Miércoles Santo
Gracia para pedir hoy: Señor, ayúdame a llevar tu luz
...Y LOS ENVIÓ DE DOS EN DOS
EN TU SOLEDAD, EN MI SOLEDAD
¿Dónde quedaron aquellos amigos con quienes
un día compartí alegremente?
¿Dónde están esos hermanos en la fe que un día
dijeron “Eres bendición para nuestra vida”?
¿Dónde están aquellos que un día dijeron:
“Hermano no estás sólo?”.
Cuando Jesús fue al huerto de Getsemaní y se
hizo acompañar por sus tres inseparables
discípulos y amigos, vivió la experiencia dolorosa
que muchos hemos pasado o estamos pasando:
SOLEDAD
Jesús recurrió al Padre más que a las personas,
se arrodilló y clamó con fuerza, no le reclamó a
ninguno de sus discípulos, pero dijo unas
palabras profundas:” Permanezcan despiertos,
pues el espíritu es animoso más la carne es
débil”, una verdad absoluta, lo expresado por
Jesús, es real, palpable y una experiencia casi
diaria.
ey, es hora de darnos cuenta que en los
momentos más difíciles de nuestra vida aquellos
que nos abrazaban, saludaban efusivamente,
¡¡No están!!
¿Por qué no somos capaces de permanecer despiertos, atentos a la necesidad de los demás?
¿Por qué somos más palabras y menos acciones, más saliva y menos sangre en relación al
prójimo?
Tú y yo también hemos vivido lo que vivió Jesús en Getsemaní, hemos llorado y clamado. Ahora
más que nunca toca esperar, aguardar pacientemente la respuesta sin desesperar, sin queja.
Pronunciando solamente tus palabras señor: “Padre si es posible aparta de mi este Cáliz, más que
se haga tu voluntad y no la mía” (repítelo tres veces lentamente).
” Cuando me veo abandonado por mis fuerzas,
Nada puedo por mí mismo y soy pura debilidad.
Más si tú me miras, me siento fuerte,
Y una alegría nueva invade todo mi ser”.
( Imitación de Cristo)
Oremos así:
Señor!! No estoy sólo, jamás lo estaré, tú estás conmigo, no me has abandonado, has decidido
guardar silencio, callarte para educarme en la fe y la esperanza. Es hora de esperar tu respuesta,
es hora de poner más firme mi mirada en ti, sabiendo que “Cosas grandes están por venir”.
Limpia mi corazón de todo mal, de todo resentimiento, desesperación, angustia y todo aquello
que provoca en mi tristeza o desesperanza, ¡¡Señor!! A ti clamo porque eres mi señor, el que todo
lo puede, el que todo lo sabe, el que todo lo conoce.
¡¡Señor!! Abre mis labios para proclamar tu grandeza, para anunciar al mundo que vives, que
amas y que salvas……
Señor!! Llena mi corazón de tu amor para amar como tu amas, que mi corazón este limpio para
mostrarte a los demás de manera sencilla….
¡¡Señor!! Que, aunque mi carne es débil, permíteme perseverar, renunciando a todo aquello que
es obstáculo en mi caminar hacia ti….
¡¡Señor!! Dame la fuerza de tu Espíritu Santo que renueve mi mente y corazón para que a pesar
de las pruebas que estoy viviendo me consuele, me inspire y me fortalezca para ser un signo de
fe al mundo…
¡¡Señor!! No me has abandonado, quizás otros si lo hicieron, pero tu señor eres fiel, Gracias,
Gracias por quedarte conmigo, despierto, atento a mis suplicas, Gracias por tu fidelidad que
perdura para siempre. ¡¡Señor!! Creo en ti, vivo en ti, muero en ti…
¡Amén!
“Señor ayúdame a vencer la indiferencia y asumir la solidaridad como camino de expresión del
amor al prójimo y en especial a Ti.”
MISION
En muchos lugares, el miércoles santo se celebra
la santa misa para los enfermos, hoy quiero
pedirte que vayas tu a donde ellos están, busca
ancianos, personas solas, busca a alguien que
esté viviendo su propio Getsemaní, su propia
soledad y celebra con esa persona, llévale el
mensaje de amor del Señor.
No quiero darte un plan para esta misión, ora al
Espíritu Santo y El te guiará lo que debes decir o
hacer. No te olvides lo que dice el Señor: cuando
lo hicieron con uno de esos pequeños, conmigo lo
hicieron Mt 25,40
Por favor, sal de tu confort, asume riesgos, que
no seamos solo palabras bonitas.
Te bendigo en esta experiencia.
Te sugerimos escuchar: Alma misionera