INTERNET, EL CYBERBULLYING Y LOS PELIGROS PARA LA INFANCIA.
Juan Pablo Viar
1. CONSIDERACIONES PREVIAS:
Como sostiene un importante constitucionalista: “Accediendo a Internet, podemos
introducirnos al conocimiento de las más variadas ideas, informaciones y hechos que se
exteriorizan en cualquier parte del mundo. Al margen de ese conocimiento, su uso
permite conectar comunicaciones directas entre las personas y hasta conformar grupos
sociales ‘chat’ en el ámbito de un escenario inmaterial o intangible. A todo ello, se añade
una absoluta libertad, tanto en el emisor como en el receptor, para seleccionar los
contenidos de las expresiones." (Badeni, 2004, p. 466).
Ahora bien, no es menos cierto que en lo real y en lo concreto internet es un espacio de
impunidad para quienes difaman, injurian, calumnian, amenazan. Internet permite,
favorece y alienta el permanente ataque a derechos personalísimos de las personas
como el derecho al honor, a la dignidad y a la imagen.
Más grave aún resulta que – como ninguno otro medio a lo largo de la historia del crimen
- internet favorece, facilita, posibilita y hasta permite la comisión de viejos y nuevos
delitos.
Particularmente en lo atinente a la infancia internet favorece, multiplica, facilita el
accionar de pedófilos y pederastas, cuestión sobre lo que más abajo volveremos y – en lo
atinente a la violencia escolar - permite una forma agravada de bullying: el cyberbullying,
cuestión que también desarrollaremos.
Sin duda “La lucha de poder entre los beneficios que la internet ofrece a su vez y la
libertad con la que los cibernautas navegan en ella, tiene hasta el momento un claro
ganador: la impunidad” (Clavijo; Galani y Piccardi, 2014, pág. 71).
Afortunadamente un reciente fallo de nuestro Superior Tribunal acerca de las
responsabilidades de los buscadores y sitios de internet permite y avala la protección –
incluso preventiva - de quienes son víctimas de este accionar.
El fallo destaca entre otros conceptos, “El buscador puede llegar a responder por un
contenido que le es ajeno, cuando haya tomado efectivo conocimiento de la ilicitud de
ese contenido, si tal conocimiento no fue seguido de un actuar diligente. Así lo
establecen los países que, como principio, consideran irresponsables a los buscardores a
partir del momento del efectivo conocimiento del contenido ilícito de una página web, la
ajenidad del buscador desaparece y, de no procurar el bloqueo del resultado, sería
responsable por culpa. .... En los casos en que el contenido dañoso que importe
eventuales lesiones al honor o de otra naturaleza, pero que exijan un esclarecimiento
que deba debatirse o precisarse en sede judicial o administrativa para su efectiva
determinación, cabe entender que no puede exigirse al buscador que supla la función de
la autoridad competente ni menos aún la de los jueces. Por tales razones, en estos casos
corresponde exigir la notificación judicial o administrativa competente, no bastando la
simple comunicación del particular que se considere perjudicado y menos la de cualquier
persona interesada”.
Más adelante dice el fallo ponderado considera que “El servicio de imágenes está sujeto
a las mismas normas que el de texto, los buscadores podrían incurrir en responsabilidad
en los términos de la citada disposición sí, una vez notificados válidamente de la
infracción, no actuaran con la debida diligencia.... Atendiendo al principio general de
prevención del daño, es posible sostener que toda persona tiene el deber, en cuanto de
ella dependa, de evitar causar un daño no justificado y de adoptar, de buena fe y
conforme a las circunstancias, las medidas razonables para evitar que se produzca un
daño, o disminuir su magnitud. En consecuencia, frente a situaciones como la planteada
en autos, es posible reconocer una acción judicial que permita solicitar la eliminación o
bloqueo de enlaces que resulten claramente lesivos de derechos personalísimos y que
también posibilite requerir que, acorde con la tecnología disponible, los 'motores de
búsqueda' adopten las medidas necesarias para prevenir futuros eventos dañosos” (Fallo
de la Corte Suprema de Justicia de la Nación "R. M. B. c/ Google Inc. s/ daños perjuicios",
28/10/2014, R.522. XLIX.)
2. CYBERBULLYING:
Se ha definido al cyberbullying como la utilización de medios electrónicos para difamar,
agredir, intimidar o ejercer cualquier forma de acoso psicológico por parte de una
persona o un grupo de personas contra otra (Clavijo y otros, op. citada, pág. 67).
En un interesante trabajo de Avilés Martínez (2013) se destacan las siguientes
características del fenómeno en estudio:
a. Las personas que son víctimas de acoso en la escuela, suelen serlo también on line
manteniendo el rol, e incluso, agravándolo.
b. El cyberbullying puede manifestarse fuera de los espacios escolares, aunque tenga un
origen escolar. Esta externalización puede dificultar la intervención educativa, aunque la
legitimación para actuar de quienes comparten responsabilidad educativa, debe ser
pactada y compartida en la comunidad educativa.
c. El bullying está activo mientras se produce y sucede. El cyberbullying extiende su
presencia en webs, blogs,…, se muestra de forma más continuada y puede ser instalado
en algunos soportes durante mucho tiempo.
d. En el cyberbullying la víctima no siempre conoce de dónde vienen los ataques ni quién
los produce o puede estar apoyándolos.
e. En el cyberbullying, las relaciones interpersonales se siguen caracterizando por el
desequilibrio en los planos de poder, seguridad y capacidad de control sobre la situación.
En el plano intrapersonal, quien agrede muestra distanciamiento emocional y ausencia
de feedback en la relación, con carencia de las claves socioemocionales de quien sufre la
victimización. En la víctima hay confusión e imprevisibilidad que acrecientan su
indefensión.
f. El contexto virtual aporta componentes como la ampliación de la audiencia y la
permanencia de las agresiones en los escenarios, que conllevan daño y sufrimiento para
las víctimas respectivamente.
En el artículo ya referido, Clavijo y otros, citan el dramático caso de Allem Halkic,
estudiante canadiense de 17 años, quien fue acosado a través de una red social
mediante hechos que la llevaron al suicidio. Según refieren los autores: “El Tribunal de
Asistencia a las Víctimas de Crímenes del Estado de Victoria dictó un fallo que sentó
jurisprudencia donde dictaminó que el menor murió como resultado directo de los actos
de violencia producida por sus acosadores y se estableció que sus padres fueran
acreedores de indemnización monetaria por parte de éstos. El tribunal también expresó
la importancia de que los padres controlen a sus hijos y lo que éstos hacen en Internet,
pero el punto más importante del fallo es haber dictaminado el ejercicio de cyber-
bullying como un acto de violencia”. (pág.69)
3. PREVENCIONES Y RESGUARDO NECESARIOS EN EL USO DE INTERNET
El siguiente capítulo pretende ser una síntesis de las exposiciones realizados por
miembros de la actual División de CiberDelitos de la Policía Metropolitana quien
participaron en sendas conferencias organizadas por la Asociación Argentina de
Prevención del Maltrato Infanto-Juvenil (ASAPMI) durante los años 2013 y 2014 en la
Biblioteca Nacional.
¿Que son los delitos informáticos? Principalmente hay tres grandes tipos de delitos
informáticos. El Área de Cibercrimen de la Policía Metropolitana está compuesta por
diferentes aéreas:
• Brigada de Investigaciones Complejas, una Brigada Operativa que hace las
investigaciones.
• Área Judicial que brinda soporte a todo el aspecto jurídico de la investigación.
• Área Técnica Forense que hace las pericias de los elementos que se secuestran.
Informáticamente hablando en un procedimiento para tratar de relevar o ver
qué información puede haber desde el punto de vista de ese dispositivo, lo que
corresponde a evidencia digital.
Lo que se piensa cuando se alude a cibercrimen es hacker, Facebook, computadoras pero
en realidad no son necesariamente los únicos delitos que se investigan. Particularmente
existen tres tipos de delitos.
1) Aquellos delitos en que la tecnología es el fin. Principalmente aquellos delitos
donde se efectúa un acceso no autorizado a un sistema, se daña un sistema
informático, se quita la disponibilidad del mismo. Es decir que la tecnología es la
que se ve afectada.
2) Aquellos en que la tecnología es el medio. Concretamente aquellos delitos donde
la tecnología se utiliza para cometer delitos tradicionales: fraudes, estafas y
demás.
3) Aunque menos representativo, existen aquellos delitos donde la tecnología es
incidental. Son aquellos donde la tecnología tiene que ver con el delito en parte.
Por ejemplo un homicidio, narcotráfico, etc. No tiene que ver con el delito
propiamente dicha tecnología pero si, si se utilizan medios de comunicación o
elementos tecnológicos para realizar comunicaciones que pueden ser relevantes
desde el punto de vista de la investigación.
Y por eso en esta área por supuesto se trabajan casos tradicionales que tienen que ver
con daño informático, acceso no autorizado; pero también se trabajan causas de
narcotráfico, causas de homicidio, causas de violaciones, causas de incendio intencional y
otros que llevan a la pregunta ¿porque cibercrimen trabaja esto? Particularmente, el
impacto que tiene hoy la tecnología en los delitos resulta muy alta.
Por ejemplo una de las más representativas es el robo de identidad, en nuestro país el
robo de identidad no es delito. Si uno crea un perfil en Facebook y crea una vida virtual
no es delito en nuestro país todavía, en algunos países como en EEUU si lo es. Aunque
sirva para engañar, el delito podrá ser otro pero no necesariamente esa conducta es una
conducta delictiva. Entonces hay que trabajar en un marco legal, muchas veces falta
capacitación, en las fuerzas de la ley, en el Poder Judicial para poder comprender estas
nuevas tecnologías y poder tomar decisiones en base a ello.
Por otra parte los recursos son altamente costosos. No todas las fuerzas cuentan con la
tecnología necesaria para poder llevar a la práctica todas las investigaciones de la mejor
manera.
Estos tres puntos son grandes desafíos, más quizás en nuestro país y en lo que es
Latinoamérica. Lo que es importante es entender que este tipo de conducta no respeta
ningún tipo de fronteras. Nosotros podemos investigar un delito que tenga impacto en
Argentina pero que el origen del mismo esté en cualquier otro país del mundo porque
internet no tiene fronteras y es ahí donde la falta de marco legal toma más
representatividad porque en realidad lo que tiene que ser delito acá también tiene que
ser delito en el país donde se cometió para que se pueda investigar, para que se pueda
enviar exhortos internacionales para que se pueda recabar información, y en el peor de
los casos extraditar una persona para que cumpla una condena, lo que resulta un
proceso bastante complejo
Y el otro proceso que acompaña a esto es que la tecnología está cada vez más
relacionada con las conductas que la sociedad hoy tiene y lleva a cabo de manera
habitual. Es decir muchos de los usuarios de internet no utilizan solo internet para
navegar y buscar, sino para pagar un impuesto, sacar una entrada de cine, planificar sus
próximas vacaciones, es decir muchas de las conductas que antes no tenían ninguna
relación con la tecnología hoy la tiene. Hoy, la tecnología e internet están representadas
en una computadora, pero en realidad no nos olvidemos que tenemos un celular que
tiene el mismo poder computacional que tenía el primer cohete que fue a la Luna.
Hay una característica que ninguna otra área tiene, la evidencia que nosotros
producimos es evidencia digital, es volátil, no es tangible, es autónoma de la
investigación del delito por internet, requiere colaboración de terceras partes.
Particularmente de la fuerza de la ley con las que se trabajan, ya que hay casos que no
tienen que ver necesariamente con la pornografía infantil pero si tienen que ver con
casos que se trabajan conjuntamente con otras fuerzas. Algunas de estas fuerzas son
internacionales, por ejemplo somos parte de grupo de delito contra menores de internet
de Interpol. Interpol tiene un subgrupo dentro de la policía de las cuales el área
cibercrimen de la Policía Metropolitana forma parte para combatir a nivel internacional
los delitos que involucran a los menores. Abarcan los delitos de trata, explotación
laboral, pornografía infantil, turismo sexual, etc.
La pornografía infantil no es algo que internet haya instaurado, pero sí que le dio o
potenció desde el punto de vista de lo que es la distribución y la comunicación de este
tipo de material. Es importante entender las diferencias en la pornografía infantil, de
quien la produce, la consume, la distribuye, etc. ya que pueden estar en diferentes
estadíos.
Hay que diferenciar el pedófilo del pederasta. El pedófilo consume pornografía infantil,
puede producir pornografía infantil, puede distribuir pornografía infantil, y no tener
relación o contacto con un/a menor. El pederasta – en cambio - además abusa
sexualmente de un niño o una niña.
Las preferencias se dividen básicamente en, infantofilia – interés en menores de 0 a 6
años básicamente y pedofilia - de 6 años en adelante -.
Hay distintas categorías dentro de lo que es la pedofilia. Actualmente hoy en día los
pedófilos tratan por todos los medios de naturalizarlo. Lo mismo sucede con el
narcotráfico, básicamente el narcotráfico invierte muchísimo dinero en la naturalización
de consumo para poder hacerlo común. Lo mismo pasa con los grupos de pedófilos que
tienen páginas de internet y que manifiestan que así como a una persona puede ser
homosexual y le atraen personas del mismo sexo, sostienen que es totalmente normal
que a ellos le gusten los niños. Y que al igual que un homosexual tienen que tratarlo
igual, con la igualdad de derechos. ....El grupo básicamente más conocido se denomina
“Boys Lover’s”.
El denominado Grooming es en realidad delito en nuestro país desde fines de 2013.
Algunas conductas – con anterioridad a la sanción de la ley - eran consideraba como
constitutiva de corrupción de menores. El Grooming es una actividad a través de la cual
un adulto utilizando la tecnología: cualquier medio, una red social, un celular, una
computadora - puede ser un correo electrónico o un chat - se hace pasar por un menor
con el fin de captar a un/a menor para poder sacar algún tipo de beneficio que tiene que
ver con la corrupción de este/a menor desde el punto de vista sexual. De esta manera
obtiene imágenes, obtiene videos o genera encuentros y consiguen su propio material.
La gran mayoría de las redes de pedofilia para poder intercambiar material, exigen
entregar material, no el material que ya se conoce sino material propio. Que es
básicamente lo que tiene valor en ese circuito.
Puede ser para consumo propio, para consumo y distribución o para extorsionar a ese
menor. ¿Se acuerdan del famoso “no hables con un extraño”?, “Vas a la calle, no aceptes
un caramelo de nadie”, “Si vas a la plaza y te invitan a subir a un auto no subas”. ¿Cómo
hacemos hoy para no hablar con un extraño si todos son extraños?
Facebook, la red social más grande del mundo utiliza la palabra amigo, porque en
realidad el objetivo quizás sea una red de amigos pero la mayoría de las personas
aceptan a desconocidos sin ningún tipo de problemas solo porque la foto suma, es lindo,
es linda o el perfil le interesa y lo acepta. Le da entonces acceso a su perfil de Facebook,
donde dice dónde va de vacaciones, donde vive, como se llama el perro, que edad tiene,
donde estudia, quienes son sus amigos, y la mayoría de las veces no se tiene real
conocimiento de los riesgo que implica. Los adultos cometen este tipo de errores.
Muchos adultos denuncian que su fotografía está en internet, ¿Las fotografías son suyas?
Si. ¿Cómo llegaron las fotografías a manos de un tercero? Se las dio la persona
denunciante. Tenía una conversación hot a través de las redes sociales. Y a esta persona
la conocía solo desde hace dos semanas. ¿Qué quería? Que le dé más, como no se las
dio, las hizo público. Imagínense el daño a la imagen a la persona que le puede llegar a
causar algo de ese estilo. Imagínense si eso pasa con un menor, es importante entender
el nivel de impacto, el riesgo que tiene.
Internet permite que entre a nuestros hogares una persona que está a la vuelta de casa o
en la casa de al lado, pero puede entrar una que está en Nuevo México, en EEUU, en
Jamaica, en la India o en la China, en cualquier parte del mundo. Esa persona a través de
un cablecito o micro-onda o fibra óptica o a través de la red de internet (la nube como
comúnmente se dice) entra en nuestros hogares.
En internet circulan los depredadores – pedófilos y pederastas - como también los
ciberdelincuentes, los adultos que cometen grooming y también niños, niñas y
adolescentes que cometen cyberbullying.
En las investigaciones que lleva adelante la Policía Metropolitana se controlan los
denominados cybercafés y para muchos padres es mucho más fácil llevar a sus hijos a un
cybercafé, dejarlos enfrente de una computadora que dispensarle cuidado y atención
como corresponde, a veces por falta de habilidades parentales, falta de tiempo o las
muchas exigencias de la vida actual. No sólo los padres, los amigos/as que los invitan
para “pertenecer” al grupo, o les hacen bromas o descalifican por estar “afuera”.
En los allanamientos a los cybercafés se suele encontrar personas adultas mandando
pornografía infantil, a menores mirando pornografía o respondiendo a mail de posibles
depredadores, es necesario y urgente un mayor control paralelamente a que los padres,
las madres y las personas al cuidado de niños, niñas y adolescentes, los educadores, y
adultos responsables estén prevenidos.
Este riesgo que traen los nuevos tiempos implica daños difíciles de mensurar, y para
muchos naturalizados, contra esa naturalización es necesario concientizar, hablar,
mostrar….hemos tenido experiencias con grupos de padres, que ignoraban estos peligros
y en actividades propuestas frente a computadores se dramatizaron situaciones posibles
en las cuales sus hijos/as podían convertirse en víctimas. Este es un interesante trabajo
preventivo que puede realizarse desde las escuelas, y también desde otros espacios
sociales como un club, iglesia, ONGs, a fin de extender el conocimiento y control sobre
estos riesgos. No podremos detenerlos pero si paliar su impacto sobre los niños/as de los
cuales somos responsables.
Luengo Latorre y Benito Blanco (2014), señalan que “El desarrollo de las TIC y el uso (en
ocasiones, abuso) que de ellas hacen nuestros chicos, chicas y adolescentes, supone un
reto de envergadura en la definición de patrones de intervención por parte del mundo
adulto y, en particular, de los centros educativos. El desarrollo de dos competencias
básicas como el tratamiento de la información y competencia digital, y la competencia
social y ciudadana representa, por definición y recorrido, un ámbito de trabajo esencial
de las comunidades educativas en la búsqueda de protocolos y fórmulas que permitan
ahondar en la mejor manera de llegar y profundizar en los formatos de educación y
sensibilización en torno al uso de las TIC y la prevención de riesgos indeseables”. Ellos
han desarrollado un proyecto de colaboración entre un centro educativo secundario y un
CEIP – Colegio de Educación Infantil y Primaria – donde los primeros eran formados
previamente para trabajar con los más chicos, en el tratamiento de estos aspectos a
partir de la idea de la formación de equipos de alumnado ayudante y del trabajo de éstos
en el tercer ciclo de educación primaria del colegio. El mismo se encuentra desarrollado
en la web incluida en la bibliografía al final del capítulo y puede servir como disparador
para el armado de propuestas adaptadas a nuestro contexto.
BIBLIOGRAFÍA:
Avilés Martínez, J. M. (2013), Bullying y Cyberbullying. Apuntes para la elaboración de un
Proyecto Antibullying, Madrid, Revista digital de la Asociación CONVIVES, Abril 2013.
Badeni, G., (2004), Tratado de derecho constitucional, Ed. La Ley, Buenos Aires.
Cánovas, G., García, A., Oliaga, A. y Aboy, I.: (2014). Menores de edad y Conectividad
Móvil en España: Tablets y Smartphones.
[Link]
df
Clavijo, F.; Galani, M. y Piccardi, M., (2014), Cyber-bullying y acoso escolar, en Seda, J. A.
(comp.), Bullying: Responsabilidades y aspectos legales en la convivencia escolar.
Buenos Aires, Noveduc.
De Pablos, J.; Area, M.; Valverde, J. y Correa, J.M. (Coords.): (2010). Políticas educativas y
buenas prácticas con TIC. Barcelona: Graó.
Luengo, J.A. (2011): Ciberbullying. Guía de recursos para centros educativos en casos de
ciberacoso. Madrid: Defensor del Menor en la Comunidad de Madrid.
Luengo, J.A. (2012): Menores e intimidad en la red: Cuando los demás son objetos. En
Lázaro, I.; Mora, N. y Sorzano, C. (Coords.) "Menores y nuevas tecnologías", pp. 167-207.
Madrid. Técnos y Universidad Pontificia de Comillas.
Luengo, J.A. (2013): Promover valores y ética en las relaciones digitales: la necesidad de
actuar cuanto antes. Avances en Supervisión Educativa. Nº 18. Asociación de Inspectores
de Educación de España.
Luengo Latorre, J. A. y Blanco, B. B. (2014) Educar en el buen uso de las TIC: El Proyecto
de alumnos ayudantes en el IES Parque de Lisboa, Revista digital CONVIVES – Asociación
para la convivencia positiva en centros educativos, Madrid.
[Link]
En esta referencia pueden encontrarse los materiales que sirven de matriz al mismo, a saber, el
propio proyecto, los materiales utilizados en las sesiones didácticas desarrolladas por los chicos y
chicas de ESO en el tercer ciclo de educación primaria, documentos de evaluación y referencias
teórico-prácticas de interés.
[Link]
aconvives@[Link]
Morduchowicz, R. (2012): “La escuela, los medios y la cultura juvenil”, en (Con)textos,
vol. 1, nº1, pp. 21-24.
Webgrafía
[Link]
[Link]
Centro Promotor de Aprendizaje-Servicio
[Link]
Internet Segura
[Link]