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Popol Vuh y El Humanismo - Gavilanes Pérez

El documento resume dos textos que analizan aspectos humanistas en el Popol Vuh, un texto sagrado maya. Ambos destacan que en el Popol Vuh, el hombre ocupa un lugar central y es valorado por su capacidad de trabajo, bondad y vida en comunidad. Además, plantea que el hombre no está sujeto al determinismo divino y es dueño de su destino. Estos elementos muestran la concepción humanista del pueblo maya sobre la dignidad de la persona y su desarrollo armónico.

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Popol Vuh y El Humanismo - Gavilanes Pérez

El documento resume dos textos que analizan aspectos humanistas en el Popol Vuh, un texto sagrado maya. Ambos destacan que en el Popol Vuh, el hombre ocupa un lugar central y es valorado por su capacidad de trabajo, bondad y vida en comunidad. Además, plantea que el hombre no está sujeto al determinismo divino y es dueño de su destino. Estos elementos muestran la concepción humanista del pueblo maya sobre la dignidad de la persona y su desarrollo armónico.

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Unidad 1 – Clase 3.

Franco Trulli

Popol Vuh y el humanismo – Gavilanes Pérez.

En la introducción el autor manifiesta distintas consideraciones antes de desarrollar su postura.


Principalmente, reflexiona sobre las convenciones filosóficas e históricas con las cuales pensamos
al humanismo y propone reconstruirla independientemente de las corrientes eurocentristas de las
que nace el término -es decir, las ligadas al renacimiento de la cultura grecolatina. Retoma una
nueva definición de humanismo aportada por Gaspar Jorge García Galló quien entiende el
humanismo como “un conjunto de ideas que destacan la dignidad de la persona, la preocupación por
su desarrollo armónico y la lucha por crear condiciones favorables al logro de tales fines”.

De esta forma, el autor manifiesta las intenciones de rescatar estos valores en los pueblos
originarios y cree que es en el Popol Vuh -”uno de los más encumbrados ejemplares de la forma de
vivir”- donde puede hayarlos.

Antes de exponer las bases del pensamiento humanista del Popol Vuh, Gavilanes Pérez realiza una
pequeña reflexión sobre las polémicas teóricas en base al origen y la autenticidad del libro. Ante las
diferentes hipótesis sobre su transcripción -la del padre Francisco Ximénez, la de Fray Domingo de
Vico o la de un “indio convertido” anónimo-, el autor asegura que no hay garantías de que el texto
no haya sido modificado para evitar o agradar al radar de la iglesia católica. Aún así, propone que
no se puede “desconocer el valor histórico, literario, religioso y ético del Popol Vuh como fuente
inagotable de conocimiento sobre el origen y las creencias de una de las más elevadas civilizaciones
precolombinas; incluso de sus concepciones sobre el lugar del humano en la creación y su papel
frente a ella”.

Lejos de pensar al mito en América como una narración irracional, el autor los entiende como
enunciados simbólicos. Esto es, que debe analisarse su “doble sentido” y comprender los procesos,
las razones y los significados universales a los cuales apuntan. En la primer parte del Popol Vuh -
fragmentación hecha por traductores y estudiosos- se describe el estado de las cosas antes de la
creación. Y, cuando se describe el proceso de creación del ser humano por parte de los dioses, se
remarca su valor sobre las demás especies. Es que en la idiosincracia maya el hombre ocupaba un
lugar central entre el cielo, la tierra y el inframundo.

Una diferencia frente a otros textos religiosos es la concepción de que el hombre no está sujeto al
determinismo divino y es autor de su propio destino. Los mayas enjuiciaban la actividad humana
desde posiciones definidas éticamente valorando el trabajo, la bondad y el amor hacia la familia y la
comunidad.

Con respecto al vínculo del hombre con la naturaleza, me parece que hay dos concepciones
específicas que resaltan. Por un lado, la idea de que los dioses formadores hicieron varios intentos
antes de crear al hombre último, lo cual resalta al hombre como una obra perfeccionada por encima
de las demás especies animales. Por otro lado, la idea de que la materia prima formadora del
hombre es el maíz -alimento que es parte de la dieta básica de la mayoría de los pueblos
amerinidios- lo cual pone al hombre como parte intrínseca de la naturaleza y constituye un valor
clave sobre el sustento y el cultivo y trabajo sobre la tierra.

El inframundo maya está constituido por seis casas -la Casa Oscura, la Casa de las Navajas, la Casa
del Frío, la Casa del Fuego, la Casa de los Tigres y la Casa de los Murciélagos- que representan los
defectos y las irrupciones hacia las bases éticas del pueblo. En ellas, se reconocen
“comportamientos denigrantes y enajenantes de la condicion de superioridad humana”.
En estos aspectos que marca Gavilanes Pérez se pueden observar el carácter humanista del pueblo
maya. Sus reflexiones sobre el humano y su papel central en el universo como “ente activo y capaz
de autoeducarse en determinados valores” constituyen el alto valor intelectual de la cultura maya-
quichés.

Popol Wuj: cosmogonía, teogonía, antropología, poesía – Gustavo González Villanueva

Reflexiona también Villaneuva –al igual que Gavilanez Pérez- sobre los momentos antes de la
creación del mundo en el Popol Vuh. Frente a la oscuridad eterna del inframundo, el cielo está en un
constante conflicto entre la noche y el día y, en esa síntesis, el autor enlaza a otras civilizaciones
antiguas que también han transmitido la aspiración del hombre hacia la luz. Luz que puede ser
encarnada con la encarnación de la Palabra y la concepción de Cristo-Luz.

Frente a la idea del Popol Vuh que antes de la creación todo estaba en reposo, en silencio y vacío,
Villanueva encuentra una relación con el concepto del ser inmóvil de Parménides. Por un lado, el
ser de Parménides es inmóvil porque es perfecto. Por otro, el cielo del Popol Vuh es bello pero
inacabado. También, establece un vínculo con Heráclito bajo la concepción de la espera antes de la
creación. Heráclito le exigía a sus discípulos seis meses de silencio para escuchar su voz interior; y,
en el Popol Vuh la creación se produce luego de un tiempo indeterminado de silencio.

Repasa el texto el recorrido de los dioses formadores hasta la creación del hombre. Primero,
empezaron por árboles y continuaron con animales, pero al no poder hablar, estos seres no podían
adorarlos ni agradecerles. Luego, hicieron varios intentos en la creación de distintos hombres que
no les convencían. Tuvieron múltiples fracasos hasta decidir que su cuerpo sería de maíz y su
sangre de agua. Ahora si, crearon los primeros cuatro hombres, estos son: Balam Ki'tzé, Balam
Aq'ab, Majuk' utaj e Ik'ibalam. Y estos hombres pudieron verlo todo y descubrirlo todo y les
agradecieron a los dioses formadores. Pero a los dioses formadores no les gustó que los hombres se
asemejen tanto a ellos y les nublaron la vista para que solo puedan ver lo que les estaba cerca.
Luego, fueron formadas sus “esposas” Kaqapaloja, Chomija, Tz'ununija y Kak'ixaja.

Concluye Villanueva que todos los relatos del Popol Vuh esconden una reflexión sobre la palabra y
esta aparece en relevancia desde la creación del hombre, ya que la búsqueda de los dioses
formadores es la de que el hombre pueda hablar. Por ello, para el autor, el libro maya se adelanta
por siglos al pensamiento ilustrador post humanista.

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