ESFEM
MCAL. ANDRES DE SANTA CRUZ Y
CALAHUMANA
REACTIVOS DE BENEDICT Y LUGOL
DIRECTOR GENERAL: ING. NESTOR CHAMBI VARGAS.
DIRECTOR ACADEMICO: LIC. DAVID ACARAPI PARRA.
DOCENTE: LIC. ROSE MARY QUISPE ALVARADO
NOMBRE: NAYELI ADRIANA SIÑANI TITIRICO.
ÁREA: TRANSFORMASIÓN DE ALIMENTOS Y GASTRONOMIA.
MATERIA: FÍSICA QUIMICA DE LOS ALIMENTOS
GRADO: 2º AÑO.
GESTIÓN: 2021
REACTIVOS DE BENEDICT Y LUGOL
REACTIVOS DE BENEDICT
El reactivo de Benedict es una disolución azulada de cobre que se utiliza para
detectar la presencia de azúcares reductores: aldehídos, alfa-hidroxi-cetonas y
hemicetales. Fue desarrollado por Stanley R. Benedict (1884-1936). Los
azúcares alfa-hidroxi-cetonas se caracterizan por poseer un grupo hidroxilo en
la adyacencia de la cetona. Mientras, un hemicetal es un compuesto que resulta
de la adición de un alcohol a un aldehído o cetona. El reactivo de Benedict
reacciona indiscriminadamente con todos estos azúcares reductores. El método
de Benedict está basado en la acción reductora de los azúcares sobre el Cu2+,
de coloración azul, que lo transforma en Cu+. El Cu+ forma un precipitado rojo-
ladrillo de óxido cuproso. No obstante, dependiendo de la concentración de los
azúcares van apareciendo un espectro de colores (imagen superior). Nótese que
si se añade el reactivo de Benedict a un tubo de ensayo sin azúcares reductores
(0%), este no experimenta cambio alguno de su coloración azulada. Así, cuando
la concentración es superior a 4%, el tubo de ensayo se tiñe de un color pardo.
¿PARA QUÉ SIRVE EL REACTIVO DE BENEDICT?
DETECCIÓN DE GLUCOSA EN LA ORINA
El reactivo de Benedict todavía es utilizado para detectar la presencia de glucosa
en la orina y es un indicio de la enfermedad de diabetes en el paciente, cuya
orina es sometida a la prueba o test de Benedict. Aunque, no puede descartarse
que la glucosuria tenga un origen distinto.
Por ejemplo, se encuentra la glucosuria aumentada en condiciones tales como:
embarazo, glucosuria renal primaria, acidosis tubular renal, Síndrome de
Fanconi primario o secundario, hiperaldosteronismo y pancreatitis aguda o
cáncer de páncreas.
El reactivo de Benedict es de coloración azul debido a la presencia de Cu 2+, el
cual es reducido a Cu+ por la acción de los azúcares reductores; en este caso,
la glucosa, formándose un precipitado de óxido de cobre (I) de color rojo ladrillo.
COLORACIÓN DE LA SOLUCIÓN
La coloración y la formación del precipitado en la prueba de Benedict aplicada a
la orina varía en función de la concentración del azúcar reductor. Si la
concentración de glucosa en la orina es menor a 500 mg/dL, la solución adquiere
una coloración verde y no hay formación de precipitado.
La concentración de glucosa en la orina de 500 – 1.000 mg/dL origina un
precipitado de color verde en la prueba de Benedict. A una concentración mayor
de 1.000 a 1.500 mg/dL, provoca la formación de un precipitado amarillo.
Si la concentración de glucosa es de 1.500 – 2.000 mg/dL, se verá la formación
de un precipitado anaranjado. Por último, una concentración de glucosa en orina
es mayor a 2.000 mg/dL, provocará la formación de un precipitado de color rojo
ladrillo.
Esto señala que la prueba de Benedict tiene un carácter semicuantitativo y se
Reporta el resultado recurriendo a cruces. Así por ejemplo, a la formación de un
precipitado verde le corresponde una cruz (+); y a la formación de un precipitado
rojo ladrillo, le corresponden cuatro cruces (++++).
DETECCIÓN DE VARIOS MONOSACÁRIDOS Y DISACÁRIDOS
El reactivo de Benedict detecta la presencia de azúcares reductores que poseen
un grupo funcional libre o un grupo funcional cetona libre, como parte de su
estructura molecular. Este es el caso de glucosa, galactosa, manosa y fructosa
(monosacáridos), así como la lactosa y la maltosa (disacáridos).
La sacarosa y el almidón no reaccionan con el reactivo de Benedict por tener
grupos reductores libres. Además, hay compuestos que interfieren en la prueba
de Benedict en la orina, dando falsa positividad; tal es el caso del salicilato,
penicilina, estreptomicina, levodopa, ácido nalidíxico e isoniazida.
Hay químicos presentes en la orina que pueden reducir la reacción de Benedict;
por ejemplo: la creatinina, el urato y el ácido ascórbico.
COMPONENTES
Los componentes del reactivo de Benedict son los siguientes: sulfato de cobre
pentahidratado, carbonato de sodio, citrato trisódico y agua destilada.
El sulfato de cobre pentahidratado, CuSO4·5H2O, contiene el Cu2+: es el
compuesto que le da la coloración azul al reactivo de Benedict. Los azúcares
reductores actúan sobre el Cu2+, produciendo su reducción a Cu+ y la formación
de un precipitado de óxido cuproso (Cu2O) de color rojo ladrillo.
El carbonato de sodio genera un medio alcalino, necesario para que se dé la
reducción del cobre. El carbonato de sodio reacciona con el agua, generando
bicarbonato de sodio y el ion hidroxilo, OH–, responsable de la alcalinidad del
medio necesaria para que se produzca el proceso reductivo.
El citrato de sodio forma un complejo con el cobre (II) que evita que este
experimente durante su almacenamiento una reducción a Cu (I).
PROCEDIMIENTO DE USO
Se colocan 5 mL del reactivo de Benedict en un tubo de ensayo 20 x 160 mm y
se le agrega 8 gotas de orina. Se agita suavemente el tubo de ensayo y se coloca
en un recipiente con agua hirviendo durante 5 – 10 minutos.
Transcurrido este tiempo, se saca el tubo del baño de agua caliente y se enfría
su superficie con agua corriente para tener finalmente la lectura del resultado
obtenido al realizar el test de Benedict (los colores).
HISTORIA
El reactivo fue creado por el químico estadounidense Stanley Rossiter Benedict
en 1909, quien publicó su artículo científico A reagent for detection of reducing
sugars, en la revista J. Biol. Chem.
Además, Lewis y Benedict (1915) publicaron un método para la determinación
de azúcares reductores en sangre, usando como indicador al picrato; pero dejó
de usarse debido a su falta de especificidad.
El reactivo de Benedict es muy parecido al de Fehling. Se diferencian en que
Benedict utiliza el ion citrato y la sal carbonato de sodio; mientras Fehling emplea
el ion tartrato e hidróxido de sodio.
La prueba de Benedict es cualitativa, es decir, solo detecta la presencia de
azúcares reductores. Sin embargo, el reactivo de Benedict puede ser cuantitativo
si posee tiocianato de potasio en solución, el cual forma un precipitado blanco
de tiocianato de cobre que puede ser valorado mediante el uso de patrones de
glucosa.
REACTIVO DE LUGOL
La prueba del yodo es una reacción química usada para determinar la presencia
o alteración de almidón u otros polisacáridos. Una solución de yodo - diyodo
disuelto en una solución acuosa de yoduro de potasio - donde los iones I3- se
sitúan dentro de la macromolécula de almidón cocido (estrictamente de la
amilosa) produciendo un efecto óptico de color azul (con solución de Lugol
diluída) pasando por púrpura profundo hasta llegar al negro en soluciones
concentradas.
Este tipo de prueba puede realizarse con cualquier producto que contenga
almidón como ser patatas, pan o determinados frutos.
Esta reacción es el resultado de la formación de cadenas de poliyoduro a partir
de la reacción del almidón con el yodo presente en la solución de un reactivo
llamado Lugol. La amilosa, el componente del almidón de cadena lineal, forma
hélices donde se juntan las moléculas de yodo, formando un color azul oscuro a
negro. La amilopectina,1 el componente del almidón de cadena ramificada,
forma hélices mucho más cortas, y las moléculas de yodo son incapaces de
juntarse, obteniéndose un color entre naranja y amarillo. Al romperse o
hidrolizarse el almidón en unidades más pequeñas de carbohidrato, el color azul-
negro desaparece. En consecuencia, esta prueba puede determinar el final de
una hidrólisis, cuando ya no hay cambio de color constituyendo una evidencia
experimental ampliamente utilizada.
La solución de yodo también reacciona con el glucógeno, aunque el color
producido es más castaño y mucho menos intenso.
Esta prueba se utiliza como indicador del grado de madurez de los frutos. El fruto
cuando está inmaduro contiene altas cantidades de almidón, que son detectadas
a través de la tinción con la prueba de almidón, apareciendo como grandes zonas
en el fruto teñidas de azul. Mientras que cuando un fruto está maduro, ese
almidón se ha transformado en azúcares y por lo tanto no se tiñe en la prueba.
HISTORIA DEL DESCUBRIMIENTO DEL REACTIVO DE LUGOL
En los comienzos del siglo XIX, debido en gran parte a las guerras napoleónicas,
el nitrato potásico era una sustancia muy valorada para la obtención de pólvora.
Posiblemente ese era el motivo por el que, en 1811, Bernard Courtois (1777–
1838) obtenía nitrato potásico (salitre) quemando algas; al quemar las algas en
las cenizas quedaba nitrato que recuperaba añadiendo ácido sulfúrico para
eliminar los otros residuos. Un día añadió más ácido de lo normal y, al calentar,
observó que se desprendían un vapor de color violeta (tiempo después se sabría
que se trataba de un nuevo elemento: el yodo) muy llamativo, que se
condensaba dejando unos pequeños cristales negros brillantes. No tenía
suficiente dinero y abandonó la investigación, pero dio muestras de aquella
sustancia a Nicholas Clement (1779–1841) y a Charles Bernard Desormes
(1771–1862), quienes a su vez, según Partington (1964), las pasaron a Louis
Joseph Gay Lussac (1778–1850) y a Humphry Davy (1778–1829) (que en esa
época visitó París). Ambos reconocieron que el descubridor de esa sustancia
había sido Courtois, a quien en 1831 le concedieron seis mil francos del Premio
Montyon de l'Académie Royale des Sciences, por el valor medicinal del yodo.
Sin embargo, moriría arruinado; su propia necrológica, publicada en el Journal
de Chimie Médica–le, de Pharmacie et de Toxicologie recoge el lamento de que
no hubiera patentado su invención: "Bernard Courtois, auteur de la découverte
de l'iode, est mort à Paris le 27 septembre 1838, laissant sa veuve sans fortune.
Si lors de sa découverte, Courtois eüt pris un brevet d'invention, il en eüt été tout
autrement".
La investigación sobre el yodo fue uno de los varios conflictos que hubo entre
Davy (1813) y Gay Lussac, porque los dos se disputaban la primacía de los
descubrimientos relacionados con el comportamiento del yodo. Esto supuso que
el yodo comenzara a estudiarse bastante después de su descubrimiento y que
Gay Lussac (1814) destacara una nota con lo referido por Davy en el Journal of
Natural Philosophy, Chemistry and the Arts (referido por Gay–Lussac como el
Journal de MM. Nicholson et Tilloch), sobre qué tan mal estaba la ciencia en
Francia que había tenido que ir un filósofo inglés para que una sustancia nueva
no durmiera en el olvido (figura 1).