0% encontró este documento útil (0 votos)
77 vistas2 páginas

A Todo Juego Subyace Una Ideología: DOCUMENTO 2: Valores

El documento discute cómo los juegos pueden transmitir ideologías e influir en la sociedad. Sostiene que los juegos no deben verse solo como diversión sino que también pueden reforzar sistemas injustos si transmiten contenidos como la violencia o la marginación. Argumenta que los animadores deben discernir críticamente las ideologías subyacentes en los juegos y decidir si quieren jugar para reforzar la cultura dominante o para una cultura más transformadora basada en valores como la cooperación y la solidaridad.

Cargado por

Micaela Curbelo
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOC, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
77 vistas2 páginas

A Todo Juego Subyace Una Ideología: DOCUMENTO 2: Valores

El documento discute cómo los juegos pueden transmitir ideologías e influir en la sociedad. Sostiene que los juegos no deben verse solo como diversión sino que también pueden reforzar sistemas injustos si transmiten contenidos como la violencia o la marginación. Argumenta que los animadores deben discernir críticamente las ideologías subyacentes en los juegos y decidir si quieren jugar para reforzar la cultura dominante o para una cultura más transformadora basada en valores como la cooperación y la solidaridad.

Cargado por

Micaela Curbelo
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOC, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

A TODO JUEGO SUBYACE UNA IDEOLOGÍA

DOCUMENTO 2: Valores

Cuando vemos el juego inserto en la educación perdemos el objetivo de jugar por jugar. La educación
moviliza la meta hacia la introducción de valores y enseñanzas concretas.

En el tema I considerábamos a la recreación como posible acción educativa; si colocamos al juego


como una expresión lúdica por excelencia, tenemos que éste pasa de ser un objetivo en sí mismo a un
instrumento pedagógico. El arte del educador debe ser pedagógico, el juego dirigido con la generación
de espacios para el juego espontáneo (complementando así estas dos caras que hemos presentado).
Porque en toda intervención educativa existe siempre una intencionalidad y el juego va a comprender
siempre esta intención que el educador le quiera dar; será el medio para el fin que se quiera alcanzar.

Es importante reflexionar acerca de estos valores, porque van a responder al modelo de sociedad que
cada uno tenga. Esto no quiere decir que se crea en la recreación y en los juegos como
transformadores de la sociedad ni mucho menos; pero a través de los juegos podemos incidir sobre los
vínculos, la comunicación y la educación.
Debemos respondernos algunas preguntas que nos formula Carolina Pavlosky: ¿Al servicio de qué
concepciones de la sociedad comprometemos nuestra práctica?
A lo que agrego: debemos situarnos en la realidad de nuestro país y pensar: ¿Hacia dónde creemos
que debe conducirse nuestra acción lúdica?

Porque: «Hay que ir definiendo para qué mundo estamos jugando» 1. Porque en definitiva de eso se
trata.

DOCUMENTO 3: Ideología y juego.

En el documento anterior, que refiere a los valores del juego, invitamos a la reflexión acerca de la
práctica recreativa y hacia dónde se dirige ésta.

Sin pretender acortar el espacio para el cuestionamiento y el pensamiento; la intención es marcar


postura en este tema, relacionar lo ideológico y el juego.

Años atrás se realizaban algunos juegos que comenzaron a ser discutidos, como por ejemplo: los
clásicos bautismos de campamento, los juegos húmedos, o todos aquellos que dejaban en ridículo a
una persona...

Fueron rebatidos por el sinsentido que tenían para una actividad lúdica en toda su dimensión y lo
perjudicial que pueden llegar a ser en un proceso grupal, o a nivel personal, por el tipo de exposición a
la que someten al individuo.

No hace falta aclarar en estos ejemplos la ausencia de contenido educativo; pero es hora de pro-
fundizar y entrar en un campo más filosófico.
En el año 1989 la A.C.J. publicó un material escrito por Guillermo Kerber: «Juegos para la paz» 2, en
el que se enfatiza el juego como un elemento que engloba al ser humano tanto en la dimensión social,
corpórea y espiritual; entonces, hay algo más que jugar sencillamente, cada uno «se juega» a cada
instante.
Es el mismo Kerber en una conferencia de la 1ª Bienal Internacional del juego 3, quien afirma: «Los
juegos en cuanto tales admiten diversas interpretaciones pero además pueden ser cargados con
orientaciones y significados diferentes y hasta opuestos. Pueden ser juegos para la vida o juegos
1
Punto y Raya. Taller de Recreación
2
Guillermo Kerber. “Juegos para la Paz” 1989, A.C.J.
3
1ª Bienal Internacional del Juego. Montevideo 24-28 de agosto de 1994.
para la muerte... Algunas concepciones del juego aceptan como válida toda manifestación de éste
en cuanto di-versión. No aceptamos esta visión. Aunque parezca paradójico, los juegos son cosa
seria. Para nosotros existen juegos peligrosos no precisamente porque pongan al protagonista en
peligro, sino porque, detrás de la máscara de un simple juego se trasmiten contenidos
ideológicos que refuerzan un sistema que para nosotros, es injusto. Un sistema de violencia, de
predominio del más fuerte, de desprecio, marginación, exclusión y muerte del pobre, el
desvalido, el diferente, el otro.
En todo juego subyace una ideología. Negarlo es suscribir aquella que pregona el fin de las
mismas. Las discusiones aparecidas recientemente en medios de prensa sobre algunos juegos de
computadora con innegables contenidos racistas son solo una muestra del uso que la cultura
dominante hace de los juegos. Por eso, a nuestro modo de ver las cosas, no podemos asumir una
actitud ingenua o acrítica ante los juegos. Se hace imperioso un discernimiento ético que
desenmascare cuáles son las concepciones antropológicas subyacentes a diversas propuestas del
jugar... »4 .

Queda claro que como animadores debemos tomar postura; no puede permitirse que la realidad nos
sobrepase y no se tenga incidencia en ella.

Si bien las transformaciones no dependerán exclusivamente de los juegos; hay que dilucidar si
queremos jugar para la cultura dominante o para una cultura transformadora.

Fue en esa misma 1ª Bienal que el venezolano Guillermo Brown denominaba como valores de
muerte al individualismo, la agresión, la desconfianza que nos trasmite la cultura dominante y como
valores liberadores los que se desean trasmitir desde una práctica transformadora: cooperación,
solidaridad, respeto, comunicación, aceptación, confianza.

Pero el juego como liberador ¿de qué?

Al pensar en juegos en los que juguemos con otros y no contra otros, estamos liberándonos de la
competencia, la tensión que produce el tener que ganar, o defenderse para no quedar al margen;
eliminado. Por ese miedo al rechazo o a la desvalorización que existe siempre en cada uno.
La competencia promueve el individualismo, en cambio al relegar su importancia el interés se
colocará en la participación; se estará liberado para participar.

Al hablar de juegos en esta orientación, nos encontramos que el goce se da durante el proceso, que por
otra parte no es único sino que varía por el aporte de todos los jugadores.

El juego moviliza, es acción, dinámica, se opone a la quietud, a la inacción y por esto ya es un


elemento distorsionante en nuestra sociedad.

Si apostamos al juego reconociendo todas estas capacidades estaremos apostando a una relación
diferente del hombre con la realidad y entre los propios hombres.

FERNANDEZ, Ana Gabriela


“¿Para qué mundo estamos jugando?
Instituto de Desarrollo Humano - A.C.J

4
Guillermo Kerber. Conferencia en la 1ª Bienal Internacional del Juego: “Juegos: ritos y ritos religiosos”

También podría gustarte