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1. LA AGROINDUSTRIA, DEFINICION Y ALCANCES
1.1. Definición de agroindustria
La agroindustria es la actividad económica que comprende la producción,
industrialización y comercialización de productos agropecuarios, forestales y
otros recursos naturales biológicos. Implica la agregación de valor a productos
de la industria agropecuaria, la silvicultura y la pesca. Facilita la durabilidad y
disponibilidad del producto de una época a otra, sobre todo aquellos que son
más perecederos. Esta rama de industrias se divide en dos categorías,
alimentaria y no alimentaria, la primera se encarga de la transformación de lo
producido por la agricultura, ganadería, pesca y silvicultura en productos
elaborados, en esta transformación se incluye los procesos de selección de
calidad, clasificación (por tamaño), embalaje-empaque y almacenamiento de la
producción agrícola, a pesar que no haya transformación en sí y también las
transformaciones posteriores de los productos y subproductos obtenidos de la
primera transformación de la materia prima agrícola. La rama no-alimentaria es
la encargada de la parte de transformación de estos productos que sirven como
materias primas, utilizando sus recursos naturales para realizar diferentes
productos industriales.
Según lo establecido por la Organización de las Naciones Unidas para la
Alimentación y la Agricultura, FAO, la agroindustria hace relación a la
transformación de productos procedentes de la agricultura, la actividad forestal
y la pesca; es decir que a partir de estos productos obtenidos de la tierra, de
ríos y de mares, se elaboran materias primas y derivados del sector agrícola.
1.2. La agroindustria en cifras
El actual Gobierno del presidente Evo Morales está tomando muchas medidas
para favorecer al sector, siendo uno de los pilares de la agenda patriótica 2025,
ya que lo considera prioritario y lo presenta como uno de los motores de la
economía boliviana. El estado busca fortalecer su participación en el ámbito
productivo y para ello, ha establecido programas de ayuda a la industria
agrícola como normas y leyes que suprimen aranceles a la importación de
maquinaria y políticas sectoriales como el de los camélidos o la quinua. Todas
estas ayudas van encaminadas a que el sector avance hacia una economía de
exportación y no de autoconsumo. Esto lleva a que las principales
importaciones en el sector sean de este tipo de productos, para lo cual se han
concedido créditos a los campesinos para poder hacer frente a la compra de
nueva maquinaria en el mercado.
El sector agrícola representaba el 13,65% del PIB boliviano en el año 2016.
Una cifra muy superior a la del resto de países de Latinoamérica. El PIB en
este sector siempre se ha mantenido entre el 12 y el 13% respecto del total, lo
cual habla de su relevancia para el país a lo largo del tiempo siendo uno de los
pilares fundamentales. Bolivia cuenta con una gran diversidad de recursos
naturales, una gran heterogeneidad entre agricultura rural y agroindustria y
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unas grandes limitaciones en cuanto a transporte, economías de escala,
tecnología, etc.
La cantidad de superficie cultivada actualmente es de 3,6 millones de
hectáreas, siendo hace unos años de 2,8 millones. La cantidad de superficie
cultivable seguirá creciendo en el futuro puesto que se sigue saneando
terrenos para aumentar las superficies dedicadas al sector agropecuario.
También la titulación de las tierras es un aspecto fundamental que el gobierno
ha intensificado en los últimos años para que no haya dudas de la propiedad de
cada una y se pueda realizar un seguimiento y verificar que las tierras se
utilicen correctamente.
El tratamiento de las tierras y los sistemas de riego son otros aspectos muy
importantes a tener en cuenta ya que de ellos depende la calidad de los
cultivos. Productos como la soja, el girasol, la harina, la quinua, el azúcar, etc.,
que son de los más producidos y exportados, necesitan de todos los factores
anteriormente nombrados para su correcta producción.
También se debe tener en cuenta el sector pecuario contaba con un total de
unos 25 millones de cabezas de ganado en el 2016 y que supone una
utilización de más del 35% de las tierras disponibles para cultivo. En el sector
avícola se superaban los 200 millones de aves en el 2013 por lo que con la
tendencia existente es probable que ronden los 250 millones en la actualidad.
La coca es uno de los cultivos destacados dentro de las plantaciones agrarias
y, pese haber ido descendiendo su producción en los años anteriores, en el
año 2016 volvió a crecer y se aumentaron las hectáreas disponibles de cultivo
debido a una modificación de ley que realizó el gobierno pasando de 12.000 a
22.000 Ha.
Las exportaciones han ido creciendo hasta alcanzar un máximo en el año 2013
momento a partir del cual se han ido reduciendo cayendo casi un 17% en el
año 2016 respecto al periodo señalado. Respecto a las importaciones los
principales productos que se introducen al país son maquinaria para el sector
agrícola, con un máximo de importaciones en 2014 disminuyendo en los
principales productos un 50% en 2016.
El producto español se percibe como un producto de calidad por lo que es
apreciado por los trabajadores del campo del país. Una de las principales
características del sector es la baja productividad. Si se consiguiese aumentar,
Bolivia dejaría de producir principalmente para cubrir la demanda interna y de
esta forma exportaría una mayor cantidad de excedentes que supondría
además un gran beneficio para la balanza comercial. Esto hace que los precios
no sean tan competitivos por la ausencia de economías de escala y además se
le añade la falta de calidad de los productos.
Para dar un paso adelante, Bolivia necesita invertir en innovación y tecnología,
utilizar mejores semillas y apostar por la industrialización del sector.
Actualmente sólo un porcentaje pequeño de los agricultores, los que se
dedican a lo producción extensiva, utilizan tecnología.
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Respecto a los canales de distribución existen dos principalmente:
importador/distribuidor o venta directa al cliente final.
Bolivia puede avanzar y desarrollarse a nivel agroindustrial pero necesita la
participación y colaboración tanto de instituciones públicas como privadas.
Tiene un gran potencial pero se deben tener en cuenta aspectos como la falta
de seguridad jurídica, los problemas que pueden surgir en aduanas para
introducir productos, el hecho de que no tiene conexión directa al mar, etc.
Además cabe destacar también que el país no está preparado para afrontar las
cada vez más frecuentes situaciones de clima extremo que se producen, como
sequías o inundaciones.
1.3. Potencial agroindustrial de Bolivia
El sector agroindustrial, que se entiende como el sector que procesa o agrega
valor a la producción agropecuaria después de que ésta salga del campo,
ofrece al país la oportunidad no sólo de agregar valor mediante la
transformación agroindustrial, sino de convertir el producto primario (básico) a
un producto diferenciado y enfocado a cierto segmento del mercado final.
La competencia por la venta de un producto básico se basa principalmente en
su costo de producción, mientras que la competencia por la venta de productos
diferenciados se basa en todas las características del producto y la forma en
que satisfacen las necesidades del consumidor. Un ejemplo en el mercado
local sería la diferencia entre la venta por exportación de la quinua en grano, un
producto básico con poca diferenciación a la quinua del Perú u otros países, y
la venta de productos basados en la quinua tales como alimentos preparados,
fideos, entre otros. La venta por exportación se basa en el precio y donde los
costos de producción en el Perú son más bajos que en Bolivia; en cambio, la
venta de productos basados en la quinua, donde la quinua representa sólo una
parte del costo total, el producto que se vende es suficientemente diferenciado
de otros similares para justificar un precio mayor en el mercado.
1.4. Función de la agroindustria en el desarrollo
El desafío más grande que se enfrenta el sector agroindustrial en Bolivia y en
muchos otros países, es asegurarse del suministro de los productos
agropecuarios primarios en las cantidades, calidades, precios y fechas de
entrega necesarias para ser competitivo con productos importados. Esto
implica la necesidad de transformar el sector de la producción primaria
mediante no sólo un aumento sustancial en su productividad, sino también en
su habilidad de cumplir con los requisitos de calidad y con los compromisos de
entrega en las fechas y volúmenes convenidos.
Otro desafío que enfrenta el sector agroindustrial es el de contar con la
tecnología necesaria para poder competir en precio y calidad con productos
importados.
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Es cierto que la productividad del sector agrícola boliviano es en general muy
baja, aunque hay excepciones. La productividad en el campo está en función
de los insumos utilizados y las técnicas agronómicas o de manejo animal
utilizadas, además de las condiciones climáticas de agua y suelo.
La habilidad del productor y en especial del pequeño productor, en obtener la
tecnología para incrementar su productividad es a su vez una función de
acceso a crédito productivo, insumos técnicos y asistencia técnica, pero otra
limitante a la inversión en la tecnología para tener mayor producción es el
acceso a mercados por parte del pequeño productor que sabe que la falta de
acceso a mercados puede significarle su ruina; si debe dinero a los bancos o
sus proveedores por la compra de insumos técnicos costosos.
Aunque ha habido mucho énfasis en la provisión de asistencia técnica e
insumos técnicos a pequeños productores, la evidencia sugiere que
frecuentemente es la falta de acceso a mercados que constituye la barrera
principal al aumento de productividad, y que el productor con mercados
seguros y rentables está más que dispuesto a buscar la forma de aumentar su
productividad en respuesta a una demanda real.
1.5. Las cadenas productivas
Cadena productiva o proceso productivo es el conjunto de operaciones
planificadas de transformación de unos determinados factores o insumos en
bienes o servicios mediante la aplicación de un procedimiento tecnológico.
Una cadena productiva consta de etapas consecutivas a lo largo de las que
diversos insumos sufren algún tipo de cambio o transformación, hasta la
constitución de un producto y su colocación en el mercado. Se trata, por tanto
de una sucesión de operaciones de diseño, producción y de distribución
integradas, realizadas por diversas unidades interconectadas como una
corriente, involucrando una serie de recursos físicos, tecnológicos y humanos.
La cadena productiva abarca desde la extracción y proceso de manufacturado
de la materia prima hasta el consumo final.
1.6. Importancia de los cultivos perennes
Los cultivos perennes o también denominados cultivos de ciclo largo. Su
periodo vegetativo se extiende más allá de los doce meses y por lo regular una
vez establecida la siembra o plantación, se obtienen varias cosechas, mismas
que son continuas o cíclicas, dependiendo del tipo de plantación.
Los cultivos perennes industriales identificados en el país como son: tembe
para palmito, café, algodón, goma, te, achiote, pimienta, cacao, caña de
azúcar, castaña, camu camu, macadamia, estevia y hay que añadir a esta lista
a frutales como el banano y la piña que actualmente son exportados. Todos
ellos adquieren gran importancia por sus características propias de costos,
producción, rentabilidad, generación de empleo, suministro de materias primas
para el sector industrial, como posibilidad potencial de exportación,
participación en la dieta alimenticia y contribución a la sostenibilidad de los
recursos naturales.
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Por lo tanto los cultivos industriales son de gran importancia sobre todo
económica, en algunos casos estratégica, y su conexión imprescindible con la
industria transformadora de la materia prima. Esto supone un fuerte valor
añadido, una garantía de estabilidad de la producción y la generación de una
fuerte actividad económica y de empleo.
Es necesario formar en el país profesionales que apoyen el desarrollo de
nuevas empresas con raíces en las comunidades locales, que actúen para la
adecuación institucional a las nuevas realidades, que generen y asimilen nueva
tecnología, que posibiliten la diversificación de los productos derivados de los
cultivos perennes industriales, y que entiendan y propicien el fortalecimiento de
las relaciones de cooperación entre los eslabones de las cadenas productivas,
sustentados por entidades académicas y empresariales fuertes y dinámicas,
capaces de enfrentar el desafío de competir en los mercados nacionales e
internacionales cada vez más exigentes.
1.7. Distribución geográfica de los cultivos perennes industriales
La castaña: El árbol de la castaña sólo crece en un área de la selva
amazónica de Bolivia, Brasil y Perú.
La explotación y beneficio de la castaña representa más del 75% del
movimiento económico de la zona Norte de Bolivia, que comprende la totalidad
del Departamento de Pando, la Provincia Vaca Diez del Departamento del Beni
y la Provincia Iturralde del Departamento de La Paz. La importancia de la
castaña no sólo radica en su aporte a la economía de la región, sino preserva
nuestra selva amazónica, ya que su explotación permite frenar la depredación
de los bosques.
Algodón: El cultivo del algodón en Bolivia, tiene sus inicios en el Virreinato,
pues aunque en muy pequeña escala se cultivaba desde entonces en algunos
valles de Cochabamba. Al finalizar el siglo XVIII, se producía “tocuyo”, tela
utilizada para la confección de camisas y ropa interior, esta cantidad cubría la
demanda interna y aún había un excedente para la exportación a otras
regiones del virreinato. Luego del siglo XIX se comenzó a cultivar el algodón en
forma comercial en los Departamentos de Santa Cruz y Tarija. En la década de
1970 el algodón nacional tenía un alto rendimiento por hectárea y su calidad
era muy buena (para los parámetros de ese entonces), ya que sus fibras eran
largas y elásticas y se prestaban para la confección de telas. Hoy en día el 99%
de la producción de algodón se encuentra en Santa Cruz.
Caña de azúcar: Las zonas del cultivo de caña de azúcar, mas importantes en
Bolivia se hallan en los departamentos de Santa Cruz y Tarija, donde se cultiva
prácticamente la totalidad de la producción nacional.
El área de producción en el Departamento de Santa Cruz se ubica en las
provincias: Andrés Ibáñez, municipios de Santa Cruz de la Sierra, Cotoca, El
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Torno, La Guardia, Warnes, Okinawa 1, Portachuelo; Provincia Santisteban, en
los municipios de Saavedra, Mineros, Montero y Alonso Fernández.
La zona de producción de caña de azúcar en el Departamento de Tarija está
ubicada en la Provincia Arce, más propiamente en el municipio de Bermejo y
parte del municipio de Bermejo y parte del municipio de Padcaya.
Macadamia: Es la más rica entre los frutos secos y la menos conocida en
Santa Cruz. La producción de la macadamia es considerada como no
tradicional en zonas tropicales y sub-tropical. Aunque en Bolivia no es muy
conocida, en países como Australia es considerada la “Reina de las nueces”, o
llamada también nuez de arbusto o nuez maroochi.
Camu Camu: Es una fruta exótica que ya empezó a plantarse en el trópico
Cochabambino, existen actualmente más de 500 hectáreas de este cultivo que
promete ser uno de los más rentables después de la coca.
Los actores principales de esta incipiente cadena – parcialmente integrada en
su dimensión vertical – son el Proyecto Jatun S’acha, La Finca Los Petos,
empresa transformadora De La Selva, así como pequeños agricultores de las
provincias Carrasco, Tiraque, y Chapare, y los intermediarios de la
comercialización.
Cacao: En Bolivia, el cacao se encuentra en estado silvestre a lo largo de las
riberas de ríos del noroeste que ofrecen condiciones favorables de clima y
suelo. Las plantas nativas producen un cacao más aromático, aunque la
desventaja está en el tamaño pequeño de las pepitas. En la zona del Alto Beni,
La Paz, el cacao ha tenido el mayor desarrollo en plantaciones bien cultivadas.
Café: El cafeto es un cultivo de clima tropical y subtropical pero la planta
prefiere regiones montañosas principalmente en los flancos cordilleranos que
miran hacia la cuenca amazónica (yungas). Los yungas son la principal zona
productora de café y los llanos de Santa Cruz el segundo productor.
Achiote: Los agricultores ecológicos de Villa Exaltación, de la provincia
Caranavi de La Paz, preparan un proyecto para elaborar pasta de bixina,
producto que se obtiene del polvo rojo o amarillo que cubre las semillas del
arbusto de achiote (urucú), que crece en zonas tropicales y sirve de colorante
vegetal.
Coca: Es un cultivo de clima subtropical que se adapta a todo tipo de suelos,
requiriendo muchos cuidados en la preparación de terrenos y en el deshierbe
que se realiza después de cada cosecha. La planta se reproduce por estaca o
semilla, estando lista para la primera cosecha, al año de ser plantada,
proporcionando de 2 a 3 cosechas anuales. Las zonas productoras de coca en
Bolivia son dos: el Chapare Cochabamba (en las localidades de Victoria, El
Carmen, Lobo, Rancho, Todos Santos y Puerto Aurora) que concentra
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alrededor del 70% de la producción nacional, los yungas y parte de la provincia
Inquisivi del departamento de La Paz.
Té: El país cuenta con una variedad llamada té de San Carlos y la Misión
Técnico Agrícola de la república de China Nacionalista en Bolivia logró
introducir con éxito la variedad Assam.
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LAS CADENAS PRODUCTIVAS: UNA DECISIÓN ESTRATÉGICA.
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