Contaminación Atmosférica: Causas y Efectos
Contaminación Atmosférica: Causas y Efectos
NOMBRE
GILARY MARTINEZ
TRABAJO
CONTAMINACIÓN ATMOSFÉRICA
CURSO Y NUMERO
4TO DE EDUCACION SEGUNDARIA # 14
MAESTRO/A
CARLITA GONZALES
11 DE ABRIL 2023
INTRODUCCIÓN
FUENTES Y CONTROL
La combustión de carbón, petróleo y gasolina
es el origen de buena parte de los
contaminantes atmosféricos. Más de un 80%
del dióxido de azufre, un 50% de los óxidos
de nitrógeno, y de un 30 a un 40% de las
partículas en suspensión emitidos a la
atmósfera en Estados Unidos proceden de las
centrales eléctricas que queman combustibles
fósiles, las calderas industriales y las
calefacciones. Un 80% del monóxido de carbono y un 40% de los óxidos de nitrógeno y
hidrocarburos emitidos proceden de la combustión de la gasolina y el gasóleo en los motores
de los coches y camiones. Otras importantes fuentes de contaminación son la siderurgia y las
acerías, las fundiciones de cinc, plomo y cobre, las incineradoras municipales, las refinerías
de petróleo, las fábricas de cemento y las fábricas de ácido nítrico y sulfúrico.
Entre los materiales que participan en un proceso químico o de combustión puede haber ya
contaminantes (como el plomo de la gasolina), o éstos pueden aparecer como resultado del
propio proceso. El monóxido de carbono, por ejemplo, es un producto típico de los motores
de explosión. Los métodos de control la contaminación atmosférica incluyen la eliminación
del producto peligroso antes de su uso, la eliminación del contaminante una vez formado, o
la alteración del proceso para que no produzca el contaminante o lo haga en cantidades
inapreciables. Los contaminantes producidos por los automóviles pueden controlarse
consiguiendo una combustión lo más completa posible de la gasolina, haciendo circular de
nuevo los gases del depósito, el carburador y el cárter, y convirtiendo los gases de escape en
productos inocuos por medio de catalizadores. Las partículas emitidas por las industrias
pueden eliminarse por medio de ciclones, precipitadores electrostáticos y filtros. Los gases
contaminantes pueden almacenarse en líquidos o sólidos, o incinerarse para producir
sustancias inocuas.
EFECTOS A GRAN ESCALA
Las altas chimeneas de las industrias no reducen la
cantidad de contaminantes, simplemente los emiten a
mayor altura, reduciendo así su concentración in situ.
Estos contaminantes pueden ser transportados a gran
distancia y producir sus efectos adversos en áreas muy
alejadas del lugar donde tuvo lugar la emisión. El pH
o acidez relativa de muchos lagos de agua dulce se ha
visto alterado hasta tal punto que han quedado
destruidas poblaciones enteras de peces. En Europa se han observado estos efectos, y así, por
ejemplo, Suecia ha visto afectada la capacidad de sustentar peces de muchos de sus lagos.
Las emisiones de dióxido de azufre y la subsiguiente formación de ácido sulfúrico pueden
ser también responsables del ataque sufrido por las calizas y el mármol a grandes distancias.
El creciente consumo de carbón y petróleo desde finales de la década de 1940 ha llevado a
concentraciones cada vez mayores de dióxido de carbono. El efecto invernadero resultante,
que permite la entrada de la energía solar, pero reduce la reemisión de rayos infrarrojos al
espacio exterior, genera una tendencia al calentamiento que podría afectar al clima global y
llevar al deshielo parcial de los casquetes polares. Es concebible que un aumento de la
cubierta nubosa o la absorción del dióxido de carbono por los océanos pudieran poner freno
al efecto invernadero antes de que se llegara a la fase del deshielo polar. No obstante, los
informes publicados en la década de 1980 indican que el efecto invernadero es un hecho y
que las naciones del mundo deberían tomar medidas inmediatamente para ponerle solución.
MEDIDAS GUBERNAMENTALES
Muchos países tienen normas sobre la calidad del
aire con respecto a las sustancias peligrosas que
pueda contener. Estas normativas marcan los
niveles máximos de concentración que permiten
garantizar la salud pública. También se han
establecido normas para limitar las emisiones
contaminantes del aire que producen las diferentes
fuentes de contaminación. Sin embargo, la
naturaleza de este problema no podrá resolverse sin un acuerdo internacional. En marzo de
1985, en una convención auspiciada por las Naciones Unidas, 49 países acordaron proteger
la capa de ozono. En el Protocolo de Montreal, renegociado en 1990, se solicita la
eliminación progresiva de ciertos cloro carbonos y fluoro carbonos antes del año 2000 y
ofrece ayuda a los países en vías de desarrollo para realizar esta transición.
INVERSIONES
Inversión térmica
Aumento de la temperatura con la altitud en una capa
de la atmósfera. Como la temperatura suele descender
con la altitud hasta el nivel de los 8 a 16 km de la
troposfera a razón de aproximadamente 6,5 ºC/km, el
aumento de la temperatura con la altitud se conoce
como inversión del perfil de temperatura normal. Sin
embargo, se trata de una característica común de
ciertas capas de la atmósfera. Las inversiones térmicas
actúan como tapaderas que frenan los movimientos
ascendentes de la atmósfera. En efecto, el aire no puede elevarse en una zona de inversión,
puesto que es más frío y, por tanto, más denso en la zona inferior.
Inversiones próximas a la superficie
En las noches claras se produce una inversión en la superficie o muy cerca de ella a
consecuencia del escape de radiación longitud de onda larga desde la superficie terrestre y
las capas altas de la atmósfera, seguido del consiguiente enfriamiento. Al amanecer, la masa
de aire frío pegada a la superficie puede tener varias decenas de metros de espesor, aunque
este valor puede ser muy superior en regiones montañosas o accidentadas, ya que el aire frío
desciende por las laderas y se acumula en el fondo de los valles. Las inversiones próximas a
la superficie son comunes en regiones cubiertas de hielo y nieve, como las zonas polares,
debido a la radiación y el enfriamiento por conducción; además, en estas regiones el aire
cálido debe atravesar la superficie marina fría.
Inversiones atmosféricas
Lejos de la superficie terrestre, las inversiones de temperatura se deben al descenso y el
consiguiente calentamiento del aire en los anticiclones (áreas atmosféricas de alta presión), o
a la penetración de masas de aire frío en otras más cálidas. Dentro de los anticiclones,
incluidos los situados sobre los amplios cinturones subtropicales, el aire de las capas secas
situadas bajo la tropopausa (límite entre la troposfera y la estratosfera) desciende a razón de
aproximadamente 1 km al día como parte de la circulación atmosférica a gran escala y, en el
curso de este desplazamiento, se calienta por compresión. El descenso suele interrumpirse a
una altitud de aproximadamente 1 km, una zona donde el aire que desciende es más cálido y
se apoya sobre la parte superior de una capa atmosférica enfriada por la superficie o
procedente de regiones más frías, o que se está elevando a consecuencia de movimientos de
convección o de turbulencias próximos a la superficie. La base de la inversión en torno a los
anticiclones subtropicales, centrados aproximadamente a 30º al norte y al sur del ecuador, se
encuentra a una altitud próxima a los 500 m, y por encima la temperatura puede aumentar
más de 10 ºC por km. La base está más elevada hacia el ecuador a lo largo de la dirección
noreste y sureste de los alisios, y puede llegar hasta 2.000 m. En la zona de convergencia de
los alisios penetran en la inversión masas de grandes cumulonimbos que inyectan enormes
cantidades de humedad y calor en las capas altas de la atmósfera.
Son ejemplos de penetración de masas de aire cálido por corrientes frías los flujos de los
frentes cálidos y fríos; el caso más destacado es el de los monzones; los flujos que
sobrevuelan lagos o mares relativamente fríos (la brisa marina, por ejemplo) y penetran
durante el día en las masas continentales adyacentes, mientras que de noche se dirigen desde
tierra hacia el mar. Las inversiones por encima de las brisas están a casi 1 km de la
superficie, mientras que las que afectan a frentes cálidos y fríos pueden encontrarse dentro
de la troposfera. La temperatura aumenta con la altitud también en la estratosfera; el
aumento es más acusado en las capas medias y altas situadas entre 20 y 50 km de altitud.
CAPA DE OZONO
Zona de la atmósfera que abarca entre los 19 y 48
km por encima de la superficie de la Tierra. En ella
se producen concentraciones de ozono de hasta 10
partes por millón (ppm). El ozono se forma por
acción de la luz solar sobre él oxígeno. Esto lleva
ocurriendo muchos millones de años, pero los
compuestos naturales de nitrógeno presentes en la
atmósfera parecen ser responsables de que la concentración de ozono haya permanecido a un
nivel razonablemente estable. A nivel del suelo, unas concentraciones tan elevadas son
peligrosas para la salud, pero dado que la capa de ozono protege a la vida del planeta de la
radiación ultravioleta cancerígena, su importancia es inestimable. Por ello, los científicos se
preocuparon al descubrir, en la década de 1970, que ciertos productos químicos llamados
clorofluorocarbonos, o CFC (compuestos del flúor), usados durante largo tiempo como
refrigerantes y como propelentes en los aerosoles, representaban una posible amenaza para
la capa de ozono. Al ser liberados en la atmósfera, estos productos químicos, que contienen
cloro, ascienden y se descomponen por acción de la luz solar, tras lo cual el cloro reacciona
con las moléculas de ozono y las destruye. Por este motivo, el uso de CFC en los aerosoles
ha sido prohibido en muchos países. Otros productos químicos, como los halo carbonos de
bromo, y los óxidos de nitrógeno de los fertilizantes, son también lesivos para la capa de
ozono.
Durante varios años, a partir de finales de la década de 1970, los investigadores que
trabajaban en la Antártida detectaron una pérdida periódica de ozono en las capas superiores
de la atmósfera por encima del continente. El llamado agujero de la capa de ozono aparece
durante la primavera antártica, y dura varios meses antes de cerrarse de nuevo. Otros
estudios, realizados mediante globos de gran altura y satélites meteorológicos, indican que el
porcentaje global de ozono en la capa de ozono de la Antártida está descendiendo. Vuelos
realizados sobre las regiones del Ártico, descubrieron que en ellas se gesta un problema
similar. En 1985, una convención de las Naciones Unidas, conocida como Protocolo de
Montreal, firmada por 49 países, puso de manifiesto la intención de eliminar gradualmente
los CFC de aquí a finales de siglo. En 1987, 36 naciones firmaron y ratificaron un tratado
para la protección de la capa de ozono. La Comunidad europea (hoy Unión Europea)
propuso en 1989 la prohibición total del uso de CFC durante la década de 1990, propuesta
respaldada por el entonces presidente de Estados Unidos, George Bush. Con el fin de
estudiar la pérdida de ozono a nivel global, en 1991 la NASA lanzó el Satélite de
Investigación la Atmósfera Superior, de 7 toneladas. En órbita sobre la Tierra a una altitud
de 600 km, la nave mide las variaciones en las concentraciones de ozono a diferentes
altitudes, y suministra los primeros datos completos sobre la química de la atmósfera
superior.
El ozono lo podemos encontrar de dos maneras:
El ozono formado en la atmósfera (desde la superficie de la tierra hasta 15 kilómetros de
altura), es muy nocivo para los seres vivos, pues además de ser un contaminante, participa en
el efecto invernadero. En este caso es un contaminante que es llamado secundario porque no
se emite directamente a la atmósfera, sino que se forma en el aire cuando los hidrocarburos y
los óxidos de nitrógeno reaccionan bajo la luz del sol generalmente en los días tibios y
soleados con temperaturas que oscilen entre los 24° y 32°C. En los últimos años los niveles
de ozono han aumentado considerablemente.
Por otro lado, forma parte de las capas superiores de la atmósfera (lo encontramos en la
estratosfera unos 25 kilómetros de altura) y funciona como un compuesto vital, ya que ayuda
a filtrar los rayos ultravioleta provenientes del sol y evita que el 90% de la radiación solar
ultravioleta atraviese la atmósfera y cause algún daño en las cosechas o en las células de los
organismos vivos, ya que puede provocar cáncer en la piel.
El ozono es muy dañino si se encuentra en la troposfera, pero también nos protege de los
rayos ultravioleta encontrándose en la Estratosfera
En 1984 se descubrió un agujero en la capa estratosférica de ozono localizada sobre la
Antártida. Esto era inesperado, a pesar de la advertencia de algunos científicos, planteada
desde hacía décadas, pero rechazada especialmente por la industria química, de que los
clorofluorocarbonados (CFC) podrían dañar la capa de ozono.
Los CFC afectan la capa de ozono cuando, al llegar a la atmósfera, se rompen por medio de
algunas reacciones químicas y producen monóxido de cloro (CIO), el cual reacciona con el
ozono (O3) quitándole un átomo dé oxigeno y convirtiéndolo en una molécula diatómica
(O2), el cual no sirve para filtrar los rayos ultravioletas (UV) del sol.
Se calcula que una molécula de monóxido de cloro (CIO) puede destruir millones de
moléculas de ozono. Si a esto le agregamos que los clorofluorocarbonados (CFC) son
moléculas muy estables, las cuales duran casi 20 años como tales en la atmósfera, entonces
todavía en el futuro, infinidad de moléculas de la capa de ozono serán destruidas.
Se piensa que, de seguir la tasa actual de disminución de la capa de ozono, en corto plazo se
habría de presentar graves efectos sobre los seres vivos, pues la exposición a los rayos
ultravioleta puede causar cáncer de piel, cataratas y disfunciones del sistema inmunológico,
así como, un rendimiento menor de los cultivos, y lo más grave, una disminución en la
productividad del fitoplancton, principal productor del medio oceánico.
ATMÓSFERA
La tierra está rodeada por una gigantesca masa de gases llamada atmósfera, sin la cual sería
un planeta muerto, estéril y no podrían existir las plantas, los animales y el hombre.
¿Qué es la atmósfera?
Atmósfera, mezcla de gases que rodea un objeto
celeste (como la Tierra) cuando éste cuenta con un
campo gravitatorio suficiente para impedir que
escapen. La atmósfera terrestre está constituida
principalmente por nitrógeno (78%) y oxígeno (21%).
El 1% restante lo forman el argón (0,9%), el dióxido de
carbono (0,03%), distintas proporciones de vapor de
agua, y trazas de hidrógeno, ozono, metano, monóxido de carbono, helio, neón, kriptón y
xenón.
La actual mezcla de gases se ha desarrollado a lo largo de 4.500 millones de años. La
atmósfera primigenia debió estar compuesta únicamente de emanaciones volcánicas. Los
gases que emiten los volcanes actuales están formados por una mezcla de vapor de agua,
dióxido de carbono, dióxido de azufre y nitrógeno, sin rastro apenas de oxígeno. Si ésta era
la mezcla presente en la atmósfera primitiva, han tenido que desarrollarse una serie de
procesos para dar lugar a la mezcla actual. Uno de ellos fue la condensación. Al enfriarse, la
mayor parte del vapor de agua de origen volcánico se condensó, dando lugar a los antiguos
océanos. También se produjeron reacciones químicas. Parte del dióxido de carbono debió
reaccionar con las rocas de la corteza terrestre para formar carbonatos, algunos de los cuales
se disolverían en los nuevos océanos. Más tarde, cuando evolucionó en ellos la vida
primitiva capaz de realizar la fotosíntesis, los organismos marinos recién aparecidos
empezaron a producir oxígeno. Se cree que casi todo el oxígeno que en la actualidad se
encuentra libre en el aire procede de la combinación fotosintética de dióxido de carbono y
agua. Hace unos 570 millones de años, el contenido en oxígeno de la atmósfera y los
océanos aumentó lo bastante como para permitir la existencia de la vida marina y la
evolución de animales terrestres capaces de respirar aire.
El contenido en vapor de agua del aire varía considerablemente, de 190 partes por millón
(ppm) a -40 °C hasta 42.000 ppm a 30 °C. Otros elementos que en ocasiones constituyen
parte de la atmósfera en cantidades minúsculas son el amoníaco, el sulfuro de hidrógeno y
óxidos, como los de azufre y nitrógeno cerca de los volcanes, arrastrados por la lluvia o la
nieve. No obstante, el principal riesgo se centra en los óxidos y otros contaminantes emitidos
a la atmósfera por las industrias y los vehículos debido a los efectos dañinos que originan
cuando forman la lluvia ácida. Hay además muchas posibilidades de que el progresivo
incremento de dióxido de carbono, producido sobre todo por los combustibles fósiles desde
el siglo pasado, pueda afectar al clima planetario a través del llamado efecto invernadero.
Hay similar preocupación por el brusco aumento del contenido de metano en la atmósfera.
Su concentración ha aumentado un 11% desde 1978. Más o menos el 80% del gas es
producido por descomposición en arrozales, pantanos, intestinos de los animales herbívoros,
y por las termitas tropicales. Añadido al efecto invernadero, el metano reduce el volumen
atmosférico de iones hidroxilo, alterando así la capacidad de la atmósfera para auto
depurarse de contaminantes.
El estudio de muestras indica que hasta los 88 km por encima del nivel del mar la
composición de la atmósfera es sustancialmente la misma que al nivel del suelo. El
movimiento continuo ocasionado por las corrientes atmosféricas contrarresta la tendencia de
los gases más pesados a permanecer por debajo de los más ligeros. En la parte más baja de la
atmósfera está presente, en proporciones muy reducidas, el ozono, un isótopo del oxígeno
con tres átomos en cada molécula. La capa atmosférica que va de los 19 a los 48 km tiene un
mayor contenido en ozono, producido por la radiación ultravioleta procedente del Sol. Pero,
incluso en este estrato, el porcentaje es sólo de un 0,001 por volumen. Las perturbaciones
atmosféricas y las corrientes descendentes arrastran distintas proporciones de ozono hacia la
superficie terrestre. En las capas bajas de la atmósfera, la actividad humana incrementa la
cantidad de ozono, que se convierte en un contaminante capaz de ocasionar daños graves en
las cosechas.
La capa de ozono se ha convertido en motivo de preocupación desde comienzos de la década
de 1970, cuando se descubrió que los clorofluorocarbonos (CFC), o clorofluorometanos,
estaban siendo vertidos a la atmósfera en grandes cantidades a consecuencia de su empleo
como refrigerantes y como propelentes en los aerosoles. La preocupación se centraba en la
posibilidad de que estos compuestos, a través de la acción solar, pudiesen atacar foto
químicamente y destruir el ozono estratosférico, que protege la superficie del planeta del
exceso de radiación ultravioleta. El resultado ha sido que, en los países industrializados, se
ha abandonado la utilización de clorofluorocarbonos para todos aquellos usos que no son
esenciales. Los posteriores estudios acerca de la amenaza que en la actualidad representa la
actividad humana para la capa de ozono no son concluyentes.
La atmósfera se divide en varios niveles. En la capa inferior, la troposfera, la temperatura
suele bajar 5,5 °C por cada 1.000 metros. Es la capa en la que se forman la mayor parte de
las nubes. La troposfera se extiende hasta unos 16 km en las regiones tropicales (con una
temperatura de -79 °C) y hasta unos 9,7 km en latitudes templadas (con una temperatura de
unos -51 °C). A continuación, está la estratosfera. En su parte inferior la temperatura es
prácticamente constante, o bien aumenta ligeramente con la altitud, especialmente en las
regiones tropicales. Dentro de la capa de ozono, aumenta más rápidamente, con lo que, en
los límites superiores de la estratosfera, casi a 50 km sobre el nivel del mar, es casi igual a la
de la superficie terrestre. El estrato llamado mesosfera, que va desde los 50 a los 80 km, se
caracteriza por un marcado descenso de la temperatura al ir aumentando la altura.
Gracias a las investigaciones sobre la propagación y la reflexión de las ondas de radio,
sabemos que, a partir de los 80 km, la radiación ultravioleta, los rayos X y la lluvia de
electrones procedente del Sol ionizan varias capas de la atmósfera, con lo que se convierten
en conductoras de electricidad. Estas capas reflejan de vuelta a la Tierra ciertas frecuencias
de ondas de radio. Debido a la concentración relativamente elevada de iones en la atmósfera
por encima de los 80 km, esta capa, que se extiende hasta los 640 km, recibe el nombre de
ionosfera. También se la conoce como termosfera, a causa de las altas temperaturas (en torno
a los 400 km se alcanzan unos 1.200 °C). La región que hay más allá de la ionosfera recibe
el nombre de exosfera y se extiende hasta los 9.600 km, lo que constituye el límite exterior
de la atmósfera.
La densidad del aire seco al nivel del mar representa aproximadamente un 1/800 de la
densidad del agua. A mayor altitud desciende con rapidez, siendo proporcional a la presión e
inversamente proporcional a la temperatura. La presión se mide mediante un barómetro y su
valor, expresado en torrs, está relacionado con la altura a la que la presión atmosférica
mantiene una columna de mercurio; 1 torr equivale a 1 mm de mercurio. La presión
atmosférica normal a nivel del mar es de 760 torrs, o sea, 760 mm de mercurio. En torno a
los 5,6 km es de 380 torrs; la mitad de todo el aire presente en la atmósfera se encuentra por
debajo de este nivel. La presión disminuye más o menos a la mitad por cada 5,6 km de
ascensión. A una altitud de 80 km la presión es de 0,007 torr.
La troposfera y la mayor parte de la estratosfera pueden explorarse mediante globos sonda
preparados para medir la presión y la temperatura del aire y equipados con radiotransmisores
que envían la información a estaciones terrestres. Se ha explorado la atmósfera más allá de
los 400 km de altitud con ayuda de satélites que transmiten a tierra las lecturas realizadas por
los instrumentos meteorológicos. El estudio de la forma y el espectro de la aurora ofrece
información hasta altitudes de 800 kilómetros.
La atmósfera es una cubierta protectora, sin ella la temperatura terrestre alcanzaría más de
75°C durante el día y más de 130°C bajo cero en la noche. Actúa como un regulador
térmico, además de traer lluvia de los océanos, calor de los desiertos, trópicos y ecuador y
frío de los polos. Gracias a ella hay cielos brillantes y puestas de sol multicolores.
Con frecuencia se mueve tranquilamente, pero a veces muestra su fuerza por medio de
tornados y ciclones desplazándose a más de 300 kilómetros por hora. Es la responsable de
todos los estados del tiempo y los tipos de clima que influyen en la vida de las plantas, los
animales y el hombre.
Este gran "océano" de aire en cuyo fondo habitan los seres vivos, está constituido por una
mezcla de gases que rodean al planeta, envolviéndolo en capas concéntricas de espesor y
densidad variables. La atmósfera se encuentra sujeta a la Tierra por su fuerza de gravedad.
Está compuesta principalmente por diferentes gases tales como: nitrógeno, oxígeno, vapor
de agua, Argón, Dióxido de carbono, hidrógeno, helio, Criptón y Xenón.
El nitrógeno y oxígeno constituyen el 99% de la composición del aire, son gases
transparentes que permiten que los rayos del Sol lleguen a la superficie de la Tierra, el vapor
de agua también es trasparente hasta que se convierte en nubes, que sirven como una especie
de tapa durante el día y por la noche retienen el calor del sol.
CALENTAMIENTO GLOBAL,
Amento de la temperatura de la Tierra debido al
uso de combustibles fósiles y a otros procesos
industriales que llevan a una acumulación de
gases invernadero (dióxido de carbono, metano,
óxido nitroso y clorofluorocarbonos) en la
atmósfera. Desde 1896 se sabe que el dióxido de
carbono ayuda a impedir que los rayos infrarrojos
escapen al espacio, lo que hace que se mantenga una temperatura relativamente cálida de
nuestro planeta (efecto invernadero). La cuestión es si los crecientes niveles de dióxido de
carbono registrados a lo largo del último siglo llevarán a un aumento de la temperatura
global, lo que podría producir inundaciones costeras (por subida del nivel del mar) e
importantes cambios climáticos, con graves implicaciones para la productividad agrícola.
Desde 1850 se ha producido un incremento medio de la temperatura global de más o menos
1 °C, pero éste podría ser sólo parte de una fluctuación natural. Tales fluctuaciones se han
registrado durante decenas de miles de años, y se producen en ciclos a corto y a largo plazo.
La dificultad de distinguir las emisiones de dióxido de carbono de origen humano de las
naturales es una de las razones por las que tanto ha tardado en legislarse su control. No
obstante, las consecuencias potenciales del calentamiento global son tan amenazadoras que
muchos prestigiosos científicos han urgido la adopción de medidas inmediatas y han
solicitado la cooperación internacional para combatir el problema.
El dióxido de carbono, de azufre y otros contaminantes emitidos por las chimeneas de las
industrias contribuyen a la contaminación atmosférica. El dióxido de carbono contribuye al
calentamiento global, y el dióxido de azufre es la principal causa de la lluvia ácida en el
norte y este de Europa y el noreste de Norteamérica. Otros problemas ambientales incluyen
enfermedades respiratorias, el envenenamiento de lagos y ríos y los daños a los bosques y las
cosechas.
Las perspectivas de futuro, en lo que al medio ambiente se refiere son poco claras. A pesar
de los cambios económicos y políticos, él interés y la preocupación por el medio ambiente
aún es importante. La calidad del aire ha mejorado, pero están pendientes de solución y
requieren una acción coordinada los problemas de la lluvia ácida, los clorofluorocarbonos, la
pérdida de ozono y la enorme contaminación atmosférica del este de Europa.
Para reducir la degradación medioambiental y salvar el hábitat de la humanidad, las
sociedades deben reconocer que el medio ambiente es finito. Los especialistas creen que, al
ir creciendo las poblaciones y sus demandas, la idea del crecimiento continuado debe abrir
paso a un uso más racional del medio ambiente, pero que esto sólo puede lograrse con un
espectacular cambio de actitud por parte de la especie humana. El impacto de la especie
humana sobre el medio ambiente ha sido comparado con las grandes catástrofes del pasado
geológico de la Tierra; independientemente de la actitud de la sociedad respecto al
crecimiento continuo, la humanidad debe reconocer que atacar el medio ambiente pone en
peligro la supervivencia de su propia especie.
Dióxido de carbono
Uno de los impactos que el uso de combustibles fósiles ha producido sobre el medio
ambiente terrestre ha sido el aumento de la concentración de dióxido de carbono (CO2) en la
atmósfera. La cantidad de CO2 atmosférico había permanecido estable, aparentemente
durante siglos, en unas 260 ppm (partes por millón), pero en los últimos 100 años ha
ascendido a 350 ppm. Lo significativo de este cambio es que puede provocar un aumento de
la temperatura de la Tierra a través del proceso conocido como efecto invernadero. El
dióxido de carbono atmosférico tiende a impedir que la radiación de onda larga escape al
espacio exterior; dado que se produce más calor y puede escapar menos, la temperatura
global de la Tierra aumenta.
Un calentamiento global significativo de la atmósfera tendría graves efectos sobre el medio
ambiente. Aceleraría la fusión de los casquetes polares, haría subir el nivel de los mares,
cambiaría el clima regional y globalmente, alteraría la vegetación natural y afectaría a las
cosechas. Estos cambios, a su vez, tendrían un enorme impacto sobre la civilización humana.
Desde 1850 se ha producido un aumento medio en la temperatura global de cerca de 1 °C.
Algunos científicos han predicho que el aumento de la concentración en la atmósfera de
CO2 y otros "gases invernadero" provocará que las temperaturas continúen subiendo. Las
estimaciones van de 2 a 6 ºC para mediados del siglo XXI. No obstante, otros científicos que
investigan los efectos y tendencias del clima rechazan las teorías del calentamiento global,
atribuyendo la última subida de la temperatura a fluctuaciones normales.
LECTURA ADICIONAL
Fragmento del artículo La subida de los mares, en el que su autor expone las dudas de
algunos expertos sobre las distintas causas que amenazan con incrementar las aguas de los
océanos. Lo que más preocupa es la fusión de la reserva helada de la Antártida; sin embargo,
los expertos opinan que es difícil apreciar si los casquetes de hielo están manteniendo
constante su tamaño y que habrá que esperar unos años para saber si su conjunto alimenta o
retiene el agua de los mares.
Fragmento de La subida de los mares. De David Schneider.
A comienzos de los noventa, estuvieron de moda los modelos de
circulación global: unos programas informáticos, muy complejos,
para predecir el clima futuro calculando el comportamiento de la
atmósfera y el océano. Y se aplicaron al estudio de la posible
incidencia de un clima más cálido en el casquete de hielo
antártico. De tales investigaciones se desprendía que el
calentamiento de invernadero llevaría a la Antártida aire más
cálido y húmedo, que depositaría allí su humedad en forma de
nieve. Podría, pues, incrementarse incluso la cuantía de hielo
marino que rodea el continente.
Dicho de otro modo, justamente cuando los expertos del SeaRISE estaban preparando su
campaña para seguir la presumible fusión de la plataforma helada de la Antártida Occidental,
los modelos informáticos mostraban la posibilidad de que dicha capa creciera, con el
consiguiente descenso del nivel del mar: los hielos continentales retendrían el agua robada al
mar. "Fue como dejar su velero sin viento", bromea Richard G. Fairballks, del Observatorio
Geológico Lamont-Doherty de la Universidad de Columbia.
Otras observaciones han obligado a cuestionar también la idea de que una fusión brusca de
los hielos de la Antártida conllevara la subida del nivel del mar varios metros, en un futuro
previsible. Los geólogos acaban de comprobar que, de las cinco grandes corrientes de hielo
que alimentan el mar de Ross (designadas, con notoria falta de imaginación, corrientes de
hielo A, B, C, D y E), no todas arrojan su contenido al océano. Una de las mayores, la C,
cesó de operar hace unos 130 años, quizá porque perdió lubricación en su base.
La verdad es que la vinculación del calentamiento climático con el movimiento de las
corrientes de hielo de la Antártida Occidental se ha hecho cada vez más tenue. Según Ellen
Mosley-Thomson, del Centro de Investigación Polar Byrd de la Universidad estatal de Ohio,
las corrientes de hielo "parecen arrancar y detenerse, sin que nadie sepa la razón". Es más, de
acuerdo con sus propias mediciones de la velocidad de acumulación de nieve en la vecindad
del polo Sur, las nevadas han aumentado bastante en los últimos decenios, intervalo a lo
largo del cual la temperatura global ha ascendido poco a poco; las observaciones realizadas
en otros lugares de la Antártida han producido resultados similares.
CONCLUSIÓN
El aire contaminado nos afecta en
nuestro diario vivir, manifestándose de
diferentes formas en nuestro
organismo, como la irritación de los
ojos y trastornos en las membranas
conjuntivas, irritación en las vías
respiratorias, agravación de las
enfermedades broncopulmonares, etc.
Existen diversos modos de evitar la
contaminación del aire, a saber: * Uso
de combustibles adecuados para la
calefacción doméstica e industrial. * Usar chimeneas con tirajes o filtros en condiciones de
cumplir sus funciones.* Mantener los vehículos motorizados en buenas condiciones. * No
quemar hojas o basuras,
La óptima calidad de vida exige que el equilibrio de la naturaleza no sea modificado.
El hombre debe aprender que el ambiente no es algo que pueda manejar según su voluntad,
sino que él debe integrarse para tener una vida mejor.
Un paso importante para mejorar el hábitat sería lograr que el hombre cambio de actitud
interna hacia su ambiente respetando sus valores y derechos
Mientras los seres humanos no nos demos cuanta del daño tan enorme que nos estamos
haciendo al contaminar la tierra no se podrá hacer nada para tratar de salvar lo que aún nos
queda de la naturaleza. Por eso tenemos que crear una cultura basada en el respeto a la tierra
y a la conservación de nuestros recursos naturales pues es importante que tengamos
conocimiento sobre el daño que le podemos hacer a la tierra con el uso de productos
químicos, pues el sobrecalentamiento del planeta está llevando a que el clima del planeta se
salga de su equilibrio normal y así otros problemas como la inversión térmica y el daño a la
capa de ozono.