Historia de la monarquía
Las monarquías son una de las forma más antigua de gobierno.
Durante la Edad Media, a partir del siglo V, las monarquías se
basaban en las tradiciones teocráticas que consideraban a los
reyes como representantes de Dios en la Tierra y que debían
proteger a su pueblo.
En la antigüedad se creía que los monarcas eran
descendientes directos de los dioses y que tenían un poder
divino para gobernar. El monarca era un símbolo de
continuidad y de estabilidad del gobierno.
Las monarquías son una de las formas más antiguas de
gobierno, como el reino de Inglaterra que fue fundado en el
927 y perduró de manera absolutista hasta el 1215, año en el
que fue aceptada la carta magna (constitución que propuso la
división de poderes) por parte del rey Juan I de
Inglaterra. Con el tiempo, la monarquía evolucionó y surgieron
diversos tipos que varían según el nivel de poder que ejerce
el monarca.
Evolución de la monarquía
La mayoría de las monarquías a lo largo de la historia han sido
dirigidas por una única persona que tenía el poder económico,
político, militar y social del reinado.
A partir del siglo XIX muchas monarquías han evolucionado para
convertirse en democracias parlamentarias. En Inglaterra el
proceso se inició en 1215 luego de conformada la Carta Magna. El
reinado se consolidó como una monarquía parlamentaria en 1689
luego de la Revolución Gloriosa en la que fue derribado el rey
Jacobo II Estuardo, que había mantenido la inestabilidad política
desde 1642.
En la actualidad existen pocas monarquías absolutas, entre las
principales se destacan:
Arabia Saudita. Es un país de la península arábiga,
en Asia occidental.
Brunéi. Es una pequeña nación de la isla de Borneo, en Asia
Bután. Es un reino budista del límite oriental del Himalaya, en
Asia.
Jordania. Es un país árabe a orillas del río Jordán, en Asia.
Kuwait. Es un país árabe del Golfo Pérsico, en Asia.
Marruecos. Es un país de África del norte.
Suazilandia. También llamado Esuatini, es una pequeña
monarquía del sur de África.
Tipos de monarquías
En las monarquías parlamentarias el rey no ejerce poder sobre las
funciones ejecutivas.
Existen cuatro tipos principales de monarquías:
Monarquía teocrática. Es la que no presenta división de
poderes y el rey tiene poder absoluto, además, se impone la
religión dominante por lo que las políticas de Estado
comparten muchos de los principios religiosos, como ocurre en
los países árabes o en el Vaticano.
Monarquía absoluta. Es la que no presenta división de
poderes, por lo que el rey es el que concentra el control total
del Estado y es considerado como un representante de Dios
en la Tierra. Resulta una de las formas más antiguas de
gobierno.
Monarquía constitucional. Es la que presenta una división de
poderes, por lo que el rey cumple la función de jefe de Estado
y ejerce control sobre el poder ejecutivo. Es un tipo de
gobierno de transición entre la monarquía absoluta y la
parlamentaria. El poder legislativo es controlado por el pueblo
a través de los representantes de la asamblea.
Monarquía parlamentaria. También llamada “monarquía
democrática”. Es la que presenta la más amplia división de
poderes y ninguno recae en el rey, que solo cumple la función
de jefe de Estado. Los poderes legislativo, ejecutivo y judicial
son independientes de la corona y ejercidos por un parlamento
y un gobierno electos.