Objetivo particular
Al finalizar este módulo lograrás:
Identificar el marco de protección de los derechos humanos a partir de la
distinción de los instrumentos donde están reconocidos tanto a nivel
nacional como internacional, para contribuir a construir una cultura de
exigencia de los derechos humanos.
Presentación
En este módulo daremos respuesta a la pregunta: ¿dónde se encuentran
reconocidos los derechos humanos? Para ello, en un primer momento
exploraremos el reconocimiento de los derechos humanos a nivel
internacional en la serie de tratados internacionales de derechos humanos y
otros instrumentos adoptados por México desde 1945, donde se establece
la base jurídica de los derechos humanos.
En un segundo momento abordaremos el reconocimiento de los derechos
humanos en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, con
énfasis en el contenido de los artículos 1º y 29.
Por último, haremos una indagación en la Constitución Política de la Ciudad
de México, particularmente a lo establecido en la Carta de derechos.
En este primer tema del tercer módulo veremos:
El derecho internacional de los derechos humanos está orientado a
establecer un orden de reconocimiento de derechos y obligaciones
acordado por los Estados de cada organismo, que rebasen las fronteras de
su jurisdicción. Para ello, desarrolla estándares de derechos reconocidos y
obligaciones para su aplicación en el orden interno y se establecen
mecanismos para supervisar su cumplimiento.
La mayoría de los Estados también han adoptado constituciones y otras
leyes que protegen formalmente los derechos humanos fundamentales. Si
bien los tratados internacionales y el derecho consuetudinario forman la
columna vertebral del derecho internacional de derechos humanos, otros
instrumentos, como declaraciones, directrices y los principios, adoptados
por diversos Estados contribuyen a su comprensión, aplicación y desarrollo.
1.1 Antecedentes
Curso: ABC de los derechos humanos
Al término de la segunda Guerra Mundial, en 1945, ya creada
la Organización de las Naciones Unidas (ONU) se da la
internacionalización de los derechos humanos.
El derecho internacional de los derechos humanos es una
rama del derecho internacional público que surge con la
Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948) de la
Asamblea General de la ONU, la cual da lugar al sistema
internacional o sistema universal de derechos humanos
Antecedentes de los derechos humanos: el
derecho humanitario y las normas de
derecho laboral internacional.
El derecho humanitario o derecho de guerra, acordado a
comienzos del siglo XX mediante los Convenios de La
Haya y actualizados luego de la segunda Guerra Mundial
mediante los Convenios de Ginebra, regula el
comportamiento de las naciones y de terceras partes en
los conflictos armados.
El derecho humanitario tiene diferencias con los
derechos humanos, ya que regula sólo lo relativo a la
guerra y los conflictos armados.
Con la aprobación de la Declaración Universal de los
Derechos Humanos por parte de la Asamblea General de la
ONU, el 10 de diciembre de 1948, se establecen por
primera vez los derechos civiles, políticos, económicos,
sociales y culturales básicos de los que todos los seres
humanos deben gozar.
CARTA
INTERNACIONAL DE
DERECHOS HUMANOS
Se conforma por:
La Declaración Universal de los Derechos
Humanos
El Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos y sus dos protocolos facultativos.
El Pacto Internacional de Derechos
Económicos, Sociales y Culturales.
El derecho internacional de los derechos
humanos
ESTABLECE:
Las obligaciones que los Estados deben respetar. Al pasar a
ser partes en los tratados internacionales, los Estados asumen
las obligaciones y los deberes, en virtud del derecho
internacional, de respetar, proteger y realizar los derechos
humanos. De esta manera:
Respetarlos significa que los Estados
deben abstenerse de interferir en el
disfrute de los derechos humanos, o de
limitarlos.
Protegerlos exige que los Estados impidan
los abusos de los derechos humanos contra
individuos y grupos.
Realizarlos se refiere a que los Estados
deben adoptar medidas positivas para
facilitar el disfrute de los derechos
humanos.
No discriminación, apunta a garantizar el
respeto y garantía de los derechos
reconocidos en condiciones de igualdad y
sin incurrir en actos discriminatorios.
Los gobiernos se
comprometen a:
Adoptar, a través de la ratificación
de los tratados internacionales de
derechos humanos, así como a tener
medidas y leyes internas
compatibles con las obligaciones y
los deberes que derivan de los
tratados.
Si los gobiernos no
cumplen los derechos se
pueden:
Presentar denuncias o comunicaciones individuales que
ayudan a garantizar que las normas internacionales de
derechos humanos sean efectivamente respetadas,
aplicadas y acatadas en el plano local; existen mecanismos
y procedimientos en el plano regional e internacional, en
caso de que los procedimientos judiciales nacionales no
consideren los abusos contra los derechos humanos.
El derecho internacional entra en acción en la medida en
que el derecho interno se ejerce de modo arbitrario y no
son suficientes los mecanismos jurídicos nacionales para
la salvaguarda de la víctima y de que la ofensa a la
dignidad humana, afecta a la humanidad como un todo.
Sólo se puede apelar al sistema
de protección internacional
cuando:
Los medios que proporciona el derecho interno fracasan, no
existen o son ilusorios; el Estado asume el deber de
proporcionar recursos internos eficaces para la tutela de los
derechos humanos, pero tiene también el derecho a que se
agoten los recursos de la jurisdicción nacional, antes de
acudir a la instancia internacional.
Las víctimas pueden acudir a la protección internacional
cuando el orden jurídico interno no ofrece garantías
suficientes para los derechos internacionalmente protegidos,
de esta forma al estarse infringiendo el derecho internacional,
las víctimas pueden acudir a instancias fuera del Estado.
Ninguna disposición de un tratado puede
menoscabar la protección más amplia que
brindan otras normas, sean de derecho
interno o de derecho internacional, los
tratados ofrecen así un régimen que es
siempre susceptible de ampliación, mas no
de restricción. La aplicación de medidas
para el respeto y la garantía de los derechos
humanos es responsabilidad de cada Estado.
1.2 Principales normas de los
sistemas internacionales
CDHCM-2020
Principales normas de los sistemas internacionales
Existen varios tipos de normas o instrumentos normativos internacionales de derechos humanos,
por su alcance:
Hay instrumentos generales (referidos al conjunto de derechos humanos)
Instrumentos específicos (referidos a derechos o grupos de derechos concretos, o para la
protección de sectores específicos de población).
Naturaleza jurídica
Por su naturaleza jurídica, los principales tipos de instrumentos son las
declaraciones y los tratados, pactos o convenios.
Declaraciones: las declaraciones enuncian derechos y principios asociados, pero
no tienen carácter obligatorio, no desarrollan obligaciones vinculantes ni
mecanismos para supervisar sus disposiciones; pero sí tienen un peso moral y
aplicación política a la hora de evaluar el comportamiento de los Estados.
La Declaración Universal de Derechos Humanos es la única declaración a la
que se le ha otorgado carácter vinculante, decisión que se adoptó en 1968 por su
carácter simbólico, y por ser considerada como el compendio de valores y
derechos de aceptación universal.
Convenciones, pactos y tratados
Convenciones, pactos y tratados: son contratos de carácter multilateral entre
los Estados y generan obligaciones para aquellos que los firman y ratifican, así
como responsabilidad internacional en caso de violación o incumplimiento, por lo
que son instrumentos vinculantes.
Los tratados establecen normas de derechos humanos y obligaciones de los
Estados, así como mecanismos específicos de supervisión (comités de los
tratados). Los Estados que los ratifican se obligan a adecuar sus leyes y políticas
internas a lo previsto en cada tratado.
En el caso de la ONU, los tratados obligan a los Estados a presentar informes
periódicos sobre el cumplimiento de sus normas ante los mecanismos de
supervisión.
Otros instrumentos normativos
El sistema de la ONU ha adoptado numerosas normas de segundo nivel, conocidas
como reglas, principios o normas, que representan el consenso alcanzado en foros
especializados con respecto a temas concretos, y apuntan a establecer
orientaciones para la mejor realización de los derechos asociados. Si bien no son
vinculantes, buscan influir y guiar las políticas y acciones de los Estados.
Los Comités de la ONU
Los Comités de los tratados de la ONU emiten observaciones generales o
recomendaciones, que son fuentes para la interpretación de las disposiciones de
los tratados.
También elaboran recomendaciones a los informes de los Estados Partes, y
algunos comités también desarrollan informes sobre las denuncias vinculadas con
violaciones.
Planes de Acción
Desde finales de la década de 1960 la ONU ha convocado a conferencias o
cumbres mundiales temáticas sobre los derechos humanos. Estas conferencias
adoptan una declaración y un plan o programa de acción, donde se recogen
compromisos estatales, objetivos y metas en el tiempo.
1.4 Sistema Interamericano de Derechos
Humanos
Revisa el siguiente contenido el cual aborda el Sistema Interamericano de
Derechos Humanos.
1.4 Sistema Interamericano de Derechos
Humanos
El Sistema interamericano de derechos humanos tiene sus orígenes la IX
Conferencia de Estados Americanos cuando se creó en Bogotá, en 1948, la
Organización de Estados Americanos (OEA).
La Carta de la OEA (1948) incluye la Carta Internacional Americana de Garantías
Sociales, así como la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del
Hombre, que es el primer instrumento interamericano de derechos humanos y que
fue adoptada algunos meses antes de la Declaración Universal.
Dos sistemas de protección
En el continente americano, los derechos humanos están también protegidos por la
Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, aprobada en 1948,
y por la Convención Americana sobre Derechos Humanos (CADH), que entró en
vigor a nivel internacional en julio de 1978.
Este sistema de protección de los derechos humanos, llamado sistema
interamericano, está conformado por dos entidades: la Comisión Interamericana
de Derechos Humanos (CIDH), con sede en Washington, D. C., Estados Unidos; y
la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH), con sede en San José
de Costa Rica.
Comisión Interamericana de Derechos Humanos
La CIDH fue creada por la CADH. Los artículos del 34 al 51 de la Convención
regulan el marco de actuación de la Comisión Interamericana.
La CIDH está integrada por siete miembros independientes que se desempeñan a
título personal y son propuestos por los Estados Miembros y elegidos por la
Asamblea General de la organización.
La Comisión Interamericana, es el medio a través del cual un individuo al que le
han sido violados sus derechos humanos puede acceder a la Corte IDH.
Sus funciones más relevantes son:
Recibir, analizar e investigar peticiones individuales en las que se alega que
Estados Miembros de la OEA, que han ratificado la Convención Americana o
aquellos Estados que aún no la han ratificado, han violado los derechos
humanos.
Observar la situación general de los derechos humanos en los Estados
Miembros y publicar informes especiales sobre la situación existente en
determinado Estado Miembro, cuando lo considera apropiado.
Realizar visitas a los países para analizar en profundidad la situación
general y/o para investigar una situación específica. En general, estas
visitas sirven para preparar un informe sobre la situación de los derechos
humanos bajo observación, el cual es publicado y presentado ante el
Consejo Permanente y la Asamblea General de la OEA.
Elaborar informes sobre temas específicos, recomendar a los Estados
Miembros de la OEA la adopción de medidas que contribuyan a la protección
de los derechos humanos en los países del continente.
Solicitar a los Estados Miembros que adopten medidas cautelares, de
conformidad con lo dispuesto en el artículo 25 de su Reglamento, para
prevenir daños irreparables a las personas o al objeto de una petición en
casos graves y urgentes. Asimismo, de conformidad con lo dispuesto en el
artículo 63.2 de la Convención Americana, solicitar que la Corte IDH
disponga la adopción de medidas provisionales en casos de extrema
gravedad y urgencia, para evitar daños irreparables a las personas, incluso
si el caso no se ha presentado ante la Corte.
Presentar casos ante la Corte Interamericana y comparecer ante ella
durante la tramitación y consideración de los casos recibidos por el sistema
de peticiones individuales previsto en la Convención Americana.
La CIDH también tiene la facultad de verificar si se está cumpliendo con lo
establecido tanto en la Declaración Americana de Derechos Humanos como en la
CADH, para lo cual podrá investigar el estado que guardan los derechos humanos
en los países miembros de la OEA.
La Convención Americana sobre Derechos Humanos
La CADH o Pacto de San José, adoptada el 22 de noviembre en 1969, y vigente
desde el 18 de julio de 1978, es el equivalente a los pactos en el ámbito
interamericano. A diferencia de la Declaración Americana, que se aplica al conjunto
de Estados americanos, la CADH es sólo para observancia de aquellos que la
ratifican.
La Convención consta de un preámbulo y 82 artículos, integrados en 11 capítulos
divididos en tres partes.
Corte Interamericana de Derechos Humanos
La Corte IDH también se creó con la aprobación de la Convención Americana. Su
sede se encuentra en San José, Costa Rica. Es una institución judicial autónoma de
la OEA, cuyo objetivo es la interpretación y aplicación de dicha Convención. Ejerce
competencia contenciosa y consultiva.
La Corte Interamericana se encuentra integrada por siete jueces elegidos a título
personal en la Asamblea General de la Organización por los Estados Partes en la
Convención. No puede haber dos jueces de la misma nacionalidad. La Corte IDH
atiende los casos de violaciones a los derechos humanos de las personas
canalizadas por la CIDH.
Las tres funciones principales son:
Brindar medidas provisionales destinadas a la protección de las personas
que se encuentren en situación de riesgo. (Por ejemplo, en contextos
carcelarios en los que las condiciones de vida atentan contra la dignidad
humana, o cuando una persona o grupo de personas son hostigadas por
actores armados).
Emitir opiniones consultivas, se refiere a que los Estados pueden pedir a la
Corte IDH que interprete alguno de los instrumentos jurídicos del sistema
interamericano de protección de los derechos humanos u otros
instrumentos afines, para entender mejor en qué consisten ciertos derechos
humanos y sus obligaciones.
Competencia contenciosa, ésta se refiere a la función que la Corte
Interamericana tiene para conocer y resolver casos en los cuales las
personas alegan que sus derechos humanos fueron violados por alguno de
los Estados que son parte de la CADH, y que específicamente han
reconocido esta competencia de la Corte IDH.
Las personas no pueden directamente presentar su caso ante este tribunal,
primero deben hacerlo ante la Comisión Interamericana, la que después, según el
caso (consultando previamente a las víctimas) lo someterá a la Corte. Las
sentencias de la Corte Interamericana son vinculantes, definitivas y no pueden ser
apeladas frente a ningún otro tribunal.
Es importante mencionar la trascendencia que tienen estas resoluciones de la
Corte IDH, para la protección y garantía de los derechos humanos de las víctimas,
y destacar las obligaciones y acciones que debe asumir el Estado sentenciado para
el cumplimiento de las mismas, las cuales pueden significar la reestructura de
amplios sectores del aparato del Estado en sus tres niveles de gobierno
(legislativo, ejecutivo y judicial).
Por último, la Corte IDH señala que, si en una misma situación aplica la
Convención Americana y otro un tratado internacional, debe prevalecer la norma
más favorable para la persona humana.
México
Como ya se mencionó, los países han firmado tratados e instrumentos jurídicos
internacionales que los comprometen a respetar y garantizar la protección de los
derechos humanos.
Hay que destacar la relevancia de cada uno de estos instrumentos que obligan al
Estado mexicano a armonizar todo su ordenamiento jurídico y adecuar su
estructura formal y sustantiva para brindar certeza de protección, respeto y
garantía de los derechos humanos de todas las personas que habitan y transitan
por el país.
Entre los instrumentos internacionales que México ha firmado son los siguientes:
Si deseas consultar los instrumentos has clic en el siguiente enlace:
Instrumentos internacionales firmados y ratificados por el Estado mexicano.
1.5 Sistema Europeo de Derechos Humanos y
Sistema Africano de Derechos Humanos
Revisa el siguiente contenido sobre el Sistema Europeo y el Sistema
Africano de Derechos Humanos.
1.5 Sistema Europeo de Derechos
Humanos y Sistema Africano de Derechos
Humanos
Curso: ABC de los derechos humanos
+info
El Convenio Europeo de Derechos Humanos fue
firmado en Roma el 4 de noviembre de 1950, y
entró en vigor el 3 de septiembre de 1953. En
este Convenio se plasman los principios
fundamentales de derechos humanos contenidos
en el Estatuto del Consejo de Europa, y entre los
que destaca el reconocimiento de los Estados en
torno a que las personas que se encuentren bajo
su jurisdicción gozarán de los derechos humanos
y de las libertades fundamentales, sin importar
su nacionalidad.
Entre los mecanismos de protección de la Convención de Roma se encontraban:
La Comisión Europea de los Derechos del Hombre.
El Tribunal Europeo de los Derechos del Hombre.
Sin embargo, en 1994, mediante el protocolo número once del Convenio en
Estrasburgo, se fusionó a la Comisión y al Tribunal en un único órgano: el Tribunal.
Otros mecanismos:
Convenio Europeo para la Prevención de la Tortura.
4
Convenio Europeo de Extradición.
2
• Convenio sobre Derechos Humanos y Biomedicina.
3
Carta Social Europea fue adoptada en Turín desde 1965 con la
finalidad de garantizar el goce de los derechos económicos, sociales y
culturales, sin distinción alguna y destacando los informes anuales que
los Estados están obligados a remitir y las reclamaciones colectivas que
regula el protocolo facultativo.
1
Carta de los Derechos Fundamentales de la
Unión Europea
Fue adoptado en Niza, el siete de diciembre de 2000 y
publicado en el Diario Oficial de las Comunidades
Europeas el 18 de diciembre del mismo año. La Carta
contiene 54 artículos integrados en siete capítulos. En
este instrumento se destaca la necesidad de protección de
los derechos fundamentales, derivados del progreso social
y de los avances científicos y tecnológicos; por lo cual es
de vital importancia respetar la diversidad cultural y las
competencias de los Estados miembros.
Sistema Africano de Derechos
Humanos
Después de la descolonización del continente africano, se creó un
foro de Estados con el fin de comunicarse y buscar soluciones
conjuntas a la problemática que presentaba la región; con lo que se
creó la Organización para la Unidad Africana (OUA).
Los instrumentos en materia de derechos humanos:
Carta de Nairobi (1981)
Convención reguladora de los problemas específicos de los
refugiados en África (1969)
Carta Africana de los Derechos del Niño (1990)
2. Reconocimiento constitucional de los derechos
humanos
El reconocimiento y respeto a los derechos humanos no sólo debe ser en el
ámbito de la ética y la moral. El reconocimiento jurídico es una cuestión
imprescindible para poder articular acciones de exigibilidad y justiciabilidad
ante toda autoridad del Estado mexicano.
Esta exigencia no es exclusiva ante cualquier riesgo o vulneración de estos
derechos, sino que también lo es para la búsqueda de una mejor calidad de
vida que genere bienestar en lo individual y en lo colectivo. Así como regular
la convivencia en todas las esferas de la sociedad.
¡Acompáñanos para ver el reconocimiento de los derechos humanos en la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos!
2.1 Los derechos humanos: su reconocimiento
Constitucional en México
Revisa el siguiente contenido, el cual aborda la reforma constitucional, el
artículo primero Constitucional, los principios de interpretación constitucional
de derechos humanos, las obligaciones y deberes del Estado mexicano con
respecto a los derechos humanos y la restricción o suspensión de los
derechos humanos.
Reforma constitucional
En el año 2011 la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos
fue objeto de una importantísima reforma. En ese año se logró
el reconocimiento constitucional de los derechos humanos en México, y
con ello se estableció un hito que afecto, positivamente, toda la vida
nacional, tanto en lo político, jurídico como en lo económico, cultural y
social. Esto es porque los derechos humanos, a partir de esa fecha, deben
ser el eje rector de toda política pública; donde la dignidad de las personas
sea el centro de todas las interacciones sociales y humanas en nuestro país,
y siempre en búsqueda de construir y consolidar una cultura de respeto
hacia los derechos humanos.
Esta reforma constitucional modificó la denominación del capítulo I del
título primero, y reformó 11 artículos (1º; 3º; 11; 15; 18; 29; 33; 89; 97; 102
y 105). Se publicó el 10 de junio de 2011 en el Diario Oficial de la
Federación y entró en vigor al día siguiente de su publicación.
EL RECONOCIMIENTO
CONSTITUCIONAL DE LOS
DERECHOS HUMANOS EN
LATINOAMÉRICA
SERGIO REA GRANADOS*
(FRAGMENTO)
El presente artículo analiza jurídicamente el constitucionalismo de América
Latina
en relación con la incorporación doméstica del derecho internacional de los
derechos humanos. Para ello, explora su evolución histórica y, además,
elabora la
distinción teórica entre la noción los derechos humanos y la de los derechos
constitucionales, todo ello, tomando en consideración el contexto
latinoamericano. También, se investiga el nivel de recepción de los
derechos
humanos en las diversas constituciones, así como las diversas técnicas
jurídicas
empleadas para dicha incorporación. Finalmente, el estudio analiza los
efectos
jurídicos que el tópico genera actualmente en el constitucionalismo de
América
Latina.
Fecha de recepción: 9 de mayo de 2014
Fecha de aceptación: 10 de junio de 2014
* Licenciado en Derecho, Universidad Iberoamericana, ciudad de México;
Máster en
Derecho Internacional Público, Universidad de Melbourne, Australia;
Doctorando en
Derecho, Universidad de Chile. Correo electrónico:
rea_sergio@[Link]
Revista de Derechos Fundamentales - UNIVERSIDAD VIÑA DEL MAR -
No 11 (2014), pp. 93-124
8. EL IMPACTO DE LA CONSTITUCIONALIZACIÓN DE LOS
DERECHOS HUMANOS
El tema de la jerarquía de los tratados internacionales en materia de
derechos humanos ha cobrado importancia en los ordenamientos
jurídicos latinoamericanos y de aquí que resulte necesario analizar su
impacto en la protección de aquellos en el ámbito nacional. Sin
embargo, algo que muchas veces se soslaya en el análisis es que una de
las principales consecuencias de la constitucionalización de los derechos
humanos expresamente –que es previa al tema jerárquico– es que la
93
94 Revista de Derechos Fundamentales - UNIVERSIDAD VIÑA DEL
MAR - No 11 (2014), pp. 93-124
SERGIO REA GRANADOS / El reconocimiento constitucional de los
derechos humanos en Latinoamérica
misma se lleva a cabo con total independencia del problema de la
jerarquía interna de los tratados internacionales que los consagran. En
consecuencia, el problema jurídico-formal tradicional de la jerarquía de
los tratados en el derecho interno deja de tener relevancia atendido que,
desde el punto de vista material o de su contenido (los derechos
humanos), sus normas inequívocamente se equiparan en rango al de
aquellas de los derechos constitucionales. En otras palabras, los
derechos humanos, por esta vía, son igualados a los derechos de la
Constitución 1 , Con lo que podría darse término así a la larga y
extenuante discusión de muchos de los Estados latinoamericanos sobre
la jerarquización de las normas y la aplicabilidad que tienen los derechos
humanos consagrados en los principales instrumentos internacionales.
Además de la superación del conflicto de la jerarquía de los derechos
humanos, también existen otras razones de peso acerca de lo que
implica incorporar los derechos humanos en la Constitución, algunas de
ellas son las siguientes.
En primer lugar, al devenir normas constitucionales, los derechos
humanos adquieren legitimidad y validez indiscutida dentro del
ordenamiento jurídico local. Los derechos así incorporados se ubican
en el mismo rango normativo que los derechos constitucionales y por
lo tanto en la cúspide del ordenamiento jurídico interno. Esto es muy
relevante si se considera que la constitución es la fuente suprema de
producción normativa, con respecto a la cual ninguna disposición de
inferior jerarquía podrá oponerse, perturbar o contravenir sus objetivos
o finalidades, ni sus principios y valores.
En segundo lugar y tomando en consideración lo anterior, cuando
una constitución reconoce expresamente los derechos humanos,
implícitamente reconoce también los principios y valores que los
informan, entre ellos, el principio internacional de desarrollo progresivo,
ya analizado y por el cual los derechos reconocidos en los instrumentos
internacionales deben ser susceptibles de ampliación y mejoramiento
paulatino. Puesto que los derechos humanos codificados en tratados
internacionales no son más que un mínimo, su progresión está en manos
de los Estados, y las medidas que estos adopten a su respecto deben ser
deliberadas, concretas y orientadas hacia el cumplimiento de buena fe
de las obligaciones que a ellos se refieren2. La misma progresividad de
1 AYALA CORAO, Del amparo constitucional..., p. 39.
2 Comité Derechos Económicos Sociales y Culturales, Observación
General 3. La Índole de las
Obligaciones de los Estados Partes (HRI/GEN/1/Rev. 9 Vol. I, 2008, p.
206) 1990 párr. 2.
Revista de Derechos Fundamentales - UNIVERSIDAD VIÑA DEL MAR -
No 11 (2014), pp. 93-124 95
SERGIO REA GRANADOS / El reconocimiento constitucional de los
derechos humanos en Latinoamérica
los derechos humanos debe entenderse como irreversible3, esto es, que
las medidas estatales que le atañan deben siempre apuntar al mayor
beneficio de la persona humana y nunca suponer restricción o
menoscabo.
En tercer término, reconocer explícitamente estos derechos en la
carta magna permite brindar mayor protección al individuo, quien podrá
accionar el aparato jurisdiccional alegando no solo violaciones a los
derechos constitucionales, sino también violaciones a los derechos
humanos reconocidos por el Estado. Aquí se trata de los mecanismos
de protección constitucional ya analizados: el amparo o la acción o
recurso de protección constitucional, los cuales permiten proteger
judicialmente los derechos humanos. Esta garantía judicial no solo
cumple con la obligación internacional de proteger sino también de
reconocer la facultad de las personas de poder exigir sus derechos para
que estos se materialicen.
No obstante las numerosas implicaciones a favor de
constitucionalizar los derechos y libertades de la persona humana
contemplados en los tratados internacionales, cabe señalar que no basta
con solo tenerlos garantizados en el texto de la Constitución, sino que
también es importante que tales derechos se encuentren en e inspiren
todo el ordenamiento jurídico interno y el actuar mismo de la
administración. Así, se requiere un proceso integral de aplicación que
llegue hasta los detalles más concretos de ejecución en todos los niveles:
legislativo, administrativo, judicial, y sociopolítico4. Tal y como afirma
Héctor Fix-Zamudio “el mayor reto de los derechos humanos a escala
mundial consiste en desarrollar mecanismos (técnicas de garantía) para
hacerlos eficaces5.
De acuerdo con el principio de progresividad, el cual está relacionado
al avance en el disfrute y protección de los derechos humanos, los
Estados latinoamericanos deberían adoptar las medidas internas
necesarias para proteger a las personas humanas. De igual forma, los
Estados latinoamericanos que los reconocen directamente en su
constitución permiten ampliar el alcance del derecho internacional de
3 Revista IIDH, p 73.
4 SEPÚLVEDA, El Derecho Constitucional..., p. 279.
5 Héctor FIX-ZAMUDIO es un respetable jurista mexicano, autor de
numerables obras del
derecho constitucional y del derecho internacional, incluyendo los derechos
humanos.
Ha sido catedrático de estas materias, al igual del Instituto de Derecho
Comparado de
México, del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, entre otros.
96 Revista de Derechos Fundamentales - UNIVERSIDAD VIÑA DEL
MAR - No 11 (2014), pp. 93-124
SERGIO REA GRANADOS / El reconocimiento constitucional de los
derechos humanos en Latinoamérica
los derechos humanos en el ordenamiento interno. Pues, al reconocerlos
en el texto constitucional, también permiten que los tribunales
nacionales puedan aplicar o interpretar un tratado de esta materia en sus
decisiones jurídicas.
Sabemos que este proceso de incorporación implica modificaciones
sustanciales al derecho constitucional. Sin embargo, es necesario
reconocer la importancia y beneficios que tiene este tema en el ámbito
local, sobre todo para brindar mayor protección y seguridad a la persona
humana y, de una vez, hacer realidad el objetivo de estos.
EL RECONOCIMIENTO
CONSTITUCIONAL DE LOS
DERECHOS HUMANOS EN
LATINOAMÉRICA
SERGIO REA GRANADOS*
El presente artículo analiza jurídicamente el constitucionalismo de América
Lati-
na en relación con la incorporación doméstica del derecho internacional de
los
derechos humanos. Para ello, explora su evolución histórica y, además,
elabora
la distinción teórica entre la noción los derechos humanos y la de los
derechos
constitucionales, todo ello, tomando en consideración el contexto
latinoamericano.
También, se investiga el nivel de recepción de los derechos humanos en las
diversas
constituciones, así como las diversas técnicas jurídicas empleadas para
dicha incor-
poración. Finalmente, el estudio analiza los efectos jurídicos que el tópico
genera
actualmente en el constitucionalismo de América Latina.
Palabras clave: Recepción, derechos humanos, derechos constitucionales,
constitu-
cionalismo y Latinoamérica.
This work analyzes the legal constitutionalism in Latin America in relation
to
domestic incorporation of international law of human rights. In this regard,
this
explores the historical legal development and it also elaborates the
theoretical
distinction between the notion of human rights and constitutional rights,
considering
the Latin American context. Also, it researches the level of reception of
human rights
in the various Latin American constitutions, as well as the various legal
techniques
used for such incorporation. Finally, this paper analyses the legal affects
that this
topic currently generates in the Latin American constitutionalism.
Key words: Reception, human rights, constitutional rights,
constitutionalism and
Latin America.
Fecha de recepción: 9 de mayo de 2014
Fecha de aceptación: 10 de junio de 2014
* Licenciado en Derecho, Universidad Iberoamericana, ciudad de México;
Máster en
Derecho Internacional Público, Universidad de Melbourne, Australia;
Doctorando
en Derecho, Universidad de Chile. Correo electrónico:
rea_sergio@[Link]
RESUMEN ABSTRAC
94 Revista de Derechos Fundamentales - UNIVERSIDAD VIÑA DEL
MAR - No 11 (2014), pp. 93-124
SERGIO REA GRANADOS / El reconocimiento constitucional de los
derechos humanos en Latinoamérica
1. INTRODUCCIÓN
Doctrinariamente, en la cúspide del ordenamiento jurídico nacio-
nal se halla la Constitución, cuya función por excelencia es limitar
el poder político con la fi nalidad de proteger los derechos funda-
mentales y organizar el Estado y su relación con los ciudadanos1. Sin
embargo, en la práctica de América Latina la noción de constitución
se ha utilizado con infausta frecuencia como un simple instrumento
legitimador de la acción del Estado más que enfatizar su naturaleza
protectora de la persona humana; y aun cuando las acciones que se
amparen en ella no hayan tenido siempre un carácter democrático o
apegado al interés general o incluso al individual supuesta y constitu-
cionalmente protegido. Las constituciones latinoamericanas han sido,
muchas veces, manejadas e instrumentalizadas desde el poder para
prolongar las condiciones de predominio político de un grupo sobre
el resto de la sociedad2.
Por otro lado e impulsado en parte por la presión internacional,
no puede negarse la evolución que en los últimos años ha tenido la
recepción de los derechos humanos en la mayoría de las legislaciones
de países latinoamericanos. Así, la consolidación de la democracia en
Latinoamérica, los derechos humanos están generando una impron-
ta en los ordenamientos jurídicos internos. No obstante, a pesar de
estos signifi cativos avances y por motivos diversos, todavía existen
limitaciones en la implementación jurídica de los más importantes
instrumentos internacionales en la materia en algunas constituciones
latinoamericanas. Esto no solo ha impedido la aplicación inmediata
y complementaria de los derechos humanos a nivel nacional sino que
en muchos de los casos las propias legislaciones domésticas han ig-
norado los principios y valores de estos instrumentos internacionales
al momento de crear y aplicar derecho a nivel interno. Esto a pesar
del discurso político y jurídico de muchos Estados latinoamericanos
sobre el fortalecimiento interno de las instituciones democráticas y el
respeto de los derechos humanos, la cual aún es evidente la carencia
normativa que determine su jerarquía y la aplicabilidad explicita e in-
1 SALAZAR UGARTE, Pedro, La democracia Constitucional: una
Radiografía teórica, Mé-
xico, Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, 2008, pp. 72-95.
2 CARBONELL, Miguel, Los Derechos Fundamentales en México,
México, UNAM, 2004,
p. 59.
95 Revista de Derechos Fundamentales - UNIVERSIDAD VIÑA DEL
MAR - No 11 (2014), pp. 93-124
SERGIO REA GRANADOS / El reconocimiento constitucional de los
derechos humanos en Latinoamérica
mediata de los instrumentos internacionales relevantes en la materia,
sobre todo ante el muchas veces limitativo fenómeno de constitucio-
nalización de algunos derechos humanos en ciertas legislaciones.
Debido a lo anterior, este artículo tiene como objeto determinar el
nivel de recepción de los derechos humanos internacionalmente con-
solidados en el derecho interno, mediante el análisis de las principales
medidas adoptadas para tal efecto por los países de la región; dando
cuenta, asimismo, de los argumentos jurídicos de la importancia de
su reconocimiento expreso y aplicación directa en las constituciones
locales.
2. DERECHOS HUMANOS EN LATINOAMÉRICA. MARCO
CONTEXTUAL
El constitucionalismo en América Latina ha recibido gran in-
fl uencia política y jurídica de la cultura occidental europea, parti-
cularmente de España, Francia y Portugal. Una vez consumada su
independencia, América Latina pragmáticamente mantuvo o adaptó
ciertas instituciones y tradiciones jurídicas de sus metrópolis. Aun du-
rante su desarrollo republicano individual, las infl uencias ideológicas,
culturales y jurídicas a las que estuvieron sometidos por tanto tiempo
contribuyeron a que sus sistemas jurídicos presenten aún hoy ciertas
similitudes.
Así pues, una de aquellas similitudes es la concepción hispano-
americana original acerca de lo que hoy referimos derechos humanos
y proveniente de las ideas españolas acerca de libertad e igualdad y de
los mecanismos para asegurar su reconocimiento y protección jurídi-
cos3. Estas ideas comunes y primigenias sobre ciertos derechos huma-
nos avant la lettre fueron obra de los grandes teólogos católicos del
siglo XVI4; que con el Descubrimiento y la Conquista se difundieron
con gran éxito, aunque no se pusieran por obra en la misma medida.
No obstante, formó la base del pensamiento ideológico sobre ciertos
derechos fundamentales en la región, particularmente en aquellos paí-
ses ya emancipados y de habla castellana.
3 GROSS ESPIELL, Héctor, La organización internacional del trabajo y los
derechos huma-
nos en América Latina, México, UNAM, 1978, pp. 59-60.
4 GROSS ESPIELL, La organización internacional..., p. 61.
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derechos humanos en Latinoamérica
Sin embargo, a pesar de sus grandes semejanzas, América Latina
también es considerada como una región diversa, la cual la hacen ser
aún más una región mucho más compleja de lo que nosotros ima-
ginamos5. Hubiera sido raro que la evolución constitucional de tan
vastos territorios y disimiles circunstancias demográfi cas, económicas
y sociales hubiere seguido un cauce común sin contar ya con un po-
der central. Las acepciones, salvedades e inevitables interpretaciones
diversas no se hicieron esperar. Con el tiempo y las particularidades
regionales y nacionales de cada Estado latinoamericano, esta idea co-
mún sobre los derechos humanos también ha presentado contenidos
múltiples, complejos y diferenciados al ritmo de los ciclos económi-
cos y las pulsiones sociales, culturales, políticas y jurídicas de cada
nación y de las cuales el constitucionalismo es receptor directo.
3. DERECHOS HUMANOS Y EXPANSIÓN DEL DERECHO
INTERNACIONAL
De acuerdo con teorías clásicas una vez que los derechos natu-
rales se incorporan en textos jurídicos, se transforman en derechos
positivos. Esto debido a que aquellos dejan de ser un simple descu-
brimiento de la razón para convertirse en derechos reconocidos y ju-
rídicamente establecidos de forma igualitaria a todos los individuos6.
En otras palabras, si acceden al reconocimiento en la norma jurídica
más alta, es decir, la Constitución, esos derechos importarían una
frontera infranqueable para la acción del Estado, sea en protección
del individuo, de grupos y/o pueblos y sus respectivos intereses, los
que ocuparían así un lugar preeminente en la esfera de protección que
otorga el orden jurídico. De tal forma sería lógico considerar que la
recepción constitucional de los derechos humanos internacionalmen-
te reconocidos es necesaria para imponer límites incontrarrestables,
positivos, al poder del Estado frente a la persona humana. Debido a
ello, frente a fenómenos contemporáneos como el de globalización,
el pensamiento jurídico se ha transformado, muy especialmente en
lo que entendía por Estado-nación y, en consecuencia, la teoría de los
5 PEDROZA DE LA VALLE, Susana Thalía, “Los Derechos Humanos en
América La-
tina”, en: El constitucionalismo contemporáneo: Homenaje a Jorge Carpizo,
México,
UNAM, 2013, p. 101.
6 SALAZAR UGARTE, La Democracia constitucional..., pp. 85-86.
97 Revista de Derechos Fundamentales - UNIVERSIDAD VIÑA DEL
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derechos humanos en Latinoamérica
derechos fundamentales ha pasado también por una etapa de cambio
profundo y poniendo nuevos retos al concepto de Estado-nación en
cuanto a nivel de protección y contenido de los derechos humanos, a
la luz del desarrollo del derecho internacional. En efecto, tal desarro-
llo ha permitido que el Estado –hasta hace poco el sujeto de derecho
internacional por antonomasia– se vea hoy acompañado en la escena
internacional por instituciones y fi guras jurídicas supranacionales que
se encargan de reconocer y proteger los derechos de las personas hu-
manas más allá de sus fronteras7 y con independencia de todo vínculo
nacional y de soberanía. Así el derecho internacional, la rama que se
entendía gobernar las relaciones entre Estados y cuya meta era preser-
var y favorecer la coexistencia pacífi ca de los Estados que conforma-
ban la comunidad internacional, tiene también como objetivo el per-
feccionamiento de sistemas jurídicos externos8. Ante la preocupación
de una comunidad internacional ahora ampliada, se ha extendido
asimismo la protección internacional de los derechos humanos ante
los abusos del ejercicio de poder estatal, más allá de los límites tradi-
cionales de su soberanía.
La amplia aceptación internacional del tema ha llevado a la conso-
lidación gradual de un sistema de codifi cación, universal y regional,
de los derechos humanos con el propósito de reconocer los principios,
normas y valores de los derechos y libertades del individuo. Por ejem-
plo, el sistema interamericano puede muy bien ilustrar este desarro-
llo. A partir de la codifi cación de los derechos humanos mediante la
Convención Americana y otros instrumentos regionales que dio inicio
a un largo, aunque, fructífero proceso de maduración de la interna-
cionalización de la tutela de los derechos humanos en la Américas. De
tal manera, la Corte Interamericana, ha señalado que el objeto y fi n
de los tratados de derechos humanos es la protección de los derechos
fundamentales de la persona humana, tanto frente al propio Estado
como frente a los demás Estados partes9.
Actualmente la tendencia de la normativa internacional de dere-
chos humanos es presionar con fuerza el orden interno de los Estados
7 CARBONELL, Los Derechos Fundamentales..., p. 19.
8 ÍÑIGUEZ DE SALINAS, Elizabeth, Jerarquía Constitucional de los
Tratados Internaciona-
les, Bolivia, Editorial Tribunal Constitucional, 2001, pp. 5-6.
9 Corte Interamericana de Derechos Humanos, Opinión Consultiva 2, 24 de
septiem-
bre de 1982 (OC-2/82).
98 Revista de Derechos Fundamentales - UNIVERSIDAD VIÑA DEL
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derechos humanos en Latinoamérica
para empapar y permear el derecho constitucional (en cuanto a sus
valores, principios y espíritu), una perspectiva amplia de los derechos
humanos, a la idea de una unidad jurídica coherente protectora del
individuo, de los grupos y los pueblos10. No es que las constituciones
latinoamericanas modernas dejen de existir o devengan superfl uas a
este respecto tras la importancia de los instrumentos internacionales
en materia de derechos humanos; más bien se trata de propiciar la
conjunción de ordenamientos jurídicos, nacionales e internacionales,
que se complementen a favor de los derechos de la persona humana.
Contra dicha pretensión existe un planteamiento interno de cier-
tos Estados latinoamericanos y que apunta a cómo se confi gura la re-
lación entre los derechos constitucionales y los derechos humanos. En
otras palabras, surge una gran pregunta, qué deberá, principalmente,
aplicar y proteger el Estado, el derecho constitucional o el derecho
internacional en materia de derechos humanos. Bajo sobrepasadas
concepciones de la soberanía, la interrogante pudo tener alguna justi-
fi cación, pero lo cierto es que hoy poca atención se presta a argumen-
tos políticos de soberanía de Estado, no solo en el plano académico
estricto sino, aún más importante, en la práctica latinoamericana
en que quedan algunas constituciones de la región que aún no han
reconocido expresamente en su texto legal o que habiéndolo hecho
impiden la aplicación directa sin obstáculos los derechos humanos
en sus actuaciones internas. Son precisamente estos casos de falta de
recepción los que alientan el debate sobre el proceso de constituciona-
lización de los derechos humanos y que nos atañen.
Ante esta situación el jurista uruguayo Héctor Gross Espiell
postula que la soberanía es hoy sinónima, en términos jurídicos,
del carácter del poder estatal sometido y limitado en el marco de la
subordinación al derecho internacional, especialmente del derecho
internacional convencional nacido de la libre manifestación del poder
soberano del Estado11. Bajo la premisa de este argumento, podemos
decir que ambos sistemas de protección, nacional e internacional, se
fundan en el reconocimiento de que la cuestión de los derechos hu-
10 PÉREZ LUÑO, Antonio Enrique, “Dogmática de los Derechos
Fundamentales y
Transformaciones del Sistema Constitucional”, en: Teoría y Realidad
Constitucional,
N° 20, 2007, p. 498.
11 GROSS ESPIELL, Héctor, Convención Americana y la Convención
Europea de Derechos
Humanos: Análisis Comparativo, Santiago, Editorial Jurídica de Chile,
1991, p 29.
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manos no es necesariamente del dominio o jurisdicción doméstica de
los Estados y que estos, en legítimo uso de la soberanía, puedan con-
venir en la existencia y reconocimiento de regímenes de protección
internacional, tanto de tipo universal como regional12. Dicho de otra
forma y aun juzgados independientes uno del otro, ambos sistemas
normativos resultan compatibles y deberían actuar conjuntamente,
de modo que se integran y prevengan confl ictos13, ya que ambos son
sistemas jurisdiccionales complementarios14 en lo que a la protección
de los derechos humanos se refi era, independientemente de la idea
de soberanía que ejerza el Estado. Asimismo, el sentido y alcance de
las normas de cada cual debería articularse de tal forma que ninguna
anule a la otra, ni estén en pugna, sino que deban aplicarse de tal
modo que se alcance entre ellas una congruencia armonizante15, y en
caso que se produzca confl icto entre el sistema internacional y el sis-
tema nacional, nuestro punto de vista es que debería resolverse con-
forme al principio pro homine16, es decir, deberá prevalecer siempre la
norma que brinde mayor protección y asegure mejor desarrollo de la
persona humana.
12 CANÇADO TRINDADE, Antônio Augusto, “Domestic jurisdiction and
Exhaustion
Local Remedies: A comparative Analysis”, en: Indian Journal of
International Law,
Vol. 25, Issue 04, 1976.
13 LANDA, César. “Aplicación de los Tratados Internacionales en el
Derecho Interno y
la Corte Interamericana de Derechos Humanos”, en: Derecho Internacional
de los De-
rechos Humanos: Memoria del VII Congreso Iberoamericano de Derecho
Constitucional,
México, UNAM, 2002, p. 333.
14 En el Preámbulo de la Convención Americana sobre Derechos Humanos
señala que
la protección internacional de los derechos humanos de naturaleza
convencional es
“coadyuvante o complementaria de la que ofrece el derecho interno de los
Estados
Americanos”.
15 NASH ROJAS, Claudio, Derecho Internacional de los Derechos
Humanos en Chile: Re-
cepción y aplicación en el Ámbito Interno, Santiago, Universidad de Chile,
2012, p. 14.
16 El principio pro homine es un criterio hermenéutico que informa todo el
derecho de
los derechos humanos, en virtud del cual se debe acudir a la norma más
amplia, o
a la interpretación más extensiva, cuando se trata de reconocer derechos
protegidos
e, inversamente, a la norma o a la interpretación más restringida cuando se
trata
de establecer restricciones permanentes al ejercicio de los derechos o su
suspensión
extraordinaria. Este principio coincide con el rasgo fundamental del
derecho de los
derechos humanos, esto es, estar siempre a favor del hombre. PINTO,
Mónica, “El
principio pro homine. Criterios de hermenéutica y pautas para la regulación
de los
derechos humanos”, en: La aplicación de los tratados sobre derechos
humanos por los
tribunales locales, Buenos Aires, Centro de Estudios Legales y Sociales,
1997, p. 163.
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derechos humanos en Latinoamérica
4. DERECHOS HUMANOS Y DERECHOS CONSTITUCIONALES
Para ahondar sobre este tema primero resulta indispensable reco-
nocer que la doctrina constitucional, particularmente en América La-
tina17, distingue entre derechos constitucionales y derechos humanos.
Ella sostiene, en términos generales, que no todos los derechos huma-
nos son derechos fundamentales y que solo son estos últimos los que la
Constitución considera tales18. Así, a la luz de esta doctrina es un grave
error considerar que los derechos humanos se identifi can con los dere-
chos constitucionales y que pueden ser tratados indistintamente. A pe-
sar que la principal justifi cación de ambas nociones sea sin duda el ser
humano, su ámbito de aplicación y sus características jurídicas resultan
ser muy diferentes19. En efecto, aunque ambas protegen al individuo
contra los abusos de poder, cada una emplea un enfoque que difi ere,
no solo de carácter terminológico formal, sino también normativo sus-
tantivo y político, de aquí la importancia de hacer breve aunque muy
claramente la distinción doctrinaria entre ambos.
En primer término, los derechos humanos se defi nen como dere-
chos inherentes al hombre por su sola condición de tal20, nacen al ser
reconocidos a los individuos por su sola condición de seres humanos.
Por lo tanto, se ha señalado, no requieren positivización ni concesión
alguna de la sociedad política21. Es decir, estos derechos no requieren
ser creados o incorporados en las constituciones de cada Estado. En
contraste, los derechos constitucionales o fundamentales son aquellos
que existen si y solo si la Constitución los identifi ca y establece como
tales. En otras palabras, los derechos constitucionales solo adquieren
signifi cado cuando la Constitución los contempla; pero, incluso en
17 En la Unión Europea el concepto de derechos fundamentales es un
concepto amplio,
intercambiable o sinónimo de derechos humanos, ambos conceptos
equivalentes en
valor igualmente jurídicos.
18 AGUILAR CAVALLO, Gonzalo. “Derechos Fundamentales-Derechos
Humanos. ¿Una
Distinción Válida en el Siglo XXI?”, en: Boletín Mexicano de Derecho
Comparado, N°
127, Año XLIII, 2010.
19 SEPÚLVEDA IGUÍNIZ, Ricardo, “El Derecho Constitucional de los
Derechos Hu-
manos”, en: La Reforma Constitucional de derechos humanos: un nuevo
paradigma,
UNAM, México, 2011, p. 264.
20 GOZAÍNI, Osvaldo Alfredo, Derecho Procesal Constitucional y los
Derechos Humanos:
Vínculos y Autonomías, Instituto de Investigaciones Jurídicas, 1995, p. 32.
21 GOZAÍNI, Derecho Procesal Constitucional..., p. 16.
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derechos humanos en Latinoamérica
este caso según Kelsen, no añaden nada a la realidad efectiva del dere-
cho22. Por otra parte, la parte esencial y la naturaleza de los derechos
humanos no necesariamente se encuentran descritos y codifi cados en
instrumentos internacionales; antes bien, estos no se limitan al texto
de tales instrumentos, sino que también implican e integran otras
fuentes y contenidos (no codifi cados), tales como los que aportan la
costumbre y la jurisprudencia internacionales.
En segundo término, los derechos humanos integran una serie de
principios, tales como universalidad23, indivisibilidad24, irreversibi-
lidad25, interdependencia26 y obedecen a un desarrollo progresivo.
Mientras tanto, los derechos constitucionales no establecen ni reco-
nocen expresamente estos principios observados internacionalmente.
Por ejemplo, el principio de universalidad supone que los derechos
humanos son superiores y anteriores a toda estructura estatal y de esta
premisa deriva su aplicabilidad universal; en cambio y por regla gene-
ral, el derecho constitucional no dota de esa característica a los dere-
chos fundamentales y, algunos afi rman que tampoco lo podría hacer,
porque el Estado no puede crear algo que sea anterior o que esté por
encima de la misma estructura estatal27. La Corte Interamericana,
ha señalado que el objeto y fi n de los tratados internacionales de esta
materia son la protección de los derechos fundamentales de los seres
humanos, independientemente de su nacionalidad, tanto frente a su
22 KELSEN, Hans, La Garantía Jurisdiccional de la Constitución (la
justicia constitucio-
nal), México, Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, 2001, p.
142.
23 Por ser inherentes a la persona humana todas las personas son titulares
de derechos
humanos y no pueden invocarse diferencias de regímenes políticos, sociales
y cultura-
les como pretexto para ofenderlos o menoscabarlos.
24 Implica una visión holística de los derechos humanos, en la que todos
los derechos se
encuentran unidos, ya no por razones de dependencia, sino porque de una
forma u
otra ellos forman una construcción. Por lo tanto, si se realiza o se viola un
derecho,
impactará en los otros derechos, más allá de si existe o no una relación de
dependen-
cia inmediata entre ellos.
25 Una vez que un determinado derecho ha sido formalmente reconocido
como inhe-
rente a la persona humana queda defi nitiva e irrevocablemente integrado a
la catego-
ría de aquellos derechos cuya inviolabilidad debe ser respetada y
garantizada.
26 Se refi ere a la medida en que el disfrute de un derecho en particular o
un grupo de
derechos dependen para su existencia de la realización de otro derecho o de
un grupo
de derechos.
27 Ibid., p. 265.
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derechos humanos en Latinoamérica
propio Estado como frente a los otros Estados contratantes28. Así,
los derechos humanos no son válidos, aplicables y exigibles respecto a
un solo Estado o grupo de Estados determinados, sino que contienen
una vocación de aplicación extraterritorial.
Una tercera distinción radica en la fuente jurídica formal de su
producción. Mientras los derechos humanos proceden del derecho
internacional y sus contenidos representan valores o aspiraciones
consensuadas por la comunidad internacional; los derechos consti-
tucionales nacen de la voluntad del poder constituyente tomando en
cuenta ideales y aspiraciones propias de un Estado.
Por último, existen también diferencias terminológicas de los
derechos constitucionales, que no por ser formales, dejan de ser in-
diciarias de una naturaleza diversa. En el ámbito del derecho consti-
tucional los derechos a la libertad, a la vida y a la seguridad personal
contemplados en las constituciones adoptan muy diversas denomi-
naciones: derechos fundamentales, garantías individuales, derechos
del individuo, derechos naturales, bill of rights, etc. Naturalmente,
no ahondaremos en las diferencias doctrinarias que existen para cada
terminología, pues en el fondo, el problema no es la multiplicidad
terminológica, sino de contenido, principios, valores y exigibilidad
que cada Estado les otorga. En el caso contrario, los derechos huma-
nos exhiben una denominación consistente desde el momento mismo
de su creación e integran en ellos todos los principios ya referidos y
reconocidos internacionalmente.
5. ARGUMENTOS PARA LA INCORPORACIÓN DE LOS
DERECHOS HUMANOS EN LAS CONSTITUCIONES
LATINOAMERICANAS
La recepción del derecho internacional por los ordenamientos
internos, en materia de derechos humanos, deriva de reconocer que
el Estado no puede desconocer internamente las normas y principios
que ha contribuido a generar exteriormente29. En efecto, tras ratifi car
un tratado en materia de derechos humanos, un Estado se obliga a
observar y aplicar las normas internacionales pertinentes en su dere-
28 Corte Interamericana de Derechos Humanos. Opinión Consultiva 2, 24
de septiem-
bre de 1982 (OC-2/82).
29 ÍÑIGUEZ DE SALINAS, Jerarquía Constitucional..., p. 7.
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derechos humanos en Latinoamérica
cho interno. La ratifi cación no se reduce solo a la protección interna-
cional sino que también hace indispensable que exista una adopción
o incorporación de las normas internacionales pertinentes en el texto
constitucional, ya que de esta forma los instrumentos en la materia
estarían asimismo bajo la cobertura de la justicia constitucional in-
terna30, lo cual no solo preserva su propia normativa, sino que –al
mismo tiempo– garantiza la seguridad y estabilidad de los compromi-
sos actuales y a contraer en el ámbito internacional31. Además como
mencionamos anteriormente, no es que ambos sistemas sean contra-
rios, sino que se complementan para brindar mayor protección a los
derechos y libertades de las personas.
Por otro lado, el incorporar los derechos humanos en la Constitu-
ción, obedece a que los tribunales locales estarían obligados a aplicar
directamente los instrumentos internacionales que los contienen, tal
y como están llamados a hacerlo ante normas jurídicas de derecho
interno. De esta manera, las cortes locales se convierten, en el ámbito
interno, en verdaderos tribunales de derechos humanos, lo que crea
una retroalimentación virtuosa entre derechos humanos y derecho
constitucional, por lo cual, sería una forma de introducir los derechos
humanos en el ordenamiento nacional positivo32.
Adicionalmente y como lo hemos repetido en varias ocasiones, esta
simultaneidad jurisdiccional permitiría brindar mayor protección al
individuo, pues el tribunal no solo contaría con los mecanismos de
protección domésticos relativos a los derechos constitucionales, sino
que también podría aplicar en resguardo de ellos a la esfera de protec-
ción que el derecho internacional confi ere a los derechos humanos,
los cuales contienen disposiciones y principios universales que no es-
tán necesariamente incorporados o reconocidos por la constitución y
que, por lo mismo, podrían ser aplicados sin limitación alguna por los
tribunales nacionales.
30 NIKKEN, Pedro, La Protección de los Derechos Humanos: Haciendo
Efectiva la Progre-
sividad de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales, en: Revista
IIDH, Vol. 52,
2010, p. 72.
31 CAAMAÑO DOMÍNGUEZ, Francisco et al., Jurisdicción y Procesos
Constitucionales, 2da
ed., Madrid, MacGraw-Hill, 2000. pp. 43-45.
32 ARMIJO, Gilbert, “La Tutela de los Derechos Humanos por la
Jurisdicción Constitu-
cional, ¿Mito o Realidad?”, en: Anuario de Derecho Constitucional
Latinoamericano,
Año XVII, 2011, p. 47.
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derechos humanos en Latinoamérica
Ambos argumentos justifi carían la legitimación que tendría una
persona para reclamar sus derechos humanos ante los tribunales na-
cionales, sin que sea impedido jurídicamente de hacerlo.
Cabe aclarar que en algunas constituciones latinoamericanas,
los mecanismos de protección o garantía judicial de los derechos
constitucionales se denominan “amparo”33, aunque esta institución
recibe distinto nombre según los países, por ejemplo en Brasil se le
llama “mandado de segurança”34, en Chile “recurso de protección”, y
en Colombia “acción de tutela”35. A pesar de las diferentes denomi-
naciones, esta fi gura jurídica tiene por objeto principal procurar el
restablecimiento del derecho o la libertad de que hayan sido objeto
de violación, perturbación o amenaza, a través de un procedimiento
judicial especial, sencillo y sumario36. Con la constitucionalización
de los derechos humanos, el mecanismo constitucional de protección
pertinente no solo cumpliría con la obligación de respetar el conteni-
do de cada derecho, sino también con la de garantizar adecuadamente
su goce y ejercicio37. Con este mecanismo entonces, los jueces podrán
ver ampliada la esfera de protección a la persona humana al aplicar los
derechos humanos, los cuales amplían el catálogo de los derechos y li-
bertades constitucionales; pudiendo, además, servirse para ello de los
valores y principios intrínsecos a estos derechos.
Actualmente, en varios países de América Latina los tribunales
constitucionales han aplicado instrumentos internacionales en mate-
ria de derechos humanos en decisiones internas debido a que aque-
llos, o han sido reconocidos por la Constitución nacional o, mejor
aún, cuando esta los ha incorporado o adoptado expresamente en su
texto legal, lo cual los convierte obligatorios y los garantiza con su
acción o recurso constitucional interno, tal es el caso de Colombia,
México, Costa Rica y Argentina.
33 Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en los artículos
103 y 107.
34 El “mandato de segurança” está establecido en el art. 5o numeral LXIX
de la Consti-
tución brasileña de 1988.
35 Artículo 86 de la Constitución de la República de Colombia.
36 AYALA CORAO, Carlos M., Del amparo constitucional al amparo
interamericano como
institutos para la protección de los derechos humanos, Caracas, Editorial
Jurídica Vene-
zolana, p. 19.
37 Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Observación
General No 31,
CCPR/C/21/Rev.1/Add.13 (2004).
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Por otro lado, existe un grupo de países que muy escasamente han
conllevado decisiones ante los tribunales constitucionales sobre viola-
ciones a los derechos humanos establecidos en los principales instru-
mentos internacionales, debido a que estos no han sido debidamente
incorporados en el ordenamiento interno, y por lo tanto, no son
exigibles por medio del recurso u acción constitucional pertinente.
Dentro de esta categoría podemos mencionar los casos de Venezuela
y Bolivia.
También existen países que impiden la aplicación directa de su
recurso constitucional para proteger todos los derechos humanos
enunciados en los tratados internacionales de la materia pues, se
afi rma, este recurso no estaría constitucionalmente diseñado para la
protección de aquellos en un sentido amplio, sino que proyectado
hacia un determinado grupo de derechos taxativamente enumerados
en su Constitución38. Es el caso del llamado recurso de protección de
Chile que contempla un catálogo taxativo de los derechos protegibles
por esta acción constitucional. Dicho catálogo excluye, o mejor dicho
no incluye algunos de los derechos humanos consagrados en los prin-
cipales instrumentos internacionales, tales como el reconocimiento
de la personalidad jurídica, el principio de la legalidad penal e irre-
troactividad, la protección de la familia, los derechos de los niños y
la nacionalidad, entre otros39. Sin embargo, a pesar de esta limitación
constitucional, los órganos jurisdiccionales, mediante interpretación
han ido desarrollando jurisprudencia expansiva y comprensiva de
otros derechos constitucionales que abarcan estos temas40. Ante esta
38 Artículo 20 de la Constitución chilena. El que por causa de actos u
omisiones arbi-
trarios o ilegales sufra privación, perturbación o amenaza en el legítimo
ejercicio de sus
derechos y garantías establecidos en el artículo 19, números 1o, 2o, 3o
inciso 4o, 5o, 6o, 9o
inciso fi nal, 11o, 12o, 13o, 15o, 16o en lo relativo a la libertad de trabajo y
al derecho a
su libre elección y libre contratación, y a lo establecido en el inciso 4o, 19o,
21o, 22o, 23o,
24o y 25o podrá ocurrir por sí o por cualquiera a su nombre, a la Corte de
Apelaciones
respectiva, la que adoptará de inmediato las providencias que juzgue
necesarias para res-
tablecer el imperio del derecho y asegurar la debida protección del afectado,
sin perjuicio
de los demás derechos que puede hacer valer ante la autoridad o los
tribunales correspon-
dientes. Procederá, también, el recurso de protección en el caso del No 8
del artículo 19,
cuando el derecho a vivir en un medio ambiente libre de contaminación sea
afectado por
un acto u omisión ilegal imputable a una autoridad o persona determinada.
39 AYALA CORAO, Carlos, Del amparo constitucional..., p. 61.
40 Tribunal Constitucional de Chile, Requerimiento de Inaplicabilidad
deducido por
Silvia Peña Wasaff respecto del Artículo 38 ter de la Ley número 18.933,
conocido
106 Revista de Derechos Fundamentales - UNIVERSIDAD VIÑA DEL
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derechos humanos en Latinoamérica
situación y para contrarrestarla, alguna doctrina plantea la necesidad
de modifi car este recurso para ampliarlo a derechos que actualmente
no cubre de manera explícita o de crear una nueva acción protectora
de los derechos humanos, cumpliendo así de buena fe las obligaciones
contraídas en la Convención Americana41.
No todo se torna pacífi co, sin embargo, cuando los derechos
humanos son reconocidos constitucionalmente. En efecto, aunque
resulta loable legitimar a las personas para presentar denuncias sobre
violaciones a los derechos humanos ante los tribunales nacionales,
también esto ha sido criticado por algunos juristas al considerar que
la reparación de la violación en el ámbito nacional es limitada ya que
las acciones o recursos constitucionales internos no contemplan –por
lo general– el concepto y alcance de reparación pecuniaria; a diferen-
cia de lo que sucede en el ámbito internacional en que las violaciones
a los derechos humanos habilitan reparación de ese tipo. En otros tér-
minos, la jurisprudencia internacional42 ha estado a favor no solo de
declarar la violación de un derecho y su restablecimiento formal, sino
que ha ido más allá hasta contemplar también sanciones pecuniarias a
favor de las víctimas quienes sufrieron daños y perjuicios por la actua-
ción u omisión del Estado. La tendencia vigente en numerosos países
de América Latina es la de concebir la acción o recurso constitucional
como meramente interdictal43 y declarativa; por lo mismo, limitando
el efecto establecedor o constitutivo, sin entrar a determinar conde-
nas pecuniarias ni indemnizaciones por los daños causados antes del
restablecimiento del derecho violado44. En estos países, la indemniza-
como Ley de Isapres, en Recurso de Protección contra Isapre ING Salud
S.A., Rol
de Ingreso número 4972-2007, de la Corte de Apelaciones de Santiago, rol
número
976-2007, sentencia de fecha 26 de junio de 2008, par. 25.
41 NOGUEIRA ALCALÁ, Humberto, “El Recurso de Protección en el
contexto del Am-
paro de los Derechos Fundamentales Latinoamericanos e interamericano”,
en: Ius et
Praxis, vol. 13, N° 1, 2007, pp. 75-134.
42 Caso de los Niños de la Calle vs Guatemala (Villagrán Morales y otros)
vs Guatemala,
Caso Godínez Cruz vs Honduras, Caso Aloeboetoe y otros vs Surinam, ante
la Corte In-
teramericana de Derechos Humanos.
43 El interdicto es una fi gura procesal mediante la cual el poseedor puede
defender la
posesión que ejerce y que se ve amenazada, bien por su despojo o por una
perturba-
ción y solicita el cautelamiento de su derecho posesorio al Estado, el
ejercicio de la
acción procesal y el nacimiento de la pretensión posesoria.
44 NIKKEN, La Protección..., p. 80.
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SERGIO REA GRANADOS / El reconocimiento constitucional de los
derechos humanos en Latinoamérica
ción pecuniaria del derecho violado solo se obtiene por medio de los
procedimientos judiciales ordinarios en materia civil de cada Estado,
lo que de paso estaría violando uno de los principios fundamentales
del derecho internacional: la responsabilidad de los Estados.
Excepción a esa tendencia general es la que se observa en países
como Colombia, México y Costa Rica, en donde el recurso de consti-
tucionalidad sí puede generar un pronunciamiento judicial defi nitivo,
que incluya condenas patrimoniales45. Sin embargo, esto no obedece
a una regla general sobre reparación, aplicable en todos los casos de
violaciones a los derechos humanos; tal y como sí lo establecen los tri-
bunales internacionales en cuanto a la fi gura de reparación46.
Otro de los obstáculos que, en la práctica, enfrenta la tutela jurídi-
ca de los derechos humanos en manos de las jurisdicciones latinoame-
ricanas es el desconocimiento de los instrumentos internacionales47,
sobre todo cuando la propia Constitución no es clara en cuanto a
su aplicación e incorporación. De aquí la importancia que la Cons-
titución respectiva los considere en su texto legal de manera clara y
expresa para que los distintos operadores (abogados, fi scales, jueces
y otros), no solo los conozcan y apliquen, sino que tengan un entre-
namiento adecuado sobre el uso y manejo de dichos instrumentos,
además de la incipiente jurisprudencia internacional. Esto con la fi -
nalidad de poder resolver estos confl ictos apropiadamente y conforme
a derecho. Un ejemplo de esto es el caso colombiano, que tras haber
reformado su Constitución para reconocer estos derechos inició una
campaña destinada a alentar una mayor toma de conciencia sobre la
importancia de la tutela de los derechos humanos por los tribunales
45 CANOVA GONZÁLEZ, Antonio, “Protección de los Derechos
Constitucionales en los
Países de Iberoamérica”, en: El Derecho Público a Comienzos del Siglo
XXI. Estudios en
homenaje al Profesor Allan R. Brewer Carías, Madrid, T.I. Civitas
Ediciones SL, 2003,
p. 1118-1119.
46 Las reparaciones constituyen el horizonte natural de las expectativas
individuales y
sociales en los casos contenciosos. Sin reparación quedan fi rmes las
consecuencias de
la violación cometida, salvo en lo relativo a la satisfacción honoraria que
deriva de la
mera declaración de que el Estado ha violado un derecho del individuo, aun
cuando
esta declaración no siempre basta, como es obvio, para reparar el daño
moral causa-
do. GARCÍA RAMÍREZ, Sergio, “El acceso de la víctima a la jurisdicción
internacional
sobre derechos humanos”, en: Revista Instituto Interamericano de Derechos
Humanos,
Vol. 32-33, 2002, p. 259.
47 AYALA CORAO, Del amparo constitucional..., p. 64.
108 Revista de Derechos Fundamentales - UNIVERSIDAD VIÑA DEL
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SERGIO REA GRANADOS / El reconocimiento constitucional de los
derechos humanos en Latinoamérica
y, como consecuencia, los órganos jurisdiccionales del país se han
pronunciado en diversas decisiones internas sobre la jurisprudencia
internacional en materia de derechos humanos48, lo cual contribuye a
la efectividad de estos derechos en el ordenamiento interno.
Por otro lado, cabe aclarar que tras contar el Estado con estos me-
canismos jurisdiccionales de protección nacional, ello no quiere decir
que las personas estén impedidas de poder acudir a la jurisdiccional
internacional. Antes bien, los sistemas nacionales deben ser compa-
tibles y no excluyentes del sistema internacional, ya que los derechos
humanos no son exclusivos a la jurisdicción interna de los Estados.
Esto debido a que jurídica y políticamente es una cuestión internacio-
nalizada en la que las competencias de control internacional, aunque
subsidiarias de las existentes en el derecho interno, juegan también, a
nivel universal y regional, un papel esencial49.
De todo lo anterior fl uye la tremenda importancia de robustecer
el derecho interno mediante la constitucionalización de los derechos
humanos para que las garantías judiciales nacionales (llámese amparo,
acción de tutelo o recurso de protección) protejan en primera instan-
cia los derechos humanos, y así evitar que se acuda al sistema inter-
nacional. La idea primordial es que estos derechos se transformen en
una realidad, en el contexto interno, y para ello, la labor primordial
de que se garanticen mediante recursos efectivos contra las violaciones
de derechos humanos a nivel local.
Un argumento adicional a favor de introducir plenamente el con-
cepto de derechos humanos en las constituciones latinoamericanas es
el de fortalecer la aplicación preferente de los tratados en esta materia,
cuando esta sea más favorable a la persona humana. Aquí, el indivi-
duo pasa a constituir el sujeto de derecho primordial y cuya conside-
ración otorga unidad al derecho internacional y nacional. En caso de
confl icto entre ambos sistemas de normas jurídicas, debería prevalecer
la norma de legitimidad mayor bajo el estándar de ser aquella que
brinde la mayor protección50; y no aquella que menoscabe derechos
o grados de protección ya alcanzados. En efecto, de acuerdo con
uno de los principios fundamentales del derecho internacional de los
48 Sentencia C-574/92 de fecha 28.10.92, sentencia C225/95, sentencia C-
225/95 y
sentencia C-574/92. Gaceta de la Corte Constitucional, República de
Colombia.
49 ÍÑIGUEZ DE SALINAS, Jerarquía Constitucional..., p. 24.
50 LANDA, Aplicación de los Tratados..., p. 323.
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SERGIO REA GRANADOS / El reconocimiento constitucional de los
derechos humanos en Latinoamérica
derechos humanos: el principio de progresividad, estos derechos y li-
bertades se encuentran en constante evolución, lo cual implica el me-
joramiento paulatino de las condiciones que aseguren estos derechos;
sin que exista decaimiento o disminución en los contenidos y niveles
de aseguramiento o protección ya alcanzados. En otras palabras, estos
derechos deben ser cada vez más favorables a los ciudadanos51, en
forma y fondo, y con independencia de los alcances que se otorguen a
los derechos constitucionales.
Cabe enfatizar que incorporar o reconocer a los derechos humanos
en la Constitución no signifi ca que ellos minen o estén en contra de
los derechos constitucionales. Por el contrario, y tal como lo postula
la primacía de la persona humana52, ello signifi ca ampliar la esfera
de libertades y derechos del individuo, tesis nuclear de la doctrina de
derechos humanos. El mismo razonamiento supone que la lista de
los derechos que estén en la Constitución no debe ser un universo
cerrado, sino más bien, un catálogo ilustrativo, numerus apertus, de
derechos y libertades que permita acrecentar la esfera de protección a
favor de la persona, por ejemplo, a través de interpretación jurisdic-
cional progresiva exclusivamente en lo que a mejoramiento progresivo
y defensa de los derechos humanos se refi era.
El fenómeno de extensión continuada e irreversible de los dere-
chos humanos, tanto en número como en contenido, efi cacia y vi-
gor53 es una tendencia actual en el mundo occidental. En los últimos
años, aunque con distinto grado y nivel de implementación efectiva,
América Latina se ha sumado a esta tendencia, al elevar a nivel consti-
tucional los tratados internacionales en materia de derechos humanos
en la mayoría de sus países.
6. TÉCNICAS DE INCORPORACIÓN DE LOS DERECHOS
HUMANOS EN LA CONSTITUCIÓN
En este apartado desarrollaremos la noción del nivel de implemen-
tación efectiva o efi cacia de las normas de derechos humanos.
51 AYALA CORAO, Del amparo constitucional..., p. 55.
52 ADAME GODDARD, Jorge, Filosofía Social para Juristas, México,
McGraw-Hill, 1998,
pp. 83-108.
53 AYALA CORAO, Del amparo constitucional..., p. 55.
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SERGIO REA GRANADOS / El reconocimiento constitucional de los
derechos humanos en Latinoamérica
En primer término, cabe aclarar que el hecho que un Estado con-
forme a su legislación interna ratifi que un tratado en materia de dere-
chos humanos. No conlleva necesaria ni automáticamente el que sus
contenidos o mecanismos de protección se apliquen directa e inme-
diatamente; sino que, esto está ligado inextricablemente al modo de
integración o incorporación del tratado en el ámbito jurídico interno
de cada país.
Por ejemplo, en los países en que la incorporación de los tratados
internacionales es automática como consecuencia de la ratifi cación o
adhesión y del hecho que el tratado de marras esté en vigor respecto
de ese particular Estado, en general, se admite que el tratado se apli-
ca directamente y pueda ser invocado como derecho positivo ante el
juez nacional. En cambio, en los sistemas jurídicos nacionales que
requieren una ley posterior a la entrada en vigencia del tratado como
condición para su aplicación interna, la cuestión es más compleja y
no puede afi rmarse de manera absoluta la aplicabilidad e invocación
directa del tratado vigente en el derecho interno54.
La doctrina ha identifi cado diversas técnicas utilizadas para incor-
porar los derechos humanos al rango constitucional, las que podemos
clasifi car así: primero, por la vía de someter la interpretación de los
derechos a los instrumentos internacionales sobre derechos humanos;
segundo, mediante el reconocimiento expreso de los derechos huma-
nos; y, por último, por vía de las cláusulas abiertas (no taxativas) de
los derechos constitucionales55. Las constituciones, no huelga recor-
darlo, no siempre utilizan con claridad estas técnicas y, en ocasiones,
utilizan más de una simultáneamente56. Sin embargo, con indepen-
dencia de la vía empleada, lo relevante es el impacto o infl uencia que
tienen los derechos humanos en el derecho constitucional debido a
que la protección de estos es inherente a la estructura y funciones del
Estado democrático, quien adquiere el compromiso de protegerlos,
no solo en el ámbito internacional sino también al nivel de su dere-
cho interno.
La primera de estas técnicas: interpretar los derechos constitucio-
nales a la luz de los instrumentos en materia de derechos humanos,
es viable cuando la Constitución dispone expresamente como uno de
54 GROSS ESPIELL, Convención Americana.... p. 207.
55 AYALA CORAO, Del amparo constitucional..., p. 40.
56 AYALA CORAO, Del amparo constitucional..., p. 40
111 Revista de Derechos Fundamentales - UNIVERSIDAD VIÑA DEL
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SERGIO REA GRANADOS / El reconocimiento constitucional de los
derechos humanos en Latinoamérica
sus principios que la interpretación de las normas relativas a derechos
fundamentales puede o debe hacerse atendiendo a lo establecido en
los instrumentos internacionales en la materia. Esta técnica ha sido
adoptada, entre otras, por las constituciones de España57 y Portugal58
y, sin lugar a dudas ha infl uido en la redacción del texto constitucio-
nal de Colombia59, el cual permite la interpretación de según los tra-
tados internacionales en el tema. Así, los tribunales60 de este país han
interpretado los instrumentos internacionales pertinentes para cuali-
fi car el ámbito y extensión de los derechos constitucionales, siendo el
efecto de sus sentencias de alcance nacional y vinculante.
Esta técnica de aplicación considera que todos los principios re-
conocidos internacionalmente de derechos humanos: universalidad,
progresividad, indivisibilidad, interdependencia, entre otros, repre-
sentan criterios de optimización interpretativa de los derechos funda-
mentales, debido a que conducen a su realización y observancia plena
e inmejorable a favor del individuo, orientando el proceder de toda
autoridad en el cumplimiento del mandato y obligación bajo respon-
sabilidad internacional de promover, respetar, proteger y garantizar
los derechos humanos reconocidos en los tratados internacionales de
la materia61.
Por otro lado, cabe resaltar que la técnica en comento es la menos
utilizada por los países latinoamericanos en sus constituciones debido
los problemas para determinar el sentido correcto de esta a favor de
los derechos humanos, ya que la confi guración del lenguaje empleado
en los preceptos constitucionales puede originar ambigüedades en la
valoración y participación de los instrumentos internacionales dentro
del derecho interno; y, como consecuencia, devenir en un inade-
57 Artículo 10,2 Constitución de España.
58 Artículo 16,2 Constitución de Portugal.
59 Artículo 93. Constitución de Colombia. Los derechos y deberes
consagrados se in-
terpretarán de conformidad con los tratados internacionales sobre derechos
humanos
ratifi cados por Colombia.
60 Sentencia de la Corte Constitucional de Colombia de fecha 22 de febrero
de 1996
con motivo de decidir la impugnación por inconstitucionalidad de la ley
destinada
a regular las trasmisiones de televisión. La Corte para interpretar la libertad
de ex-
presión del pensamiento y el derecho constitucional a informar interpretó el
artículo
19.2 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y el artículo
13.2 de la
Convención Americana de Derechos Humanos.
61 CARBONELL, Los Derechos Fundamentales..., p. 11.
112 Revista de Derechos Fundamentales - UNIVERSIDAD VIÑA DEL
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derechos humanos en Latinoamérica
cuado enfoque jurídico para la promoción y defensa de los derechos
humanos. En efecto, no siempre se alcanza el resultado de una inter-
pretación adecuada debido a los problemas para establecer el carácter
valorativo de la selección de la norma aplicable, así como en fi jar la
califi cación jurídica de los hechos y esclarecer el sentido y alcance del
lenguaje legal62. Así, el verdadero objeto y fi n de emplear los instru-
mentos internacionales en el derecho interno como instrumentos para
la interpretación de los derechos fundamentales no se sería completa-
mente alcanzado, para que estos puedan ser entendidos, ampliados,
defendidos y materializados.
Así, siempre existe el riesgo de la interpretación política de estos
derechos, distinta a la valoración desapasionada y ponderada de la
jurisdicción. Una interpretación política presupone que la obligato-
riedad de un derecho reconocido por una convención o tratado en
verdad depende del valor jurídico y jerárquico que internamente se
asigne al derecho63. De esta manera, un Estado podría no cumplir
con dar el alcance pleno a los derechos humanos presentes en los
instrumentos internacionales a los que ha ratifi cado o adherido, de-
bido a una interpretación inadecuada del valor que a tales derechos
se reconoce internamente; o bien, podría considerarlos contrarios a
sus principios o intereses. En este caso, la interpretación podría darse
discrecionalmente para admitir un derecho determinado como funda-
mental, por lo que pondría en difi cultad el verdadero sentido y fi n del
alcance de los instrumentos internacionales en la misma materia.
La segunda técnica para incorporar los derechos humanos al rango
constitucional es declarar su reconocimiento expreso, con prescinden-
cia de las normas sobre el rango de los tratados y demás instrumentos
internacionales64. Esta técnica, normalmente, puede emplear dos mo-
dalidades formales: la primera, que el reconocimiento se encuentre en
el preámbulo; y la segunda, que lo incorpora en el texto del articulado
62 SANZ BURGOS, Raúl, “Sobre la Interpretación de los Derechos
Fundamentales”, en:
Derechos Humanos: Temas y Problemas, México, Editorial UNAM, 2010,
p. 388.
63 GOZAÍNI, Derecho Procesal Constitucional..., p. 32.
64 AYALA CORAO, Del amparo constitucional..., p. 42.
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SERGIO REA GRANADOS / El reconocimiento constitucional de los
derechos humanos en Latinoamérica
general de las constituciones. Emplean esta técnica: Guatemala65,
Chile66, Brasil67 y Nicaragua68.
Un problema práctico que supone esta vía es el de la enumeración
expresa de los instrumentos internacionales concernidos, lo que im-
plica siempre un riesgo de omisión y/o desactualización con respecto
a nuevos instrumentos en el área; y, además, podría limitar la relación
y alcance que estos pudieran tener con nuevos instrumentos.
Si bien es cierto que la implementación y la protección nacional
de los derechos humanos exige cierto grado de certidumbre jurídica
respecto a los estándares exigibles sobre cada derecho, también es
una realidad la vaguedad que hoy en día enfrentan los derechos eco-
nómicos, sociales y culturales; así como la siempre cambiante inter-
pretación de los derechos civiles y políticos de conformidad con las
resoluciones de órganos internacionales, lo que parecería dejar abierto
un margen de incertidumbre respecto del estándar de los derechos69.
La valoración internacional de los derechos humanos está siempre en
65 La Constitución de Guatemala en el preámbulo señala que la fi nalidad
de dicha carta
es... impulsar la plena vigencia de los derechos humanos dentro del orden
institucio-
nal estable, permanente y popular, donde gobernados y gobernantes
procedan con
absoluto apego al derecho.
66 La cláusula declarativa fue incorporada a la Constitución de 1980 en las
modifi cacio-
nes introducidas en 1989, entre las cuales se agregó en el artículo 5 II de la
Constitu-
ción que establece: el ejercicio de la soberanía reconoce como limitación el
respeto a
los derechos esenciales de la naturaleza humana. Es deber de los órganos
del Estado
respetar y promover tales derechos, garantizados por esta Constitución, así
como por
los tratados internacionales ratifi cados por Chile y que se encuentren
vigentes.
67 Artículo 5 (2) Constitución de Brasil, el cual establece que los derechos
y garantías
expresos en esta Constitución no excluyen otros resultantes del régimen y
de los
principios por ella adoptados, o de los tratados internacionales en que la
República
Federativa de Brasil sea parte.
68 Artículo 46 de la Constitución Política de la República de Nicaragua, el
cual señala
que en el territorio nacional toda persona goza de la protección estatal y del
recono-
cimiento de los derechos inherentes a la persona humana, del irrestricto
respeto, pro-
moción y protección de los derechos humanos, y de la plena vigencia de los
derechos
consignados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos; en la
Declara-
ción Americana de Derechos y Deberes del Hombre; en el Pacto
Internacional de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales y en el Pacto Internacional de
Derechos
Civiles y Políticos de la Organización de las Naciones Unidas; y en la
Convención
Americana de Derechos Humanos de la Organización de Estados
Americanos.
69 SERRANO, Sandra, “Obligación del Estado frente a los Derechos
Humanos y sus Prin-
cipios Rectores: una relación para la Interpretación y Aplicación de los
Derechos”, en:
114 Revista de Derechos Fundamentales - UNIVERSIDAD VIÑA DEL
MAR - No 11 (2014), pp. 93-124
SERGIO REA GRANADOS / El reconocimiento constitucional de los
derechos humanos en Latinoamérica
constante evolución y, por lo tanto y hasta cierto grado, esto genera
incertidumbre en los Estados acerca de una correcta interpretación
de los instrumentos internacionales sobre derechos humanos y que se
hallaren expresamente listados en su Constitución.
Por último, la tercera vía de incorporación es a través de cláusulas
abiertas (no taxativas) en que la Constitución considera como derechos
humanos, todos aquellos inherentes a la persona humana e, incluso,
reconoce a todos aquellos así declarados en instrumentos internacio-
nales sobre la materia70. Estas cláusulas disponen que la declaración o
enunciación de los derechos contenida en la Constitución, no es única
o limitativa sino, al contrario, son igualmente constitucionales todos
aquellos derechos que no estén enumerados expresa o explícitamente
en el texto fundamental, pues implícitamente son tenidos como tales71.
Esta técnica es utilizada por la mayoría de las constituciones latinoame-
ricanas, entre ellas, Argentina72, Uruguay73 y Perú74.
7. JERARQUÍA DE LOS TRATADOS INTERNACIONALES EN
MATERIA DE DERECHOS HUMANOS
Un asunto relevante acerca de la constitucionalización de los dere-
chos humanos consiste en determinar qué valor o jerarquía normativa
Derechos Humanos en la Constitución. Comentarios de Jurisprudencia
Constitucional e
Interamericana, México, Suprema Corte de Justicia de la Nación, 2013 p.
99.
70 BREWER-CARIAS, Allan R. “La Aplicación de los Tratados
Internacionales sobre De-
rechos Humanos en el Orden Interno: Estudio de Derecho Constitucional
Compa-
rado Latinoamericano”, en: Seminario sobre el Sistema Interamericano de
Protección de
los derechos Humanos, Suprema Corte de Justicia de la Nación, México,
2006, p. 2
71 AYALA CORADO, Del amparo constitucional..., p. 151.
72 Artículo 33 Constitución de Argentina, la cual señala que las
declaraciones, derechos
y garantías que enumera la Constitución, no serán entendidos como
negación de
otros derechos y garantías no enumerados; pero que nacen del principio de
la sobera-
nía del pueblo y de la forma republicana de gobierno.
73 Artículo 72 Constitución de Uruguay, la cual señala que la enumeración
de derechos,
deberes y garantías hecha por la Constitución, no excluye los otros que son
inheren-
tes a la personalidad humana o se derivan de la forma republicana de
gobierno
74 Artículo 3 Constitución de Perú, la cual señala que la enumeración de
los derechos
establecidos en este capítulo no excluye los demás que la Constitución
garantiza,
ni otros de naturaleza análoga o que se fundan en la dignidad del hombre, o
en los
principios de soberanía del pueblo, del Estado democrático de derecho y de
la forma
republicana de gobierno.
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MAR - No 11 (2014), pp. 93-124
SERGIO REA GRANADOS / El reconocimiento constitucional de los
derechos humanos en Latinoamérica
otorga la propia Constitución a las declaraciones y tratados internacio-
nales sobre derechos humanos en relación con las normas propiamente
constitucionales75. El asunto es capital pues incide en la cuestión prác-
tica de establecer cuál norma prevalece en caso de confl icto entre las
reglas de derecho internacional y las de derecho interno, y que es una
materia que se reconoce regida por el derecho constitucional de cada
país76. Así, cada Estado establece internamente la aplicación de dichos
instrumentos de acuerdo al valor y rango que su propio ordenamiento
les otorga, ya sea porque así lo señala expresamente en su texto legal, o
bien, por interpretación de los tribunales nacionales.
La doctrina reconoce cuatro formas diferentes de reconocer el
rango y valor de los derechos humanos en el ámbito constitucional,
denominadas supraconstitucional, constitucional, supralegal o sim-
plemente legal77.
En el caso de Costa Rica78, Honduras79 y Guatemala80 sus consti-
tuciones contemplan un sistema supraconstitucional, es decir, uno en
que las normas de derecho internacional tienen un valor superior a las
normas de derecho interno, aunque también se establece que aquellas
no pueden modifi car a la Constitución. En otras palabras, los tratados
prevalecen sobre las leyes nacionales, sin que estos puedan alterar el
sentido y alcance de la Constitución.
En los sistemas de rango constitucional, los tratados internaciona-
les se equiparan en jerarquía normativa a la de la constitución. O sea,
75 BREWER-CARIAS, La Aplicación..., p. 17.
76 JIMÉNEZ DE ARÉCHAGA, Eduardo, “La Convención Interamericana
de Derechos
Humanos como derecho interno”, en: Revista IIDH, Instituto
Interamericano de De-
rechos Humanos, 1998, pp. 27-28.
77 PIZA, Rodolfo y TREJOS, Gerardo, Derecho Internacional de los
Derechos Humanos: La
Convención Americana, San José, Editorial Juricentro, 1989.
78 Constitución de Costa Rica. Artículo 7. Los tratados públicos, los
convenios inter-
nacionales y los concordatos debidamente aprobados por la Asamblea
Legislativa,
tendrán desde su promulgación o desde el día que ellos designen, autoridad
superior
a las leyes.
79 Constitución de Honduras. Artículo 18. En caso de confl icto entre el
tratado o con-
vención y la Ley prevalecerá el primero.
80 Artículo 46 señala que en materia de derechos humanos, los tratados
tienen preemi-
nencia sobre el derecho interno. Por lo cual, independientemente de su
ubicación su-
pranacional, en todo caso, los tratados sobre derechos humanos, tienen una
jerarquía
superior a las leyes y demás normas de derecho interno.
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SERGIO REA GRANADOS / El reconocimiento constitucional de los
derechos humanos en Latinoamérica
los tratados internacionales tienen rango constitucional, como sucede
en Perú81 y Argentina82.
Por otro lado, tenemos a los países que han incluido en sus textos
fundamentales una jerarquía de los tratados internacionales por sobre
la de las normas internas, pero inmediatamente por debajo de la jerar-
quía suprema asignada a la propia constitución, como es el caso de las
constituciones de Chile, Colombia83, El Salvador84 y Paraguay85.
Por último, los sistemas que asignan rango simplemente legal,
confi eren a los tratados internacionales la misma jerarquía que la ley
interna. Este es el rango más difundido y adoptado entre los Estados
latinoamericanos y se encuentra, por ejemplo, en las constituciones
de México86, Ecuador87 y Uruguay88.
81 Constitución del Perú. Disposiciones fi nales y transitorias. Cuarta. Las
normas rela-
tivas a los derechos y a las libertades que la Constitución reconoce se
interpretan de
conformidad con la Declaración Universal de Derechos Humanos y con los
tratados
y acuerdos internacionales sobre las mismas materias ratifi cados por el
Perú.
82 Constitución de Argentina. Artículo 75. Corresponde al Congreso: 22.
Aprobar o desechar
tratados concluidos con las demás naciones y con las organizaciones
internacionales y los concor-
datos con la Santa Sede. Los tratados y concordatos tienen jerarquía
superior a las leyes.
83 Artículo 93 que los tratados y convenios internacionales ratifi cados por
el Congreso,
que reconocen los derechos humanos y que prohíben su limitación en los
estados de
excepción, prevalecen en el orden interno. Los derechos y deberes
consagrados en
esta Carta, se interpretarán de conformidad con los tratados internacionales
sobre
derechos humanos ratifi cados por Colombia.
84 Artículo 144, el cual señala que en caso de confl icto entre el tratado y la
ley, prevalece
el tratado. De igual forma el artículo 145 señala que no se podrá ratifi car
los tratados
en que se restrinjan o afecten de alguna manera las disposiciones
constitucionales, a
menor que la ratifi cación se haga con las reservas correspondientes. Las
disposiciones
del tratado sobre las cuales se hagan las reservas no son ley de la República.
85 FIX-ZAMUDIO, Héctor y VALENCIA CARMONA, Salvador,
Derecho Constitucional
Mexicano y Comparado, México, Porrúa, 2000, p. 484-490.
86 Artículo 133 señala que la Constitución, las leyes del congreso de la
Unión que ema-
nen de ella y todos los tratados internacionales que estén de acuerdo con la
misma,
celebrados y se celebren por el Presidente de la República, con aprobación
del Sena-
do, serán Ley Suprema de toda la Unión.
87 La Constitución es la ley suprema del Estado. Las normas secundarias y
las demás
de mejor jerarquía deben mantener conformidad con los preceptos
constitucionales.
No tienen valor alguno de las leyes, decretos, ordenanzas, disposiciones y
tratados o
acuerdos internacionales que, de cualquier modo, estuvieren en
contradicción con la
Constitución o alteren sus prescripciones.
88 Artículo 6, el cual hace referencia a los tratados internacionales y al
derecho internacio-
nal, no dispone expresamente su rango o jerarquía en el ordenamiento
jurídico interno.
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derechos humanos en Latinoamérica
8. EL IMPACTO DE LA CONSTITUCIONALIZACIÓN DE LOS
DERECHOS HUMANOS
El tema de la jerarquía de los tratados internacionales en materia
de derechos humanos ha cobrado importancia en los ordenamientos
jurídicos latinoamericanos y de aquí que resulte necesario analizar su
impacto en la protección de aquellos en el ámbito nacional. Sin em-
bargo, algo que muchas veces se soslaya en el análisis es que una de las
principales consecuencias de la constitucionalización de los derechos
humanos expresamente –que es previa al tema jerárquico– es que la
misma se lleva a cabo con total independencia del problema de la je-
rarquía interna de los tratados internacionales que los consagran. En
consecuencia, el problema jurídico-formal tradicional de la jerarquía
de los tratados en el derecho interno deja de tener relevancia atendido
que, desde el punto de vista material o de su contenido (los derechos
humanos), sus normas inequívocamente se equiparan en rango al
de aquellas de los derechos constitucionales. En otras palabras, los
derechos humanos, por esta vía, son igualados a los derechos de la
Constitución89, Con lo que podría darse término así a la larga y exte-
nuante discusión de muchos de los Estados latinoamericanos sobre la
jerarquización de las normas y la aplicabilidad que tienen los derechos
humanos consagrados en los principales instrumentos internacionales.
Además de la superación del confl icto de la jerarquía de los dere-
chos humanos, también existen otras razones de peso acerca de lo que
implica incorporar los derechos humanos en la Constitución, algunas
de ellas son las siguientes.
En primer lugar, al devenir normas constitucionales, los derechos
humanos adquieren legitimidad y validez indiscutida dentro del or-
denamiento jurídico local. Los derechos así incorporados se ubican
en el mismo rango normativo que los derechos constitucionales y por
lo tanto en la cúspide del ordenamiento jurídico interno. Esto es muy
relevante si se considera que la constitución es la fuente suprema de
producción normativa, con respecto a la cual ninguna disposición de
inferior jerarquía podrá oponerse, perturbar o contravenir sus objeti-
vos o fi nalidades, ni sus principios y valores.
En segundo lugar y tomando en consideración lo anterior, cuando
una constitución reconoce expresamente los derechos humanos, im-
89 AYALA CORAO, Del amparo constitucional..., p. 39.
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derechos humanos en Latinoamérica
plícitamente reconoce también los principios y valores que los infor-
man, entre ellos, el principio internacional de desarrollo progresivo,
ya analizado y por el cual los derechos reconocidos en los instrumen-
tos internacionales deben ser susceptibles de ampliación y mejora-
miento paulatino. Puesto que los derechos humanos codifi cados en
tratados internacionales no son más que un mínimo, su progresión
está en manos de los Estados, y las medidas que estos adopten a su
respecto deben ser deliberadas, concretas y orientadas hacia el cum-
plimiento de buena fe de las obligaciones que a ellos se refi eren90. La
misma progresividad de los derechos humanos debe entenderse como
irreversible91, esto es, que las medidas estatales que le atañan deben
siempre apuntar al mayor benefi cio de la persona humana y nunca
suponer restricción o menoscabo.
En tercer término, reconocer explícitamente estos derechos en la
carta magna permite brindar mayor protección al individuo, quien
podrá accionar el aparato jurisdiccional alegando no solo violacio-
nes a los derechos constitucionales, sino también violaciones a los
derechos humanos reconocidos por el Estado. Aquí se trata de los
mecanismos de protección constitucional ya analizados: el amparo o
la acción o recurso de protección constitucional, los cuales permiten
proteger judicialmente los derechos humanos. Esta garantía judicial
no solo cumple con la obligación internacional de proteger sino tam-
bién de reconocer la facultad de las personas de poder exigir sus dere-
chos para que estos se materialicen.
No obstante las numerosas implicaciones a favor de constituciona-
lizar los derechos y libertades de la persona humana contemplados en
los tratados internacionales, cabe señalar que no basta con solo tenerlos
garantizados en el texto de la Constitución, sino que también es im-
portante que tales derechos se encuentren en e inspiren todo el ordena-
miento jurídico interno y el actuar mismo de la administración. Así, se
requiere un proceso integral de aplicación que llegue hasta los detalles
más concretos de ejecución en todos los niveles: legislativo, administra-
tivo, judicial, y sociopolítico92. Tal y como afi rma Héctor Fix-Zamudio
90 Comité Derechos Económicos Sociales y Culturales, Observación
General 3. La Índole
de las Obligaciones de los Estados Partes (HRI/GEN/1/Rev. 9 Vol. I, 2008,
p. 206)
1990 párr. 2.
91 Revista IIDH, p 73.
92 SEPÚLVEDA, El Derecho Constitucional..., p. 279.
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MAR - No 11 (2014), pp. 93-124
SERGIO REA GRANADOS / El reconocimiento constitucional de los
derechos humanos en Latinoamérica
“el mayor reto de los derechos humanos a escala mundial consiste en
desarrollar mecanismos (técnicas de garantía) para hacerlos efi caces93.
De acuerdo con el principio de progresividad, el cual está relacio-
nado al avance en el disfrute y protección de los derechos humanos,
los Estados latinoamericanos deberían adoptar las medidas internas
necesarias para proteger a las personas humanas. De igual forma, los
Estados latinoamericanos que los reconocen directamente en su cons-
titución permiten ampliar el alcance del derecho internacional de los
derechos humanos en el ordenamiento interno. Pues, al reconocerlos
en el texto constitucional, también permiten que los tribunales nacio-
nales puedan aplicar o interpretar un tratado de esta materia en sus
decisiones jurídicas.
Sabemos que este proceso de incorporación implica modifi cacio-
nes sustanciales al derecho constitucional. Sin embargo, es necesario
reconocer la importancia y benefi cios que tiene este tema en el ám-
bito local, sobre todo para brindar mayor protección y seguridad a la
persona humana y, de una vez, hacer realidad el objetivo de estos.
9. CONCLUSIÓN
Los derechos humanos implican obligaciones a los Estados de respe-
tarlos, garantizarlos y satisfacerlos, y por lo tanto, los Estados latinoame-
ricanos deben adoptar todas las medidas legales para implementarlos.
En primer lugar, aquellos países de América Latina que todavía no
reconocen directamente en su Constitución el derecho internacional
de los derechos humanos, existen razones sufi cientes y de peso para
incorporar este en su texto constitucional.
En segundo lugar, aquellos que ya lo han realizado, los obliga a to-
mar las medidas internas necesarias para que estos derechos se vuelvan
una realidad latente y permanente a favor de la protección y respeto
de los derechos y libertades de las personas. No se trata solo de reco-
nocerlos e incorporarlos constitucionalmente, sino también de vencer
internamente aquellos obstáculos que impiden sus efectos legales y su
correcta implementación.
93 Héctor FIX-ZAMUDIO es un respetable jurista mexicano, autor de
numerables obras del
derecho constitucional y del derecho internacional, incluyendo los derechos
humanos.
Ha sido catedrático de estas materias, al igual del Instituto de Derecho
Comparado de
México, del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, entre otros.
120 Revista de Derechos Fundamentales - UNIVERSIDAD VIÑA DEL
MAR - No 11 (2014), pp. 93-124
SERGIO REA GRANADOS / El reconocimiento constitucional de los
derechos humanos en Latinoamérica
Algunas acciones positivas que podrían superar las limitaciones de
la consagración y protección constitucional de los derechos humanos
y que observamos dentro de este trabajo de investigación son: vencer
las cláusulas restrictivas generales en la Constitución que impiden
aplicar directamente todos los derechos humanos en su conjunto;
vencer la discusión infi nita de la jerarquización de los derechos hu-
manos a nivel nacional; armonizar toda la legislación interna al marco
del derecho internacional de los derechos humanos para asegurar la
efectividad el goce de dichos derechos; fortalecer los recursos consti-
tucionales internos, en los cuales se podrán alegar cualquier violación
a estos derechos y como consecuencia encontrar la más óptima repa-
ración del mismo; adoptar programas de capacitación que encaminen
al conocimiento y aplicación de los derechos humanos en el ámbito
interno, en particular, en aquellos que aplican e interpretan el dere-
cho para que sus decisiones y resoluciones sean apegadas a estos; y por
último, reconocer el derecho a acceder a la jurisdicción internacional
cuando no se encuentra protección de los derechos humanos a nivel
nacional, ya que ambos sistemas son complementarios.
Sabemos que este proceso de incorporación signifi cará modifi cacio-
nes sustanciales al derecho constitucional, sin embargo, es necesario
reconocer la importancia y benefi cios que tiene este tema en el ámbito
local, sobre todo cuando la fi nalidad del constitucionalismo de los dere-
chos humanos es la de brindar mayor protección y seguridad a las per-
sonas y, además, hacer realidad los principios y valores de estos.
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SERGIO REA GRANADOS / El reconocimiento constitucional de los
derechos humanos en Latinoamérica
2. Normas
Constitución de la Nación Argentina
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela
Constitución de la República de Bolivia
Constitución de la República de Costa Rica
Constitución Política de la República de Chile
Constitución de la República de Guatemala
Constitución de la República de Honduras
Constitución de la República de Nicaragua
Constitución de la República de Perú
Constitución de la República Ecuador
Constitución de la República Federativa de Brasil
Constitución de la República Oriental del Uruguay
Constitución de la República Paraguay
Constitución de la República Portuguesa
Constitución de los Estados Unidos Mexicanos
Constitución Política de Colombia
Constitución Política de la Monarquía Española
Constitución de la República de El Salvador
Convención Americana sobre Derechos Humanos
Corte Interamericana de Derechos Humanos. Opinión Consultiva 2, 24 de
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3. La Índo-
le de las Obligaciones de los Estados Partes (HRI/GEN/1/Rev. 9 Vol. I,
2008,
p. 206) 1990.
3. Jurisprudencia
Tribunal Constitucional de Chile, Requerimiento de Inaplicabilidad
deducido por
Silvia Peña Wasaff respecto del Artículo 38 ter de la Ley número 18.933,
conocido como Ley de Isapres, en Recurso de Protección contra Isapre ING
124 Revista de Derechos Fundamentales - UNIVERSIDAD VIÑA DEL
MAR - No 11 (2014), pp. 93-124
SERGIO REA GRANADOS / El reconocimiento constitucional de los
derechos humanos en Latinoamérica
Salud S.A., Rol de Ingreso número 4972-2007, de la Corte de Apelaciones
de Santiago, rol número 976-2007, sentencia de fecha 26 de junio de 2008,
par. 25.
Sentencia C-574/92 de fecha 28.10.92, sentencia C225/95, sentencia C-
225/95 y
sentencia C-574/92. Gaceta de la Corte Constitucional, República de Co-
lombia.
Niños de la Calle vs Guatemala, Corte Interamericana de Derechos
Humanos, Repa-
raciones y Costas, Sentencia 26 de mayo de 2001. Serie C. No 77.
Caso Godínez Cruz vs Honduras,Corte Interamericana de Derechos
Humanos, Repa-
raciones y Costas, Sentencia 21 de julio de 1989. Serie C No 8.
Caso Aloeboetoe y otros vs Surinam, Corte Interamericana de Derechos
Humanos, Re-
paraciones y Costas Sentencia 10 de septiembre de 1993. Serie C No 15.
3. Los derechos humanos en la Constitución
Política de la Ciudad de México
Seguramente has escuchado que la capital de los Estados Unidos
Mexicanos ha sufrido cambios políticos, jurídicos y administrativos; como el
hecho de que su nombre (Distrito Federal) cambió y actualmente es Ciudad
de México. Hoy esta ciudad cuenta con un marco normativo que le
proporciona autonomía en todo lo concerniente a su régimen interior; así
como una nueva conformación jurídica y política. También, adopta para su
gobierno la forma republicana, democrática, representativa, laica y popular,
bajo un sistema de división de poderes, pluralismo político y participación
social.
El 17 de septiembre de 2018 entró en vigor la Constitución Política de la
Ciudad de México, la cual establece las normas y las garantías para el goce
y la protección de los derechos humanos en los ámbitos de su competencia,
conforme a lo dispuesto por el artículo 1º de esta Constitución Política de
los Estados Unidos Mexicanos.
En la Constitución Política local se plantean como principios: el derecho a la
vida digna, el derecho al libre desarrollo de la personalidad y el derecho a la
ciudad; así como el respeto a los derechos humanos, la promoción de una
cultura de paz y no violencia, la igualdad sustantiva, la inclusión, la equidad
y no discriminación, el cuidado del medio ambiente y el patrimonio, la
construcción de ciudadanía, la dignificación del trabajo, la composición
pluricultural, plurilingüe y multiétnica de los pueblos indígenas y barrios
originarios.
¿Quieres conocer más?, acompañame!
3.1 Principio rector supremo: la dignidad humana
Desde la conformación y elaboración de la Constitución Política de la
Ciudad de México, se determinó que la dignidad humana es el eje rector
supremo y sustento de los derechos humanos, que está establecido en el
artículo 3° de los principios rectores de la Constitución:
La dignidad humana es principio rector supremo y sustento de los derechos
humanos. Se reconoce a toda persona la libertad y la igualdad en derechos.
La protección de los derechos humanos es el fundamento de esta
Constitución y toda actividad pública estará guiada por el respeto y garantía
a estos.
Sin duda, como hemos visto a lo largo del curso, existe un consenso en los
diferentes sistemas de protección de derechos humanos que considera a la
dignidad humana como la base de los derechos humanos. De esta manera,
la Constitución Política de la Ciudad de México establece que la dignidad
humana es el valor sobre el cual versa una ciudad garantista, al dar certeza
a las personas que habitan y transitan en la ciudad de que sus derechos
serán respetados y protegidos en todo momento.
También en el artículo 3° se describen otros principios que la Ciudad de
México asume para que las personas que habitan y transitan disfruten de
los derechos humanos, éstos son:
3.2 El reconocimiento de los derechos humanos y
obligaciones de las autoridades
Los derechos humanos, en su conjunto, conforman el parámetro de respeto,
protección y garantía local. Revisa los contenidos siguientes.
El artículo 4° de la Constitución local expresa que en la Ciudad de
México las personas gozan de los derechos humanos y garantías
reconocidos en la Constitución federal y en los tratados e instrumentos
internacionales de los que el Estado mexicano sea parte, en esta
Constitución y en las normas generales y locales. Los derechos humanos,
en su conjunto, conforman el parámetro de respeto, protección y garantía
local.
Los derechos pueden ejercerse a título individual o colectivo, tienen una
dimensión social y son de responsabilidad común.
Para las autoridades establece, al igual que la Constitución Federal, las
siguientes obligaciones generales y deberes frente a la protección de los
derechos humanos:
Obligaciones
Adopción de medidas.
Las autoridades adoptarán medidas para la disponibilidad,
accesibilidad, diseño universal, aceptabilidad, adaptabilidad y
calidad de los bienes, servicios e infraestructura públicos
necesarios, para que las personas que habitan en la ciudad puedan
ejercer sus derechos y elevar los niveles de bienestar mediante la
distribución más justa del ingreso y la erradicación de la
desigualdad.
Obligaciones generales
Todas las autoridades, en el ámbito de sus competencias, están obligadas
a promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos.
Deberes
Las autoridades deberán prevenir, investigar, sancionar y reparar las
violaciones a los derechos humanos.
Las autoridades jurisdiccionales de la Ciudad ejercerán el control
de constitucionalidad, favoreciendo en todo tiempo la protección
más amplia para las personas, dejando de aplicar aquellas normas
contrarias a esta Constitución
3.3 Los principios rectores de derechos humanos
en la Constitución Política de la Ciudad de México
Revisa el siguiente material el cual aborda los principios rectores de
derechos humanos en la Constitución Política de la Ciudad de México.
Avanzando en el contenido de la Constitución vamos a
encontrar que en la Carta de Derechos, Capítulo I de las
Normas y Garantías de los Derechos Humanos, Artículo 4
Inciso B, lo relacionado con los Principios rectores de los
derechos humanos.
Seguramente recordaras que los trabajamos.
PRINCIPIOS RECTORES DE DERECHOS HUMANOS EN LA
CONSTITUCIÓN DE LA CIUDAD DE MÉXICO
Artículo 3°
Los derechos humanos deberán interpretarse y aplicarse bajo los
siguientes principios
No
regresividad
No se debe retroceder en los avances de los derechos humanos conquistados
en la Ciudad
Universalidad
Los derechos humanos son para todas las personas
Todos los derechos deben considerarse en su conjunto. ningún derecho está
por encima de otro
Integralidad
Interdependencia
Todos los derechos se encuentran relacionados entre sí
Pro persona
Implica la protección más amplia de la persona en la interpretación y
aplicación de cualquier normatividad
Dignidad
Todas las personas deben ser valoradas y respetadas, individual y
socialmente
Indivisibilidad
Los derechos humanos no se pueden separar
En el mismo Artículo 4, Inciso C. Igualdad y no
discriminación, numeral 1, señala que:
“La Ciudad de México garantiza la igualdad sustantiva entre todas
las personas sin distinción por cualquiera de las condiciones de
diversidad humana. Las autoridades adoptarán medidas de
nivelación, inclusión y acción afirmativa”.
¿Qué derechos reconoce?
Se prohibe toda forma de
discriminación motivada por:
Origen étnico o nacional, aparincia física, color de piel, lengua,
género, edad, discapacidades, condición social, situación
migratoria, condición de salud, embarazo, religión, opiniones,
preferencia sexual, orientación sexual, identidad de género,
expresión de género, características sexuales, estado civil o
cualquier otra.
¿Qué es la igualdad sustantiva?
Es el derecho que tienen todas las personas al reconocimiento, goce y ejercicio
pleno de sus derechos humanos y libertades fundamentales, a través de la
modificación de las circusntancias que impiden su ejercicio y la garantía del
derecho a la no discriminación y a una vida libre de violencia.
¿Qué derechos reconoce?
La igualdad sustantiva entre mujeres y hombres
La paridad entre géneros
El derecho a la no discriminación
3.4 Carta de Derechos
La Carta de Derechos, sin duda, fue uno de los apartados de la Constitución
Política de la Ciudad de México que generó gran diversidad de propuestas e
iniciativas, las cuales fueron desahogadas en audiencias públicas y
sesiones de trabajo, y en las que la sociedad civil y la autoridad –diputadas
y diputados quienes conformaron la Asamblea Constituyente- trabajaron en
conjunto, al responder en todo momento a los alcances y compromisos
establecidos en la reforma de 2011 en materia de derechos humanos por
parte del gobierno mexicano.
Así, el contenido de la Carta de Derechos reconoce los derechos
individuales y colectivos, el derecho a la autodeterminación personal y a la
muerte digna; además, establece la progresividad de los derechos,
reconoce derechos plenos a las familias en todas las formas que adopten
las estructuras familiares, y reconoce derechos sexuales y reproductivos,
entre otros derechos. Todo esto con el objetivo de erradicar la desigualdad,
al respetar en todo momento el principio de la dignidad humana, que se
encuentra en los derechos reconocidos por la Constitución Política local.
Si quieres conocer el contenido de toda la Constitución consulta el siguiente
enlace. Constitución Política de la Ciudad de México.
La Constitución Política de la Ciudad de México está
conformada por ocho títulos: Disposiciones generales, Carta
de Derechos, Desarrollo sustentable de la Ciudad,
Ciudadanía y ejercicio democrático, Distribución de poderes,
Buen gobierno y la buena administración, El carácter de
capital de los Estados Unidos Mexicanos y La estabilidad
constitucional.
Si quieres conocer el contenido de toda la Constitución has
clic en el siguiente libro verde.
El segundo apartado de la Constitución Política de la Ciudad
de México, denominado Carta de Derechos incluye un
amplio catálogo de derechos para todas las personas que
habitan y transitan en la ciudad.
Veamos cuántos y cuáles son estos derechos. Recuerda que
conocer cada uno de ellos es tarea de todas las personas, ya
que supone una corresponsabilidad en la observancia de los
compromisos contraídos, en la promoción, el ejercicio y
respeto de los derechos, así como en la participación activa
en la vida política, cívica y comunitaria.
C i u d a d d e l i b e r t a d e s y
d e r e c h o s
A r t í c u l o 6
La Constitución Política de la Ciudad de México contiene un
gran número de derechos, los cuales no sólo están
mencionados sino explicados, ya que se busca que todas las
personas los conozcan, con el fin de asegurar que se
apropien de ellos, y posteriormente ejerzan los mecanismos
de garantía que les permita su exigibilidad y justiciabilidad.
De esta manera, el grupo de derechos que corresponden al artículo sobre
ciudad de libertades y derechos contempla la autodeterminación como el
derecho de toda persona a elegir de forma libre y autónoma su proyecto de
vida, a ser como quiere y a decidir sobre su propio cuerpo, sin coacción, ni
controles injustificados o arbitrarios, con el fin de cumplir las metas u
objetivos que voluntariamente se ha fijado.
La Constitución local establece que las autoridades de la ciudad están
obligadas a proteger y a hacer respetar, por todos los medios posibles, los
derechos a la autodeterminación y al libre desarrollo de la personalidad,
siempre y cuando esto no ocasione un daño que ponga en peligro la
integridad física y la vida de sí o de terceras personas.
Además, garantiza, por todos los medios a su alcance, la realización de las
metas que cada persona se fija autónomamente de acuerdo con su
temperamento y carácter, con la limitación de los derechos de las demás
personas, de su propia integridad y del orden público. 1
Ley Constitucional de Derechos Humanos y sus Garantías de la Ciudad de México, publicada en la Gaceta Oficial de la Ciudad de México el 8 de
febrero de 2019; última reforma publicada el 7 de junio de 2019, artículo 25, Capítulo I. De la Ciudad de libertades y derechos, disponible en
<[Link]
E_LA_CIUDAD_DE_MEXICO_1.pdf>, página consultada el 14 de noviembre de 2019.
Derecho a la autodeterminación personal.
Derechos a la integridad.
Derechos a la identidad y a la seguridad jurídica.
Derechos de la familia.
Derechos sexuales.
Derechos reproductivos.
Derechos a defender los derechos humanos.
Acceso a la justicia.
Libertad de creencia.
C i u d a d d e m o c r á t i c a ,
A r t í c u l o 7
La Constitución Política de la Ciudad de México reconoce el derecho a
una buena administración pública, la cual constituye un derecho
fundamental de las personas y un principio de actuación para los poderes
públicos, que implica que las autoridades traten y resuelvan sus asuntos
de manera imparcial y equitativa y centrada en la persona; así como
generen las condiciones de trato digno y respeto a los derechos humanos
de todas las personas. Además, contempla otros derechos como:
Derecho a la buena administración pública (este derecho es de
reconocimiento reciente).
Libertad de reunión y asociación.
Libertad de expresión.
Derecho a la información.
Derecho a la privacidad y a la protección de los datos personales.
Derecho a un gobierno democrático y a la participación política
paritaria.
C i u d a d e d u c a d o r a y
d e l
c o n o c i m i e n t o A r t í c u l o
8
En la Ciudad de México se contempla que el derecho a la educación es
un derecho fundamental de las personas para su formación y desarrollo
progresivo e integral; para la construcción de una sociedad más justa,
equitativa, incluyente y democrática; además, es un medio indispensable
para la realización de los derechos humanos como los siguientes:
Derecho a un sistema educativo local.
Derecho a la ciencia y a la innovación tecnológica.
Derechos culturales.
Derecho al deporte.
C i u d a d S o l i d a r i a ,
A r t í c u l o 9
Una ciudad solidaria es la afirmación de que vivir con dignidad y
requiere el reconocimiento y la satisfacción de los derechos humanos
individuales y colectivos, como el derecho a la alimentación, a la
vivienda y a la salud, los cuales permiten a las personas tener una vida
digna. Veamos los derechos que los conforman de acuerdo con el
artículo 9° de la Constitución Política local.
Derecho a la vida digna.
Derecho al cuidado.
Derechos a la alimentación y nutrición.
Derechos a la salud.
Derechos a la vivienda
Derechos al agua y a su saneamiento.
C i u d a d P r o d u c t i v a ,
A r t í c u l o 1 0
La Constitución Política de la Ciudad de México refiere que toda persona
tiene derecho a participar en un desarrollo económico, social, cultural y
político en el que puedan realizarse plenamente todos los derechos
humanos y las libertades fundamentales. Este artículo reconoce y protege
el derecho humano al trabajo digno y promueve las mejoras constantes,
además de otros derechos como:
Derecho al desarrollo sustentable.
Derechos al trabajo.
De las relaciones de las instituciones. públicas de la Ciudad con sus
trabajadores.
Derecho a la inversión social productiva.
De las y los campesinos y pequeños propietarios rurales.
C i u d a d I n c l u y e n t e ,
A r t í c u l o 1 1
La Ciudad de México garantizará la atención prioritaria para el pleno
ejercicio de los derechos de las personas que debido a la desigualdad
estructural enfrentan:
Discriminación.
Exclusión.
Maltrato.
Abuso.
Violencia.
Mayores obstáculos para el pleno ejercicio de sus derechos y
libertades fundamentales.
Las autoridades de la ciudad adoptarán las medidas necesarias
para promover, respetar, proteger y garantizar sus derechos, así como
para eliminar progresivamente las barreras que impiden su realización, es
decir, establecerán medidas de nivelación dirigidas a la reducción de
brechas de desigualdad de los grupos que se consideran de atención
prioritaria, y garantizarán lo siguiente:
A s i m i s m o ,
g a r a n t i z a r á n :
Su participación.
Una vida libre de todo tipo de violencia y discriminación.
La no criminalización, represión o reclusión.
Su capacidad para decidir sobre su persona y su patrimonio.
Elejercicio de sus libertades, independencia, privacidad, intimidad
y autonomía personal.
Conozcamos cuáles son los grupos prioritarios que contempla la
Constitución Política de la Ciudad de México:
G r u p o s p r i o r i t a r i o s
Mujeres.
Niñas, niños y adolescentes.
Personas jóvenes.
Personas mayores.
Personas con discapacidad.
Personas lésbicas, gays, bisexuales, transexuales, transgénero,
travestis e intersexuales (LGBTTTI).
Personas migrantes y sujetas de protección internacional.
Personas víctimas.
Personas en situación de calle.
Personas privadas de la libertad.
Personas que residen en instituciones de asistencia social.
Personas afrodescendientes.
Personas de identidad indígena.
Integrantes de minorías religiosas.
D e r e c h o a l a C i u d a d ,
A r t í c u l o 1 2
El derecho a la ciudad es el derecho de todas las personas presentes y
futuras para usar, ocupar, producir y disfrutar una ciudad justa,
democrática, inclusiva, sustentable, habitable y disfrutable. Este derecho
es considerado como un bien común esencial para una vida plena.
El derecho a la ciudad encuadra e interrelaciona todos los derechos
civiles políticos, económicos, sociales, culturales y ambientales
reconocidos en los tratados, convenios y convenciones internacionales.
Consiste en el usufructo equitativo de la ciudad de acuerdo con los
principios de justicia social y espacial, sustentabilidad y convivencia,
equidad e igualdad social y de género. Al tiempo que confiere a sus
habitantes legitimidad de acción y organización para ejercer su derecho a
la autodeterminación y a una vida digna.
D e r e c h o a l a C i u d a d ,
A r t í c u l o 1 2
El derecho a la ciudad es un derecho colectivo que garantiza el ejercicio
pleno de los derechos humanos, la función social y ambiental de la
propiedad y de la ciudad, su gestión democrática, la inclusión social y
productiva de sus habitantes, el manejo sustentable y responsable de los
bienes ambientales y de los recursos económicos; la distribución
equitativa y el disfrute de los bienes públicos, el fortalecimiento del
tejido social y de la convivencia; el respeto a la composición
pluricultural de la ciudad y a los derechos de los pueblos indígenas.
2
C i u d a d h a b i t a b l e ,
A r t í c u l o 1 3
En la Ciudad de México se reconoce la importancia del medio ambiente
sano, que incluye el deber de conservarlo y la obligación por parte de las
autoridades de velar por la conservación y preservación de los recursos
naturales, así como de mantener el equilibrio natural y optimizar la calidad
de vida de las personas, tanto en el presente como en el futuro.
A diferencia de otras constituciones, la de la Ciudad de México contempla
la protección a los animales, su respeto y trato digno. Asimismo, resalta la
importancia del uso y disfrute del espacio público, la movilidad y el tiempo
libre, como lo menciona a continuación.
Derecho a un medio ambiente sano.
Protección a los animales.
Derecho a la vía pública.
Derecho al espacio público.
Derecho a la movilidad.
Derecho al tiempo libre.
C i u d a d s e g u r a ,
A r t í c u l o 1 4
Otro de los derechos que reconoce la Constitución Política de la Ciudad
de México es garantizar a todas las personas el derecho a vivir libres de
riesgos derivados de las condiciones físicas del suelo y subsuelo, de la
infraestructura y el equipamiento urbano; a disminuir de forma
progresiva las vulnerabilidades y brindar atención en caso de que ocurran
fenómenos de carácter natural.
Así como lo que corresponde a la seguridad ciudadana, la cual está
relacionada con la protección de las personas frente amenazas como el
delito y todas las formas de violencia, se dirige a la tutela de derechos
tales como a la vida, el respeto a la integridad física, psíquica y material
de la persona, así como al derecho a tener una vida digna.
Contemplando los siguientes derechos:
Derecho a la seguridad urbana y a la protección civil.
Derecho a la seguridad ciudadana y a la prevención de la violencia
y del delito.
3.5 Deberes de las personas en la ciudad
Uno de los aspectos más importantes que la Constitución Política de la
Ciudad de México contempla en el Artículo 23, es el compromiso de que
todas las personas, originarias, habitantes, vecinas y transeúntes de llevar a
cabo y cumplir con lo siguiente: