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LO Básico: Dios. Usted. Jes S. La e

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LO

BÁSICO
DIOS.
Usted.
Jesu´s.
La fe.
Mike Novotny
Publicado por Straight Talk Books
P.O. Box 301, Milwaukee, WI 53201
800.661.3311 • timeofgrace.org

Copyright © 2022 Time of Grace Ministry

Todos los derechos reservados. Esta publicación no puede ser


copiada, fotocopiada, reproducida, traducida ni convertida a
ninguna forma electrónica ni legible por máquina en su totalidad
o en parte, excepto para citas breves, sin la aprobación previa por
escrito de Time of Grace Ministry.

Citas bíblicas tomadas de la SANTA BIBLIA, NUEVA VERSIÓN


INTERNACIONAL (NVI)®. Usado con permiso. Todos los derechos
reservados a nivel mundial.

Impreso en los Estados Unidos de América


ISBN: 978-1-949488-68-5

TIME OF GRACE es una marca registrada de Time of Grace Ministry.


CONTENIDO

Jesús tiene algo especial....................................4

DIOS...............................................................11

Usted............................................................. 23

Jesús.............................................................. 35

La fe............................................................... 55

Conclusión.....................................................69
JESÚS TIENE
ALGO ESPECIAL

Napoleón Bonaparte admitió una vez que


Jesús tenía algo especial.
No era la fama de Jesús lo que lo distinguía,
aunque en términos históricos fue increíblemente
famoso. Tampoco fue la enseñanza de Jesús acerca
de poner la otra mejilla o tratar a los demás como
nos gustaría ser tratados, aunque esas frases se
han citado durante los últimos dos mil años.
¿Qué era lo que hacía que Jesús fuera tan
magnético? Napoleón dijo: “Alejandro, César,
Carlomagno y yo fundamos imperios; pero, ¿so-
bre qué fundamento descansan las creaciones
de nuestro genio? ¡En la fuerza! Pero Jesucristo
fundó el suyo en el amor; y a esta hora millones
de hombres morirían por él”.1

William J. Federer, America’s God and Country: Encyclo-


1

pedia of Quotations (St. Louis: AmeriSearch, 2001), 463.

4
Amor. En un mundo donde todos, desde la
adolescente callada hasta el gerente de la com-
pañía aparentemente seguro, anhelamos ser
amados, Jesús sobresale.
Recientemente, una joven comenzó a
ir a la iglesia donde soy pastor. Después de
su primera visita, me envió un mensaje de
texto: “Pensé en probar la iglesia porque
soy atea. Está empezando a gustarme”.
Después de su segunda visita, volvió a enviar
un mensaje de texto, admitiendo que había
tenido comportamientos impulsivos y había
vuelto a algunos hábitos autodestructivos.
Inmediatamente respondí con un mensaje
sobre el amor de Jesús y su voluntad de
perdonar, diciéndole que nuestra iglesia estaba
llena de personas que tenían dificultades
actuales o pasadas con las adicciones.
¿Su respuesta? “Ahora que sigo yendo a la
iglesia, creo que hay un Dios y Jesús me per-
donará mis pecados. A veces es difícil enten-
derlo”.
¿Mi respuesta a su respuesta? “No puedo
decirte cuánto me gusta este mensaje de texto.
Todavía es difícil para mí entender el hecho de

5
que Jesús me perdona por mis pecados. No me
lo merezco, pero aun así lo hizo”.
¿Su respuesta a mi respuesta a su respuesta?
“Estuve a punto de llorar en el último servicio
porque hablaste de cómo él nos ama incondi-
cionalmente lo suficiente para apoyarnos”.
¿Mi respuesta a su respuesta a mi respuesta
a su respuesta? “¡Bum!”.
Me encantan los momentos como ese, los
momentos en que veo el amor de Jesús a través
de ojos nuevos cuando la gente escucha sobre él
por primera vez y se siente atraída a escuchar
más. Eso es lo que la hacía regresar, y eso es
lo que me mantiene a mí leyendo la Biblia,
volviendo a la iglesia y hablando con Jesús en
mis oraciones.
¿Y usted?
No estoy seguro de cómo terminó este libro
en sus manos. Tal vez simplemente estaba
viendo televisión o desplazándose por las redes
sociales cuando algo llamó su atención, lo que
le hizo frenar su desplazamiento el tiempo
suficiente para realmente escuchar. O tal vez
acaba de empezar con la iglesia y había algo
único en el mensaje, algo que lo sorprendió

6
sobre Dios o lo conmovió con respecto a Jesús
y comenzó a leer este libro como un siguiente
paso. O tal vez su vida es un desastre en este
momento y está sentado en la cárcel o mirando
la botella de vino que pulió personalmente
anoche y sabe que necesita un nuevo capítulo
en su vida antes de que sea demasiado tarde.
O tal vez se ha dado cuenta, como miles de
millones de personas antes que usted, de que
le falta algo en su vida. Se ha dado un maratón
de los programas de televisión más recientes,
ha comprado las cosas de última moda, ha
mejorado su vida de muchas formas, pero no ha
sido suficiente para satisfacer su alma y darle
a su vida una verdadera dirección y propósito.
Independientemente de lo que haya puesto
estas palabras frente a sus ojos, agradezco que
usted esté aquí. ¡Y me imagino que tiene pre-
guntas! Sé que mi vecino las tiene.
Hay un tipo que vive justo al lado de nues-
tra iglesia, lo suficientemente cerca como para
que yo patee una pelota de fútbol desde mi lu-
gar de estacionamiento y golpee la ventana de
su habitación. Él y yo parecemos congeniar, así
que me encanta hablar con él sobre la vida, el

7
trabajo y la familia. En los últimos meses, in-
cluso aceptó mi invitación para visitar nues-
tra iglesia y escuchar nuestros mensajes sobre
Dios, Jesús y la fe.
Sin embargo, recientemente admitió:
“Siento que estoy empezando en la mitad de la
película”.
Tal vez usted también se ha sentido así.
Usted puede ser una persona muy inteligente
y, sin embargo, estar abrumadísimo por toda la
información que se da en un servicio religioso
promedio o en cualquier página de la Biblia.
Aunque posiblemente usted haya escuchado
los nombres Pedro, María y Jesús, quizás no
esté seguro sobre Isaac, Isaías y las otras 17
Marías que aparecen en la historia. Agréguele
a eso jerga de la iglesia como gracia, fe, salvo,
santo, gloria, servicio, su “caminar con Dios” y
todas las otras palabras internas que usan los
Cristianos, y puede sentirse fuera de lugar.
O tal vez, mientras el pastor habla sobre el
plan de la Biblia para tener citas o la crianza de
los hijos, usted tiene preguntas más básicas:

• ¿Cómo es Dios?

8
• ¿En qué piensa Dios cuando piensa en mí?

• ¿De qué se trata exactamente Jesús?

• ¿Cómo puedo “ser salvado” y qué significa


exactamente “ser salvo”?

• ¿Qué debo hacer ahora?

Si le avergüenza hacer preguntas tan bási-


cas, por favor no se avergüence. Muchas otras
personas en la historia hicieron exactamente
lo mismo.
Cuando el amigo de Jesús, Pedro, le habló
a una gran multitud sobre la fe cristiana, ellos
respondieron: “¿Qué debemos hacer?” (Hechos
2:372). Y cuando un militar se dio cuenta de
que tenía graves problemas espirituales, le
preguntó a Pablo: “¿Qué tengo que hacer para
ser?” (Hechos 16:30).
Preguntas como esa son la razón principal
por la que quería escribir este libro. Una de
las mejores cosas de la fe cristiana es su gran

Si no sabe lo que significa Hechos 2:37, la Biblia se divide


2

en libros (como Hechos) que tienen capítulos (como el


capítulo 2), que tienen versículos (como el versículo 37). La
forma abreviada de decir eso es “Hechos 2:37”. Hacemos lo
mismo con ciudades, calles y direcciones para encontrar el
camino a un destino específico más fácilmente.
9
profundidad. Después de 40 años de seguir a
Jesús, sigo descubriendo cosas nuevas en las
profundidades de la Biblia. Sin embargo, al igual
que el mar, hay verdades básicas que incluso los
que escuchan por primera vez pueden disfrutar,
como un niño que se ríe nerviosamente mientras
construye castillos de arena al borde del agua.
Este libro no responderá todas las pregun-
tas que usted tenga sobre Dios, Jesús o la fe.
Pero espero que le ayude a sumergir los dedos
de los pies en el agua y experimentar el amor
refrescante que ha cautivado los corazones de
miles de millones de personas.
Así que dediquemos un tiempo para apren-
der quién es Dios, quién es usted, qué hizo Jesús
y qué tiene que ver la fe con eso. Dios. Usted.
Jesús. La fe.
¿Listo para descubrir las verdades que han
cambiado al mundo?

10
DIOS

La semana pasada tomé café con un ca-


ballero cuyo cuerpo, según dos profesionales
médicos, era “basura”.
Después de una larga carrera en el sector
de servicios públicos, había sufrido una lesión
en el hombro que lo dejó incapacitado para le-
vantar 15 libras y mucho menos hacer el trabajo
duro que su empleo requería. Más abajo, sus
rodillas habían imitado a sus hombros, pues
rechinaban y estaban desgastadas, y lo habían
dejado atado a un bastón que descansaba sobre
la mesa mientras hablábamos.
La boca unida a ese cuerpo desgastado me
explicaba lo desmoralizante que era sentarse
en casa y no hacer nada, ver otro programa de
televisión y escuchar otro titular, una nueva
normalidad que lo había dejado deprimido y
perdido.
“Pero”, sonrió el hombre, después de su
11
catálogo de sufrimiento, “¡DIOS está aquí!”.
Ese tipo conocía bien a su audiencia, ya que
acababa de escribir un libro sobre esas mismas
tres palabras.3 Y él ya conocía mi forma favorita
de pensar en el “gran tipo de arriba”, no como un
“dios” genérico ni un “Dios” oficial, sino como
un “DIOS” glorioso, maravilloso e indescriptible.
DIOS está donde yo quiero que comience
nuestra travesía. Por mucho que me sienta ten-
tado a saltar hacia usted y hacia Jesús, no creo
que el Cristianismo tenga mucho sentido (ni
parezca tan urgente) a menos que disminu-
yamos la velocidad y pensemos en DIOS.
(No se preocupe. Después de unas pocas
páginas, no le molestará que siga dejando las
mayúsculas fijas).
Cuando escucha el nombre DIOS, ¿en qué
piensa? ¿Qué imagen le viene a la mente? ¿Qué
pasa en su corazón?
Honestamente, esas son preguntas incó-
modas. No podemos ver a DIOS, así que es difí-
cil saber exactamente qué pensar sobre DIOS.
Incluso la Biblia admite que DIOS es “el Rey...
invisible” (1 Timoteo 1:17), lo que significa que

Tres palabras que cambiarán su vida, por si acaso está


3

buscando un libro para leer después de este.


12
no podemos verlo, conocerlo personalmente ni
llegar a conocerlo de la misma manera que lo
haríamos con un chico en el trabajo o una chica
de la escuela.
Afortunadamente, DIOS nos ayuda un poco
para que entendamos cómo es él. Y no se necesita
ser experto en la Biblia para entenderlo.

DIOS es incluso mejor que ___________.


Si yo pudiera evitar que cambiará de página
por un segundo, ¿podría pedirle que buscara
un bolígrafo y un pedazo de papel? (También
puede garabatear en este libro4).
Me encantaría que escribiera los últimos cinco
momentos de su vida que lo hicieron realmente
feliz. Piense en las personas que lo hicieron reír,
los lugares que hicieron que se quedara sin aliento
o las cosas que le arreglaron el día. Citas, perros,
canciones, espectáculos, donas, días libres, cual-
quier cosa sirve. Adelante.

1.

A menos que este libro pertenezca a su biblioteca local.


4

No me gustaría hacer que cometiera un delito.


13
2.

3.

4.

5.

También me encanta hacer este ejercicio,


incluso habiendo seguido a Jesús desde hace
mucho tiempo. Hoy escribí lo siguiente:

1. Lo pasé genial jugando Zelda en Nintendo


anoche mientras mi familia dormía.5

2. Mi hija preadolescente compartió la última


canción de Justin Bieber conmigo esta mañana.6

3. Alguien me envió un correo electrónico muy


amable, agradeciéndome por mi trabajo.

5
Sin juzgar, ¿de acuerdo? Los hombres de cuarenta y tantos
años tienen un lugar especial en sus corazones para Zelda.
6
¿Qué dije acerca de no juzgar?
14
4. Mi esposa me envolvió en sus brazos y me
dio uno de esos abrazos que uno no quiere
que terminen.

5. Comimos quesadillas de bistec anoche (las


que tienen canela, azúcar y limón).

¿Qué tienen que ver las estrellas del pop,


los abrazos largos y las quesadillas con DIOS?
¿Y cómo le ayuda su lista de alegrías recientes a
“ver” al Invisible?
Me alegra que haya preguntado.
El apóstol Pablo, un Cristiano del siglo
primero, lo explicó de la siguiente manera:
“Porque desde la creación del mundo las
cualidades invisibles de Dios, es decir, su
eterno poder y su naturaleza divina, se perciben
claramente a través de lo que él creó, de modo
que nadie tiene excusa.” (Romanos 1:20).
Siga la lógica de Pablo. Él admite que DIOS
es invisible, que no se pueden ver sus cualidades
como podría ver el (último) color de pelo de su
amigo o su altura aproximada. Sin embargo,
DIOS puede ser visto, “claramente visto”, de
hecho. ¿Cómo? “A partir de lo que él creó”.
Mire a su alrededor el mundo y verá

15
destellos de DIOS. Verá amor, amistad,
fidelidad, consuelo, compasión, generosidad
sorprendente, belleza impresionante, perdón
inmerecido y mucho más.
La emoción de ver un mensaje de texto de
alguien que le gusta. El alivio de pasar el rato con
personas a las que no tiene que impresionar, y
puede quitarse la camisa y los zapatos. La co-
modidad de sus pantalones elásticos del sábado
y la gloria digna de Instagram de una puesta de
sol en la playa. Escuchar a su mamá decir: “Te
perdono” después de equivocarse. O el comen-
tario de su esposo: “Lo vamos a superar” cuando
usted piensa que su matrimonio ha terminado.
Enamorarse. Ser amado. Ver evidencia del amor
personal de alguien por usted.
Todos esos buenos momentos son ex-
celentes maneras de pensar en el más grande
de todos: DIOS.
Los Cristianos creen en la lógica básica de
que DIOS es mejor que ___________. Ver
un video de un cachorro torpe lo hace feliz al
instante, y DIOS es mejor que un cachorro. Ser
invitado a pasar el rato después del trabajo
se siente muy bien, y DIOS es mejor que sus

16
compañeros de trabajo. Quedarse sin aliento
ante las estrellas ardientes una noche en el
campo es una experiencia espiritual, y DIOS es
incluso mejor que las estrellas. Sentirse muy
cerca de alguien, muy amado por alguien, y el
amor de DIOS es mejor que el amor de su mejor
amiga, la mejor madre o su pareja.
Esos momentos son la forma como Dios,
por medio de la naturaleza, le dice cómo es él.
Obviamente, esos momentos no duran para
siempre (¡puedo comerme una dona muy rápi-
damente!), pero son destellos temporales de
DIOS. Son su forma de sacudir cualquier pens-
amiento insignificante de su cabeza y hacer que
su nombre, DIOS, sea tan grande y hermoso
como debería ser.
Esa visión de DIOS era la creencia compar-
tida de personas como el amigo de Jesús, Juan,
el apóstol Pablo (el tipo por el que todas esas ig-
lesias de “San Pablo” llevan el nombre), el rey
David (un poeta y guerrero de antes de Cristo) y
el profeta Moisés (el que sostuvo los Diez Man-
damientos por primera vez). Permítame dem-
ostrarlo:

17
• “Dios es amor” (1 Juan 4:8).

• “Dios... cuya misericordia es abundante”


(Efesios 2:4).

• “Fiel es Dios” (1 Corintios 1:9).

• “Le he pedido al Señor, y solo esto busco:


habitar en su casa todos los días de mi vida,
para contemplar su hermosura” (Salmo 27:4).

• “Tu misericordia es mejor que la vida”


(Salmo 63:3).

• “¡El SEÑOR!, ¡el SEÑOR!, ¡Dios misericor-


dioso y clemente! ¡Lento para la ira, y grande
en misericordia y verdad!” (Éxodo 34: 6,7).

DIOS es amoroso, misericordioso, fiel,


hermoso, mejor, compasivo, misericordioso
y clemente. ¡Y esas fueron sólo seis citas del
gran libro que llamamos la Biblia! Ningún viaje
espiritual debe comenzar sin una idea clara de
cómo es DIOS, y la Biblia nos dice que DIOS
es mejor que nuestros mejores pensamientos
sobre él.
No tiene que esperar hasta un servicio
religioso o su próxima lectura de la Biblia
para conocer a DIOS. Basta con que mire a su

18
alrededor. Apóyese en los mejores momentos
de la vida. Cuando lo haga, su corazón estará un
paso más cerca de captar el increíble carácter
de DIOS.

¿Y Qué?
Un viejo profesor le dijo una vez a un curso
de pastores en entrenamiento: “Cuando te
pongas de pie en la iglesia para hablar, quiero
que me imagines sentado en la última fila. Y
cuando me imagines allí, quiero que me es-
cuches hacer una pregunta todos los domingos:
¿Y qué?”.
Esa es una buena pregunta. Está bien, ese
tipo de DIOS parece bastante increíble, pero ¿y
qué? ¿Qué tiene que ver eso con su vida diaria?
Mi mejor respuesta es la siguiente: la pre-
sencia de una persona amorosa es poderosa.
Cuando mi esposa, Kim, y yo nos casamos
en 2003, no nos mudamos a una mansión.
Nuestra primera “casa” era un pequeño apar-
tamento en el sureste de Wisconsin con un
baño y una pequeña cocina cuadrada y mínimo
espacio de almacenamiento. No teníamos ga-
raje, lo que significa que teníamos que raspar

19
el hielo y calentar los autos durante esos largos
inviernos del Medio Oeste.
¿Nos sentíamos tristes? Nop. Para nada.
Porque la presencia de una persona amorosa
es poderosa. Nos teníamos el uno al otro, y eso
fue suficiente para hacer que esos años fueran
increíbles.
Apuesto a que usted también ha sentido
eso. Tal vez el álgebra no era su idea de pasar
un buen momento, pero si tenía a las personas
adecuadas presentes en clase con usted, todo
estaba bien. Tal vez le costó mucho trabajo el
entrenamiento de 5K o el entrenamiento básico
militar, pero sí tenía buenos amigos a su lado,
todo estaba bien. Tal vez fue una semana difícil
en el trabajo, pero si su hijo de dos años le dio el
abrazo más largo y cálido de los últimos tiem-
pos, rápidamente se olvidó de las dificultades.
La presencia de una persona amorosa es
muy poderosa.
En esencia, de eso se trata la Biblia. Se trata
de que usted y yo estemos en la presencia de la
persona más amorosa imaginable, es decir, de
DIOS. Si la persona más compasiva, poderosa,
hermosa e interesante del universo estuviera

20
en la habitación con nosotros, nuestras vidas
serían, bueno, ¡totalmente increíbles!
Eso es lo que DIOS quiere. Él quiere estar
siempre con usted. Él quiere caminar por la vida
con usted. Él quiere que usted tenga un lugar en
su presencia, un asiento en su mesa, un lugar
en su reino. Eso, tanto en esta vida como en la
próxima, es la manera de estar profundamente
contentos.
Un antiguo rey llamado David dijo: “Aun si
voy por valles tenebrosos, no temo peligro alguno
porque tú estás a mi lado” (Salmo 23:4). Esas
palabras muchas veces se citan en los funerales,
para consolar a los seres queridos dolientes.
“Sigues estando conmigo, DIOS”, pensamos, “así
que voy a sobreponerme a esto”.
Aproximadamente mil años después, un
cristiano en prisión escribió: “estoy enseñado,
tanto para estar satisfecho como para tener
hambre, lo mismo para tener abundancia que
para sufrir necesidad” (Filipenses 4:12). ¿Cuál
era su secreto? La presencia de la persona más
amorosa: “El Señor [nombre de Dios que en-
fatiza su amor] está cerca” (Filipenses 4:5).
Usted puede decir lo mismo que David y

21
ese seguidor encarcelado de Jesús. Puede decir:
“Aunque no consiga el trabajo que quiero, no
tendré miedo. A pesar de que él podría romper
la relación conmigo o tal vez no podamos con-
cebir un bebé, no tendré miedo. Aunque podría
tener que vivir con ansiedad o depresión, no
tendré miedo. ¡Porque DIOS es amor, y DIOS no
se va a ir!”.
Es posible no tener miedo y estar contento,
en paz y llenos de alegría, si DIOS está en la
habitación. Si un DIOS así de bueno está con
usted, entonces todo está bien.
Lo que plantea la pregunta más trascenden-
tal: ¿DIOS está con una persona como usted?

22
USTED

Incluso si no nos conocemos, tengo la cora-


zonada de que usted y yo tenemos el mismo
problema. No somos BUENOS.
Me disculpara por las peculiares mayúscu-
las fijas nuevamente, pero quiero que sepa que
no estoy hablando de “buenos”. Es muy posible
que usted sea una buena persona, un ser hu-
mano relativamente decente en comparación
con las reinas del drama en el trabajo y los reyes
de la ira en línea. No, usted no es perfecto. Pero
sí trata de aprender de sus errores, crecer en su
personalidad y dar más de lo que recibe.
Eso está bien. Pero no es BUENO. Y ser
BUENO es lo que se necesita para estar con
DIOS. La lógica de la Biblia es que DIOS es
tan bueno que no soporta las cosas que son
malas. Él ama tanto a la gente que su propia
naturaleza no puede soportar el mal, incluso
un poco de mal esparcido aquí o allá o esa cosa
23
mala enterrada profundamente en su pasado.
DIOS sabe cuánto puede lastimar una palabra
cruel a las personas o cómo un poco de ira
puede arruinar a una familia, por lo que se
niega a soportarlo. Él es santo. Puro. Incapaz
de soportar que a las personas que ama no las
amen de forma perfecta.
Esa es una de las mejores partes del carácter
de DIOS (¿se imagina si a él le pareciera bien que
la gente fuera cruel con usted?), pero también
es su parte aterradora. Porque eso significa que
DIOS tiene serios problemas con partes de su
carácter. Él tiene serios problemas con usted.
No estoy tratando de juzgarlo injustamente.
Siento lo mismo con respecto a mi propia vida.
Usted podría, si yo le contara los aspectos
más destacados, decir que soy buena persona.
Les leo a mis hijos casi todas las noches, llevo
a mi esposa a una cita casi todas las semanas y
les doy estratégicamente a los pobres casi todos
los meses. Eso es bueno, ¿verdad?
Pero si agregara los puntos negativos, usted
podría reconsiderar su veredicto. Con fre-
cuencia me enojo por cosas muy triviales; soy
demasiado inflexible y adicto a mi horario; y
tengo una capacidad instintiva para pensar en
24
lo que quiero, cuándo lo quiero y cómo quiero
que se haga. Eso puede ser normal de acuerdo
con los estándares humanos, pero mi normali-
dad lastima a la gente. Eso no es BUENO.
Pasajes como estos me hacen cuestionar
cuán cerca de lo BUENO estoy en realidad:

• “Eviten toda conversación obscena. Por el


contrario, que sus palabras contribuyan a
la necesaria edificación y sean de bendición
para quienes escuchan.” (Efesios 4:29)

• “Entre ustedes ni siquiera debe mencio-


narse la inmoralidad sexual, ni ninguna
clase de impureza o de avaricia, porque
eso no es propio del pueblo santo de Dios.
Tampoco debe haber palabras indecentes,
conversaciones necias ni chistes groseros,
todo lo cual está fuera de lugar; haya más
bien acción de gracias.” (Efesios 5:3,4).

• “No hagan nada por egoísmo o vanidad;


más bien, con humildad consideren a los
demás como superiores a ustedes mismos.
Cada uno debe velar no solo por sus propios
intereses, sino también por los intereses
de los demás.” (Filipenses 2:3,4).

25
Palabras útiles. Ni una pizca de inmoralidad
sexual. Sean agradecidos. Sean humildes. Prio-
ricen a los demás. No tengo que pensar en mi
infancia o adolescencia para recordar la última
vez que no hice las cosas buenas de esa lista.
Supongo que usted podría escribir su propia
versión de ese inventario moral, recordando
tanto los momentos nobles del pasado como
los días, palabras o decisiones que desearía
poder deshacer. De hecho, ya que esto es tan
importante espiritualmente, tome su bolígrafo
nuevamente y termine las siguientes oraciones:

• La gente podría considerarme una buena


persona porque yo . . .

• Pero la gente podría cambiar de opinión si


supiera que . . .

26
¿Fue difícil escribir esas últimas palabras?
Me pregunto si dudó, pensando en quién
podría tomar este libro y leer su confesión. Tal
vez eligió la versión apta para menores de 13
años de la película de su pasado, editando los
momentos con clasificaciones restringidas que
le avergüenza mostrar.
Usted y yo tenemos el mismo problema.
Hacemos cosas buenas y tal vez somos mayor-
mente buenos, pero no somos del todo buenos.
No somos BUENOS hasta el punto de ser sufi-
cientes para estar en la presencia de DIOS. Hay
una diferencia obvia entre ser bueno en el beis-
bol de la liga de abogados y lo suficientemente
BUENO para jugar béisbol en las Grandes Ligas;
hay una línea clara entre un buen karaoke y un
BUEN sello discográfico.
Todos sabemos que, en algunas multitudes,
hay que ser más que bueno. Y eso aplica a DIOS.
Según sus estándares, nadie es tan BUENO.
Nadie es digno de empaparse de su gloria.

• “Pues todos han pecado y están privados


de la gloria de Dios” (Romanos 3:23).

• “Sin santidad nadie verá al Señor”


(Hebreos 12:14).
27
¿Es alto el estándar de DIOS? Es el más alto.
No esperaríamos nada menos de alguien que se
preocupa tanto por el amor que afirma ser el amor
mismo. Entonces, ¿cómo es posible alcanzar ese
estándar? ¿Cómo pueden las personas como
nosotros llegar a ser BUENAS?
Hace aproximadamente un año, un
pastor me habló de la respuesta que muchas
personas mayores le dieron a esa pregunta.
Mientras él pasaba por los ancianatos locales,
con frecuencia preguntaba: “Si murieras hoy,
¿crees que serías lo suficientemente bueno
como para estar con DIOS? ¿Estás seguro de que
irías al cielo?”.
Casi siempre, sus cabezas canosas asenta-
ban. Así que el pastor continuaba: “¿Cómo lo
sabes?”.
Una mujer confiada respondió una vez:
“Asistí a la iglesia todos estos años y pagué mis
deudas”.
Sin ánimo de ofender a los adultos mayores,
esa es una respuesta extremadamente ofen-
siva. ¿Se imagina que ella les dijera a todas las
personas a las que lastimó en su vida: “Quizá te
grité, te di por hecho, discutí contigo, te ignoré

28
y traté de manipularte, pero fui a la iglesia to-
dos esos años”?
Eh, no. Pasar una hora en una iglesia no
hace BUENA a una persona.
Si bien puede sacudir la cabeza ante las
creencias de esa mujer, tenga en cuenta que la
mayoría de nosotros pensamos algo similar.
Pensamos que probablemente vamos a un lu-
gar mejor porque (mencionamos algo bueno)
y no hicimos (mencionamos algo muy malo).
Nos convencemos de que nuestro “bueno”
debe ser lo suficientemente bueno. O com-
paramos nuestra bondad con otras personas,
específicamente con las personas más malas y
nos decimos a nosotros mismos que DIOS debe
estar feliz con nosotros y enojado con ellos.
Pero eso solo es posible si DIOS no fuera
Dios, si él no es BUENO, sino sólo relativa-
mente bueno.

¿Y Qué?
De acuerdo, ¿y qué? Así que usted y yo no
somos BUENOS como deberíamos ser. Somos
humanos. Nos quedamos cortos. No siem-
pre amamos de la manera en que DIOS quiere.

29
¿Cuál es el gran problema del ser humano?
El gran problema es que estamos en grave
peligro de separarnos de DIOS.
Eso es lo que hace el pecado. Pecado es la
sencilla palabra que la Biblia usa para describir
nuestros pensamientos, palabras y acciones
(o falta de acciones) que no se alinean con lo
que quiere el DIOS del amor. Cada vez que
reemplazamos el amor con el pecado, las
personas se separan. Como dos imanes que se
repelen, el pecado nos separa de tal manera
que la persona que una vez estuvo en un sitio
termina en otro lugar.
Lo ha vivido, ¿verdad?
Su padre era autoritario y verbalmente
maltratador. Tal vez él automedicaba su
soledad con seis cervezas y se desquitaba con
usted. ¿Y qué hacía su pecado? Que a usted le
dieran ganas de huir. Que se escondiera en su
habitación. Que anhelara un motivo para irse
de la casa.
Porque el pecado separa.
Su mejor amiga de la escuela secundaria
defraudó su confianza. Usted pensó que podía
contarle cualquier cosa, así que lo hizo. Pero un

30
día, desesperada por la atención de alguien a
quien admiraba, su amiga lo traicionó. ¿Y qué
hizo su pecado? Hizo que usted quisiera evitar
su casillero. Hizo que buscara otro sitio para
sentarse durante el almuerzo. Hizo que buscara
a otra persona que lo llevara a casa después de
la escuela.
Porque el pecado separa.
Algo parecido pasó con alguien de la iglesia.
Una reunión de hombres Cristianos se volvió
bastante anticristiana. El amor se perdió en
una batalla de fuertes voluntades. ¿Y qué hizo
todo ese pecado? Hizo que usted quisiera que la
reunión terminara. Hizo que evitara el apretón
de manos del domingo siguiente. Hizo que
pensara en buscar otra iglesia o dejar de ir a la
iglesia por completo.
Porque el pecado separa.
Pablo, el tipo que habló sobre el amor
ilimitado de Dios, les escribió lo siguiente a los
Cristianos de Roma: Porque la paga del pecado
es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna
en Cristo Jesús, nuestro Señor (Romanos 6:23).
Lo que recibimos por nuestro pecado es la
muerte. Lo que sucede cuando no amamos es

31
que no podemos estar con el DIOS del amor. Él
es demasiado BUENO para estar en presencia
de eso. A él le avergüenza el pecado, él no puede
estar en medio del pecado.
Ese nunca fue el plan original de DIOS.
Cuando nos creó, nos hizo moralmente perfec-
tos, lo que nos permitió vivir en su presencia. Las
personas podían caminar con DIOS porque eran
muy parecidas a DIOS. Sin embargo, las cosas
se desmoronaron en lo que algunos Cristianos
llaman “la caída”, el momento en que el pecado
entró al mundo y nuestra semejanza con DIOS
se hizo añicos como un espejo roto. Nos guste o
no, usted y yo llegamos a la historia después de
la caída, en un mundo que está lleno del pecado
que nos separa de DIOS y de los demás.
Es posible que esté rechazando esa
afirmación porque no siente que merezca ser
juzgado con tanta dureza. Pero la verdad es
que lo merece. Usted y yo merecemos rendir
cuentas de las cosas malas que hemos hecho,
independientemente de cuántas cosas buenas
hagamos con frecuencia.
Imagínese que está sentado en la corte con
el hombre que mató a su mejor amigo en un

32
trágico accidente por conducir ebrio. Después
de algunos tragos de cumpleaños, ese hombre
se puso al volante, se desvió sobre la línea
amarilla y dejó a la madre de su mejor amigo
llorando por el resto de su vida.
Pero el abogado del acusado se pone de pie
y trata de razonar con el juez: “Su Señoría, mi
cliente es un buen hombre. Ha pasado 53 años
sobre la tierra y solo ha conducido en estado de
ebriedad en una ocasión. Una sola noche. Eso
significa que desde su cumpleaños número 16,
ha conducido sobrio 13,504 días y ha conducido
borracho solo una vez. Según mis cálculos, ha
sido un buen conductor el 99.99 por ciento de su
vida. Y, su señoría, mi cliente nunca ha robado
un banco ni abusado de un niño ni come-
tido un crimen. Ha cumplido el 99 por ciento
de las leyes de esta nación el 100 por ciento del
tiempo. Por lo tanto, creo que es obvio que es
una buena persona que no merece ser castigada
de ninguna manera”.
¿Qué sentiría con respecto a esa defensa?
Apuesto a que se enfurecería. Porque usted no
está buscando porcentajes ni promedios. Está
buscando justicia. A usted le importa la única

33
noche, la única decisión, el único pecado que
separó a su amigo de su familia.
¿Me entiende? A DIOS no le importa su pro-
medio moral. Como DIOS de amor constante,
no soporta que a las personas no las amen. Ni
siquiera una vez.
Ese es el problema obvio en el que la mayoría
de la gente preferiría no pensar, pero espero
que usted lo haga. Todos nosotros tenemos una
cita en la corte con DIOS, así que ¿qué le dire-
mos? ¿Cómo vamos a defendernos? ¿Cómo va-
mos a atrevernos a afirmar que merecemos ir a
un lugar mejor? ¿Cómo es posible que creamos
que el DIOS puro de amor está con nosotros?
Me doy cuenta de que estas son preguntas
inquietantes en las que hay que pensar
seriamente. Incluso usted podría estar
lamentando el hecho de haber comenzado a
leer este libro. Pero la fe Cristiana, una vez que
las noticias rígidas sobre el pecado se han dado,
ofrece lo que nada más en el universo ofrece:
una respuesta. Un camino para que personas
como nosotros regresemos a la presencia de
Dios, ahora y para siempre.
Eso es Jesús.

34
JESÚS

Si no cree que Jesús es alguien muy impor-


tante, solo revise la fecha en el calendario.
El año enumerado es una referencia sutil a
Jesús, a la época aproximada en que vivió, murió
y (como lo discutiremos) volvió a la vida.7 Sin
embargo, Jesus es mucho más que momentos
históricos interesantes. Es el único camino
para que DIOS y usted vuelvan a estar juntos.
No estoy seguro de cuánto sabe usted sobre
Jesús de Nazaret. Tal vez sabe que fue un líder
religioso del siglo primero que inició uno de los
movimientos más grandes de la historia mun-
dial, que llamamos Cristianismo. Es posible
que haya escuchado algunas de sus citas acerca
de poner la otra mejilla (Mateo 5:39) o hacer un
esfuerzo adicional (Mateo 5:41). Si tiene alguna

Si usted pudiera predecir y luego llevar a cabo su propia


7

resurrección, ¡también podríamos cambiar el calendario


por usted!
35
experiencia en la iglesia, es posible que in-
cluso conozca el nombre de su madre (María),
su lugar de nacimiento (Belén) y la forma en
que murió (en una cruz).
Pero ¿exactamente quién era Jesús? ¿Y cuál
era el propósito de su vida?
Puede leer toda la historia en Mateo, Mar-
cos, Lucas y Juan (las cuatro biografías sobre la
vida de Jesús que aparecen en la Biblia), pero a
continuación aparece un resumen de la esencia
de Jesús.

Nacimiento de Jesús
Los primeros testigos del nacimiento de
Jesús fueron pastores, de tercer turno, que
probablemente no se habían duchado en se-
manas. Era una noche promedio cuidando a las
ovejas cuando un mensajero vino con noticias
de última hora: “ Hoy les ha nacido en la Ciudad
de David un Salvador, que es Cristo el Señor.
Esto les servirá de señal: Encontrarán a un niño
envuelto en pañales y acostado en un pesebre.”
(Lucas 2:11,12).
Y un bebé en un pesebre fue exactamente
lo que encontraron. A pocos kilómetros al sur

36
de Jerusalén, en la pequeña ciudad de Belén
(también conocida como “la ciudad de David”),
una pobre mujer llamada María dio a luz a su
primogénito. Su prometido, un carpintero
llamado José, estaba a su lado. La Biblia no dice
exactamente lo que José hizo o dijo esa noche,
pero lo imagino con los ojos muy abiertos e
indefenso como un ciervo congelado por las
luces que se aproximaban.
Lo que más importaba no era José ni María,
sino el bebé acostado en el pesebre. ¿Su nom-
bre? Jesús.
Él era, en miles de aspectos, igual que
usted cuando nació. Pequeño, indefenso, más
o menos seis libras de piel, huesos y cerebro
en desarrollo. Lloraba, necesitaba ser cam-
biado y le costó a María bastantes noches de
buen sueño. Jesús era, como algunos Cristianos
dirían más tarde, un “verdadero hombre”.
Pero en otros sentidos, Jesús no era para
nada como usted. ¿Recuerda lo que el mensajero
les dijo a los pastores? “Ha nacido un Salvador...
el Mesías, el Señor”.
Un salvador es alguien que salva, es decir,
alguien que rescata a otra persona del peligro.

37
Cómo llegaríamos a descubrir, Jesús rescataría
a personas como nosotros del peligro de no
ser lo suficientemente BUENOS para DIOS.
Si bien ciertamente se haría famoso como
un buen maestro, un sanador poderoso y
un líder influyente, el primer título en su
currículum fue Salvador. DIOS en el cielo envió
a Jesús para satisfacer la mayor necesidad de la
humanidad, es decir, ser salvo de los pecados
que no podíamos deshacer, los pecados que nos
separan de Dios.
El siguiente título fue “el Mesías”. Mesías
es una palabra elegante que proviene del he-
breo que esencialmente significa “el ungido”.
La palabra Cristo significa lo mismo en idioma
griego, por lo que algunas personas llaman a
Jesús el Mesías y otras simplemente lo llaman
Jesucristo.
Pero ¿qué implica “el ungido”? Jesús era el
ungido a quien DIOS había prometido enviar
desde que la humanidad dejó de ser BUENA. El
Antiguo Testamento (todos los libros de la Bib-
lia que aparecen antes del nacimiento de Jesús)
hizo docenas, sino cientos, de promesas sobre
el Mesías, incluyendo de dónde sería, qué haría

38
y cómo restauraría la relación dañada entre las
personas pecadoras y un DIOS sin pecado.
En otras palabras, el bebé del pesebre era el
elegido de Dios, el único que podía salvar a las
personas de su dilema espiritual.
Finalmente, Jesús fue llamado “el Señor”.
¡Qué afirmación! El niño Jesús, tan frágil que
aún no podía voltearse sobre su barriga, tam-
bién era el Señor. Él es, de alguna manera,
DIOS. Por eso uno de los nombres de Jesús
era Emanuel, un nombre hebreo que significa
“Dios con nosotros”.
Si le duele el cerebro en este momento,
está bien. No hay nadie más como él con quien
pueda compararlo. Usted y yo hemos conocido
a muchos humanos y, tal vez, hemos hablado
con el DIOS invisible del cielo, pero nunca he-
mos visto a DIOS con nosotros, en un cuerpo,
en carne humana.
Pero eso es exactamente lo que era Jesús.
Una de las primeras canciones grabadas
sobre Jesús ya estaba siendo citada a media-
dos del siglo primero. Su letra decía sobre él:
“[Jesús], quien, siendo por naturaleza Dios, no
consideró el ser igual a Dios como algo a qué

39
aferrarse. Por el contrario, se rebajó volun-
tariamente, tomando la naturaleza de siervo y
haciéndose semejante a los seres humanos.”
(Filipenses 2:6,7).
Jesús era DIOS; sin embargo, fue hecho a
semejanza humana. DIOS y hombre en una sola
persona. El DIOS-hombre.
Eso hace que nos preguntemos: si el DIOS
que odia el pecado y ama el amor viniera a esta
tierra, ¿qué haría? ¿Qué les haría a personas
como nosotros?
Afortunadamente, tenemos respuestas a
esas preguntas.

La Vida de Jesús
Si tuviera que resumir la vida de Jesús, en
una palabra, elegiría la palabra inesperado.
Es posible que usted no espere que Jesús
pasara los primeros 30 años de su vida en una
aldea en el norte de Israel, pero eso es exacta-
mente lo que hizo, al pasar casi el 90 por ciento
de su vida en Nazaret. Es posible que no espere
que invirtiera su infancia, adolescencia y 20
años trabajando como carpintero y siendo un
buen vecino, pero eso es exactamente lo que

40
hizo, pues comenzó su trabajo de enseñanza
sobre cosas espirituales alrededor de los 30
años. Es posible que no espere que pasara el
rato con personajes cuestionables como pros-
titutas y divorciadas, pero eso es exactamente
lo que hizo.
Jesús de Nazaret dijo cosas inesperadas, fue
a lugares inesperados y se rodeó de personas
inesperadas.
Pero, como DIOS entre nosotros, la única
cosa esperada que hizo fue amar a la gente.
Si alguna vez has oído hablar de una iglesia
llamada San Mateo o San Pedro o Santa María,
es porque Jesús amó a personas cuestionables
como Mateo, Pedro y María. Mateo era un ex re-
caudador de impuestos, un trabajo escandaloso
en el Israel del siglo primero, que implicaba
trabajar para el enemigo y exprimir dinero a su
propio pueblo para beneficio personal. Pedro
era un pescador que tenía síndrome de “me-
ter la pata” y una tendencia a dejar que su ira y
sus emociones lo dominaran. María Magdalena
(una de las muchas Marías que aparecen en
la Biblia) estaba en un lugar espiritual oscuro
cuando Jesús la conoció; sin embargo, aún así la

41
invitó a seguirlo. Ella se convirtió en una de sus
amigas más cercanas.
Jesús amaba a los no amados. Sin
embargo, no piense que él era un pusilánime.
Jesús protegía a los niños con vehemencia
y enfrentaba el pecado con valentía, lo que
demostraba con su disposición a llamarles la
atención públicamente a sus propios amigos,
líderes de la iglesia y pastores locales que no
eran tan BUENOS como deberían.
Para ser honesto, cuando usted lee todo lo
que la Biblia dice acerca de su vida, es difícil
ubicar a Jesús en la esquina de alguien. Él se
sacrificaba constantemente para cuidar a los
pobres y, sin embargo, sus estándares con res-
pecto al matrimonio y la sexualidad eran muy
tradicionales. Les decía a las multitudes que
debían someterse a la autoridad espiritual de
la iglesia, pero luego criticaba la hipocresía de
los líderes de la iglesia. En un mensaje hablaba
de amar a sus enemigos y negarse a juzgar a
los demás, pero en otro mensaje insistía en la
existencia del infierno y la necesidad de que cada
persona se salvará de su mal comportamiento.
Me cuesta trabajo encontrar las palabras

42
para resumir la vida de Jesús porque Jesús vivió
una vida totalmente inesperada. Una vida sor-
prendente. Una vida diferente a cualquier otra
vida de la historia. Pero puedo decir que, du-
rante todos sus años sobre la tierra, hay una
cosa que Jesús siempre fue: BUENO. En todas
sus palabras y obras, Jesús nunca se quedó
corto en ese estándar. Él nunca pecó. Nunca
hizo nada para que su Padre celestial apartará
su rostro o se mantuviera distante.
Ni siquiera los enemigos de Jesús pudieron
acusarlo con credibilidad. Una vez, cuando lo
arrastraron a la corte y exigieron la sentencia
de muerte, el gobernador gritó: «Pero ¿qué mal
ha hecho?» (Mateo 27:23).
No hubo respuesta. Porque Jesús era
BUENO. Porque Jesús era DIOS.
Resulta que la bondad de Jesús es realmente
una buena noticia para la gente como nosotros,
especialmente si usted entiende lo que sucedió
cuando él murió.

La Muerte de Jesús
A finales del siglo XIX, en Japón, un
hombre llamado Sokichi asesinó al hijo de su

43
empleador durante un robo. Fue atrapado,
condenado y sentenciado a morir en la cruz
y se tomó una foto de la ejecución. A menos
que sea muy sensible, lo animo a que busque la
“cruz de Sokichi” y vea, con sus propios ojos,
el tipo de muerte que Jesús sufrió.
Si bien estamos acostumbrados a ver cruces
en las iglesias, en la moda y en las joyas, en los
tiempos de Jesús, la cruz hacía que la gente se
estremeciera. Los romanos habían perfeccio-
nado el dolor de la cruz, diseñando una forma
para que las víctimas sufrieran lo más posible
y por el mayor tiempo posible. Al clavar a los
hombres en un pedazo de madera vertical, la
gravedad hacía de cada respiración una expe-
riencia insoportable, obligando a las víctimas a
elegir entre el sufrimiento de la asfixia o el su-
frimiento de empujarse hacia arriba sobre los
clavos martillados junto a sus nervios.
Esa descripción debería hacerle sacudir la
cabeza al pensar en la víctima más famosa de
la cruz: Jesús. Si Jesús era DIOS con nosotros y
si Jesús era totalmente BUENO, ¿por qué murió
en una cruz?
La Biblia tiene dos respuestas: la respuesta

44
terrenal y la respuesta espiritual.
La respuesta terrenal, que usted puede
leer en Mateo, Marcos, Lucas y Juan, es que
los líderes religiosos de la época de Jesús se
sintieron amenazados. Ellos odiaban cómo
Jesús les llamaba la atención públicamente
por su mal comportamiento (lo que también
se conoce como orgullo), despreciaban cuántas
personas le ponían atención a cada palabra de
Jesús (lo que también se conoce como celos) y
les aterrorizaba que los romanos castigaran a
todos los judíos en Israel cuando dispersaran
a la “turba” que estaba siguiendo a Jesús (lo
que también se conoce como miedo). Por eso
los líderes religiosos finalmente encontraron
una manera de arrestar a Jesús en secreto,
condenarlo por acusaciones falsas y presionar
al gobernador romano, Poncio Pilato, para que
llevara a Jesús a la cruz.
¿Por qué Jesús fue llevado a la cruz? La res-
puesta terrenal es que fue por causa de ellos.
Los sacerdotes y líderes inseguros del pueblo.
El gobernador injusto. El traidor del círculo
cercano de Jesús.
Pero la respuesta espiritual que la Biblia da

45
no es que fue por ellos, sino que fue por usted.
Jesucristo murió en una cruz por usted. Si no
fuera por usted y por mí, Jesús no habría sido
llevado a la cruz. DIOS no estaría ni siquiera
cerca. ¡Pero por nosotros, eso es exactamente lo
que pasó! El problema humano que ha existido
desde la caída ha puesto a cada hombre, mujer y
niño en grave peligro espiritual porque ninguno
de nosotros es capaz de (1) no pecar por mucho
tiempo ni de (2) deshacer los pecados que
hemos cometido en el pasado. Por eso Jesús fue
colgado en la cruz. Jesús murió por nosotros.
Ese pensamiento debería, en cierto sentido,
destruirlo. Busque la imagen de Sokichi de
nuevo y luego trate de imaginar al DIOS del
amor perfecto en una cruz. Pensar que su
impaciencia y mi falta de bondad fueron los
responsables de eso es... impensable. Causarle
dolor a otra persona es suficiente para sentirse
intranquilo; imagine causarle dolor al único
que es verdaderamente BUENO.
Pero la Biblia habla más de la cruz como
una buena noticia; de hecho, como la mejor
noticia de la historia de la humanidad. Porque
allí, mientras Jesús colgaba de la cruz, DIOS

46
nos estaba salvando. Él estaba lidiando con
nuestros pecados. Estaba cuidando cada uno
de sus pensamientos, palabras y acciones que
le impedirían ser lo suficientemente BUENO
como para estar con DIOS.
Baje la velocidad y piense profundamente
en cada una de las siguientes promesas rela-
cionadas con la cruz de Jesús:

• “Porque a Dios le agradó habitar en él


con toda su plenitud y, por medio de
él, reconciliar consigo todas las cosas,
tanto las que están en la tierra como las
que están en el cielo, haciendo la paz
mediante la sangre que derramó en la
cruz.” (Colosenses 1:19,20)

¿Debemos estar separados de DIOS? ¡No!


Mediante Jesús podemos reconciliarnos. La
relación se puede arreglar. Puede haber paz
mediante la sangre que Jesús derramó ese día
cuando fue colgado en la cruz.

• “Sin embargo, Dios nos dio vida en unión


con Cristo, al perdonarnos todos los pecados
y anular la deuda que teníamos pendiente
por los requisitos de la ley. Él anuló esa
47
deuda que nos era adversa, clavándola en
la cruz.” (Colosenses 2:13,14).

¿Qué hizo DIOS con todos nuestros pecados?


Los perdonó. ¿Cuántos? Todos. Pero, ¿qué pasa
con todas las acusaciones que Dios podría pre-
sentar contra nosotros en su corte espiritual?
Jesús las cancelo. ¿Cómo? Clavándolas en la cruz.

• “Él mismo (Jesús), en su cuerpo, llevó


al madero nuestros pecados, para que
muramos al pecado y vivamos para la
justicia. Por sus heridas ustedes han sido
sanados.” (1 Pedro 2:24).

¿Cómo sana usted la relación entre usted


y DIOS? “Por sus heridas”. ¿Por qué su pecado
separador no impide que DIOS esté cerca de
usted? Porque Jesús “mismo llevó en su cuerpo
nuestros pecados”. ¡La cruz es la cura!
Quiero convertir este librito en una novela,
¡porque la cruz significa todo! Si Jesús hubiera
sido solo un buen tipo que dijera algunas cosas
buenas sobre cómo seguir a DIOS, usted estaría
atrapado con el mismo problema. De hecho,
si Jesús hubiera sido DIOS con nosotros, pero
solo hubiera dado órdenes sobre qué hacer, qué
48
no hacer y cómo vivir, usted estaría en grave
peligro. Pero, ¡gracias al Señor!, Jesús es mucho
más. Jesús es el DIOS que bajó del cielo para
rescatarlo del peligro.
O como los pastores escucharon: “Hoy, en
la ciudad de David, les ha nacido un Salvador,
que es Cristo el Señor” (Lucas 2:11).
La semana pasada escuché la verdadera
historia de algunos seguidores de Jesús que
viven en Somalia, un lugar donde creer en Jesús
puede costarle todo. En una aldea, se llevan a
cabo reuniones secretas, donde los Cristianos
leen y recuerdan la gloriosa verdad de que
DIOS está con ellos debido a lo que Jesús ha
hecho por ellos. Cuando el sol se pone, uno de
los Cristianos se escabulle del pueblo y busca
una cueva cercana, donde se esconde una
Biblia. La toma y se escabulle de regreso a casa,
donde un grupito de creyentes emocionados
está esperando para leer la historia de nuevo,
maravillándose por un DIOS que renunció a
la seguridad del cielo y murió en una cruz por
sus pecados. Cuando el estudio ha terminado
y antes de que salga el sol, el mismo hombre
vuelve de puntillas a la cueva, esconde la Biblia

49
y regresa a casa, sabiendo que ser descubierto
significa una muerte segura.
¿Por qué lo hace? Porque él conoce al elegido
que escogió la muerte para darle vida con DIOS.

La Resurrección de Jesús
Imagínese que ofende a una persona que
realmente le importa. Después de una larga
batalla contra el cáncer, la abuela exhala y, más
tarde ese año, usted descubre que le ha dejado
una impactante suma de dinero.
¿Cómo se siente?
Bueno... alegre... y triste. El dinero le
ayudará, sin duda, pero realmente va a extrañar
a su abuela.
Por eso Jesús es mejor que su abuela mil-
lonaria ficticia. Jesús no solo le dio un regalo
increíble en la cruz (el perdón, la posibilidad de
estar con DIOS, etc.). ¡También apareció poco
después de su propio funeral!
Correcto. Jesús resucitó de entre los muertos.
El domingo después del viernes que Jesús
murió, algunas de sus amigas fueron a llorar
a su tumba, una cueva de piedra. Pero cuando
entraron, en lugar de encontrar a su amigo

50
muerto, encontraron un mensajero vivo, como
el que se les había aparecido a los pastores
décadas antes. Ese mensajero les dijo que Jesús
ya no estaba muerto, sino que estaba vivo y
respiraba, tal como había prometido.
Esto es lo que sucedió después: “Entonces
ellas salieron del sepulcro con temor y mucha
alegría, y fueron corriendo a dar la noticia
a los discípulos. Súbitamente, Jesús salió al
encuentro y les dijo: «¡Saludos!» Y ellas se
acercaron y le abrazaron los pies, y lo adoraron”
(Mateo 28:8,9).
¿Por qué adoraron a Jesús? Porque Jesús era
DIOS. Y porque tener a DIOS con usted es real-
mente una buena noticia.
La Pascua, para muchas personas, es una
buena excusa para tomarse unos días libres del
trabajo y comer una cantidad absurda de azú-
car. Me encanta una buena siesta y un buen
trozo de chocolate oscuro, pero el significado
de la Pascua es mucho más que eso. Debido a
la Pascua, Jesús está vivo, y derrotó incluso a la
muerte misma. Debido a la Pascua, la muerte
no es la última palabra, sino es solo una pausa
entre esta vida y ver a DIOS cara a cara.

51
Con razón que a los seguidores de Jesús,
incluso hoy en día, les encanta el domingo
de resurrección. De hecho, cada domingo es
una oportunidad para que nos reunamos y
recordemos las cosas gloriosas que Jesús hizo
por nosotros mediante su vida y muerte y
resurrección.
Usted puede acompañarnos en esa alegría.
Su vida puede estar llena de altibajos,
victorias morales y fracasos épicos, buenas
obras y malas decisiones, pero nada de eso debe
ser un obstáculo para que usted se acerque a
DIOS. Si Jesús vivió por usted, murió por usted
y resucitó de la tumba para demostrarle que era
verdad, ¡entonces hay esperanza para usted!
Así lo expresaron los amigos de Jesús:

• “Y, si Cristo no ha resucitado, la fe de


ustedes es ilusoria y todavía están en
sus pecados. Lo cierto es que Cristo ha
sido levantado de entre los muertos,
como primicias de los que murieron.”
(1 Corintios 15:17,20). Sin Jesús, usted
todavía está “en sus pecados”, una frase
que significa que usted no puede escaparse

52
de los pecados que lo separan de DIOS.
¡Pero como Jesucristo resucitó de entre
los muertos, la situación ha cambiado!
Usted es perdonado por el Salvador que
murió y resucitó por usted.

• “[Jesús] Él fue entregado a la muerte por


nuestros pecados, y resucitó para nuestra
justificación.” (Romanos 4:25). Sus
pecados le fueron transferidos a Jesús, y
él los llevó a la cruz. Luego, el domingo
siguiente, Jesús fue resucitado a la vida
por nuestra justificación, una palabra
elegante que significa que DIOS ya no nos
condena. Somos libres para vivir con él
ahora y para siempre.

• “Pues estoy convencido de que ni la


muerte ni la vida, ni los ángeles ni los
demonios, ni lo presente ni lo por venir,
ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo,
ni cosa alguna en toda la creación podrá
apartarnos del amor que Dios nos ha
manifestado en Cristo Jesús nuestro
Señor.” (Romanos 8:38,39). Nada en su
vida, ni pasado ni futuro, puede evitar que
DIOS lo ame.

53
Ese es el poder de Jesús. Él borra hasta el
último de sus pecados y lo presenta como una
BUENA persona, lo suficientemente BUENA como
para hacer sonreír a DIOS cuando lo ve. Y cuando
llegue su último día, no habrá nada que haga que
DIOS se enoje con usted, ya que Jesús se ha ocu-
pado de cada cosa ofensiva que usted ha hecho.
Un DIOS al que usted le cae bien. Un DIOS
que está con usted. Un DIOS que lo escucha. Un
DIOS que tiene planes para usted. Un DIOS que
nunca lo abandonará. Un DIOS que siempre lo
aceptará. Un DIOS que lo perdona. Un DIOS que
lo sanará. Un DIOS que lo librará de su dolor.
Un DIOS que lo recibirá con los brazos abiertos.
Ninguna de esas oraciones puede ser cierta
sin Jesús. Pero con Jesús pueden ser ver-
daderas. De hecho, son totalmente verdaderas
para cualquiera que tiene fe.
Así que profundicemos en el significado de
esa palabra esencial: fe.

54
LA FE

Solo semanas después de su muerte


y resurrección, con su misión totalmente
cumplida, Jesús regresó al cielo. ¿Qué pasó
después? Los seguidores más cercanos de Jesús,
llamados apóstoles, les hablaron a todos los
que escucharan acerca de DIOS, acerca de cómo
el pecado nos separa de él, y acerca de Jesús.
¿Su esperanza? Que la gente creyera su mensaje
y confiara en que lo que Jesús hizo por ellos era
verdad.
Aquí está uno de los ejemplos más famosos
sobre Pablo y Silas, dos líderes de la iglesia cris-
tiana primitiva, que hablaron con un guardia de
la prisión que de repente estaba aterrorizado
por no ser lo suficientemente bueno para estar
con DIOS.
“Entonces el carcelero pidió una luz y,
temblando de miedo, corrió hacia dentro y
se echó a los pies de Pablo y de Silas; luego
55
los sacó y les preguntó: «Señores, ¿qué debo
hacer para salvarme?»” (Hechos 16:29,30).
¿Qué cree que dijeron Pablo y Silas? ¿Le dieron
una lista de verificación de cosas buenas para
hacer? ¿una lista de mandamientos para cum-
plir? ¿unos requisitos mínimos para la visión
general del cielo?
No (¡gracias a DIOS!). Le dieron a Jesús.
“Ellos le dijeron: «Cree en el Señor
Jesucristo, y se salvarán tú y tu familia»”
(Hechos 16:31). Solo cree. Solo confíe. Solo
depende de Jesús para todo: para tu perdón,
para tu salvación, para tu futuro. ¡Todo se trata
de Jesús!
Y así sigue siendo. Hacer cosas buenas es
una parte vital de seguir a Jesús, pero hacer el
bien no es lo que hay que hacer para ser salvo.
Aunque puede parecer lógico, en realidad es
aterrador. La presión está sobre usted y estaría
haciendo cosas buenas por una mala razón solo
para evitar no ir al cielo. Nunca sabría si es su-
ficientemente bueno.
Por eso Jesús hizo todo por usted. Créelo.
Confíe en él. Él lo inspirará a hacer el bien, no
como manera de abrirse camino hacia Dios,

56
sino como forma de agradecerle a DIOS por
hacer la obra de llegar a usted.
Hay una palabra elegante para todo esto que
tal vez haya escuchado: Arrepentimiento.

El Arrepentimiento
La palabra Arrepentimiento podría ponerlo
nervioso. Para muchas personas, está conectada
con un tipo con cara roja, enojado y fanático de
la Biblia vestido con traje que probablemente no
tenía muchos amigos en la escuela secundaria.
Él está enojado. Está gritando. Eso es arrepen-
timiento.
Pero eso no es del todo cierto. De hecho, no
es para nada cierto.
En la época de Jesús, la palabra Arrepen-
timiento simplemente significaba cambiar de
opinión con respecto a algo. Uno pensaba de una
manera, pero después pensaba de manera dif-
erente. Eso es “Arrepentimiento”. Tal vez usted
solía pensar que ___________ estaba bien,
pero ahora cree que ese comportamiento no está
bien. O quizá creía que Dios era ___________,
pero ahora cree que Dios es _____________.
Si quiere ser técnico al respecto, el

57
arrepentimiento tiene dos partes. La primera
parte tiene que ver con el pecado y la segunda
parte tiene que ver con Jesús. Específicamente,
arrepentirse significa creer que su pecado
es mortal, que tiene el poder de separarlo
de DIOS para siempre, y creer que Jesús es
absolutamente increíble, pues hizo todo lo
posible para que usted vuelva a estar con DIOS
para siempre.
Eso es lo que los primeros Cristianos les
dijeron a sus vecinos después de la muerte de
Jesús. “Ustedes pensaban que poner a Jesús en
una cruz no era gran cosa, ¡pero lo fue! Él era
el único Hijo de DIOS ¡y ustedes lo mataron!
Cambien de opinión y reconozcan que han
pecado. Ustedes merecen la ira de DIOS. ¡Pero
no se desesperen! Jesús murió por ustedes y
resucitó de la muerte para probar que es cierto.
Cambien de opinión y reconozcan que son
perdonados mediante Jesús”.
Eso es arrepentimiento. Cambiar de opi-
nión y reconocer a DIOS. Si ha leído hasta aquí,
¡es muy posible que DIOS ya haya hecho que
usted cambie de opinión con respecto a esas
dos cosas!

58
La naturaleza humana quiere editar los
primeros capítulos de este libro. Tendemos a
considerarnos mejores y menos pecaminosos
de lo que realmente somos. Como resultado,
Jesús se vuelve agradable y no necesario,
un buen maestro que puede darnos algunos
consejos sobre la vida moral, pero no un
Salvador que nos rescata del peligro de perder
la felicidad para siempre.
Por eso los Cristianos son gente que se arre-
pienten. Ellos cambian de opinión acerca de
todas esas cosas y reconocen que el pecado es
peor de lo que pensábamos, pero Jesús es mejor
de lo que creíamos antes.
Pero cuando uno lo piensa, esa es una muy
buena noticia. Quizá sonrío cuando le digo a la
gente que se arrepienta, instándolos a que vean
a DIOS más glorioso y a Jesús como el mejor
regalo que el mundo ha recibido en toda la
historia. ¡Hay un camino para ser salvos! Hay
un camino para estar a salvo de la vergüenza,
el pecado y el infierno. ¡Su nombre es Jesús!
Arrepiéntase, cambie de opinión y será bueno
con DIOS para siempre.
Así lo dijo Jesús “¡Arrepiéntanse, y crean

59
en el evangelio!” (Marcos 1:15).
Si eso no fuera suficiente, DIOS incluso
promete cambiarnos de adentro hacia afuera,
transformar nuestros corazones para que vean
su belleza, su amor y su poder. Por eso el arre-
pentimiento a veces es descrito como un regalo.
¡Qué regalo!
Pienso en un joven que solía esperar en
el vestíbulo de la iglesia mientras su familia
estaba adentro en el servicio. Honestamente,
yo no esperaba ningún avance espiritual en un
adolescente que veía videos de YouTube con sus
auriculares puestos y no estaba interesado en
siquiera darle una oportunidad a Jesús.
Pero un día se quitó los auriculares.
El mensaje que escuchó lo intrigó, por lo que
decidió unirse a su familia en la iglesia. Todavía
puedo verlo sentado en la primera fila, apenas
parpadeando, inclinándose como si no quisiera
perderse ni una sola palabra. Luego vinieron las
preguntas, preguntas sobre la creación, la sal-
vación, las diferentes religiones, todo. Nuestros
otros pastores y yo les respondimos lo mejor que
sabíamos y oramos para que Dios cambiara su
corazón para que reconociera a Jesús.

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¡Y lo hizo!
Recuerdo el día en que hicimos un video
de su historia, escuchando cómo un chico que
inicialmente pensaba que Jesús era solo una
historia ahora lo veía como su Salvador. Todo
había cambiado. Especialmente su corazón.
Ese es el hermoso regalo del arrepen-
timiento.

¿Y Ahora Qué?
Tal vez su corazón está asintiendo mientras
lee este capítulo. “Creo que me arrepentí. Hay
algo diferente. No estoy pensando exactamente
como pensaba antes sobre Dios, sobre mí
mismo ni sobre Jesús. Pero ¿y ahora qué?”.
Me alegra que haya preguntado.
La respuesta honesta es que ahora puede
pasar el resto de su vida profundizando en las
cosas sobre las que ha leído en este libro. Día
a día, experimentará belleza, satisfacción y
placer y pensará: “¡DIOS es incluso mejor que
esto!”. Momento tras momento, luchará por
negarse a sí mismo, haciendo lo que quiera
y, en cambio, confiará en la vida que DIOS ha
planeado para usted, una vida llena de amor

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hacia los demás como DIOS lo amó primero.
Noche tras noche, regresará a Jesús, agrade-
cido porque él borró todos los pecados para que
nunca tenga que irse a dormir avergonzado.
Al igual que un niño que crece hasta la
madurez, eso necesitará tiempo. Al igual que
un árbol que comienza como una semilla y se
convierte en un poderoso roble, no sucederá el
próximo martes. Pero con el tiempo, DIOS lo
cambiará hasta el día en que todo cambie y pase
de esta vida a la siguiente, cuando verá su ros-
tro y dirá, con más alegría que nunca, “¡DIOS!”
Hasta que llegue ese día ¿qué debería hacer?
Yo sugeriría dos cosas clave: la Palabra de DIOS
y el pueblo de DIOS.

La Palabra de Dios
La mejor manera en que DIOS cambia
nuestras mentes y nos da fe es por medio de la
Biblia. El apóstol Pablo, un Cristiano primitivo
que cambió radicalmente de opinión acerca
de Jesús, una vez escribió: “La fe proviene del
oír” (Romanos 10:17).
Recientemente, mi familia y yo teníamos
reservación para el brunch de Pascua en un

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restaurante local donde un buffet de salchi-
chas, huevos y pollo frito nos esperaba después
de la iglesia. Mientras hacíamos cola frente a
las salchichas (mi estación favorita), el encar-
gado de servir entrecerró los ojos y preguntó:
“¿Lo conozco de alguna parte?”.
“Quizá de Time of Grace, el programa de
televisión”, sugerí.
“¡Sí!”, dijo sonriendo. “Mi esposa y yo lo
vemos todas las semanas”. Pero de pronto se
puso pensativo. “Gracias, Pastor. Usted nos ha
ayudado. Usted no sabe, pero...”.
Nunca llegué a escuchar el final de esa
oración ya que la fila del buffet se amonto-
naba detrás de mí, pero esa conversación de 15
segundos me recordó cómo cambian las vidas
cuando las personas escuchan a DIOS hablando
por medio de su Palabra regularmente.
Así que su objetivo número uno debe ser
recibir tanto del mensaje como pueda. En la
Biblia, DIOS ha elegido hablarnos, contarnos
lo que piensa de nosotros y cómo usa todas las
cosas de la vida, incluso las cosas difíciles, para
elaborar su plan único para nuestras vidas.
No estoy sugiriendo que deje la escuela,

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renuncie a su carrera ni que viva en el bosque
con una Biblia. Sin embargo, lo ánimo para
que inicie algunos hábitos que lo mantengan
conectado con DIOS para que pueda escuchar
su voz, recordar sus promesas y mantenerse
fuerte en su fe.
Durante los últimos 25 años, he tratado de
hacerlo leyendo la Biblia todos los días.
Todos los días paso algún tiempo en la
Biblia, leyendo y releyendo pequeñas secciones,
subrayando cosas que encuentro y haciendo
preguntas sobre cosas que no entiendo. Y no
miento cuando digo que después de un cuarto de
siglo de leer el mismo libro, no estoy aburrido.
DIOS siempre tiene algo brillante que decirme,
algo que se aplica perfectamente a mi día, por
eso amo tanto su Palabra.
Así que consígase una Biblia o descargue una
aplicación bíblica. Prefiero una versión en papel,
ya que mi cerebro se distrae fácilmente cuando
tengo un dispositivo en mis manos, pero usted
puede elegir lo que le funcione mejor.8

Dado que la Biblia no fue escrita originalmente en


8

inglés, tendrá que elegir qué versión leer, lo que puede


ser confuso si es nuevo. A menos que se indique lo
contrario, todas las citas bíblicas de este libro son de la
Nueva Versión Internacional (NVI).
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Ya que usted es nuevo, va a ser un poco
abrumador al principio. Realmente no va a
captar todas las personas, lugares y cosas
la primera vez que lea. No hay problema.
Simplemente persevere, tome notas y escriba
preguntas. Le sorprenderá lo mucho que
puede suceder en unos pocos meses cuando se
compromete con este hábito.
Otra opción sería buscar un buen devocio-
nal diario. Un “devocional” es algo que uno lee
o ve, que se basa en la palabra de Dios. A Time
of Grace le encanta compartir devocionales con
usted, así que considere visitar su sitio web o
registrarse para recibir sus correos electrónicos
diarios con devocionales.
¡Advertencia! DIOS lo va a desafiar, obligán-
dolo a reconsiderar mucho más de lo que antes
pensaba y creía. ¡No hay problema! El arrepen-
timiento no es malo. Estar de acuerdo con DIOS
nunca lo es.

El Pueblo de DIOS
Vivir la vida con personas que creen las
mismas cosas acerca de DIOS, usted y Jesús
es extremadamente importante. Incluso

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Jesús tenía amigos que oraban por él en sus
momentos de más necesidad. Usted también
necesitará a otras personas.
Por favor, no se avergüence. La razón por
la que DIOS puso a otros Cristianos en su vida
es para ayudarle a crecer. El Cristianismo no es
una competencia sino una comunidad. Usted
no tiene que impresionar a nadie con lo mucho
que entiende o lo bien que van las cosas. ¡Todo
lo contrario! En la familia de DIOS, tenemos
la bendición de ser auténticos unos con otros,
animarnos unos a otros y hacernos preguntas
honestas unos a otros.
Esencialmente, de eso se trata la iglesia. En
la iglesia, tengo la oportunidad de escuchar a
DIOS, hablar con DIOS y cantarle alabanzas a
Dios junto al pueblo de DIOS. Sí, la gente de la
iglesia es tan desordenada, defectuosa y com-
plicada como usted, pero reunirse con ellos
es poderoso, algo que simplemente no recibe
cuando se queda en casa y trata de conectarse
con DIOS por su cuenta.
Así que empiece a buscar una iglesia. Busque
una iglesia que ame la Biblia, abra la Biblia y le
ayude a comprender la Biblia. No se distraiga

66
con el aspecto de la iglesia o el estilo de música.
Más bien, busque una que sea fiel a las cosas
que ha aprendido hasta ahora, una que hable
mucho de Jesús, una que no lo halague dema-
siado, una que le dé a DIOS la importancia que
realmente tiene.
Los nuevos hábitos son difíciles, pero
haga que su objetivo sea ir a la iglesia todos
los domingos. Porque “la fe proviene del oír”
(Romanos 10:17).
Al hacer esto, tenga hambre de respuestas
y sea lo suficientemente humilde para hacer
preguntas. Lleve su lista de preguntas bíblicas
a la iglesia y pregúntele a alguien si podría
invitarlo a un café y buscar algunas respuestas
juntos. Envíele un correo electrónico al pastor
y dígale que es nuevo, pero que le encantaría
aprender más sobre la palabra de Dios. En mi
experiencia, a los Cristianos veteranos les
encanta ayudar.
Con sus nuevos “hermanos y hermanas” de
la familia Cristiana, usted puede aprender, cre-
cer y ser bendecido.
A fin de cuentas, leer la Biblia y conectarse
con la gente tiene el mismo objetivo: acercarse

67
lo más posible al corazón de DIOS, lo que le dará
fe para creer que el DIOS que lo salvó también
estará con usted todos los días de su vida.

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CONCLUSIÓN

DIOS. Usted. Jesús. La fe.


Hagamos una revisión rápida:
DIOS: el verdadero DIOS es mejor que las
mejores cosas de la vida. Él también es la
única persona que nunca lo dejará ni estará
demasiado ocupado para usted ni envejecerá
ni morirá antes que usted. DIOS está
constantemente con su pueblo, una fuente
de paz increíble y esperanza maravillosa.
Usted puede superar cualquier cosa, incluso la
muerte, si está con DIOS.
Usted: a pesar de todas nuestras fortalezas,
los humanos compartimos un defecto fatal, es
decir, que no somos BUENOS como lo es DIOS.
Nuestros pecados parecen normales según
nuestros estándares, pero son ofensivos para el
DIOS que es totalmente BUENO, y nos separan
de él. Nuestros mejores esfuerzos y nuestros
mayores cambios no pueden cambiar el hecho
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de que nos hemos quedado cortos. Necesitamos
a alguien que nos salve de ese peligro, o no ten-
dremos ninguna posibilidad de estar con DIOS.
Jesús: Jesús bajó del cielo para salvarnos de
esa separación. Debido a que DIOS lo amaba y
anhelaba salvarlo, envió a su único Hijo, Jesús,
quien llevó una vida perfecta de amor, murió en
una cruz para borrar sus pecados y resucitó de
entre los muertos para probar que es verdad. Si
bien sus palabras son inspiradoras, sus obras
son aún más esenciales. Debido a Jesús, sus
pecados pasados, luchas presentes y muerte
futura no deben tener la última palabra.
La Fe: La fe es confiar en Jesús. Confiamos
en que nuestros pecados son lo suficientemente
graves como para separarnos de Dios y
confiamos en que esos mismos pecados
han desaparecido debido a la cruz de Jesús.
Confiamos en que Jesús resucitó de entre los
muertos y confiamos en que nuestra muerte no
nos separará del amor de Dios.
Al comienzo de este libro hicimos la
pregunta “¿Cómo seré salvo?”. La respuesta
simple es la siguiente: Arrepentirse y creer
en Jesús. Si lo hace, incluso si hay mil

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comportamientos que aún necesita cambiar,
usted será salvo. Usted está a salvo. Usted es
un hijo de DIOS ¡y lo espera toda una vida de
felicidad!
También preguntamos: “¿Qué hago ahora?”.
Dado que la fe en Jesús se fortalece al escuchar
y leer la Biblia junto al pueblo de DIOS, encon-
trar una buena iglesia es esencial para su fe. Y
además de encontrar una buena iglesia, espero
que continúe usando el contenido de Time of
Grace para que lo ayude con su estudio personal
de la palabra de DIOS. Si bien toma tiempo, al
igual que una semillita que crece en un árbol
imponente, DIOS ha prometido que usará su Pa-
labra y a su pueblo para ayudarlo a ser más como
Jesús, para que viva una vida de amor por DIOS y
por los demás.
Dado que la Biblia es un libro grande, hay
mucho más que decir, pero espero que estas
cuatro ideas le hayan dado un buen lugar para
comenzar. Lo más importante, espero que hayan
hecho que se interese más que nunca en Jesús.
Napoleón tenía razón. Jesús tiene algo único
y ese algo es el amor.
Entonces, si está buscando amor, amor

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que no va y viene, amor que no falla, amor que
es más grande que sus pecados más grandes,
amor que puede salvarlo de la muerte, amor
que puede llevarlo al cielo, amor que derrotará
a todos los enemigos, fije sus ojos en Jesús.
Mediante la fe en Jesús, usted estará con
DIOS para siempre.

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SOBRE EL AUTOR
El pastor Mike Novotny ha servido al pueblo de
Dios de tiempo completo en el ministerio desde
2007 en Madison y, más recientemente, en The
CORE en Appleton, Wisconsin. También sirve
como orador principal de Time of Grace, donde
comparte las buenas nuevas sobre Jesús por me-
dio de la televisión, la prensa y las plataformas
en línea. A Mike le encanta ver que las personas
comprenden la profundidad de la asombrosa gra-
cia y la misericordia imparable de Dios. Su esposa
continúa amándolo (a pesar de muchas razones
para no hacerlo) y sus dos hijas le abren los ojos
al amor de Dios por cada Cristiano. Cuando no
habla de Jesús o sale con su esposa y sus hijas, a
Mike le encanta jugar al fútbol, trotar y leer.
SOBRE TIME OF GRACE
Time of Grace es un ministerio independiente, fi-
nanciado por donantes, que conecta a las personas
con la gracia de Dios, su amor, gloria y poder, para
que se den cuenta de que las cosas temporales de
la vida no satisfacen. Lo que da satisfacción es sa-
ber que debido a que Jesús vivió, murió y resucitó
por todos nosotros, tenemos acceso al Dios eterno,
ahora mismo y para siempre.

Para descubrir más, visite timeofgrace.org


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