PLAN DE MEJORA CONTINUA: CLINICA DIVINO NIÑO JESUS
GUIA DE PROCEDIMIENTOS: LESION POR PRESION
Lic. Lelia Yenny Quispe Cruz
I. INTRODUCCIÓN
Una LPP es cualquier lesión producida por una presión ininterrumpida que
comprime los tejidos que hay desde la piel hasta un plano duro interno
(generalmente una zona de prominencia ósea).(1)
La lesión por presión es la terminología recomendada por el National Pressure
Injury Advisory Panel (NPIAP) en lugar de úlcera de decúbito para describir
estas heridas crónicas porque los grados menores de daño en la piel debido a la
presión pueden no estar asociados con úlceras en la piel. (4)
Los mecanismos que alteran la integridad de la piel son: (2)
Presión directa: “fuerza que se ejerce de forma perpendicular entre la
piel y las prominencias óseas como consecuencia de la gravedad,
provocando un aplastamiento tisular entre los planos”. Por ello, si se
ejercen presiones superiores a 16mmHg en el espacio venoso capilar y
32mmHg en el espacio arterial capilar en un área limitada y durante un
tiempo prolongado se va a producir muerte celular, a lo que el organismo
reacciona compensando con una respuesta orgánica de vasodilatación
(enrojecimiento) y edema. Esta isquemia prolongada es la que ocasiona
necrosis tisular.
Fricción: “fuerza tangencial que actúa paralelamente a la piel,
produciendo roces, por movimientos o arrastres.” Este mecanismo suele
producirse en el paciente encamado o sentado en el que se produce el
roce con las sábanas o superficies rugosas produciendo fuerzas de
fricción, sobre todo en las movilizaciones, al arrastrar al paciente.
Cizallamiento: “mecanismo en el que se produce una combinación de
los efectos de presión y fricción.” Por ejemplo, en posición de fowler:
“paciente semi-sentado con las rodillas ligeramente flexionadas. El
respaldo de la cama se coloca formando un ángulo de 45º”; se produce un
deslizamiento del cuerpo, generando fricción sobre el sacro y presión
sobre la misma zona. (5)
Localización: Existen diferentes zonas de aparición de las LPP segúń,n los puntos de
apoyo en las distintas posiciones:
Las zonas de mayor riesgo según la posición del paciente.
Plan de actuación:
● Valoración del paciente: Las LPP no cicatrizan a menos que las causas de
fondo sean tratadas eficazmente. Una valoración general debe incluir la
identificación y el tratamiento efectivo de la enfermedad, los problemas de
salud, el estado nutricional, el grado de dolor y los aspectos psicosociales que
puedan haber situado a la persona en riesgo de desarrollar UPP.(6)
La escala de Braden y la escala de Norton (tabla 1) son los instrumentos más
utilizados para identificar a los pacientes de edad avanzada con riesgo de
desarrollar LPP. La escala de Braden tiene una sensibilidad del 83-100% y una
especificidad del 64-77%; la escala de Norton tiene una sensibilidad del 73-92%
y una especificidad del 61-94%. (6)
● Valoración de la lesión
Cuando se ha desarrollado una UPP es necesario una valoración integral y llevar
a cabo un enfoque sistemático que incluya:
a) Localización y número de lesiones: Los trocánteres, el sacro, glúteos y
talones son las localizaciones más frecuentes.
b) Categorización: tiene en cuenta su aspecto externo.
El sistema de clasificación de las LPP en cuatro categorías se establece en base
al alcance en profundidad de la lesión. Dicha clasificación ha sido adoptada por
el GNEAUPP, el European Pressure Ulcer Advisory Panel (EPUAP) y la
National Presurre Ulcer Advisory Panel (NPUAP) y también por Osakidetza. (7)
o Categoría I: eritema no blanqueable: Piel intacta con enrojecimiento
que no palidece al presionar en un área localizada generalmente sobre
una prominencia ósea. La piel oscura pigmentada puede no tener palidez
visible; su color puede diferir de la piel de los alrededores. El área puede
ser dolorosa, firme, suave, más caliente o más fría en comparación con
los tejidos adyacentes. La categoría I puede ser difícil de detectar en
personas con tonos de piel oscura. Puede indicar personas "en riesgo".
o Categoría II: úlcera de espesor parcial La pérdida de espesor parcial
de la dermis se presenta como una úlcera abierta poco profunda con un
lecho de la herida rojo-rosado, sin esfacelos. También puede presentarse
como
una
flictena o ampolla
intacta llena de
suero o suero
sanguinolento, o abierta/rota. Se presenta como una úlcera superficial
brillante o seca sin esfacelos o hematomas. Esta categoría no debería ser
usada para describir laceraciones, lesiones de esparadrapo, dermatitis
asociada a incontinencia, maceración o excoriación.
o Categoría III: pérdida total del grosor de la piel El tejido subcutáneo
o hipodermis puede ser visible, pero los huesos, tendones o músculos no
están expuestos, pudiendo presentar cavitaciones y tunelizaciones. Los
esfacelos pueden estar presentes, pero no ocultar la profundidad de la
lesión. En determinadas localizaciones las LPP de categoría III pueden
ser poco profundas al no tener tejido subcutáneo, como el puente de la
nariz, la oreja, el occipital y el maléolo. En contraste, las zonas de
importante adiposidad pueden desarrollar UPP de categoría III
extremadamente profundas.
Categoría IV: pérdida total del espesor de los tejidos Pérdida total del
espesor del tejido con hueso, tendón o músculo expuesto, pudiendo ser
probable que ocurra una osteomielitis u osteítis. A menudo presentan
cavitaciones y tunelizaciones. Los esfacelos o escaras pueden estar
presentes. Al igual que en las UPP de categoría III, en aquellas zonas con
poco tejido subcutáneo, la profundidad puede ser escasa.
o Categorías adicionales propuestas por la NPUAP La clasificación de
la NPUAP en Estados Unidos incluye dos categorías adicionales que
merece la pena describir aun no estando contempladas a nivel europeo
por la EPUAP: en ambas, la profundidad real y la categoría de la UPP se
determinará una vez desbridada o evolucionada la lesión.
▪ Inestadiable/Sin Clasificar: pérdida total del espesor de la piel
o los tejidos – profundidad desconocida Pérdida del espesor total
de los tejidos donde la profundidad real de la UPP está
completamente cubierta por esfacelos y/o escaras en el lecho de
la herida.
▪ Sospecha De Lesión De Tejidos Profundos: profundidad
desconocida Área localizada de color púrpura o marrón de piel
decolorada o ampolla llena de sangre debido al daño de los
tejidos blandos subyacentes por la presión y/o la cizalla. El área
puede ir precedida por un tejido que es doloroso, firme o blando,
más caliente o más frío en comparación con los tejidos
adyacentes.
c) Área: registrar el diámetro de las lesiones circulares y las longitudes
perpendiculares mayores de las lesiones irregulares.
d) Secreción de la úlcera: estimar la cantidad, identificar el grado de
olor y purulencia.
e) Tejido existente en el lecho ulceral: si existe tejido de epitelización,
de granulación, esfacelado y/o necrótico, y tunelizaciones o fístulas.
f) Estado de la piel perilesional: diferenciar la celulitis del eritema
circunferencial que rodea la mayoría de las heridas en vías de
cicatrización; buscar dolor, calor y enrojecimiento.
g) Presencia o ausencia de dolor relacionado con la lesión (8)
● Lesiones cutáneas relacionadas con la dependencia (LCRD): En 2014, el
Grupo Nacional para el Estudio y Asesoramiento en Úlceras por Presión y
Heridas Crónicas (GNEAUPP), propuso un nuevo modelo de clasificación en su
Documento Técnico Nº II "Clasificación y Categorización de las Lesiones
Relacionadas con la Dependencia" (9). En él se analizan y categorizan las
lesiones etiológicamente en función del motivo o motivos por los que se produce
la lesión, encontrando un único factor común que sería la dependencia. Este
nuevo modelo establece 4 tipos de lesiones en función de 4 factores etiológicos
específicos (presión, fricción, cizalla y humedad), aunque también pueden
producirse lesiones derivadas de la combinación de varios de ellos. (10)
o Úlcera por presión y cizalla: Tejido subyacente, por lo general sobre una
prominencia ósea, como resultado de la presión, o la presión en combinación
con las fuerzas de cizalla. En ocasiones también pueden aparecer sobre
tejidos blandos sometidos a presión externa por diferentes materiales o
dispositivos clínicos
o Lesiones cutáneas asociadas a humedad (LESCAH): Lesión causada por
la exposición mantenida de la piel o mucosas a la humedad (orina, heces,
exudado de las heridas, efluentes de estomas o fístulas, sudor, saliva o
moco), y una irritación tanto física como química. Son lesiones superficiales,
con bordes difusos e irregulares, que aparecen frecuente en forma de alas de
mariposa o en espejo (lesión similar en ambos lados del cuerpo), en zonas
anatómicas donde no hay prominencias óseas (surco anal, pliegues
mamarios, nalgas...) (9). Las LESCAH se clasifican en función del agente
causal que produciría ese exceso de humedad, para así a la hora de tratar la
lesión saber sobre qué hay que actuar: (11)
▪ Dermatitis asociada a incontinencia (DAI)
▪ Dermatitis intertriginosa o dermatitis por transpiración
▪ Dermatitis perilesional asociada a exudado
▪ Dermatitis cutánea asociada a exudado
▪ Dermatitis periestomal
▪ Dermatitis por salivación o mucosidad
o Lesiones por roce o fricción (9). Lesión localizada en la piel causada por el
roce o fricción entre la piel contra otro plano en paralelo. Ejemplos de estas
superficies paralelas podrían ser la piel del paciente contra las sábanas,
férulas, escayolas, calzado, sillón, dispositivos clínicos.
o Mixtas o combinadas (9). Se definen como las lesiones causadas por la
combinación de 2 o más factores etiológicos.
- Lesiones combinadas de humedad-presión
- Lesiones combinadas de presión-fricción
- Lesiones combinadas de humedad-fricción
- Lesiones multicausales en las que pueden interactuar todos los
componentes de manera conjunta (presión, cizalla, roce-fricción y
humedad).
II. RECOMENDACIONES
VALORACIÓN DEL RIESGO
● Valoración integral del paciente:
o Valore el riesgo de desarrollar úlceras por presión en el primer contacto
con el paciente.
o Utilice para valorar el riesgo escalas validadas, (BRADEN, EMINA,
HUNTERS HILL, NORTON) junto con el juicio clínico. Emplee la
escala indicada en su centro para todos los pacientes.
o Reevalúe a intervalos periódicos o en función del riesgo y del estado del
paciente. Cuando repetir la valoración:
a. Riesgo Alto: cada 24 horas.
b. Riesgo Medio: cada 72 horas.
c. Riesgo Bajo: cada 7 días.
d. Siempre que haya enfermedades concomitantes que deterioren la piel.
e. Siempre que cambie la situación clínica del individuo.
o Tenga siempre en cuenta los factores personales y del entorno que
contribuyen al desarrollo de una úlcera por presión.
o Considere el riesgo de progresión de una lesión en un estadio inicial o de
nuevas úlceras adicionales en personas que ya han desarrollado una
úlcera.
● Valoración de la piel:
o Inspeccione la piel de todos los pacientes al ingreso hospitalario y realice
el correspondiente registro tan pronto como sea posible.
o Observe el estado de la piel a diario coincidiendo con el aseo, cambios
posturales y movilizaciones.
o Aumente la frecuencia de las valoraciones de la piel en respuesta a
cualquier deterioro del estado general. Preste especial atención a:
a. Prominencias óseas, talones, tuberosidades isquiáticas, trocánteres,
región sacra y zonas con lesiones anteriores.
b. Zonas expuestas a humedad (incontinencia, sudoración, secreciones,
drenajes...).
c. Observar variaciones en la integridad, y firmeza: presencia de
sequedad, escoriaciones, maceración, edema, fragilidad.
d. Aumento de la temperatura localizada,
e. Eritema (diferenciar si el enrojecimiento de la piel es blanqueante)
f. Dolor (paciente consciente). Tenga en cuenta disminución de la
sensibilidad.
o Inspeccione la piel debajo y alrededor de los dispositivos clínicos
(sondas, férulas, ventiladores, etc.), al menos dos veces al día para
identificar los signos de presión en el tejido circundante. En las personas
con edemas evalúe la piel próxima al dispositivo más de dos veces al día.
o Valore la piel y los tejidos antes del alta del individuo.
● Valoración del estado nutricional
o Realice un examen del estado nutricional del paciente en riesgo de
úlceras al ingreso y cuando tenga lesiones que no mejoran.
o Haga una interconsulta al equipo de asesoramiento nutricional en
individuos con riesgo de desnutrición.
PREVENCIÓN DE LPP
● Cuidados Específicos de la Piel
o Mantenga la piel limpia, seca e hidratada.
o Utilice jabones neutros o sustancias limpiadoras con bajo potencial
irritativo sobre el pH de la piel y agua templada.
o Debe aclarar y secar la piel minuciosamente sin fricción, teniendo
especial atención en pliegues cutáneos y espacios interdigitales.
o Procure que la piel esté hidratada mediante la aplicación de cremas
hidratantes fluidas, procurando su completa absorción, excepto en
pliegues cutáneos.
o Utilice AGHO (Ácidos Grasos Hiper Oxigenados) en la piel sana
sometida a presión ya que posibilitan una óptima hidratación, mejoran la
microcirculación y refuerzan la resistencia cutánea. Aplicarlos con
suavidad en la piel íntegra dos o tres veces al día.
o No realice masajes directamente sobre prominencias óseas ni zonas que
presenten cambios de color (enrojecimiento o palidez) pues ocasionan
roturas capilares que favorecen la aparición de UPP.
o No masajee ni frote vigorosamente la piel que está en riesgo de UPP.
o No aplique dispositivos de calentamiento (bolsas de agua caliente,
almohadillas térmicas...) directamente sobre la piel.
● Cuidados de la piel relacionados con dispositivos clínicos:
o Inspeccione la piel debajo y alrededor de los dispositivos clínicos al
menos dos veces al día, para identificar los signos de presión en el tejido
circundante.
o Asegure una fijación que no cree presión adicional y que el dispositivo
tiene el tamaño y forma adecuados al paciente.
o Realice cambios de posición en la persona y / o del dispositivo clínico
para redistribuir la presión y disminuir las fuerzas de cizalla. No coloque
a la persona directamente sobre el mismo a menos que no se puede
evitar.
o Gire o cambie la posición de los dispositivos clínicos cuando sea posible.
o Proporcione apoyo para los dispositivos clínicos, según sea necesario
para reducir 28 la presión y las fuerzas de cizalla. Seleccione un apósito
protector fácil de aplicar, que permita valorar la piel y del espesor
adecuado.
o No deje la cuña u orinal colocado bajo la persona más tiempo del
necesario.
● Apósitos Preventivos
o Considere el uso de apósitos para proteger las zonas sometidas a presión,
fricción o cizalla. a. Apósitos transparentes de film de poliuretano. b.
Espumas de poliuretano.
o Al seleccionar el apósito preventivo observe: a. Localización anatómica
donde se utilizará el apósito. b. Capacidad de permitir una evaluación
regular de la piel. c. Tamaño adecuado. d. Facilidad de aplicación y
retirada. e. Capacidad de gestionar microclima (temperatura y humedad)
o En cada cambio de apósito valore la piel en busca de signos de
desarrollo de LPP. Cambie el apósito si se daña, desplaza o está
excesivamente húmedo.
o Confirme que el tipo de apósito preventivo usado es el adecuado.
● Control de la Humedad
o Es necesario limpiar y secar la piel tan pronto como sea posible después
de cada episodio de incontinencia, eliminando productos de desecho
como orina, heces.
o Valore y trate los diferentes procesos que puedan originar un exceso de
humedad en la piel del paciente como son: a. Incontinencia: piense en la
posibilidad de utilizar dispositivos de control como colectores, pañales
absorbentes, sondas vesicales. b. Sudoración profusa: controle la
temperatura y cambie la ropa de cama y personal siempre que sea
necesario. Realice una higiene estricta y vigile pliegues cutáneos. c.
Drenajes: evite fugas y utilice colectores específicos. d. Exudado de
heridas: utilice apósitos adecuados en función del exudado.
o Proteja las zonas expuestas al exceso de humedad: a. Cambie los pañales
absorbentes con frecuencia y siempre cuando se mojen. b. Cambie la
ropa de cama y personal cuando esté húmeda. c. Siempre que sea posible
evite los materiales de plástico ya que aumentan el calor y retienen la
humedad en la piel. d. Proteja la piel de los excesos de humedad
utilizando productos barrera, que ejercen una función de protección
frente a fluidos corporales y en maceraciones perilesionales (Soluciones
líquidas de polímeros y pomadas de Zinc).
● Cuidados nutricionales
o Desarrolle un plan de cuidados nutricionales individualizado para
personas con úlceras por presión o en riego de desarrollarlas.
o En adultos con riesgo de LPP ofrezca suplementos nutricionales si la
ingesta habitual no es adecuada
o Fomente la ingesta de líquidos para mantener el estado de hidratación, si
lo permite el estado del paciente.
o No ofrezca suplementos nutricionales para prevenir UPP en adultos cuya
ingesta nutricional es adecuada.
● Manejo de la presión: − Cambios posturales. Actividad-movilidad. − Uso
de Superficies especiales para el manejo de presión (SEMP).
o Realice cambios posturales a todos los pacientes con riesgo de
desarrollar LPP o con LPP ya existente, salvo contraindicación clínica.
o Establezca la frecuencia de los cambios posturales
o Reconsidere la frecuencia y el método de cambios posturales si aparecen
signos de alarma de lesiones por presión.
o Los pacientes con riesgo de desarrollar una úlcera por presión deben
descansar en una superficie con control de presión (SEMP,) como por
ejemplo un colchón de espuma con redistribución de la presión
o Considere siempre las SEMP como un material complementario que no
sustituye al resto de cuidados (movilización y cambios posturales).
o Se deben usar de forma correcta las técnicas de cambios posturales y
traslados. Consulte, si es necesario, con un terapeuta ocupacional o un
fisioterapeuta las técnicas y estrategias necesarias, así como los
dispositivos para reducir la fricción y cizalla en todas las posiciones, y
cómo favorecer la independencia del paciente.
o Tenga en cuenta el impacto del dolor en la reducción de la movilidad y la
capacidad de percibirlo y responder al mismo por parte de un paciente
con riesgo de deterioro de la integridad cutánea.
o Reposicione a los pacientes para reducir la duración y la magnitud de la
presión sobre las áreas vulnerables, incluyendo las prominencias óseas y
los talones.
o Cambios posturales en pacientes en cama: a. Limite la elevación del
cabecero de la cama a 30º salvo contraindicación. b. Utilice dispositivos
de ayuda para realizar los cambios. c. Utilice espumas o almohadas para
aliviar la presión en prominencias óseas y talones. d. En posición prona:
redistribuya la presión en cara y cuerpo y en cada rotación valore el área
facial y otras zonas de apoyo en esta posición.
o Cambios posturales en pacientes sentados: a. Tener en cuenta la
alineación corporal, distribución del peso, la estabilidad y equilibrio, el
apoyo de los pies y el alivio de presión. b. Limite el tiempo que el
paciente pasa sentado en una silla sin alivio de presión; movilizar cada
hora o que se mueva cada 15 min
o Los talones deben estar descargados de presión en todas las posiciones.
Para prevenir y tratar las úlceras de presión del talón utilice dispositivos
que eleven y descarguen el talón completamente de tal manera que
distribuyan el peso de la pierna a lo largo de la pantorrilla sin presionar el
talón de Aquiles. Inspecciónelos con regularidad.
o Utilice sistemas de alivio local de la presión, como apósitos de espuma
de poliuretano (permiten la inspección diaria de la piel y su uso durante
varios días). En el caso de los talones son más efectivos para aliviar la
presión que la protección tradicional con algodón y venda (patucos).
o Se recomienda la implantación de dispositivos intraoperatorios para el
manejo de la presión en las intervenciones quirúrgicas que duran más de
90 minutos.
o Antes de implantar dispositivos de manejo de la presión localizada se
debe tener en cuenta: a. El potencial de aumento de la presión sobre las
áreas adyacentes de la piel por parte del dispositivo. b. La formación y
educación del cuidador para asegurar el uso correcto del dispositivo. c.
Los factores que permiten la adherencia del cliente.
o Aumente la movilización tan rápido como lo tolere el paciente. El reposo
absoluto en cama no es recomendable para la prevención y curación de
las úlceras por presión.
o No utilice flotadores, anillos o rodetes para el posicionamiento del
individuo.
o Se aconseja un programa de rehabilitación, restauración o de actividad
con un equipo interprofesional coherente con el estado funcional del
paciente y los objetivos de cuidados. Consulte con el terapeuta
ocupacional o con el fisioterapeuta según corresponda.
o Continuidad de cuidados: Al transferir un paciente de un centro a otro
conviene notificar la necesidad de SEMPs. Del mismo modo es preciso
articular la continuidad y coherencia de los cuidados de prevención de
lesiones por presión entre los diferentes entornos de la práctica clínica.
● Poblaciones especiales Además de las medidas generales de prevención se
deben tener algunas precauciones específicas.
o Personas obesas: a. Valore todos pliegues de la piel con regularidad. Use
almohadas u otros dispositivos de colocación para descargar el pliegue
abdominal u otros grandes pliegues y prevenir la presión de piel sobre
piel. b. Use camas que soporten adecuadamente el peso de la persona.
Proporcione superficies de apoyo de redistribución de la presión y
equipos apropiados para el tamaño y peso del individuo.
o Personas en cuidados críticos: a. Evalúe la necesidad de cambiar la
superficie de apoyo en personas con mala oxigenación local y sistémica
o una perfusión pobre, personas con ventilación 32 respiratoria temporal,
o con inestabilidad espinal o hemodinámica. Inicie un programa de
cambios posturales tan pronto como sea posible después del ingreso.
o Adultos mayores: a. Considere el estado cognitivo del paciente e
involucre a la familia o tutor legal al establecer los objetivos del cuidado.
b. Seleccione apósitos no traumáticos para prevenir y tratar las úlceras
por presión con el fin de reducir el riesgo de nuevas lesiones en la piel
frágil de los mayores. c. Vigile especialmente la incontinencia y los
cambios de posición regulares, en adultos mayores dependientes.
o Personas en el quirófano: a. Considere los factores adicionales de riesgo
para los pacientes sometidos a cirugía, incluyendo: i. Duración de tiempo
inmovilizado antes de la cirugía, y con reducción de la movilidad
después de la misma. Duración de la intervención. ii. Baja temperatura
central o episodios de hipotensión durante la cirugía. b. Utilice una
superficie de soporte de presión alterna o una superficie reactiva de alta
especificación en la mesa de operaciones de personas en riesgo de UPP.
o Personas con lesión de la médula espinal: a. Promueva y facilite la
autogestión de las personas con lesión medular. Considere el uso de la
estimulación eléctrica para las localizaciones anatómicas en riesgo de
desarrollar úlceras por presión en personas con lesión de la médula
espinal.
o En cuidados paliativos: a. Considere el uso de la herramienta de Hunters-
Hill (anexo 1) para la valoración de estos pacientes. b. Considere las
preferencias, la tolerancia y el confort del paciente en los cambios
posturales. Estrategia educativa: Formación del personal
● Forme a los profesionales de la salud en la prevención de ulceras por
presión.
o El programa educativo incluirá información de los siguientes aspectos:
a. Etiología y factores de riesgo de las úlceras por presión.
b. Uso de herramientas de valoración.
c. Valoración de la piel.
d. Clasificación de las ulceras por presión.
e. Aspectos nutricionales de la prevención de úlceras por presión.
f. Selección y uso de superficies de apoyo y redistribución de la presión.
g. Implementación de un programa individual de cuidados de la piel, y
un plan de cuidados preventivo.
h. Demostración de cambios posturales y transferencia.
i. Instrucciones sobre la documentación precisa de los datos. Registro de
la valoración de riesgos y plan de cuidados preventivo.
j. Roles y responsabilidades del equipo en la valoración y prevención de
LPP.
k. Importancia de un enfoque interprofesional;
l. Educación del individuo y sus cuidadores informales
o Evalúe regularmente los conocimientos y las actitudes del personal de la
plantilla en valoración y prevención de LPP.
o Las guías de buenas prácticas serán más efectivas si se tienen en cuenta
las circunstancias locales y son difundidas en los programas educativos y
de formación continuada.
o Tenga en cuenta que las guías podrán implantarse con éxito si existen
recursos, planificación y respaldo administrativo e institucional
adecuados.
o Las instituciones han de desarrollar un plan de implantación que incluya:
a. Evaluación de los requisitos institucionales y de los obstáculos para la
formación.
b. El compromiso de todos los miembros (ya sea en el desempeño de una
función de apoyo directa o indirecta) que vayan a contribuir al proceso
de implantación. c. Dedicación de una persona cualificada para
proporcionar el apoyo necesario a los procesos de formación e
implantación.
d. Oportunidades continuadas de debate y formación para reforzar la
importancia de las buenas prácticas.
e. Oportunidades para reflexionar acerca de la experiencia personal y
organizativa a la hora de implantar las guías.
III. CONCLUSIONES
Se debe reforzar la prevención de lesiones que anteceden a las LPP, al
tiempo que se fortalezca la identificación oportuna de situaciones de
riesgo y complicaciones, que conllevan deterioro de la calidad de vida.
Las Estrategias de prevención deben estar enmarcadas en el adecuado
uso de los recursos disponibles que logren adaptarse a las necesidades
educativas del grupo focal preventivo de intervención.
Es importante resaltar que las altas cargas laborales del equipo de
enfermería generan un deterioro en la calidad de la atención sanitaria y es
uno de los factores que contribuyen a la aparición de las lesiones de piel,
por lo que es importante que las instituciones puedan evaluar el costo del
tratamiento de las LPP versus la inclusión de otro profesional que
favorezca la prevención.
IV. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
1. J. Verdú, A. Nolasco, C. García. Análisis y evolución de la mortalidad por
úlceras por presión en España. Período 1987-1999. Gerokomos., 14 (2003), pp.
212-226
2. Q. Jiang, X. Li, X. Qu, Y. Liu, L. Zhang, C. Su, et al. The incidence, risk factors
and characteristics of pressure ulcers in hospitalized patients in China. Int J Clin
Exp Pathol., 7 (2014), pp. 2587-2594
3. Aguinaga Correa, I. (2022). Factores de riesgo a úlceras por presión en pacientes
hospitalizados en los servicios de medicina y cirugía B del hospital III José
Cayetano Heredia octubre 2021.
4. Grada, et all. Lesiones por presión (Úlceras por decúbito; lesiones por presión;
lesiones por presión) MDS manuales
5. Diagnósticos de enfermería en Úlceras por Presión.TFG. Facultad de Enfermería
de Soria. Universidad de Valladolid.
6. Salgado Alba A, Guillén Llera F, Ruipérez I. Manual de Geriatría. 3.a ed.
Barcelona: Masson; 2002.
7. Rosa Mª. Blanco Zapata. Guía De Actuación Para La Prevención Y Cuidados De
Las Úlceras Por Presión
8. Claudia Arango Salazar, Olga Fernandez Duque, Ulceras por presión
https://gneaupp.info › uploads › 2014/12 › 31_pdf
9. García-Fernández FP, Soldevilla-Ágreda JJ, Pncorbo-Hidalgo PL, Verdú-
Soriano J, López-Casanova P, Rodríguez-Palma M. Clasificación-
Categorización de las lesiones relacionadas con la dependencia. Serie
Documentos Técnicos GNEAUPP nº II. Logroño: Grupo Nacional para el
Estudio y Asesoramiento en Úlceras por Presión y Heridas Crónicas; 2014.