Cindy Romero Rojas
EL AMOR HUMANO
El término amor hoy en día, es utilizado de diversas maneras, las más comunes son como
sentimiento de pasión, el deseo por alguien y como la amistad. Al sentir amor por alguien,
estamos a la vez amando el amar. El amor es siempre un bien, ya que al sentirlo, al
vivirlo, el ser humano se siente feliz.
Según Aristóteles, amar es querer el bien para alguien”. De esta afirmación podemos
desprender dos ideas.
El bien deseado para alguien y hacia la persona a quien deseo ese bien.
La primera idea se refiere al deseo de algo en la medida que se ama a su destinatario, es
un medio, ya que no se desea por ni para sí, sino que se desea para alguien. También es
llamado amor sensible o amor de concupiscencia.
La segunda idea se refiere a quien se le desea ese bien. Es absoluto, es un fin, pues a
quien se le desea ese bien se le quiere por sí mismo. También es llamado amor de
benevolencia o de donación. No importa el yo, no es un amor egoísta, sino que el ser
amado es reconocido como alguien bueno por sí solo y por ser como es, digno de ser
amado y de recibir la entrega sincera de otra persona. Es un amor pleno, pues no se ama
lo que me pueda brindar esa persona, no se ama el exterior de esa persona, o solo una
parte de ella, se ama tal cual es y como el todo que ella es.
También existe la complacencia, que se conoce como amor sensible. Esta surge en el
apetito sensitivo, o concupiscencia, por el bien que captan los sentidos. Es la primera
impresión, el amor pasión, el que no se planea sentir, el amor que percibo por los
sentidos. El amor de concupiscencia es el límite del amor que corresponde con las cosas.
Es el bien o el provecho que puedo obtener de una cosa. No se puede amar a un ser
humano solamente con amor sensible, pues transformaría a esa persona en un objeto del
cual solo lo quiero por lo que puede ofrecerme, no por esa persona en su esencia. Todos
los seres humanos merecen ser queridos y se merecen un sentimiento más perfecto que
solo afecto.
El amor presenta dos etapas.
La primera etapa del amor es el enamoramiento, el amor como sentimiento.
Es una pasión, es algo espontáneo, no algo planificado, que provoca una persona en otra.
Es la primera impresión que nos causa el ver a esa persona sin conocerla ni saber nada
de ella. Este periodo suele durar un par de años y lo que lo caracteriza es que la persona
se siente encantada, ilusionada, con expectativas e ilusiones, sintiéndose completamente
absorbido por este sentimiento y por esa persona. Sin embargo, el enamoramiento es una
anticipación a un futuro soñado, un tanto programado, ya que las ilusiones que se tienen
en un principio se llegarán a concretar en un tiempo a futuro, pudiendo ser distinto a lo
que se deseó o imaginó en un principio.
En esta etapa, los enamorados hacen sacrificios por el bien del otro, dejando de lado sus
propias preferencias, planifican proyectos, hacen compromisos y se proponen metas en
común, las que pasan a ser tareas que han de realizarse en el tiempo y a lo largo de la
vida, demostrando así la solidez de sus sentimientos y del amor que profesaron durante el
enamoramiento.
La segunda etapa, es el amor como acto de la voluntad. En esta etapa, la persona no
deja de lado sus sentimientos, sino todo lo contrario, refuerza sus palabras y promesas
hechas durante el enamoramiento. Ya no solo deja de lado sus propios gustos o deseos
por complacer los del otro, sino, que el amor verdadero exige el sacrificio de sí mismo, un
sacrificio constante, el cual lejos de provocar sentirse reprimido e infeliz, el sacrificarse por
el otro llena de felicidad por ver al ser amado feliz y reconforta el alma.
El matrimonio es la prueba del verdadero amor. El matrimonio es un compromiso para con
el ser amado, donde se tiene como deber amarse mutuamente, realizar promesas y
compromisos y trabajar día a día en cumplirlos y en hacer feliz al otro, alcanzando la
felicidad mutua.
La pasión es una promesa hecha durante el enamoramiento, que solo puede hacerla
realidad y mantenerla el amor verdadero.
La fidelidad es la propia libertad, en la que se elige ser fiel a quien se ama, siendo de esta
manera, leal a sí mismo, a su pasado y a su historia.
Amar es el sentimiento puro y desinteresado que siente una persona por otra. Es un acto
de pasión y de voluntad. En el amor verdadero, el centro de la atención es la persona
amada en particular, no por lo que pueda ofrecerme, o la utilidad que pueda brindarme,
sino por su esencia, por la persona en sí, por el ser humano en su totalidad.
Amar es el goce de la existencia del otro y de la persona que en que me convierte su
compañía y su amor, ya que como comúnmente se dice, el amor reluce lo mejor de cada
persona.