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Crisis de Valores en la Juventud Española

Este artículo discute los problemas que enfrentan los niños y jóvenes en la sociedad actual, incluyendo delincuencia, suicidio y enfermedades mentales. Atribuye estas dificultades a factores como la falta de valores, el materialismo, el relativismo moral, la ausencia de trascendencia y la falta de modelos a seguir. El autor argumenta que los niños y jóvenes necesitan una atmósfera que les enseñe valores como la verdad, la belleza y el esfuerzo, en lugar del presentismo y la búsqueda
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Crisis de Valores en la Juventud Española

Este artículo discute los problemas que enfrentan los niños y jóvenes en la sociedad actual, incluyendo delincuencia, suicidio y enfermedades mentales. Atribuye estas dificultades a factores como la falta de valores, el materialismo, el relativismo moral, la ausencia de trascendencia y la falta de modelos a seguir. El autor argumenta que los niños y jóvenes necesitan una atmósfera que les enseñe valores como la verdad, la belleza y el esfuerzo, en lugar del presentismo y la búsqueda
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“Las izquierdas acentuarán

su sectarismo y su barbarie.
Los republicanos se verán
pronto desbordados por
socialistas, comunistas y
anarquistas. España irá
hacia la revolución y el caos
a velas desplegadas. Ya
verán cómo el peligro nos
fortalece. Fracasará de una
vez y para siempre el
ensayo populista. Las masas
agrarias se vendrán con
nosotros. Y la clase media y
una minoría obrera. La
misma necesidad nos hará
perfeccionar nuestros
cuadros clase media y una
minoría obrera…”

Gaceta de la Fundación José Antonio Primo de Rivera


nº 367 (2ª Época). Abril 2023

1. Intemperie o aire libre. Manuel Parra Celaya


2. Totalitarios. Carlos León Roch
3. Reivindicando la democracia orgánica. David Guillem-Tatay
4. Falange, Historia, Cine y Cultura. José Lorenzo García Fernández
5. El encuentro entre Franco y Miguel Hernández en Sevilla. Romualdo
Maestre
6. Antonio Machado poeta de todas las Españas. Alfredo Valenzuela
7. José Antonio frente a Blas Infante. José Ignacio Moreno Gómez
8. Rosas en el Valle. Pablo Linares Clemente
9. Aniversario de la “Desbandá”. En descargo del capitán Haya. Pedro Corral
10. Como un Amadís de Gaula. Federico de Urrutia

La Gaceta- 1

L Intemperie o aire libre


1
Manuel Parra Celaya

No creo que nunca podamos acostumbrarnos a que en todas las cabeceras de los
informativos de la televisión o en nada recónditas páginas de los periódicos nos
lleguen noticias alarmantes sobre niños y jóvenes como protagonistas de delitos o de
suicidios. Lo primero que se nos ocurre estos hechos van a contra la propia naturaleza
de esas edades, que podrían tener alguna explicación -no justificación- en un mundo
de adultos desquiciados, pero nunca en momentos en que la vida, quizás de un modo
algo tópico, se abre a un cúmulo de expectativas y de ilusiones.
Ya sabemos que se suele ocultar piadosamente el marco social o los orígenes
étnicos o geográficos de algunos de sus protagonistas, especialmente cuando las
infaustas informaciones se refieren a violaciones u otros delitos sexuales, porque eso
no es más que el resultado de las consignas políticas del momento, y, en todo caso, no
atenúa los hechos ni su gravedad, ni de que no crezca el estado de alarma de las
gentes. Pero lo que suele llamar el malestar de niños y
jóvenes crece por doquier y sin reparar en barrios.
Cuando se pretende llegar hasta las causas, las
explicaciones son variadas: el bulling escolar, la adición
a la redes sociales con contenidos nunca controlados por
los educadores, la incomunicación con los padres, el
culto al cuerpo, la pornografía al alcance de edades cada
vez más tempranas, el afán de dinero de los adultos
como mal ejemplo, la ausencia del sentido de autoridad
tanto en los hogares como en la sociedad en general, la
destrucción de la familia que era la primera y principal
escuela…
No faltan voces en el ámbito de la educación que
centran el problema en la ausencia de valores, o en el de
la psicología, que traducen estas conductas a trastornos
de origen patológico; los sociólogos, por su parte, nos ofrecen estadísticas a cual más
alarmante…y el campo político esconde la cabeza bajo el ala. Se dan, eso sí,
maravillosas iniciativas privadas, alguna de ellas del campo religioso, y multitud de
voluntarismos casi heroicos que no logran paliar la situación, quizás porque las
explicaciones son muy complejas. Creo que ya mencionaba en un artículo anterior el

La Gaceta- 2




comentario de un psicólogo amigo, hace unos diez años, que me confesó que “estaba
creciendo una infancia y una juventud enfermas”.
Hace pocos días tuve la oportunidad de volver a ver en la pequeña pantalla la
película de Ignacio F. Iquino “Juventud a la intemperie”, muestra de nuestro cine
social de inequívoca procedencia falangista, con guion de Federico de Urrutia y que
abría sus primeros planos, para más indicación, con una frase de José Antonio Primo
de Rivera. Como la legendaria “Surcos”, de Nieves Conde, ya en aquella época este
cine se despegaba de cualquier triunfalismo oficial y mostraba con crudeza a una
juventud desprovista de valores y entregada al mundo de la ociosidad y, en casos, al de
la delincuencia; no hay ni que decir que los comentaristas de la segunda cadena en que
se emitió la película la calificaron de todo menos de bonita y no apeaban ni a tiros el
calificativo de “fascista” a la hora de juzgar sus méritos o deméritos…
Se me ocurre que aquella lejana juventud que estaba a la intemperie (la película
es de 1964), en un momento en que empezaba el desarrollismo y el turismo empezaba
a cubrir los huecos de nuestra economía -que aún no había llegado, como ocurrió una
década después, al noveno puesto del listado de naciones industrializadas- era una
antesala de la que tenemos ahora, si bien, en este momento, con problemas corregidos
y acrecentados. El Régimen anterior no atinó, verdaderamente, a ampliar a una gran
parte de los niños y jóvenes una educación en valores, que sí disfrutamos, en cambio,
una gran minoría -voluntaria- que pasó por campamentos e instituciones educativas en
el tiempo libre; y, del mismo modo, el Régimen actual no es capaz de acercarse a los
más graves problemas, máxime con el impacto del materialismo imperante y del puro
relativismo que los agravan. Cabría preguntarse qué expectativas tienen hoy los
jóvenes, en un marco social y económico en el que solo priva la especulación…
Los niños y jóvenes de este momento -generalizando quizás injustamente- son
los que más sufren este choque del relativismo, en cuyo seno todo es lo mismo, donde
no existen valores por encima de las posiciones individuales; todo relativismo lleva
inexorablemente al nihilismo, a la negación a priori de toda Verdad con mayúscula.
Tampoco puede haber referentes ni ejemplaridades robustas, fuera de los influencers
que acaparan nuestros móviles.
Especialmente, se ha hurtado a nuestros hijos y nietos cualquier noción de
Trascendencia, que es la que puede sustentar el resto del edificio axiológico, incluso
las ganas de seguir viviendo. Por otra parte, se vive en un total presentismo, sin más
aliciente que el que puedan proporcionar placeres instantáneos; no es extraño que el
prójimo se vea desprovisto de su dignidad humana y cosificado por su presunta
utilidad.
Niños y jóvenes -y adultos- precisarían del aire libre, de una atmósfera limpia y
clara, en la que un cielo estrellado nos hablara del Bien, de la Verdad, de la Belleza; en

La Gaceta- 3





el que fuera necesario el esfuerzo para obtener socialmente una recompensa válida; en
donde se abrieran senderos -quizás, primero, trochas- para caminar hacia paisajes más
prometedores; porque, ahora, en el mismo hogar muchas veces, en el marco social en
general, solo se abren callejones oscuros y turbios, sometidos a una intemperie
constante.
Como reflejo, el cine – tan subvencionado- de nuestros días, que, en un
constante más de lo mismo, no se atreve a entrar en una crítica profunda y dura de los
males que nos aquejan, sino que se recrea en las mismas miserias sin visos de posible
recuperación.

2 Totalitarios
Carlos León Roch

El totalitarismo de los partidos políticos. Todo estaba previsto, predestinado,


incluso antes de que se formalizara la Moción de Censura parlamentaria al Gobierno
por parte de VOX, y en boca del Sr. Tamames, insigne personaje del pasado.

Tras largas intervenciones de los Diputados, alternándose la brillantez y


concisión con el aburrimiento y el legalizado abuso en el uso de la palabra, el
resultado fue el que ya estaba escrito: 52 votos a favor (más uno del Sr.
Cambronero); 201 en contra (los del PSOE y sus
interesados acólitos y 89 abstenciones del PP más
un par de “ex UPN”.

Ese resultado, casi absolutamente calcado de las


previsiones, han demostrado, una vez más, la
dictadura (de “dictado) que los partidos políticos
ejercen en España, porque tras los razonados
argumentos esgrimidos por el Sr. Tamames
¿ cómo es posible que ni un solo miembro del Partido Popular, tan sociológicamente
próximo no haya reconsiderado las ”instrucciones” recibidas y votado “en
conciencia”? y, sensu contrario, ¿cómo entender que ni uno solo de los 52 Diputados
de VOX , tras oír los extensos y detallados argumentos de Presidente del Gobierno y
de varios ministros, no haya considerado injustificada la Moción y, en consecuencia,
votado en contra?

El resultado comentado refleja la disciplinada obediencia de los diputados a sus


jefes, no ya en justificadas labores ejecutivas, sino en aspectos propiamente

La Gaceta- 4

legislativos, de pensamiento; para los que, por cierto, fueron elegidos por la
ciudadanía.

Hubo una época (en el siglo pasado, claro) en que la actividad política no
ejecutiva (concejales de ayuntamientos, diputados regionales y nacionales) era gratuita
y obligatoria, compensándose, apenas, los gastos ocasionados…Nada más lejos de la
actualidad, donde muchos de esos Diputados en Cortes ¿siguen denominándose así?)
perciben más de 100.000 €.anuales .

El trabajo de esos Diputados bien pudiera ser realizado por funcionarios del
Estado (o del municipio correspondiente), y en las votaciones, los Portavoces
correspondientes, oprimirían el ”botón del voto”;unos 201 vez; otros 52, y otros 89 se
estarían quietos.

Reivindicando la democracia orgánica


3
David Guillem-Tatay

Uno de los mayores problemas de la política hoy es el absoluto desprecio por la


verdad. Hay otros problemas, pero probablemente vengan todos ellos de ese que menciono.

Y no hay cosa peor en política que faltar a la verdad. Pero como estamos
acostumbrados a lo contrario, lo tomamos como normal. Y no debe serlo. Es, desde
luego, habitual porque es un hecho, pero no debe ser normal, es decir, no debemos
tomarlo como dentro de la norma, porque la norma sin verdad no es norma. De modo
que lo habitual no tiene por qué convertirse en normal, al menos necesariamente y por
nuestro bien.

Los constantes errores legislativos a los que nos tienen acostumbrados los
políticos (recordemos los decretos nefastos dictados durante la pandemia) están
teniendo repercusiones muy graves, como es el caso de la ley del “sólo sí es sí” o de la
“ley trans”.

Ahora bien, no sólo es que no se reconocen los errores, sino que se traslada la
culpa al poder judicial, insultando a los jueces; se hacen chanzas e ironías que no
tienen ninguna gracia por el tema que es: la puesta en libertad y la rebaja de condenas
de casi mil violadores.

La Gaceta- 5




Lo importante no es, pues, la verdad que, en palabas de Zubiri es la que está


conectada con la realidad. Los políticos, entonces, en lugar de mirar y reconocer la
realidad, en tanto que verdad, pedir perdón y reformar, hacen razonamientos falaces
(el consentimiento siempre ha sido la base de los delitos contra la libertad sexual, en
contra de los que dice Podemos), hasta forzados, para no reconocer la propia
responsabilidad.

Tenemos un Gobierno que encarna a la perfección la teoría de “la tentación de la


inocencia” de Pascal Brückner, un Gobierno de adolescentes, que
no reconocen responsabilidad alguna.

La consecuencia de no construir sobre la verdad es el


descreimiento y la falta de confianza. Y cuando no hay confianza,
no hay libertad. Que es lo que está ocurriendo, aunque no
queramos verlo.

Añádase a ello el lanzamiento de diatribas en sede


parlamentaria, en lugar de dialogar, argumentar, deliberar y llegar
a acuerdos. Porque hoy no hay acuerdos, hay negocio. Cuando
falta la verdad y el argumento, el insulto es el arma de los débiles.
Carece, pues, la clase política de altura democrática, altura que deberían tener, porque
nos la deben a los ciudadanos.

Es por tanto pertinente recordar las siguientes palabras de José Antonio (1971,
pp. 191 y 610, respectivamente): “Los partidos políticos nacen el día en que se pierde
el sentido de que existe sobre los hombres una verdad, bajo cuyo signo los pueblos y
los hombres cumplen su misión en la vida”.

“La verdad es la verdad (aunque tenga cien votos), y la mentira es mentira


(aunque tenga cien millones). Lo que hace falta es buscar con ahínco la verdad, creer
en ella e imponerla, contra los menos y contra los más”.

Para ser político se requieren capacidades, competencias, habilidades. Y es


evidente, queda fuera de toda duda, que nuestros políticos carecen de ellas. Pero nos
gobiernan.

Todos esos son los motivos por los que últimamente me estoy acordando de la
democracia orgánica. Porque, si ya no hay verdad en la política, ni, en consecuencia,
no hay confianza, si nos gobiernan políticos débiles y carentes de fortalezas, el daño
que se hace a la democracia, y por ende a la ciudadanía, es de calado.

La Gaceta- 6








Manuel Parra (2017, p. 17), alaba en José Antonio su “humanismo de base cristiana
(…), sus propuestas sociales, de base sindicalista y políticas, mediante la participación
en esquema organicista, de inspiración krausista y tradicionalista a la vez, (…).”

Es que, continúa diciendo Manolo (p. 23), una democracia auténtica o de


contenido, parafraseando a Jefferson, es “aquel sistema que permite elegir a los
mejores”. Y en España, lamentablemente, no es el caso.

L Falange, Historia, Cine y Cultura de Fernando Alonso


4
Barahona
José-Lorenzo García Fernández

Sorpresa y mucha claridad en este autor, cuyo conocimiento me llegó mediante


sus intervenciones en “El Toro TV” y por su anterior estudio en profundidad de todo el
cine español del franquismo. Una documentada y gallarda defensa de la producción
cinematográfica durante el franquismo.

Fernando Alonso Barahona es un autor con criterio propio, imparcial y dotado


de una enorme capacidad para lograr sintetizar un tema complejo, controvertido y
polémico: la trayectoria de la Falange en prácticamente todas sus vertientes: política,
cultural, social, organizativa desde su fundación en 1933 hasta nuestros días. Busca
siempre la imparcialidad, no obstante en el autor se advierte su tendencia subliminal
hacia el realce y devoción de algunos personajes (Arrese, Fueyo, Fernández de la
Mora…) que buscaron la concepción de una Falange esencialmente social, aunque
posibilista. Reformista y no revolucionaria.

El texto está organizado mediante fuentes de internet. Muy cómodas para el


escritor, pero desde mi punto de vista resultan poco manejables, aunque quizás muy
apropiadas para el tema audiovisual que es el objetivo inicial del libro.

A los que nos entusiasma el libro en papel, siempre echamos de menos una
bibliografía en formato tradicional, exhaustiva y detallada. Afortunadamente en éste
tema las publicaciones en el aspecto político e ideológico ya son muy abundante.
También nos parece que faltan aquí referencias a fuentes periodísticas, manifiestos,
textos programáticos, carteles, panfletos, fotografías, titulares de prensa, entrevistas,
etc. Hubiera sido un excelente complemento que el texto incluyese ese material
gráfico y documentación, pero lógicamente encarecería mucho ésta edición de Álvaro
Romero.

La Gaceta- 7

Sobre el controvertido, polémico y excelente film falangista “Rojo y Negro”


(Carlos Arévalo, 1941) ,acerca del que publiqué hace 22 años testimonios muy
significativos en http://www.rumbos.net.rastroriaO5 y en la revista “Nihil Obstat”,
(número 14, Otoño 2009. Pags, 5 -18) y del que se recogen en el libro algunos de mis
párrafos, Alonso Barahona afirma:”no hay
pruebas concluyentes de su prohibición”.
Evidentemente y por lógica, la retirada de
la exhibición del film no se realizó “por
decreto“. Pero las declaraciones que en su
momento me hicieron M.A. García
Viñolas y un testigo de su estreno, me
parecieron muy convincentes acerca de su
conflictividad.

Sobre la escasísima producción


documental y del tratamiento de la figura
de José Antonio tanto en la guerra civil
como en los pocos programas de TVE
( incluso no llegó a producirse, a pesar de
estar aprobado, un guión mío de 1986
sobre el cincuentenario de Unamuno
donde se contaban las relaciones del
filósofo con José Antonio) tengo escritos
trabajos recogidos también en la antigua
web falangista:
www.rumbos.net.rastrohistoria . También
en una ponencia del Congreso sobre Revisión de la Guerra Civil Española. A.Bullón
de Mendoza y E. Togores (coords) .Actas. 2002.pag. 607-616.

En éste libro late una pasión por toda la producción del director falangista J.A.
NiEVES CONDE: “Surcos” (1951), las referencias curiosas a los avatares con el
entonces ministro de la vivienda (Arrese( acerca de la exhibición de “El Inquilino”.
(1958). Asimismo son muy sugerentes las poco conocidas referencias al mundo del
teatro falangista : TEU,Higueras,Felipe Lluch... aunque se olvida del dramaturgo
Alfonso Sastre y su “etapa azul “ con el grupo “Arte Nuevo” que fundara en 1945 con
Alfonso Paso, Medardo Fraile, Gordon , Guerrero Zamora y de su obra Escuadra
hacia la Muerte que montó Gustavo P. Puig en 1953.

Esencial para lectores neófitos es la parte del libro dedicada a figuras muy
importantes y más conocidas de la literatura y al arte, la famosa ”corte literaria de JA”.
Tratada anteriormente por Andrés Trapiello, los hermanos Carbajosa, el entrañable

La Gaceta- 8

Garcia de Tuñón Aza y más críticamente por Mainer y la filóloga alemana Mechthild
Albert.

No evita citar los antecedentes del veterano histórico joseantoniano Narciso


Perales,Patricio G. de Canales y el periodista Ceferino Maestú, acerca de la creación
del llamado familiarmente “Tinglado”: FNT, (trabajadores), FES (Frente de
Estudiantes Sindicalistas) y J.F. (Juventudes Falangistas). No obstante, no se hace aquí
ninguna mención a las sonadas actuaciones del grupo FES en la UCM a finales de los
60 y del boicot (ahora sería un “escrache”) al ministro del Movimiento José Solís ¡eres
un traidor! resonó dentro del teatro de la Comedia . Era el fruto de las burocráticas
conmemoraciones oficiales de la fundación de FE. Fuera del teatro de organizaron
manifestaciones. Acontecimientos que fueron portada en toda la prensa el 29-O de los
años 1968-69. (SP, Ya, Madrid...) y motivaron que en años posteriores el acto oficial
conmemorativo del nacimiento de F.E. tuviera que trasladarse a la sede del Consejo
Nacional.

Tampoco refiere las numerosas aportaciones doctrinales y publicaciones


emanadas de su principal dirigente desde 1963, el posteriormente profesor de derecho
Sigfredo Hillers que era obrero y empezó el bachillerato con más de 30 años. Actitud
materializada después en las pruebas especiales de acceso a la Universidad para
mayores propuestas por el FES al Ministerio de Educacion y todavía vigentes. Se
olvida de los manifiestos universitarios, sobre la doctrina cristiana de la Etica y estilo
falangistas, las promesas incumplidas en su Tesis Doctoral “España una revolución
pendiente”. Sí se ocupa de “otras falanges “ que tuvieron más repercusión mediáticas
tras la muerte de Franco. Sobre FE (Independiente), partido que se formó con
exmilitantes del FES en 1977, manifiesta: “FEI significó el purismo más absoluto
sobre la doctrina de José Antonio”. No obstante Alonso Barahona opina que el tema
falangista a partir de 1976, sería ya materia de otro libro.

El resumen final, conclusiones, sobre la labor cultural de los francotiradores


falangistas en el mundo de la literatura, del cine y del arte, nos parece impecable, pues
en definitiva se trata de un libro muy documentado mediante la proliferación de
abundantes fuentes de internet y resulta de gran claridad expositiva y poderosa
síntesis. Texto pues valiente ,instructivo , novedoso y sorprendente en el que además
el autor desmonta muchas teorías, apriorismos, y sectarismos acerca de la doctrina y
labor sociocultural del falangismo, frutó claro de una labor corrosiva y miope de
periodistas, tertulianos y jaleadores que sin haber aceptado la mas mínima información
han persistido en juzgar despectivamente hechos y acontecimientos de una época
fundamental de la reciente y muy mal conocida historia de España.

La Gaceta- 9

El encuentro entre Franco y Miguel Hernández en


5
Sevilla
Romualdo Maestre para La Gaceta

Abril de 1939. Franco elige Sevilla para conmemorar por todo lo alto el triunfo
del bando nacional con un desfile por la Avenida de la Palmera; primer escenario.
Segundo, Miguel Hernández, el poeta de Orihuela y afiliado al Partido Comunista,
teme por su vida. En Madrid Eduardo Llosent, director del Museo de Arte Moderno,
esposo de una falangista de primera hora, camisa vieja, Mercedes Formica, le ha dado
una carta para que se la entregue a Joaquín Romero Murube con el fin de que le
proteja en su huida a Portugal. Llosent había sido compañero de Hernández en las
Misiones Pedagógicas. ¿Se llegaron a encontrar y saludar el general triunfante y el
poeta derrotado en los jardines del Real Alcázar donde Romero Murube era su
alcaide? Más de media docena de testimonios así lo avalan.
Joaquín Romero Murube, (Los Palacios y Villafranca, provincia de Sevilla, julio
de 1904-Sevilla, noviembre de 1969), un espíritu liberal, en el sentido artístico y
cultural del mismo -si es que lo tiene-, un personaje difícil, serio y poliédrico, había
abrazado la bandera de Falange, quizás más influido por la faceta literaria del
movimiento que por su revolución nacional-
sindicalista. Nació y creció en el seno de una
familia rural acomodada. Su padre, abogado
liberal, llegó a ser presidente de la Diputación
de Sevilla y de la Sociedad Económica de
Amigos del País. Las primeras vivencias
infantiles en el pueblo, su enorme capacidad
para la observación, el amor por la tradición y
por Sevilla, son temas a los que recurre con
frecuencia en su literatura. Inició las carreras de
Filosofía y Letras y Derecho, teniendo que
abandonarlas a los diecinueve años tras la
muerte de su padre para ponerse al frente de su
familia. A pesar de esta circunstancia, siguió en
contacto con sus compañeros y profesores de la
Facultad, entre los que se encontraban Luis
Cernuda, Pedro Salinas o Jorge Guillén. Frecuentó las tertulias literarias de la ciudad y
entró en contacto con sus círculos intelectuales. Romero Murube fue fundador y
redactor-jefe de la revista literaria Mediodía y autor de su manifiesto, al que
tituló Nuestras normas. Como consecuencia de las actividades que generaba la

La Gaceta- 10

publicación, se relacionó con la pléyade de artistas que colaboraban en la revista con


sus artículos: García Lorca, Aleixandre, Manuel de Falla, Gerardo Diego, Villalón,
Dámaso Alonso y otros tantos. A instancias del Ateneo hispalense y de los donceles
de Mediodía se fraguó el denominado «mayor mitin poético dado en la historia de la
literatura», el llevado a cabo en la capital andaluza en 1927 para conmemorar el tercer
centenario de la muerte de Góngora. El destino del poeta quedó definitivamente
marcado en 1934 al ser nombrado director del Alcázar, cargo en el que permaneció
hasta su muerte. El palacio se convirtió en marco idóneo de inspiración y en lugar de
encuentro con sus compañeros de letras. Este nombramiento le permitió conocer a las
personalidades más relevantes de la sociedad de su tiempo: jefes de gobierno,
científicos, intelectuales, etc. Entre este mundo rutilante de estrellas, Murube siempre
manifestó una especial predilección por sus amistades literarias, según la biografía de
la Real Academia de la Historia.

Miguel Hernández, de filiación comunista, estuvo muy influenciado en su


compromiso político-social, por Rafael Alberti y María Teresa León, quienes como la
mayoría de intelectuales de la República permanecieron en la retaguardia, bien
acomodados en la Alianza de Intelectuales Antifascistas. Miguel Hernández, como
zapador se va a manchar de barro cavando trincheras y entrará en acción con su fusil
defendiendo Madrid, hasta que es nombrado comisario político del llamado Batallón
del Talento, de la 11ª División, centrado en actividades culturales y de propaganda.
Todo esto será determinante en su condena a muerte. Él se considera un miliciano de
la cultura, acudiendo a varios frentes para elevar el ánimo y la moral de quienes están
luchando por la II República. Su compromiso es tal que no entiende cómo los
intelectuales de la retaguardia dan fiestas y nutridos banquetes mientras la juventud
comprometida pasa hambre y muere combatiendo. Increpa a Alberti y a María Teresa
León, sus antiguos amigos valedores en el PCE y organizadores de una de esas
ostentosas fiestas, lanzando la famosa frase «aquí hay mucha puta y mucho hijo de
puta» y aun se atrevería a escribirlo en una pizarra cuando Alberti le pidió que
rectificara. Fue entonces cuando Alberti rompió su amistad con Hernández y no son
pocos los que piensan que marcó el destino del poeta alicantino, al ignorarlo en su
huida, cuando no lo incluyó como refugiado en la lista que entregó en la embajada de
Chile.

Según el exdirector de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras, Enrique


Ybarra, la anécdota del posible y fugaz encuentro «se lo he oído a personas que
trabajaron en el Real Alcázar, entre ellas, uno de sus directores-conservadores, Rafael
Manzano. Además, este extremo lo he contrastado con los herederos de Romero
Murube y no lo han desmentido». Otro de los datos claves que justifican, según
Ybarra, esta tesis, la encontró este estudioso de la literatura en «un librito editado hace
unos años, titulado Miguel Hernández prisionero en Rosal. Miguel Hernández poeta

La Gaceta- 11

de la libertad, de Augusto Tacio, que vivió en aquellos años en la zona de Rosal de la


Frontera». Este volumen aclara, según este académico, que «Miguel Hernández llegó
al lugar procedente de Sevilla», así como los datos concernientes a su frustrada huida.
También recogía unas declaraciones de Miguel Hernández, que se mostraba muy
preocupado por la suerte que correría en España su mujer y su hijo, mientras se
encontrara exiliado en Portugal. Así lo dijo en un ciclo de la Universidad Pablo de
Olavide en noviembre de 2001 dedicado a los directores-conservadores del Alcázar y
recogido por la Prensa como el ABC de Sevilla.

En la biografía de Juan Lamillar, Joaquín Romero Murube. La luz y el horizonte, de la


Fundación José Manuel Lara, se recoge el paso por Sevilla. «Acabada la guerra el 1 de
abril, llega la victoria y Sevilla es la ciudad elegida para celebrarla. Un Franco
triunfante reside varios días en la ciudad, que comenzaba la posguerra con una
agitación parecida a los primeros días de la contienda. En muy distintas condiciones,
derrotado y desorientado, aparece por Sevilla Miguel Hernández. En el asunto
Murube/Hernández hay teorías diversas: dos extremos, desde el testimonio de su viuda
de que en Sevilla no encontró la ayuda que esperaba hasta la fantasía murubesca de
que llegó a presentar al poeta y al general. Lo más probable es que la verdad esté en
un término medio».

Miguel Hernández buscaba a


Jorge Guillén en Sevilla, pero
Eduardo Llosent le informa de que
ya no está en la capital hispalense
y le entrega algún dinero y la carta
de recomendación a Joaquín
Romero Murube. «El día 23 [abril
de 1939] Hernández escribe a su
familia desde Alcázar de San Juan
de paso para Sevilla, donde
probablemente apareció el día 24 y lo primero que haría es presentarse a Murube, así
que en vez de un encuentro en los jardines, lo que pudo suceder es que Hernández
llegara al Alcázar cuando Franco era despedido por Murube. Pero el episodio ha sido
contado de muy distinta forma: unos afirman que Hernández no sabía que Guillén se
había marchado ya, y ante su ausencia, fue a buscar a Murube, que lo escondió en el
Alcázar, disimulándolo como jardinero o albañil hasta que pudo salir de la ciudad,
camino de Portugal, donde lo detuvieron», relata Lamillar en el libro citado.

Agustín Sánchez Vidal, ensayista, deja de manifiesto que Miguel Hernández se


presentó a Murube cuando esperaba a Franco, que iba a hospedarse en el edificio. «En
el momento en que Miguel le explicaba al poeta la situación, Franco entraba por la

La Gaceta- 12

puerta principal del Alcázar, dirigiéndose a los recintos del edificio, mientras Miguel
Hernández salía por otra puerta a toda prisa». Sin embargo, más adelante, el propio
escritor en 1992 afirma que Murube no le presta refugio.

El premio nacional de Literatura e insigne poeta, Aquilino Duque, trató mucho a


Murube desde los años 50 y narra su versión: «Miguel Hernández llegó a Sevilla,
donde tenía amigos que lo podían amparar, como Jorge Guillén y Joaquín Romero
Murube. Era a últimos de abril de 1939 y Jorge Guillén ya no estaba, pero eso Miguel
no podía saberlo. El generalísimo había llegado a Sevilla para el desfile de la Victoria
y se alojaba como es natural en el Alcázar, y Miguel, que tampoco lo sabía, al Alcázar
que se dirigió en busca de Joaquín. Llegó Miguel al Patio de Banderas y se metió por
él como Pedro por su casa. El que hubiera algunas calles acotadas, guardias en algunas
azoteas, vigilancia en algunas plazas, reposteros en los balcones y haces de banderas
en las farolas es cosa que debió de parecerle bastante normal. En torno al Alcázar los
puestos de guardia se escalonaban en profundidad.Había boinas rojas y pistolas,
ametralladoras, tricornios y mosquetones, turbantes y lanzas, y a nadie se le ocurrió
interpelar a aquel paisano de aire más bien rústico que llegó al apeadero en el mismo
momento en que Joaquín, vestido de féretro, con aquel uniforme negro de jerarca,
acompañaba a la puerta al general. A Miguel se le iluminó el rostro y procuró llamar la
atención de Joaquín. Éste le hizo mudamente señas de que se hiciera a un lado
y esperara. Una vez despedido el Caudillo, Joaquín se vino para Miguel, que le dijo:
«Oye, ¿ese no es el general Franco? Joaquín le buscó a Miguel un alojamiento en los
altos de la lechería Bonilla, que estaba en un pasaje entre la calle Rositas y la calle
Santas Patronas y, pasado el jaleo de aquellos días de actos oficiales y vuelta la
calma al Alcázar, iba todos los días Miguel a ver a Joaquín, que estudiaba la manera de
hacerlo salir de España. Por fin lo mandó a Valverde del Camino en busca de su amigo
Diego Romero Pérez. Miguel no lo encontró, siguió su viaje y trató de llegar a
Portugal. En Rosal de la Frontera lo detuvieron por indocumentado. De allí lo llevaron
a Madrid, a la cárcel de Torrijos, donde pasó el verano y adonde fue a verlo otro
sevillano inolvidable, Eduardo Llosent, que llegó acompañado de Diego Romero
Pérez, el cual, destinado en la Auditoría de Guerra, se hizo cargo de la defensa de
Miguel, que el 14 de septiembre ya estaba en la calle. Eduardo Llosent opinaba que lo
más prudente era que saliera de España, y de acuerdo con Sáncho Dávila y Julián
Pemartín, jerarcas de Falange, le propuso llevarlo a Gibraltar y de allí al Marruecos
francés. Miguel quería a toda costa ver a su mujer y conocer a su hijito, así que sus
amigos le proporcionaron un salvoconducto para ir a Orihuela, y eso fue lo que le
perdió. Este lance y otros parecidos se proponía relatar Joaquín Romero en unas
Cartas a nadie o Cartas perdidas que nunca llegó a escribir y que con su muerte se
perdieron para siempre». Eso mismo lo corroboró Duque en vida a este redactor en
Sevilla.

La Gaceta- 13

¿Llegaron el primer y el segundo plano a coincidir? ¿Se vieron y saludaron el


militar y el poeta? Fuera de la anécdota, lo importante son los hechos irrefutables: que
nada más acabar la guerra la ayuda a Miguel Hernández era un acto de reconciliación
nacional. Este relato, aunque conocido, es poco valorado por los medios de
comunicación. Cualquier productora norteamericana, con olfato comercial, ya hubiera
hecho de este acontecimiento una película. Pero aquí preferimos rebuscar entre las
cenizas de un solo bando la memoria pretendidamente histórica, como si la Historia
con mayúsculas tuviera recuerdos o evocaciones.

Cabe recordar que Romero Murube participó en 1939 en la Antología poética del
Alzamiento, preparada por Jorge Guillén. Frente a los poemas exaltados para la
ocasión, Murube hizo un canto muy dolido por el asesinato de Federico García Lorca
y un alegato para que esos luctuosos hechos no volvieran a ocurrir más. El poema más
humanista que triunfalista, decía así:

“No te olvides, hermano, que ha existido un agosto


en que hasta las adelfas se han tornado de sangre…”.

Antonio Machado, poeta de todas las Españas


6
Alfredo Valenzuela para Diario de Sevilla

El profesor de la Universidad de Sevilla Enrique Baltanás, poeta y escritor, ha


publicado la biografía Antonio Machado, poeta de todas las Españas (Rialp) y ha
dicho a EFE que ha recurrido a ese título para destacar que el poeta sevillano "no es de
una sola España, sino de todas”. "La izquierda se lo ha apropiado y cree que nadie más
tiene derecho a admirarlo y a citarlo, pero ya Dionisio Ridruejo editó sus Obras
Completas en 1940, el poeta recibió múltiples homenajes en revistas del régimen y
hasta Manuel Fraga inauguró el Parador Antonio Machado en Soria", ha señalado
Baltanás, también autor del estudio Los Machado, una familia y dos siglos de cultura
española.

Tras lamentar que "a estas alturas se le siga utilizando políticamente", Baltanás
ha asegurado que Antonio Machado, sin duda, fue republicano, pero "de un
republicanismo más bien platónico e idealizado" y que, según algún testimonio,
"también echó de menos al rey", mientras que de su verso "si mi pluma valiera tu
pistola", dedicado al general comunista Enrique Líster, ha señalado que tiene el mismo
valor de "poesía política" que el soneto que su hermano Manuel dedicó a la sonrisa del
general Franco.

La Gaceta- 14

Baltanás, que cierra su biografía con el apéndice Antonio Machado y la política,


cuenta cómo al inicio de la Guerra Civil el poeta fue detenido por unos milicianos
republicanos y pasó una noche en una checa, y menciona que sólo se afilió a un
partido, Izquierda Republicana, el de Manuel Azaña, "en fecha tan tardía como el 30
de marzo de 1937".

No obstante, reseña el biógrafo, "causa extrañeza que en una carta del 19 de


noviembre de 1938 a la comunista argentina María Luisa Carnelli, le diga: 'Carezco de
filiación de partido, no la he tenido nunca, aspiro a no tenerla jamás", mientras que en
una carta a Pilar Valderrama, "de
su puño y letra", le dice: "Razón
tienes, diosa mía, cuando me dices
que la República -tan deseada!, yo
confieso haberla deseado
sinceramente- nos ha defraudado
un poco".

En el acto político más


señalado en el que intervino
Machado "en tiempos de
efervescencia política" fue en
Segovia en un mitin de la recién fundada Agrupación al Servicio de la República en el
que presentó a sus tres más destacados fundadores, Ortega y Gasset, Marañón y Pérez
de Ayala, una ocasión en la que dijo:

"La revolución no es volverse loco y levantar barricadas; es algo menos


violento pero más grave. Rota la continuidad evolutiva de nuestra historia, solo cabe
saltar hacia el mañana. Para ello se requiere el concurso de mentalidades creadoras,
porque, si no, la revolución es una catástrofe."

El apéndice de la biografía de Baltanás empieza diciendo que "a diferencia de


su hermano Manuel que es solo un poeta, aunque, eso sí, un inmenso poeta, es un
icono, un símbolo, una bandera y una barricada, hoy por hoy, de la izquierda", y añade
que "esta apropiación de Machado llega a un punto caricaturesco cuando se pretende
monopolizar también su propia tumba de Collioure".

El biógrafo también señala, unas páginas más adelante, que se reprochara a


Dionisio Ridruejo que "intentara llevar el agua a su molino" y que "utilizara a
Machado en favor del régimen político que por entonces defendía, pero que esto lo
digan quienes tienen secuestrado a don Antonio en bien y provecho de su bandería

La Gaceta- 15

política, y lo han utilizado hasta el hartazgo, como excusa para sus actos de
propaganda y agitación, no deja de ser sino una triste ironía".

En sus conclusiones, el biógrafo afirma que Machado no fue ni un santo laico ni


un héroe, sino que, escribe, "fue simplemente un gran poeta y... un hombre, con sus
grandezas y con sus miserias. Hay que advertir que, entre estas últimas, nunca estuvo
la de hacer mal a nadie (...) Quizás, al cabo, no fue Machado sino otra víctima de la
Guerra Civil”.

L José Antonio frente a Blas Infante. Lo germánico frente


7
a lo beréber
José Ignacio Moreno Gómez

En la cárcel de Alicante, recién fracasado el golpe de Estado del 18 de julio,


José Antonio Primo de Rivera, aparte de intentar gestionar un alto el fuego y detener
la cruenta guerra civil entre españoles, escribe dos interesantes ensayos: uno es el
titulado “Germánicos contra bereberes”; el otro –más bien un esquema de ensayo–
llevaba el encabezamiento de “Cuaderno de notas de un estudiante europeo”. La tesis
expuesta en el primer escrito ha sido bastante mal leída y peor interpretada. A dicho
ensayo se le han querido buscar interpretaciones racistas y clasistas, disonantes con
manifestaciones anteriores del jefe falangista. Quizá la más meritoria lectura, por ser
explicada sin escatimar elogios al líder falangista en un medio nacionalista catalán y
por un escritor marxista, sea la de Santiago Alba Rico en la revista Ara.
José Antonio, embargado por un fuerte pesimismo en agosto de 1936, defiende
en ese ensayo un patriotismo de misión; de misión europea española, frente al
primitivo patriotismo de lo espontáneo, aquel patriotismo sin tensión, pasivo e
indefenso frente a cualquier invasor, al que invita el apego al terruño nativo. El
primero se lo asigna retrospectivamente a la élite goda que reacciona con un proyecto
europeo, romano-germánico, a la invasión dirigida por otra élite, la musulmana; y el
segundo se lo endosa, también retrospectivamente, a una masa amorfa, producto del
terreno; más o menos celtibérica y proclive a identificarse con los parientes bereberes
norteafricanos arrastrados a nuestra península por las élites invasoras musulmanas.
¿Quién es más español, en el sentido histórico y proyectivo del concepto: el
godo venido de fuera de la península –apenas mezclado con los nativos peninsulares–,
quien emprende la misión de conquistar o reconquistar el territorio que ganaron sus
antepasados inmediatos, o el indígena indolente al que tanto le da seguir a Cristo o a
Mahoma –porque, acaso no piense seguir a ninguno–, o indiferente a quien sea el que
regule su vida, con tal de que le dejen tranquilo y no le impongan cargas excesivas?

La Gaceta- 16

Son dos arquetipos vigentes a través de los siglos y encarnados en tipos de muy
diversa genealogía; aunque por razones varias, pueda abundar cada uno de ellos, más
o menos, en determinadas áreas geográficas y poblacionales. De esto, la Sociología
podría dar muy razonables explicaciones.
Obviamente, las relaciones entre ambos arquetipos no son siempre fáciles.
Tampoco hay que pensar que la justicia y la virtud estén siempre del lado de la misma
parte. Incluso, en función de las circunstancias históricas, lo que ayer era virtud y
podía tener una razón de ser, hoy puede haberse transmutado en puro vicio y carecer
de justificación.
Acercándonos a la segunda parte de este artículo, al contexto andaluz y
andalucista, veamos la cuestión de la tierra:
Señala Primo de Rivera en el controvertido escrito que “los cristianos, germánicos
traían en la sangre el sentido patrimonial de la propiedad…y que el campesinado
pasaba, en el caso mejor, a ser vasallo. Tiempo adelante, cuando por la atenuación
del aspecto jurisdiccional, político, los señoríos van subrayando su carácter
patrimonial, los vasallos, completamente desarraigados caen en la condición terrible
de jornaleros.
La organización germánica, de tipo aristocrático, jerárquico, era en su base mucho
más dura”.
Explica Primo como toda esa enorme armadura de Monarquía, Iglesia y
aristocracia solo podía justificar sus pesados privilegios a título de cumplidora de un
gran destino. Tal fue la conquista de América y la Contrarreforma. La Contrarreforma
católica resulta derrotada en Europa y, con ella, entendida como una apuesta por la
unidad religiosa del mundo, cae caducada la credencial que justificaba al imperio
hispano del Occidente. Fracasada la misión católico-germánica española, los
privilegios económicos y políticos de sus élites rectoras, de su aristocracia, quedaban
convertidos en puro abuso. Es este el momento de la revancha de la parte desposeída
contra la parte que ha perdido sus títulos de señorío. Llega la hora de la rebelión de las
masas descrita por Ortega y Gasset, llegan los enfrentamientos civiles; llega la Guerra
Civil.
¿Hay que deducir de aquí una apuesta por volver a las leyes de pureza de
sangre, o un designio irrevocable consustancial a determinados linajes? ¿No hay
posibilidad de entendimiento entre ambas Españas, y de superación de sus conflictos
por vía de un proyecto sugestivo de vida en común?
Es curioso que por las mismas fechas en que José Antonio escribe el ensayo de
Germánicos contra bereberes, escribe también una carta al Presidente de las Cortes, el
reputado masón Diego Martínez Barrio, proponiéndole una gestión de mediación
pacificadora y un gobierno de concentración nacional para parar la Guerra Civil;
gobierno del que habrían de quedar excluidos, por razón histórica, según Primo de

La Gaceta- 17

Rivera, los nostálgicos de formas caducas y los reaccionarios en lo económico y lo


social; y dicho gobierno habría de tener como objetivo devolver a los españoles la fe
colectiva en su unidad de destino, así como una resuelta voluntad de resurgimiento.
Un hecho, prácticamente desconocido y silenciado, ocurrido año y medio antes,
ilustra todo esto que hemos venido hablando. Ocurrió en Sevilla, tras el mitin del
Frontón Betis el 22 de diciembre de 1935. En ese mitin, José Antonio criticó a las
izquierdas insolidarias con el pasado y que dejan al azar de las urnas lo que se nos
entregó por el esfuerzo difícil de tantas generaciones. También criticó a las derechas
insolidarias con el hambre y la tristeza de los campesinos andaluces…que siguen
viviendo como desde la creación del mundo viven algunas bestias…No se puede
invitar a un pueblo a que se enardezca con el amor a la Patria si la Patria no es más
que la sujeción a la tierra donde venimos padeciendo desde siglos.
Después del mitin, según Juan Álvarez-Ossorio y Barrau, José Antonio, ¡oh
sorpresa!, se entrevistó con algunos miembros de la Junta Liberalista del andalucista
Blas Infante en un intento de atraerlos a su movimiento. La conversación se celebró en
los altos del café Hernal, y en ella se expuso la aspiración de Falange Española de
sumar a su movimiento a todos los elementos disconformes con la actuación
republicana, para lograr hacer una España mejor. Parece que se les explicó la idea de
constituir un frente auténticamente nacional con los objetivos expuestos en el mitin.
Según Alvárez-Ossorio, se les habló de un inminente levantamiento contra la
República, a lo que el propio Blas Infante respondió –cuentan muy ufanos los
andalucistas– en los siguientes términos: "Los andaluces no pueden aceptar como
solución al problema español ninguna guerra civil, porque ninguna guerra es
civilizada. Para regenerar a España existen medios mejores y más humanos, pues solo
por esa humanidad podrá ser salvada”. Muy bonita y correctísima contestación. Solo
que parece poco probable que José Antonio desvelase a gentes extrañas ningún
proyecto subversivo; menos aún que se mostrase a favor de una inhumana guerra
civil. La contestación parece, más bien, una elaboración posterior de Álvarez Ossorio,
tras la Guerra Civil; o puede que sobre la base de lo que era manifiesto y notorio
acerca de la actitud de la Falange ante los que la perseguían a tiros por las calles.
Ciertamente, la Falange estaba ya inmersa en una constante lucha callejera, que no
empezó ella, para defender sus derechos. Enfrente tenía a pistoleros socialistas,
comunistas y anarquistas que les acechaban por las esquinas y pretendían impedirles la
venta o reparto de su propaganda. Por otro lado, el gobierno débil del bienio estúpido,
incapaz de acometer ninguna reforma de las estructuras injustas, así como la amenaza
del regreso de los golpistas de octubre. La situación era delicada, apremiante y
exigente. No era momento para una actitud pasiva ni condescendiente: una actitud
bereber, podríamos decir. Tampoco era momento para ensoñaciones de un idílico Al
Ándalus. El espíritu godo de quienes hicieron Castilla y los demás reinos cristianos,
era mucho más apto para no dejarse avasallar y para conquistar un futuro mejor. José
Antonio lo encarnaba a las mil maravillas; Blas Infante, en cambio, se vistió, muy a
gusto, la túnica bereber.

La Gaceta- 18

Blas Infante admiraba a Joaquín Costa y al organicismo krausista. Concebía a la


sociedad como a un compuesto orgánico, resultante de la convergencia de fuerzas
afines que destacan su unidad enfrente de las demás fuerzas. Creía en la solidaridad de
los municipios comarcas y regiones y aspiraba, siguiendo a Pi y Margall, a unos
Estados Unidos de España. Su nacionalismo andaluz se pergeñó por Andalucía libre,
por España y la Humanidad. Con Costa, critica el sistema político existente y su
expresión, las Cortes, por ser una "herramienta de la oligarquía", proponiendo la
organización en juntas o diputaciones regionales. También plantea una política
municipal plenamente autónoma. Repudiaba el centralismo y defendía el federalismo.
Proponía una reforma económica que incluía: confiscar los bienes a los dueños de
capitales emigrados; la fusión de todos los bancos en instituciones nacionales que
atendiesen al crédito industrial, comercial y agrario; sustituir las importaciones por
producción local; acabar con los
monopolios; reforma tributaria;
participación obrera en la gestión
empresarial; la reforma agraria
por decreto, sin indemnizar; y el
cultivo colectivo de algunas
tierras.
Blas Infante y los
andalucistas toman conciencia
desde muy pronto de que la
realidad socioecon6mica de
Andalucía es una realidad
deprimida y plagada de
tensiones, pese al presumido
potencial de riqueza que se le atribuye. Como causa fundamental de ello, encuentra
que está la desposesión de la tierra de que fue objeto el campesinado a través del
proceso de desamortizaci6n y la consiguiente aparición de un proletariado rural. De
aquí el constante ataque de los andalucistas al expolio que para los municipios
significó la desamortización civil, y su planteamiento de una autonomía desde los
municipios, exigiendo la devolución del patrimonio sustraído para conseguir una
hacienda municipal saneada. La soluci6n al problema de la tierra apuntada por Blas
Infante y el andalucismo se alinea en la directriz colectivista del publicista americano
Henry George, más que en la del español Flórez Estrada o su epígono Joaquín Costa.
Pero era muy coincidente, en cualquier caso, con la que desde La Conquista del
Estado había propugnado Bermúdez Cañete: La propiedad de la tierra pertenece al
Estado, quien la cede al trabajador siempre que la laboree de acuerdo con las
exigencias sociales y técnicas. Propiedad pública con posesión particular –bajo
condiciones– de acuerdo con las consignas de Proudhon.
La tierra para quien la trabaja, fin del concepto romano de propiedad, eficacia
económica, eficacia política, autonomía plena municipal, recuperación de los

La Gaceta- 19

patrimonios comunales, organización racional de la agricultura, españolísimas Juntas


(de juntar) frente a partidos (de partir) vendidos a otros intereses…Todos estos podían
ser objetivos comunes de este andalucismo que había perdido el norte –mirando al sur
bereber, al África de Al Mutamid– con la Falange, que aspiraba a conquistar a
España, con un proyecto europeo de catolicidad. Lástima que el bereber no supiera
dedicarle al godo una brecha de serena atención. Lástima también que en las
retaguardias de todas las guerras los asesinos borren con su sello de muerte cualquier
esperanza de entendimiento y reconciliación.

Rosas en el valle
8
Pablo Linares Clemente para Revista Española

Hace unos años tuvimos la oportunidad de investigar los casos de mujeres


inhumadas en cualquiera de los 28 osarios que se encuentran en el interior de la
Basílica del Valle de los Caídos. EL resultado de dicha investigación dio lugar a un
breve artículo, fácilmente localizable en internet, que titulé: “116 rosas que no
tuvieron la suerte de ser rojas”. Resulta evidente cual fue la intención a la hora de
titular el texto.

En la Asociación Para la Defensa del Valle de los Caídos siempre hemos


mantenido que en el Valle hay dos tipos de caídos bien definidos y para los que no
utilizamos los colores para diferenciarlos. Lejos de referirnos a ellos como “rojos” y
“azules” – el Valle se erigió precisamente para eliminar definitivamente esa diferencia-
esta asociación tienen la convicción, y ruego de antemano se nos perdone el pequeño
pecado de vanidad, que es la entidad civil que más y mejor ha estudiado los traslados
de caídos al Valle y -por tanto- más y mejor conocimiento tenemos del modo en que se
realizaron esos traslados y del meticuloso protocolo que se siguió al respecto en toda
España con los respectivos Gobierno Civiles vigilando la pulcritud del proceso.

De este modo, en la ADVC diferenciamos los Caídos del Valle al que dan
nombre en dos grupos: combatientes de uno y otro bando y represaliados en la
retaguardia roja.

De entre éstos últimos, y atendiendo a los listados de traslados al Valle desde el


cementerio de la Almudena de Madrid (por entonces “Cementerio del Este”), salieron
los nombres de las 116 “rosas” protagonistas del articulo ya citado.

La Gaceta- 20

Sin embargo, y examinando con más calma las más de 21000 fichas de
enterramiento individualizadas, y cotejadas éstas con los libros de enterramientos y
con la documentación obtenida por esta asociación en la casi inmensa totalidad de los
Archivos Históricos Provinciales, (recordemos que
esa documentación es oficial), encontramos que el
número de mujeres inhumadas en el Valle puede
superar los doscientos casos. A la espera de “afinar”
la búsqueda y examen de esta documentación que
-sin duda- tiene la importancia e interés para ser
plasmada en un incómodo libro, me permito, a
modo de avance, traer hasta aquí alguno de estos
casos de mujeres represaliadas y brutalmente
asesinadas en la retaguardia roja de varias
provincias españolas.

JOSEFINA DE ARAMBURU SANTA OLALLA


Cádiz 5 de febrero de 1899–Madrid 16 de agosto de
1936 Acusada por actividad y espíritu falangista, así
como por su estrecha amistad con los Primo de
Rivera. Estuvo presa en una checa y porque no
quiso dar los nombres ni las direcciones de los
afiliados a Falange ni de la Sección Femenina fue
fusilada unas horas más tarde en el cementerio de Chamartín de la Rosa. En la
madrugada del 16 de agosto de 1938, sin más delito que haber sentido la inquietud
social de España, fue detenida en Madrid y llevada a una Checa, donde se confió a
otra compañera de cautiverio: “Estoy en paz y pido por el que vaya a ser mi asesino.
“Era enfermera de la Cruz Roja.

ÁNGELA DEL REY DELGADO


Torrecampo, (Córdoba) 6 de febrero de 1925, ibidem 25 de julio de 1936) Asesinada
junto a su familia por milicianos anarquistas. Tenía 11 años.

ANA MARÍA Y CONCEPCIÓN BORREDA FRESNEDO


Eran amas de casa. Nacidas en Onteniente (Valencia) en 1882 y 1887 respectivamente.
Asesinadas tras penoso cautiverio y tras sufrir horribles humillaciones. Se encuentran
en el Valle desde el 24 de marzo de 1959

CARMEN RIPOLL MONERRI


Nacida en 1868 en lugar desconocido. En julio de 1936 vivía al cuidado de su
hermano sacerdote, D. Miguel Ripoll en Tabernes de Valldigna (Valencia), donde

La Gaceta- 21

fueron asesinados ambos el 27 de noviembre de 1936. En el Valle de los Caídos desde


el 24 de marzo de 1959. Autorizó sus traslados su hermana Elisa Ripoll Monerri.

BEATRIZ LUQUE GONZÁLEZ, DOLORES LUQUE GONZÁLEZ,


FRANCISCA NAVAJAS Y JUANA SERRANO MORA
Naturales de Adamuz, (Córdoba) de cuyo cementerio procedían sus restos. Asesinadas
entre el 30 de octubre y el 22 de diciembre de 1936. Tenían entre 61 y 30 años. Sus
restos llegaron al Valle el 28 de abril de 1961 todos ellos en la misma caja-
columbario.

PILAR GALLEGO GRANADOS Y SU HERMANA MARÍA


Nacida la primera en Madrid en 1873 y en las Islas Chafarinas la segunda en 1882.
Hijas de Francisco y Tomasa, catequistas ambas de la Parroquias de Santo Domingo
de Silos de Pinto, Madrid. Fueron detenidas por el grupo de milicianos de Pinto y
asesinadas el 4 de septiembre de 1936 en la carretera de Villaverde a Madrid,
concretamente en el llamado “Barrio de la China”. En el Valle desde el 8 de
noviembre de 1961. Ambas se encuentran en proceso de beatificación

CARMEN AYALA LAGUNA


Era mujer del diputado de la CEDA por Badajoz Luis Hermida Villelga. El 7 de
noviembre de 1936 el matrimonio fue detenido en su domicilio de Madrid del paseo
de la Castellana número 51. Junto al matrimonio fueron detenidos también los dos
hijos del mismo, Luis y Berta de 21 y 23 años respectivamente, así como Enrique,
hermano de Carmen Ayala. Los 5 fueron detenidos a un “puesto de vigilancia de
milicias” donde 2 días más tarde fueron asesinados. El portero de la casa familiar era
agente de la temida checa de “García Atadell”, fue quien denunció a Luis Hermida
como ”diputado de derechas”

Aniversario de la “Desbandá”. En descargo del capitán


9
Haya
Pedro Corral para Libertad Digital

Los apasionamientos ideológicos son explicables en los debates sobre la Guerra


Civil, pero nada justifica el mantener como hechos incontestables aquellos que
provienen del uso torticero o errado de las fuentes históricas. Si además la persona que
lo padece ya no puede defenderse, se hace más necesario aún reestablecer la verdad.

La Gaceta- 22

Hace unos meses desmonté los cargos contra el escritor Max Aub y el pintor
Luis Quintanilla, leales a la República durante la contienda, por su supuesta
implicación en una pretendida operación de guerra biológica contra la zona
"nacional". Hoy me propongo hacer lo mismo con la vinculación que se intenta
establecer entre el piloto Carlos de Haya, pionero de la aviación e inventor
aeronáutico, y el trágico capítulo de la Guerra Civil que fue la "Desbandá".

La polémica resurge
ahora, al cumplirse el
aniversario del bombardeo
naval y aéreo sobre la carretera
de Málaga a Almería en
febrero de 1937 mientras miles
de refugiados huían por ella
ante el avance de las tropas de
Franco, bajo el fuego de sus
cruceros "Canarias" y
"Baleares" y otros barcos de
guerra, así como de su aviación.

La ‘Desbandá’ fue a todas luces un crimen contra población civil, como tantos
que desgraciadamente marcaron nuestra contienda fratricida en una y otra zona, si
bien queda aún pendiente que los historiadores establezcan definitivamente su
verdadera dimensión en cuanto a las víctimas y las cifras de población atrapadas en
aquel infierno.

Queda también por confirmar el coste en vidas humanas de otro capítulo


olvidado que tuvo como escenario esa misma costa, como es la operación realizada el
24 de abril siguiente por la flota republicana, con el acorazado "Jaime I", los cruceros
"Libertad" y "Méndez Núñez" y cinco destructores, para bombardear fábricas, puentes
y otros objetivos a lo largo de las poblaciones y la carretera de la costa entre Motril y
Málaga. "El fuego fue intensísimo y los resultados perfectos. El bombardeo duró
desde las tres a las seis de la tarde, haciéndose un millar de disparos", según la nota
divulgada días después por el Ministerio de Marina y Aire republicano ("El Sol", 27 de
abril de 1937).

En cuanto a la implicación del capitán Haya en la "Desbandá", su hoja de


vuelos hace tiempo que desalentó a quien pudiera pretender señalarle como uno de los
pilotos actuantes. Haya llegó a Málaga desde Sevilla el día 8 de febrero de 1937, como
pasajero a bordo de la avioneta Falcon pilotada por el capitán Vázquez, cuando la

La Gaceta- 23

ciudad costera ya estaba en manos de los sublevados. Venía en busca de su mujer,


Josefina Gálvez, prisionera de las fuerzas gubernamentales en Málaga desde el
comienzo de la guerra.

Al no encontrarla, y después de enterarse que había muerto de hambre, durante el


cautiverio de su madre, uno de los dos gemelos a los que ésta acababa de dar a luz,
Haya regresó a Sevilla al día siguiente en la misma avioneta pilotada por Vázquez.

Ese mismo día 9 realizó desde Sevilla y Córdoba tres servicios de


aprovisionamiento y bombardeo en el asediado Santuario de Santa María de la
Cabeza, en Andújar (Jaén), una de las proezas por las que más es recordado, sobre
todo por su peculiar idea de arrojar las provisiones
atadas a patas de pavos vivos que suavizaban la
caída de los víveres y servían asimismo como
tales.

Una vez confirmada la imposibilidad de situarle


en las operaciones aéreas contra los evacuados en
la carretera de Málaga a Almería, se ha
responsabilizado a Haya de la planificación de
aquellos bombardeos. Así lo hacen los
historiadores María Isabel Brenes y Andrés
Fernández, que han sostenido estos días la
imputación contra Haya en la prensa malagueña
en pleno debate sobre la continuidad de su
nombre en una calle de la ciudad.

Brenes y Fernández son autores del estudio más


completo sobre la ‘Desbandá’, titulado "1937.
Éxodo Málaga Almería. Nuevas fuentes de
investigación". Sin embargo, en esta obra, al
menos en la que he consultado yo, no inculpan a Haya como "cerebro" del bombardeo
de la carretera de Málaga a Almería, aunque ilustran sus páginas con varios
fragmentos de un breve informe firmado por Haya el 9 de enero de 1937 en
Salamanca con el título "Interrupción de vías de comunicación".

Es este informe del aviador en el que se basan para afirmar estos días que "en
ningún momento afirmamos que Carlos de Haya ordenara el bombardeo, pero sí lo
diseña y lo remite al general del Aire". ("La Opinión de Málaga", 2 de febrero de
2023).

La Gaceta- 24

En este documento, Haya propone cinco bombardeos de precisión para cortar el


ferrocarril y la carretera en Despeñaperros (Jaén) y en Guadix (Granada), y la carretera
de Málaga a Almería al este de Motril (Granada). El hecho de que Haya centrara sus
cortes en los "ejes de comunicación que convergen en el frente rojo de Andalucía"
indica con claridad que su informe tenía como objetivo dañar las vías de
aprovisionamiento de las fuerzas del Ejército Popular en primera línea.

El informe contiene dos croquis: uno para los dos cortes de ferrocarril
propuestos y otro para los tres cortes de carretera. Existen también dos planos
esquemáticos del área de intervención en Despeñaperros y en Guadix, con sendos
"cuadrados de bombardeo" de 200x250 m. en el primer caso y de 100x200 m. en el
segundo. Como se ve, se trata de objetivos muy precisos, "quirúrgicos" puede decirse,
con el fin de garantizar el éxito del ataque.

Aunque no existe el dibujo del "cuadrado de bombardeo" del corte de la


carretera de Almería a Motril, es fácil suponer que se trataría de lograr la misma
eficacia, dado que aconseja hacer la rotura "en cualquiera de los numerosos trozos que
bordean el mar y que construidos en el acantilado, el bombardeo originaría
desprendimientos que serían de muy difícil reparación". El objetivo, según señala
Haya en su informe, era cortar el "único medio de comunicación y aprovisionamiento
del frente de Málaga si el bloqueo naval de Málaga resulta efectivo". De la precisión
que también proponía aquí Haya es prueba que considerara esta interrupción de la
carretera "el Corte Aeronáutico más eficaz".

En ningún momento habla el informe de Haya de castigar a la población civil


evacuada de Málaga en su paso por esa carretera, y ni mucho menos propone
bombardeos indiscriminados a lo largo de la carretera. Hay que destacar que el
informe lleva fecha del 9 de enero, un día antes del comienzo de la ofensiva de Queipo
de Llano para la toma de Málaga, en la que participaron las tropas enviadas por
Mussolini.

Sin embargo, Brenes y Fernández ven en la propuesta de Haya un plan detallado


para obstaculizar y hostigar una salida masiva de refugiados de Málaga. Son
extraordinarias las facultades de visionario que adjudican al laureado aviador, puesto
que le creen capaz de prever, con un mes de anticipación, una operación de bombardeo
en unas circunstancias que ni las propias autoridades republicanas ni sublevadas
imaginaron de ningún modo, a saber: el desastre militar republicano en Málaga, junto
con la catástrofe humanitaria de los miles de evacuados que salieron por la carretera
de la costa hacia Almería.

La Gaceta- 25

Como un Amadís de Galla


10
Federico de Urrutia

¿D nde est la mano blanca


que en mi camisa bordada
suspir sobre el Azul
con hebras de sangre y plata?
Sus lirios de carne joven
los ha devorado el alba...
¿D nde estar aquella novia
que en los senos ocultaba
mi pistola de escuadrista
cuando en la calle asustada
las Hoces y los Martillos
por las esquinas rondaban?
¿D nde est n aquellos ojos,
espejo de mi esperanza?
Sus ojos de verde llanto
los ha devorado el alba.
Cay en la Casa de Campo
por mi amor asesinada

La Gaceta- 26

perfumada de encinares
y brisas de madrugada.
La mataron –porque era
falangista y me adoraba–
cinco fusiles del odio
que en su pecho me buscaban.
La muerte –banderas rojas–
por el encinar vagaba
–tibias con medias de seda–
vestida de miliciana.
Mi nombre se hizo lamento
al salir de su garganta.
Y nadie cerr sus ojos,
y nadie sinti sus l grimas.
Ma anitas del Retiro,
domingos en la monta a,
noches de alegres verbenas,
tardes de la Castellana.
¡Todo se acab aquel d a
madrile o, con el alba!
¿D nde est n aquellos labios
que mis heridas besaban?
¿D nde est la mano blanca
que en mi Camisa bordaba?
Los dientes de mi pu al
la buscan en las batallas.
Y cuando el plomo desgarre
la Camisa Azul bordada,
por los lirios de sus manos,
con hebras de sangre y plata.
Caballero sobre el Sol
por el cielo ir a buscarla
con cinco Flechas de luz
como un Amad s de Gaula.

La Gaceta- 27

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