¿Qué es la salud mental?
La salud mental incluye nuestro bienestar emocional, psicológico
y social. Afecta la forma en que pensamos, sentimos y actuamos
cuando enfrentamos la vida. También ayuda a determinar cómo
manejamos el estrés, nos relacionamos con los demás y tomamos
decisiones. La salud mental es importante en todas las etapas de
la vida, desde la niñez y la adolescencia hasta la adultez y la vejez.
¿Qué son las enfermedades mentales?
Las enfermedades mentales son afecciones graves que pueden
afectar la manera de pensar, su humor y su comportamiento.
Pueden ser ocasionales o de larga duración. Pueden afectar su
capacidad de relacionarse con los demás y funcionar cada día. Los
problemas mentales son comunes, más de la mitad de todos los
estadounidenses serán diagnosticados con un trastorno mental en algún momento de su vida. Sin embargo, hay
tratamientos disponibles. Las personas con trastornos de salud mental pueden mejorar y muchas de ellas se recuperan por
completo.
¿Por qué es importante la salud mental?
La salud mental es importante porque puede ayudarle a:
Enfrentar el estrés de la vida
Estar físicamente saludable
Tener relaciones sanas
Contribuir en forma significativa a su comunidad
Trabajar productivamente
Alcanzar su completo potencial
Su salud mental también es importante porque puede afectar su salud física. Por ejemplo, los trastornos mentales pueden
aumentar su riesgo de problemas de salud física, como accidente cerebrovascular, diabetes tipo 2 y enfermedades
cardíacas.
¿Qué es la salud social?
El concepto de salud social puede no resultarnos tan común
como el de la salud física o incluso la salud emocional, pero es
tan importante como cualquiera de estos. Se entiende por salud
social al conjunto de factores y condiciones de tipo económico y
social que influyen en el estado de salud de los individuos, en el
largo plazo.
Se trata de factores de tipo comunitario (en lugar de
individuales, como podrían ser la herencia genética o el estilo de
vida personal) que también inciden de manera vital en la
expectativa de vida o la vulnerabilidad de los individuos frente a
las enfermedades. Por este motivo, la OMS estudia este tipo de factores mediante la Comisión sobre Determinantes
Sociales de Salud.
Nuestra salud social está determinada por el tipo de vínculos sociales que podemos establecer en nuestra comunidad, en la
influencia positiva o negativa que ejercen, y en las condiciones de armonía o de estrés en que nuestra vida social se
desarrolla. En ello intervienen factores tales como:
Exclusión y marginación social.
Condiciones de empleo.
Programas de salud pública y acceso a servicios educativos.
Equidad de género y discriminaciones culturales.
Condiciones de vida urbana.
Naturaleza de los vínculos afectivos y vida emotiva.
Es sabido que en entornos sociales tóxicos, depauperados, aislados y de empobrecimiento constante, los vínculos sociales
tienden a deteriorarse y a convertirse en fuentes de sufrimiento, teniendo a la larga consecuencias negativas para la salud
física y mental.
Esto no tiene que ver con las dinámicas de superación personal o la autoayuda, sino con el grado de salubridad del entorno
social en el que los individuos se desarrollan.
Por eso los individuos socialmente aislados, enemistados con la comunidad o marginados por ésta, tienen grandes
dificultades para el ascenso social y económico, aun siendo miembros productivos de la sociedad. Por el contrario, quienes
gozan de una mejor salud social tienen más posibilidades de desarrollo incluso si hallan en el mismo peldaño económico.
Las principales contribuyentes de la salud social en una nación suelen ser las políticas públicas de salud, así como las
iniciativas de combate contra la pobreza, la desigualdad y la segregación en sus diversas facetas posibles.
Qué es Salud física:
La salud física consiste en el bienestar del cuerpo y el óptimo funcionamiento
del organismo de los individuos, es decir, es una condición general de las
personas que se encuentran en buen estado físico, mental, emocional y que no
padecen ningún tipo de enfermedad.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la salud como aquel estado
de bienestar que va más allá de no padecer enfermedades y que incluye
también el bienestar físico, mental y social.
Cuando las personas se encuentran en óptimas condiciones de salud físicas
pueden realizar diversas actividades, fomentar el bienestar y seguir
desarrollando o cultivando las habilidades en pro de su salud general.
La salud física también se refiere a los análisis o estudios relacionados con la
alimentación y la nutrición, las enfermedades o afecciones que pueden preexistir y las que se pueden prevenir, la actividad
física a realizar, e incluso, se refiere a la educación acerca de cómo mantener un estado de vida saludable.
Cuando un individuo goza de un buen estado de salud física su cuerpo goza de solidez y carece de enfermedades, por tanto,
su salud mental y emocional también se encuentran en buen estado.
Sin embargo, la salud física puede verse afectada de diferentes maneras según el estilo de vida de cada individuo, el
entorno donde vive o trabaja, según la genética que posea e incluso depende de la asesoría médica que reciba.
Son muchos los casos en los cuales, aunque las personas traten de llevar una vida sana, de una u otra manera no lo logren y
esto se puede relacionar en gran medida con el entorno donde se desenvuelven y, por otra parte, a las enfermedades o
afecciones heredadas a lo largo de la familia.