Medellín, Aula Viva: informe de lectura “Crecimiento y cambio social en Medellín: 1900-1930” de
Constantine Alexandre Payne
Autora: Manuela Ruiz Veloza (Lunes 12-3 pm)
La labor de las manos siempre ha sido para Medellín un vector de crecimiento, Medellín le cogió la mano a
todas las familias más ricas que lo habitaban y poco a poco se urbanizó alrededor de una idea muy
transversal a lo tradicional, a los esquemas coloniales heredados. Y si bien, Medellín es Colombia, y
contiene por ello sus mismas herencias, también es muestra de una sociedad que rompió con muchas de las
maneras tradicionales de organizarse en lo comunitario.
En un territorio completamente desafiante y montañoso, nacen los “Yanquis latinoamericanos”, y vienen a
llenar de concepto la tierra con un alto poder de comercio e industria, Antioquia era un territorio
geográficamente aislado que necesariamente presentaba un obstáculo para la intervención de culturas
foráneas, y sin embargo mostraba un nivel de apertura disonante ante esa clara cohesión cultural, pues
“Ofrecía una estructura social más flexible, aunque limitada, que permitía el acceso a la élite a quien saliera
adelante por cuenta propia” (Payne, pág. 118). Como vemos en el desarrollo del texto esta apertura no era
únicamente hacia los propios antioquenos, sino hacia las personas que iban llegando fruto del voz a voz, de
que, en ese valle montañoso, se estaba moldeando un verdadero centro urbano.
Una ciudad de café, que no tomaba café: Como el autor nos indica, en Medellín desde finales del siglo XIX
hasta más o menos 1930 comienza a erigirse, de manera acelerada, una verdadera potencia industrial y la
razón por la que la ciudad comenzó a verse radicalmente diferente en unos pocos años se debe en gran parte
a ese pequeño fruto rojo del cafeto.
Y es que Medellín, parece haber sido desde siempre “distrito” de innovación y cultura, cuando el autor
indaga por esa cultura Antioqueña del “echao pa´lante” encuentra que el Antioqueño de la élite estuvo desde
siempre dotado de técnicas de innovación como el uso de la energía hidroeléctrica, o la creación de
institutos tecnológicos que nutrían de método al quehacer del empresario. Sin embargo, y en palabras del
autor, hay otra cara de la misma moneda y es que no todos los comerciantes-industriales Antioqueños eran
grandes académicos, ni tenían mucha teoría más allá de la buena gestión de los negocios, que se aprende
haciendo.
Es también importante resaltar la industria textil en Medellín, que fue uno de los sectores de ejercicio
económico más pujantes de la ciudad, el autor indica que: “El futuro de los textiles de Medellín se decidió
en 1899 en un salón club del comercio, cuando el Dr German Jaramillo Villa después de trabajar 5 años en
plantas textiles Europeas, hizo una presentación a algunos de los miembros más destacados de la élite
comercial y financiera de la ciudad” (Payne, pág. 133). Estos hombres formarían la Compañía Antioqueña
de Tejidos (Coltejer), y provocarían la formación de muchas otras industrias textilerías que le hicieras
competencia, siendo las más importantes la Compañía de tejidos Unión y la fábrica de Rosellón.
Y si bien en el texto, se encuentran en acápites diferentes, la industria y la sociedad no se excluyen en lo
absoluto, bien lo dice el autor que “El auge del café y la industria resultante transformaron los usos sociales
en Medellín y Antioquia” (Pág. 135). Una sociedad, que por la cumbre industrial solía trabajar grandes
jornadas, cambia necesariamente sus demandas al mercado, además cambian las costumbres y los roles del
hogar, y con esto se introduce uno de los temas, que fue probablemente el más interesante de este texto: el
papel de la mujer Antioqueña en este auge industrial.
La historia de Medellín está lejos de ser un ejemplo de deconstrucción antipatriarcal, y en este aspecto
resulta bastante interesante cuando el autor expone que la cantidad de mujeres que laboraban dentro de las
industrias superaba con creces a la población obrera masculina, entender la razón de esto no requiere mayor
esfuerzo: la mano de obra femenina era mucho más barata, y un contexto basado en la rentabilidad
financiera y la búsqueda del máximo beneficio, donde la regulación era esencialmente discriminatoria, fue
caldo de cultivo perfecto para que comenzaran a gestarse practicas realmente peligrosas de precarización
laboral y discriminación basada en el género que comienzan a dividir a los ciudadanos de la época.
En esta pequeña revolución industrial, se fueron dando también otros fenómenos peligrosos que eran más
que naturales con el acelerado crecimiento demográfico como el aumento en la demanda de vivienda y con
ello la formación de nuevos barrios que expandían la ciudad, y a su vez, la línea de desigualdad en Medellín,
por lo que mientras los ricos crecían la ciudad y la economía por un lado, los pobres y desempleados iban
urbanizando en otras condiciones, dotando a Medellín de un desbalance en las formas de vivir, muy propio
de los sistemas de libre mercado.
El texto nos hace una descripción, detallada de como Medellín se convirtió en un ejemplo de
transformación social y desarrollo económico, nos narra además, una Medellín basada en la institución de la
familia, una Medellín nacida, diseñada, pensada y construida en familia. Pero probablemente la columna
vertebral del texto de Payne es que nos ofrece un mensaje muy ameno de cómo las circunstancias propias
del territorio y de las narrativas donde se insertan las personas, determinan en gran medida su manera de
enfrentarse a la sociedad, de formar comunidad, y de organizarse políticamente.