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Carta de lectores sobre violencia de género

Este documento trata sobre la unidad número 2 de un curso sobre la mujer en la literatura. Incluye el análisis de tres obras literarias que abordan el tema de género y la violencia contra la mujer. También cubre temas como los géneros narrativos, el cuento, la intertextualidad y diferentes tipos de textos periodísticos relacionados con este tema. El documento propone actividades como leer los textos, identificar su estructura y compararlos con artículos sobre la violencia de género.
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Carta de lectores sobre violencia de género

Este documento trata sobre la unidad número 2 de un curso sobre la mujer en la literatura. Incluye el análisis de tres obras literarias que abordan el tema de género y la violencia contra la mujer. También cubre temas como los géneros narrativos, el cuento, la intertextualidad y diferentes tipos de textos periodísticos relacionados con este tema. El documento propone actividades como leer los textos, identificar su estructura y compararlos con artículos sobre la violencia de género.
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UNIDAD N°2: “LA MUJER EN LA LITERATURA”.

Obras literarias: “Alegato” de Blanca Salcedo; “La intrusa” de Jorge Luis Borges; “La intrusa” de
Pedro Orgambide.
Temas: Género narrativo. Cuento: Organización temporal, situación narrativa, narrador.
Intertextualidad. Texto periodístico: crónica policial, artículo de opinión sobre violencia de género.
Escritura: Carta de lectores.

La literatura y el tema violencia de género

1 a.Leer el texto y realizar las actividades que aparecen a continuación:

b.¿A qué tipología textual representa?Mencionar características principales.

Alegato de Blanca Salcedo

Pero no, señor comisario, usted no entiende, déjeme que yo le explique un poco. Porque esta mi hija es
alocada y para eso nomás estamos las madres.

Ella vino acá porque se junta con todas esas amigas descocadas que tiene y le convencen con esa basura
de la modernidad. Yo le digo que no, que no es así, pero nosotros sabemos cuál es el lugar de la mujer ¿qué
es eso de la igualdad? El hombre tiene su lugar y la mujer el suyo. Ella tiene que estar en su casa y cumplir
su obligación y él tiene que traer la plata. Pero cuando no se hacen las cosas como se deben, sucede todo
mal. Yo sé, como mi madre y todas antes, que hay que tener todo listo cuando el pobre viene cansado de
trabajar y atenderlo; si no, cómo va a andar la cosa bien. La mujer debe ser respuesta, para eso es la reina
de la casa y preocuparse por limpiar, dejar todo arreglado y darle hijos. Mire un poco nomás, esta mi hija
por culpa de sus amigas bandidas ya ni siquiera le arregla la ropa y el pobre de mi yerno se tiene que poner
cualquier cosa. Y qué va a decir la gente, que lo ve tan dejado, que es poco hombre, que no sabe hacerse
valer con su esposa. Porque ella es su esposa legal, se casó ante el cura y el juez, con todos los papeles, no
es una loquita que se juntó así de apuro. Lo que pasa es que ahora todos hasta la tele, le dicen que tiene que
ser independiente, que no haga caso. Y entonces la chica se pierde. Porque, dónde se vio que la mujer anda
por ahí y no tenga ni la comida preparada y el varón llega con todo el problema de andar por la calle, que
quiere sentarse un rato y que le sirvan, tenga que calentarse comida vieja. Es que hay mucha muje
sinvergüenza que le gusta salir y gastar plata que no tiene, entonces ustedes y yo sabemos señor comisario,
que al hombre no le queda otro remedio que hacerse respetar. Cuando una no entiende por las buenas,
entiende por las malas, como las criaturas. Eso buscan esas loquitas que salen por la calle haciéndose las
bravas. Unos golpes no matan a nadie y educan, eso decía mi madre. Yo fui un poco floja con ésta, por eso
pasan estas cosas. Pero no… si no es la primera vez que le pega esta vuelta se le pasó la mano nomás.

Pero ya hablé con él y está arrepentido, me prometió que no iba a hacerlo más uy hasta lloró ¿Se da
cuenta? Lloró y todo, porque la quiere. Siempre antes mi hija se iba a mi casa y después se arreglaban, todo
bien, porque ellos se aman. Esa es la verdad. Se quieren mucho, pero tienen que arreglar sus cosas cada
tanto.
No se preocupe. Ahora yo me llevo a mi hija y le voy a hablar bien para que retire la denuncia y se deje
de malas compañías. Ellos van a seguir juntos como manda la ley, que para eso se casó y si alguna vez él
le levanta la mano será porque ella se buscó. Solamente que yo voy a vigilarle para que no la lastime. Deje
todo en mis manos, que es cosa de familia y no de la policía. Quédese tranquilo nomás usted.

Actividad 1:
2.¿El texto leído se parece a otros cuentos leídos anteriormente? Justifica tu respuesta.
3.Definir alegato. Explicar por qué el cuento se titula “Alegato”.
4. Identificar estructura, tiempo y espacio en que se desarrolla la historia teniendo en cuenta el anexo:
"El texto narrativo".
5.En el relato se produce un intercambio comunicativo, ¿quiénes participan como interlocutores en el
relato?
6.Responder: ¿Cuál es la voz narradora? ¿Cuál es su condición sociocultural, es decir grado de educación,
lugar de procedencia y grupo social al que pertenece? Justificar las respuestas, utilizando fragmentos del
cuento.
7.Leer el siguiente artículo periodístico y comparar con lo expresado en el relato. Para organizar la
respuesta, armar un cuadro comparativo.

La violencia de género

C Hace unos días un diario de circulación nacional reseñaba un caso extremo de violencia de género, ocurrido en
Tucumán, en el que una mujer fue golpeada y quemada por un hombre con el que mantenía una relación. Como tantas
veces, las mujeres quieren creer en el afecto, en el amor -porque así han sido educadas- y aceptan formas de trato de
sus parejas totalmente inaceptables, que van desde controlar sus llamadas telefónicas hasta prohibirles el contacto
con familiares y amigos. Su madre, en este caso, detectó el peligro y acudió a la Justicia y a la Policía para proteger
la vida de su hija. No fue escuchada (el argumento de la Oficina de Violencia Doméstica de Tucumán fue que como
su hija era una persona adulta, había que esperar que “tocara fondo” y pidiera ayuda).

Este relato viene al caso para reflexionar sobre un tema que preocupa a todas las organizaciones de mujeres que
desde distintos ámbitos (académicos, sociales, institucionales) intentamos trabajar para prevenir, sancionar y erradicar
la violencia de género en nuestra sociedad. Y nos preocupa sobremanera que quienes son los encargados de
administrar justicia a las ciudadanas víctimas de violencia, no hayan incorporado en sus análisis la perspectiva de
género y sostengan argumentos que exhiben una ignorancia inadmisible acerca de las leyes y otros instrumentos
nacionales e internacionales sobre derechos humanos, cuando no una negación a aceptarlos y/o una resistencia
injustificada a hacerse cargo de un tema que ya no puede ser ignorado. Este mismo diario publicó recientemente que
en lo que va del año son diez las mujeres que han muerto víctimas de un hombre que tenía o que había tenido un
vínculo con ellas.
La Oficina de la Mujer de la Corte Suprema de Justicia de la Nación ha elaborado un protocolo de trabajo en talleres
para una justicia con perspectiva de género, para todo el país, a fin de crear una herramienta que permita a los
diferentes actores del sistema de Justicia hacer un cambio “que permita desterrar en toda práctica y/o relación
cualquier sesgo patriarcal que reproduzca la desigualdad” (Carmen Argibay, ministra de la CSJN). Mientras no se
enfrente el problema teniendo en cuenta las relaciones de género preexistentes en la sociedad, que subyuga a las
mujeres, que las forma en una subjetividad sometida a estereotipos sexistas, que no les permite tampoco convertirse
en actoras de sus propias vidas, en sujetos autónomos, y, por lo tanto, inhibe la posibilidad de protección a sus hijos/as
ante los violentos, no habrá planes de prevención, capacitación y asistencia que puedan revertir esta situación.
Violeta Carrique Comisión de la Mujer UNSa
8.Responder: ¿Qué opinas acerca de la forma de pensar de la madre del cuento? ¿A qué crees que
se debe? ¿Cómo actuarías vos en lugar de la víctima? ¿Por qué?
9. Escribir un breve texto argumentativo de tres párrafos, mediante el cual expreses tu opinión
acerca de lo analizado en esta propuesta. Incluir recursos propios del tipo textual: ejemplo,
aclaraciones, establecimiento de causas y consecuencias, preguntas retóricas, citas de autoridad,
entre otros.

Anexo:

El texto narrativo
La historia
La mayor parte de los relatos presenta una acción principal y varias secundarias. Estas acciones se
combinan entre sí, alternando su aparición y entrecruzando sus desarrollos para conformar el ritmo de la
narración.
Un relato presenta distinto ritmo narrativo según el procedimiento de encadenamiento de secuencias que
se emplee:
Condensación: los acontecimientos se cuentan de una manera condensada. Muchas veces se recurre a la
elipsis narrativa.
Expansión: el relato se demora e incluso se detiene para incluir elementos complementarios a la acción,
tales como descripciones.
Orden de los acontecimientos
La primera finalidad del narrador es dar a conocer la historia de un modo comprensible para el lector.
Por ello, muchos relatos se organizan con sencillez siguiendo un orden; pero en no pocas narraciones esa
organización sufre modificaciones.
El autor puede acelerar o ralentizar la acción a su conveniencia, detenerla para dejar que hablen los
personajes, anticipar o posponer hechos, ocultar datos y reservarlos para el momento oportuno, ofrecer
pistas falsas, centrar la atención en determinados aspectos con menosprecio de otros, etc.
Del tratamiento de la acción se deriva la tensión narrativa. Esta puede suscitar en el lector diversos estados
emocionales (expectativa, incertidumbre, intriga, serenidad…)
En una narración se distingue la estructura externa y la estructura interna:
La primera organiza el contenido de la historia en capítulos, partes, tratados, secuencias…; la segunda
depende del orden de los acontecimientos.
Teniendo en cuenta el orden de los acontecimientos de la narración, pueden darse diferentes estructuras
narrativas:
Lineal o cronológica: el orden del discurso sigue el orden de la historia.
In medias res (expresión latina “en medio del asunto”): el relato empieza en medio de la narración, sin
previa aclaración de la historia. Se trata de un comienzo abrupto empleado para captar la atención del
lector.
Ruptura:
Flash-back (retrospección o analepsis): el narrador traslada la acción al pasado.
Flashforward (anticipación o prolepsis): el narrador anticipa acciones, se adelanta en el tiempo.
Contrapunto: varias historias se entrecruzan a lo largo de la narración.
Circular: el texto se inicia y se acaba del mismo modo.
El tiempo
Cuando se analiza el tiempo de la narración conviene tener en cuenta esta distinción:
El tiempo externo o histórico: es la época o momento en que se sitúa la narración. Puede ser explícito
o deducirse del ambiente, personajes, costumbres, etc.
El tiempo interno: es el tiempo que duran los acontecimientos narrados en la historia. El autor
selecciona los momentos que juzga interesantes y omite (elipsis- saltos temporales) aquellos que
considera innecesarios.
El espacio
El espacio es el marco físico donde se ubican los personajes y los ambientes geográficos y sociales en
los que se desarrollan las acciones. Así habrá que distinguir entre espacios exteriores o abiertos e
interiores o cerrados. Con frecuencia, el espacio no es un simple decorado, sino que llega a determinar
el comportamiento de los personajes, a reflejar el estado anímico de éstos e incluso a constituirse en eje
central del relato.

La argumentación
Todos utilizamos argumentos en la vida cotidiana. El uso de éstos está vinculado con la persuasión,
es decir, con la intención de influir en los pensamientos de las personas, de convencer.
Argumentar consiste en brindar razones, mediante las cuales se intenta defender una idea, una tesis
o mantener una postura. Los razonamientos o argumentos empleados, deben ser coherentes, en otras
palabras, estar relacionados con el tema en cuestión, ser una verdad incuestionable y sobre todo apoyar
la idea que se está planteando.
Los argumentos pueden aparecer tanto en una comunicación oral, como en un texto escrito y se los
puede reconocer fácilmente por el uso de los siguientes conectores: porque, ya que, puesto que, debido
a que… a la escuela, en la que aprenden a ser sujetos de bien. ´´
El texto argumentativo
Es el tipo textual que tiene como fin, persuadir al destinatario sobre el punto de vista que tiene
sobre un asunto, o bien, convencerlo de la falsedad de una opinión ajena, para lo cual aporta una serie
de razones.
Características
-Intención: persuadir o convencer - Función: apelativa -Trama: argumentativa
-Información: veraz -Aborda: temas polémicos -Requiere: investigación
Persona gramatical: 1ra (debido a que expresa una opinión propia).
Ejemplos de este tipo de textos son: debates, coloquios, carta de lectores, artículos de opinión, ensayos,
textos científicos, discursos políticos.

Los recursos argumentativos


Existen muchos recursos para lograr convencer al receptor sobre una determinada opinión que sostiene
el emisor. Estos se denominan recursos argumentativos y son los siguientes:
● La comparación: consiste en establecer una relación entre dos elementos. Esta puede ser de
semejanza o diferencia, de superioridad o inferioridad.
● La cita de autoridad: consiste en incluir en el texto lo que dijo o escribió una persona
especializada en el tema sobre el que se está opinando. Textos como las enciclopedias y los
códigos también pueden ser utilizados como citas de autoridad.
● El ejemplo: se trata de un caso particular que ilustra una situación general y cumple con la
función de hacer más claro el punto de vista presentado. Los ejemplos pueden introducirse con
la fórmula: “Por ejemplo…”
● La generalización: consiste en partir de una situación particular relacionada con el tema
planteado y llevarla a un plano o terreno más general.
● Las preguntas retóricas: consiste en formular preguntas, no para ser respondidas sino para hacer
reflexionar al lector sobre la problemática que se está planteando. Por ejemplo, en la carta
anterior, la autora se pregunta: “¿Por qué actúan de esa manera en la calle?”.

La carta de lector

La carta de lector es un género de opinión. En los diarios y revistas, por lo general, existe una sección
determinada donde los editores seleccionan y publican las opiniones de sus lectores sobre algún tema
particular, sobre alguna nota publicada con anterioridad, o sobre algún hecho donde ellos participaron.
Por lo general, las cartas contienen quejas de los usuarios de algún servicio, dudas sobre algún tema
publicado, o felicitaciones al medio.

Suelen ser cartas no muy extensas, y si bien se encabezan con la fórmula "Señor Director", el
verdadero destinatario es el público lector.

El formato textual corresponde al género epistolar: se coloca la fecha, el encabezado y el remitente con
los datos completos,nombre y apellido, número de documento y localidad desde donde se envió. De
esta manera, quien la ha enviado se hace responsable de su contenido.

El emisor inicia la carta con un planteo sobre una situación de la que va a hablar y realiza la queja,
reclamo, pedido, agradecimiento, etc.; finalmente cierra la carta con un saludo formal.

Presenta un lenguaje simple y claro, característicos de los lectores del periódico o revista donde se
encuentre la carta. Siendo que el escritor debe cuidar el lenguaje, pues la carta será publicada y leída
por muchas personas.
Posee un carácter argumentativo, ya que tiene el propósito de defender y/o censurar una idea que fue
publicada anteriormente o presentar una serie de razones que apoyen la idea nueva que se quiere
defender;
El foco está en el receptor pues la finalidad es influir en su forma de pensar y de actuar y, por eso,
generalmente se refiere a la tercera persona y es escrita en primera persona singular o plural.

Actividad 2:
1. Antes de leer el cuento responder: ¿Por qué crees que el cuento se llama “La intrusa” ¿De
qué crees que tratará?
2. Leer cuento y completar actividades que se proponen a continuación:
La intrusa de Jorge Luis Borges

Dicen (lo cual es improbable) que la historia fue referida por Eduardo, el menor de los Nelson, en el velorio de
Cristian, el mayor, que falleció de muerte natural, hacia mil ochocientos noventa y tantos, en el partido de Moran. Lo
cierto es que alguien la oyó de alguien, en el decurso de esa larga noche perdida, entre mate y mate, y la repitió a
Santiago Dabove, por quien la supe. Años después, volvieron a contármela en Turdera, donde había acontecido. La
segunda versión, algo más prolija, confirmaba en suma la de Santiago, con las pequeñas variaciones y divergencias
que son del caso. La escribo ahora porque en ella se cifra, si no me engaño, un breve y trágico cristal de la índole de
los orilleros antiguos. Lo haré con probidad, pero ya preveo que cederé a la tentación literaria de acentuar o agregar
algún pormenor.
En Turdera los llamaban los Nilsen. El párroco me dijo que su predecesor recordaba, no sin sorpresa, haber visto en
la casa de esa gente una gastada Biblia de tapas negras, con caracteres góticos; en las últimas páginas entrevió nombres
y fechas manuscritas. Era el único libro que había en la casa. La azarosa crónica de los Nilsen, perdida como todo se
perderá. El caserón, que ya no existe, era de ladrillo sin revocar; desde el zaguán se divisaban un patio de baldosa
colorada y otro de tierra. Pocos, por lo demás, entraron ahí; los Nilsen defendían su soledad.
En las habitaciones desmanteladas durmieron en catres; sus lujos eran el caballo, el apero, la daga de hoja corta, el
atuendo rumboso de los sábados y el alcohol pendenciero. Sé que eran altos, de melena rojiza. Dinamarca o Irlanda,
de las que nunca oirían hablar, andaban por la sangre de esos dos criollos. El barrio los temía a los Colorados; no es
imposible que debieran alguna muerte. Hombro a hombro pelearon una vez a la policía. Se dice que el menor tuvo un
altercado con Juan Iberra, en el que no llevó la peor parte, lo cual, según los entendidos, es mucho. Fueron troperos,
cuarteadores, cuatreros y alguna vez tahúres. Tenían fama de avaros, salvo cuando la bebida y el juego los volvían
generosos. De sus deudos nada se sabe ni de dónde vinieron. Eran dueños de una carreta y una yunta de bueyes.
Físicamente diferían del compadraje que dio su apodo forajido a la Costa Brava. Esto, y lo que ignoramos, ayuda a
comprender lo unidos que fueron. Mal quistarse con uno era contar con dos enemigos.
Los Nilsen eran calaveras, pero sus episodios amorosos habían sido hasta entonces de zaguán o de casa mala. No
faltaron, pues, comentarios cuando Cristian llevó a vivir con él a Juliana Burgos. Es verdad que ganaba así una
sirvienta, pero no es menos cierto que la colmó de horrendas baratijas y que la lucía en las fiestas. En las pobres fiestas
de conventillo, donde la quebrada y el corte estaban prohibidos y donde se bailaba, todavía, con mucha luz. Juliana
era de tez morena y de ojos rasgados, bastaba que alguien la mirara para que se sonriera. En un barrio modesto, donde
el trabajo y el descuido gastan a las mujeres, no era mal parecida.
Eduardo los acompañaba al principio. Después emprendió un viaje a Arrecifes por no sé qué negocio; a su vuelta
llevó a la casa una muchacha, que había levantado por el camino, y a los pocos días la echó. Se hizo más hosco; se
emborrachaba solo en el almacén y no se daba con nadie. Estaba enamorado de la mujer de Cristian. El barrio, que tal
vez lo supo antes que él, previó con alevosa alegría la rivalidad latente de los hermanos.
Una noche, al volver tarde de la esquina, Eduardo vio el oscuro de Cristian atado al palenque. En el patio, el mayor
estaba esperándolo con sus mejores pilchas. La mujer iba y venía con el mate en la mano. Cristian le dijo a Eduardo:
-Yo me voy a una farra en lo de Farias. Ahí la tenés a la Juliana; si la querés, úsala. El tono era entre mandón y cordial.
Eduardo se quedó un tiempo mirándolo; no sabía qué hacer, Cristian se levantó, se despidió de Eduardo, no de Juliana,
que era una cosa, montó a caballo y se fue al trote, sin apuro.
Desde aquella noche la compartieron. Nadie sabrá los pormenores de esa sórdida unión, que ultrajaba las decencias
del arrabal. El arreglo anduvo bien por unas semanas, pero no podía durar. Entre ellos, los hermanos no pronunciaban
el nombre de Juliana, ni siquiera para llamarla, pero buscaban, y encontraban, razones para no estar de acuerdo.
Discutían la venta de unos cueros, pero lo que discutían era otra cosa. Cristian solía alzar la voz y Eduardo callaba.
Sin saberlo, estaban celándose. En el duro suburbio, un hombre no decía, ni se decía, que una mujer pudiera importarle,
más allá del deseo y la posesión, pero los dos estaban enamorados. Esto, de algún modo, los humillaba.
Una tarde, en la plaza de Lomas, Eduardo se cruzó con Juan Iberra, que lo felicitó por ese primor que se había
agenciado. Fue entonces, creo, que Eduardo lo injurió. Nadie, delante de él, iba a hacer burla de Cristian. La mujer
atendía a los dos con sumisión bestial; pero no podía ocultar alguna preferencia por el menor, que no había rechazado
la participación, pero que no la había dispuesto.
Un día, le mandaron a la Juliana que sacara dos sillas al primer patio y que no apareciera por ahí, porque tenían que
hablar. Ella esperaba un diálogo largo y se acostó a dormir la siesta, pero al rato la recordaron. Le hicieron llenar una
bolsa con todo lo que tenía, sin olvidar el rosario de vidrio y la crucecita que le había dejado su madre. Sin explicarle
nada la subieron a la carreta y emprendieron un silencioso y tedioso viaje. Había llovido; los caminos estaban muy
pesados y serían las cinco de la mañana cuando llegaron a Morón. Ahí la vendieron a la patrona del prostíbulo. El
trato ya estaba hecho; Cristian cobró la suma y la dividió después con el otro.
En Turdera, los Nilsen, perdidos hasta entonces en la maraña (que también era una rutina) de aquel monstruoso
amor, quisieron reanudar su antigua vida de hombres entre hombres. Volvieron a las trucadas, al reñidero, a las juergas
casuales. Acaso, alguna vez, se creyeron salvados, pero solían incurrir, cada cual por su lado, en injustificadas o harto
justificadas ausencias. Poco antes de fin de año el menor dijo que tenía que hacer en la Capital. Cristian se fue a
Morón; en el palenque de la casa que sabemos reconoció al overo de Eduardo. Entró; adentro estaba el otro, esperando
turno. Parece que Cristian le dijo: - De seguir así, los vamos a cansar a los pingos. Más vale que la tengamos a mano.
Habló con la patrona, sacó unas monedas del tirador y se la llevaron. La Juliana iba con Cristian; Eduardo espoleó al
overo para no verlos.
Volvieron a lo que ya se ha dicho. La infame solución había fracasado; los dos habían cedido a la tentación de hacer
trampa. Caín andaba por ahí, pero el cariño entre los Nilsen era muy grande - ¡Quién sabe qué rigores y qué peligros
habían compartido!- y prefirieron desahogar su exasperación con ajenos. Con un desconocido, con los perros, con la
Juliana, que había traído la discordia.
El mes de marzo estaba por concluir y el calor no cejaba. Un domingo (los domingos la gente suele recogerse
temprano) Eduardo, que volvía del almacén, vio que Cristian uncía los bueyes. Cristian le dijo: - Vení; tenemos que
dejar unos cueros en lo del Pardo; ya los cargué, aprovechemos la fresca. El comercio del Pardo quedaba, creo, más
al Sur; tomaron por el Camino de las Tropas; después, por un desvío. El campo iba agrandándose con la noche.
Orillaron un pajonal; Cristian tiró el cigarro que había encendido y dijo sin apuro: - A trabajar, hermano. Después nos
ayudarán los caranchos. Hoy la maté. Que se quede aquí con sus pilchas. Ya no habrá más perjuicios. Se abrazaron,
casi llorando. Ahora los ataba otro vínculo: la mujer tristemente sacrificada y la obligación de olvidarla.

a. ¿Cómo llega la historia a conocimiento del narrador?


b. ¿Cómo es el narrador?
c. ¿Por qué cambia el apellido de los protagonistas?
d. ¿Quiénes son los personajes? Describirlos considerando: aspecto físico, lugar de procedencia, forma
de vida.
e. ¿Cuál es el conflicto del relato? ¿Cómo se resuelve?
f. Identifica tiempo y espacio en que se desarrolla la historia.
g. ¿Por qué se puede afirmar que en el cuento se desarrolla el tema de la exclusión femenina? ¿Por qué
se considera a la mujer una “intrusa”?
h. Busca en Internet información sobre el autor y su forma de escribir que se relacionen con el relato.
Anota la página consultada.

3.Escribe una carta de lector sobre el tema Violencia de género, a partir de lo analizado en las obras. Para
recordar los requisitos de este tipo de texto leer el anexo, la carta de lector.

Proceso de escritura:
1. A partir del tema planteado, planificar la escritura de una carta de lector, teniendo en cuenta los
siguientes pasos:
2. Describir brevemente la situación problemática presentando tu postura a favor o en contra de la
misma.
3. Determinar a quién va a estar dirigida.
4. Escribir tres argumentos (razones) para sostener tu postura. Puedes utilizar aquí algunos de los
recursos argumentativos.
5. Realizar una breve conclusión reafirmando tu postura sobre la problemática tratada.
6. Escribir una carta de lectores utilizando los elementos de los puntos anteriores.
7. Revisar la carta y realizar las correcciones que creas conveniente: ¿Las oraciones están bien
construidas y si presentan las ideas en forma clara y precisa? Prestar atención a la ortografía.
1. Leer el cuento y resolver las actividades que están a continuación:

La intrusa de Pedro Orgambide


Ella tuvo la culpa, señor juez. Hasta entonces, el día que llegó, nadie se quejó de mi conducta. Puedo decirlo con la
frente bien alta. Yo era el primero en llegar a la oficina y el último en irme. Mi escritorio era el más limpio de todos.
Jamás me olvidé de cubrir la máquina de calcular, por ejemplo, o de planchar con mis propias manos el papel
carbónico. En cuanto a esa, me pareció sospechosa desde el primer momento.

Vino con tantas ínfulas a la oficina. Además, ¡que exageración!, recibirla con un discurso, como si fuera una princesa.
Yo seguí trabajando como si nada pasara. Los otros se deshacían de elogios. Alguno, deslumbrado, se atrevía a rozarla
con la mano. ¿Cree usted que yo me inmuté por eso, señor juez? No. Tengo mis principios y no los voy a cambiar de
un día para el otro. Pero hay cosas que me colman la medida. La intrusa, poco a poco me fue invadiendo. Comencé a
perder el apetito. Mi mujer me compró un tónico, pero sin resultado. ¡Si hasta se me caía el pelo, señor, y soñaba con
ella! Todo lo soporté, todo. Menos lo de ayer.
“González –me dijo el gerente–, lamento decirle que la empresa ha decidido prescindir de sus servicios”. Veinte años,
señor juez, veinte años tirados a la basura. Supe que ella fue con la alcahuetería. Y yo, que nunca dije una mala palabra,
la insulté. Sí, confieso que la insulté, señor juez, y que le pegué, con todas mis fuerzas. Fui yo quien le pegó con el
fierro. Le gritaba y le gritaba como loco. Ella tuvo la culpa. Arruinó mi carrera, la vida de un hombre honrado, señor.
Me perdí por una extranjera, por una miserable computadora, por un pedazo de lata, como quien dice.

Actividad 3:

1. ¿Quién está contando la historia?


2. ¿Era el hombre un buen empleado? ¿Por qué?
3. Al comenzar la lectura, ¿qué pensaste sobre de qué o quién hablaba el protagonista?¿Qué
elementos del texto hicieron que pensaras que se trataba de otra cosa?
4. ¿Quién es la "intrusa"?¿Cómo fue recibida en la oficina?
5. ¿Cómo la describe ante el juez?
6. ¿Cuántos años trabajó el hombre en la empresa?
7. ¿Qué le dijo el gerente al hombre?
8. ¿Cómo se describe el hombre?
9. ¿Crees que el enojo del hombre es justificado?
10. ¿Qué técnicas usa Orgambide para engañar al lector?
11. Teniendo en cuenta la información sobre la intertextualidad que está en el anexo, relacionar este
cuento con el leído anteriormente de Jorge Luis Borges.
12. ¿Cuál es la problemática socio-cultural-laboral que se plantea en el texto?
13. ¿Puedes compararla con una situación real de un trabajador actual? ¿Por qué?

Anexo:
Relaciones entre textos
El francés Gérard Genette planteó que los textos pueden relacionarse entre sí de modo manifiesto o no.
A estas relaciones las denominó de transtextualidad, y planteó una clasificación de cinco tipos:
● Paratextualidad: es la relación de un texto con su paratexto (epígrafe, dedicatoria, imágenes y
otros).
● Architextualidad: plantea la relación de un texto con el género al que pertenece; esto permite
agrupar distintos textos en una categoría mayor.
● Hipertextualidad: implica la situación de dos textos, donde uno de ellos se considera como
derivado del otro. Al texto original o principal se lo llama hipotexto; mientras que al derivado
o transformado se lo llama hipertexto.
● Intertextualidad: se define como la presencia de un texto en otro. Está relación se manifiesta
por medio de tres tipos de intertextos: la cita (referencia literal y explícita), la alusión
(referencia explícita pero no literal) o el plagio (referencia literal pero no explícita.)

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