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¿Qué Cámara Elegir? Guía para Estudiantes

Este documento discute las múltiples consideraciones involucradas en recomendar una cámara fotográfica o de video a estudiantes, incluyendo el propósito de la cámara, el presupuesto, y la rápida evolución tecnológica. Presenta 7 casos que exploran estas consideraciones a través de ejemplos históricos y personales sobre el formato, la conservación de imágenes, y el desarrollo tecnológico. Concluye que no hay una respuesta simple y que se necesita una discusión colectiva para

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¿Qué Cámara Elegir? Guía para Estudiantes

Este documento discute las múltiples consideraciones involucradas en recomendar una cámara fotográfica o de video a estudiantes, incluyendo el propósito de la cámara, el presupuesto, y la rápida evolución tecnológica. Presenta 7 casos que exploran estas consideraciones a través de ejemplos históricos y personales sobre el formato, la conservación de imágenes, y el desarrollo tecnológico. Concluye que no hay una respuesta simple y que se necesita una discusión colectiva para

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¿QUÉ CÁMARA USO?

Dedicándome a filmar y fotografiar, muchas veces me han preguntado ¿qué cámara


me compro? Y la respuesta no es tan simple de encontrar, tenemos que descifrarla en
conjunto. Necesitamos saber si la quiere para sacar fotos o para filmar. ¿Pensamos en
imágenes pictóricas o hacer registro? ¿Viajes? ¿Deporte? ¿Ficción? ¿Socialero? ¿Cuanta plata
tenemos? ¿Queremos aprender a tomar imágenes o palo y a la bolsa? ¿De día, de noche? De
ahí tiene que ir surgiendo una respuesta.

A la hora de conformar un texto para estudiantes de Diseño de Imagen y Sonido que


oriente sobre cámaras, me siento como esos amateurs desorientados que no saben manejar
las múltiples variables. No puedo definir una cámara modelo que sirva de ejemplo, no se qué
tan abarcativo debería ser, si apuntar a lo expresivo o a lo técnico. No sé si estamos hablando
de cámara de fotos, de video, de cine, cine digital, cámara de-foto-que-filma, (o, mejor dicho,
graba?)

Sumémosle a todo esto que la carrera armamentista en la fabricación de cámaras es


muy vertiginosa, los modelos cambian en pocos años, hay éxitos y fracasos extremos, hay
modas y obsolescencias caprichosas, y los estándares suben y suben sin respiro.

En este contexto, ¿acaso yo voy a determinar de antemano con qué cámara los
estudiantes van a hacer sus proyectos?
Y lo más tremendo es pensar que cuando se desarrollen profesionalmente van a usar cámaras
que todavía no existen.

Necesito ayuda, esto lo tenemos que resolver entre todos.

Me detengo en algunos casos que giran en torno a esta problemática, alguna


conclusión definida tenemos que visualizar.

Caso 1: Recuerdos de mi infancia.

El cumpleaños de un amigo del colegio, Hugo, fue registrado con una cámara Polaroid.
Todavía me acuerdo de la foto saliendo de la cámara… en el momento! A ver si nos
entendemos: para la década del 80 obtener una imagen en el momento era una locura de
última tecnología, rozaba lo mágico, era ciencia ficción hecha realidad.

Pasaron los años y esa imagen se fue poniendo anaranjada, después pasó por un
amarillo pálido hasta desdibujarse totalmente. Me quedé sin el recuerdo del cumpleaños de
Hugo.

Eclipsados por la inmediatez, no pudimos ver ese otro gran valor que es la
conservación de la imagen.

Si una máquina del tiempo permitiera que el papá de Hugo nos pregunte ¿qué cámara
me compro?, le recomendaríamos la Polaroid? En principio pensaría en una cámara que no
borre los recuerdos, aunque la magia de ver la foto en el momento no me la olvido más. No
sabría qué responderle.

Por otro lado, esto me hace pensar en cómo estamos conservando hoy los millones de
imágenes que estamos tomando con nuestros dispositivos digitales. ¿Acaso nos importa la
conservación de la imagen? ¿Es un valor?
Caso 2: El tamaño importa.

Desde los comienzos de la fotografía y por varias décadas, las imágenes eran tomadas
en placas de gran tamaño. Se puede apreciar una gran definición y los fondos desenfocados
debido al uso de lentes de focal larga. Particularidades que podrían ser altamente valoradas.

Más tarde se emplean rollos de película de seis centímetros de ancho, un gran avance
en practicidad, pudiendo obtenerse ocho imágenes de 6x9 cm cada una. Luego el formato se
achica a 6x6 cm. pudiendo obtenerse doce imágenes por rollo.
Cada vez más práctico, cada vez más económico, y el fotograma es cada vez más chico.

La película de 35mm, con sus 36 fotogramas por rollo, con cámaras más chicas y
livianas significó otro gran avance en la practicidad y economía, popularizando así la fotografía.

La aparición de cámaras digitales nos sorprendió con sensores APS, que son más chicos
que el negativo de 35mm. Si bien luego aparecieron sensores llamados full frame, un alto
porcentaje de las imágenes que obtenemos hoy están hechas con celulares de sensores
diminutos.

¿El tamaño importa?

Caso 3: Talbot vs. Daguerre.

En este caso, la pregunta no es ¿qué cámara me compro? sino ¿qué cámara hago?

Dos de los inventores de la fotografía desarrollaron dos tecnologías distintas en


paralelo en el mismo momento.

Daguerre, en Francia, hizo el daguerrotipo: positivo único de cámara, espejado de


izquierda a derecha, con un proceso de revelado muy complejo y caro, pero con muy buena
definición y una patente libre de derechos.

Talbot, en Inglaterra, hace el calotipo: negativo de papel con posibilidad de hacer


múltiples positivos, sin inversión de izquierda a derecha, con un proceso de revelado más
simple y barato, pero con menor definición y con derechos reservados.

¿Quien ganó? Daguerre. Al menos los primeros años, los daguerrotipos fueron un boom que
rápidamente deslumbró al mundo. Tal vez por su definición, o por no querer pagar derechos
de autor, la fotografía nació de la mano del daguerrotipo, un invento que mantenía el aura de
las imágenes pictóricas: era una imagen única, sin posibilidad de reproducción.

Pero, ¿acaso la reproductividad técnica de la imagen no marcó un hito en la historia


del arte, la cultura y la sociedad? En un primer momento eso no interesó, no fue un valor en la
década de 1840. De cualquier modo, el auge del daguerrotipo duró poco y cayó en desuso
durante la década siguiente.

Caso 4: Cámaras caseras.

Participé de un grupo fotográfico donde construíamos nosotros mismos cámaras de


fotos y emulsiones a la vez que estudiábamos la historia de la fotografía. Otro caso del tipo
¿qué cámara hago?

Las había con lente y estenopeicas, grandes y chicas, más luminosas o no tanto, era
como un zoológico de cámaras.
Por ejemplo, la Termográfica Rioplatense estaba construida con un termo y su
particularidad era el formato que proponía la base del termo: las fotos eran redondas.

La Chancha de Luz -construida por Paola y Luz, bautizada por Paola- era un cilindro
inmenso, de aproximadamente treinta centímetros de diámetro por sesenta de largo donde
entraba un negativo de 18x24 cm, una bestialidad. La calidad de imagen que se lograba de esta
manera era incomparable con cualquier estenopeica que haya visto.

Me tocó construir una cámara para una serie de fotos sobre el Río de la Plata y otra
sobre la autopista panamericana. Una lata chata generaba un negativo extremadamente
alargado, de 24x120mm, ideal para registrar esos dos motivos.

Los cianotipos, con su color azul intenso y la posibilidad de usar papeles con distintas
texturas nos permitía imprimir una estética particular a las fotos. Lo mismo los ferrotipos o la
técnica del papel salado, nos hacía jugar al pictorialismo.

Hacíamos nosotros mismos los químicos para el revelado y eso nos daba la posibilidad
de pasarnos en hidroquinona para conseguir imágenes con más tonos de grises, o al revés,
pichicatear el revelador con bórax para una imagen con negros intensos y alto contraste.

Era interesante la sensación que producía tener la tijera en la mano para hacer el
orificio por donde iba a pasar la luz, y ahí mismo tomar la decisión sobre el diámetro que
tendría. Cuanto más grande ese agujero, más luminosa sería la cámara, pero la calidad de las
imágenes se vería empobrecida, y viceversa. ¿Qué cámara hago?

Caso 5: Cartier-Bresson y la Leica.

Pido disculpas de antemano, voy a dudar un centímetro, un minuto, una pizca, de


Henry Cartier-Bresson y su célebre frase “el instante decisivo” ... ¿Será un slogan publicitario,
que en la pelea por el mercado de cámaras, promovía la incorporación de cámaras de visor
directo?

Hacia la década del 30, la fotografía sale a la calle como nunca lo había hecho, los
fotógrafos privilegiaban a la fotografía tomada “al vuelo” en contraposición a los complejos y
claustrofóbicos procedimientos de la fotografía de estudio del siglo diecinueve.

Esta época, marcada por la originalidad (recordemos los experimentos de Man Ray o
László Moholy-Nagy), también dejó su huella en el joven Cartier-Bresson, quien afrontó los
temas cotidianos y sociales con la estética de aquel tiempo. (*1) Cartier-Bresson creó con su
fotografía una contraparte visual de la escritura automática surrealista. A lo largo de su vida,
este fotógrafo defendería la importancia de no forzar la fotografía, sino dejarla fluir.(*2)
Ahora entendemos por qué en este contexto Cartier-Bresson se identifica con la cámara Leica,
tan pequeña, tan liviana, tan versátil y de visor directo.

(*1) Sougez Marie-Loup (coord.), Historia general de la fotografía, Cátedra, Madrid 2007, p. 464
(*2) Stepan Peter, 50 photographers you should know, Prestel Verlag, London 2008 , p. 99

Caso 6: La costumbre.

Las cámaras digitales de fotografía y las de cine digital, tecnológicamente son más
parecidas a una cámara de video que a una cámara de rollo de película, al menos en lo que se
refiere al material sensible a la luz. Sin embargo, a medida que se fueron desarrollando, los
fabricantes eligieron respetar cierta continuidad con la tecnología anterior.
Es por esta razón que a la ganancia expresada en valores de decibeles que venía usando el
mundo del video, pasaron a llamarle sensibilidad, usando la escala ISO, para mantener el
paralelo con lo que el mercado estaba acostumbrado, aunque técnicamente no haya una
variación en la sensibilidad a la luz. Otro caso “¿qué cámara hago?”

Y en relación a este mismo cambio tecnológico me hago la pregunta, ¿qué tan


importante es el visor óptico réflex de las cámaras digitales de fotografía? ¿No alcanza con un
monitor electrónico? Sony y Panasonic, históricamente fabricantes de cámaras de video,
estarían revolucionando esto con el éxito de sus cámaras mirrorless. ¿Será que estamos
demorando dos décadas para darnos cuenta que no tenía tanto sentido el visor óptico réflex?

Caso 7: El ojo del fotógrafo.

Julian Apezteguía, un gran director de fotografía, hizo el film Los Salvajes con una Sony
EX3, una cámara algo pasada de moda para ese momento. La elección estuvo muy limitada
por cuestiones de producción, sin embargo, se adaptaba muy bien a la necesidad de una
película chica, y a las exigencias del rodaje en exteriores por las sierras de córdoba. Además, la
acompañó con dos lentes zoom de excelente calidad y prestaciones. Pero lo que más estuvo
en juego e hizo que la película se vea genial fue la maestría del director de fotografía y su
conocimiento y buen uso de la cámara.

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Creo que se entendió la idea general que une todos estos casos. Para esta cursada de
Iluminación y Cámara 1 vamos a proponernos conocer los elementos básicos que conforman
una cámara y entender los procesos de captura. También vamos a tomar algunas cámaras
distintas a modo de ejemplo para conocer su funcionamiento y modo de empleo.

La idea es entender que cada cámara tiene sus características particulares, y como
consecuencia de eso, construye imágenes con algunas particularidades, o me facilita la
creación de imágenes con determinadas características, lo cual puede ser aprovechado y
explotado de manera expresiva. Dicho de otro modo, cada cámara me brinda un determinado
abanico de herramientas, las cuales puedo aprovechar para contar historias.

Con estas nociones podremos responder con mayor madurez a la pregunta ¿qué
cámara uso? a la hora de encarar un proyecto audiovisual o fotográfico.

Luciano Montes de Oca

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