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Características de la biomasa energética

Este documento describe las características y tipos de biomasa, incluyendo residuos forestales, agrícolas y de industrias, así como cultivos energéticos. Explica que la biomasa proviene de residuos de la silvicultura, agricultura e industrias conexas, y que los cultivos energéticos aún no se han comercializado ampliamente. También destaca los beneficios ambientales de la biomasa como combustible renovable con bajas emisiones y balance neutro de carbono.

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Características de la biomasa energética

Este documento describe las características y tipos de biomasa, incluyendo residuos forestales, agrícolas y de industrias, así como cultivos energéticos. Explica que la biomasa proviene de residuos de la silvicultura, agricultura e industrias conexas, y que los cultivos energéticos aún no se han comercializado ampliamente. También destaca los beneficios ambientales de la biomasa como combustible renovable con bajas emisiones y balance neutro de carbono.

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Universidad del Bio Bío

Clase 2
Biomasa

2 Características de la biomasa

Tipos de Biomasa

La heterogeneidad de recursos aprovechables es una característica intrínseca de los sistemas de


producción de energía asociados a la biomasa. Ello aumenta su complejidad ya que cada proyecto
necesita análisis específicos de disponibilidad, extracción, transporte y distribución. De hecho, la
forma de extraer y utilizar como combustible los restos de una actividad forestal es distinta al uso
de los residuos de una industria forestal o al aprovechamiento energético de la cáscara de
almendra o del alperujo generado al producir aceite de oliva.

En España, los principales desarrollos en el área de biomasa se han centrado en el uso de residuos
industriales, tanto forestales como agrícolas. Respecto a la biomasa forestal, ha sido utilizada
tradicionalmente en el sector doméstico mediante sistemas poco eficientes, algo que está
cambiando debido a la llegada al mercado de sistemas de calefacción y agua caliente modernos,
de alta eficiencia y comodidad para el usuario. Todavía no se ha generalizado el uso de residuos
agrícolas como biomasa, aunque existen algunos proyectos con paja o podas de olivo, mientras
que los desarrollos en cultivos energéticos no han alcanzado el nivel comercial, existiendo varios
proyectos con este objetivo.

Para entender mejor el origen y composición de cada uno de los residuos y materiales,
susceptibles de ser utilizados en la producción de energía, conviene analizarlos uno a uno.

Residuos forestales
Residuos agrícolas leñosos
Residuos agrícolas herbáceos
Residuos de industrias forestales y agrícolas
Cultivos energéticos

Residuos forestales

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Se originan en los tratamientos y aprovechamientos de las masas vegetales, tanto para la
defensa y mejora de éstas como para la obtención de materias primas para el sector forestal
(madera, resinas, etc.). Los residuos generados en las operaciones de limpieza, poda, corta
de los montes pueden utilizarse para usos energéticos dadas sus excelentes características
como combustibles.
Con la maquinaría apropiada se puede astillar o empacar para mejorar las condiciones
económicas del transporte al obtener un producto más manejable y de tamaño homogéneo.
En la actualidad, los inconvenientes asociados a estos residuos, como la dispersión, la
ubicación en terrenos de difícil accesibilidad, la variedad de tamaños y composición, el
aprovechamiento para otros fines (fábricas de tableros o industrias papeleras), las impurezas
(piedra, arena, metales) o el elevado grado de humedad han impedido su utilización
generalizada como biocombustibles sólidos.

Residuos agrícolas leñosos


Las podas de olivos, viñedos y árboles frutales constituyen su principal fuente de suministro.
Al igual que en el caso anterior, es necesario realizar un astillado o empacado previo a su
transporte que unido a la estacionalidad de los cultivos aconseja la existencia de centros de
acopio de biomasa donde centralizar su distribución.

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Residuos agrícolas herbáceos
Se obtienen durante la cosecha de algunos cultivos, como los de cereales (paja) o maíz
(cañote). También en este caso la disponibilidad del recurso depende de la época de
recolección y de la variación de la producción agrícola.

Residuos de industrias forestales y agrícolas


Las astillas, las cortezas o el serrín de las industrias de primera y segunda transformación de
la madera y los huesos, cáscaras y otros residuos de la industria agroalimentaria (aceite de
oliva, conservera, frutos secos…) son parte de los biocombustibles sólidos industriales.
En estos casos la estacionalidad se debe a las variaciones de la actividad industrial que los
genera.

Cultivos energéticos
Son cultivos de especies vegetales de crecimiento rápido destinados específicamente a la
producción de biomasa para uso energético. En España, aunque existen experiencias en
diversos lugares asociadas a distintos proyectos, aún no han pasado del campo de la
experimentación. Entre las distintas especies agrícolas herbáceas susceptibles de convertirse
en cultivos energéticos destacan el cardo, el sorgo y la colza etíope. Además también pueden
utilizarse especies forestales leñosas, como los chopos, en zonas de regadío, y los eucaliptos,
en terrenos de secano.

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Cultivos energéticos lignocelulósicos

La biomasa para energía se obtiene mayoritariamente de las industrias de primera y segunda


transformación de los productos agrícolas y forestales, de los residuos de explotaciones
ganaderas, de los restos de aprovechamientos forestales, de los residuos de los cultivos y
también de cultivos implantados y explotados con el único objetivo de la obtención de
biomasa. A estos últimos se les denomina cultivos energéticos.
Clasificación de los cultivos energéticos
Los cultivos energéticos se pueden clasificar de muchas formas, por el tipo de suelo donde
crecen, por el tipo de producto que se cosecha, etc. Según su aprovechamiento final, los
cultivos se pueden clasificar en:
• Cultivos oleaginosos para la producción de aceites transformables en biodiésel. 
• Cultivos alcoholígenos para la producción de bioetanol a partir de procesos de
fermentación de azúcares. 
• Cultivos lignocelulósicos, para la generación de biomasa sólida susceptible de su uso para
distintas aplicaciones:
– Térmicas, como climatización de edificios, agua caliente sanitaria, y aplicaciones
industriales (preparación de cualquier fluido de proceso). 
– Fabricación de combustibles más elaborados, con un valor añadido a la biomasa bruta,

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como astillas o pelets. 
– Cogeneración generalmente asociada a una actividad industrial, o generación
eléctrica simple. 
– Obtención de biocarburantes de segunda generación.

Características de los cultivos energéticos lignocelulósicos


Los cultivos lignocelulósicos, tanto agrícolas como forestales, que se realicen para la
producción de biocombustibles sólidos para aplicaciones térmicas o para la generación de
calor y electricidad, deberían tener o aproximarse lo máximo posible a una serie de
características que se relacionan a continuación.
Los cultivos energéticos, como cualquier otro, deben sacar partido de la naturaleza pero en
ningún caso obviar sus leyes. Por tanto, sería recomendable tener en cuenta lo siguiente:
• Que tengan un fácil manejo y que requieran técnicas y maquinarias lo más conocidas y
comunes entre los agricultores. 
• Que presente balance energético positivo. Es decir que se extraiga de ellos más energía
de la que se invierte en el cultivo y su puesta en planta de energía. 
• Que la biomasa producida se adecue a los fines para los que va a ser utilizada: como
materia prima para pelets, para producción térmica, para generación o cogeneración de calor
y electricidad. 
• Que no contribuyan a degradar el medio ambiente (por ejemplo, empobrecer el suelo) y
permitan la fácil recuperación de la tierra, para implantar posteriormente otros cultivos en
algunos casos. Cuando sea posible, que la rotación sea factible y beneficiosa en todas las
etapas.
Dentro de cada uno de los tipos de cultivos se pueden clasificar como sigue:

• Forestal
– Monte bajo tradicional 
– Monte alto para aprovechamiento industrial complementario a la selvicultura para madera 
– Nuevos cultivos: 
    - Regadío 
    - Secano

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• Agrícola
– Secano tradicional: 
    - Cereales 
    - Brasicas 
– Regadío: sorgo
– Nuevas especies: C. cardunculus

Aspectos medioambientales

Si a los sistemas de producción de energías renovables se les otorga el beneficio claro de la


disminución de la carga contaminante provocada por los combustibles fósiles, en el caso de la
biomasa, existen otros beneficios como:

· Propiciar el desarrollo rural y la gestión de los residuos procedentes de podas y limpiezas de


bosques evitando la propagación de incendios. Los rastrojos y podas agrícolas, cuya quema
tradicional en el campo conlleva un riesgo añadido de incendios pueden encontrar un nuevo
mercado en la producción de energía.
· La reforestación de tierras agrícolas o desforestadas con cultivos energéticos, herbáceos o
leñosos, con destino a la producción de biomasa, que aumentarían la retención de agua y la
disminución de la degradación y erosión del suelo.

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· Las calderas modernas de biomasa no producen humos como las antiguas chimeneas de
leña, y sus emisiones son comparables a los sistemas modernos de gasóleo C y gas.

La composición de estas emisiones es básicamente parte del CO 2captado por la planta origen
de la biomasa y agua, con una baja presencia de compuestos de nitrógeno y con bajas o
nulas cantidades de azufre, uno de los grandes problemas de otros combustibles. La mayor
ventaja es el balance neutro de las emisiones de CO 2, al cerrar el ciclo del carbono que
comenzaron las plantas al absorberlo durante su crecimiento, ya que este CO 2 sólo proviene
de la atmósfera en la que vivimos y necesita ser absorbido continuamente por las plantas si se
desea mantener en funcionamiento la producción energética con biomasa. Según datos del
PER, en el año 2010, con un incremento de la potencia eléctrica con biomasa de 1.695 MW y
un incremento en la energía primaria procedente de biomasa térmica de 582,5 ktep, las
emisiones evitadas de CO2 superaron los nueve millones de toneladas.

En cuanto a su interacción con el medioambiente, si se compara las emisiones de las calderas


de biomasa con las de los sistemas de calefacción convencionales se obtienen los resultados
de la tabla siguiente:

Los datos recogidos muestran que las calderas de biomasa tienen emisiones más bajas o
similares de SO2 (generador de la lluvia ácida), emisiones levemente más altas de NOx y CO y
emisiones algo superiores, pero dentro de los límites aceptables, de partículas.

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Sin embargo, si se analiza el ciclo de vida del proceso (considerando la producción, transporte
de combustible, etc.) que también contribuye a las emisiones, la comparación entre las
distintas tecnologías es la recogida en la tabla siguiente:

Considerando todo el ciclo de vida, las astillas y pellets cumplen mejor los límites de
emisiones de CO2 y CO. Las emisiones de SO2 son significativamente más bajas que para las
calderas de gasóleo, pero levemente más altas que en las calderas de gas. Por otra parte, las
emisiones de partículas son levemente más altas, pero su cantidad continúa estando en
límites aceptables.
Por otro lado, todas las nuevas plantas cuya actividad principal sea el aprovechamiento
energético o la manipulación y transformación de la biomasa deben presentar un estudio de
impacto ambiental en el que, entre otras cuestiones, se constate las características del
entorno en el que se va a ubicar, el análisis del proyecto, la previsión de las alteraciones y las
medidas correctoras, los impactos residuales y el plan de vigilancia.

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Beneficios socioeconómicos

La biomasa posee ventajas comunes con el resto de las energías renovables, frente a las
fuentes de energía convencionales, entre las que destacan:

· El desarrollo de una nueva actividad en las áreas rurales que genera puestos de trabajo
estables, bien remunerados y supone una nueva fuente de ingresos para las industrias
locales. Esta oferta de empleo permite fijar la población en los núcleos rurales evitando
algunos de los problemas sociales derivados de la migración hacia las grandes ciudades,
como son el abandono de las actividades del mundo rural, el abandono de nuestros pueblos y
la aparición de zonas marginales y desempleo en las grandes ciudades.
· La aparición de nuevas infraestructuras y servicios en áreas rurales, como son las carreteras,
los centros hospitalarios y educativos, y los servicios a la población en general. Esta sinergia
aumenta aún más el empleo y la calidad de vida en los núcleos rurales.
· La aparición de una segunda fuente de ingresos en las industrias agrícolas y forestales, a
través de la venta de sus residuos para la generación de energía.
· La posibilidad de dedicar parte de los terrenos agrícolas a prácticas distintas de las
tradicionales (alimentación humana o animal, sector del papel, del mueble, etc.) supone un
equilibrio en sus ingresos anuales a través de un mercado más amplio para sus productos.
· Favorece el equilibrio regional al ser un recurso repartido por todo el territorio y contribuye a
la diversificación energética y la generación distribuida geográficamente que son objetivos
energéticos compartidos tanto a escala nacional como europea.
El desarrollo efectivo de la biomasa, tanto en el sector doméstico como en el industrial, puede
dar lugar a la aparición de miles de puestos de trabajo de carácter anual (hasta cinco veces
más que las energías convencionales, a través de empresas fabricantes, instaladoras y
mantenedoras, cursos de formación, etc.).

Por otro lado, la contribución a una menor dependencia externa en el suministro de


combustibles, además de facilitar el desarrollo rural, es una de las bazas macroeconómicas
más sobresalientes de la energía procedente de la biomasa.

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El uso de biomasa en calefacciones de viviendas unifamiliares, como en calefacciones
centralizadas de edificios o en redes de calefacción centralizadas, son alternativas viables al
consumo de gas natural y otros combustibles fósiles, como el gasóleo de calefacción,
pueden verse favorecidas y ampliadas si se desarrollan normas que promuevan e incentiven
su implantación a nivel local, regional y nacional.
En la misma situación se encuentran las centrales de producción eléctrica específicas de
biomasa, las de co-combustión y las instalaciones industriales alimentadas con biomasa.
Cualquier medida que incentive y ayude estos procesos conllevará una mayor producción y
un incremento de la contribución de las energías renovables.
Actualmente, la mayoría de las aplicaciones térmicas en edificios o redes centralizadas con
biomasa generan un ahorro, derivado del consumo de energía, superior al 10% respecto a
uso de combustibles fósiles, pudiendo alcanzar niveles aún mayores según el tipo de
biomasa, la localidad y el combustible fósil sustituido.
Como ha ocurrido con la eólica y la solar, la implantación de la biomasa en determinados
territorios facilita también el desarrollo de experiencias y proyectos de educación
ambiental en los que se intenta resaltar la importancia de esta fuente energética. En este
mismo ámbito, se inscriben experiencias de visitas escolares y de vecinos a las plantas de
biomasa para enseñar y demostrar sus ventajas ambientales, energéticas y sociales.

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Instalaciones más representativas

1. Instalaciones de tratamiento y producción de biocombustibles sólidos


2. Calefacciones en viviendas unifamiliares
3. Calefacciones en comunidades de vecinos
4. Calefacción con biomasa en edificios públicos y hostelería
5. Redes de calefacción centralizada alimentadas con biomasa

6. Instalaciones industriales alimentadas con biomasa


7. Centrales de producción eléctrica con biomasa
8. Nuevas tecnologías de producción eléctrica con biomasa. La gasificación

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