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El Libro Del Éxodo

El documento resume la perspectiva literaria, histórica y religiosa del libro del Éxodo en la Biblia. Desde la perspectiva literaria, el libro usa diferentes géneros literarios comunes en su época para transmitir experiencias de fe. Históricamente, aunque no hay evidencia arqueológica del Éxodo descrito, es posible que pequeños grupos escaparan de Egipto. El libro fue escrito después del exilio para actualizar la memoria de liberación y recordar los mandatos de Dios. Desde la perspectiva religiosa,

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El Libro Del Éxodo

El documento resume la perspectiva literaria, histórica y religiosa del libro del Éxodo en la Biblia. Desde la perspectiva literaria, el libro usa diferentes géneros literarios comunes en su época para transmitir experiencias de fe. Históricamente, aunque no hay evidencia arqueológica del Éxodo descrito, es posible que pequeños grupos escaparan de Egipto. El libro fue escrito después del exilio para actualizar la memoria de liberación y recordar los mandatos de Dios. Desde la perspectiva religiosa,

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El libro del Éxodo

1. El Éxodo en perspectiva
Literaria
Como hemos estudiado, una primer
forma de comprender la Biblia es como
documento, como producto literario. Los
autores bíblicos, para transmitir sus
experiencias de fe, valores, ideas y
proyectos de vida, usaron medios escritos
comunes de sus distintas épocas. Por
ejemplo, un tema tan sensible como la
promesa de posesión y experiencia de
pérdida de la tierra es una constante en la literatura bíblica. A través de
relatos como Génesis 2-3, legislaciones como Deuteronomio 6,
lamentaciones como las del libro que lleva ese nombre, y textos proféticos
como Amos 9.7, el tema de la tierra es abordado desde distintas perspectivas
e intereses.

Así como el tema del amor es abordado en la modernidad a través de


canciones, poemas,
novelas, cuentos,
refranes, o chistes, entre
otros, los temas bíblicos
tienen diferentes géneros
literarios en que son
expresados. Hoy no
confundimos un chiste
con una novela de amor,
o diferenciamos una canción de rap a una ranchera, esto por la cultura en
que vivimos y el ambiente en que nos criamos nos ayuda a diferenciar esas
formas musicales. Cada ritmo, además, carga en sí las temáticas que
manifiesta y las respuestas que suscita en la audiencia, por lo que ya
sabemos que ante una salsa bailamos en pareja con ritmos preestablecidos, y
ante un himno nacional guardamos decoro y respeto.

Aunque la Biblia ha sido tradicionalmente leída como Historiografía, lo


cierto es que su contenido ha sido expresado a través de múltiples géneros
literarios, conocidos y comunes para sus autores y primer audiencia, pero
que usualmente pasan desapercibidos para nosotros y nosotras hoy. Por
ende, comprender que los diversos temas bíblicos pertenecen a la vida
cotidiana (o sea, históricos), y que son planteados a través de distintas
formas de literatura, es esencial para hacer lecturas más acertadas, recuperar
las experiencias humanas y mensajes teológicos que proponen, y así no
perdernos en preguntas que los textos no buscan responder.

2. El Exodo en perspectiva Histórica


La tradición del Éxodo,
entendida como la salida del
pueblo fundante de Israel una
situación de opresión en Egipto
a una “tierra prometida”, es algo
que histórica y
arqueológicamente no puede
ser respaldado. Aunque por
mucho tiempo se pensó que
este evento había sucedido tal
cual lo narra la Biblia, varios
elementos han sido importantes
para poner en duda la literalidad de esta experiencia.
Por un lado está la falta de pruebas arqueológicas para probar una travesía
por el desierto de una migración enorme de personas desde Egipto hacia
Canaán. Para la Arqueología, una
migración de este tipo hubiera
dejado rastros, y por el momento
ninguno se ha encontrado. Debía
haber, entonces, otra respuesta. La
primera conclusión no es que el
evento nunca sucedió, sino que no
hay como probarlo desde la
historiografía.

Por otro lado está el “cambio de


consciencia” de lo que es el texto bíblico. Desde las comienzos de la lectura
bíblica en el cristianismo, padres y madres de la iglesia hablaban de una Biblia
con dos dimensiones: su dimensión literal, que son las letras, y su dimensión
profunda o espiritual, que es el sentido o mensaje de fe. Ya desde el siglo 4to
de la era común se tenía noción de diferentes capas de sentido en el texto
bíblico. Hoy una de esas capas de sentido es la literaria, en la cual nos
preguntamos no por el momento en que se compuso el texto y sucedió lo
narrado, sino por lo que sucede, por su contenido, y por los mensajes que
podemos encontrar en esta
capa. Por ejemplo, que el libro
del Exodo insista que sus
personajes (Hija de Faraón,
Moisés, Yahvé) ven a la gente y
su sufrimiento, se compadecen,
y buscan hacer algo, es UNA
CLAVE DE LETURA LITERARIA
para decirnos que un modelo
apropiado, según el autor, es el
de mirar con compasión y transformar una situación de explotación.
Esos valores de compasión y solidaridad nos recuerdan la otra dimensión que
usualmente es silenciada por la insistencia en la literalidad de los eventos: el
tema de la teológico o de fe. ¡Quién pide mirar con compasión y hacer algo
por transformar: es Dios
mismo! Entonces, al final, el
texto se convierte como un
mensaje para un pueblo de
carne y hueso, concreto, en
una época concreta de Israel,
en la que se insiste en que Dios
ve el clamor de su pueblo y
baja a liberar, pero recuerda a
las personas que ellas deben
hacer lo mismo. Como dijera el
profesor Ramírez-Kidd, de
Abraham histórico muy poco podemos saber, pero de Abraham como
símbolo sabemos mucho, y éste sin duda el objetivo del texto bíblico.

Sobre el Exodo, la arqueología dice que en el siglo XIII se constata la


presencia de masas de personas esclavizadas en Egipto, y que es posible que
hubiesen escapes masivos de personas
buscando algún lugar seguro dónde
refugiarse. Aunque a escala más
pequeña, alguna de estas oleadas pudo
terminar en las montañas de Judea y
Benjamín, siendo algún tipo de pueblo
proto-israelita. La realidad de
explotación y esclavitud siempre ha
estado presente, por lo que la
presencia de los eventos de Exodo son
posibles en toda las etapas de la
historia, tal como lo son los deseos de libertad y emancipación.
¡Pero cuándo ubicar la composición del Éxodo¡ Sin duda su relato es muy
antiguo, probablemente antes de la época de la monarquía (1000-900 a.e.c.),
y probablemente se transmitió oralmente y con pocos episodios escritos
hasta un primer momento, entre los años 640-609 en Judá, cuando el rey
Josías hizo escribir una primera parte para potenciar su deseo de reforma y
conquista de tierra. Después de la muerte del rey a manos del Faraón Necao
en la batalla de Megido, Babilonia inicia una serie de invasiones a Judá y
Jerusalén, que terminan con el exilio de la clase política y algunos mandos
medios de la sociedad. Ya en el exilio, y probablemente después, el libro del
Éxodo ve su forma final, con tres mensajes importantes:

1. Yahvé no está de
acuerdo con el imperialismo y
rescatará a su pueblo para
llevarlo (devolverlo) a su tierra.

2. Los mandatos, leyes e


instrucciones se convierten en
aspectos centrales para regir al
pueblo y sus relaciones con
Yahvé y el prójimo.

3. Yahvé decide poner su


casa en medio del pueblo, con
el templo como centro de su
presencia.

Asi los autores del Éxodo recuperan una memoria antigua de experiencia de
liberación del pueblo, y al escribirla la actualizan, no sólo para recordar las
salvaciones pasadas de Israel y sus mandatos al pueblo, sino para hacer
presente dichas salvaciones y mandatos en la circunstancia presente.
3. El Exodo en perspectiva Religiosa o de fe
La pregunta final hacia la cual nos puede llevar la Exégesis es a la pregunta de
fe. El profesor Ramírez-Kidd nos recuerda que la pregunta más importante a
realizar a un texto es por su proyecto de vida, por su perspectiva y enseñanza
para la fe, por su invitación a crear una realidad nueva. Tenemos aquí un
ejercicio doble. Primero, debemos identificar cuáles son nuestros principios
de fe, si creemos en un Dios de amor, justicia, dignidad y esperanza. Esto será
importante para preguntar al texto por sus perspectivas de fe y mundo,
porque en muchos casos los textos y nuestra fe tendrán correspondencias,
pero en muchos otros no.

Por esto mismo,


recordar que el
texto es Torá,
instrucción, es
importante. Esto
significa,
especialmente
cuando leemos
textos narrativos, no
que debemos hacer
lo que está
presentado, sino que debemos discernir, a partir de la experiencia de los
personajes, lo que es correcto o incorrecto, complejo o dificultuoso, para
seguir el proyecto de Dios. La pregunta de fe implica comprender la fe en el
texto, y luego poner esa fe en diálogo con la nuestra, para llegar a delinear
pautas para nuestra vida hoy. La Biblia es un texto religioso, y todos nuestros
esfuerzos deben ir en comprender los proyectos de fe, diversos, que
contienen sus páginas.

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