¿Qué Cámara Elegir? Guía para Estudiantes
¿Qué Cámara Elegir? Guía para Estudiantes
En este contexto, ¿acaso yo voy a determinar de antemano con qué cámara los
estudiantes van a hacer sus proyectos?
Y lo más tremendo es pensar que cuando se desarrollen profesionalmente van a usar cámaras
que todavía no existen.
El cumpleaños de un amigo del colegio, Hugo, fue registrado con una cámara Polaroid.
Todavía me acuerdo de la foto saliendo de la cámara… en el momento! A ver si nos
entendemos: para la década del 80 obtener una imagen en el momento era una locura de
última tecnología, rozaba lo mágico, era ciencia ficción hecha realidad.
Pasaron los años y esa imagen se fue poniendo anaranjada, después pasó por un
amarillo pálido hasta desdibujarse totalmente. Me quedé sin el recuerdo del cumpleaños de
Hugo.
Eclipsados por la inmediatez, no pudimos ver ese otro gran valor que es la
conservación de la imagen.
Si una máquina del tiempo permitiera que el papá de Hugo nos pregunte ¿qué cámara
me compro?, le recomendaríamos la Polaroid? En principio pensaría en una cámara que no
borre los recuerdos, aunque la magia de ver la foto en el momento no me la olvido más. No
sabría qué responderle.
Por otro lado, esto me hace pensar en cómo estamos conservando hoy los millones de
imágenes que estamos tomando con nuestros dispositivos digitales. ¿Acaso nos importa la
conservación de la imagen? ¿Es un valor?
Caso 2: El tamaño importa.
Desde los comienzos de la fotografía y por varias décadas, las imágenes eran tomadas
en placas de gran tamaño. Se puede apreciar una gran definición y los fondos desenfocados
debido al uso de lentes de focal larga. Particularidades que podrían ser altamente valoradas.
Más tarde se emplean rollos de película de seis centímetros de ancho, un gran avance
en practicidad, pudiendo obtenerse ocho imágenes de 6x9 cm cada una. Luego el formato se
achica a 6x6 cm. pudiendo obtenerse doce imágenes por rollo.
Cada vez más práctico, cada vez más económico, y el fotograma es cada vez más chico.
La película de 35mm, con sus 36 fotogramas por rollo, con cámaras más chicas y
livianas significó otro gran avance en la practicidad y economía, popularizando así la fotografía.
La aparición de cámaras digitales nos sorprendió con sensores APS, que son más chicos
que el negativo de 35mm. Si bien luego aparecieron sensores llamados full frame, un alto
porcentaje de las imágenes que obtenemos hoy están hechas con celulares de sensores
diminutos.
En este caso, la pregunta no es ¿qué cámara me compro? sino ¿qué cámara hago?
¿Quien ganó? Daguerre. Al menos los primeros años, los daguerrotipos fueron un boom que
rápidamente deslumbró al mundo. Tal vez por su definición, o por no querer pagar derechos
de autor, la fotografía nació de la mano del daguerrotipo, un invento que mantenía el aura de
las imágenes pictóricas: era una imagen única, sin posibilidad de reproducción.
Las había con lente y estenopeicas, grandes y chicas, más luminosas o no tanto, era
como un zoológico de cámaras.
Por ejemplo, la Termográfica Rioplatense estaba construida con un termo y su
particularidad era el formato que proponía la base del termo: las fotos eran redondas.
La Chancha de Luz -construida por Paola y Luz, bautizada por Paola- era un cilindro
inmenso, de aproximadamente treinta centímetros de diámetro por sesenta de largo donde
entraba un negativo de 18x24 cm, una bestialidad. La calidad de imagen que se lograba de esta
manera era incomparable con cualquier estenopeica que haya visto.
Me tocó construir una cámara para una serie de fotos sobre el Río de la Plata y otra
sobre la autopista panamericana. Una lata chata generaba un negativo extremadamente
alargado, de 24x120mm, ideal para registrar esos dos motivos.
Los cianotipos, con su color azul intenso y la posibilidad de usar papeles con distintas
texturas nos permitía imprimir una estética particular a las fotos. Lo mismo los ferrotipos o la
técnica del papel salado, nos hacía jugar al pictorialismo.
Hacíamos nosotros mismos los químicos para el revelado y eso nos daba la posibilidad
de pasarnos en hidroquinona para conseguir imágenes con más tonos de grises, o al revés,
pichicatear el revelador con bórax para una imagen con negros intensos y alto contraste.
Era interesante la sensación que producía tener la tijera en la mano para hacer el
orificio por donde iba a pasar la luz, y ahí mismo tomar la decisión sobre el diámetro que
tendría. Cuanto más grande ese agujero, más luminosa sería la cámara, pero la calidad de las
imágenes se vería empobrecida, y viceversa. ¿Qué cámara hago?
Hacia la década del 30, la fotografía sale a la calle como nunca lo había hecho, los
fotógrafos privilegiaban a la fotografía tomada “al vuelo” en contraposición a los complejos y
claustrofóbicos procedimientos de la fotografía de estudio del siglo diecinueve.
Esta época, marcada por la originalidad (recordemos los experimentos de Man Ray o
László Moholy-Nagy), también dejó su huella en el joven Cartier-Bresson, quien afrontó los
temas cotidianos y sociales con la estética de aquel tiempo. (*1) Cartier-Bresson creó con su
fotografía una contraparte visual de la escritura automática surrealista. A lo largo de su vida,
este fotógrafo defendería la importancia de no forzar la fotografía, sino dejarla fluir.(*2)
Ahora entendemos por qué en este contexto Cartier-Bresson se identifica con la cámara Leica,
tan pequeña, tan liviana, tan versátil y de visor directo.
(*1) Sougez Marie-Loup (coord.), Historia general de la fotografía, Cátedra, Madrid 2007, p. 464
(*2) Stepan Peter, 50 photographers you should know, Prestel Verlag, London 2008 , p. 99
Caso 6: La costumbre.
Las cámaras digitales de fotografía y las de cine digital, tecnológicamente son más
parecidas a una cámara de video que a una cámara de rollo de película, al menos en lo que se
refiere al material sensible a la luz. Sin embargo, a medida que se fueron desarrollando, los
fabricantes eligieron respetar cierta continuidad con la tecnología anterior.
Es por esta razón que a la ganancia expresada en valores de decibeles que venía usando el
mundo del video, pasaron a llamarle sensibilidad, usando la escala ISO, para mantener el
paralelo con lo que el mercado estaba acostumbrado, aunque técnicamente no haya una
variación en la sensibilidad a la luz. Otro caso “¿qué cámara hago?”
Julian Apezteguía, un gran director de fotografía, hizo el film Los Salvajes con una Sony
EX3, una cámara algo pasada de moda para ese momento. La elección estuvo muy limitada
por cuestiones de producción, sin embargo, se adaptaba muy bien a la necesidad de una
película chica, y a las exigencias del rodaje en exteriores por las sierras de córdoba. Además, la
acompañó con dos lentes zoom de excelente calidad y prestaciones. Pero lo que más estuvo
en juego e hizo que la película se vea genial fue la maestría del director de fotografía y su
conocimiento y buen uso de la cámara.
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Creo que se entendió la idea general que une todos estos casos. Para esta cursada de
Iluminación y Cámara 1 vamos a proponernos conocer los elementos básicos que conforman
una cámara y entender los procesos de captura. También vamos a tomar algunas cámaras
distintas a modo de ejemplo para conocer su funcionamiento y modo de empleo.
La idea es entender que cada cámara tiene sus características particulares, y como
consecuencia de eso, construye imágenes con algunas particularidades, o me facilita la
creación de imágenes con determinadas características, lo cual puede ser aprovechado y
explotado de manera expresiva. Dicho de otro modo, cada cámara me brinda un determinado
abanico de herramientas, las cuales puedo aprovechar para contar historias.
Con estas nociones podremos responder con mayor madurez a la pregunta ¿qué
cámara uso? a la hora de encarar un proyecto audiovisual o fotográfico.