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La Semántica: ¿A Qué Llamamos Palabras Monosémicas y Polisémicas?

El documento describe conceptos clave de la semántica lingüística. La semántica estudia el significado de palabras y expresiones. Describe cómo se descompone el significado en unidades más pequeñas llamadas semas o rasgos semánticos. También explica la denotación y connotación de palabras y las palabras monosémicas y polisémicas.

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La Semántica: ¿A Qué Llamamos Palabras Monosémicas y Polisémicas?

El documento describe conceptos clave de la semántica lingüística. La semántica estudia el significado de palabras y expresiones. Describe cómo se descompone el significado en unidades más pequeñas llamadas semas o rasgos semánticos. También explica la denotación y connotación de palabras y las palabras monosémicas y polisémicas.

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La semántica

– Se denomina como semántica a la ciencia lingüística que estudia el


significado de las palabras y expresiones, es decir, lo que las palabras
quieren decir cuando hablamos o escribimos. Término acuñado por
Michel Bréal en 1833.

– La finalidad de la semántica es descomponer el significado en
unidades más pequeñas, llamadas semas o rasgos semánticos, estos
permiten segmentar el significado de las palabras, y diferenciar
palabras de significado parecido y palabras de significado opuesto.
– Por otro lado, la semántica lingüística se encarga de estudiar la
denotación y connotación de las palabras, cuando el mensaje se
expresa objetivamente, se dice que su significa es denotativo y, cuando
a la comunicación objetiva se le añade alguna valoración personal
mediante gestos o entonación, se habla de que su significado es
connotativo.

– ¿A qué llamamos palabras monosémicas y


polisémicas?
– Las PALABRAS MONOSÉMICAS son aquellas que tienen un solo
significado.
– La palabra FOCA sólo significa nombre común de mamíferos
pinnípedos, propios de mares fríos y de peso y talla variables
según las especies.
– Las palabras polisémicas son aquellas que tienen más de un
significado.

– La palabra ABRIGO puede significar, entre otras acepciones,


prenda de vestir que protege del frío y también amparo, refugio.
Polisemia: Se origina cuando un significante le corresponde varios
significados, es el caso de la palabra pata, le corresponde tanto a un animal
como a la pata del mueble.

Sinonimia: Se produce cuando un mismo significante se puede expresar


con varios significantes, por ejemplo: desplomarse, caerse, derrumbarse,
entre otros.

Antonimia: Se caracteriza porque el significante tiene el significado


opuesto al de otro, por ejemplo: frío – caliente.

Homonimia: Es la semejanza de significados, las palabras homónimas


presentan variación en la escritura, por ejemplo: tuvo (verbo tener) y tubo
(objeto cilíndrico).

Parónimos: La paronimia es una relación semántica y consiste en que


dos (o más) palabras se asemejan en su sonido, pero se escriben de forma

diferente y tienen significados distintos, usualmente no relacionados .

La oración
• En gramática y sintaxis, se denomina oración a un conjunto ordenado y lineal
de palabras, que expresan en su totalidad una información completa y
reconocible. Se trata de la unidad más pequeña del discurso, la cual
constituye un enunciado autónomo, es decir, una proposición lógica que
incluso si la sacamos de su contexto, continuará expresando una
información.
PARTES DE LA ORACIÓN
• Sustantivos
• Palabras empleadas para nombrar el mundo, ya que poseen
sustancia. Pueden ser propios (“Juan” o “Francia”) o comunes (términos
más generales, como “muchacho” o “piedra”).
• Adjetivos
• Palabras que acompañan a los sustantivos y nos indican algunos
de sus rasgos de sentido, ampliando o acotando su significado.
• Pueden ser adjetivos que aportan un sentido específico
(calificativos), como “feo” o “azul”
• Sentido de pertenencia (posesivos), como “suyo” o “nuestra”
• Que expresen una relación (relacionales), como “internacional” o
“político”
• Que simplemente aclaren a quién nos referimos (demostrativo),
como “ese” o “aquella”, entre otros.

– Artículo
– Acompañante del sustantivo, también nos aclaran
información respecto a él, pero en términos mucho más
simples y de importancia gramatical: género, número y
determinación. Así, los artículos en español son nueve:
– Los artículos determinados, que se usan cuando el sustantivo es
conocido o específico, y son: el (masculino, singular), la (femenino,
singular), lo (neutro, singular), los (masculino, plural) y las
(femenino, plural).
– Los artículos indeterminados, que se usan cuando el sustantivo es
desconocido o inespecífico, y son: un (masculino, singular), una
(femenino, singular), unos (masculino, plural) y unas (femenino,
plural).

– Pronombres
– Son comodines gramaticales que sustituyen a los
sustantivos y nos permiten no tener que repetirlos
constantemente, haciendo el lenguaje más eficaz.
– Pueden ser de distinto tipo: personales (“yo”, “tú”,
“nosotros”, etc.), demostrativos (“ése”, “aquellos”,
“ésta”, etc.), posesivos (“mío”, “tuyo”, “suyo”, etc.)

– Verbos
– Palabras que expresan y describen las acciones, y que
siempre van conjugados en las oraciones, o sea, van en
concordancia de persona y número con el sujeto.
– Además, expresan un tiempo y un modo en que ocurre
la acción, de manera tal que sepamos por su estructura
de qué exactamente estamos hablando. Son ejemplos
de verbo “hablar”, “caminaría”, “nadaremos”, “asumirá”
o “fuese”.

– Adverbios
– Son palabras modificadoras de los verbos (o de otros
adverbios u adjetivos), cuyo rol es modular o
caracterizar el modo en que ocurren las acciones de la
oración.
– Ejemplo : “muy”, “bien”, “jamás” o “lentamente”.

– Conjunciones
– Palabras que tienen sentido gramatical únicamente, y
que sirven para juntar otras palabras o incluso
oraciones, tendiendo un puente lógico entre ellas. Por
ejemplo: “y”, “o”, “pero”, “sino”.

– Preposiciones
– Palabras dotadas de un sentido relacional, es decir, que
no poseen en sí mismas un significado, sino que
expresan una relación entre otras palabras, que puede
ser más o menos específica.
– Ejemplo: “de”, “para”, “sobre”, “contra”, “por”, etc.

Sujeto y predicado
– El sujeto. Aquella entidad sobre la cual recae la acción o bien que
la ejecuta, y que suele hallarse preguntando al verbo “¿quién?” o
“¿qué?”. Debe tener un núcleo, esto es, la palabra sobre la cual
recae la mayor carga de sentido, y que será un sustantivo o un
pronombre que ocupa su lugar.
– Por ejemplo, en la oración “El pobre Juan siembra
porotos en la huerta”, nuestro sujeto será “El pobre
Juan” (y el núcleo será “Juan”).
– El predicado. Una vez hallado el sujeto, el resto de la oración será
predicado. Esto es, la acción descrita y todos sus
acompañamientos contextuales o gramaticales. Igualmente, el
predicado debe tener un núcleo, que en este caso será el verbo
principal de la oración.
– “El pobre Juan siembra porotos en la huerta”, el
predicado será “siembra porotos en la huerta” (y el
núcleo será “siembra”).
– Debemos notar que esta distinción sujeto-predicado no siempre
calza a la perfección para todas las oraciones. Existen oraciones
impersonales, en las que no hay un sujeto lógico, y existen otras
cuyo sujeto es tácito, o sea, existe, pero no está explicitado.
– Además, las oraciones de estructura más compleja como “¿Qué se
ha hecho Laura en el cabello?” van en contra de este orden exacto,
ya que el sujeto está inmerso en información del predicado.

Tipos de oraciones
– Existen múltiples criterios de clasificación de las oraciones,
dependiendo del punto de vista desde el cual las analicemos. Los
más importantes de ellos son:
– Según su complejidad sintáctica, podemos hablar de dos tipos de
oraciones: simples y compuestas.
– Oraciones simples, aquellas que poseen un solo verbo principal
que hace de núcleo del predicado. Por ejemplo: “Martín adora el
fútbol”
– Oraciones compuestas, aquellas que integran dos o más oraciones
simples en una sola, a través de nexos y partículas que hacen de
puente. Dependiendo de cómo se integren las oraciones, podemos
hablar de:
– Oraciones coordinadas, en las que las oraciones combinadas son
intercambiables y poseen el mismo nivel de importancia. Por
ejemplo: “Luis compra y María vende” o “Algunos vienen, pero
otros van”.
– Oraciones yuxtapuestas, en las que no existe un nexo haciendo de
puente, sino un signo de puntuación que permite la superposición
de las oraciones. Por ejemplo: “Ayer me caí, no me lastimé”.
– Oraciones subordinadas, cuando una de las dos (la subordinante)
pose mayor jerarquía e importancia que la otra (la subordinada), y
esta última hace las veces de una parte de la oración principal. Por
ejemplo: “Mi primo, de quien te hablé ayer, viene a la fiesta”.

EL PÁRRAFO
Introducción
El párrafo es una estructura o unidad organizativa del texto escrito. Su
función es distribuir el contenido o información global de un mensaje en
segmentos más pequeños.
– El párrafo es visualmente reconocible. Se presenta como una serie
de líneas delimitada por la mayúscula inicial y el punto y aparte.

Características del párrafo


– Es una sección o bloque de texto de extensión variable que
comienza con mayúscula y finaliza con el punto y aparte.
– Segmenta el tema de un texto en paquetes menores de contenido
o información a partir de un esquema de ideas principales.
– Como toda construcción lingüística, es una estructura semántica y
gramaticalmente articulada.

Tipos de párrafo
– Párrafos delimitadores
– Son los párrafos que se encuentran al inicio y al final del
texto. Representan por tanto la apertura y el cierre del acto
comunicativo. 
– Dependiendo de la extensión del texto, puede haber uno o varios
párrafos de este tipo.
– Párrafos internos
– El resto de los párrafos de un texto está enmarcado por los dos
párrafos delimitadores. Su número también es variable, así como
lo son su finalidad y estructura.

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