Theologica Xaveriana
ISSN: 0120-3649
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Pontificia Universidad Javeriana
Colombia
López, Edgar Antonio
Reseña de "Los métodos en teología" de GRUPO DIDASKALIA
Theologica Xaveriana, vol. 57, núm. 164, octubre-diciembre, 2007, pp. 649-655
Pontificia Universidad Javeriana
Bogotá, Colombia
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Sección bibliográfica
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Recensiones
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GRUPO DIDASKALIA, Los métodos en teología, Editorial Pontificia Universidad
Javeriana, Bogotá, D.C., 2007, 181 pp.
En su publicación más reciente, titulada Los métodos en teología, los inte-
grantes del equipo de investigación Didaskalia dejan ver los resultados de
un trabajo derivado de su interés por establecer cuáles han sido las principales
formas de devenir conocimiento teológico que enriquecen la ya dos veces
milenaria tradición del cristianismo.
En los ensayos que conforman esta obra los autores permiten apreciar
cómo en cada manera de hacer teología vive una forma de racionalidad,
ubicada en un contexto determinado y orientada por intereses particulares.
La visión de la teología como cuerpo uniforme abre paso en esta obra a un
conjunto de teologías cuya variedad constituye un valioso acervo de la
tradición cristiana. El carácter novedoso del libro es tomar los procesos de
elaboración del conocimiento teológico como objeto mismo de una reflexión
teológica que, por proyectarse desde una perspectiva pluralista, resulta capaz
de captar el valor y la singularidad de cada una de las teologías presentadas.
Tras dejar de lado las discusiones tradicionales sobre si la teología es
una ciencia o no lo es, y sobre qué tipo de ciencia podría ser, Didaskalia
aborda de manera frontal el asunto de la diversidad en la producción
teológica. Ante la imposibilidad de ocuparse de todas las maneras de forjar
conocimiento teológico que han caracterizado la historia del cristianismo,
los autores presentan las formas que han tenido mayor importancia en la
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Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Javeriana a lo largo de su
historia.
La manera orgánica como están dispuestos los siete ensayos que cons-
tituyen este volumen refleja bien el trabajo en equipo que ha permitido a
Didaskalia ir más allá de una simple compilación de textos independientes.
En los dos primeros ensayos, la contextualización histórica tiene una
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importancia capital, para mostrar el aire particular de las teologías que desde
la Edad Media y desde la Edad Moderna todavía inciden sobre algunas mane-
ras actuales de concebir y de hacer teología.
Los dos ensayos siguientes describen muy bien la concepción de la
teología como proceso, concepción que los jesuitas Karl Rahner y Bernard
Lonergan consolidaron en el siglo XX.
Los tres últimos ensayos muestran la teología como proceso herme-
néutico, como reflexión sobre lo inefable y como discurso liberador.
En el primer ensayo de este volumen, el biblista José Alfredo Noratto
presenta los métodos que en la Edad Media sirvieron para hacer una teología
cuya influencia marcó la fisonomía de la Europa moderna y del mundo con-
temporáneo. Antes de ocuparse del contexto histórico de las teologías
medievales, Noratto hace referencia a la teología de la iglesia primitiva y a
la patrística. Luego conduce al lector por un recorrido que va desde una
etapa inicial de producción teológica caracterizada por el predominio de la
fe sobre la razón, hasta una etapa más especulativa en la que –a través del
ejercicio dialéctico de la escolástica– la razón llega a compartir el mismo
grado de importancia reservado antes sólo para la fe.
Como resultado de este movimiento surge una tercera etapa en la que
el escolasticismo administra hegemónicamente el cuerpo doctrinal y las
maneras de comunicar el conocimiento teológico. Las dos formas de hacer
teología que caracterizarán la producción teológica cristiana en los siglos
ulteriores hunden sus raíces en esta doble posibilidad de mantenerse afe-
rrados a la razón especulativa –como lo hicieron los escolásticos– o de rela-
tivizar el papel de la especulación para subrayar el papel de la fe, como lo
hicieron los teólogos protestantes.
Finalmente, Noratto hace una atractiva presentación de los métodos
de enseñanza medieval y explica cómo su espíritu ha quedado registrado
para la posteridad en la bella estructura arquitectónica de las sumas.
SECCIÓN BIBLIOGRÁFICA - RECENSIONES
En el segundo ensayo que conforma la obra, el teólogo jesuita Víctor
Martínez recuerda muy bien que el surgimiento de la modernidad representa
un cambio en la manera de ver el mundo, cuyo centro ha de ser en adelante
el ser humano. Este cambio significó el advenimiento de una nueva manera
de concebir y de hacer teología, resultado de un desplazamiento del saber
teológico como sabiduría sobre Dios al saber teológico como sabiduría para
la humanidad. 651
Martínez advierte cómo la tensión entre las emergentes iglesias pro-
testantes y la Iglesia Católica tridentina marca el comienzo de una época en
la que las ciencias profanas ganan autonomía respecto del conocimiento
teológico, mientras éste se fragmenta en áreas especializadas según los
objetos estudiados y en disciplinas teológicas según los métodos empleados.
Así se establece la diferenciación entre la teología fundamental, la teología
dogmática y la teología moral, diferenciación que mediante procesos –tan
largos como complejos– se transformará en la clásica distinción actual entre
teología bíblica, teología sistemática y teología pastoral.
La distinción resultante expresa la diversificación de las funciones de
la razón moderna, según se trate de comprender el kerigma expresado en
las Sagradas Escrituras, de interpretar los acontecimientos de la historia o de
proyectar la acción liberadora de la Iglesia en el mundo. Sensatamente,
Martínez concluye que es la interrelación de estas racionalidades especia-
lizadas la que hoy puede dar forma a un cuerpo teológico integral abierto al
diálogo con otras disciplinas.
El biblista Gustavo Baena, S.J., ha sido invitado por Didaskalia a parti-
cipar en esta publicación, con un ensayo sobre el método antropológico
trascendental que caracterizó la producción teológica del jesuita alemán Karl
Rahner. Según Baena, dicho método es una manera particular que tiene el
sujeto para interrogarse acerca de la experiencia humana en su doble
dimensión práctica y cognoscitiva, no a partir de los objetos del mundo sino
a partir de su propia existencia. Para la antropología trascendental, hacer
teología consiste en descubrir y tematizar –en los comportamientos humanos–
la orientación original del acto creador continuo de Dios, para orientar la
acción humana con responsabilidad, gratuidad y libertad.
Desde la pregunta general por el ser, se llega a examinar las condi-
ciones de posibilidad del sujeto que se hace tal pregunta y se descubre que
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todo conocer es una experiencia del ser absoluto. En este sentido –dice el
autor–, el enfoque antropológico de Rahner es trascendental, no sólo por
desbordar la esfera categorial y empírica, sino también porque en su esfuerzo
de autocomprenderse, la razón humana sobrepasa el fuero de la autonomía
y pone en evidencia la finitud del ser humano. En la teología de Rahner, la
experiencia inefable de la trascendentalidad es para el hombre experiencia
652 de Dios, estructura fundamental del ser humano como sujeto y como persona.
Esta estructura a priori, que posibilita todo comprender y todo actuar,
revela una relación con el ser absoluto, que en una dinámica ininterrumpida
crea al hombre a cada instante saliendo de sí mismo, auto-comunicándose y
subsistiendo en él. Como resultado de este acto creador continuo, la persona
es puesta en movimiento para salir de sí al encuentro con el otro. Baena
concluye con lucidez, en este tercer ensayo, que desde el punto de vista de
Rahner la teología es audición de la Palabra en que Dios se revela.
El cuarto ensayo es obra del filósofo y teólogo Darío Martínez, quien
expone la manera como el jesuita canadiense Bernard Lonergan comprendió
el proceso de elaboración del conocimiento teológico. El autor introduce la
reflexión reconstructiva que hace Lonergan sobre los métodos de inves-
tigación empleados en filosofía, en ciencias naturales y en ciencias sociales,
para proponer un nuevo método de investigación teológica. La propuesta
metodológica de Lonergan es presentada por Martínez bajo tres perspectivas:
como método trascendental, como método empírico generalizado y como
metodología fundamental.
Posteriormente, el autor explica cómo Lonergan lleva su propuesta
metodológica a la teología, y distingue dos direcciones: una, en la que se
recupera la tradición teológica; y otra, en la que se actualiza dicha tradición.
En estas dos direcciones son recorridas ocho especialidades funcionales.
Las cuatro primeras especializaciones recorridas en la dirección de apro-
piación se refieren a la investigación de los datos, a su interpretación, al
establecimiento de su valor histórico y a la captación de la fuerza dialéctica
que pueda generarse entre ellos. Las especializaciones que se recorre en la
dirección creativa de la actualización son las de garantizar la autenticidad
humana y creyente del teólogo, generar la adhesión a una comunidad y a su
forma de vida, inculturar los valores cristianos en el contexto particular en
que se vive y, finalmente, comunicar el mensaje cristiano, no con palabras,
sino con la vida misma.
SECCIÓN BIBLIOGRÁFICA - RECENSIONES
Martínez deja ver con claridad, al final de su ensayo, que desde el
enfoque metodológico lonerganiano la teología aparece como la mediación
entre una matriz cultural y la función que la religión cumple en ella. La
elaboración teológica no aparece entonces como tarea individual de teólogos
sino como responsabilidad colectiva de la comunidad teológica.
El quinto ensayo del libro, el único compuesto a cuatro manos, es obra
del biblista Alfredo Noratto y del filósofo y teólogo Gabriel Suárez. En él son 653
presentados los principales aspectos de la hermenéutica rastreando sus
orígenes en la interpretación literaria y haciendo referencia a los desarrollos
contemporáneos que pusieron en relación la interpretación de los textos
con la interpretación del sujeto mismo que interpreta, así como de los con-
textos en los que acontece la interpretación.
Los autores muestran que este progresivo cambio es producto de la
mediación de tres tipos de saber: las ciencias del lenguaje, la filosofía
existencialista y las ciencias sociales. El influjo de estas disciplinas en la
actividad interpretativa se deja sentir en el campo de la teología, que se re-
vela progresivamente como hermenéutica, al pasar de una fase en la que
procura dar con el sentido original de los textos bíblicos, a una fase existencial
en la que valora más la apropiación de la vivencia expresada en el texto,
para llegar a una fase sociocultural en la que el texto sirve para comprender
el contexto desde el cual es interpretado.
Noratto y Suárez describen en su ensayo el proceso de recepción de
la hermenéutica por parte de la tradición protestante y de la tradición católica,
para proponer luego al lector los tres aspectos esenciales del proceso
hermenéutico: la apropiación del sentido original del texto, la ampliación
actual del significado del texto y la incorporación del texto al mundo vital
del intérprete. Los autores advierten cómo en el proceso hermenéutico in-
tervienen el autor como artífice, el lector como intérprete y el texto como
ventana a través de la cual puede verse la realidad del mundo.
Finalmente recomiendan tener en cuenta que la hermenéutica no sólo
permite a la teología la actualización del hecho salvífico expresado en los
textos, sino también el desarrollo de una praxis liberadora en diálogo con la
historia diversa y con las culturas particulares.
El sexto ensayo es otra contribución de Darío Martínez. Esta vez propone
una manera de hacer teología que se distingue por la sensatez de no hablar
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sobre aquello que es inefable. El autor elige dos figuras destacadas en esta
tradición apofática, una de la antigüedad y otra de la época contemporánea:
Pseudo Dionisio Areopagita y Karl Barth, respectivamente. El primero recoge
los frutos de un largo proceso de interacción entre la fe cristiana y el neo-
platonismo, uno de cuyos productos más notables es la teología mística. El
segundo señala la inconmensurabilidad de Dios con cualquier realidad na-
654 tural, hecho que hace inaccesible el misterio para las criaturas.
A partir de la imposibilidad de afirmar cualquier cosa acerca del misterio
divino, las teologías negativas sólo afirman a Dios como el incomprensible.
Estas teologías responden a la necesidad de contar con un discurso que desde
la teología misma depure una tradición que parece afirmar demasiado sobre
un misterio del cual nada puede decirse.
En el último ensayo que hace parte de la obra, Gabriel Suárez presenta
la forma particular que ha tomado la teología de la liberación en América
Latina y explica que ésta debe comprenderse como una racionalidad particular
que obedece a circunstancias sociales, culturales, económicas y políticas
interpretadas a la luz de la fe en el Dios que da la vida y libera de la muerte.
El método que orienta este tipo de producción teológica resulta de la
interacción de tres momentos:
– El primero consiste en el recurso de la teología a la mediación de las
ciencias sociales, para captar en la realidad la presencia del sufrimiento
como lugar teológico.
– La lectura científica de la realidad se abre a la salvación en un segundo
momento, en el que esa realidad es interpretada desde el querer li-
berador de Dios, expresado en los textos sagrados, que han sido puestos
en las manos de teólogos profesionales pero también en las manos de
la gente que experimenta directamente el sufrimiento y lo interpreta
desde la fe, mediada por su saber popular.
– Esta interpretación que hace el pueblo de Dios pone a la Iglesia toda
en movimiento para comprometerse con la liberación de las diversas
formas de dominación que oprimen a todas las criaturas, pero de
manera más apremiante a las más débiles.
La teología como saber estructurado es desde este enfoque metodo-
lógico un producto derivado de una teología primera que se caracteriza por
SECCIÓN BIBLIOGRÁFICA - RECENSIONES
la atenta escucha de la voz de Dios que clama en los empobrecidos y en las
víctimas.
Dos mentalidades que convergen en la manera actual de hacer teología,
dos autores contemporáneos que proponen la teología como proceso y tres
actividades humanas –interpretar, callar y liberar– son los insumos a partir
de los cuales Didaskalia presenta en la obra que comentamos el producto de
un trabajo de varios años de reflexión. Durante los mismos, sus integrantes 655
se han dedicado a pensar las maneras diversas como se ha llegado a una
vasta producción teológica cuya riqueza muchas veces se desconoce, aun
en contextos profundamente marcados por el cristianismo.
Como puede apreciar el lector que ha seguido con paciencia esta
presentación, con la publicación de su obra, Didaskalia ofrece a la comunidad
académica una visión panorámica de las racionalidades que no sólo han guiado
a los teólogos y teólogas de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad
Javeriana para producir teología, sino que son una prueba de la diversidad
los caminos por los cuales se puede recorrer el vasto campo de la producción
teológica cristiana.
Edgar Antonio López
VIDAL, MARCIANO, Orientaciones éticas para tiempos inciertos. Entre la Escila
del relativismo y la Caribdis del fundamentalismo, Desclée de Brouwer, Bilbao,
2007, 423 pp.
Marciano Vidal es un autor que no necesita presentación: su trabajo y obra
son suficientemente conocidos. Es un autor de renombre internacional, que
ha trabajado y colaborado de forma decidida en el intento de renovar la
teología moral. Nació en 1937 en España y actualmente es profesor en el
Instituto Superior de Ciencias Morales de Madrid, España.
Su más reciente obra, objeto de la presente recensión, Orientaciones
éticas para tiempos inciertos. Entre la Escila del relativismo y la Caribdis del
fundamentalismo, es valiosa por varias razones: primero, porque brinda una
visión completa sobre el contexto de la teología moral en la actualidad; en
THEOLOGICA XAVERIANA - VOL. 57 NO. 164 (649-658). OCT. - DIC. DE 2007. BOGOTÁ, COLOMBIA. ISSN 0120-3649