Prevención del Sexismo en Adolescentes
Prevención del Sexismo en Adolescentes
ELABORADO POR:
Maialen Berrocal Mesas
TUTORIZADO POR:
Dra. Dña. Mónica Casado González
Julio 2020
RESUMEN
Se tiende a pensar que la violencia de género solo afecta a los adultos, pero la realidad es que
la violencia de género en parejas adolescentes supone uno de los problemas sociales más
importantes a los que nos enfrentamos. Las nuevas generaciones no han superado las
actitudes sexistas que unidas a la tendencia a atribuir los comportamientos violentos a hechos
pasajeros hacen que se justifique y normalice dicha violencia. La escuela, por su parte, se
abre como un espacio imprescindible para la sensibilización y detección de la violencia en
pareja en esta etapa de la vida.
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ABSTRACT
The differential socialization process to which we are subjected from the moment of
our birth will have repercussion in all dimensions of our lives. In this way, we will learn to be
a women or men in interaction with differents socializing agents such as family, school, peer
group or mass media and new technologies. From these sexist transmision models, the gender
violence is recognized as a serious social problem.
There is a tendency to think that gender violence only affects adults, but the reality is that
gender violence in teenage couples is one of the most important social problems that we have
to confront. The new generations have not overcome the sexist attitudes that in conjunction
with the tendency to attribute violent behaviour to passing events, make it to justify and
normalize this type of violence. On the other hand, the school opens as an essential space for
the awareness and detection of violence in teenage couples.
For this reason, this intervention proposal is aimed for students between 14 and 15
years old because is the moment when the first relationships begin. The last purpose of this
intervention will be the prevent gender-based violence. However, through an active, dynamic
and parcipatory methodology, the aim is to raise awareness in equal rights and opportunities
between both sexes, to train and raise consciousness among teenagers about gender violence
and educate them to be able to detect and identify any type of violence in their relationships.
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ÍNDICE
1. INTRODUCCIÓN…………………………………………….…………….…. Pág. 7
2. JUSTIFICACIÓN………………………………………………….……….….. Pág. 8
4
3.4.3. Cambios en el entorno social……………..……………………….. Pág. 43
6. PROSPECTIVA……………………………………..………………………… Pág. 62
8. ANEXOS……………………………..………………………………………... Pág. 76
5
ÍNDICE DE TABLAS
ÍNDICE DE FIGURAS
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1. INTRODUCCIÓN
Desde los primeros momentos de nuestra vida, se inicia un proceso de socialización
diferencial de valores y comportamientos de acuerdo a la sociedad en la que nos encontramos
(Ferrer & Bosch, 2013)1, y que nos va a acompañar a lo largo de todo nuestro ciclo vital. Este
proceso va a repercutir en todas las dimensiones de nuestra vida, de forma, que se aprende a
ser mujer u hombre en interacción con el medio que nos rodea así como con agentes
socializadores como la familia, la escuela, los medios de comunicación, el grupo de iguales o
las nuevas tecnologías.
De esta socialización diferencial, se derivan los esquemas de género que favorecen las
desigualdades y perpetúan una transmisión de patrones de asociación de poder o afectividad
según el sexo al que pertenezcamos (Ferrer & Bosch, 2013). Todo ello, conlleva a un
aprendizaje social sustentado por diversos agentes socializadores enmarcados en una
sociedad patriarcal en la que la transmisión de valores sexistas queda totalmente normalizado.
Una de las primeras aportaciones sobre sexismo es la de Allport (1954) citado en Lameiras y
Rodríguez (2003) que las define como una actitud de antipatía hacia las mujeres. Este
sexismo tradicional no solo ha sobrevivido hasta nuestros días sino que también ha ido
evolucionando hacia otras formas más suaves, pero también dañinas.
Estos modelos y procesos de transmisión sexista, a veces, son tan sutiles y complejos
que no siempre se es consciente de ello (Moreno, 2000). Derivado de esta transmisión, se
reconoce un grave problema social: la violencia de género. Un fenómeno que ha existido
siempre, pero no con la relevancia con la que cuenta hoy en día. Un problema universal
normalizado y justificado socialmente hasta hace apenas un par de décadas que comenzó su
visibilización. No obstante, sigue siendo un problema social de total actualidad que perdura
en el tiempo, y que está lejos de disminuir (Elboj & Ruíz, 2010), como consecuencia de esta
desigualdad y dominio entre sexos (Arenas, 2013).
Se tiende a pensar que la violencia de género es algo que solo afecta a los adultos, pero la
realidad es bastante diferente. El estudio de este tipo de conductas en las relaciones de pareja
juveniles es de gran relevancia, no solo por sus consecuencias, sino también porque se
producen en una etapa de la vida donde las pautas de interacción que se extenderán a la edad
adulta, se están aprendiendo. De hecho, la violencia de género en las parejas adolescentes
supone uno de los problemas sociales más importantes a los que nos enfrentamos. Las nuevas
1
Este trabajo ha sido realizado siguiendo la normativa APA 6ª edición
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generaciones no han superado las actitudes sexistas que unidos a la tendencia de atribuir los
comportamientos violentos a hechos pasajeros hacen que no sean reconocidos como un riesgo
de continuar con la relación (González Ortega, Echeburúa & Corral, 2008). Esta permanencia
en la relación podría explicarse quizá a la inmadurez emocional, la pasión del noviazgo, las
expectativas idealizadas sobre el amor y la pareja, así como por la presencia de creencias y
actitudes sobre los roles tradicionales y modelos sexistas, entre otras circunstancias que
podrían servir para justificar dicha violencia (Hernando, 2007). No obstante, cada vez son
más las mujeres que denuncian y piden ayuda para poner fin a situaciones de maltrato a
edades más tempranas.
Asimismo, la escuela se abre como un espacio protector de apoyo para los estudiantes.
No obstante, la violencia de género necesita de una formación específica a la hora de dar
respuesta a la labor educativa de prevenir conductas violentas con base en el sexismo así
como alertar sobre la socialización diferencial por sexos que se reproducen a día de hoy. Por
ello, desde los centros educativos debemos ofrecer alterativas a este modelo de socialización
que sean coeducativos y apliquen la perspectiva de género en las acciones diarias educativas.
Por tanto, los centros educativos se convierten en espacios imprescindibles para la
sensibilización y detección de la violencia de género (Díaz Aguado, 2009; Díaz Aguado &
Carvajal, 2011; Díaz Aguado, 2013) puesto que la adolescencia se desarrolla, en gran parte,
durante la escolarización obligatoria.
2. JUSTIFICACIÓN
En todos las relaciones humanas existen constructos que se encargan de diferenciar
los roles conductuales y comportamientos entre las personas (Díaz Guerrero, 1994 citado en
Arenas Rojas & Rojas Solís, 2014). Uno de esos constructos es el género, que se utiliza como
medio de interacción a través de las características asociadas a los roles que se espera según
nuestro sexo biológico.
Desde que era pequeña vengo sintiendo malestar con muchas cosas que sucedían a mí
alrededor y para las que no encontraba ninguna explicación. Poco a poco he podido ir
identificándolas pero no siempre resultaba fácil compartirlo y encontrar comprensión. A fin
de cuentas, se esperaba de mí como mujer unas determinadas cosas, que no siempre cumplía.
Al llegar a la adolescencia, y también con el inicio de las primeras relaciones de pareja,
empiezas a enfrentarte a determinados comportamientos y conductas normalizadas, pero que
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en realidad no deberían estarlo. Por ello, hace unos años, al acabar el grado de pedagogía,
decidí formarme en mayor profundidad en materia de género y por ello, estudié un máster en
igualdad y género en la especialidad de prevención de la violencia de género.
Pero, ¿por qué abordar esta problemática desde la orientación educativa? Una vez
más, uno de los motivos parte de la experiencia personal. Durante mis años de escolarización
obligatoria, nunca recibí una formación específica sobre ello en profundidad, más allá que de
manera transversal en alguna asignatura aislada. Por lo que quizá esa formación, me hubiera
permitido abordar algunas situaciones de manera distinta. Además, como hemos visto, los
centros educativos se emergen como espacios idóneos para fomentar alternativas a los
modelos tradicionales de socialización en el que la labor educativa sea coeducativa y con
perspectiva de género en todos los ámbitos que abarca la orientación educativa. Por tanto, los
centros de educación secundaria, y desde nuestra posición de orientadores educativos, nos
convertimos en imprescindibles para la sensibilización y detección de la violencia de género.
Desde la orientación educativa, debeos hacer hincapié en la relevancia que tiene la educación
a la hora de favorecer la creación de programas de intervención socioeducativa más
operativos y efectivos, dirigidos a prevenir el desarrollo de actitudes prejuiciosas de cara a la
adultez y paliar la incidencia general del sexismo en la sociedad (De Lemus et al., 2008).
Por todo ello, este estudio se centra en la población adolescente. No solo porque en su
mayoría han sido educados a través de un modelo de socialización patriarcal sino porque a
día de hoy se sigue utilizando donde la violencia como estrategia de solución de problemas y
9
garantía de amor está muy presentes” (Rodríguez Martín, Sánchez & Alonso, 2006, p.190).
Por otro lado, resulta necesario conocer y analizar las relaciones de pareja en esta etapa de
tantos cambios, y en la que los sentimientos suelen ser más intensos y se idealiza el amor,
haciendo que no se identifiquen, por desconocimiento o malinterpretación, conductas
abusivas. Y finalmente, la intención es la de diseñar un proyecto de intervención desde la
orientación educativa que invite al análisis y reflexión sobre el sexismo en relación con la
violencia de pareja en la adolescencia así como que dote de herramientas a modo de labor
preventiva que permitan la prevención, identificación y detección de cualquier manifestación
de este tipo de violencia.
Por otra parte, en consideración con competencias generales y específicas del Master
Universitario en Profesor de Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato, Formación
Profesional y Enseñanzas de Idiomas en la especialidad de Orientación educativa, este trabajo
responde a las siguientes:
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Ver como se relaciona la etapa de la adolescencia y la juventud con los fenómenos de
sexismo y violencia de género.
Indagar sobre el papel preventivo con el que cuenta la educación en relación con el
sexismo y la violencia de género.
3. FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA
3.1. SOCIALIZACIÓN
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vida y aceptación social por parte de los grupos. Como ya se ha comentado, esta socialización
se lleva a cabo por medio de la interacción de los individuos con el medio que les rodea así
como con otras personas y agentes socializadores como pueden ser: la familia, la escuela, los
medios de comunicación o el grupo de iguales, entre otros. Por tanto, no hay duda de que el
contexto repercute en al aprendizaje de una serie de modelos de comportamiento que se ven
mediados por el factor género (Viejo & Navas, 2016).
La Teoría de Socialización Diferencial propuesta por Walker y Barton (1983) analiza los
aspectos que explican cómo las personas, en su proceso de iniciación en la vida social y
cultural, cada grupo es socializado en unas conductas, códigos morales y normas
estereotipadas acordes al género al que se pertenece (citado en Ferrer & Bosch, 2013). Todo
ello, unido al hecho de que sean los agentes socializadores los encargados de transmitir estos
estereotipos, no se hace otra cosa más que contribuir al mantenimiento de las desigualdades
de género puesto que siguen siendo transmitidos en todas las etapas del desarrollo. Esto
implica, que desde la niñez, somos tratados de formas diferentes por los agentes
socializadores, transmitiendo unos patrones que perpetúan unos esquemas mentales
determinados.
Roles sexuales: son atribuciones que se realizan sobre la consideración de que existen
diferencias cuantitativas en la realización de actividades entre hombres y mujeres.
Estereotipos de rol de género: hacen referencia a las creencias sobre qué tipo de
actividades son más apropiadas o adecuadas para uno u otro sexo.
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Estas tres dimensiones contribuyen al mantenimiento de las desigualdades debido al hecho de
que los esquemas de género se basan en los estereotipos que se asumen en el orden
establecido en las sociedades patriarcales, y en los que se perpetua la transmisión de unos
patrones de asociación de los chicos con el poder y las chicas con la afectividad (Ferrer &
Bosch, 2013).
En este sentido, podemos encontrar los mandatos de género, entendidos como los
comportamientos y valores que un hombre masculino y una mujer femenina de la sociedad
patriarcal deben cumplir. Los hombres se definen como ser-para-sí, mientras que las mujeres
deben ser-para-otros, y donde las cualidades de cada uno de los grupos, deben ser
contrapuestas (Ferrer & Bosch, 2013). De este modelo de socialización, en lo referente a las
mujeres, sigue teniendo mucha relevancia todo lo relacionado con el amor y las relaciones de
pareja y, en mucha ocasiones, girando incluso su vida en torno a ello, en oposición al
segundo plano que esto tiene para los hombres. (Ferrer & Bosch, 2013). Por ello, resulta
especialmente interesante analizar el modelo de amor que socialmente se transmite, y con
mayor valor, durante la adolescencia, cuando aún no se cuentan con experiencias previas para
formar patrones alternativos. Esto puede acarrear situaciones de tensión entre el deseo y la
realidad que puede derivar en casos de violencia. Asimismo, algunos estudios como el de
Sampedro (2004), señalan que la violencia ocurrida durante el noviazgo se encuentra
vinculada con el imaginario social sobre el amor, y los modelos amorosos y de atractivo en
los que hemos sido educados por la sociedad.
Por tanto, todos estos elementos contarán con un papel más que relevante, cuando
llegada la adolescencia, se lleven a cabo la formación de las primeras relaciones de pareja y
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se tenga que poner en juego todo lo aprendido hasta el momento. Y que como queda
retratado, no siempre se cuenta con un abanico adecuado de competencias y/o herramientas,
no consiguiendo loas mejores resultados siempre (Viejo & Navas, 2016). Durante esta etapa
evolutiva, tal y como abordaremos más adelante, los adolescentes se ven sometidos a grandes
cambios del desarrollo, que les provocan asumir en ciertas ocasiones conductas de riesgo
asociadas como algo inherente a la adolescencia (Muñoz Rivas, Graña, O’Leary & González,
2007). Las relaciones de pareja son un claro ejemplo de ello, puesto que representa un reto
evolutivo así como un riesgo a la hora de construir de manera correcta o no estas primeras
relaciones. Por ello, algunas investigaciones, señalan que “la inexperiencia de los y las
jóvenes puede impactar directamente en el desarrollo de estas parejas, en los patrones de
relación que se desarrollan y, finalmente, en la calidad de la relación que se consiga” (Viejo
& Navas, 2016, p. 123).
Por ello, el reto principal sigue siendo el de acabar con este sistema de socialización
sexista en el que nos encontramos inmersos culturalmente. Un modelo que como hemos
visto, nos condiciona ya que nos atribuyen determinadas aptitudes, capacidades y
comportamientos en función de nuestro sexo. Una vez más, nos encontramos haciendo
género. De ahí, la necesidad de revisar este modelo de convivencia con aparente neutralidad y
universalidad, que a lo largo de los siglos, ha identificado la humanidad con lo masculino
manteniendo subordinada a las mujeres. Por tanto, se debe dar visibilidad al hecho de que
existen otro tipo de masculinidades y feminidades que no han contado con reconocimiento o
en el mejor de los caso, han quedado consideradas como minorías a nivel social y jurídico. Y
por otro lado, como la adolescencia se enmarca como un periodo en el que desarrollar
esquemas de género adecuados se hace más necesario si cabe, no solo porque los esquemas
que se desarrollen en este momento perdurarán durante la etapa adulta, sino por las
consecuencias en torno a las relaciones de pareja que pueden derivar de ello.
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3.2. SEXISMO
Desde la perspectiva del modelo unidimensional (Fishbein & Azjen, 1975 citado en
Ferrer & Bosch, 2000, p.13), “la actitud se entiende exclusivamente como un sentimiento
general permanentemente positivo o negativo, hacia una persona, objeto, problema, etc.”. No
obstante, en este caso, se ha optado por abordarlo desde el modelo tridimensional.
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refiere al hombre como a la mujer” (p.160). Al igual que hemos mencionado anteriormente,
Díaz Aguado (2006) hace referencia a tres elementos: el componente cognitivo, que sería el
conjunto de creencias o pensamientos de la base de las actitudes sexistas; el componente
afectivo, que relaciona los valores de debilidad y sumisión a lo femenino y la fuerza, poder,
control, entre otros, a lo masculino; y por último, el componente conductual, centrado en la
tendencia de llevar a la práctica los dos componentes anteriores a través de conductas
violentas en el caso de los hombre, y de sumisión y culpabilidad en el de las mujeres.
El sexismo hostil coincide con el viejo sexismo. Glick y Fiske (1996) lo entienden como una
actitud estereotipada de prejuicio o conducta discriminatoria basada en la hipotética
inferioridad de las mujeres como grupo. Cuando surgen y se comienza a dar el auge de los
estudios sobre género, se empieza a estudiar también las consecuencias de este tipo de
sexismo, donde destacan diferentes investigaciones recogidas en Expósito et al. (1998). Estas
líneas de investigación, demuestran que, si solo entendemos por sexismo una actitud negativa
hacia la mujer, apenas existe el sexismo en la sociedad occidental actual. Desde la
perspectiva de los autores que recogen dichos paradigmas, y otros, el sexismo sigue
existiendo, pero no de una manera negativa hacia las mujeres.
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respectivamente. La segunda dimensión es la de género, ya se trate de competitiva (sexismo
hostil) o complementaria (sexismo benévolo). Y, por último, la dimensión que concierne a la
sexualidad. En el caso del sexismo hostil, se entiende que las mujeres carecen de sexualidad
o tienen una sexualidad poderosa que las hace peligrosas para los hombres o bien, en el caso
del sexismo benevolente, la necesidad de una relación heterosexual para alcanzar la felicidad.
Simone de Beauvoir (2005), hace ya algún tiempo, hizo celebre la frase “la mujer no
nace, se hace” para hacer hincapié en el hecho que la condición femenina no es solo algo
biológico sino que también es consecuencia de un eficaz y complejo aprendizaje social. Por
tanto, no somos mujeres u hombres solo porque tengamos un sexo diferente sino también,
porque aprendemos de una determinada manera a ser hombres y mujeres.
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No hay duda que, los seres humanos somos como somos y quienes somos fruto del influjo de
una serie de mediaciones culturales y subjetivas que influyen de manera determinante en la
construcción de nuestra identidad. Como consecuencia, tanto las identidades masculinas
como femeninas son también “el efecto cultural que la influencia de una serie de factores
familiares, escolares, económicos, ideológicos y sociales” (Lomas, 2005, p. 261). No hay, por
tanto, una única manera de ser mujer o de ser hombre, sino tantas maneras diferentes de serlo
como seres humanos existan.
3.2.2.1. Familia
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varias las investigaciones citadas en Garaigordobil y Aliri (2011) que debaten sobre el
posible nivel de impacto que pueden alcanzar los progenitores en la socialización de sus hijas
e hijos (Leaper, 2002; Sabattini & Leaper, 2004), evidenciando que sí pueden tener impacto
especialmente en la formación del autoconcepto y las actitudes sobre el género (Tenenbaum
& Leaper, 2002). Y a pesar de la importancia que tiene la influencia de factores del contexto
familiar en la transmisión de mensajes sexistas, las investigaciones centradas en las
relaciones entre la reproducción de actitudes sexistas y su transmisión intergeneracional, son
todavía muy escasas.
Siguiendo esta línea, algunos autores como Foo y Margolin (1995), recogen en sus
estudios que la exposición a un contexto familiar violento puede ser un factor de riesgo a la
hora de predecir una relación de pareja violenta. No obstante, los resultados no son
determinantes puesto que pueden variar en función de elementos como el sexo, el nivel de
violencia observado y/o sufrida, entre otros (citado en Gallego, Novo, Fariña & Arce, 2019).
Y más concretamente en la población que nos ocupa, Strauss y Yodanis (1996), sostienen que
una vez alcanzada la adolescencia, aquellos que han sufrido castigos físicos en el seno de su
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familia, son más propensos a la agresión física hacia su pareja en oposición a los que no
sufren dichos castigos (citado en Díaz Aguado, 2003).
Por otro lado, un estudio de Díaz Aguado y Martínez (2008) sobre familias con
descendientes en la etapa de la adolescencia, refleja que los estereotipos sexistas son
altamente resistentes al cambio frente a las estrategias emocionales. En este estudio, se
encontró que casi la totalidad (96,7 %) de los progenitores de adolescentes se encuentra en
total desacuerdo con la manifestación de que “el hombre que parece agresivo es más
atractivo”, reflejando un rechazo claro hacia la asociación de atracción masculina con la
violencia. Así mismo, más de una tercera parte (38,1%) de los encuestados, refleja algún
grado de acuerdo con la afirmación de “los hombres no deben llorar”, dejando en evidencia
que los estereotipos relacionados con las emociones son más complejas de superar y dando
lugar a posibles situaciones de confrontación a través de la violencia por el hecho de no
contar con otro tipo de estrategias alternativas (citado en Díaz Aguado & Martín, 2011).
Finalmente, Pinheiro (2006), habla sobre las consecuencia de la violencia contra los menores
tanto a nivel personal inmediato como el posible daño en futuras etapas como la infancia,
adolescencia y posterior vida adulta. “La violencia que experimenta en el contexto del hogar
y la familia puede tener consecuencias para su salud y desarrollo que duran toda la vida (…).
Aprender a confiar desde la infancia a través de los lazos familiares es una parte esencial de
la niñez; y está estrechamente relacionado con la capacidad de amor y empatía y con el
desarrollo de relaciones futuras” (citado en Save the Children, 2011, p. 19). Por tanto, el tipo
de relaciones que se establezcan dentro de la familia en los primeros años de vida, van a
determinar nuestra actitud y conducta hacia otras personas a lo largo de toda nuestra vida
(Gónzalez & Santana, 2001), cobrando especial relevancia, en el momento de establecer las
primeras relaciones de pareja durante la adolescencia.
3.2.2.2. Escuela
La escuela como institución social y educativa cuenta también con una relevancia
considerable en el proceso de socialización de los seres humanos (Moreno, 2000). Junto con
la familia, la escuela constituye uno de los dos agentes básicos de socialización tradicionales.
Y por tanto, tampoco está exenta de transmitir y perpetuar las relaciones asimétricas entre
sexos (Pacheco, Cabrera & Gónzalez, 2012).
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El sexismo, en el ámbito educativo, inició su manifestación con la dificultad de la
mujer para obtener acceso a la educación. No podemos olvidar, que en determinadas épocas
fue directamente excluida o contaba con unas posibilidades muy limitadas. Más tarde, su
incorporación en el sistema educativo ha ido aumentando hasta ser bastante similar a la de
sus homólogos varones. Sin embargo, la total escolarización no ha supuesto la erradicación
del sexismo. De hecho, la imposición de un modelo educativo pensado en sus comienzos para
el hombre, sigue siendo un agente transmisor de estos valores (Parra, 2009).
Cierto es, por otra parte, que “los mecanismos de transmisión de las discriminaciones
sexistas, en educación, se van reduciendo en las sociedades avanzadas en las que comienza a
21
existir una preocupación y sensibilización sobre este tema” (Parra, 2009, p. 53). No obstante,
la investigación sobre el sexismo en educación sigue poniendo de manifiesto que las
situaciones de desigualdad no solo afectan al acceso a los estudios, sino también a los
objetivos y contenidos que se plantean, los estilos de enseñanza – aprendizaje, a los
materiales, al uso del lenguaje, a las expectativas sobre el alumnado, y en definitiva, a todos
los aspectos que tienen relación con el ámbito educativo (Moreno, 2000). Por ello, la
relevancia de plantear un cambio e innovación en el ámbito educativo que tenga presente la
coeducación y la igualdad entre sexos de manera real, y que evite la pervivencia y
reproducción de prácticas sexistas a lo largo del tiempo.
Al igual que ocurre con la familia y la escuela, el grupo de iguales forma también
parte de la socialización del ser humano. Con la llegada de la adolescencia, cobra especial
relevancia puesto que se convierte en un grupo de referencia debido a la tendencia de
búsqueda de relaciones simétricas así como la creciente independencia respecto a los
progenitores (Lackovic-Girgin & Dekovic, 1990 citado en Carratalá Deval, García Ferriol &
Carratalá Sánchez, 1998). En estas edades, se invierte más tiempo con los iguales
compartiendo entretenimiento e intimidad que con cualquier otro grupo de seres humanos. De
hecho, cuando no existe una relación asidua con otros iguales durante esta etapa se suelen
experimentar sentimientos de soledad y aislamiento (Escartí & García Ferriol, 1994).
22
propio grupo ya es fuerte desde edades tan tempranas. Esto hace, que se reafirme su
identidad, intentando rechazar todo lo que se relacione con el sexo contrario.
Los medios de comunicación, también llamados como “medios de masas”, pueden ser
definidos como aquellos instrumentos técnicos a través de los que profesionales de la
información transmiten unidireccionalmente unos contenidos de información, formación o
entretenimiento a un público numeroso, heterogéneo y disperso (Coloma, 1990 citado en
Rodríguez Pérez, 2001). Son canales de comunicación controlados por unos pocos pero cuyos
mensajes son recibidos por muchos. Por ello, debemos hablar de una socialización a nivel
mundial cuya finalidad es educar. De manera frecuente, estos medios reflejan situaciones de
carácter social de forma estereotipada, contribuyendo de esta manera en su difusión e
incremento. En cuanto al género, los estereotipos sociales sobre las mujeres realzan la idea de
aptitudes diferentes de manera innata respecto a los hombres. Y por lo tanto, deben responder
a trabajos y responsabilidades distintas, considerando esto como algo natural y normal.
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Los medios de comunicación y audiovisuales cuentan con gran relevancia a la hora de
construir la identidad en la etapa de la adolescencia. De esta manera, los mass-media se
convierten en un espejo de comparación y evaluación de la propia realidad con la que reflejan
este tipo de medios (Pindado, 2006). Las creencias en torno a los roles de género y las
relaciones interpersonales con personas del otro sexo se ven condicionadas por los mensajes
transmitidos desde los medios de masas. De hecho, existen algunos estudios como el de
Galán (2007) demuestran que nuestras concepciones y experiencias cada vez se encuentran
más mediatizadas siendo los propios medios los encargados de construirlas a través de
películas, televisión, revistas, Internet, música, entre otros. No obstante, esta autora, también
deja constancia de que aunque siga existiendo el sexismo en los medios de masas, también
han contribuido a dar visibilidad a algunos aspectos. No ha sido hasta la década de los
noventa, que los medios de comunicación y audiovisuales, han comenzado a dar visibilidad a
aspectos como la violencia de género, el acoso sexual, la homosexualidad, la dificultad de
conciliación familiar, entre otros, que hasta ese momento eran prácticamente invisibles
(Galán, 2007).
Por otro lado, hacer mención especial al papel que juega la publicidad en el refuerzo
de los estereotipos y roles de género durante la adolescencia. A parte de su función
comercial, reproduce e impone modas sociales. En la época franquista, la interacción entre
mujeres y hombres que reflejaba la publicidad era claramente sexista: el hombre reflejado
como el protagonista de la vida social, encargado del sustento económico familiar y de tomar
las decisiones relevantes de consumo. Por su parte, la mujer quedaba relegada a la esfera
privada del hogar con un rol exclusivo de esposa y madre perfecta. En la actualidad, aunque
es evidente que se ha evolucionado, y con normativa específica con el fin de erradicar el
sexismo en la publicidad, aun se pueden encontrar atisbos de publicidad con tintes sexistas.
En este caso, el papel de la mujer cambia hacia su conversión en objetos de miradas y deseo
sexual por parte de los hombres. Asimismo, esto lo que hace es seguir contribuyendo a la
interiorización de una perspectiva de nosotras mismas distorsionado puesto que lo adoptamos
desde el punto de vista del observador y evaluando nuestra valía según las respuestas de los
demás (Citrin, Roberts & Fredrikson 2004 citado en White & Smith, 2011).
Por otra parte, existen también estudios sobre música, que aportan resoluciones
similares. Horton (1990) señala como la música ayuda a expresar sentimientos a la par que
configura una serie de expectativas sobre la vida amorosa y las relaciones de pareja. Desde
tiempos inmemoriales, se han cantado y bailado canciones que, entre bromas, transmitían
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mensajes sexistas o incluso, incitaban a la violencia hacia la mujer. Los tiempos parecen que
han cambiado, pero el sexismo y la violencia de género siguen existiendo y estando presentes
en la música. Es innegable que sigue habiendo canciones con un lenguaje sexista claro, y
tanto adolescentes como jóvenes seguimos escuchando y bailando este tipo de música. Y
mientras este tipo de música venda, seguirá existiendo (Iturbe, 2009). Estas canciones
también hablan de relaciones afectivas, que no siempre son igualitarias y que se encuentran
marcadas por los celos, infidelidades, daños a la otra persona de la pareja, y similares. No
obstante, también es necesario hacer mención a una enorme producción, desde hace algunas
décadas, de canciones que pretenden concienciar en la igualdad y condenar actitudes sexistas
así como la violencia de género (Iturbe, 2009).
Y por último, en lo que se refiere a los medios escritos, en nuestro país, la mayoría de
revistas editadas parecen ir dirigidas a las mujeres. En el sector de prensa escrita destinada en
particular a las mujeres, se pueden distinguir revistas de información general que aportan una
visión global de lo que es y representa ser mujer en la actualidad, a través del trinomio:
belleza, amor y hogar. El estilo comunicativo de estas suele ser intimista como si se tratase de
una amiga que te da consejos. Es, por tanto, un tono comunicativo privado que no fomenta la
identidad colectiva. Además, existen las revistas especializadas en orientación, asesoramiento
y divulgación sobre temas del ámbito doméstico: cómo ser madre, revistas de cocina, de
decoración, moda, salud y belleza, entre otros. En este contexto, mencionar que cada vez
existen más revistas pensadas en exclusiva para mujeres adolescentes y jóvenes, tales como
Bravo o SuperPop, en las que sus protagonistas son personas famosas que han alcanzado el
éxito a través de su belleza y posición económica (Plaza, 2009).
Por otra parte, también ha ido evolucionando los roles de la mujer así como los roles
masculinos que transmiten estas revistas, ya que la publicidad que aparece en ellas, muestran
modelos del tipo de hombre y mujer que se desea ser y consumir (Gallego, 1990). No
obstante, la feminización del consumo de revistas es más que evidente, puesto que el nicho de
publicaciones escritas dirigido a los hombres es muy concreto y limitado a temática propia
masculina: deporte, motor, videojuegos y/o erótica, son las más reseñables, aunque en los
últimos años, también han aparecido algunas publicaciones como Men’s Health, destinada al
público masculino y con temática sobre vida saludable y cuidado corporal. No obstante, en
este caso, el lenguaje es más impersonal e informativo, sin hacer alusión directa al lector.
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con una gran y potente relevancia en el proceso de socialización durante la etapa de la
adolescencia.
Las nuevas tecnologías, al igual que los medios de comunicación, irrumpen de manera
integral en el proceso de socialización desde la infancia. Las nuevas tecnologías se
encuentran presentes en nuestro día a día, y los más jóvenes, nativos digitales ya, conviven y
se socializan a través del espacio virtual. En muchos casos, Internet se ha posicionado como
el primer medio de consulta, comunicación y de relación en la etapa de la adolescencia y
juventud (Estébanez, 2012). De hecho, varios estudios revelan que durante la adolescencia,
las nuevas tecnologías e Internet, son utilizados por la mayoría de los jóvenes (91,6%) de
manera diaria (El Mundo, 2013). Hacer mención también al hecho de que “el uso de redes
sociales por parte de niños y adolescentes en España ha ascendido un 170 por ciento durante
el confinamiento por la pandemia de la COVID-19”, en comparación con los datos
registrados a inicios de año (Europa Press, 2020).
De lo que no hay duda es que las nuevas tecnologías están cambiando la forma en la
que la adolescencia y juventud construye y vive sus relaciones interpersonales. Aunque las
nuevas tecnologías cuentan con aspectos positivos, también pueden acarrear diversas
problemáticas puesto que son otro agente socializador que sigue reproduciendo desigualdades
de género y sexismo. Además, a todo esto, hay que añadirle la confluencia con ideales de
amor romántico y exposición mediática de la vida personal que pueden suponer nuevas
formas de violencia y control. Algo que tener en cuenta puesto que las TICs suponen nuevos
espacios donde se produce la llamada ciberviolencia de género y sus manifestaciones como
son el cibercontrol (vigilancia continuada de las actividades realizadas a través nuevas
tecnologías y redes sociales), el ciberacoso (intenso constante y persistente de contactar con
alguien cuando por parte de la víctima es no deseado) o cibermisoginia (insulto a través red
virtual para provocar odio sobre las mujeres).
26
revenge porn (publicación de contenido sexual junto con información personal de la víctima)
(Moreno, Ruíz Repullo & Díez, 2018). Finalmente, recalcar la importancia de aclarar que las
redes sociales no producen sexismo ni violencia de género por sí mismas, puesto que solo
reproducen en el espacio virtual, las realidades sociales de desigualdad existentes entre chicos
y chicas. Por tanto, hay que insistir en educar desde el uso igualitario y no sexistas, y no tanto
en abordar las redes sociales como algo peligroso, especialmente para las mujeres, ya que de
esta forma se sigue fomentando la cultura del miedo dirigida hacia ellas (Moreno, Ruíz
Repullo & Díez, 2018).
La violencia de género es un tema que está siendo muy debatido actualmente, ya que,
tristemente, cada vez son más frecuentes las noticias que nos llegan de nuevos casos de
asesinato, homicidio o lesiones a mujeres a manos de sus parejas o exparejas, que generan un
debate a nivel social y jurídico con el fin de buscar solución para ello.
No hace tantos años, este tipo de violencia, incluso en algunos casos sigue estando,
estaba legitimada por diversos agentes sociales. Aunque se trata de un fenómeno que está y
ha estado siempre presente en toda época, sociedad y cultura no es tenida en cuenta como
problema social, político y legislativo hasta hace apenas un par de décadas. Como bien
sabemos, la violencia de género es un problema que se encuentra implícito y que tiene graves
consecuencias, no solo para aquellas personas que la sufren directamente, sino también para
todas y cada una de las personas que vivimos en esta sociedad.
Las acepciones que hacen referencia a esta problemáticas son diversas. La Real Academia
Española (2004) la concibe como “una práctica social, mediada por relaciones entre los
géneros que se constituyen y materializan en formas de ejercicio de poder, siempre en
contextos sociales asimétricos que atentan contra la integridad de las mujeres y favorecen su
subordinación y control por parte de los varones”. Se manifiesta en ámbitos muy diversos,
pero el más común de todos es dentro de la familia, en las relaciones de pareja donde existe
un amplio abanico de conductas y omisiones, algunas aparentes y otras imperceptibles. La
ONU (1989, 1995, 2006), por su parte, establece que las formas de la violencia de género son
cambiantes en función de los nuevos contextos sociales, políticos, económicos, tecnológicos
e históricos que van surgiendo (citado en Ramírez, López & Padilla, 2009, p. 113).
27
Ante la diversidad de acepciones que existen de este término, resulta relevante
establecer qué se entiende por violencia de género. En este sentido, también existe la
controversia debido a que no se utiliza de manera unánime dicha expresión para hacer
referencia al fenómeno que nos ocupa sino que en ocasiones se sustituye por otros.
Para comenzar debemos ubicar el inicio de estos problemas a la hora de hacer referencia al
término. Tal y como señala San José (2008) los primeros problemas surgen al realizar la
exportación del término “género” del inglés “gender” que tiene como significado “sexo”.
Ambos términos no son cuestiones idénticas. Dicha autora especifica que “el sexo alude a las
diferencias biológicas entre hombres y mujeres mientras que el género va un paso más
adelante, engloba o alude a otras realidades” (p. 443), o dicho de una manera más sencilla, “el
sexo es una atribución genética y el género, en palabras de Amelia Valcárcel, es una
atribución social que se aprende en el proceso de socialización y por tanto es modificable”
(p.443). Desde que se empezara a visibilizar la violencia de género, son muchas las maneras
que han surgido de nombrarla y entenderla. En el uso cotidiano, como ya hemos mencionado,
son diversos los términos que se emplean para ello; llegando incluso al punto de confundir la
propia raíz del concepto.
Por ello, antes de proseguir con este trabajo, señalar que el término que vamos a utilizar para
referirnos a este problema social será el de “violencia de género”, ya que es la más aceptada
debido a que se encuentra así definido en la Ley Orgánica 1/2004. No obstante, Osborne
(2009), citado en Ruíz Repullo (2016), hace referencia a que aún hay sectores que interpretan
este termino de manera bidireccional. O lo que es lo mismo, también estaría incluida la
violencia que ejercen las mujeres hacia los hombres, la cual no es una violencia basada en el
género. Otra complejidad a tener en cuenta, es que al ser usada en el campo jurídico, su
definición deja fuera otros tipos de violencia derivados del machismo y el sexismo, como la
trata de mujeres y niñas, la prostitución forzada, entre otros.
Por otro lado, tanto esta autora como San José (2008), coinciden en que existen otros
términos para referirse concretamente a la violencia de género, entre los que podemos
encontrar el de violencia sexista, violencia machista, terrorismo de género, entre otros.
Como hemos dicho ya, no ha sido hasta épocas muy recientes cuando se ha
comenzado a tener en cuenta desde organismos internacionales y nacionales la violencia de
28
género, llevando a cabo acciones en la lucha contra ella. La violencia de género entendida
también como uno de los mecanismos más brutales de colocación y manutención de la mujer
en un plano de inferioridad, de sometimiento a la voluntad de los hombres; cuya situación
prioritaria viene marcada por unas arraigadas leyes sociales, culturales y religiosas.
Es una violencia inmotivada que puede surgir en cualquier situación que el agresor
considere como ofensiva según su posicionamiento o criterios establecidos en la
relación.
29
Es una violencia extendida, puesto que no solo afecta a mujeres directamente como
sujeto pasivo de las agresiones, sino también a los menores que en muchas ocasiones
tienen en común la pareja (Apel & Holden, 1998).
Y por último, se trata de una violencia, en la que existe o ha existido una relación
afectiva de pareja entre agresor y víctima.
30
periodos de arrepentimiento y afecto que hace que la víctima se encuentre en una constante
situación de alerta y ansiedad.
Tal y como se cita en San José (2008) y Ruíz Repullo (2016), Leonore Walker (1979) a
partir de su trabajo con mujeres, definió este proceso como el ciclo de la violencia,
convirtiéndose en el modelo actual más empleado por los profesionales de esta materia. Este
proceso de maltrato, según la autora, constaría de tres fases:
3. Fase de reconciliación o luna de miel: Durante esta fase el agresor busca el perdón a
través de promesas de cambio, regalos, propósito de enmienda… con el fin de evitar
la ruptura de la relación. Pero nada de esto ocurre, tan solo es una fase previa a una
nueva etapa de tensión.
31
Figura 1.
Ciclo de la violencia de género
Fase de
acumulación
de tensión
Fase de Fase de
reconciliación agresión o
o luna de miel explosión
En este proceso, la víctima empieza incluso a dar justificación a lo que ocurre, que en
el caso de finalizar la relación a veces se transforma en un sentimiento de culpa o reproche
hacía ella misma por no haber sido conscientes de lo que estaba ocurriendo. Todas las
víctimas se sitúan en una escalera cuyos escalones corresponden a diferentes estrategias de
violencia. A su vez, no podemos olvidar, que en cada peldaño se da el proceso cíclico del que
hemos hablado anteriormente, que sirve como estrategia de asentamiento de cada escalón y
seguir avanzando.
Figura 2.
Escalera cíclica de la violencia de género
32
necesario subir todos los peldaños de esta escalera para encontrarse ante una chica que sufre
violencia de género y ante un chico que la ejerce. El primer peldaño, correspondiente al
control, ya es una forma de violencia ante la que debemos actuar.
1. Violencia psicológica
Este tipo de violencia es el más común de todos, ya que se presenta de forma previa a
cualquier otro tipo, convirtiéndose en las formas iniciales de dominio. Se puede definir como
toda conducta, tanto verbal como no verbal, que produce en la mujer una desvalorización o
sufrimiento, obediencia o sumisión así como privación de su libertad por parte de alguien que
está o ha estado ligado a ella a través de una relación afectiva, con o sin convivencia (Ruíz
Repullo, 2016).
Las lesiones que se producen en este tipo de violencia pueden ser tanto agudas como a
largo plazo. En el caso de las lesiones leves, las primeras reacciones suelen estar vinculadas a
la autoprotección y la supervivencia unidas a la confusión, la negación, el abatimiento y el
temor. Durante el ataque como tras él, la victima suele ofrecer muy poca o ninguna
resistencia para disminuir la posibilidad de que exista una nueva agresión. Aun así, en el
momento que comienzan a ser conscientes de que pueden repetirse los episodios de agresión
en cualquier momento, el estado de confusión empieza a desaparecer y entran en un estado de
alerta permanente más centrado en la adaptación y supervivencia, que en la huida o escape.
Por otro lado, las lesiones a largo plazo se caracterizan por la aparición de sentimientos de
baja autoestima, depresión, sensación de desamparo e impotencia. A esto se suma la
ansiedad, las alteraciones del sueño y del apetito, así como algunas molestias y dolores
inespecíficos, que hacen que sea muy difícil la toma de decisiones.
2. Violencia física
Este tipo de violencia se entiende como cualquier acto de fuerza contra la víctima, con
riesgos o resultados de lesiones físicas o daños, por parte de su pareja o persona que haya
estado vinculada afectivamente con ella, con o sin convivencia.
33
harán más que reforzar las herramientas mencionadas que caracterizan la violencia
psicológica. En este caso, también se ejerce de manera gradual, por lo que existen diversos
grados: desde empujones, escupir, lanzar objetos a la persona agredida hasta el uso de
diversos tipos de armas, quemar, golpear; llegando a su máxima expresión con el homicidio o
asesinato.
3. Violencia sexual
Cualquier acto de naturaleza sexual forzada por parte del agresor o sin
consentimiento, ejerciendo la imposición a través de la fuerza o la intimidación, de relaciones
sexuales no consentidas, y el abuso sexual, independientemente de que exista o no una
relación conyugal, de pareja o de parentesco con la victima; será considerado como violencia
sexual.
Centrándonos en este tipo de contexto, vemos como se sitúa la figura de la mujer de manera
pasiva ante el placer masculino. Tal y como sostiene Osborne (2009) “las chicas han
aprendido, por prescripción social, a justificar su deseo con amor” (citado en Ruíz Repullo,
34
2016, p.31). Cuando se aceptan realizar prácticas sexuales que no se desea realmente se está
siendo sometida a una situación de violencia sexual, por lo que no sorprende tampoco, que en
la juventud, este sea el tipo de violencia más frecuente y aceptada sin ser consciente de ello.
¿Cuántas chicas aceptan mantener relaciones sexuales sin desearlas realmente? Resulta muy
complejo dar respuesta a esta cuestión, ya que en muchas ocasiones ni chicas ni chicos son
conscientes de que este tipo de violencia se está produciendo. Y quedan mucho más
invisibilizadas, cuando este tipo de prácticas se llevan a cabo entre personas que mantienen
una relación de pareja.
Por ello, Urruzola (2003) citado en Ruíz Repullo (2016) establece una serie de
indicadores a tener en cuenta en las que existen situaciones de violencia sexual:
Cuando tras haber aceptado una relación con otra persona, pero esta pasa del grado de
relación que quieres mantener.
Por otro lado, hay que hacer mención también a la violencia sexual que ocurre de manera
concreta en espacios de ocio y que cada vez más protagoniza titulares en medios de
comunicación que no hacen más que reflejar la cultura de la violación existente. Un término
que se usa para describir “las violencias sexuales que se normalizan y aceptan debido a la
sociedad patriarcal en la que vivimos, entre las que encontramos: culpar a la víctima,
35
justificar al culpable, cosificar a las mujeres, percibir la prostitución como diversión,
consumir pornografía sexista y violenta, etc.” (Moreno, Ruíz Repullo & Díez, 2018, p. 59).
Los espacios de ocio, por lo general nocturnos, se aprecian por parte de las adolescentes y
jóvenes, como espacios en los que existe una alta probabilidad de sufrir algún tipo de
violencia sexual de baja intensidad. Además, si a ello, se le suma la idea de que se puede
sufrir una agresión sexual más severa, como una violación o violación múltiple, la cultura del
miedo se instaura en las adolescentes y jóvenes, percibiendo los espacios de ocio como
peligrosos para ellas (Rodó & Estivill, 2016).
Según Ruíz Repullo (2017), la educación afectivo-sexual que se recibe está relacionada
directamente con la existencia de este tipo de violencia sexual. Este tipo de violencia se
percibe como un mecanismo de poder masculino frente a la libertad sexual femenina de tener
el poder decisión sobre qué quiere, con quién, cómo, cuándo y dónde, siempre con el control
absoluto en todo momento de hacer lo que se desee. Por ello, resulta de vital importancia
recordar, que cuando no se desee continuar, un “no” y “hasta aquí” deberían ser respetados y
suficientes para finalizar con la situación que no es placentera.
36
Estos mitos lo que hacen es producir creencias compartidas sobre la manera de entender el
amor. Sin embargo, la existencia de mitos sobre amor romántico puede llegar a convertirse en
un factor de riesgo en las relaciones entre los jóvenes y adolescentes (Luzón, 2011).
Algunos trabajos como los de Yela (2003), Ferrer, Bosch y Navarro (2010) así como
Luzón (2011) realizan un análisis sobre los mitos de amor romántico debido a que el ideal en
nuestra cultura ofrece un modelo de conducta que estipula lo que significa enamorarse y que
sentimientos han de sentirse, cómo, cuándo y con quién sí y quién no. El componente
cultural, descriptivo y normativo, resulta causante de las creencias de imágenes que se
desarrollan en forma de relaciones insanas. Asimismo, según Luzón (2011), los mitos
provocan la aceptación, normalización, justificación y tolerancia de comportamientos
abusivos presentes e interiorizados en la adolescencia y juventud (ver Anexo II).
Cada uno de estos mitos, que unidos a los mitos y neomitos sobre violencia de género,
que abordaremos en el siguiente punto de nuestro trabajo, nos van a dar una mayor
profundidad a la hora de entender la perversión que suponen en cómo se interpretan y
comparten en la adolescencia y juventud. La violencia de género es vivida en muchas
ocasiones en estas etapas de la vida desde la mitificación del amor romántico, es decir, los
mitos mencionados anteriormente se convierten en demostraciones de lo que supone y
representa el “amor verdadero”.
En todas las culturas se recurren a los mitos como manera de mantener los valores que
consideran más valiosos, tal y como ya hemos visto. Todavía a día de hoy sigue siendo
imprescindible hacer hincapié en la destrucción no solo de los mitos sobre el amor romántico,
sino también de los referentes a la violencia de género. Haciendo referencia a Lorente (2009),
los mitos sobre violencia de género pueden definirse como concepciones falsas que ponen en
duda la violencia hacia las mujeres y sirve al sistema patriarcal para avanzar en sus
propósitos. Se pueden englobar los mitos en tres ámbitos: mitos sobre violencia de género,
mitos sobre la mujer víctima y mitos sobre el agresor.
37
No está extendida, son casos aislados.
Algunos mitos sobre las mujeres que sufren este tipo de violencia siguen estando todavía
muy extendidos:
Esto son una serie de mitos que tienden a justificar el mantenimiento de la violencia, así
como la palabra de quienes la sufren. Obviamente, estos mitos no son permanentes, sino que
también van adaptándose a los tiempos con el fin de mantener las mismas ideas, son los
denominados neomitos. Los neomitos serían nuevos mitos que emergen para adaptarse al
contexto a través de dos mecanismos: reformular algunos mitos para hacerlos más complejos,
y por otro lado, crear nuevos mitos que refuercen y constaten las posiciones de poder.
Cada uno de estos mitos, que unidos a algunas ideas disfuncionales sobre el amor de
pareja, las cuales abordaremos en el siguiente punto de nuestro trabajo en mayor profundidad,
sirven como herramienta para afianzar el sistema patriarcal y frenar la igualdad entre
hombres y mujeres, por lo que deconstruirlos desde la adolescencia y la juventud debe ser
algo constante e imprescindible para que no se sigan reproduciendo en edades más adultas.
Los adolescentes en sus primeras relaciones amorosas van a ser donde forjen sus ideas
sobre lo que hay que esperar de una relación de pareja y la forma de comportarse en la
38
intimidad, algo que inevitablemente repercutirá en su vida adulta (Dion & Dion, 1993;
Furman & Flanagan, 1997 citado en González Ortega et al., 2008).
A edades tempranas las víctimas carecen de experiencias que les permitan reconocer y
valorar de manera adecuada lo que está sucediendo. De hecho, el deseo de control e incluso la
violencia verbal pueden ser justificados por la víctima como una manera de demostrar afecto
por parte del agresor. Tras los primeros indicios de violencia, las víctimas se ven en la
necesidad de justificar los motivos por los que no dejan la relación, puesto que el agresor
suele mostrar arrepentimiento lo que hace pensar que la situación puede cambiar. “La
creencia de que el amor lo puede todo y de que con el tiempo todo mejorará salva la
disonancia cognitiva y lleva a algunas jóvenes a considerar que con sus esfuerzos
conseguirán resolver los problemas surgidos” (González & Santana, 2001 citado en González
Ortega et al., 2008, p.210). No obstante, intentar satisfacer a la persona agresora no solo no
consigue que las agresiones cesen, sino que refuerza las exigencias que demanda y el
mantenimiento de una relación destructiva. No obstante, existen algunas señales que pueden
alertarnos de que existe un alto riesgo de estar envueltos en una relación violenta (Alapont &
Garrido, 2003 citado en González Ortega et al., 2008, p.211), recogidas en el Anexo IV.
3.4. ADOLESCENCIA
39
un periodo de oportunidades y crecimiento. Ambas versiones antagónicas, siguen vigentes a
día de hoy en los estudios actuales (Navarro, Yubero & Larrañaga, 2018). Por otro lado, de lo
que no hay duda, es que la etapa de la adolescencia se caracteriza por una gran cantidad de
cambios, a todos los niveles, que se experimentan durante este periodo.
No obstante, la duración de esta etapa y la visión sobre ella son diversas. En cuanto a la
duración, los años que engloba esta etapa parecen alargarse cada vez más, puesto que el fin
de esta etapa coincidiría con la incorporación del adolescente a la sociedad, como miembro
adulto y con su desarrollo concluido en todos los ámbitos. Por otro lado, la adolescencia
siempre ha sido definida como una etapa turbulenta que se caracteriza por los cambios de
humor, la oposición a las normas y la confusión. Y por otro lado, en los últimos tiempos
también se ha incorporado una visión más positiva, situándola como una etapa de
oportunidades (Villasana, Alonso-Tapia & Ruíz, 2017). Aunque actualmente, ambas
perspectivas están totalmente aceptadas.
40
Tabla 1.
Modelo de desarrollo positivo de las 27 competencias en la adolescencia
Por otro lado, cómo comentábamos con anterioridad, la adolescencia se trata de una
época vital, que cada vez se alarga más en el tiempo. En este sentido, la OMS considera la
etapa de la adolescencia como el periodo que comprende entre los 10 – 19 años. Además, se
considera una tendencia hacia un adelanto progresivo de esta etapa (3 o 4 meses por decenio)
y una emancipación del hogar familiar más tardío, lo que hace que se prolongue también este
periodo (Casas & Ceñal, 2005). Esta extensión hace que la adolescencia, a su vez, se divida
en tres periodos: la preadolescencia o adolescencia temprana (10 – 13 años), la adolescencia
media (14 – 17 años) y la adolescencia tardía o primera juventud (17 – 20 años). No obstante,
no hay dudas, que existe una gran variabilidad individual, aunque también se han señalado
algunas características comunes que definen a cada uno de estos periodos.
Como se ha dicho ya, la adolescencia corresponde con una época de grandes cambios
desde el punto de vista psicológico, teniendo en cuenta una evolución en su capacidad
cognitiva y nivel de pensamiento. Además, se dan cambio en su perspectiva e interpretación
de su propia conducta desde un punto de vista moral, y constituye una etapa de indudable
41
relevancia en la consolidación de su identidad (Cortés, 2002). Dada la importancia de estos
cambios, a continuación, abordaremos sintéticamente sobre ellos.
42
mostrarían el estado del individuo respecto a su identidad y se dan dos circunstancias: a)
haber o no haber atravesado una crisis de identidad o b) haber o no haber adoptado
compromisos vocacionales, ideológicos o personales. Del cruce entre estas dos dimensiones,
se da lugar a cuatro estatus: identidad difusa, moratoria, identidad de logro e identidad
hipotecada (citado en Sanfeliciano, 2019). No obstante, hay que tener en cuenta que la
identidad personal no es algo unitario y no es un proceso irrevocable. Esto quiere decir, que
se pueden dar distintos ritmos en distintos aspectos de nuestra identidad y por otra parte, hay
que entender un proceso dinámico en el que tras alcanzar una identidad de logro o una
identidad hipotecada se puede sufrir una nueva crisis, que lleve a otra identidad diferente
(Sanfeliciano, 2019).
Una de las transformaciones sociales más importantes que tienen lugar durante la
adolescencia es la relevancia con la que cuenta el grupo de iguales (Martínez Ferrer, 2013).
43
Durante esta etapa se amplía esta red social, estableciéndose relaciones con varios grupos de
iguales así como relaciones de amistad mucho más intensa y profundas. Los grupos de
iguales se conforman en función de algunos aspectos compartidos como creencias, gustos,
actividades recreativas o sentimientos; convirtiéndose en una gran red de apoyo y bienestar
(Estévez, Martínez & Jiménez, 2009). De hecho, la amistad pasa a ser un sistema
bidireccional de relaciones afectivas estables (Martínez Ferrer, 2013), promoviendo la
conducta prosocial en la adolescencia.
De esta forma, a diferencia de las amistades que surgen durante la infancia, durante la
adolescencia se establecen relaciones en las que existe un mayor grado de compromiso,
intimidad, complejidad y lealtad (Furman & Rose, 2015). Uno de los primeros lugares en los
que se establecen relaciones entre iguales es en el aula, no obstante, durante la adolescencia
se comienza a integrarse en otros grupos de iguales tanto dentro como fuera del ámbito
educativo. En todos estos grupos, se buscará el reconocimiento social y la afirmación de la
propia identidad. Como ya se ha comentado, la importancia que se le da al grupo de iguales y
amistades evoluciona a lo largo de la adolescencia. Al comienzo, los grupos suelen estar
integrados por miembros del mismo sexo (Gaete, 2015), pero posteriormente, esto comienza
a cambiar. Una vez alcanzada la adolescencia media, se inicia los primeros acercamientos
hacia los iguales del sexo contrario, dando lugar a grupos de iguales mixtos (Martínez Ferrer,
2013). De esta forma, se da inicio al coqueteo, filtreo y seducción, dando lugar a los primeros
sentimientos amorosos que desembocarán en las primeras relaciones de pareja.
Las primeras relaciones de pareja apenas suelen durar unas semanas o meses, por lo
que son mucho más breves que las que se dan en la edad adulta. No obstante, a pesar de su
corta duración, durante esta etapa las relaciones de pareja constituyen auténticas experiencias
significativas. Por otra parte, hay que tener en cuenta que una mala gestión y falta de
habilidades para desenvolverse en estas nuevas relaciones sentimentales puede llevar a
problemas de violencia y victimización con graves consecuencias psicosociales.
Como ya hemos visto, la familia constituye el agente socializador principal del menor
adolescente. También en puntos anteriores, se ha hablado sobre la socialización como el
proceso a través del cual se adquiere un sentido de identidad personal, y se aprenden las
normas y creencias de comportamiento culturales del entorno en el que nos encontramos. Por
44
tanto, el proceso no acaba en la niñez, sino que continua también durante la adolescencia,
aunque requiere de transformaciones como consecuencia de los cambios se producen en esta
etapa. Asimismo, se ha visto como el estilo de socialización parental, comentados con
anterioridad, influyen en las conductas, sentimientos, actitudes y valores de los hijos (Musitu
& Cava, 2011).
Por otra parte, unas relaciones familiares basadas en la comunicación familiar abierta,
cohesión y apoyo mutuo inciden de manera positiva en el bienestar psicosocial durante la
adolescencia, así como transmiten herramientas de resolución positiva de conflictos
interpersonales (Leidy, Guerra & Toro, 2010). En cambio, jóvenes que han presenciado
comportamientos violentos de sus progenitores o han recibido castigo físico o psicológico por
su parte, suelen presentar mayores conductas violentas (Martínez Álvarez, Fuertes, Orgaz,
Vicario & González Ortega, 2014). Por tanto, un clima familiar positivo fomentará la
creación y mantenimiento de relaciones íntimas con mayor grado de satisfacción. De esta
forma, los progenitores inciden significativamente durante esta etapa vital dado que tanto
hijas como hijos tienen a imitar las conductas observadas en su familia, y consecuentemente,
las trasladarán a sus relaciones interpersonales. No obstante, los progenitores también pueden
actuar como factor de riesgo, puesto que si mantienen relaciones hostiles con sus
descendientes, estos replicaran este tipo de conductas con en sus relaciones sociales.
La adolescencia es una de las etapas más compleja del ciclo vital debido a la gran
transformación que se produce de los seres humanos. La transformación no solo supone
importantes cambios físicos, cognitivos, morales, sociales y emocionales sino que también es
el momento en el que se construye gran parte de nuestra identidad, tal y como ya se ha
abordado anteriormente.
El aumento de la presión social para cumplir una serie de roles establecidos para cada sexo,
así como el hecho de que es el momento en el que comienzan a establecerse las primeras
relaciones de atracción y pareja, convierte a la adolescencia en una etapa propicia para una
intensificación de las actitudes y conductas de género y sexistas a consecuencia de ello.
Aunque estos estereotipos han ido cambiando y flexibilizándose con el tiempo, aún quedan
restos arraigados en nuestra sociedad actual, incluso en la población más joven. Estas
45
prácticas sexistas se pueden llevar a cabo en cualquiera de los ámbitos de la vida, suponiendo
un problema de gran repercusión debido a la invisibilidad, normalización y justificación con
la que cuentan. De ahí surge, la enorme relevancia que tiene hacer una prevención y
detección precoz adecuada, puesto que pueden suponer un factor de riesgo para la violencia
en pareja (Díaz Aguado, 2003).
Según los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre
Violencia Domestica y Violencia de Género de 2019 (2020), se registraron un total de 31.911
mujeres víctimas de violencia de género correspondientes a los asuntos en los que se habían
dictado medidas cautelares u órdenes de protección, lo que supuso un aumento del 2,0%
respecto al año anterior. De esas cifras, un total de 719 jóvenes menores de 18 años han sido
víctimas de violencia de género durante el último año, cuantificando un alarmante aumento
(6,2%) respecto al año anterior. Por ello Save the Children ha alertado a través de sus redes
sociales sobre el hecho de que la violencia de género en adolescentes es una de las que más
crece (Frías, 2020). Asimismo, también preocupan los datos sobre el hecho que casi la mitad
de víctimas de violencia de género (44,77%) se encuentren en el rango de edad de 18 – 34
años, correspondiendo aproximadamente con la etapa de la juventud.
46
Tabla 2.
Víctimas de violencia de género según rango de edad
Respecto a los agresores, un total de 31.805 hombres fueron registrados como denunciados a
lo largo del último año, representando un aumento del 1,8% respecto al año anterior. De esas
cifras, solo 125 hombres menores de 18 años fueron denunciados por violencia, unos datos
que contrastan frente al gran número de mujeres que fueron registradas como víctimas en ese
mismo rango de edad. No obstante, llama la atención que los datos de denuncias en el rango
de edad de 18 – 34 años, correspondiente aproximadamente con la juventud, solo alcance el
37,69% frente al porcentaje de víctimas registradas. También es destacable que conforme
pasan los años durante las etapas de adolescencia y juventud, el número de denuncias
también aumenta. Estos datos podría ser indicadores de cómo los más jóvenes normalizan
muchos aspectos que constituirían una trampa para no identificar una relación tóxica.
Tabla 3.
Denunciados por violencia de género según rango de edad
47
Teniendo en cuenta los datos, se hace más que evidente la importancia que tiene
construir una sociedad más igualitaria entre hombres y mujeres en torno al sexismo y
violencia de género, resulta algo imprescindible. Además, a nivel nacional, sobre
adolescentes y violencia de género, se han llevado a cabo varios estudios de carácter
cuantitativo y cualitativo (Díaz Aguado & Carvajal, 2011; Díaz Aguado, 2013; De Miguel,
2015) que evidencian la estrecha relación entre la justificación de la violencia de género y el
maltrato ejercido en una relación de pareja. También reflejaban que aunque la percepción de
desigualdad entre la juventud es grande, lo más preocupante es que estaba muy extendida.
Por otro lado, se evidencia también la falta de acción formativa en este ámbito. Por ello,
realizar una prevención y detección temprana de estas actitudes podría contribuir al fomento
de esa igualdad de género. Asimismo, la adolescencia y la juventud son el momento en el
que, como decíamos, se consolidan las conductas relacionadas con el género que más tarde
pueden desencadenar en desigualdad y violencia de género. Motivo por el cual, se han
deberían promoverse desde la educación con el fin de romper la cadena y evitar que estos
roles se sigan transmitiendo generación tras generación a los más jóvenes, tal y como recoge
Díaz Aguado (2003). En primer lugar, es importante establecer vínculos sociales no violentos
que ayuden a desarrollar expectativas alternativas a la violencia. En segundo lugar, el rechazo
de cualquier forma de violencia y una actitud crítica hacia la misma. Y por último, fomentar y
adquirir el compromiso de no reproducir ningún tipo de violencia; y finalmente, desarrollar
habilidades alternativas a la violencia que permitan afrontar y resolver conflictos de manera
adecuada y eficaz.
Teniendo en cuenta los aspectos que incluye la percepción del clima escolar, el rol
desempeñado por el profesorado es uno de más relevantes. A través de la relación con el
profesorado, durante la adolescencia se adquieren un gran número de actitudes hacia aspectos
diversos. Estas actitudes, iniciadas en el ámbito familiar, continúan su desarrollo en el ámbito
escolar. Por ello, familia y escuela, deben asumir un objetivo común de educación de los
menores.
48
No obstante, la violencia de género no se trata de una violencia cualquiera, sino que
tiene unas causas muy concretas y en conocer esas causas, está la clave para su prevención
así como la necesidad de formación especializada para paliarla. Esta formación especializada
para las personas encargadas de llevar a cabo la prevención será fundamental a la hora de dar
respuesta a esta labor educativa que es imprescindible para la sociedad: prevenir conductas
violentas que tienen base en el sexismo y alertar sobre la socialización diferenciada por sexos
así como la idea de amor romántico que se sigue reproduciendo a día de hoy.
Hay que recordar que la prevención no solo debe ir enfocada hacia la víctima para que
reconozca y pueda defenderse de esa violencia, sino también debe enfocarse en los agresores
y en la deconstrucción de la masculinidad violenta que pueda derivar en situaciones de
maltrato. No existe duda, a estas alturas, que la violencia de género constituye un problema
social. No obstante, aún se intenta minimizar por no entender en qué consiste o porque no se
desea modificar ninguna de sus causas. Sin embargo, aunque el reconocimiento a nivel social
está bastante generalizado, no ocurre así con las estrategias de prevención desde el ámbito
familiar y/o escolar.
En el caso del ámbito educativo, que es el que nos ocupa, no se puede negar que la
carga académica es abrumadora y que las leyes educativas dan mucho más valor a lo
curricular que a la educación para la vida (Moreno, Ruiz Repullo & Díez, 2018). Asimismo,
hay que tener en cuenta que desde los centros educativos contamos con la obligación de
realizar una educación para la igualdad y la prevención de la violencia de género y así lo
recogen las leyes orgánicas que fundamentan estas actuaciones. Por otro lado, es cierto que la
familia, constituye el primer ámbito de socialización, pero nadie puede obligar a una familia a
educar en igualdad para prevenir la violencia. Sin embargo, los centros educativos y el
personal docente sí cuentan con esta obligación por ley, y la educación para la igualdad, debe
contar, de manera sistemática, tanto con recursos como con formación y seguimiento por
parte de la Inspección (Moreno, Ruíz Repullo & Díez, 2018).
49
Pocas son las personas que han analizado sus propios estereotipos y la transmisión que se
hace en las aulas. La coeducación, por su parte, no se encuentra generalizada en los centros
educativos y hace que el cuerpo docente se vea carente de recursos si no recibe una
formación adecuada para hacer frente y educar en igualdad así como en la prevención de la
violencia en parejas adolescentes.
Por tanto, desde los centros educativos se deben ofrecer alternativas justas al sexismo
y, por lo tanto, coeducativas que apliquen la perspectiva de género a las acciones diarias del
centro. La perspectiva de género deber estar en todas las áreas puesto que no pertenece solo a
las tutorías o una asignatura concreta, sino que deber ser integrado en cualquier materia.
No siempre este término ha tenido las mismas connotaciones, ya que apenas hace
unas décadas, se trataba de que niñas y niños tuviesen las mismas oportunidades de acceder al
sistema educativo. Una vez alcanzado este reto, la coeducación se alza como una forma de
dar respuesta a la reivindicación de igualdad desde la reformulación del modelo de
transmisión de conocimiento e ideas desde una perspectiva de género en los espacios de
socialización destinados a la formación y aprendizaje (Instituto de la Mujer, 2008). Pero lo
verdaderamente importante para que haya cambios es que se lleve a la práctica. Por ello,
desde las aulas, con un equipo docente formado para ello, se puede alcanzar la coeducación.
Y para ello, se debe poner atención en varios ejes que sustentan la educación para la
igualdad: uso no sexista del lenguaje, visibilización de la labor de las mujeres, crítica al
sexismo y lucha contra la violencia en cualquier manifestación, educación sexual en igualdad
y en libertad, masculinidades igualitarias así como el fomento de la resolución pacífica de
conflictos (Moreno, Ruíz Repullo & Díez, 2018).
50
estrategias, materiales y recursos que lleven a la igualdad del aula y al cambio de ideología
sexista como base de la violencia de género (Moreno, Ruíz Repullo & Díez, 2018). De esta
manera, el alumnado tendrá otra visión de su entorno más allá de la que reciben de los
agentes socializadores desarrollados en puntos anteriores. Por tanto, desde los centros
educativos, tenemos en nuestras manos la posibilidad de dar a nuestros estudiantes una
formación transformadora como ciudadanos democráticos para ser personas capaces de
construir un mundo mejor.
Ante la situación tan preocupante planteada cabe darse cuenta como personal docente
sobre las posibilidades que se nos abren a la hora de abordar esta problemática. La respuesta
es clara: prevenir. Resulta totalmente necesario educar en la prevención de la violencia de
género desde edades tempranas así como abogar por una socialización en un modelo mucho
más igualitario. Pero, ¿cómo influyen las acciones formativas de prevención en los centros
educativos? Díaz Aguado y Carvajal (2011) constataron que el alumnado que había recibido
formación de algún tipo sobre prevención de violencia de género durante su etapa de
educación secundaria, contaba con menos riesgo tanto de ejercer o sufrir violencia en el
futuro. Por ello, la prevención pasa por sensibilizar y formar a toda la comunidad educativa.
51
y detección. El primero, basado en la prevención y la educación en y para la igualdad, a
través de las asignaturas y actuaciones complementarias como talleres, programas, etc. El
segundo, se relaciona con la detección de la violencia de género y el posicionamiento así
como actuación al respecto.
De esta forma, tras haber consultado algunos de los programas de prevención llevados
a cabo en la adolescencia desde el inicio de los años dos mil hasta la actualidad en el ámbito
nacional (ver Anexo V), se pone en evidencia, que a pesar de la existencia de programas
eficaces, existen pocos ejemplos que se centren en la intervención de variables
socioculturales como los mitos del amor romántico y el sexismo (Viejo & Navas, 2016). Por
ello, se pone en relieve la necesidad de crear una iniciativa que aborde de manera conjunta el
52
sexismo en relación con la violencia de pareja durante la adolescencia. Así, a partir de estas
revisiones, se propone una intervención desde el ámbito educativo de Educación Secundaria
destinada a prevenir la violencia de género en la adolescencia cuyos objetivos específicos se
centraran en: sensibilizar en igualdad de derechos y oportunidades entre ambos sexos; formar
y sensibilizar sobre la problemática de la violencia de género así como capacitar a los
adolescentes para poder detectar e identificar cualquier tipo de violencia dada en pareja.
4. PROPUESTA DE INTERVENCIÓN
4.1. DESTINATARIOS
Aunque esta intervención puede ser aplicada en varios ámbitos educativos y edades,
se ha elegido para este TFM al alumnado adolescentes entre los 14 – 15 años que se
encuentre cursando el tercer curso de Educación Secundaria Obligatoria (3º ESO), puesto que
este momento coincide con los primeros acercamientos hacia los iguales del sexo contrario y
se inician las primeras relaciones de pareja.
4.2. OBJETIVOS
- Capacitar a los adolescentes para que sean capaces de detectar e identificar cualquier tipo
de violencia en las relaciones de pareja.
53
4.3. TEMPORALIZACIÓN
Aunque desde la orientación educativa, se recomienda que forme parte del Plan de Acción
Tutorial (PAT), cada centro de educación tendrá poder de decisión sobre la temporalidad de
la intervención, de forma que pueda adaptarlo a su disponibilidad de la manera que considere
más oportuna y adecuada.
4.4. CONTENIDOS
Los contenidos a desarrollar en esta propuesta de intervención se organizan en torno a
tres bloques de contenidos diferentes. Los contenidos a tratar a lo largo de las ocho sesiones
previstas son los siguientes:
Tabla 4.
Contenidos a tratar en las sesiones
BLOQUE SESÍON CONTENIDOS
Sesión 1 - Definición roles y estereotipos de género
- Connotaciones sexistas del lenguaje
- Reflexión socialización diferencial por sexos desde edades tempranas
Sesión 2 - Reflexión de socialización diferencial propia
1 - Deconstrucción estereotipos de género
Sesión 3 - Mensajes sexistas en la música
- Reflexión sobre la presencia de la mujer en la prensa
- Reproducción de estereotipos y roles de género en la publicidad
- Reflexión sobre relevancia de los medios de comunicación en la socialización
Sesión 4 - Definición y características de la violencia de género
- Identificación de situaciones de violencia
- Reflexión sobre desconocimiento del fenómeno de la violencia de género
Sesión 5 - Mitos de amor romántico
2 - Reflexión sobre la transmisión en la vida cotidiana de estos mitos y cómo se
interiorizan y justifican
Sesión 6 - Amor romántico vs amor libre
- Concienciación social
- Recursos profesionales de ayuda
Sesión 7 - Influencia negativa redes sociales en las relaciones de pareja
- Identificación de actitudes tóxicas en pareja
3 - Escalera de la violencia de género
- Reflexión sobre la importancia de identificar y detectar actitudes tóxicas
Sesión 8 - Valores base de una relación de pareja sana
- Reflexión sobre la necesidad de contar con herramientas para construir
relaciones sanas
Fuente: Elaboración propia
54
4.5. METODOLOGÍA
Además, se intentará que las sesiones sean lo más dinámicas posibles. Asimismo con las
distintas dinámicas planteadas, se pretende fomentar una socialización adecuada entre
iguales. Por otro lado, crearemos un ambiente de trabajo cooperativo y lo más motivador
posible. De esta manera, la adquisición de conocimientos significativos por parte del
alumnado será más sencilla y se sentirán participes de su propio aprendizaje.
Por otra parte, destacar que nos basaremos en una metodología transformadora, ya
que tras la implementación de la intervención se pretende que hayan adquirido una formación
que perdure a lo largo del tiempo y que les permita actuar como agentes activos del cambio,
desarrollando su papel socializador positivo de la prevención del sexismo y de la violencia de
género entre iguales, su familia y demás agentes socializadores de los diferentes ámbitos de
su vida cotidiana.
4.6. ACTIVIDADES
55
- Sesión 3: ¿Hay sexismo en los medios de comunicación?
Por otro lado, cada sesión cuenta con sus propios objetivos específicos, que serán
indicados en el momento que profundicemos y detallemos cada una de ellas. A continuación,
se presenta un esquema-resumen (ver Tabla 5) sobre la propuesta de intervención que se
desarrollará con mayor detalle en el Anexo V. Asimismo, el número óptimo de participantes
para alcanzar los objetos y asimilar un aprendizaje significativo, se fija entre 20 – 25
participantes. No obstante, este número quedará sujeto dependiendo del grupo con el que se
trabajará.
56
Tabla 5. Esquema – resumen propuesta de intervención
BLOQUE SESIÓN OBJETIVOS CONTENIDOS ACTIVIDADES MATERIALES
- Diferenciar los atributos asociados al género - Definición roles y PRETEST - Dispositivo con conexión a
masculino y femenino por cuestiones biológicas de estereotipos de género Actividad 1: Roles y Internet
aquellas atribuidos socialmente. - Connotaciones sexistas estereotipos diferenciales.
1 - Analizar cómo la sociedad, desde edades tempranas, del lenguaje - Bolígrafos
asigna unas determinadas conductas y características - Reflexión socialización Actividad 2: Búsqueda
diferentes a mujeres y hombres y sus consecuencias. diferencial por sexos desde - Ficha correspondiente con la
edades tempranas Evaluación Tabla 6
- Tomar conciencia de cómo se asumen como propios - Reflexión de Actividad 1: Videoforum - Medio de reproducción
los estereotipos de género que transmite la sociedad y socialización diferencial “Cómo una niña” audiovisual
cómo podemos transformarlos. propia
2 - Cuestionar las desigualdades de género. - Deconstrucción Actividad 2: Role-playing de - Bolígrafos
1 estereotipos de género género
Evaluación
- Detectar las desigualdades de género y sexismo - Mensajes sexistas en la Actividad 1: Sexismo en la - Fragmentos de canciones
transmitidos en los medios de comunicación. música música correspondiente a la Tabla 8
- Fomentar el juicio crítico frente a esta transmisión de - Reflexión sobre la
desigualdades de género y género transmitidos desde presencia de la mujer en la Actividad 2: Visibilización - Medio de reproducción
los diferentes medios de comunicación. prensa de la mujer en la prensa audiovisual
- Educar en el consumo responsable e intentar - Reproducción de
3 contrarrestar la influencia de las campañas publicitarias estereotipos y roles de género Actividad 3: Anuncios - Dispositivo con conexión a
que se lanzan desde los medios de comunicación. en la publicidad sexistas Internet
- Reflexión sobre
relevancia de los medios de Evaluación - Folios y bolígrafos
comunicación en la
socialización
- Distinguir y definir los diferentes términos que hacen - Definición y Actividad 1: ¿Qué es la - Medio de reproducción
referencia a la violencia de género. características de la violencia violencia de género?
audiovisual
- Sensibilizar frente a cualquier tipo de violencia de de género
género y desmontar las creencias erróneas que - Identificación de Actividad 2: Diana en la red - Pizarra
2 4 identifican la violencia de género solo con la violencia situaciones de violencia Evaluación
- Folios y bolígrafos
física. - Reflexión sobre
desconocimiento del
fenómeno de la violencia de
género
57
- Analizar las creencias y roles sociales relacionados - Mitos de amor romántico Actividad 1: Midiendo el - Ficha correspondiente con
con los mitos del amor romántico que transmiten, - Reflexión sobre la amor ¿mitos o realidad? el Anexo VII
perpetúan y justifican la violencia de género. transmisión en la vida
5 cotidiana de estos mitos y Actividad 2: Análisis de - Pizarra
cómo se interiorizan y canciones
justifican - Bolígrafos
Evaluación
- Medio de reproducción
audiovisual
- Reflexionar sobre la idea del amor romántico - Amor romántico vs amor Actividad 1: ¿Por qué - Medio de reproducción
tradicional y desarrollar nuevos conceptos sobre el libre creemos en los mitos?
audiovisual
amor. - Concienciación social
- Concienciar sobre la responsabilidad que tiene toda la - Recursos profesionales Actividad 2: Denunciamos - Pizarra
6 sociedad frente a este tipo de violencia y la necesidad de ayuda malos tratos
- Folios blancos y de colores
de adoptar una postura activa en su prevención y
erradicación. Actividad 3: ¿A quién pedir - Papel continuo
- Conocer los recursos a los que se puede acudir en ayuda?
- Utensilios escritura y dibujo
caso de vivir o ser conocedor de una situación de
maltrato. Evaluación - Adhesivo y tijeras
- Propiciar información que favorezca la identificación - Influencia negativa redes Actividad 1: Visionado corto - Medio de reproducción
y detección de situaciones de violencia. sociales en las relaciones de “Doble check”
audiovisual
pareja
- Identificación de Actividad 2: ¿Cómo detectar - Pizarra
7 actitudes tóxicas en pareja actitudes tóxicas en la
- Folios blancos y de colores
- Escalera de la violencia relación?
3 de género - Papel continuo
- Reflexión sobre la Evaluación
- Utensilios escritura y dibujo
importancia de identificar y
detectar actitudes tóxicas - Adhesivo y tijeras
- Desarrollar alternativas a una relación de maltrato. - Valores base de una Actividad 1: Construyendo - Folios blancos y de colores
- Conocer herramientas y valores para establecer relación de pareja sana relaciones sanas
8 relaciones sanas de pareja - Reflexión sobre la
- Papel continuo
necesidad de contar con Evaluación - Utensilios escritura y dibujo
herramientas para construir
- Adhesivo y tijeras
relaciones sanas POSTEST
Fuente: Elaboración propia
58
4.7. EVALUACIÓN
Por otra parte, además de estos cuestionarios, existen otras estrategias para
evaluar las sesiones. Por ello, se recomienda a la persona responsable de las mismas que
utilicen el diario de campo con el fin de recoger las percepciones, incidencias y cambios
ocurridos durante el desarrollo de las sesiones así como la propia retroalimentación
generada en el proceso. De esta manera, se cuenta con la percepción de ambas partes.
59
5. CONCLUSIONES, APORTACIONES Y DISCURSIÓN
Desde incluso antes de nuestro nacimiento, se inicia un proceso de socialización
diferencial de valores y comportamientos en consonancia con la sociedad en la que nos
encontramos, y que nos acompañará a lo largo de toda la vida (Ferrer & Bosch, 2013).
Este proceso tendrá repercusión en todos los ámbitos de nuestra vida, de manera, que
aprendemos a ser mujer u hombres en relación con el medio y los agentes socializadores
que nos rodean.
Durante este proceso de socialización, el género es uno de los conceptos más utilizados
como medio de interacción a la hora de asociar roles tanto a hombres como mujeres. De
ello, se deriva el concepto de ideología de género, que como ya se ha mencionado,
compete a todos los seres humanos. Consecuencia de ello, tiene lugar uno de los
problemas con mayor índole social como es la violencia de género.
Este tipo de violencia atenta contra todas las mujeres independientemente de su edad,
raza o clase social. No obstante, con demasiada frecuencia se tiende a pensar que se
trata de un problema social que solo afecta a los adultos. Pero la realidad es que, la
violencia de género entre adolescentes y jóvenes es tan severa o más como la que se da
entre los adultos. Las conductas violentas son aprendidas desde edades muy tempranas
y construidas a lo largo de la vida (Consejería de Presidencia de la Región de Murcia,
2013), reforzándose y sosteniéndose por un sistema de creencias que permiten y
establecen determinados comportamientos “femeninos” y “masculinos”.
60
para la igualdad que puedan ayudar a la prevención y disminución de prejuicios basados
en el género y evitar así la justificación de roles tradicionales de género o la práctica de
comportamientos violentos en la pareja (Rodríguez, Sánchez & Alonso, 2006), resulta
fundamental. Es por tanto una labor importante de los agentes educativos promover una
verdadera educación en valores que eliminen las barreras de género y que consiga que
todos los jóvenes accedan en condiciones de igualdad, tanto a atributos culturales
masculinos como femeninos. Para ello, parece necesaria un cambio en la relación de
dichos atributos, que permitan una autentica transformación de las creencias, actitudes y
comportamientos estereotipados, y supongan una superación de lo que se espera en
función de nuestro sexo.
61
implantar un modelo educativo basado en la igualdad de oportunidades entre ambos
sexos y en valores prosociales. Este modelo educativo no solo podrá ser aplicado en los
diferentes ámbitos de actuación fijados por ley que se desarrollan en los centros
educativos desde los Departamentos de Orientación, sino que, también nuestras
competencias nos permitirán hacerlo extensible a toda la comunidad educativa, es decir,
tanto personal docente y no docente como familias.
6. PROSPECTIVA
La transmisión de un modelo de socialización basado en los esquemas de género
constituye, como ya se ha visto, un modelo que atribuye determinadas actitudes,
capacidades y comportamientos en función de nuestro. Las nuevas generaciones todavía
no hemos superado estas actitudes sexistas a día de hoy por lo que seguimos
reproduciéndolas y transmitiendo en nuestra vida cotidiana. Como ya se ha comentado,
de estos modelos se deriva el problema social de la violencia de género. No obstante,
teniendo en cuenta los datos que ponen de manifiesto la vigencia de este fenómeno
durante las primeras etapas del ciclo vital, se hace necesario contar con una prospectiva
al respecto sobre esta temática.
62
emerge como una especialidad con posibilidad de abordar este problemática de manera
global desde el epicentro de los centros educativos. Como bien es sabido, los
profesionales de la orientación educativa, ejercen su labor con toda la comunidad
educativa, por lo que se facilita el abordaje de este fenómeno desde todas las posibles
perspectivas educativas.
Por otro lado, se ha comprobado que el personal docente resulta una figura de gran
relevancia en este camino. Si no se lleva a cabo un tratamiento adecuado ni se cuenta
con perspectiva de género puede llegar a ser contraproducente. Por tanto, y teniendo en
cuenta que cada persona docente cuenta con una ideología y experiencias propias, se
hace necesario llevar a cabo una formación especializada en este sentido. En este caso,
se consideraría oportuno, realizar una intervención con el profesorado que les facilite la
adquisición de conocimientos y herramientas para impulsar la igualdad y favorecer la
prevención de la violencia de género; con el fin de cubrir las posibles necesidades
existentes así como sensibilizar en estas materias desde el marco de la formación
continua y permanente del profesorado. Por ello, resulta conveniente una formación
dividida en tres bloques de contenidos: el primero, sobre conceptos básicos sobre la
temática; el segundo, centrado en la legislación vigente sobre igualdad, violencia de
género y educación; y por último, basado en las implicaciones en el ámbito escolar.
El último vértice estaría ocupado por las familias como el primer agente socializador.
Ya hemos visto que las relaciones que se dan en cada familia no pueden ser
comparables con las que se dan en otras; y que en ocasiones, determinados modelos
familiares, pueden actuar como factores tanto de riesgo como de protección en los
menores. De esta manera, y aunque familia y escuela deberían ir de la mano también en
63
este tipo de cuestiones, nadie puede obligar a una familia a educar en igualdad. No
obstante, los progenitores si tienen la obligación de proteger y velar por el bienestar del
menor. Por tanto, en una etapa de tantos cambios y confusión como es la adolescencia,
resulta necesario llevar a cabo acciones educativas de prevención de este problema
social con las familias. Por ello, en primer lugar, y en muchas ocasiones ante del
desconocimiento de los progenitores en este ámbito, resulta imprescindible dar pautas
sobre los signos más evidentes ante los que tendremos que estar alerta puesto que se
pueden presentar cuando nos encontramos atrapados en una relación de violencia de
género. Asimismo, es necesario que los progenitores también lleven a cabo acciones
preventivas con el fin de intentar minimizar el riesgo de que nuestras menores se
conviertan en víctimas. Y por último, y lo que mayor desconcierto, inquietud a la par
que desconcierto causa en cualquier tipo de familia, es qué hacer y cómo actuar cuando
ya hemos identificado y detectado que, por lo general, nuestra hija, se encuentra inmersa
en una relación abusiva. Por ello, también es imprescindible orientarles y asesorarles en
este sentido, e incluso guiarles y acompañarles durante el proceso.
Y por último, señalar que para futuras intervenciones sería conveniente seguir
esta línea de intervención con el fin de continuar con la prevención de actitudes sexistas
contra la mujer. Aunque ello conlleva, a enfatizar también sobre el conocimiento de la
existencia de actitudes sexistas contra los hombres para obtener una concepción integral
de este fenómeno en las relaciones de pareja. Y más necesario si cabe aun en la época
actual, donde se contemplan relaciones de pareja no solo heterosexuales, sino también
entre personas del mismo sexo. La medida de la igualdad está en la superación de
ambos estereotipos tanto los referidos a las mujeres como a los hombres. El reto será
consumar un verdadero sistema coeducativo que garantice la superación de los
estereotipos que relegan y discriminan a los sexos a diferentes funciones y perpetúan la
desigualdad “real” (Lameiras & Rodríguez, 2002). Pero sin lugar a dudas, es totalmente
imprescindible, seguir realizando estudios con muestras frecuentemente omitidas al
parecer en este campo, como son los adolescentes y jóvenes.
Asimismo, y siguiendo esta misma línea, quizá resultaría interesante llevar a cabo
estudios que abarquen toda la educación secundaria obligatoria (12 – 16 años), para
comprobar si los niveles de sexismo se mantienen o cambian a lo largo de este periodo.
De esta manera, también podría seguirse la línea de investigación de algunos estudios
con muestras universitarias (Expósito et al., 1998), ampliando así el rango comparativo
64
y pudiendo ser extrapolable de manera más longitudinal. Por otro lado, teniendo en
cuenta alguna literatura científica, se ha visto que las actitudes sexistas así como algunas
creencias amorosas idealizadas ya se encuentran presentes durante la educación infantil
y primaria (Orebe Hezkuntza S.L., 2015); dando así una visión estable, gradual y
progresiva de los fenómenos abordados.
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Este trabajo ha seguido la normativa APA 6ª edición, no obstante, se ha considerado pertinente citar el
nombre completo para reconocer la autoría de hombres y mujeres, puesto que a lo largo de la historia
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75
8. ANEXOS
Anexo I. Clasificación de conductas e indicadores de la violencia psicológica (Cantera,
Estébanez & Vázquez; 2009 citado en Ruíz Repullo, 2016)
76
agresor quiere. Otra forma de manipulación es la de diseñar trampas en las que
el agresor buscar comprobar el amor que la víctima siente.
77
Anexo II. Mitos de amor romántico durante la adolescencia (Luzón, 2011)
2. Mito del emparejamiento: Idea que sostiene que la pareja es algo universal y
natural en todas las culturas. Esta creencia deja fuera de lo “normativo” a
aquellas personas que no cumplen con “lo esperado” de tener pareja.
4. Mito de los celos: Creencia de que los celos son una muestra de amor, incluso
como requisito indispensable ligado a la concepción del amor como posesión y
desequilibrio de poder en las relaciones de pareja.
7. Mito del libre albedrio: Creencia que sitúa los sentimientos en el campo de lo
íntimo negando cualquier influencia biológica, psicológica o social.
8. Mito del matrimonio: Creencia que relaciona el amor con una unión estable cuya
base es la convivencia. Este mito aparece a finales del siglo XIX y se consolida
en el XX con la unión en la historia de amor-matrimonio-sexualidad.
10. Falacia del cambio por amor: Creencia que las personas cambian por amor a
partir de la premisa errónea de que “el amor todo lo puede”.
78
11. Normalización del conflicto: Se considera que todo lo que sucede en las
primeras fases de la relación es propio del proceso de adaptación y forma parte
del rodaje normal.
12. Los polos opuestos se atraen: Entiende que las diferencias unen. Está
relacionado con el mito anterior y también con el de la media naranja.
15. Razonamiento emocional: Distorsión cognitiva que guarda relación con la idea
de que cuando una persona está enamorada de otra, es porque ha sido activada
por esa persona una “química especial” que produce tal “enamoramiento” y está
dirigida hacia ella haciéndola “nuestra alma gemela”.
16. Solo hay un amor verdadero en la vida: Creencia de que solo se quiere de verdad
una vez y, si se deja pasar nunca más se volverá a encontrar.
17. Creer que cuando se ama de verdad el otro debe ser lo fundamental: Una idea
que sitúa un lugar secundario todo aquello que no sea la pareja.
19. Falacia de la entrega total: Idea de “fusión con el otro”, olvido de la propia vida,
dependencia de la otra persona y adaptación a ella, postergando y sacrificando lo
propio sin esperar reciprocidad ni gratitud.
79
Anexo III. Ideas disfuncionales sobre las relaciones de pareja en la adolescencia
(González Ortega et al., 2008)
Solo puede ser feliz y contar con cariño en mi vida si tengo una pareja.
Una persona puede quererme y, al mismo tiempo, hacerme sufrir o tratarme mal.
Los celos de mi pareja son una señal de que me quiere y de que le importo
mucho.
Si él/ella tiene atractivo sexual y/o reconocimiento social, voy a ser feliz con
él/ella.
Si le quiero, puedo pasar por alto ciertas conductas controladoras (móvil, ropa,
salidas, etc.), enfados injustificados o comportamientos vejatorios (gritos,
humillaciones, etc.).
80
Anexo IV. Señales de alarma de una relación de pareja violenta (Alapont y Garrido,
2003 citado en González Ortega et al., 2008)
81
Anexo V. Revisión de programas de prevención de la violencia de género en la
adolescencia
No te líes con los chicos malos: Guía no sexista dirigida a chicas (Urruzola,
2005). Guía de prevención de violencia en pareja para chicas que inician sus
primeras relaciones. A través de una serie de actividades se proporciona la
“receta” para una relación sana. Se hace énfasis en la desigualdad de género y
estereotipos sexistas causantes de la violencia de género. El objetivo principal es
aportar información para prevenir la violencia de género en la adolescencia. No
cuenta con evaluación sobre su eficacia.
82
roles tradicionales de género, uso lenguaje sexista, estereotipos de belleza y
mitos románticos. No cuenta con evaluación sobre su eficacia.
Educar para Prevenir la Violencia de Género (Cortijo, 2009). Los talleres de este
programa están destinados al alumnado de Educación Secundaria y Bachillerato.
Su finalidad es la de ofrecerles herramientas para el aprendizaje no sexista y
minimizar las actitudes y mensajes relacionados con las desigualdades que
fomentan actitudes violentas. Las sesiones se basan en la participación del
alumnado, fomentando el debate y reflexión colectiva. Los objetivos principales
de este programa serán: mostrar factores de riesgo que llevan a una relación de
maltrato; identificar el problema de la violencia de género; desmitificar falsas
creencias asociadas al agresor y víctima y por último, concienciar sobre los
indicadores de riesgo así como ofrecer habilidades para evitarlos.
83
actitudes, comportamiento y recursos compartidos. No obstante, algunas mejoras
no se mantuvieron en el tiempo.
84
Programa DARSI: Desarrollando en Adolescentes Relaciones Saludables
Igualitarias (Carrascosa, Cava & Buelga, 2018). Basado en el modelo ecológico
pretende informar y sensibilizar sobre todas las formas de violencia, reflexionar
sobre estereotipos de género y actitudes sexistas así como desarrollar y potenciar
los recursos personales y sociales en los adolescentes. El programa se lleva a
cabo en contextos educativos y consta de 12 sesiones de una hora de duración a
través de actividades diversas: role-playing, estudio de casos, discusión y
reflexión guiada y materiales audiovisuales. La efectividad del programa se
realizó en dos centros educativos de la Comunidad Valenciana con 191
adolescentes, de 12 – 17 años, asignados a un grupo experimental y dos grupos
de control. Los resultados obtenidos avalan la viabilidad de prevenir de manera
conjunta la violencia entre iguales y la violencia de pareja desde el ámbito
educativo.
85
Anexo VI. Propuesta de intervención
Se forman dos grupos segregados por sexos. Se entrega a cada grupo un listado
con cualidades, atributos o tareas de los seres humanos que deberán agrupar según las
consideren propias de cada género.
A continuación, se hará una puesta en común de los listados elaborados por cada
uno de los grupos. Una vez hecha la puesta en común, en gran grupo se comparan los
resultados y se comprueba si existen diferencias entre las clasificaciones realizadas por
chicos y chicas y se debate sobre las diferencias observadas. Para guiar el debate, se
proponen las siguientes preguntas:
86
¿Estáis de acuerdo con la clasificación que ha hecho el otro grupo sobre
vosotros/as? ¿Qué cambiarías? ¿Por qué?
Les preguntamos si saben que son los estereotipos y roles de género y les
ayudamos a construir una definición.
¿Conocéis algún estereotipo utilizado para insultar a un género u otro? ¿Qué
opinión os merece?
En los mismos grupos separados, se les dan unos conceptos de los cuales
deberán buscar su significado en la RAE con ayuda de un dispositivo con conexión a
Internet. El grupo masculino, tendrá definiciones femeninas y viceversa.
87
SESIÓN 2: DECONSTRUYENDO Y ROMPIENDO ESTEREOTIPOS
En esta segunda sesión, se trabajaron los siguientes objetivos específicos, a
través de diferentes actividades. Los objetivos a cumplir son los siguientes:
3
Visionado del video disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=wSNYYThX5-g
88
ACTIVIDAD 2: ROLE-PLAYING DE GÉNERO (30’)
Para concluir con esta sesión, se realiza en gran grupo una síntesis de todo lo que
hemos visto y aprendido en las dos primeras sesiones. De esta misma manera,
reflexionamos sobre cómo en ocasiones somos juzgados por salirnos de lo que se
considera “normal” por ser de un sexo u otro. Asimismo, se hace hincapié en el hecho
de que cada uno de nosotros y nosotras podemos enfrentarnos a estos estereotipos con el
fin de ser y hacer aquello que nos haga realmente felices. Y que como, aun cambiando
de roles, todos somos capaces de actuar en diferentes situaciones de igual manera, por lo
que nuestro sexo biológico no debería implicar ningún tipo de predisposición hacia unas
conductas u otras.
Por último, se les entrega el “Cuestionario de valoración de las sesiones” (ver Anexo X)
con el fin de conocer su opinión al respecto sobre lo trabajado en esta sesión, y servirá
como método de evaluación.
Para esta tercera sesión, los objetivos a alcanzar sobre el tema a tratar, son los
que siguen:
89
ACTIVIDAD 1: SEXISMO EN LA MÚSICA (25’)
Se reparten al azar entre los participantes una serie de papelitos con algunas
frases de canciones que deberán ser leídos en voz alta. A la par, con ayuda de un medio
de reproducción audiovisual, se visualizarán a gran tamaño para que puedan ser vistos
por todos.
- “Tenía una zorra, pero no era tan mala como tú, así que, sabléame cuando pases, te
daré algo lo suficientemente grande para partirte el trasero en dos”. (Blurred lines –
Robin Tricke).
- "Quiero una mujer bien bonita callada que no me diga naaa, que cuando me vaya a
la noche y vuelva en la mañana no digaa naaa. Que aunque no le guste que tome se
quede callada y no diga naa. (...) Quiero que sepa bailar, que nunca salga sola, que
nunca quiera pelear". (La Muda – Kevin Roldan ft Cali y el Dandee)
- “Tú lo que eres es una ladrona que me has llevado a la ruina. Te has llevado mi
corazón, mi orgullo, mi pasta, mi paz, mi vida (…) Mala mujer”.
(Mala Mujer – C. Tangana)
90
ACTIVIDAD 2: VISIBILIZACIÓN DE LA MUJER EN LA PRENSA (20’)
Los y las participantes serán agrupados en pequeños grupos mixtos con el fin de
que utilicen un dispositivo con conexión a Internet para realizar la búsqueda de un
periódico en línea de cualquier índole.. Tras su búsqueda, la actividad consistirá en lo
siguiente:
Tras realizar estas tareas, reflexionar y debatir sobre las siguientes cuestiones:
¿Creéis que se recogen suficientes noticias en las que aparecen mujeres en este
tipo de prensa? ¿Por qué creéis que no salen más mujeres en los periódicos
deportivos?
¿Cuál es vuestra opinión al respecto sobre que en los periódicos deportivos se
recojan noticias donde aparecen mujeres pero que no tienen que ver con el
deporte?
¿Consideráis que es un justo? ¿Por qué sigue ocurriendo?
91
Alfa Romeo Giulietta: https://www.youtube.com/watch?v=nz_y2PkmFfo
92
con lo recogido en la lluvia de ideas previa, intentamos elaborar una definición lo más
completa posible.
Tras ello, se abre un debate sobre las características de la misma, las diferencias entre
las definiciones dadas, la delimitación de este tipo de violencia en relación con otras,
qué tipos de violencia de género existen, cómo empiezan a mostrarse y como se instalan
en las relaciones de pareja.
4
Visionado del corto disponible en: https://vimeo.com/79969071
93
A continuación, se formarán pequeños grupos mixtos en los que tras exponer sus
respuestas individuales, elaboraran y consensuara una respuesta a cada cuestión de
manera grupal. Posteriormente, cada pequeño grupo compartirá sus respuestas con el
resto.
- Analizar las creencias y roles sociales relacionados con los mitos del amor
romántico que transmiten, perpetúan y justifican la violencia de género.
En la sala donde se lleve a cabo la actividad, a cada lado de ella se podrá leer dos
carteles: el primero, con la palabra “de acuerdo” y el segundo, con “desacuerdo”. A
continuación, se pedirá a los/as participantes que se pongan en pie y se procederá a leer
una serie de frases. A cada afirmación que se lea, cada participante deberá posicionarse
según estén de acuerdo o en desacuerdo con la misma, según su opinión. Asimismo
cada miembro deberá razonar brevemente su posicionamiento, permitiendo que si
cambian de idea al escuchar los razonamientos del resto cambien de posición.
94
- El primer amor es para siempre.
- Cuando estás enamorado o enamorada te sientes completo o completa.
- Si no tiene celos es que no me quiere.
- Cuando tienes pareja es normal dedicar poco tiempo a tus amistades y actividades.
- Cuando se está enamorada o enamorado es normal vivir experiencias muy intensas
de felicidad o sufrimiento.
- Los chicos y las chicas viven el amor de forma diferente.
- El amor es lo más importante en la vida.
- Amar significa entregarse sin esperar nada a cambio.
- Sacrificaría cualquier cosa por amor.
- Con mi amor haré que cambie y todo irá bien entre nosotros...
Fuente: Elaboración propia
Tras ello, se abre debate sobre estos mitos cotidianos del amor romántico. Algunas
cuestiones para el debate podrían ser las siguientes:
¿Consideráis, que chicas y chicos, tienen a veces una idea del amor que se
distancia de la realidad?
¿Cuál es el objetivo del maltrato? ¿Y las consecuencias?
¿Cómo actuarías si sois conscientes que un/a amigo/a está dentro de una relación
que no es sana?
¿Cómo os gustaría que actuases tus amigos y amigas si son conscientes que tu
relación de pareja es tóxica?
¿Cómo pensáis que tendría que ser una relación para considerarse sana? ¿Qué
harías si tu relación no es sana?
Para ello, se divide al azar a los/as participantes en cinco o seis grupos mixtos a
los que se les entregarán unos fragmentos de canciones (ver Anexo VII) que reproducen
mensajes sexistas y estereotipados. Previamente, el/la responsable de llevar a cabo las
dinámicas aportará información sobre la transmisión de roles, estereotipos e ideas sobre
el amor romántico. Tras ello, se anotaran en un lugar visible para todos y todas algunas
cuestiones a tener en cuenta y que servirán como análisis:
95
¿Qué mensaje transmite la canción? ¿Es positivo? ¿Estáis todos/as de acuerdo?
¿Por qué consideráis que casi todas las canciones hablan de amor?
¿De qué tipo de amor hablan cada una de estas canciones? ¿Seríais capaces de
identificar el o los mitos de amor romántico que reproducen?
¿Consideráis que las personas somos algo más que el amor que sentimos hacía
nuestra pareja?
¿Qué tipo de relación transmiten estas canciones?
Cada pequeño grupo, tendrá en cuenta las cuestiones previas con el fin de reflexionar
sobre ello y posteriormente, exponer las conclusiones y análisis extraído en gran grupo.
Finalmente, en gran grupo se elaborará una conclusión final.
Para concluir con esta sesión, se hablará sobre cómo aun en la actualidad, se
siguen teniendo unas ideas preconcebidas de lo que significa el amor y cómo deberían
ser las relaciones de pareja. Estas creencias y roles sociales, basadas en un amor
romántico tradicional hacen que entendamos nuestras relaciones amorosas de una
manera que lo que hacen es transmitir, perpetuar y justificar actos que constituyen
formas sutiles de violencia de género. Dichas creencias se nos siguen presentando desde
nuestra infancia de múltiples formas, pero todas ellas transmitidas en la sociedad de
manera cotidiana, por ejemplo, en las canciones, tal y como hemos visto, que nos hacen
que cuando llegamos a la adolescencia y edad adultas las tengamos totalmente
interiorizadas.
96
- Concienciar sobre la responsabilidad que tiene toda la sociedad frente a este tipo
de violencia y la necesidad de adoptar una postura activa en su prevención y
erradicación.
- Conocer los recursos a los que se puede acudir en caso de vivir o ser conocedor
de una situación de maltrato.
A continuación, en pequeños grupos se les pide que realicen un pequeño mural en el que
de manera sencilla pero clara, denuncien los malos tratos. El ejemplo anterior les puede
servir como referencia. Posteriormente, les colgaremos en la sala a modo de decoración.
5
Visionado del vídeo disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=BmP5LSBsCJM
97
ACTIVIDAD 3: ¿A QUIEN PEDIR AYUDA?
Les pedimos que piensen en que figuras de su entorno consideran de confianza para
contarle este tipo de problema. Tras ello, les recordaremos que además de estas
personas de confianza de su entorno, también resulta de vital importancia el recurrir a
ayuda profesional tanto si contamos con estas personas de confianza en nuestro entorno
como si no. Los profesionales pueden ayudarnos a resolver este tipo de situaciones de la
mejor manera posible. A continuación, se les ofrece un listado de recursos a los que
pueden acceder y acudir. Además, en cada municipio y/o entorno cercano se cuentan
también con recursos especializados en esta problemática a los que también se puede
acudir.
RECURSOS CONTACTO
Fundación ANAR 11611 (telf. 24h)
900 20 20 10
https://www.anar.org/formulario-del-menor/
98
problema. Y sobre todo, que todos estos servicios son gratuitos y están prestados por
profesionales que prestan ayuda de manera totalmente confidencial.
Para finalizar, se recoge lo visto durante este segundo bloque que trata la
violencia de género, así como la sesión anterior sobre los mitos de amor romántico. Se
hace hincapié, además, que es importante dotar a todos los sectores de la población, y
más si cabe a los más jóvenes, de unas herramientas útiles que les permitan ser críticos
y detectar este tipo de creencias, para así poder abandonarlas y construir unas relaciones
de pareja saludables. Por otro lado, remarcar la relevancia de concienciar sobre la
responsabilidad que toda la sociedad tiene frente a este problema para así involucrarse
en su prevención y erradicación. Y por último, hacer especial hincapié en la necesidad
de crear redes de apoyo para aquellas personas que consideran o consideremos que
pueden estar en una situación de violencia, así como en conocer y poder proporcionar
recursos profesionales a los que acudir en este tipo de situaciones.
Para esta séptima, el objetivo que nos planteamos alcanzar a través de las
dinámicas planteadas, son los siguientes:
6
Visionado del video disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=aMLHg6D-4gU
99
ACTIVIDAD 1: VISIONADO CORTO “DOBLE CHECK” (30’)
Se realiza una breve introducción sobre cómo las redes sociales, también
incluyen, a veces de manera negativa, en las relaciones de pareja. Tras ello, se procede
al visionado del corto “Doble check” 7, acerca de una situación cotidiana de pareja. A
continuación, se abre debate siguiendo de guía las siguientes preguntas:
¿Qué se puede observar en el video? ¿Creéis que este tipo de situaciones se dan
en la vida real?
¿Consideráis que la situación representada constituye una forma de violencia en
la pareja?
¿Cómo creéis que se siente la chica del video? ¿Cómo reaccionaríais vosotras/os
ante una situación así?
¿Qué opinión os merece la manera de actuar de cada uno de los integrantes de la
pareja?
7
Visionado del video disponible en https://www.youtube.com/watch?v=XjCUrU-9eIU
100
A continuación, en papel continuo se dibuja “La escalera de la violencia”.
Posteriormente, se rellenan los diferentes escalones con las actitudes recogidas durante
la lluvia de ideas así como los ejemplos anteriores según vaya aumentando la violencia.
De esta manera, se hará visible y simbolizará los escalones que no debemos de subir en
nuestras relaciones de pareja, y que siempre podemos optar por poder bajar. Por otro
lado, les haremos reflexionar también de manera individual si en alguna ocasión han
subido alguno de esos escalones o los han hecho subir a su pareja.
Para finalizar, y llegados a este punto, solo quedaba meternos de lleno en las
relaciones de pareja, y sobre todo, en aquellas que no son saludables. Viviendo en una
sociedad como la actual, en la que el sexismo y desigualdad de género sigue tan
presente, no es de extrañar que esto se extrapole también a las relaciones de pareja. Es
así, y sobre esas bases, sobre las que se construyen muchas de las relaciones actuales
convirtiéndose en unas relaciones de pareja toxicas. Por eso, es imprescindible contar
con la información necesaria y veraz para ser capaces de identificarlas y detectarlas a
tiempo no solo de manera convencional, sino también a través de las nuevas
tecnologías.
Por último, se les entrega el “Cuestionario de valoración de las sesiones” (ver Anexo X)
con el fin de conocer su opinión al respecto sobre lo trabajado en esta sesión.
En esta octava y última sesión, los objetivos que nos planteamos alcanzar a
través de las dinámicas planteadas, son los siguientes:
101
Estos espacios simbolizan las cuatro claves fundamentales sobre las que deben establecerse
las relaciones sanas.
Se dividirán los y las participantes en cuatro grupos mixtos a los cuales les daremos
una de las claves anteriores, y se procurará que el resto de grupos no se enteren. A
continuación, en una hoja escribirán las características que consideran que debe tener una
pareja para que se cumpla la clave otorgada.
Una vez hayan acabado, cada grupo por medio del role-playing deberán representar una
situación de pareja en la que se vean claramente las características escritas previamente. El
resto de grupos mediante la representación realizada deberán adivinar de qué clave se trata.
Finalmente, se elabora un mural común en el que se incluya y representen las cuatro claves
fundamentales de una relación sana. Una vez acabado lo dejaremos expuesto en el lugar de
realización de las actividades.
La última sesión sirve como recopilación de todas las anteriores. Pero no solo eso,
sino que también sirve para fomentar la capacidad de poder desarrollar alternativas que nos
permitan salir de un tipo de relación tóxica. No obstante, lo más importante siempre será no
tener que llegar a verse en vuelto en este tipo de situaciones, por lo que conocer herramientas
y educar en valores igualitarios es imprescindible para poder llegar a construir relaciones de
pareja sanas.
Por último, se les entrega el “Cuestionario de valoración de las sesiones” (ver Anexo X) con
el fin de conocer su opinión al respecto sobre lo trabajado en esta sesión. En esta, al tratarse
de la última, también se les entrega la “Ficha de evaluación final” (ver Anexo XI), que servirá
como evaluación por parte del alumnado sobre toda la intervención en su conjunto, y que nos
permitirá conocer su opinión al respecto para posibles modificaciones y/o mejores de este
proyecto de intervención.
102
Anexo VII. Fragmentos de canciones sobre mitos y falacias de amor romántico
103
CANCIÓN: No vale la pena INTERPRETE: David Bustamante
(…)
No vale la pena estar sin ti
como un loco sin tu amor
(…)
eres la razón de mi existir
si no estás conmigo me muero.
(…)
como hecha a la medida para mí
Con ese alejo de princesa,
(…)
me hace soñar con la belleza
de su encanto de mujer,
y con dulzura incomparable.
104
Anexo VIII. Viñeta de David
Fuente: Muestra Internacional de Humor Gráfico de la Universidad de Alcalá de Henares citado en Consejería
de Presidencia de la Región de Murcia (2013).
105
Anexo IX. Cuestionario de evaluación PRETEST y POSTEST
CUESTIONARIO SOBRE SEXISMO EN RELACIÓN CON LA VIOLENCIA DE GÉNERO
EN RELACIONES DE PAREJA ADOLESCENTES
Nombre: ____________________________________________________________
Centro educativo: _____________________________________________________
Curso: ______________________________________________
Sexo: Hombre Edad: ________
Recordarte que se garantiza la absoluta confidencialidad y no serán utilizadas con ningún otro fin
distinto al de esta investigación. No existen contestaciones ni buenas ni malas ni tampoco correctas u
incorrectas. Por lo que te agradecería que contestases con total sinceridad. No olvides responder a todas
las preguntas y recuerda que este cuestionario es totalmente confidencial.
A continuación, se presentan una serie de frases sobre los hombres y las mujeres y sobre su relación
mutua en nuestra sociedad contemporánea. Marca las casillas de respuesta, donde lo requiera, con una
(X). En caso de equivocación, redondea la respuesta incorrecta y vuelva a marcar con una (X) la/s que
consideres más oportuna/s.
1. ¿Crees que la sociedad limita la libertad de los hombres y de las mujeres, por el hecho de pertenecer a
un sexo u otro, de manera distinta? Sí No
2. ¿Estarías de acuerdo con que tu pareja consulte habitualmente tus redes sociales para ver con quién
hablas y qué compartes? Sí No
3. ¿Crees que las chicas son más tiernas y comprensivas que los chicos? Sí No
4. ¿Consideras que una persona puede quererte y al mismo tiempo hacerte sufrir o tratarte mal?
Sí No
5. Si descubres que una mujer está siendo maltratada, ¿de quién consideras qué es la culpa?
6. ¿Quién crees que cuida mejor a los/las hijos/as? Madre Padre Ambos por igual
7. ¿Es normal que en una pareja quieras saber lo que el otro hace en cada momento (con quién sale, con
quién se manda mensajes…)? Sí No
8. ¿Quién consideras que debe tomar las decisiones importantes en una pareja y/o familia?
9. ¿Consideras que las historias que nos cuentan en los libros, canciones, películas, series...
influyen en nuestras relaciones de pareja? Sí No
10. ¿Crees que las chicas disfrutan de la sexualidad con la misma libertad que los chicos?
Sí No
106
11. ¿Consideras que la agresividad va implícita en el hecho de ser chico? Sí No
13. ¿Crees que en una relación de pareja la chica debe complacer a su novio en todo lo que desee?
Sí No
15. ¿Crees que las chicas deben cuidar su aspecto físico más que los chicos? Sí No
16. ¿Piensas que el amor verdadero es aquel con el que se pueden superar todos los obstáculos que surjan
en una relación de pareja? Sí No
17. ¿Crees que existe la igualdad real entre hombres y mujeres en la actualidad?
En caso de marcar la opción solo en algunas aspectos ¿en qué aspectos consideras que sí se ha
logrado?___________________________________________________________________________________
__________________________________________________________________________________________
__________________________________________________________________________________________
18. ¿Crees que existe violencia de género entre las parejas adolescentes? Sí No
19. Si un chico le da un tortazo a su novia cuando ella ha decidido dejarle, ¿crees qué es un motivo
justificado?
20. Si un chico soltero tiene relaciones sexuales con una persona distinta cada semana, comparado con
una chica soltera que hace lo mismo, ¿tú que piensas?
Se supone que debe ser igual pero es mucho más raro que lo haga una chica
Que es normal que lo hagan los chicos, porque es una necesidad que tienen, pero si lo hace una chica es
porque es una guarra.
107
A continuación, indica el grado en qué estás de acuerdo o en desacuerdo con cada una de las
siguientes frases que se te presentan usando la siguiente escala:
1 2 3 4 5
Totalmente En Neutro De acuerdo Totalmente
en desacuerdo desacuerdo de acuerdo
1 2 3 4 5
Totalmente En Neutro De Totalmente
en desacuerdo acuerdo de acuerdo
desacuerdo
22. Me parece adecuado que los hombres
lloren y expresen sus sentimientos en
público.
23. Los celos en una pareja son señal de
amor.
24. Cuando se sale en pareja es normal
alejarse de los amigos/as.
25. Me parece adecuado que las mujeres
tengan mucho carácter y dotes de mando.
26. La violencia es igual de rechazable en el
hombre que en la mujer
27. Por las noches los chicos deben
acompañar a las chicas hasta su casa para
que no les ocurra nada malo.
28. Las relaciones de pareja son esenciales
para alcanzar la verdadera felicidad en la
vida.
29. Las chicas se deprimen con mayor
frecuencia que los hombres porque son más
débiles.
30. Los chicos conducen mejor que las
chicas.
Finalmente, si has tenido una relación de pareja o mantienes una relación actualmente, contesta a
las siguientes preguntas. Si no has mantenido nunca una relación de pareja, contesta solo a las dos
últimas preguntas.
Sí No
¿Sientes o ha sentido miedo alguna vez de tu pareja?
¿Te sientes o te has sentido atrapado/a en su relación?
¿Se siente o ha sentido maltratado/a en algún momento de su vida? (por
cualquier persona, no solo por tu pareja)
¿Conoce a algún amigo/a cercano/a que sea o haya sido maltratado/a en su
relación?
108
Anexo X. Cuestionario de valoración de las sesiones
Por favor, valora los enunciados que siguen sobre la sesión realizada usando la escala que aparece a
continuación:
1 2 3 4 5
Nada Poco Neutro Bastante Mucho
1 2 3 4 5
Nada Poco Neutro Bastante Mucho
1. El contenido de la actividad
o taller me ha interesado
2. He adquirido nuevos
conocimientos durante la sesión
3. La exposición ha sido clara.
4. Me han gustado las
actividades, el desarrollo de la
sesión y la metodología
empleada.
5. El formador o formadora ha
mantenido el interés del grupo.
Resume de forma breve los aprendizajes más significativos que has adquirido. Destaca las ideas que más
te han llamado la atención.
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Anexo XI: Ficha de evaluación final
Fecha: ___________________
4. ¿Ha cambiado en algo tu visión que tenías sobre el papel que ejerce el hombre y la mujer en
la sociedad?
5. ¿Piensas que has aprendido algo positivo que puedas incorporar a tu relación actual o
relaciones futuras?
7. ¿Crees que tras estas sesiones podrías ayudar a alguien que esté sufriendo alguna situación de
maltrato?
8. ¿Qué sesión es la que más interesante te ha parecido? ¿Y la actividad que más te ha gustado?
Razona brevemente tu respuesta.
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10. ¿Has echado en falta algún tema en las sesiones o algo que te hubiese gustado tratar?
En caso afirmativo, ¿el qué has echado en falta o te hubiese gustado tratar?
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11. Expón brevemente los aspectos que crees que habría que modificar y/o mejorar de este
proyecto socioeducativo.
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