El gato y el ratón
Había una vez en un bosque, dos amigos muy unidos pero que resultaba
inusual verlos jugar juntos. Todos los animalitos, cada vez que los veían, se
quedaban espiando esa relación tan rara y linda a la vez. ¿Saben por qué
era tan extraño verlos tan unidos? Uno era un gato y el otro un ratón, y
aunque parezca una idea descabellada, ellos se llevaban mejor que con
cualquiera, sus diferencias los hacían unirse más y el pacto de compartir las
comidas era lo más gracioso de esa amistad…
El ratón le había prometido al gato que si él no se lo comía, le
compartiría su sabroso queso. Un día de verano decidieron ir a jugar al
aire libre, pero antes de eso, pensaron en hacer un picnic y sentados en
el centro de una hermosa arboleda compartieron todo el queso del
ratón. Los árboles alrededor de ellos movían sus hojas por el viento que
atenuaba tanto calor. De repente el gato recordó que se había olvidado
de llevar su leche para beber, entonces le pidió al ratón que lo
esperara. Mientras el gato se marchó por un instante, el ratón, sin darse
cuenta, se comió todo el queso.
“¡Qué hice… don gato me va a querer comer cuando vea que ya no hay
más queso!” Al rato llegó el gato, feliz de haber encontrado rápido su
leche, y le preguntó al ratón desde lejos: “¿me das un poco de queso?”,
el ratón, nervioso por no saber que decir, contestó: “No”, entonces el
gato se enfadó mucho y le dijo: “pues entonces te devoraré” y empezó a
correr rápido rápido para poder atraparlo.
Cuando el ratón observó que se acercaba a él, trató de escapar aún
más veloz. Mientras el gato trataba de atrapar al ratón se levantó un
fuerte viento que acompañaba a una tormenta, así que, por ese motivo,
los árboles no dejaban de moverse de un lado al otro sin dejar que el
gato pase por allí para atrapar al ratón, como si en la naturaleza los
árboles fuesen cómplices del ratón para defenderlo de las garras del
gato. Esta persecución duró mucho tiempo, acompañada de gritos,
sustos, pero sobre todo muchas risas.
Empezó siendo una gran pelea y terminó divirtiéndolos tanto que se
volvió un juego para ellos. Es el día de hoy, que ambos amigos,
aprovechan cada día de viento para volver a jugar corriendo entre los
árboles y luego conseguir juntos un poquito de queso. Y colorín colorado
este cuento… ¿se habrá acabado?