Lic.
Marcelo Masmanian
CURSO DE DIRECTOR TÉCNICO NACIONAL E
INTERNACIONAL DE NEWCOM
MÓDULO: “KINESIOLOGIA APLICADA
AL ADULTO MAYOR EN ACTIVIDAD
DEPORTIVA”
INSTRUCTOR: Lic. Marcelo Masmanian
“Deporte y movimiento como aportes para una salud integral…”
2022
FISIOTERAPIA Y KINESIOLOGÍA
PARA EL ADULTO MAYOR EN ACTIVIDAD DEPORTIVA
Licenciado Marcelo N. Masmanian
LA IMPORTANCIA DE MANTENERSE EN FORMA
La esperanza y la calidad de vida han aumentado a lo
largo de los años. El Ministerio de Salud de la República
Argentina presentó el análisis de situación del envejecimiento
de las personas mayores en donde se determinó que los
adultos de 60 años y más, pasaron de 5.771.696 personas en
el 2010, a casi 7.000.000 en el 2019. Se calcula que las
personas de más de 60 años que tendrá Argentina hacia el
año 2030, superará los 9.5 millones.
Los descubrimientos y cambios de paradigmas clínicos,
las nuevas conductas alimentarias y nuevos aportes
nutricionales, la farmacología con su avance y desarrollo, el
descenso en la mortalidad y el aumento de la longevidad
contemporánea, los cambios en la conceptualización del adulto mayor, entre otras, generan
novedades en relación al modo de vivir de los mayores, mientras que la vejez va retrasando su
llegada y sus consecuencias. Cuando solo se reservaba a estos para la enfermedad, el
envejecimiento (y posteriormente, la muer-te), la vida doméstica, el cuidado de los nietos, el
compartir entre sus pares, o algún viaje turístico en delegación, nos encontramos con nuestros
adultos mayores en actividades deportivas, recreativas y competitivas (más allá de las clásicas
apuestas o juegos de azar...) y hasta en actividades de aprendizaje, formación y participación social.
Esto nos descubre que el envejecimiento no supone renunciar a las actividades físicas o deportivas,
sino, prepararse para los requerimientos físicos de cada práctica deportiva, para revertir las
consecuencias de la edad y tener un rendimiento satisfactorio.
Los adultos mayores deben ser acompañados en su participación deportiva, por
profesionales de la salud. La valoración funcional del adulto, permitirá una evaluación correcta para
alcanzar una segura práctica deportiva. Estos profesionales deben acompañar permanentemente a
los equipos y delegaciones deportivas, y no únicamente, cuando el adulto mayor presente signos de
dolencia, enfermedad o envejecimiento. Deberán evaluar y
comprender cuáles son sus capacidades y limitaciones, habilidades y
posibilidades, como también, sus necesidades de cuidado, control y
prevención de enfermedades, para un mejor desempeño en sus tareas
cotidianas, para mejorar su calidad y expectativa de vida, pero
también, para evitar el sedentarismo o la depresión que produce la
inactividad, post etapa jubilatoria y los cambios físicos que produce el
paso del tiempo. Por ejemplo, nos encontramos que la inactividad
física surgida a consecuencia de las restricciones sanitarias por Covid
19, afectó seriamente la vida y la salud, física y mental, de la población
adulta.
El ejercicio y el deporte acarrean muchos beneficios al ser humano; entre ellas, la estabilidad
del ritmo cardíaco, la reducción o normalización de la tensión arterial, la disminución del riesgo
cardiovascular y la reducción de la grasa corporal. Quienes practican ejercicio de forma habitual,
tienen menos probabilidades de desarrollar Diabetes tipo 2, caídas por deterioro óseo o incluso,
ciertos tipos de cáncer. Los beneficios de la actividad física alcanzan también a la salud mental, al
mantener el cerebro activo, con sueño y descanso óptimos, y con alegría y propósitos de vivir.
Con todo esto, es evidente que el ejercicio físico influye en la calidad de vida del ser
humano. Cualquiera sea el deporte o actividad física que realicen los adultos, ya sea como
profesionales o amateurs, demandará que estén preparados adecuadamente para afrontar las
exigencias planteadas por el deporte en cuestión (Newcom), no solo técnica, sino también, física y
emocionalmente.
1- BENEFICIOS FÍSICOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICA EN ADULTOS MAYORES
Previene el envejecimiento prematuro.
Previene enfermedades cardiovasculares, problemas respiratorios y digestivos.
Previene atrofias y lesiones musculares y fracturas óseas, y mejora la movilidad articular.
Mejora la función respiratoria.
Potencia la postura correcta, la fuerza, la resistencia y la flexibilidad del cuerpo.
Mejora los reflejos, la coordinación y el equilibrio.
Mantiene un adecuado peso corporal y evita el sobrepeso, por sedentarismo.
Ayuda a una mejor recuperación después de una enfermedad o lesión.
Ayuda a sostener la autonomía y la independencia personal.
Ayuda a conocer las limitaciones físicas y a comprender al propio cuerpo actual.
Contribuye a evitar la toma de medicamentos o reducir sus dosis.
Contribuye a la disminución del tabaquismo y del comer en exceso.
2- BENEFICIOS PSÍQUICOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICA EN ADULTOS MAYORES
Mejora la memoria y la atención.
Mejora la autoimagen y la autoestima.
Mejora el estado de ánimo y el carácter.
Mantiene la autonomía psíquica.
Modera el estado de stress o depresión.
Aumenta la producción de endorfina
3- BENEFICIOS SOCIO-AFECTIVOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICA EN ADULTOS MAYORES
Permite ocupar el tiempo libre con actividades significativas y saludables.
Evita la soledad sostenida y la posible depresión asociada.
Permite sentirse integrado y con sentido de pertenencia a un grupo humano.
Promueve nuevas amistades, con pares de la misma edad o generación.
Promueve la socialización de los individuos.
EJERCICIOS ADECUADOS EN GENERAL Y EN PARTICULAR
Todos los adultos mayores pueden realizar algún tipo de actividad física, bajo la supervisión
de su médico personal o institucional, para mantenerse en actividad y plenitud. Se deberán
considerar programas o planes individuales de rehabilitación o recuperación para cada participante
o jugador, dependiendo de las necesidades personales que estos presenten. Las actividades físicas
para estos deportistas se deben distinguir por la alternancia en intervalos rítmicos, sin perder el
desarrollo dinámico del trabajo en equipo. Debe entenderse que al principio se ejecutarán
ejercicios a ritmo lento y con poco esfuerzo, seguidamente de un ritmo y exigencia mayores, para
finalmente disminuir lenta-mente el ritmo y el esfuerzo. Es importante la idea de ejercicios
personalizados (ya que estos deben contemplar las indicaciones médicas), a la hora de establecer
las rutinas y la frecuencia. Un programa adecuado, a considerar por quienes dirigen deportistas
adultos, debe contener 4 tipos de ejercicios, considerados dentro de los programas de ejercitación
y entrenamiento. No deben subestimarse: son vitales para un proyecto de aporte de salud, desde el
deporte. Estos son: movimientos de resistencia, movimientos de equilibrio, movimientos de
fuerza y movimientos de flexibilidad.
Resistencia. No se puede ni se debe exigirle a un cuerpo no preparado, una plenitud de rendimiento
deportivo. Se debe tender a lograr un cuerpo apto para la exigencia que demanda el entrenamiento
y la competencia. La resistencia física
puede lograrse mediante ejercicios
aeróbicos como caminar a buen ritmo,
nadar o ejercitar en bicicleta fija. Veinte
minutos, cinco veces por semana, a una
intensidad progresiva. Estos ejercicios mejoran la función cardiovascular y la capacidad respiratoria.
Ayudan a reducir el azúcar y el colesterol en sangre, mejoran el estado de ánimo y recargan energía
para realizar las tareas diarias.
Fuerza. El objetivo de fortalecer la musculatura corporal es reforzar la autonomía personal. Es muy
valioso entrenar con pesas, alrededor de
tres veces por semana, haciendo
repeticiones de series de ejercicios para
fortalecer la musculatura de brazos,
piernas y tronco. Estos ejercicios nos
ayudan a mantener el peso saludable y a prevenir la osteoporosis, además de mejorar nuestra
potencia muscular.
Equilibrio. Se intenta mantener el control del cuerpo, tal cual se lo hacía en tiempos de menor edad.
Lo ideal es practicar ejercicios al menos tres veces por semana. Se trata de realizar movimientos
lentos, con precisión como caminar de
puntillas o sobre los talones. Ejercicios
sencillos como pararse en una pierna o
sobre las manos, manteniendo el
equilibrio.
Flexibilidad. Con el paso de los años, los músculos, los tendones, las articulaciones y la piel, pierden
elasticidad por lo que hay que hacer estiramientos permanentes para mantener las articulaciones
activas, músculos firmes y movimientos
corporales coordinados y controlados. Esta
práctica diaria es posible y beneficiosa,
pero hay que ser constante y respetar los
tiempos de las series para tener beneficios.
Con este tipo de ejercicios el cuerpo se mantiene dinámico y elástico.
FACTORES A TENER EN CUENTA PARA LA ACTIVIDAD DEPORTIVA
En relación con la práctica deportiva, se deben tener presente precauciones y
consideraciones, de parte del adulto (deportista), de los entrenadores y del cuerpo médico:
El espacio físico. Si bien, se cuenta con lo que se tiene (en materia de playón deportivo, gimnasio o
centro deportivo), se debe procurar un espacio confortable y
saludable, para el aprendizaje, la práctica y la competición. Se
debe lograr de que la asistencia sea motivo de gusto y
cuidado de los deportistas y fortalecer las ganas de
encontrarse con el grupo de compañeros, con quienes se
comparte la experiencia. No solo se pretende evitar lesiones,
sino también, preservar la salud del grupo. Debe considerarse
el abrigo de la explanada de juego (ante las inclemencias
climáticas), el estado del piso, iluminación adecuada,
dependencias sanitarias con buen funcionamiento,
vestuarios, entre otras consideraciones.
El atuendo. Los atuendos y equipamiento personales de entrenamiento y de competición, deben ser
adecuados para la práctica, a fin de permitir movimientos
correctos, sostén adecuado y amortiguación del cuerpo; con ellos,
será más efectiva la prevención de lesiones y dolores. Tanto el
calzado, como los elementos de protección (rodilleras, coderas,
tobilleras, cascos, etc.) deben ser los adecuados para la práctica de
cada deporte, en particular. habitualmente se llega a la práctica del
Newcom con la indumentaria que se dispone para vida corriente;
habrá que explicar y concientizar sobre la importancia de contar con los implementos adecuados.
La motivación. No es suficiente con saber y conocer que
el ejercicio es bueno y beneficioso; es necesario un
compro-miso con la actividad. Se deben fijar objetivos
(personales e institucionales) y respetar una rutina de
trabajo: en algunos será el descenso de peso; en otros, la
reducción del tabaquismo; en otros, el fortalecimiento
corporal y en todos, el mejoramiento táctico y técnico. La
asistencia a los entrenamientos y jornadas competitivas
deben comenzar a ser parte de la agenda semanal de los
deportistas. El cuerpo técnico y los compañeros
depositan confianza en cada jugador, y esto debe ser considerado con respeto y responsabilidad.
La supervisión. Contar con ayuda especializada casi siempre es garantía de éxito. Tanto el cuerpo
técnico, el cuerpo médico, los dirigentes, los auspiciantes, etc.,
ayudarán a que la actividad se realice adecuadamente y que se
ajuste a las necesidades y capacidades (posibilidades) de los
jugadores. Cuando con más recursos se cuenta o se dispone,
menos inconvenientes entorpecerán los objetivos o proyectos del
equipo.
La planificación. Tener un plan mensual,
semestral y anual de los ejercicios para
el equipo, retribuirán en una mejoría
física y anímica de los jugadores. No se
trata de alcanzar cuerpos excelentes,
sino de contribuir con el deporte, a la
salud de las personas que integran los
planteles. Esta mejoría en el estado
físico de nuestros adultos nos alcanzará
beneficios en la salud individual y
colectiva, además de mejores
rendimientos deportivos.
El estado de salud. Es imprescindible contar siempre con un informe y consejo (recomendaciones)
del médico personal de cada adulto, para que nos oriente ante el
estado individual de salud de cada deportista. Una adecuada
planilla del estado de salud actual, antecedentes médicos e
historia clínica, ayudará a tener conciencia del estado sanitario de
los jugadores. Es recomendable una declaración jurada (DDJJ),
donde el adulto exprese el estado de su cuerpo y el transcurso de
sus enfermedades. Los entrenadores, cuerpo médico y los
dirigentes deben conocer la salud de sus juga-dores, para evitar o
estar atentos, a posibles episodios graves o desagradables.
SOBRE LA FISIOTERAPIA/KINESIOLOGÍA
El término KINESIOLOGÍA es una traducción literal del concepto
"ciencia del movimiento". Se considera y se explica desde los vocablos
griegos kínesis o cinesis (de ésta derivan cinemática o cinética),
"movimiento" y logos, "estudio, tratado", lo cual permitiría llegar al
concepto de "estudio del movimiento". Este significado puede
extenderse para especificar la finalidad de esta disciplina, que es el
estudio de los movimientos, y mecanismos del cuerpo y el lenguaje
humano. Sus conocimientos son muy importantes para diagnosticar y
tratar afecciones que estén vinculadas con el sistema osteomuscular y,
por ende, la movilidad y la expresión corporal.
El término FISIOTERAPIA se incorpora después de la
segunda guerra mundial, en virtud de las afecciones del
sistema locomotor con que arriban a sus países de origen, los
soldados sobrevivientes. Ante el cruel escenario post guerra,
se incorporan a los programas de ejercicios, instrumentos o
medios físicos, como el calor (termoterapia), el frío
(crioterapia), la luz (laserterapia), el agua (hidroterapia), entre
otros, para recuperar el remanente de salud con el que regresan y rehabilitarlos para la vida civil. La
etimología señala que Fisioterapia es el "tratamiento a través de elementos de la naturaleza". La
palabra nace a partir de la unión de dos vocablos griegos: physis, "naturaleza"
y therapeia, "tratamiento". Luego de una debida preparación de los kinesiólogos, estos se
transforman en fisioterapeutas.
La Fisioterapia es una ciencia que apela a
elementos de la naturaleza o a acciones mecánicas.
Los conocimientos kinésicos pueden aplicarse a
través de la Quiropraxia, la Fisioterapia, la
Rehabilitación, la Ergonomía y el Acondicionamiento
Físico, ya sea para curación de una afección, para
prevenir daño físico o para mejorar el rendimiento
atlético. Estos profesionales están preparados para
evaluar los inconvenientes que alteran el
movimiento, de acuerdo a los conocimientos de la
anatomía, la fisiología y la biomecánica normal humana, y luego, se encargan de la aplicación de
alguna técnica terapéutica (Kinesiterapia) y/o programa de ejercicios físicos, o cuidados del cuerpo,
para revertir el problema ya identificado. A través de estudios musculares y posturales, testeos y
pruebas de movilidad, se evalúa el funcionamiento corporal y se pueden diagnosticar desequilibrios
musculares y físicos, de origen congénito, laboral o accidental, incluso provenientes de causas psico
emocionales. De hecho, el estudio universitario de la Fisioterapia abarca nociones de la anatomía
humana, la fisiología y hasta la psicología humana, entre otras ciencias. Detectadas las alteraciones
dentro del sistema osteomuscular (que pueden ser desde, emocionales, nutricionales, energéticas,
neurológicas, y hasta posturales, entre otras) se dispondrán de las técnicas adecuadas para devolver
al cuerpo a su estado normal u homeostático (de homoeostasis: homo(io)- del griego "igual"
y stási(s) "equilibrio": conjunto de fenómenos de autorregulación corporal, que permiten el
mantenimiento de una relativa constancia en las composiciones y las propiedades del medio
interno de un organismo), o de mayor rendimiento físico (esto entendido a partir de secuelas que
hubiese dejado la enfermedad o la lesión).
Los Fisioterapeutas deben de aportar planes de entrenamiento cotidiano para que la
persona combata el sedentarismo y el ocio, y así evitar dolores musculares, rigidez articular,
alteraciones del sueño y del descanso nocturno, y prevenir o evitar el avance de la osteoporosis y la
obesidad; así también, promover un estado de salud adecuado para lograr mejores rendimientos y
satisfacción en la práctica deportiva. Consideramos como valioso y fundamental, el
acompañamiento de la familia del deportista, en estos nuevos cuidados y hábitos que deberá tener.
Esta disciplina no debe que ser usada únicamente para tratar dolores físicos o patologías del
aparato locomotor. El trabajo del kinesiólogo puede ir desde solucionar un síntoma, mejorar el
funcionamiento del cuerpo ante un defecto físico o curar una vieja lesión no tratada
adecuadamente, hasta preparar el cuerpo para un determinado objetivo. La clave de nuestra tara
se centra en resolver desbalances musculares, o lo que es lo mismo, alteraciones funcionales y
energéticas que evitan que una persona viva y rinda físicamente al máximo. Conflictos o trastornos
que incomoden al jugador, impedirán un rendimiento del total de sus capacidades y posibilidades.
Caso 1: Bailarina que sufría de dolores en los pies. Se identificó que padecía mucho estrés
por ser observada (miedo escénico). Esta situación alteraba sus reflejos primitivos, lo que
provocaba cambios en el tono basal muscular. Al presentar un lado con más tono muscular que
el otro, se generaban problemas de coordinación y equilibrio, y, en consecuencia, dolor. Se
detectó la raíz del problema y se solucionó la alteración en sus pies.
Caso 2: Policía que sufría de dolor en arco del pie. Se identificó que padecía de hernia
lumbar y sobrepeso. Esta situación alteraba su postura y lo desconcentraba en su tarea, lo que le
provocaba dolor y padecimiento. Se corrigió su desorden lumbar y se realizó plan de ejercicios,
con lo que mejoró su flexibilidad y desapareció su problema.
Caso 3: Empleada de oficina que sufría de mareos, y dolor de cabeza y ojos. Persona joven
con muchas horas al frente de una computadora, que sumado a la utilización del celular como
medio de información y comunicación alteraba la postura de su cuello. Se ordenó su región
cervical y desaparecieron los incómodos síntomas.
CONSIDERACIONES
De vital importancia es la función preventiva del kinesiólogo para evitar lesiones. Si
emocionalmente, el jugador está inestable o tiene conflictos que atender y resolver
(personales o en el grupo), la situación le generará un malestar interno que debilitará sus
músculos y dará lugar a la producción de lesiones. Cuando la persona se desempeña, con
estabilidad emocional, su cuerpo funciona de maravillas y es aquí, cuando se notan los
progresos físico y técnicos.
También puede ser interesante desde el punto de vista de la recuperación o rehabilitación.
Hay veces que el origen del problema no está en el músculo (aunque este se haya
lesionado), sino en su inervación o algún órgano que esté asociado a ese músculo. Es decir,
una alteración en su columna vertebral, por ejemplo, puede generar una compresión
nerviosa que obligue al músculo a trabajar limitadamente y sufrir consecuencias, y ser la
causa de la lesión. Por lo tanto, es importante conocer las implicancias y origen del
problema, para solucionar o prevenir las consecuencias.
Otra aplicación de la kinesiología, asociada al deporte, es preparar al cuerpo humano para
la competición. Ya hemos hablado al respecto: de su valor, de su importancia, de su
necesidad. Existen muchos elementos que pueden interferir en el rendimiento de un atleta
y que pasan desapercibidos: será vital detectarlos y no solo, atender dolores o lesiones.
AFECCIONES DEL APARATO LOCOMOTOR
El aumento de adultos mayores que
practican deportes, conduce a un elevado número
de traumatismos; practicar deporte siempre
conlleva el riesgo de sufrir lesiones. Es importante
conocer las lesiones propias de cada actividad
deportiva (que en su mayoría se deben a
exigencias por encima de las que el cuerpo está
preparado para responder, y en menor grado, a
accidentes o lesiones por juego brusco), como también, conocer las exigencias físicas, que esta
requiere, en función de la edad, del sexo y del nivel de juego, para reducir al máximo la lesionología
producida por la práctica.
La Organización Mundial de la Salud (OMS), describió que la salud en el adulto mayor se
mide mejor en términos de FUNCIONALIDAD, lo que significa, mantener la independencia para el
desarrollo de las Actividades Básicas de la Vida
Diaria (vestirse, ducharse, levantarse de la
cama, deambular, subir y bajar escaleras,
asearse, correr, jugar, etc.). Ya hemos hablado
de que con el deporte contribuimos a mejorar la
calidad de vida. Pero, existen cambios en el
organismo, que vienen dados por la edad, a los
que se suman los hábitos de vida individuales
(trabajo, rutina, dieta, ejercicio físico, etc.),
lesiones y enfermedades, lo que produce tres
patrones de adultos mayores: sanos (o proactivos), pre frágiles y frágiles. De modo mayoritario,
nuestros equipos pertenecen a este segmento de adultos. Los últimos dos grupos, son los que se
sitúan cerca o en el propio umbral de la minusvalía o de la incapacidad. Estudios estiman que hasta
un 40% de las personas mayores de 65 años, en España, padecen algún tipo de trastorno
relacionado con el aparato locomotor.
La mayoría de las patologías osteomusculares (tanto, agudas, como crónicas) y las lesiones
o secuelas laborales, accidentales o deportivas (artrosis, tendinopatías, desgarros musculares,
fracturas, entre otras,) encuentran en un adecuado programa de aplicación de técnicas físicas y en
un correcto plan de ejercicios, guiadas y supervisadas por profesionales de salud, una probable
solución al dolor, a la perdida de funcionamiento y a las repeticiones de las patologías,
independiente de la edad y el nivel deportivo del adulto.
A. ENFERMEDADES DEL APARATO LOCOMOTOR
Las enfermedades musculoesqueléticas afectan las articulaciones, ligamentos, músculos,
tendones e incluso, la inervación de dichas estructuras. Pueden originarse por algún esfuerzo
repentino o por la repetición de movimientos, de modo continuo, con aplicación continua de
fuerza, exposición continua a vibraciones, o largos períodos en postura incómoda.
El diagnóstico se basa en la información sobre el dolor y síntomas de restricción de
movimiento, que la persona informa al profesional que la atiende, así como en el examen físico que
se le realice. Los desórdenes musculoesqueléticos pueden surgir de la interacción de factores
físicos, tanto de factores económicos, psicológicos, sociales y ocupacionales.
Las enfermedades del aparato locomotor más comunes son:
1. Artritis Reumatoidea
2. Artrosis
3. Tendinitis
4. Bursitis
5. Escoliosis
6. Osteoporosis
ARTRITIS REUMATOIDEA (AR). Enfermedad
que produce inflamación de una o varias
articulaciones. Provoca rigidez articular y pérdida de
la funcionalidad, que empeoran con el paso de los
años. Los síntomas incluyen dolor articular,
hinchazón, deformidad de manos y pies, rango de
movilidad reducido y limitación de los movimientos.
Los medicamentos, la fisioterapia y, algunas veces,
la cirugía, pueden controlar los síntomas y mejorar
la calidad de vida; pero, las cadenas musculares,
tras años de tensión desordenada, traccionan de las articulaciones, inflamándose lo mismo que los
tendones y los ligamentos asociados. Existen diferentes tipos de artritis, pero esta enfermedad no
tiene cura: es un tipo de afección autoinmune (lo que significa que el sistema inmunitario del
organismo, ataca desordenadamente, a los tejidos sanos del cuerpo). Se presenta más en mujeres
que en varones. Requiere diagnóstico médico, con análisis de laboratorio y diagnóstico por
imágenes.
ARTROSIS. Tipo de artritis que se produce en el
cartílago articular. El desgaste del área articular de
los huesos se produce progresivamente, y empeora
con el paso del tiempo. El síntoma más común es el
dolor articular en manos, cuello, región lumbar,
rodillas o caderas. Este deterioro degenerativo de
las articulaciones puede no ser doloroso al inicio de
la enfermedad, pero con el paso de los años y la
sobrecarga de peso corporal sobre el sistema de
sostén esquelético, el dolor aumenta. Los
cartílagos articulares se deterioran, y esto favorece
roce y desgaste entre huesos, con una fricción que
produce inflamación y dolor. También en esta
enfermedad, el desgaste deforma las articulaciones
y la movilidad se limita.
TENDINITIS. Los tendones son las estructuras terminales
de los músculos que se insertan en los huesos. Gracias a
este punto de fijación, osteotendinoso, los músculos
pueden acortar sus fibras o alongarse para producir
movimientos. Es posible una fatiga irritativa e
inflamatoria de estas estructuras fibrosas; aquí es cuando
hablamos de Tendinitis. Esta situación o estado, causa
dolor y sensibilidad, continua, por fuera de la articulación.
La causa que más la produce es la sobrecarga mecánica
por el uso repetido. Si bien la tendinitis puede ocurrir en
cualquiera de los tendones, es más frecuente alrededor
de los hombros, codos, muñecas, rodillas, pubis y talones. Se trata eficazmente con reposo (del
segmento articular), fisioterapia y medicamentos para reducir el dolor. En caso de que la tendinitis
sea grave y ocasione la rotura de un tendón, probablemente se indique cirugía.
BURSITIS. La bursitis es un trastorno inflamatorio que afecta
las Bursas o Bolsas Sinoviales quienes actúan como
almohadillas amortiguadoras de huesos, tendones y
músculos, alrededor de las articulaciones. Se disponen,
entre las prominencias óseas, tendones o músculos.
Su función es evitar el roce de los tejidos, con fricción, y
favorecer el deslizamiento entre estos bordes óseos y otras
estructuras del sistema musculoesquelético. La bursitis
aparece en articulaciones que realizan movimientos
repetitivos, con alta frecuencia, como el hombro, el codo y
la cadera, pero también, en rodilla, talón y base del dedo
gordo del pie. Una bursitis puede darse por traumatismo
directo, como también, por afecciones inflamatorias, autoinmunes o infecciosas. Su tratamiento
implica reposar la articulación afectada y protegerla de los repetidos esfuerzos y usos. En la mayoría
de los casos, el dolor de la bursitis desaparece en unas semanas con tratamiento adecuado:
desinflamatorios, fisioterapia y reposo articular; pero en deportistas, son frecuentes las bursitis
recurrentes (que se repiten).
ESCOLIOSIS. La escoliosis es la curvatura de la columna
vertebral, que se presenta en forma de "S" o de "C".
Generalmente se clasifica en congénita (causada por
anomalías vertebrales presentes al nacer), idiopática (de
causa desconocida; subclasificada a su vez como infantil,
juvenil, adolescente o adulto según la fecha de aparición) o
neuromuscular (síntoma secundario de otras enfermedades,
como la espina bífida, parálisis cerebral, atrofia muscular
espinal o un trauma físico). Es más común durante la niñez
tardía, particularmente en niñas.
Los pacientes que han alcanzado la madurez esquelética
(por los 21 años de edad) son menos propensos a tener una
condición severa. Algunos de los casos graves de escoliosis
pueden dar lugar a disminución de la capacidad pulmonar;
esto restringirá las actividades físicas del paciente.
Los signos de escoliosis pueden incluir:
Desigual desarrollo muscular en ambos lados de la
columna vertebral.
Deformidad torácica.
Prominencias en las costillas o en la escápula,
causada por la rotación de la caja torácica.
Dolor en columna vertebral, a partir de la edad
adulta.
OSTEOPOROSIS. La osteoporosis es una enfermedad esquelética
caracterizada por pérdida de masa ósea y deterioro de la
microarquitectura del tejido interno del hueso, lo cual
compromete su resistencia (ante la carga de peso corporal),
produciendo una mayor fragilidad de los huesos y un aumento
del riesgo de fracturas. Es un importante problema de salud
pública que tiene repercusiones sociales, sanitarias y
económicas considerables; pero en especial, sobre la
calidad de vida de las personas. Es mayoritaria en mujeres,
posterior a los cambios post menopaúsicos. A medida que
se deteriora el tejido óseo y se produce una alteración de
su arquitectura, el hueso se debilita tanto, que un golpe o
caída relativamente menor pueden provocar una fractura
en el fémur o en una vértebra. Es decir, las manifestaciones
clínicas de la osteoporosis aparecen como consecuencia de
sus complicaciones: las fracturas. Las fracturas de cadera a
menudo son causadas por una caída y pueden derivar en una discapacidad e incluso un mayor
riesgo de muerte, dentro del primer año después de la lesión.
La buena nutrición y el ejercicio regular son esencia-les para mantener los huesos sanos durante
toda la vida. El ejercicio ayuda a fortalecer los huesos y retarda la pérdida ósea.
Los hombres y mujeres que tienen entre 18 y 50 años necesitan
1000 miligramos de calcio al día. Esta cantidad diaria aumenta a
1200 miligramos cuando las mujeres cumplen los 50 años y los
hombres, los 70. Si no se obtiene suficiente calcio de la dieta, se
debe considerar la ingesta de suplementos de calcio. Se recomienda
que la ingesta total de calcio, de la combinación entre suplementos
y dieta, no debe superar los 2000 miligramos diarios, para las
personas mayores de 50 años.
La vitamina D mejora la capacidad del cuerpo para absorber calcio.
Las personas pueden obtener parte de su vitamina D gracias a la luz
del sol. Las fuentes de vitamina D en los alimentos incluyen aceite de hígado de bacalao, trucha y
salmón. Muchos tipos de leches y cereales vienen fortificados con vitamina D.
B. LESIONES DEL APARATO LOCOMOTOR
El aparato locomotor puede sufrir distintas
lesiones, a lo largo de los años de vida, debidos a
impactos, caídos o accidentes. En la práctica de la
actividad deportiva, es habitual la lesionología por
traumatismos. Los huesos (tejido duro) forman parte
del sistema musculoesquelético, que también
incluye a los músculos y los tejidos que los conectan
(ligamentos, tendones y otros tejidos conjuntivos,
llamados tejidos blandos). Estas estructuras
proporcionan al cuerpo su forma y su estabilidad,
permitiendo el movimiento.
Nuestros huesos y articulaciones son muy
resistentes, pero ya hemos hablado de que pueden dañarse si se golpean fuertemente o si los
sometemos a un esfuerzo excesivo. Físicamente, la fuerza ejercida sobre un cuerpo sólido (en este
caso, el hueso) produce una presión, que tiende a deformar el cuerpo sobre el que actúa. Así
nuestros huesos están expuestos a fuerzas de tracción, presión y rotación. La fisura se define como
rotura parcial del hueso, o lo que es lo mismo, una fractura de hueso incompleta. Se caracteriza por
no tener una separación total de bordes. La fractura es más grave e implica la rotura total del
hueso, con separación de los segmentos fragmentados.
FRACTURAS. Una fractura es la solución de
continuidad del tejido óseo. Si el hueso fracturado y
astillado rompe la piel, se denomina fractura
abierta o expuesta. Las fracturas en general,
ocurren a consecuencia de caídas o impactos, pero
también por la pérdida de masa ósea y la
osteoporosis, que causa debilitamiento de los
huesos. Un hueso sometido a exceso de ejercicio
puede padecer de fracturas por estrés.
La zona lesionada se presenta con dolor intenso
(especialmente cuando se trata de movilizarla),
inflamación, hematomas periféricos y suele estar
distorsionada, angulada (a modo de codo) o
desalineada de su posición corporal normal. Pueden acompañarse de lesiones en vasos
sanguíneos y nervios, y problemas articulares; ante este cuadro clínico, es urgente la derivación a
centro asistencial médico.
El tratamiento médico dependerá del tipo y la gravedad de la fractura y puede incluir:
Analgésicos Protocolo PRICE: Protección, Reposo, hielo (Ice),
Compresión y Elevación
Reducción de la fractura (maniobras o procedimientos para colocar
los segmentos óseos dañados, en su posición normal
Inmovilización de la parte lesionada (con un yeso o una férula) Y, de
ser necesario, Cirugía.
Es posible diagnosticar una fractura por los síntomas, las
circunstancias causantes de la lesión y los resultados de la exploración
clínica, pero por regla general, es necesario confirmación radiológica. La
mayoría de ellas, cicatrizan favorablemente y con pocos trastornos secundarios, pero el tiempo
de curación varía, dependiendo de muchos factores, como la edad del paciente, el tipo y la
gravedad de la lesión y la presencia de trastornos secundarios.
ESGUINCES. Un esguince es un estiramiento
o un desgarro de la cápsula articular y de
los ligamentos que rodean una articulación.
Pueden producirse por torsión excesiva en
la propia articulación (directa) o a
consecuencia de una fractura ósea que
involucre a algún hueso de la misma
(indirecta); este tipo de lesión puede
producir un estira-miento ligamentario o
un desgarro cápsulo-ligamentoso.
El tratamiento inicial incluye reposo, hielo, compresión y elevación. Los esguinces leves se
pueden tratar con éxito, según indicaciones médicas, en el reposo domiciliario. Los esguinces
graves requieren cirugía, para reparar los ligamentos desgarrados. Dependiendo del alcance de la
lesión se puede hablar de:
Esguinces: El traumatismo afecta
principal-mente a los ligamentos que sujetan la
articulación, pero también, a las partes blandas
adyacentes como tendones, musculatura y la
cápsula articular, apareciendo tumefacción y
dolor invalidan-te.
Subluxaciones: La articulación, tras sufrir
un estiramiento y desgarro considerables, se ve
afectada en su estabilidad y congruencia. Esto puede establecerse como una inestabilidad
crónica.
Luxaciones: Los ligamentos y la cápsula articular se ven gravemente lesionados, generando
una completa falta de congruencia articular y una impotencia para contener y sujetar las
partes óseas. Pueden ser agudas (recientes), recaída de luxaciones anteriores o crónicas.
LESIONES MUSCULARES. Los músculos son tejidos que se contraen para poder mover los
segmentos corporales. Son tejidos
existentes en el ser humano y en la mayoría
de los animales (carne), que tienen la
capacidad de generar movimientos al
contraerse y relajarse. Para que un cuerpo
humano (o segmento corporal) se mueva,
los músculos deben acercar un hueso a
otro, pivoteando desde una articulación.
Los músculos se insertan (se adhieren) a los
huesos, mediante un tipo de tejido fibroso
grueso, llamado tendón. Cuando un
músculo se contrae (se acorta), los
tendones tratan de aproximar ambos
huesos, en la dirección que permite la
articulación.
Existen distintos tipos de músculos:
Los músculos esqueléticos están insertos en los huesos y se presentan en pares laterales; por
ejemplo, los Bíceps del brazo, flexionan los codos y los Tríceps, los extienden. Los músculos
esqueléticos son voluntarios; esto es, responden, estando sanos, a la voluntad de la persona
(abrir o cerrar la mano).
Los músculos lisos rodean sus arterias, venas y vísceras. Los músculos lisos de los vasos
sanguíneos se contraen y se relajan para regular el flujo sanguíneo. Los músculos lisos de los
intestinos se contraen para desplazar los alimentos y las heces a través del aparato digestivo.
El ser humano no puede controlar sus músculos lisos; ellos hacen su tarea sin gobierno de la
persona.
El músculo cardíaco (miocardio) es un tipo especial de músculo, propio del corazón; no se
detiene para descansar y no está bajo el control de la voluntad humana: aún bajo efecto del
sueño o la amnesia, continúa contrayéndose.
Las lesiones musculares pueden clasificarse en:
Microrroturas de fibras musculares.
Desgarros musculares, provocado por roturas de fibras.
Contusiones musculares, provocadas principalmente por un impacto que ejerce presión en
el músculo, contra el hueso.
Tendinopatías, Calambres o Contracturas, se engloban en este grupo; todas ellas producen
dolor agudo, y algunas de ellas cursan con inflamación.
La diferencia entre un esguince y una
distensión muscular es que, en la primera, se
lesionan las bandas de tejido que conectan dos
huesos, mientras que la segunda implica una
lesión de un músculo o de la banda de tejido
que une un músculo a un hueso. Los
mecanismos que los provocan pueden ser
abiertos o cerrados.
Contracción del Músculo súbita y vigorosa: Habituales en las prácticas deportivas.
Desde una mera contractura, a una rotura parcial o total del músculo. Aparece un dolor
agudo en la zona de la lesión e impotencia funcional. Nada más que esto suceda hay que
aplicar hielo en la región afecta y reposar.
Impacto que produce la Contusión: Dependiendo de la energía del impacto, la lesión será de
mayor o menor importancia. Se presenta hemorragia y rotura fibrilar, además de
contractura muscular refleja.
Heridas Musculares: se ocasionan por diversas causas, como por cortes o impactos sobre
bordes punzantes, etc. Dentro de las heridas musculares podremos encontrar aquellas que
se producen al fracturarse el hueso y los bordes cortantes rasgan desde dentro hacia fuera
la musculatura, convirtiéndose en fractura abierta.
Fractura con arrancamiento óseo: se deben a una fractura ósea en la zona de inserción del
musculo. El músculo no se lesiona, pero permanece impotente y afuncional.
CAPSULITIS. Cuando la articulación sufre un traumatismo directo, presenta contusión, en
lesiones cerradas y heridas, en lesiones abiertas, pudiéndose afectar tanto la cápsula
articular como los ligamentos que rodean la articulación. Puede producirse un derrame de
líquido sinovial en la articulación, que produce inflamación, pero también puede aparecer
presencia de sangre intraarticular, y aquí hablamos de hemartrosis. Frente a este cuadro,
aparecerá impotencia funcional. Ante un derrame sinovial simple, el tratamiento buscará
reabsorberlo, realizando un reposo adecuado con vendaje compresivo. En derrames
importantes, será necesario eliminar ese líquido (extrayéndolo), para recuperar una
funcionalidad adecuada. Si existe hemartrosis, la temperatura articular será mayor y el
dolor, más acentuado. El tratamiento será el mismo que en lesión intraarticular. Durante el
tiempo de inmovilización, se deberá trabajar con ejercicios musculares isotónicos para
mantener la calidad de la movilidad muscular. Las heridas articulares se definen por la
existencia de una comunicación traumática, accidental o quirúrgica, entre la cavidad
sinovial y el exterior. En las heridas articulares traumáticas se realizará una limpieza
quirúrgica de la cavidad sinovial, cerrando la cápsula. Posteriormente, se procederá, como
en las fracturas abiertas, al cierre de los elementos superficiales o no, dependiendo del tipo
lesión y eliminando toda posible infección de la herida.