LOS DOCUMENTOS DEL MAGISTERIO DE LA IGLESIA LATINOAMERICANA
Las Conferencias Generales del Episcopado Latinoamericano constituyen hitos fundamentales en el peregrinar del Pueblo
de Dios en América Latina; han sido a la vez expresión e impulso del proceso de madurez eclesial en América Latina.
Convocadas por el Romano Pontífice, han sido instancias netamente latinoamericanas. Los mismos documentos finales
son fruto del encuentro de los Pastores, a la luz del Espíritu, atentos a las realidades concretas de sus pueblos. Es decir,
las Conferencias son expresión de la vida de la Iglesia en América Latina, con sus características particulares, con sus
acentos singulares, con su impostación propia, siempre en explícita comunión con el Sumo Pontífice y la Iglesia universal.
En las Conferencias Generales se ha manifestado, pues, la vida de las comunidades eclesiales latinoamericanas, con sus
temores y esperanzas, con sus gozos y tristezas, con sus debilidades y fortalezas. Han sido ocasión de revisión y de
reflexión sobre los desafíos pastorales para la misión de la Iglesia en América Latina. Veamos cada uno de ellos:
1. DOCUMENTO DE RÍO DE JANEIRO (Brasil 1955)
La primera Conferencia Episcopal Latinoamericana fue convocada por el Papa Pio XII. Se
celebró en la ciudad de Río de Janeiro del 25 de julio al 4 de agosto de 1955. La Conferencia
tenía el manifiesto deseo de fortalecer la fe en América Latina a la vez que de impulsar una
renovada evangelización.
En esta primera conferencia continental se dio la creación del Consejo Episcopal
Latinoamericano (CELAM)
OBJETIVO FUNDAMENTAL. Del encuentro fue reflexionar sobre la escasez de clero, lo que
impedía a la iglesia realizar adecuadamente sus tareas pastorales y responder a los nuevos
desafíos que planteaba la realidad latinoamericana. Entre esta figura como principal
preocupación, el avance del protestantismo y los ataques provenientes de la masonería.
La conferencia abordó con especial cuidado el problema de las misiones entre los indios, los
negros y los campesinos, (cfr. N° 26, 39,27) como también los medios de comunicación, (título
VI) los inmigrantes, (titulo X) la educación y la cultura.
2. DOCUMENTO DE MEDELLÍN (Colombia, 1968)
La segunda conferencia fue convocada por el Papa Pablo VI y más tarde, inaugurada
personalmente por él en agosto de 1968. Se reunió del 26 de agosto al 6 de septiembre. El
tema de reflexión escogido para la conferencia fue: “Presencia de la iglesia en la actual
transformación de América Latina, a la Luz del Concilio Vaticano II”
En esta Conferencia se planteó pautas para adaptar la realidad de la iglesia Latinoamericana
a las transformaciones que provocó el Concilio Vaticano II. Denuncia de la opresión del
continente y búsqueda de una iglesia más comprometida por la justicia. Medellín habla de
tres grandes áreas:
1. Promoción humana; justicia, paz, familia, educación.
2. Evangelización y crecimiento en la fe
3. Iglesia visible y sus estructuras; sacerdotes, religiosos, formación del clero, pobreza de
la iglesia.
Opciones de Medellín; una iglesia profética. Mirar los acontecimientos desde la fe. Anuncio
del Reino de Dios.
3. DOCUMENTO DE PUEBLA (México, 1979)
Once años más tarde los obispos latinoamericanos se volvieron a reunir en la tercera
Conferencia General, en Puebla de los Ángeles, México. Del 28 de enero al 13 de febrero de
1979 se reunieron los Obispos de toda América Latina con una importante representación de
sacerdotes, religiosos y religiosas y laicos, para reflexionar sobre el tema: “La evangelización
en el presente y el futuro de América Latina”
Se dice que ésta fue la Conferencia sobre el presente y futuro de América Latina. La línea en la
que concluyó esta conferencia fue la opción preferencial por los pobres y los jóvenes, y la
promoción de los Derechos Humanos.
4. DOCUMENTO DE SANTO DOMINGO (República Dominicana, 1992)
El 12 de octubre de 1992, 13 años después de Puebla y 500 después de la llegada de la fe al
continente, el Papa Juan Pablo II inauguró la cuarta Conferencia General del Episcopado
Latinoamericano en Santo Domingo, capital de la Republica Dominicana. La ocasión y el lugar
tenía una clara intención: “Celebrar el V Centenario del inicio de la evangelización e impulsar
desde allí una nueva evangelización”
Santo Domingo acentúa la llamada a la conversión haciendo una lectura de la realidad, tanto
eclesial como social. Mantiene, respecto a Puebla y Medellín, el esfuerzo de evangelizar la cultura
y salir al encuentro de la pobreza, pero además profundiza el compromiso por la justicia y los
derechos humanos; mejora la pastoral juvenil y familiar; acentúa el rol de los laicos; cobran fuerza
temas como la defensa de la vida, la cultura urbana, los movimientos y asociaciones eclesiales,
el papel de la mujer, las expresiones culturales de los indios americanos y afro americanos, la
misión ad gentes.
5. DOCUMENTO DE APARECIDA (Brasil, 2007)
La quinta Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del caribe que se celebró
en el Santuario de Aparecida (Brasil) entre el 13 y el 31 de mayo y que fue inaugurada por
el Papa Benedicto XVI; así como las precedentes cuatro Conferencias Generales ha
contribuido realmente al bien de la iglesia en América Latina.
Documento final tiene tres grandes partes que sigue el método de reflexión teológico
pastoral: ver, juzgar y actuar.
1° parte: la vida de nuestros pueblos.
2° parte: la vida de Jesús en los discípulos misioneros y
3° parte: misión actual de la iglesia.
La V Conferencia General, en sintonía con los cuatro conferencias anteriores y buscando
poner en practica la Exhortación Apostólica del siervo de Dios Juan Pablo II “Ecclesiae in
América” y de la encíclica de Benedicto XVI “Deus Caritas Est” debe ayudar a América Latina
y el Caribe a “recomenzar desde Cristo”. Recordando el llamado rotundo de Juan Pablo II
“No tengan miedo, abrid las puertas al Redentor”.
CONCLUSIONES
• Las conferencias generales del episcopado latinoamericano han sido experiencias fundamentales en la
historia de nuestra Iglesia Latinoamericana, momentos de revisión, de reflexión, y análisis de los desafíos
pastorales concretos que le toca enfrentar en atención a la realidad histórica de nuestros pueblos.
• Estas Conferencias han suscitado mucha vida en la Iglesia Latinoamericana, teniendo como protagonista
principal del desarrollo de cada una de ellas al Espíritu Santo, principal actor. Han sido momentos de una
fuerte comunión eclesial, por ello podemos decir que la renovación, la vitalidad y la fuerza que de ellas ha
brotado, no se agota en los documentos conclusivos. Por otra parte, recordemos que cada Conferencia no
sólo se desarrolla en el momento propiamente tal del encuentro de los Obispos, sino que ella también abarca
todo el camino preparatorio que recorre cada Iglesia local, para participar con sus aportes e inquietudes, con
sus alegrías y dolores, con su experiencia.