TÍTULO DEL LIBRO: Historia de la arquitectura I.
CITA/S RELEVANTES:
AUTOR/ES DEL LIBRO: Kostof Spiro
CAPÍTULO / PÁGINAS: Capítulo 7
RESUMEN:
La invasión persa en Grecia tuvo un efecto positivo en la unidad y orgullo de los griegos, lo que llevó a un avivamiento
del espíritu y una mayor conciencia de la capacidad física y límites morales de los griegos. Este renacimiento se reflejó
en el arte y la arquitectura, así como en la figura humana en la escultura, que ahora mostraba una postura más natural y
expresiva.
La forma del templo griego se hizo más amable. Ahora tenía unas proporciones nuevas, más esbeltas, y sobrios
programas escultóricos en sus frontones y metopas. La arquitectura griega evolucionó hacia formas más elegantes y
refinadas, y Atenas lideró un esfuerzo de reconstrucción después de la invasión persa.
Algunas ciudades, como Atenas, eran sucesoras de antiguas plazas fuertes micénicas. La economía de estas ciudades
era modesta y se basaba principalmente en la agricultura, con poco comercio marítimo complementario, lo que limitaba
la capacidad de construir arquitectura de lujo. La arquitectura de las pocas ciudades grandes era a menudo
decepcionante, con la excepción de algunos templos y edificios públicos.
Las casas griegas se centraban en el patio interior con una cisterna o pozo y un altar. Las habitaciones no tenían
funciones definidas y el comedor central o andrón tenía una plataforma para los divanes.
La planificación ortogonal de las ciudades, con manzanas uniformemente rectangulares y edificios organizados en
bloques, fue una innovación de la antigua Grecia. La retícula preferida por los griegos era el esquema por franjas, con
avenidas amplias en sentido este-oeste que dividían el territorio en franjas fraccionadas por avenidas en dirección norte-
sur. Las manzanas resultantes estaban subdivididas por calles estrechas en bloques rectangulares y luego divididas en
solares de construcción. La retícula determinaba también el tamaño y la forma de los edificios públicos, incluyendo los
templos. La utilización de la retícula ortogonal decidía tanto la forma de los edificios públicos como los privados y a su
vez imponía sus reglas al templo y a cada uno de los restantes aspectos de la experiencia urbana, sacrificando la
relación dinámica entre lo construido y lo vacío presente en los emplazamientos griegos más antiguos.
Mileto fue una de las primeras ciudades en usar el esquema per strigas de la cuadrícula ortogonal en la planificación
urbana. La retícula de Mileto no estaba orientada a los puntos cardinales y aprovechaba la configuración del terreno
para ciertas calles que recorrían la península en toda su longitud. La ciudad tenía una gran plaza central, llamada ágora,
que era el corazón de la ciudad y el lugar de encuentro para los ciudadanos. Alrededor de la plaza se encontraban los
edificios públicos, como el templo de Apolo, la estoa, el bouleuterion (lugar de reunión del consejo de la ciudad) y el
pritáneo (la residencia de los magistrados). Además, Mileto era conocida por su gran teatro, construido en la ladera de
una colina con vistas al mar.
En Mileto, las ágoras estaban delimitadas por stoas en al menos dos de sus lados, lo que daba solemnidad y
monumentalidad al espacio público sin cerrarlo. La stoa era un tipo constructivo característico griego y flexible en cuanto
a forma y función, que se utilizaba como pórtico exento en los santuarios y luego como un lugar para reuniones
públicas, banquetes, exposiciones y compras en la ciudad.
Se pueden observar las tres fases de la planificación greco-romana de los espacios cívicos. En la primera fase, la
Grecia clásica, los espacios cívicos se definían mediante un cercamiento sugerido con límites columnados en uno o dos
de sus lados.
En la fase helenística, la simetría arquitectónica se volvió importante y los espacios se articulaban normalmente en tres
o cuatro lados, pero con acceso abierto desde el exterior por varios puntos.
Finalmente, en la fase romana, los planificadores preferían cercamientos sin junturas con puertas solemnes en ejes
intencionados, cerrando el espacio público al exterior y consagrándolo a su propia experiencia total.
Los emplazamientos urbanos griegos más antiguos, como Delfos, tenían una relación dinámica entre lo construido y lo
vacío que se perdía en la planificación ortogonal.
Las ciudades griegas planificadas partían de ciertas convenciones y se concebían como una forma racional y
geométrica que decidía tanto los edificios públicos como los privados, y que era un anteproyecto para el futuro
desarrollo de la ciudad.
Esto contrasta con las primeras ciudades-estado del mundo griego, que eran entidades morales y políticas reuniones de
ciudadanos libres y sus familiares.
El emplazamiento y sus limitaciones también eran importantes para las ciudades no geométricas, y algunos caminos
naturales se convirtieron en sacrosantos al ser vías procesionales hacia los santuarios.
Podríamos decir que la planificación urbana en la antigua Grecia tenía una relación compleja con la evolución de la
ciudad-estado griega y estaba influenciada por el emplazamiento y las limitaciones geográficas.