Introducción al modelo PERMA
Hemos desarrollado una mirada introductoria sobre algunas inquietudes sobre lo que
postulamos como bienestar subjetivo, o felicidad. También hemos dicho que la
psicología ha incorporado a su disciplina una mirada positiva, con énfasis no solo en
mitigar males y trastornos mentales (aliviando muchos de ellos). Pero además de la
psicología, también un número importante de disciplinas actuales se han ocupado de
pensar en la forma de seres humanos que somos. Sobre todo, se sostiene una mirada
atenta a propiciar el bienestar. A título personal, hace dos décadas emprendí el desafío
de pensar en las cosas que nos hacen bien y potencian nuestro desarrollo o florecer
personal.
De lo desarrollado en materia de bienestar, haremos foco en los aportes del modelo
PERMA creado por Martin Seligman quien es considerado el padre de la psicología
positiva. Sus aportes nos permiten descubrir no tanto una definición de felicidad o de
bienestar subjetivo (individual o colectivo), sino las variables implicadas en el bienestar
en términos propios de la psicología.
El foco está puesto en identificar con énfasis aquellas cualidades positivas o
potencialidades (fortalezas) humanas. Identificar experiencias positivas, rasgos positivos
individuales, institucionales y de organizaciones, que generan ecosistemas de bienestar.
Luego de más de 20 años de investigaciones, uno de los aportes más claros es el que
nos presenta el modelo PERMA. Su nombre es una sigla que reúne las variables
implicadas en la construcción efectiva del bienestar subjetivo:
P: positive emotion.
E: engagement.
R: relationship.
M: meaning.
A: accomplishment.
Te invitamos a realizar el siguiente ejercicio personal (basado en el modelo
PERMA).
1. Define qué significa para ti cada pilar del gráfico.
2. Evalúa tu nivel actual de satisfacción en cada área de 0 (muy bajo) a 10 (muy
alto). Escríbelo en el círculo de la izquierda.
3. Decide a qué nivel aspiras llegar (siendo realista) en cada área e introduce el
número en el círculo de la derecha.
4. ¿Cuánto compromiso sientes actualmente hacia cada área?, ¿cuántas ganas
tienes de potenciar este pilar de 0 a 100 %? Apunta tu nivel de compromiso en el
rectángulo. Dónde tengas más compromiso, allí está tu prioridad.
Figura 1: Actividad PERMA
Fuente: elaboración propia.
Referencias
Nivel de compromiso actual.
Estado actual.
Estado objetivo.
¿Cómo se manifiestan los 5 pilares en tu vida y cómo los experimentas?
2. Hablemos un poco de emociones
Es importante destacar que las emociones no se aprenden académicamente, se
experimentan. Lo que hacemos en estas lecturas es explicarlas para comprender su
fenómeno.
Sin lugar a dudas, hemos desarrollado a lo largo de nuestra vida una evolución biológica
que nos ha permitido alcanzar muchas cosas y crear nuevas condiciones para vivir, así
mejoramos nuestra calidad de vida y longevidad. Pero no necesariamente hemos
desarrollado nuestro cerebro emocional en igual grado que otras evoluciones biológicas.
Para remitirnos al mundo de las emociones, podemos afirmar que estas son inherentes
a la condición humana. En gran medida la existencia está marcada por estados
emocionales. Al igual que el concepto de felicidad, las emociones también fueron
abordadas por grandes filósofos: Aristóteles, Sócrates, Descartes, Spinoza, Heidegger,
Sartre. Estos y muchos otros intelectuales sin duda dejaron un legado que ha nutrido a
múltiples disciplinas, y entre ellas a la psicología de las emociones. A pesar de todo este
legado, aún así resulta complejo acceder a una definición precisa de un fenómeno tan
complejo como lo son las emociones.
Las diversas definiciones han dependido fundamentalmente de la posición teórica de los
investigadores. Los neurocientíficos han indicado la importancia de los mecanismos
hormonales implicados en la emoción (como los neurotransmisores), o las distintas
funciones cerebrales. Desde la perspectiva cognitiva se ha enfatizado en la importancia
de los procesos cognitivos: atención, valoración, etc. Otros estudios han puesto el foco
en la expresión de las emociones y sus aspectos comunicativos, y dejaron de lado otros
aspectos como los fisiológicos periféricos (tensión muscular, taquicardias, etc.). Pese a
las diferencias, todas estas miradas confluyen en la existencia de al menos 3 sistemas a
los cuales afecta la emoción y a su vez la retroalimenta: el fisiológico, el motor o
conductual, y el cognitivo o experiencial.
Podemos decir que las emociones son un proceso altamente adaptativo por dar
prioridad a la información relevante para la supervivencia. Este proceso se activa
cuando detectamos algún cambio psíquicamente significativo. Por ello las
emociones poseen un carácter subjetivo.
La emoción implica un sistema de procesamiento de la información altamente
jerarquizado cuya principal función es la organización de toda nuestra actividad, para lo
que pone a disposición los restantes procesos psicológicos como la percepción, la
atención, la memoria, el pensamiento, la comunicación verbal y la no verbal, y también
la motivación.
Hemos adquirido a lo largo de la evolución humana un escurridizo método para
configurar nuestras vidas emocionales, y creamos así la comparación entre la emoción
positiva y la negativa. Clasificamos, por ejemplo, emociones negativas como el temor, la
tristeza, la ira, y las colocamos como los primeros alfiles de defensa: las usamos para
afrontar ofensivas o amenazas y hemos sido creativos en la medida que las condiciones
de vida en comunidad fueron cambiando. Es posible que esto nos resultara una herencia
de nuestros antepasados como medio para asegurar la supervivencia humana. Las
emociones negativas suelen ser un repertorio mejor conocido y usado que las que
denominamos positivas. De hecho, si preguntáramos cuántos tipos de emociones
negativas conocemos y cuántas emociones positivas, para una gran cantidad de
personas el listado de emociones negativas sería más sencillo de completar.
Todas las emociones tienen un componente sentimental, uno sensorial, uno reflexivo y
uno de acción.
Las emociones positivas tienen un objetivo en nuestra evolución porque aumentan
nuestros recursos intelectuales, físicos y sociales, y los hacen perdurables; de esa
manera generan reservas para afrontar amenazas o peligros.
Finalmente vale la pena indicar que no existen emociones buenas o malas, todas son
necesarias para la vida; todas son, de alguna manera, como los colores o la música.
Cuando hablamos de emociones negativas, nos referimos aquellas cuya
experimentación en nuestro cuerpo y nuestros pensamientos suele restringirnos en
nuestra capacidad para hacer algo. Las emociones positivas son, por el contrario,
aquellas con las que experimentamos expansión y que amplían nuestro repertorio de
acciones.
P: Positive emotions (emociones positivas)
Las emociones positivas refieren a un conjunto de emociones que tienen la
característica de generar estados subjetivos agradables. Hoy sabemos que las
emociones positivas nos ayudan a transformarnos para mejor. La ciencia nos revela que
las emociones modifican nuestro esquema celular, y con esto también la escritura de
nuestro ADN.
En 1998, Bárbara Fredickson publica un artículo sobre la importancia del rol de las
emociones positivas, se vale de grandes aportes como los de Paul Ekman y otros.
Postula que nuestro foco de atención se centra fundamentalmente en aquello que nos
permite asegurar nuestra supervivencia. Sin embargo, las emociones positivas nos traen
un complemento: amplían nuestra atención, en oposición a lo que nos sucede con
emociones negativas como el miedo, por ejemplo. Las emociones positivas suelen tener
una atracción menor, se experimentan como más cortas o de menor duración en
comparación con las emociones negativas. La tendencia a prestar mayor atención a
situaciones menos agradables está más presente en nosotros que prestar atención a
aquellas más agradables. Si, por ejemplo, estuviéramos en una sala de espera de un
consultorio médico con música de fondo agradable y, en un momento dado, la música
dejara de experimentarse como agradable (por haber perdido la novedad) y se
escuchara a una persona expresar dolor, seguramente tendremos mayor tendencia a
enfocarnos en esta situación. Es más posible que algo molesto capte nuestra atención
con más potencia y mayor actividad de alerta que algo agradable. Aunque las
emociones positivas están ligeramente más presentes que las negativas, no son tan
intensas en su experimentación. Se postula así la teoría de la ampliación y construcción
emocional.
La ampliación: significa que en el momento en el que se experimenta una emoción
positiva, se amplía nuestra capacidad de atención, se amplían recursos cognitivos,
solemos observar más cosas, ya que se establecen mayores conexiones de alto nivel,
se incorporan más conceptos, ideas, etc. Se perciben cosas positivas similares. En
cuanto a la conducta, se amplía el repertorio de cosas pro sociales que podemos hacer.
El efecto inmediato que provoca una experiencia agradable hace que se disuelvan los
efectos fisiológicos experimentados de una emoción negativa. Esta mirada es una
mirada de corto plazo. Sin embargo, podemos incorporar una mirada de largo plazo.
La construcción a largo plazo: experimentar emociones positivas permite
experimentar expansión de nuestra conciencia, lo que nos ayuda a modificar quiénes
seremos en el futuro próximo. Vale aclarar aquí que esto no es lo mismo que reducir
emociones negativas.
Lo que nos sugiere esta última aclaración es que si aumentamos nuestra dieta de
experiencias positivas, con un incremento paulatino, nuestros hábitos tenderán a
cambiar. Esto equivale al esfuerzo de modificar un estilo de vida en igual dimensión que
cuando incorporamos el ejercicio físico o una dieta saludable. Implica esfuerzo y
continuidad. Tanto como modificar los hábitos para bajar el colesterol, por ejemplo.
Supone aumentar la cantidad de emociones positivas, no a costa del intercambio
o transposición con las negativas, sino como herramienta para lidiar con ellas. Las
emociones positivas nos permiten experimentar bienestar en nuestras vidas,
ejemplos de ellas pueden ser la paz, la gratitud, la satisfacción, placer, alegría, la
esperanza, la curiosidad o el amor. (Castro, 2020, https://www.iepp.es/modelo-
perma/)
Figura 2: Positivity can increase
Fuente: Aguirre, M. (2019). Positivity can increase. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=jRMyE5ibIuQ.
En esta figura se analiza información de personas que fueron evaluadas antes y
después de aprender ejercicios de meditación. En el análisis de hasta 3 meses
posteriores, se observa un incremento de positive emotions.
Tal como podemos observar, en la medida en que incorporamos emociones positivas
nuestro día es más positivo y, por lo tanto, constituye un reservorio disponible para
afrontar momentos desagradables. El estudio realizado en personas que iniciaron un
aprendizaje de meditación (con ejercicios de cultivación de emoción, como la
compasión) demuestra que al cabo de 3 meses esas personas reportaban un aumento
significativo de emociones positivas y que podían expandirse a sus relaciones
interpersonales. También se observaron disminución de dolores de cabeza, de
estómago, y cambios en el músculo cardíaco a nivel de ritmo.
Al incorporar una dieta de emociones positivas experimentaremos, al cabo de 3 meses,
cambios en nuestro bienestar a niveles físicos, interpersonales e intrapersonales.
No se trata de levantarnos por las mañanas y declarar que pensaremos en positivo o
que seremos personas florecientes, sino de generar micro momentos positivos cada vez
más frecuentes. La acumulación de micro momentos nos dará como resultado macro
momentos positivos, y con ello la sensación de bienestar.
Emociones positivas permiten el desarrollo de recursos físicos
Diversos estudios indican que las personas felices o que experimentan mayormente
estados agradables subjetivos, poseen mejores hábitos de salud, padecen menos
trastornos funcionales (por ejemplo, en la presión arterial), mejoran su sistema
inmunológico, y prolongan la vida.
Productividad
Tal vez la productividad sea considerada el rasgo más importante si se lo considera una
habilidad para el trabajo. Difícil saber si es primero el huevo o la gallina: si las personas
que poseen mayor satisfacción laboral, experimentan mayores emociones positivas y
son más felices; o si son más productivas por ser más felices y experimentar
mayormente emociones positivas. Lo que no podemos desconocer es que las personas
que son más felices claramente están más satisfechas con sus trabajos que aquellas
que no lo son.
“Las investigaciones sugieren que cuanto mayor es la felicidad, se registra mayor
productividad y mayores ingresos” (Cortese, 2010, http://inteligencia-
exitosa.blogspot.com/2010/02/el-exito-y-las-emociones-positivas.html).
Cuando la gente feliz se halla amenazada, no solo soporta mejor la presión y toman
mayores precauciones sobre su salud y seguridad, sino que sus emociones positivas
anulan las negativas.
Lo interesante a explorar es que todos poseemos una serie de cosas que podemos
controlar y otras que no, y solo podemos lidiar con aquellas que dependen de nuestra
posibilidad de intervención. Como diría Platón: “la felicidad es a veces una bendición,
pero por lo general es una conquista”.
E: Engagement
Mihaly Csikszentmihalyi estuvo presente desde los inicios de los estudios de psicología
positiva, en primeras publicaciones junto a Seligman, dejándonos el legado del fluir que
es un estado que mezcla una tarea de absorción y concentración alta: como la creación
de una burbuja que favorece el bienestar. El fluir, según este autor, es un estado
psicológico universal que podemos experimentar todos y está estrechamente asociado
al rendimiento óptimo.
El estado de fluir es otra forma de construir felicidad.
Una característica de un estado de flow es que no experimentamos conscientemente
ninguna emoción. Nuestra maquinaria de pensamiento se centra de tal forma en lo que
hacemos, que todo lo superfluo queda afuera. Puede ser superfluo: un pensamiento,
una distracción; esto desaparece y así otorga alivio a nuestro cerebro y nuestro estado
emocional.
Se trata de una especie de pacto o acuerdo con nosotros mismos y con nuestras
fortalezas, a fin de alcanzar una sintonía entre ambos que nos sitúe en un estado
de armonía, de afinidad, de flujo de conciencia.
Esto es, el compromiso con la búsqueda de aquellas actividades que nos
permitan entrar en flow, o el estado óptimo de activación. Y es que cuando nos
comprometemos con una tarea o con un proyecto experimentamos un estado de
flujo donde el tiempo parece detenerse y perdemos sentido de nosotros mismos,
concentrándonos intensamente en el presente. (Castro, 2020,
https://www.iepp.es/modelo-perma/)
Características del estado de fluir
1. Hay un desafío que está en igualdad con las habilidades de una persona.
2. Hay una absorción en la acción (estoy haciendo algo) y quedó capturado por ella.
3. Hay una meta clara hacia la que avanzo.
4. Concentración. Estoy con atención plena sin irme por tiempo prolongado.
5. Olvido de uno mismo, se desactivan los pensamientos autorreferenciales. El yo
desaparece, no pienso en mí mismo o en mí misma.
6. El tiempo se transforma, algunas personas sienten que el tiempo se para o vuela.
Figura 3: Características del estado de fluir
Fuente: Csikszentmihalyi, M., 2011, s.d.
El estado de fluir y el rendimiento
Vitalidad percibida + concentración = engagement.
Algunos estudios indicaron que las fortalezas individuales influyen en la pasión dedicada
a la tarea, pero no viceversa. La pasión no es una variable que nos ayude a entrar en
estado de flow, pero sí potencia nuestras fortalezas.
El fluir es un estado de rendimiento óptimo que surge a partir de un reto o una meta que
nos planteamos y que nos motiva. Está en línea con las habilidades que tenemos.
Es importante comprender que el estado de flow no tiene relación con el mindfulness. En
este último el estado de metacognición está en conciencia con lo que está sucediendo.
En el siguiente gráfico se observa la diferencia entre un estado de flow (absorción),
versus un estado de meditación (atención plena).
Figura 4: Diferencia entre flow y mindfulness
Fuente: Killingsworth, M. A. y Gilbert, T. D., s.d.
Mindfulness es conciencia más apertura sobre lo que está sucediendo; es decir, se
respira de manera consciente y también con apertura a lo que sucede en el contexto. En
el flow, en cambio, la receptividad es limitada y con apertura relativa: solo hay conexión
con la tarea.
R: Relationship (relaciones sanas)
Es el pilar central no solo por estar en el centro del modelo PERMA, sino por lo que
implica para los seres humanos la construcción de relaciones positivas. Los seres
humanos somos seres sociales por naturaleza, y contar con adecuadas relaciones
sociales es indispensable para nuestro bienestar.
En mayor o menor medida todos y cada uno de nosotros tenemos relaciones con
los demás, más o menos intensas, pero que, al fin y al cabo, suponen un factor de
protección y de apoyo extremadamente poderoso y por ende, importante y
necesario. Por ello, fomentar este aspecto puede favorecer de forma sustancial
nuestra felicidad. Así pues, este factor hace referencia a mejorar nuestras
relaciones personales, lo que también implica la mejora de nuestras habilidades
personales. (Castro, 2020, https://www.iepp.es/modelo-perma/)
Una de las grandes contribuciones en relación con pensar nuestros vínculos llegó de la
mano de Christopher Peterson. Su frase más reconocida es sobre la importancia de
hacerle saber a las personas que nos importan, que realmente nos importan. Él decía
que podemos saber que determinadas personas son importantes, pero ellos lo ignoran
hasta que se lo decimos de manera explícita. Hacerlo trae enormes beneficios.
Figura 5: Christopher Peterson
Fuente: Crecimiento Positivo (2012). En recuerdo de Chris Peterson. Recuperado de http://www.crecimientopositivo.es/portal/en-
recuerdo-de-chris-peterson.
Daner y Seligman, en un estudio del año 2002 sobre una población de estudiantes de
aproximadamente 225 de carreras de grado, tomaron como referencia los 40
estudiantes que indicaban ser más felices y los 40 menos felices. Descubrieron que los
estudiantes autopercibidos más felices hacían referencias a:
Tener muchas relaciones sociales;
Tener relaciones de pareja sólidas.
En estas primeras aproximaciones con estudiantes, que más tarde se fueron ampliando
a otros grupos, Daner y Seligman revelaron la importancia de los vínculos sociales para
promover emociones positivas. Podemos tener todo, pero si nuestras relaciones no son
buenas, difícilmente nos sintamos completos o percibamos bienestar.
La soledad es uno de los problemas actuales más endémicos. Es un estado tóxico, ya
que nos dispone a la hipervigilancia: se percibe amenaza social con mayor frecuencia,
se generan sesgos de momentos en los que solo nos sentimos rechazados, aparecen
procesos conductuales que condicionan la posibilidad de interactuar más libremente, se
activando el HPA (eje hipotálamo-pituitario-adrenal) que nos afecta fisiológicamente.
Figura 6: Círculo vicioso de la soledad
Fuente: elaboración propia con base en Cacioppo JT, Hawkley LC. (2009),
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2752489/
Trabajar activamente en nuestra forma de comunicarnos, para la construcción de
relaciones saludables, merece un aprendizaje. Vale la pena aprender a discutir mejor,
sin dudas, pero especialmente aprender a reconocer qué nos sucede cuando
conversamos mejor con otros.
Figura 7: Comunicación activa constructiva
Fuente: [Imagen sobre comunicación activa constructiva], Gable, S., citado en Herber, E. (s.f.).
Cuántas veces nos pasa que estamos hablando con alguien que es muy importante para
nosotros, pero no estamos conectados. Si miramos los ejes de la figura anterior, nos
damos cuenta qué nos sucede. En el margen superior izquierdo: en el eje activo
constructivo, podemos juntos profundizar y experimentar algo agradable en el
intercambio; sin embargo, en el eje pasivo constructivo, el interés por el otro es breve
y no logramos profundizar demasiado: la posibilidad de intimar, de lograr mejores
resultados, es pobre.
En el cuadrante izquierdo inferior: activo destructivo, cuando una conversación se
centra en indicar lo destructivo, por ejemplo, cuando ponemos foco en lo que no
conseguimos.
En el eje pasivo destructivo directamente ignoramos al otro o nos sentimos ignorados,
sin poder producir cambios positivos en una relación.
¿Dónde pones el foco en tus conversaciones?
MA: Meaning accomplishment (el sentido vital o para qué de la vida)
Este factor se refiere a la búsqueda de trascendencia, la sensación de que estamos
realizando acciones con impacto en algo más grande que uno mismo.
Implica establecer y alcanzar metas alineadas a valores que nos trascienden.
De este modo, a cada objetivo alcanzado, a cada meta obtenida, a cada propósito
logrado le subyace un significado relevante que lo imbuye de un sentido
trascendental. Todos necesitamos darles un sentido a nuestras vidas para tener
un sentido del bienestar. (Castro, 2020, https://www.iepp.es/modelo-perma/)
Veamos, a continuación, algunos aspectos comprendidos en el sentido:
Figura 8: Pilares del sentido
Fuente: Herber, E. (s.f.). [Captura de pantalla de curso online].
La importancia de conectar con algo superior a uno mismo es un tipo de valor que
conecta con el sentido de trascendencia.
La felicidad, en ocasiones, está sobrevalorada. No todas las personas que viven una
vida con sentido buscan la felicidad, y viceversa. Buscar con tanto fervor la felicidad
puede generar una expectativa acerca de ser feliz todo el tiempo y esto puede hacernos
infelices. En especial porque todos lidiamos con algún tipo de sufrimiento.
Una vida plena y con sentido es de alguna manera una alternativa a la comprensión de
felicidad. La idea de sentido guarda relación con algo que trasciende a nuestra
individualidad y nos ayuda a poner orden en nuestra vida.
Algunas coincidencias en investigaciones indican que existe un sentido si, por ejemplo,
tenemos:
1. consideración de que la vida es significativa y tiene valor;
2. un propósito que nos encamina hacia el futuro;
3. coherencia en nuestra historia, elecciones y sentido que le damos al mundo.
Así como felicidad y sentido no necesariamente deben estar disociadas, también es
cierto que no siempre se dan juntas. Por ejemplo, hacer cosas que me hagan sentir feliz
no necesariamente tiene sentido: tomar un trago con amigos, ir a la manicura, o jugar un
partido de fútbol. En otras ocasiones, pensar en hacer un determinado esfuerzo
(estudiar para una materia, por ejemplo) supone algo que me da sentido, pero no
necesariamente felicidad.
El meollo del asunto es, justamente, hacer cosas que nos permitan hacer conexiones
entre felicidad y sentido. Esto modifica nuestra forma de vivir la vida.
Hacer ciertas actividades nos otorga más sentido. Piensa ¿Qué le da sentido a la
vida de la gente? Varias investigaciones han intentado dar respuesta a esta inquietud.
Emili Esfahani, filósofa y escritora, rescata 4 elementos que están implicados en dar
sentido a la vida:
Pertenencia.
Propósito.
Transcendencia.
Narrativa.
La pertenencia tiene que ver con el tipo de relaciones que tenemos. Como hemos
mencionado anteriormente las relaciones sanas contribuyen a nuestro bienestar, pero la
pertenencia tiene que ver con un tipo de relación en la que nos sentimos valorados por
ser quienes somos, de manera intrínseca, al igual que valoramos a la persona con la
que nos relacionamos. No siempre que nos encontramos en una relación nos sentimos
valorados por quienes somos, sino más bien por aquello que conseguimos o
aparentamos.
La pertenencia puede cultivarse paulatinamente en una relación, y se da cuando nos
sentimos finalmente aceptados tal cual somos. La clave es la legitimación del otro y la
conexión real que tenemos en una conversación.
El propósito: es un componente del sentido, el que nos guía hacia el futuro. Tiene como
implicancia hacer un aporte para alguien más. No necesariamente está ligado a grandes
aportes, sino por el contrario una suma de pequeñas cosas conectadas a algo más
global; son ellas las que nos dotan de propósito.
La trascendencia: son esas experiencias explicadas en conexión con algo superior, un
ejemplo es cuando contemplamos un cielo con estrellas y percibimos la sensación de
ser una parte pequeña de algo inmenso. Son las más cercanas a nosotros, las
experiencias de naturaleza sublime, inspiradora. Otras formas de transitar experiencias
de trascendencia se dan con la práctica de la meditación o la oración, también con
movimientos colectivos. Básicamente disminuimos nuestra individualidad y sentimos que
estamos conectados a algo más grande que nosotros mismos. Cambia nuestra
perspectiva de las cosas, nos compendia con el todo. Junto a la trascendencia
experimentamos admiración, reorganizamos la forma en la que estamos en el mundo.
La narrativa: la historia que nos contamos de nosotros mismos. Cómo llegamos a ser
quienes somos, y quiénes somos en el presente.
La incertidumbre y nuestra búsqueda de la felicidad. Una mirada desde la ventana
de la filosofía. Reflexiones extendidas para el mundo actual
Es posible que a lo largo de la historia se haya intentado describir la felicidad con más
ahínco que en otros cuestionamientos filosóficos.
Los seres humanos descubrimos que no sabemos vivir en un mundo que se encuentra
en permanente cambio y transformación, posiblemente se trate de un mundo que ha
perdido el sentido de estabilidad que nos ofrecía el pasado. Esto genera mayores
volúmenes de información y, con ello, de incertidumbre.
La pandemia por la COVID-19 aceleró temas que estaban abiertos en distintos ámbitos,
reconfiguró cuestionamientos acerca de lo que era considerado importante: hacia dónde
iba el mundo, las nuevas tecnologías, la calidad de vida, y también el bienestar humano:
la búsqueda de la preciada felicidad.
En un mundo dominado por procesos cada vez más acelerados de transformación,
estamos obligados a activar, también en nosotros, procesos de transformación individual
(al menos equivalentes en magnitud). Las cosas, incluidas el tipo de ser humano que
somos, han perdido su carácter de inmutabilidad. Este planteo ya ha sido postulado por
la teoría de la ontología del lenguaje, que sin dudas rescata el poder de transformación
continua de la realidad y del ser que somos.
Tal como visionariamente nos lo advirtiera Heráclito, el único reposo al que hoy
podemos aspirar es aquel que se logra navegando en el cambio y cruzando sus
agitadas olas. Ello implica emprender las transformaciones del mundo, a través
del despliegue de nuestra propia capacidad de transformación personal para, no
sólo responder al cambio que nos propone la aceleración en el mundo, sino
también para participar e intervenir en los cambios del mundo. (Echeverría, 2016,
https://www.newfieldconsulting.com/la-obsolescencia-del-ser-entre-el-espectaculo-
el-activismo-y-la-depresion/)
También es esperable que no sepamos cómo hacerlo.
En este nuevo escenario, el sentido de vida que los seres humanos necesitamos
para preservar nuestra existencia, requiere ser generado una y otra vez durante el
curso de nuestras vidas. Todo aquello que funcionaba adecuadamente en el
pasado, ahora demuestra tener fecha temprana de vencimiento. Las relaciones
personales que en un momento nos fueran significativas, se desgastan. Nuestros
conocimientos, competencias y vocaciones, devienen obsoletos. (Echeverría,
2016, https://www.newfieldconsulting.com/la-obsolescencia-del-ser-entre-el-
espectaculo-el-activismo-y-la-depresion/)
Esto también afecta el tránsito por la vida universitaria, así como el devenir profesional y
también el de las organizaciones, comunidades, y toda la sociedad. Aparecen relaciones
nuevas. Las experiencias que transitamos en la vida, los valores a lo largo de las etapas
que vivimos, también se modifican. Esto pone de relieve una reflexión que nos ha
acompañado por miles de años: la pregunta por el sentido de la vida.
Los nuevos escenarios de la Modernidad no solo hacen obsoleto el sentido de
vida que en el pasado nos conferimos. Las premisas mismas a partir de las cuales
generamos esos sentidos de vida – los mecanismos mismos de generación de
sentido – devienen igualmente obsoletos, pues descansaban en supuestos de
estabilidad que hoy no encuentran los soportes necesarios. (Echeverría, 2016,
https://www.newfieldconsulting.com/la-obsolescencia-del-ser-entre-el-espectaculo-
el-activismo-y-la-depresion/)
Se trata, por lo tanto, de dos problemas diferentes. Por un lado, el sentido que le
asignábamos a nuestras vidas y, por otro lado, las herramientas de las que nos
valíamos para otorgarle tal sentido a nuestras vidas y a lo que hacíamos.
Esto determina que nos encontremos frecuentemente frente a nuestras incompetencias
y a nuestra inmensa vulnerabilidad, sin las herramientas necesarias para sustentar
adecuadamente las exigencias que resultan del tipo de vida que llevamos. Bajo esas
condiciones, la existencia suele experimentarse en ocasiones como angustiante, pesada
y vacía.
Pocos filósofos han planteado esta situación con la claridad y la agudeza con que
lo hiciera Blaise Pascal, en la primera mitad del siglo XVII, cuando la Modernidad
estaba todavía en su etapa inicial, Pascal es uno de los precursores de la filosofía
existencial que se desarrollará en plenitud durante el siglo XX, de la mano de
Martin Heidegger. Es también un crítico del racionalismo intelectual de Descartes,
a quién confronta por su extremo racionalismo, señalando que “el corazón tiene
sus razones que la razón no comprende”.
Pascal muestra dotes intelectuales excepcionales desde muy temprano.
Aficionado compulsivo a los juegos de azar, desarrolla siendo muy joven la teoría
matemática de las probabilidades y hace contribuciones importantes en
geometría. Una noche, sin embargo, enfrenta una severa crisis personal que lo
confronta con la profunda precariedad existencial que caracteriza a los seres
humanos. A partir de esta experiencia, se encierra por el resto de sus días en un
convento jansenista, gira hacia la filosofía y elabora un pensamiento que todavía
mantiene vigencia.
Pascal levanta una pregunta que será retomada por muchos otros con
posterioridad. La pregunta por el ser humano. “¿Qué es el hombre? No es más
que una nada respecto del infinito, un todo respecto a la nada, un punto medio
entre la nada y el todo, infinitamente alejado de poder comprender los extremos.
(…) igualmente incapaz de ver la nada de la que es sacado y el infinito por el que
es engullido”. Pero Pascal va todavía más lejos: “La grandeza del hombre reside
en saberse miserable. Un árbol no se sabe miserable.” Se trata de una idea
aparentemente paradójica: la grandeza del ser humano reside en aceptar su
miseria, su profunda precariedad.
Una idea equivalente será levantada por el filósofo alemán contemporáneo, Peter
Sloterdijk, al sostener que “el hombre es un animal fracasado”: un ser vivo
arrojado a la existencia en condiciones de extrema precariedad y obligado a
compensar sus debilidades para poder sobrevivir. Uno de sus principales recursos
para lograrlo es su capacidad de lenguaje. Gracias a él, los seres humanos
pueden, por un lado, establecer vínculos sociales que le permiten encarar de
mejor manera los desafíos que resultan de su inicial precariedad y, por otro lado,
desarrollar niveles de conciencia muy superiores al resto de los animales, lo que
lo habilita a anticipar y diseñar futuros.
Pero el disponer de tal capacidad de conciencia le impone al ser humano un
precio: saberse miserable. El reconocimiento de su miseria obliga al ser humano a
levantarse por sobre ella y ello implica asignarle un sentido a su vida. La
búsqueda de sentido de vida representa la forma como buscamos superar la
miseria y precariedad de nuestra existencia. Ellos son los términos de la ecuación
existencial que todo ser humano debe ser capaz de resolver. Se trata, sin
embargo, de un desafío que, en el escenario de la Modernidad, no es fácil de
encarar. Desprovisto del refugio religioso tradicional, que tradicionalmente servía
de base en los procesos de generación de sentido, los términos de esta ecuación
son difíciles de conciliar.
Enfrentados a este reto, Pascal nos señala: “Los seres humanos, al no poder
evitar la muerte, la miseria, la ignorancia, se han puesto de acuerdo para ser
felices no pensando en ello”. Esto representa una de las premisas centrales de su
filosofía. La idea de que, si miramos descarnadamente nuestra existencia, por lo
general sentimos que no somos capaces de sobrellevar lo que esta mirada devela
y por lo tanto optamos por quitar la mirada, por negar las dimensiones miserables
de nuestra existencia. Los seres humanos, según Pascal, optan por conducir sus
vidas por el camino de la inautenticidad, de lo que caracteriza como la diversión.
Diversión es un muy buen término. Tiene distintos sentidos y gran parte de ellos
se complementan. Está asociado con lo diverso y con lo divergente. También con
el divertirse, por lo tanto, con el entretenerse y con lo divertido. Implica desviarse,
salirse del camino principal, alejarse de la senda. Se le vincula con la distracción,
con la evasión, con perder la atención y el foco. Permite asociarlo con la idea de
llevar una “vida distraída”, que se centra en lo accesorio y evita poner atención en
lo principal. Ello apunta a la noción de inautenticidad, a la idea de llevar una vida
de espaldas a la propia vida y a sus desafíos fundamentales. (Echeverría, 2016,
https://www.newfieldconsulting.com/la-obsolescencia-del-ser-entre-el-espectaculo-
el-activismo-y-la-depresion/)
Cuando la diversión se detiene,
súbitamente despertamos y la angustia tiende a apoderarse de nosotros. En la
medida que no logramos sacudirnos de esa angustia, en la medida que ella se
proyecta en el tiempo, caemos en depresión.
Es interesante examinar el fenómeno de la depresión, posiblemente la
enfermedad más característica de nuestra época. Es innegable que muchos
estados depresivos pueden remitir a causas orgánicas, como lo son los
desequilibrios hormonales. Pero más allá del dominio biológico, la depresión
también se expresa en el dominio existencial y lo hace como crisis de sentido de
vida, como clausura de las posibilidades que proyectamos en el futuro. En el
dominio existencial, uno de los efectos de la depresión consiste en poner en jaque
al tipo de ser que hasta ahora hemos sido. Ese ser, confrontado con sus
condiciones actuales de existencia, se sabe en un callejón sin salida, se intuye
como un ser obsoleto.
Desde la época que le correspondiera vivir a Pascal, hace cerca de 400 años, el
camino de la diversión sólo se ha amplificado. Con el desarrollo de los medios de
comunicación y de las tecnologías de la información, hemos entrado de lleno en lo
que varios han bautizado como sociedad del espectáculo. El ser humano
contemporáneo se ha convertido en un tipo de persona que conduce
crecientemente un tipo de existencia vicaria, utilizando mecanismos de
sustitución. (Echeverría, 2016, https://www.newfieldconsulting.com/la-
obsolescencia-del-ser-entre-el-espectaculo-el-activismo-y-la-depresion/)
No solo hemos atravesado una pandemia, sino que hace tiempo transitamos también
una infopandemia que, lejos de instruirnos, en ocasiones nos confunde. La información
parece nutrirnos, pero solo alimenta lo que nuestros sesgos seleccionan. Esto nos deja
en un laberinto de elecciones que, en lugar de expandir nuestras fortalezas, nos limita a
tomar posiciones radicales en diversas temáticas.
En efecto, hoy se vive cada vez más a través de múltiples mecanismos de
sustitución, con la atención puesta en las vidas de otros, sean éstos ficticios o
reales, como en el caso de las llamadas “celebridades” o de otras figuras públicas
destacadas de la sociedad; de los “realities” que se exhiben en televisión; con los
personajes de las telenovelas o utras series televisivas, o de las películas de
ficción, o de aquellos que nos proveen los “bestsellers”. (Echeverría, 2016,
https://www.newfieldconsulting.com/la-obsolescencia-del-ser-entre-el-espectaculo-
el-activismo-y-la-depresion/)
“Los espacios de recogimiento y silencio, o aquellos que estimulaban conversaciones
más íntimas, profundas y estimulantes, hoy se ven invadidos por el sonido estridente
que proveen distintos medios” (Echeverría, 2016, https://www.newfieldconsulting.com/la-
obsolescencia-del-ser-entre-el-espectaculo-el-activismo-y-la-depresion/).
Podríamos quedarnos en un sinfín de reflexiones relacionadas, pero volvamos a lo que
interesa destacar: “estos desarrollos nos desvían de nosotros mismos y de los desafíos
que en la vida cada individuo se ve obligado a encarar” (Echeverría, 2016,
https://www.newfieldconsulting.com/la-obsolescencia-del-ser-entre-el-espectaculo-el-
activismo-y-la-depresion/).
De lo que se trata es de revisar el compromiso ineludible de trabajar y comprometernos
en la búsqueda de un sentido que finalmente satisfaga nuestras más profundas
inquietudes.
No es la acción lo que se valora en este caso, sino el hacer, el trabajo, el esfuerzo
que se justifica por sí mismo y no por lo que busca alcanzar. La acción que
reivindicamos y valoramos es aquella que se subordina al logro de una existencia
más plena y satisfactoria. En vez de colocar el trabajo al servicio de una
existencia plena, se termina por subordinar la existencia a un trabajo incesante y
muchas veces carente de todo sentido y propósito. Quizás con la sola excepción
de uno: el propósito de esquivar una mirada dirigida a nuestra vida y a nuestra
forma de ser. (Echeverría, 2016, https://www.newfieldconsulting.com/la-
obsolescencia-del-ser-entre-el-espectaculo-el-activismo-y-la-depresion/)
Esto, en última instancia, es una invitación a pensar en la felicidad que tanto deseamos
los seres humanos, pero es también una invitación a mirarnos para asumir con
responsabilidad la construcción de lo que implica la felicidad.
Es posible que, por momentos, descubramos que no nos conocemos, que el ser que
llegamos a ser se ha convertido en un extranjero que deambula por la vida y camina
perdido, como el personaje principal de alguna miniserie.
Súbitamente descubrimos que hemos invertido tanto tiempo en mirar a otros, en
mirar para fuera, que no sabemos mirarnos hacia adentro y en mirarnos a
nosotros mismos. Descubrimos, en último término, que no sabemos cómo
resolver los problemas que hoy enfrentamos. Para algunos, esto se acompaña
con la visión del desierto; para otros, con la visión del abismo. Terminamos por
convertirnos en extraños a nosotros mismos. (Echeverría, 2016,
https://www.newfieldconsulting.com/la-obsolescencia-del-ser-entre-el-espectaculo-
el-activismo-y-la-depresion/)
Debemos alejarnos de esa actitud, tenemos que asumir la responsabilidad de construir y
construirnos asumiendo nuestra humanidad, incorporar lo que hemos descubierto hasta
ahora de mano de la ciencia, de la experiencia, de lo que otros nos aportan. Tenemos
que trabajar con esfuerzo en nuevas estrategias que nos ayuden a alcanzar un bienestar
que contenga un balance emocional pleno de sentido para nosotros.
Finalmente, la calidad de vida no puede ser un cúmulo hecho exclusivamente de buenos
momentos. La suma total de sentimientos momentáneos, tal como propone Martin
Seligman, es una falsa ilusión y una fórmula imperfecta. No solo deseamos tener
sentimientos y experiencias positivas, nos sentimos con el legítimo derecho de tenerlos;
pero hemos inventado caminos poco agradables como las drogas, el alcohol, las
golosinas, el sexo sin amor, las compras, las maratones de películas. Lejos de alegar
que esta lista es mala, solo se busca demostrar que de refugiarnos en ella solo
sentiremos sed de espiritualidad. Todas aquellas emociones positivas obtenidas de
actividades ajenas a la conexión auténtica con nosotros mismos nos envejece, nos
provoca desolación, y la impresión de inquietud hasta la muerte. Nada es más poderoso
que vivir una vida auténtica.
Referencias
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positivas nos transforman. Barbara Fredrickson [archivo de video]. Recuperado de
https://www.youtube.com/watch?v=jRMyE5ibIuQ.