GLOSS
Siempre nos centramos en el producto en sí, hoy vamos hablar de un poco de historia,
concretamente del origen del gloss o brillo de labios que tantas de nosotras utilizamos, a veces es
bueno conocer este tipo de cosas, la información nunca está de más.
El brillo de labios o gloss fue inventado por la empresa Max Factor en el año 1930. Él quería un
producto para los labios que les diera un toque brillante para las películas. Entonces Factor creó este
tipo de maquillaje para el cine, desarrolló el gloss de forma exclusiva para la industria de la gran
pantalla, concretamente para ellas, así que ya el cine en blanco y negro lució los mejores labios de la
historia.
Comercialmente hablando el primer brillo de labios estuvo disponible en el año 1932 X-Rated. Este
producto estuvo a la venta hasta el año 2003 momento en el que Procter and Gamble lo retiraron del
mercado.
Habitualmente el gloss se utiliza como cosmético, pero también hidrata, y nos protege de los
elementos que nos rodean.
En el año 1973, Bonne Campana presentó el primer brillo de labios con sabor, el Smackers labios,
se convirtieron en todo un éxito entre las adolescentes.
Con el paso de los años y los avances, han aparecido varios tipos de gloss, por ejemplo, el
plumping, brillo de labios que hace que parezcan más suaves y más gordos. Como veis estamos
delante de un producto con historia, un maquillaje que nos ayuda a cuidar nuestros labios y además
nos ofrece ese toque especial.
¿Qué es un gloss?
El gloss es un tipo de pintalabios utilizado para maquillar los labios. Este producto cuenta con una
textura gelificada, esponjosa y húmeda, lo que resulta fundamental para aportarle brillo al acabado
final, además de un aspecto jugoso. Este producto se aplica con un pincel de labios (generalmente),
además lo podemos encontrar en todo tipo de colores vivos y para difuminados. Una de las
características principales del gloss labial es que queda fabuloso con todo tipo de looks y lo puedes
emplear en cualquier ocasión, además está disponible en infinidad de texturas —más espesas o más
ligeras—, con toques afrutados y aromatizados, acabados brillantes y en multitud de tonos.
Sustancias que se utilizaran en la preparación del gloss:
30 ml (2 cucharadas) de aceite de coco
15 ml (1 cucharada) de manteca de cacao
3 cápsulas de vitamina E
un aceite esencial (opcional)
un lápiz labial para dar color (opcional)
polvo de remolacha o rubor para dar color (opcional)
brillantina para brillo (opcional)
Para 2 a 3 tubos de brillo de labios
Preparación
Derrite el aceite de coco y la manteca de cacao juntos en el microondas. Mide 30 ml (2
cucharadas) de aceite de coco y 15 ml (1 cucharada) de manteca de cacao en un bol pequeño
apto para el microondas. Calienta los ingredientes en el microondas en intervalos de 10
segundos hasta que lleguen a una consistencia casi líquida. No tomará más de 30 a 40
segundos para que los ingredientes se derritan.
Exprime las cápsulas de vitamina E en un bol para mezclar. Corta las puntas de 3 cápsulas de
vitamina E y extráeles el líquido. Desecha las cápsulas reales en lugar de agregarlas al bol.
Sabías que: la vitamina E contribuye a proteger tus labios del daño del sol mientras que los hidrata y
los suaviza al mismo tiempo.
Agrégale aceites esenciales o lápiz labial si quieres un brillo de labios con color o aroma.
Entre 1 y 2 gotas de tu aceite esencial favorito convertirá al brillo de labios en una forma de
aromaterapia en miniatura. Una cucharadita más o menos de lápiz de labios teñirá el brillo y le
agregará un poco de color a tu rutina diaria.
También puedes usar pequeñas cantidades de sombras de ojos, rubor o polvo de remolacha para
agregarle color al brillo.
Mezcla los ingredientes hasta que todo esté combinado. Usa una cuchara desechable para
una limpieza sencilla. Revuelve todo por unos 10 segundos y asegúrate de raspar las paredes
del bol para que todo quede combinado. Es más fácil hacerlo mientras la mezcla aún está
caliente, así que hazlo justo después de que hayas derretido el aceite de coco y la manteca
de cacao y cuando hayas agregado cualquier otro ingrediente que quieras usar.
Pasa el brillo de labios a unos tubos y déjalo enfriar por 20 minutos. El aceite de coco tiene un
punto de fusión bajo, así que no pongas este tipo de brillo en un tubo especial para brillo de
labios, pues es probable que se salga del recipiente derritiéndose. Puedes comprar latas
pequeñas y con tapa por Internet a menos de 1 dólar cada una o incluso podrías encontrarlas
en una tienda local de todo por un dólar o de productos de belleza.
Agregar aroma, color o brillo
Para darle aroma al brillo de labios, agrégale entre 3 y 4 gotas de aceites esenciales. Después de
que la mezcla se haya combinado, pero antes de ponerla en los recipientes, incorpórale varias gotas
de tu aceite esencial favorito.
Usa rubor o polvo de remolacha para darle un tono de color al brillo. Simplemente ralla 8 ml (1/2
cucharadita) del polvo de tu elección en el brillo derretido. Mézclalo revolviéndolo hasta que esté
completamente incorporado y luego divídelo en los recipientes.
Mientras más polvo agregues, más oscuro será el tono de color del brillo. Experimenta con las
cantidades para encontrar tu color favorito.
Agrega una cucharadita de lápiz labial al brillo para crear un tono único. Añade un poco más de lápiz
de labios para conseguir un tono incluso más oscuro. Ponlo en la taza medidora con todos los
ingredientes antes de echarlo en la olla de baño maría.
No hay ningún problema en agregar rojos, rosados, morados e incluso colores más osados al brillo a
fin de darle un poco de color.
Crea un brillo de labios resplandeciente al agregarle brillantina a la mezcla. Para empezar, agrega ½
cucharadita de brillantina al brillo derretido antes de ponerlo en recipientes. Si quieres más, agrega ½
cucharadita más. Mézclalo bien y luego viértelo en los recipientes.
Por seguridad, no uses brillantina para manualidades. La brillantina cosmética está hecha para que
entre en contacto con la piel y no es dañina si se ingiere de casualidad.
Materiales
Brillo de labios de aceite de coco
cucharas medidoras
un bol para mezclar apto para el microondas
cucharas desechables
tubos de brillo de labios
tijeras
una cuchara o espátula de silicona
un cuchillo
Características y composición química de la manteca de cacao
Como sabéis, la manteca de cacao es una grasa sólida a temperatura ambiente, con un punto de
fusión entre los 30 – 34°C. Tiene un color amarillo claro y su olor recuerda al chocolate (no
olvidemos que el chocolate que consumimos tiene como uno de sus componentes fundamentales la
manteca de cacao).
En su composición se encuentra una fracción insaponificable que representa entre el 0,2 y el 0,6%.
Está compuesta por glicolípidos, fosfolípidos y fitoesteroles. El resto de su composición se basa en
triglicéridos principalmente de ácido esteárico (34 – 36%), ácido oleico (30 – 40%) y ácido palmítico
(24 – 29%) y en menor cantidad ácido linoleico (2,5 – 3,5%). Por tanto, los triglicéridos de la manteca
de cacao son sobre todo de ácidos grasos saturados (C16:0 – ácido palmítico; C18:0 – ácido
esteárico) y monoinsaturados (C18:1 – ácido oleico) lo que justifica muchas de sus características
fisicoquímicas como la solidez a temperatura ambiente.
Otra característica que nos puede interesar conocer de cara a la formulación cosmética es el
polimorfismo cristalino (4, 6, 7) que presenta esta manteca. Sin entrar en profundidades, esta
característica es la que en ocasiones puede hacer que las fórmulas con manteca de cacao como los
sticks tengan una capa blanquecina o unos puntitos blancos en la superficie, efecto conocido como
“fat bloom”.
Propiedades cosméticas de la manteca de cacao
En el curso de introducción a la formulación os hablamos sobre las mantecas englobándolas en dos
grandes grupos, tanto como agentes estructurales como emolientes. De su función como agente
estructural hablaremos más adelante, para centrarnos aquí en sus propiedades como emoliente.
El mecanismo por el cual la manteca de cacao realiza su función es creando una capa protectora
sobre la epidermis. Por un lado esto hace que disminuya la pérdida de agua transepidérmica (TEWL)
y por otro lado se produce un aporte de lípidos (triglicéridos) que refuerzan la función barrera de la
emulsión epicutánea. Además, su aplicación, incluso pura, es muy agradable ya que funde
fácilmente en contacto con la piel. Con ello conseguimos que la piel esté más y mejor hidratada,
mejorando la elasticidad al disminuir la tirantez propia de la piel seca.
Todo esto hace que la manteca de cacao sea una materia prima muy usada en la formulación de
productos de hidratación. En hidratación facial no es tan usual debido a que algunos estudios hablan
de su comedogenicidad, aunque como sabéis el poder comedogénico de un producto no se puede
atribuir exclusivamente a una materia prima sino al conjunto de la fórmula. Aun así no es tan habitual
su uso en hidratación facial como sí lo es en hidratación corporal. Podemos encontrar productos
sólidos como esta fórmula tan divertida que os presentamos en Navidad, o en bálsamos, mantecas
corporales (body butters) y por supuesto emulsiones.
La manteca de cacao también es uno de los ingredientes más usados en las barras de labios, en
parte debido a su temperatura de fusión y “after feel”. Seguro que alguna vez habéis usado barras de
labios, sobre todo aquellas con una finalidad más hidratante que decorativa, y habréis podido notar
ese leve olor a chocolate.
Debido a sus propiedades como lubricante e hidratante, podemos encontrar esta manteca formando
parte de productos capilares como acondicionadores y mascarillas. Aunque el aceite de coco y el de
argán son las grasas vegetales más usadas en este tipo de productos, también hay marcas que usan
la manteca de cacao para estos fines.
Vitamina E
El alfatocoferol o vitamina E es una vitamina liposoluble que actúa como antioxidante a nivel de la
síntesis del hemo, que es una parte esencial de la hemoglobina de los glóbulos rojos.
La vitamina E en estado natural tiene cerca de ocho diferentes formas de isómeros, cuatro
tocoferoles y cuatro tocotrienoles. Todos los isómeros tienen anillos aromáticos con un grupo
hidroxilo el cual puede donar un átomo de hidrógeno para reducir los radicales libres de los
materiales que componen las membranas biológicas hidrófugas de las paredes de las células.
Existen formas alfa α, beta β, gamma γ y delta δ para ambos isómeros, y se determina por el número
de grupos metílicos en el anillo cromático. Cada una de las formas tiene su propia actividad
biológica.