the rentier, of the
functionless investor, will be nothing sudden, merely a gradual but prolonged
437
continuance of what we have seen recently in Great Britain, and will need no
revolution. (Keynes 1936/1939: 376; VI.24.II)
438
Capítulo 6 - Reflexiones finales
Por nuestra parte, encontramos que para evaluar críticamente al sistema de Keynes es
necesario, primero, dedicar serios esfuerzos a rearmar su exposición completa. La
crítica no consiste entonces en mostrar lo que le falta, en enfatizar sus defectos
formales, sino en someter a la Teoría General a sus propias y explícitas exigencias.
Keynes se propone hacer compatibles la teoría del valor y la distribución con la teoría
del dinero, construyendo así una economía monetaria; de este modo, pretendía superar
las falencias de marginalistas y ricardianos. Nuestra discusión aspira a determinar si
Keynes efectivamente alcanza este objetivo. Para lograrlo es menester estudiar el
particular modo en que lo intenta: es en base a estos resultados que construye después el
sistema de variables y causalidades con el que describe los fenómenos económicos
observables.
439
modificaciones- los viejos fundamentos de la teoría clásica aportados esencialmente
por Marshall y Walras. La macroeconomía abandonó, en cambio, la pretensión de
definir el concepto de dinero y el concepto de capital en los que se basan sus
explicaciones acerca del movimiento de las variables. Se dedica entonces,
eminentemente, a la descripción de las relaciones causales que unen los fenómenos.
Nuestra Tesis nos lleva a concluir que la necesaria reunificación de la teoría económica
sólo es posible rechazando la división entre la micro y la macroeconomía para rescatar
la olvidada la discusión -más profunda- acerca de la naturaleza de las formas sociales
más simples del capitalismo. Es decir, se hace necesario recobrar el abandonado debate
que efectivamente existió entre los ricardianos, marginalistas y marxistas acerca de la
naturaleza del valor, el dinero y el capital. Keynes, según comprobamos, participó
activamente en esta controversia.
440
a ellos en base al viejo dogma. Hay aquí una percepción del carácter eminentemente
histórico -la historicidad- de la teoría económica,
Sobre este punto tenemos nuestra propia opinión: celebramos el intento de Keynes de
comprender la naturaleza del cambio histórico, así como su tentativa de asociar las
transformaciones de las formas sociales con los cambios en el pensamiento económico.
Pero creemos que su caracterización no está bien encaminada. Si su tesis más fuerte se
refiere al avance de concentración del capital y su reflejo en la fisonomía de la clase
capitalista y de la clase obrera, lo que está ausente allí es la explicación sobre cuál sería
el origen de esta concentración. Por otro lado, los tintes maltusianos que plagan su
concepción -el "problema económico de la humanidad"- merecen también ser
criticados, ya que los cruciales papeles que desempeñan el cambio técnico y el
crecimiento de la población en el esquema se encuentran escasamente fundamentados.
La tarea que Keynes desarrolla en este plano debe ser continuada. Hay aquí algunas
hipótesis fuertes y ambiciosas sobre las grandes etapas de la historia de la humanidad
que requieren un estudio pormenorizado en diálogo con la basta literatura sobre el tema.
Esta es una dirección para investigaciones futuras que se abre ante nuestro trabajo.
También nuestra investigación sobre la teoría clásica, tal como Keynes la describe, nos
llevó a encontrarnos con algunos aspectos habitualmente relegados de su análisis. La
caracterización de Keynes sobre la división del cuerpo teórico en dos tratados
separados, sobre el valor y sobre el dinero es, desde nuestra perspectiva muy
provechosa. Se trata evidentemente de un punto débil, un "talón de Aquiles" de la teoría
clásica, que ordena y organiza la crítica.
Tenemos, sin embargo, algo que decir con respecto a su caracterización de la teoría
clásica como la reunión entre ricardianos y marginalistas. Es cierto que parece tratarse
sólo de una cuestión terminológica. Encierra, sin embargo, importantes discusiones
teóricas. Esta confluencia no es una invención de Keynes, sino que se funda, como
vimos, en la interpretación que Marshall hace de la obra de Ricardo. Según su particular
lectura, Ricardo es un marginalista más. Keynes, por así decir, se aprovecha de esta
fusión forjada por Marshall. Tanto los ricardianos .como los marginalistas tenían serios
problemas con la figura del dinero y consideraban que, en última instancia, la economía
podía representarse como un sistema de trueque, introduciendo al dinero sólo en la etapa
final del análisis. Esta concepción del dinero es además la causa teórica de su adhesión a
la ley de Sayo En este punto Ricardo y Marshall se fusionan y son solidariamente
responsables por el supuesto de plena ocupación y la incapacidad de explicar el
desempleo.
Sin embargo, sostenemos que Marshall fuerza y falsea los argumentos de Ricardo para
convertirlo en un temprano expositor de la teoría del valor basada en el "esfuerzo" y la
"espera". Hoy esa interpretación de Ricardo fue mayormente rechazada, incluso por los
marginalistas que, como Jevons, Walras y Menger, prefieren construir su sistema en
oposición a Ricardo y MilI, en lugar de sumarlos a su propia escuela. De hecho, la
teoría del valor de Ricardo intenta probar que sólo el trabajo -y no el "capital"- es una
fuente del valor de las mercancías.. Si el marginalismo de Marshall puede apropiarse de
Ricardo es porque su teoría era efectivamente defectuosa. El problema principal
aparecía justamente al momento de introducir al "capital" en su expiación de los
precios. Ricardo mantiene una dualidad teórica: afirma, de un lado, que sólo el tiempo
de trabajo requerido para la producción de cada mercancía determina los precios
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relativos, pero al mismo tiempo reconoce que la duración de los procesos de producción
puede influir en los precios. En síntesis, su "ley del valor" no es compatible con la "ley
de la igualación de las tasas de ganancia?'. Por ese resquicio penetra la crítica posterior.
y es esa misma ambigüedad la que da pie, hasta cierto punto, a la apropiación de
Ricardo que perpetra Marshall.
Cabe ahora dar nuestra propia visión sobre este intento. Nuevamente, celebramos el
propósito, pero no concordamos con su resultado. En primer lugar, ya hemos criticado
su teoría de la liquidez del dinero como fuente de la tasa de interés. Según nuestra
opinión, su tentativa de introducir directamente al dinero sin valor intrínseco fracasa
estrepitosamente. Lo mismo ocurre con su teoría de la escasez del capital, que es
incapaz de dar cuenta del origen del excedente. La principal falencia de todo el análisis
está en que no alcanza a explicitar la conexión interna entre el valor, el dinero y el
capital, a los que trata de explicar, más bien, a través de sus diferencias recíprocas. En
suma: si bien creemos que la línea de trabajo abierta por Keynes acerca de las categorías
fundamentales de la teoría económica es atendible en su propósitos, no lo es en sus
arribos. Por el contrario, sostenemos que la pregunta debe partir siempre de la forma
más general de la riqueza en la sociedad capitalista y elevarse luego hacia el dinero y el
capital. Este camino más fértil fue el que efectivamente emprendió Marx en su El
Capital. Crítica de la economía política. De todas formas, sabemos que esta discusión,
que sin dudas debe reabrirse, no puede ser saldada en el espacio de esta Tesis.
1 La discusión sobre los problemas de la teoría de Ricardo cuenta con numerosísimas contribuciones. Por
nuestra parte hemos también contribuido a ella. Remitimos a nuestro trabajo (Kicillof 2000b).
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En estas reflexiones finales nos referimos a algunos aspectos que deseamos destacar de
la Sección II -sobre la teoría clásica-, a otros incluidos en la Sección III -sobre las
transformaciones del capitalismo- y, por último, a la discusión sostenida en la Sección
V -sobre las categorías fundamentales-. Corresponde ahora incluir una apreciación
sobre la Sección IV en la que se expuso el sistema de Keynes. Indudablemente, éste fue
el terreno donde se ubicó el grueso de las disputas teóricas del mainstream a partir de la
publicación de la Teoría General. Nuestra exposición trató de respetar en alto grado la
de Keynes. Algunos elementos destacables, también generalmente descuidados, en los
que hemos trabajado son: el "método de exposición" de la secuencia causal -a nuestro
entender en esencia similar al del equilibrio simultáneo, pero con ciertas virtudes
argumentativas-, la elección de unidades -que se comprende sólo en base a la teoría del
capital de Keynes-, la determinación de los salarios nominales y reales y, por último, su
explicación de las variaciones de los precios.
Finalmente, en esta Tesis no nos hemos ocupado sino marginal e imperfectamente del
estudio de la bibliografía surgida luego de la Teoría General, ni a sus principales
polémicas. En la sección "Antecedentes" del Plan de Tesis nos referimos a los
principales debates que se sucedieron después de 1936 en el campo de la
macroeconomía. Pero consideramos que esa discusión excedía el tema puntual -y aún
así vasto- del que se ocupó este trabajo.
Nuestra Tesis, como acabamos de explicitar, ha tenido un efecto doble en nuestra propia
agenda de investigación. Por un lado, creemos haber contribuido al análisis de la
génesis y estructura de la Teoría General. Pero este estudio ha sido también provechoso
en otro sentido: abrió ante nosotros múltiples campos para futuras investigaciones.
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