Chocolate Caliente
Chocolate Caliente
Cambios en la vida
fUHNTfi DESCONOCIDA
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,'M alma de los adolescentes ' hoeolatc caliente parad 29
Una sencilla tarjeta de Navidad \l comenzar el décimo grado se vinculó, a un grupo de 11\ enes
cristianos de la parroquia vecina, con la esperanza ilc hacer
I.a tímida y reservada Catalina inició su noveno grado en un amigos. Conoció personas que de dientes para 11 uera parecían
colegio grande situado en el corazón de la ciudad. Jamás se le darle la bienvenida, pero que realmente no la querían como
ocurrió que la soledad la abrumaría. Sin embargo, muy pronto se miembro de su grupo.
encontró añorando a sus antiguos compañeros del año anterior. El I'ara la época de Pascua, la perturbación "de Catalina ¡lego .1 lal
nuevo colegio era frío e impersonal. punto que necesitó tomar pastillas para poder dormir. Parecía
Para nadie parecía ser importante hacer que Catalina se sintiera como si se estuviera desprendiendo de este mundo. Por último,
bienvenida, lira una persona muy solícita, pero su timidez le decidió que se tiraría al río desde el puente \ remo, la víspera de
impedía hacer amigos fácilmente. Desde luego que se relacionaba Navidad, mientras sus padres estaban '■ii una fiesta. Al salir del
con esos compinches de ocasión que sin misericordia se cálido ambiente de su hogar para emprender la larga caminata
aprovechaban de su bondad. hasta el puente, decidió dejar una nota para sus padres en el
llecorría los pasillos del colegio como un ser invisible; nadie buzón del correo. Al abrir la portezuela del buzón encontró varias
hablaba con ella, y por esto su voz jamás se escuchaba. Llegó a cartas y decidió sacadas para averiguar su procedencia. Había una
convencerse de que sus pensamientos no valían lo suficiente de sus abuelos, unas cuantas'de los vecinos y otra dirigida a ella,
como para ser tenidos en cuenta. Se encerró en su silencio, como lia una tarjeta de uno de los muchachos de la asociación
si fuese muda. un oilil.
Sus padres sufrían por ella, pues, pensaban que jamás llegaría a
tener amigos, y como se habían divorciado sentían que a ella Ouorida Catalina:
probablemente le hacía falta conversar con alguien. Hacían todo (juiero pedirte excusas pomo haber hablado Contigo antes.
lo posible para que se adaptara y satisfacían todos sus caprichos Mis padres están en la mitad del proceso de divorcio y no he
en lo referente a vestuario y discos de su música predilecta, sin tenido la oportunidad de hablar con nadie. Quisiera hacerte
ningún resultado. algunas preguntas sobre jóvenes como nosotros i un padres
Por desgracia, tampoco sabían que Catalina estaba pensando en divorciados. Creo que podríamos ser amigos y damos
quitarse la vida. Con frecuencia se dormía llorando, pensando que mutuamente. ¡Nos vemos en la reunión de! I >mingo!
jamás encontraría una persona que la quisiese lo suficiente como Con afecto, tu amigo, Mauricio Cuesta.
para ser su amiga. 1
.i quedó mirando fijamente la tarjeta, leyéndola una y otra
Laura, su nueva amiga por interés, la utilizaba para que le »< 'ico que podríamos ser amigos». Sonrió al darse cuenta
hiciera las tareas, pero la excluía de sus programas de . diversión.
di que MI vida le interesaba a alguien y que ese alguien
lista actitud hizo que Catalina se acercara todavía más al
i|M' ii.i sci el amigo de Catalina Caballero, la tímida y candida.
precipicio.
I n i se momento se sintió un ser muy especial.
La situación empeoró durante el verano. Catalina, más sola que
I )in i n e d i a vuelta y entró nuevamente en su casa. Tan pronto
nunca, llegó a convencerse de que su actual situación j era lo mejor
estuvo en el interior llamó a Mauricio. Se podría decir
que la vida podía ofrecerle y de que no valía la j pena seguir
viviendo así.
I
•1l) alma de los adolescentes i lioiolatccalienteparacl 31
'I1'1'l'' l'1'1 "" milagro navideño, pues la amistad es el mejor ii'l'.ühi ■ ompartir. Tal ve/, ambas buscábamos una sonrisa. Y la i in
que se puede dar a otro ser. i'Hiramos. También hallamos con quién bromear hasta la
Thercsa Pcterson madrugada, con quién sorber chocolate caliente en los fríos días
■1 tic invierno cuando suspendían el colegio y nos aunábamos juntas
frente al ventanal, para ver caer incesantemente la nieve.
Ella me dijo que si quería, podía llorar I ln buen día de verano, mientras nos bañábamos en la piscina,
me picó una abeja. Ella me tomó de la mano y me dijo que no me
Se requiere de mucho entendimiento, tiempo y dejaría sola, y que si quería, podía llorar. Y yo . nmencé adorar.
confianza para entablar una amistad con alguien. Al fu otoño amontonábamos hojas y nos turnábamos para sallar
llegar a una época de mi vida colmada de sin temor alguno, pues sabíamos que el multicolor i olehón
incertidumbre, mis amigos son mi posesión más amortiguaba nuestras caídas.
valiosa. Sólo que ahora ella había caído sin que hubiese alguien pnr;i
ERYN^MIEEER, 18 años sostenerla. No habíamos hablado en meses, no nos Imbuimos
t
visto en años. Yo me trasladé a California, y ella se había ¡do de
Anoche la vi por primera vez en muchos años. Parecía la casa, nuestras experiencias, que se fueron dundo a cientos de
desdichada. Se había teñido el cabello para esconder su verdadero kilómetros de distancia, habían hecho que nuestros corazones se
color, de la misma forma que su aspecto descuidado escondía una apartaran a más distancia que la que nos había separado. Sus
infelicidad profunda. Necesitaba conversar de modo que nos palabras me alejaban de ella, pero en sus palabras percibía sus
fuimos a caminar. Mientras yo pensaba en el futuro y en los anhelos. Ella necesitaba apoyo en su búsqueda para renovar
formularios de admisión a diversas universidades que me habían fuerzas e iniciar de nuevo su vida. Ella, ahora más que nunca,
¡legado recientemente, ella pensaba en el pasado y en el hogar necesitaba de mi a m i s t a d . De modo que la tomé de la mano y
recién abandonado. Me contó sobre su enamorado y yo percibí le dije que no la dejaría sola, y que sí quería, podía llorar. Y así lo
una relación dependiente con un hombre dominante. Me contó hizo.
que consumía drogas y yo deduje que esc consumo era una vía de Daphña Renán
escape. Me habló de sus metas y yo vi que sus sueños eran poco
realistas. Me dijo que necesitaba una amiga y yo me llene de
esperanza, pues al menos eso le podía dar. En los tiempos de las eajas de cartón
Nos habíamos conocido en segundo de primaria. A ella le faltaba
un diente, a mí me hacían falta mis amigos. Yo acababa de atravesar ¡Disfruta! Estos son los viejos tiempos que vas a
todo el continente para encontrarme en la inhóspita puerta de mi extrañar en los años venideros.
nuevo colegio, con unas caras frías y I burlonas y unos columpios ANÓNIMO
metálicos igualmente fríos. Le pedí prestado su cuento de Archi, I u mi n i ñ e z , las cajas de cartón desempeñaron un
aunque poco me gustaban los cuentos. Ella me lo prestó aunque Importante papel. No me entiendan mal; los juguetes también
poco le gustaba
37 alma de los adolescentes
eran muní vi liosos, pero nada podía superar la magia de una cuja i Imi'olatccalienteparacl 33
de cartón acompañada de unos cuantos muchachos, sobre todo si iilne nuestras amígdalas mientras ejecutábamos otra versión <l<-
ellos eran los hermanos Nicolás y Cristóbal, mis dos mejores «Na Na Na».
amigos del barrio, que vivían a tres cuadras de mi casa. i a llegada al barrio fue una experiencia que nos colmó de . •
Kl verano era la época ideal para tener una caja de cartón. Sus 11'ii I Ki. 'lodos los que estaban jugando en la calle nos
largos y apacibles días nos aportaban el tiempo suficiente para observaban, y muy rápidamente corrió la voz de que i i istóbal,
saborear la verdadera esencia de una caja y establecer con ésta Nicolás y Lva eran dueños y señores de una caja 11' i efrigerador.
unos nexos profundos. Sin embargo, para establecer un Poseer una de este tipo equivalía a tener una Hiibresaliente
significativo vínculo con la caja, primero era necesario encontrar posición en el barrio, listábamos a punto de i i invertirnos en
una. leyenda. En nuestra caja iríamos a lugares donde jamás había
Los tres nos subíamos precipitadamente al platón de la llegado chico alguno.
camioneta familiar, compitiendo por un rato por nuestro asiento I h'scargamos nuestro valioso tesoro y con sumo cuidado lo
preferido: la rueda de repuesto. Mientras mi madre encontraba sus llevamos al jardín trasero. Cristóbal propuso otorgarnos unos
llaves, nos dedicábamos a cantar «Na Na Na», nuestra canción minutos de silencio y tranquilidad para aclarar nuestros I H-
favorita, o sea cualquier canción de la que sólo sabíamos parte de usamientos, y luego intercambiar ideas sobre que haríamos i oí i
la letra. A nadie se le ocurría sugerir que fuéramos en la cabina. este magnífico tesoro. Así lo hicimos durante unos cinco ■■i-
¡Montarse en la cabina era para los cobardes! giiiidos. Y de pronto, como si una extraña fuerza hubiese
Por fin, después de muchísimas versiones de nuestro tema «Na i i b i i ' i i o nuestra caja sonora, comenzamos a cantar:
Na Na», mi madre nos llevaba al «nido» de las cajas, y ¡allí Na Na Na
estaba! La caja más bella que jamás habíamos visto. Era el envase Nuestra caja está superbien Na Na Na
de un refrigerador, definitivamente el mejor tipo de caja que uno ¡Y nosotros también!
pudiera tener, porque es mejor que cualquier otra para viajar I >e acuerdo, era una canción muy breve, pero también era luí
muchísimo a ios lugares más apetecidos, y además, su capacidad la. Y estoy segura de que conmovía el corazón de todos los (jue
para convertirse en cualquier cosa es simplemente fenomenal. La tuvieron la buena fortuna de escucharla.
bodega de muebles y electrodomésticos había descartado este I n otra ocasión llegó el momento de tomar decisiones. •
maravilloso tesoro en su puerta trasera, como si fuera un estorbo. Vamos a Zo en nuestra caja» dije yo.
Habíamos llegado justo a tiempo para rescatarla de las insaciables «¿A dónde?» preguntaron al unísono Nicolás y Cristóbal,
mandíbulas del camión de la basura. ....íindomc fulminantemente.
Primero observamos con emoción como mi madre colocaba la - A dónde ir y a dónde no ir, he ahí la pregunta», replique.
caja sobre el platón de la camioneta. Después nos metimos en su N i c o l á s dijo que yo hablaba sandeces, y yo conteste que u
interior para protegemos, durante el viaje de regreso a casa, del a l í ñ e n t e todo era muy sencillo, y que ellos tan sólo tenían que
viento y de los insectos que pretendían posarse | n | Hender a pensar al revés. Ante semejante aseveración, (
i i s l n b a l . y Nicolás estuvieron de acuerdo en que yo estaba
hablando sandeces.
••/o es O/, al revés», grite yo, pues sabía que ellos tenían mucho
más sentido común del que mostraban.
!(A alma de los adolescentes i lux oíate caliente para el 35
('rístóbül mi' miró y después miró la caja, mientras analizaba mi ■ miado nuestra palabra, empeñada sobre un helado de i hocolatc.
b r i l l a n t e idea. Yo comencé a pensar que ellos estaban Nos encontrábamos, como se dice, en un callejón sin salida.
giavcmcnic enfermos, pues ya debían saber, a la luz de nuestras Pero no nos podíamos rendir. La vida siempre h 11,1 sus
pasadas experiencias, que las cajas, y en especial esta, nos podían altibajos, y éste era uno de esos grandes «bajos» que requeriría de
llevar al lugar que quisiéramos, y que podíamos ser o hacer lo que una larga noche de meditación. Por fortuna, nuestros padres
deseáramos gracias al poder omnipotente de la caja para impidieron que pasáramos la noche en nuestro imaginativo juego.
refrigeradores. I )e repente mi madre nos llamó desde la puerta trasera, sai
«Eva tiene toda la razón» dijo Cristóbal. «Jamás hemos hecho lindónos de nuestro mundo de ensueño para aterrizamos MU
algo al revés, de modo que ésta será nuestra primera vez. Claro miramientos en nuestro patio trasero. Nicolás y Cristóbal debían
que podemos ir a cualquier parte al revés, no solamente a/o». regresar a su casa. Hicimos planes: nos encontraríamos a las ocho
En este preciso momento de nuestra vida infantil nos dimos de la mañana siguiente para debatir las soluciones al desastre que
cuenta de que estábamos a punto de pasar a la historia. Kl mundo se cernía sobre nuestras cabezas. Mientras yo daba los tres pasos
entero hablaría de «los tres chicos encajados al revés». Desde para i■ n i i a r en mi casa, ambos hermanos arrancaron a correr
luego, otros chicos intentarían igualar nuestra hazaña, pero jamás las lies cuadras hasta su casa. No había tiempo que perder. Tan
lo lograrían porque su imaginación era inferior a la nuestra. Húlo teníamos hasta el amanecer para regresar nuevamente II la i
Declaramos solemnemente que nuestra caja sería una máquina calidad de nuestro imaginario mundo.
del tiempo. Juramos sobre helados de chocolate que esta idea A las 7:33 de la mañana el timbre del teléfono rompió el
«alravesada» haría carrera y perduraría en el tiempo, por lo menos Mlcncio de nuestra casa, y yo me deslicé de la cama con la ii.
hasta la llegada de la próxima caja. Quedaba sobrentendido que iiu-nda resaca que me produjo pensar tanto. Al contestar el
quien faltara al juramento hecho sobre un helado de chocolate, sin teléfono, Nicolás quiso saber si yo había cubierto la caja i on un
duda era un inmoral. plástico, como era nuestro deber, para protegerla de l,i lluvia.
Cuando me asomé a la ventana, comprobé que la liin he anterior
Después de viajar hacia atrás durante unos arios, nos
había llovido copiosamente. Con profunda 111 1.le/a le dije que
encontramos ante un dilema. listábamos visitando a un cantante
no, pero que como la responsabilidad era lli i "dos, la culpa no
llamado Elvis, que deseaba saber cómo habíamos llegado hasta
podía ser sólo mía.
Graceland, su casa. Le contamos acerca de nuestra máquina del
N i c o l á s y Cristóbal llegaron, y entonces el silencio 11
tiempo, de la idea alrevesada, del juramento sobre los helados de
emplazó nuestras usuales bromas. Sólo habíamos tenido l,i i lija
chocolate, y de nuestra entrada a la historia. Elvis, maravillado, nos
por un día. Ahora nos encontrábamos en el mundo fi ill nuestra
dijo que en j verdad éramos unos chicos increíbles... pero...
caja había muerto.
«Pero ¿qué?», le preguntamos. Pues que él deseaba saber cómo
I I i :n ion. empapado por el agua, no podía quedarse en el pililo
regresaríamos a casa, si sólo podíamos viajar hacia atrás. A lo largo
hasta podrirse. Había sido una buena caja y merecía 11",pelo, así
de todas nuestras aventuras jamás nos habíamos encontrado en
que la arrastramos hasta la calle lateral por donde pusiiba el
semejante encrucijada. Tampoco habíamos j
camión de la basura. El día anterior la salvamos de
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una muerte prematura; ahora le había llegado su hora final. 1 ^^
Aunque fue una muerte natural, se habría podido evitar. I
lista realidad sería un peso que cargaríamos durante toda I
nuestra infancia. I
Los tres nos sentamos junto a la caja para estar con ella I cuando
llegara el camión de la basura. Hasta nos inventamos una canción
mortuoria, que cantamos a todo pulmón cuando el camión se llevó la
T
caja. Nadie habría podido poner tanto sentimiento en una canción
como lo hicimos nosotros aquel día. Aunque estábamos de luto por
nuestra caja, también sabíamos que teníamos que seguir adelante.
Debíamos encontrar otra caja para poder construir con ella otro
mundo imaginario. - rfre.'
DODIESMITII
v________________/
38 alma de los adolescentes 1
1
huí oíate caliente para el 39
Ella jamás se desesperó conmigo i>i, j'imlo si yo tenía algún inconveniente en vivir sólo con un.i
mamá, sin papá.
Ella nunca se rinda). Mi madre es mi heroína. ■ \ mí sólo me interesa que me quieran», contesté. Kate . 11 u
KIMBERLYANNE BR AND ule visita al día siguiente. Me explicó que los trámites de
mlopeión se demorarían casi un año, pero que pronto me ptuli'ía
Ronca de tanto gritar, yo pataleaba como enloquecida tirada ira vivir con ella. Yo estaba ilusionada, pero al mismo i h - m p o
sobre el piso, por la sencilla razón de que mi madre adoptiva me asustada. Kate y yo éramos totalmente extrañas la IIM.I para la
había pedido que guardara los juguetes. otra, y me preguntaba si cambiaría de parecer i l i a n d o tuviera la
«Te odio», le dije dando alaridos. Tenía seis años y no podía oportunidad de conocerme.
comprender por qué me sentía tan iracunda la mayor parte del Kate presintió mis temores. «Sé que has sufrido mucho» me
tiempo. dijo mientras me abrazaba. «Comprendo que tengas miedo, pero
Desde los dos años había vivido con padres adoptivos. Mi te prometo que jamás te echaré de nuestro hogar. I lesde ahora en
verdadera madre no estaba en capacidad de damos, a mis cinco adelante, tú y yo somos una familia».
hermanas y a mí, el cuidado que merecíamos. Como no teníamos j Me sorprendí al ver sus ojos llenos de lágrimas. En ese
padre ni parientes que quisieran hacerse cargo de nosotros, nos momento me di cuenta de que ella, al igual que yo, sufría de
habían conseguido diversos padres adoptivos. Yo me sentía j muy Milrdad.
sola y confundida. No sabía cómo hablar con los demás -j acerca • ■ 1 )c acuerdo... mamá», le respondí.
del dolor que me carcomía por dentro. Los berrinches eran la única \ la semana siguiente conocí a mis abuelos, tía, tío y primos. I
forma de expresar mis sentimientos. uve una sensación extraña pero a la vez agradable, al estar i'iui
Mi errático comportamiento tuvo como consecuencia que mi extraños que me abrazaban como si ya me tuvieran
madre adoptiva de ese momento me devolviera al centro de I ,11 ¡fio.
adopciones, de la misma forma como lo habían hecho ! todas mis ( uando me fui a vivir con mamá, ella me arregló una
madres adoptivas anteriores. Me consideraba la niña menos digna de h a b i t a c i ó n propia con cortinas y edredón haciendo juego y
cariño del mundo entero. «moblada con un tocador antiguo y un arma rio grande. Yo sólo
En esc entonces conocí a Kate McCann. Cuando ella vino de tenía unas cuantas prendas de vestir que había traído i ii una bolsa
visita, yo tenía siete años y estaba viviendo con mi tercera familia de papel.
adoptiva. Mi madre adoptiva me contó que Kate era soltera y que H No te preocupes», me dijo, «yo te compraré muchas cosas
quería adoptar un niño; pensé que no me escogería a mí. ínulas».
. No podía imaginarme que alguien quisiese vivir conmigo para Isa noche me acosté sintiéndome protegida. Recé p i d i é n d o l e
siempre. a Dios que no me tuviera que ir nuevamente.
Aquel día Kate me llevó a un cultivo de sandías. Nos Mi madre se dedicó a cuidarme con esmero. Me llevaba a III
divertimos juntas, pero no esperaba volver a verla. Iglesia los domingos. Muy pronto me regaló mascotas y MU'
Unos días después, una trabajadora social vino a casa para matriculó en clases de equitación y de piano. Todos los tllu.N me
informar, que Kate quería adoptarme. De inmediato me hacía saber lo mucho que me quería. Pero el amor no ii a
suficiente para sanar esc dolor que tenía adentro de mi
40 alma de los adolescentes i I" H ni,ilc caliente para el 41
ser. Iodos los días yo presagiaba su cambio de parecer hacia mí, y Hoy tengo 16 años. Todas mis calificaciones están por
me decía a mí misma: «Sí me comporto lo suficientemente mal, i ni una de cuatro. Tengo un caballo que se llama Relámpago,
me abandonará como lo hicieron las demás». i niilro gatos, un perro, seis palomas y un sapo que vive en
De modo que me dediqué a herirla antes de que ella me hiriera a i I i".lauque del jardín de la casa, tengo una ilusión: llegar a
mí. Le buscaba pelea por cualquier cosa y hacía berrinches i i médica veterinaria.
cuando no me daba gusto. Azotaba las puertas, y si ella trataba de A mi mamá y a mí nos gusta hacer cosas juntas.
controlarme le pegaba. Pero ella jamás perdía la paciencia. Me Salimos de compras y montamos a caballo. Nos da risa i muido
abrazaba y me decía que me quería a pesar de todo. Cuando me la gente nos dice lo mucho que nos parecemos. Nadie i'ii'C que
daba una rabieta, me mandaba al jardín a brincar sobre el soy adoptada. Nunca me imaginé que podría llegar .i .ci tan feliz.
trampolín. Cuando sea mayor me gustaría casarme y i r i i e i hi jo s. Pero si
Cuando me fui a vivir con ella yo andaba muy mal eso no sucede, adoptare un niño como hizo mi mamá. Escogeré
académicamente, de modo que mi madre era muy estricta en lo una niña triste y asustada, y jamás, |,iinás me daré por vencida
referente a mis deberes escolares. Un día que yo estaba viendo en lo referente a ella. Vivo feliz porque mi mamá nunca perdió la
televisión, entró y la desconectó. fe en mí.
«Puedes ver la televisión cuando hayas hecho tus tareas Sharon Whitíey
escolares», me dijo. Me puse a dar alaridos. Arrojé mis libros al
Condensado de la revista Woman's World.
otro lado de la habitación. «¡Te odio y no quiero seguir viviendo
contigo!», grité a todo pulmón.
Me quedé esperando que dijera que había llegado ¡a hora de
Una madre incondicional
empacar mis cosas. Como no lo hizo, le pregunté: «¿No me vas a
devolver al centro de adopciones?».
A mi madre le tocó lidiar mucho conmigo, pero creo
«No me gusta cómo te estás portando» me dijo, «pero jamás te
que a pesar de todo lo encontró divertido.
irás de aquí. Tú y yo somos una familia y los miembros de una
MARK TWA1N
familia jamás se abandonan los unos a los otros».
En ese preciso momento comprendí. Esta mamá era diferente.
Reconozco que fui un desastre como quinecañera. Desde luego,
Ella no me iba a abandonar. Ella me quería de verdad. Entonces
no era la quinecañerita del montón, consentida, Incapaz de
me di cuenta de que yo también la quería a ella. Me puse a llorar
mantener su habitación presentable y con iii i i i u d rebelde. No,
y la abracé.
yo fui un monstruo manipulador, mentiroso y con lengua
En 1985 toda la familia celebró mi adopción formal; con una
viperina, que aceleradamente se din c u e n t a de que las cosas se
cena en un restaurante. Me sentía muy bien al saber que
podían amoldar a su voluntad mediante unos pequeños ajustes. Ni
pertenecía a una familia. Pero todavía me invadía el miedo. ¿Sería
el más Inuiginativo de los guionistas de tclcnovelas hubiera
verdad que mi madre me querría para siempre? Mis rabietas no
podido crear jamás una peor «arpía» que yo. Todo me H i i l i a a
cesaron del todo, pero a medida que pasaban los meses se
las mil maravillas con sólo unos cuantos i omentarios
hicieron menos frecuentes.
desagradables aquí, un par de mentiras allá, y
42 alma de los adolescente^]
1
I ii ic oíale caliente para el 43
tal vez una mirada iracunda para redondear la actuación. Q por lo II i\ cues, sólo bastaba que algún muchacho fuera mal visto
menos así lo creía. díscolo para que de inmediato yo quisiera salir con él. Me
En términos generales, y en apariencia, yo era una buena chica. 111 ,i- l i t a b a de la casa a cualquier hora del día o de la noche,
Una niña retozona, de nariz respingada, aficionada a los deportes ¡ui,i demostrarle al mundo que a mí nadie me detenía. Me wilvi
en forma muy competitiva (un giro literario para describir a una una malabarista de mentiras complejas, que cual bombas i Ir
chica agresiva y exigente). Me imagino que ésta fue la razón por la tiempo siempre estaban a punto de explotarme en la cara. I )c
cual la mayoría de la gente me permitió darme el lujo de «salirme manera permanente buscaba formas de llamar la atención, .i 1.1
con la mía», utilizando lo que hoy denomino «táctica de vez que procuraba volverme invisible.
comportamiento de tractomula», o sea j una total indiferencia por I lesearía poder decir, irónicamente, que era una drogadicta • <
los sentimientos y valores de los ; demás. Así fue por lo menos insinuada, que tomaba pastillas causantes de desequilibrios
durante algún tiempo. M u ñ í a l e s y que fumaba sustancias que alteraban la
Como yo era lo suficientemente perceptiva para doblegar personalidad. Así podría explicar la razón de las terribles pulabras
a( ciertas personas a mi voluntad, no puedo sino asombrarme al corlopunzantes que cual cuchillos salían de mi linca. Pero no se
pensar lo mucho que me demore en darme cuenta del daño que le trataba de eso. Mi única adicción era el odio; mi único
estaba causando a los demás. No sólo logré espantar a muchos de estimulante era inflingir dolor.
mis mejores amigos; también tuve gran éxito en sabotear la < on frecuencia me preguntaba, ¿por que? ¿Cuál era la
situación más preciosa de mi vida: la relación con mi madre. necesidad de herir a otros, y sobre todo a aquellos que más
Hoy, diez años después de mi «reencarnación», cada vez que quería? ¿Había alguna razón valedera para decir tantas mentiras?
escudriño mi comportamiento pasado en mi memoria, no dejo de ¿Qué me impulsaba a atacar a mi madre? Hasta que, un buen día,
abismarme. Comentarios hirientes que repartía cual latigazos el castillo de naipes se derrumbó en un ilcmencial intento de
sobre las personas que más quería. Actos colmados de furia y suicidio.
confusión que parecían dominar toda mi vida, encaminados a I (espués de un intento fallido y poco convincente de lanzarme
garantizar el cumplimiento de mi santa voluntad. desde un automóvil que se desplazaba a 120 I i Ii nuciros por
Mi madre, quien había dado a luz a los treinta y ocho años en hora, algo se destacaba todavía más que mis ii nis sin cordones.
contra de la voluntad del médico familiar, me decía con una Despierta, en el lecho de la habitación de MU «refugio veraniego»
tremenda pesadumbre: «¡Por favor no me ahuyentes! ¡Te he (nombre que le puse al hospital), llegué al convencimiento de que
esperado tanto tiempo! ¡Yo sólo deseo ayudarte!». no quería morir.
Asumiendo un semblante de estatua de piedra, yo le contestaba: Vlemás, estaba segura de que no quería seguir causándole iluíu
«¡Nunca te solicité; jamás te he pedido que te preocupes por mí. i a los demás buscando encubrir lo que verdaderamente quei ía
Olvídate de mí y déjame tranquila!». esconder: el odio que me tenía a mí misma. Ese odio que yo
Mi madre comenzó a pensar que yo hablaba en serio. Mi había desencadenado sobre los demás.
comportamiento así lo indicaba. Pin primera vez en muchos años pude observar la cara
Para conseguir a toda costa lo que quería, me volví mil'.ustiada de mi madre. Sus cansados ojos color castaño M iln
desconsiderada y manipuladora. Al igual que tantas chicas reflejaban agradecimiento por esta nueva oportunidad
AA alma de los adolescentes I I
lux oíate caliente para el 45
que se le brindaba a su hija bien amada, que había traído aiS El cumpleaños
i n u n d o a los treinta y oeho años. I
lisie era mi primer encuentro con un amor incondicional. I
Sentada junto a la ventana mientras recibía el cálido sol de
1 ¡na experiencia emocional poderosísima. I
l i i n i o sobre un brazo, tuve que hacer un esfuerzo para
A pesar de todas las mentiras, ella me seguía queriendo. ■ obligarme a recordar dónde estaba. Era difícil imaginar que lias
Una tarde lloré sobre su regazo durante horas, y cntreM esos estéticos gabinetes de caoba se escondía toda una variedad
sollozos le pregunte por que me seguía queriendo a pesar dcM de equipo medico, o que en un abrir y cerrar de
todas las maldades que había padecido. Mirándome a la cara I IIjos las láminas del ciclo raso podían desplazarse para dejar
mientras me quitaba el cabello de los ojos, contestó: «Fin I ni descubierto una batería de lámparas de cirugía. Salvo la
realidad, no lo se». I evidencia de algunos instrumentos quirúrgicos y la unidad
En medio de las lágrimas, una sonrisa bondadosa inundó I intravenosa junto a la cama, el lugar casi no parecía una
su arrugado rostro dándome a entender todo lo que I habitación de hospital. Mientras observaba el amoblamiento
npecsitaba saber. Yo era su hija, pero por encima de eso, ella I del aposento y el papel de colgadura, la memoria hizo su
era mi madre. No todos los hijos descarriados son tan I peregrinar a la época, más bien reciente, cuando toda esta
afortunados. No todas las madres pueden seguir amándonos I .i\ entura se inició.
incondicionalmcntc, resistiendo que se las empuje hasta los ] lodo comenzó un frío día de octubre. Nuestro equipo de
límites de toda tolerancia, como yo lo había hecho de manera I hockey acababa de vencer al Saratogapor 2 a 1. Emocionada \ i
constante con la mía. I endida, me dejé caer en un asiento de nuestro automóvil.
El amor incondicional es el más preciado regalo que I Mientras salíamos del colegio mi madre comentó que esa i ,n de
podemos obsequiar. Ser perdonados por nuestras I había tenido una cita médica. «¿Qué te pasa?», inquirí, mientras
transgresiones pasadas es la más preciosa dádiva que I temerosa, hacía un inventario de todos los posibles padecimientos
podemos recibir. No me atrevo a pensar que no es posible I que podrían aquejara mi madre.
recibir esta manifestación de verdadero amor más de una I «Pues...». Este titubeo me puso todavía más alerta.
vez en la vida. I «i I stoy embarazada».
Yo he tenido esta suerte. No me cabe duda. Quisiera hacer I «¿Estás qué?», pregunté.
extensivo este obsequio que mi madre me dio, a todos los ■< I embarazada», volvió a repetir.
«qumecañeros descarriados y confundidos» que andan por I Sobra decir que me quedé muda de sorpresa. Atornillada i n mi
el mundo. I asiento, lo único que se me ocurría pensar era que esta ' lase de
No tiene nada de malo sentir dolor, necesitar ayuda, sentir i cosas no le suceden a los padres cuando uno está i ursando el
amor: simplemente siéntelo, sin esconderte. Quítate el último año de bachillerato. Y fue en ese momento i 11,ii ido
cubrelecho protector, no te escondas detrás de una rígida comprendí en forma fulminante que muy pronto tendría que
pared o una máscara sofocante, y así podrás aspirar el compartir a mi madre. Compartir la madre que durante 16 años
perfume de la vida. I sólo había sido mía. Se desbordó un enorme resentimiento hacia
Sarah .1, Vogt I esa criatura que estaba anidada en las entrañas de mi madre. Yo
jamás había deseado que ella tuviera
46 alma de los adolescentes i huí oíate caliente para el 47
otro bebe cuando se volvió a casar. Desde luego que mi i mi .i un ser tan pequeñito que me acompaña mientras
sentimiento era muy egoísta, pero en lo referente a mi madre! no I pero el bus de] colegio, y que se despide de mí agitando
deseaba compartirla en lo más mínimo. n pi quena mano, mientras mamá la sostiene junto a la
Al ver la conmoción y la emoción que le produjo a mi padrastro ■ i lilaila, lis maravilloso, no tener tiempo ñipara quitarme el ji)>i
la noticia de que pronto sería padre por primera vez, no pude sino ir., cuando llego del colegio, pues ya estoy sintiendo el ■Jllloueo
contagiarme. Me era casi imposible aguantar el deseo de de su manita invitándome a jugar.
contárselo a todo el mundo, y ¡mi emoción se notaba a leguas de \11<un comprendo que en mi hogar hay suficiente amor 11,11,
distancia! Pero por dentro procuraba j manejar mi desasosiego y i I ¡mina. Mi resentimiento por lo que ella supuestamente iiir iba
temor. a quitar, se ha desvanecido al percatarme de quenada un ha
Mis padres me involucraron en todos los preparativos, desde la quitado y que, por el contrario, ha traído muchas . n IIIS bellas a
decoración de la habitación hasta la selección del nombre, la mi vida. Jamás pensé que podía llegar a querer ri un bebé de esta
asistencia a clases de adiestramiento para el parlo, y hasta en la forma, y por nada en el mundo cambiaría el |*l.u IT que me
decisión de permitirme estar en la sala de partos cuando naciera el produce ser su hermana mayor.
bebé. Pero a pesar de toda la felicidad y emoción que el embarazo Mclissa Esposito
de mi madre trajo a nuestra casa, j me era difícil escuchar a los
amigos y parientes hablar permanentemente de la nueva adición a
la familia. Temía ser relegada a un segundo plano cuando llegara La carrera completa
mi nuevo hermanito. fin ciertas ocasiones, a solas, el resentimiento
hacia ese pequeñín que me privaría de lo que era mío sobrepasaba IMS de junio fui a ver a mi hermanito menor jugar al béisbol, i c
la felicidad que su llegada me auguraba. lino de costumbre. A la sazón, Garlitos tenía doce años y llevaba
Sentada en la sala de partos esc 17 de junio, sabiendo que ] el jugando unos dos años. Cuando me di cuenta de que se preparaba
bebe estaba por llegar, todas mis inseguridades estaban a flor de para salir abalear, decidí acercarme y darle . i l i ' i i n o s consejos.
piel. ¿Cómo sería mi vida de aquí en adelante? ¿Me convertiría en Pero al llegar tan sólo le dije, «Te quiero».
una niñera permanente? ¿De qué me tendría que privar en un futuro I i, a su vez, me contestó: «¿Eso quiere decir que deseas ijlii' yo
próximo'? Pero ante todo, ¿perdería a j mi madre para siempre? 1:1 haga una carrera completa?».
tiempo para cavilar sobre estos temas se esfumaba. El bebé estaba Si ni reí y le dije: «Haz lo mejor que puedas».
en camino. listar allí, en la sala de parto, acompañando a mi madre, Al acercarse al plato, observé que lo rodeaba una cierta
fue una de las experiencias más extraordinarias de mi vida, pues el Mírenla. Se veía seguro y confiado de lo que se proponía h,ii er.
nacimiento verdaderamente es un milagro. Cuando el medico I I.c bastó un solo golpe, y el hombre logró hacer su primera
anunció que tenía una hermanita, me deshice en lágrimas. carrera completa. Los ojos le brillaban y el rostro se
Todas mis inseguridades y temores se han desvanecido ; con la II Iluminó, mientras sonriente y orgulloso corría de base en
ayuda de una familia cariñosa y comprensiva, lis difícil explicar ese l' i i I 'ero lo que más me llegó al alma sucedió cuando regresó
sentimiento tan especial que llena mi corazón al til i i Entizo de espera. Me buscó con la vista y, con una
muí isa de oreja a oreja, me dijo: «Yo también te quiero
11 ii 11 lio».
48 alma de los adolescentes i !.....il.ili-caliente para el 49
No recuerdo si su equipo ganó o perdió el partido, cosa sin i una decisión magna para mis padres, pues implicaba
ninguna importancia en ese veraniego día tan especial del mes de i un hermano se retiraría de la universidad durante un
junio. ■ lo cual les preocupaba mucho. Pero le dieron su
Tero Vandcrmark .....11.1 n/.a y lo apoyaron para que lograra convertir su sueño
ululad.
I n poco tiempo logró ser contratado, asómbrense, por la
Mi hermano mayor I m* ersidad de Brown para producirles sus obras de teatro.
■ !•' había presentado la oportunidad de destacarse, y eso
Primero decide lo que quieres ser, y luego haz la que ti 'i \'o había oficio grande o pequeño al que no se le midiera.
tienes que hacer. Iü (i lodo su empeño en el trabajo a su cuidado. Conoció a
LPICTLTUS '-, profesores y administradores universitarios, y hablaba
.....lodo el mundo acerca de su sueño, sin el menor remilgo,
Jamás pense que la ausencia de medias sucias y música a todo decirles qué era lo que deseaba. ' ii 'I n ti decir que al final del
volumen me haría sentir tan triste. Pero resulta que tengo catorce año, cuando volvió a solicitar l i i l ' h ' M i a Brown, fue aceptado.
años y mi hermano se fue de casa para ingresar a la universidad, y I"dos estábamos de pláceme, pero para mí la felicidad era
me hace mucha falta. Tenemos una afinidad inusual entre p i.límente profunda. Mi hermano me había inculcado
hermanos, pero no cabe duda de que él es un personaje poco lili.i enseñanza muy importante; algo que jamás habría
usual. Por supuesto, es un tipo cariñoso c: inteligente y además Rli ndido a base de palabras, pues era una enseñanza que
todas mis amigas dicen que es hermoso! y cosas por el estilo. Pero in .11 >.i por los ojos. Si trabajo con ahínco por lo que quiero,
lo que más me enorgullece de él es su interés por los demás, su ■ Ij'ii msistiendo'después de que me hayan cerrado la puerta
manera de manejar las cosas y de tratar a sus amigos y familiares. ii l.i cara, mis sueños también pueden volverse realidad.
Así quisiera ser yo. Permítanme explicarles lo que quiero decir... i I ■; 11 n regalo que todavía llevo en mi corazón. Mi hermano
Se inscribió en catorce universidades. Lo aceptaron en todas, nseñó a confiar en la vida.
excepto en la que él quería, la Universidad de Brown. Así que se II tii r poco fui a Rhodc Island sola, a visitar a mi hermano.
fue a la segunda que escogió, donde tuvo un año sin novedades. inte una semana la pasé de maravilla en su apartamento,
Al llegar de vacaciones ese verano nos informó que tenía un plan. ni mis padres. La noche anterior a mi regreso a casa, nos
Consistía en hacer lo que fuera necesario para lograr su ingreso a irnos a hablar de toda clase de cosas como por ejemplo
la universidad de Brown. Quería saber si contaba con nuestro >■ i"1;, novias, las presiones de los compañeros de clase y
apoyo. 1
i ■ ■ ilegio en genera!. En la mitad de todo este debate mi
Decidió trasladarse al estado de Rhodc Island para cstari cerca i ii i ni. i no se quedó mirándome fijamente a los ojos, y me dijo
de esa universidad. Conseguiría un empleo y haría todo lo posible nir amaba. Me dijo que a pesar de cualquier
para hacerse conocer en el vecindario. Trabajaría de sol a sol, nos itancia recordara que jamás debía hacer algo que me
dijo, para sobresalir en todo. Alguien se percataría de su esfuerzo, icra incorrecto, y que nunca olvidara que siempre podía
de eso estaba seguro. ..nii.ii en mi corazón.
50 alma de los adolescente! i IMM ol.itc caliente para el 51
Lloré todo el trayecto de regreso a casa, sabiendo que mi mienoi Vicky se encontraba en perfecta salud. Ahora, su 1.1,i
hermano y yo siempre seremos almas afines, y pensando en lo estaba a punto de terminar cuando aún era una niña.
afortunada que soy de tenerlo a él. Me di cuenta de qué algo había I Li. k- iu. lo de tripas corazón y sobreponiéndome al vacío i,ni
cambiado: había dejado de ser una mñita. Unaj parte de mí había enorme que tenía en el alma, decidí que Vicky necesitaba npoyo y
madurado en el curso de este viaje, y por, primera vez pensé en el esperanza. Necesitaba que alguien la convenciera il. que ella
trabajo importante que me aguardaba! al regresar, por que tengo podría superar ese obstáculo. Me autoseleccioné i unió su
una hermana menor de 10 años, y creo que tengo trabajo para rato. entrenador, lodos los días visualizábamos que el lumor se
Pero no importa; ¡yo tuve un magnífico profesor! desvanecía y nuestras conversaciones siempre i. ni,ni un
Lisa Gumeniclí contenido positivo. Hasta elaboré un letrero que . oloqué a la
entrada de su habitación, que decía: «Si usted 11.11 legado con
pensamientos negativos, por favor deshágase de ellos antes de
La voz de un hermano entrar». Mi meta era ayudar a mi hermana a den otar el tumor.
Lila y yo hicimos un trato que bautizamos, el SO 50. Yo daría el
Casi todos nosotros tenemos una inspiración una vez en la vida. 50% de lapclea y ella el otro.
Puede llegar en forma de una conversación con alguienl a quien I legó agosto, mes en el que yo debía comenzar mi primer mío
respetamos, o por medio de alguna experiencia que, nos es dado de universidad a 4000 kilómetros de distancia. Todavía un había
vivenciar. Cualquiera sea la forma que tome la, inspiración, ésta sido capaz de decidir entre irme o quedarme con mi li.-i mana.
nos obliga a ver la vida desde un punto de-vista diferente. Mi Cometí el error de decirle que tal vez no iría a la Universidad. Se
musa llegó a través de mi hermana Victoria^ una chica bondadosa enfureció y me dijo que no me preocupara, que ella estaría bien.
y solícita. A ella no le interesaba el reconocimiento público ni ¡Ahí estaba Vicky pintada, diciéndome .i mi que no me
recibir elogios en artículos de prensa. Lo único que le interesaba preocupara, mientras yacía en su lecho de enlenna en un hospital!
era compartir su amor con las personas que le eran importantes, su Entendí que si me quedaba ella podría llegar a pensar que lo hacía
porque se estaba muriendo, y no deseaba que eso sucediera.
familia y sus amigos.
Vicky necesitaba poder creer que ella ganaría su batalla contra el
El verano anterior al comienzo de mi primer año de
tumor.
universidad, recibí una llamada de mi padre, quien me dijo¡ que
I lejarla esa noche para irme a la universidad, sabiendo que |h
Vicky había sido llevada de urgencia al hospital. Se había
i,ha ser la última vez que la viera, es lo más difícil que he liei lio
desplomado al suelo y tenía el costado derecho de su cuerpoi en mi vida. Durante mi estadía en la universidad jamás di'ie de
totalmente paralizado. Los primeros síntomas parecían indicar contribuir con mi 50% a la batalla que ella libraba. I mías las
que había sufrido un derrame cerebral. Sin embargo, los noches, antes de dormir, hablaba con mi hermana ¡i 11.1 vés del
exámenes de laboratorio confirmaron que el problema era mucho tiempo y el espacio, en la esperanza de que ella Míe escucharía de
más grave. Un tumor maligno era el causante de su, parálisis. Los alguna forma. Le decía: «Sigo luchando poi 11, Vicky, y jamás
médicos no le daban más de tres meses de vida. ¿Cómo era dejaré de hacerlo. Mientras tú sigas Un liando, ganaremos esta
posible que algo así pudiera suceder? El día batalla».
Pasaron varios meses y ella seguía aferrada a la vida. Un .Ii,i una
amiga de edad madura me preguntó por el estado de .
52 alma de ios adolescentes 1
l H uníate caliente para el 53
mi hermana. Le dije que su situación empeoraba pero que no
nuil, lanzaba una pelota de caucho contra las escaleras de
tiraba la toalla. Mi amiga me hizo otra pregunta que me puso a
n i i a d a a la casa, mientras me imaginaba toda clase de
cavilar: «¿No le has preguntado si la razón por la cual no ha
.idas espectaculares realizadas individualmente y con mi
tirado la toalla, como tú dices, es porque no quiere defraudarte?».
i qilipo.
¿Acaso tendría razón? Tal vez yo estaba siendo egoísta al darle
( OH esta mentalidad en 1956 me matriculé en la Pequeña I n',1.
alientos a Vicky para que siguiera luchando contra su mal. Esa
Jugaba de shorstop. No era ni bueno ni malo: sólo un lunático.
noche antes de dormirme, le dije: «Hermana entiendo que estás
< 'anulo no tenía la misma adicción. Tampoco era bueno. I legó
padeciendo dolores muy agudos y tal vez hasta hayas pensado en
a nuestro barrio ese año y se matriculó para jugar ii isbol. La
tirar la toalla. Si eso es lo que tú deseas, tienes todo mi apoyo. La
forma más bondadosa de describir las facultades lirisbolísticas de
batalla no se habrá perdido porque tú jamás has dejado de
Camilo sería decir que no tenía ninguna.
combatir Si deseas ir a un lugar mejor, yo te comprendo. Te
ii sabía atrapar la pelota. No sabía arrojarla. No tenía ni nica ele
quiero y siempre estaré contigo, dondequiera te encuentres».
batear, y tampoco sabía correr.
Al día siguiente mi madre llamó para decirme que Vicky había
1 )e hecho, camilo le tenía miedo a la pelota.
muerto.
Sentí un gran alivio cuando se llevó a cabo la selección final y a
James Malinchak Camilo lo vincularon a otro equipo. Todo jugador debía actuar
por lo menos medio tiempo en cada partido, y i ii i me imaginaba
a Camilo mejorando las posibilidades de mi equipo en ninguna
Clases de béisbol forma. Ahora el problema era de su equipo.
1 ranscurridas dos semanas de práctica, Camilo se retiró. I i is
Siempre tenemos dos alternativas, dos senderos que amigos que militaban en su equipo me contaron, muertos de la
podemos transitar El uno es de fácil recorrido. Y la única risa, que su entrenador había dado instrucciones precisas a dos de
recompensa que ofrece es que es fácil. sus mejores integrantes para que charlaran un Camilo durante un
ANÓNIMO pasco por el bosque. Ll mensaje central de la charla era
«desaparécete», y ése fue el mensaje iccibido,
A los once años era un fanático del béisbol. Escuchaba la I ¡n efecto, Camilo se esfumó.
transmisión de los partidos por la radio. I,os veía por televisión. lista situación violentó las convicciones justicieras de un unió
Los libros que leía eran sobre béisbol. Cuando iba a la iglesia de once años y proseguí a hacer lo que habría hecho i ualquier
llevaba láminas de beisbolistas con la esperanza de hacer indignado jugador de mi edad entre segunda y lerccra base.
trueques con otros fanáticos. ¿Y mis fantasías? Lo han adivinado, Revelé el secreto. Le conté toda la historia a nuestro entrenador.
todas eran sobre béisbol. Se la conté con pelos y señales, imaginándome que él elevaría
Jugaba al béisbol como y donde pudiera. Lo jugaba con equipos una queja ante la oficina l ii incipal de la Ligapara lograr así el
organizados o improvisaba. Jugaba a lanzar pelota, con mi papá, reintegro de Camilo a su i 'quipó original. De esta forma, tanto los
mi hermano y mis amigos. Si no había con intereses de la justicia
54 alma délos adolescentes
r i.....late caliente parael 55
n i i r i i a d o r . Me sentí orgulloso de ser su jugador entre nuda y
como los de mi equipo para mejorar sus posibilidades de triunfar,
tercera base, además de ser su hijo.
se verían favorecidos.
Chick Moorman
listaba muy equivocado. Nuestro entrenador decidió que Camilo
debía estar vinculado a un equipo que estuviera! interesado en sus
servicios, uno que lo tratara con respeto. En fin, un equipo que Te quiero, papá
brindara a todos sus integrantes la oportunidad que se merecían de
contribuir de acuerdo con sus talentos individuales. Si Dios puede trabajar a través mío, puede trabajar a
Camilo se convirtió en mi compañero de equipo. través de cualquiera.
Me gustaría poder decir que Camilo consiguió la gran caiTcra SAN FRANCISCO DE ASÍS
en el momento decisivo, pero no fue así. Creo que el, durante
toda esa temporada, ni siquiera consiguió conectar ba.te con Me encontré con un caballero que venía al entierro de su .ulrc en
pelota. Las pelotas enviadas hacia su costado le pasaron por lampa. Padre e hijo no se habían visto en años, cgún el hijo, su
encima, por el costado, a través suyo, o rebotaron contra su padre se había ido de la casa cuando él aún i.i pequeño. Sólo se
cuerpo. habían puesto en contacto hacía un no. cuando su padre el envió
Y no es que a Camilo le hubiese faltado entrenamiento. una tarjeta de cumpleaños ii iéndole que deseaba verlo.
Nuestro entrenador le programó prácticas al bate adicionales I )espués de planear un viaje a la florida y de consultar su pi
y trabajó con él en sus labores de jardinería, sin que se diera: ciada agenda de trabajo, el hijo fijó una fecha tentativa ara
una mejoría significativa. visitar a su padre, dos meses después. Iría por tierra mi toda su
familia, en la época de vacaciones escolares. Le u ribió a su
, padre una nota apresurada, y con sentimientos ncontrados la
No podría afirmar si Camilo aprendió algo de nuestro echó al correo.
entrenador durante esa temporada. Yo sí. Aprendí a golpear I a respuesta fue inmediata. Venía escrita en una hoja de apel
rayado arrancada de un cuaderno escolar de espiral. ¡i contenido
, era emotivo y prácticamente ilegible. Errores i lográficos,
ligeramente la pelota sin revelar mis intenciones. Aprendí gramática incorrecta y puntuación defectuosa i liaban a la vista.
alcanzar y tocar a un jugador cuando ejecutaba una plancheta, si El hombre sintió vergüenza por su padre,
había menos de dos afuera. Aprendí a girar hábilmente alrededor lavo dudas acerca de la visita que se avecinaba.
de la segunda base en una jugada doble. I a hija del caballero fue escogida para integrar el equipo e
Yo aprendí muchísimo de mi entrenador durante esc verano, porristas de su colegio, y tuvo que asistir al campo de
pero las lecciones más importantes no tuvieron nada que iilrcnamientos de estas prácticas. Por pura coincidencia
ver con el béisbol, sino con personalidad e integridad. omenzaba a la semana de iniciarse las vacaciones, lo que
Aprendí que toda persona tiene sus méritos, aunque haga I nulificaba que el viaje a la Florida debería aplazarse.
veinte carreras o no haga ninguna. Aprendí que cada persona I Fl padre manifestó que entendía la situación, pero el hijo o
tiene su valor intrínseco, aunque pare la pelota o tenga que I volvió a saber de él durante un tiempo. Una noticia de
perseguirla. Aprendí que es más importante hacer lo correcto, I
honorable y justo, que ganar o perder. j
Me sentí bien perteneciendo a mi equipo durante esc año. 1 Estoy
agradecido por haber tenido a ese hombre como mi 1
M
56 alma de los adolescentes ■luxoíate caliente para el 57
vez en cuando y una que otra llamada, nada más. El contenido» 11) me encontré con el caballero el viernes. Por fin había
era escaso, algunas frases a media voz, algunos comentarios ■ nulo a lampa. Venía al entierro de su padre.
acerca de «tu mamá», algunas historias etéreas acerca de su: I '.i aba esperando cuando yo abrí la puerta esa mañana. Se -
niñez, que en conjunto ayudaban a armar el rompecabezas. uló en la capilla junto al cuerpo de su padre. El difunto,
En noviembre, el hijo recibió una llamada del vecino de ¡i irado dentro de un ataúd metálico azul oscuro, llevaba un
su¡ padre. Lo habían tenido que llevar al hospital por un elegante traje azul marino, nuevo. Dentro de la tapa colgaba mi
problema! cardiaco. El hijo habló con la enfermera en jefe, quien letrero que rezaba: «Camino a casa».
le aseguró que su padre estaba en vías de recuperación después] i Ifrecí un vaso de agua al caballero. Irrumpió en llanto. Le puse
de sufrir un ataque al corazón. El medico encargado le podría' dar el brazo sobre el hombro y el hombre se desplomó enlre mis
todos los detalles. brazos, sollozando.
El padre le dijo: «Estoy divinamente. No tienes por qué] venir -Me debido venir antes. No ha debido morir solo». Nos
hasta acá. El médico dice que sufrí lesiones menores y : que puedo quedamos sentados juntos hasta bien entrada la tarde. Me
irme a casa pasado mañana». preguntó si yo tenía alguna otra cosa que hacer aquel día, y le
contesté que no.
Desde esa fecha en adelante el hijo se dedicó a llamar a su padre
Yo no escogí el escenario que se presentó, tan sólo sabía
todos los días. Charlaban, reían y hacían planes par verse
■ Iue era un acto de bondad. Nadie vino a honrar la vida
«pronto». El hijo le mandó dinero como regalo de Navidad. El
del
padre envió unos pequeños regalos para los niños y un juego de
l ladre del caballero, ni siquiera el vecino mencionado. No me
lapiceros para su hijo, lira un juego barato de los que se ofrecen en ostó nada más que unas horas de tiempo. Le dije que yo era
droguerías o almacenes de baratijas. Los chicos rápidamente estudiante, que aspiraba convertirme en golfista profesional, \ que
hicieron a un lado los regalitos del abuelo. Pero la esposa recibió mis padres eran los dueños de la casa funeraria. El era iliogado
una preciosa! caja de música de cristal. Abrumada, ella le expresó residenciado en Denver. Juega al golf cuando le queda tiempo.
su gratitud cuando lo llamaron el día de Navidad. Me contó algunas anécdotas sobre su padre.
«Pertenecía a mí madre», le dijo el anciano. «Yo quería que] tú Esa noche invité a mi padre a jugar golf al día siguiente. Y
la tuvieras». . in te s de acostarme, le dije: «Papá, te quiero».
La esposa le dijo a su marido que debían haberlo invitado! a Nick Curry III, 19 años
celebrar las Navidades con ellos. Pero para que no se sintiera: mal
por no haberlo hecho, agregó: «Tal vez hubiera sentido demasiado
frío». De vuelta en casa
En febrero el hombre decidió visitar a su padre. Sin embargo,; el
destino le jugó una mala pasada pues la mujer de su jefe! tuvo que La paz, al igual que la caridad, empieza en casa.
someterse a una intervención quirúrgica y él tuvo que trabajar FUENTE DESCONOCIDA.
horas extras en la oficina. Llamó a su padre y le dijo que iría a la
florida en marzo o abril. La gente suele decir que nunca se dio cuenta de lo mucho que
disfrutó la niñez hasta que llegó a ser adulta. Pero yo, por lo
menos, siempre supe que estaba teniendo una niñez
■
58 alma de los adolescente* ...... oíate caliente para el 59
estupenda mientras la vivía. No fue sino hasta muchj después, I >c repente mC encontré saliendo con chicos, recorriendo
cuando las cosas no andaban muy bien, que ríF aferré a esos unos comerciales y sorteando las presiones de ser una i
recuerdos felices para encontrar un camino dq regreso a casa. IHinceañera. Aunque de repente todo era diferente y extraño,
Crecí en una finca con una familia enorme. Había mucho amor, laminen era divertido y emocionante. Comprendí que todo <
mucho espacio y muchas cosas que hacer. Me fascinaban todos los i i n b i o , aun cuando sea inesperado, puede ser benéfico. I,unas
oficios de la finca: jardmear, segar el heno, adiestrar los caballos y me imaginé que mi vida cambiaría de nuevo, y en i' 'i nía tan
hasta las tareas domésticas, de manera que nada me parecía radical-
trabajo. Así; jamás conocí el < significado de la palabra I n empresario de Los Ángeles me preguntó sí alguna vez había
aburrimiento. Nunca sufrí las' presiones de mis compañeros pues considerado una carrera artística. La idea jamás me I L i b i a
nunca anduve en «manada», porque en la finca sólo había una pasado por la cabeza, pero al pensar en esa posibilidad se me
manada: la de los animales. Nuestra familia era muy unida y por despertó el interés. Después de meditar un poco y de liarle vueltas
estar viviendo en el campo las salidas nocturnas eran poco al tema con mis padres, decidimos que mi madre \ yo nos iríamos
frecuentes. Mis hermanos y yo nos dedicábamos a jugar o a contar a Los Ángeles por un tiempo, para ver i i uno me iba. ¡No tenía ni
cuentos después de las comidas, en medio de risas y bromas, hasta idea de en qué me estaba metiendo!
la hora de acostarnos. Yo siempre conciliaba el sueño con (iracias a Dios mi madre estuvo a mi lado desde el principio.
facilidad escuchando el canto de los grillos, mientras pensaba en i m i t a s enfrentamos esta vivencia como si fuera una aventura, \ a
las actividades del día siguiente. Así transcurría mi vida, y yo medida que mi carrera creció, yo también evolucioné. ( uando la
sabía que era una persona afortunada. serie Beverly 1 lilis 90210 se tornó en un éxito, mi madre y yo
Al cumplir los doce años, un acontecimiento trágico cambió mi decidimos que había llegado la hora de que ella i egresara junto id
vida para siempre. Mi padre sufrió un severo ataque al corazón y resto de la familia. La jovencita campesina había comensado a
tuvo que someterse a un bypass triple. Cuando leí diagnosticaron desaparecer para dar paso a la mujer
una enfermedad coronaria hereditaria, vivimos una época de i i ladina.
tremenda angustia. Los médicos le : dijeron que tendría que listaba enamorada de mi profesión y el éxito obtenido era
cambiar radicalmente de forma de vida, pues ya no podría montar mayor de lo que yo había soñado jamás. Y sin embargo... algo me
a caballo, ni conducir tractor... o seguir trabajando en la finca. Al hacía falta. Poco a poco se formó un gran vacío en mi corazón,
darnos cuenta de que sin él era imposible mantener la finca, nos que comenzó a socabarmi felicidad.
vimos obligados a vender nuestro hogar y a mudarnos al Procuré identificar qué era lo que me hacía falta. Traté de
occidente, dejando atrás a nuestra familia y nuestros amigos, y irabajar con mayor ahínco, y después de mermar el ritmo, entablé
también a la única forma de vida que yo había conocido. nuevas amistades y perdí contacto con las antiguas. Nada parecía
Id aire seco de Arizona actuó como un cicatrizante para mi i llenar ese vacío. Me di cuenta de que yendo a sitios nocturnos,
padre, y yo comencé a adaptarme a un nuevo colegio, a nuevos asistiendo a una ronda interminable de fiestas y dándome la buena
amigos y a un nuevo estilo de vida. vida, jamás encontraría la solución a mi problema. Traté de
recordar cuándo había estado más feliz y qué cosas en mi vida
eran las que 1 en laderamente me importaban. Después de un
tiempo, por
60 alma de los adolescentes
fin encontré la respuesta. Identifiqué lo que tenía que hacer] para
ser feliz. Mi vida estaba a punto de cambiar una vez más.
4
Llamé a mis padres y les dije: «Me hacen demasiada falta. Voy
a comprar una finca y deseo que ustedes vengan a vivir a
California». A mi padre no lo emocionó demasiado la idea de
verse involucrado otra vez en una carrera desenfrenada por la
vida, pero le aseguré que ahora las cosas iban a ser diferentes. De
SOBRE ELAMOR
modo que nos dedicamos a buscar un lugar, en las afueras de la
ciudad, donde pudiéramos tener animales sueltos por doquier y Y LA BONDAD
una huerta llena de legumbres frescas para satisfacer nuestras
necesidades familiares. Un lugar que fuera la casa paterna donde
todos podíamos llegar, y un sino de encuentro para las vacaciones.
Una ensenada segura, protegida del mundo exterior. Un lugar La bondad en el decir crea confianza.
parecido al,, sitio donde yo había pasado mi infancia. La bondad en los pensamientos crea profundidad.
Un buen día lo encontramos; la hacienda perfecta, enclavada en La bondad en el dar crea amor.
un valle cálido y soleado. Mi sueño se había vuelto realidad, El LAO-TZl
oscuro vacío que invadía mis entrañas comenzó a disiparse,
cuando a mi alma retornó un sentimiento de equilibrio y
serenidad. Había vuelto a casa.
Jenme Garth, Actriz, Beverly 1 lilis 90210
V J
62 alma de los adolescentes i I ii ii ulatc caliente para el 63
Tigresa i 'i ,u i n aba esta última tarea, encontré una masa tubular en el
i i - i i l i i ) del abdomen. Tigresa trató de escabullirse ■ ii.i\
Sé bondadoso, porque toda persona con quien te emente. No le llamaba la atención que le manosearan . ,i masa.
encuentres está librando una batalla aún más I seudriñé el rostro lozano del jovenzuelo y acto seguido limé a
encarnizada. su gata, que probablemente había convivido con él desde
PLATÓN siempre. Me iba a ver obligada a decirle que su mascota Minada
tenía un tumor. Si se le extirpaba quirúrgicamente, el lliiimal
No podría asegurar cómo llegó Jaime hasta la clínica de mi podría sobrevivir un año como máximo, y eso con i|iiiiníoterapia
propiedad. No parecía tener la edad para conducir, aunque; se veía semanal. El tratamiento sería muy difícil y i i istoso, así que
bastante acuerpado y se movía con la gracia de un joven adulto. tendría que decirle que su gata posiblemente intuiría, y él estaba
Su rostro revelaba una personalidad abierta y directa. ahí, sólito.
Al entrar en la sala de espera observé que Jaime estaba Al parecer, el niño se encontraba a punto de aprender una ile las
acariciando la cabeza de su gato, que asomaba por la tapa de la lecciones más duras de la vida: que la muerte es algo inexorable
caja que sostenía sobre las piernas. Lleno de fe adolescente, me lo para todos y cada uno de los seres vivientes. Es una parte
había traído confiando en que podría curarlo. omnipresente de la vida. El primer encontrón con l,i realidad de la
Era una diminuta gatita con manchas, exquisitamente torneada muerte puede definir el derrotero de toda una vida, y al parecer yo
y de finas facciones. Parecía tener unos quince años. No era iba a ser la persona encargada de ruarlo a través de esta
difícil ver cómo esta gata de mirada alerta y feroz, podía evocar la experiencia. No quería cometer 'ii ores. Tenía que hacerlo a la
imagen de un tigre en la mente de un niño, y por eso se había perfección, o podría terminar lesionándolo emocipnalraCnte.
convertido en Tigresa. No habría sido difícil sacarle el cuerpo a esta tarea llamando i
El tiempo había borrado el brillante fuego verde de sus ojos, sus padres. Pero al mirar su rostro me fue imposible hacerlo. I I
que ahora se veían opacos, pero seguía siendo una gata elegante y sabía que algo andaba mal. No podía simplemente hacerme la
llena de aplomo. Me saludó restregándose amistosamente contra desentendida. De modo que hablé con Jaime como el legítimo
mi mano. dueño de Tigresa, y de la manera más cariñosa posible le conté
Comencé a hacer preguntas para establecer el motivo de la visita los síntomas que había encontrado y sus implicaciones.
de este par. A diferencia de la mayoría de los adultos. El joven me Mientras le hablaba se sacudió convulsivamente y me dio la
dio respuestas directas y precisas. Tigresa había] tenido un apetito espalda, con seguridad para esconder su cara, que yo ya había
normal hasta cuando comenzó a vomitar dos veces al día. Ahora alcanzado a ver contorsionada por la pena. Me senté , i observar a
no comía nada y estaba retraída e indolente. Había perdido medio Tigresa para permitirle a Jaime algo de privacidad. I e acaricié su
kilo, que es mucho cuando uno sólo pesa tres. Examiné a Tigresa vieja y bella cabeza mientras le explicaba a laime cuáles eran las
mientras la acariciaba y le decía lo bella que era, comenzando por alternativas: podía hacerle una biopsia, permitirle! que se muriera
los ojos y la boca, para luego escuchar el corazón y los pulmones lentamente en casa, o aplicarle una inyección para que durmiera
y terminar con una palpación de su estómago. Mientras el sueño eterno.
64 alma de los adolcsccní? i liiiiulatccalicnteparacl 65
Jaime escuchó con atención asintiendo con la cabeza. M dijo mi >;i-i- querido para que éste pueda descansar, era el nl is cq ui o
que él veía que la gata no estaba a sus anchas y que n ' quería que más preciado que uno podía ofrecer.
sufriera. Se notaba que hacía un esfucrz sobrehumano. Esc dúo me \ MU lió con la cabeza. Había entendido. Sin embargo, algo
partía el corazón. Ofrecí llamar sus padres para explicarles lo que f i l i a b a . Sentía que no había terminado mi labor. De repente
sucedía. i .11 cu cuenta de que aunque le había pedido que se . i invirtiera
Jaime me facilitó el número de telefono de su padre. Repct 1 de en hombre en un instante, y él había asumido su papel con
nuevo el diagnóstico al padre de Jaime, mientras éste m escuchaba aplomo y coraje, seguía siendo un joven.
acariciando a su gata. Luego, padre e hij hablaron. Con voz i Un los brazos abiertos le pregunte si necesitaba un nina/o. No
entrecortada, Jaime habló con su padre mientras se paseaba había duda de que sí lo necesitaba, y a decir > tillad, yo también.
gesticulando. Pero al colgar el auricular, me clavó los ojos con una Judith S. Johnessec
mirada límpida y me dijo qu habían decidido terminar con el
sufrimiento de la gata.
No hubo histeria, argumentos defensivos o negaciones de* Corazón luminoso
ningún tipo. Sólo percibí la aceptación de lo inevitable. Podía ver,
sin embargo, lo mucho que le estaba costand mantener la calma. El obsequio mc'is grandioso es uno parte de ti mismo.
Le pregunte si deseaba llevar la gata ai casa para que pasara la RALPHWAI .DO EMERSON
noche y pudiera despedirse de ella. Me contestó que no. Quería
estar a solas con ella uno minutos, y nada más. 11 año pasado, por la época de llallowccn, me enviaron una
Los dejé y fui a obtener el barbítúrico que utilizaría para-; invitación para que"asistiera a un carnaval auspiciado por la
inducir en la gata en sueño libre de dolor. No pude contener? las organización «Thcsday's Child», dedicada a ayudar a niños
lágrimas que se me escurrían por las mejillas, como' tampoco el infectados con el virus del SIDA. Me invitaron porque soy actriz;
dolor ajeno que se desbordaba en mí. al ver a Jaime volviéndose fui porque me importa. Estoy segura de que la mayoría de los
rápidamente hombre, y tan solo. niños no me identificaron como estrella de la iclevisión. Creo que
Esperé en la puerta de la sala de consultas. A los pocosl minutos me vieron como una chica mayor que había venido a pasar un
salió y me dijo que estaba listo. Le pregunté si quería rato con ellos. Me sentí mucho más a gusto así.
acompañarla. Me miró con sorpresa, pero le expliqué que era? Había múltiples carpas para entretenimiento de los asistentes.
mejor observar cuan apacible era el proceso, en vez de imaginarse Una en particular me atrajo, por la cantidad de niños que se
eternamente cómo habían sido sus últimos momentos. congregaban ahí. lin esta carpa, el que quisiera podía pintar un
Comprendiendo de inmediato la lógica de mi planteamiento, le cuadrado. Más adelante cada uno de estos cuadrados formaría
sostuvo delicadamente la cabeza mientras yo le aplicaba la parte de un cubrelecho. El cubrelecho se estaba elaborando para
inyección. Tigresa cayó en un profundo sueño, con la cabeza obsequiárselo a un señor que había dedicado buena parte de su
reclinada sobre su mano. vida a la organización \
El animal se veía tranquilo y reposado. Ahora el dueño era:; el
depositario de todo el dolor. Le dije que asumir el dolor de
66 aima de los adolescente ' li"i oíate caliente para el 67
estaba a punto de retirarse. A cada niño le daban un jucg bellísimo ■ m tristeza, pero con mi fe renovada en esta causa, liaría lo
de colores fuertes, y le pedían que pintara lo qu quisiera para que 111 n- fuese necesario para ayudar.
el cubrelccho se viera muy lindo. Al mirara a mi alrededor pude \1 final del día, cuando me preparaba para irme a casa,
observar que todos los cuadrados detela estaban adornados con • nii un lirón en la manga de mi chaqueta. Al voltearme topé
corazones rosados y nubes! azules luminosas, amaneceres color mi una gran sonrisa de mi pequeño amigo. Me dijo: «Mi
naranja y bellas flores* verdes y moradas. Todos los cuadrados
niazón está cambiando de colores. Se está volviendo más
eran luminosos positivos y edificantes, a excepción de uno.
l u m i n o s o . . . me parece que esos abrazos cariñosos sí
1:1 niño junto a mí estaba pintando un corazón, pero era oscuro,
funcionan de verdad».
vacío y sin vida. Le hacía falta los colores vibrantes^ y encendidos
I )e camino a casa, me palpé el corazón y me di cuenta de i|iie
que habían usado sus compañeros.
Al principio pensé que a este artista le había tocado en suerte el también había tomado un color más luminoso.
juego de colores opacos. Sin embargo, al preguntarle, me dijo que Jennifer Love Ilewitt
el corazón oscuro que había pintado era el reflejo del suyo propio. Actriz, Party ofFive
Le pregunte a qué se debía eso y me contestó que estaba muy
enfermo y que su madre también lo estaba. Me comentó que él
jamás se mejoraría y que su madre tampoco. Me miró El secreto de la felicidad
directamente a los ojos y me dijo: «Nadie puede hacer nada para
ayudarnos». Si quieres ser amado, ama e inspira cariño.
Le dije que lamentaba que estuviera enfermo y que en verdad BLN.TAMINFRANKLIN
podía comprender por qué estaba tan triste. Que inclusive podía
entender por qué había pintado su corazón de un color oscuro... I le aquí la fábula maravillosa sobre una niña huérfana que no
pero también le dije que no era cierto que no haya nada que tenía familia o persona alguna que la quisiera. Cierto día,
alguien pueda hacer para ayudarlo. lis posible que los demás no mientras caminaba por la vega del río sintiéndose más triste v
puedan curarlo a él o a su mamá... pero sí podemos darle un solitaria que de costumbre, observó una pequeña mariposa 11
abrazo cariñoso, por cjcmplo, y eso en mi experiencia es una gran lapada cruelmente en un espino. Cuanto más luchaba por
ayuda cuando uno está triste. Le dije que yo gustosa le daría uno liberarse, más laceraba su frágil torso. Con delicadeza, la
si él quería, para que se diera cuenta de que no le estaba echando luierfanita liberó a la mariposa de su cautiverio, lista, al verse
cuentos. De inmediato se sentó sobre mis rodillas y yo me sentí libre, en vez de emprender el vuelo se convirtió en una bella
llena de amor por este hermoso niño. hada. La jovencita no podía creer lo que veían sus ojos.
Se quedó sentado en mi regazo un buen rato y cuando se cansó, lil hada bondadosa le dijo a la niña: «Para agradecerte tu
se bajó y se puso a pintar. Le pregunté si se sentía mejor y me maravilloso gesto, te concederé cualquier deseo».
respondió que sí, pero que seguía enfermo y que nada alteraría La pequeña pensó un momento y le contestó: «¡Deseo ser
eso. Le respondí que comprendía. Me alejé feliz!».
«De acuerdo», dijo el hada inclinándose para hablarle al mió. y
acto seguido desapareció.
68 alma de los ■adolescentes i i H icolatc caliente para el 69
A medida,que la pequeña fue creciendo, en toda la cpmare no se lijo escapar un nubarrón de humo grisáceo al tomar rumbo
encontraba una persona más feliz que ella. Todo?, deseaban ,n la el oeste, por la calle Cerro Azul.
conocer su secreto., 1:11a se limitaba a sonreí mientras decía: I i ank se tendió indolentemente sobre el asiento. Las manos Ir
«Yo sólo escuchó las palabras de una hada cuando era pequeña». colgaban de los pulgares, enganchados en el centro de la
Cuando ya era anciana y estaba en su lecho de muerte,, todos ■ mica de los pantalones. El día en que su mundo se
íos vecinos se arremolinaron a su alrededor, deseosos; de hacerse lien timbó, en el mes anterior, había sido, como éste, un frío
a su fórmula maravillosa de la felicidad antes de que muriera. llln gris de noviembre. Eí bien sabía que su destreza para
«Por favor, cuéntanos», le rogaban, «cuéntanos lo que te dijo el |u¡'.ar baloncesto era igual a la de los demás muchachos. Su
hada». madre solía llamarlo el «atleta de la temporada». En su niñez
La bella anciana sonrió y contestó: «Me dijo que cada le había puesto el apodo de «Destructor». Ese recuerdo le
persona, por más segura de sí misma que pareciera, o por Majo una sonrisa a los labios.
más joven o vieja, rica o pobre que fuera, necesitaba do mí». I ;1 autobús emprendió la marcha y Lrank instintivamente
'lomado de: The Speaker's Sourcebook apoyó sus zapatos de lona sobre el piso. Tiene que haber ido mi
tamaño, se dijo a sí mismo, llené que ser eso. Yo KÓIO mido un
metro con sesenta. Como acabo de entrar a este colegio y soy
Procurando tocar el alma de un extraño novato, el entrenador, con sólo mirar mi estatura, decidió que yo
no sé jugar baloncesto.
Mejor que mil cabezas doblegadas en oración, es dar A Lrank no le había sido nada fácil integrarse, sobre todo
placer a un solo corazón mediante una sola acción. ■ i uno alumno recién llegado a un colegio católico
' GANDÍ n masculino.
I os muchachos mayores tendían a formar grupos
brame. Daily se quedó mirando el suelo congelado. Pateó hacia rxcluyentcs. Esta situación era especialmente penosa para
un costado varios pedazos de nieve impregnados con las ! rank, acostumbrado a descollar en todos los deportes.
emisiones provenientes del tubo de escape del automóvil. Sólo \hora, al parecer, era un don nadie.
pretendía fingir que escuchaba la inconsecuente chachara de sus No sólo había sobresalido en los deportes antes de cambiar ilc
amigos Norman y Ed, mientras tomaban el autobús número 10, a colegio; en quinto y sexto también so había destacado en ¡encías
la salida del colegio. Respondí mecánicamente a todas sus políticas y en historia. Trajo a la memoria el consejo de su
preguntas: «Claro que me fue bien en el examen... lista noche no profesor Don Anderson: «Mira Lrank, si le dedicas a ras libros el
puedo, longo que estudiar, en serio». mismo tiempo que le das al baloncesto, te irá Magníficamente
Frank y sus amigos se acomodaron a sus anchas en la última bien en ambas actividades».
banca del autobús público de la ciudad de Mtlwaukec, junto con Pues bien, pensó Frank, al monos Anderson tenía razón
otros jóvenes de distintos colegios, hl autobús ■ on respecto a los libros, ledas mis calificaciones están
por
rncima de cuatro. Lo del baloncesto es otro cuento.
El estruendo de un frenazo y el ruido estridente de un pito
cacaron a Lrank de su ensimismamiento. Miró a Norman y a
Y Norman estaba recostado contra el vidrio do la ventana,
70 alma de los adolescentes < hocolaíe caliente para c¡ 71
con los ojos entreabiertos. Su tibio aliento había empañado' el l rank posó la vista sobre sus nuevos zapatos de lona. Sus pies
vidrio, creando una figura circular. estaban calcntitos, como siempre. Volvió nuevamente la vista
Frank se frotó ¡os ojos. Todavía recordaba cómo el mes pasado hacia la señora. Tenía las medias rasgadas, lil estómago, hinchado
se le había formado un nudo en la boca del estómago a medida como una pelota de baloncesto, al igual que su vestido desteñido,
que se acercaba al vestuario. Había escudriñado frenéticamente la estaban al descubierto porque al abrigo le faltaban algunos
lista del equipo pegada en la puerta,' tratando de encontrar su botones.
nombre en alguna parte. No figuraba. Su nombre, no aparecía. De Ante semejante espectáculo, a Frank se le desvaneció el mundo
repente sintió que había dejado de existir. Se había vuelto circundante. Sus dos amigos dejaron de existir. Sintió que una
invisible. mano gélida le estrujaba las tripas. La palabra ■invisible» le
Til autobús se detuvo cerca de los campos recreativos del vino a la mente de nuevo. Un ser que por distintas razones se ha
condado, til conductor amonestó a unos chicos gritones, sentados vuelto invisible, marginado, y lia .ido olvidado por la sociedad, se
en la parte trasera, para que se tranquilizaran. Frank le echótina dijo a sí mismo.
mirada al conductor, apodado Koyak porque era tan calvo como id. probablemente, siempre tendría cómo comprar un par ■ le
una bola de billar. zapatos, lilla, probablemente, jamás tendría el dinero
Una mujer embarazada y casi a término se prendió del Mil'icicntepara hacerlo. Bajo su asiento, con la punta de uno de
pasamanos plateado y lentamente ascendió al autobús. Cuando la sus zapatos presionó la pane trasera del otro y se lo quitó.
dama cayó sentada sobre el asiento que estaba detrás del Después se despojó del segundo. Miró alrededor. Madie se había
conductor, sus pies se proyectaron hacia adelante y Frank pudo dado cuenta. Tendría que caminar tres cuadras i abiertas de nieve
hasta llegar a casa. Pero el frío siempre lo había tenido sin
observar que estaba descalza y andaba en medias.
cuidado. Cuando el autobús llegó al final del recorrido, frank
Mientras conducía el autobús hacia el llujo de tránsito, Koyak,
esperó a que todo mundo descendiera. I )cspués sacó los zapatos
sin voltear a mirarla, le dijo: «Oiga, doña, ¿dónde dejó los
que estaban debajo del asiento, se acercó rápidamente a la señora
zapatos? Fn la calle está haciendo mucho frío».
y se los entregó, diciéndole: «Tomé, señora, a usted le hacen más
«No hay dinero», contestó la dama, cubriéndose la nuca y la falta que a mí».
garganta con el raído cuello del abrigo. Algunos de los Acto seguido, Frank apresuró su paso hacia la puerta y se bajó
muchachos sentados en los asientos traseros se burlaron del autobús, arreglándoselas para aterrizar en un charco, l'oco le
socarronamentc. «Me subí al autobús para calentarme un poco. Si importó. No tenía nada de frío. Alcanzó a escuchar a la señora
no tiene inconveniente lo acompaño un buen trecho», agregó. que decía: «Mire usted: ¡una talla perfecta!».
Koyak se rascó la cabeza y le dijo: « l i s t a bien. Pero cuénteme, A continuación oyó que Koyak le gritaba: «¡Oye chico!
¿por qué no tiene dinero para comprar zapatos?». ¡Regresa! ¿Cómo te llamas?».
«Tengo ocho hijos, 'lodos necesitan zapatos, de modo que no Frank dio media vuelta para responderle a Koyak en el preciso
hay dinero para tanto. Pero despreocúpese, mi Dios proveerá». instante en que sus dos amigos le preguntaban por MIS zapatos.
Frank se sonrojó de vergüenza con Koyak, sus amigos y la
dama. «Me llamo Frank. Frank Daily», dijo con voz baja.
____________
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72 alma de los adolescentes ( hocolatc caliente para el 73
«Pues te diré algo. Frank», musitó Koyak con voz entrecortada; Muy pronto me di cucnla de por qué las herramientas de doña
«jamás había visto algo semejante en los veinte'' años que llevo Lalita parecían antigüedades pero funcionaban como nuevas. Por
conduciendo este trasto». las seis horas de trabajo me entregó un cheque de tres dólares.
La mujer, con lágrimas en los ojos, le dijo: «Gracias joven». Y Corría el año 1978. Dios a veces tiene mucho sentido del humor,
mirando a Koyak, agregó: «¿No le dije que mi Dios cuidaría' de ¿verdad?
mí?». La semana siguiente hice el asco de la casa de doña Lalita. Vle
«No hay de qué» farfulló Frank con una sonrisa en los labios. mostró el procedimiento exacto para aspirar su antiguo tapete
«Además, estamos en Navidad». persa con una aspiradora igualmente antigua. Mientras yo sacudía
Echó a andar presurosamente tras sus dos amigos. Le pareció sus bellos objetos decorativos, ella me ilustraba sobre la
que el día gris se despejaba. De camino a casa a duras penas procedencia de los mismos, adquiridos durante sus penplos por el
sintió el frío bajo sus pies. mundo.
Barbara A. Lewis Para el almuerzo preparó legumbres frescas cultivadas en su
jardín. Compartimos una deliciosa comida y un bello día.
Ln ciertas ocasiones me convertía en conductor. Doña Lalita
La señora Lalita había recibido un bellísimo automóvil como último regalo de su
esposo. Cuando conocí a doña Lalita el vehículo tenía treinta años
Con 18 años cumplidos, estaba a punto de comenzar en la de uso y seguía siendo bellísimo. Lila no había tenido hijos pero
universidad y no tenía un centavo. Para hacerme a algún dinero su hermana, sobrinos y sobrinas vivían en el vecindario. Sus
me había dedicado a ofrecer libros viejos puerta a puerta, en una vecinos también la estimaibany ella participaba activamente en
silenciosa calle de un vetusto barrio. Al llegar a un portón, una iniciativas cívicas.
octogenaria mujer, alta y de porte distinguido, me saludó
Al año y medio de haber conocido a doña Lalita comencé a
diciendo: «¡Hola cariño! 'fe he estado esperando. El Señor me
verla con menos frecuencia. La universidad, el trabajo y mis
dijo que hoy vendrías». La señora Lalita necesitaba ayuda en su
compromisos religiosos me dejaban poco tiempo para ello.
casa y en su jardín y al parecer yo era la persona indicada. ¡Quién
Conseguí a otra niña para que la ayudara en los quehaceres de la
podría ponerse a discutir con Dios!
casa.
Al día siguiente trabajé durante seis horas, laborando como
Como yo era poco demostrativa con mis afectos y además
jamás lo había hecho en la vida. Doña Lalita me indicó la forma
estaba en una pobreza franciscana, me dediqué a elaborar una lista
de sembrar bulbos, qué malezas debía arrancar y dónde debía
muy reducida de las personas que recibirán un cariñoso saludo de
poner los desechos vegetales. Terminé el día podando el césped
mi parte en el día del Amor y la Amistad. Mi madre escudriñó la
con una máquina de cortar pasto que más bien parecía una pieza
de museo. Al acabar este oficio, doña Lalita me felicitó mientras lista y dijo: «Te falta doña Lalita».
revisaba la cuchilla de la máquina. Con incredulidad, le pregunté: «¿Cómo así?» Lila tiene una
«Parece que topaste con una piedra. Traeré una lima», me dijo. gran familia, amigos y vecinos, lis muy activa en el vecindario.
Además, ya casi no nos vemos.
«/.Por qué querría doña Lalita recibir un obsequiomío?» .
/4 alma de los adolescentes ( hocolate caliente para;el 75
Mi madre no se dejó convencer. «Consigúele un regalo a doña Mientras la concurrencia aplaudía de pie, Dondre se acercó al
Lalita», se limitó a decir. micrófono y comenzó a relatar su historia:
lil día del Amor y la Amistad le regalé a doña Lalita un «Yo amo el juego de golf. He sido miembro del equipo de
pequeño ramo de llores, que ella aceptó con donaire. nuestro colegio durante los últimos dos años. Aunque soy el
La visité nuevamente unos meses después. Sobre el muro de la único jugador de raza negra, siempre me he sentido muy tranquilo
chimenea, y ocupando un lugar de honor entre todos sus bellos jugando entre gente de tez blanca en la mayoría de los clubes».
ornamentos, pude ver un pequeño ramo de flores ya marchito, el lil público estaba absorto. Hasta los camareros y ayudantes se
único obsequio que había recibido en el día del amor y la detuvieron a escuchar. Yo también lo hacía, mientras un recuerdo
Amistad.
de mi niñez enterrado en el subconsciente, me vino a la memoria.
Susan Daniels Adams Dondre prosiguió con su relato:
«Habíamos ido por tierra desde Monroe hasta el club campestre
del condado de Pansh, en el estado de Columbia. Nos estábamos
Recuerdos de un paseo en mi infancia
preparando para salir al putting groen».
Dondre y sus compañeros de equipo estaban demasiado
Dondre Groen se sentía incómodo al ver a tanto personaje
concentrados como para darse cuenta de la conversación entre un
cívico y a tanta estrella deportiva congregados en el salón de baile
hombre y el director deportivo del colegio, James Murphy. Al
del hotel en Cleveland. Se habían desplazado de todos los
rincones del país para participar en este evento encaminado a rato de haberse esfumado en el interior del club, Murphy volvió al
recaudar fondos para la «Fundación nacional universitaria de lado de sus jugadores.
becas golfísticas para grupos étnicos minoritarios». Dondre, un «Quiero reunirme con los mayores», dijo de inmediato. Su
joven bachiller de 1 8 años oriundo de Monroe, Louisiana, era el rostro se veía turbado mientras formaba un círculo con los cuatro
invitado de honor. Yo era el arti st a contratado para amenizar el jugadores, incluyendo a Dondre.
evento. «Me es difícil expresar lo que tengo que decir», observó, «liste
«¿listas nervioso», le pregunté al joven apuesto que vestía un club es para el uso exclusivo de gente blanca». Murphy hizo una
esmoquin alquilado y camisa blanca. pausa mirando a Dondre. Sus compañeros se miraron
«Un poco», contestó sonriendo y en voz baja. desconcertados. «Deseo que ustedes decidan cuál ha de ser
Un mes antes del evento en Cleveland, Dondre había sido un nuestra respuesta. Si nos retiramos quedamos descalificados. Si
estudiante más en un colegio del sur de los listados Unidos, cuyo nos quedamos, Dondre no podrá jugar», terminó diciendo.
estudiantado era predominantemente blanco. Por cierto, el color Al escuchar estas palabras, mi memoria represada durante
de la piel de Dondre jamás había sido una tema de polémica, treinta y dos años se desbordó.
aunque buena parte de sus compañeros y amigos eran de raza Jin 1959 yo era un pobre negro adolescente de trece años, que
blanca. Pero el 17 de abril de 1991, la piel negra de Dondre vivía con su madre y su padrastro en un barrio miserable de 1 ong
provocó un incidente que se convirtió en noticia nacional. Island, Nueva York. Mi madre trabajaba en un
«Señoras y señores», entonó el maestro de ceremonias, «con
ustedes nuestro invitado de honor».
76 alma tic los adolescentes i I locolatc caliente para el 77
hospital durante la noche, y mi padre conducía un camión Visitamos el monumento a Lincoln en dos oportunidades, mía
repartidor de carbón. Sobre decir que nuestro nivel de vida estaba vez durante el día y otra al crepúsculo. Mis compañeros . vo
enmudecimos al caminar bajo la sombra de las treinta y i-is
muy por debajo del sueño americano.
columnas que representaban a cada uno de los estados que
Sin embargo, cuando nuestro profesor de octavo anunció que
Lincoln se esmeró en conservar. Me situé al pie de la estatua de
haríamos una excursión a Washington, jamás me pasó por la
Lincoln sentado, que mide quince metros de alto, limlo a mi
cabeza que yo no iría. Además de hacer un recorrido muy
nuevo amigo. Los reflectores hacían brillar el mármol traído del
completo por toda la capital del país, visitaríamos un parque de estado de Georgia. Juntos leímos las l i e b r e s palabras de Lincoln
atracciones en el estado de Maryland. l:n mi imaginación, este pronunciadas en Gettysburg, lugar de la batalla más sangrienta
parque era la conjunción de todos los parques de atracciones del librada entre los estados: . ..nos encontramos aquí reunidos para
mundo entero, incluyendo a Disney World. asegurar con > erleza que estos muertos no han. entregado sus
Corrí a casa con el corazón latiendo como un tambor, a entregar vidas en \ < i n o, que esta Nación, bendecida por Dios, verá el
la circular mimeografiada que describía la aventura que íbamos a renacimiento de la libertad...».
emprender. Pero mi madre meneó la cabeza negativamente al ver Cuando mi amigo me pidió que me acomodara para hacerme
el costo. La familia no contaba con los medios. una foto, miré por última vez el rostro de Lincoln. Parecía estar
La tristeza me duró diez segundos, tiempo en el cual decidí vivo y padeciendo una gran tristeza.
levantarme los recursos de alguna manera. Durante las próximas Al día siguiente entendí con mayor claridad por qué no sonreía.
ocho semanas me convertí en vendedor de caramelos puerta a «Clifton». me dijo una de las profesoras, «¿podría hablar
puerta, repartidor de periódicos y jardinero listo para podar el contigo un momento?».
césped. ¡Tres días antes de la hora cero había recogido el dinero VIis compañeros, y en especial mi buen amigo Fraií'lí, se
mínimo necesario para poder ir al paseo! p u s i e r o n p á l i d o s . Minutos antes habíamos e s t a d o
1:1 día señalado para la excursión el alma no me cabía en el comentando sobre la bomba de precisión llena de agua que la
cuerpo al montarme en el tren. Yo era el único de raza negra en noche anterior habíamos dejado caer sobre una señora gorda y su
mi sección. perro. Había sido una maldad estúpida y peligrosa, pero
Nuestro hotel quedaba cerca de la Casa Blanca. Mi compañero afortunadamente no había ocurrido nada que lamentar. Nos
de habitación era hijo de un hombre de negocios. Nuestra reciente encontrábamos celebrando el hecho de habernos librado de
amistad se cimentó al poco tiempo de haber dejado caer unas cualquier castigo, cuando la profesora me llamó.
cuantas bombas de agua sobre los transeúntes que pasaban bajo «Clifton, ¿tú has oído hablar de la línea divisoria de Masón y
nuestra ventana. Dixon?», me preguntó.
Todas las mañanas un centenar de muchachos abordábamos el «No señorita», contesté, preguntándome para mis adentros qué
autobús para iniciar una nueva aventura. Camino al cementerio tendría que ver eso con empapar señoras con bombas de agua.
«Antes de la guerra civil», me explicó, «la línea de Masón
de Arlington, no dejamos de entonar el himno de batalla del
Dixon marcaba el límite entre los estados de iMaryland \
colegio como también al atardecer durante un crucero sobre el río
Potomac.
78 alma de los adolescentes' Chocolate caliente para el 79
Pennsylvania, la línea divisoria entre los estados abolicionistas y I )esde luego que la discriminación también se daba en el \ortc,
aquellos a favor de la esclavitud». pero hasta ese momento el color de mi piel no me había excluido
Aunque me había librado de un desastre, presentí que se I de una cafetería, una iglesia o un parque de diversiones.
avecinaba otro. Observe que la voz le temblaba y que había'' estado «Clifton» susurró Frank. «¿Qué te pasa?».
llorando. «No me dejan ir al parque de diversiones esta noche», le dije
«Hoy», me dijo, «la línea de Masón y Dixon es una especie' de gimiendo. «¿Por lo de la bomba de agua?», preguntó. • \'o». le
línea divisoria invisible entre el Norte y el Sur. Cuando se cruza contesté, «porque soy negro». «¡Menos mal, caramba!» dijo, y se
esa línea desde el distrito especial de Washington; hacia Maryland, puso a reír, obviamente aliviado al ver que habíamos salido bien
las costumbres cambian». librados de nuestras travesuras de la noche anterior. «Pensé que
La conversación había tornado un rumbo que yo presentía nos habíamos metido en un 1 ío».
como amenazante, mas no podía precisar la razón. ¿Por qué Me limpié las lágrimas con la manga de la camisa y lo miré
estaba tan nerviosa? lilamente. «¿No has entendido? No dejan entrar a negros como yo
«Id parque de diversiones del Cañón del Leo está situado en al parque. ¡No podré ir contigo!» grité. «¡Y tú me dices que
Maryland, y las directivas del parque prohiben la entrada de menos mal. Pues a mí me parece la embarrada!».
personas de raza negra», me dijo finalmente y se quedó listaba a punto de quitarle la sonrisita de la cara con un
mirándome en silencio. puñetazo a la mandíbula, cuando escuché que decía: «Pues
Yo todavía estaba sonriendo y asintiendo con la cabeza cuando entonces, yo tampoco iré».
su mensaje me cayó como un baldazo de agua iría. Ambos nos quedamos como petrificados por un instante. Luego
«Lo que usted me está diciendo es que yo no puedo ir al Lrank sonrió de oreja a oreja. Jamás olvidaré esc instante, frank
parque de diversiones porque soy negro, ¿verdad?», le era sólo un niño. Tenía tantos deseos como yo de ir al parque de
pregunté incrédulo. diversiones, pero en ese momento se le presentó algo más
s Asintió lentamente con la cabeza. «Lo siento, Chfton. lista importante que una excursiem nocturna con sus compañeros de
noche tendrás que quedarte en el hotel. Si íe parece podemos ver clase. Sin embargo, él no dio explicaciones m dijo nada más.
una película por televisión», me dijo tomándome de la mano. Cuando menos me di cuenta la habitación estaba llena de
Me encaminé hacia los ascensores con sentimientos de muchachos que escuchaban a Frank. «No permiten la entrada de
confusión; incredulidad, furia y gran tristeza. negros al parque de diversiones, de modo que yo me voy a quedar
con Chfton», les dijo.
«¿Qué pasó, Chl'ton?», me preguntó mi amigo cuando entré en
De inmediato otro niño agregó: «¡Pues yo también!».
la habitación. ¿La señora gorda nos metió en un lío?».
Sin decir palabra me recosté sobre la cama y me puse a llorar. «Qué partida de tarados!» susurró un tercero. «Yo estoy
Lrank se quedó mudo de perplejidad. Los niños de nuestra edad contigo, Chfton».
no lloraban, al menos delante de sus amigos. Mi corazón se aceleró. Me di cuenta de que no estaba solo. Se
Lo que me hacía sentir tan triste no era tanto el perderme la comenzaba a gestar una revolución de adolescentes.
excursión de mi clase, sino que por primera vez en la vida inc-
estaba dando cuenta de lo que era ser «negro».
80 alma de los adolescentes?; i Iiocolate caliente para el 81
Acababa de nacer la «Brigada de las bombas de agua»,:' l'nietos para el partido de béisbol entre los Scnators y los I igres!
compuesta por once niños blancos de Long Island cuyo: ¿Quien quiere ir conmigo?».
manifiesto rezaba: «No iremos». Sentado sobre mi cama, ení todo Se escucharon gritos de felicidad por toda la habitación.
el centro de semejante acontecimiento, me sentí muyl agradecido. Ninguno había tenido la oportunidad de ver un partido
Pero, sobre todo, orgulloso. profesional de béisbol en un estado de verdad.
La historia de Dondrc Oreen me trajo a la memoria esos De camino al estadio, todos enmudecimos al pasar junto a la
recuerdos de la infancia. Sus compañeros golfistas, al igual que estatua de Lincoln. Me quedé mirando fijamente al señor I incoln
los de mi colegio de la infancia, tenían que tomar una decisión entre las columnas del monumento, bañado por una cálida luz
trascendental, que consistía en respaldar a un amigo aunque les amarilla. NTo pude percibir ni una sonrisa ni un poco de
costara muchísimo. Sin embargo, en el momento de jugarse el esperanza en esos ojos cansados y tristes.
todo por el todo, no hubo ninguna duda. «Larguémonos de aquí», «...Nos encontramos aquí reunidos para asegurar, con
dijo uno de ellos en voz baja. certeza... que esta Nación, bendecida por Dios, verá el
«Simplemente recogieron sus cosas y se fueron hacia el renacimiento de la libertad...».
autobús», nos contó Dondrc. «No hubo discusión de ningún tipo. Con sus palabras y ejemplo vivencial, Lincoln dejó muy en
Los chicos del equipo menor se unieron a nosotros sin mirar claro que la libertad no se obtiene en forma gratuita. Cada vez que
atrás». el color de la piel de una persona le cierra las puertas de un
Dondrc estaba obnubilado por la respuesta de sus compañeros y parque de diversiones o la posibilidad de utilizar el campo de golf
la de toda la población de Louisiana. lü estado entero se indignó y de un club campestre, la guerra libertaria se inicia de nuevo. A
trató de hacerle una homenaje de desagravio. La Cámara de veces, la batalla se libra a puño limpio y con armas de fuego, pero
Representantes de Louisiana instituyó el Día de Dondrc Groen, y con frecuencia el arma 'más poderosa es la mera manifestación de
legisló para permitir la procedencia de demandas por daños y valentía y amor.
perjuicios, contra cualquier institución privada que invite a un Cada vez que escucho las palabras de Lincoln pronunciadas en
equipo a participar en un torneo y le prohiba la entrada a un Gettysburg, recuerdo a mis once compañeros y la esperanza
miembro en razón de su raza. renace en mi alma. Me hago la ilusión de que Lincoln finalmente
Cuando Dondrc terminó su narración, las lágrimas se le escurrían sonrió esa noche, cuando nos detuvimos junto a su monumento.
de los ojos. «Le tengo un gran cariño a mi entrenador ya mis Como bien dijo Dondrc: «El amor que me manifestaron ese día
compañeros por apoyarme», dijo. «Supieron demostrar que conquistará el odio en toda ocasión».
siempre hay personas dispuestas a oponerse a la intolerancia, lil Clifton Davis - Actor.
amor desinteresado que me. I manifestaron ese día conquistará el
odio en toda ocasión».
Mis amigos de la infancia también me obsequiaron esc amor Un regalo para dos
desinteresado. Una de nuestras profesoras entró a la recepción del
hotel donde estábamos sentados, y agitando un sobre en el aire, Nunca se sabe cuánta felicidad puede producir un
gritó. «¡Chicos, acabo de comprar trece gesto bondadoso.
82 alma de los adolescentes Chocolate caliente para el 83
BREEAREL desperdiciada y que estaba acostumbrado a formular la pregunta
anterior.
El hermoso día estaba como mandado a hacer para conocer el La situación me incomodó, pero no supe cómo reaccionar. En
centro urbano de la ciudad de Portland. Eramos un grupo de esc momento Robby dijo: «Ya vuelvo. Espérame un momento», y
consejeros de un campo de verano haciendo uso de nuestro día de salió corriendo. Quedé intrigado al verla dirigirse hacia el carrito
asueto, alejados de los veraneantes y dispuestos a divertirnos un de los perros calientes. De repente, caí en cuenta de lo que se
rato. A la hora del almuerzo le pusimos el ojo a un bello parque proponía. Compró un perro caliente, regresó y se lo dio al señor
en el centro de la ciudad. Como todos teníamos un antojo hambriento.
diferente cada cual se fue a buscar lo que quería para comer, Simplemente se limitó a decir:
después de acordar que nos encontraríamos en el parque poco «Sólo estaba transmitiendo la bondad que alguien tuvo
después. conmigo».
Cuando mi amiga Robby se encaminó hacia un carrito de Ese día aprendí que la generosidad puede ir más allá de la
perros calientes, decidí hacerle compañía. Observamos cómo el persona qué la recibe. Al obsequiar, estamos enseñando a los
vendedor elaboraba un perro caliente perfecto, tal y como ella lo otros a ser dadivosos.
deseaba. Sin embargo, el vendedor nos sorprendió cuando ella se Andrea Hcnslcy
dispuso a pagarle.
«Ese perro se ve un poco frío», dijo el señor. «Guarde su
dinero. A usted le tocó el perro caliente gratuito del día». La vida no se trata de eso...
Le dimos las gracias y nos fuimos a reunir con los demás
amigos para saborear juntos nuestras viandas. Pero mientras Lo importante en la vida es corno nos tratamos los
comíamos y charlábamos me llamó la atención un señor unos a los otros.
• s o l i t a r i o sentado cerca de nosotros, que parecía IIANA ÍVAMÍOE, 15 años.
observarnos. Se veía desaseado. Otra persona sin hogar y a la
deriva, como tantos que se ven en las ciudades, me dije sin darle Durante todo el año había deseado participar en el retiro
nocturno de primíparas, que. se ofrecía en nuestro colegio a todas
mayor importancia.
las niñas que cursaban el primer año de bachillerato. El objetivo
Al terminar de almorzar nos preparamos para seguir nuestro
de este retiro consistía en charlar sobre el enfoque que estábamos
pcriplo turístico, pero cuando Robby y yo nos acercamos a!
dándole a nuestra vida, c intercambiar ideas sobre nuestros
canasto de basura para arrojar los restos del almuerzo, escuché
problemas, intereses y preocupaciones relacionadas con el
una sonora voz que me decía: «¿Será que queda algo de comida
colegio, los amigos, los novios y demás.
en esa bolsa?». Llegué del retiro llena de optimismo. Había aprendido muchas
El dueño de esa voz era el hombre que nos había estado cosas que podrían serme útiles en mi relación con la gente. Decidí
observando. Me sentí incómodo y le dije: «Infortunadamente, ya guardar las notas del retiro en mi diario, el lugar donde se
no queda nada». encuentran la mayoría de mis posesiones más preciadas. Sin
«¡Qué pesar!», fue todo lo que dijo, sin vergüenza alguna. Era pensarlo mucho coloqué el diario sobre una cómoda y terminé de
evidente que tenía hambre, que no le gustaba ver comida desempacar.
84 alma de los adolescentes Chocolate caliente para el 85
Después de la convivencia me sentía tan realizada que comencé acerca de ti mismo. Tiene que ver con sentimientos de • onfianza,
la semana con muchas expectativas. Sin embargo, esa semana felicidad y compasión. Tiene que ver con salir ,'ii defensa de los
resultó ser un desastre emocional. L'u amigo me hirió amigos y con reemplazar odios del alma por amor. La vida tiene
tremendamente, d i s c u t í con mi madre, y mis calificaciones, que ver con evitar la envidia, superar la ignorancia y edificar
especialmente las de inglés, me tenían muy preocupada. Para sobre la confianza. Ta vida tiene que ver con lo que se dice y con
rematar este triste cuadro, el baile de gala del colegio me tenía lo que se quiere decir. Tiene que ver con aceptar a las personas
muy nerviosa. por lo que son y no por lo. que tienen. Sobre todo, la vida tiene
Sin lugar a exageración, puedo decir que casi todas las noches que ver con decidir cómo utilizar nuestra existencia para tocar la
me dormía con lágrimas en los ojos. IJabía tenido la esperanza de de otro ser, de una forma que jamás habría sido posible de
que el retiro tuviera un efecto tranquilizador y calmara mi ■■¡ira numera. Estas disyuntivas son la esencia de la vida.
nerviosismo pero, por el contrario, empecé a pensar que sólo use mismo día obtuve excelentes calificaciones en el examen de
había sido un paliativo temporal. inglés. Hsc fin de semana me divertí con mis amigos y tuve el
1:1 viernes por la mañana desperté con el corazón valor de dirigirle la palabra al chico que me caía en gracia. Le
apesadumbrado y una a c t i t u d negativa, 'también estaba dediqué más tiempo a la familia y procuré escuchar ,i mi mamá.
retrasada. Me vestí aceleradamente, sacando presurosa un Hasta encontré un vestido espectacular para el baile de gala del
par de medias de un cajón de la cómoda. Al cerrar colegio, y me divertí muchísimo. Y todo esto no se debió a mi
estrepitosamente el cajón, mi diario cayó al piso regando buena suerte o porque sucedió un milagro, sino a mi disposición
gran parte de su contenido por el suelo. Al arrodillarme para de ánimo y al vuelco que le di a mi corazón. Caí en cuenta de que
recogerlo, una de las hojas desparramadas me llamó la a veces tengo que hacer un alto en el camino para recordar las
atención. Me la había dado la directora del retiro. La abrí y cosas que verdaderamente tienen importancia en la vida, tales
comencé a leer. como las queaprendí en nuestro retiro de primíparas.
y La vida no tiene que ver con /levar cuentas. 'No se trata Hste año hago parte de los alumnos que están a punto de
de competir por el número de personas que te llaman, como graduarse y asistiré a los retiros de este grupo. Pero todavía
tampoco de hacer alarde de los noviazgos que has tenido, estás guardo mi hoja de papel en el diario, para cuando necesite
teniendo o piensas tener. No se trata de los chicos que has recordar las cosas esenciales de la vida.
besado, los deportes que practicas, o cuál chico o chica te cae Katic Lcicht, 17 años
bien. No se trata del cabello, los zapatos, el color de la piel, o
dónde vives y a qué colegio asistes. De hecho, no se trata de
calificaciones, dinero, prendas de vestir o de las universidades Cuéntale esto a todo el mundo
que te ofrecen cupo. La vida no se mide por el número de amigos
que tienes, o por si eres un ser solitario, como tampoco se trata Quise mi alma escudriñar pero
de que seas popular o rechazado. La vida no tiene nada que ver no la pude percibir. Quise a mi
con estas cosas. Dios buscar
La vida tiene que ver con personas (pie amas v con aquellas a
quienes hieres. Tiene que ver con cómo te sientes
i liocolatc caliente para el 87
86 aima de ¡os adolescentes
»ks cieno, fistoy muy enfermo. Tengo cáncer. Me moriré
pero El ¡ve parecía eludir.
ii poco tiempo».
Me propase a mi hermano recibir
«¿ fe es fácil hablar de ello?».
V a los (res pude encontrar.
«Desde luego. ¿Qué desea saber?».
FU] ÍNTE DESCONOCIDA
«¿Qué se siente al saber que te estás muriendo a los •
einticuatro años de edad?».
Hace unos catorce años me encontraba junto a la puerta del
salón de conferencias observando la llegada de los alumnos, para • ¡Pues mira, podría ser peor», me contestó. «Como por
dar comienzo a la primera sesión sobre el tema de la teología de ejemplo, llegar a los cincuenta años pensando que beber,
la fe. Kse día vi a lomas por primera vez. Se estaba peinando el educir mujeres y amasar dinero son las metas 'importantes' de la
cabello, que le llegaba hasta la mitad de la espalda. Un primer vida». Al terminar me dijo el motivo de su visita: «Se nata de algo
juicio somero me hizo clasificarlo como excéntrico, muy que usted me dijo el último día de clases. Le pregunté si creía que
excéntrico. yo llegaría a encontrar a Dios. Me contestó que no, lo cual me
Tomás resultó ser mi gran reto. Siempre objetaba o rechazaba causó gran sorpresa.Tcro agregó que Hl me encontraría a mí. liso
con sorna la posibilidad de la existencia de un Dios me dio mucho en qué pensar, aunque debo confesar que mi
incondicionalmentc amoroso. Cuando entregó su examen final búsqueda de Dios no era muy intensa en esa época. Pero cuando
que mareaba la terminación del curso, me preguntó con un tono los médicos me sacaron un turupe de la ingle y me dijeron que era
de voz bastante cínico: «¿Usted cree que yo encontraré a Dios maligno, comencé ,i ponerle seriedad a esa búsqueda. Ya cuando
algún día?». hizo metástasis v se regó por todos mis órganos vitales, comencé
«¡No!» le contesté con vehemencia. a azotar las puertas de bronce del ciclo. Pero nada sucedió.
«¡Oh!», me respondió. «Yo estaba convencido de que ese Entonces, un buen día al despertarme, en vez de buscar con
era el producto que usted prornocionaba». desespero algún mensaje, simplemente tiré la toalla. Decidí
• Lo dejé avanzar hasta la puerta de salida y entonces le dije: que .cálmente Dios, la otra vida y todas esas cosas me interesaban
«Creo que tú jamas lo encontrarás, pero ten por seguro que 1:1 muy poco. Decidí utilizar el tiempo que me quedaba haciendo
te encontrará a ti». Sacudió la cabeza y se fue. Me sentí un poco cosas más importantes. Pensé en usted y en otra cosa que me
frustrado al ver que mi célebre frase no había tenido eco alguno. había dicho: 'Lo más triste de todo es pasar por este mundo sin
Algún tiempo después supe que Tomás se había graduado y me haber amado. Pero sería igualmente triste el dejar este mundo sin
alegré por él. Más adelante nos llegó la noticia de que Tomás haberle dicho a aquellos que queremos que efectivamente sí los
tenía un cáncer terminal. Vino a buscarme antes de que yo lo queremos'. Siguiendo este consejo comencé con el hueso más
pudiera localizar. Al entrar en mi oficina pude ver que la duro de roer: mi padre».
enfermedad lo había marchitado físicamente, y que se le había El padre de Tomás se encontraba leyendo el periódico cuando
caído el cabello debido a la quimioterapia. Sin embargo, percibí éste se le acercó.
un brillo en sus ojos y un timbre de voz firme, que no había «Papá, me gustaría hablar contigo».
tenido hasta ahora. «¿Pues qué estás esperando? ¡Habla!».
Me desboqué diciendole: «Hola, domas, he pensado en ti a
menudo. Supe que estás muy enfermo».
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86 alma de ¡os adolescentes
«lis cierto, fistoy muy enfermo. Tengo cáncer. Me moriré cu
pero El me parecía eludir. Me propuse a
poco tiempo».
mi hermano recibir V a los tres pude
«¿le es fácil hablar de ello?».
encontrar
«Desde luego. ¿Qué desea saber?».
FUI ÍNTÉ DESCONOCIDA
«¿Qué se siente al saber que te estás muriendo a los veinticuatro
años de edad?».
Hace unos catorce años me encontraba junto a la puerta del
salón de conferencias observando la llegada de los alumnos, para «Pues mira, podría ser peor», me contestó. «Como por ejemplo,
dar comienzo a la primera sesión sobre el tema de la teología de la llegar a los cincuenta años pensando que beber, .educir mujeres y
fe. líse día vi a Tomás por primera vez. Se estaba peinando el amasar dinero son las metas 'importantes' de la vida». Al terminar
cabello, que le llegaba hasta la mitad de la espalda. Un primer me dijo el motivo de su visita: «Se ( r a t a de algo que usted me
juicio somero me hizo clasificarlo como excéntrico, muy dijo el último día de clases. Le pregunté si creía que yo llegaría a
excéntrico. encontrar a Dios. Me contestó que no, lo cual me causó gran
Tomás resultó ser mi gran reto. Siempre objetaba o rechazaba sorpresa.Pero agregó que fil me encontraría a mí. fiso me dio
con sorna la posibilidad de la existencia de un Dios mucho en qué pensar, aunque debo confesar que mi búsqueda de
incondicionalmente amoroso. Cuando entregó su examen final Dios no era muy intensa en esa época. Pero cuando los médicos
que marcaba la terminación del curso, me preguntó con un tono me sacaron 11 n turupe de la ingle y me dijeron que era maligno,
de voz bastante cínico: «¿Usted cree que yo encontraré a Dios comencé a ponerle seriedad a esa búsqueda. Ya cuando hizo
algún día?». metástasis y se regó por todos mis órganos vitales, comencé a
«¡No!» le contesté con vehemencia. azotar las puertas de bronce del ciclo. Pero nada sucedió.
«¡Oh!», me respondió. «Yo estaba convencido de que ese era el Lntonccs, un buen día al despertarme, en vez de buscar con
producto que usted promocionaba». desespero algún mensaje, simplemente tiré la toalla. Decidí que
Lo dejé avanzar hasta la puerta de salida y entonces le dije; realmente Dios, la otra vida y todas esas cosas me interesaban
«Creo que tú jamás lo encontrarás, pero ten por seguro que 1:1 muy poco. Decidí utilizar el tiempo que me quedaba haciendo
te encontrará a ti». Sacudió la cabeza y se fue. Me sentí un poco cosas más importantes. Pensé en usted y ''u otra cosa que me
frustrado al ver que mi célebre frase no había tenido eco alguno. había dicho: T.o más triste de todo es pasar por este mundo sin
Algún tiempo después supe que Tomás se había graduado y me haber amado. Pero sería igualmente u i s t e el dejar este mundo sin
alegré por él. .Más adelante nos llegó la noticia de que Tomás haberle dicho a aquellos que queremos que efectivamente sí los
tenía un cáncer terminal. Vino a buscarme antes deque yo lo queremos'. Siguiendo este consejo comencé con el hueso más
pudiera localizar. Al entrar en mi oficina pude ver que la duro de roer: mi padre».
enfermedad lo había marchitado físicamente, y que se le había 1:1 padre de Tomás se encontraba leyendo el periódico cuando
caído el cabello debido a la quimioterapia. Sin embargo, percibí éste se le acercó.
un brillo en sus ojos y un timbre de voz firme, que no había «Papá, me gustaría hablar contigo».
tenido hasta ahora. «¿Pues qué estás esperando? ¡Habla!».
Me desboqué diciéndole: «Hola, Tomás, he pensado en ti a
menudo. Supe que estás muy enfermo».
88 alma de los adolescentes i hocolate caliente para el 89
«Verás, lo que tengo que decirte es realmente importante». I a víspera de su muerte, hablamos por última vez. •<No
El padre dejó entrever parte de su rostro por encima deí"^ podré asistir a tu clase», me dijo. «Lo sé Tomás».
periódico: «¿De qué se trata?». «¿Será que puedes contarlo por mí? ¿Decírselo a todo el mundo...
«Papá, te quiero. Sólo quería decirte eso y nada más». por mí?». «De acuerdo, Tomás. Se lo contaré a todo el mundo».
Tomás sonrió al recordar esc momento. JohnPowell, S.J.
«El periódico cayó al suelo. Acto seguido mi padre hizo' dos
cosas que yo no recordaba haber visto antes. Se puso a llorar y me
abrazó. Además nos quedamos hablando hasta Vi madrugada, Ante todo debemos querer a la gente
aunque el tenía que ir a trabajar. Fue bastante' más fácil con mi
madre y con mi hermano menor», prosiguió Tomás. «Todos nos Cuanto más conocemos mejor perdonamos. Aquel que
pusimos a llorar, a abrazarnos y a compartir todas esas cosas que siente profundamente, siente por la humanidad entera.
habíamos mantenido en secreto durante tantos años. Me tuve que MADAME DE STAEL
encontrar a la sombra de la muerte para comenzar a comunicarme
con las*' personas cercanas a mí. Entonces un buen día, al voltear Craig, uno de mis amigos íntimos en nuestro curso de postgrado
una esquina, me topé con Dios. El no acudió cuando le supliqué en la universidad, es de las personas que irradia energía en el sitio
que viniera a mí. Al parecer El hace sus cosas cuando le conviene donde está. Acostumbraba poner toda su atención mientras
y además, u t i l i z a un horario flexible. Lo importante es que usted hablabas, haciéndote sentir increíblemente importante, 'lodo el
tenía razón. El me encontró incluso después de que yo dejé de mundo lo quería.
buscarlo». Un soleado día de otoño, Craig y yo estábamos sentados en
«Tomás», le dije casi sin a l i e n t o . «Creo que estás nuestro lugar predilecto de estudio. Yo estaba distraído mirando
manifestando algo mucho más universal de lo que te imaginas. I .o por la ventana cuando divisé a uno de mis profesores cruzando el
que estás diciendo es que la manera más segurad de encontrar a parqueadero.
Dios es mediante la apertura hacia el amor y no pretendiendo «No quiero encontrarme con ese tipo», dije. «¿Y por qué no?»,
c o n v e r t i r l o en nuestra posesión personal, o en nuestra fuente de preguntó Craig.
consolación instantánea». 1 „e comenté que este profesor y yo habíamos terminado en
«Tomás, ¿podría pedirte el favor de que vengas a mi clase de malos términos el semestre de primavera anterior. Yo me había
teología de la fe para que le cuentes a mis estudiantes lo que me molestado por alguna sugerencia suya y él, a su vez, se había
acabas de narrar'/». ofendido con mi respuesta. «Además», agregué, «a ese tipo no le
Aunque lijamos una fecha, nunca pudo cumplir la cita. Desde caigo bien».
luego, su vida no terminó con la muerte, sólo cambió/ Dio el gran Craig se quedó mirando la silueta que pasaba. «Tal vez tienes
salto de la fe a la visión. Encontró una vida infinitamente más una percepción equivocada», me dijo. «Tal vez tú eres el que le
bella que la que el ojo de la humanidad haya podido ver jamás o está dando la espalda, y lo estás haciendo por
que la mente humana haya podido imaginar.
90 alma de los adolesccnfes C 'hocolatc caliente para el 91
miedo. Posiblemente el piensa que tú no lo aprecias y por esa Al despertar el alba sobre el horizonte, me tomó bruscamente de
razón no es amistoso, i le notado que a las personas les gustan la mano y me miró a los ojos, diciendo: «Gracias por escucharme.
quienes gustan de ellos. Si tú muestras interés por él, él mostrará Muchos no se habrían tomado la molestia». No tenía por qué
interés por ti. Acércate y habíale». agradecenne. El placer había sido todo mío.
Las palabras de Craig me causaron escozor. Bajé con paso Una familia que me detuvo para pedirme señas en una
indeciso hacia el parqueadero. Saludé cálidamente a mi profesor y bu ll ic io sa calle de Oakland, California, resultó ser del
le pregunté si había tenido unas vacaciones placenteras. Me miró recóndito noroeste de Australia. Les pregunté acerca de su vida en
con genuina sorpresa. Seguimos charlando mientras su tierra. Mientras tomábamos café me deleitaron con narraciones
caminábamos y yo me podía imaginara Craig observándonos acerca de cocodrilos de agua salada «con espaldas tan anchas
desde el segundo piso, con una sonrisa en los labios. como un;: capota de un automóvil convertible».
Craig me había hecho conocer un concepto tan evidente* que me Cada encuentro se convirtió en una aventura, y cada persona en
parecía increíble no haberlo percibido antes. Al igual § que la una lección vivcncial. Los ricos, los pobres, los poderosos y los
mayoría de'la gente joven, me sentía inseguro de mí mismo, y
solitarios; todos tenían sus dueños y sus dudas al igual que yo.
entablaba toda relación pensando que de entrada los demás me
lodos tenían una historia única para contar, si tenía el tiempo para
estaban juzgando, cuando en realidad ellos estaban pensando que
escuchar.
yo haría lo propio con respecto a ellos. Apartir de ese día pude ver
Un pordiosero harapiento y barbado me contó que durante la
la necesidad de los demás ' de establecer puntos de encuentro y de
crisis de los años 30 había alimentado a su familia disparando
compartir algo de sí mismos, y no de juzgarme a mí. Todo un
una escopeta sobre la superficie de un lago, para luego sacar los
nuevo mundo de relaciones que antes me había sido negado se hizo
pescados que s a l í a n a flote completamente aturdidos. Un policía
posible.
En cierta ocasión, por ejemplo, durante una travesía por el de tránsito me confesó que había perfeccionado sus ademanes
Canadá, en tren, entablé conversación con un hombre a quien- para di ri gi r el tránsito vehicular observa:'.lo a los toreros y
todos los demás pasajeros procuraban ignorar pues hablaba en directores de orquesta. Un joven estilista compartió conmigo la
forma prácticamente ininteligible, corno si estuviera borracho. felicidad de observar los rostros satisfechos de las damas
Resultó ser víctima en recuperación de un derramé cerebral. Era residentes en un ancianato, cuando estrenaban nuevos peinados.
ingeniero de ferrocarriles y coirieidencialmente había trabajado en En muchas ocasiones dejamos que estas oportunidades nos
el tramo férreo sobre el cual rodábamos, de tal forma que me contó pasen de largo. Al igual que usted, la chica sin mayor gracia que
la historia de cada kilómetro de carrilera bajo nuestros pies. Me vive en la esquina de la cuadra o c! muchacho que utiliza
habló de la quebrada Montón de Huesos, llamada así por los vestimentas estrafalarias, también tienen historias que contar. E
centenares de esqueletos de búfalo que los cazadores indígenas igual que usted, sueñan con tener la oportunidad de ser
habían depositado en aquel lugar: de la leyenda de Juan el Enorme, escuchados.
el trabajador ferroviario sueco que podía levantar rieles de acero de Craig sabía de manera instintiva lo anterior. El secreto está en
quinientas libras; del conductor de tren llamado McDonald, que simpatizar inicialmente con las personas y después
llevaba un conejito como compañero de viaje:
92 alma de los adolescentes ( hncoiatecalienteparacl 93
formular preguntas. Observa y verás que la luz que brilla sobre , pequeña. Tenemos pies idénticos, delgados y angostos, y .ledos
otros será reflejada sobre ti un centenar de veces. increíblemente largos. Diré, teníamos. Ahora sólo i ucnto con mis
Kent Nerburn ridículos pies para burlarme de mí misma y, a decir verdad, sin
ella ya no me producen tanta hilaridad. ( Liando mi abuela murió
hace dos años, perdí parte de mi propia realidad.
Las lilas florecen cada primavera De modo que ésta era la única foto que podía escoger. No
puedo dejar pasar la oportunidad de traerla nuevamente a este
AI final de cuentas, todos deseamos ser amados. mundo aunque sea por un ratito, para celebrar la huella indeleble
JAMIEYELLIN,14años que dejó sobre la vida. Lo hago ingenuamente, y a sabiendas de
que sólo unos pocos apreciarán este obsequio que estoy descosa
1 íoy es uno de mis días lúgubres. Después de pronunciar estas de compartir.
palabras debería suspirar. Todo lo siento lucra de mi alcance, pero Agradecida por haber llegado sin novedad, me acomodo en mi
lo que más me mortifica es pensar en la clase de psicología que escritorio. Por alguna inexplicable razón la soledad me invade
tendré el próximo período. Para cumplir con un proyecto con mayor intensidad en los corredores. Cuando tengo gente a mi
realmente bobo de fin de año, debemos traer una foto que alrededor, me doy más cuenta que nunca de lo alejada que estoy
represente una época muy feliz de nuestra niñez. de los demás. No tengo con quien caminar, o con quien
El problema no fue escoger la foto, pues de inmediato sabía cuál era la intercambiar los chismes. Veo a las mismas personas todos los
que yo quería. Sobre mi escritorio está la foto enmarcada de mi difunta días y a veces siento su proximidad, pero las conozco tanto como
abuelita Emily y yo. cuando tenía ocho años. La foto fue tomada cuando conozco a los extraños en la calle. Ni siquiera hacemos contacto
ella me llevó de paseo y en bus al festival de las lilas de primavera. Nos visual.
pasamos la tarde con los ojos cerrados, inhalando el perfume de las lilas Sostengo la loto sobre el regazo y la enmarco con las manos,
en botón. La foto la tornó un viejito dicharachero y con gran sentido del mientras la gente entra en el salón muy despacio. ¿Por qué no
humor, quien nos entretuvo con sus fábulas extremadamente chistosas traería otra foto? ¿Qué me hizo pensar que podría transmitir mis
mientras nos acompañaba hasta el paradero de buses, al caer la tarde. sentimientos con palabras?
Jamás lo volvimos a ver, pero en retrospectiva me pregunto si el hombre La profesora toma su puesto al frente de la clase. Ella y yo nos
habría quedado prendado de mi abuela. tenemos poco aprecio. Ella prefiere a las alumnas que se quedan
Al escudriñar la foto de ia abuela mientras espero el final de después de clases a charlar sobre sus novios o a quejarse de las
nuestra hora de almuerzo, reconozco que la toma no retleja su reglas académicas. Yo me quedo después de ciase para mostrarle
belleza: cabello corto, liso y canoso, y ojos grandes y ligeramente artículos sobre los tratamientos más recientes para el autismo. Me
protuberantes. 1 ,a nariz es demasiado grande y la frente gustaría caerle bien, pero no le tengo respeto.
demasiado ancha. Pequeña y algo rechoncha. Junto a ella, y Pide voluntarias para iniciar las presentaciones. Lanza una
cogiéndole la mano, se observa su replica más joven sonrisa hacia la primera fila (¿dónde más se sentaría una persona
como yo?), para estimular mi asentimiento. Me
94 alma de los adolescentes ( liocolatecalienteparad 95
pongo de pie para cumplir con mi papel de primeriza inveterada. I ,i clase termina rápidamente, después de transcurrir una
Escucho una voz a mis espaldas: eternidad. Yo me escapo al caótico vendaval de los i orredores.
«Apuesto a que trajo una foto de su primera enciclopedia». ¿1 labrase visto un día peor'? Pero como dice el refrán, siempre
¡No, qué lástima! lisa foto la tengo enmarcada sobre la habrá un mañana.
chimenea de mi casa. Refrán que a mi entender \ .rece indicar que no vale la pena
Ojos y más ojos. Ojos de miradas vacuas carentes de sobrellevar el día de hoy, por < uanto habrá que hacer
pensamiento y atención, que sólo reflejan observación bovina. exactamente lo mismo en menos de veinticuatro horas.
«lisia es una foto de mi abuela y yo, cuando tenía ocho años. Pero heme aquí, mañana, cu la puerta de la clase de psicología,
Me llevó al festival de las lilas, liste es un evento anual». sintiéndome cnmo si jamás rae hubiera ido. La íntica diferencia es
¿Evento? lie debido describirlo de otra forma. «Exhiben múltiples que hoy llego retrasada porque se me cayó una carpeta, y su.
variedades de lilas comunes y exóticas de distintos colores, lis contenido se derramó con total abandono por el piso. Todo el
verdaderamente espectacular». Aburridor. mundo me pone el ojo encima. Ayer no tuve en cuenta dos reglas
Posé la vista sobre la fotografía de una niña y una mujer, de oro. No sólo me dejé llevar poruña emotividad excesiva, sino
tomadas de la mano y enmarcadas por un seto salpicado de lilas que tai. ién admití icner sentimientos profundos por algo tan
moradas florecidas, liste par de mujeres daban la impresión de inconsecuente romo una abuela. Resulta que un día soy invisible y
estar listas y dispuestas a conquistar el mundo, calzadas con al otro objeto del escarnio público. Ambas son situaciones poco
zapatos aptos para tal propósito. envidiables dentro del diario vivir. Ale acerco al pupitre. I íay una
bolsa de papen sobre e! asiento. Anticipando que encontré un par
«Cuando miro esta foto aspiro nuevamente la fragancia ciclas
de tenis c oso y su correspondiente .iniforme con el mismo aroma,
lilas, especialmente ahora, en época de primavera. La excursión
miro en el interior sin mayor cuidado.
fue una delicia y cuando llegamos a casa la abuela me preparó
Dios mío querido. Siento que me hago irn isíble.
espaguctis y me dejó ponerle lágrimas de chocolate al helado...».
1 ,a bolsa está llena de ramas de lila. Las uedo oler con el alma,
¡Ojo!, me estoy desviando del tema. Voy a perder la atención
las puedo sentir con una parte de mi ser que pensé se había
del público que jamás he tenido.
marchitado y pasado a mejor vida. ¿Seré parte de este planeta
«Pero como ya dije, fue un día perfecto. A medida que pasa el
todavía? Levanto la vista. Aún estoy siendo objeto de miradas de
tiempo y me vuelvo mayor, me es difícil recordar un día más
ganado vaeur por parte de todos. Pero uno de éstos trajo las ramas
hermoso. 1 .a abuela se enfermó cuando yo tenía nueve años...».
de lila. Tiene que ser algún rebelde sentimental disfrazado. ¿Cuál
De repente se me escurren las lágrimas, «...Y no volvió a
será?
mejorarse». lia llegado la hora de escapar, de correr o por lo
Remuevo la bolsa y me siento. La profesora está contrariada.
menos de sentarse.
«¿Podríamos dar comienzo a la clase? Las presentaciones de
Caigo como un bulto de papas sobre la silla, sosteniendo la foto
ayer serán tenidas en cuenta...».
entre las manos. La profesora, sin dilación alguna y a mi parecer
con demasiada jovialidad, llama a otro estudiante:
"° alma de los adolescentes ¿íp^yj^t?-
SOBRE LAS
Sabría que probablemente no será así... pero que algo mejo
podrá venir más adelante.
No nrc daría vergüenza comportarme como una niña. Sería más
valerosa.
Buscaría las cualidades de los demás para solazarme conj ellas.
SITUACIONES
No me relacionaría con otros simplemente para darme un' «baño
de popularidad.» DURAS
'lomaría clases de baile.
Me deleitaría con mi cuerpo, tal y como es.
Confiaría en mis amigas.
Sería una amiga digna de toda confianza. Toda experiencia que nos obliga a mirar el miedo cara a
No confiaría en mis novios (¡esto lo digo en broma!). cara, hace crecer nuestra fuerza, nuestro valor y nuestra
Disfrutaría besando, listoy hablando de un disfrute real y] confianza. Nos permite decir: «lie sobrevivido a esta
verdadero. terrible experiencia. Estoy en capacidad de manejar lo
De seguro sería más agradecida y más apreciativa de lasj que venga».
bondades de los demás. HLHANORROOSHVIiLT
Kimberly lvirbcrgcr:
120 alma de los adolescentes Chocolate caliente para ei 121
Sólo una copa lin de nuestros días. También nos dejó la pequeña cruz junto :i la
autopista 128.
A la vera de la autopista 128, cerca del poblado de Hoonvilla se Chris Laddish, 13 años
encuentra una pequeña cruz. Si la cruz hablara, les contaría la Dedicada con amor
siguiente historia: a la memoria de Michael I .addish
Hace siete años, mi hermano Michael se encontraba dcfl visita
en la finca de un amigo. Decidieron salir a cenar. Joc, : quien sólo se
había tomado una copa, se ofreció paral conducir.
Los cuatro amigos tomaron alegremente la sinuosa? carretera. No La danza
sabían adonde los conduciría, porque nadie lqh sabía. De repente el
coche viró hacia el otro carril y se estrelle! de freíate con el Al traerá la memoria
automóvil que venía en dirección opuesta^ Mientras tanto, en Aquella danza bajo las estrellas compartida, Recuerdo
nuestro hogar estábamos viendo la película R.T. por televisión, un instante de perfección universal. Tero, ¿cómo iba yo
junto al acogedor fuego de la chimenea. Tan pronto se terminó a saber, estando en esta gloria. Que éste era el adiós de
todos nos acostamos. A las dos de la mañana un oficial de la mi amada amiga'.'
policía despertó a mi madre con la devastadora noticia. Michael
estaba muerto. (Coro:)
Al amanecer encontré a mi madre y a mi hermana llorando} Me Y ahora me alegra no haber sabido
quedé petrificado. «¿Qué sucede?», pregunté mientras me frotaba Cuál sería el fin de lo nuestro.
los ojos, todavía cargados de sueño. Al tomar un camino en verdad siniestro
Mi madre suspiró profundamente. «Ven aquí...». Así se inició lis mejor dejar la vida al azar,
un tortuoso viaje a través del dolor, en el cual las carreteras no Pues el dolor podría haber evitado
conducen a sitio alguno. Todavía me duele acordarme de aquel
Mas yo quería estar contigo y danzar.
día.
Lo único que me consuela es narrar esta triste historia, con la
Al tenerte, todo lo tenía.
esperanza de que la recordarás el día que tengas la tentación de
¿¡sío era yo acaso el rey'?
abordar un coche con un conductor que hayal tomado una copa,
¡Oh!, haber sabido cómo me derrumbaría
sólo una copa.
Pues habría podido alterar esa suerte mía.
.loe tomó la ruta que no llevaba a si t i o alguno, fue condenado
por homicidio culposo y encarcelado durante! i un tiempo. Sin
embargo, el verdadero castigo es tener que vivir con las (Repetir coro)
consecuencias de su acción. Nos propinó una herida en el corazón lis mejor dejar la vida al azar
que jamás sanará, y nos dejó con una pesadilla que perturbará su pues el dolor podría haber evitado
existencia y la nuestra hasta el Más yo quería estar contigo y danzar.
Tony Arata
1 22 ¡«na de los adolescentes
Imcolatc caliente para 'el .1 23
Bajo tierra a los diecisiete
i sábana. Yo no puedo estar muerto. Sólo tengo diecisiete
:. >s. lista noche tengo un compromiso. Se supone que tengo
Un zarpaztdc dolor desgarra mi cerote. Kstoy petrificada Cuando
una vida maravillosa por delante. No he vivido nada todavía.
reciín me trajeron me sentí mis solo, agobiado por la pesadumlie
i o puedo estar muerto!
y esperando encontrar ailgún ser compasivo. No cncontc
I lespucs de cierto tiempo me colocaron en una nevera. NI ¡s
conmiseración alguna.kilo pude ver mile! de cuerpos tan
padres vinieron a identificarme. ¿Por qué tuve que mirar
severamente mutilado! como el mío. Me asignaron uinúmero y
mamá a los ojos, mientras enfrentaba la prueba más dura le su
una. categoría.Esta se denominaba «Xatalida desde tránsito».
vida? De repente papá envejeció. Le dijo al encargado:
El día de n: deceso coincidió con un é de colegio. ¡Cómo rae
Sí, éste es nuestro hijo».
arrepienta de no habeit" tomado ¡i bus escolar! Pero'; pensaba
I'l entierro fue bien extraño. Pude observar cómo mis parientes,
quctl bus era para chiquillos yio para tipos frescos 1 cuino yo. Ai
amigos, y allegados se acercaban al ataúd. Sus miradas reflejaban
recuerdo cóimo logré sonsacarle el automóvil a mi madre.
la tristeza más profunda que yo jamás haya v i s t o. Algunos de
(Hazme un favor" especial, rama. Absolutamente iodos los cheos
mis amigos l l o r a b a n desconsoladamente. Al pasar, algunas de
llevan el a r i t o ai colegí)». Cuando sonó lá*J campana dealida,
las chicas me 1 ariciaban la mano, sollozando.
arroje los: libros denla de mi gaveta, ¡lira libre como ¡l viento
¡Por favor, alguien tenga la caridad de despertarme!
hastia la mañana siguiente! Corrí emocionado hasta el
iquenme de aquí. No soporto ver a mis padres padeciendo mito.
estacionamiento de automóviles, pensando qu era mi propico
Mis abuelos están tan sobrecogidos por el dolor que
dueño y que estaba al mandó I de mis propíis ruedas.
duras penas pueden caminar. Mi hermana y mi hermano ■
Cómo suedió el accidente -¡tiene poca importancia. Me puse J a
uceen autómatas. Se mueven como robots, con la mirada
jugar con ni; propia vida, ccinducieudodcmasíado rápido y
.iraviada. Nadie puede creer lo que está viviendo. Yo ¡nipoco.
tomando riegos absurdos. Pero estaba disfrutando de mi j libertad
¡Por favor, no me pongan bajo tierra! Yo no estoy
y gciando de lo lin do. Lo último que recuerdo es j time tratábate
uerto. ¡Todavía tengo mucha vida que vivir! Quiero reír y
sobrepasar ¿a una señora de edad, que al] parecer conlucía muy
rrer de nuevo. Quiero bailar y cantar. ¡Por favor, no me
¡cimtamente. Iscuché un fragor J espantoso yscntí una conmoción
atierren! Divino Jesús, te prometo que si me das otra portunidad
horrenda. Pedazos del vidrios y tro/os de acero voLaron por
seré el conductor más cuidadoso del mundo.
doquier. Sentí que mil cuerpo se volvía al revés. Pude estuchar mis
'lo pido otra oportunidad. Por favor, Señor, apenas tengo
propios I alaridos. Derepente, despearte. Todo estaba en silencio. |
beeisietc años.
Observé a ui oficial de pol ¡cía erguido sobre mi cuerpo.! Pude ver
John Berrio
a inmódico. Mi cuerpo era uiigmñapo bañado cn'j su propia
sangre. Mis carne, s estaban perforadas de pies al caheza por
fngmentos de viciírio. Lo exteño es que no sentía! ab solutament
nada. Por íav*or, no me cubran la cabeza con 1 Ganador de medalla de oro
BUSCANDO
TOCAR EL
FIRMAMENTO
Carlos, tener un sueño no es una bobada. La bobada es no tenerlo.
CUYV CALVIN, Chccrs
V. J
-_
146 alma de los adolescentes Chocolate caliente para el 147
La chica de la casa vecina ¿y qué decir del día maravilloso cuando
ya no tuvimos que utilizar ruedas auxiliares
¿Recuerdas en nuestras bicicletas?
que hace muchos años, y pudimos explorar en libertad
cuando éramos niños, el mundo entero
jugábamos juntos todos los en una sola tarde
días? ; siempre y cuando no saliéramos
de nuestra cuadra!
Parece que fue ayer.
Ese mundo de vivencias infantiles, Pero esos días se esfumaron furtivamente
de payasos y algodón de azúcar, y crecimos, como suelen hacer los niños,
de días veraniegos hasta que llegó el día en que supusimos
que parecían interminables. que ya éramos demasiado adultos
lloras de jugar al escondite para jugar entre los árboles en las noches de verano...
desde las cuatro de la tarde hasta llegado el crepúsculo, y ahora, cuando te veo, me doy cuenta
cuando nos sentábamos en cualquier zaguán de que has cambiado de manera inexplicable.
a escuchar el canto de las chicharras
y a espantar zancudos, Pareces una rosa florecida prematuramente que
y a hablar de nuestros sueños cae víctima de la escarcha de febrero.
y de lo que haríamos cuando fuéramos grandes,
hasta que nuestras madres nos llamaban. La pretina de tu j can te queda estrecha,
símbolo de una juventud que ya no es tuya,
¿Recuerdas aquel invierno cuando nevó durante días y días y tu rostro está pálido y verde
y nosotros procuramos construir un iglú -no tienes buen aspecto.
como verdaderos esquimales? Te veo arrugando el rostro hacia la calle
¿O cuando inventamos el juego desde la ventana de tu habitación,
de recoger las hojas y rara vez dejas escapar una sonrisa.
de toda nuestra cuadra y cuando un automóvil arrima a tu puerta,
hasta que formamos el montón desciendes y sales por la puerta principal
más grande del mundo con una maleta en cada mano.
y procedimos a saltar en él? El vehículo sale disparado
¿Recuerdas y la chica de aliado desaparece.
la vez que recogimos
azaleas de tu jardín Y añoro una vez más aquellos
para vendérselas a nuestros vecinos? días de verano.
1 48 aliña de los adolcsccnt Chocolate caliente para c! 149
cuando me detenía en tu zaguán, llevaron aceleradamente al hospital de Waterbury, para someterlo
golpeaba a la puerta a una cirugía de emergencia. Sus padres tuvieron que esperar casi
siete horas para verlo.
y te invitaba a salir para dar la bienvenida a
A Linda se le llenaron los ojos de lágrimas al ver a su hijo
nuestras aventuras de la tarde.
tendido sobre la cama del hospital. Robcrt, el padre de Chris,
empleado de la oficina de correos, tomó la mano de su hijo entre
¿Por qué no sales nuevamente a jugar?
la suya. El joven le dijo suavemente a su padre:
¡Todavía somos tanjóvenes...!
«Papá, me quedé sin pierna». El padre asintió con la cabeza y le
Amanda Dykstra, 14 años
apretó la mano con más fuerza. Después de un corto silencio,
Chris añadió: «Papá, ¿qué va a pasar con mi carrera de
baloncesto?».
Volveré
Robcrt Sámele hizo un esfuerzo sobrehumano para controlar
sus sentimientos. El baloncesto era la pasión de Chris desde muy
Aunque el mundo está colmado de sufrimiento,
corta edad, y el, muchacho iba en camino de convertirse en un
también lo está de gente que lo supera.
ídolo local. Cuando estaba en octavo grado, el año anterior, Chris
HEIJENKELLER había jugado con el equipo de su colegio logrando establecer un
sorprendente promedio de 41 puntos. Ahora que iniciaba su
Al llegar a la puerta de la habitación del hospital, Linda y
bachillerato en el colegio de Torrington, Chris ya contabilizaba
Robcrt Sámele se prepararon emocionalmentc para lo que seguía.
62 puntos en dos partidos de la Liga de Menores. «Algún día
Manten la calma, no debes trastornarlo más de lo que está, se dijo
jugaré con el equipo de Notrc Dame frente a miles de aficionados,
linda al empuñar el pómulo de la puerta.
y ustedes estarán allí de fanáticos», solía decir Chris a sus padres.
Esa tarde de cellisca del 23 de diciembre de 1988. su hijo Chris
Robcrt Sámele buscaba con desespero las palabras apropiadas,
iba en un automóvil junto con cinco amigos, desde su pueblo de
mientras miraba a su hijo con ternura. Al fin pudo decir: «Mira
Torrington en Connecticut, hasta el poblado cercano de
Chris, afuera hay un grupo grande de gente que quiere verte,
Waterbury. De repente, las risas de los adolescentes se
incluyendo a tu director técnico, el señor Martin».
convirtieron en gritos de pánico, cuando el automóvil patinó sobre
El rostro de Chris se iluminó, y con una voz colmada de
una capa de hielo y arremetió contra una baranda de contención.
convicción dijo a su padre: «Papá, dilc al D.T. que estaré de
Tres de los chicos, entre los cuales estaba Chris, salieron
vuelta la próxima temporada. Yo volveré a jugar baloncesto».
despedidos por la ventana trasera. Uno murió de inmediato y el
Chris fue sometido a tres operaciones de la pierna en siete días.
otro quedó gravemente lesionado.
Desde el principio los cirujanos vieron que el enredo de tendones,
A Chris lo encontraron sentado en el separador central, mirando tejidos, arterias y músculos lacerados hacía imposible unir a su
con ojos desorbitados el torrente de sangre que manaba de su cuerpo el miembro amputado. Chris requeriría de una prótesis.
muslo izquierdo. A doce metros yacía su pierna izquierda,
cercenada a la altura de la rodilla por un cable de acero que
formaba parte de la baranda de contención. Lo
150 alma de los adolescentes
Chocolate caliente para ci 151
Durante su estadía de tres semanas y media en el hospital, Chris
¡ le amplificación: «Atención por favor. Un amigo muy especial
recibió un flujo permanente de visitantes. «No se sientan mal»,
se encuentra entre nosotros esta noche. ¡Demos un saludo de
decía cuando percibía alguna manifestación de lástima. «Yo
bienvenida a Chris Sámele!».
saldré adelante». Detrás de su fuerza espiritual se encontraba una
Sorprendido, Chris miró a su alrededor y pudo constatar que las
voluntad indomable forjada en la fe religiosa. Muchos de los
novecientas personas abarrotadas en el gimnasio se habían puesto
médicos y enfermeras que lo atendían estaban perplejos.
de pie para aplaudirlo y aclamarlo. Las lágrimas se le vinieron a
«¿Cómo haces para lidiar con todo esto, Chris», le preguntó un
los ojos. Jamás olvidaría esa noche.
psiquiatra cierto día. «¿No sientes conmiseración alguna por ti
Justo al mes del accidente, el 1 8 de enero de 1989, Chris nudo
mismo?».
volver a su hogar. Para mantenerse al día con sus obligaciones
«Desde luego que no», respondió el niño. «No veo que eso
académicas contaba con la ayuda de un profesor, quien venía a su
ayude en algo».
casa todas las tardes. Su vida se desenvolvía entre sus estudios y
«¿No sientes ira y rencor?». los permanentes viajes al hospital para someterse a sesiones
«No. Trato de ver el lado positivo a este cuento», le contestó el adicionales de terapia. El dolor físico, a veces agudísimo, se
chico.
volvió parte de su vida diaria. En ciertas ocasiones, cuando se
Cuando el psiquiatra inquisidor finalmente se fue, Chris le dijo encontraba viendo televisión con sus padres, se mecía de un lado
a sus padres: «Ese señor es quien necesita ayuda». para el otro reaccionando silenciosamente ante el dolor que
Chris trabajó con dedicación para recuperar sus fuerzas, y su emanaba del muñón.
coordinación. Cuando tuvo la suficiente fuerza se dedicó a Una tarde muy fría, Chris, salió de su casa apoyándose
encestar una pelota liviana a través de un aro que uno de sus penosamente sobre sus muletas hasta llegar cojeando a la parte
amigos había colocado sobre la pared, frente a su cama. Su trasera del viejo garaje, el lugar donde había aprendido a encestar.
exigente programa de terapia incluía ejercicios para el torso para Se cercioró de que nadie lo estaba atisbando, dejó caer las
facilitar el uso de muletas, como también unas rutinas para muletas, recogió una pelota de baloncesto y comenzó a s a l t a r
mejorar el equilibrio. sobre una sola pierna procurando encestarla en el aro. En
En el transcurso de la segunda semana en el hospital, sus padres repetidas ocasiones perdió el equilibrio y se fue de bruces sobre el
le añadieron una terapia adicional: llevaron a Chris en una silla de pavimento. Después de cada caída se levantó como pudo para ir, a
ruedas a ver un partido de baloncesto que jugaba el equipo de saltos, a recuperar y seguir intentando encestar la pelota. A los
Torrington. «No le quiten el ojo de encima», aconsejaron las quince minutos estaba exhausto. Esto se va a demorar más de lo
enfermeras, preocupadas por las reacciones que pudiera tener. que yo había pensado, se dijo, mientras iniciaba el lento retomo a
E] chico se mantuvo inusualmente callado al ser conducido en casa.
su silla de ruedas hasta el interior del bullicioso gimnasio. Sin Le colocaron su primera prótesis el 25 de marzo, Viernes Santo.
embargo, al pasar frente a las tribunas, sus amigos y compañeros Se emocionó tanto con su nueva pierna mecánica, que le preguntó
de equipo empezaron a llamarlo y a saludarlo. Entonces, el al director del departamento de prótesis y ortopedia si esto
vicerrector del colegio anunció por el sistema significaba que podía empezar a jugar
152 alma de los adolescentes Chocolate caliente para el 153
baloncesto de inmediato. Sorprendido por tanta vehemencia, el En el curso de un partido durante un torneo de verano, saltó con
Dr. Skcwcs le contestó: «'lomemos las cosas con calma y un día a fuerza para recuperar un rebote y astilló el pie de su prótesis.
la vez», El galeno sabía que por lo general un paciente se demora Salió de la cancha saltando sobre una pierna, pensando: Tal vez
un año en poder caminar a sus anchas con una prótesis, y bastante me estoy engañando a mí mismo. Tal vez yo ya no estoy para
más en siquiera pensar en hacer deportes. estos trotes.
Chris dedicó largas horas a aprender a caminar con su pierna Por último llegó a la conclusión de que sólo había una cosa por
artificial, en el sótano de su casa. Si encestar la pelota sobre una hacer: esforzarse todavía más. De tal forma que se trazó un
sola pierna había resultado difícil, ahora con la prótesis lo era aún programa diario de disparos a la canasta, de driblar y de
más. La mayoría de sus disparos^ resultaban desviados y con levantamiento de pesas. Después de cada sesión, con sumó
frecuencia terminaba estrellándose contra el suelo. cuidado se quitaba su prótesis y los cuatro calcetines que colocaba
En sus momentos de mayor desasosiego Chris traía a la sobre el muñón para acolchonar la misma. Entortóos procedía a
meanqjia una conversación sostenida con su madre. Después de ducharse, gimiendo un poco al frotar con jabón el brote de
sobrellevar un día particularmente deprimente le preguntó si ella ampollas sobre el muñón. Con el transcurso del tiempo el dolor
de veras pensaba que el volvería a jugar baloncesto. «Ahora empezó a menguar, al percibir destellos de su antigua destreza se
tendrás que esforzarte más que nunca en tu deporte favorito, pero dijo: ¡Lo voy a lograr, este año y no el próximo!
creo que lo lograrás», contestó. A Chris no le cabía duda de que El lunes siguiente a la fiesta de Acción de Gracias, el entrenador
su madre tenía razón, pero requeriría de un trabajo tesonero y de .13 ob Anzellotti reunió a todos los chicos que aspiraban a formar
la decisión inquebrantable de no rendirse. parte del equipo ligucro de baloncesto de Torrington. Todos
Chris volvió al colegio a principios de abril y rápidamente se estaban nerviosos y a la expectativa. Sus ojos se posaron sobre
integró a su grupo, salvo en la cancha de baloncesto. Después del Chris Sámele.
colegio sus amigos practicaban en una cancha al aire libre. Durante Durante los dos días de pruebas ningún muchacho se esforzó
varias semanas los observó desde la bancada mientras ellos tanto como Chris. Hizo todo lo humanamente posible para
volaban de un lado a otro. Entonces, una tarde, a principios de demostrar que todavía podía jugar. Incluso dio las diez vueltas
mayo, llegó vestido y listo para jugar. Sus amigos, que no reglamentarias diarias alrededor del gimnasio junto con los demás,
ocultaban su sorpresa, le abrieron: paso cuando salió a la cancha. a un ritmo más lento pero completando el circuito en su totalidad.
Desde un principio Chris empezó a disparar desde los costados, Al día siguiente de la última práctica, Chris se unió a la
emocionándose cada vez que lograba encestar. Sin embargo, al estampida para ver la lista de los elegidos. Hiciste todo lo posible,
procurar entrar saltando hacia la canasta o brincar para hacerse a pensó mientras procuraba ver la lista por encima de los hombros
un rebote, terminaba en el piso. «¡Arriba, Chris tú puedes de los que estaban delante de él. Encontró su nombre. ¡Sámele era
lograrlo!», le gritaban sus amigos. Pero él sabía la verdad: no era miembro del equipo!
capaz de hacerlo, al menos j como antes. A mitad de semana el D.T. Anzellotti convocó a los jugadores
de su equipo a una reunión. «Cada año debo nombrar un capitán
del equipo y por tradición lo selecciono teniendo en
154
alma de Jos adolescentes C' hocolate caliente para el 155
cuenta el buen ejemplo que esa persona les da a los demás, til
a sí mismo. ¿Para esto fue que te esforzaste tanto'? Muéstrales
capitán este año es Chris Sámele». Los jugadores, irrumpieron en
aplausos. que sabes jugar. Segundos después se liberó de su marca a i icho
metros de la canasta y un compañero le sirvió un pase. I a
La noche del 15 de diciembre, ocho días antes del aniversario
distancia era mayúscula para cualquiera, y el disparo a la canasta
del accidente, doscientas cincuenta personas; tomaron asiento en
dificilísimo. Sin pensarlo un segundo, Chris se plantó firmemente
las graderías para presenciar el partido que marcaba el regreso de
Chris a las canchas de baloncesto.) y lanzó un disparo alto y embombado. La pelota pasó por todo el
Mientras tanto, en el vestuario, Chris se poníajl nerviosamente la centro del aro haciendo vibrar la malla.
camiseta de color rojo oscuro de su equipo¿M «Todo saldrá bien, Los aficionados saltaron de júbilo, aplaudiendo y \ ¡toreando.
Chris, pero no esperes demasiado de ti ] mismo en tuprimerpartído», «¡Eso es, Chris!», gritó su padre con la voz entrecortada por la
le dijo el entrenador. Chris asintió • I con la cabeza. «Tiene usted emoción.
razón, gracias», contestó en 1 voz baja. Minutos después Chris recobró un rebote entre un bosque de
brazos. Saltando, impulsado por la fuerza comprimida de lodos
Pocos minutos después salió a la cancha junto con sus
sus músculos, lanzó la pelota contra el tablero y ésta, con
compañeros, para hacer los ejercicios de calentamiento. Casi J todo
precisión y nitidez, entro de nuevo por el aro. Otra vez el público
el público cu las tribunas se puso de pie para aplaudir. ] Robcrt y
explotó de la emoción. A estas alturas las lágrimas corrían
Linda s c enternecieron y procuraron contener las i lágrimas al ver a
libremente por el rostro de Linda, mientras veía a su lujo
su hijo vistiendo la casaca deportiva de I Torrington una vez más.
haciendo una danza de la victoria en la cancha, con el puño
Dios, por favor no permitas que pase una vergüen za, imploró Linda
alzado en alto. Lo lograste, Chris, se decía a sí misma una y otra
en voz baja.
vez.
A pesar de todos los esfuerzos que hizo, Chris llegó nervioso a la
Para satisfacción del público en las tribunas, Chris no bajó el
cancha. Durante el calentamiento no logró j encestar una sola vez.
ritmo. Sólo una vez perdió el equilibrio y se fue a tierra. Al sonar
«Tómalo con calma. No te aceleres»,-1 le dijo Anzcllotti en voz baja.
el timbre final, Torrmgton se llevaba la victoria y Chris había
Al iniciarse el partido, Chris tomó su posición como defensa. I
acumulado once puntos.
Desde el primer saque Chris mostró un juego desorganizado ] y
Al llegar a casa esa noche, Chris tenía el rostro iluminado por
torpe. Se mantuvo al tanto, pero todos sus movimientos > 1
resultaron bruscos y sin ritmo. Hizo varios disparos que ni I siquiera una sonrisa. «Me fue bien, ¿verdad papá?».
tocaron el aro de la canasta contraria. En circunstancias normales, «Te fue de maravilla» le respondió su padre, dándole un fuerte
cuando eso sucede el público grita: ] «¡Pelota al aire, pelota al aire!». abrazo.
En esta ocasión el silencio<| invadió las tribunas. Después de comentar el partido durante un rato, Chris subió a
su habitación henchido de felicidad. Sus padres sabían que para
Después de ocho minutos de juego, Chris tuvo un prolongado
él, en su fuero interno, la noche apenas empezaba.
descanso. Dos minutos antes de terminar el 1 primer tiempo fue
Al apagar la luz de su mesa de noche, Linda recordó una
llamado nuevamente. Vamos, Chris, se dijo
conversación que había tenido con su hijo poco después del
accidente, mientras lo llevaba a una sesión de terapia. El joven,
sin decirpalabra, miraba por la ventana del automóvil;
1t>t> alma de los adolescentes C Chocolate caliente para el 157
de repente rompió el silencio y dijo: «Mamá, ya sé por qué me
La culpa es del entrenador, su plan es un esperpento.
sucedió esto». Sorprendida, Linda respondió: «Dimc, por que,
La culpa la tiene ese tipo que dice ser juez.
Chris».
La culpa no es mía, yo soy el mejor, ¿acaso no ves?
Sin quitar la vista del panorama exterior, Chris le contestó con
sencillez: «Dios sabía que yo podía salir adelante. Me salvó la
Hasta que al fin comencé a entender cuando el reflejo de mi
vida por que sabía que yo podía salir adelante».
rostro en el espejo pude ver, que mis compañeros no eran
Jack Cavanaugh unos incompetentes y que mi entrenador planeaba jugadas
inteligentes.
[NOTA DEL EDITOR: Sámele se convirtió en estrella del
equipo de liga de Torrington en su penúltimo y último año.
Lse rostro del más grande, que yo veía en el espejo, podía
También jugó en el equipo de tenis. Sencillo y dobles. Ha jugado
mejorar y dejar de ser del odio el reflejo. Entonces, sin
en el equipo de tenis y de baloncesto de Western New England
culpar a los demás, comencé a crecer y de inmediato en mi
College, cerca de Springfield. Massachusetts, y ha participado en
juego mejoría pude ver.
las ligas de verano en el condado de Torrington. Sámele aspira a
ser entrenador de baloncesto.]
Descubrí que tenía magníficos coequiperos y
aprendí a confiar en mis compañeros. Ahora me
Simplemente yo aprecio más, no veo espejismos, no soy el mejor,
sino yo mismo.
■m Tom Krausc
Yo sabía que era el mejor, desde muy tempranito pues la gente
decía: «Ya verás, pero espera un poquito». Pero jamás me dijeron
en que quedaría ese cuento al enfrentarme a un jugador de mayor
Helcn Keller y Aune Sullivan
talento.
El conocimiento es amor; es luz y es visión.
En el patio de atrás, soy el rey de las canchas, pues
HELENKELLER
encesto canastas, estando a mis anchas. Pero de repente
tengo al frente un jugador que al parecer no sabe que
[NOTA DEL EDITOR: Ilelen Keller se enfermó a la edad de
soy el mejor.
dos años y como secuela quedó ciega y sorda. Durante los cinco
años subsiguientes creció en la oscuridad y en medio de un
La presión me consume, mientras busco la red. Mis
tremendo vacío. Convivió con la soledad y el miedo y sin
pases, sin duda, podrían traspasar la pared. Los saltos se
esperanza alguna. Esta es la historia de su encuentro con la
quedan cortos, me falla el driblco, el pulso me tiembla,
profesora que le cambiaría la vida.]
la canasta no veo.
-La
El día más importante de mi vida que yo recuerde fue cuando
culpa es de los otros, desperdician mi talento.
mi profesora, Anne Mansfield Sullivan, llegó a nuestra casa.
158 alma de los adolescentes Chocolate caliente para el 159
No puedo más que maravillarme al considerar los contrastes Bridgman. La señorita Sullivan deletreó la palabra «m-u-ñ-c-c-a»
inconmcsurablcs de las dos vidas que este evento unió, el 3 de sobre mi mano, después de permitirme jugar un rato con la
marzo de 1887, tres días antes de mi séptimo cumpleaños. Ese día muñeca. De inmediato me interesé en este juego con los dedos y
memorable me encontraba parada en el zaguán de la casa, muda y procuré imitarlo. Cuando por fin logré formar correctamente las
a la expectativa. Pude adivinar vagamente debido a los ires y letras, me desbordé de placer y orgullo infantil. Corrí escaleras
venires y a las senas de mi madre, que algo inusual iba a suceder, abajo y con las manos en alto, le mostré a mi madre cómo se
de modo que me acerque a la puerta y me pare junto a la escalera. deletreaba la palabra muñeca. No sabía que estaba deletreando
01 sol del atardecer^ penetró la maraña de azaleas que cubría el una palabra o que la palabra existiera; mis dedos solamente
zaguán, c iluminó mi rostro. Distraída, acaricie los capullos y hojas imitaban unos movimientos como lo haría un pequeño simio.
recién brotados de la azalea para dar la bienvenida a la dulce Durante los próximos días aprendí a deletrear un gran número de
primavera sureña. No podía imaginarme las maravillas y sorpresas palabras en esta forma incomprensible, entre ellas alfiler,
que el futuro tenía reservadas para mí. Había padecido de ira y sombrero, taza y algunos verbos como caminar, sentarse y
amargura durante varias semanas, después de lo cual había caído pararse. Al cabo de varias semanas al lado de mi profesora,
en una profunda laxitud. comprendí que todas las cosas tenían su propio nombre.
Me imagino que alguno de ustedes se habrá encontrado en alta Cierto día, mientras jugaba con mi nueva muñeca, la señorita
mar en medio de una neblina impenetrable, con el corazón en la Sullivan puso sobre mis piernas mi muñeca grande de trapo,
mano y a la espera de que algo suceda, sintiendo que una oscuridad deletreó la palabra «m-u-ñ-c-c-a» sobre mi mano y procuró
blanquecina palpable lo aprisiona,, mientras el gran buque avanza hacerme entender que esa palabra era común a ambos objetos. Un
lentamente y a tientas hacia el puerto utilizando la plomada y la rato antes habíamos tenido un encontrón con motivo de las
línea de sonda. Yo era como esc buque cuando inicié mi palabras «t-a-z-a» y «a-g-u-a». La señorita Sullivan buscaba
educación, pero no contaba con compás ni con línea de sondaje, y grabar en mi mente que cada palabra tenía su propio significado,
tampoco tenía manera de saber a qué distancia se encontraba el pero yo persistía en confundirlas. Desalentada, dejó el tema de
puerto. ¡Luz. Denme Luz!, era la silenciosa súplica que brotaba lado para retomarlo en la primera oportunidad propicia. Perdí la
desde el fondo de mi alma, y la luz del amor brilló sobre mí, paciencia frente a su persistencia y de un manotazo estrellé la
precisamente a esa hora. muñeca contra el piso. Experimenté una gran satisfacción al
Sentí que alguien se acercaba. Tendí la mano suponiendo que percibir la muñeca hecha añicos a mis pies. Ninguna
era mi madre. Alguien la tomó, me alzó y me encontré envuelta manifestación de arrepentimiento o tristeza afloró después de mi
en el abrazo tiento de quien venía a revelarme todas las cosas, ataque de ira. En el oscuro y silencioso mundo donde transcurría
pero sobre todo, a amarare. mi vida, no existía ningún sentimiento profundo de ternura.
Al día siguiente de su llegada la profesora me guió a su Percibí que mi profesora barría los escombros de la muñeca hacia
habitación y me obsequió una muñeca. No lo supe hasta después, la chimenea y un sentimiento de satisfacción me embargó al notar
pero se trataba de un regalo de los niños ciegos del Instituto que hacía desaparecer los restos responsables de mi malestar. Me
Perkins v sus vestimentas eran obra de Laura trajo el sombrero y supe
Chocolate caliente para el 'I O 'I
1 60 alma de los adolescentes
palabras que harían que el mundo floreciera para mí, al igual que
que nos disponíamos a pascar bajo la cálida luz del sol. Este
«el báculo deAarón, completamente florecido». Habría sido
pensamiento, sin una sensación carente de palabra alguna que la
difícil encontrar una niña más feliz que yo, acostada en su cainita
acompañe puede llamarse un pensamiento, me impulsó a brincar
al final de un día tan memorable, recordando todos los placeres
y saltar de placer.
que había experimentado, y descando por primera vez el inicio
Nos encaminamos hacia la caseta del aljibe, atraídas por el
de un nuevo día.
perfume de la mata de azalea en flor que cubría toda la estructura.
1 telen Kcller
Alguien se encontraba sacando agua y mi profesora puso mi
mano bajo el chorro.
[NOTA DEL EDITOR: Helen se graduó cum laude en la
Mientras el agua fresca se deslizaba sobre una mano, ella
universidad de Radcliffe, y dedicó el resto de su vida a enseñar y
deletreaba la palabra agua sobre la otra, lentamente, y después
brindar esperanza a los ciegos y sordos, como lo había hecho su
con mayor premura. Sin moverme, puse toda mi atención sobre
profesora. Ella y Arme fueron amigas hasta la muerte de esta
los malabares de sus dedos. De repente empecé a percibir una
última, j
conciencia brumosa, como de alguna cosa olvidada, y la emoción
de un pensamiento recordado; de alguna forma el misterio del
lenguaje me fue revelado en esc instante. Comprendí entonces
Los sepultureros del colegio Parkvicw
que «a-g-u-a» significaba ese algo maravilloso que corría sobre
mi mano, ¡lisa palabra viviente despertó mi alma, la iluminó, le
La gente siempre tiende a culpar a sus circunstancias
dio esperanza, felicidad y la dejó en libertad! Desde luego que
por lo que son. Yo no creo en las circunstancias. La
todavía quedaban barreras, pero eran barreras que se
gente que sale adelante en este mundo es aquella que
desplomarían con el tiempo.
va y busca las circunstancias que quiere, y si no las
Salí de la caseta del aljibe entusiasmada por aprender. Toda
encuentra, las crea.
cosa tenía un nombre y cada nombre daba nacimiento a un nuevo
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pensamiento. De retorno a casa, cada objeto que tocaba parecía
vibrar con vida propia. Esto se debía a que todo lo veía con una
Las lecciones más importantes que aprendemos en el colegio
nueva y extraña percepción que me había llegado. Al traspasar la
van mucho más allá de contestar correctamente un examen.
puerta me acordé de la muñeca vuelta añicos. Tanteando llegué
Aquellas lecciones que nos cambian al mostrarnos de qué somos
hasta el hogar de la chimenea, recogí los pedazos c
capaces son las que debemos tener en cuenta. Es posible producir
infructuosamente traté de arreglarla. Los ojos se me llenaron de
música muy dulce con malos instrumentos. Es posible mostrar a
lágrimas al darme cuenta de lo que había hecho. Por primera vez
otros cómo vemos el mundo, utilizando un lienzo y un pincel.
en mi vida supe lo que eran la tristeza y el arrepentimiento.
Mediante el trabajo tesonero y mancomunado de un equipo,
Esc día aprendí muchísimas palabras. No las recuerdo todas,
podemos derrotar las probabilidades y ganar la partida. Sin
pero sé que entre ellas estaban, papá, mamá, profesora,
embargo, ningún