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Tema 5 - Aprendiendo A Relacionarme Con Dios

Este documento proporciona instrucciones para un estudio bíblico sobre permanecer en Cristo según Juan 15:1-11. Explica que, al igual que las ramas dependen de la vid para dar fruto, los creyentes deben permanecer unidos a Cristo mediante la obediencia a Su Palabra y la oración para producir el fruto espiritual de una vida santa. También advierte que los que no permanecen en Cristo serán podados y arrojados al fuego. El propósito de estas enseñanzas es que los creyentes

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Tema 5 - Aprendiendo A Relacionarme Con Dios

Este documento proporciona instrucciones para un estudio bíblico sobre permanecer en Cristo según Juan 15:1-11. Explica que, al igual que las ramas dependen de la vid para dar fruto, los creyentes deben permanecer unidos a Cristo mediante la obediencia a Su Palabra y la oración para producir el fruto espiritual de una vida santa. También advierte que los que no permanecen en Cristo serán podados y arrojados al fuego. El propósito de estas enseñanzas es que los creyentes

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TEMA 5 – APRENDIENDO A RELACIONARME CON DIOS

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: Salmo 1:1-3


ESTUDIO BÍBLICO: Juan 15:1-11
LECTURA O VIDEO: Si el tiempo devocional es nuevo para ti

PREGUNTAS DE REFLEXIÓN INCIAL


¿Cómo crees que crece un discípulo hacia la madurez en Cristo?
Permaneciendo en Cristo.

ESTUDIO DEL PASAJE PARA MEMORIZAR


Un fruto saludable es el resultado de unas raíces nutridas y bien alimentadas. En la vida
ocurre lo mismo. Si afianzamos nuestra vida en la verdad de la Palabra de Dios, la vida
florecerá en nosotros.
Escribe con tus palabras la porción del Salmo 1:1-3. Como si fueras a enviársela a alguien
que nunca ha leído la biblia.

Veamos el contexto: lee el Salmo 1. ¿En qué se diferencian los malos de los justos?

¿Qué nos enseña esta imagen sobre la forma en la que el fruto crece en nuestras vidas?
El fruto crece a medida que alimentamos el árbol.

¿Qué te han enseñado estos versículos esta semana?


ENSEÑANZA PRINCIPAL
Jesús también elige una imagen de la Naturaleza para describir el tipo de relación que
debemos tener con Él si queremos dar fruto. Jesús dice que Él es la vid y que nosotros
somos las ramas (Juan 15:5).
Pág 2438 comentario MacArthur
INTRODUCCIÓN
En horticultura, la vid, es una planta trepadora de tronco retorcido con renuevos o ramas
tiernas y largas, flexibles y nudosas, que brotan de la planta. Tiene hojas alternas,
pecioladas, grandes y partidas en cinco lobulos puntiagudos; echa flores verdosas en
racimos que se transforman en uvas. El fruto de la vid es, pues, la uva. Esta planta es
originaria de Asia, y se cultiva en todas las zonas templada.
Al igual que toda planta fructífera, la vid tiene un tronco, ramas o retoños, hojas, flores y
frutos. Una de las partes más importantes de una planta son las ramas. Sin ellas, la planta
no puede producir frutos.

El fruto o la evidencia de salvación es la permanencia y la continuidad en el servicio a Dios y


en su enseñanza. El creyente que permanece es el único creyente legítimo. De hecho,
permanecer y creer son aspectos esenciales de la salvación genuina.
Leer v.1, 5
Dependencia. Apego. Separadas de la vid o tronco, la rama se marchita y muere.
Cuando la rama se mantiene conectada a la vid, de manera permanente y vital, se nutre
para recibir vida.
Despegarnos es renunciar al sustento que necesitamos para vivir y florecer.
En una ocasión, la autora y sobreviviente de un campo de concentración, Corrie Ten Boom
lo describió de esta manera: “Conectada a Él, en Su amor, soy más que vencedora; sin Él,
soy nada”.
No dependemos de nosotras mismas. Ni de otras personas. No se trata de una fuerza
mística. Dios es una Persona, está vivo y es personal. Cuando estamos conectadas a Él de
manera vital, recibimos vida y fuerzas; gracia y paz.
¿Cuán cerca estamos de Aquel que nos ama lo suficiente como para morir por nosotras? Y
aquí es donde una vez más conecta todo. Tuvimos que entender la salvación. La cual es el
fundamento de nuestra relación. Pero necesitamos permanecer si queremos cultivar una
relación creciente con nuestro Salvador. Y hoy vamos a profundizar un poquito más con
algunas preguntas acerca de este tema.
Lee Juan 15:1-11. La palabra “permanecer” describe la relación que hay entre la vid y las
ramas (vv. 4, 5, 6, 7, 9, 10). Según estos versículos, ¿qué quiere decir “permanecer”?
Permaneced: como un pámpano de aferra a la vid y continuamente vive por ella. Una
ilustración de la fe vital y perseverante en Cristo como la única salvación del hombre.
En pocas palabras, permanecer en Cristo significa permitir que su Palabra llene nuestras
mentes, dirija nuestra voluntad, y transforme nuestros afectos. En otras palabras, ¡nuestra
relación con Cristo está íntimamente conectada a lo que hacemos con nuestras Biblias!
Según el pasaje ¿Qué hacemos para permanecer en la vid?
v.7, 10 permanecemos en la vid cuando guardamos Su Palabra y oramos.
1. Permanecemos en Jesús cuando hacemos que Sus palabras permanezcan en nosotros. Es
decir, permanecemos en Cristo cuando procuramos escucharlo por medio de las Escrituras.
Ejemplo: Si decimos que tenemos una relación cercana con una persona pero nunca la
escuchamos, no somos tan cercanos como creemos. Lo mismo ocurre en nuestra relación
con Jesús. Si decimos que lo amamos pero nunca lo escuchamos en las páginas de Su
Palabra, necesitamos reconsiderar si Él es el amigo que creemos que es.
2. Permanecemos en Jesús al pedirle las cosas que queremos. Cuando Él nos dice que le
pidamos cosas, está hablando de la oración. Las relaciones implican tanto escuchar como
hablar. Ejemplo: Escuchamos a nuestros amigos y hablamos con ellos. Es lo mismo con
Jesús. Si quieres luchar por una relación con Jesús, debes esforzarte por escucharlo en la
Biblia y hablarle por medio de la oración.
Nuestro propósito, según Jesús, es dar fruto (v. 8). ¿Cuál crees que es el fruto que
debemos dar?
Una vida espiritual fructífera que agrade a Dios. Fruto del ES.
El fruto es la cualidad del carácter cristiano que hace que Dios sea entronado a través de su
vida y de su testimonio. Fruto es todo lo que le trae gloria a Dios, demostrando que somos
nacidos de nuevo en cristo Jesús y que él es quien reina en nuestra vida, siendo
transformados de gloria en gloria. Es todo lo que hacemos conforme a la voluntad de Cristo.
Y permitir que Cristo viva y se manifieste a través de nosotros.
Podar es un proceso necesario para que haya fruto (v. 2). ¿Qué usa el Señor para podar
las “ramas muertas” de nuestra vida?
Podar se refiere al doloroso proceso de la disciplina divina sobre sus hijos por el cual ellos
crecen en santidad.
Dios poda de nuestras vidas cualquier cosa que pueda desviar o estorbar el flujo vital de la
vida de Cristo en nuestras vidas.

Jesús lanza la advertencia de que las ramas que no permanecen, son cortadas y echadas
al fuego (v. 2, 6). ¿Qué quiere decir Jesús con esto?
Símbolo del castigo eterno. Los cristianos sin fruto no son para nada cristianos.

¿Qué quiere decir Jesús con “sin mí nada podéis hacer” (v. 5)?
Para que podamos dar fruto, es necesario que estemos en Cristo y Él en nosotros, porque
sin Él nada podemos hacer. No hay ninguna vida santa o fructífera sino la que se vive por la
fe en Jesucristo. Toda bondad espiritual en todo hombre viene a través de Cristo como
mediador.

Jesús dice en el versículo 11 que la intención de estas instrucciones es transmitirnos su


gozo, y que éste sea completo. ¿Cuál era el gozo que quería que nosotros también
tuviéramos?
El gozo del Hijo en el amor de Su Padre. El gozo de Dios Hijo (Jesús) en el amor de Dios
Padre (su gozo). Así como Jesús insistió en que su obediencia al Padre era la base de su
gozo, los creyentes que sean obedientes a sus mandamientos experimentarán el mismo
gozo.
CONCLUSIÓN
Permanecer comienza con una elección – una decisión consciente. Se basa en la verdad de
que la fuente de fortaleza, gracia, consuelo, así como cualquier otra de nuestras
necesidades, se encuentra en Cristo.
¿Cómo sabemos si en verdad estamos permaneciendo? Una prueba que nos puede resultar
efectiva es preguntarnos, “¿Cuáles lecciones me está enseñando el Señor hoy?” Si
tuviéramos que retroceder semanas o meses para traer a la memoria, señales significativas
de crecimiento espiritual entonces algo anda mal. Pero si nuestro deseo de complacerlo se
puede apreciar en nuestra obediencia gozosa a las lecciones que Él nos está enseñando,
entonces en verdad estamos permaneciendo -minuto a minuto- hora tras hora y día tras
día.
Debemos dar prioridad a mi relación con Cristo. No debemos buscarlo solamente por lo que
puede darnos —aunque estés pidiendo cosas buenas. Jesús no es nuestro genio de la
lámpara; es nuestro Salvador soberano. Debemos buscarlo para conocerlo. Cuando el
beneficio que queremos recibir de Jesús es el beneficio de conocerlo, podemos confiar en
que siempre nos dará cosas buenas —ya sea en alguna lucha que tengas o en cualquier otra
circunstancia.
Y por último, no podemos llegar a Jesús sin el poder que Él mismo nos da. Cuando nos llama
a tener una relación con Él, sabe que nos está llamando a hacer algo que no podemos lograr
por nuestra propia cuenta. Es por esto que nos da Su gracia perdonadora y transformadora.
Si nuestro corazón está lejos de Cristo, la primera tarea va a ser pedirle perdón. Que le
pidamos que nos dé Su poder para cambiar. Que nos llene de un deseo por conocerlo y
amarlo más que a nada y a nadie. El Cristo que nos llama a cultivar una relación con Él se
complace al ver nuestra dependencia.
La oración efectiva comienza con permanecer en Cristo. Solo entonces Su deseo se
convierte en el deseo de nuestro corazón…Y la vida de oración resultante ¡nunca será igual!
ESTUDIO DE LA LECTURA O VIDEO
Lectura: Si el tiempo devocional es nuevo para ti
Un tiempo devocional diario es un encuentro diario y a solas entre un discípulo y el Señor
Jesucristo. No debería ser algo improvisado. Podemos hablar con el Señor de forma
espontánea muchas veces al día, pero el tiempo devocional es un periodo de tiempo que
apartamos de forma planificada con el propósito de tener un encuentro personal con
nuestro Salvador y Señor.
Un tiempo devocional diario contiene, al menos, tres componentes.
– Lectura de la Biblia con el propósito no solo de estudiarla, sino para encontrarnos con
Cristo a través de la Palabra escrita.
– Meditar en lo que hemos leído para que la verdad bíblica controle nuestra mente,
emociones y voluntad. “Medita en [el libro de la Ley] de día y de noche” (Josué 1:8).
– Orar para tener contacto con Dios: alabarle, darle gracias y adorarle; y también, confesar
nuestros pecados, pedirle que supla nuestras necesidades e interceder por otros.
¿Por qué es importante? ¿Por qué debemos tener un devocional diario? Hay, al menos,
tres razones.
A Dios le agrada. Aunque no hubiera otra razón, ésta ya sería suficiente. De todos los
sacrificios del Antiguo Testamento, solo había uno que tenía que celebrarse a diario: el
continuo sacrificio. ¿Cuál era su propósito? No era la propiciación de los pecados, sino
complacer a Dios, producir un aroma agradable para el Señor. El Nuevo Testamento nos
habla en numerosas ocasiones de ofrecer un sacrificio de alabanza a Dios, “fruto de labios
que confiesan su nombre” (Hebreos 13:15). Quizá nos sorprenda ver que Dios está
buscando a personas que hagan eso de forma continua: “El Padre tales adoradores busca
que le adoren” (Juan 4:23). Un indicador de la profundidad de nuestra relación con el Señor
es nuestra disposición a pasar tiempo a solas con Él no por lo que obtenemos, sino por lo
que significa para Él.
Nosotros recibimos beneficios. Esto era lo que el salmista tenía en mente cuando escribió:
“Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por Ti, oh Dios, el alma
mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo” (Salmo 42:1-2). Nos beneficiamos del tiempo
devocional en varios sentidos:
*Información. Aprendemos sobre Cristo y sus verdades cuando pasamos tiempo con Él y
con su Palabra. Antes de poder obedecerle, tenemos que conocer sus ordenanzas. Antes de
poder entender la vida, tenemos que saber lo que enseñó.
*Ánimo. En muchas ocasiones nos afligimos o desanimamos. No hay mejor fuente de
inspiración que el Señor Jesucristo.
*Poder. A veces sabemos cómo deberíamos ser y lo que deberíamos hacer, pero no
tenemos las fuerzas suficientes para ser así u obrar así. Cristo es la fuente de poder, y
encontrarnos con Él es clave para poder recibir ese poder.
*Placer. Estar a solas con la persona a la que amamos es emocionante, y cuando pasamos
tiempo con Cristo experimentamos un gozo que no se puede encontrar en ningún otro
lugar.
Jesús tenía un tiempo devocional. “Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro,
salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba” (Marcos 1:35). Si nuestro Señor creyó que era
necesario encontrarse a solas con su Padre, su ejemplo es una buena razón para hacer lo
mismo.
La cuestión es, ¿seremos cristianos mediocres o cristianos que crecen? El factor principal
estará en si desarrollamos o no la disciplina del tiempo devocional diario.
Cómo empezar
Una vez deseas empezar un tiempo devocional diario, ¿cómo puedes empezar?
En primer lugar, recuerda el principio de la autodisciplina: haz lo que tienes que hacer
cuando tienes que hacerlo, de la forma en la que debes hacerlo, en el lugar adecuado y por
las motivaciones adecuadas. Dicho de otro modo, la autodisciplina es el uso sabio de tus
recursos personales (como el tiempo y la energía).
En segundo lugar, aparta un tiempo de antemano. Planifícalo. El tiempo devocional debería
tener lugar en el momento del día en que estamos más despejados. Para algunos, ese
momento es por la mañana; para otros, en otro momento del día, o por la noche. Aunque
ésta no es una regla aplicable a todo el mundo, la mañana suele ser el momento más
indicado, pues aún no hemos entrado en la actividad y el estrés del día. Una orquesta no
afina sus instrumentos después del concierto.
¿Cuánto tiempo debería durar? Eso dependerá de la persona, pero un buen plan consiste
en empezar con quince minutos, y aumentar a medida que van pasando los días, hasta
llegar a los treinta minutos. Este tiempo regular puede tener un papel muy importante en
reforzar nuestra autodisciplina.
Ten en cuenta esta sugerencia. Detente ahora mismo –sí, ahora–, y toma una decisión:
desde mañana mismo me voy a encontrar con mi Señor una vez al día. Decide en qué
momento del día, y cuánto tiempo va a durar ese encuentro.
En tercer lugar, planifica. NO TE VAYAS A DORMIR TARDE, para que cuando te levantes
estés lo suficientemente fresco como para encontrarte con Cristo. La batalla del tiempo
devocional diario normalmente se pierde la noche anterior. Si nos vamos a dormir tarde no
estaremos despejados cuando nos despertemos, o dormiremos más rato y nos saltaremos
el tiempo devocional.
En cuarto lugar, que ese tiempo devocional sea realmente un tiempo a solas con Dios. El
Salmo 46:10 dice: “Estad quietos, y conoced que yo soy Dios”. Apaga el celular ponelo en
modo avión. Encuentra un sitio tranquilo y asegúrate de que la posición en la que te
coloques te ayudará a estar atento. No te quedes en la cama. Siéntate derecho. Estar
echado en la cama o reclinado en una silla demasiado cómoda no es lo más adecuado, pues
te costará concentrarte.
En quinto lugar, ora antes de empezar. Pídele al Espíritu Santo que esté en el control de ese
tiempo que vas a invertir y que guíe tu alabanza, tu acción de gracias, tu adoración, tu
intercesión, tus peticiones y tu meditación; y también, que te ayude a adentrarte en las
Escrituras. Abre tu mente y corazón a la Palabra de Dios.
En sexto lugar, ten una libreta a mano. Escribe las ideas que quieres recordar y las
preguntas que no puedes contestar. Expresar lo que nos pasa por la cabeza hace que las
cosas calen más, y escribir es una buena forma de expresarse.
Por último, comparte tus planes y tus objetivos con un amigo. Cuéntale que estás
intentando desarrollar la disciplina de tener un tiempo devocional diario. Pídele que ore por
ti, que Dios te ayude a llevar a cabo tus objetivos.
Cuando surgen los problemas
Los problemas más comunes que surgen cuando empezamos a tener un tiempo devocional
son los siguientes:
Problema: Sé que debería tener un tiempo devocional cada día, pero no tengo el deseo de
hacerlo. Solución: Pídele al Espíritu Santo que ponga en ti el deseo de tener un tiempo
devocional diario. Nadie más puede hacer eso por ti. Tú mismo no puedes crear en ti ese
deseo, y no hay nadie más que pueda hacerlo.
Problema: No quiero ni siento tener un tiempo devocional hoy. Solución: Tenlo de todas
formas, y de forma sincera, dile a Jesús que no te apetece tener ese encuentro con Él hoy,
pero que sabes que merece la pena hacerlo. Pídele que te ayude a mejorar tu disposición, e
intenta descubrir por qué te sientes de esa forma. Si descubres qué factores te están
frenando, intenta reducir su efecto.
Problema: Me cuesta concentrarme. Solución: Pídele al Espíritu Santo que te dé fuerzas
para que tu mente se centre en Cristo y su Palabra. Usa la autodisciplina para guiar tu
mente para que cada vez te desconcentres menos. Si estás en un lugar solitario, cantar, y
orar o leer en voz alta te dará un sentimiento de diálogo. Te desconcentrarás menos si
escribes las cosas, como por ejemplo elaborar un diario de oración de notas de tu estudio
cuando lees la Biblia.
Problema: Mi tiempo devocional es pesado y aburrido. Solución: Ora para que el Señor te
devuelva el gozo de encontrarte con Él (Salmo 51:12). Introduce en tu tiempo devocional
algún elemento diferente. Canta un himno o alabanza, o prueba un método diferente de
estudio bíblico.
Hay dos razones principales por las cuales es tan difícil desarrollar la disciplina de un tiempo
devocional diario. En primer lugar, está la influencia de la carne. Piensa que tu vieja
naturaleza no quiere que tengas un tiempo devocional diario (ni que desarrolles cualquier
otra disciplina que agrade a Cristo; ver Gálatas 5:16-17). Pide que el Espíritu Santo dé
fuerzas a tu nueva naturaleza para que en esta lucha venza a la vieja naturaleza.
La segunda razón es la resistencia de Satanás. El diablo se opone a cualquier esfuerzo que
tú hagas para agradar a Cristo. Su estrategia es impedir que tengas un tiempo devocional
diario, complicar tu horario para hacer que te vayas muy tarde a la cama y que no te puedas
levantar temprano, hacer que estés cansado cuando tienes tu encuentro con el Señor,
hacer que no te puedas concentrar y que tu mente se vaya a otras cosas, cualquier cosa
para que no te encuentres con Cristo. Pídele al Espíritu Santo que frene al diablo.
¡Hazlo ahora!
Planifica ahora mismo el tiempo devocional de mañana, y mañana, vuelve a planificar el del
día siguiente. Si algún día no tienes un tiempo devocional, no te rindas. Niégale al diablo el
placer de vencerte. Pídele a Dios que te perdone por no haber tenido ese encuentro, y
pídele que te ayude a no saltarte ese encuentro la próxima vez. Te lo saltarás en más de una
ocasión, es normal, y tendrás que “empezar de nuevo” muchas veces antes de desarrollar
esta disciplina. Mucha gente tarda meses en desarrollar el hábito del tiempo devocional
diario. De hecho, para muchos es una lucha de por vida. Sea como sea, no te rindas. Con la
ayuda de Dios, toma la decisión de crecer para ser un discípulo comprometido que se
encuentra con Cristo regularmente y que tiene con Él encuentros significativos.
¿La lectura te ha mostrado algún pecado? ¿Te reta? ¿Te consuela? Explica por qué.

METODO DEVOCIONAL A.R.D.E CON DIOS


Lee el encuentro de Jesus con dos de sus discípulos en Lucas 24:13-32
¿según Jesus cual es el tema principal de las escrituras (biblia)?

¿Cuál es el síntoma o que efecto tuvo en los discípulos cuando Jesus es protagónico en su
entender de las escrituras?

¿Qué significa para vos arder? ¿y que tiene que ver con nuestra relación devocional con
Jesus?

En base a este pasaje nace el método A.R.D.E. que utilizamos como grupo para que nuestro
corazón se encienda por Dios al leer y entender las escrituras en nuestros tiempos
devocionales.
A= ATRIBUTOS DE DIOS - ¿quién es Dios en esta porción? ¿Qué me muestra de su carácter?
Ejem. en esta porción Dios se muestra como: proveedor, rey, siervo, mi justicia, mi sustento
etc.
R=RELACIONADO A CRISTO - ¿cómo se relaciona con Cristo esta porción? ¿que anuncia de
Él? ¿es algo que experimento por medio de Él? ¿tiene su cumplimiento en Cristo?
D=DEBO PONER/QUITAR - ¿que necesito cambiar según esta porción? ¿qué aprendo de mi
identidad en Cristo?
E=ESPERANZA/PROMESA - ¿Que verdades/promesas necesito abrazar? ¿cómo me da
esperanza la porción?

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