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ESCENARIO

Este documento presenta un diálogo entre un policía y un hombre en una sala de interrogatorios policiales. El policía intenta obtener información del hombre sobre el asesinato del dueño de una fundación, pero el hombre se mantiene evasivo. Más tarde se revela que el hombre en realidad es el medio hermano de la hija del policía, quien fue enviada lejos por la organización enemiga. Al final, tanto el hombre como el policía aceptan su destino inminente a manos de la organización.

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Este documento presenta un diálogo entre un policía y un hombre en una sala de interrogatorios policiales. El policía intenta obtener información del hombre sobre el asesinato del dueño de una fundación, pero el hombre se mantiene evasivo. Más tarde se revela que el hombre en realidad es el medio hermano de la hija del policía, quien fue enviada lejos por la organización enemiga. Al final, tanto el hombre como el policía aceptan su destino inminente a manos de la organización.

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ESCENARIO

Sala de interrogatorio policial de colores blanco y azul oscuro


completamente cerrada con sólo una puerta de entrada y
salida.

DAVID CABALLERO : ( HOMBRE)


NICOLAS NIÑO : ( POLICIA)
JUAN MONSALVE : ( NARRADOR)

ACTO ÚNICO
(Dos hombres se sientan frente a frente en las sillas con una
mesa marrón de por medio)
POLICÍA: Ahora dígame, ¿Quién fue?

HOMBRE: (Indiferente)  ¿De qué cosa?

POLICÍA: ¡Vamos! No se haga el tonto conmigo, señor.

HOMBRE: (Distraído en las luces del techo)  Realmente no sé


por qué me trajo nuevamente a esta aburrida sala. ¡Mírela! Es
monótona.

POLICÍA: ¿Usted cree que tengo todo el tiempo del mundo?

HOMBRE: Pues supongo que sí. Por algo está aquí


preguntándome sobre este caso. (Mira fijamente a los ojos
del POLICÍA)  ¿Será que le influye demasiado, señor?

POLICÍA: ¿Qué sabe usted?

HOMBRE: Lo mismo que usted. Que el dueño de la FUCEM


fue asesinado en un oscuro bosque a las afueras de la ciudad.
POLICÍA: ¡Busco pistas, señor! ¡Pistas! ¿Puede ser un poco
más específico de en qué lugar ocurrió tal hecho?

HOMBRE: (Con su dedo índice apunta hacia su pecho) ¿Yo?


¿Yo tengo que decirle en dónde queda el lugar? (Recalca con
ironía)
POLICÍA: (Preocupado con su mirada hacia la esquina
superior de la sala en donde se encuentra una cámara de
seguridad finge responder con afirmación)  ¡Sí! ¡Usted!

HOMRBE: (Con su rostro sonriente)  No se preocupe de quién


lo está viendo, definitivamente puede decir lo que se le plazca
en éste lugar.

POLICÍA: ¿Tan lejos ha llegado la Organización? ¿Tan así?

HOMBRE: (Pone sus dos manos sobre la mesa) ¿Así cómo?

POLICÍA: De tener casi el control total de la Fundación.

HOMBRE: Es exactamente lo mismo que me he preguntado


todos estos años.

POLICÍA: (Apenado) Es algo que había esperado hacer por


años, ¿Me entiendes? Nunca pude tener la fuerza suficiente
para hacerla feliz.

HOMBRE: ¿No le parece que hemos tenido esta conversación


un millón de veces?

POLICÍA: Sí. Sólo que esperaba a que fueras sincero esta


vez.

HOMBRE: ¿Quiere saber si fui yo? (Apoya su espalda


nuevamente en la silla)  No, no fui yo quien mandó a su hija
lejos de aquí. Sí, tal vez éramos enemigos, pero no alcancé a
hacerlo yo mismo… y gracias a Dios que no fue así.
POLICÍA: (Sorprendido) ¿Y por qué ese «Gracias a Dios»?

HOMBRE: Después de todo era mi media hermana, ¿No? ¿O


me cree alguien sin corazón?

POLICÍA: Es eso lo que he estado tratando de averiguar con


todas las interrogaciones que le he hecho.

HOMBRE: ¿Sabe que vienen por mí, no es así?

POLICÍA: No soy estúpido como lo cree usted. He escuchado


los ruidos de afuera.

HOMBRE: ¡Yo fui! ¡Sí! (Grita)  ¡Yo fui! (Sentado mira hacia el


techo girando en 90° su cabeza mientras estira ambos
brazos)

POLICÍA: ¿Y por qué no me lo dijo antes para disfrutarlo un


poco más, o para al menos pedirle los detalles?

HOMBRE: (Eufórico)  No fue fácil para mí. Era una presión


constante. A pesar de todas las cosas malas que hizo mi
padre, creo que lo habría perdonado más adelante. Pero las
cosas suceden y no tienen vuelta atrás, ¿No lo sabe ya por
experiencia?

(El POLICÍA resignado y con cara triste agacha su cabeza


besando un llavero que le recuerda a su amada y a su hija.
Luego, ambos se levantan de sus asientos, se dirigen
lentamente hacia el otro y se abrazan sabiendo del inminente
secuestro del HOMBRE y de la inminente matanza del
POLICÍA por parte de la Organización Quasar)

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