La Edad de Oro del Capitalismo (1945-1973)
La Edad de Oro del Capitalismo (1945-1973)
Índice
Introducción
Los conflictos políticos y sociales del periodo de entreguerras (1918-1939), agravados por la
gran depresión económica de los años treinta (1929-1939), desembocaron en la Segunda Gue-
rra Mundial (1939-1945), un conflicto bélico que enfrentó a las potencias aliadas (que eran las
democracias capitalistas y el régimen comunista soviético) contra las potencias del eje (que eran
economías capitalistas gobernadas por dictaduras fascistas). Nada más terminar la guerra, una
vez derrotadas las potencias del eje, se planteó en Europa la opción entre dos sistemas econó-
micos diferentes: el capitalismo y el comunismo, que entablaron, pronto, una fuerte pugna ideo-
lógica y, poco después, ciertas hostilidades políticas, que dieron comienzo a la llamada guerra
riantes, en la Europa del Este y en China, además de otros países (Corea, Vietnam
y la propia Cuba).
Entre 1947 y 1973, uno y otro bloque alcanzaron altas tasas de crecimiento, cuya explicación
También tras la guerra, entre 1945 y 1973, adquirió creciente importancia el tercer mundo, consti-
tuido, en general por los países no alineados con ninguno de los dos bloques anteriores y ajenos,
en cierta forma, a la guerra fría (al menos inicialmente). Sus economías eran subdesarrolladas,
o como se las conoció más adelante, economías en vías de desarrollo. Muchos de estos países
mantuvieron políticas proteccionistas, lo que unido a su elevada incapacidad social para poder
aprovechar las modernas tecnologías (al carecer de las instituciones capitalistas que promovie-
1
ran el crecimiento económico) puede explicar el subdesarrollo o atraso económico. Con todo,
también aquí se produjeron tasas de crecimiento positivas, aunque insuficientes para generar
Así, los años de 1945 a 1973 se caracterizaron por una rápida reconstrucción de las zonas más
afectadas por la guerra (1945-1950), por un nuevo orden económico internacional y por un creci-
miento continuado, que se extendió por la casi totalidad del planeta. Algunos indicadores fueron:
- El PIB mundial creció a una elevada tasa, cercana al 5 por ciento anual, promedio
alcanzado por casi todas las grandes regiones del planeta, exceptuando a Japón,
que se situó por encima del 9 por ciento. Esto quiere decir que las diferencias
y los del tercer mundo y en sentido opuesto al crecimiento del PIB. La población
tribución todavía más favorable a los países avanzados, que se situaron por enci-
ma del 4 por ciento anual, mientras que otras regiones, menos avanzadas, apenas
2
Cuadro 4.1. Crecimiento del PIB, de la población y del PIB por habitante:
tres grandes áreas (capitalista, comunista y tercer mundo), queremos anotar, siquiera brevemen-
te, las grandes consecuencias económicas y geopolíticas de la Segunda Guerra Mundial, que a
nistas en los llamados países satélites (de la URSS), que se mantuvieron hasta
la caída del muro de Berlín (1989). También se extendió en Corea del Norte y en
Vietnam, además, claro, de en China en 1949, tras una larga guerra civil. A decir
de Comín (2011), al contrario de lo que sucedió con el Imperio Mongol, este blo-
económica.
3
n Por un lado, Estados Unidos, que no se vio afectado territorialmente por el
conflicto, llevó a cabo un enorme gasto militar que impulsó la actividad produc-
las empresas.
n Por otro, Europa occidental se vio muy afectada por la guerra en vidas huma-
quía, Norte de Irán y en otros países del Levante fue contrarrestado por EE.UU,
estrategias económicas.
4
n En 1948, Stalin impuso en Checoslovaquia un gobierno proclive a la URSS, al
tiempo que bloqueó el transporte terrestre en Berlín. En ese mismo año, Gran
ley de control de las exportaciones para impedir que los países occidentales
Una vez iniciada la guerra fría, el comercio entre el este y el oeste europeos se
europea se vio amenazada desde 1950 y sus imperios se esfumaron en las dos
Mundial perjudicó a unas naciones y favoreció a otras. Entre los países que pros-
5
al bloqueo británico del transporte marítimo hacia la Europa ocupada por los na-
una protección exterior natural por la situación extraordinaria de la guerra, que fue
vantaran una protección arancelaria frente al exterior. Esto es, presionaron para
en la India, tras la guerra mundial, el proteccionismo fue impulsado por los indus-
A decir de Comín (2011), estas fuerzas proteccionistas en los países del tercer
político de la posguerra.
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4.1. Guerra y reconstrucción
A una guerra que fue muy costosa en términos de financiación y de destrucciones (materiales y
cuyas bases fueron la cooperación dentro de las naciones y entre las naciones, el nuevo orden
económico internacional y la mayor implicación del Estado en los asuntos económicos y sociales.
La Segunda guerra Mundial tuvo un elevado coste en vidas humanas. Las victimas alcanzaron
los 16 millones de combatientes, más otros 26 millones de civiles. A ello hay que añadir los mi-
Tal vez lo peor fue que, por primera vez en la historia, se produjo el aniquilamiento en masa de
población civil no combatiente y se desplegaron políticas de exterminio, planificadas por los go-
En cuanto a los costes económicos, no haremos valoración alguna del conflicto bélico, aunque
no podemos desconocer el gigantesco esfuerzo financiero llevado a cabo por los contendientes.
Valgan dos ejemplos: en 1943, Alemania dedicaba el 70 por ciento de la renta a gastos militares,
la URSS el 61 por ciento, Japón el 43 y Estados Unidos el 42 por ciento. Por otro lado, la pro-
ducción norteamericana de aviones pasó de 5.856 unidades en 1939 a 96.318 en 1944. Todo un
La recuperación económica y la paz se lograron de forma muy rápida. En 1950, el milagro de la re-
cuperación económica de Europa era una realidad. La mayoría de los países habían alcanzado el
nivel más alto del PIB anterior a la guerra, destacando el crecimiento productivo del sector industrial.
¿Cómo fue posible una recuperación tan rápida? La respuesta a esta pregunta es muy compleja,
pero tiene una clave: la voluntad (política) de cooperación entre todos los países y la ausencia
Europa era posible, que la guerra era el mayor de los males y que había que evitar, a toda costa,
un nuevo conflicto. Comín (2011) al escribir sobre las nuevas estrategias económicas del mundo
occidental señala que “los cambios políticos e institucionales desarrollados en el mundo occi-
7
dental tras la Segunda Guerra Mundial fueron una reacción frente a las políticas practicadas en el
nómica en la posguerra, cuyos principales acuerdos, tomados en Bretton Woods, fueron inspi-
rados por la cooperación y la concordia de los países occidentales y del propio Estados Unidos.
mente.
- Los gobiernos subvencionaron a los productores agrarios con el fin de evitar las
explotaciones.
Estados Unidos.
- la “corrección de errores del pasado”. Esto es, tras la guerra, dicho país asumió
8
a la reconstrucción europea y a evitar futuros enfrentamientos en el viejo conti-
nente. A través del Plan Marshall, EE.UU exigió reformas económicas y obtuvo
El nuevo orden mundial se fue diseñando durante la guerra con una activa participación de Esta-
dos Unidos, cuya implicación fue decisiva para la rápida recuperación y el posterior crecimiento
porcionaba una generosa ayuda militar a todos los países cuya defensa se consi-
- En 1944, tuvo lugar la creación de la UNRRA (United Nations Relief and Rehabili-
(FMI) y pergeñando lo que había de ser el GATT (General Agreementon Tariffs and
Trade, Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio), que se reunió, por primera
vez, en 1947. Según Comín (2011), los acuerdos de Bretton Woods se basaron en
tres creencias generalizadas entre los economistas que habían vivido las catás-
n Tercera, preferían los tipos de cambio fijos, pero ajustables, que favorecían el
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Sin duda, la efectividad de estas nuevas políticas económicas se manifestó en la
militarmente frente a la URSS. En este punto, Comín (2011) señala que las varia-
potencias (EE.UU y URSS) exigieron a sus respectivos aliados que cerraran filas
Marshall. Hasta entonces, las ayudas habían sido pequeñas, salvo las prove-
nientes del UNRRA (1944). Después de 1947, del inicio del Plan Marshall, los
n Por su parte, en la zona bajo influencia de a Unión Soviética ocurrió algo pare-
cido. Entre 1945 y 1947, los países de la Europa del Este realizaron una política
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4.1.3. El nuevo papel del Estado y las políticas keynesianas
planteamientos procedentes de la teoría keynesiana, que reivindicaba un papel activo del Estado
en el sostenimiento de la demanda efectiva y del empleo y en la lucha contra la crisis. Esto es,
se intensificó el papel de los gobiernos para corregir los fallos del mercado. En su intervención,
creación de empresas públicas. Puede decirse que el capitalismo liberal del siglo XIX y primeros
años del XX fue sustituido por las economías mixtas en las que el Estado tuvo un protagonismo
bre todo, nacionalizando sectores enteros, como los servicios de red (electrici-
dad, agua, gas, aviación, ferrocarriles, telefonía), algunas industrias básicas (si-
algunos sectores en crisis como la industria del carbón. Unos y otros siempre
En la edad de oro, el tamaño del presupuesto público en relación al PIB aumentó de manera
zaron la política fiscal para combatir las crisis económicas, para promover el crecimiento y para
redistribuir la renta. También, claro, para asegurar la viabilidad del Estado del Bienestar, cuyos
objetivos prioritarios fueron la consecución del pleno empleo, el suministro de los seguros y ser-
El Estado del Bienestar moderno fue creado en el Reino Unido, según la pautas del Informe
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Breveridge de 1942. Todos los partidos apoyaron la implantación del Sistema Nacional de la Se-
guridad Social, que suministró los servicios sociales de sanidad, vivienda y educación gratuitos
a toda la población, además de los seguros sociales unificados (desempleo, enfermedad, viude-
dad, orfandad y jubilación). Todo ello exigía un aumento del gasto público y requería la instaura-
ción de un sistema tributario progresivo, que fueron utilizados como contrapartidas para que los
trabajadores firmaran los pactos sociales, que incluían moderación salarial y flexibilización del
mercado de trabajo. El gasto público subió, entonces, hasta el 40 por ciento del PIB.
La creación del Estado del Bienestar y el consiguiente aumento del gasto público requirieron
reformas fiscales que aumentaron la presión fiscal (impuestos/PIB) y generalizaron los impues-
tos progresivos sobre la renta, el patrimonio y las herencias en la Europa democrática. Estas
reformas tributarias acentuaron el efecto redistributivo (a favor de las rentas bajas) de los gastos
renta y el seguro de desempleo son considerados como estabilizadores automáticos del ciclo,
en el sentido de que amortiguan los incrementos o los descensos de la renta disponible de los
consumidores (la renta que les queda a los contribuyentes después de pagar los impuestos y
de recibir las transferencias del Estado), que es la que determina la demanda del consumo. De
hecho, los estabilizadores automáticos terminan moderando los ciclos. Por esta razón, muchos
de la política fiscal. Una aplicación discrecional por parte del Estado, que podía actuar con un
sensible retraso o podía verse influida, en exceso, por el ciclo político, esto es, por las promesas
electorales cada cierto tiempo, contraviniendo lo sugerido por el propio Keynes (en las fases de
crecimiento económico, los gobiernos habían de conseguir superávits, para proceder a la amor-
europeas, pues redujeron los conflictos laborables y afianzaron la estabilidad social, de la que se
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trabajadores y empresarios, bajo la tutela del gobierno, para limitar el crecimiento de los salarios,
dad social que les protegía de los riesgos laborales (Estado del Bienestar).
Dichos pactos sociales contaron con una extensa base política (la democratización de los regí-
menes políticos europeos y la acción de los partidos de masas) y su éxito se debió, en buena
Durante la edad de oro del capitalismo (1950-1973) se produjo una serie de fenómenos, de una
gran intensidad, desconocidos hasta entonces: convergencia real entre las economías desarro-
Las tasas de crecimiento del PIB por habitante de las principales naciones desarrolladas del
mundo entre 1950 y 1973 (Europa Occidental más los países de inmigración europea) dejan ver:
- Un avance general en todos los países, aunque más intenso en Europa Occiden-
- Entre los europeos, el crecimiento fue mayor en los países atrasados del sur (Gre-
cia 6,21; España, 5,79; y Portugal, 5,66)) que en los del norte ya industrializados,
cuya tasa media fue del 3,93, si bien, las trayectorias de Alemania (5,02), Italia
13
Cuadro 4.2. Tasas medias de crecimiento del PIB por habitante de los
Francia 4,05
Italia 4,95
12 países E.Occ.
en exclusiva por Japón, cuyas tasas fueron elevadas. Entre 1950 y 1973, la
1950 1973
14
n Un proceso de convergencia entre países desarrollados, destacando el acerca-
gún Comín (2011), en los 15 países que formarían la Unión Europea después de
1986, el crecimiento económico fue intenso durante los años de 1950 a 1973,
durante los cuales el PIB por habitante europeo occidental tendió a converger
con el de Estados Unidos. En una visión de largo plazo, siendo 100 el PIB/h de
1913 57
1950 47
1973 65
2003 72
de Estados Unidos, mientras que durante la segunda mitad del siglo XX se pro-
dujo una mayor convergencia, más intensa entre 1950 y 1973 que en el último
El número de empleados creció en todos los países desarrollados, aumentando también el por-
trabajo.
En este ámbito destaca el crecimiento del empleo en Japón, el alto nivel alcanzado por la URSS y
hecho tradicional de la economía española. Asimismo, existieron diferencias entre los países de-
15
En consecuencia, las cifras de desempleo fueron bastante reducidas. La tasa media de paro del
5
4,5
4
3,5
3
2,5
2
1,5
1
0,5
0
Europa Occidental Japón Estados Unidos
unas excepcionales oportunidades que condujeron a una situación prácticamente de pleno em-
pleo, lo que contrasta vivamente con los problemas de paro que azotaron a la Europa de entre-
tural, caracterizado por el declive del sector agrario (primario), un cierto reforzamiento del sector
industrial (secundario) y un notable avance de los servicios (terciario), que anunciaba la creciente
- El declive del sector agrario en los países desarrollados se muestra de forma clara
no quiere decir que ésta permaneciera estancada. Más bien sucedió lo contrario,
16
abonos artificiales hasta los productos fitosanitarios. Tales innovaciones aumen-
contaminador neto del medio ambiente. También, los cambios descritos fueron
XVIII, la revolución verde del siglo XX, con los fertilizantes artificiales y las semillas
ducto y en los mismos productos. El textil redujo presencia, mientras que au-
17
- Por último, cabe señalar el crecimiento generalizado del sector servicios, que en
estabilidad monetaria y cambiaria. La inflación media del periodo fue reducida (%):
0
Europa Occidental Japón Estados Unidos
El contraste con el periodo de entreguerras y los lustros siguientes a 1973 resulta evidente, siendo
Alemania un ejemplo claro de la estabilidad de precios, después del ajetreado periodo de entre-
guerras. Asimismo, los cambios exteriores de las monedas tuvieron una gran estabilidad, facilitada
por los acuerdos de Bretton Woods y el adecuado funcionamiento del sistema de cambios fijos.
El crecimiento económico de este periodo llegó a amplias capas de la sociedad, que mejoraron y
diversificaron su alimentación, que lograron más y mejores vestimentas y, sobre todo, que aumen-
taron los niveles de consumo de ciertos bienes duraderos, especialmente de los electrodomésti-
cos y del automóvil. También accedieron a servicios sanitarios y educativos generalizados. En de-
finitiva, en estos años, los europeos y occidentales trabajaron menos, tuvieron más tiempo libre y
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4.3. Los fundamentos o las causas del crecimiento
El crecimiento económico de esta época resultó excepcional, ahora toca entender sus causas.
todo, en medir la importancia relativa de cada factor (tierra, trabajo y capital) y su impacto cuan-
titativo en el crecimiento.
Según Barciela (2005), el porcentaje del crecimiento explicable por los factores tierra, trabajo y
capital fue relativamente bajo en los países desarrollados y muy alto en los subdesarrollados y
en la URSS. En concreto, los tres factores, de forma conjunta, explican el 90 por ciento del cre-
cimiento de la URSS, el 74 por ciento del de Asia y el 66 por ciento del de América Latina, pero
Unos y otros autores coinciden en señalar las mejoras no cuantificables de los propios factores
productivos como las principales responsables del crecimiento. Esto es, una amalgama de va-
riables de tipo cualitativo, de carácter institucional, como bien pueden ser la racionalización en la
les y nacionales) que permitieron mejorar la asignación de recursos, entre ellos la liberalización
de los mercados interiores y los mayores gastos del Estado del Bienestar. Por esta razón, dan
importancia a la masiva transferencia de tecnología desde Estados Unidos hacia Europa (y Ja-
pón) (3.1) y al espíritu de cooperación entre las naciones y en el interior de los distintos países
(3.2), como elementos a tener en cuenta para entender el crecimiento económico de los países
occidentales, sin desatender los círculos virtuosos del crecimiento (3.3), derivados del aumento
Antes de referirnos a los diferentes epígrafes, queremos señalar algunos rasgos de la aportación
19
- La contribución del factor tierra fue casi nula, porque no hubo ampliaciones de
- El aumento de la oferta de trabajo sí fue apreciable, impulsado, sobre todo, por las
las mujeres.
índices de escolarización.
Con todo, el aumento en la dotación de los tres factores anteriores sólo explica el 38
por ciento del crecimiento (como ya hemos anotado), quedando el porcentaje restan-
El rápido crecimiento de la Europa occidental tras la Segunda Guerra Mundial puede explicarse,
de los países europeos (que partían con una tecnología obsoleta) hacia la economía líder (que
de organización empresarial permitió recuperar terreno perdido a Europa frente a la nación que
tenía el liderazgo tecnológico, Estados Unidos. Se produjo, así, una reducción de la brecha tec-
nológica abierta entre 1918 y 1945. Para que ello tuviera lugar, hicieron falta dos situaciones que
lo favorecieran:
rios, empresarios, sindicalistas, estudiantes, etc.) a este país para aprender las
20
- tecnologías y los métodos de producción y animando a las grandes empresas
la Europa occidental.
- Por otro, Europa supo y pudo explotar con eficiencia dicha tecnología al disponer
El espíritu de cooperación entre naciones y en el seno de los propios países, así como su de-
sarrollo y consolidación institucional fue otro factor (crucial) del crecimiento económico tras la
Segunda Guerra Mundial. Dicha cooperación fue posible por el liderazgo de Estados Unidos, que
Woods (sobre los que ya hemos escrito), mientras que los segundos nacieron bajo el impulso del
Plan Marshall.
de los Estados Unidos, fueron imprescindibles para el surgimiento del capitalismo coordinado
en Europa, con diversos efectos positivos: impulso del comercio intraeuropeo, preparación de la
21
- En segundo lugar, los países europeos cooperaron para desarrollar sus indus-
trias básicas, creando en 1951, la Comunidad Económica del Carbón y del Acero
creaba un mercado común, protegido del exterior por un arancel colectivo y sin
En definitiva, la cooperación e integración europeas fueron factores claves del crecimiento eco-
Los países occidentales se beneficiaron, asimismo, de la acción de dos círculos virtuosos del
crecimiento, uno interno y otro internacional, ambos relacionados con el impulso de la demanda.
público, bien lubricado por el desarrollo del sistema crediticio. Así, el aumento de
crecimiento económico.
-
Otro círculo virtuoso afectó al comercio exterior. La demanda externa de produc-
ses europeos, como eran el caso de Holanda (40,7 por ciento del PIB), Alemania
(23,8) y Francia (15,2). Estados Unidos exportaba menos, pero tenía un mercado
22
4.4. las economías socialistas planificadas
Tras la Segunda Guerra Mundial, y como consecuencia del avance del ejército soviético, en los
países de la Europa del Este se impuso un sistema económico socialista, radicalmente distinto
de las economías capitalistas occidentales. También en China (1949) y en algunas antiguas colo-
nias de Asia y África, además de en Cuba, se inauguraron regímenes comunistas que compartían
e ideológico.
Los principios básicos arriba reseñados comenzaron a esbozarse ya bajo la dirección de V.I. Le-
nin, pero se consolidaron con el ascenso al poder de J. Stalin (1922-1953). Esto es:
Desde 1917 (Revolución Rusa), la historia de Europa y, en cierto modo, del mundo se escinde
en dos campos opuestos para los que no sirve, siquiera, una misma cronología: la edad de oro
capitalista apenas coincide con el ciclo vital del bloque comunista, cuya evolución concluye con
la caída del muro de Berlín de 1989 y el colapso de la URSS de 1991. Tampoco son adecuadas
las comparaciones del PIB (occidental) con el PSG (producto social global) de la zona del este de
En términos generales, tras la Segunda Guerra Mundial, pueden periodizarse dos fases en las
23
- 1945-1969: fase de expansión
mismas relaciones sociales en el seno de los países capitalistas. Barciela (2005) señala que los
principales beneficiarios del comunismo no fueron los trabajadores sovieticos sino los de los
países capitalistas.
En suma, los años dorados del capitalismo coincidieron, en cierto modo, con los mejores años
de las economías de planificación centralizada, aunque la competencia entre los bloques terminó
con el inesperado y brutal colapso de un sistema que se había auto proclamado como el futuro
de la humanidad.
La Segunda Guerra Mundial fue enormemente destructiva y la URSS fue la nación que padeció
las peores consecuencias. Los costes de la guerra fueron enormes: 30 millones de muertos y
otros tantos de heridos y mutilados, además de un elevado coste material cifrado, en aquel en-
tonces, por encima de los 350.000 millones dólares. La victoria supuso la ampliación de la URSS
La calidad de los datos hace difícil saber cómo se recuperó la economía soviética, aunque pue-
planificación.
de trabajo.
24
- Al margen de esta rapidez, todos los autores coinciden en señalar el altísimo
fortalecimiento político y social del ejército rojo, que en 1949 dispuso de la bomba
Después de la Segunda Guerra Mundial, los soviéticos impusieron, tras diversos avatares (elec-
ciones amañadas, golpes de estado, imposición militar, etc.), regímenes de corte comunista en
países.
La Europa del Este, pues, desarrolló un sistema económico y político similar a la URSS. También,
en aquellos años, se instauró en China un régimen socialista de tipo soviético, tras el triunfo de
los comunistas dirigidos por Mao (1949). Después de un largo conflicto, entre 1953 y 1965, China
En referencia a la Europa del Este, Barciela señala que es difícil valorar la magnitud del creci-
miento con los datos disponibles, si bien utiliza los aportados por Aldcroft, que dejan ver unos
resultados económicos aún mejores que los de la Europa Occidental en las décadas de 1950 y
25
Albania 6,49 Hungría 4,10 Yugoslavia 5,62
Puede decirse que el crecimiento, aunque con diferencias, fue generalizado en todos los países,
siempre marcado por el predominio de la producción industrial básica y por los malos resulta-
dos de la agricultura. Esto es, crecimiento económico, pero no bienestar, con bajo nivel de vida
y crisis alimentarias frecuentes, aunque con empleo y servicios básicos (sanidad y educación).
El crecimiento en los países de la Europa del Este, incluida la URSS, tuvo un carácter fundamen-
Con todo, tal vez como consecuencia de los anterior, en los cincuenta, mucho más en los sesen-
- El fracaso de la planificación, por exceso o por defecto y, desde luego, por escaso
lias. También era evidente la baja productividad del trabajo, que apenas aumentó
en este periodo.
- Fracaso en los objetivos de bienestar. Hacia 1970, la renta nacional per cápita de
26
- la URSS era el 65 por ciento de la de Estados Unidos, estando el nivel alimen-
Occidental.
- Los problemas de la agricultura tal vez fueron el mejor paradigma del fracaso de
tir de 1965, la URSS y algunos países de la Europa del Este se vieron obligados
Aunque las causas son múltiples y difíciles de desentrañar, a modo de resumen pueden valer las
siguientes consideraciones:
- Las más importantes fueron el peso del gasto militar y los despilfarros e ineficien-
distribución de rentas.
niveles de bienestar.
- Por último, cabe señalar que la equidad fue un objetivo supremo, nunca conse-
guido y cada vez más irreal. El dominio de la nomenclatura llegó a desarrollar una
27
4.5. Los obstáculos al desarrollo económico del tercer mundo
El término de tercer mundo se acuñó para referirse al resto de países del planeta, llamados tam-
bién subdesarrollados, países pobres y atrasados e, incluso, más eufemísticamente, países del
sur y en vías de desarrollo. Esto es, naciones más pobres y atrasadas que las del primer mundo y
que los países comunistas, pero enormemente diferentes entre sí en cuanto a riqueza, extensión,
población, recursos naturales o situación en las grandes áreas económicas y comerciales del
mundo, por no hablar de la heterogeneidad cultural y religiosa. Por lo general, en estos países, se
a las del primer mundo. En este punto, Barciela (2005) señala que la visión de un tercer mundo,
virtuoso por pobre, y un primer mundo desarrollado y rico y, por ello necesariamente explotador,
Los datos manejados indican que el mundo entero participó, aunque en muy diverso grado, de
la prosperidad de la edad de oro. Por grandes regiones, el crecimiento del PIB por empleado fue
mayor en Asia (2,9 %) que en América Latina (2,5), con África en última posición.
En América Latina se puede hablar de una fase favorable, aunque irregular: lento
-
crecimiento del cono sur (Argentina, Chile, Uruguay) y mayor dinamismo en paí-
ses como Brasil, México o algunos caribeños como Jamaica o Puerto Rico. Con
todo, en 1970, la renta media por persona era sólo el 25 por ciento de la francesa,
- En Asia, se da un claro contraste entre los países ribereños del pacífico y los del
Índico. Los primeros integran algunas pequeñas ciudades estado (Singapur, Hong
Kong) y países medianos como Taiwán, Corea del Sur y Tailandia. Los segundo
poblado
- Los países árabes, sobre todo los del Golfo Pérsico, crecieron gracias al petróleo.
28
Cuadro 4.4. Resultado económicos en algunos países de América Latina , 1950-1973.
Birmania 2,0
29
Más allá de los datos cuantitativos, se plantea una pregunta crucial:
¿Hasta qué punto el crecimiento, ocasionalmente mayor en términos relativos que el del primer
Para encontrar una respuesta (las causas del subdesarrollo), es necesario examinar antes algu-
nos antecedentes históricos de muchos de estos países, especialmente los procesos de desco-
lonización y de independencia.
Tras la Segunda Guerra Mundial, la Conferencia de San Francisco (1945) impulsó la descoloniza-
ción, partiendo del principio de igualdad de todos los pueblos del mundo. Las dos superpoten-
sesenta fue el turno de los africanos, salvo las colonias de España (Sahara Occidental) y Portugal
(Angola y Mozambique). A decir de algunos (Barciela, 2005 y Comín, 2011), el proceso desco-
lonizador se saldó de forma relativamente satisfactoria, dadas las fuerzas e intereses en juego y
dada la magnitud del movimiento, si bien hubo errores y muchos conflictos. En líneas generales,
allí donde se produjeron guerras de liberalización nacional, las nuevas naciones rompieron lazos
con sus antiguas metrópolis; en cambio, donde la independencia fue negociada, se mantuvieron
Los países (nuevos), nacidos de la descolonización, eran muy diversos, también en sus con-
supervivencia como naciones. En este sentido, Barciela (2005) señala algunos aspectos espe-
30
- La diversidad étnica, religiosa y cultural en muchos países, teñida a menudo de
fuertes rivalidades..
vos países..
nitarias..
En definitiva, el proceso descolonizador alumbró un nuevo mapa político en Asia y África, repleto
Así, en la década de 1950, Naciones Unidas trató de buscar salidas al problema del atraso a
es, el llamado tercer mundo apenas redujo distancias con los países desarrollados durante la
denominada edad de oro, que para ellos (los países atrasados) bien podría llamarse la edad de
plata. Algunos casos nos servirán de ejemplo, antes de analizar las causas del atraso y del sub-
desarrollo.
Parte importante de la herencia colonial en África fueron las armas y los ejércitos que mantuvie-
ron al continente en un estado de guerra permanente: choque entre etnias, guerras fronterizas
y religiosas, golpes de estado militares y guerrillas de distinto signo, todo lo cual respondía a los
intereses estratégicos, militares y económicos de las grandes potencias o incluso a los de las
31
- La guerra de Secesión de Biafra en la atrasada Nigeria o la de Katanga en el Con-
go, respondieron a luchas por el control del petróleo y de otros recursos minerales.
que permitía a una minoría blanca beneficiarse de las inmensas riquezas naturales.
En definitiva, según Barciela (2005), para África, la riqueza de recursos naturales parece haber
sido más una maldición que una ventaja; es la llamada paradoja de la abundancia. En general,
larmente negativa condujo a África, tras la descolonización, a un callejón de muy difícil salida.
cifico, una zona de intenso comercio marítimo dentro del área de influencia de
que unidas al éxito agrario propiciado por las sucesivas reformas y por la implan-
- La zona del sudeste asiático tuvo enquistados problemas políticos y militares. Allí
Llegados aquí, cabe escribir, siquiera de forma muy general, sobre las causas del atraso y sub-
desarrollo económicos.
32
4.5.2. Las causas del subdesarrollo
Las explicaciones sobre los orígenes y las condiciones del subdesarrollo oscilan, de forma es-
- Por un lado, están quienes lo achacan a factores exógenos, externos a los propios
les y por los países ricos. Para esta corriente, la herencia colonial, las relaciones
de intercambio económico desigual con los países ricos y la ineficacia de las ayu-
das o políticas de desarrollo promovidas por estos países son los responsables
del atraso.
- Por otro lado, hay quienes subrayan las causas endógenas, internas al país sub-
desarrollado, determinadas por la propia historia, las estructuras sociales, las ins-
y que han sido los gobernantes del tercer mundo quienes frecuentemente han
Barciela, (2005) señala que una visión más equilibrada (del atraso y del subdesarrollo) parece que
debería conjugar ambas perspectivas, aunque el propio autor ve más razonable la segunda ex-
plicación, esto es, atribuye mayor importancia a las causas endógenas. En esta línea expone dos
teorías del subdesarrollo, enfrentando los factores externos a los internos, al tiempo que critica
33
n El factor trabajo estaría limitado por el elevado analfabetismo, la desnutrición
y la enfermedad.
y asesoramiento económicos.
En este punto, Barciela (2005) señala que el fuerte flujo de capitales (las inversiones extranjeras),
economías (aunque en algunas sólo haya desarrollado determinados enclaves) y que los inter-
cambios comerciales entre productos primarios (países atrasados) y productos industriales (paí-
En cuanto a las reacciones políticas nacionalistas, Barciela (2005) critica el excesivo proteccio-
nismo (política de sustitución de importaciones), que no fomentó el crecimiento, y hace ver los
En definitiva, la explicación del atraso y del subdesarrollo no es univoca, si bien, en los últimos
años, se hace mayor hincapié en las causas endógenas y se muestra el fracaso de las políticas
de sustitución de importaciones.
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4.6. España: de la autarquía a la industrialización
so de crecimiento económico del primer tercio del siglo XX. La evolución de la renta nacional y
la trayectoria del índice de la producción industrial reflejan un corte brusco, una intensa caída y
pañola”. Esta situación contrasta con la rapidez de recuperación y crecimiento de las restantes
la dictadura del general Franco que convirtió a España en un islote de economía corporativa e
y la inevitable red de corruptelas que se tejieron sobre él. Fue el modelo autárquico más puro y
genuino.
los españoles. Fueron los años del racionamiento y del hambre. El sector agrario
forma agraria, una ineficaz colonización y, sobre todo, una estricta ordenación de
la producción por la que el estado fijaba las superficies de cultivo, las cantidades
consumo y se fijaban los precios finales de los productos, lo que terminó fomen-
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traste con la rápida recuperación de los países occidentales, que participaron en
la Segunda Guerra Mundial. Por ello, la década de 1940 ha sido bautizada como
avanzó más que la de bienes de consumo. También el sector industrial estuvo so-
regulaciones productivas.
con el dólar.
En definitiva, las causas del fracaso fueron variadas, aunque tuvieron un tronco común: la irracio-
nalidad de la política económica del régimen, con un casi completo intervencionismo de la vida
A partir de 1951 el régimen franquista emprendió una política, ciertamente vacilante, de apertu-
ra exterior y de liberalización económica interior. Los acuerdos con EEUU (1953) establecían la
ayuda norteamericana y la restauración de las relaciones económicas con una Europa que crecía
con gran fuerza, permitieron la recuperación de la economía española y un primer impulso in-
dustrializador. Sin embargo, las resistencias a las reformas por parte del aparato intervencionista
del franquismo resultaron muy fuertes y, a finales de la década de 1950, la delicada situación de
Este plan recogía una serie de medidas de liberalización interior, eliminaba normas y organismos
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de intervención, saneaba las cuentas públicas, abría la economía al exterior y fijaba un tipo de
benefició ampliamente del espectacular crecimiento de Europa en los dorados años sesenta. Los
mecanismos de transmisión son bien conocidos. En primer lugar, la demanda europea provocó
un gran crecimiento de las exportaciones españolas, lo que permitió adquirir una amplia gama
de productos necesarios para el desarrollo industrial del país. En segundo lugar, se produjo un
intensísimo proceso de emigración de trabajadores con destino a los países industriales, a la vez
que España se convirtió en un destino cada vez más importante de vacaciones de los ciudada-
nos europeos. Finalmente, se produjo una amplia apertura a las inversiones de capital extranjero.
Estos cuatro fenómenos: crecimiento del comercio exterior, emigración, desarrollo turístico e
inversiones extranjeras fueron la base que sostuvo el definitivo proceso de industrialización es-
El crecimiento económico español fue superior a la media europea, lo que permitió un proceso
ción de todo tipo de innovaciones en los medios de producción agraria (maquinaria, abonos quí-
micos y productos fitosanitarios) fue paralela al proceso de emigración del campo a las ciudades
y de sus prejuicios sobre los sectores que merecían una atención preferente.
Por otra parte, la propia naturaleza del régimen era un obstáculo para el progreso de la educación y
de la investigación y, en definitiva, para el desarrollo del capital humano. La ausencia de una refor-
ma tributaria y de una política keynesiana como las que se practicaron en Europa impidieron que
el Estado español gastase más en esos bienes preferentes como la educación y la sanidad, pero
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En estas condiciones, la industrialización española se basó en el desarrollo de los sectores tradi-
cionales y en la masiva utilización de mano de obra con escasa cualificación. Durante la década
de 1960 la jornada de trabajo, legalmente establecida en ocho horas, se elevaba a diez o doce
horas, por la generalización del sistema de horas extraordinarias. La causa de ello era la defi-
ciente estructura institucional del mercado de trabajo, donde el despido estaba prohibido. Por
ello, los empresarios preferían recurrir a las horas extraordinarias que arriesgarse a contratar a
nuevos trabajadores, que luego sería muy difícil despedir. Esta rigidez del mercado de trabajo
En conclusión, durante la década de 1960 España se convirtió en un país industrial gracias, fun-
española permanecía muy alejada de los patrones europeos, dado el programa franquista de
hacer compatible el crecimiento económico con los mayores niveles posibles de inmovilismo
político y social.
Bibliografía
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Llopis, E. eds., Historia económica mundial. Siglos X-XX, Barcelona, Crítica, pp. 339-389.
- CALATAYUD, S. (2014): “La edad dorada del capitalismo, 1945-1973”, J. Palafox, ed., Los tiem-
- COMÍN, F. (2011): “La edad de oro del capitalismo y del comunismo, 1945-1973”, Historia eco-
nómica mundial. De los orígenes a la actualidad, Madrid, Alianza Editorial, pp. 561-643.
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