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Leyendas Mexicanas: Mitos y Tradiciones

Las diez leyendas mexicanas presentadas incluyen historias de amor trágico, apariciones de fantasmas y espíritus, y creencias sobrenaturales. Algunas historias involucran a amantes separados por la muerte que son transformados en volcanes o calles embrujadas, mientras que otras describen encuentros con brujas, el diablo y almas en pena. Todas reflejan aspectos de la cultura e historia de México y la influencia de las creencias prehispánicas.

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Leyendas Mexicanas: Mitos y Tradiciones

Las diez leyendas mexicanas presentadas incluyen historias de amor trágico, apariciones de fantasmas y espíritus, y creencias sobrenaturales. Algunas historias involucran a amantes separados por la muerte que son transformados en volcanes o calles embrujadas, mientras que otras describen encuentros con brujas, el diablo y almas en pena. Todas reflejan aspectos de la cultura e historia de México y la influencia de las creencias prehispánicas.

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1.

La llorona
Cuenta la leyenda que hace mucho tiempo existió una mujer que, en
un intento de vengarse del hombre que amaba, asesinó a sus hijos
ahogándolos en un río. Inmediatamente después se arrepintió, y ante
la culpa decidió suicidarse.

Desde entonces, vaga por las calles de distintas ciudades al caer la


media noche (especialmente se aparece cerca de lugares donde hay
agua), y repite sin cesar “¡Ay mis hijos!”. Por esto es conocida como
“La Llorona”

Las raíces de esta mujer, y los motivos que la llevan a vengarse,


varían de acuerdo con la versión. Así mismo hay quienes cuentan
que se trata de una mujer que se aparece específicamente a hombres
borrachos y a través del susto les castiga.

2. El Popocatépetl y el Iztaccíhuatl
En el centro de México existen dos volcanes que se llaman
Popocatépetl e Iztaccíhuatl, tal como habían sido nombrados un
guerrero azteca, y la hija de uno de los jefes, respectivamente.
Popocatépetl tuvo que ir a la guerra, pero le prometió a Iztaccíhuatl
que volvería tan pronto como fuera posible.

No obstante, otro guerrero que los había escuchado y también se


encontraba enamorado de la hija de jefe, le hizo saber a Iztaccíhuatl
que Popocatépetl había muerto en combate, aunque esto no había
ocurrido. Fue tanta la tristeza que Iztaccíhuatl decidió quitarse la vida,
y cuando Popocatépetl regresó y no encontró a su amada, hizo lo
mismo. En un signo de estremecimiento, los dioses decidieron
reunirlos de nuevo en la forma de dos grandes volcanes.

. El callejón del beso


Esta leyenda, típica de la ciudad de Guanajuato, cuenta que un padre
receloso habían separado a su hija Carmen de su enamorado. A tal
punto le disgustaba el vínculo amoroso, que le prometió casarla con
otro hombre, más rico y prestigioso, que vivía fuera de país. Antes de
cumplir con ello, encerró a la hija en una de las típicas casas de la
ciudad, que se caracterizan por encontrarse en alto y una muy cerca
de la otra, divididas únicamente por un pequeño callejón.

Para fortuna de los enamorados, la ventana de la habitación de


Carmen colindaba con la de una casa en venta, que fue rápidamente
adquirida por el enamorado, como única solución para su
reencuentro. Así los enamorados pudieron estar juntos
nuevamente.

Pero, poco después, fueron descubiertos por el padre, quien presa de


la furia, clavó una navaja en el pecho de su hija. Su amado solo pudo
darle un beso de despedida. Desde entonces, este callejón ha sido
bautizado como el callejón de beso, y es tradición para las parejas que
lo atraviesan besarse ahí mismo.
4. El colibrí maya
Dicen cuando los dioses mayas crearon la tierra, a cada animal le
asignaron una tarea determinada. Pero, al terminar, se percataron de
que no había quien transportara las ideas, los pensamientos y los
deseos entre unos y otros.

Encima se habían terminado el barro y el maíz, que son los materiales


con los que habían originado el resto de las cosas. Sólo les quedaba
una pequeña piedra de jade, por lo que decidieron tallarla y crear una
pequeña flecha. Cuando finalizaron soplaron sobre ella y salió
volando. Habían creado así un nuevo ser, al que llamaron x’ts’unu’um,
que significa colibrí.

5. La Mulata de Córdoba
La Mulata de Córdoba fue una mujer condenada a la hoguera por el
Santo Oficio, cerca de la costa al este de México. Se le atribuía el
poder de la eterna juventud y ser la abogada de los casos imposibles,
como los de obreros desempleados y mujeres solteras. Se encontraba
siempre rodeada de hombres que con facilidad se enamoraban de ella
y perdían el camino de la rectitud. Ante todo lo anterior, decían que
tenía pactos con el diablo y que incluso lo recibía en su propia casa.

Hasta que fue detenida por el Tribunal de la Santa Inquisición, siendo


acusada de practicar la brujería y de haber llegado en un barco que no
había atracado en ninguna playa. Una noche antes de cumplir su
condena y mientras se encontraba en una celda, solicitó que le
llevaran un trozo de carbón, con el que dibujó un barco y pudo volar
fuera de las rejas. Al llegar, los guardias sólo pudieron encontrar un
olor a azufre, cuya existencia se relata hasta nuestros días.

6. El callejón del muerto


Esta leyenda cuenta que en la ciudad de Oaxaca, al sur de México,
un hombre cuya tarea era encender las lámparas de aceite de la
ciudad, fue asesinado ahí mismo. Había concluido su labor, pero
enseguida se percató de que faltaba encender una, por lo que volvió
justo antes de volver a casa. Murió misteriosamente y, desde
entonces, dice la leyenda que su alma se aparece después de las 9 de
la noche, para recorrer el callejón de las lámparas de aceite.

Esta es una de las leyendas de México con unos orígenes más


recientes, pero no por eso deja de formar parte de la cultura popular
de la región.

7. El nagual
Desde la época prehispánica, varios de los dioses que han formado
parte de la cultura mexicana han tenido la facultad de cambiar de la
forma humana a la de algún animal. Está facultad se trasladó después
a brujos, brujas y chamanes, quienes adquieren las habilidades del
animal en el que se transforman y lo utilizan en favor de la
comunidad.

Así pues, dice la leyenda que los nahuales se aparecen


constantemente a las personas, especialmente a la media noche y
tomando la forma de animales comunes.
Esta es una de las leyendas mexicanas en las que se nota la
influencia del folclore prehispánico fundamentado en muchas
creencias animistas según las cuales objetos y animales no humanos
tienen facultades intelectuales propias de nuestra especie.

8. El callejón del diablo


Ubicado en la Ciudad de México, cuentan que en este callejón se
aparece el mismísimo diablo. Un hombre escéptico decidió
comprobar tal historia, con lo que se animó una noche a caminar por
ahí. Se trataba de un lugar sombrío donde se encontraban algunos
árboles.

Cuando no llevaba ni la mitad del camino se detuvo, ya que creyó


haber visto una sombra detrás de un árbol. Enseguida continuó
andando, y cuentan que la sombra se le acercó, tomando la forma de
un hombre que reía intensamente. El hombre antes escéptico salió
corriendo, pero comenzó a sentir que el suelo se hundía y le atrapaba
con fuerza para impedir su huída.

No obstante, logró escapar y transmitir su encuentro con el diablo a


quienes se encontró por el camino. En otras versiones se cuenta que
la aparición fue hacia un hombre borracho y que, para evitarla, es
necesario depositar diariamente joyas y ofrendas bajo el árbol donde
se aparece.

9. La isla de las muñecas


En Xochimilco, una de las delegaciones de la Ciudad de México donde
se encuentra un gran lago con numerosas trajineras, se cuenta que un
hombre llamado Julián Santana recolectaba muñecas
abandonadas.

El hombre vivía en una de estas trajineras, y la razón por la que


juntaba las figuras era para ahuyentar a los espíritus de lago.
Específicamente, Don Julián ofrecía estas muñecas en símbolo de paz
para ahuyentar el espíritu de una niña que murió ahogada ahí mismo.

Actualmente existe una pequeña isla con las muñecas recolectadas


por Don Julián en los canales de Xochimilco, y dicen que el alma de
este hombre vuelve constantemente para cuidarlas. De sta manera,
esta leyenda mexicana ha dado paso a una leyenda urbana cuya
realidad transcurre en el tiempo presente.

10. La princesa Donají


Esta leyenda cuenta que Cosijopi, el último gobernador del Istmo de
Tehuantepec, en la zona sur de México, tuvo una hija a la que llamó
Donají. Durante una guerra entre los mixtecos y los zapotecos, Donají
fue capturada como rehén y posteriormente decapitada. A pesar de
que su cuerpo fue sepultado, nunca se dio a conocer el lugar donde
yacía su cabeza.

Tiempo después, un pastor que pasaba por la sierra oaxaqueña


arrancó una azucena (flor silvestre también llamada lirio). Al hacer
esto, encontró bajo la tierra lo que parecía ser una cabeza humana, y
al rescatarla, la llevó a reunirse junto con su cuerpo en el templo de
Cuilapam. Fue entonces cuando el alma de la princesa Donají
pudo finalmente descansar en paz.
Este es otro de los muchos ejemplos que muestran hasta qué punto la
muerte tiene un rol relevante en las leyendas mexicanas, y casi
siempre va de la mano de elementos narrativos relacionados con el
drama.

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