No.
7
SCU
UELA DE ESTUDIOS JUD
DICIALE
ES
SAPERE AUDE
Formación para la Justicia y la Paz
SAPERE
AUDE
Escuela de Estudios Judiciales
Atrévete a Pensar
Lote 12, finca San Gaspar, aldea Santa Rosita, zona 16
Ciudad de Guatemala, C.A. PBX: 2426-7700
No.
2016
7
Escuela de Estudios Judiciales
REVISTA
Sapere Aude
–Atrévete a pensar–
7
Número
Edición:
2016
Revista
Sapere Aude / Atrévete a pensar
Escuela de Estudios Judiciales de Guatemala
Formación para la Justicia y la Paz
Lote 12, Finca San Gaspar, aldea Santa Rosita,
zona 16, ciudad de Guatemala, C.A.
PBX: 24267700
www.oj.gob.gt/uci
Número 7
Edición 2016
Los contenidos de la presente publicación no expresan necesariamente la opinión de la
Escuela de Estudios Judiciales.
Se permite su reproducción parcial o total para fines didácticos, siempre que se cite
la fuente.
Distribución sin fines de lucro.
ISBN: 978-9929-738-00-3
Diseño e impresión:
3a. avenida 14-62, zona 1
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Diagramación: Evelyn Ralda
Revisión textos: Jaime Bran
CONSEJO EDITORIAL
Silvia Patricia Valdés Quezada
Magistrada Vocal I de la Corte Suprema de Justicia
Josué Felipe Baquiax
Magistrado Vocal V de la Corte Suprema de Justicia
Dora Lizett Nájera Flores
Directora de la Escuela de Estudios Judiciales
Secretaria del Consejo Editorial
María José Roldán Velásquez
5
Índice
• PRESENTACIÓN..................................................................................9
• INVESTIGACIONES.....................................................................................11
El principio de imputación recíproca como
derivación del dominio funcional del hecho.......................13
Edgar Orlando Ruano Godoy
Alegatos de apertura en el Juicio Oral Penal
en Guatemala.............................................................................................31
Jairo Boris Calderón de León
La estabilidad laboral y la jurisprudencia
Constitucional en Guatemala..........................................................45
César Augusto López y López
La violencia psicológica ....................................................................67
Ana María Rodríguez Cortéz
La unificación de criterios de la cámara civil
de la corte suprema de justicia.......................................................79
Vocalía I de la Corte Suprema de Justicia
Incidencias prácticas de la exhibición personal
desde la perspectiva de la judicatura de paz........................103
José Gilberto Godoy Archila
Situación del Derecho Indígena en Guatemala....................119
Santos Sajbochol Gómez
• DOCUMENTOS
Ley de la Carrera Judicial
Decreto Número 32-2016 del Congreso de la República de Guatemala...... 135
7
PRESENTACIÓN
L
a Revista Sapere Aude, desde que salió a luz en el segundo semestre
del 2012, definió taxativamente dos objetivos principales: El primero,
“…incentivar la investigación científica dentro del personal del Organismo
Judicial, la red de formadores de la Escuela de Estudios Judiciales y la sociedad
guatemalteca en general, para contribuir a la solución de problemas actuales,
uniendo constantemente los saberes y su puesta en práctica en situaciones
complejas”. El segundo “…contribuir a la proyección social de la Escuela de
Estudios Judiciales”.
Durante su breve trayectoria, la publicación se ha ceñido a ambos fines
con el aporte de quienes hacen posible cada número, así como la respuesta que
brindan en su caso quienes la leen.
Es indudable que Sapere Aude, siendo una revista de altura con poco
tiempo de difusión, ocupa un lugar privilegiado en la sociedad guatemalteca, lo
que a su vez, implica el fortalecimiento de los conocimientos, el análisis de los
problemas nacionales y las propuestas de soluciones factibles que nuestro país
y sus habitantes requieren y merecen para alcanzar una vida digna, el respeto a
los derechos humanos y al Estado de Derecho, en síntesis, coadyuvar hacia la
consecución del bien común.
Todo ello representa los esfuerzos del Organismo Judicial y de su brazo
académico, la Escuela de Estudios Judiciales, que dentro de su quehacer
cotidiano se proyecta socialmente al motivar la investigación científica en la línea
de publicaciones y en una ruta permanente de excelencia y profesionalismo que
siempre la deben caracterizar.
La Revista presenta ahora su séptima edición, con temas cuidadosamente
seleccionados por el Consejo Editorial, considerando su importancia,
actualización e impacto positivo con relación a cada problemática analizada.
Como consecuencia de lo anterior, las y los lectores de este nuevo número
de Sapere Aude hallarán en su contenido y dentro del Área penal: El principio
de imputación recíproca como derivación del dominio del hecho; Alegatos de
apertura en el juicio oral penal en Guatemala y La violencia psicológica.
9
En el Área civil: Unificación de criterios de la Cámara Civil. En el Área
Escuela de Estudios Judiciales de Guatemala
laboral: La estabilidad laboral y la jurisprudencia constitucional en Guatemala;
en el Área constitucional: Incidencias prácticas de la exhibición personal
desde la perspectiva de la judicatura de paz. La edición cierra con el estudio
de la Situación del Derecho Indígena en Guatemala, tema relevante y de
actualidad.
La sección de documentos de esta publicación presenta la Ley de la Carrera
Judicial, emitida bajo Decreto No. 32-2016 del Congreso de la República de
Guatemala, que entra en vigencia el 25 de noviembre del presente año.
Puede observarse que los temas descritos son de suma importancia, por
lo que se espera que este nuevo aporte académico satisfaga las expectativas de
todas y todos aquellos que imbuidos en la problemática social, jurídica, política
y económica de Guatemala… ¡Nos atrevemos a pensar!
M.A. Dora Lizett Nájera Flores
Directora de la Escuela de Estudios Judiciales
Guatemala, septiembre de 2016.
10
INVESTIGACIONES
El principio de imputación recíproca
como derivación del dominio
funcional del hecho
Edgar Orlando Ruano Godoy*
* Abogado y Notario (USAC). Magíster en Derecho Pluralista Público y Privado,
Universidad Autónoma de Barcelona. Magíster en Derecho Constitucional (URL).
Magíster Universitario de Investigación en Derecho, Universidad del País Vasco
(UPV/EHU) y Universidad Rafael Landívar (URL). Estudiante del Doctorado en
Derecho por Universidad Rafael Landívar y Universidad del País Vasco; Letrado de
la Cámara Penal de la Corte Suprema de Justicia. Fue Magistrado del Tribunal de
Segunda Instancia de Cuentas y de Conflictos de Jurisdicción y Magistrado de la
Sala Primera de lo Contencioso Administrativo, Fiscal de Sección de la Fiscalía de
Asuntos Constitucionales, Amparos y Exhibición Personal del Ministerio Público y
Docente de la Unidad de Capacitación del Ministerio Público, Universidad Rafael
Landívar y Universidad de San Carlos de Guatemala.
Tabla de contenido
1..Introducción............................................................................................15
2. . La coautoría como forma de participación específica........16
3.. Dominio del hecho y dominio funcional del hecho..........19
4.. Principio de imputación recíproca...............................................24
5..Conclusiones.............................................................................................28
6.. Referencias Bibliográficas.................................................................29
del dominio funcional del hecho
El principio de imputación recíproca como derivación
RESUMEN
El principio de imputación recíproca, contribuye a determinar la
participación de los coautores en la comisión de un delito, desde una
óptica de la teoría finalista de la acción, que responde de mejor manera
al fenómeno delincuencial donde actúa un grupo de personas que se
dividen el trabajo entre todos los participantes, de acuerdo a un plan
común establecido, por el que se entiende que todo el grupo acepta de
forma implícita, el papel que cada uno va a desempeñar en la ejecución
del hecho delictivo.
Palabras clave: coautoría, dominio del hecho, imputación recíproca,
dominio funcional del hecho.
1. Introducción
15
U
na persona no identificada realiza unas llamadas desde su celular a Carlos,
propietario de una pequeña tienda de barrio y lo amenaza para que le
entregue la suma de diez mil quetzales, pues de lo contrario manifiesta,
le dará muerte a él o a su familia. Para el efecto, le proporciona el número de
una cuenta de depósitos de ahorro, registrada a nombre de Carmen.
Ante tal situación, Carlos deposita la cantidad requerida, pero denuncia el
hecho a la Policía Nacional Civil, quien luego de un operativo captura a Carmen,
después que ella procediera a retirar la suma indicada. En su descargo, expresa que
no conoce a Carlos, ni a la persona que efectuó las llamadas y que únicamente fue a
retirar el dinero, porque su esposo, que vive de manera ilegal en los Estados Unidos,
cada mes le envía dinero para la alimentación de ella y sus cuatro hijos, lo cual
fue desvirtuado posteriormente. Ahora bien, ¿cómo calificaría legalmente el juez
la participación de Carmen? ¿Encontraría atípica su conducta, la encuadraría como
cómplice de extorsión o bien, como (co)autora de extorsión?
Para dar respuesta a este y a otros supuestos, resulta de especial trascendencia
analizar uno de los temas más intrincados como lo constituye la coautoría, y
dentro de esta, uno de los principios poco conocidos, pero que permite dar
una respuesta dentro de la dogmática penal, a los casos concretos que respecto
del mismo se presenten. Este principio es el de imputación recíproca, el cual se
expondrá a continuación, como una derivación de la teoría funcional del hecho.
2. La coautoría como forma de
Escuela de Estudios Judiciales de Guatemala
participación específica
Al proceder a dar una lectura a la parte especial del Código Penal, puede
comprobarse de manera general, que los supuestos jurídicos que contienen
los diversos tipos delictivos, fueron creados esencialmente para ser aplicados
al autor individual, pero lógicamente no siempre la lesión o peligro del bien
jurídico tutelado es cometida por una sola persona. Resulta bastante común en
la práctica, observar que en la realización de un hecho calificado como delictivo,
participen además del autor directo, otras personas que proporcionan ayuda o
colaboración necesaria al agente en la realización del hecho delictuoso y cuyo
desvalor de acción no puede ser analizado exclusivamente desde la óptica del
autor individual, sino que desde la visión de la coautoría, entendida como una
forma de participación específica, sobre todo en aquellos supuestos en los
cuales resulta sumamente difícil determinar detalladamente en qué consistió
su actuación, pero sí se ha logrado determinar en forma fehaciente cuál fue su
función en la comisión del delito.1
Si esa participación la efectúan las personas durante la preparación
16 del delito, y realizan un aporte sin el cual no hubiera podido cometerse el
delito, de acuerdo con Enrique Bacigalupo (1996: pág. 199), entonces se les
considerará cómplices, pero si la participación se realiza durante la ejecución,
serán considerados coautores. Francisco Muñoz Conde (1998: pág. 484) expresa
que coautoría “es la realización conjunta de un delito por varias personas,
que colaboran consciente y voluntariamente.” De lo anterior se colige que
la coautoría requiere la participación conjunta de varias personas y que la
colaboración que realicen sea prestada de manera consciente y voluntaria, es
decir, en relación de igualdad, sin que se limite o anule su conciencia y voluntad
en la colaboración que efectúe con ese propósito delictivo.
1 Raúl Plascencia Villanueva (2004:213) expresa lo siguiente: “(…) la realización
de propia mano y plenamente responsable de todos los elementos del tipo
fundamenta siempre la autoría, sin embargo, el concepto de autor no puede estar
limitado, como lo suponía la teoría objetivo formal, a la realización de una acción
típica en el sentido estricto de la palabra, sino que debe dar cabida a los casos de
autoría mediata y de la coautoría en los cuales se logra el dominio del hecho. Para
aclarar lo anterior podemos mencionar el siguiente ejemplo: quien en concepto de
jefe de una banda de asaltabancos, acuerda y dirige con otras personas la comisión
de un asalto bancario, es un coautor, no obstante que no participe directamente
en la sustracción del dinero depositado en la bóveda del banco. Por otra parte,
quien no es puesto en antecedentes de lo que se va a realizar y sólo se le invita
a acompañar a los asaltabancos desconociendo el objetivo final de éstos, es un
cómplice y no un autor.”
En Guatemala, el artículo 35 del Código Penal establece que: “Son
del dominio funcional del hecho
El principio de imputación recíproca como derivación
responsables penalmente del delito: Los autores y los cómplices. De las faltas
sólo son responsables los autores.” Por su parte, el artículo 36 del citado cuerpo
legal, regula expresamente, quiénes son considerados como autores, al prescribir
lo siguiente: Son autores:
1º. Quienes tomen parte directa en la ejecución de los actos propios del
delito.
2º. Quienes fuercen o induzcan directamente a otro a ejecutarlo.
3º. Quienes cooperan a la realización del delito, ya sea en su preparación o
en su ejecución, con un acto sin el cual no se hubiere podido cometer.
4º. Quienes habiéndose concertado con otro u otros para la ejecución de
un delito, están presentes en el momento de su consumación.
La Cámara Penal de la Corte Suprema de Justicia de Guatemala, con relación
a quienes deben ser considerados como autores, conforme a lo dispuesto por
el artículo 36 del Código Penal, estimó en sentencia de cuatro de diciembre
de dos mil trece; expedientes conexados ciento setenta y siete - dos mil trece,
17
doscientos seis - dos mil trece, doscientos once - dos mil trece y doscientos
doce - dos mil trece (177-2013, 206-2013, 211-2013 y 212-2013) lo siguiente:
El Código Penal, en el artículo 36, acoge una definición amplia de la figura
de la autoría, en el que se consideran autores, no solo a los ejecutores ma-
teriales del hecho –numeral 1° del precepto relacionado–, sino también a
aquellos que, aunque no lo son realmente –partícipes según la doctrina–,
son calificados como tal, es así que, dicha norma, en sus numerales 2°, 3°
y 4°, señala que también son autores, quienes fuercen o induzcan a otro
a cometer un delito; quienes cooperen a la realización del delito, ya sea
en su preparación o en su ejecución, con un acto sin el cual no se hubiere
podido cometer, y, quienes, habiéndose concertado con otro u otros para
la ejecución de un delito, están presentes en el momento de su ejecución.
De conformidad con la relacionada sentencia que hace referencia expresa al
artículo 36 del Código Penal, la Cámara Penal de la Corte Suprema de Justicia,
ha interpretado adecuadamente que: “Este artículo recoge los conceptos básicos
de la teoría del dominio del hecho, en virtud que, en su numeral 1º describe la
autoría directa; en el 2º la autoría mediata; y en el 3º y 4º abarca la coautoría,
dominio funcional del hecho.” Como puede observarse, la Corte Suprema
de Justicia ha reconocido atinadamente, vía interpretativa, dos supuestos de
coautoría, que los permiten diferenciar de manera concreta de otros supuestos
de autoría, dentro de la clasificación que de manera general se establece en el
referido artículo. En efecto, se ha diferenciado concretamente los tres aspectos
Escuela de Estudios Judiciales de Guatemala
de la autoría:
1) Cuando la persona comete el delito por sí misma (autor individual directo);
2) Cuando una persona se vale de otra u otras para cometer el delito (autor
mediato) y,
3) Cuando varias personas se ponen de acuerdo para cometer un delito y
posteriormente colaboran en su ejecución (coautoría).
En Guatemala, no se diferencia expresamente la autoría de la participación
en el delito, ni tampoco se desarrolla en el texto legal expresamente lo
concerniente a la coautoría, distinto a lo que acontece con la regulación
específica de la autoría. Es decir, no se contempla en la ley penal un apartado
que regule concretamente la figura de la coautoría, y las incidencias que puedan
derivarse de las mismas, pero como lo asevera Bacigalupo:
La coautoría no depende en su existencia dogmática de un reconocimiento
legal expreso, pues está –como la autoría mediata– implícita en la noción
del autor. Una disposición expresa sobre la coautoría es, desde el punto de
18 vista de la técnica legislativa innecesaria. (1996: pág. 197)
Lo que resulta importante acentuar, es que la ley penal regule lo relativo
a la coautoría, como en efecto ocurre en la legislación penal nacional aunque
no de forma apropiada, y que se produzca un desarrollo jurisprudencial de esa
figura, no obstante, también es cierto que resultaría más ordenado y permitiría
una mejor comprensión de la ley, si se regula concretamente las formas de
participación de un modo indubitable, diferenciando entre autor y partícipe y
entre las diferentes formas de autoría (directa e indirecta) y la coautoría, como
se realiza en la doctrina y legislación modernas. 2
Por otra parte, resulta significativo mencionar que en la coautoría, la
acción típica se realiza de manera voluntaria y consciente, por dos o más
personas que participan en la ejecución de los hechos, de conformidad a una
2 André Scheller D’Angelo (2011:253) en lo atinente, expone lo siguiente: “Así,
según la teoría funcional del concepto de autor, cuando una sola persona organiza
y ejecuta el hecho siempre será autora; si varias personas toman parte del hecho de
manera coordinada en sus ámbitos de organización, de tal manera que planean en
conjunto un delito, aportando actos de la misma importancia, se trata de coautores;
si los aportes son de menor importancia, se trata de partícipes, y finalmente, si
existe sometimiento al ámbito de organización de otro, se considerará que éste es
autor mediato.”
división de funciones, donde actúan conforme a una estructura horizontal.
del dominio funcional del hecho
El principio de imputación recíproca como derivación
De tal manera que:
(…) ninguno de quienes toman parte en el hecho realiza más que una
fracción de la conducta que el tipo describe, o sea, que ninguno de los
intervinientes realiza la totalidad del pragma, sino que éste se produce por
la sumatoria de los actos parciales de todos los intervinientes. (Zaffaronni,
1986: pág. 787)
En la coautoría, además debe establecerse que los autores como nexo
subjetivo actúan de mutuo acuerdo, siendo necesario enfatizar que los mismos
comparten objetivamente el dominio del hecho. En este caso se considera que el
delito lo cometen entre todos, puesto que individualmente ninguno de ellos lo
realiza completamente de manera individual. De acuerdo con Márquez Cárdenas
(2007: pág. 76), la coautoría supone una división del trabajo, aunque no basta
con cualquier aporte dentro de esa distribución de funciones, es necesario que
sea además, esencial de lo contrario, se estaría frente a la complicidad como
forma de participación.3
3. Dominio del hecho y dominio funcional del hecho
19
Tanto en doctrina como en la interpretación y aplicación de la ley penal
guatemalteca atinente, la fórmula idónea comúnmente aceptada para delimitar
las diversas formas de autoría y participación es la denominada “Teoría del
dominio del hecho”, la cual es adoptada en Guatemala en los supuestos de
vulneración del tipo contenido en una norma penal, realizados mediante
la actuación conjunta de varias personas.4 La teoría del dominio del hecho,
3 Agrega este autor (2007:76), que a diferencia de la participación que supone la
cooperación en un hecho ajeno, cuando varias personas intervienen en la realización
del tipo en concepto de coautores, llevan a cabo un hecho propio (común) del que
responderán de forma independiente. Por ello, en la coautoría no rige el principio de
accesoriedad, básico en la participación, sino el principio de imputación recíproca de
esfuerzos y contribuciones. Con ello se quiere indicar que cada intervención se hace
extensiva a los demás para que todos puedan ser considerados como autores del
hecho colectivo, es decir, porque sólo de esa forma se puede alcanzar el plan delictivo
común del que cada uno responde de forma independiente.
4 Vid. sentencias dictadas por Cámara Penal de la Corte Suprema de Justicia, de
cuatro de diciembre de dos mil trece; expedientes conexados ciento setenta y siete
- dos mil trece, doscientos seis - dos mil trece, doscientos once - dos mil trece y
doscientos doce - dos mil trece (177-2013, 206-2013, 211-2013 y 212-2013); tres
de noviembre de dos mil once, expediente setecientos setenta y dos – dos mil diez
(772-2010) y la de veintiséis de septiembre de dos mil once, expediente doscientos
constituye dentro de la dogmática penal, la doctrina más aceptada para resolver
Escuela de Estudios Judiciales de Guatemala
la problemática que se presente con la autoría, pues contempla aspectos tanto
objetivos como subjetivos.5 Fue enunciada inicialmente por Hans Welzel en
1939, y formulada, desarrollada y defendida por Claus Roxin, por la que se
establece que únicamente es considerado autor, quien tiene el poder o el dominio
sobre la realización del hecho contenido en el tipo penal correspondiente. De
tal manera que lo importante en esta doctrina, según Márquez Cárdenas (2007:
pág. 78) no es quién causa el hecho o quién ejecuta la acción típica, sino quién
tiene el dominio del hecho.
De acuerdo con esta teoría, como lo aseveran Bustos y Hormazábal (997:
pág. 286):
Sólo el autor es el que tiene este poder o dominio final sobre el hecho,
pues sólo él es el dueño de la realización del tipo y puede, en virtud de ese
dominio de la situación, conducir el curso típico y entre otras cosas, por
ejemplo, interrumpir su realización.
En esencia, el autor individual tiene el dominio del hecho en los delitos
dolosos,6 porque conoce el hecho a realizarse (qué), el modo (cómo), el lugar
20 (dónde), el tiempo (cuándo), el motivo (por qué) y sus víctimas (a quién), de
tal forma que objetivamente tiene el dominio del hecho. En ese orden de ideas,
de acuerdo con la teoría del dominio del hecho, es autor individual directo
quien tiene el control sobre la realización del ilícito. Es coautor, quien posee
el dominio funcional del hecho, es decir, mientras el autor directo tiene un
dominio del hecho, los coautores ejercen un dominio funcional del hecho. Por
último, es autor mediato, quien tiene el dominio de la voluntad de otra persona
treinta y cinco - dos mil once (235-2011) respectivamente. Así como, en el auto
de quince de mayo de dos mil doce, expediente ochocientos treinta y siete - dos
mil doce (837-2012) emitido por la Corte Suprema de Justicia, que resolvió un
conflicto de competencia. Aunque como se expondrá ut infra, cuando se trata de
coautores, se produce el dominio funcional del hecho.
5 Se dice que contiene elementos objetivos y subjetivos, porque abarca ambos
aspectos. Es decir, para que se produzca el dominio del hecho se requiere la
concurrencia de un elemento objetivo, consistente en el aporte esencial que
presta cada uno de los sujetos en la comisión del delito y a la vez, se necesita que
acontezca un elemento subjetivo, que se encuentra constituido por el plan común
previo –pactum scaeleris–.
6 Se enfatiza en los delitos dolosos, puesto que la teoría del dominio del hecho
requiere ineludiblemente la realización de una conducta dolosa que se concretiza en
la realización del elemento subjetivo, consistente en la voluntad de lograr un acuerdo
común para cometer el delito, situación que obviamente no puede acaecer en los
delitos culposos, donde hace falta esa voluntad previa a la comisión del delito.
y lo utiliza prácticamente como un instrumento carente de voluntad propia para
del dominio funcional del hecho
El principio de imputación recíproca como derivación
la comisión de un hecho delictivo. De hecho, el autor mediato actúa dentro de
una estructura vertical de carácter jerárquico, mientras que los coautores actúan
dentro de una estructura horizontal, donde el trabajo se subdivide en partes
iguales en su realización. A decir de Roxin (2000: págs. 726 y 727):
(…) la tesis de la coautoría sortea la diferencia estructural determinante
entre autoría mediata y coautoría, que reside en que la autoría mediata
está estructurada verticalmente (en el sentido de un proceso de arriba hacia
abajo, del que ocasiona al ejecutor) y la coautoría horizontalmente (en el
sentido de actividad pareja, simultánea, ‘fundamentadora de comunidad’).
Para sintetizar, la teoría del dominio del hecho comprende un aspecto
objetivo y otro subjetivo, que de manera general se aplica para delimitar las
diversas formas de autoría y participación. En ese sentido, la teoría del dominio
del hecho se escinde en tres aspectos claramente identificados, dependiendo de
la clase de autoría de que se trate. Así:
a) el autor directo tiene el dominio de la acción;
b) el coautor tiene el dominio funcional del hecho, y
21
c) el autor mediato tiene el dominio de la voluntad.
Estos tres aspectos singularizados para cada clase de autoría, sin embargo,
forman parte del todo que es la teoría del dominio del hecho.7 El dominio
funcional implica un “reparto de papeles”, o sea, la función desempeñada
por los coautores en los delitos dolosos se realiza dentro de un plan común
denominado en doctrina “pactum scaeleris”,8 bajo el supuesto del ejercicio
de condiciones de una división del trabajo donde cada uno de ellos ejecuta
una función intrínsecamente semejante al dominio del hecho. Álvaro Márquez
Cárdenas (2007: pág. 91) con perspicacia, observa una realidad criminológica
7 De esa forma, para ser más claros y específicos en Guatemala, puede indicarse que
siguiendo la teoría del dominio del hecho se determina, respecto del artículo 36 del
Código Penal, en el numeral 1º el domino del hecho (de manera estricta) para el autor
individual directo; en el numeral 2º el dominio de voluntad para el autor mediato y
en los numerales 3º y 4º el dominio funcional del hecho para los coautores.
8 En sentencia de 13 de octubre de 2015, STS 4429/2015, el Tribunal Supremo, Sala
de lo Penal, de España, expresó lo siguiente: “(…) Con respecto al denominado
pactum scaeleris’ la jurisprudencia de esta Sala tiene declarado que, en los delitos
dolosos, la común responsabilidad de los partícipes se basa en el acuerdo entre los
distintos intervinientes en la acción, pero sustancialmente en la ejecución de un
reparto de papeles con aportaciones causales recíprocas que dan lugar a lo que se
ha denominado la imputación conjunta o recíproca de la acción.”
en este “reparto de papeles”, donde cada uno de los autores desempeña un
Escuela de Estudios Judiciales de Guatemala
papel más acorde a sus aptitudes.9
En una sentencia relativamente reciente, el Tribunal Supremo, Sala Penal,
de España,10 ha expresado que en la coautoría por condominio funcional del
hecho cada coautor actúa y deja actuar a los demás, de modo que lo que hace
cada uno puede ser imputado a los demás, quienes actúan de acuerdo con él,
lo cual sin duda sucede cuando todos realizan coetáneamente los elementos
del tipo penal de que se trate. Lo importante es, añade, que cada individuo
aporte una contribución objetiva y causal para la producción del hecho típico
querido por todos. Por otra parte, no es preciso que en el factum se recojan
los actos individuales de cada integrante, ya que la coautoría no es una suma
de autorías individuales sino una forma de responsabilidad por la totalidad
del hecho. En ese sentido, cabe recordar que los coautores realizan de manera
conjunta, mediante un convenio previo, la comisión del hecho entre todos, pero
como no pueden realizar la plenitud del tipo penal por separado, entonces se
distribuyen la realización del tipo penal entre todos, de ahí que, como se expresa
en la sentencia relacionada la coautoría no es una suma de autorías realizadas
22 9 A ese respecto, Álvaro Márquez Cárdenas, (2007:91) agrega: “Es de destacar
que la doctrina de “reparto de papeles” aparece también acogida en el Derecho
comparado acomodándose a una realidad criminológica que revela que en todo
proyecto criminal cada interviniente asume la tarea o “papel” más acorde con
sus aptitudes: el inteligente planea; el hábil abrirá la caja de caudales, el buen
conductor manejará el vehículo que conduzca a los ejecutores al lugar del delito y
les facilite la huida, etc. Pero todos ellos obran con el propósito común de realizar
el acto delictivo y ponen el aporte que, desde el punto de vista del plan de los
autores resulta más eficiente para el éxito del proyecto criminal común.”
10 Sentencia de 13 de junio de 2016, STS 2636/2016. En esta misma sentencia expresa lo
siguiente: “La coautoría por dominio funcional del hecho, es acogida reiteradamente
por la jurisprudencia de la Sala Segunda del T.S., en casos similares al que nos ocupa.
En la Sentencia 768/2008, de 21 de noviembre, consideró como tal la actuación
de tres acusados que golpean a la víctima en la cara y en la cabeza junto con un
tercero que le pinchaba y le seccionaba parcialmente el tendón de Aquiles. En la
STS 703/2013, de 8 de octubre, aunque el recurrente no participó de forma directa
en la causación de las lesiones a la víctima, la acción de aquél en el traslado de los
agresores y posterior huida en su vehículo, con las armas e instrumentos peligrosos
visibles, reforzó la acción de los autores materiales, siendo determinante para que
éstos pudieran llevar a cabo su propósito eventualmente letal (se remite a su vez a la
STS 413/2006, de 13 de abril). En el supuesto contemplado en el Auto TS 1266/2005,
de 14 de julio, lo aplica en el disparo que causa la muerte de una persona realizado
por parte de otro sujeto interviniente (un menor). El Auto del TS 1682/2004, de 16
de diciembre, en el disparo por parte de uno de los intervinientes en el atraco a un
supermercado con intención de acabar con la vida del encargado.”
de modo individual, sino una forma de responsabilidad por la totalidad del
del dominio funcional del hecho
El principio de imputación recíproca como derivación
hecho cometido entre todos. La teoría del dominio funcional del hecho es
en definitiva, la doctrina que responde de mejor manera lo concerniente a la
responsabilidad en coautoría, tanto en el ámbito del derecho interno como en
el derecho internacional.11
En Guatemala se ha aplicado esta teoría en diferentes tipos de delitos,
v. gr. secuestro, robo agravado, asesinato, extorsión, etc., donde se ha analizado
la función que cada uno de los coautores ha desempeñado en la comisión del
hecho delictivo y su actuación conforme a un plan preestablecido.12 El juzgador
debe ser cuidadoso al examinar si se cumplen el aspecto objetivo y subjetivo de
la teoría funcional, para establecer indubitablemente si el sujeto activo participó
en calidad de coautor o de cómplice, pues debe verse el delito cometido como
un todo, donde se analice la función o el papel que cada uno desempeñó en la
comisión del hecho delictuoso. Raúl Plascencia (2004: pág. 213) lo ilustra de la
siguiente manera:
Quien en concepto de jefe de una banda de asaltabancos acuerda y dirige
con otras personas la comisión de un asalto bancario, es un coautor, no
obstante que no participe directamente en la sustracción del dinero de-
positado en la bóveda del banco. Por otra parte, quien no es puesto en 23
antecedentes de lo que se va a realizar y sólo se le invita a acompañar a los
asaltabancos desconociendo el objetivo final de éstos, es un cómplice y no
un autor.
11 Kai Ambos (2005: 180 y 181) lo explica de la siguiente manera: “También en los
crímenes internacionales la teoría de Roxin del ‘dominio funcional del hecho’
ofrece la fundamentación más convincente de la responsabilidad en coautoría.
Pues, la realización del tipo en coautoría no ocurre autónomamente o bien de
propia mano –si fuera así estaríamos en presencia de una autoría individual o
accesoria–, ni tampoco los intervinientes poseen típicamente el dominio del
hecho, en el sentido del dominio de la voluntad o de la acción. Por el contrario,
los coautores actúan ‘conjuntamente’ con base en una división ‘funcional’ del
trabajo (‘condicionada a la actividad’), de modo tal que el ‘funcionar’ de cada
interviniente individual representa un presupuesto indispensable de la realización
del hecho total (‘Gesamttat’). Los intervinientes son ‘co-autores del todo’, poseen
el co-dominio, lo que los convierte en ‘co-dueños del hecho total’; coautoría es
realización colectiva del tipo.”
12 Así se establece en sentencia de 15 de mayo de 2015; expediente 1392-2014:
“(…) mientras el autor directo tiene un dominio casi total del hecho, los coautores
ejercen un dominio funcional del hecho, es decir, que la función desempeñada por
los coautores se realiza dentro de un plan común, bajo el supuesto del ejercicio
de condiciones de una división del trabajo donde cada uno de ellos ejecuta una
función intrínsecamente semejante al dominio del hecho.”
Como corolario de este subtema, cada uno de los coautores partícipes en
Escuela de Estudios Judiciales de Guatemala
la comisión del delito ha tenido el dominio funcional del hecho, debido a que
lo han ejercido al haber realizado su parte dentro de esa división del trabajo, es
decir, técnicamente tienen el dominio funcional del hecho, aunque no resulta
ser una conditio sine qua non que cada autor domine su parte del hecho, sino de
que todos y cada uno dominan el hecho en su conjunto, como lo ha sostenido
el Tribunal Supremo de España.13 Pues, ciertamente, como lo afirma la Cámara
Penal de la Corte Suprema de Justicia de Guatemala, en sentencia de dieciocho
de noviembre de dos mil diez; expediente 363-2010:
Lo decisivo en la coautoría es que el dominio del hecho lo tienen varias
personas que, en virtud del principio del reparto funcional de roles, asumen
por igual la responsabilidad de su realización. Cada autor responde del
hecho, siempre que éste permanezca en el ámbito de la decisión común
acordada previamente o sea que es autor quien domina finalmente la rea-
lización del delito; es decir quién decide el sí y el cómo de su realización.
4. Principio de imputación recíproca
24 Es a partir de la segunda guerra mundial, expresa Delucchi (2010: pág.
597), que aparece instalado el tema de los principios, desplazándose la fuerza
de la ley a la fuerza de la Constitución. El derecho no se encuentra solamente
integrado por reglas, sino también por principios.14 El Derecho Penal (sustantivo
13 Lo sostenido por el Tribunal Supremo, Sala de lo Penal de España en sentencia de
13 de octubre de 2015, STS 4429/2015, en lo concerniente expresa lo siguiente:
“(…) la coautoría requiere una aportación al hecho que pueda valorarse como una
acción esencial en la fase ejecutoria, lo cual integra el elemento objetivo, lo que
puede tener lugar aun cuando el coautor no realice concretamente la acción nuclear
del tipo delictivo. Sobre la trascendencia de esa aportación, un importante sector
de la doctrina afirma la necesidad del dominio funcional del hecho en el coautor.
Decíamos en la STS 251/2004, de 26 de febrero, que “cada coautor, sobre la base
de un acuerdo, previo o simultáneo, expreso o tácito, tiene el dominio funcional,
que es una consecuencia de la actividad que aporta a la fase ejecutiva y que lo sitúa
en una posición desde la que domina el hecho al mismo tiempo y conjuntamente
con los demás coautores. Esta es la ejecución conjunta a la que se refiere el Código
Penal”. Y se añadía que “su aportación a la fase de ejecución del delito es de tal
naturaleza, según el plan seguido en el hecho concreto, que no resulta prescindible
(STS 529/2005, de 27 de abril). Se trata, pues, no tanto de que cada coautor domine
su parte del hecho, sino de que todos y cada uno dominan el hecho en su conjunto.”
14 Fue a partir de los juicios de Nüremberg donde los aliados juzgaron y condenaron
a diversos líderes nazis, que “habían cumplido la ley, pero violado el Derecho”,
que se comprendió en definitiva que debía realizarse una distinción entre la “Ley”
y procesal) contiene principios jurídicos en la propia ley, como por ejemplo, el
del dominio funcional del hecho
El principio de imputación recíproca como derivación
de legalidad, retroactividad, ne bis in ídem, reformatio in peius, culpabilidad,
etc., pero también contempla otros principios jurídicos no contenidos
específicamente en el texto legal, entre estos últimos se encuentran, el de ultima
ratio, proporcionalidad, humanidad de las penas, de imputación recíproca, etc.15
Así, en cuanto al principio de imputación recíproca, este implica que
todas las aportaciones al hecho realizadas por cada coautor son imputables al
resto, en virtud que las mismas fueron efectuadas conjuntamente y de mutuo
acuerdo, en la medida que tomaron parte en la ejecución de un plan establecido
previamente a la comisión del delito.16
María Victoria García de Blanco (2006: pág. 64) manifiesta que:
(…) el fundamento, el contenido y los límites del principio de imputación
recíproca resultan cuestiones de especial trascendencia por suponer la com-
probación de la relevancia o irrelevancia de la coautoría como estructura
delictiva con entidad propia conforme a los límites de la responsabilidad
penal impuestos por el ordenamiento jurídico.
Realmente, la importancia de este principio estriba en que permite efectuar
un análisis integral de la actuación desarrollada por cada uno de los partícipes 25
del delito dentro de un trabajo realizado en conjunto. Cabe indicar que las
aportaciones realizadas por cada uno de los autores deben ser necesarias, pues
de lo contrario al no producirse este supuesto, se estaría frente a la figura de la
complicidad, como se ha expuesto. Es preciso resaltar que las acciones necesarias
y el “Derecho”, pues con el cumplimiento de la ley, no necesariamente se cumplía
el derecho. Es así como se concibió la necesidad de observar principios y valores
como la justicia, libertad, seguridad jurídica, pro homine y otros, aunque estos no
se encontraran expresamente contenidos en la ley, pues esta se encontraba sujeta
a la Constitución.
15 Para profundizar más en el tema, Vid. Edgar Orlando Ruano Godoy, Los
Principios informadores del Derecho Penal, Cuaderno de Estudios No. 134,
Publicación del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Rafael
Landívar, Guatemala, 2015.
16 Oscar Rodríguez y Marta Vedio (2010: pág. 26) ilustran un antecedente
internacional respecto del principio de imputación recíproca, al expresar que: “Ya
la jurisprudencia de Nüremberg había afirmado una responsabilidad en coautoría
sobre la base de un plan común con la consecuencia de una imputación recíproca.
En la condena de algunos altos criminales de guerra por su colaboración en el plan
de agresión de Hitler se puede divisar un elemento estructural de coautoría en la
circunstancia de que la imputación recíproca de las aportaciones individuales al
hecho y, con ello, en la intervención en la guerra de agresión como tal, ha sido
fundamentada con base en la existencia de un plan común en este sentido.”
o esenciales que integran el delito no deben analizarse a título de autores o de
Escuela de Estudios Judiciales de Guatemala
cómplices de manera aislada, sino en forma conjunta con la aportación objetiva
efectuada por las otras personas (conocidas o desconocidas) dentro de un plan
global unitario concertado,17 que sin perder la especialidad del acto realizado
individualmente, permitan establecer que cada uno de los autores ha tenido el
dominio funcional del hecho, mediante la realización de su aportación dentro
de la división del trabajo criminal, que se ha basado en una división conjunta
del hecho.
En efecto, aunque se produzca una división de funciones, no debe perderse
de vista que los coautores actúan de mutuo acuerdo y no pierden el dominio del
hecho, puesto que lo comparten en conjunto, de tal manera que su conducta
se considera principal y no accesoria. Es por ese motivo que surge el principio
de imputación recíproca, porque al considerarse que personalmente ninguno
de ellos realiza de manera íntegra el delito, sino que al contrario, su función en
la comisión del mismo fue esencial para la comisión completa del ilícito penal,
conforme al acuerdo previo, por ende, debe responder en calidad de coautor de
la totalidad del delito que se les imputa correlativamente. Se atribuye a todos
lo que han realizado la comisión del delito, la calidad de coautores, por su
26
función desempeñada conforme al plan común. Cada sujeto no es considerado
autor únicamente de la parte que ha realizado, sino del todo efectuado en
conjunto, de tal manera que las aportaciones al hecho realizadas por cada
coautor son imputables al resto. Esto, sin perjuicio de que si se produjera
alguna disconformidad entre lo que se ha acordado y lo que efectivamente se
ha ejecutado, responderá por ello únicamente quien ha realizado dicho exceso,
lo cual debe probarse.
En el caso hipotético descrito en la parte introductoria, puede determinarse
que las acciones de cooperación necesarias realizadas por la sindicada,
consistentes en facilitar injustificadamente el uso de su cuenta de depósitos
de ahorro para que la víctima del delito de extorsión depositara dinero en ella
17 Es importante tener en consideración lo que al respecto ha sostenido la Corte
Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal de Colombia, en sentencia de 28 de
octubre de 2015, SP 14845-2015,donde expuso, que: “(…) indudablemente el
fundamento de la “imputación recíproca” frente a las conductas punibles que son
materializadas por un colectivo de personas que actúa con división funcional de
tareas en pos de un concreto fin delictivo, descansa, necesariamente, en que tales
resultados hayan hecho parte del acuerdo común o hayan sido aceptados como
lógica y probable consecuencia de las labores que cada uno debía desplegar como
parte del designio criminal para asegurar el objetivo querido, pues, como también
lo destaca un sector de la doctrina: “Cada coautor responde del hecho, siempre que
éste permanezca en el ámbito de la decisión común acordada previamente”
(elemento objetivo), con base en un acuerdo previo para delinquir (elemento
del dominio funcional del hecho
El principio de imputación recíproca como derivación
subjetivo) con la persona que realizó las llamadas amenazantes al agraviado, con
el objeto que la víctima entregara la cantidad de diez mil quetzales acordados,
son elementos que configuran el ilícito de extorsión y denotan una división
del trabajo dentro de un marco de un plan común, conformada por la acción
de llamar en forma amenazante al agraviado y de facilitar el uso de la cuenta
de depósitos de ahorro de la sindicada para consumar el delito de extorsión.18
Este delito generalmente no lo comete una sola persona, pues requiere la
participación de varios sujetos, los cuales con conocimiento previo del mismo,
se dividen las funciones que cada uno de ellos va a desempeñar.
Debe examinarse detenidamente el papel que cada sujeto realice para
establecer de manera indubitable su participación en el trabajo en conjunto,
es decir, la existencia de la división de trabajo. En la jurisprudencia de la
Cámara Penal pueden ejemplificarse varios supuestos. Por razones de espacio,
se limitará a un ejemplo. De esa manera se encuentra en sentencia de uno
18 En un caso de extorsión, similar al caso hipotético descrito, la Cámara Penal de la
Corte Suprema de Justicia de Guatemala, en sentencia de 15 de mayo de 2015;
expediente 1392-2014, manifestó lo siguiente: “De esa manera, según los hechos 27
acreditados a la procesada (…), esta permitió y consintió el uso de su cuenta de
depósitos de ahorro, con lo cual ejecutó un acto particular, pero a la vez propio
del delito de extorsión que posibilitó la recepción de parte del dinero que se
había obligado a entregar al agraviado. En este caso, las acciones de cooperación
necesarias realizadas por la sindicada, consistentes en facilitar el uso de su cuenta
de depósitos de ahorro para que la víctima del delito de extorsión, depositara
dinero (elemento objetivo), con el propósito de obtener un lucro injusto (elemento
subjetivo) con la persona que realizó las llamadas amenazantes al agraviado con
el objeto que la víctima entregara la cantidad de cinco mil quetzales acordados,
son elementos que configuran el ilícito de extorsión y denotan una división del
trabajo dentro de un marco de un plan común, conformada con la acción de llamar
en forma amenazante al agraviado y de facilitar el uso de la cuenta de depósitos
de ahorro de la sindicada para consumar el delito de extorsión. Ciertamente, es
preciso resaltar que las acciones necesarias o esenciales que integran el delito
de extorsión, no deben analizarse a título de autores o de cómplices de manera
aislada, sino en forma conjunta con la aportación objetiva efectuada por las otras
personas (conocidas o desconocidas) dentro de un plan global unitario concertado,
que sin perder la especialidad del acto que cada uno realizó, permiten establecer
que cada uno de los autores ha tenido el dominio funcional del hecho, mediante
la realización de su aportación dentro de la división del trabajo criminal, que se ha
basado en una división conjunta del hecho. De esa cuenta, todas las aportaciones
al hecho realizadas por cada coautor son imputables al resto, en virtud que las
mismas fueron efectuadas conjuntamente y de mutuo acuerdo, en la medida que
tomaron parte en la ejecución de un plan preestablecido.”
de julio de dos mil catorce; expediente 182-2014, que el acusado se concertó
Escuela de Estudios Judiciales de Guatemala
con los otros coimputados para robar en un bus extraurbano y despojar a
los pasajeros de sus pertenencias. Su actuación consistió en amenazar a los
pasajeros del autobús con un arma de fuego tipo escopeta, mientras los demás
copartícipes, con violencia y utilizando otras armas de fuego los despojaron de
sus pertenencias. A consecuencia de organizar y llevar a cabo el hecho, uno de
los actores le disparó a un pasajero que intentó descender del bus, ocasionándole
tres heridas, dos en el abdomen superior, y otra en el abdomen inferior del
lado derecho, las que pusieron en peligro la vida del agraviado, extremo que
fue probado con el dictamen médico forense. Con base en esas acreditaciones,
la jueza sentenciadora lo condenó por los delitos de robo agravado en forma
continuada y homicidio en grado de tentativa, de conformidad con los artículos
36 numerales 1º y 4º; 14 y 123 del Código Penal.
Acá se aplicó la teoría funcional del hecho y derivado de la misma
observancia del principio de imputación recíproca, puesto que se analizó en su
conjunto el papel desempeñado por cada uno de los sindicados y determinó el
trabajo en común desarrollado. Cabe indicar, que para efectos prácticos, este
principio permite sancionar a cada uno de los autores por el papel esencial
28 desempeñado de acuerdo con el plan común.
Para finalizar, el principio de imputación recíproca, como se ha expuesto,
contribuye a determinar la participación de los coautores en la comisión de un
delito doloso, desde una óptica de la teoría finalista de la acción, pues es autor quien
domina finalmente la realización del hecho delictivo. Es por eso, que responde de
mejor manera al fenómeno delincuencial donde actúa un grupo de personas que
se dividen el trabajo entre todos los participantes, de acuerdo a un plan común
establecido, por el que se entiende que todo el grupo acepta de forma implícita el
papel que cada uno va a desempeñar en la ejecución del hecho delictivo.
5. Conclusiones
La teoría del dominio del hecho comprende un aspecto objetivo (aporte
esencial que presta cada uno de los sujetos en la comisión del delito) y otro
subjetivo (plan común previo –pactum scaeleris–), que de manera general
se aplica para delimitar las diversas formas de autoría y participación. En ese
sentido, la teoría del dominio del hecho se escinde en tres aspectos claramente
identificados, dependiendo de la clase de autoría de que se trate. Así: a) el autor
directo tiene el dominio de la acción; b) el coautor tiene el dominio funcional
del hecho, y c) el autor mediato tiene el dominio de la voluntad.
La función desempeñada por los coautores se realiza dentro de un plan
común, bajo el supuesto del ejercicio de condiciones de una división del trabajo
donde cada uno de ellos ejecuta una función intrínsecamente semejante al
del dominio funcional del hecho
El principio de imputación recíproca como derivación
dominio del hecho. A esto se le denomina dominio funcional del hecho.
El principio de imputación recíproca implica que todas las aportaciones
al hecho realizadas por cada coautor son imputables al resto, en virtud que las
mismas fueron efectuadas conjuntamente y de mutuo acuerdo, en la medida
que tomaron parte en la ejecución de un plan establecido previamente a la
comisión del delito. Su observancia, como derivación del dominio funcional
del hecho es importante, puesto que permite sancionar de igual manera a los
coautores, quienes participaron conjuntamente dividiéndose las aportaciones
individuales que cada uno de ellos iba a desempeñar.
6. Referencias Bibliográficas
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Ediar.
30
Alegatos de apertura en el Juicio
Oral Penal en Guatemala
Jairo Boris Calderón de León*
* Licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales, Abogado y Notario. Magíster en
Ciencias de la Criminología. Juez de Primera Instancia con funciones en el Tribunal
de Sentencia Penal de Delitos de Femicidio y otras formas de Violencia contra la
Mujer y Violencia Sexual del departamento de Guatemala.
Tabla de contenido
1.. Alegatos de apertura en el juicio
oral penal en Guatemala.....................................................................33
2..Importancia ...............................................................................................34
3.. Conceptualizando los alegatos de apertura..........................37
4.. Definiendo los alegatos de apertura..........................................39
5.. Contenido general de los alegatos de apertura .................40
6..Conclusiones ............................................................................................42
7..Recomendaciones ..................................................................................43
8.. Referencias Bibliográficas.................................................................43
Penal en Guatemala
Alegatos de apertura en el Juicio Oral
Resumen
Se expone la importancia, generalidades, conceptos, definiciones
y contenido de los alegatos de apertura en la etapa de juicio oral y
público, a la luz del sistema jurídico guatemalteco, entre otros aspectos.
Se cuentan breves experiencias del autor en ejercicio del cargo que
ostenta, así como aportes para mejorar la praxis de litigación en juicio.
Palabras clave: Alegatos de apertura. Importancia de los alegatos de
apertura en Guatemala. Juicio Oral y Público en Guatemala. Utilidad
de los alegatos de apertura. Contenido de alegatos de apertura.
Concepto de alegatos iniciales. Definición de alegatos de apertura.
1. Alegatos de apertura en el juicio
oral penal en Guatemala
33
U
na de las riquezas más grandes de nuestro sistema penal acusatorio
es el contacto directo que los sujetos procesales y sujetos de derecho
tienen con el juez. La doctrina recoge esta acción y la postula como un
principio, el cual es llamado principio de inmediación. Por mucho tiempo se
pensó que la inmediación era ese contacto que el juez tenía con la prueba,
o bien, la presencia del juez en cada acto del proceso, sin embargo, día con
día se supera esa afirmación básica que explica el principio de inmediación.
Coloquialmente se puede afirmar que la inmediación consiste en el contacto
directo que los sujetos procesales y los sujetos de derecho tienen con los actos
propios del proceso, definición que viene dada por la experiencia que los años
en la judicatura dan de forma obligada cuando cada día el juez encomienda su
actuar y se prepara para impartir justicia.
El debate oral y público, tal como lo regula nuestro sistema procesal penal,
es un universo autónomo de situaciones fundamentales del proceso penal, sea
cual sea el papel que ha de desempeñarse dentro del mismo (fiscal, defensor,
querellante, etc.), es necesario no perder de vista la finalidad propia que tiene el
debate para que no se pierda el sentido de este. De esta cuenta, los alegatos de
apertura, como fase procesal dentro del juicio, lo revisten de especial importancia.
Por el contrario de las fases preliminares del proceso penal, el debate oral y
público es una de las fases que no obstante, no está sujeta a un excesivo formalismo,
sí rige sobre él un máximo de solemnidad e importancia. Esto deriva del hecho
que los jueces o juezas sentenciadores, a diferencia del juez de garantías, ejercen
Escuela de Estudios Judiciales de Guatemala
un doble papel en el estrado. El primer rol es el de juez de garantías, es decir, la
función del control irrestricto del cumplimiento de los procedimientos regulados
en el Código Procesal Penal, como fundamentos de las garantías constitucionales.
Un segundo plano de actuación de los jueces y juezas sentenciadores es el rol de
representantes de la voluntad popular para aplicar la ley.
Este segundo aspecto es muy poco abordado en nuestra sociedad, a
pesar de ser la manera como se encuentra construido nuestro sistema jurídico
procesal penal, puesto que, una labor es verificar el estricto cumplimiento de las
normas procedimentales y otra labor es la de valorar por medio de la prueba,
que se presente la posibilidad de incriminación de quien resulta acusado en el
hecho por el cual ha sido llevado a juicio. En términos sencillos, una situación
es la aplicación del Código Procesal Penal en actos determinados y otra es la
aplicación de las normas morales, conductuales, éticas, penales generales y
especiales que debe hacer el juez sentenciador en un caso concreto.
Desde que se aprecia al juez, no solamente como quien ejerce la ley,
sino además como quien interpreta y aplica la misma, ha de concebirse que
este, en su resolución, se encuentra influenciado, no por la sequedad de la ley
34
solamente, sino además por su propia cultura, su entorno, el clamor popular y su
conciencia; elementos que van más allá de la forma tradicional de pensamiento
y de la aplicación de ley. En estas últimas líneas se pueden encontrar muchas
respuestas como tantas preguntas a muchos de los fenómenos que regularmente
suceden en nuestro entorno social, pero de igual manera, estas afirmaciones
serán dignas de analizar y profundizar en ellas.
Lo anterior da pie para abordar el tema central que ocupa la siguiente
ponencia, puesto que no podría explicarse lo que a continuación se plantea, si
no se toma en consideración la óptica desde la cual se hace.
2. Importancia
Es sistemático apreciar que la presentación de los alegatos de apertura en
el debate son confundidos con regularidad con el acto de imputación de cargos
que ocurre en la audiencia de primera declaración. Aparentemente, se llega
con la concepción de que la discusión versa entre oponentes en la audiencia
de debate, sin embargo, no hay que perder de vista que el debate en general
resulta de una discusión que busca convencer al tribunal sentenciador, o que el
postulado que se está proponiendo es el correcto, afirmativo y probado.
Lo anterior ha de referirnos obligadamente a que los alegatos de apertura
no son sino esas afirmaciones que se realizan ante el tribunal sentenciador
para orientar el pensamiento de este, hacia el camino que se prepara con las
Penal en Guatemala
Alegatos de apertura en el Juicio Oral
aseveraciones planteadas y que se demuestran con la prueba que se presenta.
Los alegatos de apertura ante el tribunal sentenciador son vitales en cuanto
a su contenido, significado y efecto contextual que pueden tener. En primer
orden de ideas, es importante tener claro, como se expone en el párrafo anterior,
que los alegatos de apertura no refieren o no son sinónimo de imputación de
cargos; estos tampoco son una alegación entre contrarios, y menos aún, un
juicio sumario para que el juez tome una decisión en esta fase.
Básicamente, los alegatos de apertura refieren al monólogo que realiza el
exponente para ilustrar al tribunal sentenciador y al público presente en la
sala de audiencias, acerca del camino que tomará su participación dentro de la
audiencia de debate, es decir, una introducción ilustrativa del actuar que tendrá el
profesional que postula los alegatos ante el tribunal sentenciador. Es por medio
de los alegatos de apertura que el postulante lleva la mente del tribunal al estado
que quiere que este imagine y le indica cómo va a comprobar tales aseveraciones.
En este momento es menester tomar en consideración que no debe
concluirse ni sugerir tampoco aseveraciones conclusivas en cuanto a la solicitud
de una pena en el caso en concreto, debemos recordar que los alegatos de 35
apertura son la exposición del escenario fáctico del señalamiento acusatorio que
se realiza. Es importante separar este escenario fáctico del escenario jurídico,
puesto que, al momento de encontrarse en juicio, los sujetos procesales
deben renunciar a su postura de defensores jurídicos ya que esta defensa de la
juridicidad de un hecho que ya ocurrió en la fase intermedia del proceso; en el
debate, y sobre todo en el planteamiento de los alegatos iniciales o de apertura.
El exponente debe separarse de ese esencialismo jurídico y concentrarse en la
discusión fáctica del hecho por el cual se ha concurrido a juicio.
Otro elemento esencial a tomar en consideración en esta fase es que los
alegatos de apertura fijan el parámetro de la discusión que se sostendrá durante
todo el debate, explicado esto, el artículo 378 del Código Procesal Penal
establece la obligación del tribunal sentenciador de verificar que las preguntas
que se dirigen a los peritos y testigos, no sean capciosas o impertinentes, es decir
que induzcan al error, no solo al testigo o perito, sino en todo caso, también al
tribunal sentenciador, o que no tengan nada que ver con el hecho que se discute
en el debate.
Si nos fijamos en estas aseveraciones que hace la norma jurídica precitada,
encontraremos que para que una pregunta pueda ser evaluada por el tribunal
sentenciador, la misma no debe inducir a error o ser ajena a lo que se discute,
pero cabe preguntarse, ¿qué define la inducción a error o la íntima relación
entre lo que se discute y lo que se pregunta?
Aquí es donde surge la importancia de los alegatos de apertura, pues en
Escuela de Estudios Judiciales de Guatemala
su contenido, estos deben guardar todos los elementos y señalar todos los
extremos que se abordarán durante el debate, es decir, en el actual proceso penal
y específicamente en la fase de juicio, no pueden existir sorpresas o situaciones
no anunciadas a los sujetos procesales y al tribunal sentenciador, y pretender,
por medio de estos elementos sorpresivos, incluso descubrir situaciones que no
han sido advertidas desde el inicio.
Es fundamental esto que se indica, pues en ocasiones, por la práctica
tradicional en debate, el ente acusador pretendía sorprender incluso al propio
tribunal informando de hechos reveladores que eran nuevos y que se guardaban
para impresionar aún más que por las propias afirmaciones, o en contra vía,
la defensa igualmente pretendía impresionar con hallazgos sorpresivos con la
postulación de hechos nuevos en el debate. Sin embargo, esto ha quedado atrás,
la discusión en el debate es fijada técnicamente por medio de la acusación, pero
de manera fáctica en los alegatos de apertura, y son estos los que fijan los
límites de actuación de los sujetos procesales.
Jamás debemos perder de vista que no existe ningún derecho absoluto y
nuestro sistema jurídico procesal penal es tan exquisito, que da la posibilidad a
36 que el límite de ese derecho sea fijado por los propios sujetos procesales y no
por el juez, ni por la ley, sino en todo caso, son los sujetos quienes advierten el
escenario acerca del cual dibujarán su actuar a lo largo del debate.
Conclusivamente, son los alegatos de apertura los que fijan los límites de
los cuestionamientos que se harán a peritos y testigos y son precisamente estos
alegatos, los que el juez deberá tomar en cuenta al momento de acoger o repeler
los cuestionamientos planteados a ellos, es decir, si se ha advertido discutir
un extremo al cuestionarse acerca de este a los órganos de prueba, y alegarse
impertinencia por la contraparte del cuestionamiento o engaño en el mismo.
El juez queda limitado a excluir la pregunta del interrogatorio, puesto que, se
advirtió desde un inicio que ese extremo estaría siendo discutido y probado
durante el debate.
Es aquí en donde radica otra de las riquezas del sistema procesal penal
guatemalteco y específicamente del debate oral y público, en el que son las partes
quienes fijan el límite de su actuar, excluyendo en definitiva la participación del
juez, de manera que el debate se convierta en un debate inquisitivo en donde
el juzgador era quien decidía cuáles aspectos se discutirían, qué, cómo y en
qué momento.
3. Conceptualizando los alegatos de apertura
Penal en Guatemala
Alegatos de apertura en el Juicio Oral
Hemos analizado desde un punto de vista pragmático la importancia
y alcances que tienen los alegatos de apertura, por cuestión de comprensión
es fundamental conceptualizar los criterios que utilizamos. Por esa virtud,
podríamos abordar los alegatos de apertura como la exposición gráfica descrita,
presentada ante la corte sentenciadora, de los hechos que se someterán a
exhibición durante el debate, así como la individualización de los medios de
prueba de forma oportuna que harán ver para qué sirve cada cual y qué se
obtendrá de ellos.
De igual cuenta se podría comprender los alegatos de apertura como
la exposición de razones de manera amplia para describir el derecho que se
sustentará durante el acto del juicio. También pueden verse como los argumentos
lógicos, que concatenados, permitirán ilustrar al tribunal sentenciador el curso
que versará la actuación de quien los presenta, y con los cuales quedarán fijados
los límites de actuación de quien los presenta.
Una conceptualización que me ha permitido analizar los alegatos de
apertura es la argumentación lógica, que abre o da pie al desarrollo de todo
un elenco de argumentos sustentados en prueba y que pone al descubierto los 37
motivos, las intenciones y las afirmaciones que serán probadas a lo largo del
desarrollo del debate, fijando el andamiaje en el cual el tribunal sentenciador
fijará el pensamiento, la idea y en el cual versará toda la actuación de quien
presenta su tesis a por medio de las afirmaciones lógicas que presenta.
El momento del juicio es el instante fundamental para el cual todo litigante
debe prepararse. Es el momento en el que el litigante puede desbordar toda la
pasión actuarial que forma parte de una buena estrategia de litigio, sin embargo,
no debe perder de vista que el tribunal sentenciador, tal y como se encuentra
constituido actualmente en el sistema jurídico guatemalteco, no es un tribunal
carente del conocimiento normativo. Es altamente posible que a los miembros
de un tribunal sentenciador, bien sea colegiado o unipersonal, no les impresione
tanto la argumentación jurídica y el conocimiento legal que un expositor pueda
tener. A decir verdad, el tribunal sentenciador, quien a partir del momento en
que declara abierta la audiencia de debate, deja de actuar solamente como juez
de garantías y se convierte en el poder del interés del pueblo e igualmente ha de
generarse esa imagen que impacte en los sentidos del mismo, según sea lo que
se pretenda demostrar.
Si el litigante pierde de vista que en el juicio no debe convencer a su contra-
parte o a su representado o representada, o sublevar al público presente y a
los medios de comunicación, sino en todo caso, debe fijar la impresión que
pretende lograr en el tribunal que juzga, tendrá gran parte del terreno ganado,
puesto que la comunicación no solamente refiere a lo que se dice, sino en todo
Escuela de Estudios Judiciales de Guatemala
caso y mayormente, cómo se dice. Un mismo hecho relatado de dos maneras
diferentes puede apreciarse de maneras distintas, es por ello que en los alegatos
de apertura el litigante debe tener claro que su interlocutor es el tribunal
que juzga, es a este a quien deberá dirigir su máxima atención, puesto que,
seguramente de la forma en que se exprese, dependerá el resultado que obtenga
del mismo interlocutor.
Una práctica oportuna de comunicación es aquella que no repite una
misma cosa mil veces para convencer, sino aquella que en una sola ocasión
tiene el poder suficiente de impresionar a quien lo escucha. Los litigantes deben
tener la seguridad que el tribunal que juzga y sentencia, es un ser humano
obligado por la lógica, por la razón, por la conciencia y por la ley a escuchar
oportunamente todo lo que el expositor quiera decir. Sin embargo, un buen
comunicador no utilizará demasiadas palabras para decir lo que se puede decir
con unas cuantas. Igualmente, una forma tajante de vulnerar el derecho de
defensa de los litigantes, sería que el tribunal sentenciador limitara ridiculizando
al expositor en sus alegatos iniciales, puesto que, este no sabe en qué momento
vendrá el argumento que será la base lógica de toda la discusión en juicio.
38
Los alegatos de apertura, tal y como lo he sugerido en párrafos anteriores,
deben librarse en lo posible del límite que representa la ley. Se trata de un
discurso entre el que lo postula y el tribunal sentenciador; un argumento mal
planteado puede desvanecer lo creíble y lógico que puede ser un buen alegato
de apertura, ha de despreocuparse el expositor de esas situaciones eventuales
que necesita exponer al tribunal y que este debe resolverle.
A manera de ejemplo, puede citarse en la experiencia del autor, la
presentación de un alegato de apertura en donde quien lo expuso, había logrado
dibujar en la mente del juez la sucesión y ocurrencia de los hechos por los que
se estaba acusando a una persona, sin embargo, llegando al final de los alegatos,
el expositor temió ante la ausencia de órganos de prueba presentes, por lo que
su actitud fue solicitar un número indefinido de audiencias dentro del debate
para presentar su prueba.
El impacto sicológico que esto genera desvirtúa y desvía por completo la
atención y la tensión que se había logrado generar acerca del hecho en concreto.
Suele ocurrir que el expositor, luego de explicar en qué consisten los hechos por
los que se acusa, concluye solicitando la declaración de responsabilidad penal
en contra de quien se juzga y acompaña incluso la solicitud de la pena que
espera que el tribunal fije. En realidad, ninguna de estas dos actitudes es mala,
sin embargo, una buena técnica de litigación nos hará pensar en lo oportuno
de estas situaciones.
Para el primero de los ejemplos, ¿es necesario requerir al tribunal un
Penal en Guatemala
Alegatos de apertura en el Juicio Oral
aplazamiento de la audiencia de juicio en el momento de presentar los alegatos
de apertura, a sabiendas que a continuación, se entrarán a discutir cuestiones
incidentales?, o igualmente, ¿es necesario indicarle al tribunal que se necesita
imponer una condena en contra de quien se acusa y una pena desde el primer
momento, si sabemos que vencidas todas las fases procesales dentro del juicio,
se tendrá la oportunidad de presentar conclusiones?
Para terminar este apartado, se sugiere que todo lo que tiene una forma y
un momento específico de solicitarse, no es necesario pedirlo en el momento en
que no es específico para hacerlo.
4. Definiendo los alegatos de apertura
Baquiax define los alegatos de apertura como:
el momento en el cual el litigante presente su teoría del caso, por primera
vez ante el tribunal o juez de sentencia. (…) Con el alegato de apertura
también se organiza la información y el relato parcial de los hechos para el
tribunal (…) (2014: pág. 74) 39
En este mismo apartado, el autor indica qué aspectos no caracterizan a un
alegato de apertura:
a) No es un simple ejercicio de retórica u oratoria. b) No es un alegato po-
lítico ni emocional. c) No es un ejercicio argumentativo o conclusivo sobre
la prueba que aún no ha sido presentada. d) No es una instancia para dar
opiniones personales. (Baquiax, 2014: pág. 75)
Esta definición que se cita es muy enriquecedora, puesto que recoge por
mucho el entendimiento del significado y oportunidad que tienen los alegatos
de apertura en el sistema procesal penal guatemalteco.
Por su parte, Rosas Yataco define al alegato de apertura como:
la primera oportunidad que tienen las partes para comunicar su teoría del
caso ante el Juez. Es un relato resumido de los hechos, derecho y prueba.
De lo que se trata es de intentar persuadir al tribunal oral con una teoría
del caso definida, que logre formar en el Juez una imagen de lo ocurrido y
a partir de la cual pueda seguir la presentación de las evidencias del caso.
(2012: n.d.)
Los alegatos de apertura se traducen básicamente en la intervención
inicial de las partes en el juicio oral. En esta intervención ante el tribunal,
exponen su tesis respecto al caso que se está desarrollando, señalando cómo
comprobarán que esta teoría es la que define las pruebas que en su momento
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se presentarán.
Estas definiciones nos permiten tener una visión amplia y general del
significado e importancia que representan los alegatos de apertura en el sistema
procesal penal guatemalteco, dando pie con ello a generar la necesidad de afinar
las técnicas de litigación, en las cuales se pueden poner en vista las oportunas
técnicas de persuasión y oratoria.
5. Contenido general de los alegatos de apertura
Es importante saber qué significan los alegatos de apertura, cuál es su
importancia, sus alcances, los diversos conceptos que se pueden tener de estos
y finalmente, la definición de los mismos. Sin embargo, conocer todo esto es
conocer toda la teoría de los alegatos de apertura. Es necesario conocer como
litigante qué se puede presentar en los alegatos de apertura, y como juez, qué
se debe esperar de ellos.
Al respecto, se señalan criterios personales del autor y algunos compartidos
40
con otros profesionales y colegas.
Un aspecto general y básico, desde el punto de vista de los litigantes, es
que debe recordarse que el tribunal sentenciador que escuchará sus alegatos de
apertura no conoce el caso en lo absoluto y jamás lo ha visto. Es posible que
el litigante tenga un íntimo conocimiento del caso, puesto que ya ha venido
trabajando en él desde el inicio del mismo, o bien, lo ha abordado en una etapa
anterior, lo cual es suficiente para conocer acerca de qué se trata y qué contiene
el mismo. Sin embargo, no se debe olvidar que el tribunal sentenciador no tiene
conocimiento de lo que el litigante planteará en la audiencia de debate. Esto
puede representar una fortaleza y a su vez una profunda debilidad, si no se logra
colocar en la mente del tribunal sentenciador la idea general de lo que se va a
desarrollar durante la audiencia de debate.
La labor del litigante es una labor muy noble y muy pesada al final, cada
caso que postula o presenta ante el tribunal sentenciador es una tesis nueva,
una tesis con aristas diferentes a la anterior. Posterior a ello viene la carga que
genera el saberse ganador en un juicio anterior en otro tribunal o el sentirse
profundamente abatido por el resultado contrario obtenido en el mismo
tribunal ante el que se expone. Toda esta carga energética que ha de tener que
superar el litigante, debe saber canalizarla y darse la oportunidad de analizar
que un nuevo juicio es una nueva oportunidad.
Desde el punto de vista del tribunal sentenciador, ante la ausencia de
conocimiento de los aspectos de fondo de la controversia que deberá resolver,
existe igualmente una carga mistificada entre la experiencia en juzgar delitos
Penal en Guatemala
Alegatos de apertura en el Juicio Oral
relacionados con el que se presenta, y los nuevos hechos que se le postulan,
aun cuando perfecto fuera que el tribunal sentenciador lograra entrar con
una mente en blanco a conocer cada caso en concreto, en una sociedad en
donde el derecho sancionatorio penal empieza a marcar un excesivo quehacer
jurisdiccional, es humanamente imposible que pueda ocurrir siempre esto.
Sin embargo, el juez sentenciador lucha con dejar de lado lo resuelto
anteriormente y encontrarse con los nuevos hechos que deberá comprender,
analizar, juzgar y resolver. El escuchar una nueva tesis marca una diferencia de
gran relevancia en la nueva atención que el juez sentenciador imprimirá sobre
el caso en concreto que entra a conocer, y su atención versará cada vez más en
los detalles propios de cada exposición que se le plantee.
En conclusión, tanto para los litigantes como para el juez, el esfuerzo
indefectiblemente suma importancia pues marcará la diferencia entre un juicio
y otro que deberá conocer.
Otro elemento que se considera parte del contenido de los alegatos de
apertura, es la credibilidad que logra el exponente por medio de ellos. Esta
se ve reflejada desde ese primer momento, es verdaderamente difícil hacer un 41
planteamiento tenue de los alegatos de apertura ante el tribunal sentenciador
y pretender que el mismo cobre oportunidad mientras se presenta la prueba.
Asimismo, es importante tener presente que mientras ejerce su labor,
el juez no pierde su comportamiento humano, la razón, la lógica y la propia
humanidad, por lo que la fortaleza de la tesis a sustentarse ha de ser presentada
desde un primer momento, pues se corre el riesgo que de no plantearse así, esa
fuerza puede ser apreciada como un momento casual, y aun cuando es valedero
apoyarse de situaciones así para generar credibilidad, es mejor tener establecida
desde un primer momento la misma, para luego aprovechar la oportunidad de
convencer al tribunal sentenciador.
Se agrega al contenido de los alegatos de apertura un ingrediente
sumamente delicado, pero necesario de saber manejar, especialmente en temas
en donde se estarán discutiendo vulneraciones a libertades esenciales de las
personas, como la libertad o indemnidad sexual, así como temas culturales
y novedosos, a pesar de su largo recorrido, como acciones encaminadas a la
discriminación por diversas razones en contra de las personas. Generalmente,
estos son aspectos que en algún punto de su demostración, muestran serias
debilidades que deberán ser expuestas ante el tribunal sentenciador, puesto
que, debe recordar el expositor que un buen alegato de apertura, sustentado
en una mala prueba, resulta ser de igual manera impresionante en la mente del
tribunal sentenciador.
Por eso mismo, en los primeros párrafos de este ensayo, se indicó acerca
Escuela de Estudios Judiciales de Guatemala
de la importancia de abordar todos y cada uno de los aspectos a tratarse
durante el juicio. Esos aspectos incluyen precisamente las debilidades que el
tribunal sentenciador podrá apreciar durante la presentación de la prueba,
que quizás no sean debilidades del actuar de los litigantes, sino en todo caso,
de la realidad y del entorno que se presenta ante el tribunal sentenciador. Esto
permitirá que el tribunal no vea afectada la construcción de la teoría que se
está presentando y pueda incluso concluir en la falta de consecuencia entre lo
que se promete en el planteamiento de los alegatos de apertura y el sustento
que estos guardan.
Finalmente, podría decirse que los alegatos de apertura, por las
particularidades que tienen, deben ser elaborados y abordados de modo que
se guarde y proteja cada detalle, nada puede quedar al azar. Un buen alegato
de apertura no puede quedar ambiguo, oscuro o débil en algún aspecto,
puesto que ha de recordarse siempre que la mente del tribunal sentenciador
es una mente humana, sociable y que siempre buscará una explicación para
todo, y todo debe tener una respuesta. Sin embargo y sobre todo, el litigante
debe recordar que el tribunal sentenciador no puede dar por acreditados
42 hechos basándose en su libre apreciación y argumentar por medio de una
ilación indiciaria, una conclusión razonable, si no, se atentaría en contra de las
garantías constitucionales y procesales que el juez sentenciador debe guardar
y defender celosamente del ataque particular, o incluso estatal, que se puede
hacer a estas.
6. Conclusiones
Los alegatos de apertura en el sistema procesal penal guatemalteco
representan una de las fases de mayor relevancia dentro de la audiencia del
debate oral y público.
Las aseveraciones de hecho, de derecho y probatorias que se abordarán
durante el juicio, deben fijarse al momento de presentar las alegaciones iniciales
por parte de los sujetos procesales.
La calidad de la presentación de los alegatos iniciales constituyen el punto
de referencia de la calidad de la prueba que se presentará durante el debate;
una buena calidad de prueba mal matizada en los alegatos de apertura, puede
reducir la preponderancia de la misma.
Una buena resolución judicial deriva de una excelente fuente de alimentación
para la misma; a mejor calidad de argumentos de las partes procesales, mayor
compromiso del juez para mejorar la calidad de la argumentación en su resolución.
Los alegatos iniciales constituyen el punto de partida para unas excelentes
Penal en Guatemala
Alegatos de apertura en el Juicio Oral
conclusiones en el debate, es difícil impresionar con excelentes argumentaciones
finales, cuando no se ha advertido un excelente argumento inicial.
7. Recomendaciones
Las instituciones públicas que son parte del aparato de justicia, tales como
la Defensa Pública Penal, Ministerio Público y defensorías existentes en el país,
deben capacitar muy puntualmente a sus abogados y abogadas de litigio, de
modo que estos logren ajustar su actuar en audiencia a lo oportuno según el caso.
Los litigantes deben fortalecer su desempeño en las audiencias,
especialmente en la audiencia de juicio para tener claro el papel que cada cual
juega durante el desarrollo del debate, especialmente en la forma y formalidad
con que deben presentar sus alegatos iniciales.
Los jueces y juezas del país deben ser exigentes y cooperar con el sistema,
advirtiendo la necesidad de tener una técnica de litigación oportuna por quienes
se presentan a audiencias, de manera que, se mejore el actuar profesional dentro
de las mismas.
43
Se debe tomar en cuenta que el parámetro justo de medición de una
calidad adecuada en la presentación de los alegatos iniciales radica en que,
tanto profesionales, como personas sin conocimiento del derecho, logren
entender el contexto de los hechos sobre los cuales va a versar el juicio. Lo que
pretende quien presenta el alegato y la forma en como logrará su pretensión
debe permitir que cualquiera pueda comprender de qué se trata un juicio y
qué corresponde en cada momento de la audiencia para que de esa manera,
la justicia pueda ser entendida por todos, y no solamente por los litigantes y
jueces, generando un espacio vacío entre la ciudadanía y la justicia.
8. Referencias Bibliográficas
Baquiax, J.F. (2014). Derecho procesal penal guatemalteco: juicio oral, teoría
del caso, técnicas de litigación, prueba, sentencia, recursos y ejecución.
Guatemala: Editorial Serviprensa.
Rosas Yataco, J. Alegato de Apertura. Recuperado el 23 de enero de 2016 de http://
www.mpfn.gob.pe/escuela/contenido/actividades/docs/2332_04_
alegato_de_apertura.pdf
La estabilidad laboral y la
jurisprudencia Constitucional
en Guatemala
César Augusto López y López*
* Abogado y Notario, Máster en Derecho Penal por la Universidad de San Carlos
de Guatemala. Doctorando en Derecho del Trabajo, Previsión Social y Derechos
Humanos por la Universidad de San Carlos de Guatemala. Actual Presidente de la
Sala Quinta de la Corte de Apelaciones de Trabajo y Previsión Social.
Tabla de contenido
1.. El Derecho del Trabajo en Guatemala.........................................47
2.. Supuestos de estabilidad laboral en Guatemala ..................55
3..Conclusiones ............................................................................................64
4..Recomendaciones ..................................................................................64
5.. Referencias Bibliográficas.................................................................65
Constitucional en Guatemala
La estabilidad laboral y la jurisprudencia
Resumen
Este ensayo está referido a la estabilidad o inamovilidad laboral en
la legislación guatemalteca, se analizaron distintas sentencias emitidas
por la Corte de Constitucionalidad de Guatemala, así como su
regulación legal, en la doctrina y en Tratados y Convenios de Derecho
Internacional. Lo anterior deriva de los casos que la judicatura que
presido, ha tenido que resolver. Se espera haber contribuido al debate
que se plantea en los órganos jurisdiccionales laborales.
Palabras clave: Derecho, estabilidad, patrono, trabajador, Corte de
Constitucionalidad.
1. El Derecho del Trabajo en Guatemala
E
ste ensayo está referido a la estabilidad laboral, dentro del apasionante 47
campo del Derecho del Trabajo, y para ello se considera pertinente
previo a entrar en estudio del tema, esbozar brevemente lo que se debe
entender por Derecho del Trabajo. Montoya lo define como “… un sector del
ordenamiento jurídico que se ocupa de la regulación del fenómeno humano
del trabajo, después de haber alcanzado éste un grado de complejidad tal que
la organización del trabajo se convierte en un problema social y político” (2007:
pág. 29). Y no podría ser de otro modo pues para ello es necesario contar con
su propia organización legal especial, que para el caso de Guatemala, es el
Código de Trabajo, Decreto 1441 del Congreso de la República de Guatemala,
en congruencia con la Constitución Política de la República y los Tratados y
Convenios de la Organización Internacional del Trabajo.
También podría decirse que el Derecho del Trabajo es una rama del derecho
público, dedicado al estudio de principios y normas jurídicas, que en forma
sistemática concilian el capital y el trabajo, que regulan las relaciones entre patronos
y trabajadores, buscando el bienestar común, que es tutelar del trabajador puesto
que trata de compensar la desigualdad económica, entre patrono y trabajador,
otorgándole a este una protección jurídica preferente, para compensar dicha
desigualdad, que constituye un mínimum de garantías sociales llamadas a ser
superadas progresivamente y nunca regresivamente por tratarse de garantías
mínimas, que es necesario e imperativo, puesto que limita el principio de la
autonomía de la voluntad, propio del derecho privado, que da libertad a las partes
para contratar y renunciar a sus derechos, que es realista y objetivo porque en
aplicación de este principio, el juez debe desentrañar las verdaderas características
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de la relación que unió a las partes por sobre los aspectos puramente formales de
la misma evitando el fraude a la ley en perjuicio de la clase trabajadora.
1.1 La estabilidad laboral
Dentro del contexto jurídico resulta pertinente aclarar que los términos
estabilidad o inamovilidad suelen utilizarse como sinónimos. “… Con respecto
a las actividades privadas, la inamovilidad, mas corrientemente llamada
estabilidad, consiste en el derecho de los trabajadores de empresas o entidades
particulares de no ser removidos de sus cargos, salvo que causas especiales lo
justifiquen” (Ossorio, 1987: pág. 369 y 370).
Siempre con relación a la inamovilidad se indica: “Es el derecho de ciertos
funcionarios empleados para no ser destituidos, trasladados, suspendidos ni
jubilados, sino por algunas de las causas prevenidas en las leyes” (Cabanellas,
1979: página. 202.
El término estabilidad equivale a decir permanencia, fijeza, seguridad,
48 por lo que en ese contexto se debe interpretar según la relación laboral. En
Guatemala cada día cobra mayor relevancia la estabilidad laboral, por ello son
significativas las acciones judiciales que los trabajadores presentan a diario
en los juzgados y tribunales laborales. Pero cabe mencionar que no todos los
casos son declarados con lugar, y de allí la discusión que se formula, puesto
que aunque debe entenderse que la ley protege al más débil, esto es a la clase
trabajadora, son excepcionales los casos que la ley y la jurisprudencia prevé en
los que procede la reinstalación. De ahí que los juzgadores nos encontramos
limitados en nuestra facultad de actuar, pues nuestras decisiones y resoluciones
deben ir en congruencia con las disposiciones legales (Convenios o Tratados
de Derecho Internacional, Constitución Política de la República de Guatemala,
Código de Trabajo y demás disposiciones de carácter laboral).
Constituye singular relevancia la doctrina legal sentada por la Corte de
Constitucionalidad, por su obligatoriedad al tenor de lo previsto en el artículo
43 de la Ley de Amparo, Exhibición Personal y de Constitucionalidad; y es esa
preocupación la que motiva el presente trabajo, toda vez que históricamente se
ha considerado que el contrato de trabajo es un contrato de tracto sucesivo, en
el cual las dos partes que lo suscriben asumen compromisos y responsabilidades.
Radica en derechos y obligaciones, una de prestar sus servicios personales en
forma directa con dependencia continuada y dirección inmediata, y la otra
que es el patrono a pagar la prestación de esos servicios en la forma pactada,
infiriéndose, salvo prueba en contrario, que hay un principio de continuidad del
trabajo desarrollado por el subordinado.
La estabilidad laboral es el derecho que la ley confiere al trabajador de
Constitucional en Guatemala
La estabilidad laboral y la jurisprudencia
conservar su trabajo mientras no incurra en causal de despido de las establecidas
en la ley; y a la vez apareja la obligación del patrono de mantenerlo en su
puesto de trabajo, mientras no incurra en alguna de las causales constitutivas
de despido. Es por ello que se indica que "…es del principio de continuidad
de donde dimana el concepto de la estabilidad”. (Carrillo, 2001: pág. 77). De
tal suerte que la estabilidad en el empleo está protegida por la ley, lo que no
implica que deba entenderse como una estabilidad absoluta, pues prevalece en
tanto no se den las causales de despido previstas en la ley previo agotamiento
del trámite de cesación de la relación laboral que la misma prevé; ya que claro
está que tener estabilidad no quiere decir que el trabajador sea inmovible
en su puesto.
Es con frecuencia común que cuando un trabajador es despedido por su
patrono sin causa justificada, es decir, en notoria inobservancia a lo previsto en
la ley, pretenda su reinstalación mas no el pago de daños y perjuicios como lo
prevé el artículo 110 de la Constitución Política de la República de Guatemala
que reza: "Los trabajadores del Estado, al ser despedidos sin causa justificada,
recibirán su indemnización equivalente a un mes de salario por cada año de
servicios continuos prestados. Este derecho en ningún caso excederá de diez 49
meses de salario".
En el derecho laboral guatemalteco se privilegian algunos grupos de trabajadores
en una relación obrero - patronal con el objeto fundamental de garantizar la
estabilidad laboral, es decir, la permanencia o continuidad del trabajador en su
relación de trabajo, evitando con ello eventuales abusos de parte del patrono hacia
la parte más débil de la relación laboral que es la clase trabajadora.
La estabilidad laboral implica básicamente la imposibilidad que tiene el
empleador de trasladar de un puesto de trabajo a otro o despedir arbitrariamente
a un trabajador, y constituye el fundamento esencial de la relación jurídica que
nace al suscribirse un contrato de trabajo por tiempo indefinido, por supuesto,
cumpliendo con los requisitos aplicables en cada caso en particular.
Esta protección constitucional se deriva de una situación de naturaleza
puramente laboral y económica. El artículo 18 del Código de Trabajo no deja
duda al respecto al establecer que:
Contrato individual de trabajo, sea cual fuere su denominación, es el
vínculo económico - jurídico mediante el que una persona (trabajador),
queda obligada a prestar a otra (patrono), sus servicios personales o a eje-
cutarle una obra, personalmente bajo la dependencia continuada y direc-
ción inmediata o delegada de esta última, a cambio de una retribución de
cualquier clase o forma.
El principio de estabilidad laboral es sin duda producto de las mayores
Escuela de Estudios Judiciales de Guatemala
luchas que la clase trabajadora ha llevado a cabo para reivindicar sus derechos
frente al capital. El fin primordial es el de obtener continuidad en la relación
de trabajo. Un trabajo estable y seguro garantiza el bienestar económico y
familiar, en tanto que un trabajo temporal e inseguro, a su vez genera una serie
de problemas socioeconómicos para el trabajador y su familia, quienes son los
que sufren a la hora de darse la ruptura de la relación laboral, pues dejarán de
contar con aquello que les ha servido para el sustento familiar tratando de cubrir
las necesidades fundamentales del grupo familiar.
Cabe mencionar que la estabilidad laboral no se adquiere en el momento
mismo del inicio de la relación laboral, pues para que el trabajador pueda adquirirlo,
en los casos que procede (estabilidad relativa), una vez superado el periodo de
prueba que para el caso de Guatemala es de dos meses para los trabajadores de la
iniciativa privada (conforme al artículo 81 del Código de Trabajo, y de seis meses
para los trabajadores del sector público según el artículo 54 de la Ley de Servicio
Civil). De manera que no basta con suscribir un contrato de trabajo por tiempo
indefinido, para eventualmente poder gozar de estabilidad en el empleo, sino que
se debe cumplir con los requisitos que la ley impone puesto que de acuerdo a la
50
jurisprudencia sentada por el Honorable Tribunal Constitucional, cualquiera de
las partes de la relación laboral puede dar por concluida la relación laboral, sin
responsabilidad de su parte en el periodo probatorio:
El periodo de prueba, entendido como el plazo en el cual la relación laboral
no ha creado un vínculo estable entre el trabajador y el empleador, tiene
como característica principal, que durante su transcurso el patrono puede
poner fin al contrato de trabajo, con justa causa o sin ella, sin obligación de
preavisar ni de pagar indemnización alguna, es decir, no le genera ningún
tipo de responsabilidad... (Estado de Guatemala vs. Sala Segunda de la
Corte de Apelaciones de Trabajo y Previsión Social, Expediente 2438-2008
de fecha 09/01/2009: Amparo)
Otro aspecto que se debe tener en cuenta en relación a la estabilidad, en
los casos permitidos por la ley, es que se adquiere, en ciertos casos, cuando el
contrato de trabajo suscrito por las partes es por tiempo indefinido. Alonzo García,
laboralista español, indica: “Los ordenamientos jurídicos acusan su tendencia
protectora del trabajador, y que la estabilidad del empleo se adquiere en ciertos
casos, cuando el contrato de trabajo es por tiempo indefinido”. (1975: pág. 444).
En ese mismo sentido se pronuncia Neves Mujica, en relación a la
estabilidad laboral al indicar: “En esta se da preferencia por la contratación de
duración permanente sobre la temporal”. (2003: pág. 39). De manera que se
descarta la estabilidad laboral en aquellos supuestos en los que se ha suscrito un
contrato de trabajo por tiempo determinado, de modo que de ninguna manera
se puede alegar estabilidad laboral en aquellos casos en donde se ha suscrito un
Constitucional en Guatemala
La estabilidad laboral y la jurisprudencia
contrato de trabajo para obra determinada o a plazo fijo, y que en todo caso, el
trabajador que se considera agraviado solo podrá hacer uso de lo previsto en el
artículo 110 constitucional: “Los trabajadores del Estado, al ser despedidos sin
causa justificada, recibirán su indemnización equivalente a un mes de salario
por cada año de servicios continuos prestados…”.
Con las excepciones, claro está, en los casos en los que opera el principio de
primacía de la realidad y de la continuación de la relación laboral, pues sabido es
que la parte patronal incluso el propio Estado, pretende con frecuencia simular
una relación laboral por tiempo indefinido a una por tiempo determinado a
través de la suscripción de contratos de trabajo por tiempo determinado o a plazo
fijo, situación que ha sido ampliamente superada a través de la jurisprudencia
sentada por el tribunal constitucional, que ha dicho en reiteradas ocasiones
que aunque el contrato de trabajo se ha pactado a plazo fijo, esto al tenor de
lo previsto en el artículo 26 del Código de Trabajo, debe tenerse por tiempo
indefinido, salvo que se demuestre lo contrario.
El artículo 106 Constitucional contiene uno de los principios más relevantes
del Derecho del Trabajo, el de irrenunciabilidad de derechos, llamado a proteger 51
de manera especial los derechos de los trabajadores que preceptúa:
…serán nulas ipso jure y no obligarán a los trabajadores, aunque se expresen
en un contrato colectivo o individual de trabajo, en un convenio o en otro
documento, las estipulaciones que impliquen renuncia, disminución, tergi-
versación o limitación de los derechos reconocidos a favor de los trabajadores
en la Constitución, en la ley, en los tratados internacionales ratificados por
Guatemala, en los reglamentos u otras disposiciones relativas al trabajo…
Este Principio constitucional del Derecho del Trabajo es corroborado con lo
dispuesto en el artículo 12 del Código de Trabajo, al indicar:
Son nulos ipso jure y no obligan a los contratantes, todos los actos o es-
tipulaciones que impliquen renuncia, disminución o tergiversación de los
derechos que la Constitución de la República, el presente Código, sus re-
glamentos y las demás leyes y disposiciones de trabajo y de previsión social
otorguen a los trabajadores, aunque se expresen en un reglamento interior
de trabajo, un contrato de trabajo u otro pacto o convenio cualquiera.
Resulta con mucha frecuencia la aplicación de dichas disposiciones por parte
de los juzgados de trabajo y Salas de apelaciones del ramo, cuando se advierte que
se violentan los derechos de los trabajadores, especialmente cuando el patrono
en uso de sus facultades desiguales, hace que el trabajador firme cualquier
documento en menoscabo de los elementales derechos laborales, renunciando
incluso a aquellos derechos que le son inherentes, ante esta situación, se aplica
Escuela de Estudios Judiciales de Guatemala
el principio de primacía de la realidad, puesto que en aplicación de dicho
principio, el juez debe desentrañar las verdaderas características de la relación
que unió a las partes, por sobre los aspectos formales de la misma.
1.1.1 La estabilidad laboral según la doctrina
Doctrinariamente la estabilidad laboral, se clasifica de diversas formas,
pero la que se considera más acertada es la que la clasifica en absoluta o relativa.
a) Estabilidad propia absoluta, procede cuando la ley dispone la imposibilidad
para el patrono de despedir al trabajador, sin causa justificada, y en todo
caso debe solicitar o tramitar en la vía judicial la autorización para poder
cesar la relación laboral, de no hacerlo, la ley ordena que debe reinstalarlo,
con las prevenciones de la imposición de una sanción pecuniaria.
b) Estabilidad propia relativa, ocurre cuando el patrono despide al trabajador
sin causa justificada pero no está obligado a reinstalarlo sino en todo
caso a pagarle las prestaciones laborales incluyendo la indemnización por
tiempo de servicio, y si así no lo hiciere y el trabajador deba acudir al
52
órgano jurisdiccional correspondiente, el patrono deberá pagar además de
los daños y perjuicios, las costas procesales causadas.
En el ordenamiento jurídico guatemalteco, la estabilidad laboral se
encuentra diseminada en diversos artículos especialmente en los Convenios y
Tratados de Derecho Internacional, la Constitución Política de la República de
Guatemala y en el Código de Trabajo, este último, desarrolla básicamente las
disposiciones de las dos anteriores.
1.1.2 La estabilidad laboral según los Tratados y Convenios
de Derecho Internacional
Es interesante lo que al respecto regulan los diversos instrumentos de
derecho internacional, todo obviamente tendiente a proteger en la medida de
lo posible la permanencia o estabilidad del trabajador en un centro de trabajo
determinado. Aunque como se verá, la legislación nacional, entendida como
la Constitución Política de la República y el Código de Trabajo, así como el
Derecho Internacional, como los Convenios de la Organización Internacional
del Trabajo, son claros. No obstante ello, ha sido necesaria la intervención de la
Honorable Corte de Constitucionalidad, como máximo tribunal en materia de
interpretación de la Constitución y demás leyes, para establecer cuándo se está
ante un supuesto de estabilidad laboral absoluta y cuándo ante una estabilidad
laboral relativa.
Aunque cabe mencionar que el Protocolo Adicional a la Convención
Constitucional en Guatemala
La estabilidad laboral y la jurisprudencia
Americana sobre Derechos Humanos en Materia de Derechos Económicos,
Sociales y Culturales, concretamente “Protocolo de San Salvador”, en el artículo
7, literal d) indica que los Estados partes en el presente protocolo reconocen el
derecho a:
La estabilidad de los trabajadores en sus empleos, de acuerdo con las
características de las industrias y profesiones y con las causas de justa
separación. En casos de despido injustificado, el trabajador tendrá derecho
a una indemnización o a la readmisión en el empleo o a cualesquiera otra
prestación prevista por la legislación nacional.
De lo anterior se advierte la preocupación que existe en la comunidad
internacional a evitar el despido injustificado. Nótese que la disposición
anterior no deja a discreción del patrono pagar la indemnización por despido
injustificado o reinstalarlo en su puesto de trabajo, sino más bien concede la
facultad al trabajador de optar por una indemnización por tiempo de servicio
por haber cesado en su relación laboral en forma injustificada o a solicitar su
reinstalación. Lamentablemente, en el medio forense guatemalteco no se le ha
dado la connotación que dicha legislación prevé, pues se interpreta en favor
53
del patrono, otorgándole la facultad de decidir entre pagar la indemnización
correspondiente tal como lo dispone el artículo 110 constitucional, o de
reinstalarlo en su puesto de trabajo. Por supuesto que tratándose de un despido
injustificado resultaría incongruente que un patrono lejos de indemnizar al
trabajador, opte por reinstalarlo.
1.1.3 La Estabilidad laboral conforme a la Constitución
Política de la República de Guatemala
La Constitución Política de la República de Guatemala en el artículo 102
literal s, en términos generales, se refiere a la estabilidad laboral relativa, así:
Si el empleador no probare la justa causa del despido, debe pagar al traba-
jador a título de daños y perjuicios un mes de salario si el juicio se ventila
en una instancia, dos meses de salario en caso de apelación de la sentencia,
y si el proceso durare en su trámite más de dos meses, deberá pagar el cin-
cuenta por ciento del salario del trabajador, por cada mes que excediere el
trámite de ese plazo, hasta un máximo en este caso, de seis meses.
Este artículo constitucional fue reformado por el Decreto 64-92 del
Congreso de la República, que a su vez reformó el artículo 78 del Código de
Trabajo. Aunque a simple vista pareciera ser imposible pues no es concebible
que una norma ordinaria pueda reformar la Constitución, pero sí es posible
en casos especiales, como lo es la legislación en materia laboral y el artículo
Escuela de Estudios Judiciales de Guatemala
106 constitucional es claro al respecto al indicar: "En caso de duda sobre
la interpretación o alcance de las disposiciones legales, reglamentarias o
contractuales en materia laboral, se interpretarán en el sentido más favorable
para los trabajadores".
Para efectos de interpretar el artículo anterior y para no dar lugar a dudas
al respeto el Honorable Tribunal Constitucional se ha pronunciado al respecto
de los daños y perjuicios que se debe pagar al trabajador cuando se le despide
sin causa justificada:
Con relación a los daños y perjuicios que se derivan cuando el patrono
es condenado a indemnizar al trabajador como consecuencia de no haber
probado en el juicio la causa justa del despido, esta corte en la sentencia
dictada el veinte de febrero de mil novecientos noventa y seis en el expe-
diente 189-95, consideró que: “Los daños y perjuicios que se derivan de la
terminación de una relación de trabajo del Estado con sus trabajadores,
está regulado en el artículo 102 inciso s) de la Constitución, que establece
entre los: …derechos sociales mínimos que fundamentan la legislación del
trabajo y las actividades de los tribunales y autoridades que: …s) Si el em-
54 pleador no probare la justa causa del despido, debe pagar al trabajador a
título de daños y perjuicios un mes de salario si el juicio se ventila en una
instancia, dos meses de salario en caso de apelación de la sentencia, y si el
proceso durare en su trámite más de dos meses, deberá pagar el cincuenta
por ciento del salario del trabajador, por cada mes que excediere el trámite
de ese plazo, hasta un máximo, en este caso, de seis meses…’ Este artículo
se refiere a los derechos sociales mínimos que fundamentan la legislación
del trabajo, dentro de los cuales está el pago de daños y perjuicios en casos
de despido. Esta es una disposición que la Constitución en el artículo 106,
primer párrafo, estableció como susceptible de ser superado en la forma
que fije la ley; y siendo que la ley, concretamente el artículo 2 del Decreto
64-92 del Congreso, que reformó el artículo 78 del Código de Trabajo,
superó aquella regulación y dispuso que en lugar de uno o dos meses se
deberá pagar hasta un máximo de doce, a ello hay que estarse, en obedien-
cia al mandato constitucional”. Criterio que fue reiterado en sentencias de
diecisiete de septiembre y cuatro de diciembre de dos mil dos, dictadas en
los expedientes 1007-2002 y 1178-2002... (Ramírez vs. Sala Segunda de
la Corte de Apelaciones de Trabajo y Previsión Social, Exp. 2826-2004, de
fecha 22/02/2005: Amparo).
1.1.4 La Estabilidad laboral conforme al Código de Trabajo
Constitucional en Guatemala
La estabilidad laboral y la jurisprudencia
Esta ley es la que desarrolla los casos de estabilidad, entendiéndose
aquellos supuestos de estabilidad laboral relativa y aquellos cuya estabilidad es
absoluta; disposiciones que se encuentran debidamente normadas como ya se
indicó en los Convenios de la OIT y en la Constitución Política de la República
de Guatemala. A continuación, en forma sucinta, se analizará cada uno de los
supuestos que contempla la ley y que ha creado doctrina legal por parte del
Honorable Tribunal Constitucional.
2. Supuestos de estabilidad laboral en Guatemala
Como ya se hizo referencia, tanto la Constitución Política de la República
de Guatemala, los diversos instrumentos de Derecho Internacional, así como
el Código de Trabajo, protegen a seis grupos de trabajadores. Estas normativas
han servido de base a la Honorable Corte de Constitucionalidad para sentar
jurisprudencia, en las cuales los trabajadores gozan de estabilidad propia absoluta.
(Ver expedientes 2060-2007, 1262-2009, 26-29-2009 y 158-2014, entre otras).
55
2.1 Las trabajadoras que se encuentran en estado de embarazo
La tutela anterior se encuentra prevista en el artículo 103 constitucional y
en el artículo 11, numeral 2, inciso a) de la Convención sobre la Eliminación de
todas las Formas de Discriminación contra la Mujer que ha sido ratificada por
Guatemala, preceptos normativos que han sido desarrollados en el artículo 151
del Código de Trabajo, disposición legal que establece prohibición expresa para
el patrono de despedir a trabajadoras en estado de embarazo o en periodo de
lactancia, quienes gozan de inamovilidad, advirtiéndose como una excepción a
la regla, cuando haya causa justificada.
En el supuesto anterior, corre a cuenta del patrono probar que la trabajadora
incurrió en falta laboral, dicho extremo deberá dilucidarse ante un juzgado del ramo
laboral, esto con el objeto de cumplir con el debido proceso para que la trabajadora
pueda ser oída y defenderse en juicio, y el patrono no podrá ejecutar el despido
hasta en tato no tenga la autorización judicial correspondiente, para poder dar por
concluida la relación laboral con causa justificada, y si lo hace en contravención a
lo normado en la ley, deberá no solo reinstalarla, sino pagar los salarios dejados de
percibir durante el tiempo que duró la suspensión de la relación laboral.
El artículo 151 del Código de Trabajo prevé la obligación de parte de la
trabajadora de dar el aviso correspondiente a su patrono, el cual puede darse
incluso en el momento del despido quedando la trabajadora desde este
momento protegida. En relación a esta disposición, la Honorable Corte de
Escuela de Estudios Judiciales de Guatemala
Constitucionalidad se ha pronunciado al respecto, indicando:
El artículo 52 de la Constitución Política de la República establece: “La
maternidad tiene la protección del Estado, el que velará en forma especial
por el estricto cumplimiento de los derechos y obligaciones que de ella
se deriven”. La Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de
Discriminación contra la Mujer –que ha sido ratificada por Guatemala, en
su artículo 11, numeral 2, inciso a) Establece: “2, A fin de impedir la dis-
criminación contra la mujer por razones de matrimonio o de maternidad y
asegurar la efectividad de su derecho a trabajar, los Estados Partes tomarán
medidas adecuadas para: a) Prohibir, bajo pena de sanciones, el despido
por motivo de embarazo o licencia de maternidad y la discriminación en
los despidos sobre la base del estado civil. ..”. En el mismo sentido que la
norma internacional se pronuncia el Código de Trabajo, que en su artículo,
151, inciso c) preceptúa: “Se prohíbe a los patronos: (…) c) Despedir a las
trabajadoras que estuvieren en estado de embarazo o periodo de lactan-
cia, quienes gozan de inamovilidad”, como se puede advertir, la normativa
descrita precedentemente ha establecido una protección especial para la
56 maternidad, y una concreta para aquellas trabajadoras que se encuentran
embarazadas o en periodo de lactancia. Por ende aparte de la prohibición
que tiene el empleador de despedir a las trabajadoras embarazadas o en pe-
riodo de lactancia –salvo el caso de la comisión de una falta grave, respecto
de los deberes originados en el contrato de trabajo, según los artículos 77 y
151 del Código de Trabajo–, también se le otorgó el derecho a toda aquella
mujer que es despedida en contra de lo reglado en el artículo 151 mencio-
nado, a ser reinstalada en el puesto que desempeñaba, con el pleno goce de
todos sus derechos, limitando, así, el régimen de libre despido pues aunque
la trabajadora incurriese en una falta grave, el patrono, debe, obligatoria-
mente gestionar su despido ante los Tribunales de Trabajo.... Otro aspecto
que se debe resaltar es que las disposiciones legales que amparan a la ma-
dre y a la persona por nacer no pueden interpretarse de forma que tornen
nugatoria la legislación protectora. La trabajadora debe comprobar ante la
Inspección General de Trabajo si realiza su reclamo en sede administrativa
o, en su caso, ante el juez del ramo laboral que en efecto está embarazada,
o está en el periodo de lactancia. Como medio de prueba se le exige aportar
certificación médica. El certificado es un elemento probatorio, no un requi-
sito solemne que pudiera erigirse en un obstáculo para el ejercicio del de-
recho. En otros términos, es el hecho del embarazo o de la lactancia lo que
impide al patrono despedir cuando no concurra falta grave de la trabajadora
en los términos del artículo 77 del Código de Trabajo.– “Para gozar de la
protección relacionada”, dispone el inciso d), del artículo 151 del Código
de Trabajo, “La trabajadora deberá darle aviso de su estado al empleador,
Constitucional en Guatemala
La estabilidad laboral y la jurisprudencia
quedando desde este momento provisionalmente protegida y dentro de los
dos meses siguientes deberá aportar certificación médica de su estado de
embarazo, para su protección definitiva”. La certificación o la constancia o
el aviso, entonces, no operan a modo de requisitos de admisibilidad –requi-
sitos solemnes cuya omisión acarrearía ab initio la pérdida de la protección
que otorga la ley.–; son requisitos probatorios que han de aportarse a la ad-
ministración y, en su caso, al juez y cuyo propósito es evitar el fraude y no,
obviamente, facilitar el despido de la embarazada que liminarmente omite
presentarlos. Por eso, si el despido se realiza en contradicción con lo esta-
blecido en la norma internacional mencionada, y, también a lo normado
por el artículo 151 del Código de Trabajo, debe ser considerado nulo y nace
para la trabajadora el derecho a ser reinstalada en su puesto, con goce pleno
de todos sus derechos, incluido el pago de los salarios dejados de devengar
durante el tiempo que estuvo sin laborar. (Log Fashion vs. Sala Primera de
la Corte de Apelaciones de Trabajo, Exp. 1466-2008: Amparo).
Y esta protección se fundamenta en que por el estado en que se encuentra
la madre trabajadora está en condiciones de vulnerabilidad ante cualquier acto
arbitrario por parte de su empleador. 57
Es de advertir que la regulación especial que el Código de Trabajo hace
es buscar la tutela directa de la mujer en su condición de madre; imponiendo
expresamente la prohibición de despedir, salvo evidente causa justificada. Lo que
la norma pretende es proteger de discriminación a la mujer, por su condición
de embarazada o por estar en periodo de lactancia; ello no constituye obstáculo
para que la relación de trabajo pueda concluirse por falta grave de parte de la
trabajadora, debidamente comprobada ante las instancias correspondientes; en
este caso, no se trataría de un acto discriminatorio. De esa manera se prohíbe
la discriminación de la mujer por el hecho de estar embarazada o en periodo
de lactancia, quedando claro que la normativa no garantiza una inamovilidad
absoluta. La trabajadora para gozar del referido beneficio, debe demostrar a través
de certificación médica ante la Inspección General de Trabajo o ante el juez de
trabajo, en su caso, que se encuentra embarazada o en periodo de lactancia.
2.2 Las mujeres trabajadoras en periodo de lactancia
El artículo 151 del Código de Trabajo, contiene dos supuestos, el anterior
y este, es decir, que protege a las mujeres en estado de embarazo y las que se
encuentren en periodo de lactancia. El artículo 52 de la Constitución Política de la
República, regula lo referente a esta materia y prescribe que la maternidad tiene la
protección del Estado, quien velará por el estricto cumplimiento de esos derechos.
Tal protección tiene connotación internacional, puesto que la Convención
Escuela de Estudios Judiciales de Guatemala
sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer
–que ha sido ratificada por Guatemala– en su artículo 11, numeral 2, inciso a),
establece:
A fin de impedir la discriminación contra la mujer por razones de matri-
monio o maternidad y asegurar la efectividad de su derecho a trabajar, los
Estados Partes tomarán medidas adecuadas para: a) Prohibir, bajo pena de
sanciones, el despido por motivo de embarazo o licencia de maternidad y
la discriminación en los despidos sobre la base del estado civil.
La Honorable Corte de Constitucionalidad también ha fijado su postura al
respecto de la defensa de la mujer trabajadora que se encuentra en periodo de
lactancia y ha previsto que en esta situación, la mujer no podrá ser despedida
sin que previamente el patrono demuestre que aquélla ha incurrido en falta
laboral que da lugar a su despido. Si el patrono rescinde el contrato de trabajo
sin acudir previamente a la vía jurisdiccional deberá reinstalar a la trabajadora
en un tiempo perentorio bajo apercibimiento de la imposición de una multa
originada por inobservancia de la ley.
58 (…) Además de lo expuesto, cabe mencionar que en el caso concreto la
inamovilidad de la trabajadora devenía del hecho de su condición de estar
en período de lactancia. Sobre el particular, esta Corte ha establecido la
doctrina legal que indica que la mujer embarazada tiene derecho a gozar
de una especial protección de su trabajo, pues la Constitución, las leyes y
los Tratados internacionales imponen al Estado y la sociedad, la obligación
de respetar los derechos que tiene la mujer en embarazo o en periodo de
la lactancia a gozar de una estabilidad laboral reforzada, que está fundada,
para el caso que nos ocupa, en que el periodo de lactancia es una medida
tendiente a proteger la salud del recién nacido… Por ello, debe entenderse
que carece de todo efecto el despido de una trabajadora en estado de
embarazo, o en los diez meses posteriores desde el retorno a sus labores,
tal como lo establece la legislación guatemalteca, sin la correspondiente
autorización previa del funcionario competente. Esto significa que para que
el despido sea eficaz, el patrono debe probar la justa causa y obtener la
previa autorización del Juez de Trabajo y Previsión Social, para notificar
a la trabajadora que su contrato se ha extinguido. Criterio sostenido
en sentencia de veinticinco de marzo de dos mil nueve, dictada en el
expediente número 228-2009, sentencia de dieciocho de marzo de dos mil
diez, dictada en el expediente número 579-2009. (Estado de Guatemala vs.
Sala Segunda de la Corte de Apelaciones de Trabajo, Exp. 1279-2009 de
fecha 04/03/2010: Amparo).
2.3 Los trabajadores o trabajadoras que estén
Constitucional en Guatemala
La estabilidad laboral y la jurisprudencia
participando en la formación de un sindicato
El Convenio 87 de la Organización Internacional del Trabajo, en su artículo
2, indica: “Los trabajadores y los empleadores, sin ninguna distinción y sin
autorización previa, tienen el derecho de constituir las organizaciones que
estimen conveniente, así como afiliarse a estas organizaciones, con la sola
condición de observar los estatutos de las mismas”.
El Convenio 98 de la Organización Internacional del Trabajo, en el artículo
1, protege la estabilidad laboral de aquellos trabajadores que participen en la
actividad sindical al indicar:
1. Los trabajadores deberán gozar de adecuada protección contra todo acto
de discriminación tendiente a menoscabar la libertad sindical en relación
con su empleo. 2. Dicha protección deberá ejercerse especialmente contra
todo acto que tenga por objeto: a)… b) Despedir a un trabajador o per-
judicarlo en cualquier otra forma a causa de su afiliación sindical o de su
participación en actividades sindicales fuera de las horas de trabajo o, con
el consentimiento del empleador, durante las horas de trabajo. 59
Lo anterior es conforme a lo establecido en el artículo 209 del Código
de Trabajo. Esta protección se obtiene en el momento en que se dé el aviso
ante la autoridad administrativa correspondiente (Inspección de Trabajo),
informando que están formando un sindicato y los trabajadores gozarán de
inamovilidad hasta sesenta días después de la inscripción del mismo. Con
relación a este periodo de tiempo, la Corte de Constitucionalidad mediante
sentencia de fecha ocho de abril de dos mil once dictada dentro del Expediente
número 1139-2010 entendió que los 60 días a que se hace referencia deben
entenderse como días hábiles.
El artículo 209 del Código de Trabajo persigue fundamentalmente garantizar
el ejercicio de la libertad sindical como un derecho natural e inalienable del
trabajador, derivado de la libertad de asociación y del principio de tutelaridad
prevista en la ley para los trabajadores. Tal disposición normativa encuentra
asidero legal en lo prescrito en el artículo 102, literal q) de la Constitución
Política de la República de Guatemala, que indica: “Derecho de sindicalización
libre de los trabajadores. Este derecho lo podrán ejercer sin discriminación
alguna y sin estar sujetos a autorización previa, debiendo únicamente cumplir
con llenar los requisitos que establezca la ley…”
En el presente caso el criterio sentado por la Honorable Corte de
Constitucionalidad reza:
…De conformidad con el artículo 209 del Código de Trabajo, los traba-
Escuela de Estudios Judiciales de Guatemala
jadores que estén formando un sindicato gozan de inamovilidad desde el
momento en que den el aviso respectivo a la Inspección General de Traba-
jo, directamente o por medio de la delegación de ésta en su jurisdicción,
por lo que el derecho de libertad sindical contenido en la norma referida,
debe ser ejercitado por aquellos independientemente y sin necesidad de
hacerlo saber al patrono, situación que no es violatoria al derecho de de-
fensa de éste, puesto que no implica imputación alguna que repercuta en
su esfera jurídica… (Municipalidad de San Lorenzo, Suchitepéquez vs. Sala
Cuarta de la Corte de Apelaciones de Trabajo. Exp. 1820-2008 de fecha 28-
08-2008: Inconstitucionalidad en caso concreto.)
2.4 Los miembros del comité ejecutivo de los sindicatos
legalmente inscritos en el registro respectivo y los miembros
del comité ejecutivo provisional de los sindicatos en formación
Esta protección se encuentra contenida en el Convenio 98 de la Organización
Internacional del Trabajo, en su artículo 1; en el artículo 102 literal q) de la
60 Constitución Política de la República de Guatemala, asimismo en el artículo 209
y 223 literal d) del Código de Trabajo. La inamovilidad de la que gozan estos
trabajadores y trabajadoras es para todo el tiempo que duren en sus puestos
y hasta doce meses después de haber cesado en sus cargos. Para disfrutar de
tal beneficio es indispensable que dichos trabajadores hayan dado el aviso de
mérito a la Inspección General de Trabajo correspondiente.
La inamovilidad sindical es un mecanismo de protección a los trabajadores
sindicalizados y está claramente establecido en la ley a quiénes alcanza dicha
protección. Existe a veces confusión o falta de información de parte de
algunos miembros de organizaciones sindicales, puesto que con frecuencia
algunos equivocadamente indican que no pueden ser despedidos por gozar de
inamovilidad sindical, al respecto la propia ley indica que sí es posible, siempre
que exista causa justificada, lo cual deberá ser demostrado por el patrono
mediante la sustanciación del respectivo proceso ordinario laboral, ante la
jurisdicción privativa de trabajo correspondiente.
La Honorable Corte de Constitucionalidad en torno al tema del fuero sindical
ha dejado claro que se debe proteger de inamovilidad al trabajador que participe en
la actividad sindical, pues lo hace en defensa del interés de la colectividad, al indicar:
... el artículo 223, literal d), reconoce el derecho de inamovilidad sindical
de los miembros del Comité Ejecutivo durante el tiempo que duren en sus
mandatos y hasta doce meses después de haber cesado en el desempeño de
sus cargos. El artículo relacionado establece con claridad que los miembros
mencionados no podrán ser despedidos durante el lapso en el que ejerzan
Constitucional en Guatemala
La estabilidad laboral y la jurisprudencia
dirigencia sindical, salvo que incurran en causal justificada de despido, la
que deberá ser probada por el patrono mediante la sustanciación de un
juicio ordinario laboral ante la jurisdicción privativa de trabajo. En conclu-
sión, la inamovilidad consagrada en virtud del fuero sindical se otorga para
garantizar la defensa del interés colectivo y la autonomía en el ejercicio de
las funciones sindicales... (Estado de Guatemala vs. Sala Tercera de la Corte
de Apelaciones de Trabajo, Exp. 1824-2008 de fecha 09/09/2008: Amparo).
2.5 Los trabajadores y trabajadoras que laboren para alguna
entidad o empresa donde se haya planteado un conflicto
colectivo de carácter económico y social
Esta garantía está contemplada en el artículo 380 del Código de Trabajo y es
efectiva para todos los trabajadores de la entidad en contra de quien se planteó
el emplazamiento, aunque no todos hayan suscrito el pliego de peticiones o que
no se hayan adherido al conflicto colectivo de mérito.
El artículo 379 del Código de Trabajo establece:
61
Desde el momento en que se entregue el pliego de peticiones al Juez res-
pectivo, se entenderá planteado el conflicto para el solo efecto de que los
patronos y trabajadores no puedan tomar la menor represalia uno contra el
otro, ni impedirse el ejercicio de sus derechos.
El artículo 380 del mismo cuerpo legal indica:
A partir del momento a que se refiere al Artículo anterior toda terminación
de contratos de trabajo en la empresa en que se ha planteado el conflicto,
aunque se trate de trabajadores, que no han suscrito el pliego de peticiones
o que no se hubieren adherido al conflicto respectivo, debe ser autorizado
por el Juez quien tramitará el asunto en forma de incidente y sin que la
resolución definitiva que se dicte prejuzgue sobre la justicia o injusticia del
despido. Si se produce terminación de contratos de trabajo sin haber segui-
do previamente el procedimiento incidental establecido en este Artículo, el
Juez aplicará las sanciones a que se refiere el Artículo anterior y ordenará
que inmediatamente sea reinstalado él o los trabajadores despedidos...
Del contenido de las normas transcritas se desprende que el juez que
reciba el pliego de peticiones en la resolución inicial, dictará el emplazamiento
correspondiente, con el objeto de que no se produzcan las represalias a las que
alude el artículo 379 Ibídem. El emplazamiento a que alude el artículo anterior,
constituye una medida coercitiva para compeler a las partes del conflicto
colectivo, de que se abstengan de tomar la menor represalia una contra la otra.
Si el patrono se encuentra emplazado y decide unilateralmente rescindir el
Escuela de Estudios Judiciales de Guatemala
contrato de trabajo sin la autorización del juez competente, este le ordenará que
reinstale en forma inmediata al o los trabajadores despedidos, ya que debe ser el
juez competente, quien a través del procedimiento específico establecido en los
artículos 379 y 380 del Código de Trabajo, determinará si tales actos encuadran
en lo previsto en los artículos en referencia para poder dar por finalizada la
relación laboral o si por el contrario, constituyen motivos de represalia, en cuyo
caso no deberá autorizar el despido.
Lo que el legislador pretendió es mantener el statu quo establecido por el
trabajador antes del planteamiento del conflicto y constituye una garantía de
estabilidad en favor del trabajador. De esa cuenta, si el patrono está emplazado y
decide unilateralmente dar por terminada la relación laboral sin la autorización de
juez competente, este le ordenará que reinstale en ipso facto, al o a los trabajadores
despedidos, bajo apercibimiento de la imposición de la multa correspondiente.
Por demás está decir que esta protección en la práctica ha dado muchos
problemas de interpretación de parte de la clase trabajadora, especialmente,
quienes al amparo de dicha normativa acuden con frecuencia, en casos de
despido, a plantear el correspondiente proceso de reinstalación; pero claro
62 está que no todos gozan de la pretendida protección y es la ley la que fija los
supuestos de su procedencia, que en todo caso, debe resolverse a la luz de
la jurisprudencia que en torno a la materia ha sido sentada por el Honorable
Tribunal Constitucional.
El artículo 110 de la Constitución Política de la República de Guatemala
indica claramente que: “Los trabajadores del Estado, al ser despedidos sin causa
justificada, recibirán su indemnización equivalente a un mes de salario por cada
año de servicios continuos prestados”. Como se ve, no todos los trabajadores del
Estado de Guatemala gozan de estabilidad propia absoluta, sino cuando se haya
planteado un conflicto de trabajo en la dependencia o institución para la cual
laboran y no todos gozan de tal protección pues para que ello ocurra, es necesario
que el referido conflicto haya sido planteado directamente por los trabajadores o
sindicato de trabajadores del centro de trabajo o dirección de trabajo donde labora
el afectado, porque es común que por ejemplo, el emplazamiento fue planteado
por el sindicato de trabajadores del Hospital General San Juan de Dios en contra
del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social, por lo que en ese caso, son
solo los trabajadores del citado hospital los protegidos, pero no en general los
trabajadores del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social.
Otro ejemplo que podría darse en el supuesto anterior es que el sindicato de
trabajadores de la Dirección General de Caminos planteara conflicto de trabajo en
contra del Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda, y pretendan
beneficiarse los trabajadores de la Dirección General de Aeronáutica Civil. En este
caso el emplazamiento no puede hacerse extensivo a otra dirección distinta de los
Constitucional en Guatemala
La estabilidad laboral y la jurisprudencia
que plantearon el conflicto, pues son ellos los únicos beneficiados con el referido
emplazamiento, por lo cual las prevenciones decretadas no le son aplicables a
un trabajador que no presta sus servicios del centro de trabajo donde se originó
el conflicto. Esto conforme a jurisprudencia que en relación a la materia ha sido
sentada por el honorable tribunal constitucional. (Ver sentencias, entre otras: 593-
2012, 952-212, 4772-2012 y 790-2012 de la Corte de Constitucionalidad).
2.6 Cuando el Reglamento Interior de Trabajo o Pacto Colectivo
de condiciones de trabajo reconozcan tal derecho
Si se toma en cuenta que el reglamento interior de trabajo es:
una norma laboral emanada … del ejercicio del poder de dirección del
empleador … destinada a regular las relaciones laborales al interior de la
empresa: fijando condiciones de trabajo, estableciendo pautas dirigidas a
organizar la mano de obra en atención al proceso productivo y formulando
preceptos conducentes al fomento de la armonía en las relaciones entre el
capital y el trabajo (Villanueva,1991: página 161)
63
y que el pacto colectivo de condiciones de trabajo es el que se celebra entre
uno o varios sindicatos de trabajadores y uno o varios patronos, o uno o varios
sindicatos de patronos, con el objeto de reglamentar las condiciones en que el
trabajo deba prestarse y que tiene carácter de ley profesional, ello conforme
a lo dispuesto en el artículo 49 del Código de Trabajo, es dable entender
que las disposiciones allí contenidas obligan a las partes que se sujetan al
contrato de trabajo que ha de regir la relación laboral. La Honorable Corte de
Constitucionalidad ha sostenido al respecto:
Al analizar las constancias procesales, esta corte advierte que el pacto co-
lectivo de condiciones de trabajo suscrito entre el sindicato de trabajadores
de la Empresa Portuaria Quetzal con el ente patronal, al igual que el Regla-
mento General de Trabajo de la Empresa Portuaria Quetzal que también
es fruto de la negociación colectiva, regulan las condiciones de prestación
del trabajo y materias afines, por lo que a ambos se los puede considerar
ley profesional, porque tienen fuerza obligatoria para las partes que lo ne-
gociaron y lo suscribieron y para todas las personas que en el momento en
que entraron en vigor, trabajen en la empresa o lugar de trabajo… (Estado
de Guatemala vs. Sala Primera de la Corte de Apelaciones de Trabajo, Exp.
1191-2008 de fecha 23/07/2008: Amparo).
De lo anterior se desprende que tanto el Pacto Colectivo de Condiciones de
Trabajo como el Reglamento Interior de Trabajo, tienen la misma connotación
jurídica, pues ambos son producto de una negociación colectiva que regulan
Escuela de Estudios Judiciales de Guatemala
fundamentalmente las condiciones en que ha de prestarse la relación de trabajo.
Es precisamente el carácter de obligatoriedad para ambas partes lo que le da la
calidad de ley profesional entre los que lo han suscrito.
En consecuencia, como la estabilidad laboral absoluta en el medio forense
guatemalteco, como ya quedó enunciado, solo procede en los casos expresamente
previstos en el ordenamiento jurídico y con las diversas sentencias proferidas
por la Honorable Corte de Constitucionalidad, que han creado doctrina legal
y que al tenor de la ley, su aplicación es de observancia obligatoria por los
juzgados y tribunales de la República.
3. Conclusiones
Se puede decir que la estabilidad laboral constituye uno de los efectos del
contrato de trabajo, la que se alcanza cuando él o la trabajadora ha superado
el periodo de prueba, entendiéndose desde este momento por perfeccionado
el contrato de trabajo suscrito entre las partes de la relación laboral, surtiendo
todos sus efectos jurídicos en relación a los derechos y obligaciones de ambos.
64 En el caso de Guatemala, como ya se hizo referencia, se da la estabilidad propia
absoluta y la estabilidad propia relativa, y ninguna relación laboral es en sí
misma absoluta, porque cualquier trabajador que goce de estabilidad propia
absoluta que incurra en causal de despido conforme a la ley, el patrono podrá
solicitar ante el órgano jurisdiccional correspondiente la cesación de la relación
laboral, y el juez, atendiendo a los motivos expuestos y las pruebas aportadas,
podrá dar por concluida la relación laboral del trabajador con causa justificada
y sin responsabilidad del patrono.
4. Recomendaciones
Debido a los derechos y obligaciones inherentes al ser humano, entendido
como la facultad de obtener un trabajo digno en condiciones que le permitan
desarrollar una vida eficaz, y para ello poder contar con una fuente de ingreso
acorde a sus condiciones y que le asegure de esa manera cumplir con su
obligación de cubrir las necesidades básicas de su núcleo familiar, sin menoscabo
de su estabilidad en su empleo, se sugiere al Estado de Guatemala garantizar de
alguna manera la permanencia del trabajador en su lugar de trabajo, evitando
con ello la inestabilidad laboral para el trabajador.
Cabe mencionar que como vimos el artículo 110 de la Constitución Política
de la República, faculta al Estado a despedir a un trabajador sin causa justificada,
en notoria contravención a lo dispuesto en el Protocolo adicional a la Convención
Americana sobre Derechos Humanos en materia de Derechos Económicos,
Constitucional en Guatemala
La estabilidad laboral y la jurisprudencia
Sociales y Culturales “Protocolo de San Salvador”, que hasta el momento ha
sido inobservado incluso por el máximo tribunal constitucional, pues en este
caso, es el trabajador quien debe elegir entre recibir una indemnización por
tiempo de servicio o ser reinstalado.
Por supuesto, con las limitaciones que la ley prevé en aquellos casos
en donde la parte trabajadora ha dado lugar a un despido evidentemente
justificado, en cuyo caso correrá a cuenta del empleador disponer el pago de la
indemnización, reinstalarlo o pagarle solo las prestaciones irrenunciables, pues
si el despido es justificado conforme a la ley, el trabajador no tendrá derecho a
la indemnización y obviamente sin derecho a reinstalación.
5. Referencias Bibliográficas
Alonzo García, Manuel. (1975). Curso de Derecho del Trabajo. Barcelona:
Editorial Ariel.
Cabanellas, Guillermo. (1979). Diccionario Enciclopédico de Derecho Usual.
Tomo III. (14va. Edición). Buenos Aires: Editorial Heliasta. 65
Carrillo Calle, Martín. (2001). La flexibilización del contenido laboral de la
Constitución. En Balance de la reforma laboral peruana, Sociedad
Peruana de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social. Lima.
Montoya Melgar, Alfredo. (2007). Derecho del Trabajo. Madrid: Editorial Tecno.
Neves Mujica, Javier. (2003). Introducción al Derecho Laboral. Lima: Fondo
Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú.
Ossorio, Manuel. (1987). Diccionario de Ciencias Jurídicas, Políticas y Sociales.
Buenos Aires: Editorial Heliasta.
Villanueva González, Francisco y otros. (1991). Derecho Laboral. Materiales de
enseñanza. (2ª ed.) Perú: Fondo Editorial de la Pontificia Universidad
Católica del Perú.
Normativas
Código de Trabajo, Decreto 1441, emitido por el Congreso de la República de
Guatemala.
Constitución Política de la República de Guatemala. Asamblea Nacional
Constituyente. 1986.
Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Violencia Contra la Mujer.
Escuela de Estudios Judiciales de Guatemala
Convenio 87 de la Organización Internacional del Trabajo.
Convenio 98 de la Organización internacional del Trabajo.
Protocolo adicional a la Convención Americana sobre Derechos Humanos en
materia de Derechos Económicos, Sociales y Culturales del Protocolo
de San Salvador.
66
La violencia psicológica
Ana María Rodríguez Cortéz*
* Licenciada en Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de San Carlos de
Guatemala, Abogada y Notaria. Magíster en Gestión Jurisdiccional. Actualmente
Jueza Presidenta del Tribunal Pluripersonal de Sentencia de Delitos de Femicidio y
otras formas de Violencia Contra la Mujer y Violencia Sexual del departamento de
Guatemala, Grupo A.
Tabla de contenido
1.. VIOLENCIA PSICOLÓGICA ..........................................................................69
2.. LA DEFINICIÓN DE VIOLENCIA PSICOLÓGICA ......................................70
3.. EL PROBLEMA DE LA TIPIFICACIÓN..........................................................72
4.. RESPONSABILIDAD DE FUNCIONARIOS Y FUNCIONARIAS................75
5..CONCLUSIONES.............................................................................................76
6..RECOMENDACIONES...................................................................................76
7.. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS.................................................................77
La violencia psicológica
Resumen
La violencia contra la mujer es producto de la cultura patriarcal que
históricamente ha privado en las relaciones de mujeres y hombres en
el país, en algunos casos tan sutil, que es imperceptible para las propias
víctimas, quienes la consideran normal dentro del rol que les toca vivir,
sobre todo en el ámbito privado, sin dejar de lado que este tipo de
violencia también se sufre en el ámbito público. El presente trabajo
tiene como objetivo evidenciar cómo se da la violencia psicológica,
la que es más común que la violencia de carácter físico, con el fin de
que pueda facilitarse su tipificación y garantizar así mayor acceso a la
justicia por parte de las mujeres que la sufren sin saberlo.
Palabras clave: Violencia contra la mujer, violencia psicológica,
tipificación, acceso a la justicia, derechos humanos, mujeres.
69
1. VIOLENCIA PSICOLÓGICA
T
odo acto de violencia contra la mujer tiene como fundamento la
discriminación. El Estado de Guatemala se ha adherido a la lucha por
el reconocimiento y defensa en materia de derechos humanos de las
mujeres, suscribiendo la Declaración sobre la Eliminación de Todas las Formas
de Discriminación Contra la Mujer que indica:
Considerando que la discriminación contra la mujer es incompatible con la
dignidad humana y con el bienestar de la familia y de la sociedad, impide
su participación en la vida política, social, económica y cultural de sus paí-
ses en condiciones de igualdad con el hombre, y constituye un obstáculo
para el pleno desarrollo de las posibilidades que tiene la mujer de servir a
sus países y a la humanidad.
Por otro lado, la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar
y Erradicar la Violencia contra la Mujer es el primer instrumento a nivel
latinoamericano que reconoce en su preámbulo que “la violencia contra la
mujer es una ofensa a la dignidad humana y una manifestación de las relaciones
de poder históricamente desiguales entre mujeres y hombres”. De esa cuenta,
las relaciones desiguales de poder no son en la legislación nacional un elemento
objetivo del tipo, pues se dan por existentes. A excepción del delito de femicidio,
donde se señala como elemento del tipo penal, pero tanto en uno como en otro
delito, las relaciones desiguales de poder basadas en la desigualdad se pueden
Escuela de Estudios Judiciales de Guatemala
evidenciar y en consecuencia acreditar.
En Guatemala la cultura de la denuncia ha aumentado a raíz de la existencia
de una rama de la administración de justicia especializada. Así lo indica Heydi
Estrada, subdirectora del Instituto de la Defensa Pública Penal, quien en
entrevista menciona que los delitos más atendidos hace unos 10 años eran por
portación ilegal de arma de fuego y posesión para el consumo: “Ahorita el delito
de violencia contra la mujer es uno de los más denunciados. Primero porque las
mujeres ya tienen más el empoderamiento de acudir a la Policía, al sistema de
justicia. Antes se quedaban calladas, no denunciaban”, refirió Estrada (Muñoz
Palala, 2016).
Al respecto cabe mencionar que el gran grueso de las acciones delictivas
denunciadas se refiere a violencia de tipo físico, pero los estudios victimológicos
establecen que la violencia física tiene como sustrato otro historial de distintas
violencias. Así lo afirma la columnista Hinde Pomeraniec en el artículo titulado
“Antes del golpe: la violencia psicológica, al tope de las denuncias” (Pomeraniec,
2016). En Guatemala, la violencia psicológica difícilmente se denuncia hasta que
no se deriva a violencia física, lo suficientemente fuerte para hacer reaccionar
70 por un momento a la víctima.
Las Convenciones en materia de Derechos Humanos de las mujeres y la Ley
contra el Femicidio y otras Formas de Violencia contra la Mujer, buscan hacer
prevalecer el derecho de las mujeres a vivir una vida libre de violencia. Así lo
establece el artículo 1 de la ley penal especial, Decreto Legislativo 22-2008, el
cual señala que la misma:
tiene por objeto garantizar la vida, la libertad, la integridad, la dignidad, la
protección y la igualdad de todas las mujeres ante la ley, y de la ley, parti-
cularmente cuando por condición de género, en las relaciones de poder o
confianza, en el ámbito público o privado quien agrede, cometa en contra
de ellas prácticas discriminatorias, de violencia física, psicológica, económi-
ca o de menosprecio a sus derechos.
2. LA DEFINICIÓN DE VIOLENCIA PSICOLÓGICA
La definición legal de violencia psicológica se halla en la Ley contra el
Femicidio y otras Formas de Violencia contra la Mujer, específicamente en el
artículo 3, literal m, que la describe como:
Acciones que pueden producir daño o sufrimiento, psicológico o emocional
a una mujer, a sus hijas o a sus hijos, así como las acciones, amenazas o vio-
lencia contra las hijas, los hijos u otros familiares hasta el cuarto grado de
consanguinidad y segundo de afinidad de la víctima, en ambos casos con
La violencia psicológica
el objeto de intimidarla, menoscabar su autoestima o controlarla, la que
sometida a ese clima emocional pude sufrir un progresivo debilitamiento
psicológico con cuadros depresivos.
Sin embargo, este tipo de violencia ha representado problemas al momento
de su tipificación, pues en algunos casos se considera que los actos denunciados
no constituyen tales acciones que puedan producir los efectos que establece la
norma; o en otros se exige que el daño se materialice para poder encuadrarlo
en tal figura penal. Al respecto es importante ahondar en lo que para los
profesionales de la psicología es violencia psicológica y así poder entenderla y
facilitar su detección y encuadramiento penal.
La violencia psicológica es denominada también violencia moral; Martos
Rubio señala que: “La violencia psicológica no es una forma de conducta, sino
un conjunto heterogéneo de comportamientos, en todos los cuales se produce
una forma de agresión psicológica” (2003: pág. 337). Lo anterior ayuda a
establecer que cuando estamos frente a un caso de violencia psicológica por
lo general se observará una serie de acciones iguales o distintas, que en su
conjunto, constituyen una agresión psicológica. La experiencia en el foro ha
71
arrojado que por lo general los peritos en psicología señalan que para que pueda
diagnosticarse un daño emocional, las acciones han debido dejar una secuela
en la vida de la agraviada. Sin embargo, dada la definición de la ley, los y las
peritas en psicología se encuentran en capacidad para señalar si determinadas
acciones “pueden”, producir un daño emocional, puesto que el delito es de
mera actividad y por lo tanto no hace falta acreditar la existencia del daño, ya
que la norma anticipa la barrera de protección del bien jurídico tutelado para
sancionar a aquel que realiza acciones u omisiones tendientes a causar un daño
emocional, aunque este al final no se materialice.
Martos Rubio en 2003 señala que:
Para que el maltrato psicológico se produzca, es preciso, por tanto, tiempo.
Tiempo en el que el verdugo asedie, maltrate o manipule a su víctima y
llegue a producirle la lesión psicológica. Esa lesión, sea cual sea su ma-
nifestación, es debido al desgaste. La violencia, el maltrato, el acoso, la
manipulación producen un desgaste en la víctima que la deja incapacitada
para defenderse. (p. 337)
A manera de ejemplo, respecto de cómo se da en la realidad este tipo de
violencia, se puede citar el caso de Aurora (nombre ficticio), que en audiencia
indicó: que por muchos años permaneció en su casa dedicándose a su familia,
y que cuando sus hijos llegaron a la adolescencia decide volver a retomar sus
estudios universitarios para cumplir su anhelo profesional de ser abogada. Esto
crea descontento en su esposo, pero accede. Cuando Aurora al fin logra su sueño,
Escuela de Estudios Judiciales de Guatemala
decide trabajar, aunque esta vez su esposo se opone y se molesta por una decisión
que considera que desafía su autoridad. Es así como el esposo de Aurora empieza a
realizar varias acciones; como indicarle a su esposa que su madre hará las compras,
pues Aurora no tiene tiempo, debido al trabajo. Todos los días Aurora regresa del
trabajo a las siete de la noche y narra que cuando arribaba a su casa cenaba sola en
la cocina, pues su esposo le indicaba que en la casa se cenaba a las seis de la tarde
con o sin ella. Cuenta Aurora que en una ocasión preguntó a su hijo si se había
comprado queso crema, a lo que le respondió que su padre decía que, ya que
Aurora trabajaba, se comprara las cosas que deseaba comer. Aurora, empapada en
llanto, señala en audiencia que los fines de semana su esposo y sus hijos empezaron
a salir temprano de paseo, indicándole su esposo que como ella prefería el trabajo,
ellos salían en familia sin ella. Estas acciones, que bien cualquiera justificaría desde
la perspectiva patriarcal como un enojo y reacción normal del esposo, no es más
que una serie de actos de anulación y menosprecio hacia Aurora. Es claro que
luego de evaluar a la agraviada, la perita pudo determinar los cuadros depresivos
producto del desgaste de vivir día con día distintas acciones que le producen
a la evaluada un daño o sufrimiento emocional. No existió ninguna amenaza,
ningún insulto, pero esas acciones debilitaron progresivamente su autoestima. Las
72 acciones del esposo de Aurora fueron el castigo por desafiar la autoridad al querer
cumplir su deseo de estudiar y trabajar.
3. EL PROBLEMA DE LA TIPIFICACIÓN
Muchas veces el problema de tipificación radica en el móvil del delito, es
decir, la intención del autor. Al respecto, el libro Investigación criminal para
casos de violencia femicida, señala:
En estos casos no cabe duda alguna que el maltratador actúa estratégica-
mente para alcanzar un solo objetivo: dominar a la víctima sometiendo a
esta a una estado de permanente sumisión. Para ello, ante cualquier com-
portamiento de la mujer que no se adapte a sus “parámetros”, el “domi-
nador” va a reaccionar con cambios imprevistos de estado de ánimo hasta
descargar finalmente sobre la mujer con diferente y, cada vez, mayor inten-
sidad y de distintas maneras para después entrar en una fase manipulativa
al objeto de conseguir el perdón de la víctima. Estos ciclos se repiten, dismi-
nuyendo el tiempo necesario para completarse, aumentando la intensidad
de la violencia y desapareciendo finalmente la llamada fase de “luna de
miel” y consiguiendo, a través de diferentes mecanismos agresivos (control,
prohibiciones, desvalorizaciones, amenazas, agresiones físicas y sexuales),
la dominación y el aislamiento de la víctima. (Barreno, Donat, Peramato &
Cartagena, 2010: pág. 27)
Lo anterior es aplicable claramente al caso de Aurora.
La violencia psicológica
Es tan imperceptible la violencia de carácter psicológico contra la mujer,
que el solo hecho de hacer saber a la mujer que está bajo dominio produce
un efecto estresor que causa o puede causar un daño emocional. La cultura
patriarcal se conceptualiza como:
un sistema de vida que se ha caracterizado por el sexismo o dominio de la
figura de los hombres. Son ellos quienes tradicionalmente, como colectivo
social, han impuesto las relaciones de poder o dominación, caracterizadas
por mantener el control de la sexualidad, el trabajo y los espacios en los que
las mujeres transitan. (Castillo Godoy, 2012: pág. 20)
Es por ello que la gran mayoría de acciones u omisiones que constituyen
violencia psicológica, se asumen como normales por hombres y mujeres.
En el estudio Violentas y Violentadas, relaciones de género en las maras
y pandillas del triángulo norte de Centroamérica, que aborda el tema de las
relaciones desiguales de poder dentro de las maras, se indica:
Las mujeres están totalmente controladas por los hombres, aunque ellos
estén privados de libertad. En ese caso, controlan a las mujeres por medio 73
de estructuras de cuidado y vigilancia en los propios barrios. Si son ellas
las que están detenidas, también cuentan con una persona que las vigila
adentro de los centros. Esta consideración de las mujeres como objetos de
su propiedad es igual en todos los grupos sociales donde el sistema de do-
minación patriarcal se practica de manera extrema, tanto en condiciones de
encierro como de libertad. (Interpeace Regional Office for Latin America,
2010: págs. 31-32)
En consecuencia, se puede concluir que el móvil de la violencia psicológica
es el dominio.
Es posible que se halle en algunos casos afectación emocional en la
presunta agraviada, sin embargo, no se puede afirmar que eso sea suficiente
para encuadrar las acciones en el delito de Violencia Contra la Mujer en su
manifestación psicológica, puesto que es indispensable evidenciar mediante la
prueba, la intención del autor de causar un daño o sufrimiento emocional por
medio de acciones que tiendan a mantener el dominio.
Como ejemplo, se plantea el caso de Emperatriz (nombre ficticio), quien
denuncia a su jefe por el delito de Violencia Contra la Mujer, al considerarse
afectada psicológicamente por la conducta de este. Derivado de que en una
reunión de personal de la entidad donde trabaja, que tenía por objeto dar a conocer
instrucciones laborales, uno de sus compañeros de trabajo señaló que Emperatriz y
Eugenio (nombre ficticio) sostenían una relación amorosa extramarital. Emperatriz
Escuela de Estudios Judiciales de Guatemala
es evaluada y se detecta afectación emocional a consecuencia de la vergüenza
que ha pasado frente a todo el personal, quienes a raíz de ese incidente la han
estigmatizado. En este caso, es lógico encontrar un estado emocional alterado
en la evaluada, sin embargo, el jefe de Emperatriz nunca tuvo la intención de
dominarla o menospreciarla, pues escapaba de su dominio la información que en
la reunión surgió. Es decir, no existió el móvil o dolo.
Por otro lado, por principio, los profesionales de la psicología afirman en
audiencia que todo trauma físico lleva aparejado un trauma emocional, y no
por esto deben encuadrarse las acciones en violencia física y psicológica dentro
de una misma causa, pues en este caso se estaría sancionando la misma acción
dos veces. Al respecto se pronunció la Corte Suprema de Justicia en Sentencia
de Casación del 31 de mayo de 2012, en el expediente 1089-2012, en el que
se indica:
Se advierte que se incurrió en un error jurídico ostensible, pues resulta que
los dos delitos tipificados, lesionan la misma norma jurídica que contiene
el delito de violencia contra la mujer, pese a que ambas formas de violencia
74 por una unidad delictiva, que es la que regula, el artículo 7 de la ley especial
[Ley contra el Femicidio y otras formas de Violencia contra la Mujer].
Señalando que no existe por ello concurso de delitos.
La misma autora Ana Martos señala que: “La violencia psicológica es un
anuncio de la violencia física. Peor, muchas veces, que la violencia física. Porque
el anuncio es la amenaza suspendida sobre la cabeza de la víctima, que no sabe
qué clase de violencia va a recibir” (Martos Rubio, 2003: n.d.). Con este tipo de
violencia se mantiene a la víctima en un estado de zozobra que la desequilibra
emocionalmente. Existen diversas formas en las que la amenaza y el estado de
ansiedad se mantiene en la victima por parte del agresor, es muy común que
los agresores utilicen el factor económico para mantener el dominio o control
sobre la agraviada, condicionando el aporte económico para la mujer y los hijos
e hijas a la realización de ciertas acciones por parte de la agraviada. Obligaciones
económicas que al final son cumplidas por el agresor, por lo que no se pueden
encuadrar en violencia económica.
Tal es el caso de Victoria (nombre ficticio), que declaró en audiencia cómo mes
a mes, su conviviente Ramiro (nombre ficticio) amenazaba con no darle el aporte
económico si no acudía a su casa a hacer limpieza. Llamaba constantemente al
trabajo de Victoria, durante el día insultándola o amenazándola físicamente, lo
que provocó por más de una ocasión que ella perdiera su empleo. Esta situación
la colocaba de nuevo en relación de dependencia con el procesado.
En otros casos el agresor está obligado al sostenimiento del hogar y al
La violencia psicológica
pago de ciertas obligaciones, y no obstante que cumple con ellas, suele hacerlo
fuera de las fechas correspondientes, haciendo incurrir en mora a la agraviada
en pagos de colegio, vivienda, servicios, préstamos, etc., que colocan a la
víctima en situación de mendicidad, pues las mujeres se ven obligadas a pedir
al obligado que cumpla con los pagos y este responde con amenazas e insultos,
manteniéndola en un estado de ansiedad y estrés, para que de esta forma
siempre dependa del agresor y él pueda manipularla.
Lo anterior es una breve exposición de lo que puede considerarse en algunos
casos violencia contra la mujer en su manifestación psicológica, como bien lo
dicen los y las expertas, existen diversas formas en las que se puede realizar,
pero en todas ellas debe existir la intención de causar un daño emocional; y
no importando que el daño se materialice o no, la realización de las acciones
bastan para que el delito se considere consumado, sin embargo, esto debe ser
siempre acreditado mediante un peritaje psicológico.
4. RESPONSABILIDAD DE FUNCIONARIOS Y FUNCIONARIAS
75
En el tema de la responsabilidad aún hay un sector más vulnerable e
igualmente olvidado que sufre este tipo de violencia, este es el indígena. La
Corte Interamericana de Derechos Humanos, en el Caso Rosendo Cantú y otra
vs. México, señala:
Como lo ha establecido en otras ocasiones este Tribunal, y conforme al
principio de no discriminación consagrado en el artículo 1.1 de la Con-
vención Americana, para garantizar el acceso a la justicia de los miem-
bros de comunidades indígenas, “es indispensable que los Estados otor-
guen una protección efectiva que tome en cuenta sus particularidades
propias, sus características económicas y sociales, así como su situación
de especial vulnerabilidad, su derecho consuetudinario, valores, usos y
costumbres”. Además, el Tribunal ha señalado que “los Estados deben
abstenerse de realizar acciones que de cualquier manera vayan dirigi-
das, directa o indirectamente, a crear situaciones de discriminación de
jure o de facto”.
Para finalizar, es importante señalar que es parte de la justicia especializada
y específicamente de los y las juzgadoras procurar a través de las medidas
victimológicas dictadas en sentencia, garantizar el derecho a la no repetición y
que las agraviadas reciban la asistencia necesaria para superar el daño sufrido,
de tal suerte que puedan restablecer el goce de sus derechos como parte de la
obligación del Estado.
Dicha responsabilidad estatal se canaliza por medio de las funcionarias
Escuela de Estudios Judiciales de Guatemala
y funcionarios judiciales. Y es así que el retardo, la negación o limitación de
los derechos de las mujeres garantizados en los instrumentos internacionales
y nacionales que velan por estos, hace incurrir al Estado de Guatemala en
responsabilidad por falta de la debida diligencia y subsidiariamente a los y las
funcionarias judiciales.
5. CONCLUSIONES
La violencia contra la mujer, en su manifestación psicológica, es un
fenómeno invisibilizado aún más que la violencia física en contra de este sector
de la población.
La violencia psicológica es precedente de otros tipos de violencia, como la
física, la sexual y económica. Es por ello que en las víctimas siempre se hallará
un daño emocional, el cual no precisamente debe ser tipificado como otro
delito independiente.
La violencia psicológica, no obstante lo anterior, puede hallarse como
76 delito independiente cuando concurren los elementos y no hay otras acciones
que configuren otros tipos de violencia.
La violencia psicológica es un delito que por su naturaleza es de mera
actividad, sin embargo, sus posibles consecuencias siempre deben ser
determinadas por un perito.
La falta de abordaje por parte del Estado de Guatemala para prevenir, sancionar
y erradicar las acciones que configuran violencia contra la mujer en cualquiera de sus
manifestaciones a través de sus funcionarios y funcionarias, acarrea responsabilidad
estatal ante el concierto de naciones al faltar a la debida diligencia.
6. RECOMENDACIONES
Dar a conocer las características y formas de comisión de la violencia
psicológica para que las víctimas puedan identificarla y de esta forma denunciar.
Capacitar a los fiscales para que puedan realizar la investigación tomando
como base las características especiales de este tipo de violencia.
Capacitar y concientizar a los jueces y juezas a efecto de que puedan
encuadrar los hechos que atentan contra la integridad psicológica de las mujeres
de una mejor manera y garantizar así el acceso a la justicia, con la finalidad de
sancionar a los responsables y cumplir con la obligación internacional del Estado
de Guatemala para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer.
7. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
La violencia psicológica
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J.M. (2010). Investigación criminal para casos de violencia femicida.
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Impunidad, SEICMSJ/AECID.
Castillo Godoy, D. (2012). Metodología de Género. Guatemala: Organismo
Judicial.
Interpeace Regional Office for Latin America. (2010). Violentas y Violentadas,
Relaciones de género en las maras y pandillas del triángulo norte de
Centroamérica. Guatemala: n.d.
Martos Rubio, A. (2003). Ya no puedo más, las mil caras de la violencia. Madrid:
McGraw-Hill/Interamericana.
Muñoz Palala, G. (15 de junio de 2016). Mujeres se animan más a denunciar
la violencia. Prensa Libre. Recuperado de http://www.prensalibre.com/
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Pomeraniec, H. (2 de junio de 2016). Después de la marcha estamos más 77
alertas. La Nación. Recuperado de http://www.lanacion.com.
ar/1904833-despues-de-la-marcha-estamos-mas-alertas
Normativas
Arévalo vs. González, Exp. No. 1089-2012 de fecha 31-05-2012. Sentencia de
Casación.
Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia
contra la Mujer –Belem Do Pará–.
Ley contra el Femicidio y otras Formas de Violencia contra la Mujer.
Rosendo Cantú y otras vs. México, Serie C No. 216 de fecha 31-08-2010.
Sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
La unificación de criterios
de la cámara civil de la corte
suprema de justicia
Vocalía I* de la Corte Suprema de Justicia
* Ángel Estuardo Rossell Ramírez, Cándida Rosa Ramos Montenegro, Estuardo Isaías
Herrarte Lemus, Iris Orlenda Molina Marroquín, José Vicente Mérida Vásquez,
Manuel Aníbal Calderón Guevara, Segrid Giovanny Ibarra Anleu.
Tabla de contenido
1..INTRODUCCIÓN............................................................................................81
2.. LA JURISPRUDENCIA....................................................................................82
3.. CASACIÓN DE FORMA.................................................................................84
4.. CASACIÓN DE FONDO ................................................................................86
5.. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS.............................................................. 101
de la corte suprema de justicia
La unificación de criterios de la cámara civil
Resumen
La importancia del Tribunal de Casación para materializar la función
uniformadora, radica en que, al ser la Corte Suprema de Justicia el
máximo órgano de justicia ordinaria en el país, le corresponde la última
decisión en asuntos que admitan el recurso extraordinario de casación,
el cual tiene la potestad de interpretar ultima ratio, las normas jurídicas
que sirven de fundamento para resolver la controversia sometida a
su conocimiento. Y es precisamente dicha facultad la que coadyuva
a mantener criterios unificados respecto a controversias similares
durante un período considerable de tiempo.
Palabras clave: Casación, unificación de criterios, Corte Suprema
de Justicia, Cámara Civil, administración de justicia, unidad de
jurisprudencia.
1. INTRODUCCIÓN 81
E
l fundamento del recurso de casación se encuentra determinado por sus
fines u objetivos, considerándose en doctrina que estos se constituyen,
en primer lugar, por la defensa del derecho objetivo, lo que Calamandrei
denominó «la función nomofiláctica1 de la casación», y, en segundo lugar, la
unificación de la jurisprudencia, también llamada función uniformadora.
Los fines anteriormente relacionados no constituyen dos funciones distintas
del recurso de casación, ya que con la unificación de criterios jurisprudenciales
se tutela la correcta interpretación del derecho objetivo. Respecto a lo anterior,
Murcia indica que estos dos fines del recurso de casación:
… corresponden más bien y en rigor jurídico a dos aspectos de una función
única que se compenetran y combinan, puesto que mediante la unidad
1 Doctrinariamente se denomina nomofilaquia a la defensa de la ley. Al respecto,
Calamandrei afirma que lo anterior constituye el objeto primordial de la casación,
y que con dicho término se hace alusión a la tarea que desempeña el tribunal de
casación en la corrección de los errores de interpretación jurídica cometidos por los
órganos inferiores, agregando que más que la norma, lo que protegería la casación
sería la exacta observancia de la ley. Para dicho autor, el interés de la ley, no quiere
decir otra cosa que el «interés público en la actuación de los preceptos nacidos de
la norma abstracta exactamente interpretada». (Calamandrei, 1961, p. 28).
jurisdiccional se consigue igualmente la recta aplicación de la ley, pues se
Escuela de Estudios Judiciales de Guatemala
evitan interpretaciones que sean contrarias a su verdadero sentido y alcan-
ce. (1983, p. 44 y 45).
La unidad de la jurisprudencia es un fin político que reviste de seguridad
jurídica e igualdad a los usuarios de la administración de justicia; sin embargo,
debe considerarse que la jurisprudencia no es estática e inmóvil, ya que en su
naturaleza misma se traslada la necesidad de variación al lado de la necesaria
evolución de las diferentes relaciones sociales y comerciales. Al respecto, De Elía
(2000, p. 19) indica:
El derecho se desarrolla en movimiento y la jurisprudencia lo va acompa-
ñando como la más sensible receptora de las oscilaciones aún leves de la
sociedad. (…) Esa evolución de la jurisprudencia es más acelerada que el
propio desarrollo legislativo, las leyes tardan en modificarse, la jurispruden-
cia debe atender requerimientos mucho más inmediatos por lo que ambos
procesos marchan por carriles diferentes y reconocen tiempos distintos.
La importancia del Tribunal de Casación para materializar la función
uniformadora, radica en que, al ser la Corte Suprema el máximo órgano de
82 justicia ordinaria en el país, le corresponde la última decisión en asuntos que
admitan el recurso extraordinario de casación, el cual tiene la potestad de
interpretar ultima ratio, las normas jurídicas que sirven de fundamento para
resolver la controversia sometida a su conocimiento. Y es precisamente dicha
facultad la que coadyuva a mantener criterios unificados respecto a controversias
similares durante un período considerable de tiempo.
2. LA JURISPRUDENCIA
La palabra ‘jurisprudencia’ posee varias acepciones2. Empero, para efectos
del presente trabajo se tomará la que la considera como normas jurídicas
individuales emanadas de sentencias pronunciadas por los tribunales de justicia
(Pacheco, 1976, p. 346), en virtud de que la legislación procesal describe la
doctrina legal como la reiteración de cinco fallos del tribunal de casación
dictados en el mismo sentido.
2 Aguirre indica que dicho concepto tiene varias acepciones, una de ellas es el
conocimiento del Derecho, en otra es considerada como Ciencia Jurídica, y aun
otra se refiere a un conjunto de principios generales emanados de los fallos
uniformes de los tribunales de justicia para la interpretación y aplicación de las
normas jurídicas.
En cuanto a su importancia, Aguirre (1989, p. 503) señala que la formación
de la corte suprema de justicia
La unificación de criterios de la cámara civil
jurisprudencial puede tener la misma importancia en relación con todos los
órganos judiciales, pero para evitar la anarquía y falta de unidad en la aplicación
de las leyes, se atribuye esa función en nuestro medio a la Corte Suprema de
Justicia. Opina además que las decisiones uniformes y constantes del tribunal
de Casación deben tener fuerza vinculante para los tribunales inferiores, y en
cierta forma, la tienen también para el propio Tribunal Supremo, aun cuando no
pueda limitársele hasta el punto de que se vea en la imposibilidad de modificar
sus propios fallos, cuando existan razones fundadas y suficientes.
En el caso de Guatemala, la jurisprudencia es reconocida como fuente del
derecho que constituye el complemento de la ley como fuente primaria del
ordenamiento jurídico, en virtud de lo regulado en el artículo 2 de la Ley del
Organismo Judicial.
La legislación procesal acepta la casación por motivo de fondo por infracción
de doctrina legal y el propio Código Procesal Civil y Mercantil (CPCM), en el
artículo 621 in fine establece qué se considera como doctrina legal, indicando
que se entiende por tal la reiteración de fallos de casación pronunciados en un
mismo sentido, en casos similares, no interrumpidos por otro en contrario y que
hayan obtenido el voto favorable de cuatro magistrados por lo menos3. 83
La disposición anteriormente relacionada se complementa con lo prescrito
en el tercer párrafo del artículo 627 del CPCM, el cual indica que en caso se
alegare infracción de doctrina legal, deben citarse, por lo menos, cinco fallos
uniformes del Tribunal de Casación que enuncien un mismo criterio, en casos
similares, y no interpretados por otro en contrario.
Por todo lo anteriormente establecido, se justifica la necesidad de que los
criterios que emita la Cámara Civil de la Corte Suprema de Justicia guarden
una misma línea jurisprudencial, con la finalidad que de esa forma se garantice
la seguridad jurídica y el derecho de defensa de las partes en conflicto. Es
precisamente por esa razón que la finalidad del presente trabajo se centra en
temas de discusión a los que la actual Cámara Civil de la Corte Suprema de
Justicia ha llegado a un criterio unificado.
3 La interpretación de este último requisito es debatible. Históricamente, sin embargo,
en el entendido de que otrora la Corte Suprema de Justicia se componía de menor
número de magistrados (siete, según la Constitución de 1965), la exigencia de
unanimidad de votación por parte de la Cámara Civil resultaría tanto ilógica como
incorrecta. Esto es reforzado por la interpretación literal, en donde el «al menos» es
indicativo de la composición del tribunal por más de cuatro integrantes.
3. CASACIÓN DE FORMA
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3.1 Caducidad de la instancia en procesos
contencioso-administrativos
3.1.1 Antecedentes
Las Salas del Tribunal de lo Contencioso Administrativo sostienen el criterio
que la apertura a prueba del proceso debe de ser solicitada por las partes para
que se cumpla con las fases del procedimiento probatorio. Se basan en el
artículo 41 de la Ley de lo Contencioso Administrativo, en donde se establece
que una vez contestada la demanda y la reconvención en su caso, se abrirá a
prueba el proceso por el plazo de treinta días. Si bien es cierto este artículo no
indica expresamente que la solicitud de apertura a prueba debe ser gestionada
por la parte interesada, lo hacen en una interpretación con el conjunto de
normas relacionadas con el tema, sobre todo el artículo 126 del Código Procesal
Civil y Mercantil que establece que las partes tienen la carga de demostrar sus
84 respectivas proposiciones de hecho.
Las Salas del Tribunal de lo Contencioso Administrativo decretan de oficio
la caducidad de la instancia con base en los artículos 64 y 589 numeral 1º del
Código Procesal Civil y Mercantil y el artículo 25 de la Ley de lo Contencioso
Administrativo, toda vez que los procesos no se encuentran en estado de
resolver, y tampoco existen actos que fueran de cumplimiento exclusivo del
Tribunal, sosteniendo el criterio que la apertura a prueba es un acto procesal que
debe ser impulsado por las partes del proceso. Argumentan las Salas que no hay
norma legal que imponga al tribunal la obligación de abrir a prueba de oficio,
más a contrario sensu sí existe norma de carácter imperativo que le prohíbe
hacerlo, tal como el artículo 70 literal f) de la Ley del Organismo Judicial, el
cual prohíbe a los jueces y magistrados promover de oficio cuestiones judiciales
sobre intereses privados.
Derivado de lo anterior, los afectados han interpuesto el recurso de casación
por motivo de fondo, invocando alguno de los submotivos establecidos en el
numeral 1º del artículo 621 del CPCM, estimando como infringidos los artículos
en que se basa la Sala sentenciadora para decretar la caducidad de la Instancia.
Durante las actividades de la presente Cámara Civil, en sentencia del trece de
marzo de dos mil quince, dictada dentro del expediente 235-2014, la entidad
casacionista interpuso un recurso de casación de fondo por los submotivos
de violación por inaplicación del artículo 41 de la Ley de lo Contencioso
Administrativo y el segundo párrafo del artículo 64 del Código Procesal Civil y
Mercantil, y de la aplicación indebida del artículo 25 de la Ley de lo Contencioso
de la corte suprema de justicia
La unificación de criterios de la cámara civil
Administrativo.
3.1.2 Criterio de la Cámara Civil
En la sentencia anteriormente relacionada, la Cámara Civil de la Corte
Suprema de Justicia consideró que «cuando se interpone casación por cualquiera
de los casos de procedencia que contiene el inciso 1º del artículo 621 de nuestra ley
procesal civil, sólo pueden denunciarse como violadas, indebidamente aplicadas o
interpretadas erróneamente, normas de naturaleza sustantiva, habida cuenta que
cuando se alega la infracción de normas procesales, relacionadas con la estimativa
probatoria, por ejemplo, existe la casación de fondo pero por otros submotivos, y
en cuanto a la violación de normas procesales, cuando surge del quebrantamiento
substancial del procedimiento, la ley autoriza el recurso de casación por motivos
de forma». En consecuencia, desestimó el recurso de casación.
3.2 Invocación de submotivos de fondo para acusar la falta
de capacidad legal o personalidad de los litigantes o de
personería en quien los haya representado 85
3.2.1 Antecedentes
El casacionista pretende que en el recurso de casación se discuta lo relativo
a la falta de capacidad legal o de personalidad de los litigantes o de personería
en quien los haya representado, pero para ello invoca submotivos de la casación
de fondo.
3.2.2 Criterio de la Cámara Civil
La Cámara Civil de la Corte Suprema de Justicia, en reiterados fallos
ha considerado que para examinar aspectos relacionados a la falta de los
presupuestos procesales aludidos, es necesario invocar la casación por motivo
de forma, específicamente por el submotivo contenido en el numeral 2º del
artículo 622 del CPCM.
Recientemente, en la sentencia de fecha siete de abril de dos mil quince, dictada
dentro del expediente 161-2014, la Cámara Civil de la Corte Suprema de Justicia
consideró que «el motivo invocado no [era] el idóneo para atacar la resolución
que resuelve la excepción previa de falta de personalidad, ya que la ley prevé el
específico que encuadra en ese supuesto, por lo que debió dirigir su impugnación
conforme lo contenido en el artículo 622 del Código Procesal Civil y Mercantil,
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en atención a los efectos jurídicos que producen los submotivos contenidos en
el artículo citado; por lo que al no haberlo realizado de esta forma, el Tribunal
de Casación se encuentra imposibilitado de entrar a analizar los argumentos
expuestos por la casacionista». En consecuencia, desestimó el recurso de casación.
Dicho criterio también se encuentra plasmado en la sentencia de fecha
uno de abril de dos mil cuatro, dictada dentro del expediente 7-2004, y en
la sentencia de fecha quince de junio de dos mil nueve, dictada dentro del
expediente 607-2008.
4. CASACIÓN DE FONDO
4.1 Invocación del submotivo de error de derecho en la
apreciación de la prueba para acusar la infracción del
sistema de valoración de la sana crítica
86 4.1.1 Antecedentes
El casacionista interpone recurso de casación de fondo por el submotivo de
error de derecho en la apreciación de la prueba, estimando como infringido el
sistema de valoración de la sana crítica, sin embargo, omitió indicar qué principio
de la lógica, qué máxima de la experiencia o cuáles de los conocimientos
anteriormente adquiridos fueron inobservados por el juez.
4.1.2 Criterio de la Cámara Civil
En la sentencia de fecha trece de marzo de dos mil quince, dictada dentro del
expediente 295-2014, la Cámara Civil de la Corte Suprema de Justicia consideró:
La recurrente denuncia que el Tribunal sentenciador no valoró los medios
probatorios conforme lo preceptuado en el artículo 127 del Código Proce-
sal Civil y Mercantil, al estimar que se inobservó la sana crítica, pese a lo
anterior, la tesis sustentada es insuficiente porque no se establece cómo fue
vulnerada aquella, al omitir señalar con precisión cuáles son los principios
y reglas de la lógica que fueron inobservadas, así como tampoco señala si
la concurrencia de ese yerro se debe a la vulneración de las máximas de la
experiencia o la psicología, todo ello, tendiente a demostrar la infracción a
fin de que la Cámara estuviera en condiciones de efectuar el estudio com-
parativo correspondiente, por lo que el submotivo invocado se desestimó.
En el mismo sentido se pronunció la actual Cámara Civil en las sentencias
de la corte suprema de justicia
La unificación de criterios de la cámara civil
de fecha trece de marzo de dos mil quince, dictadas dentro de los expedientes
acumulados 168-2014 y 210-2014.
4.2 Resolución administrativa basada en los dictámenes
emitidos por un órgano de asesoría técnico legal
4.2.1 Antecedentes
La controversia deriva del hecho de que el órgano administrativo emite la
resolución administrativa basándose en el dictamen efectuado por el órgano
asesor técnico legal, discusión que se traslada al plano jurisdiccional a través del
proceso contencioso administrativo. Las Salas del Tribunal de lo Contencioso
Administrativo han considerado que la resolución administrativa se encuentra
debidamente fundamentada, y han opinado que la resolución administrativa se
encuentra dictada conforme a derecho dado que han considerado que la ley no
limita al órgano administrativo para hacer propios los dictámenes y opiniones
jurídicas de los órganos asesores, ya que lo que está prohibido legalmente es darle
87
la calidad de resolución al dictamen mismo del órgano de asesoría técnica legal.
4.2.2 Criterio de la Cámara Civil
4.2.2.1 Submotivo de interpretación errónea de los artículos
3 y 4 de la Ley de lo Contencioso Administrativo
Cabe aclarar que en las sentencias analizadas, la Cámara Civil de la Corte
Suprema de Justicia ha considerado que en cuanto a la supuesta interpretación
errónea del artículo 4 de la Ley de lo Contencioso Administrativo, no ha sido
posible incursionar en el análisis correspondiente en virtud de que la Sala
sentenciadora no aplica dicha norma, la cual, por ende, no ha sido objeto de
interpretación. Con todo, se estima que difícilmente la Sala erraría en su glosa,
dado que el artículo relacionado es el que establece el deber de razonar las
resoluciones administrativas de fondo y no se esperaría que una Sala considerase
que esto no debe ser así.
En la sentencia de fecha 14 de agosto de 2012, dictada dentro del expediente
357-2011, la Cámara Civil de la Corte Suprema de Justicia consideró, en cuanto
al artículo 3 de la Ley de lo Contencioso Administrativo que «la interpretación
que [hizo] la Sala no [era] la correcta, pues como lo ha señalado la Cámara en
reiterados fallos, las autoridades de la Administración Pública no pueden suplir
la motivación de una resolución, transcribiendo pasajes de un dictamen de la
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unidad de asesoría jurídica, o por una remisión a otros actos o a las constancias
del expediente, o reemplazarlas por una alusión global de los dictámenes de
los órganos de asesoría técnica o legal; es decir, que no pueden sustituir su
análisis crítico propio por una remisión genérica a las constancias procesales o
con un resumen meramente descriptivo de los dictámenes que la conducen a su
conclusión, sino debe expresar su motivación en forma clara y precisa, dando
a conocer las razones de su decisión a fin de garantizar a los administrados su
efectivo derecho de defensa y el debido proceso, pues sobre esta base podrán
los interesados conocer las razones que justifican la resolución, y decidir su
aceptación o fundar su impugnación por los medios que la ley concede».
En igual sentido se pronunció la Cámara Civil en la sentencia de fecha trece
de agosto de 2012, dictada dentro del expediente 281-2011.
4.2.2.2 Submotivo de error de hecho en la apreciación de la prueba
Se ha estimado que la Cámara Civil puede incursionar en el análisis de la
prueba en aquellos casos en que la Sala, al analizar la resolución administrativa
88
de mérito, considere que se encuentra debidamente razonada, aun cuando en
esta el órgano administrativo se haya limitado a transcribir las consideraciones
del órgano asesor que corresponda.
Se considera que la Cámara debe determinar, primeramente, si la resolución
administrativa se tuvo como prueba dentro del proceso contencioso-administrativo.
Seguidamente, se debe confrontar la resolución administrativa con la sentencia de
la Sala, y finalmente determinar qué dijo la Sala de aquella resolución y si sus
afirmaciones se ajustan a lo que de ella realmente se desprende.
En la sentencia de fecha once de junio de 2013, dictada dentro del expediente
363-2012, la Cámara Civil de la Corte Suprema de Justicia consideró que «[era]
incuestionable que la Sala tergiversó el contenido de dicha resolución, pues
afirma algo que no coincide con la realidad, incurriendo de esa forma en el error
de hecho en la apreciación de la prueba denunciando y tomando en cuenta lo
regulado en el artículo 3 de la Ley de lo Contencioso Administrativo que prohíbe
categóricamente tomar como resolución los dictámenes que haya emitido un
órgano de asesoría técnica legal, lo cual no solamente significa que se adopte
físicamente como resolución el dictamen, sino que también en su contenido,
como sucedió en el presente caso, ya que las autoridades administrativas tienen,
por imperativo legal, la obligación de dictar las resolución de fondo debidamente
razonadas y redactarlas con claridad y precisión para darles legitimación, lo cual
implica necesariamente un ejercicio intelectivo ordenando las ideas propias
para emitir una conclusión. En la resolución administrativa examinada no existe
de la corte suprema de justicia
La unificación de criterios de la cámara civil
un pronunciamiento que cumpla con las características relacionadas».
Criterios similares sostuvo la Cámara Civil en las sentencias dictadas dentro
de los expedientes 28-2011, 51-2011, 45-2012 y 143-2012.
4.3 Facultad de la Municipalidad de Guatemala para administrar
y cobrar el impuesto único sobre inmuebles
4.3.1 Antecedentes
Contribuyentes del impuesto único sobre inmuebles manifiestan que la
Municipalidad de Guatemala no tiene facultades para realizar la administración
y cobro del impuesto único sobre inmuebles (IUSI), al considerar que actúa
basándose en una delegación de esta función contenida en el Acuerdo 6-95 del
Ministerio de Finanzas Públicas, que se emitió con base en el Decreto 62-87 del
Congreso de la República, el cual fue derogado por el Decreto 122-97 y que, a
su vez, este último decreto fue derogado por el Decreto 15-98 del Congreso de
la República. 89
Durante la vigencia del Decreto 62-87 del Congreso de la República se emitió
el Acuerdo Ministerial 6-95 antedicho, en el cual se trasladó a la Municipalidad
de Guatemala la facultad de recaudar y administrar el impuesto único sobre
inmuebles de su jurisdicción. Dicho acuerdo fue utilizado por la Sala, la cual
consideró que a pesar que el decreto que dio origen al acuerdo ministerial no
estuviera vigente, los decretos posteriores no derogaron las normas originadas
de su aplicación, salvo aquellas que se le opusieran.
Inconformes con lo resuelto, los contribuyentes han interpuesto recurso de
casación de fondo en los que invocan los submotivos de violación de ley por
inaplicación del artículo 8 literal c) de la Ley del Organismo Judicial y aplicación
indebida del Acuerdo 6-95 del Ministerio de Finanzas Públicas.
4.3.2 Criterio de la Cámara Civil
En la sentencia de fecha siete de abril de 2015, dictada dentro del expediente
368-2014, la Cámara Civil de la Corte Suprema de Justicia consideró:
Al realizar el análisis correspondiente de lo considerado por la Sala, se in-
fiere que esta estaba consciente de que el Decreto 62-87 que dio origen al
Acuerdo ministerial controvertido, fue derogado por la entrada en vigencia
del Decreto 122-97 ambos del Congreso de la República, esto se colige
cuando la Sala expresa que dentro del cuerpo normativo de los Decretos
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122-97 y 15-98 del Congreso de la República, no se refieren a normas que
se hayan originado de su aplicación, salvo aquellas que se le opusieran, y
agrega que la doctrina moderna considera necesario que en la derogatoria
de leyes no deben afectar derechos reconocidos por sus efectos, como en
el presente asunto que se emitió un acuerdo ministerial, por medio del cual
se le otorgó facultades a la Municipalidad de Guatemala para la Administra-
ción del impuesto único sobre inmuebles. De esa cuenta, la Municipalidad
de Guatemala, tiene la facultad para gravar los inmuebles localizados en la
circunscripción territorial que le corresponde, de conformidad con la legis-
lación antes referida; por cuanto la Sala sentenciadora no dejó de aplicar el
artículo 8 literal c) de la Ley del Organismo Judicial, pues se establece que,
si bien es cierto, no menciona específicamente el artículo 8 literal c) citado;
también lo es que del contexto de su argumentación se puede deducir que
asume que el Decreto 122-97 derogó totalmente el Decreto 62-87 ambos
del Congreso de la República, en tal virtud, la Sala hizo aplicación del con-
tenido del artículo denunciado, ya que éste establece que las leyes se dero-
gan por leyes posteriores, totalmente, porque la nueva ley regule, por com-
pleto, la materia considerada por la ley anterior, como concluyó la Sala, que
90 sucede en el presente caso; en consecuencia, no se configura el submotivo
de violación de ley por inaplicación. Misma situación sufre el submotivo
de aplicación indebida de la ley; toda vez que la Sala aplicó correctamente
la normativa atinente al caso, porque como quedó establecido en párrafos
precedentes el Acuerdo Ministerial 6-95 del Ministerio de Finanzas Públi-
cas, en donde consta que dicho ministerio le delega a la Municipalidad de
Guatemala las facultades de administración y cobro del impuesto único
sobre inmuebles, nunca fue revocado y la posición jurídica constituida bajo
esa ley (Decreto 62-87 del Congreso de la República) se conserva bajo el
imperio de otra posterior (Decretos 122-97 y 15-98, ambos del Congreso
de la República), es más, en los decretos tantas veces mencionados, que
surgieron posteriormente, le otorgan expresamente a las municipalidades
del país la administración y cobro del impuesto único sobre inmuebles,
que es lo único que objeta la recurrente, por lo que no existe razón para
denunciar que la Municipalidad de Guatemala carece de facultades para
administrar y liquidar el impuesto único sobre inmuebles.
El mismo criterio se encuentra contenido en la sentencia de fecha siete de
abril de 2015, dictada dentro del expediente 304-2014.
4.4 Devolución de crédito fiscal
de la corte suprema de justicia
La unificación de criterios de la cámara civil
4.4.1 Antecedentes
La controversia se genera en virtud de los ajustes efectuados por la
Superintendencia de Administración Tributaria (SAT) al impuesto al valor
agregado al verificar el adecuado cumplimiento de las obligaciones tributarias
de diferentes contribuyentes. La Cámara Civil de la Corte Suprema de Justicia
ha incursionado en el análisis del artículo 16 de la Ley del Impuesto al Valor
Agregado, en virtud de los recursos de casación instaurados por la SAT, en
donde se invoca interpretación errónea de dicha norma por parte de la Sala.
La actividad principal de las entidades analizadas son en su mayoría la
exportación y comercialización de productos varios.
Como primer punto, debe establecerse la norma que se encontraba vigente
en el período auditado, lo cual presenta un cierto grado de dificultad por la
cantidad de reformas que ha tenido dicho artículo. Como segundo punto,
la Cámara debe establecer si la sentenciadora incurrió en el yerro aludido o
no al examinar correctamente los gastos que corresponden en virtud de una 91
defectuosa comprensión de la norma.
4.4.2 Casación 205-2012 (SAT contra Exportadora
Agro-Industrial, S.A.)
El periodo auditado corresponde de julio a diciembre de dos mil tres. La SAT
argumenta que los gastos consistentes en mercadeo, capacitación a empleados,
mantenimiento de software, remodelación de servicios sanitarios y servicios de
personal, no están vinculados a la actividad de la entidad Exportadora Mercantil
Agro-Industrial, Sociedad Anónima, por lo que no era viable la devolución
del crédito fiscal generado por dichos gastos. Señaló que la Sala interpretó
erróneamente el artículo 16 de la Ley del Impuesto al Valor Agregado, puesto
que, por una parte, los relacionados gastos son administrativos y no son
indispensables para la producción de la empresa; y por otro parte, en el periodo
auditado dicha norma no contemplaba la «comercialización», la que fue incluida
hasta la reforma contenida en el Decreto 20-2006 del Congreso de la República
de Guatemala.
El artículo 16 de la Ley del Impuesto al Valor Agregado con la reforma
efectuada de conformidad con el 80-2000 del Congreso de la República de
Guatemala, norma aplicable al periodo auditado (julio a diciembre de dos mil
tres), establecía:
Procede el derecho al crédito fiscal, por la importación o adquisición de
Escuela de Estudios Judiciales de Guatemala
bienes y la utilización de servicios, que se apliquen a actos gravados o a
operaciones afectas por esta ley, excepto en el caso de importación o adqui-
sición de activos fijos, cuando no se encuentren directamente vinculados
con el proceso productivo del contribuyente (…)
En el caso de los contribuyentes que se dediquen a la exportación y los
que vendan o presten servicios a personas exentas en el mercado inter-
no, tendrán derecho a la devolución del crédito fiscal que se genere por
la adquisición de bienes y servicios que utilicen directamente en su
respectiva actividad. Para el efecto, se procederá conforme lo dispone el
artículo 23 de esta ley.
Al resolver, la Sala consideró «correcta la solicitud de devolución del crédito
fiscal por la importación de bienes, adquisición de bienes, utilización de servicios
y adquisición de activos fijos vinculados al proceso productivo, y [que] sí procede
su devolución por estar apegados a derecho (…) y que derivan en la efectiva
determinación de la fabricación y la comercialización de lo que produce
Exportadora Mercantil Agro-Industrial, Sociedad Anónima, situación que se
encuadra perfectamente en el supuesto normativo contenido en el artículo 16 de
92 la Ley del Impuesto al Valor Agregado (…) razón por la cual los ajustes realizados
no tienen sustento que haga viable su confirmación…».
La Cámara Civil, al realizar el ejercicio hermenéutico correspondiente al
artículo 16 de la Ley ibídem, consideró que existían dos aspectos importantes
que dieron origen a la solicitud del crédito fiscal por parte de la contribuyente
y que para el efecto se debía analizar el contenido de toda la norma aludida,
es decir, el supuesto establecido en el primer párrafo, que advierte que procede
el derecho al crédito fiscal, por la importación o adquisición de bienes y la
utilización de servicios, que se apliquen a actos gravados o a operaciones
afectas por esta ley, a excepción de los casos de importación o adquisición de
activos fijos, cuando no se encuentren directamente vinculados con el proceso
productivo del contribuyente; y el segundo supuesto contenido en el segundo
párrafo, que dispone que los contribuyentes que se dediquen a la exportación
tendrán derecho a la devolución del crédito fiscal que se genere por la adquisición
de bienes y servicios que se utilicen directamente en su respectiva actividad.
El objeto principal de la sociedad contribuyente era la importación,
exportación, molienda, comercialización, distribución, transporte, almacenaje
y carga de trigo o de harina; la producción, comercialización, distribución y
venta dentro del territorio como fuera de él, de pan y galletas, a la panificación
y pastelería en general, producción, comercialización, distribución y venta de
toda clase de alimentos y todas aquellas actividades lícitas que directamente
o indirectamente se relacionaran con las anteriores o que sean conexas,
subsidiarias o independientes de la misma. Para determinar la procedencia o
de la corte suprema de justicia
La unificación de criterios de la cámara civil
improcedencia del ajuste se realizó el examen siguiente:
a) Mercadeo: la SAT argumentó que este gasto es administrativo y que
no estaba vinculado directamente con la respectiva actividad exporta-
dora de la entidad contribuyente, la Sala consideró que tal servicio in-
cidía directamente en la naturaleza de la actividad de la contribuyente.
El Tribunal de Casación advirtió que este gasto es importante para dar
a conocer el producto en el mercado, es decir para que un producto
sea conocido en el extranjero, de esa cuenta es indefectible e impres-
cindible tal gasto para el giro ordinario de la sociedad mercantil, por
lo que el mismo está directamente vinculado a la actividad principal
de la entidad contribuyente, que es importar, exportar y comercializar
pan y galletas y a la panificación y pastelería en general, por lo que se
concluye, que este rubro es una herramienta esencial que influye en
la venta de los artículos producidos, de esa cuenta es que el mismo
produce derecho a la devolución de crédito fiscal.
b) Capacitación de empleados: la recurrente denunció que este ser-
vicio es administrativo y que por lo mismo no está directamente rela-
93
cionado con la actividad de la contribuyente; la Sala argumentó que
con la adquisición del activo fijo consistente en un disco compacto de
información para la capacitación del personal estaba vinculado con el
proceso productivo con fines de exportación, pues estaría contribu-
yendo a la capacidad de mantener la competitividad en el mercado
internacional. La Cámara advirtió que examinados los antecedentes,
el gasto referido se vincula entre otras con la actividad principal de
la contribuyente (exportación), por lo que encuadra en el párrafo se-
gundo del artículo 16 de la Ley del Impuesto al Valor Agregado, asi-
mismo, es importante recalcar que es necesaria la capacitación a los
empleados, puesto que la entidad mercantil debía satisfacer estándares
internacionales, según certificado MXO seis/mil ciento cincuenta y dos
(MXO6/1152), respecto a los requerimientos de ISO nueve mil uno
dos puntos dos mil (ISO 9001:2000); de esa cuenta mantendría una
competitividad en el mercado internacional.
c) Mantenimiento de software: La SAT argumentó que tal servicio no
está vinculado directamente con la actividad exportadora de la contri-
buyente. La Sala refirió que tal servicio incidía en la naturaleza de la ac-
tividad de la entidad Exportadora Mercantil Agro-Industrial, Sociedad
Anónima, tanto en el aspecto de producción como en el de comerciali-
zación, por lo cual resultaba inaceptable el argumento de la SAT. La Cá-
mara advierte que en los tiempos modernos, la inversión en tecnología
se ha convertido en un gasto indispensable para los comerciantes, toda
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vez que los programas de computación permiten facilitar la realiza-
ción de determinadas actividades, caso contrario si no se les brinda
mantenimiento los mismos devendrían inoperantes lo cual afectaría
el desarrollo de sus operaciones; de esa cuenta el mantenimiento de
software se constituye en un gasto vinculado a las actividades, pues se
consideran indispensables para el desarrollo de la producción.
d) Remodelación de servicios sanitarios: La SAT argumentó que di-
cho gasto es administrativo y que se evidenció que no estaba relacio-
nado con la respectiva actividad de la contribuyente. La Sala manifestó
que este servicio sí estaba vinculado directamente con la actividad de
la contribuyente. De las constancias procesales, la Cámara apreció que
este fue un gasto realizado en las instalaciones de la entidad contribu-
yente, lo cual era indispensable para el uso de los empleados y la hi-
giene que debe imperar en el ambiente laboral en las instalaciones de
producción de la contribuyente. De esa cuenta, el gasto se encuentra
vinculado a la actividad de la entidad contribuyente.
e) Servicios de personal: La SAT refirió que dicho gasto es adminis-
94 trativo y que no está directamente vinculado con la actividad, por lo
que no era viable devolver de conformidad con la ley el crédito fiscal
solicitado. La Sala estimó que tal servicio incidía en la naturaleza de la
actividad contribuyente, tanto en el aspecto de producción. La Cámara
Civil del examen de los antecedentes, advierte que el personal que
contrató la entidad contribuyente fue para servicios de mercadeo, por
lo que es evidente que estos sí están vinculados a la actividad de la
entidad, por las mismas razones que se indicaron en el inciso a) del
presente análisis.
A raíz de lo anterior, la Cámara concluyó que la Sala interpretó de forma
correcta el artículo 16 de la Ley del Impuesto al Valor Agregado con la reforma
efectuada de conformidad con el Decreto 80-2000 del Congreso de la República
de Guatemala, toda vez que dicha norma era la pertinente para establecer la
procedencia a la devolución del crédito fiscal de los periodos de julio a diciembre
de dos mil tres, por lo tanto le dio el alcance o efectos que el legislador le otorgó,
al revocar los ajustes sometidos a discusión. De ahí que debía desestimarse el
submotivo de casación hecho valer.
4.4.3 Casación 107-2012 (SAT contra Compañía Universal de Café, S.A.)
El ajuste es por gastos de seguridad. La SAT argumenta que la Sala
sentenciadora incurrió en el vicio que denuncia, en virtud de que el párrafo
segundo del artículo 16 de la Ley del Impuesto al Valor Agregado, vigente en el
de la corte suprema de justicia
La unificación de criterios de la cámara civil
período auditado, contenía el derecho a la devolución del crédito fiscal en dos
casos específicos: el primero en el caso de los contribuyentes que se dedican
a la exportación y el segundo, a las personas individuales o jurídicas que
vendían o prestaron servicios a personas exentas en el mercado interno y que se
encuentren vinculadas directamente en su respectiva actividad, indicando que la
contratación de un seguro no tiene incidencia directa en la exportación, pues lo
considera servicio accesorio, al igual que el servicio de seguridad, pues no existe
relación directa con la actividad exportadora, por lo que no es susceptible de
devolución del crédito fiscal del impuesto al valor agregado.
El artículo 16 de la Ley del Impuesto al Valor Agregado vigente al momento
de formularse los ajustes, en lo conducente, establecía:
En el caso de los contribuyentes que se dediquen a la exportación y los que
vendan o presten servicios a personas exentas en el mercado interno, tendrán
derecho a la devolución del crédito fiscal que se genere por la adquisición de
bienes y servicios que utilicen directamente en su respectiva actividad.
Analizado el precepto legal, se estableció que hacía énfasis sobre el aspecto
esencial que deben cumplir los costos o gastos para poder ser objeto de derecho 95
a la devolución del crédito fiscal, el cual es que los bienes y servicios se utilicen
directamente en su respectiva actividad. Y la actividad industrial y comercial de
la entidad contribuyente era la producción, procesamiento, comercialización y
exportación de productos agrícolas y en especial de todos los tipos y variedades
de café y otros.
Dado que según el artículo 16 de la Ley del Impuesto al Valor Agregado
tienen derecho a la devolución del crédito fiscal los contribuyentes que se
dediquen a la exportación, y en virtud de que la actividad principal de la entidad
contribuyente era la exportación, la Cámara Civil determinó que la seguridad
sí está vinculada directamente con su fuente de ingresos (exportación), puesto
que uno de los flagelos que aquejan al país es la inseguridad y zozobra que
se vive diariamente y que repercute en la economía nacional. De esa cuenta
las entidades se ven obligadas a contratar servicios de seguridad privada para
salvaguardar el transporte de los productos que exportan, propiciando con ello
el aseguramiento de la actividad exportadora, puesto que, caso contrario se
estaría mermando su patrimonio y afectando su actividad principal y por ende
sus ingresos.
Por tal razón se arribó a la conclusión de que no cabe duda de que dicho
gasto sí se encuentra directamente vinculado con la actividad exportadora y,
por lo tanto, era procedente la devolución del crédito fiscal solicitado por la
contribuyente, ya que la Sala sentenciadora no interpretó de forma errónea el
artículo denunciado, sino que le confirió el sentido y el alcance adecuados, ante
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lo cual el recurso hecho valer se desestimó.
4.5 Submotivo procedente para variar los hechos que la
Sala sentenciadora tuvo por acreditados
4.5.1 Antecedentes
En el recurso de casación se invoca alguno de los submotivos de fondo
contenidos en el inciso 1º del artículo 621 del CPCM, sin embargo, de la lectura
de la tesis se verifica que el casacionista lo que pretende es que se varíen los
hechos que la Sala tuvo por acreditados.
4.5.2 Criterio de la Cámara Civil
La Cámara Civil, en la sentencia de fecha 19 de marzo de 2015, dictada
dentro del expediente 247-2014, consideró:
96 Esta Cámara estima pertinente aclarar que el recurso de casación, como
medio de impugnación extraordinario, requiere que en su planteamien-
to se cumpla con los requisitos técnicos inherentes al mismo, reconocidos
por la doctrina y jurisprudencia, entre ellos, la invocación de los submoti-
vos contenidos en el inciso 1º del artículo 621 del Código Procesal Civil y
Mercantil, respetando los hechos que la Sala tuvo por acreditados, pues el
análisis normativo debe realizarse únicamente sobre dicho aspecto y no
pretender variar los elementos fácticos para lograr encuadrarlos en las dis-
posiciones normativas que señala infringidas. En atención a lo anterior,
resulta inviable pretender analizar la normativa denunciada, cuando la pro-
cedencia de la tesis depende de la variación de aspectos fácticos, que no
fueron cuestionados, por lo que el recurso debe desestimarse.
Por su parte, en la sentencia del veintiséis de marzo de 2015, dictada dentro
del expediente 332-2014, la Cámara Civil de la Corte Suprema de Justicia consideró:
Esta Cámara luego del análisis de los argumentos expuestos por la casacio-
nista y lo resuelto por la Sala sentenciadora advierte que la entidad recu-
rrente no respeta ni adecúa su tesis a los hechos que quedaron demostra-
dos por parte de la Sala impugnada […] De lo anterior considerado esta
Cámara advierte que el casacionista no respeta ni adecúa su tesis a los he-
chos acreditados por la Sala sentenciadora, de esa cuenta es que el Tribunal
de Casación se encuentra imposibilitado a proceder al análisis del presente
submotivo, pues por medio de este se analizan las bases jurídicas en que la
sentencia fundamentó su fallo, pero le queda prohibido variar los hechos
de la corte suprema de justicia
La unificación de criterios de la cámara civil
acreditados, ya que para esto existe otro submotivo con naturaleza dife-
rente al invocado; por lo tanto la Cámara no puede proceder a realizar el
examen respectivo, por tal razón el recurso interpuesto debe desestimarse.
En igual sentido se pronunció la Cámara Civil en la sentencia de fecha
dieciocho de mayo de 2010, dictada dentro del expediente 372-2009.
4.6 Inconstitucionalidad en casos concretos de la Ley del
Impuesto a las Empresas Mercantiles y Agropecuarias
4.6.1 Antecedentes
El Decreto 99-98 del Congreso de la República de Guatemala, Ley del
Impuesto a las Empresas Mercantiles y Agropecuarias (IEMA), entró en vigencia
el uno de enero de 1999 y fue creado para dar cumplimiento a los compromisos
asumidos en los Acuerdos de Paz.
97
La validez y vigencia del referido impuesto rigió hasta el dos de febrero
de 2004, cuando se publicó en el Diario Oficial la sentencia de la Corte de
Constitucionalidad que declaró la inconstitucionalidad de los artículos 3, 7, 9 y
15 de la Ley del IEMA.
Las empresas mercantiles y agropecuarias fueron ajustadas por la
Superintendencia de Administración Tributaria al considerar que durante el
periodo del uno de enero de 1999 al cuatro de febrero de 2004 fue vigente y
aplicable el pago del impuesto a las empresas mercantiles y agropecuarias.
Los contribuyentes denunciaron ante la SAT la inconstitucionalidad de la
ley, pero de todos modos fueron confirmados los ajustes por el Directorio de la
Superintendencia de Administración Tributaria.
Dentro del proceso contencioso administrativo también se hizo énfasis
en la inconstitucionalidad de la ley pero la Sala del Tribunal Contencioso
Administrativo no se pronunció sobre este argumento y confirmó los ajustes
formulados por la administración tributaria.
De esa cuenta, es que las entidades contribuyentes ante la Corte Suprema
de Justicia, Cámara Civil, interpusieron recurso de casación por motivo de
inconstitucionalidad de ley en caso concreto y promovieron un incidente de
inconstitucionalidad de ley en caso concreto en cuerda separada.
4.6.2 Criterio de la Cámara Civil
Escuela de Estudios Judiciales de Guatemala
4.6.2.1 Planteamiento de la inconstitucionalidad de la ley
en caso concreto como submotivo de casación
En lo que atañe a la inconstitucionalidad de las leyes en el caso concreto, el
artículo 116 de la Ley de Amparo, Exhibición Personal y de Constitucionalidad
(LAEPC) establece:
En casos concretos, en todo proceso de cualquier competencia o jurisdic-
ción, en cualquier instancia y en casación, hasta antes de dictarse sentencia,
las partes podrán plantear como acción, excepción o incidente, la inconsti-
tucionalidad total o parcial de una ley a efecto de que se declare su inapli-
cabilidad. El tribunal deberá pronunciarse al respecto.
La Cámara es del criterio que debe ser planteado como un motivo de
casación, ya que los submotivos invocados son números clausus y dentro de
ellos no se encuentra la inconstitucionalidad de una norma, por lo que, caso
contrario, existiría un defecto de planteamiento.
98
El criterio anterior se sustentó en la sentencia de fecha veintinueve de abril
de 2014, dictada dentro del expediente 383-2012, en la que la Cámara Civil
consideró:
En el presente caso, la entidad Editorial del Sur, Sociedad Anónima, de-
nuncia la inconstitucionalidad del artículo 7 de la Ley del Impuesto a las
Empresas Mercantiles y Agropecuarias, por contravenir lo establecido en
el artículo 243 de la Constitución Política de la República de Guatemala,
sin embargo, la invoca como submotivo del recurso de casación, lo cual se
consideró un incumplimiento a los requisitos formales de esta impugna-
ción, ya que dentro de los submotivos o casos de procedencia del recur-
so de casación (números clausus), no se encuentra la inconstitucionalidad
en caso concreto, por lo que de acuerdo a lo considerado por el Tribunal
Constitucional, esta Cámara se encuentra imposibilitada a conocer de la
infracción de orden constitucional planteada, por no haber sido invocada
como motivación del presente recurso.
4.6.2.2 Omisión de confrontación entre la norma
ordinaria y la norma constitucional
La Cámara ha sido del criterio que debe desestimarse el motivo de casación
por no cumplir con la confrontación de la norma ordinaria con la constitucional.
Al respecto, la Cámara consideró en la sentencia de fecha diez de febrero, dictada
de la corte suprema de justicia
La unificación de criterios de la cámara civil
dentro de los expedientes acumulados 549-2011 y 556-2011, lo siguiente:
En lo que respecta al segundo argumento, la entidad interponente señala
que los artículos 1, 2 inciso c), 3, 6, 7 y 9 de la Ley del Impuesto Extraordi-
nario y Temporal de Apoyo a los Acuerdos de Paz, son inconstitucionales
debido a que en el caso concreto no fue considerada su real capacidad de
pago, especialmente porque obtuvo pérdidas en el ejercicio anual, con lo
cual se menosprecia lo dispuesto en el artículo 243 de la Constitución Polí-
tica de la República. En cuanto a este punto, se advierte que se formula una
tesis general, pero no se hace la confrontación pertinente para determinar
en forma precisa, de qué manera los supuestos jurídicos colisionan o me-
nosprecian el precepto fundamental, pues únicamente señala el número de
los artículos sin referirse a su contenido, lo cual no permite establecer en
qué consiste la infracción a principios fundamentales.
4.6.2.3 Promoción de un incidente de inconstitucionalidad de ley
en caso concreto ante la Corte Suprema de Justicia cuando
ya ha sido planteada en una instancia ordinaria
99
Es criterio de la Cámara Civil que debe declarar sin lugar por improcedente
esta inconstitucionalidad, toda vez que el asunto causó cosa juzgada, por haber
sido resuelta por otro órgano jurisdiccional, en concordancia con lo prescrito en
el último párrafo del artículo 118 de la LAEPC.
El criterio anterior se encuentra contenido en la sentencia dictada dentro
del expediente 330-2013 en la cual se consideró:
Esta Cámara (…) aprecia que la entidad Zeta Gas de Centro América,
Sociedad Anónima, hizo uso de la inconstitucionalidad en caso concreto
dentro del proceso contencioso administrativo, al haberla planteado junta-
mente con la demanda. (…) En atención a lo considerado por el Tribunal
sentenciador, aprecia esta Cámara que se encuentra impedida de entrar a
pronunciarse sobre la inconstitucionalidad de ley en caso concreto, en vir-
tud que ésta ya fue conocida y resuelta oportunamente (…); en atención
a lo anterior, dentro del caso concreto existe cosa juzgada respecto a la
constitucionalidad de la norma que se cuestiona, al haber sido declarado
sin lugar el incidente promovido por la contribuyente.
4.7 Efectos de casar una sentencia por motivo de fondo
Escuela de Estudios Judiciales de Guatemala
4.7.1 Antecedentes
Los efectos de casar una sentencia por motivo de fondo se pueden establecer
de la lectura del artículo 630 del CPCM, que regula: «Si el recurso es de fondo
y el Tribunal lo estimare procedente, casará la resolución impugnada y fallará
conforme a la ley.»
Al respecto, es importante citar lo que para el efecto manifiestan los juristas
Chacón y Montero (2014, p. 357), quienes exponen:
Si el recurso es estimado por alguno de los motivos de fondo, al dictar sen-
tencia la Corte Suprema de Justicia (art. 630):
1) Casará la resolución impugnada.
2) Fallará conforme a la ley.
La Corte Suprema adopta en estos dos pronunciamientos dos posiciones
100
diferentes; en el primero actúa realmente como tribunal de casación, y
está limitada por las leyes y doctrinas legales alegadas por el recurrente;
en el segundo deben proceder a resolver la cuestión planteada en el pro-
ceso, de modo que asume realmente la función de tribunal de segunda
instancia, no estando limitada por las leyes y doctrinas legales aducidas
por el recurrente; en este segundo aspecto tiene que entrar en juego la
regla de iura novit curia.
Es importante recalcar que el Tribunal de Casación asume la función de
tribunal de segunda instancia, es decir, entra a conocer el fondo del asunto
corrigiendo el vicio incurrido por la Sala sentenciadora, por lo tanto, cuando
advierte la procedencia del submotivo, debe entrar a conocer el fondo del asunto,
en este momento ya no está limitado por las leyes y doctrinas legales invocadas
por el recurrente, sino que adquiere facultad para aplicar la norma pertinente
al caso en concreto y, en el eventual caso de que el error aducido sea de hecho
o de derecho en la apreciación de la prueba, puede entrar a aplicar las normas
y sistemas de valoración que correspondan. El no entrar a conocer el fondo del
asunto, ocasiona vulneración del derecho de defensa y a los principios jurídicos
del debido proceso y tutela judicial efectiva, por cuanto la Corte Suprema de
Justicia, Cámara Civil, dejó de cumplir con la segunda función que compete,
conforme el artículo 630 del CPCM.
5. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
de la corte suprema de justicia
La unificación de criterios de la cámara civil
Aguirre, M. (1989). Derecho Procesal Civil, Tomo II, Volumen 2. Guatemala:
Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de San
Carlos de Guatemala.
Calamandrei, P. (1961). La casación civil, Tomo I. Buenos Aires: Editorial
Bibliográfica Argentina.
Chacón, M. y Montero, J. (2014). Manual de derecho procesal civil guatemalteco,
Volumen 2 (6ª ed). Guatemala: Magna Terra Editores.
De Elía, C. (2000). La casación. La Casación en la provincia de Buenos Aires.
Buenos Aires: Rodamillans, S.R.L.
Murcia, H. (1983). Recurso de casación civil. (3ª ed.). Bogotá: El Foro de la
Justicia.
Pacheco, M. (1976). Introducción al Derecho. Santiago de Chile: Editorial
Jurídica de Chile.
101
Incidencias prácticas de la
exhibición personal desde la
perspectiva de la judicatura de paz
José Gilberto Godoy Archila*
* Magíster Artium en Política y Derecho Internacional con distinción Cum Laude,
Universidad Francisco Marroquín. Licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales,
Abogado y Notario con distinción Cum Laude, Universidad Rafael Landívar.
Trabajó como asesor jurídico del área de Derecho de Vía de la Dirección General
de Caminos del Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda.
Actualmente desempeña el cargo de Juez de Paz del Municipio de San Juan La
Laguna del departamento de Sololá.
Tabla de contenido
1..INTRODUCCIÓN......................................................................................... 105
2.. LA EXHIBICIÓN PERSONAL COMO GARANTÍA
CONSTITUCIONAL...................................................................................... 107
3.. EL PAPEL DEL JUEZ DE PAZ EN EL TRÁMITE
DE LA EXHIBICIÓN PERSONAL................................................................ 110
4.. LA FACULTAD DE RECHAZO MOTIVADO ANTE UNA
SOLICITUD DE EXHIBICIÓN PERSONAL CUANDO
LA MISMA NO ES PROCEDENTE.............................................................. 112
5.. NECESIDAD DE INTEGRACIÓN Y UNIFORMIDAD EN
LAS PRÁCTICAS DE LA EXHIBICIÓN PERSONAL POR
PARTE DE LOS JUECES DE PAZ DE LA REPÚBLICA............................. 114
6..CONCLUSIONES.......................................................................................... 116
7..RECOMENDACIONES................................................................................ 116
8.. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS.............................................................. 117
desde la perspectiva de la judicatura de paz
Incidencias prácticas de la exhibición personal
Resumen
La exhibición personal constituye una garantía de rango constitucional
por la cual cualquier persona que se encuentre sujeta a una restricción
ilegal a su libertad individual, amenazada de perder la misma o estuviera
sufriendo algún tipo de maltrato aun cuando su detención o pena
privativa de libertad estuviera dentro del marco de la ley, puede pedir
de forma individual o por tercera persona su exhibición ante los jueces
de los diferentes tribunales de la República de Guatemala, a efecto
que sus derechos sean restituidos o se garantice su libertad en caso de
existir fundamento para ello. La vida y la libertad constituyen derechos
que deben ser defendidos a toda costa tanto por las autoridades como
por la ciudadanía ante cualquier abuso que pretenda restringir o
limitar los mismos. El presente artículo constituye un aporte personal
diseñado para analizar algunas de las prácticas a las que los jueces de
paz de la República de Guatemala se encuentran condicionados a la
hora de ordenar y ejecutar un recurso de “Exhibición Personal”, ya
sea por haber sido solicitado en cualquier vía o por conocimiento de
la autoridad ejecutante. En el caso concreto se pretende hacer énfasis 105
en algunas de las prácticas que han evolucionado al día de hoy y que
merecen ser revisadas y analizadas dentro de la actual coyuntura social
a más de treinta años de la promulgación de la actual Constitución
Política de la República de Guatemala y la Ley de Amparo, Exhibición
Personal y de Constitucionalidad.
Palabras clave: Constitución Política de la República de Guatemala,
Derecho Constitucional, Exhibición Personal, libertad, vida, seguridad,
derechos individuales, justicia, Juez de Paz.
“La libertad es un hecho, y entre los hechos que observamos, no hay
ninguno que sea más claro”. Henry Bergson (1859-1941) dramaturgo francés.
1. INTRODUCCIÓN
D
entro del contexto de la etapa final del conflicto armado interno y ante
una serie de acontecimientos que llevaron a la transición de una etapa de
gobiernos militares hacia uno de carácter civil electo popularmente, días
antes1 de que entrara en plena vigencia la recién aprobada Constitución Política
Escuela de Estudios Judiciales de Guatemala
de la República de Guatemala, surge la Ley de Amparo, Exhibición Personal y
de Constitucionalidad como normativa constitucional de apoyo esencial para la
defensa de los derechos humanos.
El conflicto armado interno finalizó formalmente con la firma del acuerdo
de paz firme y duradera el 29 de diciembre de 1996, pero a casi veinte años de
haber finalizado dicha confrontación, cuyas heridas no terminan de sanar en la
sociedad guatemalteca, nuevos entornos de convivencia surgen para la población
guatemalteca dentro de un mundo globalizado, la intervención de las nuevas
tecnologías de la información, el activismo ciudadano y la aparición del crimen
organizado transnacional como fenómeno de afectación e incidencia a nivel mundial.
La actual Constitución Política de la República de Guatemala contempla
como norma máxima en su artículo primero, el hecho que el Estado se organiza
para proteger a la persona y a la familia; su fin supremo es la realización del bien
común. De igual forma el segundo artículo obliga al Estado de Guatemala a
garantizar para todos sus habitantes, la vida, la libertad, la justicia, la seguridad,
la paz y el desarrollo integral de la persona.
106 Para asumir un compromiso real sobre dichos derechos, tanto la Constitución
como la Ley de Amparo, Exhibición Personal y de Constitucionalidad, contemplan
a la Exhibición Personal como una garantía que tiene como finalidad garantizar
la libertad y la integridad de la persona que se encuentra afectada o amenazada
en cuanto a la vulneración de la misma por alguna situación contraria a la
normativa legal vigente.
Como actor inmediato en el diligenciamiento de una Exhibición Personal
aparece el juez de paz, quien por ser la autoridad judicial de contacto directo
con la población de las comunidades, es a quien le corresponde en diversidad
de casos velar por la armonía y el respeto a los derechos de la población a su
cargo, no como un funcionario de escritorio, sino como un actor dinámico con
una fuerte incidencia y presencia en los asuntos de la comunidad en la cual
imparte justicia.
Los Jueces de Paz de la República de Guatemala tienen que ser actores de
contacto directo con la población de las comunidades en las cuales se encuentran
1 La Ley de Amparo, Exhibición Personal y de Constitucionalidad fue aprobada por
medio del Decreto 1-86 de la Asamblea Nacional Constituyente el 8 de enero del
año 1986, tan solo seis días antes que Marco Vinicio Cerezo Arévalo asumiera
como Presidente Constitucional de la República de Guatemala, entrando dicha
normativa en plena vigencia conjuntamente con la Constitución Política de la
República de Guatemala.
asignados, son en esencia, la primera línea de combate en la lucha contra
desde la perspectiva de la judicatura de paz
Incidencias prácticas de la exhibición personal
la impunidad. Es a los Jueces de Paz sobre quienes recae la responsabilidad
de diligenciar y razonar bajo su responsabilidad las actuaciones de cualquier
petición en materia de exhibición personal debiendo tomar decisiones en
muchas situaciones bajo presión y contra el tiempo en cuanto a la mejor forma
de actuar en un tema tan delicado como este.
Es dentro del presente estudio que se tiene como finalidad exponer las
incidencias de la tramitación de la exhibición personal desde el entorno del
Juzgado de Paz, partiendo del hecho ya descrito del papel inmediato que tiene
el Juez con la comunidad bajo su responsabilidad, así como el hecho de ser
necesariamente el representante directo de la institución, razonando además
cuestiones que a lo largo de los años constituyen prácticas que deben ser
analizadas y en la medida de lo posible modificadas para brindar un servicio
de justicia de calidad a la población y a la vez garantizar el uso adecuado de los
recursos físicos y electrónicos del Organismo Judicial.
2. LA EXHIBICIÓN PERSONAL COMO
GARANTÍA CONSTITUCIONAL 107
La exhibición personal constituye una garantía de carácter constitucional,
en cuanto a la defensa de la libertad como derecho, es decir un compromiso que
el Estado de Guatemala asume con sus habitantes para que estos no sean objeto
de alguna detención arbitraria, o peor aún, que estando legalmente presos o
detenidos sean sujetos a malos tratos que vulneren sus condiciones como seres
humanos.
Para entender la razón por la cual se considera a la exhibición personal
como una garantía constitucional, se toma lo expuesto por el jurista Fredy
Enrique Escobar Cárdenas citando al jurista Wilfredo Valenzuela:
Tradicionalmente se han tomado como garantías las disposiciones consti-
tucionales que protegen a la persona, ya sea en su conservación física, su
libre locomoción, su libertad de pensamiento, el libre albedrío de hacer lo
que la ley no prohíbe, etc. Se trata, pues, de normas abstractas, de meros
derechos, en tanto que las garantías son las instituciones que, también de
origen constitucional y desarrolladas en leyes ordinarias, persiguen hacer
positivos aquellos derechos. (Escobar Cárdenas, 2013, pág. 53).
En todo caso la exhibición personal nace como mecanismo de defensa de
la libertad individual, para este supuesto el jurista Marcelo Pablo Richter expone
lo siguiente:
La importancia del hábeas corpus o exhibición personal, como se conoce a
Escuela de Estudios Judiciales de Guatemala
este instituto en Guatemala, radica en el objeto de su función, es decir en la
salvaguardia de uno de los valores fundamentales del Estado de Derecho:
la libertad personal. Sin la existencia de este mecanismo, la libertad sería
simplemente un postulado formal y la vigencia del Estado de derecho que-
daría en entredicho. (Pereira-Orozco, 2015, pág. 189).
Dentro de esta situación, la exhibición personal tiene como importancia
el hecho que el Estado de Guatemala se compromete a respetar la libertad de
sus ciudadanos, y que en caso que alguna persona sea detenida, su detención
habrá sido realizada con las formalidades que dictan las leyes aplicables ya sea
por delito flagrante o por orden dictada por la autoridad judicial competente.
De igual forma en caso que una persona se encuentre limitada en su
libertad por orden judicial y a pesar de ello se encuentre siendo objeto de algún
tipo de vejamen hacia su condición de ser humano, el Estado ha asumido el
compromiso de adoptar el mecanismo de la exhibición personal con la finalidad
que dichas acciones finalicen.
La exhibición personal tiene sus raíces dentro del Derecho Romano. En este
108 caso el jurista Marcelo Richter hace mención que su antecedente más directo lo
constituye el interdicto romano de homine libero exhibendo contenido en
el Digesto en el título XXXIX, libro XLIII. En el interdicto ya citado, únicamente
era aplicable para los ciudadanos romanos, en este caso se aplicaba una sanción
pecuniaria a quien hubiera secuestrado, vendido o comprado a un ciudadano
romano, pudiéndose acudir ante el pretor para que con auxilio de la fuerza
pública se liberare al detenido (Pereira-Orozco, 2015, pág. 189).
La exhibición personal ha ido evolucionando de conformidad con el transcurso
del tiempo. Tanto a nivel mundial2 como regional3, se ha expuesto la necesidad
2 La Declaración Universal de Derechos Humanos establece en su artículo 8 que:
Toda persona tiene derecho a un recurso efectivo ante los tribunales nacionales
competentes, que la ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales
reconocidos por la constitución o la ley. Así también el Pacto Internacional de
Derechos Civiles y Políticos en su artículo 9, numeral 4 establece que toda persona
que sea privada de libertad en virtud de detención o prisión tendrá derecho a
recurrir ante un tribunal, a fin de que este decida a la brevedad posible sobre la
legalidad de su prisión y ordene su libertad si la prisión fuera ilegal.
3 La Convención Americana sobre Derechos Humanos expone en su artículo 7
numeral 6 relativo a la libertad personal que: Toda persona privada de libertad tiene
derecho de recurrir ante un juez o tribunal competente, a fin de que este decida,
sin demora, sobre la legalidad de su arresto o detención y ordene su libertad si el
arresto o la detención fueran ilegales. En los Estados partes cuyas leyes prevén que
de garantizar el derecho a la libertad individual ante cualquier amenaza que la
desde la perspectiva de la judicatura de paz
Incidencias prácticas de la exhibición personal
restrinja, e incluso ante la existencia de una detención o prisión de carácter legal se
pueda examinar si la persona privada de libertad no se encuentra sufriendo algún
tipo de vejamen o condición que denigre su naturaleza de ser humano.
En el caso de Guatemala la Constitución Política de la República establece
la exhibición personal en su artículo 2634 como una garantía ante la pérdida
o amenaza de pérdida de la libertad individual, para lo cual en este caso es
necesario hacer un examen de dicho artículo para efectos de comprensión.
La norma constitucional es clara al establecer que la exhibición personal
puede ser solicitada tanto por la persona que está sufriendo una restricción o
amenaza a su libertad, así como cualquier otra persona que tenga conocimiento
de un hecho similar, todo ello con la finalidad que una autoridad judicial
examine las condiciones de la detención de la persona y concluir si su detención
es legal, si existen malos tratos, o si existen amenazas en cuanto a la pérdida
de la condición de libertad de una persona para tomar así las medidas legales
correctivas que apliquen.
La finalidad de la exhibición personal es de decretar la libertad inmediata
de la persona si su detención es ilegal, o la de hacer que cesen las amenazas o 109
vejámenes en caso que su integridad estuviera siendo afectada, aun cuando ello
conlleve que su condición como detenido o prisionero no haya variado dentro
de un determinado proceso de naturaleza penal.
En concreto la exhibición personal solo aplica para situaciones relativas a la
“libertad individual” de una persona o grupo de personas en cuanto al ejercicio
de sus derechos y no se debe mal utilizar dicho recurso para cuestiones que son
toda persona que se viera amenazada de ser privada de su libertad tiene derecho a
recurrir a un juez o tribunal competente a fin de que este decida sobre la legalidad
de tal amenaza, dicho recurso no puede ser restringido ni abolido. Los recursos
podrán interponerse por sí o por otra persona.
4 Artículo 263. Derecho a la exhibición personal. Quien se encuentre ilegalmente
preso, detenido o cohibido de cualquier otro modo del goce de su libertad
individual, amenazado de la pérdida de ella, o sufriere vejámenes, aun cuando
su prisión o detención fuere fundada en ley, tiene derecho a pedir su inmediata
exhibición ante los tribunales de justicia, ya sea con el fin de que se le restituya
o garantice su libertad, se hagan cesar los vejámenes o termine la coacción a que
estuviera sujeto. Si el tribunal decretare la libertad de la persona ilegalmente
recluida, esta quedará libre en el mismo acto y lugar. Cuando así se solicite o el
juez o tribunal lo juzgue pertinente, la exhibición reclamada se practicará en el
lugar donde se encuentre el detenido, sin previo aviso ni notificación. Es ineludible
la exhibición personal del detenido en cuyo favor se hubiere solicitado.
susceptibles para ser conocidas en un amparo o una inconstitucionalidad de ley
Escuela de Estudios Judiciales de Guatemala
de carácter general o en caso concreto.
Por su parte, la Ley de Amparo, Exhibición Personal y de Constitucionalidad,
que a partir de la presente se le denominará como ley de la materia, establece en su
artículo 82 el derecho a la exhibición personal en cuanto a que se restituya la libertad
en caso de una detención o prisión ilegal, o en el supuesto que exista una amenaza
que se garantice el ejercicio del derecho a la libertad, y por último en cuanto a que
existieren malos tratos, estos finalicen dentro de una acción de efecto reparador.
Dentro de la temática de la competencia, la ley de la materia expone en el artículo
83 que en cuanto a dicho asunto, este se rige por la competencia de los tribunales
de amparo, con la diferencia que en el caso de la Corte de Constitucionalidad será
la Corte Suprema de Justicia la que conocerá. Ahora bien, el artículo 84 expone
que se podrá iniciar en cualquier tribunal, que de forma preventiva conocerá y
dictará las providencias urgentes que el caso requiera, trasladando el expediente al
tribunal competente para que este resuelva en definitiva.
Es con base en el anterior fundamento de derecho, que surge la participación
inmediata de los jueces de paz en el diligenciamiento a prevención de la
110 exhibición personal, como garantía constitucional a favor de cualquier persona
cuya libertad se encuentra amenazada o vulnerada.
3. EL PAPEL DEL JUEZ DE PAZ EN EL TRÁMITE
DE LA EXHIBICIÓN PERSONAL
El juez de paz como enlace del Organismo Judicial en la comunidad es la
autoridad judicial idónea e indicada para diligenciar y tomar las medidas que
en carácter de urgencia y prevención correspondan ante la solicitud de una
exhibición personal. Ante este aspecto la Corte de Constitucionalidad es del
siguiente criterio:
La exhibición personal, recogida y garantizada por el artículo 263 constitu-
cional, da origen a un recurso jurisdiccional, que, descargado de mayores
formalismos, persigue evitar detenciones ilegales, bien que provengan del
poder público como de particulares, cuyo objeto es determinado, por la
autoridad judicial que conozca, los fundamentos de la detención. Si tal
autoridad la estima ilegal debe decretar la libertad; en caso contrario debe
denegarla, sin perjuicio de hacer cesar los vejámenes que pudieran existir,
aun cuando la detención o prisión resulten fundadas en ley5. (Corte de
Constitucionalidad, 2015, pág. 487).
5 Gaceta 54. Expediente 544-99 de fecha 18 de octubre de 1999.
Como se puede apreciar, la naturaleza de la exhibición personal para la
desde la perspectiva de la judicatura de paz
Incidencias prácticas de la exhibición personal
autoridad judicial radica en la defensa de la libertad como derecho y de forma
subsidiaria de los derechos vulnerados a partir de una privación de libertad
declarada judicialmente, siempre y cuando los mismos constituyan vejámenes
o abusos en contra de la integridad de una persona que se encuentre detenida
o presa legalmente.
El juez de paz tiene amplias facultades ante la falta de formalismos en
cuanto a la presentación de la exhibición personal para dictar cuanta diligencia
considere a efecto se pueda localizar a la persona que se encuentra detenida
ilegalmente o que estando detenida o presa legalmente sufra de algún tipo de
abuso, en este contexto, las siguientes veinticuatro horas serán esenciales para
diligenciar de forma correcta la petición planteada y elevar posteriormente las
actuaciones al tribunal competente.
La facultad de comisionar el diligenciamiento de la exhibición personal a
un tribunal diferente al que se presenta la petición tendrá como fundamento
necesariamente, la ubicación del lugar en donde se encuentra presumiblemente
detenida o amenazada en cuanto a su libertad una persona. En este caso la Cámara
de Amparo y Antejuicio de la Corte Suprema de Justicia es de la siguiente postura:
111
Cuando el agraviado esté fuera del municipio donde resida el tribunal que
conoce la exhibición, en defecto de juez ejecutor, podrá comisionarse el
cumplimiento del auto de exhibición a cualquier otra autoridad o persona
cuyas calidades garanticen su cometido. En estos casos, se harán llegar las
diligencias al ejecutor por la vía más rápida, procediéndose inmediatamen-
te a cumplir el mandato del tribunal. El ejecutor se trasladará sin demora
al lugar en que se encuentre aquél bajo cuya disposición se hallare el agra-
viado, le notificará el auto del tribunal, le exigirá que le exhiba inmediata-
mente al ofendido, así como los antecedentes que hubiere o informe de su
conducta y le ordenará hacer cesar, en su caso, las restricciones o vejaciones
a que estuviere sometido el ofendido. El ejecutor informará enseguida del
resultado de su comisión”. (Cámara de Amparo y de Antejuicio, 2010).
Vale la pena resaltar que aun cuando existe la facultad para comisionar el
diligenciamiento de una exhibición personal a un juez distinto al que se presentó
la petición, esto no quiere decir que se tiene que dictar órdenes dirigidas a todos
los juzgados de la República de Guatemala para que ordene diligenciamiento
de una exhibición personal tal como se podrá apreciar posteriormente por los
efectos que se tiene sobre la población y la administración de justicia.
4. LA FACULTAD DE RECHAZO MOTIVADO ANTE UNA
Escuela de Estudios Judiciales de Guatemala
SOLICITUD DE EXHIBICIÓN PERSONAL CUANDO
LA MISMA NO ES PROCEDENTE
Si bien es cierto la Constitución Política de la República establece en el
último párrafo del artículo 263 en cuanto a que es ineludible la exhibición
personal del detenido en cuyo favor se hubiera solicitado, esto no quiere decir
que el juez como funcionario y profesional conocedor del derecho y sabedor de
la normativa constitucional vigente tenga la facultad de orientar al usuario que
solicita una exhibición personal, que no solamente no es aplicable en la realidad,
pero que a la vez implica que el Organismo Judicial asuma compromisos que
únicamente afectan sus recursos y finanzas.
El juez de paz únicamente tiene facultad para rechazar el diligenciamiento
de una exhibición personal cuando esta no cumple los presupuestos legales
contenidos en la Constitución Política de la República y la ley de la materia,
siempre y cuando se razone y se fundamente el motivo por el cual no se considera
que se cumplen los presupuestos para darle trámite a la petición planteada. Así
también el juez de paz debe orientar al usuario que por falta de conocimiento
112 pretende utilizar la exhibición personal para un problema totalmente ajeno a
los presupuestos contenidos en la ley de la materia dentro de la temática de la
libertad individual.
El reto actual del juez de paz consiste en que se elimine la mala práctica por
parte de los usuarios ya sea por falta de conocimiento, deficiente asesoría legal o
por mala fe, de distorsionar la naturaleza de la solicitud de una exhibición personal,
con la finalidad de eludir otros mecanismos que son aplicables ante la afectación
de derechos constitucionales como lo constituye por ejemplo el amparo.
Para ilustrar un ejemplo de la distorsión de la aplicación de una solicitud
de exhibición personal, se puede hacer mención del caso por medio del cual a
través de una llamada telefónica anónima, se planteó una solicitud de exhibición
personal a favor de todos los habitantes de un determinado municipio por
carecer del acceso al servicio de agua potable en contra de una Municipalidad.
Este caso que de haber sido orientado en su oportunidad de la forma
correcta por parte del Juzgado que recibió la petición, podría haber sido
susceptible de un amparo, pero no de una exhibición personal que implicó que
el Juzgado de Paz de Faltas de Turno ante el cual fue planteado, comisionara al
Juzgado de un determinado municipio que realizara la diligencia judicial, misma
que no solamente tuvo resultado negativo, pero que afectó las diligencias
programadas y la administración de justicia en detrimento de los usuarios del
municipio afectado.
El caso anteriormente enunciado, podría haber sido susceptible de rechazo
desde la perspectiva de la judicatura de paz
Incidencias prácticas de la exhibición personal
fundamentado6 por parte de la autoridad judicial que recibió la petición ya sea
reencausando la petición del solicitante o dictando la resolución de rechazo
correspondiente, misma que puede ser objeto de impugnación por medio del
Ocurso en Queja contemplado en el artículo 727 de la Ley de la materia, situación
que se complementa en cuanto a que las normas en materia de amparo son
aplicables de forma supletoria para la tramitación de la exhibición personal tal
como lo establece el artículo 113 de la Ley de la materia.
Situación totalmente diferente sería el de una persona que guardando una
pena de prisión se encuentre privada del acceso al recurso de agua para poderse
bañar, en este caso la exhibición personal tendría sentido ya que dicha cuestión es
acerca de una persona cuya libertad se encuentra limitada por estar cumpliendo
una condena, pero que a su vez está siendo objeto de malos tratos como lo serían
el privarle el acceso al recurso hídrico en materia de salud, o que se le niegue el
derecho a servicios médicos ante el padecimiento de una enfermedad.
Dentro de este supuesto es de destacar que la exhibición personal carece de
formalismos y tiene que ser practicada por el juez correspondiente, pudiendo este
comisionar su diligenciamiento o dictar las acciones que considere convenientes
dentro del ejercicio del mandato que le confiere la Constitución Política de 113
la República de Guatemala, siempre que se tenga como finalidad optimizar el
procedimiento en cuanto a la atención a la persona que se presume o se tiene
conocimiento que su libertad se encuentra limitada de forma irregular.
Dentro de la exhibición personal es necesario que se uniformen criterios
para los jueces de paz que en su mayoría son los encargados de diligenciar las
mismas por razón de prevención y urgencia tal como se expone a continuación.
6 Entre una de las disposiciones que se pueden tomar en relación a la integración de
las normas se encuentra lo contenido en el Código Procesal Penal en su artículo
11bis en cuanto a la necesidad de fundamentar lo resuelto en autos y sentencias
debiendo tener de forma precisa y clara los motivos que llevaron a que se tomara
una determinada decisión judicial.
7 Artículo 72. Legitimación para ocurrir en queja. Si alguna de las partes afectadas
estima que en el trámite y ejecución del amparo el tribunal no cumple con lo
previsto en la ley o lo resuelto en sentencia, podrá ocurrir en queja ante la Corte de
Constitucionalidad, para que, previa audiencia por veinticuatro horas al ocursado,
resuelva lo procedente. Si hubiera mérito para abrir procedimiento, se certificará
lo conducente y se enviará inmediatamente al tribunal que corresponda. Podrán
tomarse todas las medidas disciplinarias que se estimen pertinentes.
5. NECESIDAD DE INTEGRACIÓN Y UNIFORMIDAD EN
Escuela de Estudios Judiciales de Guatemala
LAS PRÁCTICAS DE LA EXHIBICIÓN PERSONAL POR
PARTE DE LOS JUECES DE PAZ DE LA REPÚBLICA
Es necesario que se establezcan criterios y protocolos a aplicar dentro del
diligenciamiento de la exhibición personal. El juez de paz, tal como se indicó
anteriormente, tiene facultades amplias para el desarrollo de la misma, pero hay
ciertas actividades que deben ser evaluadas detenidamente por su impacto en la
atención al usuario y la administración de justicia.
Un ejemplo de afectación al sistema de administración de justicia, el
diligenciamiento de audiencias y otras actividades inherentes al ejercicio judicial
en cuanto a la atención a los usuarios, lo constituye la práctica sin fundamento
legal, de enviar por el sistema de comunicación social del Organismo Judicial, la
orden a todos los jueces de los municipios de la República de Guatemala, para que
realicen una diligencia de exhibición personal debiéndose constituir los mismos a
los centros de detención, cuarteles, hospitales y cualesquiera otros lugares donde
probablemente se encuentra una persona detenida. Posteriormente tienen que
enviar la documentación de lo actuado al tribunal competente.
114
Esta práctica afecta el funcionamiento del sistema de justicia, toda vez que
el Juez y los auxiliares a su cargo deben prestar total prioridad a ejecutar la
diligencia ordenada bajo la responsabilidad de lo contenido en el artículo 90 de
la Ley de la materia de ser castigados como cómplices del delito de plagio, por lo
que se documentan las visitas en los lugares en los que podría estar una persona
detenida dentro de una circunscripción municipal.
No se puede ignorar además, el costo financiero que para el Organismo
Judicial representa el uso de los recursos materiales y humanos de cada uno
de los juzgados de paz, ante la orden emanada de otro juzgado que de forma
extensiva solicita la práctica de una diligencia de exhibición personal para una
persona que se desconoce si se encuentra detenida, desaparecida o plagiada,
debiéndose partir para ello del lugar de presentación de la petición o en su
defecto, de los lugares en otros municipios específicos en donde podría
encontrarse la persona que se encuentra detenida, plagiada o desaparecida.
En todo caso el juez responsable de conocer una exhibición personal,
debe resolver de forma adecuada la petición del solicitante ante los hechos
manifestados, en cuanto a los lugares en donde podría encontrarse una persona
detenida o privada en su libertad individual. Incluso en el caso de personas
desaparecidas o plagiadas, la Ley de la materia en su artículo 95 expone que
el juez que haya ordenado la exhibición debe comparecer por sí mismo a
buscarlas en el lugar en donde presuntamente se encuentren, ya sea centros de
detención, cárceles o cualquier otro lugar señalado, sugerido o sospechado en
desde la perspectiva de la judicatura de paz
Incidencias prácticas de la exhibición personal
donde pudieran encontrarse.
La redacción del artículo anterior tiene fundamento en cuanto a que si
bien el juez no actúa en una labor de investigación como la ejercitada por un
fiscal del Ministerio Público, sí tiene la potestad legal de buscar en los lugares
que atendiendo a su lógica y experiencia podría encontrarse una persona
desaparecida o plagiada ante la información proporcionada8 debiéndose
respaldar en estos casos del personal de seguridad que pueda apoyarle.
El juez de paz ante el ejercicio lógico mental de la presentación de una
exhibición personal no tiene fundamento legal para ordenar a todos los
juzgados de paz de la República de Guatemala el diligenciamiento de una
exhibición personal, para lo cual la parte interesada debe presentar la denuncia
correspondiente al Ministerio Público a efecto sea este el ente que se encargue
de investigar acerca de las posibles causas de la desaparición de una persona.
De forma particular hay que resaltar que existen las llamadas diligencias
de averiguación de paradero, en donde los usuarios no solicitan una exhibición
personal, sino que únicamente reportan ante el juzgado de paz la desaparición
de una persona brindando sus datos de identificación personal, características 115
físicas, fotografías de ser posible y otros datos de utilidad. En este supuesto,
por lo regular se solicita que la información sea enviada a una fiscalía del
Ministerio Público o a un determinado tribunal, comunicándose dicha solicitud
en las páginas de comunicación social de la institución, no existiendo un
8 Esta situación es totalmente diferente en cuanto a lo contemplado en el caso de la
desaparición de niños, niñas o adolescentes, para lo cual la ley del Sistema de Alerta
Alba-Keneth (Decreto 28-2010), establece en su artículo 11 lo relativo a la denuncia,
misma que se adecúa al entorno guatemalteco del siglo XXI para lo cual: “La Policía
Nacional Civil sin más trámite recibirá la denuncia relacionada con la sustracción
o desaparición del niño, niña o adolescente, institución que la comunicará a la
Procuraduría General de la Nación, a efecto de que esta, inmediatamente, convoque
la integración de la Coordinadora Nacional del Sistema ALBA-KENETH a efecto de
coordinar, impulsar y ejecutar las acciones que permitan la pronta localización y
resguardo de las personas menores de edad. En casos de urgencia, la Policía Nacional
Civil procederá de acuerdo a lo dispuesto en el artículo 8 de la presente Ley. El
Ministerio Público conocerá la denuncia penal, de inmediato, a efecto de iniciar las
investigaciones y acciones legales para la localización y para ejercer la persecución
penal en contra de quienes resulten responsables de la sustracción o la desaparición
del niño, niña o adolescente, sin perjuicio de participar en las acciones de búsqueda
que se impulsen y ejecuten por parte de la Coordinadora Nacional del Sistema ALBA-
KENETH, solicitando para el efecto la realización de acciones de exhibición personal
y allanamientos que sean necesarios.
fundamento legal para dichas actuaciones, salvo la obligación de denunciar ante
Escuela de Estudios Judiciales de Guatemala
el conocimiento de la presunta comisión de un delito por parte de los miembros
del tribunal que conoce del hecho.
Es necesario que la institución de la exhibición personal sea revisada y en la
medida de lo posible reformada legislativamente por el mecanismo establecido
legalmente, debiendo adecuar dicho recurso ya no al contexto del conflicto
armado interno bajo el cual se estableció originalmente, pero a los tiempos
actuales y la problemática actual de un mundo globalizado y con un papel
cada vez más preponderante por parte del crimen organizado transnacional y
la participación ciudadana. La Corte Suprema de Justicia también debe dictar
los acuerdos y circulares que tiendan a uniformar las acciones que los jueces de
paz deben tomar en cuenta al momento de diligenciar en forma preventiva una
petición de exhibición personal.
6. CONCLUSIONES
La exhibición personal constituye una garantía personal de defensa de
la libertad individual de la persona humana, para la cual la normativa legal
116
aplicable establece un procedimiento en donde el juez de paz está facultado
para conocer y dictar las actuaciones que correspondan con un margen
amplio de acción, debiendo enviar posteriormente las actuaciones ante el
tribunal competente.
El juez de paz tiene la facultad de orientar al peticionario de una diligencia
de exhibición personal, cuando la misma no cumpla los presupuestos contenidos
en la norma constitucional y en la ley de la materia, pudiendo rechazar la
petición planteada siempre y cuando fundamente la misma en derecho.
Existe la tendencia de parte de algunos usuarios de confundir la naturaleza
de la exhibición personal con el proceso de amparo, ya sea por ignorancia,
deficiente asesoría legal o por mala fe, en cuanto a los intereses que se persiguen
en relación a la vulneración de los derechos contenidos en la Constitución
Política de la República de Guatemala.
7. RECOMENDACIONES
Es necesario que la Corte Suprema de Justicia, por medio de la Cámara
de Amparo y Antejuicio, dicte las disposiciones que tengan como finalidad
uniformar criterios en cuanto al diligenciamiento de una exhibición personal
para que la práctica de la misma no implique el uso excesivo de recurso humano
y material por parte de los juzgados de paz de la República de Guatemala.
Se debe tomar como prioridad por parte de la Escuela de Estudios
desde la perspectiva de la judicatura de paz
Incidencias prácticas de la exhibición personal
Judiciales que se impartan cursos sobre el correcto diligenciamiento del recurso
constitucional de exhibición personal, así como de los alcances y limitaciones en
cuanto a las facultades de los Jueces de Paz en dicha materia.
Resulta prioritario que se legisle un mecanismo moderno y acorde a la
realidad nacional dentro del contexto de un mundo globalizado, en cuanto a
los procedimientos a seguir ante la desaparición de una persona, como por
ejemplo, con un mecanismo similar o mejorado al que se aplica actualmente
en la Ley de la Alerta Alba-Keneth, en donde existe participación multisectorial
para dar con el paradero de las personas que se encuentran desaparecidas.
8. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
• Libros
Corte de Constitucionalidad. (2015). Constitución Política de la República
de Guatemala con Notas de Jurisprudencia. Guatemala: Editorial
Serviprensa. 117
Escobar Cárdenas, F. E. (2013). El Derecho Procesal Penal en Guatemala, Tomo
I. (1ª Edición). Guatemala: Magna Terra Editores.
Figueroa Sarti, R. (2011). Código Procesal Penal, concordado y anotado con la
jurisprudencia constitucional, incluye exposición de motivos por César
Barrientos Pellecer. (14ª ed.). Guatemala: F&G Editores.
Pereira-Orozco A., Castillo Mayén, V.M., Richter, M.P. & Morales Bustamante,
A. (2015). Derecho Procesal Constitucional (3ª ed). Guatemala:
Ediciones de Pereira.
Valenzuela Oliva, W. (2000). El nuevo proceso penal (1ª ed.). Guatemala:
Editorial Oscar de León Palacios.
• Documentos en línea
Cámara de Amparo y Antejuicio. (2010). Exhibición Personal. Recuperado
14 de septiembre de 2016 a las 14:55 hrs, de http://www.oj.gob.gt/
camaradeamparoyantejuicio/index.php/conferencias/doc/73/raw
• Revistas digitales
Escuela de Estudios Judiciales de Guatemala
Redacción del Diario Digital Soy 502. (27 de abril de 2015) ¿Qué es un recurso
de exhibición personal? Recuperado de: http://www.soy502.com/
articulo/significa-recurso-exhibicion-personal
• Legislación nacional
Constitución Política de la República de Guatemala aprobada por la Asamblea
Nacional Constituyente y sus reformas.
Decreto 1-86 de la Asamblea Nacional Constituyente, Ley de Amparo, Exhibición
Personal y de Constitucionalidad y sus reformas.
Decreto 2-89 del Congreso de la República de Guatemala, Ley del Organismo
Judicial.
Decreto 28-2010 del Congreso de la República de Guatemala, Ley del Sistema
de Alerta Alba-Kenneth.
118
• Jurisprudencia o doctrina legal
Figueroa Pérez vs Sala Tercera de Apelaciones, Expediente 544-99 de fecha 18
de octubre de 199. Apelación de Sentencia de Amparo ante la Corte de
Constitucionalidad.
Situación del Derecho
Indígena en Guatemala
Santos Sajbochol Gómez*
* Licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales, Abogado y Notario, doctor en Derecho
por la Universidad de San Carlos de Guatemala. Doctor en Sociología y Ciencia
Política por la Universidad de Salamanca, España. Actual Coordinador de la Unidad
de Asuntos Indígenas del Organismo Judicial.
Tabla de contenido
1.. Familias Jurídicas en el Mundo .................................................... 121
2.. El Positivismo Jurídico ..................................................................... 122
3.. Derecho Indígena................................................................................ 123
4.. Autoridad Indígena............................................................................ 124
5..Marco Jurídico del reconocimiento
del Derecho Indígena........................................................................ 125
6.. Precedentes Judiciales de reconocimiento
del Derecho Indígena........................................................................ 126
7.. Propuesta de Reforma Constitucional ................................... 129
8..Conclusiones.......................................................................................... 130
9.. Referencias Bibliográficas.............................................................. 130
Situación del Derecho Indígena en Guatemala
Resumen
El presente trabajo analiza la situación actual del derecho indígena en
Guatemala, su coordinación con el Derecho Oficial, en el contexto del
marco jurídico y algunos casos concretos.
Palabras clave: Derecho Indígena, Autoridad Indígena, Alcalde
Indígena, Cosmovisión, Positivismo Jurídico, Resolución de Casos,
Familia Jurídica, valores, cultura, identidad, historia.
1. Familias Jurídicas en el Mundo
E
ntre las distintas familias jurídicas existentes en el mundo se puede
mencionar el Common Law, Religioso, Neorrománico, Musulmán, África,
Madagascar, Indígena y el Mixto, con tradiciones propias vinculadas con las
realidades sociales e históricas de cada cultura; expresan las distintas identidades
y valores. El fin teleológico de cada familia es regular la vida en sociedad; el 121
mantenimiento de la armonía, la paz y la protección de los derechos inherentes
de la persona, para el efecto se construye a través de sistemas jurídicos escritos
y no escritos.
Formas en que se manifiestan sus aspiraciones axiológicas como sociedad
y como individuo. Según Sirvent y Villanueva:
Los sistemas jurídicos es necesario agruparlos en familias ya que hay tantos
como estados. El vocablo sistema se usa para hacer referencia al derecho
y la familia a la que pertenece para denominar al conjunto de sistemas,
cada comunidad posee sus propios criterios e ideales de justicia así como
la forma de mantener en equilibrio los intereses y objetivos que persigue.
(1998: pág. 5)
El derecho se hace valer de sistemas para su funcionamiento y comprensión
pero no es un concepto ontológico simplemente, “el derecho es un fenómeno
cultural; el concepto del Derecho es, por consiguiente, un concepto cultural, son
conceptos que se refieren al valor” (Radbruch, 1955: pág. 46), el valor comprendido
de una sociedad determinada y de contextos propios de un pueblo.
En el caso de la familia jurídica utilizada en Iberoamérica hasta antes del
encuentro con la cultura occidental, su tradición proviene de civilizaciones
milenarias como la Azteca, Inca y Maya; en el caso particular de Guatemala,
deviene de la cultura Maya, esta circunstancia por la conexión directa que
mantienen los hoy llamados indígenas de dicha cultura. Obras como el Chilam
Escuela de Estudios Judiciales de Guatemala
Balam, Anales de los Cakchiqueles, desglosan de forma muy minuciosa cómo
se dio la transición de una cultura a otra,
la sociedad maya, como todas las demás, tuvo su derecho propio resultado
de su organización social. Estuvo en sus comienzos ampliamente influen-
ciada por los lazos familiares, en forma de clanes totémicos, existiendo
algunas normas subjetivas que dieron lugar a la formación del Derecho.
Es posteriormente, cuando el desarrollo del trabajo dio lugar a la división
y a las clases sociales y a la creación de un Estado de hecho y de derecho,
cuando pueden apreciarse sus relaciones jurídicas. Cuando ya las normas
subjetivas necesitaron una sanción para su obligatoriedad, cuando ya exis-
tió un poder que vigilase la acción de la justicia, es, finalmente, cuando el
Derecho terminó su periodo de transición y se convirtió en Derecho Posi-
tivo. (Pérez Galaz, 1983: pág. 17)
Para efectos del presente trabajo, en concordancia a su objeto general, se
analizarán dos familias jurídicas concretas, el Derecho Indígena y el Derecho
Positivo, y los avances que ha tenido en la época contemporánea en el sistema
de justicia de Guatemala.
122
2. El Positivismo Jurídico
En general, el sistema que Iberoamérica adopta es el neo-romanista,
conocido también como romano-germánico, en el que “se le atribuye a la ley una
función preponderante; los diferentes países pertenecientes a esta familia han
adoptado la fórmula de códigos escritos”, (David, Castañeda, Jauffret-Spinosi
& Dávila, 2010: pág. 14), sin embargo, en algunos países latinoamericanos
funcionan con sistemas jurídicos mixtos, el derecho indígena y el positivismo
jurídico de forma sistémico y alternado; su aporte a la humanidad, a la ciencia
y filosofía del derecho se dio por la familia jurídica del derecho indígena como
propio y no reciclado.
La norma jurídica aparece, así en relación con una determinada realidad
social que sirve de base, opera, y en relación con un determinado sistema
de valores que orienta a esa normatividad y pretende, en cada caso, servirle
como fundamento y razón legitimadora. (Díaz, 1997: pág. 132)
3. Derecho Indígena
Es un sistema jurídico propio de los pueblos originarios; se sustenta en los
valores de la comunidad, sirve como un indicador del comportamiento grupal
e individual; valores reconocidos plenamente por las personas que conforman
Situación del Derecho Indígena en Guatemala
la comunidad, como el servicio, trabajo voluntario, la palabra, oralidad,
sinceridad, disciplina, agradecimiento y obediencia, entre otros. Así “el derecho
o sistema jurídico indígena tiene su propio sistema de autoridades, normas y
procedimientos por los cuales regula la vida social, permite resolver conflictos y
organizar el orden social” (Yrigoyen Fajardo, 2003: pág. 31).
Es constituido por normas no escritas porque es trasladado de forma verbal
por los ancestros, de forma oral de generación a otra y de forma consecutiva y
permanente, es una fuerza cohesiva de los pueblos, representa un elemento de
identidad étnica, se articula como garantía del mantenimiento del tejido social
y su sentido de cohesión colectiva.
Es un derecho restaurador y educador enfocado a la protección del
equilibrio social, por lo que la víctima y el victimario encuentran puntos
de conciliación después de conductas intencionadas que rompen con los
principios generales de convivencia; no es un derecho punitivo y sancionador
a diferencia con otros sistemas jurídicos, en particular el derecho penal que
tienen de antecedente la inquisición como procedimiento sancionador y la
privación de la libertad como pena.
123
Su fin principal es la persona y la condena de sus actos y el reproche de
su conducta a través de medidas establecidas y aceptadas por la comunidad
a la que pertenece. El derecho indígena tiene como garantía la libertad, la
rehabilitación y su inclusión en la sociedad a través del trabajo para garantizar
la reparación del daño y la reincorporación del infractor a la vida comunitaria e
individual, por ello incluye una dimensión de readaptación social, porque el fin
es la persona y su integridad en sociedad, el sentido colectivo tiene su razón de
ser, la base central de todo individuo.
La construcción epistemológica del sistema jurídico indígena forma parte
de un conjunto de categorías más amplias como la cosmovisión, los valores, la
identidad, la cultura que subyace en cada uno de los elementos; no es un sistema
extraño, exótico o artesanal de meras costumbres o tradiciones, se trata de una
forma dinámica y moderna de organización social, se desarrolla con el objeto de
regular las relaciones sociales con base a un sistema de valores compartidos por
toda o la mayor parte de los individuos que integran la comunidad.
No es un sistema procesal adjetivo propiamente como el positivismo
jurídico, se inclina más a un sistema que es sustantivo, que se fundamenta
a través de valores, principios de convivencia, filosofía de vida, elementos
que le dan vida a un verdadero sistema jurídico al estar conformado por
procedimientos, metodología, normatividad e institucionalidad propia que lo
hace tener un carácter científico. El derecho indígena privilegia la cohesión de la
comunidad y deja poco espacio al individualismo, sin que de ello se desprenda
Escuela de Estudios Judiciales de Guatemala
en su totalidad a los derechos inherentes de la persona humana.
4. Autoridad Indígena
La autoridad surge a través del servicio, aportes a la sociedad, experiencia,
consenso y la elección en asamblea pública con la participación de la mayor
parte de la sociedad. Se da a través de una carrera escalonada, iniciando en
la comunidad, aldea, o caserío, posteriormente al municipio y departamento
en algunos casos, todo depende al grupo étnico al que pertenece y de los
sistemas adoptados por cada uno. La legitimación de las autoridades propias
y el restablecimiento de las relaciones de autoridad, solidaridad y reciprocidad,
tienen como consecuencia la eficacia del derecho indígena porque es reconocida
por las personas y como consecuencia, es obedecida cada decisión que se toma.
La coerción deviene de la legitimidad, de otra manera no hay posibilidad
de sostenerse porque carece de elemento de coerción, como lo afirma Norberto
Bobbio, “el derecho sin poder queda vacío” (Bobbio, 1985: pág. 22). Por ello se
afirma que el poder deviene de la colectividad y se ejerce por el Alcalde Indígena
124 que tiene competencias en la resolución de conflictos que se generan en la
sociedad, con plenos poderes de resolver y ejecutar lo resuelto, y la comunidad
lo reconoce y acepta estas facultades que se le han trasladado con anterioridad.
Desde el punto de vista jurídico, la Corte de Constitucionalidad de
Guatemala, en el expediente 1101-2010 de fecha cuatro de mayo de dos mil
once, ha expresado lo siguiente:
Sobre el particular resulta pertinente subrayar que el origen de las munici-
palidades o alcaldías indígenas se remonta en la época colonial y su estela
se extiende hasta tiempos contemporáneos, funcionando con organización
y conformación definidas en una significativa cantidad de comunidades
rurales, en las que son percibidas como legítimas e importantes autoridades
locales que, en términos generales, coadyuvan a la resolución de conflictos
comunitarios y con frecuencia actúan como intermediarios ante las mani-
festaciones de poder público oficial.
Aunando con lo anterior, el artículo 20 del Código Municipal establece
que las comunidades de los pueblos indígenas son formas de cohesión social
y natural, y como tales, tienen derecho al reconocimiento de su personalidad
correspondiente, con respecto de su organización y administración interna que
se rige de conformidad con sus normas, valores y procedimientos propios, con
sus respectivas autoridades tradicionales reconocidas y respetadas por el Estado,
de acuerdo a disposiciones constitucionales y legales.
5. Marco Jurídico del reconocimiento
Situación del Derecho Indígena en Guatemala
del Derecho Indígena
El Acuerdo de Identidad y Derechos de los Pueblos Indígenas reconoce
el Derecho Consuetudinario como la normativa tradicional de los pueblos
indígenas, ha sido y sigue siendo un elemento esencial para la regulación
social de la vida de las comunidades y por consiguiente, para el mantenimiento
de su cohesión. Por aparte, el Decreto Número 12-2002, Código Municipal,
establece en su artículo 20 que se rigen de conformidad con sus normas,
valores y procedimientos propios, con sus respectivas autoridades tradicionales
reconocidas y respetadas por el Estado.
La Declaración Universal sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, en
el artículo 5 establece que los pueblos indígenas tienen derecho a conservar y
reforzar sus propias instituciones políticas y jurídicas. El Convenio 169 de la
Organización Internacional del Trabajo, en su artículo 8 establece que los pueblos
interesados deberán tomarse debidamente en consideración; sus costumbres
o su derecho consuetudinario. Adicionalmente regula otros aspectos atinentes
a los derechos específicos y colectivos de los pueblos indígenas, por ello es
imprescindible citar el expediente 199-95 de la Corte de Constitucionalidad de 125
fecha 18 de mayo de mil novecientos noventa y cinco, al referirse a la consulta
sobre la validez y viabilidad del Convenio 169 y su incorporación al marco
jurídico nacional, la cual refirió:
Como ha quedado expuesto, en el Convenio 169 de la Organización Inter-
nacional del Trabajo, no existen disposiciones que puedan considerarse in-
compatibles con el texto constitucional, pues interpretadas dichas normas
dentro del marco general de flexibilidad con que fue concebido, el citado
convenio solo puede producir las consecuencias favorables que se previe-
ron para promover el respeto a la cultura, la religión, la organización social
y económica, y la identidad de los pueblos indígenas.
En ese marco lógico de ideas, se puede afirmar que el convenio de referencia
no contradice ningún principio constitucional ni ordinario, y por lo tanto,
constituye el instrumento del marco jurídico para la aplicación del Derecho
Indígena sin ninguna limitación.
Por otro lado, la Cumbre Judicial Iberoamericana adoptó las 100 Reglas de
Brasilia, que específicamente en su regla 48 establece que
Con fundamento en los instrumentos internacionales de la materia, resulta
conveniente estimular las formas propias de justicia en la resolución de
conflictos surgidos en el ámbito de la comunidad indígena, así como pro-
piciar la armonización de los sistemas de administración de justicia estatal
e indígena basada en el principio del respeto mutuo y de conformidad con
Escuela de Estudios Judiciales de Guatemala
las normas internacionales de derechos humanos.
Asimismo, el 23 de abril de 2012, la Cámara Penal de la Corte Suprema de
Justicia emite la circular número 7-2012, este instrumento contiene elementos
importantes en su asunto, al indicar “Observancia del Sistema Jurídico Indígena
en Coordinación con el Sistema Jurídico Oficial”, y en la que se reconoce
plenamente la existencia de dos sistemas jurídicos: el sistema jurídico oficial o
positivismo jurídico, y el sistema jurídico indígena.
6. Precedentes Judiciales de reconocimiento
del Derecho Indígena
La cultura jurídica del país en la época contemporánea ha sufrido
variaciones en cuanto a la concepción, práctica, teórica y filosófica, ha dado
giros trascendentes, abandonando enfoques monistas e iuspositivistas, a
visiones pluralistas y mixtos.
Este extremo se refleja en una sentencia dictada recientemente por el tribunal
126
constitucional del país, en el expediente No. 1467-2014, en el que se emitió sentencia
el 10 de marzo del año 2016, por la Corte de Constitucionalidad; el Juez de Primera
Instancia de Trabajo y Previsión Social, Niñez y Adolescentes en Conflicto con la
Ley Penal del departamento de San Marcos, decretó el sobreseimiento del proceso
seguido en contra del sindicado por el delito de violación ya que dicho caso había
sido resuelto por las autoridades indígenas de la comunidad, y en respeto al principio
non bis in ídem, lo producente fue decretarlo así.
El Ministerio Público recurrió a dicha decisión judicial por medio del Recurso
de Apelación Especial, lo que motivó que la Sala de la Corte de Apelaciones de
la Niñez y Adolescencia, en resolución de fecha uno de octubre del año dos
mil doce declara con lugar dicho recurso, consecuentemente revoca el fallo de
primer grado.
Ante tal decisión se presentó Acción Constitucional de Amparo conocido
por la Corte Suprema de Justicia, denegando la acción por notoriamente
improcedente. En contra de esta decisión se presenta recurso de apelación,
razón por la cual lo conoce la Corte de Constitucionalidad, dicho ente resuelve
el día diez de marzo de dos mil dieciséis, en su parte resolutiva decreta con
lugar los recursos de apelación interpuestos, y como consecuencia, revoca la
sentencia venida en grado.
Para comprender lo afirmado, se transcribe literalmente el segundo párrafo
de la página 16 de la decisión judicial de referencia, expresa su fundamentación
que abarca varios aspectos, como el que se describe a continuación:
Precisamente para garantizar real y efectivamente los derechos humanos
Situación del Derecho Indígena en Guatemala
de los pueblos indígenas guatemaltecos debe hacerse acopio del respeto
a sus costumbres y formas de organización social, lo que incluye, necesa-
riamente, el reconocimiento de la existencia de un sistema jurídico propio,
por medio del que se dirimen los conflictos suscitados en el seno de esas
comunidades, permitiendo así la transición de un Estado con visión monis-
ta –basado en la existencia de un solo sistema jurídico occidental– a una
pluralista –en la que coexisten coordinadamente ambos sistemas jurídicos,
oficial e indígena–. Debe acotarse que la alusión a derecho indígena supone
la existencia de múltiples sistemas que provienen de los pueblos de origen
maya y de aquellos no descendientes que habitan el país, que si bien com-
parten valores en común, cada uno posee características singulares que los
tornan diversos, pero que al compartir un similar histórico, social y político,
han formado una unidad colectiva respecto al derecho estatal. Es decir que
es insostenible la pretensión de la existencia de un derecho indígena propio
y único, que resulte aplicable a todos los pueblos originarios que habitan en
el territorio del país, ello atendiendo a la realidad cultural, histórica y social.
Para llegar a esta decisión, el tribunal constitucional realizó deducciones al
estilo del método cartesiano, es decir, de la duda hipotética a la metódica; de 127
la filosofía del derecho a la teoría del derecho en la resolución de un caso; del
marco general normativo al marco específico, de la sociología del derecho a la
escuela histórica del derecho. Por lo descrito respecto al método cartesiano, el
juez de primer grado decretó el sobreseimiento; la hipótesis se plasma en las
distintas acciones recursivas presentadas.
La sociología del derecho se expresa en la existencia de una sociedad que
históricamente se ha desenvuelto de una manera muy particular en la resolución
de sus conflictos a través de sus autoridades, en este extremo se concibió la idea
y se materializó a través de la existencia de un caso concreto en cuanto a la
filosofía del derecho, porque invoca tópicos del monismo jurídico a la pluralidad
jurídica como expresión del sistema jurídico indígena, los sistemas mixtos.
En cuanto a lo teórico, se explica que un sistema es un conjunto de
elementos, valores, principios y normas, reunidos entre sí para un fin
determinado, necesariamente se debe hacer un estudio forzoso sobre la filosofía
del derecho para lograr una comprensión de su función normativa, efectividad,
legitimad y consecuencias.
En cuanto a la transición de la sociología del Derecho a la escuela histórica
del derecho, subyace el hecho de que este es un caso que refleja un hecho
histórico de una cultura determinada, fenómenos precedentes que fundamentan
su existencia con un marco normativo nacional e internacional que lo respalda
por la especificidad del pueblo indígena y sus características propias.
6.1 El principio de prohibición de doble persecución penal
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Este principio es el que sirve de hilo divisorio entre un sistema y otro, es
el que marca la diferencia porque en estricto respeto del principio, un asunto
resuelto por una autoridad indígena impide ser sometido a consideración de otro
sistema, como el sistema positivista en este caso, porque ello estaría violando el
principio de legalidad y corrompiendo el principio del debido proceso y en todo
caso, constituye un delito de discriminación del contenido en el artículo 202 bis
del Código Penal, tomando en cuenta que para la comisión del hecho delictivo
debe darse uno de los presupuestos que establece el tipo penal, el irrespeto al
derecho consuetudinario.
6.2 Jurisdicción y competencia de la Autoridad Indígena
Como se ha manifestado en el presente trabajo, las autoridades indígenas
ejercen competencia y jurisdicción en la resolución de controversias y conflictos
que se generan en su comunidad, en ese sentido, su ejercicio se constituye
en una autoridad con la facultad de resolver casos por imperio de la voluntad
popular y el ejercicio de un derecho contenido en el marco jurídico nacional e
128
internacional existente para tal efecto.
En relación a este asunto se pueden citar algunas decisiones judiciales que
conforman esos precedentes judiciales sobre la materia:
a. Expediente número 01004-2012-01524, de la Cámara Penal de la Corte
Suprema de Justicia, emitida el 6 de noviembre del año 2012
El 30 de octubre del 2007 el señor Francisco Rubén Puac Baquiax, en su
calidad de Alcalde Comunitario y en cumplimiento de una decisión colectiva,
llegó a la residencia de Lorenzo José Gutiérrez Barreno y le cortó el suministro
de agua potable. Este hecho le trajo consigo el que fuera procesado y condenado
por los delitos de extorsión, por ello la defensa acudió a las instancias judiciales
para que finalmente la Cámara Penal de la Corte Suprema de Justicia emitiera
una sentencia absolutoria en virtud de que encuentra al Alcalde Comunitario
libre de todo cargo porque actuó en ejercicio de una autoridad delegada y con
el derecho de ejercerla.
b. Casación Penal número 01004-2012-01848, de la Cámara Penal de la Corte
Suprema de Justicia, emitida el 29 de enero del año 2013
En la misma línea, los señores Pedro Vicente Ramírez García y Santos
Eulalio Tzoc Hernández, en su calidad de autoridades indígenas de la
comunidad Chipuac del municipio de Totonicapán, el 30 de noviembre del
año 2010 obligaron al señor Miguel Inocencio Barreno Menchú a detener la
marcha del vehículo que este conducía, solicitándole su contribución para el
Situación del Derecho Indígena en Guatemala
mantenimiento de la carretera para poder circular porque esa decisión ha sido
tomada en junta totalitaria de vecinos y los señores en ejercicio de la autoridad
indígena, actuaron ejecutando la decisión. En ese sentido, en la casación número
01004-2012-01524, los magistrados fundamentaron su decisión diciendo:
Es jurídicamente incorrecto condenar a una autoridad indígena, electa
en procedimientos propios de la comunidad por dar cumplimiento a de-
cisiones comunales que no son tiránicas ni ejercidos con fuerza bruta ni
crueldad con el propósito de inducir la inconformidad a la conducta de un
miembro de la comunidad a las reglas aceptadas de vida; porque deja sin
razón, contenido, materia y sentido el derecho indígena y desprotege los
valores constitucionales de derecho a la cultura, la integridad, e impide la
promoción de las formas de vida y organización indígena.” por ello “Los
pueblos indígenas han mantenido históricamente sus usos, pese a diná-
micas hegemónicas propias de sociedades culturalmente unitarias” lo que
implica que a pesar de la estructura monista del Estado, es innegable una
realidad social manifestada a través de la diversidad cultural que caracteriza
el país.
129
7. Propuesta de Reforma Constitucional
A inicios del año 2016 los tres poderes del Estado presentaron propuestas
para reformar la Constitución Política de la República de Guatemala, el
documento contiene la modificación del artículo 203, proponiendo la
incorporación del Derecho Indígena al rango constitucional.
La propuesta de reformas constitucionales en materia indígena, reconoce el
derecho de los pueblos indígenas de aplicar sus propios sistemas normati-
vos en la regulación y solución de sus conflictos internos, sujetándose a la
observancia de los principios de la Constitución, las garantías individuales
y los derechos humanos, a la vez que abre el espacio para la validación de
esta forma de justicia por parte de los jueces y los tribunales del Estado.
(González Pérez, 2006: pág. 89)
Esta propuesta viene a acercar el derecho con la sociedad guatemalteca,
acorde a los principios democráticos y republicanos de un estado plural,
multilingüe y multiétnico que caracteriza a este país.
Como hemos podido advertir, el Derecho Indígena no es una cuestión
teórica, es tema práctico y por ello, para garantizar la asimilación por parte de
los que profesan el estatismo judicial y la exclusividad del Estado de administrar
justicia, es necesario hacer una reforma a la Constitución Política de la
República de Guatemala para no generar innecesariamente una incertidumbre
Escuela de Estudios Judiciales de Guatemala
judicial. El establecimiento de la jurisdicción indígena hace que el Estado esté
cumpliendo con los compromisos internacionales en cuanto al respeto de los
derechos humanos de los pueblos indígenas, estándares internacionales en
materia de derechos humanos, pero sobre todo, hacer que un marco normativo
esté ajustado a la realidad social como lo indica Sánchez de la Torre, “las
transformaciones sociales no resultarían solo del contenido normativo, sino
también de las fuentes normativas mismas.” (1987: pág. 216)
8. Conclusiones
Los distintos fallos emitidos por los órganos jurisdiccionales con
competencia diversa, en reconocimiento del Sistema Jurídico Indígena,
constituyen precedentes jurídicos que reflejan la realidad de la cultura jurídica
de Guatemala.
Las autoridades indígenas resuelven constantemente en sus comunidades
casos de distinta naturaleza, sin limitarse a asuntos de carácter delictivo o
punitivo; el ejercicio de su autoridad es en la resolución de conflictos de
130 cualquier materia.
La práctica del Derecho Indígena en nada afecta los valores republicanos
del sistema político del país, por el contrario, lo fortalece.
9. Referencias Bibliográficas
Bobbio, N. (1995). Origen y Fundamento del Poder Político. México: Editores
Impresos.
David, R., Castañeda, A. S., Jauffret-Spinosi, C., & Dávila, J. A. S. C. (2010). Los
grandes sistemas jurídicos contemporáneos. México: Universidad
Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Jurídicas.
Díaz, E. (1977). Sociología y Filosofía del Derecho. España: Taurus Ediciones.
Galaz, J.D.D.P. (1983). Derecho y organización social de los mayas. México:
Editorial Diana.
González Pérez, L. R. (2006). Antología sobre Derechos Indígenas en la
Procuración de la Justicia: Retos y Realidades. México: Impresora y
Encuadernadora Progreso.
Radbruch, G.R. (1955). Introducción a la Filosofía del Derecho. México: Fondo
de Cultura Económica.
Sirvent Gutiérrez, C. & Villanueva Colin, M. (1998). Sistemas Jurídicos
Situación del Derecho Indígena en Guatemala
Contemporáneos. México: Edimac.
Sánchez de la Torre, A. (1987). Sociología del Derecho. España: Editorial Gráficas
Molina.
Yrigoyen Fajardo, R. (2003). Pautas de Coordinación entre el derecho indígena
y el derecho estatal. Guatemala: Arte, Color y Texto.
Legislación:
Constitución Política de la República de Guatemala.
Código Municipal, Decreto 12-2002 del Congreso de la República de Guatemala.
Decreto 57-2002 del Congreso de la República de Guatemala.
Circular 7-2007 de la Cámara Penal de la Corte Suprema de Justicia.
Iberoamericana, X. C. J. (2013). 100 Reglas de Brasilia sobre acceso a la Justicia
de las personas en condición de vulnerabilidad. Revista Jurídica, 1(1),
111-132. 131
Convenio Número 169 de la Organización Internacional del Trabajo sobre
Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes.
Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos Indígenas
Sentencias Judiciales:
Corte de Constitucionalidad, Expediente No. 1101-2010.
Corte de Constitucionalidad, Opinión Consultiva No. 199-95.
Corte de Constitucionalidad, Expediente No. 1467-2014.
Corte Suprema de Justicia, Cámara Penal. Casación No. 01004-2012-01524.
Corte Suprema de Justicia, Cámara Penal. Casación No. 01004-2012-01848.
DOCUMENTOS
Decreto Número 32-2016
Decreto Número 32-2016
EL CONGRESO DE LA REPÚBLICA DE GUATEMALA
CONSIDERANDO:
Que la Constitución Política de la República de Guatemala, los tratados y los
convenios internacionales ratificados por Guatemala establecen los principios
básicos en que se sustenta la administración de justicia y que deben ser
incorporados adecuadamente en el marco del ordenamiento jurídico interno,
con el afán de asegurar su observancia en atención a las necesidades y
posibilidades del Estado de Guatemala.
CONSIDERANDO:
Que la consolidación del estado democrático y constitucional de derecho
requiere del fortalecimiento a las instituciones que conforman el sector justicia,
a efecto que guarde congruencia con las condiciones de estabilidad, credibilidad,
transparencia y confianza que la sociedad demanda de las mismas. 135
CONSIDERANDO:
Que por disposición constitucional, el Congreso de la República de Guatemala
tiene la atribución de decretar, reformar y derogar las leyes, y habiéndose
determinado en la práctica las deficiencias en la aplicación de la Ley de la
Carrera Judicial, deviene necesario proceder a la renovación y actualización de
dicho cuerpo legal.
POR TANTO:
En ejercicio de la facultad que le confiere el artículo 171 literal a) de la
Constitución Política de la República de Guatemala,
DECRETA:
La siguiente:
Ley de la carrera judicial
TÍTULO I
Escuela de Estudios Judiciales de Guatemala
DISPOSICIONES GENERALES
Artículo 1. Objeto. El objeto de esta Ley es establecer los principios,
garantías, normas y procedimientos, así como crear los órganos necesarios para
la administración y funcionamiento de la Carrera Judicial.
La carrera judicial establece el sistema que regula el ingreso, permanencia,
promoción, ascenso, traslados, prestaciones, capacitación y formación profesional
inicial y continua, evaluación del desempeño, régimen disciplinario y mecanismos
de exclusión, así como otras situaciones del sistema de carrera judicial de los
jueces y magistrados, cualquiera que sea su categoría, con el fin de garantizar su
dignidad, estabilidad, independencia, imparcialidad, responsabilidad y excelencia
profesional en el ejercicio de su función jurisdiccional.
La carrera judicial garantiza la estabilidad en el cargo, mientras no se incurra en
causa legal para el cese del mismo.
Artículo 2. Principios rectores. Los principios que rigen la carrera judicial son
los de independencia, idoneidad, capacidad, objetividad, imparcialidad, integridad,
136 estabilidad, transparencia, publicidad, especialidad, meritocracia y ética. Constituyen
enfoques de política judicial la perspectiva de género y la multiculturalidad.
En todos los procesos relativos a la carrera judicial, deberá garantizarse la
equidad de género y étnica.
Los jueces y magistrados ejercen por igual, aunque con competencia distinta,
el poder jurisdiccional que la Constitución Política de la República asigna
al Organismo Judicial, razón por la que, en su ejercicio no existe diferencia
jerárquica ni dependencia entre ellos.
Artículo 3. Garantía de estabilidad. Los jueces y magistrados ejercerán sus
funciones de forma permanente y exclusiva, hasta que cesen en las mismas con
arreglo a lo que dispone la Constitución Política de la República y esta Ley.
Los jueces y magistrados, cualquiera que sea su categoría, sólo podrán ser
removidos o suspendidos en el ejercicio de sus funciones en los casos y mediante
el procedimiento que determina la presente Ley.
Los jueces y magistrados están obligados a procurar un rendimiento satisfactorio
en el ejercicio de sus funciones, de manera que contribuyan a una pronta y
eficaz administración de justicia.
TÍTULO II
Decreto Número 32-2016
ORGANIZACIÓN Y ADMINISTRACIÓN
CAPÍTULO I
ÓRGANOS
Artículo 4. Órgano responsable. El órgano rector de la carrera judicial es el
Consejo de la Carrera Judicial, el cual gozará de independencia funcional en el
desempeño de sus atribuciones. El Consejo de la Carrera Judicial será de carácter
permanente y en sus funciones podrá auxiliarse por la Junta de Disciplina
Judicial, la Junta de Disciplina Judicial de Apelación, la Supervisión General
de Tribunales, la Escuela de Estudios Judiciales y la Unidad de Evaluación del
Desempeño Profesional. El Consejo de la Carrera Judicial podrá auxiliarse por
otras unidades administrativas que estime convenientes.
El Consejo de la Carrera Judicial y sus órganos deberán fundamentar cualquier
informe, concepto o decisión respecto a ingreso, permanencia, ascensos,
traslados, recomendaciones, sanciones, destituciones y demás situaciones que
afecten a los miembros de la carrera judicial. Para asegurar la transparencia y
la rendición de cuentas, todas sus actuaciones, incluyendo la celebración de 137
audiencias y sesiones, serán públicas.
El Organismo Judicial debe incluir en el presupuesto el monto necesario y
adecuado para fortalecer y garantizar el efectivo funcionamiento del Consejo de
la Carrera Judicial y de sus órganos auxiliares.
CAPÍTULO II
CONSEJO DE LA CARRERA JUDICIAL
Artículo 5. Integrantes del Consejo de la Carrera Judicial. La carrera
judicial es administrada y regida por un Consejo que se integrará de la
siguiente manera:
a) Un representante titular y un suplente, electos por el Pleno de la Corte
Suprema de Justicia que no integren la misma;
b) Un magistrado titular y un suplente, electos por la Asamblea General de
Magistrados de la Corte de Apelaciones y otros tribunales colegiados de
igual categoría;
c) Un juez titular y un suplente electos por la Asamblea General de Jueces de
Primera Instancia;
d) Un juez titular y un suplente electos por la Asamblea General de Jueces
de Paz;
e) Un titular y un suplente experto en administración pública;
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f) Un titular y un suplente experto en recursos humanos;
g) Un titular y un suplente con Licenciatura en Psicología.
El representante titular y suplente, electo por el Pleno de la Corte Suprema
de Justicia, deberá contar con los mismos requisitos para ser magistrado de la
Corte Suprema de Justicia.
Los integrantes previstos en las literales e), f) y g), deberán contar con un
mínimo de diez (10) años de experiencia profesional en instituciones del
sistema de justicia del Estado, en funciones relacionadas a las del perfil
requerido para el desarrollo de las funciones del Consejo de la Carrera
Judicial. Serán seleccionados mediante un proceso de convocatoria pública,
que establezca los requisitos y perfil del cargo respectivo, con base en criterios
de publicidad y transparencia.
Todos los aspirantes a integrar el Consejo de la Carrera Judicial deberán cumplir
con méritos de capacidad, idoneidad y honradez, conforme a lo dispuesto en el
artículo 113 de la Constitución Política de la República. Para tal efecto, deberán
138
acreditar, entre otros aspectos: la carencia de antecedentes penales, sanciones
administrativas impuestas por los órganos disciplinarios de las instituciones del
Estado en que haya laborado, las que correspondan al ejercicio de la profesión
liberal y, en su caso, constancia extendida por la Contraloría General de Cuentas
de que no tiene reclamación o juicio pendiente como consecuencia del cargo o
cargos desempeñados anteriormente.
Los integrantes previstos en las literales a), b), c) y d) durarán en sus funciones
dos años y medio; y los previstos en las literales e), f) y g) durarán en sus
funciones cinco años, pudiendo ser electos nuevamente.
La presidencia del Consejo de la Carrera Judicial se definirá por sorteo público
entre los integrantes previstos en las literales a), b), c) y d), y se ejercerá por dos
años y medio, pudiendo ser electos nuevamente. En caso de falta temporal del
que preside, lo hará el suplente que corresponda.
La función como miembro del Consejo de la Carrera Judicial se ejerce de
manera exclusiva y permanente por el tiempo que dure su nombramiento y
para el caso de los jueces y magistrados, este tiempo se computa como parte
de la carrera judicial.
Las decisiones deberán tomarse por mayoría absoluta del total de los integrantes
del Consejo de la Carrera Judicial. Los integrantes electos, que tengan la calidad
de suplentes, únicamente podrán asistir a las sesiones en ausencia de los titulares.
El Consejo de la Carrera Judicial deberá asesorarse de los órganos y unidades
Decreto Número 32-2016
técnicas del Organismo Judicial para asegurar la incorporación del enfoque
étnico y de género en todos los procesos relativos a la carrera judicial.
Todos los integrantes del Consejo de la Carrera Judicial, quedan sujetos al
régimen de prohibiciones, impedimentos, excusas y recusaciones contemplados
en la Ley del Organismo Judicial.
En las elecciones de los integrantes previstos en las literales a), b), c) y d) no se
admitirán representaciones.
Artículo 6. Atribuciones del Consejo. Son atribuciones del Consejo de la
Carrera Judicial:
a) Efectuar la convocatoria relacionada con los concursos de oposición para el
ingreso a la carrera judicial y ascensos;
b) Convocar a concurso por oposición para elegir y con base a sus resultados,
nombrar a: los integrantes titulares y suplentes de las Juntas de Disciplina
Judicial y de la Junta de Disciplina Judicial de Apelación; Director de la
Escuela de Estudios Judiciales, Secretario Ejecutivo del Consejo de la Carrera
Judicial, Supervisor General de Tribunales y Coordinador de la Unidad de 139
Evaluación del Desempeño Profesional; así como los demás cargos de
dirección de estas unidades, de acuerdo a su función. El reglamento de esta
Ley regulará el procedimiento de concursos por oposición y requisitos para
optar a estos cargos;
c) Remover a los integrantes titulares y suplentes de las Juntas de Disciplina
Judicial y de la Junta de Disciplina Judicial de Apelación; Director de la
Escuela de Estudios Judiciales, Secretario Ejecutivo del Consejo de la Carrera
Judicial, Supervisor General de Tribunales y Coordinador de la Unidad de
Evaluación del Desempeño Profesional. Para tal efecto, se requiere el voto
de cinco de los miembros del Consejo de la Carrera Judicial, mediante un
procedimiento que asegure el derecho de defensa y el debido proceso y
conforme a una decisión debidamente fundamentada;
d) Evaluar el desempeño de jueces, magistrados y demás integrantes de los
órganos auxiliares de la carrera judicial;
e) Aprobar las políticas y programas de la Escuela de Estudios Judiciales y
revisarlas anualmente, de acuerdo con los fines y propósitos de esta Ley;
f) Aprobar en el mes de noviembre de cada año el programa de formación
judicial y administrativa, a propuesta de la Escuela de Estudios Judiciales;
g) Emitir las disposiciones inherentes a su objeto y naturaleza;
h) Dar aviso al Congreso de la República, con al menos un año de anticipación
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del vencimiento del período constitucional de los magistrados de la Corte
Suprema de Justicia y de la Corte de Apelaciones y otros tribunales
colegiados de igual categoría, a fin de que convoque a las comisiones de
postulación respectivas;
i) Elaborar y remitir oportunamente a las comisiones de postulación, la
nómina con los respectivos expedientes e informe de desempeño de jueces
y magistrados para los efectos legales correspondientes;
j) Dar aviso al Congreso de la República respecto de las vacantes definitivas
que se produzcan en la Corte Suprema de Justicia, en la Corte de Apelaciones
y otros tribunales colegiados de igual categoría, el aviso se dará dentro de
un plazo de diez días de haberse producido la vacante definitiva;
k) Definir las políticas de la Escuela de Estudios Judiciales y revisarlas
anualmente, de acuerdo con los fines y propósitos de esta Ley;
l) Aprobar o modificar en el mes de noviembre de cada año, el programa de
formación judicial y administrativa, a propuesta de la Escuela de Estudios
Judiciales;
140
m) Emitir los acuerdos y reglamentos inherentes a su objeto y naturaleza;
n) Realizar las entrevistas personales a los aspirantes a cargos de jueces de paz
y primera instancia, auxiliándose del equipo multidisciplinario;
o) Con base en el listado de la Corte de Apelaciones electos por el Congreso de
la República, integrar las Salas correspondientes, asignando a las mismas, a
los magistrados más idóneos, de acuerdo a su especialidad y considerando
su experiencia y méritos. Asimismo, deberá realizar el sorteo mediante el
cual se definirá la presidencia de cada Sala; y,
p) Las demás que determine la ley.
Artículo 7. Causas y procedimientos de remoción de integrantes del
Consejo. El cargo de integrante del Consejo de la Carrera Judicial cesa por las
siguientes causas:
a) Por mal desempeño, falta a la ética o la comisión de un delito doloso;
b) Por aceptar llevar a cabo o propiciar reuniones o comunicaciones fuera
de los procedimientos establecidos en esta Ley, con los postulantes a
juez o magistrado de cualquier categoría, durante la etapa de postulación
a concurso público de méritos, evaluación del desempeño profesional,
proceso de ascenso, renovación de nombramiento de juez o reelección de
magistrados, así como procedimiento disciplinario;
c) Por negligencia o incumplimiento de los deberes a su cargo;
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d) Por violar la reserva propia de la función en beneficio de terceros;
e) Por violar las normas éticas del Organismo Judicial.
Al incurrir en estas causas, los integrantes del Consejo de la Carrera Judicial
deberán ser removidos de sus cargos, mediante un procedimiento que asegure
plenamente las garantías del debido proceso con el voto de la mayoría absoluta
de sus miembros. La decisión deberá estar debidamente fundamentada.
Artículo 8. Secretaría Ejecutiva del Consejo de la Carrera Judicial.
La Secretaría Ejecutiva del Consejo de la Carrera Judicial es el órgano técnico
encargado de ejecutar las decisiones del Consejo de la Carrera Judicial y
garantizar la efectividad de las mismas. También ejercerá las demás funciones
que establezca el reglamento de esta Ley.
Esta Secretaría estará dirigida por un Secretario Ejecutivo que asiste el desarrollo
de las sesiones ordinarias y extraordinarias, el cual será seleccionado por el
Consejo de la Carrera Judicial mediante concurso público por oposición y quien
podrá ser removido por las causas establecidas en el artículo 7 de esta Ley.
141
CAPÍTULO III
ÓRGANOS DISCIPLINARIOS
Artículo 9. Integración de los órganos disciplinarios. Los órganos de
disciplina estarán integrados de la siguiente manera:
a) Juntas de Disciplina Judicial: Para el conocimiento de las faltas
cometidas por jueces y magistrados se integrarán las Juntas de Disciplina
Judicial como órganos colegiados de carácter permanente y administrativo
disciplinario, cuyos miembros actuarán con total independencia,
imparcialidad y transparencia. Se integrará con tres titulares y tres suplentes,
mediante el proceso de oposición correspondiente. La duración en el cargo
de los miembros de las Juntas de Disciplina Judicial será por un período
de cinco años, plazo que también regirá para la presidencia y se decidirá
por sorteo público, realizado por el Consejo de la Carrera Judicial. Para ser
miembro titular o suplente de las Juntas de Disciplina Judicial se requieren
los mismos requisitos que para ser magistrado de la Corte Suprema de
Justicia y tendrán preferencia los candidatos con experiencia de al menos
cinco años en la judicatura o magistratura.
Para favorecer la descentralización y facilitar el acceso a estos órganos,
el Consejo de la Carrera Judicial, deberá integrar tantas juntas regionales
como las necesidades y la conveniencia del servicio lo haga necesario,
atendiendo a criterios de carácter geográfico, carga de trabajo, por materia
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u otros que resulten convenientes.
b) Junta de Disciplina Judicial de Apelación: Para conocer en segunda
instancia de las resoluciones definitivas emitidas por la Junta de Disciplina
Judicial se integra la Junta de Disciplina Judicial de Apelación, como órgano
colegiado de carácter permanente y administrativo, cuyos miembros
actuarán con total independencia, imparcialidad y transparencia. Se
integrará con tres titulares y tres suplentes, mediante el proceso de oposición
correspondiente. La duración en el cargo de los miembros de la Junta de
Disciplina Judicial de Apelación será por un período de cinco años, plazo
que también regirá para la presidencia y se decidirá por sorteo público,
realizado por el Consejo de la Carrera Judicial. Para ser miembro titular
o suplente de la Junta de Disciplina Judicial de Apelación se requieren los
mismos requisitos que para ser magistrado de la Corte Suprema de Justicia
y tendrán preferencia los candidatos con experiencia de al menos cinco
años en la judicatura o magistratura.
Todos los aspirantes a integrar los cargos de titulares y suplentes de las Juntas
142
de Disciplina Judicial y de la Junta de Disciplina Judicial de Apelación, deberán
cumplir con méritos de capacidad, idoneidad y honradez, conforme a lo
dispuesto en el artículo 113 de la Constitución Política de la República. Para
tal efecto, deberán acreditar, entre otros aspectos: la carencia de antecedentes
penales, sanciones administrativas impuestas por los órganos disciplinarios
de las instituciones del Estado en que haya laborado, las que correspondan
al ejercicio de la profesión liberal y, en su caso, constancia extendida por la
Contraloría General de Cuentas de que no tiene reclamación o juicio pendiente
como consecuencia del cargo o cargos desempeñados anteriormente.
El reglamento de esta Ley desarrollará lo relativo al procedimiento y criterios
para realizar los concursos de oposición para integrar las Juntas de Disciplina
Judicial y la Junta de Disciplina Judicial de Apelación.
A los integrantes de las Juntas de Disciplina Judicial y de la Junta de Disciplina
Judicial de Apelación les son aplicables las prohibiciones, impedimentos, excusas
y recusaciones contemplados en la Ley del Organismo Judicial.
Cuando un miembro de la Junta tuviere algún impedimento de los contemplados
en la Ley del Organismo Judicial, para conocer en un caso determinado, entrará
a conocer el suplente que corresponda en el orden de su designación.
El Organismo Judicial debe incluir en el presupuesto anual el monto necesario
para la efectiva implementación y funcionamiento de las Juntas de Disciplina
Judicial y de la Junta de Disciplina Judicial de Apelación.
Artículo 10. Atribuciones de las Juntas de Disciplina Judicial. Las Juntas
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de Disciplina Judicial tienen las siguientes atribuciones:
a) Conocer de las faltas administrativas que sean denunciadas;
b) Imponer las sanciones que establece la ley de acuerdo a los principios de
legalidad y debido proceso;
c) Llevar un registro estadístico público de faltas y sanciones y remitirlo de
manera semestral al Consejo de la Carrera Judicial;
d) Cuando la sanción que corresponda sea la destitución del funcionario,
remitir el expediente respectivo al Consejo de la Carrera Judicial para que
resuelva lo que corresponda;
e) Remitir al Consejo de la Carrera Judicial, para el registro personal de cada
juez y magistrado, las sanciones que les hayan sido impuestas, así como las
recomendaciones de destitución.
CAPÍTULO IV
SUPERVISIÓN GENERAL DE TRIBUNALES
Artículo 11. Supervisión General de Tribunales. La Supervisión General 143
de Tribunales estará a cargo de un Supervisor General y se integrará con personal
técnico y especializado para realizar las funciones siguientes:
a) De prevención: tiene como objetivo identificar las necesidades del servicio
tomando en cuenta aspectos socioculturales del lugar, así como determinar
la existencia de indicios de hechos constitutivos de faltas, mediante la
realización de visitas periódicas que deberán ser practicadas a todos los
tribunales, de conformidad con una planificación anual aprobada por el
Consejo de la Carrera Judicial y en el marco de su función estrictamente
administrativa. Los resultados de la visita se documentarán en acta y se
pondrán en conocimiento de la autoridad correspondiente. En caso de
tener indicios de faltas disciplinarias, lo pondrán en conocimiento de la
Junta de Disciplina correspondiente. Las necesidades que se identifiquen
para la eficiente gestión del despacho judicial se pondrán en conocimiento
del Consejo de la Carrera Judicial y de la Unidad de Evaluación del
Desempeño; y,
b) De investigación: tiene como objetivo llevar a cabo la investigación de
los hechos que tenga conocimiento o les sean denunciados y presentarla
ante la Junta de Disciplina Judicial.
El Consejo de la Carrera Judicial, para favorecer la descentralización y facilitar el
trabajo de las Juntas de Disciplina regionales, deberá integrar tantas delegaciones
de la Supervisión General de Tribunales como las necesidades y la conveniencia
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del servicio lo haga necesario, atendiendo a criterios de carácter geográfico,
carga de trabajo, por materia u otros que resulten convenientes.
El Supervisor General de Tribunales será electo por oposición por el Consejo
de la Carrera Judicial. Todos los aspirantes al cargo de Supervisor General de
Tribunales, deberán cumplir con méritos de capacidad, idoneidad y honradez
conforme a lo dispuesto en el artículo 113 de la Constitución Política de la
República. Para tal efecto deberán acreditar, entre otros aspectos: la carencia
de antecedentes penales, sanciones administrativas impuestas por los órganos
disciplinarios de las instituciones del Estado en que haya laborado, las que
correspondan al ejercicio de la profesión liberal y, en su caso, constancia
extendida por la Contraloría General de Cuentas de que no tiene reclamación
o juicio pendiente como consecuencia del cargo o cargos desempeñados
anteriormente.
El reglamento de esta Ley desarrollará la estructura y funciones de la Supervisión
General de Tribunales.
Artículo 12. Unidad de Evaluación del Desempeño Profesional.
144 La Unidad de Evaluación del Desempeño Profesional estará a cargo de un
Coordinador y se integrará con personal técnico y especializado para realizar las
funciones establecidas en el artículo 32 de esta Ley.
El Coordinador de la Unidad de Evaluación del Desempeño será electo por
oposición por el Consejo de la Carrera Judicial. Todos los aspirantes al cargo
de Coordinador de la Unidad de Evaluación del Desempeño, deberán cumplir
con méritos de capacidad, idoneidad y honradez conforme a lo dispuesto en el
artículo 113 de la Constitución Política de la República. Para tal efecto deberán
acreditar, entre otros aspectos: la carencia de antecedentes penales, sanciones
administrativas impuestas por los órganos disciplinarios de las instituciones del
Estado en que haya laborado, las que correspondan al ejercicio de la profesión
liberal y, en su caso, constancia extendida por la Contraloría General de Cuentas
de que no tiene reclamación o juicio pendiente como consecuencia del cargo o
cargos desempeñados anteriormente.
El reglamento de esta Ley desarrollará lo relativo al procedimiento y criterios
para realizar dicho concurso por oposición.
El reglamento de esta Ley desarrollará la estructura y funciones de la Unidad de
Evaluación del Desempeño Profesional.
CAPÍTULO V
Decreto Número 32-2016
ÓRGANOS DEL CONSEJO DE LA CARRERA JUDICIAL
Artículo 13. Escuela de Estudios Judiciales. La Escuela de Estudios
Judiciales es la unidad encargada de planificar, ejecutar y facilitar la capacitación
y formación técnica y profesional de jueces, magistrados, funcionarios y
empleados del Organismo Judicial, con el fin de asegurar la excelencia y
actualización profesional para el eficiente desempeño de sus cargos. Su
organización y funcionamiento se regirá por la presente Ley y su reglamento.
El funcionario que esté a cargo de la dirección de la Escuela de Estudios
Judiciales será electo por oposición por el Consejo de la Carrera Judicial.
Todos los aspirantes al cargo de Director de la Escuela de Estudios Judiciales,
deberán cumplir con méritos de capacidad, idoneidad y honradez, conforme a
lo dispuesto en el artículo 113 de la Constitución Política de la República. Para
tal efecto, deberán acreditar, entre otros aspectos: la carencia de antecedentes
penales, sanciones administrativas impuestas por los órganos disciplinarios
de las instituciones del Estado en que haya laborado, las que correspondan
al ejercicio de la profesión liberal y, en su caso, constancia extendida por la
Contraloría General de Cuentas de que no tiene reclamación o juicio pendiente
como consecuencia del cargo o cargos desempeñados anteriormente. 145
El reglamento de esta Ley desarrollará lo relativo al procedimiento y criterios
para realizar dicho concurso por oposición.
Para la identificación, diseño y ejecución de las políticas y programas en materia de
capacitación, la Escuela de Estudios Judiciales deberá establecer procedimientos
para recabar información sobre las necesidades de formación y actualización que
tengan las Cámaras en las que se divida la Corte Suprema de Justicia, la Unidad
de Evaluación del Desempeño y demás órganos jurisdiccionales y administrativos
del Organismo Judicial y dar respuesta a las mismas.
Mediante concurso por oposición convocado por la Escuela de Estudios
Judiciales, los jueces y magistrados podrán ser nombrados por el Consejo de la
Carrera Judicial para apoyo como docente-investigador de tiempo completo en
la Escuela de Estudios Judiciales, por períodos que no excedan de seis (6) meses,
en cuyo caso su situación será de licencia.
TÍTULO III
Escuela de Estudios Judiciales de Guatemala
CARRERA JUDICIAL
CAPÍTULO I
CLASIFICACIÓN, INGRESO Y PERMANENCIA
Artículo 14. Clasificación. La carrera judicial comprende a quienes por
mandato constitucional ejercen jurisdicción y competencia dentro del Organismo
Judicial y los divide en cuatro categorías, que no forman grado jerárquico, así:
a) Magistrados de la Corte Suprema de Justicia;
b) Magistrados de la Corte de Apelaciones y otros tribunales colegiados de
igual categoría;
c) Jueces de primera instancia; y,
d) Jueces de paz.
Todos los jueces y magistrados, independientemente de su forma de ingreso a
la carrera judicial, están sujetos a esta Ley.
146
Artículo 15. Ingreso. El ingreso a la carrera judicial se hará por alguna de las
formas siguientes:
a) Mediante nombramiento de la Corte Suprema de Justicia para el caso de
los jueces de paz y jueces de primera instancia.
b) Mediante elección por el Congreso de la República para el caso de los
magistrados de la Corte Suprema de Justicia y magistrados de la Corte de
Apelaciones y otros tribunales colegiados de igual categoría.
Todos los aspirantes a cargos de jueces y magistrados deberán reunir los
requisitos establecidos en la Constitución Política de la República y las leyes,
así como someterse al concurso por oposición que en cada caso se establezca
en la ley.
Artículo 16. Reingreso. Los jueces que hayan ingresado al Organismo Judicial
por medio del sistema de carrera judicial, y que no hayan sido reelectos como
magistrados, podrán ser nombrados como jueces, atendiendo a su especialidad
y a su categoría anterior en la judicatura, en el marco de las convocatorias
correspondientes y siempre que haya disponibilidad de plazas.
Para el efecto deberán cumplir con los requisitos siguientes:
a) No haber sido sancionados por falta grave o gravísima y haber aprobado
satisfactoriamente las evaluaciones de desempeño profesional practicadas; y,
b) Someterse a los cursos de actualización a cargo de la Escuela de Estudios
Decreto Número 32-2016
Judiciales, así como a las evaluaciones especiales que disponga practicar el
Consejo de la Carrera Judicial previo a su nombramiento.
Artículo 17. Requisitos. Los aspirantes al cargo de juez o magistrado,
cualquiera que sea su categoría, deberán reunir los requisitos que establece la
Constitución Política de la República de Guatemala.
SECCIÓN I
PROCEDIMIENTO DE INGRESO DE JUECES
A LA CARRERA JUDICIAL
Artículo 18. Convocatoria a concursos por oposición para el ingreso de
jueces a la carrera judicial. Corresponde al Consejo de la Carrera Judicial,
convocar los concursos por oposición para el ingreso a la carrera judicial
de jueces con base en la elaboración de un diagnóstico previo, que permita
determinar el número, categoría y competencia de las plazas vacantes dentro
del Organismo Judicial, atendiendo además a criterios de pertinencia cultural
y lingüística.
La convocatoria se publicará tres veces en el Diario de Centro América y en 147
dos de los diarios de mayor circulación en todo el país, con una antelación no
menor a veinte días de la fecha prevista para el concurso.
La convocatoria deberá indicar: los requisitos legales, culturales, educacionales
y formales que deben llenar los aspirantes, incluyendo la referencia a los
documentos que acrediten la carencia de antecedentes penales, sanciones
administrativas impuestas por los órganos disciplinarios de las instituciones del
Estado en que haya laborado, las que correspondan al ejercicio de la profesión
liberal y, en su caso, constancia extendida por la Contraloría General de Cuentas
de que no tiene reclamación o juicio pendiente como consecuencia del cargo o
cargos desempeñados anteriormente.
Asimismo, la convocatoria deberá especificar el plazo, lugar y horario de retiro
de las bases del concurso y de recepción de solicitudes, así como toda otra
documentación que el Consejo de la Carrera Judicial estime pertinente.
Artículo 19. Verificación de requisitos. El Consejo de la Carrera Judicial
verificará, en cada caso, el cumplimiento de los requisitos exigidos por la
presente Ley y elaborará la lista de aspirantes que hayan cumplido con los
mismos. Posteriormente, notificará a los interesados su decisión y dentro de
los quince (15) días siguientes de realizada la última notificación, la lista será
publicada en el Diario de Centro América y como mínimo en dos diarios de
mayor circulación en todo el país.
Dentro del plazo de ocho (8) días contados desde el día siguiente al de la última
Escuela de Estudios Judiciales de Guatemala
publicación, cualquier persona podrá presentar al Consejo de la Carrera Judicial,
información debidamente fundamentada y documentada respecto a los
aspirantes a jueces, quienes contarán con el plazo de ocho (8) días para aportar
las pruebas de descargo pertinentes. El Consejo de la Carrera Judicial realizará
la investigación correspondiente, pudiendo solicitar la información que estime
pertinente y resolverá en el plazo de ocho (8) días. Contra dicha resolución no
procede recurso administrativo alguno.
Artículo 20. Evaluación y elegibilidad. El Consejo de la Carrera Judicial
remitirá a la Escuela de Estudios Judiciales la lista de aspirantes que hayan
cumplido los requisitos y hayan superado la etapa de auditoría social que
garantice la honorabilidad de los aspirantes.
Para dictaminar ante el Consejo de la Carrera Judicial sobre la idoneidad de
los aspirantes, la Escuela de Estudios Judiciales practicará las pruebas objetivas
técnicas, psicométricas y jurídicas.
Luego de recibidos los resultados de las pruebas practicadas por la Escuela
de Estudios Judiciales, el Consejo de la Carrera Judicial realizará entrevistas
148 personales basadas en criterios técnicos, objetivos y transparentes para
complementar los procesos de evaluación antes señalados.
Concluido el proceso de evaluación, el Consejo de la Carrera Judicial elaborará
la lista de aprobados como elegibles para recibir el curso de formación inicial
en la Escuela de Estudios Judiciales, el cual durará como mínimo un período
de ocho meses. Los métodos, técnicas, modalidades, contenidos, criterios de
aprobación y valoración de los cursos de formación inicial se desarrollarán en el
reglamento de esta Ley.
La Escuela de Estudios Judiciales elaborará la lista de aspirantes que hubiesen
aprobado el curso de formación inicial y lo remitirá al Consejo de la Carrera
Judicial, el cual notificará a los aspirantes los resultados del proceso.
Los aspirantes que no fuesen aprobados dispondrán de tres días, más el término
de la distancia, contados a partir de la notificación de los resultados, para solicitar
una revisión ante la Escuela de Estudios Judiciales, acompañando los medios
de prueba que consideren pertinentes. La revisión deberá ser resuelta dentro
del plazo de tres días de formulada la solicitud. Si la resolución de la Escuela
de Estudios Judiciales fuera desfavorable, los aspirantes podrán recurrir ante el
Consejo de la Carrera Judicial, dentro del plazo de tres días contados a partir
de la última notificación, y éste solicitará a la Escuela de Estudios Judiciales que
dentro del plazo de tres días, rinda informe circunstanciado acompañado de la
documentación pertinente. El Consejo de la Carrera Judicial resolverá dentro del
plazo de tres días posteriores a la entrega del informe circunstanciado. Contra
Decreto Número 32-2016
dicha resolución no procede recurso administrativo alguno.
Artículo 21. Nombramiento de jueces. Los aspirantes que hayan superado
el procedimiento antes descrito, se considerarán elegibles a las convocatorias de
vacantes mediante concurso de oposición para juez de paz. Atendiendo al orden
descendente a partir de la calificación más alta de la lista de elegibles remitida
por el Consejo de la Carrera Judicial, la Corte Suprema de Justicia nombrará a
los jueces de paz destinados a llenar las plazas vacantes que existan o las nuevas
judicaturas que fuesen creadas.
Para que proceda el nombramiento de los aspirantes aprobados, deberán
presentar declaración patrimonial conforme a la Ley de Probidad y
Responsabilidades de Funcionarios y Empleados Públicos.
Los jueces nombrados tomarán posesión dentro del mes siguiente de haber
prestado la protesta respectiva.
SECCIÓN II
RENOVACIÓN DE NOMBRAMIENTOS, VACANTES,
149
ASCENSOS Y TRASLADOS
Artículo 22. Renovación de nombramiento de jueces. Vencido el
período de funciones de los jueces, la Corte Suprema de Justicia renovará su
nombramiento, cuando su desempeño haya sido satisfactorio de acuerdo con la
evaluación de desempeño profesional practicada por la Unidad de Evaluación
del Desempeño del Consejo de la Carrera Judicial.
Artículo 23. Vacantes. Cuando se produzca una vacante definitiva en la Corte
Suprema de Justicia, el Consejo de la Carrera Judicial dará aviso al Congreso de
la República de dicha vacancia, a fin de que proceda a elegir a la brevedad al
nuevo magistrado de la misma lista de candidatos que haya enviado la respectiva
comisión de postulación. Cuando se produzca una vacante definitiva en la Corte
de Apelaciones o en otros tribunales colegiados de igual categoría, el Consejo
de la Carrera Judicial dará aviso inmediatamente al Congreso de la República
de dicha vacancia, el que procederá a elegir al nuevo magistrado, dentro de los
siguientes quince días contados a partir de la fecha de recibido el aviso. Dicha
elección deberá realizarse entre los magistrados suplentes electos conforme al
artículo 36 de esta Ley, para completar el período.
Artículo 24. Preferencia para las vacantes. Para la provisión de las plazas
vacantes y de las que se crearen conforme a ley en las categorías de juez, el
Consejo de la Carrera Judicial convocará a concursos por oposición, teniendo
preferencia:
a) Los jueces de la misma categoría y especialidad que soliciten el traslado y
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reúnan los requisitos establecidos en esta Ley para los traslados.
b) Los declarados elegibles mediante el procedimiento de ingreso a la carrera
judicial, en los casos de judicatura de paz.
c) Los jueces que hayan servido en la categoría inmediatamente inferior y
en la misma especialidad a la del cargo que deba llenarse y que reúnan las
condiciones establecidas en esta Ley para el ascenso.
d) Los jueces suplentes nombrados conforme lo previsto en la presente Ley.
Artículo 25. Ascensos. Se considera ascenso el acto por el cual un juez o
magistrado pasa a desempeñar un cargo judicial de competencia diferente por
razón de categoría o instancia según lo establecido en esta Ley. El Consejo
de la Carrera Judicial, convocará a concursos por oposición para los ascensos
indicando los requisitos que correspondan y considerará criterios preferentes
para la selección: la evaluación del desempeño profesional satisfactoria, la
especialidad y los méritos.
Serán ascendidos en su orden quienes hayan obtenido mejor calificación en
150 la evaluación; de tener una misma calificación, quien hubiere ingresado con
anterioridad a la carrera judicial; y, si aún así resultare en empate, quien hubiere
aplicado para el puesto en primer lugar.
El reglamento de esta Ley regulará expresamente esta materia.
Artículo 26. Traslados y permutas. Los jueces y magistrados solo podrán ser
trasladados por las causas siguientes:
a) Previa audiencia, por razones de servicio calificadas mediante resolución
motivada del Consejo de la Carrera Judicial;
b) Por solicitarlo así el interesado y si a juicio del Consejo de la Carrera
Judicial ha acumulado méritos en el ejercicio del cargo, tenga una causa
justificada y el traslado no sea inconveniente para el servicio de la
administración de justicia.
En todos los casos deberá garantizarse previamente la compensación económica
de los gastos de traslado y tomar en consideración el plazo necesario para
realizar el traslado en función de la distancia.
Se prohíbe expresamente el traslado de jueces y magistrados como medida
disciplinaria.
Mediante la permuta los jueces y magistrados de igual categoría y salario
pueden voluntariamente solicitar el intercambio de sus respectivos puestos
al Consejo de la Carrera Judicial, el cual calificará la solicitud siempre que no
Decreto Número 32-2016
afecte las necesidades del servicio y, mediante resolución motivada, decidirá
sobre la permuta solicitada.
En todos los casos de traslados y permutas, se atenderá a la especialidad en el
ramo en que se desempeñen.
CAPÍTULO II
DERECHOS, DEBERES Y PROHIBICIONES
Artículo 27. Derechos. Son derechos de los jueces y magistrados, además de
los que la Constitución Política de la República y las leyes ordinarias les otorgan,
los siguientes:
a) Que se tomen las medidas necesarias para garantizar su independencia;
b) Ser defendidos y protegidos en su integridad y dignidad, frente a ataques,
amenazas e intimidaciones;
c) No ser removidos de sus cargos sino por las causas y en la forma establecida
en la Constitución Política de la República y las leyes;
151
d) Percibir una remuneración equitativa y justa que, en ningún caso, será
inferior para los magistrados de la Corte de Apelaciones y otros tribunales
de igual categoría, al equivalente del 70% del salario que devengan los
magistrados de la Corte Suprema de Justicia, el 50% para los jueces de
primera instancia y el 30% para los jueces de paz. La Corte Suprema
de Justicia deberá tomar en cuenta las proporciones anteriores como
indicativas para la formulación de una política salarial;
e) Percibir y gozar de las prestaciones, así como los demás beneficios y
compensaciones de carácter económico y social que les correspondan
conforme a la ley;
f) Ser protegidos en forma inmediata por las autoridades del Estado, cuando
exista peligro para su vida o integridad personal en razón del desempeño
de las funciones de su cargo;
g) Asociarse para los fines y con las limitaciones que establezcan la Constitución
Política de la República y las leyes;
h) Optar en condiciones de igualdad, a becas de estudios superiores, cursos de
capacitación y perfeccionamiento en la función jurisdiccional, previo obtener
las autorizaciones necesarias para desarrollar estos estudios, conforme a la
reglamentación que desarrolle el Consejo de la Carrera Judicial;
i) Que se determine, mantenga y promueva la especialidad en la función;
j) Ser clasificado profesionalmente de acuerdo a sus méritos, rendimiento y
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trayectoria;
k) Jubilación digna; y,
l) Los demás derechos que se establezcan legalmente, y los que les correspondan
de conformidad con la Ley de Servicio Civil del Organismo Judicial.
Artículo 28. Deberes. Son deberes de los jueces y magistrados:
a) Asegurar un rendimiento satisfactorio en el ejercicio de sus funciones de
manera que contribuya a la tutela judicial efectiva y a la administración de
justicia en forma imparcial, razonada, pronta y cumplida, de conformidad
con la Constitución Política y las leyes de la República;
b) Resolver los asuntos de su competencia con independencia y cumplir
rigurosamente las garantías del debido proceso;
c) Atender el juzgado o tribunal a su cargo con la diligencia debida;
d) Atender en forma personal las diligencias y audiencias que se lleven a cabo
en su despacho;
152
e) Guardar absoluta reserva sobre los asuntos que por su naturaleza así lo
requieran;
f) Respetar y atender conforme a la ley a los funcionarios judiciales, personal
subalterno, compañeros de trabajo, litigantes, personas interesadas en los
juicios y diligencias que se ventilen en el tribunal y al público en general;
g) Mantener un alto nivel de actualización profesional;
h) Denunciar cualquier hecho o acto que implique riesgo o amenaza para la
independencia del ejercicio de su cargo;
i) Actuar con transparencia, integridad, responsabilidad y profesionalidad;
j) Someterse a las evaluaciones del desempeño profesional correspondiente
de acuerdo con esta Ley y su reglamento;
k) Guardar en todo momento la conducta debida; y,
l) Cumplir con los demás deberes que esta y otras leyes y reglamentos señalen.
Artículo 29. Prohibiciones. Queda prohibido a los jueces y magistrados:
a) Desempeñar, simultáneamente a la función jurisdiccional, empleos o
cargos públicos o privados remunerados y cualquier otro empleo, cargos de
dirección y asesoría en instituciones políticas, sindicatos o entidades que
reciban, administren o ejecuten recursos públicos o bienes del Estado o
Decreto Número 32-2016
que sean parte de la administración del Estado, u otras entidades con fines
políticos. Se exceptúa el ejercicio de la docencia siempre que esta no entre
en conflicto de horario con la judicatura;
b) Ser ministro de cualquier religión o culto;
c) Ejercer las profesiones y actividades de Abogado y Notario o ser mandatarios
judiciales;
d) Aceptar o desempeñar cargos de albaceas, depositarios judiciales, tutores,
protutores o guardadores, salvo que se trate del cónyuge o conviviente,
unido legalmente de hecho, o parientes dentro de los grados de ley;
e) Celebrar contratos de cualquier clase que le signifiquen beneficio económico
o que incrementen su patrimonio, con las personas que ante ellos litiguen;
f) Dar opinión sobre asuntos que conozcan o deben conocer;
g) Ser árbitros, liquidadores, expertos o partidores; y,
h) Ejercer actividades o propaganda de índole política partidista o de 153
proselitismo religioso, o propiciar que otros lo hagan.
Artículo 30. Exclusión de la carrera judicial y pérdida de calidad. La
calidad de juez o magistrado termina por cualquiera de las siguientes causas:
a) Por renuncia al cargo;
b) Por no tomar posesión del cargo para el que haya sido designado en el
plazo legalmente establecido;
c) Por destitución;
d) Por condena penal firme;
e) Por jubilación, que podrá ser voluntaria a los cincuenta (50) años y
obligatoria a los setenta y cinco (75) años, sin excepción alguna;
f) Por incapacidad física o mental para desempeñar el cargo, declarada
judicialmente;
g) Por haber obtenido calificación final negativa por segunda vez consecutiva,
conforme al sistema de evaluación de desempeño.
Artículo 31. Situación de servicio. Los jueces y magistrados pueden
encontrarse en alguna de estas situaciones:
a) Servicio activo: Se encuentran en situación de servicio activo quienes
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desempeñen un cargo de juez o magistrado.
b) Excedencia: La situación de excedencia tiene lugar cuando un miembro
de la carrera judicial, sin renunciar a tal condición, solicita dejar de prestar
servicio activo en la misma, después de haberlo desempeñado en forma
satisfactoria por lo menos durante dos años. El tiempo de duración de la
excedencia no puede ser mayor de cinco años, transcurridos los cuales se
entenderá perdida la condición de miembro de la carrera judicial. El tiempo
de duración de la excedencia no se acreditará al tiempo de servicio para
efectos de determinar antigüedad y prestaciones laborales.
c) Licencia: La licencia se produce cuando el miembro de la carrera judicial,
por algún motivo justificado, solicitare pasar a esta condición que no podrá
exceder de seis meses.
Será obligatorio conceder licencia con goce de salario, conforme a las
disposiciones legales y reglamentarias vigentes, en los siguientes casos:
1. Fallecimiento del cónyuge o persona con la cual estuviese unido de
hecho, o de los padres, hijos e hijas;
154
2. Por contraer matrimonio;
3. Por nacimiento de hijos e hijas;
4. Para responder a citaciones judiciales;
5. Cuando el Consejo de la Carrera Judicial autorice expresamente otros
permisos o licencias retribuidos;
6. Los relacionados con la madre trabajadora (período pre y post-natal y
período de lactancia);
7. Los derivados de enfermedades o accidentes de conformidad con lo
establecido en las leyes de la materia.
En todos los demás casos no contemplados se podrán otorgar licencias
sin goce de salario. El tiempo de duración de la licencia se acreditará al
tiempo de servicio para efectos de determinar antigüedad y en caso de
las licencias con goce de salario, también para efectos de prestaciones
laborales.
d) Separación del cargo: La separación de la función jurisdiccional, con goce
de salario, se produce en los casos en que se haya declarado con lugar el
antejuicio contra jueces o magistrados, para garantizar el efectivo ejercicio
de su derecho de defensa y la adecuada prestación del servicio.
e) Suspensión: La suspensión se produce en los siguientes casos:
Decreto Número 32-2016
1. Cuando se haya dictado auto de procesamiento en contra del juez o
magistrado, con goce de salario;
2. Como medida precautoria cuando las Juntas de Disciplina Judicial en el
marco de un procedimiento disciplinario, para asegurar los resultados del
proceso y para no afectar la prestación del servicio, con goce de salario;
3. Como sanción para faltas graves y gravísimas conforme lo establecido
en la presente Ley.
Las resoluciones relativas a estas situaciones serán competencia del Consejo de
la Carrera Judicial y son aplicables supletoriamente las disposiciones de la Ley
de Servicio Civil del Organismo Judicial.
CAPÍTULO III
DESEMPEÑO DE LOS JUECES Y MAGISTRADOS
Artículo 32. Evaluación del desempeño y comportamiento profesional.
El Consejo de la Carrera Judicial, por medio de la Unidad de Evaluación del
Desempeño Profesional, mediante la aplicación de instrumentos y técnicas 155
objetivamente diseñados, certificados y de conformidad con estándares
nacionales e internacionales, acordes en cada área, evaluará el desempeño y
comportamiento de los jueces y magistrados anualmente. El Consejo de la
Carrera Judicial tomará en cuenta los siguientes aspectos:
a) Evaluación disciplinaria y ética: se integra por el comportamiento
apegado a la disciplina y ética del Organismo Judicial, según lo establecido
en esta Ley y en las normas de comportamiento ético. Se descontarán
puntos por las sanciones firmes emitidas por las Juntas de Disciplina
Judicial dentro del período de evaluación y se tomará en cuenta los méritos
obtenidos;
b) Gestión de despacho: se refiere a la cantidad de resoluciones dictadas
durante el período de evaluación de la administración y gerencia de los
despachos, en forma directamente proporcional a la cantidad de casos que
han ingresado al órgano jurisdiccional correspondiente;
c) Calidad: se calificará la calidad y motivación de los autos y sentencias, así
como las emitidas por el juez o magistrado en audiencias orales y públicas.
Las sentencias objeto de evaluación deberán ser proporcionadas tanto por
el evaluado como seleccionadas al azar por el órgano evaluador;
d) Evaluación académica: comprende los créditos obtenidos en los cursos
teóricos y prácticos impartidos por la Escuela de Estudios Judiciales, la
cual se puede complementar con otros estudios del juez debidamente
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acreditados en Guatemala y en el extranjero;
e) Evaluación directa: comprende la calificación de la entrevista personal
que realice el Consejo de la Carrera Judicial;
f) Evaluación interna y externa: comprende la calificación otorgada por
los usuarios del servicio de administración de justicia, así como auxiliares
del juez o magistrado evaluado.
Se prohíbe expresamente que la evaluación del desempeño sea practicada por
jueces o magistrados.
Las evaluaciones de desempeño y comportamiento profesional servirán así
mismo para el diagnóstico de necesidades de capacitación, las cuales deberán
ser atendidas por la Escuela de Estudios Judiciales.
El funcionario evaluado, deberá ser notificado del resultado de las evaluaciones
de desempeño y podrá solicitar su reconsideración de forma fundamentada
ante el coordinador de la Unidad de Evaluación del Desempeño dentro de los
ocho días siguientes de haber recibido la calificación, debiendo resolverse la
156 misma dentro de los quince días siguientes.
Contra esta resolución procede el recurso de revisión ante el Consejo de la
Carrera Judicial, el cual se podrá solicitar si se considera que la evaluación
se realizó con base en aspectos, parámetros y procedimientos distintos o
contradictorios a los contemplados en la presente Ley y en el reglamento.
El interponente deberá indicar concretamente el error en el que considera que
se incurrió en la evaluación.
Para jueces y magistrados que integran el Consejo de la Carrera Judicial, la
evaluación del desempeño que corresponde al período de ejercicio efectivo en
la judicatura, será tenida en cuenta como evaluación del período completo,
incluyendo el período de ejercicio en el Consejo de la Carrera Judicial.
El reglamento de esta Ley desarrollará las normas y procedimientos para la
implementación del sistema de evaluación del desempeño y comportamiento
profesional.
Artículo 33. Registro Personal. En el registro personal de cada juez o
magistrado deberá constar:
a) Procesos administrativos disciplinarios con recomendaciones y sanciones
firmes;
b) Antejuicios declarados con lugar;
c) Autos de procesamiento y condenas penales;
Decreto Número 32-2016
d) Resultado de las evaluaciones de desempeño profesional;
e) Cursos de formación inicial y continuada recibidos en la Escuela de Estudios
Judiciales; y,
f) Méritos, reconocimientos, ascensos y grados académicos obtenidos.
Dicho registro deberá ser público y estará a cargo del Consejo de la Carrera
Judicial.
En las certificaciones que extiendan los órganos disciplinarios o el Consejo de
la Carrera Judicial no se harán constar aquellas quejas declaradas con lugar
después de cinco años de haber sido ejecutoriada la sanción, salvo en el caso
de destitución.
TÍTULO IV
JUECES Y MAGISTRADOS SUPLENTES
Artículo 34. Objeto. Con el objeto de garantizar la continuidad de los servicios de
justicia, se establece la calidad de jueces y magistrados suplentes en disponibilidad, 157
quienes serán nombrados y electos de conformidad con las normas de esta Ley y
reunirán los mismos requisitos que correspondan a los titulares.
Al producirse una vacante temporal, el Consejo de la Carrera Judicial designará
al juez o magistrado suplente que deberá cubrir las funciones correspondientes.
Si la vacante fuere permanente debe nombrarse al nuevo juez o magistrado
titular de conformidad con lo que establece la Constitución Política de la
República y esta Ley.
Artículo 35. Jueces Suplentes. El Consejo de la Carrera Judicial remitirá
a la Corte Suprema de Justicia, para su nombramiento, el listado de jueces
suplentes para atender las necesidades del despacho judicial de paz y de primera
instancia en toda la República, quienes una vez nombrados, permanecerán en
disponibilidad en las condiciones, forma y lugar que el Consejo de la Carrera
Judicial determine.
Artículo 36. Magistrados Suplentes. El Congreso de la República elegirá,
en la misma forma que a los titulares y de la misma nómina que presente la
respectiva comisión de postulación, el número de magistrados suplentes que
el Consejo de la Carrera Judicial recomiende como necesario para atender las
necesidades del despacho judicial en la Corte de Apelaciones y otros tribunales
de igual categoría, los que permanecerán en disponibilidad en la forma,
condición y lugar que el Consejo de la Carrera Judicial determine.
Artículo 37. Régimen. A los jueces y magistrados suplentes les son aplicables
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las normas de esta Ley y su reglamento, sin perjuicio de las disposiciones que en
su oportunidad acuerde el Consejo de la Carrera Judicial.
TÍTULO V
RÉGIMEN DISCIPLINARIO
CAPÍTULO I
FALTAS Y SANCIONES
Artículo 38. Responsabilidades. Constituyen faltas disciplinarias las
acciones u omisiones en que incurra un juez o magistrado, previstas como tales
en la presente Ley.
La responsabilidad disciplinaria es independiente y sin perjuicio de las que
deriven de la responsabilidad penal y civil que se determine conforme a la
legislación ordinaria.
Artículo 39. Grados. Las faltas cometidas por jueces y magistrados en el
158 ejercicio de su cargo podrán ser:
a) Leves;
b) Graves; o,
c) Gravísimas.
Artículo 40. Faltas leves. Son faltas leves:
a) La inobservancia del horario de trabajo sin causa justificada;
b) La negligencia en el cumplimiento de los deberes propios de su cargo
establecidos en la ley, cuando no constituyan falta grave o gravísima;
c) La falta de acatamiento de las disposiciones administrativas.
Artículo 41. Faltas graves. Son faltas graves:
a) Dar entrevistas a la prensa adelantando criterio u opinión sobre casos
sometidos a su conocimiento;
b) Ausencia o abandono injustificado de sus labores por un día;
c) Faltar a la debida celeridad en el trámite de los procesos e incurrir en
retrasos injustificados y descuidos en la tramitación de los procesos y/o
diferir las resoluciones;
d) No guardar la discreción debida en aquellos asuntos que por su naturaleza
Decreto Número 32-2016
o en virtud de leyes o reglamentos requieran reserva o confidencialidad;
e) La falta de acatamiento de las disposiciones contenidas en reglamentos y
acuerdos en materia jurisdiccional;
f) La falta de acatamiento de las normas éticas del Organismo Judicial;
g) Asistir a sus labores en estado de embriaguez o bajo el efecto de
estupefacientes o en cualquier otra condición análoga, salvo que tenga
prescripción médica;
h) Proferir insultos o acudir a las vías de hecho en contra de usuarios, sujetos
procesales, funcionarios y empleados judiciales y cualquier otra persona
con la que el juez o magistrado tenga relación en el ámbito de sus funciones;
i) Causar intencionalmente daño a los bienes muebles o inmuebles del
Organismo Judicial;
j) Usar ilegítimamente o permitir a otros el uso ilegítimo de bienes, herramientas,
útiles, distintivos o placas de identificación del Organismo Judicial;
159
k) El incumplimiento o la inasistencia injustificada a los actos procesales con
audiencia pública que estuvieren señalados;
l) Variar la forma del proceso y sus incidencias;
m) Hacer durante la jornada de trabajo o dentro de las oficinas del Organismo
Judicial, actividades políticas partidistas o religiosas;
n) Delegar funciones inherentes a su cargo a sus subordinados;
o) Faltar a la verdad en la solicitud de obtención de cualquier tipo de permiso,
traslado, autorización, dietas, viáticos y cualquier tipo de ayuda o beneficio
económico;
p) La segunda falta leve sancionada que se cometa dentro de un mismo año,
cuando la primera haya sido sancionada;
q) Promover o permitir que se realicen actividades que afecten la prestación
del servicio durante el horario laboral, incluyendo aquellas con ánimo de
lucro y mercantiles; y,
r) La falta del respeto debido hacia usuarios, sujetos procesales, funcionarios
y empleados judiciales y cualquier otra persona con la que el juez o
magistrado tenga relación en el ámbito de sus funciones.
Artículo 42. Faltas gravísimas. Son faltas gravísimas:
a) Faltar injustificadamente al trabajo durante dos o más días consecutivos, o
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tres días en el mismo mes;
b) Desempeñar, simultáneamente a la función jurisdiccional, empleos o
cargos públicos o privados remunerados y cualquier otro empleo, cargos de
dirección y asesoría en instituciones políticas, sindicatos o entidades que
reciban, administren o ejecuten recursos públicos o bienes del Estado o
que sean parte de la administración del Estado, u otras entidades con fines
políticos. Se exceptúa el ejercicio de la docencia siempre que esta no entre
en conflicto de horario con la judicatura;
c) Ser ministro de cualquier religión o culto;
d) Ejercer las profesiones y actividades de Abogado y Notario o ser mandatarios
judiciales;
e) Aceptar o desempeñar cargos de albaceas, depositarios judiciales, tutores,
protutores o guardadores, salvo que se trate del cónyuge o conviviente,
unido legalmente de hecho, o parientes dentro de los grados de ley;
f) Celebrar contratos de cualquier clase con las personas que ante ellos litiguen;
160
g) Ejercer como árbitro, liquidador o partidor;
h) Interferir en el ejercicio de funciones de los otros Organismos del Estado,
sus agentes o representantes;
i) Permitir la interferencia a cualquier organismo, institución o persona que
atente contra el Organismo Judicial;
j) Ocultar prohibición que le sea imputable para el ejercicio de la función o
abstenerse de informar una causal sobrevenida;
k) Ocultar a las partes documentos o información de naturaleza pública;
l) Intentar influir o influir ante otros jueces o magistrados, en los procesos
que tramitan en el marco de sus respectivas competencias;
m) Aceptar influencias en los procesos que tramitan en el marco de sus
competencias cuando estas provengan de jueces, magistrados o empleados
del Organismo Judicial;
n) Interferir en el criterio de los jueces de grado inferior, en cuanto a la
interpretación o la aplicación de la ley en casos concretos, salvo cuando se
conozca a través de los recursos legalmente establecidos;
o) Cometer cualquier acto de acoso o coacción, especialmente aquellos de
índole sexual o laboral;
p) Solicitar o aceptar favores, préstamos, regalías o dádivas en dinero o en
Decreto Número 32-2016
especie, directa o indirectamente, en relación a cualquier procedimiento o
en relación al ejercicio de su función;
q) Sustraer, destruir, alterar o extraviar evidencias o documentos oficiales;
r) Consentir o autorizar la utilización de medios ilegales para obtener pruebas
o dar valor probatorio a medios de prueba manifiestamente ilegal;
s) Impedir u obstaculizar a las partes el libre ejercicio de sus derechos en
cualquier procedimiento, o bien darles información errónea u ocultarles
información cuando no se haya declarado la reserva de las actuaciones;
t) Revelar o proporcionar información confidencial que conozca con ocasión
de su cargo, cuando se cause un perjuicio en la tramitación de un proceso
o a cualquier persona;
u) Incumplir las normas sobre confidencialidad de los testigos, colaboradores,
víctimas y sujetos procesales previstas en la Constitución Política y demás
leyes de la República;
v) Portar de manera ostentosa armas de cualquier clase durante la jornada de 161
trabajo, según las define el Código Penal;
w) Faltar a la verdad en un proceso de ingreso a la carrera judicial, evaluación
de desempeño, o ascenso, señalando tener calidades, calificaciones
académicas, experiencia profesional, condiciones o conocimientos que no
se poseen. La circunstancia del ocultamiento o presentación de datos falsos
no podrá ser saneada posteriormente por prescripción;
x) La conducta y trato discriminatorio, incluyendo el insultar o proferir frases
discriminatorias, basado en motivos de raza, etnia, prácticas culturales,
religión, género, sexo, edad, idioma o de otra índole en el ejercicio del cargo
en contra del personal de la institución, partes procesales, sus abogados o
público en general;
y) Extraer fuera de los casos en que la ley lo autoriza, los expedientes y
documentos fuera de la oficina en que deban estar, o de las del Organismo
Judicial;
z) Alterar indebidamente registros electrónicos o de cualquier tipo que se
encuentren en los despachos judiciales, o tolerar que el personal a su cargo
realice tal alteración;
aa) Otorgar medidas precautorias en casos en los cuales conforme a la ley deba
inhibirse, cuando sea evidente su incompetencia;
bb) La segunda falta grave que se cometa en el plazo de un año, cuando la
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primera haya sido sancionada;
cc) Anticipar criterio con cualquiera de las partes procesales previo a emitir una
resolución;
dd) Sostener reuniones privadas con una de las partes procesales o sus
representantes, sin presencia de la otra parte o demás sujetos procesales
que sean requeridos;
ee) El abuso de la condición de juez o magistrado para obtener un trato
favorable e injustificado de cualquier naturaleza, por parte de profesionales,
autoridades y funcionarios públicos; y,
ff) Omitir la denuncia de actos que pudieren ser constitutivos de falta
cometidos por funcionarios y auxiliares judiciales.
Artículo 43. Sanciones. Para las faltas cometidas por los jueces y magistrados
se establecen las siguientes sanciones:
a) Amonestación escrita para faltas leves;
162
b) Suspensión hasta por veinte (20) días calendario, sin goce de salario, para
las faltas graves;
c) Suspensión desde veintiuno (21) hasta noventa (90) días calendario sin
goce de salario, para faltas gravísimas; y,
d) Destitución e inhabilitación para ejercer cualquier cargo en el Organismo
Judicial, para faltas gravísimas.
Artículo 44. Amonestación. La amonestación consiste en la llamada de
atención por escrito que se hace al juez o magistrado, dejando constancia en el
registro personal respectivo.
Artículo 45. Suspensión. La suspensión sin goce de salario consiste en la
separación temporal del juez o magistrado del ejercicio del cargo, podrá
acordarse hasta por un máximo de veinte (20) días para las faltas graves y
noventa (90) días por faltas gravísimas. Debe dejarse constancia en el registro
personal respectivo.
Artículo 46. Destituciones. La destitución consiste en la separación definitiva
del juez o magistrado del cargo que desempeña, y como consecuencia de su
pertenencia a la Carrera Judicial. Esta procederá en lugar de la suspensión,
cuando la gravedad del acto así lo recomiende.
Artículo 47. Prescripción y extinción de la responsabilidad
Decreto Número 32-2016
administrativa. Las faltas establecidas en la presente Ley y las acciones que se
puedan iniciar a raíz de las mismas, prescriben conforme a las siguientes reglas:
1. La acción disciplinaria prescribe en un (1) año para las faltas leves, en tres
(3) años para las faltas graves y en cinco (5) años para las faltas muy graves.
En todos los casos el plazo se computa para las faltas consumadas desde
el día de su consumación, y para las de carácter permanente o continuado,
desde la realización del último acto. Cuando fueren varias las conductas
juzgadas en un solo procedimiento, la prescripción de las acciones se
cumple independientemente para cada una de ellas.
2. Cuando fueren varias las conductas juzgadas en un solo procedimiento, la
prescripción de las acciones se cumple independientemente para cada una
de ellas.
3. La sanción disciplinaria prescribe en un término de cinco (5) años, contados
a partir de la ejecutoria del fallo.
Constarán en los registros de los órganos disciplinarios del Organismo Judicial,
las faltas que sean declaradas con lugar y sin lugar, sin perjuicio de los derechos
163
laborales existentes.
CAPÍTULO II
PROCEDIMIENTO DISCIPLINARIO
Artículo 48. Principios. En la tramitación del procedimiento por infracciones
administrativas, deben respetarse los principios de legalidad, oficiosidad,
independencia, imparcialidad, favorabilidad, motivación, presunción de inocencia,
derecho de defensa, debido proceso, oralidad, publicidad, concentración,
celeridad, libertad probatoria, contradictorio, derecho de audiencia, objetividad,
congruencia, transparencia y publicidad, la libertad de las partes al derecho de
recurrir las resoluciones correspondientes e impulso de oficio.
Artículo 49. Potestad disciplinaria. Las sanciones disciplinarias previstas en
la presente Ley las impondrán las Juntas de Disciplina Judicial o de Apelaciones,
según corresponda, salvo el caso de la destitución, la cual deberá ser impuesta
por el Consejo de la Carrera Judicial y ejecutada por la Corte Suprema de
Justicia o el Congreso de la República, según se trate de un juez o magistrado,
por recomendación de la Junta de Disciplina Judicial.
Artículo 50. Queja. El procedimiento disciplinario inicia por la recepción
de queja verbal o escrita. En el caso que una persona comparezca a quejarse
verbalmente ante cualquier autoridad judicial o administrativa del Organismo
Judicial, se levantará acta en la que se hará constar la expresión de los hechos y
de los agravios causados, y dicho documento constituirá la queja respectiva, la
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que deberá remitirse inmediatamente a la Junta de Disciplina Judicial.
Las personas directamente agraviadas por faltas imputadas a un juez o
magistrado o quien presente la queja por la infracción podrán tener la calidad
de parte como tercero interesado en el respectivo procedimiento disciplinario.
Para tales efectos, bastará su expresión de voluntad al momento de presentar su
queja o denuncia, debiendo la autoridad encargada, informarle al agraviado o
quejoso de este derecho y consultarle si hará uso del mismo, dejando constancia
de su respuesta en el acta respectiva.
El desistimiento por parte del quejoso no extingue la acción ni la responsabilidad
disciplinaria.
La presentación de la denuncia es obligatoria para la Supervisión General de
Tribunales, la Unidad de Evaluación del Desempeño Profesional o cualquier
otro funcionario judicial, cuando tengan conocimiento que un juez o magistrado
ha cometido una posible falta de las establecidas en esta Ley.
La Supervisión General de Tribunales, tendrá la calidad de ente investigador
164 en el respectivo procedimiento disciplinario. Si tuvo conocimiento directo
de un hecho que pudiese calificarse como falta, iniciará inmediatamente
la investigación correspondiente, la que no podrá exceder de diez (10) días,
debiendo notificar a la Junta de Disciplina Judicial del inicio de la investigación.
En el informe incluirá el relato del hecho imputado y las pruebas obtenidas.
Artículo 51. Procedimiento. Recibida la denuncia la Junta de Disciplina
Judicial, decidirá sobre su admisibilidad. Contra esta resolución, cualquiera
de las partes podrá interponer, dentro del plazo de tres días siguientes a su
notificación, recurso de reposición en forma escrita ante la misma Junta, el que
se resolverá dentro del plazo de dos días después de su presentación. Contra la
resolución que decide la reposición no cabrá otro recurso.
Resuelta la reposición confirmando la continuidad del trámite o transcurrido
el plazo sin que se haya recurrido, la Junta de Disciplina Judicial, ordenará a
la Supervisión General de Tribunales, en caso de no haberla hecho de oficio,
realizar la investigación pertinente, fijándole plazo que no deberá exceder de
diez (10) días, debiendo a su término presentar el informe con la respectiva
imputación del hecho y pruebas recabadas. El plazo podrá ser ampliado hasta
por ocho (8) días, a solicitud de la Supervisión General de Tribunales, en
consideración de la complejidad del asunto o de la prueba.
Al recibir el informe de la Supervisión General de Tribunales, la Junta emitirá
inmediatamente resolución, la cual contendrá:
a) Individualización del quejoso y funcionario denunciado;
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b) Señalamiento y precisión del hecho imputado por la Supervisión General
de Tribunales, su calificación provisional y fundamentación;
c) Citación de las partes y del denunciado a la audiencia señalada, con la
advertencia de continuar el trámite en rebeldía. La audiencia se fijará
dentro de un plazo que no exceda de diez días, para lo cual se considerará
la complejidad del asunto;
d) Información al denunciado de su derecho de ejercer su defensa material y
técnica personalmente o nombrando abogado de su confianza, así como de
comparecer a la audiencia con las pruebas pertinentes.
La notificación de la resolución señalada deberá adjuntar copias de la denuncia,
del informe y de las pruebas de la Supervisión General de Tribunales y del tercero
interesado o aportadas por el denunciante. Con la notificación, el denunciado
quedará enterado del hecho que se le imputa y sobre el cual versará la audiencia
y su defensa.
Con la finalidad de garantizar su defensa y presencia en la audiencia señalada,
el Consejo de la Carrera Judicial nombrará juez o magistrado suplente para 165
atender la gestión de su despacho, a solicitud de la Junta de Disciplina Judicial.
Cualquiera de las partes podrá recusar a los miembros de la Junta por las causas
previstas en la Ley del Organismo Judicial; sin embargo, si la causa de recusación
afecta únicamente al abogado, este deberá de renunciar a la defensa o auxilio de
la parte que lo propuso.
Artículo 52. Suspensión provisional de labores. Una vez que ha dado
trámite a una queja, la Junta de Disciplina Judicial podrá, de oficio o a petición
de parte, en casos graves que puedan perderse u ocultarse medios de prueba o
afectarse sustancialmente los derechos de cualquiera de las partes, o en caso de
incomparecencia injustificada, suspender de sus labores como juez o magistrado
al denunciado, en tanto duren las investigaciones, hasta por un máximo de
treinta (30) días, con goce de salario.
La resolución en que la Junta de Disciplina Judicial se pronuncie sobre la
suspensión provisional será susceptible de recurso de revisión ante la Junta
de Disciplina Judicial de Apelación, sin que este tenga efectos suspensivos del
procedimiento disciplinario.
Artículo 53. Suspensión del procedimiento disciplinario. En caso de
declararse con lugar un antejuicio contra juez o magistrado, la Junta de Disciplina
Judicial dictará la suspensión provisional hasta que finalice el proceso penal, sin
posibilidad de revisión u otro recurso. En caso se dicte sentencia absolutoria, la Junta
de Disciplina Judicial examinará la continuidad del procedimiento disciplinario en
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el estado en que se encontrare al momento de suspender el trámite.
Artículo 54. Audiencia. La audiencia será concentrada, oral y pública,
y comparecerán el juez o magistrado y su defensor, si lo tuviere; la persona
agraviada o quejoso y su abogado, si lo tuviere; los testigos y peritos de las
partes, si los hubiere y obligatoriamente la Supervisión General de Tribunales.
Si al inicio de la audiencia el juez o magistrado denunciado aceptare haber
cometido la falta, la Junta de Disciplina Judicial resolverá sin más trámite,
imponiendo las sanciones que correspondan. Si no se diere este supuesto, la
Junta de Disciplina Judicial continuará con el desarrollo de la audiencia, la que
se llevará a cabo en tres fases:
a) Expositiva;
b) De proposición y recepción de los medios de prueba de todas las partes; y,
c) De alegatos finales, conclusiones y peticiones.
En ese orden, se le dará la palabra al denunciado y a su abogado si lo tuviere,
166 al quejoso y a su abogado si lo tuviere y a la Supervisión General de Tribunales.
La disciplina, orden y conducción de la audiencia se ejercerá por el presidente
de la Junta de Disciplina Judicial, y toda decisión se resolverá por mayoría de
sus integrantes.
Durante el procedimiento disciplinario, las partes podrán interponer
prescripción, antes o durante el desarrollo de la audiencia, la que se tramitará y
resolverá inmediatamente con audiencia a las otras partes.
La asistencia de los testigos y peritos, si los hubiere, es responsabilidad de la
parte que los propuso.
Artículo 55. Medios de prueba. Inmediatamente después de la fase
expositiva, se procederá a la fase de recepción de los medios de prueba, en su
orden los presentados por el quejoso, la Supervisión General de Tribunales y
el denunciado.
La Junta tiene la potestad de calificar los medios de prueba, rechazando de plano
los prohibidos por las leyes comunes, los notoriamente abundantes, dilatorios
o los propuestos con el objeto de entorpecer el procedimiento disciplinario.
Contra esta decisión no cabe impugnación alguna.
En caso de declaración testimonial, antes de declarar, los testigos serán
juramentados de conducirse con la verdad e instruidos de las penas por perjurio
y falso testimonio, salvo que se trate de menores de edad. Los testigos prestarán
su declaración separadamente, debiendo cuidarse tanto que no puedan
Decreto Número 32-2016
comunicarse entre sí antes de su declaración, como que esta no sea oída por
otros que declaren en el procedimiento.
Los testigos serán oídos principiando por los del denunciante y terminando
por los del denunciado. Al término de la declaración, el presidente concederá
el interrogatorio a las partes, empezando por la parte que propuso al testigo.
Las reglas respecto de los testigos se aplicarán en caso que hubiere peritos, en
lo que fuere procedente.
Lo decidido en aplicación de los párrafos anteriores no da lugar a recurso
alguno. Sin perjuicio de lo cual, en cuanto haya influido sustancialmente en lo
dispositivo de la resolución que se pronuncia sobre el fondo, podrá servir de
base a la preparación del recurso de apelación.
Artículo 56. Conclusión de la audiencia y citación. Recibidos los medios
de prueba, las partes efectuarán sus alegatos finales, en los que expresarán sus
conclusiones y harán las peticiones pertinentes a la Junta de Disciplina Judicial.
Las partes tendrán derecho de réplica si durante los alegatos finales surgieron
elementos nuevos y la Junta lo considera pertinente; la cual versará únicamente
167
sobre esos elementos. Finalizado esto, se declarará concluida la audiencia y se
citará a las partes a oír sentencia. El presidente deberá velar porque la audiencia
y la citación a oír sentencia se desarrollen en un mismo día.
El procedimiento disciplinario se impulsará y actuará de oficio, y la Junta
pronunciará su fallo en el plazo de tres días y remitirá lo conducente al registro
personal del juez o magistrado.
Artículo 57. Resolución. La resolución podrá declarar con o sin lugar la denuncia
y la Junta motivará esta decisión, valorando la prueba conforme la sana crítica
razonada, a fin de determinar la existencia o no de responsabilidad disciplinaria.
En caso que la resolución declare con lugar la denuncia, se calificarán las faltas,
de acuerdo con los artículos 40, 41 y 42 de esta Ley y se aplicarán las sanciones
de conformidad con lo regulado en el artículo 43 de esta misma Ley, observando
el principio de proporcionalidad; y al estar firme se ejecutará, certificándose a
donde corresponde, a efecto de dar cumplimiento a lo resuelto.
En caso de que la resolución declare sin lugar la denuncia, al estar firme, se
ordenará el archivo del expediente.
Si la Junta advierte la participación de algún auxiliar judicial en el hecho que
pueda comprometer su responsabilidad disciplinaria, certificará lo conducente
a la Unidad del Régimen Disciplinario del Sistema de Recursos Humanos del
Organismo Judicial, para lo que proceda.
La resolución de la Junta de Disciplina Judicial, podrá ser apelada de conformidad
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con lo establecido en el artículo 63 de esta Ley.
Artículo 58. Recomendación. Cuando la sanción a imponer sea la de
destitución, la Junta de Disciplina Judicial enviará el expediente completo con
su recomendación a la Corte Suprema de Justicia o al Congreso de la República,
según se trate de juez o magistrado, para su resolución en forma motivada.
Cuando la autoridad nominadora se pronuncie acerca de una recomendación de
destitución de un juez o un magistrado, la resolución que al efecto emita dicha
autoridad nominadora deberá contener una clara y precisa fundamentación
de la decisión, expresando los motivos de hecho y de derecho en que esta se
basare y en particular las razones para confirmar o rechazar la recomendación
mencionada precedentemente.
Artículo 59. Registro de la Junta de Disciplina Judicial y antecedentes.
Todos los casos iniciados ante la Junta de Disciplina Judicial constarán en el
registro informático que para el efecto lleve la misma.
La Junta podrá brindar los informes que le sean requeridos con relación a
determinado funcionario judicial, excluyendo las denuncias que hayan sido
168
desestimadas o declaradas sin lugar, por no constituir antecedente.
Las sanciones disciplinarias constituirán antecedente por un período de cinco
años, a partir que cobre firmeza la resolución respectiva, salvo en el caso de
destitución que deberán mantenerse por un plazo de diez (10) años.
La cancelación del antecedente se tramitará a petición del interesado, quien
deberá comparecer ante la Junta después de haber transcurrido el plazo anterior,
la que luego de verificar la información en los registros informáticos o escritos,
resolverá dentro del plazo de tres (3) días.
Artículo 60. Enmienda. La Junta de Disciplina Judicial tendrá la facultad de
enmendar el procedimiento disciplinario, en cualquier estado del mismo, hasta
antes de dictar la resolución final cuando se haya cometido error sustancial que
vulnere el derecho de cualquiera de las partes.
Artículo 61. Extinción de la responsabilidad disciplinaria. La
responsabilidad disciplinaria se extingue por las siguientes razones:
a) Por muerte del denunciado;
b) Por incapacidad mental debidamente acreditada;
c) Por prescripción; y,
d) Por cumplimiento de la sanción impuesta.
Artículo 62. Renuncia o destitución. En el caso que el funcionario
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judicial denunciado renuncie al cargo que desempeña estando sujeto a un
procedimiento disciplinario, este se continuará hasta establecerse la existencia
o no de la responsabilidad disciplinaria. Quedando el denunciado obligado a
comparecer, so pena de continuar el procedimiento en rebeldía.
Artículo 63. Derecho de apelación. Contra las resoluciones de la Junta de
Disciplina Judicial, se podrá interponer recurso de apelación. El mismo será
interpuesto oralmente al momento de la notificación, lo cual se hará constar en la
misma o por escrito dentro de los tres (3) días de la notificación ante la Junta de
Disciplina Judicial, la cual lo admitirá para su trámite, y de inmediato, lo remitirá
juntamente con el expediente a la Junta de Disciplina de Apelación, por intermedio
de su presidente, para que previa convocatoria de este a los otros miembros de la
Junta de Disciplina de Apelación, esta conozca del recurso interpuesto.
La Junta de Disciplina de Apelación citará a las partes a una audiencia en un
plazo que no excederá de cinco días a partir de la recepción del expediente,
para que se manifiesten sobre el recurso interpuesto, concediendo la palabra
en primer lugar al apelante. No se admitirán réplicas. La Junta resolverá, sin
más trámite, preferentemente en la propia audiencia o en el plazo de tres (3)
169
días, confirmando, revocando o modificando la resolución recurrida. Contra lo
resuelto por la Junta de Disciplina de Apelación no cabrá recurso alguno.
Artículo 64. Responsabilidad penal. Si del procedimiento disciplinario
resultaren indicios de responsabilidad penal, la Junta lo hará constar y certificará
lo conducente al Ministerio Público.
Artículo 65. Duración del procedimiento. El procedimiento disciplinario
descrito deberá realizarse en un plazo no mayor de tres (3) meses, contados
desde que la Junta de Disciplina recibió la queja o tuvo conocimiento de los
hechos presumiblemente constitutivos de falta disciplinaria.
Artículo 66. Certificaciones. La Junta de Disciplina Judicial podrá extender
las certificaciones que le requieran, para lo cual procederá conforme lo
establecido en la Ley del Organismo Judicial.
En toda certificación que se extienda, se hará constar si existen recursos o
notificaciones pendientes.
También podrá extenderse certificación o constancia de carencia de sanciones
disciplinarias por parte de la Junta, la cual deberá ser solicitada por el interesado
en forma verbal o escrita.
El Consejo de la Carrera Judicial también será el encargado de extender
certificaciones conforme al artículo 33 de esta Ley.
Artículo 67. Se aplicarán como normas supletorias al procedimiento
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disciplinario, las disposiciones del Código Procesal Penal.
TÍTULO VI
CAPÍTULO ÚNICO
DISPOSICIONES FINALES, TRANSITORIAS Y DEROGATORIAS
Artículo 68. Normas supletorias y complementarias. Los casos no
previstos en esta Ley y sus reglamentos, deben ser resueltos de acuerdo con los
principios fundamentales de la misma, las doctrinas de la administración en el
servicio público de justicia, la equidad, los convenios internacionales ratificados
por Guatemala, las leyes comunes y los principios generales del derecho. En lo
que no contravengan las normas de esta Ley, son aplicables las disposiciones de
la Ley de Servicio Civil del Organismo Judicial y sus reglamentos.
Artículo 69. Situación de los jueces actualmente en servicio. Al entrar
en vigencia esta Ley, los jueces titulares, cualquiera que sea su categoría o grado,
que en esa fecha ejerzan jurisdicción, continuarán en el ejercicio de sus cargos
hasta la terminación del período para el que fueron nombrados.
170
Artículo 70. Reglamentación. La adecuación reglamentaria de esta Ley
deberá ser emitida a más tardar en el plazo de un (1) año contado a partir de
su vigencia.
TÍTULO VII
CONSEJO DE LA CARRERA JUDICIAL
Artículo 71. Integración del Consejo de la Carrera Judicial. Dentro del
plazo de sesenta (60) días contados a partir de la vigencia de esta Ley, deberán
celebrarse las asambleas de jueces y magistrados de la Corte de Apelaciones
y otros tribunales de igual categoría para la elección de sus representantes
titulares y suplentes, así como la elección del representante titular y suplente de
la Corte Suprema de Justicia. Para las asambleas de jueces y magistrados en que
se elegirá a los representantes que integrarán el primer Consejo de la Carrera
Judicial, no se admitirán representaciones y se procederá, en lo que respecta a la
convocatoria, cuórum, celebración y elección; de la siguiente forma:
a) La Corte Suprema de Justicia convocará a la asamblea nacional de jueces
para integrar el Consejo de la Carrera Judicial. La asamblea deberá realizarse
dentro de los diez días calendario siguientes a la convocatoria.
En esta asamblea se elegirán por planilla, a un representante titular y un
suplente para integrar el Consejo de la Carrera Judicial.
b) La asamblea para la elección de los representantes titular y suplente de los
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jueces, deberá reunirse en el lugar, día y hora señalados en la convocatoria,
constituyendo cuórum la presencia de la mitad más uno del número total
de jueces. Si el número de jueces fuere impar, se tomará como número
total el número par inmediato siguiente más alto. En caso no se reuniera el
cuórum señalado para la celebración de la asamblea, la elección se realizará
una hora después de la hora señalada en la convocatoria, con los jueces que
estuvieren presentes. No se aceptarán representaciones.
Comprobado el cuórum respectivo, se dará a conocer los nombres de los
jueces para las propuestas de las planillas de candidatos, cada uno de los
cuales deberá representar a las categorías de jueces de primera instancia
y jueces de paz. En las planillas respectivas se deberá señalar a quienes se
propone como titular y suplente.
Según el orden de proposición se asignará el número que identifica a cada
planilla.
La asamblea para la elección de los representantes titular y suplente de
los magistrados, deberá reunirse en el lugar, día y hora señalados en la
convocatoria, constituyendo cuórum la presencia de la mitad más uno del 171
número total de magistrados titulares de la Corte de Apelaciones y otros
tribunales de igual categoría. Si el número de magistrados fuere impar,
se tomará como número total el número par inmediato siguiente más
alto. En caso no se reuniera el cuórum señalado para la celebración de la
asamblea, la elección se realizará una hora después de la hora señalada
en la convocatoria, con los magistrados que estuvieren presentes. No se
aceptarán representaciones.
Comprobado el cuórum respectivo, se dará a conocer los nombres de
los magistrados que participarán en el evento para las propuestas de las
planillas de candidatos, en las que se deberá señalar a quienes se propone
como titular y suplente.
Según el orden de proposición se asignará el número que identifica a cada
planilla.
c) Corresponderá presidir la asamblea nacional de jueces y la asamblea de
magistrados al presidente de la Corte Suprema de Justicia o al magistrado
de la misma Corte que esta designe como suplente del presidente. El
presidente será asistido administrativamente por dos magistrados de la
Corte Suprema de Justicia, quienes harán las veces de secretarios.
Para la validez del voto es menester que la planilla por quien se vota haya sido
postulada y propuesta para conocimiento de todos los presentes.
Para la elección, se procederá primeramente a repartir a cada uno de los presentes
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una papeleta en blanco rubricada y sellada en el reverso por el magistrado que
presida la asamblea. Seguidamente, los presentes colocarán la papeleta con el
número correspondiente a la planilla de su preferencia, en una urna colocada
para el efecto.
Concluida la votación, el presidente de la asamblea seleccionará de entre los
electores a dos visores para que presencien el conteo de los votos depositados.
El escrutinio se hará como sigue: el secretario sacará de la urna cada papeleta,
la dará al presidente quien la abrirá y la leerá en voz alta, pasándola después al
otro secretario para que sea revisada por los visores.
Las papeletas cuyo contenido fuere ilegible o presentaren señales de cualquier
naturaleza que no permitiesen identificar la intención del voto, serán declaradas
nulas, así como las que estuvieren en blanco, aunque serán tomadas en cuenta
para los efectos del cuórum de votación.
La votación exige para su validez, la mayoría absoluta del total de votos emitidos.
Si el número total de votos fuere impar, se tomará como número total el número
172
par inmediato siguiente más alto.
Si ninguna de las planillas propuestas obtuviere la mayoría absoluta de los
votos válidos emitidos se repetirá la votación, la cual deberá concretarse a las
dos planillas que hubieren obtenido mayor número de votos. Si esto no fuere
posible, porque dos o más planillas tengan igual número de votos, se tomarán
para la segunda elección tres planillas, si se hiciere necesario. Todo voto por otra
planilla será declarado nulo.
Los resultados de cada elección se harán constar en acta que suscribirán el
magistrado que presida la asamblea y los secretarios.
Cualquier situación no prevista en los procesos de elección, la resolverá el
magistrado de la Corte Suprema de Justicia que presida la asamblea. La decisión
será definitiva y no cabrá recurso alguno.
Artículo 72. Convocatoria. El Consejo de la Carrera Judicial convocará
dentro de los tres meses siguientes a su integración a concurso por oposición de
los siguientes cargos: integrantes de las Juntas de Disciplina Judicial, Junta de
Disciplina de Apelación, Secretario del Consejo de la Carrera Judicial, Director
de la Escuela de Estudios Judiciales, Coordinador de la Unidad de Evaluación
del Desempeño Profesional y Supervisor General de Tribunales; dicho concurso
deberá concluir en un plazo no mayor de tres (3) meses contados desde la fecha
de convocatoria.
Artículo 73. Cesación. Las personas que actualmente integren la Junta de
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Disciplina Judicial y aquellas que ocupen los cargos de Secretario del Consejo
de la Carrera Judicial, Director de la Escuela de Estudios Judiciales, Coordinador
de la Unidad de Desempeño Profesional y el Supervisor General de Tribunales
cesarán en sus funciones al tomar posesión las personas designadas de
conformidad con lo dispuesto en el artículo anterior, sin perjuicio de que
puedan participar en el concurso por oposición correspondiente.
Artículo 74. Procedimientos pendientes. Los procedimientos que estén en
trámite a la fecha en que entre en vigencia el presente Decreto se sustanciarán y
resolverán conforme a la norma vigente al momento de su iniciación.
Artículo 75. Presupuesto del Consejo de la Carrera Judicial. La Corte
Suprema de Justicia deberá incluir en el presupuesto correspondiente, el monto
necesario para fortalecer, reestructurar y garantizar el efectivo funcionamiento
del Consejo de la Carrera Judicial y sus órganos auxiliares.
Artículo 76. Listas de postulantes a magistraturas elaboradas por
el Consejo de la Carrera Judicial. Para los efectos de la elección de
magistrados, por el solo hecho de su desempeño profesional satisfactorio,
los jueces de primera instancia, magistrados de Corte de Apelaciones y otros 173
tribunales de igual categoría, así como magistrados de la Corte Suprema de
Justicia, tienen derecho, previa manifestación de interés, de quedar incluidos
en las listas que elabore el Consejo de la Carrera Judicial para su presentación
a las respectivas comisiones de postulación y a gozar, en la gradación que
dichas comisiones determinen.
El Consejo de la Carrera Judicial debe elaborar y remitir oportunamente a
las comisiones de postulación, la nómina con los respectivos expedientes
de jueces y magistrados para los efectos legales correspondientes, habiendo
desarrollado previamente el proceso de evaluación que tome en consideración
como elementos primordiales, los años de experiencia en el ejercicio de
la judicatura, la especialización y el desempeño profesional satisfactorio
o sobresaliente.
Artículo 77. Nómina de magistrados elaborada por la comisión
de postulación. La nómina que elabore la comisión de postulación con la
propuesta de candidatos al cargo de magistrados de la Corte de Apelaciones y de
otros tribunales de igual categoría, se integrará preferentemente con miembros
de la carrera judicial y con quienes hayan ejercido la judicatura y magistratura,
teniendo en cuenta la especialidad de quienes se postulen.
La nómina que elabore la comisión de postulación con la propuesta de
candidatos al cargo de magistrado de la Corte Suprema de Justicia, se integrará
equitativamente con miembros de la carrera judicial, con quienes hayan ejercido
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la judicatura, con quienes hayan ejercido la magistratura y con abogados que se
postulen y que reúnan los requisitos constitucionales y legales para el cargo. En
ambos casos se deberá aplicar el procedimiento y los principios establecidos en
la Ley de Comisiones de Postulación.
Artículo 78. Emisión y actualización de reglamentos. El reglamento
general de la Ley de la Carrera Judicial y demás cuerpos normativos conexos,
deberán ser actualizados en el plazo de seis (6) meses, a efecto de que guarden
congruencia con la presente Ley. Los reglamentos específicos que a la fecha no
se hayan emitido, deberán aprobarse en el plazo de diez (10) meses después de
la vigencia de la presente Ley.
Artículo 79. Derogatorias. Se deroga el Decreto Número 41-99 del Congreso
de la República, Ley de la Carrera Judicial. Quedan derogadas las literales b), d),
e), h), i) y m) del artículo 54; las literales a) e i) del artículo 55; el artículo 56; las
literales d), e) y f) del artículo 88; el primer párrafo del artículo 93; y el artículo
100 de la Ley del Organismo Judicial, Decreto Número 2-89 del Congreso
de la República de Guatemala, así como toda disposición que contravenga la
presente Ley.
174
Artículo 80. Vigencia. El presente Decreto entrará en vigencia cuatro (4)
meses después de su publicación en el Diario Oficial.
REMÍTASE AL ORGANISMO EJECUTIVO PARA SU SANCIÓN,
PROMULGACIÓN Y PUBLICACIÓN.
EMITIDO EN EL PALACIO DEL ORGANISMO LEGISLATIVO, EN LA CIUDAD
DE GUATEMALA EL VEINTINUEVE DE JUNIO DE DOS MIL DIECISÉIS.
MARIO TARACENA DÍAZ-SOL
PRESIDENTE
LUIS ALBERTO CONTRERAS COLÍNDRES
SECRETARIO
ROBERTO KESTLER VELÁSQUEZ
SECRETARIO
PALACIO NACIONAL: Guatemala, veintidós de julio del año dos mil dieciséis.
PUBLÍQUESE Y CÚMPLASE
Decreto Número 32-2016
MORALES CABRERA
LIC. FRANCISCO MANUEL FLORES LARA
MINISTRO DE GOBERNACIÓN
CARLOS ADOLFO MARTÍNEZ GULARTE
SECRETARIO GENERAL
DE LA PRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA
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Esta publicación fue impresa en los talleres gráficos
de Serviprensa, S.A. en el mes de noviembre de 2016.
La edición consta de 2,000 ejemplares en papel bond
beige 80 gramos.
No.
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SCU
UELA DE ESTUDIOS JUD
DICIALE
ES
SAPERE AUDE
Formación para la Justicia y la Paz
SAPERE
AUDE
Escuela de Estudios Judiciales
Atrévete a Pensar
Lote 12, finca San Gaspar, aldea Santa Rosita, zona 16
Ciudad de Guatemala, C.A. PBX: 2426-7700
No.
2016
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