Fundamentos Bíblicos de Misiones
Fundamentos Bíblicos de Misiones
INDICE
1. EL PROPOSITO Y EL PLAN DE DIOS..................................................................3
LA BIBLIA EN LA EVANGELIZACION MUNDIAL.....................................................4
LA PREGUNTA QUE TODOS SE ESTAN FORMULANDO..........................................13
¿QUE ES LO QUE DIOS ESTA TRATANDO DE HACER?.........................................13
2. LA RESPONSABILIDAD Y LA OPORTUNIDAD....................................................22
EL LIBRO DE JONAS.................................................................................32
3. ISRAEL, CRISTO Y EL REINO..........................................................................40
EL SIGNIFICADO DEL REINO DE DIOS.............................................................42
EL HIJO DEL HOMBRE ...................................................................................48
UN HOMBRE PARA TODAS LAS NACIONES........................................................51
4. LA MISION DE LA IGLESIA.............................................................................71
LEVANTANDO IGLESIAS.................................................................................83
LA PERSPECTIVA BIBLICA..............................................................................85
5. EL MOVIMIENTO CRISTIANO MUNDIAL............................................................93
“DIEZ EPOCAS DE LA HISTORIA REDENTORA”........................................................................95
S.M.S Pá gina 2
1. EL PROPOSITO Y EL PLAN DE DIOS
“De tal manera amó Dios al mundo...” (Juan 3:16)
INTRODUCCION.-
El mensaje de Juan 3:16 es tan sencillo que hasta un niño lo puede entender, pero tan
profundo que aun los teólogos más sabios continuarán explorando sus implicaciones
hasta el fin del mundo.
Gracias a Dios, ¡El propuso redimir a la humanidad I También nos dio una descripción muy
clara de la manera como lo está haciendo. La Biblia es la historia de su misión mundial
y de los medios que Él ha provisto para la redención humana. Cuando examinamos las
Escrituras desde este punto de vista, vemos que la redención de toda la humanidad es
el centro del plan y del propósito de Dios. Nos damos cuenta también que la
evangelización no es solamente una actividad redentora, sino que es algo más: es
asociarse con Dios para sujetar a un mundo en rebelión a su autoridad divina. Así se
cumplirá la profecía de Apocalipsis 11:15: “Los reinos del mundo han venido a ser de
nuestro Señor y de su Cristo; y El reinará por los siglos de los siglos.”
S.M.S Pá gina 3
EL MANUAL DE LA MISION;
Tan cierto como que la misión redentora es indispensable para
dar base a la Biblia, la Biblia lo es para dar fundamento a la misión
mundial.
Sin la Biblia la evangelización del mundo sería no sólo imposible, sino realmente
inconcebible. La Biblia es la que pone sobre nosotros la responsabilidad de evangelizar
el mundo, nos da un mensaje para proclamar, nos dice cómo proclamarlo y nos
asegura el poder de Dios para la salvación de todo hombre perdido.
Además, es un hecho histórico notorio, tanto pasado como presente, que el grado de
compromiso de la iglesia con la obra de la evangelización mundial está estrechamente
ligado con su grado de convicción en cuanto a la autoridad de la Biblia. Cuando los
cristianos dejan de tener confianza en la Biblia también pierden su celo por la
evangelización. Igualmente, cuando existe en ellos una convicción en cuanto a la autoridad
de la Biblia, crece su deseo y responsabilidad por la difusión de su mensaje.
Por otro lado, el pluralismo (“todas las religiones nos llevan a Dios”) alienta una tendencia
totalmente contraria.
S.M.S Pá gina 4
Existe un solo y verdadero Dios viviente, Creador del universo, el Señor de las naciones y
Dios de los espíritus de todos los seres vivientes. Hace aproximadamente 4.000 años
Dios llamó a Abraham e hizo un pacto con 61, prometiéndole su bendición no sólo a él
sino, en la posteridad, a todas las familias de la tierra (Génesis 12:1-4). Dicho texto
bíblico es una de las piedras fundamentales de la Misionología cristiana porque los
descendientes de Abraham (a través de quien son benditas todas las naciones de la
tierra) son de Cristo y el pueblo de Cristo.
Ahora bien, si por fe somos de Cristo, somos también hijos espirituales de Abraham y
tenemos una responsabilidad para con toda la humanidad. Los profetas del Antiguo
Testamento advirtieron que Dios iba a hacer de su Cristo el Heredero y la Luz de todas
las naciones (Salmos 2:8; Isaías 42:6; 49:6).
Así que, cuando Cristo vino, dichas promesas nos fueron endosadas en El. Es cierto
que durante su ministerio terrenal estuvo restringido a “las ovejas perdidas de la casa
de Israel” (Mateo 10:6; 15:24), pero también profetizó que “vendrán muchos del
oriente y del occidente y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los
cielos” (Mateo 8:11; Lucas 13:29). Además, después de su resurrección y antes de su
ascensión, Jesús declaró: “toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra” (Mateo
28:18). Fue como consecuencia de esta potestad universal que Él mandó a sus
seguidores que hicieran discípulos de todas las naciones, bautizándolos como iniciación a
su nueva forma de vida y transmitiéndoles todas sus enseñanzas (Mateo 28:19).
Y fue así que, cuando el Espíritu de verdad y poder cayó sobre los primeros cristianos,
estos comenzaron a cumplir con aquel mandato. Se hicieron testigos de Cristo hasta
lo último de la tierra (Hechos 1:8). Aún más, lo realizaron “por amor de su nombre”
(Romanos 1:5; 3 Juan 7). Reconocieron que Dios habla exaltado a Cristo sentándolo en el
trono a su diestra y dándole la posición más elevada, para que toda lengua confiese
su señorío.
Además, algún día, El regresará gloriosamente para salvar, juzgar y reinar. Entonces,
¿qué ocupará el tiempo entre su primera y segunda venida? ¡La misión mundial de la
iglesia! Jesucristo dijo que no vendría el fin de la historia hasta que el evangelio alcanzara
lo último de la tierra (Mateo 24:14; 28:20; Hechos 1:8). Estos dos eventos
coincidirán.
S.M.S Pá gina 5
no están comprometidos con la evangelización mundial están contradiciendo, por
ignorancia
S.M.S Pá gina 6
o desobediencia, una parte integral de su identidad cristiana. No se puede escapar al
mandato bíblico para la evangelización del mundo.
Conteste las siguientes preguntas (use otra hoja para escribir sus respuestas).
1. Según Stott, ¿qué relación directa existe entre el compromiso que tiene la iglesia
de evangelizar al mundo y las convicciones de la misma acerca de la autoridad de la
Biblia?
Ahora lea lo que Stott dice acerca del mensaje bíblico de la misión mundial.
Vemos así que nuestro mensaje proviene de la Biblia. Sin embargo, a medida que nos
dirigimos a ella para hallar un fundamento para el mismo nos enfrentamos con un dilema:
por un lado, se nos ha dado un mensaje ya definido, no tenemos que inventario;
simplemente nos ha sido confiado como un “depósito” precioso, el cual, como
mayordomos fieles, debemos guardar y dispensar a la casa de Dios y, por otro lado, dicho
mensaje no se nos ha entregado a la manera de una simple y sencilla fórmula
matemática, sino que nos ha sido dado en una diversidad de formas, en las cuales se han
utilizado una amplitud de ejemplos y metáforas.
Por lo tanto, hay un solo evangelio, en el cual todos los apóstoles coincidieron (1
Corintios 15:11), y Pablo aun se atrevió a llamar anatema a todo aquel, incluyéndose a
sí mismo, que predicara un evangelio diferente del apostólico de la gracia de Dios
(Gálatas 1:6-8). Sin embargo, los apóstoles lo predican de maneras diversas:
Mesiánico (la presentación de la ley prometida de Dios); legal (el gran Juez que
declara justos a los injustos); personal (el Padre que se reconcilia con sus hijos
descarriados); salvador (el Libertador Celestial que viene a auxiliar a los
desamparados); cósmico (el Señor de! universo que reclama su dominio universal) y
todo esto resulta tan sólo una parte de todo lo que es. Por lo tanto, tenemos que saber
que el evangelio es uno solo y sin embargo diverso. Ya está definido, pero también se
adapta culturalmente a todos aquellos a quienes se predica. Una vez que
comprendemos esto evitamos caer en dos errores opuestos: al primero lo llamaremos
“fluidez completa”.
No hace mucho, escuché decir al líder de una iglesia que no existe tal cosa como
“evangelio definido” sino hasta que nos encontramos en el momento de testificar y es
entonces cuando empezamos a definir el evangelio; continuó diciendo que en ningún caso
S.M.S Pá gina 7
estaremos preparados, porque debemos permanecer sensibles al descubrimiento del
evangelio cuando lleguemos al punto de testificar. Estoy de acuerdo totalmente en
que tenemos que ser muy sensibles en cada situación, pero si ese es el punto al que
dicho líder estaba tratando de llegar, sencillamente hizo demasiado énfasis en él.
Reconozcamos que sí existe un evangelio definido el cual no podemos darnos la libertad de
falsificar.
Entre estos dos extremos existe una tercera posición que es mucho mejor. Esta
combina el compromiso de la revelación con la contextualización. Acepta que las
formulaciones bíblicas del evangelio son permanentemente normativas y que todo intento
de proclamarlo en el lenguaje moderno deberá justificarse por sí mismo como una
expresión auténtica del evangelio bíblico. Pero si se rehúsan las formulaciones
bíblicas, también se deberá rehusar recitarlas en forma mecánica y sin imaginación.
3. Cuando se refiere al mensaje de la Biblia el autor indica que sólo hay un evangelio pero
muchas formas, imágenes y metáforas que son usadas para comunicarlo. ¿Cuáles son los
dos peligros que él menciona?
4. ¿Qué sugerencias da para que no caigamos en una de esas dos posiciones extremas?
S.M.S Pá gina 8
EL MODELO PARA LA EVANGELIZACIÓN MUNDIAL;
En tercer lugar, la Biblia nos proporciona el modelo para la evangelización del mundo.
Además del mensaje que debemos proclamar necesitamos un modelo para
proclamarlo. Ya que la Biblia no solamente contiene el evangelio sino que es el Evangelio,
también nos proporciona el modelo. A través de su Palabra Dios mismo está realmente
evangelizando, es decir, está comunicando las buenas nuevas al mundo. Recordemos
la afirmación de Pablo sobre Génesis 12:3 que “la Escritura.., dio de antemano la
buena nueva a Abraham” (Gálatas 3:8). Toda la Escritura predica el evangelio; Dios
evangeliza a través de ella.
Es decir, la Palabra eterna de Dios, que desde la eternidad estaba con Dios y era Dios,
el agente por medio del cual fue hecho el universo se hizo hombre, con toda la
particularidad de un judío palestino del primer siglo. Se hizo pequeño, débil, pobre y
vulnerable. Experimentó el dolor, el hambre y se expuso a la tentación. Todo esto se
encontraba en la “carne”, en el ser humano en que se había convertido. Sin embargo,
cuando se hizo como uno de nosotros, no dejó de ser El mismo; siguió siendo siempre
el Verbo eterno o Hijo de Dios.
S.M.S Pá gina 9
Algunos rehusamos identificamos con la gente a la cual decimos estar sirviendo.
Seguimos siendo nosotros mismos y no nos convertimos en uno de ellos.
Permanecemos apartados. Nos aferramos desesperadament6 a nuestra propia
herencia cultural con la idea equivocada de que es una parte indispensable de nuestra
identidad. No queremos alejamos de ella, y no solamente mantenemos nuestras
costumbres con fiera tenacidad, sino que tratamos a la herencia cultural de nuestra
tierra adoptiva sin el respeto que merece. Por lo tanto, nos vemos envueltos en la
práctica de una clase de doble imperialismo cultural, imponiendo nuestras propias
costumbres a otros y despreciando las de ellos. Pero esa no fue la forma en que Cristo
actuó. Él se despojó de su propia gloria y se humilló a sí mismo para servir.
Tenemos que luchar en contra de las razones por las cuales la gente resiste al
evangelio y, en particular, conceder la importancia debida a los factores culturales.
Algunas personas lo rechazan no porque crean que es falso sino porque piensan que
es extranjero.
Todos necesitamos sujetar nuestro mensaje del evangelio a un escrutinio más estricto
y, en una situación transcultural, los evangelistas que realizan tareas de visitación
deberán buscar, con humildad, la ayuda de los cristianos locales para poder discernir
las distorsiones culturales del mensaje. Otros rechazan el evangelio porque creen que es
una amenaza a su propia cultura.
S.M.S Pá gina 10
Es un hecho que Cristo reta a todas las civilizaciones. Cada vez que presentamos el
evangelio a los budistas, judíos, musulmanes, secularistas o marxistas, Jesucristo los
confronta con su demanda de deshacerse de todo aquello que los comprometa con
otras doctrinas para remplazarlo por la suya. Él es el Señor de toda persona y de toda
cultura. Esa amenaza, esa confrontación no puede evitarse. Pero, analizando la
situación, el evangelio que proclamamos, ¿Presenta a las personas alguna otra
amenaza innecesaria, debido a que demanda la abolición de costumbres inofensivas?, o
¿Presenta la apariencia de ser destructivo del arte, la arquitectura, la. música o los
festivales nacionales?, o
¿Estamos demasiado orgullosos de nuestra propia cultura y, por lo tanto, estamos
culturalmente ciegos?
Para resumir, cuando Dios nos habló por medio de la Escritura, utilizó el lenguaje
humano; cuando nos habló por medio de Cristo, tomó naturaleza humana. Para revelarse
a sí mismo se despojó y se humilló. Ese es el modelo de evangelismo que nos proporciona
la Biblia. Existe la auto negación y la auto humillación en todo evangelismo auténtico; sin
esto, contradecimos al evangelio y no presentamos bien al Cristo que proclamamos.
5. En esta parte, Stott indica nuevamente dos posiciones extremas que nos pueden
hacer fallar como mensajeros del evangelio. Explique con sus propias palabras cuáles son
esos dos errores.
También sabemos de la dureza y de las defensas del corazón del hombre. Y peor aún,
conocemos acerca de la realidad personal, la malevolencia y el poder del diablo y de
las fuerzas demoníacas que están a su mando.
S.M.S Pá gina 11
Todo esto es la obra de aquel que la Escritura llama mentiroso, engañador, acusador y
homicida.
¿Cómo podremos pues, tomar posesión de la victoria en Cristo y derribar las obras del
diablo? Dejemos que Lutero nos dé la respuesta a esta pregunta: “Ein Wörtlein will ihn
fallen” (una pequeña palabra lo derribará). Hay poder en la Palabra de Dios y en la
predicación del evangelio. Quizás la expresión más dramática en cuanto a esto en el
Nuevo Testamento se encuentra en 2 Corintios 4. Pablo describe allí al “dios de este
siglo” quien ha “cegado las mentes de los incrédulos para que no les resplandezca la
luz del evangelio de la gloria de Cristo...” (versículo 4).
Si las mentes están cegadas, ¿Cómo podrán entonces ver? Sólo mediante el poder
creador de la palabra de Dios. Porque Dios fue quien dijo: “Y brille la luz en las
tinieblas”, la cual ha alumbrado en nuestros corazones para “iluminación del
conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo” (versículo 6). Así que, vemos
cómo el apóstol compara el corazón no regenerado con el caos original de la oscuridad
y atribuye la regeneración al mandato divino: “Sea la luz”.
Si Satanás ciega las mentes de los hombres y Dios brilla en el corazón de la gente,
¿Cómo podemos nosotros contribuir a dicho encuentro? ¿No sería más fácil que nos
retirásemos del campo de batalla y permitiéramos que ellos dirijan la situación? No,
esa no es la conclusión a la que llega Pablo.
Por el contrario, entre los versículos 4 y 6, los cuales describen las actividades de Dios
y Satanás, el versículo 5 muestra el trabajo del evangelista: “Nosotros predicamos... a
Jesucristo como Señor.” Debido a que el diablo quiere evitar que la gente vea la luz y que
Dios brille en sus corazones y debido a que dicha luz es el evangelio, ¡más vale que lo
prediquemos! La predicación del evangelio, lejos de ser innecesaria, es indispensable.
Es el medio señalado por Dios para derrotar al príncipe de las tinieblas y para que la luz
brille en el corazón de las personas. Hay poder en el evangelio de Dios, es su poder de
salvación (Romanos 1:16). Puede ser que seamos débiles. A veces yo quisiera que
fuésemos más débiles. Confrontados con las fuerzas del mal, en algunas ocasiones
somos tentados a dar una exhibición de poder cristiano e involucramos en una
pequeña trifulca evangélica de sablazos. Pero, es en medio de nuestras debilidades
donde se perfecciona el poder de Cristo y en la debilidad de las palabras humanas se
manifiesta el poder del Espíritu. Por lo tanto, vemos que cuando somos débiles,
entonces somos fuertes (1 Corintios 2:1-5; 2 Corintios 12:9-10).
S.M.S Pá gina 12
¡DEJEMOS QUE FLUYA POR EL MUNDO!
No consumamos nuestras energías argumentando acerca de la Palabra de Dios; más
bien, empecemos a usarla. Ella demostrará su origen divino mediante su poder divino.
¡Dejémosla fluir en el mundo! Si cada misionero y evangelista cristiano proclama el
evangelio bíblico con fidelidad y sensibilidad, y si todo predicador cristiano es un fiel
expositor de la Palabra de Dios, entonces ésta desplegará su poder salvador.
Sin la Biblia la evangelización del mundo sería imposible, ya que sin ella no tenemos
ningún evangelio que llevar a las naciones, ni autorización para hacerlo, ni idea de
cómo realizar la tarea, ni tampoco la más leve esperanza de éxito. La Biblia es la que
nos da el mandato, el mensaje, el modelo y el poder que necesitamos para la
evangelización mundial. Así que, volvamos a tomar posesión de esto mediante su
estudio concienzudo y la oración. Oigamos su llamado, retengamos su mensaje,
sigamos sus instrucciones y confiemos en su poder. ¡Alcemos nuestras voces y
comuniquemos sus buenas noticias!
B. EL PROPOSITO DE DIOS:
Como seres humanos, tenemos un entendimiento finito e incompleto. Pero esto no
debe desanimarnos cuando tratamos de comprender el propósito que tuvo Dios al
crearnos. Desde ese momento, ¿Qué está tratando de hacer Dios? El siguiente artículo
explica los dos problemas que enfrenta la creación y cómo Dios está respondiendo a
los mismos. Léalo y responda a las preguntas.
S.M.S Pá gina 13
LA PREGUNTA QUE TODOS SE ESTAN FORMULANDO
¿QUE ES LO QUE DIOS ESTA TRATANDO DE HACER?
(Stanley A. Ellisen)
LA PRIMERA REBELIÓN;
En el manejo de su reino, Dios gobierna mediante el principio de la delegación de
autoridad. Dios organiza a los ángeles en jerarquías, asigna niveles de responsabilidad
y esferas de servicio. Con el fin de que actuara como su principal lugarteniente en la
dirección de su reino, Dios dotó de belleza refulgente, inteligencia y poder a un
arcángel específico (Ezequiel 28:12-17; Judas 9). Lo llamó Lucero y le dio un trono
desde donde pudiera gobernar (Isaías 14:12-14). Dicho ángel gobernó como el primer
ministro de Dios.
Sin embargo, Satanás no fue el único en su elección. Es evidente que fue seguido por una
tercera parte de los ángeles del cielo (Apocalipsis 12:4-7), lo cual permite presuponer
la capacidad persuasiva de su liderazgo. Con dicha multitud de rebeldes Lucero formó
su propio reino, el falso reino de las tinieblas. Su nombre fue cambiado por el de
“Satanás” (adversario) de acuerdo con su conducta.
Si Dios es soberano, ¿Por qué no destruyó de inmediato a ese rebelde tan astuto?
¿Por qué no llevó a cabo una ejecución en masa de toda esa horda de ángeles
desobedientes? O, cuando menos, ¿Por qué no los encerró para siempre en los abismos
del infierno?
La respuesta es que Dios tiene planeado hacer eso, pero temporalmente está
utilizando a dichos rebeldes para lograr otro propósito. Dios tiene un gran plan en el
desarrollo de su programa. No es un plan rígido en el cual Él se ha encasillado sino
que es flexible a los cambios y resultados que la batalla presente. Tan profunda es su
S.M.S Pá gina 14
soberanía que es capaz de hacer que la ira de los hombres lo alabe y que sus enemigos lo
sirvan (Salmos 76:10).
S.M.S Pá gina 15
La ironía devastadora para sus adversarios es que terminan por servirle a pesar de
ellos mismos. Encadenó a algunos de los ángeles caídos hasta el día del juicio y a
otros les ha permitido una libertad limitada hasta que se logre su propósito final.
El hecho central que debemos observar es que Dios permitió que se formara un reino
de las tinieblas. Este reino fue constituido por las fuerzas voluntarias guiadas por
Satanás, no a través de la creación de Dios. Por lo anterior, se convirtió en el polo
opuesto del reino de luz de Dios y en una opción tentadora para todas las criaturas en
ejercicio de su libertad moral. Es un falso reino que opera simultáneamente con el
verdadero reino de justicia. Algunas veces parece ser dominante, no solamente
desviando a las personas, sino hasta ganándoselas.
S.M.S Pá gina 16
voluntad de Dios. La causa del desastre fue su decisión. Fracasaron en la prueba de su
lealtad y por ello cayeron, junto con el ejército de los ángeles caídos anteriormente.
La pregunta que se hace con mucha frecuencia es: ¿por qué Dios se tomó la molestia
de llevar a cabo el plan de salvación? ¿Por qué no destruyó todo y comenzó
nuevamente? Claro que eso no estaba dentro de su plan soberano, ni tampoco sería una
solución real al gran reto que presentaba la doble rebelión.
Dios no solamente se levantó al reto incidental del pecado, sino que su gran
misericordia inició un programa que redimiría maravillosamente a los pecadores.
La solución que Dios buscaba no podía tratar con ambos problemas de una manera
separada.
Por lo tanto, diseñó un plan por medio del cual la victoria sobre el reino falso
proporcionara salvación para la humanidad. No podía lograrse por un simple despliegue de
fuerza divina. La respuesta no estaba en hacer sonar el látigo. El cataclismo, e incluso
el juicio, serían pospuestos. Requería de la acción y del poder de su mayor atributo: el
amor.
Haga un resumen de los dos aspectos de este problema. Ahora, lea la última parte de
este artículo sobre el reino de Dios y su programa de redención.
S.M.S Pá gina 17
EL REINO DE DIOS Y SUS PROGRAMAS REDENTORES;
Cuando Adán y Eva pecaron por primera vez, Dios inició su juicio para con la serpiente
(Génesis 3:14). En dicho juicio también dio el prototipo del evangelio, anunciando el
propósito redentor del hombre. A la serpiente le dijo: “y pondré enemistad entre ti y
la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le
herirás en el calcañar.” Dicho mensaje era obviamente para el hombre así como para
Satanás y quizás aún más; Dios profetizó que después de una enemistad recíproca
surgirían dos encuentros violentos. La cabeza de la serpiente sería aplastada por la
simiente de la mujer y el calcañar de la simiente de ella sería dañado por la serpiente.
Los dos personajes de este conflicto posteriormente serían declarados como Cristo, la
simiente de la mujer (Gálatas 4:4) y Satanás, llamado la “serpiente antigua” (Apocalipsis
20:2).
Mediante el análisis de estos dos encuentros violentos nos damos una idea del plan de
Dios con respecto a Satanás y al hombre. La primera frase, “Esta te herirá en la
cabeza”, fue un anuncio de que Cristo destruirá al diablo. Cristo mismo mencionó que
él ataría a Satanás, “el hombre fuerte” de este sistema mundial, y lo echaría fuera
(Mateo 12:29; Juan 12:31). La muerte de Cristo en la cruz proporcionó el medio para
la aniquilación final de Satanás ya que, “el que construye el cadalso también colgará
de él.” Y con el juicio final del diablo, también el falso reino, obra de él, será
destruido. Esto último, claro está, todavía no ocurre, sino que sucederá después del
reinado milenial de Cristo. Todo este proceso, mediante el cual Dios reclama su
autoridad sobre todos los reinos y detiene por completo toda rebelión, se puede
denominar como el “programa del reino de Dios.”
Podemos, pues, ver en el pronto evangelio del Edén en forma bosquejada, el doble plan de
Dios para su reino y la redención del hombre. Finalmente, Dios recuperará la totalidad de
su reino mediante la destrucción de Satanás y su reino falso, redimiendo también a todos
los creyentes por el proceso de la muerte de Cristo.
S.M.S Pá gina 18
Para dar cumplimiento al propósito de su reino Dios escogió a David, del mismo linaje,
aproximadamente 1.000 años A.C., e hizo un pacto con él acerca de un reino y una
simiente real (2 Samuel 7:12-16). Dicha simiente de David posteriormente reinaría sobre
la casa de Israel para siempre. Además de reinar sobre Israel, después se reveló que
su Ungido extendería su reino sobre todo el mundo (Amós 9:12; Zacarías 14:9). Mediante
la simiente de David, Dios cumpliría el programa de su reino, destruyendo a todos los
rebeldes y gobernando al mundo en justicia.
2. En esta parte del artículo el autor hace un bosquejo del doble programa que Dios inicia
para tratar ambos aspectos del problema de la creación. ¿Por cuáles hombres
comienza cada etapa de la solución?
3. ¿Cuáles son las formas en que los hijos de estos hombres tipifican los dos aspectos
del programa?
El otro animal que tipifica a Cristo en el Antiguo Testamento es el león (Génesis 49:9-
10). Juan, en Apocalipsis 5:5, se refiere a esta metáfora del Antiguo Testamento
cuando describe a Cristo como “el León... de la tribu de Judá”. Como rey de las
bestias, el león representa autoridad real. El punto clave es que de la tribu de Judá
saldría un Gobernador que reinaría sobre Israel y el resto del mundo.
S.M.S Pá gina 19
tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la
alabanza” (Apocalipsis 5:12). No solamente había probado sus derechos sino también
su dignidad para reinar como el León de Dios al ser inmolado como el Cordero de
Dios. Antes de comenzar a destruir el reino de las tinieblas con su ira tuvo que andar
por el fuego del juicio para salvar a los pecadores, dando su vida como un cordero.
Vemos entonces, que estas dos partes se entrelazan pero apuntan hacia dos
direcciones distintas y muestran dos cualidades diferentes de la naturaleza de Dios.
Finalmente Cristo entregará al Padre este reino recuperado (1 Corintios 15:24) y dicha
entrega constituirá el cumplimiento de la doble comisión del Padre en su papel de
simiente de la mujer. Es importante destacar que el medio por el cual El recuperará el
reino será su amor redentor y no su poder soberano. Esa gracia redentora es el
fundamento de su doble propósito: y también constituye la base de su comunión
eterna con el hombre. La comunión divina y humana no estará basada en el temor o
la fuerza sino en el amor.
4. ¿Cuáles son los dos animales que simbolizan la función redentora y la función
majestuosa de Jesucristo, respectivamente?
5. ¿Qué evento señalará el cumplimiento de los dos aspectos del programa de Dios?
Al atacar el problema del hombre en rebelión bajo el poder del reino satánico, los
propósitos divinos de redención y soberanía están relacionados entre sí. Dios tiene la
intención de restablecer su reino sobre la tierra y también tiene la intención de
reconciliar al hombre por medio de la obra cumplida en la cruz y la resurrección.
Finalmente, El restablecerá su soberanía y reino sobre
toda la creación.
C. EL PLAN DE DIOS:
Si Dios se ha propuesto redimir al hombre y restablecer
su reino sobre esta tierra, entonces estamos seguros que Él tiene un plan para
alcanzar sus metas. Los primeros once capítulos de Génesis marcan el desarrollo de
ese plan en el comienzo de la relación de Dios con la raza humana.
S.M.S Pá gina 20
cumplimiento de su plan.
S.M.S Pá gina 21
Lea los capítulos 1 y 2 de Génesis.
1. Alguien ha dicho que los primeros dos capítulos de la Biblia y los dos últimos son
los únicos que no enfocan la misión de Dios, ya sea porque ésta no había comenzado
todavía o bien porque ya se hubo cumplido.
Describa la relación entre Dios y el hombre en el huerto del Edén antes de la caída.
Ahora lea el capítulo 3 de Génesis para ver lo que pasó con esa
relación.
Sin embargo, el primer gesto de Dios hacia el hombre después de la caída fue un acto
de misericordia (versículo 21). ¿Qué nos revela esto acerca del carácter de Dios? Lea
los capítulos 4 al 9 de Génesis tomando en cuenta el doble propósito de Dios.
5. Aunque Noé fue un hombre justo, sus descendientes muy pronto cayeron en los
caminos pecaminosos de sus antepasados. En vez de reconocer la soberanía de Dios,
comenzaron un proyecto para afirmar su independencia de El.
¿Preocupó a Dios la altura que alcanzaría la torre, o la actitud
humana que impulsó su construcción?
¿En qué medida el esparcimiento de las naciones es una ayuda para el plan de Dios?
¿Cómo dificulta la obra misionera? Lea Génesis 11:10 al 12:3.
S.M.S Pá gina 22
RESUMEN
SI Dios no se hubiera propuesto redimir a la humanidad y restablecer su reino
soberano, no habría tenido razón por la cual darnos su revelación, la Biblia. La misión
de Dios es la base de la Biblia y la Biblia es la base de la misión de Dios. Por medio de
la Biblia vemos que Dios ha revelado un mandato, un mensaje, un modelo y el poder
para su cumplimiento.
Con este propósito en mente, Dios comienza a relacionarse con la humanidad. Aun
ante las repetidas demostraciones de la bondad y misericordia de Dios el hombre
continúa firme en su rebelión. Después de tres fracasos (en el huerto, en el gran
diluvio y en la torre de Babel) la humanidad se encuentra totalmente esparcida y Dios
cambia su modo de trabajar; en vez de reaccionar con ésta de una manera general, El
elige a un hombre, Abraham, por medio del cual planea bendecir a todas las naciones.
TAREA INTEGRAL
1. ¿Por qué la misión de Dios y la Biblia son indispensables la una para la otra? Haga
un bosquejo de los puntos que usaría para convencer a un cristiano de esta tesis.
Sin embargo, le sugerimos que comience a anotar sus impresiones en un diario personal.
S.M.S Pá gina 23
Sea honrado consigo mismo y con el Señor. Esta tarea no será pedida por su profesor
pero, de vez en cuando, tendrá la oportunidad de compartir sus pensamientos con otros
Encontrará que este ejercicio sencillo le ayudará a medir el progreso en su vida espiritual.
S.M.S Pá gina 24
2. LA RESPONSABILIDAD Y LA OPORTUNIDAD
“Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le
sirvieran ...“ (Daniel 7:14)
INTRODUCCION.-
A pesar de la creencia popular, la misión de Dios a las naciones no empezó con la
Gran Comisión de Mateo 28:18-20, sino en Génesis. El capítulo 1 se refiere a la
relación sumisa de Adán y Eva para-con Dios y a la amorosa provisión del Creador, de un
ambiente perfecto para su placer y su alimento. Ellos rechazaron este regalo al creer la
mentira de Satanás y de esta manera se colocaron a sí mismos bajo su dominio. Un
segundo fracaso del hombre está registrado en Génesis 6, cuando el mundo estaba lleno
de tanta violencia y corrupción que Dios tuvo que destruirlo con un diluvio catastrófico.
A través de Noé y su familia, el Señor dio a la raza humana una nueva oportunidad
para seguirle. Pero otra vez el hombre escogió rebelarse contra la autoridad de Dios,
preparando así el terreno para el tercer fracaso. Este ocurrió en Babel, cuando el
propósito de la raza humana fue exaltarse a expensas de Dios.
La respuesta del Señor a esta tercera rebelión fue una de las más tremendas y
significativas para la historia del mundo. La gente fue esparcida en muchas naciones
con idiomas diferentes y como consecuencia de ello existen en la actualidad más de
cinco mil lenguas distintas. En vez de dirigirse al mundo en general, el plan de Dios
para redimir a su gente sería desde aquí en adelante alcanzar familia por familia,
nación por nación. El resto de la Biblia registra cómo Dios lleva a cabo este plan
misionero.
El que Dios escogiera a Abraham, tal como se registra en Génesis 12, era una
iniciativa estratégica en la batalla para reclamar su reino. Esta acción no fue una
actitud limitada de Dios, de su cuidado por los judíos solamente, sino la elección de
una nación para comunicar su mensaje a las demás. El Antiguo Testamento muestra de
qué manera Israel responde a esta responsabilidad.
2. Oportunidad. Le son dados a Israel los medios para cumplir esta tarea.
Todas las historias del Antiguo Testamento toman un nuevo significado cuando son vistas
desde esta perspectiva. En lugar de considerarlas como un número de relatos, casi
inconexos, de un pueblo combativo, este bosquejo nos ayuda a percibir la razón de estos
S.M.S Pá gina 25
acontecimientos. Aún historias tan familiares como las de José, Daniel y Jonás, toman un
nuevo significado, cuando se leen con el propósito de la misión de Dios en mente.
Hagamos un breve repaso del Antiguo Testamento, usando el mencionado bosquejo como
guía.
A. LA RESPONSABILIDAD:
Por ahora debe haber poca duda de que el propósito de Dios, como se revela en el
Antiguo y en el Nuevo Testamento, incluye a toda la humanidad. La Biblia empieza
con Adán, el padre de la raza humana, no con Abraham el padre de los judíos. En los
primeros once capítulos de Génesis se registran los esfuerzos de Dios tratando con los
hombres en su totalidad.
Cuando examinamos el pacto de Dios con Abraham, observamos que las promesas del
Señor, no son hechas con la intención de excluir a las demás naciones de su
bendición, sino de proveer un canal por el cual todas ellas resulten beneficiadas
igualmente. Pero,
¿Estaba destinado Israel a tomar una parte activa o pasiva en el cumplimiento de la
misión de Dios?
Muchos cristianos creen, al parecer, que los convenios de Dios con su pueblo estaban
simplemente destinados a proveer una línea genética para la venida del Salvador. Aunque
hay mucho de verdad en este concepto, no podemos aceptar esa tarea pasiva como la
única para Israel. El Antiguo Testamento muestra repetidamente que el pueblo hebreo
existió para tener un papel agresivamente activo en el cumplimiento del programa de la
misión de Dios. Aunque Israel demostró poca iniciativa para llevar a cabo esta obra,
no debemos interpretar esa indiferencia pasiva como la voluntad de Dios.
Examinemos tres pasajes claves del Antiguo Testamento y varios otros textos de
apoyo, los cuales demuestran claramente la obligación bajo la cual estaba Israel de
dar a conocer el mensaje de Dios a los gentiles. Estos tres pasajes son: Génesis 12:1-
3; Éxodo 19:5,6 y Salmo 67. Al estudiarlos tengamos en mente que también se
aplican a nosotros. Como hijos espirituales de Abraham y “herederos de la promesa”
tenemos la misma obligación.
EL PACTO ABRAHÁMICO;
La piedra fundamental de la relación de Dios con el género humano se muestra en
varios pactos (o contratos) que Él ha hecho con sus hijos a través de los tiempos. Los
pactos
S.M.S Pá gina 26
con Adán, Abraham, Moisés y David han tenido un efecto significativo en la teología, pues
han provisto las perspectivas básicas, por medio de las cuales han sido vistas e
interpretadas las doctrinas más importantes. En nuestro estudio de la misión mundial,
el pacto Abrahámico es de particular significación, porque muestra claramente cómo
Dios planea obrar con el hombre en el propósito de su misión.
Lea los términos del pacto Abrahámico en Génesis 12:1-3 y después conteste las
siguientes preguntas:
2. En todo contrato, hay obligaciones que deben ser cumplidas como una condición
para recibir los beneficios. ¿Puede Ud. deducir de este texto qué esperaba Dios de
Abraham?
Los términos del pacto fueron reafirmados a Abraham en varias ocasiones durante el
curso de su vida y también transferidos específicamente a sus descendientes. En
Génesis 17, cuando Abraham tiene noventa y nueve años y puede llegar a dudar de
que Dios cumpla su promesa, a causa de la esterilidad de Sara, nuevamente el Señor
se le aparece y le asegura que obrará como ha dicho.
Aproximadamente un año más tarde, le nace un hijo de Sara, Isaac, el hijo del pacto
de Abraham, heredó los términos del mismo, establecidos por Dios para él en Génesis
26. De igual manera, Jacob, el hijo de Isaac y heredero por derecho de nacimiento, recibió
los términos del mismo pacto, reiterado por Dios en Betel, según Génesis 28. A través
de este período patriarcal registrado en Génesis, Dios obra fielmente cumpliendo su
parte del acuerdo. El bendice abundantemente a Abraham, Isaac y Jacob dándoles
riquezas fabulosas, tierras, fama y una familia poderosa.
3. El Nuevo Testamento habla de “la obediencia de fe.” ¿Qué tuvo que hacer Abraham
a fin de apropiarse de los términos del pacto que Dios le ofreció? Ahora vea en
Génesis 17:1-2.
4. ¿Qué se demanda aquí de Abraham? Lea la prueba definitiva de Dios para Abraham en
Génesis 22:1-19.
S.M.S Pá gina 27
5. ¿Qué se espera de Abraham aquí?
A través del pacto Abrahámico entendemos que Dios intenta llevar a cabo su misión
por medio de sus hijos. El los bendice a fin de que puedan ser agentes de bendición
para el mundo. Por medio del ejemplo de Abraham y de la multitud de sus
descendientes espirituales sabemos que Dios es siempre fiel en el cumplimiento de
sus promesas.
EL ÉXODO;
El pacto Abrahámico fue un contrato. Había condiciones que debían ser observadas
por ambos, Abraham y Dios. Aunque a veces la sombra de la duda cruzó el sendero
de Abraham, éste permaneció fiel en su creencia de que Dios cumpliría su Palabra. Por
esta razón fue llamado “el padre de la Fe”. Pero no todos sus descendientes físicos
demostraron esa misma fidelidad, aunque está claro que el Señor quiso que fueran
herederos de la misma promesa.
Los primeros capítulos del Éxodo registran las maravillosas formas en que Dios obra al
liberar a la nación de Israel de la esclavitud en Egipto. En cada paso del camino la
poderosa mano del Señor está obrando. Tres meses después de esta gran liberación
encontramos a Israel acampando en el desierto al pie del monte Sinaí.
Lea el mensaje de Dios para ellos, “Alas de Águila”, en Éxodo 19:3-6 y conteste las
siguientes preguntas:
8. ¿Cuáles eran las dos cosas que, en el versículo cinco, se esperaban de Israel, a cambio
de ser “especial tesoro” para Dios?
La intención del Señor era que su mensaje fuese transferido, por eso lo confió a un
pueblo. Israel estaba destinado a ejercer un sacerdocio real, que ministraría el reino
de Dios a las naciones. Nos llama la atención que la nación entera iba a servir como
un cuerpo de sacerdotes. Pensando en la función sacerdotal, la de ser un
intermediario entre Dios y el pueblo, llegamos a la conclusión que la función de Israel
como nación escogida iba a ser la de un intermediario entre Dios y los demás pueblos.
Como su “especial tesoro”, iba a ser la representación personificada de la gracia de
Dios, los seleccionados para recibir su bendición y compartirla con los demás.
S.M.S Pá gina 28
Para ejercer su función sacerdotal tenia que mantenerse como una nación santa y
pura, totalmente separada de la contaminación moral de sus vecinos. No tenían que
adorar a otros dioses ni seguir las mismas vanidades y pecados que consumían a los
pueblos gentiles; por el contrario, debían entregarse completamente a Dios y a su
divino propósito para ellos.
EL PACTO CONTINÚA;
Los términos básicos del pacto que Dios establece con Abraham son repetidos, en una
forma u otra, en más de cincuenta pasajes y versículos del Antiguo Testamento. El
más conocido de estos es el Salmo 67, identificado como el padrenuestro del Antiguo
Testamento.
10. Según los versículos 3-5, ¿Por qué los pueblos deben alabar a Dios? La justicia de
Dios es ensalzada. Él es el gobernante justo de las naciones. El bendice a Israel a fin
de que todas las naciones puedan reconocer su soberanía; ha cumplido su parte del
contrato y su pueblo reconoce la responsabilidad que le corresponde.
B. LA OPORTUNIDAD:
El hecho de que Israel poseía la obligación bien definida de
ministrara las naciones es ciertísimo. Como un reino de
sacerdotes ellos tuvieron el papel de mediadores entre Dios y
los otros pueblos.
Pero, ¿Cómo iban a hacer para cumplir con esta parte? ¿Qué
clase de oportunidades iban a buscar?
S.M.S Pá gina 29
LAS DOS FUERZAS;
En el cumplimiento de la responsabilidad de Israel, estaban obrando dos fuerzas.
La primera de éstas era “Centrípeta”, una fuerza atrayente. Esta fuerza tenía su
centro y su foco en el templo, que representaba el lugar donde moraba el nombre de
Dios. Era un lugar santo, el corazón de las ceremonias y prácticas religiosas de Israel.
Sin embargo, no se pretendía sólo servir a Israel.
1 Reyes8:41-43; 1 Reyes 8:54-61; 1 Reyes 10:1-9; Isaías 56:6-8 ¿Cuáles fueron los
propósitos más importantes del templo.
La segunda fuerza en operación era “Centrífuga”. Esta fuerza expansiva sirvió para llevar
el mensaje de Dios más allá de los límites de Israel. Esta responsabilidad implícita de
ir a las naciones, y actuar como mensajeros de Dios, aparece repetidamente a través
del Antiguo Testamento. Algunos de los ejemplos más obvios son los testimonios de
cautivos como José o de exiliados como Daniel y Ester. Considere también a Jonás, a
quien se le mandó que predicara el arrepentimiento a Nínive.
Los libros proféticos además contenían muchos mensajes a las naciones, que debían
ser comunicados. Dios no sólo usó a los grandes en esta tarea; fue una pequeña
esclava israelita quien anunció a Naamán, el poderoso capitán del ejército sirio, afectado
de lepra, el gran poder de Dios para sanarlo.
Algunos estudiosos de la Biblia pueden argumentar que estos casos fueron excepciones a
la regla, señalando que muchos de estos ejemplos son de personas que estaban
cautivas o bien ministrando contra su voluntad. Sin embargo, Dios los usó como
testigos a las naciones. Es aún más razonable asumir que si Israel hubiera respondido
con mayor fidelidad a su responsabilidad misionera, los desolados capítulos de sus
exilios no se hubieran escrito.
Al considerar estas dos fuerzas, también es importante notar que Dios colocó a Israel
en un lugar físicamente estratégico para la comunicación del mensaje divino que debía
transmitir al mundo. La tierra de Israel se hallaba en el centro geográfico de tres
continentes: Asia, África y Europa. Era el principal cruce de caminos del mundo antiguo,
S.M.S Pá gina 30
así que tenía muchas oportunidades para exponer a los viajeros y comerciantes de
diversas naciones la verdad de Dios. A la vez, constituía una buena base desde la cual
Dios podía enviar sus-emisarios a las naciones.
Israel tuvo la oportunidad de actuar como el mensajero de Dios a las naciones, así
como también la de recibir “buscadores” provenientes de ellas. Ambas fuerzas,
centrípeta y centrífuga, estuvieron obrando durante los tiempos del Antiguo
Testamento como lo están haciendo en la actualidad. Las dos, actuando a la vez,
describen una tensión dinámica que existe entre la consolidación del pueblo de Dios y
su propagación.
EL MENSAJE;
El pacto Abrahámico de Génesis 12, no sólo prometió que Abraham sería bendecido,
sino también que él y sus descendientes serían una bendición para todas las naciones.
El pacto en el Sinaí, en Éxodo 19, especificaba cuál sería la función de Israel como
agente portador de bendición a otros grupos culturales. Pero, ¿Cuál era el mensaje
que Israel tenía que proclamar? Aún no podían anunciar el evangelio de Jesucristo tal
como lo conocemos hoy.
Abraham reverenció la verdad del Señor en la “obediencia de fe” y caminó en una vital
y confiable comunión con un Dios viviente. Esta creencia en Él y esta sumisión a su
soberanía en cada área de la vida es lo que Dios siempre ha deseado de la humanidad. Así
pues, los hijos de Abraham debían portar y proclamar este mismo mensaje. Su simple
obligación, como lo dijo Miqueas era “Hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte
ante tu Dios” (Miqueas 6:8).
Jehová, el gran “Yo Soy”, el Creador no creado, fue el título que El escogió cuando se
reveló por primera vez a Moisés en el Sinaí (Éxodo 3:13-15). El mensaje estaba contenido
en su nombre, porque a través de él, Dios reveló su carácter a Israel. El exaltaría su
nombre con poderosos hechos y comprobaría su derecho de ser reconocido como
Soberano del universo.
S.M.S Pá gina 31
EL PODER SALVADOR DE DIOS;
El estudio de los nombres de Dios es extenso. No sólo revelan su identidad, carácter y
preminencia sino que son el punto focal de su poder para salvar. A través de toda la
Escritura encontramos repetidas referencias de hombres que “invocaron el nombre del
Señor” u otras alusiones al poder salvador del nombre de Dios.
3. Lea las siguientes referencias: Génesis4:26 Génesis 12:8 Salmos 50:1 5 Salmos
55:16 Isaías 55:6,7 Romanos 10:12,13
Los cristianos frecuentemente tienen dificultades para entender cómo fueron salvadas
las personas del Antiguo Testamento. Pero muchos pasajes de la Biblia aclaran que el
proceso de entonces no era significativamente diferente al de ahora. Los creyentes
genuinos de todos los tiempos han demostrado siempre una creencia fundamental en
un solo Dios verdadero, fe en su capacidad y deseo de salvarlos así como sumisión a
su soberanía sobre sus vidas.
4. Lea los siguientes pasajes y escriba el pensamiento clave de cada cita, con respecto
al establecimiento verdadero del gobierno de Dios. Salmos 66:4 Salmos 86:8-10
Isaías 12 Jeremías 6:19-21 Sofonías 3:8-9 Zacarías 4:9
En cantos, palabras y hechos, Israel demostró a las naciones que Dios es el Soberano
del universo. Los creyentes de todas las épocas lo han reconocido como Señor y se
han sometido a El. Desde los primeros tiempos, han estado unidos en la esperanza de
su regreso y de la restauración de su reino en la tierra.
C. LA RESPUESTA DE ISRAEL:
Uno no tiene que ser un gran estudiante del Antiguo Testamento para darse cuenta
que Israel falló tristemente en su responsabilidad de ser “agente de Dios” para
bendición. Aun durante los tiempos en que Dios estaba demostrando más activamente
su poder en favor de él, revelaba un corazón idólatra e incrédulo. En algunas
ocasiones, siendo castigado por la disciplina del Señor, o animado con los éxitos que Él le
concedía, parecía
S.M.S Pá gina 32
que se sometería a la voluntad de Dios y seguiría su llamamiento. Pero, después de gozar
de su relación especial con El, una total complacencia empezaba a invadirlo, dando
lugar nuevamente al pecado y la idolatría.
Dios bendijo a Israel en cada paso de su desarrollo como nación. Lo libró de Egipto y
lo alimentó en el desierto. Venció a sus enemigos por todos lados y le permitió tomar
posesión de la tierra prometida con poco esfuerzo. Le dio la ley mosaica, una
“constitución” que si era obedecida le garantizaba salud, riqueza y seguridad. Y Él
quiso continuar gobernando y rigiendo a Israel por sí mismo, a través de sus jueces
escogidos.
2. ¿Qué advertencia solemne tenía que darles Samuel al tomar ellos una decisión?
EL REINO;
Aun cuando el reino estaba establecido, la decisión de Dios era evidente. Saúl fue
ungido para ser el primer rey de Israel, pero su desobediencia le costó el trono. Sin
embargo, Dios empezó a conceder libertad al pueblo bajo el gobierno de Saúl. Más
tarde, el rey David fue ungido y demostró ser un hombre que seguía los designios de
Dios. Bajo su gobierno, la nación prosperó y expandió sus fronteras.
Su hijo Salomón edificó sobre los logros de su padre y llevó el reino a su época de oro.
Pero, durante la última parte del reinado, su corazón se alejó de Dios. Aunque
evidentemente había gran riqueza en Israel durante ese tiempo, la misma fue
adquirida por medio de la explotación del pueblo (1 Reyes 12:4). La advertencia de
Samuel vino a ser realidad. Y, de una manera más que significativa, el rey Salomón
permitió que el pueblo se alejara de Dios debido a las concesiones que hizo a sus
esposas. Lea 1 Reyes 11:1-13. Luego conteste las siguientes preguntas:
S.M.S Pá gina 33
La historia de Israel después de la muerte de Salomón fue de tragedia y de gradual
desintegración. De inmediato estalló la guerra civil con la coronación de su hijo
Roboam. Esto finalmente trajo la división del reino.
Jeremías fue profeta durante los años de declinación del reino. Lea el mensaje de Dios
a Israel en Jeremías 3:1-14.
6. Vea de nuevo los versículos 12-14. ¿Cuál era la actitud de Dios hacia Israel?
Por último, Dios permitió que su pueblo fuera llevado en cautividad. Exiliados los israelitas
de su patria y colocados de nuevo en una posición de servidumbre, Dios comenzó el
proceso de seleccionar un remanente, el cual se habría de ceñir a los términos del
pacto. Ezequiel, el gran profeta del exilio babilónico, enumera un registro de los tratados
de Dios con Israel en Ezequiel 20 y describe el proceso que el Señor usaría para
asegurar la fidelidad de su pueblo al restaurar un remanente a su patria.
Lea Ezequiel 20:30-38, teniendo en mente la relación del pacto de Dios con Israel.
Deduzca de este pasaje, ¿qué haría Dios para purificar a Israel y asegurar su fidelidad
en los términos del pacto? Escriba algo sobre cada versículo.
Esta vez, Dios no iba a permitir que Israel corriera tras sus propias aspiraciones
paganas. Nunca más Israel iba a exhibir un tipo de vida idólatra ante las naciones.
JONÁS;
Sería inapropiado discutir sobre la desobediencia de Israel y sus fracasos, sin auto
examinarnos bajo la misma luz. Es verdad que Israel adoró ídolos, fue rebelde y
etnocéntrico, pero, ¿Podemos estar completamente seguros que no somos culpables
de los mismos pecados y fracasos?
Probablemente, el libro de Jonás sea el ejemplo más claro del Antiguo Testamento acerca
del mandato directo de Dios a un israelita para llevar su mensaje a una nación no hebrea.
S.M.S Pá gina 34
A través de su respuesta a ese mandato, el libro también revela la naturaleza
etnocéntrica y rebelde que caracteriza a Israel. Si lo leemos cuidadosamente, puede
también mostrarnos algunas actitudes escondidas de la iglesia actual. Lea el libro de
Jonás por completo y después lea el siguiente comentario.
EL LIBRO DE JONAS
(Johannes Verkuyl)
El libro de Jonás es muy significativo para entender las bases bíblicas de la misión,
porque muestra el mandamiento de Dios a su pueblo con referencia a las naciones no
judías y por lo tanto sirve como un paso preparatorio al mandato misionero del Nuevo
Testamento. Asimismo, es importante para tener una idea de la profunda resistencia
que enfrenta este mandato por parte de los mismos siervos que Jehová escoge para
realizar su obra por todo el mundo.
Tal como el autor lo ve, Israel se torna tan preocupado por sí mismo que no dirige
más sus ojos hacia las naciones. Israel, el recipiente de toda la revelación de Dios,
rehúsa poner su pie en territorio extraño para decir a los pueblos su mensaje de juicio
y de liberación. Pero, el libro también está dirigido a la congregación del Nuevo
Testamento que trata de evadir el mandato del Señor de predicar su palabra a todo el
mundo.
Los astutos esfuerzos de una evasión por parte de Jonás, simbolizan a una iglesia
infiel y perezosa que no presta atención al mandamiento de su Señor. Dios tiene que
luchar contra el estrecho etnocentrismo de Israel que trata de restringir su actividad
solamente a sus límites geográficos y contra el Eclesio centrismo de la iglesia, que
rehúsa ir al mundo a proclamar su mensaje y hacer su obra. El escritor está inclinado
a convencer a sus lectores de que el radio activo de liberación de Dios es lo
S.M.S Pá gina 35
suficientemente amplio como para cubrir a ambos, a Israel y a los gentiles.
S.M.S Pá gina 36
Es un milagro que el libro de Jonás, con su fuerte advertencia contra el etnocentrismo,
implantara su trayectoria en el canon de la Escritura. Se establece tan firmemente
contra el atentado de! hombre de sabotear el plan mundial de Dios, que sus lectores
(Israel, la iglesia neo testamentaria y nosotros), pueden escuchar lo que el Espíritu
Santo, por medio de este corto libro, está tratando de decirles.
¿A dónde debía ir Jonás? A Nínive. De todos los lugares, Nínive era el centro de la
brutalidad total y de las actitudes bélicas; además, era notoria por sus vergonzosas
acciones canallescas, torturas viciosas y por ser una imperialista descarada para
quienes se oponían a sus reglas. Dios quiere que su siervo advierta a Nínive del inminente
juicio y le dé la llave de! arrepentimiento. ¡Él quiere salvar a Nínive! Pero Jonás rehúsa
ir. Se prepara, pero solamente para huir del rostro de Dios, quien es Señor de todo.
En la segunda escena, Dios responde a la huida de Jonás con una tempestad (1:4-16).
El viento obedece al mandato de Jehová, pero el desobediente Jonás duerme en el fondo
de la nave, inconsciente ante el hecho de que la tormenta es causada por su actitud. A
veces, la iglesia también duerme, precisamente en la tormenta del juicio de Dios que pasa
sobre el mundo, asegurándose a sí misma que el viento de afuera no tiene nada que
ver con ella. Mientras la tripulación busca en vano las causas del temporal, Jonás
confiesa que él adora y teme a Dios, que hizo el mar y la tierra, el único Dios que está
sobre tolas las naciones. Más tarde declara: “Tomadme y echadme al mar, y el mar se
os aquietará; porque yo sé que por mi causa ha venido esta gran tempestad sobre
vosotros.”
En esta escena la tripulación representa a los gentiles, hacia quienes Jonás permanece
totalmente indiferente. Sin embargo, son ellos los que están interesados ahora en
salvarlo, Después de una segunda orden de Jonás, lo arrojan al mar y la tormenta
cesa. Casi incrédulos ante lo que están viendo con sus propios ojos, los marineros
prorrumpen en alabanzas al Dios de Jonás. Ellos estaban más abiertos hacia el Señor
que el mismo profeta.
La tercera escena (1:17) describe a un gran pez, que por instrucciones de Jehová abre
su boca, traga a Jonás y, a su debido tiempo, lo vomita en la playa. Jonás no puede
escapar tan simplemente de! mandato misionero de Dios. El Dios que batió los vientos
tempestuosos y dirigió a los marineros para lograr su propósito, ahora guía a un pez
como parte de su plan para salvar a Nínive.
S.M.S Pá gina 37
En la cuarta escena (2:1-10), Jonás implora a Dios que lo rescate del vientre del pez.
El que no tuvo misericordia de los gentiles y rehusó aceptar que la palabra de Dios se
extendiera hacia ellos, apela ahora a la misericordia divina y, citando frases de varios
salmos, suspira tras esas promesas clamadas por los adoradores en el templo de Dios.
Jehová reacciona. Le habla a la bestia y Jonás aterriza sano y salvo sobre la playa.
Sólo por su rescate Jonás fue sin querer un testigo de la salvadora misericordia de
Dios. Aunque cubierto con hierbas marinas, Jonás fue nada menos que un testimonio
de que Dios no se complace en ¡a muerte de los pecadores y saboteadores, sino más
bien se regocija en su conversión.
En la quinta escena (3:1-4), Dios repite su orden al hombre cuya vida afirma la verdad de
lo que él confesó en el vientre del pez: “La salvación es de Jehová.”
La versión Septuaginta usa el término “kérygma” en 3:1-2. Esa sola palabra resume la
misión de Jonás: él debe proclamar que Nínive, tan impía como pueda ser, es aún
objeto del cuidado de Dios y, a menos que se arrepienta, será destruida. Su mensaje
debe ser de trato como también de promesa, de juicio como también de evangelio.
Lo que Israel continuamente rehusara hacer, los gentiles paganos lo hicieron: el cruel rey
de Nínive es como el anti-tipo de los desobedientes reyes de Judá. El pueblo se une al rey
en su arrepentimiento. Cesa toda su obra maligna y los terribles cuarteles de coacción
de injusticia política se detienen. En profunda penitencia, dejan a los ídolos para servir
a Dios, quien es el Señor de cada nación y de toda la creación. Todo esto viene a ser
posible porque Jehová es Dios y el mundo de los paganos es un campo misionero
potencialmente productivo por esta sola razón.
La cortina se cierra en esta escena con las siguientes palabras de asombro: “Y vio
Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino, y se arrepintió del mal que
había dicho que les haría y no lo hizo.” Jehová es fiel a sus promesas.
Todavía hoy su voluntad para Moscú y Pekín, para Londres y Ámsterdam, para Buenos
Aires y México, no es menos que lo que fue para Nínive, llena de gracia y misericordia.
Lutero, que amaba predicar sobre el libro de Jonás, decía: “la mano izquierda de la ira
de Dios es remplazada por su mano derecha de bendición y libertad.”
La séptima escena (4:1-4) relata el hecho de que los obstáculos más grandes a
vencer para cumplir el mandato misionero no son los marineros, ni el pez, ni la
ciudadanía, ni el rey de Nínive, sino que es Jonás mismo, la iglesia reacia y de mente
estrecha. El capítulo 4 describe a Jonás, que había deseado, desde que partió, encontrar
albergue en la ciudad al este de las fronteras. El período de los cuarenta días de
arrepentimiento había pasado, pero ya que Dios había cambiado de parecer acerca de
su destrucción, Nínive continúa alimentada por la gracia y misericordia, más allá de
los límites de Israel a los gentiles. Él quería un Dios de acuerdo a su propio modelo: un
Señor frío, duro, de naturaleza cruel,
S.M.S Pá gina 38
con una voluntad inconmovible contra los gentiles. No podía soportar el pensar que los
gentiles formaran parte de la historia de la salvación.
¿Por qué está Jonás realmente tan enojado? Por una sola razón: porque Dios está
tratando a los que están fuera del pacto, de la misma manera que a los que están
dentro de él. Pero la ira de Jonás, en efecto, lo está poniendo a él mismo fuera de ese
pacto, porque obstinadamente rehúsa conocer el propósito del mismo, que es traer
salvación a los gentiles. Aún no ha aprendido que Israel no puede presumir sobre
algunos favores especiales de Dios. Israel y los gentiles viven igualmente por la gracia
que da el Creador a todas sus, criaturas. Así pues, viene Dios a su profeta, pero ya no
como a un miembro del pacto; viene como el Creador y pregunta a su criatura:
“¿Haces tú bien en enojarte tanto?”
En la octava y última escena (4:5-11) uno puede ver a Dios obrar otra vez para
enseñar sus lecciones a este misionero duro de entendederas. El no aborda el tema de
la tormenta, ni el de los marineros; ni del pez o de la conversión de Nínive porque no
quiere. Ahora Jehová intenta un acercamiento más: un árbol milagroso. Una
calabacera crece rápidamente, se marchita y muere, víctima de un gusano devorador.
Jonás está furioso.
En este punto, Dios vuelve de nuevo a su misionero aprendiz, usando la calabacera como
el objeto de su lección. El mismo Dios que dirige el curso completo de la historia,
gobierna los vientos y los sacude y vuelve al arrepentimiento a miles de ninivitas,
ahora pregunta amablemente: “Tanto te enojas por la calabacera? Tuviste tú lástima
de la calabacera, en la cual no trabajaste, ni tú la hiciste crecer; que en espacio de
una noche nació y en espacio de otra noche pereció. ¿Y no tendré yo piedad de Nínive,
aquella gran ciudad donde hay más de ciento veinte mil personas que no saben
discernir entre su mano derecha y su mano izquierda, y muchos animales?.”
S.M.S Pá gina 40
El libro termina con una inquietante pregunta que nunca será contestada. Dios alcanzó
su meta con Nínive, pero ¿Qué pasó con Jonás? Nadie lo sabe.
La iglesia neo testamentaria debe poner mucha atención al libro de Jonás. Jesucristo
es “más grande que Jonás” (Mateo 12:39-41; Lucas 11:29-32). Su muerte en la cruz,
con su terrible clamor ante el desamparo de Dios, y su resurrección, con su jubiloso
grito de victoria, son señales de Jonás para nosotros, indicando el profundo significado
de su vida y confirmando claramente la manera tan grande en que Dios amó al
mundo.
Si una persona acepta la sangre de Jesús para tener vida eterna y sin embargo se
niega a esparcir las buenas nuevas entre otros, está en efecto saboteando el propósito
de Dios mismo. Jonás es el padre de todos aquellos cristianos que desean los
beneficios de la elección, pero rechazan su responsabilidad.
Es obvio que no podemos examinar las verdades del Antiguo Testamento sin ver también
su aplicación a nuestra propia situación. Dios es inmutable y totalmente fiel.
Desafortunadamente muchos de sus hijos también son inmutables en su infidelidad.
LA DISPERSIÓN DE ISRAEL;
Durante los acontecimientos que provocaron la ruina de Israel como entidad política,
los profetas continuamente denunciaron la decadencia y la infidelidad del pueblo hacia
Dios y le recordaron su obligación con respecto al pacto.
Algunas veces tuvieron éxito e hicieron volver los ojos de esta nación hacia el Señor, pero
por poco tiempo, durante el cual Dios la bendijo y ella cumplió su parte como un
testigo positivo ante las naciones. Pero la mayoría de las veces su testimonio fue tan
pobre, que resultó un testigo negativo y llegó a ser piedra de tropiezo en el avance del
reino de Dios.
S.M.S Pá gina 41
Al estar el pueblo de Israel desprovisto de la protección y de la bendición de Dios, fue
consumido por las naciones de su alrededor. Durante el gobierno del rey Joacim (609-
587 A.C.), los judíos fueron deportados por la fuerza a Babilonia. Anteriormente, los
israelitas del reino del norte habían sido exiliados a Asiria. En el año 587 A.C.
Nabucodonosor, rey de Babilonia, destruyó a Jerusalén y señaló así el fin del reino de
Judá como entidad política. Y no fue sino hasta el 536 A.C. que Ciro emitió su decreto
por el cual permitió a los judíos iniciar el regreso a su tierra. Pero estos tuvieron que
esperar muchos siglos antes de que su dignidad nacional fuera restaurada. Fue
solamente por medio de la pesada mano de la disciplina, que Dios empezó a cumplir
su propósito a través de Israel.
Muchos de los capítulos más brillantes del Antiguo Testamento son los relatos de los
israelitas que fueron llevados cautivos, a través de cuya fidelidad el nombre de Dios
fue exaltado y glorificado entre los gentiles.
También el propósito misionero de Dios fue claramente llevado a cabo. Si Israel no iba
a cumplir voluntariamente su obligación del pacto de ser una bendición a las naciones,
Dios llevaría a cabo su propósito por la fuerza. Así empezó la dispersión de Israel, que
no volvería a reunirse como entidad política por aproximadamente 2.500 años.
Durante ese tiempo un remanente fiel de judíos diseminados por toda Babilonia y el
imperio de Persia, esparció su Nombre entre las naciones. Fue en esa época cuando
aparecieron por primera vez las sinagogas, donde pequeños grupos de judíos se juntaban
para adorar a su Dios.
Johannes Verkuyl habla sobre este período inter testamentario en el siguiente párrafo:
“Investigando en el período de la diáspora judía, hay evidencias claras de un esfuerzo
judío en hacer prosélitos, lo cual a la vez, forjó definitivamente un trabajo misionero
que más tarde fue realizado por los gentiles como también por los judíos cristianos.
S.M.S Pá gina 42
La versión Septuaginta del Antiguo Testamento fue llevada a través del mundo civilizado y
explicada en las sinagogas. El impacto misionero de la diáspora judía fue mucho
mayor que lo que muchos piensan. Lo que es más, el judaísmo afectó a la primera
cristiandad porque los judíos cristianos mantenían un fuerte contacto con las
sinagogas de las comunidades. Las sinagogas tomaban una parte crucial porque
atraían no sólo prosélitos (gentiles que habían adoptado el rango completo de
creencias y prácticas, incluyendo la circuncisión) sino también una clase denominada
‘los temerosos de Dios’ (gentiles que habían aceptado la mayoría de la ética del
judaísmo y algo de sus cultos, pero rehusaban la circuncisión).”
RESUMEN
Después del fracaso del hombre para responder a Dios a través de sucesivos tratos,
en Génesis 1-11, Dios empieza a manifestar su propósito de reclamar su reino, nación
por nación.
Como Israel no deseaba cumplir su obligación de exaltar el nombre de Dios entre las
naciones, Dios usó la persecución y el exilio para dispersarlo por la tierra. Cuando empezó
el período inter testamentario, que se extendería aproximadamente por cuatrocientos
años, fue cuando finalmente el mundo comenzó a escuchar el mensaje destinado a Israel.
En miles de hogares judíos y en lugares de reunión, esparcidos por todas las naciones,
el mensaje fue fielmente proclamado: “¡Escucha Israel, el Señor tu Dios, uno es!”
TRABAJO INTEGRAL
1. Usando como base Génesis 12:1-3, Éxodo 19:5-6 y Salmos 67, prepare un
bosquejo conciso para un breve discurso titulado: “Dios nos bendice para que todas
las naciones de la tierra puedan ser bendecidas.”
3. De su estudio del libro de Jonás deduzca: ¿Qué cualidades debe tener el creyente
para ser un misionero dispuesto y efectivo?
S.M.S Pá gina 43
PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR;
1. “Abraham creyó a Dios y le fue contado por justicia” (Santiago 2:23). Nuestra
justicia está también basada en nuestra creencia de que Dios hará lo que dice su
Palabra. Hay una relación directa entre la profundidad de nuestro entendimiento de la
Palabra de Dios y nuestra fiel habilidad para actuar sobre ello. ¿Está usted entregado
al conocimiento de la Palabra de Dios íntimamente? Si aún no lo ha hecho, planifique
Un horario para tener cada día un tiempo destinado a la lectura de la Biblia.
Empiece por leer y meditar el Salmo 119. Prometa a Dios que en adelante será un fiel
estudiante de su Palabra. Escriba su compromiso en su diario.
2. Las fuerzas centrífuga y centrípeta también forman parte de nuestra vida como
creyentes individuales. ¿De qué modo atrae usted a los incrédulos? ¿De qué manera
usted está siendo de bendición para ellos?
Lea Salmos 42:1. Luego escriba en su diario un versículo que refleje el deseo que su
propio corazón siente por Dios.
S.M.S Pá gina 44
3. ISRAEL, CRISTO Y EL REINO
“…Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.
Venga tu reino...”(Mateo 6:9-10)
INTRODUCCION.-
En los dos capítulos iniciales estudiamos el Antiguo Testamento como la base para la
misión y quedamos convencidos de que la Biblia hebrea contiene claramente el
mandato misionero. Desde los primeros registros del libro de Génesis vemos que Dios
estaba trabajando para redimir a la gente y restablecer su gobierno en la tierra.
Usando el bosquejo interpretativo de Israel, su “responsabilidad”, “oportunidad” y
“respuesta”, hallamos que Dios obró en la nación de Israel y a través de ella, tratando
de hacer de la misma un testigo para los pueblos gentiles. Al entrar en el Nuevo
Testamento, encontramos que el interés de Dios por las naciones persiste como el
propósito central de su relación con el hombre.
“¿Y quién podrá soportar el tiempo de su venida? ¿o quién podrá estar en pie cuando él se
manifieste? Porque Él es como fuego purificador, y como jabón de lavadores. Y se sentará
para afinar y limpiar la plata; porque limpiará a los hijos de Leví, los afinará como a
oro y como a plata, y traerán a Jehová ofrenda en justicia” (Malaquías 3:2-3).
S.M.S Pá gina 45
LA NATURALEZA DE SU REINO;
Los líderes judíos erraron porque no entendieron la verdadera naturaleza del Reino. Cristo
vino a establecer el reino de Dios, pero no fue esto lo que el liderazgo judío imaginó. Ellos
esperaban un reino físico y Cristo trajo un reino espiritual.
Los evangelios registran varios encuentros que tuvo Jesús con los líderes judíos; las
respuestas de éstos a sus enseñanzas acerca del Reino nos muestran la profundidad y
firmeza de sus propios conceptos al respecto. Imaginemos cuál sería el posible
pensamiento de los dirigentes judíos cuando Cristo proclamó su mensaje:
Judíos: “¿Qué tiene que ver el arrepentimiento con el reino? No es la condenación del
maligno sistema político romano, con sus continuos atentados de injusticia social y
opresión económica, lo que debe caracterizar la venida del reino?”
Jesús: “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino
de Dios” (Juan 3:3).
Judíos: “¿Cómo puede ser esto? ¿Puede el reino ser cualquier otra cosa y no una
manifestación política del gobierno de Dios en la tierra? ¿Qué significa este enigma de
renacer?”
Muchos judíos devotos esperaban un mesías que iba a conducir a la nación y los iba a
despojar del maligno yugo romano. Jesús de Nazaret con su mensaje del reino fue tan
diferente a sus expectativas, que no tenían “ojos para ver y oídos para oír”.
Únicamente podían responder con incredulidad y rechazo. Fue esta falta de
entendimiento la que finalmente condujo al más significativo evento de la historia: la
crucifixión y resurrección de Jesucristo. Aunque fueron muchos los factores que
contribuyeron al rechazo del redentor por parte de Israel, los mismos brotaron de la
falta de comprensión acerca del verdadero propósito y misión del Mesías. La veracidad
de Cristo consistía para los judíos en que cumpliera sus propias expectativas. Como esto
no fue así, llegaron a la conclusión de que Él era un blasfemo y un impostor.
Los profetas judíos predijeron que Cristo iba a traer un reinado eterno, y también la
paz en la cual Israel iba a ser restaurada y el juicio que iba a ser ejecutado sobre las
naciones. Pero esto cegó el entendimiento de ellos hacia muchos pasajes de la
Escritura,
S.M.S Pá gina 46
en los cuales se predijo que el ministerio del Mesías era el de purificar a la nación de
Israel y adquirir la redención para la humanidad.
Sin embargo, Jesucristo cumplió completamente con las expectativas de Dios. Él fue
un ejemplo del perfecto acatamiento de la Ley y de los profetas. El dio cuerpo a todo
¡o que Dios había deseado para el hombre, pero para muchos líderes judíos, fue una
amarga contrariedad. Reaccionaron humanamente; ellos tenían sus corazones fijos en
la realización de sus propias expectativas. Fueron confundidos y dudaron de Jesús y
de su revelación. También ensordecieron sus oídos al mensaje y decidieron no ver la
evidencia del Reino a través de los milagros que Él realizó. Haciendo esto, fracasaron
en su intento de entender el verdadero significado del reino.
S.M.S Pá gina 47
Una referencia en nuestros evangelios pone bien en claro esta significación. Leemos
en Lucas 19:11-12: “Oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola,
por cuanto estaba cerca de Jerusalén, y ellos pensaban que el reino de Dios se
manifestaría inmediatamente. Dijo, pues: Un hombre noble se fue a un país lejano para
recibir un reino y volver.” El señor noble no fue a tomar posesión de una realidad, una
región sobre la cual gobernar. La realidad sobre la cual deseaba gobernar estaba a la
mano. El territorio sobre el cual había de gobernar era el lugar que dejó. El problema
consistía en que él no era rey. Necesitaba la autoridad, el derecho de gobernar. Fue a
obtener un “reino, realeza, autoridad”.
En la versión del Nuevo Testamento Dios Llega al Hombre se ha traducido “para ser
nombrado rey”.
Esto mismo había ocurrido algún tiempo antes del nacimiento de nuestro Señor. En el
año 40 A.C. las condiciones políticas de Palestina eran caóticas. Los romanos habían
subyugado al país en el 33 A.C., pero la estabilidad se había logrado en forma lenta.
Herodes el Grande finalmente fue a Roma, obtuvo del senado romano el reino, es decir, la
autoridad de ser rey de Judea y de los judíos.
Muy bien podría haber tenido el Señor en mente este incidente cuando dijo su
parábola. De cualquier manera, esto ilustra el significado fundamental del reino. El reino
de Dios es su realeza, su gobierno, su autoridad. Una vez que comprendemos esto,
podemos leer todo el Nuevo Testamento y examinar una cantidad de pasajes en los
cuales resulta evidente este significado, donde el reino no es una realidad física, sino
el señorío o reinado de Dios. Jesús dijo que debemos recibir el reino de Dios como
niños (Marcos 10:15). ¿Qué se recibe?, ¿La iglesia?, ¿El cielo? Lo que recibimos es el
gobierno de Dios. Para entrar en la futura realidad del reino, debemos someternos en
plena confianza al gobierno de Dios aquí y ahora.
También se nos dice: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia” (Mateo
6:33). ¿Cuál es el objetivo de nuestra búsqueda?, ¿la iglesia?, ¿El cielo? No, debemos
buscar la justicia de Dios, su autoridad, su gobierno, su reinado en nuestras vidas.
Cuando oramos “venga tu reino”, ¿Estamos pidiendo que venga el cielo a la tierra? En
cierto sentido estamos pidiendo esto, pero el cielo es objeto de deseo solamente
debido a que el reino de Dios ha de ser realizado en nosotros con mayor perfección que la
actual. En relación con la expresión “reino de Dios”, la palabra cielo carece de
significado. Por lo tanto, lo que pedimos es: “Venga tu reino. Hágase tu voluntad,
como en el cielo, así también en la tierra” (Mateo 6:10). La oración es una petición
para que Dios reine, para que manifieste su soberanía y poder reales, para derrotar a
todos los enemigos de la justicia y de su gobierno divino; para que sólo Dios pueda ser
Rey sobre el mundo entero.
1. ¿Cuál es la delicada, pero importante distinción que el doctor Ladd señala entre el
uso común de la palabra “reino” y su uso bíblico?
Luego, una piedra hiere a la imagen por los pies y la reduce a polvo. Este polvo es
arrastrado por el viento “sin que de ellos quedara rastro alguno”. Entonces la piedra
que destruyera la imagen se convierte en una gran montaña que llena la tierra (Daniel
2:31- 35).
Los profetas ven anticipadamente un día glorioso en el cual vendrá el reino de Dios y
se establecerá sobre la tierra. Recordará el lector que hemos descubierto que el
significado básico del reino es el gobierno de Dios. En aquel día, su reino desplazará a
todos los demás reinos, a todos los otros gobiernos y autoridades.
En la perspectiva del Antiguo Testamento, la venida del reino de Dios se mira como un
gran evento singular: una vigorosa manifestación del poder del Señor que arrollará a
los débiles reinos de soberanía humana y que llenará la tierra de justicia.
S.M.S Pá gina 49
UNA NUEVA REVELACIÓN DEL REINO;
Debemos ahora volver a examinar el evangelio según San Mateo y relacionar esta verdad
con nuestro estudio anterior. Juan el Bautista había anunciado la venida del reino de Dios
(Mateo 3:2), por el cual entendía que este suceso era el predicho en el Antiguo
Testamento. El que había de venir traería un bautismo doble: unos serían bautizados
en Espíritu Santo y gozarían de la salvación mesiánica del reino de Dios, mientras que
otros serían bautizados en el fuego del juicio final (Mateo 3:11). En el versículo
siguiente se ve claramente que esto es lo que Juan desea decir. La obra del Mesías
será de mudanza y separación de los hombres. Así como el agricultor trilla y avienta
su cosecha, reteniendo el grano bueno y desechando los desperdicios, el Mesías
limpiará su era y recogerá su trigo en su granero (salvación para los justos), pero
quemará la paja en el fuego (condenación para los injustos, versículo 12). La frase
“que nunca se apagará” demuestra que no es un fuego común a la experiencia humana,
sino el fuego escatológico del juicio.
Desde la prisión, Juan envió mensajeros a Jesús para que le preguntaran si Él era
realmente el que había de venir, o si debían esperar a otra persona. Esta duda a
menudo ha sido entendida como signo de la pérdida de confianza en su misión y
llamamiento divino, debido a su encarcelamiento. Sin embargo, el elogio que Jesús
hace de Juan logra que la interpretación sea distinta. Juan no es “una caña sacudida
por el viento” (Mateo 11:7).
Jesús replicó que El ciertamente era el portador del reino y que las señales de la edad
mesiánica de la profecía estaban siendo manifestadas. Y aun dijo Jesús: “y
bienaventurado es el que no halle tropiezo en mí” (Mateo 11:6). “Eres tú aquel que había
de venir, o esperaremos a otro?” Juan hizo esa pregunta porque la profecía de Daniel
no parecía estar en proceso de cumplirse. Herodes Antipas gobernaba Galilea. Las
legiones romanas desfilaban a través de Jerusalén. La autoridad estaba en manos de
un pagano, Pilato. Roma, la idólatra, politeísta e inmoral, gobernaba el mundo con mano
de hierro. Si bien Roma demostraba gran visión y moderación en el gobierno de sus
súbditos, haciendo a los judíos concesiones debido a sus escrúpulos religiosos, sólo
Dios tenía el derecho de gobernar a su pueblo. La soberanía le pertenecía solamente a
El. Ahí estaba el problema de Juan, que era a la vez el de todo judío devoto,
incluyendo a los más íntimos discípulos de Jesús, cuando se esforzaban por entender e
interpretar la persona y el ministerio de Cristo. ¿Cómo podía El ser portador del reino
mientras el pecado y sus instituciones permanecían sin castigo?
S.M.S Pá gina 50
Este es el misterio del reino de Dios, la verdad que ahora El revela por primera vez en
su relato redentor. El reino de Dios ha de obrar entre los hombres en dos etapas
distintas: en un tiempo futuro, cuando toda soberanía humana sea desplazada por la
soberanía de Dios, según la profecía de Daniel, y en un tiempo presente. El misterio,
la nueva revelación es que este reino de Dios ya vino a obrar entre los hombres, pero
en una forma totalmente inesperada. No está destruyendo el gobierno de los
humanos; está suprimiendo el pecado de la tierra, está comenzando a traer ahora el
bautismo de fuego que Juan había anunciado. Ha venido quieta, discreta,
secretamente. Puede obrar entre los hombres y jamás ser reconocido por las
multitudes. En el dominio espiritual, el reino ofrece en este momento a los hombres las
bendiciones del gobierno de Dios, liberándolos del poder de Satanás y del pecado. El
reino de Dios es un regalo que puede ser aceptado o rechazado. El reino está ahora
aquí, con persuasión más que con poder.
Cada una de las parábolas de Mateo 13 ilustra el misterio del reino, esto es que el
reino de Dios, que aún está por venir con gran gloria y poder, se halla, sin embargo,
presente ahora entre los hombres en una forma inesperada, para traer las bendiciones
del siglo venidero a esta generación perversa.
Esto es el misterio del reino: antes del día de la cosecha, antes del fin de este siglo,
Dios ha entrado a la historia en la persona de Cristo para obrar entre los hombres,
para traerles la vida y la bendición de su reino. Viene humildemente, sin imposición. Viene
a los hombres mientras un carpintero galileo anda por las ciudades de Palestina
predicando el evangelio y librando a la humanidad de la esclavitud del diablo. Viene a
los hombres mientras sus discípulos van por las aldeas de Galilea predicando el mismo
mensaje. Viene a los hombres hoy en día, mientras los seguidores de Cristo llevan el
evangelio del reino por todo el mundo.
Viene de una manera pacífica, humilde, sin gloria resplandeciente, sin partir los cerros en
dos y sin espectáculo celestial. Viene como una semilla sembrada en la tierra. Puede
ser rechazado por corazones endurecidos, puede ser ahogado y hasta a veces puede
parecer que se seca y muere. Pero así es el reino de Dios.
4. De acuerdo con Ladd, ¿Cuál fue el problema de Juan y cuál es el de cada devoto
judío acerca del ministerio de Jesús?
5. ¿Cuál fue esencialmente la nueva verdad que Cristo reveló acerca del reino?
S.M.S Pá gina 51
CRISTO RECHAZA LA OFERTA DEL REINO;
Los líderes judíos no fueron los únicos que creyeron que el Mesías se iba a manifestar
a sí mismo, primeramente a través de un dominio físico sobre los reinos de la tierra.
Satanás, conociendo muy bien las Escrituras, trató de tentar a Jesucristo para que se
rebelara contra Dios, ofreciéndole todos los reinos del mundo. Mateo 4:8-10 nos
registra el incidente:
“Otra vez, lo llevó el diablo a un monte muy alto y le mostró todos los reinos del
mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares.
Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás,
y a él sólo servirás.”
Jesús rechazó la oferta de Satanás, conociendo que estaba basada en términos que no
podía pensar siquiera. No obstante, fue una oferta genuina fundada en su control
temporal de los reinos terrenales. Si Cristo hubiera buscado manifestar su autoridad a
través de medios políticos, esto hubiera sido ciertamente una tentación para alcanzar
su objetivo en forma rápida.
Es muy importante para toda discusión sobre misiones, que entendamos exactamente
la verdadera naturaleza del reino. Como cristianos, tenemos una seria responsabilidad
al confrontar problemas sociales. Algunas veces, inclusive, sentiremos el llamado para
desafiar a instituciones políticas o sociales que quizás están amparando injusticia y
opresión. Pero nosotros debemos siempre comprender, como Cristo lo hizo, que
nuestra misión primaria es la extensión del reino de Dios en la tierra. Y esto
únicamente se va a realizar cuando hombres y mujeres en todo lugar tengan una
oportunidad razonable para someterse al señorío de Jesús y entrar en la comunión de
su iglesia.
B. CRISTO Y EL REINO:
Hemos dado un vistazo a lo que los judíos esperaban acerca del reino y de la venida
del Mesías. Pero, ¿Cuál fue la expectativa de Cristo? ¿Cuál fue su papel en el reino? ¿Cuál
fue el impacto de su ministerio?
Cristo manifestó el propio entendimiento de su rol, por el título que eligió para sí
mismo. El pudo haber escogido entre varios nombres con que el Antiguo Testamento
denominaba al Mesías. Pudo haber usado el más popular entre los judíos de ese
tiempo, “Hijo de David”, que lo hubiera identificado como el heredero del trono de
Israel. Pero Cristo no lo tomó, sino que dio su preferencia a otro que lo identificó con
un papel más amplio que el de “rey de Israel”. Los siguientes fragmentos nos
ayudarán a entender el significado del título que Jesús escogió.
S.M.S Pá gina 52
(H. Cornell
Goerner)
Durante su presentación ante el sanedrín así lo admitió. Pero, el nombre que usó
durante su ministerio fue “Hijo del Hombre”. Más de cuarenta veces en los evangelios
emplea este término refiriéndose a sí mismo. Los discípulos nunca lo denominaron así,
sino que lo llamaban “Señor”, “Amo” o “Maestro”. Para Jesús esas palabras fueron casi
un sustituto del pronombre personal “Yo”. Vez tras vez lo dijo: “El Hijo del Hombre no
tiene dónde recostar su cabeza” (Mateo 8:20). “Entonces verán al Hijo del Hombre, que
vendrá en las nubes con gran poder y gloria” (Marcos 13:26). Jesús derivó este
nombre de dos fuentes principales: los libros de Ezequiel y Daniel “Hijo del Hombre” es el
título distintivo dado al profeta Ezequiel por
Dios y se menciona ochenta y siete veces. El vocablo hebreo es “ben Adam”, literalmente
“hijo de Adán” o “hijo de la humanidad”. Originalmente, quiso decir solamente
“hombre”, opuesto al término “Dios” y le hizo recordar a Ezequiel su posición humilde.
Pero a través de los años, el término llegó a ser honorífico del Mesías y muchos
pasajes en el libro de Ezequiel fueron idealizados e interpretados en ese sentido. En el
mismo momento que leyó el libro, Jesús probablemente escuchó la voz de Dios
hablándole directamente: “Hijo de hombre, yo te envío a los hijos de Israel, a gentes
rebeldes...” (Ezequiel 2:3).
“Hijo de hombre, yo te he puesto por atalaya a la casa de Israel; oirás, pues, tú la palabra
de mi boca, y los amonestarás de mi parte” (Ezequiel 3:17). De significación especial para
Jesús fueron los pasajes concernientes al remanente que se salvaría (Ezequiel 6:8), el
nuevo corazón y espíritu (11:19; 36:26-27), el nuevo pacto eterno (37:26) y la
promesa de que las naciones no judías llegarían a conocer al Señor, el Dios de Israel
(Ezequiel 37:28; 38:23; 39:7).
Todos estos serían cumplidos por El, como “Hijo del Hombre”. No puede haber duda
tampoco de que Jesús tuvo a Daniel 7:13-14 en mente cuando usó el título “Hijo del
Hombre”. Allí es un término arameo, “barenash”, en vez de “bar Adam”. Pero el
sentido es similar, siendo “enash” la palabra utilizada para designar a la humanidad en
general, en contraste con “Adam”, para un solo hombre. En los comentarios rabínicos
y en el pensamiento popular, el vocablo ya había sido altamente espiritualizado,
indicando al hombre ideal, casi divino en su naturaleza. El libro de Enoc, un discurso
apocalíptico que tuvo una amplia circulación durante el primer siglo, exalta a esta
figura aun más que la visión de Daniel. Pero no es necesario suponer que Jesús fue
influenciado por el libro de Enoc. Las palabras de Daniel son suficientemente claras:
S.M.S Pá gina 53
“Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como
un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante
de él Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y
lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que
no será
S.M.S Pá gina 54
destruido” (Daniel 7:13-14). Jesús supo que esto pasaría sólo después de su
sufrimiento y su glorificación.
I. El ministerio de Cristo, como portador del título “Hijo del Hombre”, fue definido por
pasajes del Antiguo Testamento. ¿Cuál fue el papel que lo identifica con dicha
denominación en el libro de Ezequiel? ¿Cuál fue el papel que identifica al “Hijo del Hombre”
en el libro de Daniel? El doctor Goerner nos ilustra cómo estos papeles fueron
expresados en el ministerio de Cristo.
DESDE EL PRINCIPIO;
La visión de un reino universal fue parte integral del plan de Jesús desde el principio de su
ministerio. El hecho de que una de las tentaciones del desierto involucró a “todos los
reinos del mundo, y la gloria de ellos” (Mateo 4:8) es evidencia concluyente. Cristo
aspiraba a un dominio mundial. Su ambición de reinar sobre las naciones no fue mala.
La tentación consistía en tomar una vía corta para esa noble meta, al adoptar los
métodos del diablo. En su rechazo a estos métodos, Jesús no recusó el objetivo de su
soberanía mundial, sino que escogió el sendero del sufrimiento y de la redención, que
encontró delineado en las Escrituras.
Jesús no se detuvo en el ejemplo de Elías. Agregó sal a los sentidos heridos de sus
oidores con la historia de Eliseo. Naamán el sirio, no era solamente un gentil, sino un líder
militar, el capitán del ejército de Siria que en ese momento estaba en plena guerra
con Israel y casi había erradicado a la pobre naci6n (2 Reyes 5:1-14).
Sin embargo, aunque había muchos leprosos en Israel, ninguno de ellos fue limpiado, sino
Naamán el sirio (Lucas 4:27). No pudo haber dado un ejemplo más dramático de que
la gracia de Dios no estuvo limitada sólo a la gente de Israel y que los gentiles
muchas veces demostraron mayor fe que los que se consideraban “hijos del reino”. ¡Con
razón los ciudadanos de Nazaret se llenaron de ira contra este insolente joven (Jesús),
que estaba poniendo en duda el puesto privilegiado de los judíos como la “gente escogida
de Dios”! Si no hubiera sido por su poder milagroso, lo hubieran matado, arrojándolo
desde la cumbre del monte sobre las piedras que estaban al pie de un precipicio (Lucas
S.M.S Pá gina 55
4:28-30).
S.M.S Pá gina 56
A LOS JUDÍOS PRIMERO;
Jesús tuvo una convicción profunda de una misión especial a la nación judía. Lo
expresó de una manera tan fuerte que algunos han sacado la conclusión de que no
tenía ninguna misión más allá de Israel. Pero una investigación detallada de todas sus
palabras y acciones nos revela que ello fue una cuestión de estrategia. Tal como Pablo
lo expresó después,, su misión fue: “Al judío primeramente y también al griego”
(Romanos 1:16; 2:10).
Pero tenían que concentrarse en ir a las ciudades de los judíos primero porque su
tiempo de oportunidad era corto (v.23).
Lucas nos relata acerca de otra misión de predicación en la cual un grupo de setenta
es enviado de dos en dos (Lucas 10:1). Así como los doce discípulos simbólicamente
representan a las doce tribus de Israel, los setenta simbolizan las naciones gentiles.
En Génesis 10, los descendientes de Noé están registrados en número de setenta.
La tradición rabínica supone que este era el número total de las naciones dispersas
por la tierra después de la Torre de Babel y repetidamente se refieren a las setenta
naciones gentiles. Es probable que Jesús de esta manera simbolizara su propósito a
largo plazo. Los doce fueron enviados para advertir a las tribus de Israel de su juicio
inminente. Los setenta fueron enviados a un trabajo de entrenamiento, en preparación
para una misión a todo el mundo.
2. En el tema titulado “Desde el principio” ¿Cuáles son los dos pasajes del Nuevo
Testamento que utiliza el autor para ilustrar que Jesucristo tenía un buen
entendimiento de las implicaciones universales de su misión? Lucas 4:25-26
S.M.S Pá gina 57
3. En la sección “A los judíos primeramente”, el autor aclara que la entrega del mensaje a
los judíos en primer término fue una consideración estratégica. ¿Qué razonamientos
utiliza para dar apoyo a esta declaración?
4. ¿Por qué fue el envío de los doce, y posteriormente de los setenta, un símbolo de la
misión total de Jesucristo?
Es muy evidente que Jesús estaba completamente seguro de su doble misión, a la nación
de Israel y también a las naciones gentiles. ¿Pero cómo lo relacionó con su ministerio
práctico? El siguiente artículo nos señala su perspectiva universal al respecto.
Millones de cristianos saben, claro está, que Jesús al final de su ministerio dijo a los
apóstoles: “Id y haced discípulos a todas las naciones” (Mateo 28:19). Honramos
respetuosamente este último y tan importante e increíble mandato que Jesús nos dio
con un título augusto: “la Gran Comisión”.
Leyendo de corrido los cuatro evangelios, la Gran Comisión parece como una nota
pensada a última hora, agregada al final del cuerpo principal de las enseñanzas de Jesús.
Pareciera que nuestro Señor, después de haber divulgado todo lo que estaba dentro
de su corazón, hubiera chasqueado sus dedos y dicho:
“Oh, a propósito, estimados discípulos, hay algo más. Quiero que proclamen este
mensaje a todo el mundo, sin importar el idioma o la cultura. Es decir, claro está, si
tienen tiempo y silo desean”.
¿Será que Jesús encargó a sus discípulos la Gran Comisión de una manera repentina?
¿Será que se la confirió a último momento sin darles aviso siquiera y luego se escapó
al cielo sin concederles la oportunidad de discutir con El la posibilidad de la misma?
¿Será que se le olvidó darles una demostración razonable sobre los métodos para
lograrla?
Cuán frecuentemente los cristianos leemos los cuatro evangelios sin discernir la
evidencia abundante que Dios ha provisto para una conclusión totalmente opuesta!
Consideremos, por ejemplo, la forma tan compasiva como Jesús utilizó los encuentros
que tuvo con los gentiles y samaritanos, con el fin de ayudar a que los discípulos
pensaran en forma transcultural.
S.M.S Pá gina 58
EL CENTURIÓN ROMANO;
En una ocasión (Mateo 8:5-13), un centurión romano, un gentil, se acercó a Jesús con
una petición para beneficio de su sirviente que estaba paralítico. En dicha circunstancia
los judíos le suplicaron a Jesús que respondiera. “Es digno de que le concedas esto;
porque ama a nuestra nación, y nos edificó una sinagoga”(Lucas 7:4,5). De hecho, en
la parte norte del Mar de Galilea y a dos mil años de distancia, todavía existen las paredes
y los pilares de una sinagoga que muy probablemente haya sido construida por ese
mismo centurión. Pero notemos la implicación del razonamiento de los judíos. Lo que
realmente estaban diciendo era que, si el centurión no los hubiera ayudado, entonces
Jesús tampoco debería socorrerlo en esta circunstancia en que su siervo se
encontraba tan lastimosamente enfermo. sí que eran sectarios! Poco necesitamos para
imaginamos que Jesús no pudo evitar suspirar de vez en cuando: “¡Oh generación
incrédula y perversa!
“De cierto os digo”, exclamó Jesús, “que ni aun en Israel he hallado tanta fe” (Mateo
8:10). Al igual que en muchos otros discursos, el Señor aprovecha la ocasión para
demostrar a sus discípulos que los gentiles tienen el mismo potencial de fe que los
judíos y que igualmente son objeto de la gracia de Dios. Determinado a hacer énfasis
sobre ese punto, Jesús continuó diciendo: “Y os digo que vendrán muchos del oriente
y del occidente, (Lucas, como escritor gentil, agrega paralelamente: “Y del norte y del
sur”) y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos; mas los
hijos del reino (esto solamente podía referirse a los judíos como pueblo escogido)
serán echados a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes” (Mateo
8:11-12; Lucas 13:28- 29).
Las fiestas normalmente se anuncian para celebración. ¿Quién cree usted que
celebrará esa fiesta a la que asiste Abraham y un ejército de invitados gentiles? Las
insinuaciones de la Gran Comisión que vienen a continuación no podían ser más
precisas! Espere, que todavía hay mucho más!
S.M.S Pá gina 59
LA MUJER CANANEA;
Posteriormente, una mujer cananea de la región de Tiro y Sidón, rogó a Jesús que tuviera
misericordia de su hija que estaba poseída por un demonio. En un principio, El
aparentó indiferencia. Sus discípulos, indudablemente contentos de ver a su Mesías
dar la espalda a una gentil insistente, estuvieron de acuerdo de inmediato con lo que
pensaron eran los
sentimientos reales de Jesús. “Despídela”, argumentaron, “pues da voces tras
nosotros” (ver Mateo 15:21-28).
Realmente no se imaginaban que el Señor los estaba probando. “No soy enviado sino a las
ovejas perdidas de la casa de Israel”, respondió a la mujer (v.24).
Habiendo ya mostrado una insensibilidad aparente hacia ella. Jesús dejaba ver
también una incongruencia en su modo de actuar. Si ya había sanado a muchos
gentiles, ¿sobre qué bases rechazaba ahora dicha petición? Uno se puede imaginar a
sus discípulos moviendo la cabeza ceñudamente. Todavía no se daban cuenta. Nada
desalentada, la mujer cananea se arrodilló a los pies de Jesús, rogando:
“j Señor, socórreme!” “No está bien tomar el pan de los hijos” y luego agregó la
devastadora frase: “y echarlo a .los perrillos!”. “Perros!”, era el calificativo común que los
judíos reservaban para los gentiles, especialmente para aquellos que trataban de
ingresar a la privacidad y privilegios religiosos de los judíos. En otras palabras, Jesús
ahora complementaba su “insensibilidad” e “incongruencia” anterior con una
“crueldad” aún peor.
¿Era en realidad el Salvador del mundo el que hablaba así? Indudablemente sus discípulos
pensaban que esos calificativos eran los apropiados para la ocasión. Pero
precisamente cuando sus corazones empezaron a inflamarse al máximo con el orgullo
de su raza, la mujer cananea debió captar un brillo en los ojos de Jesús y se dio cuenta
de la verdad.
“Sí, Señor”, contestó con mucha humildad, por no decir con sutileza: “Pero aun los
perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos...” (Mateo 15:21-28,
ver también Marcos 7:24-30).
“Oh mujer, grande es tu te”, respondió Jesús maravillado; “hágase contigo como
quieres”. No, no estaba siendo un veleidoso. Su intención era precisamente hacer eso.
Inmediatamente antes que eso, Jesús había enseñado a sus discípulos sobre la diferencia
entre la inmundicia real y la aparente. Esa era su manera de hacer entender algo. “Y
su hija fue sanada desde aquella hora”, registra Mateo (v.28).
S.M.S Pá gina 60
“Señor”, exclamaron indignados (casi pateando): “¿Quieres que mandemos que descienda
fuego del cielo... y los consuma?“, Jesús volviéndose a ellos los reprendió. Algunos
manuscritos antiguos registran que El dijo: “Vosotros no sabéis de qué espíritu sois;
porque el Hijo del Hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino
para salvarlas” (Lucas 9:51-55).
¡Con esas palabras, Jesús se identificó a sí mismo como Salvador también de los
samaritanos!
Pero tal profecía, también describió sus efectos. Todos los hombres, no solamente a
pesar de la humillación de Jesús sino precisamente por dicha humillación, serían atraídos
a El como el Libertador ungido de Dios. Superficialmente, la frase anterior, puede
interpretarse en el sentido de que todos en el mundo se convertirían al cristianismo.
Sabido como es, que tal cosa no es probable, la frase en cuestión más bien quiere
expresar que algunos hombres de todas las razas serían atraídos a Jesús en el
momento en que aceptaran su muerte como propiciación por el pecado. Esta es
exactamente la promesa del pacto con Abraham: no que todas las personas serían
literalmente bendecidas, sino que todas estarían representadas en esa bendición. En
el pasaje anterior, también los discípulos tuvieron la oportunidad de recibir otra
advertencia acerca de la Gran Comisión que estaba por venir.
“¡Oh insensatos!”, dijo Jesús, “¡y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas
han dicho! ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su
gloria?” (vs.25,26).
Luego, comenzando con los cinco libros de Moisés y los profetas, les explicó todo lo
que la Escritura decía con respecto a El mismo. Ya lo había explicado bien con
anterioridad, pero quiso recalcarlo pacientemente (v.27). En dicha ocasión, el corazón
S.M.S Pá gina 61
de los dos discípulos se hinchaba dentro de ellos, a medida que les abría las
Escrituras (v.32).
¿Sería que al fin estaba penetrando en su corazones una perspectiva más amplia?
De la misma manera indudable como una golondrina regresa a su nido, Jesús volvió a las
Escrituras y a su tema central: “Entonces les abrió el entendimiento, para que
comprendiesen las Escrituras; y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el
Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su
nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones (griego
“ethnos”: gentes), comenzando desde Jerusalén. Y vosotros sois testigos de estas
cosas” (Lucas 24:45-48).
5. Don Richardson nos da varios ejemplos del ministerio de Jesús hacia los gentiles.
En cada caso, el Señor usa la oportunidad para reformar la actitud de los discípulos
hacia los no judíos. ¿Cuál era específicamente esa actitud? ¿Tuvo éxito Cristo al tratar
de persuadir a los discípulos para que cambiaran su actitud hacia los gentiles? Esta
pregunta se contesta en la última parte del capítulo del libro Eternity in Their Hearts que
pasamos a considerar a continuación:
ID Y HACED DISCÍPULOS;
Notemos, sin embargo, que todavía no les ordenaba que partieran. Eso vendría
algunos días después en una montaña de Galilea, donde (en lo que se refiere a los
discípulos) todo empezaría. Y es allí donde comienza a funcionar lo que el pacto con
Abraham había descripto dos milenios antes, y en lo que Jesús había invertido tres
largos años, preparando a sus discípulos para que lo recibieran: “Toda potestad me es
dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones,
bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que
guarden (note lo que sigue a continuación) todas las cosas que os he mandado; y he
aquí yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” (Mateo 28:18-20).
Luego sigue la tan conocida fórmula de Jesús para la predicación progresiva del evangelio:
S.M.S Pá gina 62
“... en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hechos 1:8).
Ese fue el último mandamiento de Jesús. Sin agregar más palabras, y sin dar oportunidad
para la discusión de la propuesta, ascendió a los cielos esperando la completa obediencia
de sus seguidores.
S.M.S Pá gina 63
DE JUDÍOS SECTARIOS A APÓSTOLES TRANSCULTURALES;
Claro está, que Jesús sabía que no había manera de rescatar a la mayoría de los
judíos de su tiempo (de la misma manera que no hay esperanza de rescatar a la
mayoría de cualquier nación), debido a la ceguera egocéntrica de ellos. A través de la
historia vemos que gran parte de los judíos había enfocado de manera exclusiva la
bendición del pacto de Abraham, de tal forma que la obligación había permanecido
virtualmente invisible para ellos. Probablemente no sea una exageración declarar que
sus mentes estaban selladas herméticamente ante cualquier consideración seria sobre
la “línea inferior”. Esa es la razón por la cual muchos israelitas estaban decididos a
explotar el poder milagroso de Jesús para su beneficio personal; pero la perspectiva
de su pacto orientado hacia todas las naciones, choca constantemente con su
mentalidad, por considerarse ellos mismos como los únicos dentro de los planes de
Dios. ¡Aun uno de sus discípulos, tal como lo hemos visto, lo traicionó en el contexto
de esa misma situación! La única esperanza entonces es esta: si tan sólo Jesús puede
ganárselos para la perspectiva hacia todas las naciones, toda la promesa hecha a
Abraham y no sólo una versión incompleta, aún puede cumplirse.
Un interrogante: ¿Podría aun el Hijo del Hombre, sin negar el libre albedrío humano,
transformar a hombres cuyo patrón de pensamiento estaba programado desde la infancia
para un etnocentrismo extremado? Dicha pregunta podrá parecer un tanto infantil.
¿Podría el Hijo del Hombre, quien es también el omnipotente Hijo de Dios, hacer algo?
La respuesta es sí, pero el libre albedrío humano implica que la decisión prioritaria de
Dios, no interfiere con el fundamento metafísico de dicha libertad. También implica la
capacidad del hombre para rechazar la persuasión que Dios utiliza para influir sobre
dicho albedrío, al mismo tiempo que deja intacto ese principio metafísico. ¡La
persuasión y no la compulsión, es lo que aun Él tiene que utilizar! Y la persuasión, por
su misma definición,
¡tiene que ser algo que se pueda rechazar! Sin embargo, el Dios que se hace a sí
mismo alguien a quien es factible rechazar, es tan sabio, ¡que puede vencer
cualquier consecuencia de esa autolimitación, con mucha facilidad! Operando alrededor
del rechazo humano y aun a través de él, tan fácilmente como lo hace por medio de
una respuesta afirmativa, logra sus metas eternas.
Por lo tanto, la ¡máxima emoción no estriba en que el éxito del diseño de Dios sea
eventual, porque dicho éxito está asegurado, sino más bien, en preguntas tales como:
¿Quién de entre los hijos e hijas de los hombres podrá reconocer el día del privilegio
de Dios, cuando éste amanezca sobre ellos? y ¿Cuáles hombres y mujeres (entre
aquellos que disciernan tal privilegio) decidirán despreciarlo de la misma manera que
Esaú despreció su primogenitura? Y finalmente, ¿Cómo podrá Dios lograr su propósito
cuando aun los hombres y mujeres que lo aman y que hacen de su voluntad la propia,
son espiritualmente vulnerables, físicamente débiles y tan limitados en entendimiento?
Cristo entendió que la mayor parte de su misión sería llevada a cabo por sus
discípulos. Pero, el auto centrismo cultural de estos (etnocentrismo), fue un gran
obstáculo para el cumplimiento del aspecto universal de su misión.
S.M.S Pá gina 64
Así que, tomó todas las oportunidades que se le presentaron para tratar de romper el
muro de los prejuicios que los separaba de otra gente. Intentó construir dentro de
ellos “una perspectiva para todas las naciones”.
El mensaje que Cristo entregó directamente a los judíos fue congruente con su papel,
como Malaquías lo había predicho. El arrepentimiento era la condición para ser
aceptado en el reino y para recibir los ojos y los oídos necesarios para comprender la
naturaleza del mismo. El habló abiertamente contra la hipocresía y la religiosidad de
los líderes y contendió contra su estilo de vida. Sus calcinantes palabras actuaron
como un fuego refinador, quemando la falsedad y el legalismo de la religión y dejando la
pureza del metal. Fue a través de este proceso que la nación fue finalmente preparada
para escuchar el mensaje del reino.
Hemos descubierto que el reino de Dios es el reinado del Señor que derrota a sus
enemigos, trayendo a los hombres el goce de las bendiciones del señorío divino. El
régimen de Dios ha de cumplirse en tres grandes actos, de modo que podemos decir
que el reino viene en tres etapas. La tercera y final victoria, ocurre al concluir el
S.M.S Pá gina 65
milenio
S.M.S Pá gina 66
cuando la muerte, Satanás y el pecado son por fin destruidos y el reino alcanza su
perfección cabal. La segunda victoria ocurre al comienzo del milenio cuando Satanás
es encadenado al fondo del abismo. Aparentemente, sin embargo, el pecado y la
muerte continúan. prevaleciendo a través de todo este período, pues sólo al finalizar
el milenio ella es echada al lago de fuego.
Este versículo sugiere el tema del presente capítulo: “¿Cuándo llegará el reino?” Esto,
desde luego, se refiere a la manifestación del reino de Dios en poder y gloria, en la
Segunda Venida del Señor Jesús. En el pueblo de Dios hay gran interés acerca de la
hora en que Cristo ha de venir. ¿Será pronto o tardará más? Muchas conferencias
sobre profecías bíblicas ofrecen mensajes en los cuales se escudriñan las Escrituras y
se examinan los periódicos tratando de hacer comprensibles las profecías y las señales
de los últimos tiempos para determinar cuán cerca del fin podemos estar. El texto
bíblico citado es la declaración de la palabra de Dios más precisa acerca de la hora en
que ha de llegar nuestro Señor.
No hay otro versículo que hable en forma tan clara y concisa sobre el momento de la
venida del reino.
El capítulo comienza con las preguntas de los discípulos al Señor, conforme miran el
templo cuya destrucción Jesús anuncia. “¿Dinos, cuándo serán estas cosas, y qué
señal habrá de tu venida, y del fm del siglo?” (Mateo 24:3). Los discípulos esperaban
que ese siglo terminara con la venida de Cristo en gloria. El reino vendría con la iniciación
del siglo venidero. He aquí la pregunta de ellos:
“¿Cuándo finalizará esta era? ¿Cuándo volverás Señor, y traerás el reino?” Jesús
contestó con ciertos detalles. Describió, ante todo, el curso de este siglo hasta el
tiempo del fin. Este siglo malo ha de perdurar hasta que El venga.
S.M.S Pá gina 67
Por cierto que es un panorama tenebroso, pero esto ha de esperarse en una época
sometida al gobierno de los líderes mundiales de estas tinieblas (Efesios 6:12). De
todos modos, el cuadro no es de oscuridad y perversidad irremediables ya que Dios no
nos abandona. Los escritos apocalípticos judíos de la época del Nuevo Testamento
concebían un período que estaría completamente bajo control del mal. Dios se habría
retirado de la participación activa en los asuntos del hombre; la salvación pertenecería
solamente al futuro, cuando el reino de Dios viniera en gloria. Esa época sólo sería
testigo de tristeza y sufrimientos.
Algunos cristianos han manifestado una actitud pesimista similar. “Satanás es el dios
de este siglo; por tanto el pueblo de Dios no puede esperar nada más que
frustraciones y perversidades en este tiempo malo. La iglesia ha de convertirse en una
apóstata cabal; la civilización ha de ser totalmente corrupta. Los cristianos deberán
librar una batalla perdida hasta que Cristo venga”.
La palabra de Dios enseña en verdad que habrá una intensificación del mal al final de esta
era, pues Satanás sigue siendo el dios de este siglo. Pero debemos poner fuerte
énfasis en que Dios no nos ha abandonado en manos del maligno. En realidad, el reino de
Dios ha invadido este siglo malo; Satanás ha sido vencido. El reino de Dios, en Cristo,
ha creado la iglesia y actúa en el mundo a través de ella para cumplir el propósito divino
de extender su reino. Estamos dentro de una gran contienda, el conflicto de los siglos.
El reino de Dios obra en este mundo por medio del poder del evangelio. “Y será
predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las
naciones; y entonces vendrá el fin” (Mateo 24:14).
Está claro que en Mateo 24:14 existe un mensaje, una misión y un motivo. Pero, ¿cuál
es exactamente ese mensaje? ¿Es el evangelio del reino el mismo que el evangelio de
la salvación? Algunos maestros de la Biblia creen que estos son esencialmente
mensajes diferentes. Este debate ha crecido en virtud de otro más grande, que se
plantea si el reino es presente o futuro. Aunque nosotros no intentaremos examinar
esta pregunta detalladamente, creemos que la discusión puede concluir reconociendo
que el reino es ambas cosas a la vez: presente y futuro. Algunos aspectos de su
cumplimiento están tomando lugar ahora y otros van a tomar su sitio correspondiente
cuando se manifieste la Segunda Venida de Cristo. Si estudiamos el pasaje profético
de Mateo 24 y comparamos con el de la Gran Comisión de Mateo 28:18-20, podemos
notar líneas paralelas que nos ayudarán a relacionarlos. Una versión armonizada de
estos versículos se lee como sigue:
Ungidos por el poder del Espíritu, comenzaron a llevar fielmente el evangelio a los confines
del mundo conocido. Su éxito fue tal que en pocos años, los paganos de Tesalónica los
acusaron de haber perturbado a toda la tierra habitada, con ese mensaje (Hechos 17:6).
¿Cuáles fueron los componentes de este revolucionario mensaje? Vamos otra vez a los
escritos del doctor Ladd El Evangelio del Reino, para buscar una respuesta.
He aquí la descripción bíblica del significado del reino de Cristo, mediante el cual El
logrará sus fines. Este es el reino de Dios en la persona de su hijo Jesucristo, con el
propósito de colocar a sus enemigos debajo de sus pies. “El último enemigo que será
destruido es la muerte”.
Sólo cuando la muerte, el pecado y Satanás sean destruidos los redimidos conocerán
las bendiciones perfectas del reino de Dios.
La palabra “quitar” usada aquí en la traducción no quiere decir suprimir, sino vencer,
anular el poder, poner fuera de acción.
S.M.S Pá gina 69
El mismo verbo griego es usado en 1 Corintios 15:26, “Y el postrer enemigo que será
destruido es la muerte”; aparece también en 1 Corintios 15:24: “Luego el fin, cuando
entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad
y potencia.”
Estas son las buenas nuevas del reino de Dios. ¡Cómo necesitan los hombres
este evangelio. En cualquier parte se encuentran fosas que tragan muertos.
Las lágrimas por la pérdida, por la separación, por la partida, manchan todo
rostro. En cada mesa, tarde o temprano, queda una silla vacía y en cada hogar
un puesto vacante. La muerte es la gran niveladora. Opulencia o pobreza, fama o
anonimato, poder o inutilidad, éxito o fracaso, raza, credo o cultura, las
distinciones humanas nada significan ante el irresistible paso de la guadaña
que a todos derriba. Y en el caso de que e! sepulcro que nos aguarda sea
fabuloso como el Taj Majal, una pirámide monumental, o una tumba olvidada y
sin desyerbar, o las indefinidas profundidades del mar, un hecho predomina: la
muerte impera.
Aparte del evangelio del reino, la muerte es la poderosa conquistadora, ante la cual todos
somos inútiles. Tan sólo podemos agitar los puños en completa impotencia contra el
sepulcro inexorable y silencioso. Pero las buenas nuevas son éstas: la muerte ha sido
vencida, la vida y la inmortalidad han sido traídas a la luz. Una tumba vacía en
Jerusalén es la prueba de ello. Este es el evangelio del reino.
S.M.S Pá gina 70
Pero, hemos descubierto que Cristo ya ha vencido a Satanás. La victoria del reino de
Dios no es solamente futura; un gran triunfo inicial ya ha tenido efecto. Cristo
participó en carne y sangre; se encamó “para destruir por medio de la muerte al que
tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor
de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre” (Hebreos 2:14-15).
La palabra que aquí se traduce como “destruir” es la misma que encontramos en 2
Timoteo 1:10 y en 1 Corintios 15:24 y 26. Cristo ha anulado el poder de la muerte;
también ha invalidado el poder de Satanás. Todavía el diablo ronda de un lado a otro
como león rugiente lanzando persecuciones contra el pueblo de Dios (1 Pedro 5:8); y
se insinúa como un ángel de luz en los círculos religiosos (2 Corintios 11:14). Pero él es
un enemigo vencido. Su poder, su dominio, ha sido roto. Su ruina es segura. Una
victoria, la decisiva, ha sido ganada. Cristo echó fuera demonios, liberó hombres de la
esclavitud de Satanás.
El los sacó de las tinieblas a la luz salvadora del evangelio. Estas son las buenas
nuevas acerca del reino de Dios. Satanás está vencido, y podemos desligamos del
temor demoníaco y del mal satánico, y conocer la gloriosa libertad de los hijos de
Dios.
El evangelio del reino de Dios es el anuncio que Dios ha hecho y que hará. Es la
victoria sobre sus enemigos. Son las buenas nuevas de que Cristo vuelve para destruir
para siempre a sus adversarios. Es el evangelio de la esperanza. También son las
buenas nuevas de lo que Dios ya ha hecho. Él ya ha roto el poder de la muerte, ha
S.M.S Pá gina 71
vencido a Satanás y al gobierno del pecado. El evangelio es una promesa, pero
también una experiencia y una promesa fundada en una experiencia.
Lo que Cristo ha hecho garantiza lo que hará. Este es el evangelio que debemos llevar
al mundo.
S.M.S Pá gina 72
5. Antes de que una persona reconozca a Cristo como Señor, está sometida a la
esclavitud del pecado. ¿Cuáles son “las buenas noticias” concernientes a esa
esclavitud?
El evangelio del reino contiene un mensaje poderoso. Anuncia que Cristo ha vencido a los
enemigos del alma del hombre. La victoria de Cristo significa que ninguno que
reconozca su señorío, necesita permanecer en la esclavitud de la muerte, de Satanás,
o del pecado. Mientras vivamos en la carne aún tendremos dificultades, pero al
permanecer fieles somos asegurados por la victoria ya lograda y esperamos el día
glorioso con las señales del retorno de Cristo, que traerá la destrucción final de todos
los vestigios de opresión satánica.
EL SIGNIFICADO DE LA HISTORIA;
El significado de la historia es un problema que hoy confunde las mentes de muchos
pensadores. No necesitamos recordar que nuestra generación encara una posible
destrucción de tan grandes proporciones, que pocos de nosotros tratamos de
enfrentar mentalmente tan terrible realidad. Ante tal amenaza catastrófica, los
hombres se preguntan como jamás lo han hecho antes: ¿Cuál es el significado de la
historia? ¿Por qué está el hombre sobre la tierra? ¿Adónde va el hombre? ¿Hay alguna
ilación de sentido, de propósito, de destino, que lo llevará a alguna meta? ¿O para repetir
una metáfora, somos simplemente un grupo de títeres que salta sobre el escenario de
la historia, cuyo destino es prender fuego al propio escenario y destruirse ellos
mismos, no dejando tras de sí nada más que un puñado de cenizas y olor a humo?
¿Ha de ser este el fin de la historia humana?
En otro gráfico se interpreta la historia como una serie de ciclos que forman una gran
espiral. Esta describe un movimiento con alzas y bajas. Tiene puntos elevados y
puntos bajos. Pero cada punto que señala una ascensión es más alto que el anterior y
cada punto que denota un descenso no es tan bajo como el precedente. Aun cuando la
espiral tiene alzas y bajas su movimiento general es ascendente. Esta es una
modificación de la doctrina del progreso.
Rudolf Bultmann, considerado en nuestros días como uno de los estudiosos más
distinguidos del Nuevo Testamento, ha dicho lo siguiente: “En la actualidad no
podemos pretender que conocemos el fin y la meta de la historia. Por consiguiente, la
cuestión del significado de la historia se ha convertido en un tema sin sentido.”
Splenger creía que el progreso era imposible y que la historia estaba condenada al
desmejoramiento y la degeneración inevitable. Toynbee ha producido un voluminoso
estudio que pretende encontrar patrones y ciclos de significado en la historia de las
civilizaciones.
Por otro lado, notables estudiosos como Niebuhr, Rust y Piper han escrito importantes
trabajos que buscan una pista para el significado de la historia en la verdad de la
revelación bíblica. Este, sin duda, es un problema profundo y no deseamos echar a un lado
de un plumazo las complejidades del asunto. De todas maneras, es la convicción del autor
que el cabal significado de la historia debe encontrarse en la acción de Dios a través
de ella, tal como ha sido consignado e interpretado en las Escrituras inspiradas.
Si no hay un Dios que maneja el timón de la historia, me siento pesimista. Pero creo
en Dios. Creo que Dios tiene un plan. Creo que Dios ha revelado en Cristo y en su palabra,
el
S.M.S Pá gina 74
propósito suyo en la historia. ¿Cuál es ese propósito? ¿Dónde han de buscarse sus
lineamientos?
Uno viaja por el Cercano Oriente y contempla con admiración las ruinas, testigos
silenciosos de pueblos que una vez fueron poderosos. Todavía quedan macizas columnas
que se elevan apuntando hacia el cielo, mientras por todas partes enormes montones
de peñascos sobre llanuras áridas denuncian escombros acumulados de
civilizaciones que dejaron de ser. La esfinge y las pirámides de Gizeh, los
pilares de Persépolis y las torres de Tebas aún constituyen elocuentes
testimonios de la gloria que brilló en Egipto y en Persia. Todavía puede uno
ascender a la acrópolis de Atenas o pasearse por el foro de
Roma y percibir algo del esplendor y la gloria de las civilizaciones de los siglos
primeros, que en ciertos aspectos, jamás han sido superadas, pero de las cuales hoy
tan sólo quedan ruinas, columnas derrumbadas, estatuas postradas, culturas
destruidas.
¿Cuál es el significado de todo esto? ¿Por qué se levantan y caen las naciones? ¿Hay
algún propósito en ello? ¿O la tierra algún día Se convertirá en un astro muerto, sin
vida, como la Luna?
Llamamos a esto la historia Redentora. Sólo la Biblia, entre todas las literaturas
antiguas, contiene una filosofía de la historia y es una filosofía de redención.
Entonces llegó el día cuando “en la plenitud de los tiempos” apareció en la tierra el
Señor Jesucristo, un judío, hijo de Abraham según la carne. El propósito de Dios para
con Israel fue llevado a su cumplimiento. Esto no quiere decir que Dios haya
terminado con Israel; pero sí que cuando Cristo apareció, el plan redentor de Dios por
medio de Israel alcanzó su objetivo inicial. Hasta ese momento, la clave del significado
divino del propósito de la historia estuvo identificada con Israel como nación. Cuando
hubo acabado su obra redentora de muerte y resurrección, ese propósito divino se
trasladó de Israel, que había rechazado el evangelio, a la iglesia, la comunidad de
judíos y gentiles que lo habían aceptado. Esto está demostrado en lo que dice nuestro
S.M.S Pá gina 75
Señor en Mateo 21:43 dirigiéndose a la nación de Israel: “El reino de Dios será quitado
de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de Él” La iglesia es un “linaje
escogido, real sacerdocio,
nación santa” (1 Pedro 2:9); y es en esta misión actual de la misma, conforme lleva
las buenas nuevas del reino de Dios a todo el mundo, que el propósito redentor de
Dios en la historia está siendo logrado. El cabal significado de la historia desde el
momento de la ascensión de nuestro Señor hasta su venida en gloria se encuentra en
la extensión y la obra del evangelio en el mundo. “Será predicado este evangelio del
reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el
fin.” El propósito divino en los diecinueve siglos desde que nuestro Señor vivió en la
tierra, se encuentra en la historia del evangelio del reino. La ilación que da significado a
estos siglos está tejida con los programas misioneros de la iglesia.
Algún día, cuando entremos a los archivos de los cielos a buscar un libro que exponga
el significado de la historia humana tal como Dios la ve, no sacaremos un libro que
describa “La historia del Occidente” o “El progreso de la civilización”.
Ese libro tendrá por título “La preparación para el evangelio y su extensión entre las
naciones”. Porque es sólo aquí donde se desarrolla el propósito redentor de Dios.
Este es un hecho que confunde. Dios ha encargado a gente como nosotros, pecadores
redimidos, la responsabilidad de llevar a cabo el propósito divino de la historia. ¿Por qué lo
ha hecho de esta manera? ¿No está corriendo el gran riesgo de que su propósito deje
de cumplirse? Ya van más de diecinueve siglos y la meta todavía no ha sido
alcanzada. ¿Por qué no lo hizo Dios por sí mismo? ¿Por qué no manda huestes de
ángeles en quienes puede confiar para que completen la tarea de una vez? ¿Por qué lo
ha encomendado a nosotros? No tratamos de contestar estas preguntas, a excepción
de decir que tal es la voluntad de Dios. He aquí los hechos: Dios nos ha encargado
esta misión y a menos que nosotros la hagamos, no será hecha.
S.M.S Pá gina 76
Permitamos que este versículo que comentamos, (Mateo 24:14), arda en nuestro
corazón. Dios no ha hablado de esto a ningún otro grupo de personas.
S.M.S Pá gina 77
Estas buenas nuevas del reino de Dios deben ser predicadas por la iglesia en todo el
mundo para testimonio a todas las naciones. Este es el programa de Dios. Esto quiere
decir que en el significado final de la civilización moderna y del destino de la historia
humana, tú y yo somos más importantes que las Naciones Unidas. Lo que la iglesia
hace con el evangelio es de mayor influencia, al fin y al cabo, que las decisiones del
Kremlin.
Desde las perspectivas de la eternidad, la misión de la iglesia tiene más peso que el poner
ejércitos en marcha o que las medidas tomadas por las capitales del mundo, porque
es mediante el cumplimiento de esta tarea que ha de realizarse el propósito divino de
la historia. Nada menos que ésta es nuestra misión.
S.M.S Pá gina 78
EL MOTIVO PARA LA MISIÓN;
Finalmente, el texto que comentamos contiene un motivo poderoso: “Entonces vendrá
el fin.” El tema de este capítulo es: ¿Cuándo vendrá el reino? No estoy estableciendo
ninguna fecha. No sé cuando vendrá el fin. Pero sí sé lo siguiente: Cuando la iglesia
haya terminado su tarea de evangelizar el mundo, Cristo vendrá otra vez. La Palabra de
Dios lo dice. ¿Por qué no vino en el año 500 de esta era?
Porque la iglesia no había evangelizado al mundo. ¿Por qué no volvió Cristo en el año
1000? Porque la iglesia no había terminado su tarea de evangelización del mundo entero.
¿Viene Cristo pronto? ¡Sí, pronto l si nosotros, el pueblo de Dios, somos obedientes al
mandato del Señor de llevar el evangelio a toda criatura.
8. Según lo expuesto por Ladd ¿Por qué Cristo no ha retornado aún? Algunos
maestros de la Biblia acusarán a Ladd de ser muy simple en su comentario de Mateo
24:14. No hay duda que existen muchos debates complejos que conducen a diferentes
interpretaciones de este pasaje en particular. Pero nadie puede negar que la
evangelización es la tarea principal de la iglesia. De igual manera es imposible negar
por medio de las Escrituras nuestra responsabilidad de estar participando en ese
trabajo hasta que El vuelva. Si Cristo está tardando su retorno, ello debe ser
motivación suficiente para colaborar en la tarea de evangelización mundial (2 Pedro
3:8-13). Los que aman su venida, deben estar “apresurando” el día a través de su
labor.
Vivimos en una época diabólica. Los poderes de la oscuridad están redoblando sus
esfuerzos contra Cristo y su reino. Satanás conoce que el final se acerca y está
haciendo todo lo posible, dentro de su poder, para destruir el alma de los hombres.
Pero, en medio de esta confusión en aumento, las buenas nuevas del reino siguen
esparciéndose en una forma sin precedentes. El Espíritu de Dios está penetrando en
los lugares más recónditos del imperio de Satanás y las puertas del infierno no pueden
soportar el ataque de la iglesia. El evangelio está siendo llevado a los confines de la
tierra y la iglesia está cumpliendo su comisión.
Estas son las buenas nuevas del reino. Cristo ha vencido la autoridad de satanás. El reino
de Dios ha triunfado sobre el reino del diablo; esta edad impía ha sido derrotada por
el siglo venidero en la persona de Cristo. Toda autoridad es suya ahora El no mostrará
esta autoridad de su gloriosa victoria final hasta que venga otra vez; pero ahora la
autoridad es suya “Id, por tanto, vosotros”. ¿Por qué? Porque toda autoridad, todo
poder es suyo y porque Él está esperando hasta que hayamos terminado nuestra
S.M.S Pá gina 79
tarea. Suyo es el reino, Él reina en los cielos y Él manifiesta su señorío sobre la tierra
dentro de su iglesia y fuera de ella. Cuando hayamos cumplido nuestra misión, El
volverá y establecerá su reino en gloria. A nosotros nos ha dado no sólo esperar su
venida, sino también apresurar el día de Dios (2 Pedro 3:12). Esta es la misión del
evangelio del reino y esta es nuestra misión.
S.M.S Pá gina 80
RESUMEN
Malaquías habló de la venida de Cristo y advirtió a la nación judía acerca de sus falsas
expectativas, relacionadas con este evento. Pero su advertencia no fue tenida en cuenta.
Cristo cumplió su papel en una forma diferente de la que ellos esperaban y fue visto como
un Impostor blasfemo por el liderazgo judío. No tuvieron deseos de “ver” u “oír” y así
crucificaron al Redentor de Israel.
TAREA INTEGRAL
1. Describa el conflicto que existió entre las expectativas de los líderes judíos acerca
de la venida del Mesías y el papel cumplido por Cristo, incluyendo el doble enfoque de
su ministerio terrenal.
2. Escriba una dramatización de una de las situaciones usadas por Cristo para
reformar la actitud de sus discípulos hacia los gentiles.
3. Prepare un bosquejo para una charla breve titulada “El mensaje de liberación del
evangelio”. Asegúrese de reforzar cada punto con las Escrituras.
2. Los discípulos de Cristo no fueron los únicos que necesitaron un cambio en cuanto
a sus actitudes raciales. El egocentrismo cultural (etnocentrismo) es común a todas
las
S.M.S Pá gina 81
civilizaciones. En muchas sociedades existen hoy culturas dominantes que perpetúan
la discriminación social como una forma de proteger su posición. ¿Esto es cierto en la
sociedad en la cual usted vive? ¿Cómo son expresados los prejuicios culturales en su
sociedad? ¿Ha sido esto un estorbo en la propagación del evangelio?
Medite en Gálatas 3:27-29. Ore para que el Señor le dé a Ud. y a su Iglesia una nueva
perspectiva, más amplia, hacia todos los grupos étnicos del mundo.
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4. LA MISION DE LA IGLESIA
“Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones...” (Mateo
28:19)
INTRODUCCION.-
¿Cuál es la voluntad de Dios para mí? Cristianos sinceros se hacen esta pregunta
muchas veces en el curso de sus vidas. La educación, el matrimonio, el ministerio u
otra carrera, son decisiones mayores en las cuales buscamos conocer en forma
particular la voluntad de Dios para nosotros. Las circunstancias, los consejos de
hermanos y un sentimiento de paz son formas de identificar la respuesta. Pero,
nuestra búsqueda de la voluntad de Dios, ¿comienza realmente en el lugar correcto?
¿Podemos, legítimamente, considerar nuestros propios deseos, circunstancias y
necesidades en primer término, y luego procurar la dirección de Dios?
La vida de Cristo nos sugiere que debemos invertir el orden de nuestra búsqueda. El dijo:
“Mi comida es que haga la voluntad del que me envió...” (Juan 4:34). Cristo comenzó
comprendiendo la voluntad de Dios, sus deseos y propósitos. Luego ajustó su vida y
sus acciones en conformidad con esa voluntad.
Su sujeción a la voluntad de Dios fue la fuerza controladora. Cristo no eligió según sus
propios deseos, ni permitió ser influido por circunstancias o expectativas de otros. El
escogió la obediencia a pesar de que ésta provocó el rechazo de los que vino a servir.
El permaneció obediente aun cuando fue tentado por Satanás a tomar una ruta corta
hacia el gobierno del mundo. Y eligió la obediencia inclusive cuando ésta significó el
sufrimiento y una muerte cruel en la cruz.
El día anterior al de su muerte, a la edad de treinta y tres años, Jesucristo pudo decir
confiadamente a su Padre Celestial: “Yo... he acabado la obra que me diste que
hiciese” (Juan 17:4). Sin embargo, si mirásemos las circunstancias que lo
enmarcarían en las horas siguientes sería difícil, desde el punto de vista humano, ver
que Él hubiera logrado cosa alguna. En efecto, Jesucristo estaba a punto de ser
traicionado por uno de sus compañeros de más confianza, y de encarar un humillante
juicio que lo conduciría a su ejecución. El grupo de sus discípulos prontamente sería
esparcido en confusión. Parecía que todo su cuidadoso método de enseñanza y su
paciente entrenamiento estaba por perderse. Pero, no sería lo que el hombre pudiera
medir en sucesos lo que marcaría el triunfo o el fracaso de Cristo. La firmeza de su
obediencia hacia la voluntad del Padre fue lo que hizo de su vida un éxito; aunque
esta obediencia lo condujo, a través de la humillación y de un juicio injusto, hacia una
ruta solitaria en el Gólgota y una muerte de tortura.
S.M.S Pá gina 83
En la agonía de sus últimos momentos en la cruz, a pesar de que los pecados del
mundo habían sido puestos sobre Él y parecía que Dios lo había abandonado, El
continuaba confiando su persona totalmente a la voluntad del Padre: “En tus manos
encomiendo mi espíritu” (Lucas 23:46).
Tres días después, cuando Cristo completo su misión entre los muertos, resucitó
físicamente de la tumba donde fuera colocado. Las nuevas noticias de este fascinante
suceso fueron transmitidas fervorosamente a través de todos los lugares celestiales:
“¡Él ha resucitado! I Cristo ha derrotado a la muerte! ¡El poder de satanás ha sido
roto!
¡El pecado no gobierna más!”
El regocijo del cielo era únicamente comparable con el aturdimiento del infierno. La
cruz, que inicialmente parecía ser una tremenda victoria para el reino de satanás, a
través de la resurrección de Cristo, era tornada de súbito en una humillante derrota.
La antigua profecía de Génesis 3:15: “Esta te herirá en la cabeza y tú le herirás en el
calcañar”, estaba dramáticamente cumplida. ¡Dios hace que aun sus enemigos sirvan
a sus propósitos!
Con esta investidura de toda autoridad en el cielo y en la tierra, e! reino de Cristo fue
inaugurado. La profecía de Mateo 16:18 estaba a punto de ver su dinámico desarrollo:
“Edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.”
Amorosa y pacientemente, Cristo los restauró hacia la comunión con Él mismo y con
los demás. Después les dio instrucciones sencillas. Ellos debían esperar el poder de lo
alto. Luego, serían sus testigos haciendo discípulos a todas las naciones, debiendo
lograr esto a través de la predicación, el bautismo y la enseñanza. Su reino había sido
inaugurado, pero su iglesia debía ser edificada. Estos humildes hombres tendrían una
parte muy significativa en esa edificación.
S.M.S Pá gina 84
CRISTO, LA GRAN COMISIÓN Y SU IGLESIA;
¿Se ha puesto usted a pensar que cuando el Señor, ya victoriosamente resucitado,
daba sus instrucciones finales a los discípulos en Mateo 28, se estaba dirigiendo al
liderazgo de la primera iglesia local del mundo? Cristo había hablado previamente en dos
ocasiones con sus discípulos acerca de su iglesia. En Mateo 16:18, les hizo ver
claramente que la edificación de su iglesia iba a ser el enfoque de su trabajo. Luego,
en Mateo 18 les dio instrucciones referentes a la disciplina de la misma. Pero,
exceptuando estas dos instancias, no hay otra evidencia de que El haya hablado
directamente acerca de la iglesia con sus discípulos antes de su ascensión.
Si observamos la iglesia primitiva, vemos con claridad que Cristo intentó durante todo
el tiempo que sus discípulos fueran los líderes de la primera comunidad de creyentes
que habría de reunirse en su nombre. A la luz de esto, parece extraño que sus
instrucciones finales no tengan ninguna relación con los asuntos del gobierno de la iglesia,
ni con el tipo de edificios que debían ser erigidos o el orden de los servicios, etc., sino
que El habla acerca de ir y hacer discípulos a todas las naciones.
Aunque indudablemente Él se relacionó en forma individual con cada uno de los miembros
de su pequeño grupo, nunca les pidió que funcionaran independientemente los unos de los
otros. Quizá le hubiera sido más fácil, a pesar de sus diferencias, emplear a cada
hombre individualmente según sus características particulares. Pero el gran propósito
de Cristo era el de moldearlos juntos a tal punto que funcionaran como una unidad. Al
hacer esto El demostraba que cada uno debía ofrecer sus dones y talentos para el
beneficio de todo el grupo (Efesios 4). De esta forma, el amor iba a tener su
manifestación práctica y su iglesia sería edificada. Al finalizar su período de
entrenamiento, ellos estaban preparados para funcionar juntos como dirigentes de la
iglesia que iba a nacer en Jerusalén.
Mientras El los entrenaba, estaba a la vez ampliando la visión de los discípulos, de tal
manera que éstos iban comprendiendo el propósito para el cual la iglesia existía.
Jesús les dio una perspectiva hacia todas las naciones. Los desafió a que miraran los
campos “porque ya están blancos para la siega” y les dio a conocer en términos
S.M.S Pá gina 85
ciertos que “el
S.M.S Pá gina 86
campo es el mundo”. Al entrenarlos para trabajar con amor, Él estaba asegurándose
que la iglesia entendiera la base sobre la cual debía funcionar internamente.
Al darles una perspectiva hacia todas las naciones, se aseguraba que la iglesia
comprendiera su propósito en e! mundo.
1. ¿Cuál fue el nuevo mandamiento que Cristo dio a sus discípulos? ¿Cuál debía ser el
resultado del cumplimiento del mismo? (Juan 13:34-35).
S.M.S Pá gina 87
Las palabras proféticas de Cristo en Hechos 1:8, nos proveen de un excelente
bosquejo para entender la dinámica misionera del libro: “Pero recibiréis poder, cuando
haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en
toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.”
3. Vuelva al primer capítulo del Libro de los Hechos y lea desde el versículo 1 hasta el
1. En el versículo 6, vemos a los discípulos preocupados con la misma pregunta que le
habían hecho a Cristo en Mateo 24:3. Teniendo en mente la respuesta del Señor en
Mateo 24, escriba con sus propias palabras la contestación de Hechos 1:7-8.
Con su respuesta, Cristo está recordando a los discípulos que ya les había dado la
Información que necesitaban para hacer lo que Él les había encomendado. Obediencia para
su voluntad revelada era lo que Él esperaba. Ellos simplemente debían hacer como se
les había enseñado. En Hechos 1:4, Él les había dicho que esperaran a ser llenados
por el poder de lo alto. Los encontramos haciendo esto en la transición entre los
capítulos 1 y 2.
4. Lea Hechos 2:1-13. ¿Cuál fue la primera manifestación funcional de la venida del
Espíritu y cómo se relaciona esto con la Gran Comisión?
Con la venida del Espíritu Santo, Dios comienza una nueva era en el derramamiento
de sus bendiciones sobre el hombre. El poder del Espíritu Santo fue primeramente
manifestado en el glorioso cumplimiento de las proféticas palabras del Salmo 67, que
durante siglos fue ofrecido como alabanza de acción de gracias en la fiesta anual de
Pentecostés: “Dios tenga misericordia de nosotros, y nos bendiga... para que sea
conocido en la tierra tu camino, en todas las naciones tu salvación”. Judíos devotos de
cada nación ese día oyeron las buenas noticiasen su propia lengua. Pedro se paró en
medio de ellos y presentó un poderoso y convincente mensaje. Tres mil almas se
arrepintieron y fueron bautizadas. La iglesia de Jerusalén había nacido.
Los próximos capítulos describen algo de las bendiciones y de los problemas que
confronta este expansivo cuerpo de la iglesia. Miles son añadidos a través de!
poderoso testimonio de los creyentes. Pero, su rápido crecimiento conduce a
problemas. Deben ser evidenciados el pecado y la hipocresía, como en el caso de
Ananías y Safira (Hechos 5) y deben resolverse algunos problemas de organización,
como el de reconocimiento de diáconos (Hechos 6). Pero, para cada circunstancia, el
Espíritu proveyó sabiduría y poder.
S.M.S Pá gina 88
No se hace mención de la extensión de la iglesia más allá de Jerusalén hasta el
capítulo 8 de Hechos. Debido al testimonio y a la muerte de Esteban (Hechos 7) y a la
gran persecución contra la iglesia en Jerusalén, los cristianos fueron esparcidos a
través de las regiones de Judea y Samaria. Y por doquiera que fueron predicaron la
Palabra de Dios (Hechos 8). De esta manera, la segunda fase descrita por Cristo en
Hechos 1:8 comenzó a ser cumplida.
En Mateo 16:19, Cristo ofreció a Pedro las llaves del reino. En Hechos 2, vemos a
Pedro utilizando una de las llaves para abrir la puerta del reino a los judíos que se habían
reunido para la fiesta de Pentecostés en Jerusalén.
En Hechos 8, él usa la segunda llave al abrir la puerta del reino a los samaritanos, a
través de la imposición de manos y la concesión del don del Espíritu Santo a estos
“primos” de los judíos. En Hechos 10, usa la tercera llave para abrir la puerta del reino
a los que no eran judíos en manera alguna.
6. Lea Hechos 10:34-48. ¿Por qué fue este suceso más significativo para el desarrollo
de la evangelización mundial que la venida del Espíritu sobre los judíos en el capítulo
2? (Tenga en mente que hasta este punto la iglesia fue considerada una secta judía).
Al llegar al principio de! capítulo lila iglesia está lista para penetrar en la tercera fase
de la profecía de Cristo en Hechos 1:8. En el capítulo 11, Pedro informa a la iglesia de
Jerusalén que Dios también ha dado el don del Espíritu Santo a los gentiles. Aunque la
noticia resultaba bastante difícil de escuchar para muchos de los judíos convertidos,
que aún eran algo etnocéntricos, el hecho fue reconocido: “Entonces, oídas estas
cosas, callaron, y glorificaron a Dios, diciendo: ¡De manera que también a los gentiles
ha dado Dios arrepentimiento para vida” (Hechos 11:18).
Era indudable: cada familia, tribu y nación tenía una puerta abierta para entrar al reino. A
ninguno se le podía negar la ciudadanía del reino en base a su nacionalidad o raza.
Este hecho tuvo un impacto inmediato en Antioquía, la tercera ciudad más grande del
Imperio Romano, donde muchos griegos habían creído en Cristo. Reconociendo la
necesidad de
S.M.S Pá gina 89
colaborar con este trabajo creciente, la iglesia de Jerusalén envió a Bernabé, un
hombre piadoso, lleno de fe y del Espíritu Santo (Hechos 11:24).
Después de ministrar en Antioquía por un tiempo, Bernabé fue a Tarso en busca de Pablo.
Este era un judío fanático y lleno de celo, que había perseguido a la iglesia, pero que
milagrosamente había sido convertido (Hechos 9). Habiéndolo encontrado retornó con él a
Antioquía y ministraron allí juntos. En Antioquía, la iglesia fue reconocida por primera vez
como algo más que una secta judía. Fue esta iglesia gentil la que presentó el
argumento de la circuncisión al Concilio de Jerusalén. En ese histórico evento (Hechos
15), la proposición de que se debían adoptar normas culturales judías para ser
aceptado dentro del reino de Dios, fue removida con bastante éxito. Debido a que esta
iglesia estaba integrada por gentiles, la ciudadanía de Antioquía que la conformaba
surgió con otro nombre. Así, fue allí que a los discípulos se los llamó por primera vez
“cristianos” (Hechos 11:26).
7. ¿Por qué fue de gran importancia para la extensión del evangelio que las prácticas
culturales judías no fueran asociadas con la conversión de la gente en discípulos de
Jesucristo?
8. Lea Hechos 13:1-4. Describa con sus propias palabras cómo sucedió. No hay
muchos detalles acerca de los eventos precedentes a estos cuatro versículos, que
pudieran haber ampliado nuestro conocimiento de la manera como llegaron a ser enviados
Pablo y Bernabé. Pero, es claro que el Espíritu Santo tuvo una participación de mucho
significado en ambas circunstancias: en el llamado de Pablo y de Bernabé para la
tarea misionera (v.2) y en su envío (v.4). Es también importante notar que el llamado
y el envío no se hicieron al margen de la iglesia; por el contrario, aquella fue instrumento
del proceso.
S.M.S Pá gina 91
comunidad y en medio de su propia gente, sino que es el instrumento de Dios en el
envío de mensajeros del evangelio a las personas que están distanciadas
culturalmente o que se encuentran en lugares remotos donde no han oído las buenas
nuevas. Una vez que ellos son enviados, su relación con quien los envía no cesa, ya
que deben responder a la iglesia de cuyo seno salieron, por los trabajos que se les
encomienden. El papel de la iglesia como enviadora y la responsabilidad de los
enviados, así como una comunicación constante entre ambos, son algunos de los
factores de mayor importancia, que merecen la debida consideración en cualquier
obra misionera que se intente.
La última parte del libro de los Hechos se relaciona con el trabajo que el equipo apostólico
de Pablo sobrellevó luego de la comisión inicial en Antioquía. Doquiera que el equipo
fue, predicó la Palabra de Dios, enseñó a los nuevos creyentes y finalmente estableció
ancianos en cada iglesia. A pesar de la persecución, las congregaciones locales que
fueron establecidas, rápidamente aceptaron la responsabilidad de evangelizar en su
propias áreas. El trabajo era tan efectivo, que en la medianía de su carrera misionera,
Pablo podía aseverar confiadamente que el evangelio había sido completamente predicado
a través de toda la región este del Mediterráneo (Romanos 15:19).
EL LLAMADO DE PABLO;
Durante su defensa ante Agripa (Hechos 26), Pablo describe las circunstancias que
rodearon su conversión y su comisión como apóstol. Lea Hechos 26:1 5-19.
S.M.S Pá gina 93
El poseer, a la vez, un profundo sentido de responsabilidad para con su comisión, fue
la fuerza motivadora que estuvo detrás del cumplimiento de su tarea.
LA PREPARACIÓN DE PABLO;
¿Qué hizo de Pablo un misionero tan efectivo? Una mirada a su preparación nos ayudará a
contestar esta pregunta. Si comparamos su comisión con la de otros apóstoles vemos
que en esencia, Cristo pidió a Pablo lo mismo que había pedido a los demás: que fuera su
“testigo”. Pero los otros apóstoles tuvieron las ventajas de un entrenamiento personal
con Cristo y su ejemplo durante tres años. Es así que, en el momento de la conversión,
el Señor dio a Pablo la misión y el entendimiento de la misma. Luego, usó los años
siguientes a fin de prepararlo para la tarea a la cual lo habla llamado. En Damasco,
Jerusalén, Judea, Arabia, Tarso, las áreas rurales de Cilicia y finalmente en Antioquía,
el Señor enseñó y preparó a Pablo para su trabajo en favor de los gentiles.
En primer término, la conversión fomenta un gran deseo de tener comunión con Dios
y con otros creyentes acompañado de un celo ferviente de compartir su testimonio. Al
testificar con ánimo se produce persecución por parte de los no creyentes y a menudo
también rechazo por parte de su familia y aun de otros cristianos. Como consecuencia
de ese trato se inicia un período de retiro durante el cual el nuevo creyente aprende a
reconocer su completa dependencia de Dios. En esta circunstancia un fervoroso deseo
de tener comunión íntima con el Espíritu Santo lo lleva a un estudio reflexivo de las
Escrituras y a la oración. Finalmente, se le presenta la oportunidad de servicio bajo el
liderazgo de personas con más experiencia seguida del surgimiento de su propio
ministerio y llamado.
No estamos sugiriendo que esta es “una fórmula precisa” para producir grandes
hombres de Dios. El usa las circunstancias que rodean a cada creyente para producir
su madurez. Pero es de mucha ayuda observar que el proceso de madurez de un
creyente para un ministerio efectivo lleva tiempo, y a menudo está acompañado de
pruebas y experiencias duras. La conversión y el llamado misionero de Pablo fueron
extraordinarios y tuvo el mejor entrenamiento bíblico que se podía conseguir en su
época. Pero aun así, Dios tomó bastante tiempo a fin de madurarlo para e! ministerio
y el liderazgo.
S.M.S Pá gina 94
Quizás Pablo estaba reflexionando en su propia experiencia cuando escribía a Timoteo
aconsejándole “no impongas con ligereza las manos a ninguno” (1 Timoteo 5:22).
Ciertamente, el proceso por el cual Dios está llevando a la madurez a un creyente
debe ser muy evidente antes de asignarle el papel de líder en el ministerio cristiano.
Pablo los usó en su ministerio y los mismos serán de mucha utilidad para nosotros si
los entendemos y los aplicamos a nuestros propios esfuerzos evangelísticos. Vea
Hechos 26:18 y estudie cada una de las frases detenidamente:
“Para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la
potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de
pecados y herencia entre los santificados.”
Abrirles sus ojos: presentar el evangelio de tal manera que la gente lo pueda entender
y relacionar con sus propias necesidades. Convertirlos: persuadirlos al arrepentimiento
para que reciban el poder de Dios para la salvación. Hacerles recibir: explicarles la vida de
fe y asegurarles su herencia entre los santificados.
Esta semi autonomía hizo que el equipo tuviera su propio liderazgo y estructura. El
liderazgo del equipo original estaba compuesto por Bernabé y Pablo. Un poco antes de
la segunda jornada misionera, estos dos apóstoles se separaron por falta de acuerdo
sobre la cuestión de llevar a Juan Marcos consigo. Este había salido con ellos en el
primer viaje misionero pero pronto los había abandonado. Bernabé quería llevarlo de
nuevo, pero Pablo no estaba conforme con esa decisión (Hechos 15:36-41). Después
de esto el liderazgo del equipo misionero de Pablo fue compartido con Silas.
Durante la segunda jornada, otros se unieron al equipo misionero. En Listra Pablo reclutó
a un piadoso creyente llamado Timoteo, y se cree que Lucas se unió a ellos en Troas.
S.M.S Pá gina 95
Por doquiera que fueron atrajeron a convertidos que se mostraron deseosos de unirse
al equipo misionero. El libro de los Hechos y las epístolas de Pablo hacen mención de
estos colaboradores en la tarea. Estos hombres y mujeres fueron instrumentos en el
éxito de la obra misionera: no solamente resultaron representantes de las personas
que en cada lugar fueron discipuladas y formadas para ocupar posiciones de liderazgo
en sus propios pueblos, sino que además, fueron creyentes activos en los cuales Pablo
pudo confiar, dejándolos encargados de las iglesias jóvenes para que fas ayudaran y
animaran en su desarrollo.
Sin estos otros miembros del equipo sería muy dudoso que los esfuerzos misioneros
de Pablo hubieran tenido tanto éxito. De esta manera, Dios reunió un grupo de individuos
de distintas nacionalidades y culturas, pero con el mismo propósito en cuanto a la gran
obra de evangelización y el establecimiento de iglesias. No todos fueron oradores ni
evangelistas; pero todos tuvieron un papel clave en el esfuerzo misionero. Veamos,
por ejemplo, a Aquila y Priscila, dos creyentes que Pablo conoció en Corinto y que se
dedicaban conjuntamente a la profesión de fabricantes de tiendas (Hechos 18).
Cuando Pablo llegó a Corinto, luego de dejara Timoteo y a Silas en Macedonia,
aquéllos lo recibieron en su hogar y le ofrecieron trabajo. Sin dudase desarrolló una
profunda relación entre Pablo y esta pareja, porque cuando llegó el tiempo de su
partida ellos lo acompañaron por el resto de su jornada misionera. Cuando Pablo
arribó a Efeso los dejó allí mientras él regresaba a Antioquía. La presencia de Aquila y
Priscila en esa ciudad facilitó que el apóstol siguiera viajando confiado, ya que el trabajo
continuó y se desarrolló bajo la dirección de ellos.
mundo.
Las epístolas de Pablo hacen referencia a muchos otros creyentes que también se
identificaron íntimamente con su tarea misionera. Cada uno de ellos tuvo una parte
importante en el rápido establecimiento de la iglesia en toda la región del Este
Mediterráneo. Fue mediante la colaboración y la participación de cada uno de estos
individuos que el trabajo pudo continuar con gran eficacia.
S.M.S Pá gina 96
El éxito de Pablo fue por cierto el éxito de todos estos creyentes del primer siglo y en
particular el de aquéllos que formaron el núcleo del equipo misionero.
5. Lea Romanos 15:14-25. De este pasaje, especialmente del versículo 20, ¿Cuál diría
Ud. que es la primera distinción que existe entre la meta de Pablo y otros testimonios
cristianos en cuanto a la evangelización?
Pablo siempre tenía su mira más allá de los confines de la extensión del evangelio. Él
no estaba dispuesto a olvidar, en los lugares donde estaba trabajando, las
oportunidades para llegar a las regiones más lejanas. Pero cuando una iglesia
evangelizadora había sido establecida, se dirigía al próximo límite. El poder dinámico
del Espíritu Santo y esa motivación compulsiva de llevar el evangelio a las regiones
más allá de las fronteras, lo habilitaron para tener un ministerio efectivo de largo
alcance.
Esta visión puesta en los lugares “de más allá” no es fácil de perpetuar. Por su propia
naturaleza, el trabajo de nutrir espiritualmente a los creyentes es difícil y puede
consumir todo el tiempo disponible. Al estar entretenidos en las continuas necesidades
que surgen del establecimiento de una iglesia es factible que oscurezcamos la visión
por las regiones distantes. Pablo, sin embargo, mantuvo esa visión. Él estaba convencido
que el Espíritu Santo mismo enseñaría a los que habían creído en Cristo y les Ayudaría
a madurar espiritualmente. Así, después de un período razonable dedicado al
fortalecimiento y al discipulado de los individuos de una ciudad,
S.M.S Pá gina 97
La única solución para esta situación es asegurar que las iglesias y los misioneros
desarrollen una visión fresca por las regiones remotas, y la mantengan. No todas las
iglesias son capaces de enviar personas a los lugares más lejanos del globo, pero Dios no
nos juzga por lo que no podemos hacer. El espera que cumplamos con nuestra
responsabilidad en el contexto de nuestras posibilidades. De esta manera, cuando una
nueva iglesia es formada, es heredera de la misma responsabilidad dentro del radio de su
potencial.
C. EL OBJETIVO DE LA MISION:
Hasta este punto del presente capítulo, hemos visto el papel decisivo de la iglesia en
el cumplimiento de la Gran Comisión de Cristo. Pero, ¿Cuál es el objetivo específico de
fa obra misionera? Algunos piensan que la tarea se ha cumplido cuando se termina de
predicar en un lugar. Pero el objetivo no es predicar. Hay otras preguntas que se
tienen que contestar: ¿Cuál será el producto final? Y ¿cómo sabremos que fa
evangelización ya se ha realizado? El siguiente extracto nos ayudará a contestar
algunas de estas preguntas.
LEVANTANDO IGLESIAS
Arthur F. Glasser
El movimiento cristiano requiere algo más que individuos fuertes y comprometidos con la
obra. Los creyentes necesitan reunirse en comunidades de fe. La tarea misionera será
incompleta si se la abandona antes de que una iglesia esté establecida.
Nuestro Señor no reveló este ministerio adicional sino hasta después de Pentecostés.
Aun entonces, solamente fue manifestado en forma gradual por el Espíritu. Por su
mención de bautizar “... en el nombre de! Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” en la
Gran Comisión, Él había insinuado eso, pero sin dar mayores detalles. Era necesario
que los discípulos tuvieran antes la experiencia y el conocimiento personal de la gran
transformación efectuada en ellos en el día de Pentecostés por medio del Espíritu
Santo. Hasta el día en que el Espíritu bajó sobre ellos, bautizándolos “en un solo
cuerpo”, llevándolos a una unión vital y mística con Cristo y haciéndolos miembros de su
iglesia (la cual es su cuerpo), el bautismo en agua que El habla ordenado, carecía de
su completo significado; las verdades espirituales que representaba no se habían
logrado aún. Dicho bautismo en el Espíritu Santo que había sido prometido con
frecuencia antes de Pentecostés (por Juan el Bautista en Mateo 3:11 y por Jesús en
Hechos 1:5, etc.), fue consumado en aquel día (Hechos 2:1-4) y se lo describió
posteriormente en el Nuevo Testamento como un hecho histórico del pasado (1
Corintios 12:13).
Era cosa natural para ellos considerar la probabilidad de que Dios deseaba que
continuaran con ese mismo modelo. Este consistía en una función cuádruple ya que debía
ser una reunión para la adoración, una familia para la comunión, un organismo para
un alcance evangelístico vigoroso y una escuela para la preparación de discípulos.
Tomando la iglesia de Corinto como un ejemplo, uno puede observar que la congregación
local desarrolló cuanto menos, tres tipos diferentes de reuniones: Una con fines de
instrucción, completada con la oración y la exhortación; otra con el fin de adoración y
agradecimiento, que comenzaba con una comida de confraternidad y que terminaba con la
celebración de la Cena del Señor; y la tercera, una especie de reunión congregacional
para llevar a cabo los negocios de la iglesia local.
El plan de Dios para la evangelización mundial involucra a la iglesia local. A menos que se
establezcan congregaciones locales bien fundadas en cada centro de población que
haya sido evangelizado, no existe ningún método satisfactorio para conservar los
esfuerzos evangelísticos.
Sin las iglesias locales, los nuevos convertidos no pueden ser preparados
adecuadamente, ya que esta preparación incluye el trabajo en grupos y la participación en
la adoración conjunta, así como el caminar solo con Dios. Sin el ministerio variado y
extensivo de una iglesia con mente espiritual, es difícil enseñar a los recién
convertidos para que descarguen su responsabilidad bajo la mano de Dios y para que
participen en el esfuerzo evangelístico. De hecho, es casi imposible evangelizar almas
nuevas y prepararlas, sin el funcionamiento saludable de la congregación local.
S.M.S Pá gina 99
Solamente a través del establecimiento y la operación de las iglesias locales
diseminadas por todos los centros de población, integradas en parte a la cultura de
cada zona e independientes de todo control y apoyo externo, puede una zona
originalmente designada como “campo misionero” perder dicha distinción. Los “campos
misioneros” son áreas donde no existen iglesias. La tragedia de todo esto es que,
después de más de 1.900 años de cristianismo, todavía hay muchos sitios oscuros en
la Tierra, dónde no se encuentra ninguna congregación que testifique de la fe
verdadera.
1. La Iglesia del Nuevo Testamento siguió el patrón de la sinagoga judía. ¿Cuál era “la
cuádruple función” de ese patrón?
2. ¿Cuáles son las tres actividades esenciales que deben desarrollarse para que la
obra misionera continúe? Y ¿cuál de estas tres representa el objetivo final?
3. ¿Por qué la obra misionera está incompleta si se le pone fin antes de establecer
iglesias?
La mayoría de los eruditos de la Biblia están de acuerdo con el doctor Glasser en que
el establecimiento de iglesias es el objetivo principal de la obra misionera. Pero, ¿qué
es la iglesia? El término “iglesia” está comúnmente asociado con un edificio o quizás
con la organización que perpetúa las funciones religiosas y los servicios. Los edificios y
las organizaciones estructurales pueden ser necesarios, pero la iglesia es mucho más
que eso. En el siguiente extracto se presenta a la iglesia desde una perspectiva
bíblica.
LA PERSPECTIVA BIBLICA
Howard A. Snyder
La Biblia dice que la iglesia es nada menos que el cuerpo de Cristo. Es la novia de
Cristo (Apocalipsis 21:9), el rebaño de Dios (1 Pedro 5:2), el templo vivo del Espíritu
Santo (Efesios 2:21-22). Casi todas las descripciones de la iglesia, hacen énfasis en
una relación real y esencial de amor con Cristo. Lo anterior subraya el papel clave de la
iglesia en el plan de Dios y nos viene a recordar que Cristo la amó tanto que “se
entregó a sí mismo por ella” (Efesios 5:25). Si la iglesia es el cuerpo de Cristo, el
medio de acción de la cabeza en el mundo, entonces es una parte indispensable del
evangelio y la eclesiología es inseparable de la soteriología. Por lo tanto, el adoptar una
actitud anti eclesiástica, sería como querer deshacer el evangelio mismo y a la vez
La iglesia es el pueblo de Dios que Él ha estado formando y a través del cual se ha estado
manifestando en el transcurso de la historia. En dicho sentido, la iglesia tiene raíces
que se remontan al Antiguo Testamento, aun hasta la Caída. Su misión se extiende
hacia el futuro, hasta lo que resta de la historia y aun hasta la eternidad. Dicha línea
horizontal es la dimensión histórica. La dimensión cósmica nos recuerda que nuestro
mundo de tiempo y espacio, forma parte de un universo espiritual realmente mucho
más amplio donde reina Dios. La iglesia es el cuerpo dado a Cristo, el Salvador y
Conquistador. Dios ha decidido colocar a la iglesia con Cristo en el mismo centro de su
plan, para reconciliar al mundo consigo mismo (Efesios 1:20-23).
Las descripciones bíblicas del cuerpo de Cristo, novia de Cristo, o viña del Señor, etc.,
nos dan la idea básica de la iglesia. Cualquier definición contemporánea deberá estar
en concordancia con dichas descripciones o modelos. Pero estas son metáforas y no
definiciones. Creo que la definición más bíblica es: “la iglesia es la comunidad del pueblo
de Dios”. Los dos elementos claves aquí son que la iglesia es un pueblo, una nueva
raza o humanidad y es una comunidad o confraternidad, la “koinonía” del Espíritu Santo.
En el siguiente extracto Howard Snyder nos describe con más profundidad el concepto de
la Iglesia como comunidad.
Aquí la descripción del cuerpo asume un significado adicional, que incluye tanto el
hecho de ser una comunidad como el de ser un pueblo. El concepto de ser un pueblo
se encuentra firmemente fundado en el Antiguo Testamento y subraya el hecho
objetivo de Dios, que actúa a través de la historia para llamar y preparar a un “linaje
escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios” (1 Pedro 2:9;
compárese con Éxodo 19:5-6). La palabra griega que aquí se traduce “pueblo” es
“laos”, de donde proviene el término “laicado”. Esto nos recuerda que toda la iglesia
es un laicado, un pueblo. Aquí el énfasis está en la universalidad de la iglesia, el
pueblo de Dios expandido por todo el mundo en cientos de denominaciones,
movimientos y otras estructuras.
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Es el conjunto mundial de la multitud de hombres y mujeres que, a través de todas
las épocas, han sido reconciliados con Dios por medio de Jesucristo. Este hecho
proclama el movimiento de Dios en la historia para constituir un pueblo peregrino y
está especialmente relacionado con el concepto del pacto. Vista en la perspectiva
cósmico- histórica, la iglesia es el Pueblo de Dios.
Por otro lado, la iglesia es una comunidad o confraternidad, una “koinonía”. Dicho
concepto se encuentra más claro en el Nuevo Testamento y proviene directamente de
la experiencia del Pentecostés. Si la calidad de pueblo subraya la continuidad del plan
de Dios del Antiguo al Nuevo Testamento, la de comunidad se refiere al “nuevo pacto”,
“vino nuevo”, “la nueva cosa” que Dios hizo en la resurrección de Jesucristo y en el
bautismo del Espíritu Santo en Pentecostés. El énfasis aquí se hace en la cualidad de
ser una iglesia local, en su intensa e interactiva vida común. Vista como un organismo
carismático, la iglesia es la comunidad del Espíritu Santo.
Una vez que el equipo misionero se ha introducido con el evangelio en una cultura
específica o en una comunidad, es esta nueva expresión cultural o geográfica la que
se encarga de llevar a cabo la evangelización de su propia gente. No sólo debe evangelizar
a su grupo sino que, en comunidades cercanas donde la iglesia aún no esté
establecida, debe fundar Iglesias “hijas”. Estas “hijas” tienen igualmente la
responsabilidad de evangelizar a los suyos y a la vez, establecer otras “hijas” en
pueblos ¡inalcanzados. La cadena sigue a través de la evangelización local, el
establecimiento de iglesias en lugares cercanos y el envío de equipos misioneros que
crucen las fronteras culturales y geográficas que rodean a la gente aun no alcanzada.
De esta manera, Cristo está edificando su iglesia hasta lo último de la tierra.
LA IGLESIA Y SU DEBER;
Desde el primer siglo, siempre ha habido en las iglesias gente que argumenta que la Gran
Comisión sencillamente se aplicó a los discípulos de Cristo y que la iglesia no tiene que
identificarse con esa perspectiva. Pero esta posición está directamente en contra de la
voluntad de Dios revelada a su pueblo. Al asegurar que tos dirigentes de la iglesia
primitiva comprendieran su propósito y su mandato, Cristo también estaba
asegurando que ese mismo propósito y mandato quedaría en la iglesia a través de los
siglos.
Como depositaria del evangelio, la iglesia tiene un serio deber que cumplir. Los que niegan
este deber, con su falta de obediencia a su claro mandato, están negando a su Señor.
7. En el versículo 14, ¿Quién piensa Ud. que es “el hombre que está a punto de irse
lejos”, quiénes son “sus siervos” y qué representan “sus bienes” confiados a ellos?
8. En el versículo 15, ¿Qué criterio usó el amo al repartir talentos entre sus siervos?
9. ¿Qué esperaba el amo que hicieran sus siervos con los talentos?
10. A su regreso, ¿Qué criterio usó el amo para juzgar a los dos primeros siervos?
A los que reconocen a Cristo y su soberanía se les ha confiado la preciosa posesión del
evangelio. Además, Cristo siempre ha otorgado dones a sus discípulos, para que
funcionen en conjunto a fin de glorificarle y edificar su iglesia. Es esta iglesia, en sus
muchas y variadas expresiones, la que debe llevar a cabo el gran trabajo de la
evangelización del mundo.
Dios le ha otorgado dones según su capacidad. Sea grande o pequeña, el juicio que le
corresponda depende de que haya invertido o no esos dones en la ganancia de almas para
Cristo.
Algunas iglesias pueden tener solamente los recursos y la habilidad para hacer
discípulos en su propia localidad y cercanías; otras pueden estar dispuestas a
multiplicarse a sí mismas en las partes más remotas del globo o entre los que están
culturalmente distantes. Pero cada una necesita evaluar sus propios recursos,
otorgados por Dios, para invertirlos en la propagación del reino y con habilidad también
dada por Dios, cumplir su propia responsabilidad en obediencia a la expresa voluntad
divina.
Durante sus últimos días en la tierra, Cristo fijó con claridad en sus discípulos el
enfoque de la voluntad de Dios de redimir a la humanidad. Él comisionó a estos primeros
líderes de la iglesia para hacer discípulos en todas las naciones. Y al hacer esto El pasó
esta gran responsabilidad y privilegio a su iglesia entera.
TAREA INTEGRAL
1. Describa el papel completo que la iglesia debe tener en el cumplimiento de la Gran
Comisión de Cristo y relate esto según cómo cumpla con ese cometido la iglesia local
de la cual usted es miembro.
2. Escriba un ensayo corto en el cual explique por qué los esfuerzos misioneros de
Pablo fueron tan efectivos.
2. A menudo, las iglesias más antiguas malogran su visión del evangelismo y tienden
a perder vitalidad en el proceso. Esto puede ser frustrante para aquellos miembros
que tienen un deseo sincero de ver a la iglesia moverse por el evangelismo. ¿Cuál es
la condición de su congregación local al respecto?
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Si existe en ella falta de visión, ¿qué puede hacer Ud. acerca de esto? o ¿Cómo puede
establecer esa visión si aún no existe allí? Deje que Dios lo use para fortalecer el
compromiso de su iglesia con la evangelización del mundo. Escriba sus pensamientos
en su diario.
INTRODUCCION.-
En los primeros cuatro capítulos de este estudio, consideramos la misión de Dios y su
propósito a través del Antiguo y Nuevo Testamento.
Cristo mismo predijo que el reino iba a crecer de una manera “escondida” (Mateo 13:31-
33), y a través de los siglos así ha sucedido. Inclusive hoy día, mucha de la vitalidad
del cristianismo está oculta en una forma inadvertida para el mundo. Si nosotros
deseamos ver el trabajo de Dios en todas las épocas necesitaremos mirar más allá de
lo que es evidente en la historia política. También tendremos que remover algunos de
nuestros prejuicios protestantes para ver cómo El usó a algunos creyentes que
estaban asociados con la iglesia romana. Para ayudarnos en esa tarea el doctor Ralph
Winter, notable misionólogo, ilustra la excitante historia de la expansión del
cristianismo a través de los siglos.
Comienza con el Génesis, cubriendo los períodos que ya hemos estudiado. Este repaso
rápido nos mostrará el escenario en el cual transcurrirán las próximas cinco épocas,
las cuales serán de particular interés para nosotros.
Aun lo que ha quedado de! pasado lejano está lleno de evidencias de un raro mal
penetrante, que grotescamente ha distorsionado el potencia! del hombre. Todo esto
es insólito porque, aparentemente, ninguna otra especie viviente trata a lo que es
suyo con odio tan maligno y mortal. Los cráneos más antiguos dan mudo testimonio de
que fueron partidos y tostados para que sus contenidos fueran utilizados como
alimento de otros seres humanos. No nos sorprende, por lo tanto, encontrar que la
explicación para esta situación tan extraña provenga de los registros antiguos más
detallados, documentos que son respetados tanto por las tradiciones judías como por
las cristianas y musulmanas, cuyos seguidores forman más de la mitad de la población
mundial. Dichos documentos, que los judíos conocen como la “Tora”, los cristianos
como “los libros de la Ley” y los musulmanes como “Taurat”, no solamente explican la
fuente extraña de esa maldad, sino que denuncian un contra ataque y describen su
realización a través de muchos siglos.
Para ser específicos, los primeros once capítulos del libro de Génesis constituyen una
introducción incisiva a todo el problema. Dichas páginas describen tres cosas:
Es claramente evidente, que dicho contra ataque no espera la aparición del personaje
central en el climax de la historia. Parece que hubiera cinco épocas identificables antes
de la aparición de Cristo; pero el propósito del presente artículo es principalmente el
de describir las cinco épocas posteriores a su “visitación”, con el fin de que éstas
puedan ser vistas como partes de un solo período de diez. Haremos una pausa para
dar unas cuantas claves a fin de entender las cinco primeras, de una duración
aproximada de cuatrocientos años cada una.
En cada una de las épocas, vemos el interés activo de Dios en hacer que se cumpla su
misión con la completa cooperación de su pueblo escogido o sin ella. Por eso, cuando
Jesús aparece es una “visita” incriminatoria. El vino a los suyos, pero los suyos no lo
recibieron. Es bien acogido en Nazaret, hasta que hace mención del deseo que Dios
tiene de bendecir a los gentiles. Entonces estalla allí una furia homicida que descubre
el hecho de que su pueblo escogido, para recibir y comunicar bendiciones (Éxodo
19:5-6; Salmos 67; Isaías 49:6), se ha apartado groseramente de dicho propósito.
Existió realmente una corriente de estudiantes fanáticos de la Biblia que cruzaron
“mar y tierra para hacer un prosélito” (Mateo 23:15). Pero su esfuerzo no se hacía
tanto para ser de bendición a otras naciones, como para apoyar y proteger al pueblo
de Israel. No se aseguraban de que sus convertidos se circuncidasen de corazón
(Jeremías 9:24-26; Romanos 2:29).
A medida que vamos hacia el período siguiente de dos mil años, vemos que en éste, Dios,
en base a la intervención de su Hijo, se asegura que las demás naciones sean igualmente
bendecidas y “llamadas a ser” bendición a todas las familias de la tierra. Para éstas,
“a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará” (Lucas 12:48). Ahora el reino
contra ataca en el campo de los armenios, romanos, celtas, galos, anglos, sajones,
germanos y posteriormente aun de aquellos despiadados piratas que fueran los vikingos.
Todos habían de ser invadidos, civilizados y subyugados por el poder del evangelio y se
esperaba que compartieran sus bendiciones con otros.
Pero las cinco.épocas siguientes no son tan diferentes de las cinco primeras.
Aquellos que han sido bendecidos, no parecen estar muy dispuestos a compartir
dichas bendiciones. Los celtas fueron la única nación del primer milenio que dio una
respuesta positiva a la tarea misionera. Como veremos, al igual que en el Antiguo
Testamento, la llegada de las bendiciones trae consigo una seria responsabilidad, que se
vuelve peligrosa si no se cumple. Y vemos repetidamente, de parte de Dios, el uso
total de sus cuatro mecanismos misioneros.
En sus conquistas, Roma había envuelto cuando menos una civilización mucho más
avanzada que la suya, la griega. De ésta, muchos maestros y artesanos altamente
calificados fueron llevados como esclavos a las ciudades principales del imperio para
que enseñaran el idioma griego. Esta lengua era entendida desde Inglaterra hasta
Palestina.
¿De qué otra forma pudieron haberse propagado con tanta rapidez los cuatro
evangelios y unas cuantas cartas del apóstol Pablo, causando tanto impacto entre
tantos grupos étnicos y en tan corto período de tiempo?
Jesús vino, vivió por treinta y tres años sobre la tierra, confrontó a una nación
misionera tan descarriada, fue crucificado y sepultado, resucitó al tercer día, hizo
énfasis en la misma Comisión a todos aquellos que respondieron y ascendió de nuevo al
1. ¿Cuál ha sido la responsabilidad común a todos los que han disfrutado de la bendición
de Dios a través de los siglos?
2. Explique lo descrito por el doctor Winter en “Jesús no vino a dar la Gran Comisión,
sino a quitarla”.
En estas breves descripciones de cada período, note cuáles fueron los mecanismos
principales aplicados para la expansión durante cada época.
En el período I, Roma fue alcanzada pero no propagó el evangelio a los bárbaros, celtas y
godos. Como castigo, los godos invadieron Roma y derribaron toda la parte occidental del
imperio.
En el período II, los godos se agregaron y por corto tiempo establecieron también un
nuevo Imperio Romano “Santo”. Pero tampoco propagaron en forma efectiva el evangelio
hacia las partes del norte.
En el período III, nuevamente como castigo, los vikingos invadieron las tierras de los
celtas y bárbaros evangelizados, convirtiéndose luego al cristianismo durante el proceso.
En el período IV, Europa, unida por primera vez mediante la fe cristiana, alcanzó a los
sarracenos en forma de una falsa misión y apuntó aún más hacia el Oriente durante el
tiempo del gran fracaso de las cruzadas.
En el período V, Europa alcanzó aun hasta los confines de la tierra. En este período la
evangelización estuvo a la orden del día, pero lo hizo mezclada con diferentes
motivaciones; los intereses comerciales y espirituales fueron tanto una plaga como
una bendición.
3. Del estudio del bosquejo anterior, ¿Cuál ha sido la manera principal por la cual el
cristianismo se extendió más allá de sus fronteras durante las primeras cuatro épocas
mencionadas?
Período I
Repentinamente, fue transformado por Cristo. Vio que la fe de los judíos se cumplía en
El y por tanto, no requería la vestidura judaica, sino que podía ser cubierta tanto por
las costumbres y la lengua de los griegos, como por las de los semitas. En esta batalla
tan decisiva también debería aclararse una vez más, que cualquiera podría ser
cristiano, transformado íntegramente por el Cristo viviente, ya fuera judío, griego, bárbaro
o escita; siervo o libre, hombre o mujer. Los griegos no tenían que convertirse en judíos,
pasar por el rito de la circuncisión, aceptar el calendario judío de celebraciones o
festividades, ni tampoco guardar las costumbres dietéticas de ellos, de la misma forma
que una mujer no tenía que convertirse en hombre para ser aceptable delante de Dios.
Pablo basó su trabajo en el principio bíblico radical (que sigue siendo aceptable para
muchos judíos en la actualidad) según el cual lo que cuenta es la circuncisión del
corazón (Jeremías 9). Los nuevos creyentes de una cultura diferente no tenían que
hablar el idioma, usar la ropa o seguir las costumbres de la iglesia que los
evangelizaba. Esto significaba para los griegos que los detalles culturales de la ley
judía no poseían ya ninguna relevancia.
Por lo tanto, para los judíos, Pablo continuaba estando “bajo la ley de Moisés”, pero
para aquellos que no conocían la ley mosaica, él predicaba la “ley de Cristo” la cual
podía cumplirse dinámica y auténticamente en sus circunstancias particulares.
Mientras que, en la opinión de algunos, Pablo parecía estar “sin la ley”, él sostenía que
para Dios no andaba sin ella. Y ciertamente, en relación con el propósito básico de la
Ley de Moisés, los creyentes de la iglesia griega desarrollaron inmediatamente un
equivalente funcional en sus propios términos culturales, y se apegaron igualmente al
Antiguo Testamento.
Podemos recibir la impresión de que las misiones durante este período beneficiaron a muy
pocos mediante un esfuerzo organizado y deliberado. Pero, aparentemente, Pablo trabajó
dentro de la estructura de un “equipo misionero”, la cual adoptó de los fariseos.
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La congregación de Antioquía, que patrocinaba a Pablo, tomó positivamente una
responsabilidad definida; pero más que enviarlo podemos decir que lo despidieron. Que
nadie suponga que todo nuevo cristiano de aquellos días abría su Biblia en la Gran
Comisión y que con un alto sentido de responsabilidad dedicaba su vida a dicho objetivo.
Existen buenas bases para suponer, por ejemplo, que la fe cristiana se propagó en
muchas áreas mediante el mecanismo del “ir involuntario”, tan sólo porque los
cristianos eran dispersados por las persecuciones. Bien sabemos que los cristianos
arios en su huida tuvieron mucho que ver en la conversión de los godos. También
sabemos acerca de Ulfilas y Patricio, cuyos respectivos esfuerzos misioneros tuvieron
lugar a partir del incidente de ser llevados cautivos. Además, podemos suponer
razonablemente que el cristianismo siguió las rutas comerciales del Imperio Romano y
sabemos que existió una relación y una correspondencia íntima entre los cristianos de
Galia y los de Asia Menor. Sin embargo, debemos confrontar el hecho de que los
primeros cristianos del Imperio Romano (al igual que los de hoy), rara vez tenían tanto el
deseo como la capacidad de dar pasos prácticos y concienzudos para cumplir la Gran
Comisión. En vista de los resultados sorprendentes de estas primeras décadas
podemos, sin embargo, estar aún más sorprendidos por el innato poder del evangelio.
Una posibilidad intrigante del traspaso natural del evangelio dentro de una unidad social
determinada, es el caso de los celtas. Los estudios históricos nos aclaran que el
hecho por el cual la provincia de Galacia, en el Asia Menor, recibía tal nombre era
porque había sido fundada por Galatoi, oriundo de Europa Occidental.
En ella, en el siglo IV aún se hablaba su lengua céltica original, así como el griego de
esa parte del imperio romano. Ya sea que los gálatas del tiempo de Pablo hayan sido
exclusivamente comerciantes judíos que vivían en Galacia o celtas originales de
Galatoi, atraídos por las sinagogas como “temerosos de Dios”, notamos que la epístola
de Pablo a los Gálatas los previene contra cualquiera que los haya estado
persuadiendo sobre el adoptar puramente las costumbres externas de los judíos,
confundiendo dichas costumbres con el cristianismo esencial.
Una cuestión de gran interés misionero, era el hecho de que la predicación de Pablo había
dado en el centro de una vena cultural de la comunidad céltica, la cual muy pronto
podía incluir a amigos, parientes y contactos comerciales, alcanzando así una gran
distancia hacia el Occidente. De tal forma, vemos que los esfuerzos de Pablo en
Galacia pueden damos una clave de la temprana y sorprendente penetración del
evangelio en las principales áreas célticas de Europa, que comprendían la franja que
cruza la parte sur, atravesando Galicia en España, Bretaña en Francia y llegando hasta
las regiones del norte y del occidente de las Islas Británicas.
Por lo tanto, es el poder del mismo movimiento lo que ayuda en parte a explicar el motivo
por el cual tan trascendental decisión de tolerar al cristianismo, lo llevó casi
inevitablemente (50 años más tarde) a convertirse en la religión oficial del Imperio.
No mucho después de levantarse la cortina sobre el cristianismo como una religión
tolerada oficialmente, la cabeza de la comunidad cristiana en Roma se convirtió, en
forma sorprendente, en el hombre más fuerte y confiable que existiera. ¿Por qué otra
razón dejaría Constantino su palacio (el famoso palacio Lateranense), cuando cambió la
sede del gobierno a Constantinopla, al pueblo de la comunidad cristiana como su
“capital” en Roma? No obstante, como simple dato histórico, es cierto que para el año
375 D.C., el cristianismo se había convertido en la religión oficial del Imperio. Por
algo, claro está, no podría haber existido como otra simple clase de judaísmo
tolerado, ya que tenía una atracción mucho mayor. Si se hubiese tratado de un simple
culto étnico, no hubiera podido ser candidato para la religión oficial de más
importancia para nosotros que la promulgación del cristianismo como religión oficial,
es la cuestión de que el cristianismo romano occidental no realizó ningún esfuerzo
especial para llevar a cabo la Gran Comisión en dicho período. Esto no ocurrió porque los
S.M.S Pá gina 119
romanos no estuvieran conscientes del vasto campo misionero al norte.
4. ¿Cuál fue “el principio bíblico radical’ de Pablo, cuya aplicación contribuyó
significativamente para la aceptación eventual del cristianismo como la religión oficial
de Roma?
5. De acuerdo con Winter, ¿cuál es la cosa más importante que debemos recordar
con respecto a la cristianización de Roma?
Período II
Nos quedamos perplejos cuando reflexionamos acerca de todo lo que fue logrado
mediante el compartimiento informal y casi inconsciente, de las bendiciones del evangelio.
¡Cuánto mejor hubiera sido para los romanos si durante el breve período de tolerancia
oficial del cristianismo (310-410), antes de la primera invasión, hubieran realizado
esfuerzos constructivos de enérgico celo misionero
Aun un cristianismo tan superficial evitó que los bárbaros ignoraran por completo la
civilización, lo cual harían los vikingos en el tercer período. Quizás un cristianismo más
firme hubiera evitado el colapso total de la estructura del gobierno del Imperio Romano en
Occidente. En la actualidad, por ejemplo, la capacidad de mantener un gobierno
estable en los nuevos estados africanos depende mucho del grado de cristianización
del pueblo, tanto en conocimiento como en moralidad.
En los últimos veinte altos, han adoptado, de manera extensa y profunda, una clase de fe
superficial que consta de varios ingredientes distintivamente cristianos, a pesar de la
grave distorsión de dichos elementos en el ambiente comunista. De la misma forma
en que una pequeña “dosis” de fe cristiana esforzó a los bárbaros en contra de Roma,
así también los chinos de la actualidad son asombrosamente más peligrosos, debido al
efecto depurador, integrador y galvanizador sobre la filosofía comunista y a la estructura
celular que claramente derivan de Occidente, y específicamente y de diferentes
maneras, de las tradiciones cristianas mismas.
El resultado inmediato fue que en la misma Roma aparecieron por lo menos dos
“denominaciones”, una llamada Aria y la otra Atanasia. También en el panorama se
encontraba la “iglesia” céltica, la cual era más bien una serie de puestos misioneros
que una denominación compuesta por iglesias locales. Aun menos parecida a una
iglesia, existía una organización conocida como de los Benedictinos, surgida
posteriormente para competir con los celtas en el establecimiento de puestos
misioneros en toda Europa.
Tanto los protestantes como los católicos modernos deben hacer una pausa en este
punto. El problema para entender estos extraños (y frecuentemente mal entendidos)
instrumentos de evangelización, no es tanto nuestra ignorancia sobre lo que los
monjes hicieron, sino el prejuicio que se ha desarrollado contra ellos, a raíz de la
conducta objetable de los monjes que vivieron casi mil años después. Es totalmente
injusto que juzguemos el trabajo de un evangelista viajero, como Colombo o
Bonifacio, por el estancamiento de los ricos agustinos del tiempo de Lutero, aunque
ciertamente debemos perdonar a éste por tener dichos pensamientos.
Es indiscutible que las características principales de esta “gente de Jesús” del segundo
período, ya se trate de peregrinos célticos o de sus pares en las comunas
benedictinas, es el hecho de que todos ellos amaban la Biblia y recorrían cantando
todo el libro de los Salmos cada semana, como una rutina disciplinaria, y que fueron ellos
De hecho, la Europa bárbara fue ganada más por el testimonio y el trabajo de los
convertidos celtas y anglosajones, que por los esfuerzos de los misioneros
provenientes de Italia o Galia. Tal hecho iba a pasar de forma decisiva sobre la
aparente tendencia constante de poder en Europa Occidental, hacia la Europa del
Norte.
Hacia el final del segundo período, o al final de cada uno, se producía un florecimiento del
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cristianismo dentro de los nuevos ambientes culturales.
Aunque sea difícil de creer, se necesitaron maestros irlandeses para enseñar el latín
en Roma, a pesar de que esta lengua nunca había sido nativa en Irlanda. Así de
tremenda había sido la destrucción de la civilización del Imperio Romano, causada por las
invasiones tribales.
Período Ill
“Los nórdicos no cesan de matar y llevar en cautividad a los cristianos, de destruir las
iglesias y de quemar los pueblos. Por doquier no se ve otra cosa que cuerpos muertos,
tanto de clérigos como laicos, nobles y gente común, mujeres y niños. No existe
ningún camino o lugar en que la tierra no esté cubierta de cuerpos. Vivimos en
aflicción y angustia ante el espectáculo de la destrucción de gente cristiana.”
Una vez más, cuando los cristianos no hacían nada por alcanzarlos, los pueblos
paganos vinieron a donde ellos se encontraban. Y nuevamente, el poder fenomenal del
cristianismo se manifestó; los conquistadores fueron conquistados por la fe de sus
cautivos. Generalmente fueron los monjes, vendidos como esclavos, o las jóvenes
cristianas, forzadas a ser las esposas o concubinas de estos salvajes, los que
gradualmente se ganaron a esta gente del norte. A los ojos de Dios, la redención de
ellos debe haber sido más importante que la horripilante tragedia que dicha nueva
invasión de violencia bárbara trajo sobre su pueblo, al que tanto amaba. Después de
todo, ¿No había dado a su propio Hijo para redimirlos?
También debemos admitir que los vikingos no hubieran sido atraídos a las iglesias ni a los
monasterios, a no ser porque estos centros de piedad cristiana habían sucumbido
notablemente al lujo. El cambio del patrón irlandés al monasticismo benedictino fue
un mejoramiento en muchos sentidos, pero aparentemente proporcionó mayores
posibilidades para el desarrollo de la opulencia y el brillo no cristiano, lo cual atrajo los
ojos codiciosos de los nórdicos. Por lo tanto, otro efecto secundario y benéfico de las
invasiones, fue el refinamiento y la depuración indirecta del movimiento cristiano. Aun
antes de que aparecieran los vikingos, Benito de Aniane inspiró una especie de
reforma aquí y allá. Para el año 910, en Cluny, se había comenzado a dar un paso
trascendental hacia adelante.
El más grande obispo de Roma del primer milenio, Gregorio I, fue producto de una
comunidad benedictina. De la misma forma, en el segundo milenio, Hildebrand fue
producto de la reforma de Cluny. Sus sucesores en la reforma fueron apoyados
grandemente por el avivamiento de los cistercienses, el cual fue aun más allá. Trabajando
detrás de la escena por muchos años para promover la reforma en toda la iglesia,
finalmente se convirtió en el papa Gregorio VII por un período relativamente corto.
Pero su celo reformador preparó la escena para Inocencio III, quien ejerció aun más poder
(y a pesar de todo, poder para bien) que cualquier otro papa anterior. Gregorio VII había
dado un paso decisivo hacia el objetivo de arrancar a la iglesia del control secular.
Esta fue la cuesti6n sobre “investidura del laicado”. Él fue quien hizo que Enrique IV
esperara tres días en la nieve, en Knossis. Inocencio III no continuó únicamente con
las reformas de Gregorio, sino que cuenta también con la distinción de ser el papa que
autorizó la primera de toda una serie de órdenes misioneras: la de los frailes.
Nuestro primer período terminó con un Imperio Romano levemente cristiano y con un
emperador medianamente cristiano, Constantino. Nuestro segundo período terminó
con una reconstitución de dicho imperio bajo un bárbaro cristianizado, Carlomagno, quien
fue devota y vigorosamente cristiano.
Período IV
A pesar de que las cruzadas tenían muchos matices de contenido político (con
frecuencia eran un medio unificador de gobiernos tambaleantes), es obvio que no se
hubieran llevado a cabo sin el vigoroso respaldo de los líderes cristianos. No se trataba
solamente de un derramamiento de sangre sin precedentes para los mismos europeos
y de una herida salvaje para los pueblos musulmanes (herida que aun hoy no ha sanado),
sino también de un golpe mortal para la causa de la unidad cristiana en Oriente y
Occidente, así como para la unidad cultural de Europa Oriental.
“El solo pensamiento en ti, Jesús”, Bernardo de Clairvaux, quien organizó la Primera
Cruzada. En todo el transcurso de las cruzadas sobresalen dos franciscanos: Francisco
de Asís y Raimundo Lulio. Ellos son los únicos cuya visión, dentro de la voluntad de
Dios, les permite comprender que la sustitución de las hermosas palabras del
evangelio por la guerra y la violencia, no es el medio para extender las bendiciones de
Dios dadas a Abraham y a sus hijos de fe. En este punto, debemos hacer una pausa
para reflexionar sobre los hechos acaecidos a través de los distintos períodos. Puede
ser que no tengamos éxito, pero trataremos de ver las cosas desde el punto de vista
de Dios, pisando con cuidado y cautela. Sabemos, por ejemplo, que al final del primer
período, después de tres siglos de dificultades y persecución, cuando apenas las cosas
comenzaban a verse bien, aparecieron los invasores, logrando una continuación del caos y
la catástrofe y nos preguntamos: ¿por qué? Este es, por otra parte, el período que
puede llamarse del “Renacimiento constantiniano”, en parte bueno y en parte no tan
bueno. Es en este período cuando los cristianos empiezan a dedicarse a traducir la
Biblia al latín y a ponerse elocuentes en el debate teológico, cuando Eusebio,
historiador oficial del gobierno, edita una colección masiva de escritos cristianos
antiguos, cuando los heresiarcas son echados fuera del Imperio (transformándose
renuentemente en los únicos misioneros a los godos), cuando Roma se convierte
oficialmente al cristianismo entonces, repentinamente, Dios baja la cortina. Es el
tiempo en que un nuevo racimo de grupos de gente debe ser confrontado con las
promesas, bendiciones y responsabilidades de la expansión del reino de Cristo.
Similarmente, al final del segundo período, después de tres siglos de caos durante los
cuales las incontenibles hordas de godos fueron finalmente cristianizadas y civilizadas;
cuando la Biblia y su conocimiento se difundió como nunca antes; cuando se establecieron
los principales centros bíblicos misioneros por parte de los cristianos célticos y sus
aprendices anglosajones; cuando en el Renacimiento carolingio, miles de escuelas públicas
dirigidas por cristianos trataron de alfabetizar al pueblo bíblica y masivamente;
cuando Carlomagno aun se atrevió a atacar el uso endémico del alcohol; cuando los
grandes teólogos se ocuparon en asuntos políticos y religiosos y el Venerable Bede se
convirtió en el Eusebio de dicho período (y verdaderamente, Carlomagno y Bede eran
mucho más cristianos que Constantino y Eusebio), una vez más, aparecieron
invasores, caos y catástrofes. ¿Por qué? Es también extrañamente similar el final del
tercer período. Solamente pasaron dos siglos y medio hasta que los vikingos
capitularan ante “el contra ataque del evangelio”.
Quizás sea que Europa no escuchó lo suficiente a los santos frailes; en realidad no
fueron los frailes quienes hicieron mal, sino los oidores quienes no respondieron. El juicio
de Dios sobre Europa, entonces, fue para quitarles el evangelio, para quitarles a los
frailes y su mensaje. Aunque a nosotros nos parezca que el juicio caía sobre los
mensajeros, en vez de hacerlo sobre los oidores, ¿No es ésta también la impresión
que recibimos del Nuevo Testamento? Jesús mismo vino a los suyos, “y los suyos no
le recibieron” (Juan 1:11); y Cristo, en vez del pueblo, fue quien caminó a la cruz. El
juicio de Dios con frecuencia puede consistir en la remoción del mensajero.
Los frailes y los verdaderos líderes espirituales fueron especialmente azotados por
dicha plaga. Ellos fueron los únicos que permanecieron para atender a los enfermos y
sepultar a los muertos. Europa se encontraba absolutamente en ruinas. ¿El resultado?
En un momento determinado hubo hasta tres papas, el elemento humanista se
convirtió en amenaza humanística, el caos entre los campesinos (basado con mucha
frecuencia en la justicia y aun justificado por la misma Biblia), degeneró en orgías y
excesos de violencia. la pobreza, la confusión lo prolongado de tal situación llevó al
surgimiento de la mayor reforma nunca vista.
Una vez más, al final de este período, ocurrió un florecimiento. La imprenta entró en
escena, los europeos finalmente salieron de su “cul de sac” (callejón sin salida) y enviaron
sus naves a buscar el comercio y la subyugación y a llevar las bendiciones espirituales
hasta los confines de la tierra.
Los protestantes piensan con frecuencia que la Reforma fue una reacción legítima
contra los males de una burocracia cristiana monstruosa, que se encontraba hundida
en la corrupción. Pero debe admitirse que la Reforma no fue sólo una reacción contra
la decadencia del movimiento cristiano. Esta gran descentralización del cristianismo fue,
en muchos sentidos, el resultado de una creciente vitalidad, la cual, desconocida para
la mayoría de los protestantes, fue tan evidente en el retomo al estudio de la Biblia, la
aparición de una nueva forma de vida y la predicación evangélica en Italia, España
y Francia, como lo fue en Moravia, Alemania e Inglaterra.
En la Reforma, el evangelio finalmente tuvo éxito por permitir a los cristianos ser
alemanes y no sólo permitir a los alemanes ser cristianos romanos.
Sin embargo, a pesar del hecho de que los protestantes ganaron terreno en lo político
y en gran proporción, a la vez, en el poder para formular de nuevo su propia tradición
cristiana, ni siquiera discutieron la cuestión de lograr un alcance misionero. Así, este
período terminó con una Europa Romana que se expandió tanto política cómo
religiosamente a través de los siete mares. Aunque no compartido por los
protestantes, por lo menos por dos siglos, siguió luego un movimiento mundial de
alcances sin precedentes en los anales de la humanidad, durante el cual hubo una
presencia cristiana misionera que puede ser considerada como la mayor que jamás
haya habido.
2. Según el doctor Winter, ¿Por qué permitió Dios las invasiones y las catástrofes que
repetidas veces enmarcaron al cristianismo, aun cuando parecía que estaba entrando
en un período de estabilidad?
Es poco probable que el espectáculo actual, de un mundo occidental que ostenta las
normas de la moralidad cristiana en forma más obvia que nunca antes, disuada a otros de
abrazar la fe en tierras no cristianas.
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Es más posible que los no occidentales sean confundidos por la disociación del tesoro
de los ideales cristianos en un mundo occidental que, hasta esta época, ha sido su
principal patrocinador. Cuando los asiáticos acusan a las naciones occidentales de
inmoralidad en la guerra, lo que están haciendo es apelar a los valores cristianos y no,
por cierto, a los valores de su propio pasado pagano. En ese sentido el cristianismo ya
ha conquistado al mundo. Como un ejemplo, la tan larga tradición china en sus formas
de tortura tan sutiles, ya no es motivo de respeto ni de gloria en China ni en otros
lugares, al menos no en los círculos públicos.
Pero dicho cambio mundial no ha sucedido en forma súbita. Aun en el presente, el mínimo
de los logros de la moralidad en el mundo cristiano en el nivel más leve, ha sido
obtenido solamente con el costo del sacrificio de un gran esfuerzo misionero (durante
los cuatro siglos del quinto período), obras que han sido mucho más poderosas y
deliberadas que nunca antes en 2.000 años. La primera mitad de este quinto período
(1600-1800), fue casi exclusivamente una demostración del accionar de los romanos.
Para 1800, el esfuerzo misionero romano había sido obligado a declinar debido a la
reducción de los jesuitas, al efecto combinado de la Revolución Francesa y al caos
subsecuente producido por el corte de las raíces económicas europeas sobre las
misiones católicas.
Sin embargo, el año 1800 marca el despertar de los protestantes luego de dos siglos y
medio de inactividad, o tal vez de un sueño total, en relación con el alcance misionero
a través del mundo. Ya para ese tiempo, los protestantes empezaron a equiparse con
estructuras misioneras comparables a las órdenes católicas y a recuperar el terreno
perdido. Los esfuerzos misioneros protestantes de esta época, aún más que las
misiones católicas, son los que lograron el establecimiento en todo el mundo de
sistemas gubernamentales democráticos, así como también de escuelas, hospitales,
universidades y la implantación de los cimientos políticos de nuevas naciones; hechos
estos no anunciados, desapercibidos u olvidados en la actualidad por la mayoría, con
excepción de los bien informados.
Correctamente entendido, los misioneros protestantes junto con sus pares romanos,
pueden considerarse como los motores principales de la tremenda y creciente energía del
Tercer Mundo en la actualidad. Tomemos a China por ejemplo, dos de sus grandes líderes,
Sun Yat Sen y Chiang Kai-Shek, eran cristianos.
Si la matriz occidental fuera .a fallar o titubear así como la marea es revertida por la
nueva fuerza, en su periferia parcialmente evangelizada (al igual que en el patrón de
los primeros períodos), sólo podremos referirnos al comentario de Dawson sobre la
devastación ejercida por los vikingos y decir que ésta no será una “victoria para el
paganismo”. La caída de occidente se deberá en parte al decaimiento espiritual, al
poder pagano del mundo no occidental alentado y reforzado por su primer contacto
con la fe cristiana. Podría llegar como un castigo demasiado drástico para un mundo
occidental que siempre ha gastado más en cosméticos que en misiones al extranjero, y
últimamente diez veces más. Desde un punto de vista secular y hasta nacionalista, los
próximos años podrían representar un período bastante oscuro para el mundo
occidental, en el cual la esperanza y las aspiraciones normales de un pueblo cristiano
para su propio país, pueden encontrar bases muy endebles para un verdadero
S.M.S Pá gina 136
optimismo.
En relación con las tendencias demográficas mundiales, hay algo que ya podemos calcular
y es que para el año 2000 los occidentales constituirán menos de la mitad del
porcentaje de la población (8%) de lo que fueron en 1900 (18%). Esto es algo que se
ve como inevitable. Pero ciertamente, a partir de las experiencias del pasado, no
podemos ser tan pesimistas. Más allá de la agonía de Roma estaba el ganarse a los
bárbaros. Más allá de la agonía de los bárbaros estaba el ganarse a los vikingos. Más
allá de la agonía del mundo occidental sólo podemos orar para que se gane a los “dos mil
millones” que no han recibido aún el mensaje del evangelio. Y sólo podemos saber que
no existen bases en el pasado o en el presente, para suponer que las cosas están
fuera del control del Dios Viviente. Si nosotros, los occidentales, insistimos en guardar
nuestras bendiciones en vez de compartirlas, entonces, al igual que otras naciones,
tendremos que perderlas para que el resto del mundo las reciba. Dios no ha cambiado su
plan en los últimos cuatro mil años. Pero es mejor no perder nuestros talentos, sino
usarlos sin reservas, para que podamos “ser bendición a todas las familias de la
tierra”.
Esa es la única forma en que podemos continuar recibiendo las bendiciones de Dios.
La expansión del reino no se va a detener por nosotros: “Y será predicado este
evangelio en todo el mundo, para testimonio a las naciones; y entonces vendrá el fin”
(Mateo 24:14).
LA PRIMERA ÉPOCA:
Antes de sus treinta años de edad, el joven William Carey, se metió en dificultades
cuando empezó a tomar la Gran Comisión seriamente. Cuando tuvo la oportunidad de
dirigirse a un grupo de ministros, los retó a que dieran una razón por la cual la Gran
Comisión no se aplicaba a ellos y éstos lo reprendieron diciendo:
“Cuando Dios quiera ganarse a los paganos, lo hará sin tu ayuda o la nuestra.”
Después de eso ya no pudo volver a abordar el tema, así que, pacientemente, escribió
su análisis, “Una encuesta sobre la obligación de los cristianos de usar los medios para
la conversión de los paganos”.
El pequeño libro que resultó de su análisis convenció a varios de sus amigos para que
abrieran una pequeña agencia misionera, los “medios” de los cuales él había hablado.
La estructura era débil y endeble, sólo le proporcionaba el mínimo apoyo necesario
para ir a la India. Sin embargo, el impacto de su ejemplo se reflejó en el mundo de habla
inglesa y su libro se convirtió en la Carta Magna del movimiento misionero protestante.
William Carey no era el primer misionero protestante. Con anterioridad, los moravos
habían enviado gente a Groenlandia, América y África. Su libro, en combinación con el
despertar evangélico, originó una visión y transformó vidas a ambos lados del
Atlántico. La respuesta fue casi inmediata: una segunda sociedad misionera fue
fundada en Londres, dos en Escocia, una en Holanda y luego, una más en Inglaterra.
Para ese entonces, casi todos habían llegado a la conclusión de que Carey tenía razón
cuando insistía en que los esfuerzos organizados en forma de sociedades misioneras,
eran esenciales para el éxito de esta tarea.
En los Estados Unidos, cinco estudiantes universitarios fueron movidos por el libro de
Carey y se reunieron a orar para que Dios diera dirección a sus vidas. De esta reunión
de oración, tan privada, conocida posteriormente como la “Reunión de Oración
Haystack”, resultó el “medio” americano: el Consejo Americano de Comisionados para
Misiones al Extranjero. Y aún más: sus integrantes iniciaron el movimiento misionero
estudiantil que se convirtió en el ejemplo y fue pionero de otros movimientos similares
hasta nuestros días.
De hecho, durante los veinticinco años siguientes al viaje de Carey a la India, se formaron
una docena de agencias misioneras a ambos lados del Atlántico. Así la primera época
de misiones protestantes tuvo un buen comienzo. Sin embargo, desde el punto de vista de
la realidad, las misiones de esa primera época eran tan sólo una pequeña operación
en comparación con las principales preocupaciones de los europeos y americanos de
aquel tiempo. La idea de que deberíamos organizarnos para enviar misioneros no llegó
fácilmente, pero con posterioridad se convirtió en un concepto aceptado.
Una segunda nota brillante durante esta primera época, es el desarrollo de una alta
calidad de penetración en la estrategia misionera. El movimiento tuvo varios grandes
misionólogos. En relación con la estructura básica, entendieron claramente el valor
que tenía el dejar que la organización misionera tuviera vida propia. Así, hemos leído
que la Sociedad Misionera de Londres experimentó un éxito inigualado y sin
precedentes, “debido parcialmente a la libertad de supervisión eclesiástica y a la
formación de un número equilibrado de ministros y laicos.” Con respecto a la
estructura de campo, podemos tomar una nota de Henry Venn, quien estaba
relacionado con los famosos evangélicos de Clapham y era hijo de un fundador de la
Sociedad Misionera de la Iglesia. Con excepción de algunos términos obsoletos, uno
de sus más famosos párrafos parece extrañamente moderno:
“En lo que se refiere al supremo propósito de una misión, vista desde su resultado
eclesiástico, para ser el fundamento de una iglesia local bajo pastores locales, con un
sistema autosuficiente, deberá tenerse en mente que el avance de la misión depende
principalmente de la preparación y colocación de pastores locales; y que, como ha
sido gratamente expresado, la eutanasia de una misión ocurre cuando un misionero,
rodeado de congregaciones bien preparadas, bajo pastores locales, es capaz de
renunciar y dejar todo trabajo pastoral en sus manos y gradualmente delegar su
superintendencia sobre los mismos pastores, hasta que cese insensiblemente. De esta
forma, la misión pasa a manos de una comunidad cristiana establecida.
ETAPA I: PIONERA
Aunque la obra de la primera época fue lenta y dolorosa, llevó frutos positivos. La serie de
etapas ya conocidas evolucionó desde cuando no había ni una iglesia, en la etapa pionera,
pasando por una iglesia niña en la etapa paternal, hasta la iglesia madura ya en las
etapas de sociedad y participación.
1. ¿Cuál fue la nota más brillante de la primera época, que menciona Winter?
2. Describa las cuatro etapas del desarrollo de las nuevas iglesias tal como fueron
reconocidas por los misionólogos de la primera época.
LA PRIMERA ÉPOCA; Fue de misiones protestantes fue significativa, ya que logró que
la iglesia protestante de Europa y Norteamérica, despertara a su responsabilidad en la
evangelización del mundo. El descubrimiento de las agencias misioneras como un
medio para lograrlo demostró ser uno de los aspectos más importantes de ese
despertar. Una nueva Misionología ayudó a definir la tarea y posibilité que las nuevas
agencias misioneras fueran más efectivas.
Uno de los motivos por el cual la segunda época tuvo un comienzo bastante lento, fue
porque mucha gente estaba confusa. Para ese entonces ya existían muchas misiones,
¿para qué eran necesarias más? Sin embargo, tal como decía Taylor, todas las que
existían estaban confinadas a las tierras costeras de África y Asia o a las islas del
Pacifico. La gente preguntaba: “¿Para qué ir al interior cuando todavía no se ha
terminado la obra en las costas?”
No estoy tan seguro de que dicho paralelo sea cierto en la actualidad, pero la segunda
época aparentemente no sólo necesitaba una nueva visión, sino también muchas
organizaciones nuevas. Taylor, además de iniciar una misión pionera inglesa, fue a
Escandinavia y al continente europeo, para retar a la gente a que fundara nuevas
agencias misioneras. Como resultado, ya sea directo o indirecto, más de cuarenta
agencias misioneras nuevas se formaron para componer las misiones sostenidas
solamente por la fe, conocidas, con mucha razón, como misiones pioneras, tal como lo
indican los nombres de la mayoría de ellas: Misión al Interior de China, Misión al
Interior de Sudán, Misión al Interior de África, Misión de los Campos no
Evangelizados, Unión Misionera de las Regiones Lejanas.
Al igual que en la etapa inicial de la primera época, cuando las cosas empezaron a
moverse, Dios hizo que se suscitara un movimiento estudiantil. Este fue mucho más
masivo que cualquier otro anterior, el “Movimiento Estudiantil de Voluntarios para las
Misiones al Extranjero”, la organización misionera independiente más poderosa de toda la
historia. En los años comprendidos entre 1880 y 1890, había solamente la trigésima
séptima parte de los estudiantes universitarios que existen en la actualidad, pero el
Movimiento Estudiantil de Voluntarios para las Misiones al Extranjero reunió a más de
cien mil jóvenes que entregaron sus vidas a las misiones. Veinte mil de ellos fueron
Sin embargo, a medida que los nuevos estudiantes universitarios emergieron en la escena
más allá del mar, no siempre comprendieron como era que los misioneros más viejos,
de la primera época, pudieron entregar la responsabilidad a los líderes locales
provenientes de los estratos menos educados de la sociedad.
En ese momento, los misioneros de la primera época eran sólo una minoría, y el
conocimiento que habían adquirido a través de su experiencia era superado por la mayoría
de los nuevos reclutas universitarios. Por ello, en las primeras etapas de la segunda
época, los nuevos misioneros en vez de ir a otros lugares, algunas veces asumían la
responsabilidad de liderazgo de las iglesias existentes, relegando a los misioneros de
la primera época y a los líderes locales, que habían sido forjados a través de mucho
esfuerzo. En algunos casos, tal situación ocasionó un retroceso en la estrategia
misionera. No obstante, para 1925 el movimiento misionero más grande de la historia
estaba en todo su apogeo. Para entonces, los misioneros de la segunda época habían
aprendido finalmente las lecciones básicas que en un principio ignoraban, produciendo un
resultado increíble: el establecimiento de iglesias en mil nuevos lugares,
principalmente en el “interior”. Para 1940, la realidad de las “iglesias jóvenes”
alrededor del mundo era aclamada ampliamente como el “nuevo factor de nuestro
tiempo”. La fuerza de dichas iglesias hizo que, tanto los misioneros como los líderes
locales, supusieran que todos los otros lugares podían ser simplemente barridos por el
evangelismo ordinario de las demás iglesias que se encontraban alrededor del mundo.
Más y más gente se preguntaba si de hecho los misioneros eran tan necesarios como
se suponía. Una vez más, al igual que en 1865, parecía lógico que aquellos regresaran
a sus casas desde muchas partes del mundo.
Los hechos, sin embargo, no eran así de simples. Casi inadvertida para la mayoría, se
había iniciado otra era misionera.
4. ¿Cuál fue el error que los nuevos misioneros de la segunda época cometieron?
LA TERCERA ÉPOCA; Esta tercera época fue iniciada por dos jóvenes del Movimiento
Estudiantil de Voluntarios: Cameron Townsend y Donald Mc Gavran. Cameron Townsend
tenía tanta prisa por llegar al campo misionero, que ni siquiera terminó sus estudios
universitarios. Fue a Guatemala como misionero de la segunda época, edificando sobre el
trabajo realizado en el pasado. En ese país, al igual que en los demás campos, había
mucho que hacer por los misioneros que trabajaban con las iglesias locales
establecidas. Pero Townsend notó pronto que la mayoría de la población de
Guatemala no hablaba español A medida que iba de pueblo en pueblo, tratando de
distribuir literatura de las Escrituras en español, se daba cuenta que el evangelio en este
idioma jamás alcanzaría al pueblo de Guatemala. Se convenció aun más cuando un
indio le dijo: “Si tu Dios es tan inteligente, ¿por qué no puede hablar nuestro
dialecto?” Townsend tenía apenas veintitrés años de edad cuando comenzó a moverse
en esta nueva perspectiva.
Una vez que se penetra en esas etnias, aprovechando bien la brecha misionera a lo
largo de las líneas de grupos, se establece también el estratégico “puente de Dios”
que conduce a ellos. El corolario de esta verdad es el hecho de que hasta que no se
constituye dicha brecha, el evangelismo ordinario y la fundación de iglesias no pueden
llevarse acabo. Mc Gavran no encontró una misión nueva, Townsend lo hizo en la
medida en que las misiones existentes fallaron al no responder adecuadamente ante
el reto de las tribus. Los esfuerzos activos de Mc Gavran y sus escritos, fortalecieron
tanto el movimiento del crecimiento de la iglesia como el de las misiones pioneras; uno
dedicado a la expansión dentro de los grupos que ya habían sido alcanzados, el otro
aplicado a los esfuerzos deliberados hacia los restantes, aún no evangelizados.
Townsend y Mc Gavran, al igual que sus antecesores Carey y Taylor, atrajeron muy
poca atención durante casi veinte años. Sin embargo, para la década del cincuenta
ambos contaban con muchos simpatizantes. En 1980, cuarenta y seis años después
de 1934, se realizó una conferencia similar ala de 1910, enfocada precisamente hacia
los grupos olvidados en los cuales estos dos hombres hacían énfasis.
De la misma forma como sucedió en las etapas iniciales de las dos primeras épocas, la
tercera época produjo la creación de varias agencias misioneras. Los nombres de
ellas, como la Misión Nuevas Tribus, hacen referencia a este reciente énfasis; los de
otras, como la Fraternidad de Grabaciones Evangélicas y Misiones Aéreas, aluden a la
tecnología moderna que es necesaria para alcanzar a dichos pueblos tribales y a otros
pueblos lejanos del mundo. Algunas agencias misioneras de la segunda época, como
la Unión Misionera a las Regiones Lejanas, nunca han dejado de dar importancia a la
cuestión de las fronteras y se han dedicado a aumentar su personal para penetrar aun
más en los grupos de gente ignorados en el pasado.
El crecimiento del cristianismo como una fuerza universal durante los últimos
diecinueve siglos, ha sido verdaderamente admirable. Desde un principio no muy
prometedor, con unos pocos discípulos, ha llegado a ser un movimiento mundial que
ahora abarca casi toda el área geográfica de la tierra.
En los últimos cuatro siglos, ha sido esparcido a ¡os confines de la tierra. Pero la tarea
aún no está terminada. Aún permanecen millares de grupos aislados detrás de muros
culturales para los cuales el evangelio todavía está escondido. Se necesitará un
despertar mundial de la iglesia para terminar la tarea. Se aproxima el día en que las
iglesias jóvenes de África, Asia y América latina, van a unirse con ¡as iglesias de
Norteamérica y Europa, en el gran esfuerzo final para discipular a las naciones que no han
sido evangelizadas.
TAREA INTEGRAL
1. Explique lo expresado por Winter respecto a que la historia es “un drama singular y
coherente”. ¿Cuál es el tema de este drama? ¿Quiénes son los principales personajes?
¿Cuántos actos tiene este drama?
2. Dibuje un gráfico con las diez épocas de la historia misionera. Nombre cada época,
el tiempo que abarca y su expansión. Luego ilustre cada período con un símbolo que
Ud. haya creado o una descripción que lo caracterice. Use su imaginación.
3. Prepare una charla corta titulada “¡Comparte tus bendiciones o piérdelas!” Ilustre su
charla con las Escrituras y la historia. Textos que Ud. posiblemente quiera usar: Mateo
21:42-44; Marcos 4:21-25; Lucas 19:11-27; Romanos 11.