Lección 1
UNA NUEVA VIDA: EL NUEVO NACIMIENTO
En el Evangelio según San Juan, capítulo 3, versículos 1 al 8 hay un diálogo muy interesante
del Señor Jesucristo con un hombre llamado Nicodemo, "un principal entre los judíos".
En este diálogo hay una afirmación del Señor que suena extraña a nuestra lógica o a nuestras
creencias religiosas tradicionales, y que debemos analizar cuidadosamente, porque tiene que
ver con algo de vital importancia para todos: "El que no naciere de nuevo, no puede ver el reino
de Dios".
Analicemos cuidadosamente esta declaración de Jesús:
1. Las palabras "el que" nos indican que incluye a todas las personas, y no sólo a Nicodemo
con quien estaba conversando, o a las personas muy malas o pecadoras solamente. Esto nos
incluye a ti y a mí, no importa qué pensemos de nuestra condición espiritual.
2. El que no naciere de nuevo" establece que hay una condición necesaria e indispensable
para todos por igual. Esta condición es el NUEVO NACIMIENTO.
Ante la pregunta de Nicodemo: "¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo?, Jesús le aclara
que no se trata de nacer de nuevo físicamente, sino nacer "del agua y del Espíritu". Es decir,
una experiencia espiritual.
3. Por último, la declaración completa "El que no naciere de nuevo no puede ver el reino de
Dios", establece rotunda y claramente que no hay otra manera de entrar en el reino de Dios
sino por medio del NUEVO NACIMIENTO.
Esta condición excluye toda otra forma de pretender entrar al reino de Dios, como las buenas
intenciones, las buenas obras, las religiones, la cultura, el dinero, las filosofías, etc., que son
los conceptos que por lo general tenemos de acuerdo con nuestros propios razonamientos.
Es interesante que Nicodemo era una autoridad religiosa de mucho prestigio, de una vida
intachable según las normas morales y religiosas de su tiempo; ayunaba con regularidad,
oraba, daba sus diezmos fielmente y conocía las Sagradas Escrituras. Sin embargo, Jesús lo
incluye entre los que necesitaban el NUEVO NACIMIENTO PARA UNA VIDA NUEVA.
Pero veamos la enseñanza de la Palabra de Dios en cuanto al NUEVO NACIMIENTO QUE
RESULTA EN UNA VIDA NUEVA.
A. NECESIDAD DEL NUEVO NACIMIENTO
La Biblia nos revela que cuando Adán y Eva pecaron, no sólo se hicieron merecedores del
castigo de Dios y fueron expulsados del Edén, sino que su misma naturaleza espiritual cambió.
Desde entonces, esa naturaleza espiritual ha pasado de una generación a otra, y nosotros
mismos la hemos heredado.
Romanos 5:12 dice: "Por tanto, así como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el
pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres... "
Anota qué dice Dios en los textos siguientes:
1. Jeremías 13:23. ¿Podemos cambiar nuestra naturaleza por nosotros mismos?
2. Romanos 3:10-12. ¿Habrá alguna persona justa que no necesita nacer de nuevo?
3. Romanos 3:23. ¿Cuál era nuestra condición?
4. Efesios 2:1-3. ¿Cómo estábamos, y qué éramos antes de conocer a Cristo?
El estado del hombre natural -sin vida espiritual y sin capacidad moral ni espiritual para
responder al llamado de Dios- hizo que Él, en su misericordia y sabiduría, tomara la iniciativa
en este aspecto. Sin la intervención regeneradora de Dios el hombre no tendría esperanza de
salvación.
Es duro reconocer esto, pero la experiencia de cada uno de nosotros lo comprueba, cuando
recordamos con cuánta facilidad nos inclinamos al mal, y lo difícil que es vivir una vida de
santidad. Es nuestra experiencia desde la niñez, y se revela tristemente en la condición
espiritual, moral y social de la humanidad de todos los tiempos.
B. EN QUÉ CONSISTE EL NUEVO NACIMIENTO
Es la obra del Espíritu Santo, por medio de la Palabra de Dios, en que nuestra disposición
moral y espiritual es renovada a la imagen de Cristo (Efesios 2:10).
Es un cambio profundo que Dios produce en nosotros al dar vida a nuestro espíritu por su
Espíritu, haciéndonos susceptibles a su voz (Ezequiel 11:19).
Es comenzar una nueva vida, en que nuestros motivos, escala de valores, inclinaciones, metas
y propósitos en la vida son cambiados por nuestra unión con Cristo por medio de la fe. "De
modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas
son hechas nuevas" (2 Corintios 5:17).
Nadie puede nacer de nuevo sin escuchar la Palabra de Dios y sin la obra del Espíritu Santo.
No se trata, pues, de obras o de voluntad humanas, sino del obrar sobrenatural de Dios. "los
cuales (los hijos de Dios) no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de
voluntad de varón, sino de Dios" (Juan 1:13); "Porque por gracia sois salvos por medio de la fe;
y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe" (Efesios
2:8-9).
C. NUESTRA PARTE EN EL NUEVO NACIMIENTO
1. Reconocer nuestro pecado, y arrepentimos de él.
2. Creer que Jesucristo, el Hijo de Dios, murió en la cruz, por nuestros pecados; que resucitó, y
que está a la diestra del Padre, en la gloria.
3. Apropiamos personalmente de su obra en la cruz, creyendo y aceptando que nuestros
pecados han sido perdonados ya, porque Cristo pagó por todos ellos al morir en la cruz. "que si
confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de
los muertos, serás salvo" (Romanos 10:9).
4. Recibir a Cristo como único Señor y Salvador de nuestra vida, abriéndole nuestro corazón
para que entre a morar allí por su Espíritu Santo. "Mas a todos los que le recibieron, a los que
creen en su nombre, les dio potestad de hacerse hijos de Dios" (Juan 1:12).
D. LA PARTE DE DIOS EN EL NUEVO NACIMIENTO
Si nosotros hacemos lo que nos toca, entonces Dios:
1. Perdona todos nuestros pecados (Hebreos 10:17).
2. Cambia la disposición de nuestro corazón. Antes, nuestra facultad para amar era dirigida
egoístamente a nuestro yo. En el nuevo nacimiento esta dirección es cambiada, y es dirigida a
Dios en primer lugar (Ezequiel 36:26-27).
3. Nos da percepción de las cosas espirituales, y capacidad para entablar una relación
personal con Él (Efesios 1:18).
4. Somos adoptados como hijos suyos (Juan 1:12). Antes éramos solamente sus criaturas, sin
una relación filial con Él.
5. Nos hace participantes de su naturaleza (2 Pedro 1:4). Es decir, Dios nos imparte de su
misma vida por medio del Espíritu Santo, quien viene a morar en nosotros. Este tema lo
ampliaremos más adelante.
6. Nos da vida eterna (Juan 5:24; 10:27-29).
7. Nos da una VIDA NUEVA (2 Corintios 5:17).
E. ¿SENTIMIENTOS O HECHOS?
Nuestra seguridad se basa en las promesas de la Palabra de Dios y no en nuestros
sentimientos. El cristiano vive por fe (confianza) en la veracidad de Dios y en su Palabra como
hechos concretos y permanentes, y no en la relatividad y la inestabilidad de nuestros
sentimientos.
Una fe genuina producirá sentimientos o emociones de gozo, paz, amor y gratitud a Dios, etc.
Pero nuestra salvación no depende de esos sentimientos, sino de nuestra fe en los hechos de
la Palabra de Dios: que Cristo pagó por nuestros pecados en la cruz del Calvario muriendo en
nuestro lugar. Por lo tanto, si hemos reconocido nuestro pecado, y hemos aceptado el pago
que él hizo, y lo hemos reconocido como nuestro Salvador y Señor, ya no tenemos que pagar
por ellos, sino que Dios ¡ya nos perdonó y nos dio vida eterna!
F. REPASANDO LO ESTUDIADO
Ahora que has visto algunas enseñanzas de la Palabra de Dios en cuanto al NUEVO
NACIMIENTO y la VIDA NUEVA en Cristo, responde a las siguientes preguntas:
1. ¿Cómo puedes tener VIDA ETERNA?
2. Tener padres cristianos o nacer en una familia cristiana, ¿te hace un hijo de Dios?
3. ¿Qué te hace ciudadano del Reino de Dios? (Juan 3:3-5)
4. ¿Cómo describe Jesús el NUEVO NACIMIENTO? (Juan 3:7-8)
5. ¿Cuál es tu parte en el NUEVO NACIMIENTO?
6. ¿Cuál es la parte que le corresponde a Dios en tu NUEVO NACIMIENTO?
7. En sentimientos o en hechos; ¿sobre cuáles has fundamentado tu vida? (1 Juan 5:11-12)
8. Escribe en el orden correcto los 3 elementos que intervienen en tu fe
9. ¿De qué manera se ha manifestado tu NUEVA VIDA desde que hiciste a Cristo tu Señor?
Memoriza los siguientes versículos
"Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de hacerse
hijos de Dios." Juan 1:12
"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo
aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna."
Notas y comentarios