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Tema 1

1) El comercio surgió hace aproximadamente 6,000 años con el desarrollo de la agricultura y la ganadería, lo que generó excedentes que podían intercambiarse. Estos intercambios iniciales entre comunidades se realizaban a través del trueque de productos. 2) Durante el periodo Neolítico, el comercio consistía principalmente en el intercambio de excedentes alimenticios, cerámica y utensilios entre comunidades, usando materiales como el ámbar y la obsidiana. 3

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Tema 1

1) El comercio surgió hace aproximadamente 6,000 años con el desarrollo de la agricultura y la ganadería, lo que generó excedentes que podían intercambiarse. Estos intercambios iniciales entre comunidades se realizaban a través del trueque de productos. 2) Durante el periodo Neolítico, el comercio consistía principalmente en el intercambio de excedentes alimenticios, cerámica y utensilios entre comunidades, usando materiales como el ámbar y la obsidiana. 3

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TEMA 1: LOS ORÍGENES DEL COMERCIO.

INTERCAMBIOS EN EL NEOLÍTICO Y EN LAS CULTURAS


CALCOLÍTICAS
Las primeras civilizaciones tuvieron un pequeño mercado interno, pero también un mercado internacional
(fenicios) que a lo largo de la historia irá creciendo debido a que se demandaban artículo o productos que se
producían en lugares más lejanos. Todo ello viene enmarcado por factores que han ido evolucionando:

 Geografía. Es determinante para el comercio. Las sociedades primitivas vivían aisladas y por tanto su
ámbito de relación era poco extenso. A medida que los pueblos evolucionan también se expanden y su
relación crece, por tanto, la geografía y la climatología harán que se relacionen mejor unas zonas u otras.
 Transporte. Incide de una manera poderosa en la economía y en el comercio. A medida que se van
añadiendo nuevas formas de transporte las posibilidades de un núcleo urbano van aumentando. La
lejanía traerá consigo nuevos productos muy solicitados y además el transporte acercará culturas y
costumbres.
 Guerra y política. La guerra por sí sola incide en el comercio. La diplomacia pretendió evitar esos
problemas y por lo tanto también en el comercio, ya que a través de pactos, acuerdos o firmas se cede o
se gana en el terreno mercantil.
 La legislación. Las normas van a servir para una mejor convivencia, pero también van a ser un
instrumento en manos del estado, para regular el comercio, los precios, las tasas, los productos, etc.

1. Cuando aparece el mercado

Según los antropólogos, el mercado apareció donde nosotros pensamos en términos mercantiles, las sociedades
arcaicas razonan en términos de donación y de alianza, aunque tras ellas despunten los intereses materiales que
constituyen la esencia misma del intercambio comercial.

La manera de mercadear de un pueblo es la forma de conocer a un pueblo. Por ejemplo (diferencia entre griego y
romano), lo que funda el griego es una factoría y el romano lo que tiene es una mentalidad práctica, es decir,
busca asentarse y mantenerse en un sitio concreto. Cada pueblo contaba con unas formas de hacer sus
transacciones mercantiles.

En los títulos de intercambios dentro de las sociedades antiguas, la distribución de bienes no responde en los
esencial a un fin utilitario, sino a un sistema que da prioridad al lujo y al prestigio  se trata de no recibir y
acumular, sino de parecer lo más generoso y esplendido posible. Debemos tener en cuenta que los objetos
numerables de cuya existencia tenemos testimonios en todas partes, y que van a anunciar la moneda moderna,
no permitían tampoco comprar algo en particular, sino que exclusivamente estos objetos servían para pagar
deudas contraídas.

En la prehistoria algunos bienes circulaban a miles de kilómetros de su lugar de origen, pero no hay ni existe
prueba, de que ese “comercio” estuviese organizado (aparato de gestión) conforme la lógica del mercado. En este
periodo de la historia no hay una equivalencia ni analogía entre comercio y mercado.

En Babilonia y en Oriente Medio, el comercio estaba administrado por la figura de los funcionarios y solo ciertas
personas podían dedicarse a ello. Además, los precios no eran libres, estaban determinados por tratados y estos
no se podían cuestionar ni regatear. Si seguimos avanzando cronológicamente en el tiempo, en los mercados
medievales los precios estaban estrictamente controlados.

En la época moderna, desde las primeras décadas del S. XVI, los grandes mercados genoveses, venecianos y
hanseáticos, practicaban lo que se denominaba el comercio de riesgo (sin la lógica del mercado) obteniendo en
ocasiones grandes beneficios, pero aleatorios y sin vinculación ninguna con la oferta y la demanda.

A finales del S. XVI, el comercio internacional de cereales y metales representaba solo un 1% del total del
consumo. Los agricultores solo comercializaban entre el 15-20% de su cosecha y el resto estaba destinado para
vivir y para pagar impuestos o tributos a quien fuese su señor o monarca.
Ningún pueblo de las culturas antiguas ha ignorado el intercambio interesado de mercancías y su utilidad, es
decir, valoraban el trueque y la donación y se calcula no solo por lo que significa, sino también por lo que vale. A
día de hoy, lo que nosotros conocemos es un mercado autorregulado, que es más un mercado moderno, donde
su precedente lo podemos encontrar en el S. V en Atenas.

A lo largo de la historia se van a ir dando diversas formas de mercado autorregulado, las cuales no van a aparecer
en un lugar concreto, sino en diferentes puntos del planeta, probablemente cunado vías de comunicación
naturales faciliten el acceso a esos lugares. La diversidad geográfica se suma a una variable histórica, es decir, es
temporal y por tanto aparece y desaparece a través de los siglos.

El mercado de lujo aparece durante el imperio romano y posteriormente desaparece y a finales de la edad media
el dinamizador del mercado no va a ser el lujo, sino las relaciones internacionales. En definitiva, se da el
proteccionismo propio del estado de nación del S. XIX y su afán por marcar la diferencia y la identidad.

Desde que comienza el proceso de humanización hace 3 millones de años se ha ido transmitiendo de forma
sistema el uso de la técnica, lo que ha conllevado una transformación acelerada de las relaciones sociales entre
los seres humanos. Se considera que hace uno 10 mil años aproximadamente, había diferentes poblaciones y
núcleos sociales que comenzaron a intercambiar recursos con una necesidad económica y social. Esto va a
producir que se halle un incipiente comercio hace alrededor de unos 6 mil años de antigüedad.

La agricultura y la ganadería extensiva dieron origen a las grandes civilizaciones como consecuencia del
crecimiento demográfico producido por los excedentes económicos, por tanto, surge y se socializa el comercio a
gran escala. Los mercados constituyeron auténticas vías de comunicación que funcionaron de norte a sur y de
este a oeste y servían para intercambiar y transferir ideas y culturas. En la construcción del entramado social de la
población se va a incluir poderosamente la económica. Al difundirse el comercio, las civilizaciones clásicas se
estructuraron y se fijo toda una red socializadora de las economías agrarias y de las rutas comerciales.

En definitiva, la socialización de la ganadería y la agricultura condujeron al surgimiento del comercio, con el que
surgió la figura del agente económico o financiero (el mercader) que protagoniza toda transacción mercantil (las
encomiendas son las más conocidas y utilizadas). Todo tiene su origen en la figura de aquel individuo que
practicaba el truque, que estaba altamente extendido y que se implantaba en el comercio. Además, gracias al
trueque y al comercio van a surgir nuevas rutas y elementos propios de las grandes civilizaciones. La figura de
este agente económico se transforma en un ser interactivo que pone en contacto a la sociedad establecida y sus
necesidades con los bienes procedentes de un movimiento denominado comercio. Tanto Egipto, Mesopotamia, el
Imperio Romano, como la Corona de Castilla y la Corona de Aragón, son consecuencia de la evolución y el
desarrollo de la interacción económica y social.

En resumen, producir, intercambiar, vender y contribuir al progreso deberían ser los ejes de la evolución
consciente de la especie humana. La humanidad debe construirse mediante transacciones económicas
organizadas y justas. La transacción económica es y será un factor de integración de naturaleza económica de la
sociedad.

2. Periodo prehistórico

Durante el Paleolítico no puede hablarse de comercio como tal, ya que eran sociedades sin producción de
productos, salvo útiles de piedra necesarios para la caza o para llevar a cabo cualquier tipo de actividad
relacionada con la supervivencia. Es precisamente por esa itinerancia, que en este periodo se comienzan a abrir
rutas a través de las cuales se realizaran los primeros intercambios internacionales.

Los primeros hombres que poblaron la superficie terrestre tuvieron que reunirse en familias, que es la unidad
primaria más básica que existe, y a partir de estas formaron tribus y comerciaron entre sí (permutando y
cambiando productos). Los orígenes del comercio se remontan a finales del Neolítico, junto con la aparición de la
agricultura y el comercio.
En un principio, la agricultura que se practicaba era la de subsistencia, pero a medida que se va desarrollando y se
van incorporando nuevas tecnologías, las cosechas obtenidas son cada vez mayores, de forma que los hombres
obtienen lo necesario para sobrevivir y crear excedentes que les permitirán comerciar y mercadear.

Asimismo, esto estaba favorecido por dos factores, que las cosechas obtenidas eran mayores y que ya no era
necesario que toda la comunidad se dedicara a la agricultura, permitiendo dedicar el tiempo a otro tipo de
actividades. Esto supuso que parte de la población comenzó a especializarse en la alfarería y la siderurgia.

Los excedentes de las cosechas empiezan a intercambiarse con otros objetos prevenientes de otras comunidades,
que generalmente estaban destinados a la defensa de la comunidad (armas). Se crearon depósitos para poder
almacenar estos excedentes y que se pudieran transportar a partir de ahí (excedentes alimentarios, cualquier tipo
de cerámica, utensilios agrícolas, y más adelante objetos de lujo). Había dos materiales importantes:

- El ámbar, que era una resina fosilizada de origen vegetal y la mayor parte de los objetos de lujo se
realizaban con este elemento.
- La obsidiana, que se podía encontrar en toda la cuenca del mediterráneo y que se usaba también para los
objetos de lujo.

En este momento de la historia, las principales fuentes de estudio me las van a aportar la cerámica y todos
aquellos objetos hechos de piedra o metal. Este comercio primitivo supuso un intercambio local de bienes y
productos y, además, un intercambio global de innovaciones científicas y tecnológicas, como, por ejemplo: el
trabajo en hierro, trabajo en bronce, el torno, la navegación, las nuevas formas de urbanismo, etc.

Dentro de la Península Ibérica, este periodo se conoce como orientalizante debido a las continuas influencias
recibidas de oriente. Además del intercambio de innovaciones, el comercio también propicio un paulatino cambio
de todas las sociedades y el motivo es que empezaron a aparecer las primeras sociedades capitalistas, es decir,
ahora la riqueza podía almacenarse e intercambiar.

En un inicio las clases sociales eran simplemente los individuos que conformaban la tribu y que estaba compuesto
por diferentes familias, pero más adelante aparecieron otras clases sociales más sofisticadas como los guerreros o
los artesanos, pero sobre todos ellos, y debido a su actividad, los comerciantes.

El trueque era la manera en el que las antiguas civilizaciones empezaron a comerciar, y consistía en intercambiar
mercancías por otras mercancías de igual valor o similar. Su principal inconveniente era que tenían que coincidir
en la necesidad de las mercancías ofertadas por la otra parte, por lo que para solucionar este problema van a
surgir una serie de intermediarios que almacenarán las mercancías involucradas. Estos a menudo añadían un
riesgo muy elevado a estas transacciones, provocando que este tipo de comercio fuera dejado de lado
rápidamente con la aparición de la “moneda”.

3. Comercio a corta distancia

El primer trueque se realizaba dentro de la tribu y va creciendo y desarrollándose en el entorno de las primeras
agrupaciones de población  “ciudades”, y que posteriormente se relacionarán entre sí. Ya en este último nivel
comienzan las relaciones comerciales y los tratados de paz para favorecer el comercio. Los intercambios iniciales
se llevarían a cabo primero entre agrupaciones de población próximas y limitadas a productos de primera
necesidad. Pero una vez que se supera el umbral de subsistencia, y en lugares donde los peligros naturales son
menores, estas “ciudades” van aumentando su número de individuos, por tanto, se aumentan las posibilidades de
transformar productos en manufacturas. Los grupos que se dedicaban a la agricultura eran los más potente
económicamente, acumulaban grano para su consumo en invierno, sobre todo en aquellos lugares donde la
agricultura no era tan favorable. Estos intercambios, solían realizarse en puntos geográficos concretos (ej: centro
de Europa  valles).
4. Comercio a larga distancia

El comercio de determinados productos, como los de ámbar u obsidiana, se realizaban a larga distancia, y a la par
de esto, se va a dar el desarrollo del comercio marítimo. Las rutas terrestres seguían existiendo, pero eran más
difíciles debido a la falta de seguridad y a los accidentes geográficos. Pero la necesidad de seguir con este
comercio hizo que se desarrollarán nuevas rutas marítimas y fluviales.

Como hemos mencionado, uno de los primeros productos comercializados a larga distancia, eran los realizados
con obsidiana. Se trata de una roca volcánica negra que se trabaja con gran facilidad y que principalmente servía
para la realización de armas y herramientas. Solo se producía cerca de volcanes, por lo que su aparición en
lugares lejanos de volcanes, indicaban que habían sido transportados hasta allí a través del comercio. Otro
producto era el ámbar, usado como joya. Este se encuentra muy disperso, pero básicamente su fuente principal
era el norte de Europa junto con yacimientos de Asia Menor y Egipto.

A partir del segundo milenio los objetos manufacturados se van a convertir en objeto de comercio a larga
distancia, pero antes no, como, por ejemplo, la cerámica, los tejidos o las armas.

El comercio marítimo era mucho más barato que el comercio terrestre por lo que siempre que se podía se
utilizaban las rutas fluviales o las marítimas. La navegación de cabotaje era la que se utilizaba y consistía en no
perder en ningún momento de vista la línea de costa, y si había factorías y colonias, iban de una a otra. Estas
naves comerciales estaban diseñadas para llevar mucha carga y al mismo tiempo ser ligeras. Los productos se
cargaban en un punto concreto y llegaban a su destino utilizando este tipo de navegación.

Por otro lado, también se hacía uso del transporte fluvial (Mesopotamia lo usaba mucho) donde los productos
estaban en grandes barcazas y en las orillas se utilizaban animales de tiro, los cuales desplazaban la carga, pero
como medio se usaba la corriente fluvial. Este tipo de transporte se utilizaba en los ríos Tigris y Éufrates y se
practicaba desde Armenia hasta puntos de puertos pertenecientes al golfo pérsico. Aunque también se empleaba
en el Nilo y desde el Mediterráneo hasta el Sudan.

En esas rutas terrestres tenemos que hablar de las “Estelas” o de los Hitos de Referencia. Eran grandes bloques
de piedra con relieves, visibles en el paisaje y a larga distancia, muchas de ellas de altura considerable, ubicadas
de forma dispersa y verticalmente y cargadas de una gran información. Marcaban recursos, indicaban vías de
paso y era utilizadas por los comerciantes para desplazarse por estas importantes vías terrestres. Es por eso, que
la mayoría se situaban en zonas de intersección de dos zonas ecológicas complementarias. Todo ello a permitido
a los investigadores saber cuales eran las rutas comerciales principales, y trazar mapas muy completos,
incluyendo incluso la relación entre las diferentes rutas. Se ha estudiado su carácter formal y se ha visto que lo
que aportaban eran información como: rutas, caminos, puertos, vías de paso, ríos que a lo mejor tenían que
cruzar y, lo más importante, recursos de agua potable.

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