Descartes, René. Meditaciones metafísicas.
Meditación Primera. De las cosas que pueden ponerse en duda.
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Hace ya algún tiempo que me di cuenta de que, desde mi infancia, había tenido por verdaderas numerosas opiniones
falsas, y que lo construido posteriormente sobre principios tan poco firmes no podía dejar de ser altamente dudoso e
incierto; de modo que debía emprender seriamente por una vez en mi vida la tarea de deshacerme de todas las opiniones
que había tomado hasta entonces por verdaderas, y comenzar completamente de nuevo, desde los cimientos, si quería
establecer algo firme y constante en las ciencias. Pero, pareciéndome demasiado grande esta empresa, esperé a haber
alcanzado una edad que fuese lo suficientemente madura como para no poder esperar otra después de ella que fuese más
propicia para ejecutarla; lo que me ha hecho diferirla tanto que en adelante creería cometer una falta si encima emplease
en deliberar el tiempo que me queda para actuar. Ahora, pues, que mi espíritu está libre de toda preocupación, y que me
he procurado un reposo tranquilo en una apacible soledad, me aplicaré seriamente y con libertad a destruir de un modo
general todas mis antiguas opiniones.
Pero, para cumplir tal designio, no será necesario probar que son todas falsas, lo que quizá nunca conseguiría; sino que,
del mismo modo que la razón me persuade ya que debo impedirme dar crédito a las cosas que no son enteramente ciertas
e indudables, con el mismo empeño que pondría ante aquellas que nos parecen manifiestamente falsas, el menor motivo
para dudar que encontrara en ellas serviría para hacérmelas rechazar todas. Y por eso no es necesario que las examine
particularmente una a una, lo que sería un trabajo infinito; sino que, ya que la ruina de los cimientos entraña
necesariamente la de todo el edificio, me concentraré primero en los principios sobre los que todas mis antiguas opinio nes
se habían fundado.
Todo lo que hasta el presente he tenido como lo más verdadero y seguro lo he aprendido de los sentidos o por los sentidos:
ahora bien, a veces he experimentado que esos sentidos eran engañosos, y es prudente no fiarse nunca por completo de
quienes nos han engañado una vez.
Pero, aunque los sentidos nos engañen a veces, en lo referente a cosas poco perceptibles y muy alejadas, hay quizá mu -
chas otras de las que no se puede razonablemente dudar, aunque las conozcamos a través de ellos: por ejemplo, de que
estoy aquí, sentado cerca del fuego, vestido con una bata, sosteniendo este papel entre mis manos, y otras cosas de esta
naturaleza. ¿Y cómo podría negar que estas manos y este cuerpo sean míos, si no es quizás igualándome a esos insen satos
cuyo cerebro está de tal modo turbado y ofuscado por los negros vapores de la bilis, que aseguran constantemente que son
reyes, cuando son muy pobres; que están vestidos de oro y de púrpura, cuando están completamente desnudos; o que se
imaginan ser un cántaro, o tener un cuerpo de vidrio? ¿Pero qué? Ellos están locos, y no sería yo menos extravagante si
me guiase por sus ejemplos.
No obstante, tengo aquí que considerar que soy hombre y, en consecuencia, que tengo costumbre de dormir y de repre-
sentarme en mis sueños las mismas cosas, o algunas menos verosímiles, que esos insensatos cuando están despiertos.
¿Cuántas veces he soñado, durante la noche, que estaba en este lugar, que estaba vestido, que estaba cerca del fuego, aun -
que estuviese completamente desnudo en mi cama? Me parece ahora que no miro este papel con ojos somnolientos; que
esta cabeza que muevo no está adormilada; que extiendo esta mano intencionadamente y con un propósito deliberado, y
que la siento: lo que ocurre en un sueño, sin embargo, no parece ser tan claro ni tan distinto como todo esto. Pero,
pensándolo cuidadosamente, recuerdo haber sido a menudo engañado, mientras dormía, por semejantes ilusiones. Y
deteniéndome en este pensamiento, veo tan manifiestamente que no hay indicios concluyentes, ni señales suficiente mente
seguras por las que se pueda distinguir claramente la vigilia del sueño, que me quedo totalmente asombrado; y mi
asombro es tal, que es casi capaz de persuadirme de que duermo.
Supongamos ahora, pues, que estamos dormidos, y que todas esas particularidades, a saber: que abrimos los ojos, que
movemos la cabeza, que extendemos las manos, y cosas semejantes, no son más que falsas ilusiones; y pensemos que
quizás nuestras manos, y todo nuestro cuerpo, no sean tales como los vemos. No obstante, hay que confesar al menos que
las cosas que se nos representan en el sueño son como cuadros y pinturas, que no pueden estar hechas más que a
semejanza de algo real y verdadero; y que así, al menos, esas cosas generales, a saber: los ojos, la cabeza, las manos, y
todo el resto del cuerpo, no son cosas imaginarias, sino verdaderas y existentes. Así, ciertamente, los pintores, incluso
cuando se emplean con el mayor artificio en representar sirenas y sátiros mediante formas extrañas y extraordinarias, no
les pueden atribuir, sin embargo, formas y naturalezas completamente nuevas; simplemente hacen una cierta mezcla y
composición con los miembros de diversos animales; o bien, si acaso su imaginación fuera lo suficientemente extrava -
gante como para inventar algo nuevo, tal que jamás hubiéramos visto nada semejante, y que así su obra nos representara
algo puramente fingido y absolutamente falso, al menos es cierto que los colores que lo componen serían verdaderos. Y
por la misma razón, aunque esas cosas generales, a saber, los ojos, la cabeza, las manos, y otras semejantes, pudieran ser
imaginarias, es preciso sin embargo confesar que hay cosas todavía más simples y más universales que son verdaderas y
existentes; de cuya mezcla, al igual que de la de algunos colores verdaderos, están formadas todas las imágenes de las
cosas que residen en nuestro pensamiento, sean verdaderas y reales, o bien fingidas y fantásticas.
De ese tipo de cosas es la naturaleza corporal en general, y su extensión; como lo es la figura de las cosas extensas, su
cantidad o magnitud, y su número; y el lugar en el que están, el tiempo que mide su duración, y otras semejantes.
Por ello, no será, quizás, errónea nuestra conclusión si decimos que la física, la astronomía, la medicina y todas las demás
ciencias que dependen de la consideración de cosas compuestas son altamente dudosas e inciertas; mientras que la
aritmética, la geometría, y las demás ciencias de esta naturaleza, que sólo tratan de cosas muy simples y generales, sin
preocuparse mucho de si se dan o no en la naturaleza, contienen algo de cierto e indudable. Pues, tanto si estoy despierto
como si duermo, 2 y 3 sumarán siempre cinco, y el cuadrado nunca tendrá más de cuatro lados; y no parece posible que
verdades tan manifiestas puedan ser sospechosas de ninguna falsedad o incertidumbre.
No obstante, hace mucho tiempo que tengo en mi mente cierta opinión según la cual hay un Dios que todo lo puede, y por
quien he sido creado y producido tal como soy. Pero ¿quién podría asegurarme que ese Dios no ha hecho que no exista
ninguna tierra, ningún cielo, ningún cuerpo extenso, ninguna figura, ninguna magnitud, ningún lugar, y que sin embargo
yo tenga la percepción de todas esas cosas, y que todo eso no me parezca que exista de otro modo que yo lo veo? E
incluso, como juzgo que a veces los demás se equivocan, aun en las cosas que creen saber con mayor certeza, podría
ocurrir que hubiera querido que yo me equivoque cada vez que sumo 2 y 3, o cuento los lados de un cuadrado, o considero
cualquier cosa aún más fácil, si es que podemos imaginar algo más fácil que eso. Pero quizás Dios no ha querido que
fuese engañado de tal modo, ya que es llamado soberano bien. Sin embargo, si eso repugnara a su bondad, el haberme
hecho tal que me equivocase siempre, parecería también serle contrario el permitir que me equivocara a veces, de lo que
sin embargo no puedo dudar que lo permite.
Habrá, en esto, personas que preferirían negar la existencia de un Dios tan poderoso a creer que todas las demás cosas son
inciertas. No les ofrezcamos resistencia por el momento y supongamos, en su favor, que todo lo que se ha dicho aquí de
tal Dios sea una fábula. No obstante, sea cual sea la manera por la que supongan que he llegado al estado y al ser que
poseo, sea que lo atribuyan al destino o a la fatalidad, que lo refieran al azar, o bien que prefieran atribuirlo a una continua
sucesión y unión de las cosas, es cierto que, puesto que errar y equivocarse es una especie de imperfección, tanto menos
poderoso será el autor al que atribuyan mi origen, cuanto más probable será que yo sea tan imperfecto que me equivoque
siempre. Ciertamente, nada tengo que objetar a estas razones, pero me veo obligado a confesar que, de todas las opiniones
que antiguamente había recibido en mi creencia como verdaderas, no hay una siquiera de la que no pueda ahora dudar, no
por ninguna falta de consideración o ligereza, sino por razones muy poderosas y largamente consideradas. De modo que
es necesario que detenga y suspenda en adelante mi juicio sobre estos pensamientos, y que no les dé ya más crédito que el
que le daría a las cosas que me parecen evidentemente falsas si deseo encontrar algo de constante y seguro en las ciencias.
Pero no basta haber hecho estas observaciones; he de cuidarme además de recordarlas, ya que aquellas antiguas y comu-
nes opiniones vuelven todavía con frecuencia al pensamiento, dándoles el largo y familiar uso que habían tenido en mí
derecho a ocupar mi mente, contra mi voluntad, haciéndose casi dueñas de mi creencia. Y nunca perderé la costumbre de
asentir a ellas, y de confiar en ellas, en tanto las considere como ellas son en efecto, a saber, en cierto modo dudosas,
como acabo de demostrar, y sin embargo muy probables, de modo que se tiene más razón al creerlas que al negarlas. Por
ello, pienso que las utilizaré más prudentemente sí, tomando una posición contraria, empleo todos mis cuidados en
engañarme a mí mismo, fingiendo que todos esos pensamientos son falsos e imaginarios; hasta que, habiendo nivelado
mis prejuicios hasta el punto de que no puedan hacer inclinar mi opinión más de un lado que del otro, mi juicio ya no esté
dominado por malos usos y desviado del recto camino que le puede conducir al conocimiento de la verdad. Pues estoy
seguro, no obstante, de que no puede haber peligro ni error en este camino, y que no supondría hoy conceder demasiado a
mi desconfianza, ya que no es cuestión de actuar sino solamente de meditar y conocer.
Supondré que hay, pues, no un verdadero Dios, que es la soberana fuente de verdad, sino un cierto genio malvado, no
menos astuto y engañador que poderoso, que ha empleado toda su industria en engañarme. Pensaré que el cielo, el aire, la
tierra, los colores, las figuras, los sonidos y todas las cosas exteriores que vemos no son más que ilusiones y engaños, de
los que se sirve para sorprender mi credulidad. Me consideraré a mí mismo como carente de manos, de ojos, de carne, de
sangre, como carente de sentidos, pero creyendo falsamente tener todas estas cosas. Permaneceré obstinadamente ligado a
este pensamiento; y si, de este modo, no está en mi poder alcanzar el conocimiento de verdad alguna, al menos estará en
mi poder suspender el juicio.
Por ello, evitaré cuidadosamente admitir en mi creencia ninguna falsedad, y prepararé tan bien a mi mente para todas las
astucias de ese gran engañador que, por poderoso y astuto que sea, jamás podrá imponerme nada. Pero este propó sito es
duro y trabajoso, y una cierta pereza me arrastra insensiblemente hacia el curso de mi vida cotidiana. Y al igual que un
esclavo que gozara en el sueño de una libertad imaginaria, cuando comienza a sospechar que su libertad no es más que un
sueño, teme ser despertado, y conspira con esas ilusiones agradables para permanecer más tiempo engañado por ellas, así
yo regreso insensiblemente, por mí mismo, a mis antiguas opiniones, y temo despertar de este sopor por miedo a que las
laboriosas vigilias que sucedan a la tranquilidad de este reposo, en lugar de aportarme algo de luz en el conocimiento de la
verdad, no sean suficientes para aclarar las tinieblas de las dificultades que acaban de suscitarse.
1. A partir de la lectura indica cuál es el propósito principal de Descartes en su primera meditación.
a. Dudar de todo cuanto existe.
b. Hallar un fundamento único del conocimiento.
c. Establecer un método seguro para las ciencias.
d. Considerar falsas todas sus opiniones.
2 Identifica tres reglas del método de duda de Descartes y tres pasos de la duda.
Reglas
1. ___________________________________________________________________________________________
2. ___________________________________________________________________________________________
3. ___________________________________________________________________________________________
Pasos
1. ___________________________________________________________________________________________
2. ___________________________________________________________________________________________
3. ___________________________________________________________________________________________
3 ¿De qué duda Descartes a partir del argumento del sueño?
a. De su capacidad de distinguir entre lo verdadero y lo falso.
b. De la necesidad del hombre de permanecer despierto para poder investigar.
c. De la imposibilidad de distinguir entre el sueño y la vigilia.
d. De nuestra certeza de que estamos en la realidad.
4 ¿Qué diferencia existe entre el Dios engañador y el genio maligno?
5 Elabora un ensayo en el que plantees una posibilidad para salir de la duda total en la que queda Descartes después de finalizar su
primera meditación. Ten en cuenta los siguientes pasos.
Analiza el sentido de la cuestión, esto es, de lo que hizo Descartes para llegar a su duda.
Señala tu opinión al respecto argumentado cada afirmación.
Has una serie de críticas posibles a tus propias posiciones.
Demuestra que tu opinión aún es digna de ser defendida.
1. Cuando Descartes dice que la duda tiene como propósito
encontrar la seguridad y rechazar la tierra movediza y la
6. Para Descartes existen muchas semejanzas entre los
arena, para encontrar la roca y la arcilla. Admite que
hombres y los animales, ambos realizaban funciones
a) las enseñanzas y opiniones de los demás son falsas similares, al punto de que algunos animales se les concede la
b) los sentidos son la fuente de todo error en el capacidad de hablar. Para mostrar la diferencia del hombre
entendimiento con los demás seres, Descartes siguiendo su actitud filosófica,
c) los pensamientos no son claros, distintos y evidentes debe
d) el método presupone una confianza absoluta en la
razón, de por si falible a) afirmar que el hombre, al ser hecho a imagen y
semejanza de Dios es superior a los animales
2. En el discurso del método, Descartes afirma que antes de b) mostrar la imposibilidad que tienen los animales de
querer transformar el mundo, es necesario cambiar nuestras producir discursos.
ideas, nuestro propio pensamiento, lo cual implica que c) partir de su principio pienso luego existo, para
demostrar que los animales dependen del hombre.
a) debo hacer lo que mis compañeros me dicen que d) analizar cuidadosamente el comportamiento de cada
haga animal
b) antes de juzgar a los que me rodean es importante
analizarme yo mismo. 7. Descartes, a partir del argumento del sueño, demuestra
c) debo abstenerme de expresar mi punto de vista que los sentidos engañan a los hombres y que no pueden
d) solo las verdades aceptadas por todos son las que tomarse como base para el conocimiento, puesto que, como
deben regir mi vida. este autor muestra, tanto dormido como despierto, el hombre
tiene las mismas percepciones. Pero también, por medio de
3. René Descartes es el padre de la edad moderna. Su método este argumento, pone en duda la realidad, porque, si los
es la duda para llegar a la verdad. Su principio: “pienso luego sentidos se equivocan, lo más probable es que la realidad que
existo”, permite que el hombre sea el centro del los hombres creen conocer no sea tal cual y que, por tanto, la
pensamiento. De lo anterior se deduce como idea principal: ciencia que se edifica sobre ella, como las ciencias de la
naturaleza, estén equivocadas. Sin embargo, Descartes sale de
a) el hombre que piensa en el existir ese problema cuando
b) el hombre como sujeto de su pensar
c) el hombre que realiza su quehacer A. define el método científico como garantía de la verdad.
d) el hombre que busca la verdad B. a partir de la evidencia del yo, Descartes muestra que, si
hay espacio, hay pensamiento.
4. Descartes distingue entre ideas claras y oscuras, distintas y confusas. Sigue en C. define a Dios como el ser supremo fuente de teda
este caso el criterio no de origen, sino de la forma como se presentan al sujeto verdad.
que conoce. Esto determina su valor de verdad: son verdaderas aquellas que se D.a partir de la evidencia del yo, muestra que éste es una
presentan a un espíritu atento como claras y distintas. De lo anterior se puede cosa que ocupa un espacio.
concluir que 8. En sus Meditaciones metafísicas, Descartes se propone encontrar
A. solo se accede a la verdad por la certeza de los sentidos. algo de lo que pueda estar completamente seguro. Luego de dudar de
la existencia de todas las cosas, descubre que, si bien podría estar en-
B. las ideas son imposibles de obtener con certeza gañado respecto a la existencia de todo lo demás/ tiene que ser
verdad que él existe. Esto es así porque
C. la certeza en el conocimiento se da en la conciencia. A. la idea de la propia existencia es tan evidente Como la del
mundo.
D. el conocimiento verdadero depende de los datos de los sentidos.
B. la idea del engaño es menos clara que la de la existencia del
5. El punto de partida desde el que Descartes deduce la totalidad de lo real es la mundo.
propia conciencia. Pero se encuentra con una sustancia limitada, el yo. Ante esta C. puede comprobar con sus sentidos que tiene un cuerpo y está en
dificultad, aparece la posibilidad y la necesidad de la existencia de Dios. De el mundo,
acuerdo con este argumento, la debilidad del sistema cartesiano estaría en
D. para poder pensar que está siendo engañado es necesario que
exista.
A. la suposición de un subjetivismo inicial.
9. Según Descartes, la naturaleza humana está compuesta por dos
B. la aceptación de un principio divino. sustancias: cuerpo y alma. Dichas sustancias son independientes y
C. la aceptación de dos sustancias. excluyentes entre sí. De este modo, ni el alma puede ser corpórea, ni
algo corpóreo puede tener los atributos del alma. Esta postura se
D. el escepticismo ante los sentidos. conoce como Dualismo cartesiano. Con base en lo anterior, se puede
afirmar que
A. para Descartes, el cuerpo y el alma pueden existir de forma D. si no lo hace es tomado como escéptico y su obra no es
separada. publicada
B. para Descartes, el dualismo es necesario para alejar el alma del
cuerpo que engaña a través de los sentidos.
C. las dos sustancias constituyen la totalidad de lo que hay en el
mundo y de lo que se puede conocer. 14. Para Descartes el error no sólo está en la intervención de
la voluntad que lleva al entendimiento a juicios apresurados,
D. todo dualismo se basa en una separación de las sustancias
enunciadas por Descartes. sino está en los sentidos que pueden presentar una imagen
falsa de la realidad. Por lo tanto, se podría pensar que
10. Según Descartes, la naturaleza humana está compuesta por dos
sustancias: cuerpo y alma. Dichas sustancias son independientes y Descartes propone un olvido total del hombre. Sin embargo,
excluyentes entre sí. De este modo, ni el alma puede ser corpórea, ni Descartes neutraliza esta lectura de su planteamiento al
algo corpóreo puede tener los atributos del alma. Esta postura se
conoce como Dualismo cartesiano. Con base en lo anterior, se puede afirmar que
afirmar que
A. para Descartes, el cuerpo y el alma pueden existir de forma A. en el proceso del conocimiento se debe partir de
separada. simplificar las ideas complejas en ideas simples para asegurar
un progreso en el mismo
B. para Descartes, el dualismo es necesario para alejar el alma del
cuerpo que engaña a través de los sentidos. B. el hombre debe suspender el asentimiento hasta que el
C. las dos sustancias constituyen la totalidad de lo que hay en el entendimiento vea con claridad y distinción la idea que se le
mundo y de lo que se puede conocer. presenta
D. todo dualismo se basa en una separación de las sustancias C. en el camino del conocer se deben tener ideas claras y
enunciadas por Descartes. distintas
D. debe dejarse de lado toda idea incomprendida por el
11. Algunas películas de ciencia ficción retoman la pregunta entendimiento
por la realidad y la verdad, tal es el caso de Matriz que
representa la hipótesis de que el hombre vive en una realidad
15. Para Descartes el hombre es un compuesto de cuerpo y
virtual creada por una máquina en donde nada es como
aparenta ser. Esta película nos permite preguntarnos: si todo alma, de pensamiento y extensión que ha sido creado a
es falso, como puedo saber si yo realmente existo, si yo imagen y semejanza de Dios a pesar de encontrarse en la
realmente soy el que está respondiendo esta pregunta, pues duda y el error. Por lo tanto, la idea de Dios ha llegado a la
la máquina puede hacerme creer que yo soy algo cuando en
mente humana a pesar de su finitud, porque
realidad no soy nada. Puedo resolver este interrogante de la
mano de Descartes al
A. ha sido impresa en su alma como un sello indeleble
A. Afirmar que los sentidos son los causantes del
engaño B. el hombre participa del pensamiento y la existencia de
B. Afirmar que para que haya un engañador debe Dios, porque ha sido creado por él
existir un engañado y que por lo tanto si soy C. Dios es el principio y fundamento último de la esencia y
engañado es porque soy algo. existencia del hombre y el mundo
C. Mostrar que la realidad es simplemente una ficción
D. Mostrar que toda obra de la creación es por ella D. el hombre reconoce a Dios en la medida en que reconoce
misma verdadera y si el mundo virtual es su su existencia
creación, entonces el mundo existe.
16. El proyecto de Descartes se basa en la necesidad de crear
13. Descartes en sus Meditaciones Metafísicas, llega primero un nuevo método que le permita alcanzar ideas claras y
a la certeza de su propia existencia, que a la verdad de Dios, distintas con las que se pueda crear una nueva ciencia,
porque rechazando cualquier conocimiento que dé lugar a la duda.
De esta forma, busca establecer las bases firmes para el
A. el orden de su obra se lo exige
conocimiento humano. De lo anterior se deduce que el
B. el cogito ergo sum es lo único que la duda hiperbólica método consiste en
reafirma
C. el problema de la res infinita le es poco importante A. dejar de lado las ideas confusas que impidan el
conocimiento de las cosas verdaderas
B. preguntar por la procedencia de cualquier conocimiento y la siento de propósito y con plena conciencia: lo que
que se tenga para evitar con- fundirlo con uno falso acaece en sueños no me resulta tan claro y distinto
C. cuestionar cualquier conocimiento adquirido
como todo esto. Pero, pensándolo mejor, recuerdo
anteriormente por los hombres
D. buscar conocimientos verdaderos que permitan la haber sido engañado, mientras dormía, por ilusiones
construcción de una ciencia segura semejantes. Y fijándome en este pensamiento, veo de
un modo tan manifiesto que no hay indicios
concluyentes ni señales que basten a distinguir con
17. René Descartes defendió el dualismo en el hombre, es claridad el sueño de la vigilia, que acabo atónito, y mi
decir, afirmó que el ser humano estaba constituido de cuerpo estupor es tal que casi puede persuadirme de que estoy
y alma. Sin embargo, esta postura es cuestionada por los que durmiendo.
afirman que el hombre es sólo materia y que por lo tanto la
existencia del alma es imposible. Un ejemplo que apoya la Tomado de: Descartes, R. (1982). Meditaciones
postura de Descartes frente a la de éstos es filosóficas. Anagrama, Madrid.
A. el dolor que se siente cuando un ser querido muere.
B. la creencia en la vida después de la muerte y en la Si suponemos que Descartes tiene razón, se podría
existencia de vida en otros planetas. concluir que
C. el desapego material que algunos hombres realizan.
D. tanto la silla como el hombre ocupan un espacio pero sólo A. es fácil distinguir con certeza qué es real y qué no lo
el hombre se da cuenta de ello. es.
B. no hay un criterio definitivo para saber qué es real y
18. En sus Meditaciones Metafísicas, Descartes se enfrenta al qué es fantasía.
problema de la duda generalizada sobre el conocimiento. Si
C. cuando se cree estar despierto se enfrenta la realidad
es posible dudar de todo, es posible incluso dudar que se está
pensando. Sin embargo, esto resulta contradictorio porque el y no la fantasía.
mismo proceso de duda es un acto de pensamiento. Así,
D. hay que asegurarse de estar dormido para conocer la
aunque los sentidos nos engañen y no podamos saber si lo
que percibimos es la realidad, podemos tener la certeza realidad.
indudable de que estamos pensando. A partir de lo anterior,
Descartes pasa a probar la existencia del sujeto pensante,
pues si hay pensamiento debe haber un sujeto que piense y
no puede haber pensamiento sin sujeto. Por lo tanto, si
pienso entonces existo. De esta forma
A. la filosofía cartesiana busca explicar el conocimiento a
partir de la percepción.
B. el método de la duda permite encontrar los fundamentos
del conocimiento.
C. si los sentidos nos engañan nunca tendremos certeza sobre
nuestra existencia.
D. si un sujeto piensa entonces es engañado por sus sentidos.
PRIMERA MEDITACIÓN
(…) Con todo, debo considerar aquí que soy hombre y,
por consiguiente, que tengo costumbre de dormir y de
representarme en sueños las mismas cosas, y a veces
cosas menos verosímiles, que esos insensatos cuando
están despiertos. ¡Cuántas veces no me habrá ocurrido
soñar, por la noche, que estaba aquí mismo, vestido,
junto al fuego, estando en realidad desnudo y en la
cama! En este momento, estoy seguro de que yo miro
este papel con los ojos de la vigilia, de que esta cabeza
que muevo no está soñolienta, de que alargo esta mano