ALBERT BANDURA
Al igual que Skinner, reconoce que gran parte del aprendizaje se debe al
reforzamiento, pero insiste en que casi todo tipo de conducta se puede adquirir sin
recibir reforzamiento directo alguno. Su teoría también es llamada aprendizaje
por observación, nombre que subraya que observar la conducta ajena y sus
consecuencias es muy importante para el proceso de aprendizaje. En vez de
experimentar directamente el reforzamiento derivado de nuestros actos,
aprendemos en razón del reforzamiento vicario; es decir, observamos la
conducta de otros y sus consecuencias. La teoría de Bandura se caracteriza por
su interés en el aprendizaje por observación o ejemplo, y no siempre por medio
del reforzamiento directo.
Los procesos del aprendizaje por observación
Procesos de atención: El aprendizaje por observación o modelamiento no
ocurre si el sujeto no presta atención al modelo. El simple contacto con éste
no garantiza que el sujeto se fi je en los aspectos y los hechos relevantes o,
cuando menos, que perciba la situación con precisión. La percepción debe
ser bastante exacta porque, de lo contrario, no obtendrá la información
necesaria para seguir el ejemplo.
Procesos de retención: Si queremos reproducir la conducta de un modelo
más adelante, debemos recordar sus aspectos importantes. Para retener
aquello en lo que nos hemos fijado, debemos codificarlo y representarlo de
forma simbólica. Estos procesos internos de la representación simbólica y
de la formación de imágenes son de índole cognoscitiva.
Procesos de producción: Para traducir las representaciones de imágenes y
símbolos verbales en una acción manifiesta requerimos los procesos de
producción, o sea, la práctica. Tal vez hayamos prestado atención, retenido
y repasado la representación simbólica de una conducta del modelo, pero
todavía no estamos en condiciones de reproducirla correctamente. Es más
probable que esto ocurra con actividades de gran destreza que exigen el
dominio de muchos elementos.
Procesos de incentivos y motivación: Por mucha atención que prestemos y
por muy bien que retengamos la conducta observada o por grande que sea
nuestra habilidad, no la reproduciremos sin un incentivo o motivación.
Cuando tenemos estímulos, podemos traducir la observación más rápido en
acción. Los incentivos influyen además en los procesos de la atención y la
retención.
Autorreforzamiento
El autorreforzamiento es tan importante como el reforzamiento aplicado por otros,
particularmente en el caso de niños mayores y adultos. Establecemos normas
personales de conducta y de logro. Nos recompensamos cuando las cumplimos o
rebasamos; nos castigamos cuando no las cumplimos.
Autoeficacia (“creer que uno puede”)
La medida en que cumplimos nuestras normas de conducta determina nuestra
autoeficacia. En el sistema de Bandura, ésta se refiere a los sentimientos de
adecuación, eficiencia y competencia al lidiar con la vida. Cuando cumplimos y
mantenemos las normas del desempeño mejora nuestra autoeficacia, pero
disminuye cuando no las cumplimos.