0% encontró este documento útil (0 votos)
125 vistas4 páginas

Imitadores de Dios: Amor y Semejanza

Pablo exhorta a los efesios a ser imitadores de Dios como hijos amados. Esto implica (1) quitar todo lo malo como el enojo y la ira que dañan al prójimo, (2) andar en amor como Dios ama sacrificialmente a los demás, y (3) amar específicamente como Jesucristo nos amó entregando su vida por nosotros, lo que agrada a Dios.

Cargado por

Felipe Cabral
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
125 vistas4 páginas

Imitadores de Dios: Amor y Semejanza

Pablo exhorta a los efesios a ser imitadores de Dios como hijos amados. Esto implica (1) quitar todo lo malo como el enojo y la ira que dañan al prójimo, (2) andar en amor como Dios ama sacrificialmente a los demás, y (3) amar específicamente como Jesucristo nos amó entregando su vida por nosotros, lo que agrada a Dios.

Cargado por

Felipe Cabral
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados.

Efesios 4:31- 5:2

Pablo lo expresa de una manera categórica, clara y abierta: “Sed


imitadores de Dios”. Esta es una gran declaración. Los imitadores son
aquellos que siguen el modelo o el ejemplo de Dios

Si quiere usted expresarlo de una manera sencilla, puede decirlo de la


siguiente manera: “Sed semejantes a Dios”. Esa es la meta del
cristianismo: producir hombres y mujeres, niños y niñas que son
semejantes a Dios, viviendo en medio de un mundo impío. De eso se
trata.

Fíjese usted que no dice: “sed dioses”, que es una mentira que
distorsiona la verdad, haciendo que parezca una promesa, de modo que,
si seguimos nuestros propios deseos, tirando por la borda cualquier
clase de restricción, eliminando las ataduras de la autoridad, haciendo lo
que deseemos hacer, podremos ser dioses.

Porque después de todo, ¿no es eso lo que hace Dios? Él hace lo que
quiere; Él es soberano, así que hace lo que le complace. Pero eso es una
mentira. He aquí lo que dice la fe cristiana. Dice más bien: “Sed
semejantes a Dios”, que quiere decir: “Sed un reflejo del Dios único y
verdadero”. No hay más que un solo Dios; sólo puede haber un Dios, y
Él es un Ser supremo. ¿Cuántos seres supremos podemos tener? Sólo
Uno.

Por lo tanto, el mensaje cristiano es que seamos semejantes a Dios,


como el único Dios verdadero. Sea usted un reflejo de Él en su
humanidad; sea usted un hombre semejante a Dios; sea usted una
mujer semejante a Dios, Después de todo, dicho término, el que se
refiere a ser semejante a Dios, es uno que a muchos de nosotros nos
hace temblar y sentirnos incómodos, porque es sencillamente otra
manera de decir que “somos como Dios”, que originalmente tiene que
ver con el concepto de ser semejantes a Dios, pero además tiene que
ver al mismo tiempo con la idea de la santidad. La semejanza tiene que
ver con la idea de ser como Dios.
¿Cómo será usted si es semejante a Dios? ¿Será usted fuerte? Sí, claro
que sí. No hay fortaleza que sea semejante a la de Dios. ¿Estará usted
lleno de poder si es semejante a Dios? Ya lo creo que sí, pero ándese
usted con cuidado. Esta es una clase diferente de poder que el poder
que desea el mundo. Es más sosegado, menos aparente, pero mucho
más poderoso. ¿Se sentirá usted feliz si es semejante a Dios? Ya lo creo
que sí, pero esta es una felicidad totalmente diferente a la que está
buscando el mundo. ¿Será usted sabio y amable? Claro que sí, será más
sabio y amable de lo que lo ha sido con anterioridad, porque así es
cómo es Dios.

Todo esto lo podemos resumir en dos palabras.: Dios crea y Dios


redime. Dios hace que las cosas cobren vida y Dios arregla lo que está
roto; es debido a que Dios es vida y Dios es amor. Por lo tanto, Él es
nuestro Hacedor y nuestro Sanador, y así es cómo será usted si es
semejante a Dios. Aprenderá usted a vivir al máximo de la capacidad de
su humanidad y aprenderá cómo amar y cómo sanar, a fin de restaurar y
reunir en lugar de esparcir, fragmentar y separar. Porque en eso
consiste el ser semejante a Dios. Esto es algo deseable, ¿no es cierto?
¿Quién no desearía ser así?

En la historia humana, Dios nos ha creado, y es Él quien nos redime. Él


es vida y Él es amor. ¿De qué manera hace Dios visible Su vida y Su
amor en un mundo caído lleno de división y de necesidad?

Bíblica: Efesios 4:31; 5:2 


Introducción
Los hijos imitan a sus padres. Los padres son el modelo de todo
niño. Ellos aprenden hablar como sus padres, usan sus mismas
expresiones, comen como ellos, toman los mismos modales que
ellos. Heredan las mismas tradiciones de sus padres. E incluso,
imitan buenas y malas conductas.
Bueno, nuestro texto dice que debemos ser imitadores de Dios,
como hijos amados. La forma de actuar del Padre es nuestro
modelo y patrón para nosotros vivir. Lo que agrada a Dios, debe
agradarnos a nosotros. Lo que Dios aborrece, debemos
aborrecerlo. Lo que Dios piensa debemos pensarlo. Y lo que Dios
hace, debemos hacerlo también.
Todo hijo imita a su padre, y como hijos de Dios, no somos la
excepción. Y este texto bíblico no explica, cómo ser imitadores de
Dios. En bosquejos de sermones, aprenderemos hoy cómo
demostrar en nuestra vida que Dios es nuestro Padre.
 

El versículo 1 del capítulo 5 es una continuación de la última


idea del capítulo 4. El texto dice: “Sed, pues, imitadores de Dios
como hijos amados” (5:1). Ese “pues” es una conclusión, o una
inferencia de lo anterior. Es una aplicación de lo que Pablo acaba
de decir. De esta manera, en lo que Pablo ha venido hablando nos
está enseñando cómo ser imitadores de Dios.
II. Quitando todo lo malo de nosotros.
A. Quitando lo malo contra nuestro prójimo.
En 4:31, Pablo ha dicho que debemos quitar de nosotros todo
enojo, ira, gritería, etc. Todos estos malos deseos tienen un patrón
común. Y es que se refieren a todas aquellas cosas que dañen a
nuestro a prójimo.
De hecho, de eso ha venido hablando en todo el contexto. En
el versículo 25, ha dicho que hablemos verdad con nuestro prójimo.
El versículo 26 dice que podemos airarnos, pero no permitir que
nuestra nos lleve a pecar. Y Pablo va más allá diciendo, que el
antiguo ladrón no vuelva a robar nunca más. Antes bien, debe
trabajar duro para ayudar a los que tienen necesidad. Esa es la
forma como somos imitadores de Dios. Amando a nuestro a
prójimo.
B. ¿Cuáles son esas cosas malas?
Ahora, prestemos atención a las varias acciones que menciona
Pablo aquí.
Amargura. La amargura es un tipo de ira, pero más profunda. Es
una ira que ha echado raíces en el corazón, quita la paz, y produce
una gran insatisfacción, y concibe el rencor.
Enojo e Ira. El enojo y la ira se refieren al sentimiento de molestia.
Una persona que vive enojada y molesta, no se comporta como
Dios.
Gritería. Debemos dejar de gritar, y comenzar a hablar suavemente
a los demás.
Maledicencia. No debemos ser groseros, ni insultar nuestras
palabras a otros.
Toda malicia. Todo mal deseo de hacer mal, o de añadir malas
intenciones a otros, es malicia.
III. Andando en amor.
A. Andar en amor como Dios ama.
Y es que esta es la manera en cómo Dios actúa. Dios es amor. La
Escritura nos muestra que todo lo que Dios hace es por amor. Dios
hizo su creación por amor. Dios preserva al ser humano, a pesar del
pecado, por amor. Dios salva al pecador por amor.
Es más, Dios castiga la injusticia, y condenará a muchos por amor.
Porque Dios ama su propia santidad y justicia. Su ira es una
demostración del celo por lo que Dios ama. Si alguien asesina a un
inocente, y se ese inocente es nuestro hijo, nosotros pediremos
castigo para el malhechor. Queremos justicia, por amor a nuestro
hijo.
De esta manera, somos imitadores de Dios, cuando amamos a
otros. El amor es la demostración de que somos hijos de Dios.
B. Amando como Jesucristo.
Y aquí pasamos a un punto importante. El apóstol Pablo coloca a
Jesucristo como nuestro ejemplo de amor. Si queremos amar y ser
imitadores de Dios, tenemos que amar como Jesucristo lo hizo.
El amor de Cristo es tan grande por nosotros que fue un amor
sacrificial. No fue un amor de palabras. No fue un amor de
emociones o sentimientos. Fue un amor comprometido hasta la
muerte, que se entregó completamente por nosotros. Cristo nos
amó, y por eso se entregó por nosotros (5:2).
Y su sacrificio fue agradable ante Dios. Esa muestra de amor que
Jesús hizo por nosotros fue agradable, grato, bueno y aceptado por
Dios. Lo cual nos enseña que si amamos como Cristo lo hizo
estaremos agradando a Dios.

El amor sacrificial es grato y agradable a Dios.


Conclusión
Entonces, aprendemos que como hijos de Dios debemos
amar como Dios amó, debemos amar como Cristo nos amó.
Haciendo así, seremos verdaderos imitadores de Dios, como hijos
amados.

También podría gustarte