PRESIDENCIA DE LA REPUBLICA DE COLOMBIA
PROGRAMA PARA AFRONTAR EL CONSUMO DE DROGAS,
'RUMBOS'
EL LIBRO DE LAS DROGAS: MANUAL PARA LA FAMILIA
Augusto Pérez Gómez, Ph.D.
Editor
Santafé de Bogotá, Septiembre de 1999
El equipo de 'RUMBOS'
Mauricio Avendaño: Psicólogo, Asistente de Investigación
Ana María Gerlein Uribe: Asesora; Psicóloga de la Universidad de los Andes.
Inés Elvira Mejía: Psicóloga de la Universidad de los Andes y estudiante del
postgrado en drogas de la Universidad de Londres, es la única autora que no
trabaja actualmente en RUMBOS, sino en el Programa La Casa de la
Universidad de los Andes, donde sus actividades se centran principalmente en
investigación.
Luis Angel Parra Garcés: Coordinador de RUMBOS para la Costa Atlántica;
Psicólogo de la Universidad Nacional, ha dedicado la mayor parte de su vida a
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la educación y fue durante muchos años el Coordinador del Programa de
Promoción Juvenil del Ministerio de Educación.
Marta Ligia Pérez Garzón: Asesora; Politóloga de la Universidad de los
Andes.
Augusto Pérez Gómez: Director de RUMBOS; Psicólogo de la Universidad
Nacional, Doctor en Psicología de la Universidad de Lovaina (Bélgica). Profesor
durante más de 20 años de la Universidad de los Andes; durante ese mismo
tiempo ha estado dedicado al estudio del consumo de sustancias psicoactivas
como investigador y terapeuta. Ha publicado 6 libros (entre los cuales uno
sobre cocaína y otro sobre la historia del consumo de drogas en Colombia) y
110 artículos en revistas internacionales y nacionales.
Carolina Posada Barón: Asesora; Psicóloga de la Universidad de los Andes.
Elena Prada Salas: Asesora, responsable del proceso de evaluación;
Socióloga de la Universidad Nacional, Master en Demografía Social de la
Universidad de Chicago.
Julieta Ruiz Giraldo: Asistente del Director de Rumbos; Psicóloga de la
Universidad de los Andes.
Gabriel Restrepo Acevedo: Coordinador de RUMBOS para el área centro-
oriental del país; Ingeniero Industrial con Maestría en ‘Management' para
Empresas de Servicios, vivió 10 años en Italia trabajando en uno de los centros
más conocidos de Europa en el campo de tratamiento de consumidores de
drogas, como responsable de la cooperación internacional y de los proyectos
en el campo social en América Latina financiados por PNUFID, Unión Europea
y el Ministerio Italiano de Relaciones Exteriores.
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Lily Sardi Herrera: Coordinadora de RUMBOS para el área occidental del
país; Psicóloga de la Universidad Javeriana, Asesora de Mejoramiento
Continuo en diversas empresas gubernamentales y privadas; especialista en
Habilidades de Negociación y Planeación por Escenarios. Diseñó e implementó
el programa de prevención del consumo de drogas en las empresas del Distrito
durante la Alcaldía de Andrés Pastrana.
Talí Uribe Martínez: Psicóloga, Asistente de investigación.
Eduardo Villar Concha: Asesor; Médico de la Universidad Nacional y miembro
de la Asociación Psicoanalítica Colombiana; trabajó durante año y medio con el
Profesor Franco Basaglia en Trieste (Italia) y realizó una especialización en
Terapia Sistémica en el Kensington Consultation Center de Londres; durante 5
años ha sido director de Sistemas Humanos, institución dedicada a la
formación de terapeutas sistémicos.
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PROLOGO
El problema del consumo de sustancias psicoactivas o 'drogas' es
relativamente nuevo en el mundo de habla castellana. En efecto, antes de 1970
solamente se presentaban casos aislados de uso de heroína en Argentina, la
marihuana era una sustancia usada solo por algunos sectores de la población
en el área del Caribe, y la cocaína era virtualmente desconocida. La España de
la post-guerra ignoraba prácticamente todo sobre el problema, en parte debido
a sus difíciles condiciones económicas, en parte debido a las severas medidas
existentes en la época tanto con respecto al tráfico como respecto al consumo
de drogas.
Pero todo esto cambia dramáticamente a partir de comienzos de los
setentas. Primero fue el auge de la marihuana y de los alucinógenos como el
LSD; luego fue la aparición de la cocaína en América Latina y de la heroína en
España, y más tarde las sustancias sintéticas. Hoy en día, culminado el siglo
XX, todos los países hispanoparlantes se ven afectados por el uso masivo de
sustancias ilegales, que se concentra en la población joven y que por ello
mismo se convierte en una seria amenaza para el futuro de estas naciones.
Algunos de estos países optaron por negar o por ignorar la situación,
esgrimiendo para ello unos argumentos que en la actualidad son vistos como
de muy poca validez (por ejemplo, que el problema del consumo era de los
países 'ricos'). Pero es evidente que el sol no puede taparse con un dedo. Por
ello, y ante la urgencia de la situación, fue creado en Colombia en octubre de
1998 el Programa Presidencial RUMBOS, cuyo único objetivo es buscar las
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estrategias que lleven a disminuir el consumo de sustancias psicoactivas, tanto
legales como ilegales. Para lograr tal objetivo, RUMBOS propone como
estrategia fundamental el proporcionarle a la población los instrumentos que
le permitan participar activamente en esta dirección, con base en la firme
convicción de que no importa cuántos expertos se ocupen del asunto, mientras
la comunidad no asuma su parte de responsabilidad la situación solo tenderá a
agravarse. Y como la familia sigue siendo uno de los pilares básicos sobre los
que se apoya toda la estructura social, es a ella a la que deben
proporcionársele prioritariamente instrumentos de trabajo .
Este libro es un instrumento concreto que RUMBOS pone a disposición
de la comunidad para iniciar un proceso conjunto de búsqueda de soluciones.
Naturalmente, nadie puede pretender encontrarle soluciones a un problema
que no conoce, y no es necesario llevar a cabo ninguna investigación para
afirmar que, aun cuando la mayoría de las personas conoce a alguien
afectado por el consumo de alguna sustancia (el alcohol en primer lugar), es
muy poco lo que saben al respecto. Este es un primer acercamiento al
problema, con el que se pretende llenar un vacío esencial; pero vendrán
muchos otros en los próximos meses.
El equipo de RUMBOS, el Programa Presidencial para Afrontar el
Consumo de Drogas, estará permanentemente a disposición de todas las
personas que, habiendo leído este libro, deseen apoyo para la realización de
alguna iniciativa que conduzca a prevenir el consumo de drogas.
Augusto Pérez Gómez, Ph.D.
Director de RUMBOS
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Capítulo 1: La familia y la droga
Eduardo Villar Concha, MD
Luis Angel Parra Garcés, Ps.
Hay algunos temas como el de la familia que aparecen en forma
permanente y repetitiva, para ubicar en ese contexto las causas de numerosos
problemas o para señalarla como fuente de solución de los mismos. El interés
sobre la familia y los programas que invitan al logro de su unidad y
fortalecimiento han aumentado en los últimos 10 años en forma significativa.
Sin embargo, a pesar de todos los esfuerzos no parece que se hayan obtenido
los resultados esperados; en parte porque la expresión "la familia" hace
referencia a un ideal que no siempre se llena, o porque ha terminado siendo
un lugar común en el que confluyen muchas interpretaciones, intereses y
connotaciones, sobre las cuales se cree que todos entienden lo mismo.
Es necesario hacer algunos planteamientos y sugerencias que nos
permitan avanzar en los esfuerzos que se han hecho para satisfacer en forma
apropiada una de las mayores necesidades de todo ser humano: la de ser
querido, apoyado, oído, tenido en cuenta, valorado por otros seres humanos
con los cuales pueda generar una relación centrada en el reconocimiento.
Cada uno de nosotros, para desarrollarse y lograr las habilidades
mínimas que le permitan sobrevivir (como las de hablar, caminar, mantener
una relación aunque sea mínima de amistad, alimentarse y comprender su
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realidad), necesita de otro ser humano con el cual interactuar y estar en
contacto por un período relativamente largo, el cual varía de acuerdo con la
cultura en que se viva:12,15,18 e incluso más años. Generalmente ello se
posibilita y desarrolla en el seno de un espacio de relaciones importantes y
significativas que se mantienen a lo largo de los primeros años de vida. A este
conjunto de relaciones, que la mayoría de las veces tiene lugar con personas
con quienes tenemos vínculos de consanguinidad o parentesco, aunque no
necesariamente, lo llamamos familia. Hoy en día se reconoce que pueden
existir diferentes combinaciones: parentesco, amistad, enseñanza, mutuo
apoyo, techo, seguridad....
Es en este núcleo primigenio y fundamental donde se ejerce una
influencia vital e imperecedera en el desarrollo de sus integrantes. La manera
como un recién nacido, a medida que crece, aprende la forma de vivir y
establecer contactos y relaciones para toda la vida, depende de la historia y
evolución de estas relaciones, incluso desde antes del nacimiento. Sobre
ellas queremos centrar nuestra atención.
Si las condiciones de interacción son propicias, los talentos, habilidades,
fortalezas y capacidades del individuo comienzan a cultivarse desde su
concepción y van potenciando su desarrollo, en especial, a lo largo de la
infancia y de la juventud. Es un tiempo donde se crean posibilidades, sueños,
se desarrollan cualidades y se construyen las bases para las relaciones con el
mundo, la cultura y el medio ambiente. Durante este período se gestan los
fundamentos de las relaciones de amistad y amorosas y se construye la
confianza en sí mismo, así como en el entorno natural y humano.
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De igual manera, muchas dificultades y problemas son el producto de
una larga serie de errores, desconocimientos, carencias e inseguridades que
se inician en un período muy temprano. En otras palabras, la drogadicción, la
violencia, el maltrato, la discriminación, la prostitución y otros fenómenos no
son problemas que surgen en algún momento de la adolescencia o de la edad
adulta, desconectados de la historia de relaciones del individuo. Son la
combinación y sumatoria de múltiples factores, de diferente intensidad, los
cuales facilitan que el individuo decida utilizar las drogas para manejar muchas
de sus dificultades o involucrarse en alguno de ellos.
En síntesis, la niñez es la etapa más importante para el desarrollo físico,
afectivo, ético e intelectual del individuo. Durante ella es necesario centrar
todos los esfuerzos y cuidados para lograr que el ‘cachorro humano’ se
convierta en un ser sano física, mental, emocional y socialmente; en un
individuo capaz de entender y transformar su realidad, así como de manejar
dificultades y resolver conflictos; en fin, en una persona preparada para convivir
en forma constructiva y solidaria.
Sobre la base de lo anteriormente planteado, queremos invitar a los
lectores a realizar algunas reflexiones y acciones que posibiliten, de una parte,
identificar y fortalecer las características positivas que todos poseemos y, de
otra, entender y buscar la transformación de los factores negativos, a fin de
lograr soluciones duraderas a la problemática que hoy nos aqueja y en especial
ante el problema de las drogas.
Existe algo claro: el mejor programa para contrarrestar el consumo de
sustancias psicoactivas (lícitas e ilícitas) o sobre lo que comúnmente llamamos
'drogadicción' ha de estar centrado en la prevención. Para ello es necesario
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lograr que las personas posean la suficiente comprensión y claridad de
información sobre el fenómeno, estén dotados de las actitudes y valores que
les permitan sopesar y decidir con criterio y con responsabilidad acerca de su
eventual consumo y cuenten con las condiciones personales y sociales que les
faciliten evitar el uso y abuso de dichas sustancias. En este sentido, una
educación con calidad, centrada en la formación integral de todas las
dimensiones y potencialidades de niños, jóvenes y adultos, ofrecida en forma
articulada por la familia, la escuela y la sociedad, constituirá el proceso más
eficaz para fortalecer los factores que impiden la aparición del problema o para
transformar aquellos que lo propician. Al respecto, veamos algunas de las
características que es conveniente conocer y estimular en las relaciones de
todas las personas desde su nacimiento.
Si tomamos como punto de partida la formación de la pareja,
entendemos que las razones por las cuales decidieron compartir la vida van a
influir en el transcurso de la relación y en el futuro que construyan. Existen
grandes diferencias en el desarrollo de la relación, que dependen de los
motivos que tuvieron los miembros de la pareja para estar juntos. Recordemos
también que cada uno, a su vez, proviene de un núcleo familiar con diferente
historia y su propio número de integrantes.
Un buen número de parejas deciden vivir juntos por amor y por el deseo
de compartir la vida. Otras son obligadas a constituirse como tales por
situaciones familiares o conveniencias externas. Están las que nacen con la
intención de ser temporales, pasajeras o coyunturales y se hacen duraderas.
Hay las que se inician bajo la presión de un embarazo no deseado. Son pocas
las que usan la presión de un embarazo deseado a fin de que sea aceptada su
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relación. Existen, entonces, múltiples razones por las cuales una pareja decide
convertirse en una pareja estable. De igual manera, son numerosos los casos
de parejas que deciden terminar o deshacer su relación dando origen a madres
y ocasionalmente padres "solteros", quienes se hacen cargo del o de los hijos
en forma independiente del otro. En estos casos la forma como manejen la
relación, el contacto que exista entre los miembros de esta familia que
comienza, es determinante para el futuro emocional y social de todos, pero en
especial del hijo-a que nace.
La primera situación, que varía de intensidad en cada pareja, proviene
de la necesidad de negociar o de concertar las reglas de convivencia desde lo
cotidiano; se trata de aspectos como dónde vivir, gustos, costumbres, tipo de
comida, relaciones con las respectivas familias, actividad laboral, uso y manejo
de lo económico, tipo de amigos. En general, estas son cosas que la pareja no
habla en forma detallada al inicio de la relación y comienza a hacerlo cuando
difieren sus expectativas o aparece una dificultad y uno de los integrantes
quiere imponer al otro su manera de pensar y de actuar, lo cual genera
malestar en el otro.
La vida en pareja está llena de alegrías y de pequeñas y grandes
dificultades que van a determinar su futuro. Si hay la disposición y decisión de
hablar y llegar a acuerdos se van desarrollando fortalezas que van a facilitar la
armonía y a posibilitar el goce en la relación. Además de un sentimiento de
confianza, ello genera cariño y una actitud comprensiva entre los dos, con base
en las cuales se hará fácil la resolución de futuros conflictos. No es la ausencia
de problemas y dificultades lo que hace que una pareja pueda vivir en una
relación de amor y apoyo, es la posibilidad de hablar y expresar las diferencias
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y desacuerdos para llegar a entender que ambos tienen sus razones para
pensar y actuar en la forma en que lo hacen. El poder llegar a acuerdos y no a
la imposición de las ideas del uno sobre el otro, y menos cuando se hace en
forma permanente y sistemática, constituye un factor importante frente a la
prevención de problemas como el de las drogas.
Una segunda situación se refiere al hecho de que toda pareja tiene dos
aspectos fundamentales en su constitución : una como "pareja" que comparte
la cotidianeidad, la sexualidad, los compromisos, los juegos, el tiempo libre, la
diversión, los deberes, los derechos, etc.; y otra como "padres", con
obligaciones, responsabilidades, limitaciones con los hijos. De esta manera,
una pareja puede dejar de serlo porque así lo decidan los dos o una de las
partes, pero no pueden dejar de ser padres, dado que sus obligaciones,
responsabilidades y deberes continúan durante toda la vida. Una persona
puede decidir arbitrariamente no comportarse como padre/madre, pero eso no
la exonera de la responsabilidad que contrajo con la conducta que hizo posible
la concepción de ese nuevo ser. El logro de una buena relación social y
emocional le exige al ser humano ser responsable de sus actos y aceptar con
honestidad sus consecuencias.
En tercera instancia, conviene recordar que el vivir está lleno de
situaciones nuevas en cada instante, las cuales han de ser sopesadas y
enfrentadas teniendo en cuenta que su desarrollo, inevitablemente, tendrá
repercusiones en el futuro. Poco a poco las personas aprenden a solucionar a
su manera las dificultades y problemas que se les presentan, van generando
una forma de compartir la vida con quienes los rodean y reconociendo que lo
que cada uno hace, quiéralo o no, influye siempre en los demás.
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Toda persona cree que la forma en que hace lo que hace es la correcta,
por ello lo maravilloso del ser humano está en la posibilidad de resolver la
misma situación de diferentes maneras, permitiendo aprender y crecer con
cada experiencia. La dificultad se hace muy grande cuando las personas no
aprenden de la experiencia y se limitan a hacer siempre lo mismo, aunque vean
que lo realizado no les sirvió. Como estas personas no reflexionan sobre su
conducta y sus implicaciones, ya sea porque no lo quieren, no acostumbran
hacerlo o se sienten incapaces de hacerlo, casi siempre tienden a echarle la
culpa a los otros.
Así, vivimos en un estado permanente de interdependencia y
reciprocidad con los demás y con nuestro medio. Ningún hecho ni
comportamiento humano se produce aisladamente. Necesitamos darnos
cuenta de las múltiples relaciones en las que participamos para poder asumir la
responsabilidad de nuestros actos.
Según lo planteado, el hijo-a de la pareja que anotábamos anteriormente
va a crecer en un ambiente creado por la forma como esa pareja decida vivir.
Todas las acciones de los padres van a repercutir en ese hijo-a, en una u otra
forma, a lo largo de toda su vida. Más tarde intervendrán otras personas que
también van a influir en el hijo-a y en los padres: las personas más cercanas a
la pareja, (abuelos, tíos, amigos), los vecinos, maestros, compañeros de barrio,
de colegio, etc.; cada uno influirá, en mayor o menor medida, de acuerdo con la
clase de relación, intensidad, vínculo emocional que sostenga con el hijo-a y
sus padres.
Surge aquí una cuarta situación de interés, que gira en torno a una de
las dificultades más frecuentes del ser humano, cual es la de aceptar a los
12
demás tal como son. En los padres es frecuente observar la dificultad que
tienen para aceptar a los hijos-as como son, entender que no son de su
propiedad, comprender que ellos son seres independientes con ideas,
pensamientos, gustos, intereses y emociones diferentes a las de sus padres,
parientes o vecinos. Lo mismo es factible que se de entre los integrantes de la
pareja o de los hijos hacia los padres.
Cada ser humano tiene una historia diferente a la de los demás, que lo
hace distinto y por supuesto único. Los padres pueden influir, recomendar,
fundamentar, argumentar acerca de una u otra conducta, pero no pueden
imponer sus ideas y juicios con ninguna excusa ni siquiera cuando se dice "que
es por su propio bien". Lo mismo se exige de los hijos hacia los padres, de los
integrantes de la pareja entre sí y de todos ellos frente a la sociedad.
Los padres debemos aprender a ser padres, labor que toma todos los
años de la vida. Los hijos hemos de entender y construir, en forma
permanente, lo que es ser hijo. La pareja comprender todos los días qué es ser
pareja. Y todos en conjunto darnos cuenta quiénes somos como personas,
como familia y como sociedad. En este aprendizaje es necesario generar
espacios para hablar, compartir ideas y resolver conflictos, lo cual exige, por
ende, aprender a oír, colocarse en el lugar del otro y entender que las
diferencias son constructivas. De esta manera, nos hacemos creadores de
espacios de crecimiento y desarrollo humano.
No hay ninguna fórmula que permita evitar un problema o dificultad, pero
sí hay muchas ideas sobre las cosas que facilitan un desarrollo sano en los
miembros de la familia y de la comunidad y que evitan o disminuyen la
probabilidad de problemas como el alcoholismo y la drogadicción, permitiendo
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una vida más satisfactoria y tranquila, con habilidades para enfrentar los
problemas que surjan en el diario vivir. Una investigación reciente con familias
donde no hay presencia de drogadicción mostró algunas características que
vale la pena señalar (Pérez, 1997):
1. Una buena relación de la pareja donde existe respeto, afecto, capacidad de
escucha y una manera adecuada (no violenta, respetuosa de la diferencia)
de abordar la resolución de conflictos, permite un crecimiento sano de los
hijos. Es claro que el perpetuar una situación conflictiva en la pareja puede
generar muchas más dificultades que una separación oportuna.
2. Ausencia o bajo consumo de alcohol en los padres. Los hijos aprenden
muchas de sus conductas por imitación y les es muy difícil entender que
algo que ellos ven en sus padres no puedan hacerlo. El alcohol es algo
aceptado y estimulado por diferentes sociedades; por lo tanto, en caso que
el individuo decida utilizarlo es necesario que aprenda a hacerlo, en las
ocasiones y lugares apropiados, en una dosis adecuada. Al respecto,
consideramos conveniente que nos respondamos, entre otros, los
siguientes interrogantes : ¿Cómo son o cómo se caracterizan nuestras
prácticas de consumo de alcohol en nuestras reuniones, fiestas o
celebraciones familiares? ¿A qué edad permitimos o promovemos que
nuestros hijos-as lo consuman? ¿Qué costumbres y hábitos existen en
nuestra familia en relación con el alcohol ?
3. Ausencia de consumo de sustancias psicoactivas en el núcleo familiar ; a lo
cual es conveniente agregar que también en el círculo más cercano de
parientes, amigos y vecinos. Diversos estudios han demostrado que éste es
un factor protector, dado que la influencia puede ser directa a través de la
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imitación, por refuerzo grupal o por presencia de controles sociales en el
medio donde se desenvuelve cada sujeto.
4. Presencia de ideas religiosas o espirituales en los padres. El desarrollo de
una espiritualidad, entendida como un espacio de reflexión sobre uno
mismo y su relación con los demás en un espacio diferente al material, así
como con una dimensión de la existencia que para muchos se traduce en el
concepto de ‘un Ser Superior’, permite el desarrollo de fortalezas frente al
manejo de tensiones y dificultades. Para muchas personas creer en la
existencia de Dios o de un Ser Superior, al cual pueden acudir en busca de
diálogo, ayuda, consuelo o trascendencia, les brinda la posibilidad de lograr
momentos de paz interior y el manejo de sus problemas. A ello se suma el
que diferentes religiones tienen reglas precisas sobre el uso del alcohol y
sustancias psicoactivas, las cuales ayudan a enfrentar y manejar las
situaciones cuando se presentan.
5. La realización conjunta de actividades de padres e hijos, tales como
paseos, juegos, visitas sociales, eventos escolares, compartir algunas
comidas en forma regular. En nuestras familias, con mucha frecuencia,
cada uno de los miembros se aísla en sus actividades y responsabilidades
cotidianas, olvidando buscar en la relación con los otros espacios de interés
común que permitan aumentar el sentido de relación, seguridad y
pertenencia.
6. La expresión abierta y cotidiana de cariño y afecto entre los diferentes
miembros de la familia mediante abrazos, caricias, palabras o gestos.... El
ser humano necesita, a lo largo de toda su vida, del reconocimiento y
aprecio, expresado en forma constante y de diferentes formas. A los adultos
15
generalmente les es fácil dar caricias y otras formas de afecto a los niños
pequeños, pero a medida que ellos crecen, tales expresiones de ternura se
van disminuyendo hasta casi desaparecer cuando se inicia la adolescencia,
creando a veces frialdad, distanciamiento y deficiencias de comunicación
en las relaciones. Se ha encontrado que aquellas personas que reciben
diferentes muestras de aprecio y afecto, en forma regular, son más seguras
y tienen una mayor autoestima, factores estos que se consideran como
protectores frente al consumo de sustancias psicoactivas.
7. El reconocer, señalar y hablar, en forma explícita y con regularidad, de la
creatividad, habilidades, capacidades y cualidades de cada uno de los
integrantes de la familia, manteniendo una actitud de permanente asombro
ante sus cambios y desarrollo.
8. El contar con reglas claras y coherentes que sean el fruto de la concertación
y del consenso, donde las relaciones y los roles están bien definidos y los
límites entre generaciones posibilitan a la vez la diferencia y la armonía. En
el caso de requerir sanciones y correcciones, estas han de ser adecuadas
y proporcionales a la falta cometida. Ello permite evitar castigos humillantes,
juicios descalificadores, manipulaciones de la conducta del otro mediante la
entrega o no de afecto, así como apreciaciones del pasado que no se
modifican con el tiempo.
9. El diálogo abierto, cariñoso, oportuno y muy atento sobre los diferentes
temas que interesan o preocupan a cualquier miembro de la familia. Ese
“siempre cuenta conmigo” unido a un “siempre puedo contar contigo” le
ofrecen a cada integrante de la familia la garantía de la mano amiga, de la
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mirada cómplice, del oído discreto y de la palabra sensata en el momento
preciso.
10. La presencia de rituales que acercan o unen la familia tanto en momentos
de alegría que emanan de celebraciones conjuntas de cumpleaños,
aniversarios, fiestas, triunfos, como en horas de tristeza ante la muerte, la
tragedia, la derrota, dado que ello le permite crear una red de apoyo, de
solidaridades y de sentido de pertenencia.
11. El contar con historias compartidas. El ser humano para afianzarse en su
realidad requiere de las raíces que le ofrece el saber de dónde viene y que
le brindan los hechos en los cuales se reconoce como protagonista. En
buena parte la seguridad y valoración que le da a su proyecto de vida se
respalda en la solidez de su historicidad conformada, entre otros, por los
relatos sobre sus antepasados y sobre su lugar de origen; por sus
experiencias significativas; por sus recuerdos acerca de hechos
extraordinarios realizados con amigos y familiares; por sus vivencias
referidas a situaciones cruciales de su existencia; por hazañas y aventuras
que le han generado reconocimiento social; y por su capacidad para
transformar su realidad. Todo ello le permite sentirse conectado y vinculado
con otras personas y contar con historias extraordinarias que él puede
narrar. Las personas desvinculadas de su pasado, con desconocimiento de
su historia y con pocas cosas para contar son más vulnerables.
12. La desautorización de un padre hacia el otro en presencia de los hijos-as no
se presenta, o es rara. Las naturales discrepancias que se presentan entre
los padres durante el diario vivir frente a la forma de educar a los hijos son
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habladas y resueltas por la pareja en ausencia de los menores, evitando así
el desconcierto, la ambivalencia y la manipulación que se puedan generar.
13. Existe autonomía de los miembros de la familia sin desconocer su estado
de interdependencia y reciprocidad. En el marco del respeto a la cultura y
valores familiares, tanto los hijos como los padres pueden escoger con
libertad sus creencias religiosas, manera de vestir, gustos, trabajo,
profesión.
Con el desarrollo de las características familiares anteriormente planteadas
es muy probable lograr la formación de personas con:
a) Buena autoestima, entendida como la capacidad que nos permite reconocer
y valorar nuestros talentos, cualidades, capacidades, características
positivas y aspiraciones, así como nuestras limitaciones y problemas, tanto
en lo personal y familiar, como social.
b) Buen cuidado frente al mantenimiento y promoción de su salud.
c) Buenas relaciones con el entorno. Poseemos la capacidad para reconocer y
respetar las convenciones grupales, sociales y ambientales.
d) Asertividad, entendida como la habilidad que tiene la persona para expresar
lo que piensa y lo que siente en forma sincera, justa y adecuada, sin
atropellar a los demás. Esta le permite, entre otras cosas, negarse a hacer lo
que no desea y evitar ser obligado por los demás a aceptar consumir
sustancias psicoactivas por la presión que ejerzan sobre él.
e) Tolerancia a la frustración. Las personas debemos aprender a aceptar las
dificultades y fallas que tenemos así como las carencias que en un cierto
momento se nos puedan presentar.
f) Buen rendimiento académico y laboral.
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g) Manejo adecuado de situaciones críticas.
h) Capacidad de diferenciar los valores propios de los grupales
i) Uso creativo del tiempo libre.
Si a la luz de estas ideas nos detenemos a mirar lo que somos como familia,
para desde allí trazarnos caminos dirigidos a la re-creación y transformación de
aquellos factores que obstaculizan nuestro bienestar y que por lo tanto
propician el surgimiento de problemas como el de las drogas, estamos seguros
que cada familia puede constituirse en un núcleo comprometido con la
prevención integral. Ello podría ser el resultado de relaciones que, a través del
tiempo, mantienen las características antes descritas.
19
Capítulo 2: Por qué se consumen drogas?
Augusto Pérez Gómez, Ph.D.
Una de las situaciones que más tiende a confundir a los padres de
familia, y en general a los adultos, es la falta de explicaciones adecuadas sobre
por qué los jóvenes (y a veces también los menos jóvenes) consumen
sustancias que manifiestamente tienen efectos perjudiciales para la salud, que
deterioran el comportamiento, que afectan negativamente la capacidad de
estudiar y trabajar y que dañan las relaciones interpersonales. Y en verdad la
situación es confusa, pues no solo se proponen teorías totalmente
contradictorias, sino que para muchos el problema mismo no es claro: es
verdad que la marihuana es perjudicial? Dónde están las pruebas? Qué tiene
de malo darse un “pase” de cocaína de vez en cuando? Por qué armar un
escándalo cuando en la ‘rumba’ del fin de semana uno se toma una pastilla de
‘éxtasis’ y disfruta más el baile? Estas son preguntas que fácilmente pueden
surgir en una conversación familiar, y las respuestas a ellas se encuentran en
el capítulo 4 de este libro; conocer tales respuestas es de capital importancia
para todo adulto que quiera iniciar un diálogo al respecto con adolescentes,
pues de no conocerlas el resultado obvio será un conflicto en el que todo el
mundo pierde, pero especialmente los adultos: su responsabilidad, a los ojos
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del joven, sería poseer una información correcta, no esgrimir argumentos
autoritarios que serán desechados de inmediato.
Pero volvamos a las explicaciones del por qué se consumen sustancias
psicoactivas, o ‘drogas’, pues sobre ellas se basan muchas de las decisiones
que toman los gobiernos para prohibir, penalizar, crear estrategias de
prevención y de tratamiento.
Primero que todo, es importante delimitar el problema del cual nos
ocuparemos aquí. Estrictamente hablando el consumo de sustancias no es
algo nuevo; en realidad podría decirse que todas las culturas humanas recurren
y han recurrido al empleo de productos que alteran los estados de conciencia;
pero hay una enorme diferencia con la situación que vivimos actualmente: en
toda la historia humana se observa que el uso de esas sustancias estaba, en
general, fuertemente ritualizado, es decir, ocurría en contextos bien específicos
y estaba permitido solamente en determinadas circunstancias1; así, los Incas
no podían masticar coca en cualquier momento; los indígenas del Amazonas
solo usan yahé (un alucinógeno vegetal muy poderoso) en condiciones
sacralizadas; y en muchos grupos humanos actuales incluso el alcohol se
reserva para festividades especiales. La diferencia esencial del asunto que nos
ocupa aquí es su carácter masivo y carente de un contexto particular que le dé
una significación especial al hecho de consumir. En otras palabras, desaparece
el control social y usar drogas pasa a ser simultáneamente un fenómeno
colectivo, relativamente permanente y perfectamente individual: cada quien
decide si lo hace o no lo hace.
1
Tal vez la única excepción clara a esa norma es el alcohol.
21
En segundo lugar, hay otra distinción importante que debemos
hacer para clarificar y focalizar nuestro problema: una cosa es ensayar una
sustancia, y otra totalmente distinta consumirla compulsivamente. Más adelante
tendremos oportunidad de profundizar estos conceptos ; baste por ahora decir
que ‘ensayar’ o ‘experimentar’, aun cuando es una conducta de riesgo, tiene
básicamente dos explicaciones: la curiosidad natural y la presión de grupo;
frente al descubrimiento de este tipo de experiencias lo mejor es no dramatizar,
sino buscar el diálogo. De hecho es mejor tratar de hablar de estos temas
antes de que ocurran. Las hipótesis explicativas sobre las que trabajaremos en
este capítulo se refieren al consumo problemático, que implica una cierta
frecuencia, una cierta cantidad y unos efectos específicos sobre el individuo y
los que lo rodean.
En tercer lugar, cuando se trata de dar explicaciones sobre las razones
que tienen las personas para consumir sustancias psicoactivas, se observa que
prácticamente todo lo que se le pueda ocurrir a alguien encajaría
adecuadamente en un esquema de propuesta de comprensión del fenómeno.
Así, el exceso de bienestar económico, la pobreza o el encontrarse entre los
dos extremos pueden ser "causas"; estar demasiado cerca de los hijos o no
tener contacto con ellos, también. La represión religiosa y la ausencia de
valores religiosos, igualmente. Problemas metabólicos, deficiencias
hereditarias, cambios en la estructura familiar, aburrimiento, trastornos
psicopatológicos; la influencia social, problemas existenciales, deficiencias
adaptativas, alteraciones de personalidad, ritmos biológicos, hiperactividad en
los adolescentes; malos hábitos, problemas de aprendizaje, factores genéticos,
disponibilidad de las sustancias, modelos inadecuados, fenómenos de
22
condicionamiento, baja autoestima, ansiedad, dificultades familiares,
predisposición neuroquímica. . . La lista de factores se haría interminable, y
aun así no tendríamos una mejor comprensión de lo que ocurre.
Evidentemente, la reflexión más elemental permite concluir que cuando
tantas cosas pueden ser "explicaciones", lo más probable es que ninguna de
ellas sea realmente una explicación; con seguridad, todos los factores
propuestos pueden estar interviniendo y se encuentran presentes en el
problema: pero ninguno de ellos tiene, por separado, la capacidad de
explicarlo. Así, en los seres humanos parece existir una tendencia a buscar
condiciones para alterar sus estados psíquicos, y el origen de esa necesidad se
pierde en las tinieblas del tiempo. Pero si esto es cierto, no puede ser una
explicación de lo que estamos presenciando actualmente, pues hasta donde es
posible saberlo jamás se había visto en la historia humana un consumo tan
masivo de sustancias de todo tipo.
Por motivos prácticos, podemos agrupar todos los factores en 3 grandes
categorías: aquellos relacionados con condiciones del medio ambiente; los
relacionados con las características de la sustancia; y los asociados a
características del sujeto que consume. Obviamente, los tres grupos son
interdependientes. Pero antes de pasar a examinarlos vale la pena subrayar un
punto que puede constituirse en un elemento fundamental de aproximación al
problema: el consumo de sustancias psicoactivas no puede enfocarse de la
misma manera como se analiza una enfermedad física o un trastorno psíquico,
pues en esas situaciones se encuentran ciertos parámetros relativamente
estables que permiten evaluar condiciones que también tienden a ser más o
menos estables. Por el contrario, en el terreno del que nos ocupamos aquí las
23
situaciones cambian casi a diario: cambian las actitudes de las gentes, se
transforman las posiciones de los gobiernos, se modifican los comportamientos
de los usuarios, se alteran las estrategias de los traficantes, aparecen nuevas
posiciones de los medios de comunicación. En una palabra, nos enfrentamos
con procesos auténticamente sociales y no con fenómenos simples
dependientes de estructuras previsibles. Por ello, las explicaciones siempre
estarán incompletas, y se presentarán desfasadas--en alguna medida--con
respecto a las variaciones que sufre el problema durante el tiempo mismo en
que se le está estudiando.
En las páginas que siguen se intentará señalar los grandes lineamientos
de una aproximación integral a la cuestión del consumo de sustancias psico-
activas en general. Llamaremos a los elementos que componen tal
aproximación "factores de riesgo"; forzosamente, siguiendo la perspectiva que
se ha señalado (psico-social), el menor énfasis se hará sobre las
características de la sustancia en sí misma. Además el lector encontrará
abundante información sobre este tema en el capítulo 3.
FACTORES RELACIONADOS CON CONDICIONES DEL MEDIO AMBIENTE
La sociedad occidental cuenta, entre sus características, con la de
encontrarse totalmente saturada de productos que ofrecen a las gentes el
bienestar, la felicidad, la tranquilidad, la ecuanimidad... El bombardeo de
propagandas a este respecto es tan constante que para algunas personas
parecería imposible lograr vivir en un mundo que careciera de muchos de esos
productos, independientemente de lo que se pretenda lograr a través del
24
trabajo: es decir, a través de la lucha personal por conseguir algo que se desea
y que simultáneamente se ajusta a los propósitos globales de la sociedad
dentro de la cual se vive. El contexto general creado por esa publicidad implica
que el consumo de determinadas sustancias proporcionará emociones,
capacidades y eventualmente "poderes" insospechados a quienes las empleen;
y también un determinado estatus: un asunto es inyectarse heroína (que está
asociado con gran decadencia personal y social) y otro totalmente distinto
"darse un pase" de cocaína en una fiesta. De esta manera, las sustancias
psicoactivas se constituyen en auténticos "objetos de consumo", que pueden
casi llegar a hacer parte de la canasta familiar de algunas personas.
En segundo lugar, parecemos encontrarnos en uno de esos momentos
de la historia humana en los cuales se produce una aceleración considerable
del ritmo de vida, y en los que característicamente se modifican las formas de
relación, las estructuras de organización y los sistemas de valores. En tales
circunstancias se rompen las formas de vida tradicionales y se requiere de un
cierto tiempo antes de que se impongan nuevas formas capaces de restablecer
el equilibrio. En efecto, las condiciones de la vida moderna han dado lugar a un
aumento de situaciones productoras de ansiedad y a una disminución de
aquellas que facilitan la comunicación.
Tomadas en conjunto, estas circunstancias se aglutinan para producir lo
que el sociólogo Durkheim llamaba "anomia": una situación de valores
inestables, resultantes de la quiebra de un sistema anterior pero que no han
logrado solidificarse apropiadamente; por consiguiente, no existen normas de
conducta claras y definidas. Por ejemplo, hace pocos años las gentes hablaban
en Santa Marta (Colombia) de su trabajo como cultivadores o recolectores de
25
marihuana, con el mismo tono con el que podrían decir que eran cultivadores o
recolectores de papa o de café: se le consideraba un trabajo como cualquier
otro y las autoridades parecían considerarlo de la misma forma; y hace menos
tiempo todavía, individuos que terminaron siendo perseguidos por la justicia y
calificados como 'enemigos número uno' por ser narcotraficantes, eran héroes
populares, que construían barrios para los pobres, tenían sus propios
periódicos y llegaban a ocupar puestos importantes en la política nacional. Pero
sería ingenuo creer que los supuestos "héroes" habían logrado rodear de una
cortina de humo el pedestal sobre el cual se elevaban, de manera que no
pudiera verse la procedencia de sus fortunas: al contrario, puede asegurarse
que prácticamente todo el mundo sabía con mayor o menor precisión en qué
clase de "negocios" estaban involucrados, pero eso no constituía motivo de
preocupación, y nadie se avergonzaba de tener amigos en ese medio. El autor
de este capítulo piensa que en realidad la "construcción" de estas figuras
"heroicas" no habría sido posible sin un apoyo decidido de quienes detentaban
el poder en ese momento. Y que ello no habría sido tampoco posible si
existieran normas y valores coherentes. Aquí citamos a Colombia porque es un
buen ejemplo, no porque sea un caso único: si dirigimos nuestra mirada hacia
Bolivia, México o Perú, la situación es probablemente peor; en América Central
y en el Caribe no es muy diferente; y donde quiera que se mire la corrupción de
grandes y pequeños se pone en evidencia. Lo que es claro es que en las
condiciones particulares relacionadas con el uso masivo de sustancias
psicoactivas --que se contraponen a aquellas en las que probablemente se
gestan las revoluciones y las grandes transformaciones sociales-- sin un apoyo
de los poderosos las cosas nunca habrían llegado al punto en el que están.
26
Con ello quiere insinuarse que los "poderosos" tienen mucho que ganar cuando
una población se intoxica con algo: por ejemplo, deja de pensar; acepta que le
paguen con "drogas" (desde el sur del Cauca hasta Apartadó se paga con
frecuencia a los campesinos con basuco, costumbre que ya conocían los
españoles con respecto a las hojas de coca); y además produce dinero, al
apoyar un comercio en el que se mueven sumas gigantescas.
A todo lo anterior se añade un fenómeno de "moda"--producido
parcialmente por la anomia-- y que lleva a valorar (a través del cine, la
televisión y la propaganda), formas de vida que nos son totalmente extrañas;
pues aun cuando la tecnología contemporánea nos ha acostumbrado o
familiarizado con otros estilos de existencia, ello no quiere decir que las
fronteras entre las subculturas hayan desaparecido o deban desaparecer, ten-
diendo a la uniformación universal. Si bien es cierto que el conocimiento de
otras culturas enriquece, la imitación gratuita empobrece y fomenta los modos
contemporáneos de colonialismo. Las malas condiciones económicas a nivel
mundial agravan la situación, pues el futuro se presenta seriamente
amenazador, cargado de desesperanza: se empieza a creer entonces que no
importa qué se haga, las cosas saldrán mal. En todo este contexto, la rebeldía
creadora natural de los jóvenes --nadie ignora que la adolescencia entre los
occidentales se caracteriza por un distanciamiento de los patrones socialmente
aceptados y por la búsqueda de nuevas estructuras-- se muta en conformismo
y pasividad, en la adopción del camino más fácil, como puede ser el emplear
sustancias que los "sacan" de una realidad desagradable. Si la sustancia en
cuestión tiene además la facultad de contribuir a ganar en las competencias
que impone la vida cotidiana, si facilita el ser "sociable", activo, brillante, lúcido
27
y ágil, no hay duda de que será no solamente aceptada sino que se la
buscará activamente. Así, al optar por la cocaína quienes creen oponerse,
subir de estatus o ser más capaces, terminan sometiéndose a los más ineptos:
le "hacen el juego" a quienes promueven el estancamiento social.
La sociedad occidental contemporánea propone como modelos dignos
de imitación a unos personajes extremadamente competitivos, capaces --
supuestamente-- de trabajar infatigablemente durante 20 ó más horas diarias,
rodeados de aparatos de todo tipo, eternamente sonrientes y en forma, hábiles
prácticamente en cualquier campo. El "superhombre" y la "supermujer"--que a
veces se confunden con las muñecas plásticas de la familia "Barbie"--invitan
constantemente a los niños y a los jóvenes a ser como ellos. De manera que
cuando se descubre que no hay una tendencia natural a "ser como ellos",
resulta indispensable buscar un apoyo. Y la cocaína --uno entre muchos
posibles-- resulta perfecta para tales propósitos con los cuales encaja tan bien
que incluso el consumirla contribuye a mejorar el estatus.
Por una extraña paradoja en la que chocan los conceptos de ‘sujeto’ y
de "masa", en un momento de la historia en el que se aumenta el indi-
vidualismo y en el que cada quien tiende a vivir encerrado dentro de espacios
muy limitados defendiendo un estricto sentido de privacidad, todo lo que pueda
tener el sentido de un servicio se ha masificado, y a ese nivel las personas en
sí mismas no cuentan: la educación, los servicios de salud, el trabajo, las di-
versiones, el transporte... Para muchos individuos este tipo de situación resulta
claramente amenazante, como lo demuestran abundantemente las
investigaciones de sociólogos y psicólogos sociales: no hay ninguna claridad
sobre el futuro, no se sabe qué esperar, no se sabe cómo ni por qué clase de
28
situación o de idea será necesario luchar. Y si a ello agregamos una difícil
situación económica que impide el logro de las metas que el sistema prometía
(especialmente a través de la educación, que supuestamente asegura un
porvenir brillante a quienes estudian), de "amenazante" se pasa a una
condición potencialmente explosiva: la proletarización, la frustración continua
de las aspiraciones legítimas, el desempleo, el deterioro del nivel de vida, todo
ello contrastado con el "mundo ideal" que el bombardeo de propaganda y de
publicidad presentan como lo deseable, llevan a un desmedro de las relaciones
y de la calidad de la interacción del individuo con su medio. Así, los requisitos
para que los individuos empiecen a buscar estrategias de escape, de
distracción y de reemplazo de las esperanzas perdidas, se aglutinan de manera
casi automática: no fue por azar que el problema de uso sostenido y crónico de
diferentes sustancias (alcohol, heroína, marihuana) se inició en los estratos
socioeconómicos más desfavorecidos, los cuales terminan siendo víctimas de
una explotación múltiple: el Estado que los olvida, la sociedad que los rechaza,
los patrones que les dan trabajo si aceptan remuneraciones ilegalmente bajas,
etc.
Quizás estas pocas líneas pongan en evidencia que el problema del
poder no es ajeno a la situación que intentamos analizar. El brujo o el
sacerdote tribales aumentaban su poder con hojas de coca, que les permitían
una mejor comunicación con los espíritus y un acercamiento a los dioses. El
joven ejecutivo pretende, por su parte, acercarse a los dioses de su sociedad:
el prestigio que proporciona el dinero, los objetos bellos y costosos, las
posesiones, la fama de trabajador con capacidades sobrehumanas, dispuesto a
afrontar los problemas más difíciles armado de una sonrisa, un poderoso
29
cerebro... y tal vez unos cuantos 'pases" de cocaína. Cuando esto no es
posible siempre se podrá buscar una escapatoria evitando pensar: el alcohol, o
las benzodiacepinas, por ejemplo, facilitarán esta salida.
Por más compleja que sea esta situación, es totalmente insuficiente para
explicar por qué las gentes usan drogas: ¿Cómo explicar entonces que quienes
son ricos y poderosos las usen? ¿Por qué quienes no tienen ninguna
preocupación económica también son personas de alto riesgo? Sencillamente
porque "el ambiente" es mucho más que la economía; es posible ser rico y
sentirse totalmente frustrado por la falta de retos, o por la ausencia de
oportunidades para tomar iniciativas, o por otras razones.
Si, por otra parte, frente a estas personas en busca de escapismo, o de
placeres --aburridos de la cotidianeidad-- aparecen personas capaces de
ofrecerles "alternativas" en supuestas "dimensiones diferentes de la realidad",
un primer anillo queda cerrado. En este primer nivel de análisis, un error muy
común --especialmente de las personas que afirman que la represión es el
elemento fundamental de la prevención-- consiste en tratar de dar una
importancia desmesurada a algunos de los muchos elementos que lo
componen. Tal es el caso de "la disponibilidad", concepto que significa que un
motivo básico del consumo de muchas drogas es que se las encuentra
fácilmente en el mercado; sin duda, este es un elemento de cierta importancia:
pero si no hubiera a la vez toda una red de distribuidores, una propaganda --
deliberada o no-- y, sobre todo, compradores interesados en su adquisición,
toda la disponibilidad del mundo no crearía el problema. Veamos la cuestión
más de cerca.
30
Hasta comienzos de los años setenta, cuando la preocupación de los
investigadores en el área se centraba particularmente en la marihuana y en los
alucinógenos, dos factores contribuían básicamente a que la cocaína no fuera
especialmente atractiva: su precio y su disponibilidad. La época,
sustancialmente marcada por la "cultura hippie", tampoco predisponía a la
acción y a la competitividad, sino más bien a la introspección y a la meditación
--o a lo que los jóvenes de esa época entendían por esas palabras--. Pero los
tiempos cambiaron, y la necesidad de competir se hizo apremiante en los años
setentas y ochentas: ahora, en vez de "mirar hacia adentro" lo que aseguraba
el éxito era la sociabilidad y la capacidad de colocarse en "la primera fila". Los
"gurús" y el yoga ya no eran tan atractivos. Se requería ser activo, convincente,
hablador, y ni la marihuana ni los alucinógenos abrían precisamente esas
puertas. Lo que se necesitaba eran estimulantes. La clave de la cuestión es
que la época del hippismo, así como los años que siguieron, estuvo marcada
por una extraordinaria tolerancia a todo lo que significara nuevas experiencias.
Y si la cocaína era (como se creía en ese entonces) inofensiva, si grandes
actores y músicos --símbolos del éxito en la nueva modalidad-- la usaban
regularmente lo que seguía lógicamente era simple: había que ensayar
cocaína; como no era fácil encontrarla, se la debía importar (igual que se había
hecho con la marihuana). Su elevado precio no haría más que añadirle estatus.
La cuestión de la importancia relativa de la disponibilidad se ilustra claramente
en el caso de Turquía. Este país fue (la presión de los Estados la obligó a
destruir sus cultivos) durante decenios el más grande productor de opio del
mundo, y sin embargo el número de consumidores del narcótico se mantuvo
allí a un nivel insignificante comparado con la disponibilidad. De manera que el
31
problema no está en las sustancias, sino en la interacción entre los usuarios,
las condiciones del medio y las características de las sustancias.
En relación directa con lo anterior debemos mencionar las circunstancias
culturales. Los indígenas en Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú han
"mambeado" hojas de coca desde hace por lo menos 5.000 años, sin que se
registre un solo caso de psicosis cocaínica; en México la mescalina puede
producirla cualquiera, sin que se observe en lo más mínimo un empleo masivo
de la misma; y como se mencionó arriba, los turcos pueden disponer de tanto
opio cuanto quieran, sin que aprovechen tal circunstancia. ¿Por qué?
Simplemente porque en estas culturas el empleo de las sustancias
mencionadas se encuentra rigurosamente controlado por normas internas, que
excluyen estrictamente la idea de que se las use para fines como el escapismo
o el placer: las hojas de coca sirven para mitigar el hambre y el frío, el mescal
tiene fines rituales, las amapolas son un cultivo productivo. Como se ve, todo
esto tiene poco en común con el consumo de basuco o de "crack".
Hay un elemento más que también merece alguna consideración. Un
comportamiento particularmente notable en la cultura latina es la tendencia a la
improvisación, especialmente en asuntos de políticas de salud pública; tal
tendencia se manifiesta en la casi totalidad de las acciones que se emprenden
y se refuerza y magnifica a través de las estrategias de educación, en las
cuales se insiste más en la memorización inmediata de datos inútiles que en la
reflexión sobre las posibles soluciones a problemas. Por eso repetitivamente
nos encontramos frente a dificultades prácticamente inmanejables, pero que
fueron, mucho antes de hacerse concretas, perfectamente previsibles. Este
elemento de nuestra idiosincrasia ha contribuido en forma significativa a crear
32
un clima de caos, en el cual confluyen todos los aspectos que hemos
enunciado a lo largo de estas páginas.
FACTORES RELACIONADOS CON LA SUSTANCIA MISMA
Tomando en consideración el hecho de que la cocaína es, en la mayor
parte de América Latina, la droga con la que más problemas se presentan
(exceptuando el alcohol), creemos que puede servirnos para ilustrar el punto
sobre la importancia de la sustancia en el balance entre factores explicativos.
Podrían elaborarse ejemplos similares con la marihuana o las benzodiacepinas,
pero uno solo bastará para nuestros propósitos.
Es indudable que las características de la cocaína se encuentran
íntimamente relacionadas con su amplio uso actual. La cocaína parece tener
tres momentos bien diferenciados en su consumo: en el primero, se la emplea
"recreativamente", es decir, para compartir ciertos momentos con otras
personas y para disfrutar del bienestar que produce; en el segundo, pasa a ser
un "compañero" de trabajo y de productividad acelerada, que permite competir
en condiciones aparentemente óptimas. En el tercero se la requiere para no
sentirse mal. Todo esto parece indicar que se trata de una sustancia que tiene
características particulares que inducen al usuario a recurrir a ella con una
frecuencia creciente, independientemente de las circunstancias en las que
ocurra su uso. Intentemos entonces aclarar el punto.
Hasta comienzos de los años ochenta, la mayor parte de los expertos
consideraban que la cocaína--por oposición a la heroína-- no producía
dependencia. Con ello se quería significar, fundamentalmente, que no producía
lo que se conoce como "síndrome de abstinencia" y que no se presentaba
33
tolerancia; el primer concepto significa que al dejar de emplear la sustancia, el
organismo reacciona con síntomas de malestar (temblor, náuseas,
alucinaciones, sudoración, angustia) que son muy evidentes en el caso de
consumo crónico de alcohol y de heroína; el segundo término implica que, al
cabo de un cierto tiempo de uso para obtener un determinado efecto se
requiere aumentar las dosis. Evidentemente, el usuario ocasional de cocaína
no experimenta ninguno de estos dos fenómenos.
Pero la situación no es tan sencilla. Si bien es cierto que la gran mayoría
de consumidores de cocaína se agrupan entre los "usuarios ocasionales", es
necesario tener en cuenta que existen múltiples formas de administración, y
que cada una de ellas produce efectos diferentes. Las aseveraciones de
ausencia de síntomas de dependencia son correctas en la mayoría de los
casos de usuarios ocasionales (una vez a la semana o menos) de cocaína
inhalada por la nariz (clorhidrato de cocaína). Pero con las formas inyectada
(que actúa mucho más rápido y cuyos efectos duran menos tiempo) y sobre
todo fumada (ya sea como "basuco", es decir, pasta básica de cocaína, o “base
libre” y "crack", que son formas mucho más puras de la sustancia) se observan
los dos efectos (dependencia y tolerancia); e incluso en quienes consumen
cocaína inhalada crónicamente se observa claramente el síndrome de
abstinencia: ciclos de insomnio-hipersomnio, depresión, ansiedad y
pensamientos frecuentes en la cocaína. En los casos de consumo crónico
graves, se presentan alucinaciones visuales y táctiles productos de la
intoxicación.
En resumen, la cocaína sí puede producir dependencia, y la aparición de
los comportamientos que caracterizan la adicción dependen parcialmente de la
34
forma y frecuencia como se ingiera la sustancia. La cocaína es un estimulante
del sistema nervioso central que, aparentemente, provoca efectos reforzantes
en algunos centros hipotalámicos y del sistema límbico, modificando la
capacidad del organismo de reaccionar ante los estímulos del medio ambiente.
Pero hay un punto que el autor considera imprescindible resaltar, a riesgo de
hacerse repetitivo: Siempre hay un sujeto que decide. Con esto quiere decirse
que en los últimos años se ha insistido demasiado sobre las "propiedades
adictivas" de la cocaína (y de otras sustancias), como si se tratara de entes con
vida propia que se consagraran a atacar a sujetos ingenuos y desprevenidos.
Son, evidentemente, las personas quienes se convierten en adictas; son ellas
las que deciden emplear cocaína, o heroína, o fentanil. Por ello no resulta
aceptable definir los problemas de los que estamos hablando en términos
médicos: “enfermedad”, "epidemia” y otros semejantes, tienden a dar la
impresión de que la drogadicción en cualquiera de sus manifestaciones es algo
que le ocurre a la gente accidentalmente, de la misma manera que puede
caerle una teja en la cabeza a un transeúnte que pasea tranquilamente por la
calle. Por ello en este libro se asume una posición clara: aun cuando la
sustancia que se emplee constituye uno de los polos de análisis, no tiene el
mismo peso que los factores relacionados con la persona y con su medio
ambiente.
FACTORES ASOCIADOS CON EL SUJETO
Decíamos en las páginas precedentes que siempre hay un sujeto que
decide, y esa frase parece difícilmente controvertible. Sin embargo, ¿qué es un
35
ser humano desconectado de los demás? ¿Que puede entenderse como
conducta, que no implique necesariamente interacción de un organismo con un
medio ambiente? El individuo no surge de la nada, y en verdad sólo adquiere
algún grado de significación en la medida en que se encuentra en relación con
otros. Y esos otros, que lo influirán de múltiples maneras, no siempre son
personas que el sujeto haya escogido, en el sentido estricto del término; nadie
escoge a su familia de origen, y muy pocos tienen la posibilidad de decidir en
dónde se educarán, o en qué barrio van a vivir siendo niños. ¿Podría decirse
que nada de eso influirá sobre la estructuración de la personalidad del
individuo? Es muy improbable que alguien acepte actualmente semejante
hipótesis.
Veamos entonces el asunto considerando tres elementos, simplemente
a manera de ejemplo, puesto que podría hacerse una enumeración muy grande
de factores del sujeto que entran en juego: la persona frente a sí misma, la
persona frente a su familia y la persona frente a los grupos de otros individuos
con los cuales interactúa.
La persona frente a sí misma
Cada uno de nosotros posee una estructura biológica que le permite
ponerse en contacto con el mundo que lo rodea. Y evidentemente esa
estructura, aun cuando constituida por elementos similares, es diferente de un
individuo a otro, incluso desde muy temprana edad. De esta constatación
surgen conceptos como "temperamento", "carácter" y “personalidad”; y en lo
que nos interesa aquí, podemos decir que hay estructuras más débiles que
otras, que algunas soportan mayor tensión que otras, que unas tienen
susceptibilidades y “tendencias” que no existen en todas. Estos factores nunca
36
son determinantes, simplemente "predisponen": para que algo que es
simplemente "potencial" se convierta en "hecho cumplido", se requiere la
presencia de un cierto número de condiciones que son muy difíciles de
especificar a menos que se conozcan las predisposiciones, e incluso en esos
casos se trata de probabilidades, no de certezas. Por ejemplo, cuando un niño
tiene inclinación a la violencia, a comportarse impulsivamente y muestra
grandes dificultades para aceptar normas a menos que lo favorezcan
directamente, se puede pensar que tiene mayores probabilidades de tener más
tarde problemas con sustancias psicoactivas que un niño que evita la violencia,
tiende a ser reflexivo y acepta con relativa facilidad las normas; pero lo que
ocurra posteriormente dependerá de muchas otras circunstancias: por ejemplo,
condiciones cada vez más negativas para el primer niño (como violencia entre
los padres y hacia el niño, alcoholismo, mal ambiente escolar, enfermedades
prolongadas, abandono), y condiciones positivas mantenidas para el segundo.
Pero incluso en este último caso, no es imposible que el primer niño jamás
llegue a probar las drogas, mientras que el segundo se convierte en un adicto.
Muchos trabajos en los últimos diez años muestran que existe una
sensibilidad biológica en algunas personas que las predispone a reaccionar de
una forma particular ante ciertas sustancias. Así, hay personas que tienden a
asimilar los alimentos de una forma peculiar, lo cual los predispone a la
obesidad; otros son especialmente sensibles al alcohol, o a los barbitúricos, o a
los estimulantes; si a dicha sensibilidad se le añaden condiciones negativas de
vida y de relaciones (problemas familiares, dificultades económicas,
autodecepción), cuando se presente la oportunidad de ingerir alguna sustancia
que le haga sentir un "cambio", así sea momentáneo, el sujeto tenderá a
37
aprovecharla. Una persona con una mala imagen de sí misma tiene mayores
probabilidades de buscar escapismos fáciles que una que posea una buena
autoimagen; alguien con una personalidad que sabe imponerse tendrá mayor
facilidad para negarse a usar una SPA que otra que tema la burla o el
desprecio. Quizás lo que más vale la pena resaltar de esta breve mención de
rasgos de personalidad, es que de una u otra manera todas --incluida la
predisposición biológica-- en el punto de partida se encuentran (al menos
potencialmente) bajo el control del sujeto, pues son modificables por
aprendizaje, entrenamiento y educación.
En las condiciones actuales no hay que hacerse ilusiones sobre la
posibilidad de "trazar el perfil de personalidad de un drogadicto"; en realidad,
hace por lo menos 30 años que los investigadores se dieron cuenta que esos
"perfiles" eran más la consecuencia de vivir en un mundo de sustancias
psicoactivas y rodeado de usuarios, que una condición para que alguien se
volviera un usuario. Los elementos de personalidad que se mencionaron arriba
siempre deberán ser tomados en consideración como un factor entre otros,
pero sin abusar de las posibilidades de predicción que procuran.
Mencionemos, para terminar esta sección, algunas hipótesis sobre las
razones por las que algunas personas reinciden una y otra vez en su consumo
de drogas, incluso luego de haber pasado por tratamientos exitosos; las que se
mencionan aquí no son las únicas, e incluso puede que algunas importantes no
se consideren: lo que deseamos es, simplemente, ilustrar un aspecto del
problema, no agotar todas las posibilidades.
Algunas hipótesis, como la del suicidio lento y deliberado o la del castigo
a los demás, son interesantes en la medida en que elementos de este tipo
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pueden encontrarse prácticamente en todos los adictos; pero es muy difícil
pensar que los millones de personas que actualmente ingieren cocaína en el
mundo sencillamente están castigando a alguien o suicidándose lentamente.
Las dos explicaciones suenan demasiado simplistas y la práctica clínica no las
corrobora. En realidad, a nivel de los factores personales es necesario
considerar otros elementos como la curiosidad y los trastornos en la relación
con el medio, en los que se combinan la historia personal, tensión y presión en
el trabajo, en el estudio o en la familia, bajo nivel de resistencia a la frustración
y al estrés, exceso de competitividad, ambiciones desmesuradas, carencia de
metas y objetivos. Y especialmente, dos factores que se encuentran en la
mayoría de los casos, y de los cuales nos ocuparemos con mayor detalle: la
presión de grupo y los problemas familiares, que influyen de manera
particularmente fuerte en los adolescentes.
La presión del grupo
Al hablar de consumo de drogas, con frecuencia se invoca el poder del
grupo, de los amigos y de las "malas compañías". Sin duda, una buena
proporción de las personas que comienzan a usar sustancias tóxicas lo hacen
bajo la influencia de alguien conocido y con quien existe alguna relación; pero
el problema no es tan sencillo como parece, pues el poder de la influencia del
grupo varía de una época a otra de la vida: así, durante la infancia no es
particularmente fuerte, pues la casi totalidad de los modelos son adultos;
tampoco después de los 25 años, cuando como resultado del proceso de
maduración se tiende a depender más de las opiniones propias que de la de
los otros. De todas maneras, tal influencia potencial existe siempre. Pero el
39
comienzo de la adolescencia se caracteriza por una toma de distancia con
respecto a los padres y a otros adultos, y por una búsqueda de caminos
propios, acordes con una aguda conciencia de pertenecer a un grupo de edad;
ya no se es niño, pero tampoco adulto. Los múltiples cambios que acompañan
a esa edad --físicos, psicológicos, de expectativas en cuanto a deberes y
derechos, relacionales-- crean una inseguridad que conduce a buscar apoyo en
los "iguales" o "pares", en quienes se descubren formas de manejar situaciones
nuevas. Se trata, pues, de un fenómeno normal, que no es en sí mismo ni
bueno ni malo: simplemente hace parte del desarrollo.
Pero el hecho es que en este período los adolescentes son espe-
cialmente sensibles al rechazo o a la aprobación de sus iguales, al tiempo que
se hacen impermeables a lo que pasan a considerar como modelos
tradicionales, pasados de moda y limitantes de la libertad. Así, un joven puede
unirse a un club deportivo, literario o filatélico, a una organización religiosa, o a
una pandilla de barrio, y encontrar allí un sentido de pertenencia. Pero es obvio
que la escogencia no se producirá al azar: las circunstancias familiares, los
logros y fracasos académicos, los ambientes escolar, de vivienda, económico,
para no mencionar sino los más importantes, jugarán en ella un papel determi-
nante. Por consiguiente, un joven sin amigos, con malas relaciones familiares y
bajo rendimiento académico, puede ser presa fácil de un líder desafiante que
muestra su desprecio hacia lo convencional, que asegura que las drogas no
tienen nada de malo y que la oposición de los adultos es una prueba más de su
estupidez o de sus deseos de controlar a los jóvenes, y que quien quiera
pertenecer a su grupo deberá, necesariamente, tener una posición diferente a
la de los adultos y dar prueba de ello.
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También debe tenerse en cuenta que alrededor del tema de la droga se
ha creado entre los mayores una especie de tabú. Con frecuencia padres y
maestros muestran un rechazo absoluto a abordarlo, limitándose a tratar de
"degenerados" a quienes usan drogas; pero como no proporcionan ninguna
información o guía, producen un doble efecto negativo: rompen las vías de
comunicación con sus hijos y alumnos, y dejan en manos de otros el discutir el
tema. Y esos otros resultan ser muchas veces usuarios que se pretenden bien
informados, que tienen la experiencia "real" y que pasan a convertirse
rápidamente en modelos dignos de ser imitados: proporcionan seguridad,
saben "sobre la vida", desafían lo que dicen los adultos... Muchas personas
creen que la presión se ejerce por la violencia y la amenaza explícitas, pero
eso es falso; los medios son mucho más sutiles, y por ende más efectivos: una
sonrisa despectiva cuando alguien comenta que nunca ha probado la
marihuana, o la vaga sensación de no tener acceso a determinados círculos
"prestigiosos", o un cruce de miradas irónicas cuando en una reunión o en una
fiesta se circulan drogas y alguien dice "no, gracias"; peor aún puede ser la
situación cuando en la discusión sobre el 'por qué no' el joven se encuentra
completamente corto de argumentos; en tales circunstancias decir algo como
"porque papá dice que es malo", significa ser ridiculizado. Y nadie es más
dolorosamente sensible al ridículo que un adolescente.
La persona y su familia
La familia ha sido considerada desde hace mucho tiempo como el pilar
fundamental de la sociedad occidental. Y los últimos 30 años han estado
marcados por cambios trascendentales en ambas, a todos los niveles, en una
41
situación de mutua influencia y de transformaciones rápidas e incluso bruscas.
Esas transformaciones no son necesariamente negativas (como parecen
haberlas calificado muchos defensores del “status quo"): por ejemplo, las
mujeres han entrado al mercado de trabajo y han luchado por obtener una justa
igualdad de condiciones; se ha implantado el control de la natalidad; el
matrimonio ya no es una cruz que hay que soportar toda la vida por más des-
graciado que sea; las responsabilidades económicas ya no caen solamente
sobre los hombres, ni el cuidado de los hijos y del hogar solamente sobre las
mujeres.
Todo esto, en teoría, no sólo es legítimo, sino incluso deseable; pero la
realidad concreta ha producido un cierto número de efectos problemáticos. Así,
en múltiples casos la búsqueda del bienestar económico y de la independencia
de cada uno de los cónyuges ha provocado un alejamiento del hogar, y las
responsabilidades no se comparten: simplemente no se asumen. La idea del
matrimonio como esclavitud ha sido reemplazada por la idea de que ante el
menor problema siempre se tiene a mano el recurso de la separación o el
divorcio; y que los hijos pueden ser entregados desde muy temprana edad a
personas que, contra un salario, se ocuparán de criarlos y educarlos. El
resultado sólo puede ser, y en efecto ha sido, la desestabilización de todo el
sistema.
Las numerosas investigaciones que se han realizado sobre
características de los usuarios de drogas muestran que en la casi totalidad de
los casos existen problemas a nivel familiar. Naturalmente, como siempre en
este campo, no se puede hablar de éste como factor causal, pues existen
familias destruidas en las cuales ninguno de los hijos usa SPA, e igualmente
42
hay familias muy equilibradas con hijos drogadictos. Pero indudablemente es
un factor de gran peso: los divorcios y separaciones, el mal entendimiento entre
los padres, el alcoholismo de uno de ellos o de ambos, la falta de comunicación
con los hijos, aumentan considerablemente las probabilidades de problemas
psicológicos entre estos últimos. Veamos por qué.
Contrariamente a lo que ocurría en otras épocas, en la nuestra, el
vínculo afectivo entre la pareja (más que condiciones meramente económicas,
religiosas o de prestigio) es una condición indispensable para que ella
sobreviva. Cuando un hombre y una mujer dejan de amarse, o su afecto inicial
se transforma en odio, desprecio o agresividad, las víctimas directas de la
situación son los hijos. Si partimos del hecho que los padres constituyen el
primer modelo de relación para los niños, cuando en tal modelo predominan la
hostilidad y el desafecto no solamente se sufren pasivamente los efectos de los
intercambios entre los adultos, sino que se tiende a generalizar la estructura a
otras situaciones (por ejemplo, a las relaciones con los compañeros, al trabajo
escolar) y con frecuencia se toma partido. Para el padre favorecido con esta
preferencia puede ser muy halagador el darse cuenta de ello, pero el otro pasa
a convertirse en un enemigo, capaz de hacer daño (potencial o realmente);
frente a el/ella el niño se sentirá además ambivalente --casi nunca es fácil
odiar a los padres-- y tenderá a experimentar culpabilidad. El conjunto de la
situación lo convierte en una persona vulnerable, lo cual aumentará sus
probabilidades de llegar a buscar salidas o escapes ante una situación que le
resulta imposible resolver adecuadamente.
Cuando uno o ambos padres usan sustancias psicoactivas --lo cual
tiende a ser cada vez más frecuente-- la situación puede hacerse desastrosa:
43
no solamente porque el niño observa comportamientos resultantes
directamente del consumo de esas sustancias, sino también porque el hecho
de emplearlas suele ser fuente de conflictos familiares, de peleas, reproches y
violencia.
No se puede negar --y esto es desafortunado-- que ciertas costumbres o
patrones de interacción, provenientes de la época en que la estructura de la
familia era patriarcal, se mantienen todavía en muchas familias. Parecería que
muchos padres siguen considerando que la relación vertical y autoritaria,
desprovista de un verdadero intercambio de puntos de vista, es la ideal;
manifiestamente, en las circunstancias actuales el único resultado es la ruptura
de la comunicación, pues muy pocos adolescentes están dispuestos a aceptar
que las cosas son como las dice su papá o su mamá y que no hay nada que
discutir. Si a esto se agrega el desconocimiento por parte de los padres de que
lo que están viviendo sus hijos, el concepto de "brecha generacional" deja de
ser una imagen para convertirse en una realidad bien precisa; padres e hijos
dejan de comunicarse porque no tienen interés en saber lo que piensa el otro,
porque no saben qué decirse, ni cómo decirlo.
Un último elemento, pero no el menos importante, permite dar un
contexto general a todo lo dicho, al tiempo que muestra las relaciones entre los
factores del sujeto y los del medio. Algunas de las personas más afectadas por
la oleada actual de consumo de sustancias psicoactivas son los hijos de
quienes empezaron a usarla en los años setenta, superada la "crisis hippie" e
incorporados ya al sistema capitalista de producción; esas personas no
solamente querían recuperar el tiempo perdido y ser plenamente aceptados por
la sociedad que antes habían rechazado con una sonrisa, el signo de la paz y
44
un buen cigarrillo de marihuana o una dosis de LSD: también tenían una actitud
particularmente abierta ante las drogas, que muchos de ellos nunca
abandonaron del todo. Y esa actitud se la transmitieron a sus hijos bajo la
forma de un modelo de comportamiento que, frecuentemente se recordaba con
nostalgia.
SINTESIS
No existe una sola razón para, ni una sola manera de, volverse usuario
de cualquier sustancia psicoactiva. Siempre se encuentran factores en
interacción, de orden personal y familiar, relacionados con las condiciones del
ambiente y asociados a las características de la sustancia que se emplee.
Solamente cuando se tienen en cuenta los diferentes elementos que componen
el problema se puede llegar a tener una visión realista, capaz de generar
soluciones adecuadas, consistentes y durables. Y en todos los casos tales
soluciones deberán necesariamente involucrar a lo que definimos aquí como
"factores de riesgo".
Evidentemente, este no puede ser el trabajo ni de una persona ni de una
profesión en particular: si existe un área en la que se requiera una reflexión
multidisciplinaria, así como el empleo de todas las estrategias investigativas
que puede producir el ingenio humano, es precisamente la del consumo de
sustancias psicoactivas. Pero no bastará con que intervengan los pensadores,
los científicos o los investigadores; será imprescindible involucrar a quienes
tienen las posibilidades concretas de implementar estrategias que le den una
45
dirección definida a nuestro proceso de devenir social: es decir, los padres de
familia y los maestros.
46
Capítulo 3: Definición de términos básicos
Ana María Gerlein, Ps.
Augusto Pérez Gómez, Ph.D.
Con el objetivo de facilitar la comprensión de los capítulos siguientes, en
los cuales a veces resulta imprescindible emplear una terminología un poco
técnica, hemos decidido presentar en el inicio de este libro un 'diccionario' en el
que los lectores puedan aclarar cualquier duda que les surja sobre el
significado de ciertos conceptos. Todas las palabras se encuentran con
frecuencia a lo largo de los diferentes capítulos, por lo que Ud. se encontrará
rápidamente familiarizado con ellas. Hay dos abreviaturas importantes que Ud.
debe recordar: SPA, que significa 'sustancia psicoactiva'; y SNC, que significa
'sistema nervioso central".
Abstinencia: Puede tener dos significados: cuando la palabra se emplea sola,
se refiere al período durante el cual un usuario de SPA no las consume (por
ejemplo, porque está en tratamiento); cuando se la emplea acompañada del
término “síndrome de”, se refiere al conjunto de síntomas y molestias que
experimenta un usuario que suspende el consumo de una SPA dependencia.
Abuso de medicamentos: Empleo de sustancias que tienen una función
reconocida por la medicina, pero que son tomadas sin ninguna prescripción o
en dosis superiores a las ordenadas.
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Adicción: Se emplea el término para referirse al uso de SPA de forma crónica,
compulsiva e incontrolable. Se relaciona con conceptos como dependencia
física y psicológica.
Agitación: Estado de alerta caracterizado por hiperactividad, ansiedad y
nerviosismo.
Agresividad: Reacción emocional de ataque hacia otros o hacia sí mismo,
generalmente acompañada de ira.
Agudo (estado): Manifestación súbita y de corta duración de los síntomas que
caracterizan una perturbación.
Alcaloide: Grupo de compuestos químicos de origen vegetal, que usualmente
tienen la capacidad de modificar el funcionamiento físico y psicológico.
Alcohol (etanol): Depresor del sistema nervioso central, que se obtiene de
fermentación o de destilación y que se ingiere en grandes cantidades,
legalmente, en todos los países occidentales, a pesar de su reconocida
toxicidad.
Alcoholismo: Estado de consumo crónico de alcohol, que produce
dependencia y tolerancia. No implica necesariamente beber hasta embriagarse,
ni beber todos los días.
Alteración de la percepción: Distorsión en la interpretación y/o en la
captación de estímulos.
Alucinación: Percepción para la cual no hay un estímulo adecuado en el
mundo externo.
Alucinógenos: Sustancias que tienen la propiedad de producir alucinaciones;
por ejemplo, el LSD, el peyote y los "hongos mágicos" que son productos de
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origen vegetal; o el PCP (fenciclidina) y el MDMA (metildeoximentanfetamina,
conocido como éxtasis), que son productos sintéticos.
Anfetaminas: Sustancias sintéticas que producen un efecto estimulante y que
se hicieron populares en tratamientos para el exceso de peso.
Analgésico: Sustancias que producen alivio o disminución del dolor.
Ansiedad: Experiencia emocional de aprehensión o amenaza, que puede
estar o no relacionada con motivos específicos.
Antidepresivos: Medicamentos empleados para combatir la depresión; los
más conocidos se llaman tricíclicos e inhibidores de la MAO.
Automatismo: Comportamiento que se produce sin que el sujeto tenga clara
conciencia de lo que está haciendo. Puede aparecer como consecuencia del
consumo de algunas sustancias, especialmente depresores del SNC.
Barbitúricos: Depresores del sistema nervioso central que se emplean
médicamente para disminuir la ansiedad, para tratar la epilepsia, como
anestésico o para inducir sueño en casos de insomnio. Se abusa de ellos con
mucha frecuencia.
Base cruda: Forma muy burda de pasta de coca, usualmente resultante de
tratar las hojas con un solvente. Se fuma.
Base libre: Cocaína altamente purificada: al clorhidrato de cocaína se le
extraen los otros alcaloides y se trata de dejar puro el alcaloide
benzoilmetilecgonina. Se fuma.
Basuco/base de coca: Estimulante que se extrae de las hojas de coca,
fuertemente adictivo. Aun cuando no hay una fórmula específica porque suele
tener muchas mezclas, esencialmente es base de cocaína (conocida como
'pasta básica de coca' o 'PBC' en Perú y Bolivia).
49
Benzodiacepinas: Grupo de compuestos químicos con los cuales se producen
medicamentos empleados como sedantes, ansiolíticos (que disminuyen la
ansiedad) e inductores de sueño.
Bóxer: Nombre comercial de un pegante (también conocido como Sacol) a
base de caucho que contiene sustancias muy tóxicas derivadas de los
hidrocarburos. Produce irritabilidad, alucinaciones, sueño y agresividad. A nivel
físico genera: tos, secreción nasal, vómito, visión borrosa y problemas de
equilibrio. Su consumo está muy relacionado con un problema de tipo social,
puesto que son los indigentes quienes más lo consumen ya que controlan
temporalmente el hambre y el frío. Se clasifica al igual que otras sustancias
(pinturas, lacas, acetona, éter, etc.) como sustancias depresoras del sistema
nervioso central dentro del grupo de los inhalables.
Cafeína: Sustancia estimulante que se encuentra naturalmente en el café y
que se emplea en diferentes medicamentos.
Campo de conciencia: Organización de la experiencia sensible actual que
integra la diferencia entre lo objetivo y lo subjetivo, la ubicación temporo-
espacial y la construcción del presente.
Cannabis sativa: Nombre científico de la planta de la cual se extraen la
marihuana y el hachis.
Cáñamo índico: Nombre con el que se denomina a la cannabis índica,
considerado como variedad fisiológica de la Cannabis sativa que se cultiva
principalmente en los trópicos, de la cual se extrae el hashisch.
Coca: Arbusto sudamericano cuyas hojas contienen el alcaloide llamado
cocaína.
50
Cocaína: Alcaloide presente en las hojas de coca, estimulante del sistema
nervioso central.
Codeína: Alcaloide natural del opio (narcótico); tiene propiedades analgésicas.
Consumidor: Persona que emplea SPA; pueden distinguirse tres categorías:
el consumidor "eventual" o "curioso"; el "habitual"; y el "dependiente".
Crack: Base libre de cocaína tratada con bicarbonato de sodio para hacerla
más fácilmente utilizable y vendible.
Crónico: Estado continuo o de larga duración de una alteración.
Delirio: Idea falsa que se mantiene a pesar de las demostraciones de su
falsedad. Suele ser de corta duración.
Delirium tremens: Grave desorden físico y psicológico que se presenta en los
alcohólicos. Se caracteriza por delirios, alucinaciones y estados de terror.
Dependencia física: Estado de adaptación fisiológica a una sustancia,
posterior al desarrollo de tolerancia y que culmina en el síndrome de
abstinencia.
Dependencia psicológica: Tendencia a mantener y a continuar el consumo de
una SPA, independientemente de que se produzca o no síndrome de
abstinencia.
Depresión: Estado psicológico caracterizado por un bajo nivel de actividad,
tristeza, sentimientos de culpabilidad e inhibición.
Depresores: Sustancias que disminuyen el nivel de funcionamiento del
sistema nervioso central. Entre ellos están: los narcóticos o estupefacientes
(derivados del opio), el alcohol, los barbitúricos, los anestésicos y los
inhalables. Los depresores del SNC no necesariamente producen depresión en
el sentido de estado de ánimo triste
51
Desorientación: Pérdida de la ubicación témporo-espacial.
Diseño (drogas de): Es el nombre que se le ha dado a un grupo de sustancias
sintéticas que, aparentemente, son objeto de algunas manipulaciones a nivel
molecular con el fin de esquivar prohibiciones legales.
Dosis: Cantidad de una sustancia que se consume.
Droga: Nombre genérico para las sustancias que, por su naturaleza química,
modifican la estructura o la función de un organismo vivo. El término es
equivalente a "medicamento".
Drogadicción: Término empleado para designar el estado de adicción a las
drogas. Aun cuando es un término confuso, es empleado en muchos países y
en muchas lenguas.
Epidemia: Aparición brusca de una perturbación o enfermedad que se difunde
rápidamente y afecta a determinados sectores de la población.
Epidemiología: Estudio de los índices de salud-enfermedad en un grupo dado;
análisis de la ocurrencia, distribución y curso de la salud y la enfermedad.
Incluye índices como la incidencia y la prevalencia.
Erythroxilum coca: Nombre científico del arbusto del cual se extrae la
cocaína; existen muchas variedades, casi todas ellas latinoamericanas.
Escopolamina: Alcaloide con propiedades de depresor del SNC que se extrae
de la raíz de algunas plantas como el conocido 'borrachero'.
Estimulantes: Categoría de clasificación en la que se ubican las sustancias
que tienen como efecto el aumentar la actividad del sistema nervioso central.
Estupefacientes: Ver "narcóticos", pues son términos sinónimos.
Etiología: Estudio de las causas y orígenes de una enfermedad o perturbación.
52
Euforia: Sentimiento de bienestar y optimismo, generalmente acompañado de
un incremento en la actividad motora.
Extasis: Nombre popular de una SPA sintética con propiedades estimulantes y
alucinógenas; su nombre científico es MDMA, abreviatura de "3,4
metildeoximetanfetamina". Se la clasifica con frecuencia entre las ‘drogas de
diseño’, aun cuando existe desde 1912
Farmacodependencia: Término análogo a drogadicción. Hace referencia al
estado de dependencia de fármacos o medicamentos.
Flashback: Experiencia alucinatoria que aparece en forma recurrente,
espontánea e involuntaria, mucho tiempo después de haber ingerido una SPA.
Es característica de la ingestión de LSD.
Feniciclidina- Polvo de Angel (PCP): Sustancia sintética que produce
ilusiones y alucinaciones y altera la percepción del tiempo y la distancia
principalmente. Una sobredosis puede producir psicosis e incluso la muerte. Se
consume fumada, inyectada o de forma oral.
Fentanil: Anestésico sintético que resulta muchísimo más poderoso que los
derivados del opio; se puede producir dependencia con muy pocos ensayos.
Hashish: resina extraída de las hojas de la planta Cannabis sativa
(marihuana). Por ser un extracto, contiene THC en mucha mayor concentración
que la marihuana ordinaria.
Heroína: Opiáceo con efectos sedantes y analgésicos.
Idea delirante: Idea fija y errónea que cambia la orientación general de la vida
de una persona (por ejemplo, creer que se es Jesucristo o Napoleón), y que se
mantiene a pesar de todas las demostraciones sobre su falsedad .
Ilusión: Mala interpretación de datos perceptuales reales.
53
Incidencia: Estudio de los casos nuevos de una perturbación dada, dentro de
un determinado período de tiempo.
Inhalables: También se les llama 'inhalantes"; son sustancias gaseosas cuyos
efectos son depresores y que se consumen por vía nasal. Ejemplos: el Bóxer y
el Sacol.
Jíbaro: Nombre que recibe la persona que vende al por menor sustancias
psicoactivas. Permanecen en la calle o sitios de distribución (ollas), lugares que
son fácilmente identificables por el consumidor. Se valen de jóvenes y niños
para conseguir nuevos clientes, llegando incluso a regalarles las primeras
dosis.
LSD: Uno de los alucinógenos más poderosos, extraído del cabezuelo del
centeno. Su nombre completo es "Dietilamida-25 de ácido lisérgico".
Marihuana: Preparación de las hojas y tallos de la planta Cannabis sativa; su
componente activo llamado "delta-9-tetrahidrocanabinol", o THC en
abreviatura; produce efectos sedantes, estimulantes, y a veces alucinósicos
(especie de alucinaciones que el sujeto sabe provocadas por la ingestión de
una sustancia). Por esta variedad de efectos se la suele clasificar aparte.
Medidas profilácticas: Conjunto de estrategias destinadas a evitar la aparición
y expansión del consumo de SPA en este caso.
Mescalina: Alcaloide con propiedades alucinatorias, que se extrae de los
botones del cactus mexicano peyote; también se produce sintéticamente.
Metadona: Opioide (producto sintético similar al opio) que se emplea en el
tratamiento de la adicción a los opiáceos, como substituto de estos.
Metacualona: Producto sintético con propiedades sedantes e hipnóticas
(induce sueño); se le conoce popularmente como mandrax, rorrer o qualude.
54
Morfina: Principal componente activo del opio; se le emplea médicamente
como analgésico y sedante.
Narcótico: Categoría que incluye al opio, sus derivados (opiáceos: morfina,
heroína, codeína) y los opioides (productos sintéticos de estructura química
muy similar a la de los opiáceos, y empleados como substitutos de éstos (ej.:la
metadona) o como anestésicos (fentanil y sus derivados).
Nicotina: Estimulante presente en el tabaco.
Opiáceos: Alcaloides derivados del opio, como la morfina y la codeína, y
productos semisintéticos, como la heroína.
Opio: Depresor con propiedades analgésicos e inductoras de sueño (de ahí el
nombre de "narcótico") extraído de la amapola.
Opioides: Sustancias sintéticas similares químicamente a los opiáceos. Ej.:
metadona, fentanil y demerol.
Paranoia: Condición caracterizada por ideas persecutorias, de referencia (el
sujeto piensa que todo lo que ocurre a su alrededor se refiere a él) y
agresividad.
Polvorete-Diablito: Nombre común que se le da a la mezcla de base de coca
y marihuana que se fuma.
Prevalencia: Número total de casos de una entidad patológica o de una
perturbación, existentes en un sitio y en un momento dados.
Prevención: En síntesis, la prevención se refiere al conjunto de procesos que
estimulan el desarrollo humano y que con ello tratan de evitar la aprición o
proliferación de problemas socialmente relevantes.
Psicoanalépticos: Uno de los nombres científicos de los estimulantes.
55
Psicodislépticos: Nombre científico de los alucinógenos; también se llaman
"timoanalépticos".
Psicolépticos: Nombre científico de las sustancias depresoras del sistema
nervioso central.
Psicosis: Estado psicopatológico caracterizado por una alteración severa del
funcionamiento intelectual y emocional, con modificación del campo de
conciencia y ruptura con la realidad.
Psilocibina: Alcaloide de propiedades alucinatorias que se encuentra en una
variedad de hongos silvestres.
Reacción de pánico: Reacción psicológica adversa que acompaña la
ingestión de muchas SPA.
Ruta de administración: Método o forma a través de la cual se introduce una
SPA en el cuerpo; los más comunes son: oral, inyectada, inhalada y fumada.
Sedantes/hipnóticos: Medicamentos que disminuyen la ansiedad, inducen el
sueño y producen una analgesia leve.
Síndrome de abstinencia: Ver "abstinencia".
Speedball: nombre de argot de una combinación de heroína y de cocaína que
se administra en forma inyectada.
Sustancias Psicoactivas (SPA): Nombre propuesto para reemplazar
términos confusos como "drogas", "fármacos", "estupefacientes", etc. Se refiere
a todas aquellas sustancias que ejercen una acción sobre el sistema nerviosos
central y que tienen la capacidad de modificar su funcionamiento, aumentando
o disminuyendo su nivel de funcionamiento, y alterando el campo de
conciencia.
56
Tabaco: Género suramericano de la familia de las solanáceas y del cual
existen diferentes especies, entre las cuales está el tabaco mayor o N.
Tabacum de cuyas hojas fermentadas se extrae el tabaco, que tiene un efecto
estimulante sobre el sistema nervioso. Es nocivo debido a que el porcentaje de
nicotina que contiene puede llegar a ser hasta de 10%. Además, el humo del
tabaco contiene otras sustancias igualmente dañinas, como el benzopireno,
que se considera cancerígeno.
THC: Ver "marihuana".
Timoanalépticos: Ver "psicodislépticos" y "alucinógenos".
Tolerancia: Es una disminución de la respuesta que se obtiene por la ingestión
de una SPA; esto implica que, para obtener un efecto deseado, es necesario
incrementar progresivamente la dosis.
Tranquilizantes: Término común para referirse a los sedantes, los hipnóticos,
los barbitúricos y otros depresores con efectos ansiolíticos e inductores de
sueño.
Uso de medicamentos: Empleo de medicamentos siguiendo una prescripción
médica.
Yopo: Sustancia que se extrae de la leguminosa pipttadenia peregina. La
intoxicación produce movimientos convulsivos, cambios en el semblante y los
músculos del cuerpo, y posteriormente un deseo de bailar que es rápidamente
interrumpido por la inhabilidad para controlar las extremidades; a partir de ese
momento se cae en un sueño intranquilo, caracterizado por las pesadillas y el
malestar. La intoxicación siempre termina en largo estupor.
Yajé (o yagé): Sustancia utilizada por los indígenas de la Amazonía
principalmente. Esta era preparada con varias especies de arbustos
57
banisteriopsis, cuya sustancia activa era la harmina, capaz de producir
alucinaciones.
58
Capítulo 4: Principales sustancias psicoactivas y sus efectos
Augusto Pérez Gomez, Ph.D.
Julieta Ruiz Giraldo, Ps.
Eduardo Villar Concha, MD.2
Tali Uribe Martínez, Ps.3
Para hablar de las sustancias psicoactivas, su clasificación, sus
características y principales efectos en el cuerpo humano, es necesario que
nos remontemos por un momento a nuestras viejas clases de biología del
colegio y recordemos brevemente el funcionamiento de nuestro Sistema
Nervioso Central.
El Sistema Nervioso Central (SNC) está encargado de las llamadas
funciones mentales superiores, es decir de la conciencia, la memoria, el
lenguaje y el pensamiento; por esto es de cierta forma el responsable de la vida
en sociedad. Su adecuado funcionamiento es tarea de unas células llamadas
neuronas y de las interconexiones que estas establecen entre sí por medio de
la sinapsis. Las neuronas poseen las mismas características de las otras
células del cuerpo, pero hay algo especial que las diferencia: poseen lo que
podríamos llamar una “larga cola” o axón, en la que encontramos varias
ramificaciones o dendritas, que están en continuo contacto con los axones y
dendritas de las otras neuronas; gracias a esto funciona nuestro cerebro. Para
que la información enviada a través de dichas ramificaciones pueda ser leída e
interpretada por nuestro cuerpo, es necesaria la presencia de unas sustancias
2
El Dr. Villar es el autor del parágrafo sobre el alcohol.
3
Talí Uribe escribió el parágrafo sobre los alucinógenos
59
químicas llamadas neurotrasmisores, que están depositadas en pequeñas
“bolsitas” ubicadas en las terminaciones de los axones y las dendritas. Estas
sustancias que son liberadas en el momento de la unión entre dos neuronas
(sinapsis), son las que realmente hacen posible la transmisión del mensaje.
Todas las Sustancias Psicoactivas actúan sobre los neurotrasmisiores
modificando y alterando su funcionamiento natural, y por ende el de quienes las
consumen.
Ahora que Usted sabe cómo es que las SPA entran a alterar el
funcionamiento de nuestro cerebro, podemos pasar a clasificarlas y definirlas
dependiendo del principal efecto que ejercen sobre el SNC.
Hay varias formas de catalogar las SPA, pero nosotros proponemos una
sencilla y útil compuesta por 4 categorías: depresores del SNC, Estimulantes
del SNC, Sustancias Mixtas y Alucinógenos.
DEPRESORES DEL SISTEMA NERVIOSO CENTRAL
Este tipo de sustancias psicoactivas actúan disminuyendo la actividad de
nuestro SNC; por esta razón observamos en las personas que las consumen
una disminución del estado de conciencia, una disminución de la capacidad de
respuesta a la estimulación sensorial, una disminución en la espontaneidad, un
bajo funcionamiento cognitivo y una reducción de la actividad física. Su nombre
no significa que produzcan un estado emocional de depresión o tristeza. Todos
los depresores del SNC producen dependencia física, dependencia psicológica
y tolerancia (ver glosario). Consumidos en altas dosis pueden producir
somnolencia, letargo, amnesia, anestesia y hasta la muerte. Dentro de estas
sustancias se incluyen: el alcohol, el opio y sus derivados (morfina, heroína),
60
los barbitúricos y los sedantes o tranquilizantes, los inhalables (pegantes,
gasolina, solventes) y los anestésicos.
ALCOHOL
Desde hace miles de años la humanidad ha utilizado la fermentación o
destilación de diferentes sustancias para obtener un tipo de alcohol, el etanol,
con fines embriagantes, asociado en ocasiones a ritos o ceremonias
especiales. El etanol es el único de los alcoholes que puede ingerirse en forma
moderada sin riesgo de envenenamiento o con efectos irreversibles como la
ceguera producida por el metanol o alcohol de cocina. Las bebidas
alcohólicas conocidas como de mala calidad son aquellas en las que hay
mezcla de diferentes alcoholes y por lo tanto está prohibida su ingestión.
El etanol se obtiene de un proceso de fermentación o de destilación:
por medio de la fermentación se obtienen entre otros la chicha, que se hace a
partir del maíz, la cerveza a partir de la cebada, el guarapo, de la miel de caña
y el vino, de las uvas; por medio de la destilación se obtiene el aguardiente a
partir de la caña de azúcar, el vodka, que se elabora a partir de la papa, el
brandy, de las uvas, el whisky, de la cebada, el tequila, de una planta llamada
agabe que pertenece a la familia del maguey, (planta similar al fique), entre
muchos otros.
Los daños provocados por el consumo excesivo de alcohol (etanol),
representan una de las preocupaciones más importantes en la salud pública
de gran cantidad de países. El alcoholismo puede definirse como "cualquier
uso de bebidas alcohólicas que causa cualquier daño al individuo a la sociedad
o a ambos". (Marconi, 1979). En esta amplia definición se incluyen, además de
61
la ingestión excesiva de alcohol, los efectos de esta ingestión: ausencia laboral,
accidentes, crímenes, aún en personas que pueden considerarse bebedores
ocasionales o moderados, y las repercusiones a nivel económico tanto familiar
como social. Es necesario tener en cuenta las costumbres sociales en cada
cultura, donde el consumo de bebidas alcohólicas se estimula o restringe de
acuerdo con su historia y creencias. Hay países como Chile, Francia e Italia,
donde la elaboración y consumo del vino forman parte importante de la cultura
gastronómica; en estados Unidos y Alemania, la cerveza es parte de la
tradición cultural.
Dentro de las diferentes categorías sobre los tipos de bebedores, una de
las más sencillas los clasifica como bebedores normales y anormales. Los
normales como abstemios y moderados. El bebedor normal abstemio es aquel
que nunca ó muy ocasionalmente (no más de 5 veces al año) ingiere una
pequeña cantidad. (dos o tres tragos, un par de cervezas, un vaso de vino). El
moderado ó social, ingiere en reuniones sociales en forma moderada tres a
cinco tragos, o cinco cervezas, o tres vasos de vino y en ocasiones se
embriaga o emborracha, (no más de una vez al mes); el bebedor anormal se
divide en dos categorías: el excesivo y el alcohólico. El excesivo, con
dependencia cultural y/o psicopatológica, tiene más de 12 episodios de
embriaguez al año o consume más de cuatro tragos en forma frecuente (más
de cuatro veces a la semana); hay muchas formas de esta clase de alcohólico
que además depende de las normas culturales que estimulan una forma u otra
de beber. En resumen puede considerarse alcohólica aquella persona que
bebe con una frecuencia semanal una cantidad mayor de la socialmente
aceptada en esa cultura y llega a emborracharse más de doce veces al año; y
62
el bebedor anormal alcohólico, que presenta dependencia física, tiene
incapacidad de detenerse al iniciar la ingestión de alcohol y presenta síndrome
de privación al dejar de beber. Otra forma es aquel que toma en forma
impulsiva, que no puede detenerse una vez inicia el consumo y toma por varios
días en forma continua y después deja de tomar por varias semanas, diciendo
que no es alcohólico porque es capaz de dejar de tomar.
Al estudiar la historia de una persona que se ha vuelto alcohólica se
encuentra que estos cuatro tipos configuran una secuencia evolutiva.
Habitualmente, el paso desde la abstinencia a la ingestión moderada se
produce en la pubertad y adolescencia con la presión del grupo de amigos, en
ocasiones como un reto o la necesidad de ser aceptado por los compañeros,
una demostración de ser "grande" o "independiente". Entre los 14 y los 20
años ocurre, con máxima frecuencia, el paso de la ingestión moderada a la
excesiva, por la presión social del grupo de compañeros de colegio o
universidad, junto al comienzo de la vida laboral y la presión social de los
compañeros de trabajo. Transcurridos 5 a 8 años de ingestión excesiva, un
tercio de este tipo de bebedores sufre un daño irreversible de los centros de
regulación de la apetencia por el alcohol en el sistema nervioso central, que
caracteriza al "alcoholismo-enfermedad". Los cambios en el organismo
permiten definir a esta persona como un alcohólico con cambios físicos del
metabolismo, que necesita de un tratamiento especializado para poder cambiar
su conducta alcohólica.
"Para la Organización Mundial de la Salud una persona es alcohólica
cuando se embriaga una vez por semana o más; esta definición no es muy
útil, pues hay alcohólicos que nunca se embriagan pero beben todos los días,
63
y otros que lo hacen dos veces al mes hasta perder la conciencia. Quizá lo más
adecuado es considerar la necesidad que experimenta el individuo de tomar
alcohol y el carácter compulsivo de la ingestión, junto con la frecuencia y las
consecuencias de su comportamiento". (Pérez, 1999)
"En Colombia más del 80% de la población consume alcohol, y entre el 5
y el 10% puede considerarse como alcohólica". " Cerca del 75% de los
homicidios ocurridos en el país tienen que ver con el alcohol, ya sea por
accidentes de tránsito o por riñas y agresividad directamente producidas por la
embriaguez; un buen porcentaje de las violaciones, los atracos y los suicidios
también está relacionado con el consumo de alcohol." (Pérez, 1999).
Al estudiar las estadísticas de diferentes países y las colombianas, en
especial las cifras dadas por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias
Forenses sobre la incidencia de accidentes de tránsito, es clara la relación
directa entre el consumo de alcohol y el número de los accidentes, así como la
hora en que estos ocurren (la mayor parte en las horas de la madrugada de los
fines de semana, cuando es mayor el consumo de alcohol). Como puede verse
en las Tablas 1, 2 y 34, en más del 50 % de los accidentes ocurren en
circunstancias en que uno de los responsables (el conductor o la víctima,
cuando no ambos) se encontraban bajo el efecto del alcohol; en cerca del 42%
de los casos desuicidio en Santafé de Bogotá las víctimas presentaban niveles
positivos de alcohol en sangre; y en cerca del 52% de los casos de homicidio la
víctima presentaba niveles importantes de consumo de alcohol . Todas las
4
El editor de este libro (APG) desea agradecer a la Dra. Mónica E. Perdomo, del Instituto Colombiano
de Medicina Legal y Ciencias Forenses, Regional Bogotá,su amabilidad al proporcionarnos la
información contenida en las tablas 2, 3 y 4 .En estas las tablas los números no encajan exactamente con
los porcentajes citados porque no siempre se hizo la prueba de alcoholemia a las víctimas de las formas
de violencia citadas: en promedio, la prueba se hizo en el 80% de los casos.
64
estadísticas muestran que las posibilidades de accidente se aumentan en
forma dramática con el consumo de alcohol; en los últimos años se ha visto un
aumento de los casos en que la víctima mezcla al alcohol otra sustancia como
la marihuana o la cocaína.
TABLA N° 1
Comparación del N° de muertes en Diciembre
Dicbre. 97 Dicbre. 97 Dicbre. 98 Dicbre. 98
N° casos % N° casos %
Accidentes de tránsito 80 38 80 58
Homicidios 245 63 225 65
Suicidios 34 46 36 48
TABLA N°2
MUERTES VIOLENTAS Y ALCOHOLEMIA,
1997
Total Positivo Total Negativ.
casos positivo
Manera Grado I Grado II Grado III
Acc. 931 61 77 198 336 381
Transito
Homic. 2820 306 414 659 1379 1214
Suicidio 320 24 35 64 123 159
Acciden 449 35 13 32 80 181
Total 4520 426 539 953 1918 1935
65
TABLA N°3
MUERTES VIOLENTAS Y ALCOHOLEMIA,
1998
T otal P ositivo T otal N egativ
casos P ositivo
M anera G rado I G rado II G rado III
Acc. 914 86 75 182 343 346
T ránsito
H om ic. 2482 301 341 612 1254 1014
Suicidio 381 27 45 81 153 177
Acciden 390 37 24 28 89 139
T otal 4147 451 485 903 1839 1676
TABLA N°4
MUERTES VIOLENTAS Y ALCOHOLEMIA,
ENERO - JUNIO 1999
Total Positivo Total Negativ
casos Positivo
Manera Grado I Grado II Grado III
Acc. 395 45 25 57 127 126
Tránsito
Hom icid 1127 158 115 205 478 386
Suicidio 155 17 12 30 59 52
Acciden 161 17 3 6 26 41
Total 1838 237 155 298 690 605
Al estudiar los accidentes de tránsito ocurridos en la ciudad de Bogotá
durante el período comprendido entre enero a junio de 1999 (Tabla N° 3), se
observa que las muertes en accidente de tránsito se han convertido, después
de los homicidios, son la segunda manera violenta de perder la vida en esta
66
ciudad. El consumo de bebidas embriagantes al parecer es uno de los factores
que más inciden en la ocurrencia de estos accidentes. De acuerdo con los
análisis de alcoholemia realizados por Medicina Legal, el 47% de los 273
peatones que murieron al ser atropellados por un automotor había consumido
alguna clase de licor, al igual que el 69% de los 23 pasajeros que perecieron en
esta clase de hechos.
El etanol, que como se mencionó anteriormente es la sustancia activa
más importante de las bebidas embriagantes, es la segunda sustancia
psicoactiva de uso libre en la mayoría de países después de la cafeína. Está
considerada como un depresor del sistema nervioso central, aunque la gente lo
considera un estimulante por su efecto inicial como desinhibidor. Los efectos
del alcohol sobre el organismo y la conducta dependerán de la concentración
en la sangre. El alcohol es rápidamente absorbido por el tracto gastrointestinal,
su mayor parte por el intestino superior. La mayor concentración en sangre
se encuentra de 30 a 90 minutos después del último trago. En una persona con
el estomago vacío se absorbe el 20% de la dosis ingerida por el estomago en
forma muy rápida, el 80% restante lo absorbe totalmente el intestino superior ;
el único factor que limita la rapidez de absorción es el tiempo de vaciado del
estómago. Si una persona toma alcohol con el estómago lleno, el vaciado
gástrico es más lento y por lo tanto la absorción a nivel intestinal se hace en
forma más lenta y los niveles sanguíneos suben también lentamente. El nivel
máximo sanguíneo se encuentra 90 minutos después de parar la ingestión de
alcohol.
Como se mencionó antes, el alcohol es un depresor del sistema nervioso
central, es decir lentifica el funcionamiento de toda la transmisión y
67
funcionamiento del SNC; éste efecto aparece en forma proporcional al
consumo (mientras mayor el consumo mayor el efecto depresor, mientras más
rápida sea la ingesta más rápido aparecen los signos de intoxicación); la
situación engañosa es que en un comienzo y con dosis bajas, es estimulante
transitorio de la respiración y del estado de ánimo de la persona, que comienza
a sentirse bien, es capaz de hacer cosas que desea pero ante las que se limita
o no se atreve en situación cotidiana.
Pero en concentraciones sanguíneas altas y a medida que aumenta el
consumo, los efectos del alcohol son claramente depresores del SNC y
respiratorio: poco a poco se hacen más lentas las respuestas a diversos
estímulos y reacciones, los reflejos se hacen más lentos hasta llegar a
desaparecer (con altas dosis), e incluso provocando la muerte. El efecto del
alcohol se suma y aumenta el efecto de la acción de otras drogas sedantes o
depresoras, disminuye el efecto de algunos antibióticos y con algunas
sustancias puede producir un efecto tóxico con graves consecuencias. Otros
sedantes como las benzodiacepinas (drogas formulada médicamente cuyos
nombres comerciales más frecuentes son Rohynol, Valium, Librium, Ativan) y
la marihuana, que son usualmente usados con alcohol, aumentan el efecto
fugaz y generalmente aparente de mejoría de las habilidades motoras e
intelectuales así como el estado de alerta.
A nivel circulatorio produce una vasodilatación con la consecuente baja
de tensión arterial y de la temperatura. El uso de alcohol por largo tiempo y en
dosis altas se ha asociado con problemas del músculo cardíaco. Hay varios
informes médicos que sostienen que una dosis diaria baja de alcohol (un vaso
de vino), reduce el riesgo de enfermedad coronaria. Este efecto positivo no
68
aparece en personas que fuman. El alcohol tiene además un efecto diurético.
Pero no es un afrodisíaco: el efecto desinhibidor en bajas dosis ayuda a la
perdida de algunas restricciones y lo hace aparecer como tal, pero como
hemos dicho el alcohol es un depresor de las funciones corporales y por lo
tanto interfiere con la función sexual; como Shakespeare dijo en Macbeth:
"Provoca el deseo pero disminuye la ejecución". (Julien, 1998).
Luego de la fase de desinhibición y relajación "aparece un
comportamiento emocional exagerado, pérdida de la coordinación motora,
problemas de equilibrio y visión doble; finalmente, cuando la concentración de
alcohol alcanza el 0.1% se produce el estado tóxico conocido como
"borrachera", en el cual el sujeto no puede coordinar su pensamiento ni sus
movimientos; al llegar al 0.5% hay pérdida de conciencia; por encima de 0.55%
puede producirse la muerte"(Pérez, 1999).
Los efectos del alcohol son muy variables de una persona a otra y
dependen de la interacción de factores genéticos, endocrinológicos,
neurológicos, farmacológicos, socioculturales y situacionales. Las
manifestaciones clínicas aparecen en un orden secuencial, como resultado de
la impregnación sucesiva de los centros nerviosos :
En la primera fase se observa alteración en los centros que regulan la
conducta, el juicio y la autocrítica, produciendo excitación y euforia que inducen
a imprudencias, indiferencia frente a los resultados de las propias acciones,
pérdida del autocontrol, retraso en la respuesta a los estímulos sensoriales,
alteraciones visuales (no hay una percepción correcta de las distancias, ni de la
velocidad y hay una dificultad en la acomodación visual a los cambios de luz
que se hace más dramática al conducir en la oscuridad), lo cual acentúa
69
considerablemente el riesgo de accidentes de tránsito. En la segunda fase hay
alteración de la conducta y se presentan trastornos en la afectividad, que se
manifiestan en irritabilidad y excitabilidad (exaltación del erotismo). Según la
personalidad subyacente el sujeto se vuelve malhumorado, gruñón, irritable,
excitable, pendenciero o soñoliento. La autocrítica está abolida y la agresividad
es muchas veces manifiesta. Existe una descoordinación motora y alteraciones
de la palabra. Es la fase de los delitos contra otras personas, incluidos los
atentados contra las costumbres sexuales. En la tercera fase se hacen notorios
los síntomas narcóticos y se incrementa el riesgo de caídas y los trastornos en
el equilibrio. En la cuarta fase el individuo entra en coma, que es un estado de
pérdida de la conciencia, reflejos y reacción ante estímulos externos; si el
estado de intoxicación es muy alto puede llevar a problemas
irreversibles,incluyendo la muerte.
En las mujeres embarazadas el alcohol atraviesa la llamada 'barrera feto
placentaria', afectando en forma directa al feto. Se ha demostrado la relación
directa entre la ingestión frecuente de alcohol por parte de la madre y
alteraciones en el feto, algunos con malformaciones congénitas
El 95% del alcohol ingerido es metabolizado por una enzima llamada
dehidrogenasa alcohólica que se encuentra en la superficie interna del
estómago. El otro 5% es eliminado sin modificación por los pulmones. El 85%
del metabolismo del alcohol se lleva a cabo en el hígado. Se ha demostrado
que en las mujeres hay un 50% menos de metabolismo gástrico del alcohol,
por ser menor la cantidad de la encima gástrica que se produce en el estomago
de las mujeres; como consecuencia ellas se embriagarán más rápido con
70
relación a un hombre que tome la misma cantidad en el mismo tiempo y en las
mismas condiciones.
La velocidad del cuerpo humano para metabolizar el alcohol no
depende exclusivamente de la cantidad de alcohol que hay en el organismo
sino de la capacidad que tiene el hígado de eliminarlo; esta desintegración la
hace a una velocidad de un trago por hora, es decir para un trago
aguardiente, de whisky o vodka, para un vaso de vino o una cerveza (12
onzas), se necesita una hora para que no haya alcohol en el organismo. Si la
persona ingiere alcohol a una velocidad mayor de la necesaria para la
eliminación, la concentración sanguínea aumenta y por lo tanto se embriaga.
Para que una persona no se emborrache es necesario que tome muy
lentamente, en poca cantidad y que comience a hacerlo con el estómago lleno.
Una de las mayores dificultades en el manejo del alcohol es la
disminución del juicio y de la capacidad crítica sobre las capacidades aun con
dosis muy pequeñas de alcohol. Varios estudios han demostrado que después
de 4 tragos de whisky o de aguardiente, o 4 cervezas, o 4 tragos de ron, en un
período de 2 horas, las posibilidades de un accidente al manejar se
cuadriplican. Por encima del sexto trago las posibilidades aumentan 25 veces.
Las personas dicen ser capaces de llevar a cabo acciones cotidianas como el
manejar y no perciben las dificultades motoras y de coordinación en que se
encuentran. Podría decirse que un signo de borrachera es que una persona
niegue que el trago le ha hecho efecto y que puede manejar después de haber
ingerido alcohol durante un tiempo. Si alguien ha tomado más de 3 tragos en
dos horas no puede manejar. La mejor recomendación es no manejar después
de haber tomado alcohol, independientemente de la cantidad.
71
A nivel psicológico el efecto inmediato resulta a nivel del Sistema
Nervioso Central. Inicialmente , como ya se dijo, se observa una disminución
de la inhibición en la conducta cuyo efecto es impredecible, pues depende de
la persona, de las creencias, expectativas, deseos, temores y del entorno que
favorece uno u otro tipo de reacción (euforia, agresión... etc.). A medida que
aumenta la intoxicación alcohólica el efecto se torna cada vez más sedativo y la
actividad disminuye. La memoria y las habilidades intelectuales van
disminuyendo progresiva y proporcionalmente.
El efecto con el consumo crónico en dosis medianas o altas resulta en
graves problemas de conducta, deterioro de las funciones neurológicas,
mentales y físicas. A nivel físico presentan gastritis agudas en forma repetida
que dan origen a gastritis crónicas atróficas, hígado graso, cirrosis hepáticas
con sus consecuencias a menudo mortales, y pancreatitis agudas. Las
complicaciones neurológicas pueden afectar todo el sistema nervioso,
produciendo neuropatías, mielosis, polineuritis, cerebelopatías o encefalopatías
alcohólicas. Las más conocidas son entre éstas últimas son las formas
clínicas de Wernicke y de Korsakoff.
La enfermedad alcohólica conocida con el nombre de "Síndrome de
Wernicke" (por el nombre del investigador que la describió), se caracteriza
por la presencia de alucinaciones auditivas y visuales de tipo hostil y
persecutorio, con insultos y amenazas; con frecuencia la persona oye hablar
de él en tercera persona; ve figuras amenazadoras, sombras inquietantes,
fantasmas, etc., hay mucha ansiedad y agresividad. La mayor dificultad para
la familia o las personas cercanas está en el hecho que la persona está
orientada, sin cambios en la memoria ni en la conciencia. La enfermedad
72
comienza generalmente después de un episodio de ingestión excesiva de
alcohol en una persona alcohólica.
La enfermedad conocida como "Síndrome de Korsakoff", se
caracteriza por un estado de confusión, pérdida de memoria, relato de
historias muy alejadas de la realidad, falso reconocimiento de personas y
lugares. Se inicia en la persona alcohólica con dolores de cabeza, insomnio y
cambios en el estado de ánimo, continúa con pérdida de la atención; la
persona se torna distraída y su atención dispersa, posteriormente aparece la
imposibilidad de fijar un recuerdo: no recuerda nada de lo ocurrido algunos
minutos o días anteriores, mientras los recuerdos de hechos distantes en el
tiempo se conservan intactos; hay también una desorientación en el tiempo y
el espacio: no sabe o no reconoce dónde está, ni cómo llegó allí; el
pensamiento parece un delirio ya que la confusión y la desorientación hace
que conteste con historias fantásticas en las que mezcla situaciones personas
y escenas con la fantasía e invención sin una lógica coherente para los
demás. Este estado se acompaña generalmente con dolores musculares en las
piernas, pérdida de la fuerza en éstas y atrofia muscular; desnutrición y en
ocasiones la fácil aparición de enfermedades infecciosas.
El uso permanente del alcohol en dosis excesivas puede llevar a un
cambio biológico en la respuesta del sistema nervioso frente al alcohol: la
dependencia física. Dos fenómenos biológicos caracterizan cualquier
dependencia física: la creciente tolerancia, es decir, en ocasiones sucesivas se
necesitan dosis cada vez mayores para producir igual efecto; y el síndrome de
privación o de abstinencia. Pero en el caso del alcohol es muy notable el
73
fenómeno conocido como tolerancia negativa: el sujeto se embriaga con
cantidades cada vez más pequeñas de alcohol.
En la dependencia al alcohol se observa una imposibilidad de
abstenerse de consumirlo, aunque no sea más que un solo día. En esta fase de
la intoxicación alcohólica, el alcohólico privado de alcohol siente signos físicos
y psíquicos de un sindrome de abstinencia: sed, sequedad en la boca,
temblores, ansiedad, irritabilidad. Posteriormente el problema evoluciona a un
estado en el cual la persona después de haber tomado el primer trago o vaso
es incapaz de resistir la tentación de continuar tomando.
La persona alcohólica con dependencia física presenta una serie de
cambios que muestran su paulatino deterioro: descenso de su rendimiento en
el trabajo, trastornos de la atención, disminución de la responsabilidad ante los
compromisos y obligaciones; se muestra además irritable, impulsivo, de humor
cambiante e inestable, hiperemotivo, se aumentan el egoísmo y los celos, hay
despreocupación por la familia, desprecio por los reclamos que ésta le hace,
promesas de cambio que nunca cumple y que siempre aplaza.
El sindrome de abstinencia se caracteriza por la aparición de síntomas
corporales que hacen irresistible el apetito por la droga al suspender su
ingestión. Las principales manifestaciones aparecen después de 3 a 72 horas
de haber ingerido alcohol por última vez y se manifiesta por la aparición de
angustia, sudoración, temblor muscular fino, insomnio, apetito irresistible de
alcohol; si el caso es más grave aparecen además de los síntomas
mencionados, náusea, vómito, diarrea, deshidratación; puede haber presencia
de alucinaciones, el llamado "delirium tremens", y en ocasiones convulsiones.
74
En el "delirium tremens" la persona presenta gran sudoración, fiebre,
deshidratación, temblor generalizado, agitación intensa, movimientos
anormales de todo el cuerpo y extremidades, insomnio, alucinaciones de
animales monstruosos o personas que la persiguen, desorientación en tiempo
y espacio; médicamente se considera como una enfermedad producida por
las lesiones que ha ocasionado en el cerebro el consumo exagerado y
permanente de alcohol. Requiere tratamiento médico especializado, y en
ocasiones puede producir la muerte.
Tratamiento y prevención: Es necesario desarrollar acciones en diferentes
niveles, pero el inicial y más importante está a nivel familiar y escolar, donde
los adultos deben tomar acciones para evitar el consumo a temprana edad,
enseñar a los hijos y miembros de la familia a usar y comportarse en forma
moderada y adecuada frente al consumo y lograr una coherencia entre lo que
se dice y lo que se hace. Como se dice, "el ejemplo educa y enseña": un padre
logra ser oído y tenido en cuenta cuando su conducta se relaciona con lo que
dice y predica; hace poco sentido un padre borracho que les dice a sus hijos
que no deben tomar, o aquel que los estimula a tomar para que sean " más
hombre " ó "mujer", según la cultura, o más " fuerte", y después les pide que
disminuyan la ingestión. Es necesario que a nivel familiar, escolar, grupal y
social se conozca sobre el alcohol y sus efectos para evitar que el número de
personas que ingiere alcohol en forma dañina aumente.
Es importante identificar algunos de los indicadores que muestran que
una persona está comenzando a tener problemas con el alcohol . " El primero
es la tendencia a tener alcohol cuando se experimenta tensión o nerviosismo. "
" La aparición de lagunas de memoria, durante las cuales la persona actúa de
75
una manera aparentemente normal; la tendencia a beber a escondidas y a
tener "provisiones" de alcohol antes que cualquier otra cosa; la tendencia a
beber muy rápido; la imposibilidad de detenerse una vez que se ha comenzado
a beber; el eludir el tema del alcohol en las conversaciones; la falta de
reconocimiento contraria a la evidencia de que el alcohol está provocando
problemas y el atribuir las faltas cometidas a exageraciones de los demás o a
la clase de alcohol que se está tomando; la negativa a ingerir alimentos
mientras se bebe; el consumo frecuente o regular, experimentado como una
necesidad que se disfraza como una manera " normal" de divertirse, o como
"exigencias sociales" ó " necesidades del trabajo" (Pérez, 1999).
Las personas que ya están comprometidas con los patrones dañinos
descritos deben ser sometidas a un tratamiento médico y psicológico. La
primera dificultad está en la resistencia de la persona a aceptar su condición de
estar en problemas con respecto al manejo del alcohol, lo cual genera un
cuadro típico de la familia alcohólica: una persona aprende que el uso
ocasional del trago le ayuda para ser aceptado por su grupo social, o que ante
una situación de temor o inseguridad un trago lo hace sentir mejor, o más
fuerte para enfrentar la situación; en situaciones posteriores acude al uso del
alcohol y poco a poco comienza a utilizarlo más y más con la ayuda del medio
y de las circunstancias; en un momento en el que las personas de su alrededor
que inicialmente lo ignoraron ó estimularon le indican de su conducta
exagerada en el uso del trago, la persona usa "como disculpa" la presión o
incomprensión para justificar su conducta; de esta forma crea un sistema que
mantiene la conducta que desea cambiar. En la mayoría de los casos es
76
necesaria una ayuda externa de personas especializadas para poder modificar
los patrones repetitivos que los mantienen inmersos en su problema.
En los casos más graves, donde hay la imposibilidad de parar de tomar,
o cuando hay síndrome de abstinencia, es necesario acudir a un centro
hospitalario donde personal médico y psicológico se haga cargo del
tratamiento.
Puesto que el consumo de alcohol es aceptado en la mayoría de
las sociedades y estimulado en ocasiones rituales y ceremoniales, se ha
llegado a la conclusión de la necesidad de educar a los individuos a manejar
en forma racional y adecuada el consumo, sabiendo los efectos, limitaciones,
peligros y consecuencias. Así que cada uno aprende cuándo, cómo, dónde, en
qué circunstancias y dentro de qué límites puede o debe negarse al consumo.
Esta debe ser una enseñanza continua a lo largo de la vida en todas las
situaciones cotidianas y no una ‘clase’ o ‘curso’ especial.
BARBITÚRICOS, SEDANTES Y ANSIOLÍTICOS
A lo largo de la historia de la humanidad, el hombre ha buscado la
manera de aliviar el sufrimiento, la tensión o la ansiedad que le producen
muchas de las situaciones de la vida cotidiana. El alcohol ha sido a través de
los siglos la SPA usada por excelencia como medio de reducción de este tipo
de molestas sensaciones. Pero a mediados del siglo XIX, empezaron a
aparecer en el mercado una serie de medicamentos o “drogas” en el sentido
estricto del término, como una alternativa más confiable frente al uso del
alcohol y el opio, también muy extendido por esa época. En 1912 fue
introducido el Fenobarbital como una droga sedante, y desde entonces se
77
comercializaron diferentes drogas derivadas de la misma sustancia, el ácido
barbitúrico, que formarían la gran familia de los Barbitúricos. Los Barbitúricos
dominaron el mercado hasta que en 1960 aparecieron las benzodiacepinas
como tranquilizantes más seguros para el consumo humano. Pero, ¿qué es lo
que realmente los diferencia?
BARBITÚRICOS
Durante más de 50 años fueron las principales drogas en el tratamiento
de la ansiedad y el insomnio y al mismo tiempo fueron asociados con miles de
suicidios, muertes por ingestión accidental, amplia dependencia y abuso.
Como consecuencia su uso declinó rápidamente al hacerse evidente la débil
frontera entre lo terapéutico y lo tóxico; su amplio potencial para inducir
tolerancia, dependencia y abuso; y la peligrosa interacción de éstos con otras
drogas.
Todos los barbitúricos tienen efectos similares, y sólo se diferencian en
la velocidad de acción. En dosis bajas producen efectos muy parecidos a los de
las benzodiacepinas (de las cuales hablaremos más adelante), tales como
somnolencia y baja reactividad a los estímulos del medio ambiente; en dosis
elevadas se presentan síntomas muy similares a los de la intoxicación con
alcohol: euforia inicial, pérdida del equilibrio, incapacidad de coordinar las ideas
y de articular el lenguaje. Con dosis mayores hay pérdida de conciencia y
posteriormente la muerte, provocada por paro respiratorio. A pesar de estas
desventajas aún son usados en el tratamiento de la epilepsia, como
anticonvulsivantes, como anestésico intravenoso y como sedante en
psiquiatría. Algunos nombres comunes son Seconal y Nembutal entre otros.
Existen tres tipos de abuso de barbitúricos:
78
1. Intoxicación Crónica: en este la persona consigue la droga por prescripción
de más de un profesional de la salud. Inicialmente, buscan los barbitúricos
para reducir el insomnio y la ansiedad, y después pueden convertirse en
adictos.
2. Intoxicación Episódica: en este caso los individuos toman barbitúricos
oralmente para lograr una “subida” o un estado de bienestar.
3. Inyección intravenosa: en este caso la droga es inyectada, a menudo
combinada con otras drogas como heroína. El uso intravenoso produce una
“oleada” placentera, calentamiento, sensación de somnolencia. Muchas de
las complicaciones son asociadas con el prolongado uso de la droga de
esta manera.
Los barbitúricos son sustancias peligrosas; no deben ser tomadas ni
abandonadas sin un adecuado control médico, pues cuando su uso se
suspende bruscamente pueden producirse convulsiones; jamás se deben
mezclar con alcohol, pues éste hace que se potencien los efectos de la droga y
puede producirse la muerte por paro respiratorio.
BENZODIACEPINAS
El componente activo de las benzodiacepinas fue descubierto en los
años 30, pero sólo hasta los años 50 fue comercializado. Esta nueva droga fue
considerada como una droga segura que podía ser utilizada como
tranquilizante, gracias a sus propiedades sedativas. La primera de estas drogas
fue comercializada con el nombre de Librium, y en los años siguientes se
probaron y comercializaron muchas más. Al igual que los barbitúricos, todas las
benzodiacepinas tienen efectos muy similares, y se diferencian en su potencia
y velocidad de acción. Entre las benzodiacepinas con propiedades ansiolíticas
79
encontramos el Ativán, el Xanax, y el Rohipnol y con propiedades sedativas –
hipnóticas Mogadon, Dalmane, Restoril; la única benzodiacepina utilizada como
anticonvulsivante es el Rivotril, aun cuando ocasionalmente se usa el Valium.
Tanto los barbitúricos como las benzodiacepinas son medicamentos que
fueron creados con el fin de mejorar las condiciones de vida de aquellas
personas que por múltiples circunstancias que rodean su vida, no logran
manejar adecuadamente sus estados de preocupación, ansiedad o agitación;
desafortunadamente se empezó a abusar de ellos y en la actualidad se han
convertido en una de las más peligrosas y adictivas de las drogas. El usuario
corriente, la persona que se toma entre 1 y 3 comprimidos diarios para el
insomnio o el "nerviosismo", es casi siempre emocionalmente inestable y frágil,
irritable y con tendencias depresivas que lo llevan a considerar fácilmente el
suicidio como una solución a los problemas de la vida corriente.
A corto plazo, los sedantes y ansiolíticos disminuyen la ansiedad y la
agitación, así como las respuestas emocionales y el dolor. El nivel de atención
baja, se produce relajación muscular y se facilita el dormir. Con dosis elevadas
hay baja de la presión sanguínea y se presentan vértigos y desmayos; en este
momento se ha cruzado la barrera que separa el uso del abuso, pues dada la
capacidad de estos medicamentos para producir dependencia, no es raro que
una persona que los ha tomado durante un período limitado, por ejemplo para
superar una crisis de insomnio, empiece luego a sentir que sin ellos "no puede
vivir", se convierten en la única estrategia disponible para resolver los
problemas y se olvida que es una solución artificial, así como el sueño que
inducen. Las personas que ingieren barbitúricos o ansiolíticos para dormir
suelen quejarse, al despertar, de sentirse cansadas e irritables.
80
Como se mencionó anteriormente, los barbitúricos y ansiolíticos
producen dependencia psicológica y física. La primera se manifiesta en la
compulsión del uso de la droga en busca de sus efectos placenteros; la
segunda se hace evidente cuando se los deja de tomar abruptamente
produciéndose agitación, gran ansiedad, insomnio, convulsiones, fenómenos
delirantes e incluso la muerte. Contrariamente a lo que ocurre con otras
sustancias, el consumidor crónico tiende a “doparse” hasta la intoxicación total;
muchos se muestran obstinados, agresivos y confusos, y presentan un
deterioro emocional y social semejante al de los alcohólicos crónicos, pero con
altibajos de humor que no aparecen en estos últimos. El síndrome de
abstinencia es peor que en el caso de la heroína, aun cuando en las primeras
horas el sujeto parece recuperarse; luego aparece temblor en las manos y el
rostro, las reacciones musculares ante los estímulos son exageradas, la
temperatura y el pulso aumentan, al tiempo que la presión arterial disminuye.
Siguen luegoconvulsiones, y la persona puede morir si no es atendida de
urgencia.
Pasada esta fase surge un período psicótico, con alucinaciones, ideas
extrañas, afecto incongruente y delirios persecutorios. Esto puede durar varias
semanas, al cabo de las cuales la persona usualmente se recupera. La
mayoría de las personas que usan barbitúricos nunca llega a este estado, pero
es un peligro real que no puede ignorarse sin graves riesgos.
Para muchos expertos, los ansiolíticos y los barbitúricos son las
sustancias adictivas más comunes, y hasta hace pocos años su venta era libre.
Todavía es muy normal que en cualquier botiquín casero se encuentren
profusamente estos medicamentos, que las personas se autoadministran sin
81
ningún control ante el menor insomnio o situación de ansiedad. Se ha llegado
incluso al extremo de administrar -infortunadamente en ocasiones con
aprobación médica- barbitúricos y ansiolíticos a bebés que lloran o de alguna
manera "molestan" a sus padres. Lo sorprendente es que la sociedad no ignora
que se trata de productos peligrosos, y que se sabe que la mayor cantidad de
suicidios y de muertes accidentales por el empleo de medicamentos se
relaciona directamente con ellos. Cuando se combinan con otros depresores
del SNC, los efectos se potencializan, es decir, se multiplican entre sí. Ello
aumenta considerablemente el riesgo de muerte por detención de las funciones
vitales; la combinación de barbitúricos y alcohol es especialmente peligrosa.
Entre los jóvenes consumidores es relativamente frecuente alternar el uso de
estimulantes y depresores, con la idea de que esto “neutraliza” los efectos
desagradables; naturalmente, esto es falso y lo único que se consigue es
someter al organismo a grandes tensiones que pueden tener, y de hecho
suelen tener, consecuencias fatales.
También es importante resaltar el riesgo de los hijos de mujeres que
consumen estas sustancias pues pueden nacer adictos, y por consiguiente
presentar síndrome de abstinencia, con síntomas tales como dificultades
respiratorias, perturbación del sueño, irritabilidad y fiebre; debido a que el
recién nacido tiene posibilidades limitadas de metabolismo y excreción, puede
presentar una menor actividad de la que se espera en un bebé de esa edad.
METACUALONA (MANDRAX)
Este depresor, no barbitúrico, fue otro que durante los años 70 y 80 tuvo
una gran popularidad debido a su reputación como afrodisíaco y su uso ilícito
alcanzó a ser comparable con el de la marihuana y el alcohol. El extendido
82
abuso y las numerosas muertes que acarreó, llevaron a que se eliminara del
mercado en 1984. En Colombia se usó mucho en los 80’s y todavía aparece
de vez en cuando.
LOS NARCÓTICOS: OPIO, MORFINA Y HEROÍNA
La palabra 'narcótico' designa específicamente al opio y sus derivados,
conocidos desde hace más de 2.500 años por sus poderes analgésicos y por
su capacidad de inducir al sueño; razón por la cual llegaron a ser considerados
como un grandioso regalo de los dioses para aliviar el sufrimiento humano.
El opio se extrae de una planta de la familia de las amapolas, cuyo
nombre científico es Papaver somniferum; esta planta es muy común en
muchos países y muchos climas, y no requiere de cuidados especiales. Las
principales sustancias activas contenidas en el opio, es decir sus alcaloides,
son la morfina y la codeína; la primera es un analgésico, la segunda un
inhibidor de la tos, razón por la cual las dos son sustancias ampliamente
empleadas en el campo médico.
Existen sustancias tanto naturales como artificiales que poseen una
estructura química semejante a la del opio, y por consiguiente producen efectos
similares. Entre las naturales encontramos unas sustancias producidas por el
cerebro, en la glándula pituitaria, que tienen como función atenuar el dolor y de
cierta forma el sufrimiento; las más comunes dentro de esta categoría se
llaman endorfinas. Estos opioides naturales tienen receptores nerviosos
específicos en el cerebro y la médula espinal, razón por la cual los derivados
artificiales del opio actúan fácilmente en los centros cerebrales del placer, el
dolor, la emoción y la percepción, produciendo los mismos efectos pero con
mayor intensidad, que los producidos por nuestros opioides naturales en caso
83
de ser necesario para nuestro organismo. Por ser las de mayor uso, en este
capítulo haremos énfasis en la morfina y la heroína, la primera derivada natural
del opio, y la segunda opioide sintético.
La morfina fue aislada por primera vez por un químico alemán en 1803,
quien le dio ese nombre como referencia al dios griego del sueño, Morfeo. Su
uso se extendió y difundió a tal punto, que los derivados del opio fueron
utilizados para el tratamiento de enfermedades como tos, diarrea, fiebre,
epilepsia, melancolía, diabetes, úlceras de la piel, etc. Ya para finales del siglo
XIX mucha gente se convirtió en adicta, debido a su amplia popularidad como
“remedio casero”, y llegó a ser suministrado a los bebés de madres
trabajadoras que los dejaban sedados y dormidos en sus casas.
A partir de la morfina se elabora fácilmente la heroína que, al contrario
de las anteriores, no tiene ningún uso médico. La heroína fue descubierta en
1898 y comercializada por la compañía alemana Bayer. En las primeras
pruebas se hizo evidente el efecto analgésico de la sustancia, a pesar de
causar náusea y vómito. Se promocionaba en los periódicos, su venta era libre
y se comparaba en superioridad con la aspirina. Hoy sabemos que es una
sustancia altamente adictiva y que a pesar de producir efectos relajantes y
placenteros, su consumo acarrea una gran cantidad de consecuencias
negativas.
Aparte de los efectos sobre el dolor y sobre la tos, los opioides
disminuyen la actividad del SNC haciendo más lentos los ritmos respiratorio y
cardíaco. Más que bloquear o eliminar el dolor, los opioides cambian la
reacción emocional frente a él, ya que el dolor se siente aún, pero importa
menos; algo similar ocurre con el hambre, el miedo y la ansiedad. Muchos
84
consumidores experimentan esta disminución de sufrimiento como algo similar
a bienestar y felicidad. Los opioides de los que más se ha abusado hasta el
momento son la morfina, la codeína y la heroína, que suelen administrarse por
vía oral (gotas, comprimidos) o por vía intravenosa. La heroína puede, además,
fumarse. Pero, cualquiera que sea la vía de administración, en los
consumidores de opioides hay una alta incidencia de trastornos pulmonares,
especialmente de neumonía; esto se debe a que estas sustancias producen
depresión respiratoria y una disminución de la resistencia a las infecciones. En
general, los consumidores de opioides desarrollan tolerancia y dependencia a
la sustancia y presentan síndrome de abstinencia..
El síndrome de abstinencia se presenta después de la suspensión del
consumo, y su severidad la determinan factores individuales como el tiempo de
uso, la frecuencia del consumo, la salud general y las condiciones bajo las
cuales se presenta. Los primeros síntomas comienzan entre las 8 y 12 horas
después de la última dosis; en este período se observa sudoración, congestión
nasal, bostezos y ojos llorosos. En esta etapa la persona presenta sueño
agitado que puede durar muchas horas y aun cuando se levanta, la agitación
continúa acompañada de depresión, pérdida de apetito, dilatación pupilar y
temblores. En una segunda etapa, entre las 36 y 72 horas después de la última
administración, la persona presenta escalofríos, “piel de gallina” sonrojamiento
y sudoración excesiva. Otros síntomas observables incluyen incremento de
irritabilidad, insomnio, pérdida de apetito, vómito, náusea, espasmos
intestinales, diarrea, elevación de la tasa cardíaca y de la presión sanguínea,
calambres abdominales, espasmos musculares, dolor en los huesos y
músculos.
85
En este capítulo solo nos detendremos en los efectos de la heroína por
ser en este momento el opioide del que más se está abusando a nivel mundial,
y que empieza a constituirse en una amenaza en nuestro país.
El comportamiento general del heroinómano suele cambiar de tal forma
que la droga se convierte en el núcleo de la vida; por ello, toda la vida cotidiana
se transforma y es usual observar problemas de desnutrición y de severo
abandono del cuidado personal. Cuando se llega al nivel de la verdadera
dependencia, aparecen comportamientos delincuenciales, especialmente robo
y prostitución, asociados a la necesidad de conseguir de cualquier forma el
dinero para la droga. Los consumidores de heroína están expuestos a muchos
riesgos que pueden hacer del consumo una “ruleta rusa”. La sobredosis (es
decir, una dosis demasiado elevada, generalmente relacionada con el
fenómeno de tolerancia) puede producir la muerte. Pero este mismo efecto
puede ocurrir por el hecho de mezclar la heroína con otros depresores del SNC
(alcohol, barbitúricos, ansiolíticos, píldoras para dormir) o porque la heroína
callejera está mezclada con productos venenosos o, paradójicamente, porque
un lote de droga resulta de mayor pureza que la habitual y el usuario se
administra una sobredosis sin saberlo. Por otra parte, el hecho de inyectarse se
encuentra asociado con Sida y con otras enfermedades como hepatitis B,
inflamación de las venas y trastornos cardíacos. También son muy comunes el
estreñimiento y las alteraciones menstruales.
Hasta hace poco tiempo en Colombia no existían problemas
relacionados con la producción o el consumo de opioides; sin embargo, en los
últimos años se ha visto una considerable proliferación de plantaciones de
amapola, hay pruebas de una creciente producción de heroína, e igualmente,
86
comienzan a observarse casos de consumo, particularmente en forma fumada.
El tratamiento para estos casos es costoso, difícil y con un elevado índice de
fracaso. En Colombia no se dispone de los recursos ni de la red de atención
que existe en Europa o en los Estados Unidos, de manera que la prevención
constituye el mejor instrumento de trabajo en la actualidad. Si no se toman
oportunamente las medidas indispensables, en pocos años tendremos un
número considerable de personas con problemas de consumo de heroína a las
cuales no se les podrá ofrecer prácticamente ningún tratamiento.
LOS INHALABLES
La inhalación es el método de administración de la mayoría de las SPA
preferido por los consumidores, pues debido a la alta capilaridad de la
superficie pulmonar, la sustancia se absorbe más fácilmente y los efectos se
experimentan en un período de tiempo menor. En algunos casos, el efecto de
la inhalación se puede comparar en intensidad con la inyección intravenosa. En
el caso de los inhalables este es, virtualmente, el único método de
administración, por lo tanto la concentración de la sustancia en la sangre
alcanza sus máximos niveles en pocos minutos.
Los inhalables son una variedad de solventes orgánicos y otros químicos
volátiles a temperatura ambiente que, cuando son inhalados producen euforia,
delirios, intoxicación y alteraciones en el funcionamiento mental. Dentro de
estas sustancias se incluyen los anestésicos, solventes industriales o de hogar,
pinturas, pegantes, desmanchadores, corrector líquido, marcadores, lacas, etc.
El gas más frecuentemente contenido en productos de amplio uso, como los
pegantes, es el tolueno, cuyas propiedades tóxicas son universalmente
reconocidas. Los efectos que producen los inhalables en nuestro SNC son
87
similares a los de muchos otros depresores del sistema nervioso central, pero
el más característico se asemeja a un estado de embriaguez que es descrito
como una sensación de "flotamiento". Aparentemente el consumo de inhalables
contribuye a disminuír las sensaciones de hambre y de frío, al igual que otros
depresores; el estado de intoxicación suele estar asociado a la aparición de
alucinaciones, algunas de ellas terroríficas. Pero los más importantes son los
efectos adversos sobre el organismo cuando son consumidos crónicamente
pues pueden producir arritmias cardíacas fatales, muerte por asfixia y, sobre
todo, graves daños neurológicos de carácter irreversible: daño del nervio
óptico, imposibilidad de caminar en forma estable, pérdida de la audición y
pérdida progresiva de las principales funciones intelectuales.
Los expertos están de acuerdo en que ninguna otra droga en particular o
clase de drogas, produce daños neurológicos tan graves como los inhalables.
El mayor problema con estas sustancias es que los productos que las
contienen son de libre comercio y hay grandes dificultades para limitar o
controlar su comercialización; quienes los consumen son especialmente
personas de bajos recursos económicos y, más que nada, menores de edad. El
consumo de inhalables ha aumentado considerablemente en los últimos 10
años en todo el mundo, pero es muy notable en la mayor parte de América
Latina, y en particular en Colombia. Los niños son los más afectados con el
consumo pues la ingestión de inhalables puede dañar de manera irreversible
muchos sistemas orgánicos, incapacitándolos para llevar posteriormente una
vida normal. Los consumidores pertenecen usualmente a 1 de los 3 siguientes
grupos: hombres jóvenes entre los 14 y 20 años; adultos dependientes; y
policonsumidores (es decir, que consumen múltiples sustancias). Mientras el
88
uso de inhalables en los jóvenes es superado por el de marihuana, alcohol y
cigarrillos, el índice de mortalidad asociado con el abuso de inhalables es
anormalmente alto en comparación con las demás SPA.
ESTIMULANTES DEL SISTEMA NERVIOSO CENTRAL
Los estimulantes son sustancias que actúan a través de varios
mecanismos para incrementar la acción de algunos neurotrasmisores. Por esta
razón, son sustancias que aumentan, o dan la impresión de aumentar, la
agudeza psicológica y la capacidad física. Esto se manifiesta por medio de
elevación del estado de ánimo, reducción de la fatiga, disminución del apetito,
euforia, incremento del estado de alerta y mejor desempeño.
A veces las emplean deportistas para soportar mejor el esfuerzo,
estudiantes para permanecer despiertos, o personas que usan alcohol o
píldoras para dormir, para contrarrestar esos efectos. Pero la mayoría de
quienes las emplean no tienen un propósito diferente de obtener algún grado
de placer, de escape o de respuesta a una presión social. Las principales SPA
estimulantes son: la cocaína y sus derivados, las anfetaminas y la cafeína. Al
igual que los depresores, los estimulantes producen dependencia física,
dependencia psicológica y tolerancia. La ansiedad, el insomnio y la irritabilidad
son efectos colaterales frecuentes.
LA COCAINA
La cocaína es un alcaloide extraído de un arbusto suramericano llamado
coca; las hojas de coca han sido empleadas desde hace más de 4.000 años
por los grupos indígenas con fines rituales o como complemento alimenticio, lo
que se conoce como "mambeo": las hojas de coca son introducidas en la boca,
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entre el carrillo y la encía, mezcladas con cal viva o con conchas de mar
trituradas, lo cual permite la lenta liberación del alcaloide.
El alcaloide, aislado hacia 1874, fue empleado como anestésico local y
como sustituto de la adicción al opio y a la heroína hasta comienzos de este
siglo. Como es frecuente, el remedio resultó peor que el mal, pues no curaba y
sí creaba otra adicción. Por esta razón su uso aumentó considerablemente en
los años 20, pero disminuyó en los 30 con la aparición de las anfetaminas,
pues estas producían efectos similares, más duraderos y a menor costo.
La cocaína es un poderoso estimulante del SNC, cuya acción se
presenta en forma rápida e igualmente desaparece en poco tiempo,
dependiendo en parte de la pureza de la droga y en parte de la vía de
administración. La que se produce en América Latina, incluso en laboratorios
extraordinariamente primitivos, suele ser de un alto grado de pureza (entre 90%
y el 95%); pero lo que se vende “en la calle” difícilmente supera el 65% de
pureza, se encuentra “cortada” con diferentes productos, algunos de ellos
inocuos - por ejemplo talcos, glucosa y lactosa- y otros igualmente peligrosos e
incluso más peligrosos que la cocaína: anfetaminas, novocaína y
escopolamina.
La producción de la cocaína es sumamente simple. Los “químicos” de la
cocaína muchas veces no han terminado siquiera la escuela primaria. Se trata
de un procedimiento en el que se requieren otras sustancias, algunas de ellas,
como el éter, de comercio totalmente libre en Europa y en los Estados Unidos,
pero muy restringidos en América Latina. El proceso es como sigue: se extrae
la 'pasta de coca' dejando durante varias horas las hojas de coca en un baño
solvente (usualmente gasolina o kerosene); luego se agrega ácido sulfúrico y
90
se extraen los solventes, obteniéndose base de cocaína; el ácido se neutraliza
con éter, y al producto se le agrega ácido clorhídrico, con lo que se obtiene
clorhidrato de cocaína, que es la forma más común de cocaína ilegal, usada
para inhalar o “esnifar”, o para inyectarse.
Desde finales de los años 70 la cocaína se convirtió en una auténtica
plaga social. Aun cuando por su elevado costo fue durante largo tiempo la
"droga" de los 'snobs' y de los artistas adinerados, los traficantes encontraron
productos derivados mucho más baratos, como el basuco, la "base libre" y
otros semejantes, que suelen fumarse. Pese a que algunas personas se
inyectan la cocaína, la forma más común de ingestión es aspirándola por la
naríz. La presentación mas corriente es la de un polvo blanco compuesto de
cristales minúsculos.
De 3 a 5 minutos después de haber inhalado cocaína, la persona suele
experimentar cierta disminución de inhibiciones, cambios en los niveles de
atención, sensación de competencia y habilidad, aceleración de los procesos
de pensamiento, disminución de la fatiga, el hambre y la sed, y dilatación
pupilar acompañada de aumento del ritmo cardíaco, de la respiración y de la
temperatura. Incluso con un solo ensayo pueden aparecer sensaciones de
ansiedad y dificultades para dormir. El usuario corriente experimenta durante
un lapso de media a una hora un poco de euforia, locuacidad (de donde
vendría en español el nombre de “perica” para la cocaína) y sensación general
de bienestar y lucidez.
La cocaína casi siempre se usa alternadamente con alcohol o con
tranquilizantes: en el primer caso, la cocaína "suspende" -simplemente en
apariencia- algunos de los efectos desagradables del alcohol; en el segundo,
91
los usuarios de cocaína padecen muy frecuentemente de insomnio, que
intentan contrarrestar con píldoras tranquilizantes e hipnóticas (para dormir).
Además, muchas personas mezclan directamente las sustancias y someten
con ello al organismo a duras pruebas que pueden ser fatales.
Los efectos secundarios del consumo de cocaína son múltiples y muy
desagradables; van desde las congestiones severas y sangrado de la mucosa
nasal hasta estados patológicos severos llamados "psicosis cocaínicas",
caracterizadas por ideas persecutorias, alucinaciones visuales y auditivas y
reacciones agresivas; pero antes de llegar a esta situación los usuarios
crónicos muestran crisis de ansiedad, tendencia a emplear dosis cada vez
mayores y más frecuentes de cocaína, insomnio, depresión, desazón,
irritabilidad, desinterés por su trabajo, su familia y sus relaciones, ruptura de las
conductas éticas habituales e inicio de comportamientos delictivos para
resolver problemas tales como deudas u obligaciones (cheques sin fondos,
estafas, abuso de confianza).
En los casos extremos -y las estadísticas de policía son claras en este
sentido- las posibilidades de comisión de crímenes violentos aumentan
considerablemente. Por otra parte, debido a las características fisiológicas de la
cocaína se pueden producir muertes por sobredosis o por ejercicios muy
exigentes luego de la ingestión.
Aparte de los efectos señalados antes, es importante subrayar que
contrariamente a lo que se dijo durante mucho tiempo, la cocaína es altamente
adictiva y produce tolerancia (necesidad de aumentar la dosis para obtener los
mismos efectos); esto implica una enorme cantidad de riesgos personales y
sociales, que abarcan desde la posibilidad de tener graves dificultades
92
psicológicas hasta contribuir al aumento de la delincuencia y de los problemas
económicos de la nación.
Pero quizás lo más importante que debe tener en cuenta un potencial
usuario es que estas sustancias simplemente producen la "impresión" de ser
más inteligente y creativo: pero es una impresión falsa que tiene un costo
elevado: el sistema nervioso central no puede manipularse arbitrariamente; la
excitación que se produce será necesariamente seguida por agotamiento y
depresión, y más tarde por trastornos mayores.
Las mujeres embarazadas tienen una responsabilidad particularmente
grande en este sentido, pues al igual que con la heroína, ya se han observado
muchos casos de bebés afectados seriamente por la ingestión de cocaína de
sus madres.
En el momento actual hay pruebas contundentes del aumento de
muertes relacionadas con la ingestión de cocaína.
BASUCO
Es un producto estimulante derivado de la pasta base de la cocaína,
cuya apariencia es la de un polvo blanco-grisáceo o café, de sabor amargo y
olor astringente; el cual se obtiene del procesamiento químico de las hojas de
coca, ya sea como residuo o subproducto. Un cigarrillo ordinario de basuco
contiene de 40 a 80% de pasta básica de coca, y proporciones diversas de
ácido sulfúrico, gasolina, éter, metanol, kerosene y bases alcalinas.
A diferencia de la cocaína pura, que no se descompone con el calor, el
basuco se fuma, pues el calor libera el alcaloide; la absorción de esta forma es
mucho más rápida (cerca de 20 segundos) y los efectos de menor duración
93
(alrededor de 4-5 minutos, mientras que los de la cocaína duran entre 1 y 2
horas). El basuco ha tenido en el país una enorme difusión entre todas las
clases sociales desde 1980. Sin embargo, recientemente han aparecido otros
subproductos en forma de píldoras llamadas "rock" o "crack", que se fuman en
pipetas, y que básicamente producen los mismos efectos del basuco aun
cuando su composición química sea un poco diferente. Entre los efectos del
basuco podemos encontrar los siguientes: Inicialmente se experimenta
excitación, alteraciones súbitas del estado de ánimo, hipervigilancia,
hiperactividad, falta de apetito e hipersexualidad (esto último sólo en algunos
casos: en otros ocurre precisamente lo contrario). A los pocos minutos estas
sensaciones se convierten en ansiedad, sudoración, ardor en los ojos,
palpitaciones, rigidez muscular, temblor en las extremidades y dolor de cabeza.
Estos síntomas se eliminan fumando más. Y cuando el consumo se realiza en
forma contínua y crónica se presentan cambios en la percepción de los objetos,
de las situaciones y del tiempo.
El patrón de consumo del basuco tiene características peculiares, ya
que alrededor del 80% de los usuarios consume sólo los fines de semana; los
adictos consumen entre tres veces por semana y todos los días. Todos los
consumidores fuman varios cigarrillos cada vez (entre 5 y 200). Estas
características hacen muy peligroso el consumo de basuco pues dado el
carácter extremadamente adictivo de la cocaína y las peculiaridades químicas
del basuco (su forma gaseosa, que produce una absorción rápida pero cuyos
efectos desaparecen igualmente rápido), un usuario de fin de semana puede
pasar muy fácilmente a ser una persona dependiente. Se calcula que el tiempo
promedio para que una persona que aspira cocaína se convierta en adicta es
94
de cerca de 2 años; el tiempo para los consumidores de basuco es de 3-4
meses.
Los efectos secundarios del consumo de basuco son aproximadamente
los mismos de la cocaína, pero más severos. Aparece, a nivel físico,
desnutrición, inmunodeficiencias, insomnio, temblores, aumento de la presión
sanguínea y rigidez muscular; en la fase más grave se presentan convulsiones,
falta de coordinación y alto riesgo de paro respiratorio y de paro cardíaco. A
nivel psicológico se produce indiferencia sexual, alucinaciones de diversos
tipos, ideas persecutorias, crisis de agresividad y pérdida de la memoria. Salvo
en casos extremos (es decir, aquellos en los que la persona se encuentra al
borde de la muerte), la mayoría de estos síntomas son reversibles si hay
abstención total y un tratamiento adecuado.
El basuco suele mezclarse con marihuana (a lo cual se le da el nombre
de "diablito" o "banano"), con metacualona o con rivotril. Prácticamente la
totalidad de los consumidores ingieren simultáneamente alcohol. Este patrón
de policonsumo se relaciona con la necesidad de contrarrestar la angustia, el
insomnio y las alteraciones físicas, o bien con la necesidad de moderar
síntomas de tensión, irritabilidad e hiperactividad.
De todas las sustancias psicoactivas disponibles en el mercado nacional
y conocidas popularmente como "drogas", la más peligrosa es sin lugar a
dudas el basuco. Su empleo afecta todas las esferas sociales y dimensiones de
la vida personal, familiar y emocional; produce graves trastornos orgánicos que
conllevan a un elevado riesgo de muerte; altera el funcionamiento psíquico y
predispone a la violencia y la criminalidad; destruye los vínculos familiares y
sociales y produce una pérdida general de interés por todo lo que no tenga que
95
ver con el mismo; afecta la economía familiar y nacional, aumenta la corrupción
y la adopción de patrones de comportamiento que afectan a la nación, como
considerar la venta y distribución de esta sustancia una forma legítima de
subsistencia.
Uno de los aspectos notables del uso de esta sustancia, que también se
da en el alcohol, es que afecta a todas las clases sociales, a muy diversos
grupos de edad -desde adolescentes hasta ancianos, aun cuando su uso
predominante se encuentra entre los 18 y los 30 años- tanto de áreas urbanas
como rurales. En ese sentido es un auténtico problema nacional. La tendencia
de los últimos años, sin embargo, muestra una disminución del uso de esta
sustancia entre estudiantes y clases económicas altas. El basuco produce
dependencia y tolerancia, y es muy fácil darse cuenta de esto pues la
necesidad de seguir consumiendo se presenta muy rápidamente en el usuario,
quien además se percatará de que cada vez tiene tendencia a consumir más.
Por otra parte, la suspensión brusca del consumo en un adicto produce lo que
se conoce como "síndrome de abstinencia", que se caracteriza por ansiedad
extrema, depresión, desaliento, diarrea, palidez, crisis de llanto, sudoración y
taquicardia.
La persona que se vuelve dependiente del basuco cambia
sustancialmente de comportamiento: sus estados de ánimo varían
bruscamente sin causa justa, presenta dificultades económicas que lo llevan a
endeudarse o a cometer delitos económicos (robos, estafas, atracos), se
desinteresa progresivamente por todo lo que lo rodea, miente constantemente,
niega tener problemas. Físicamente su deterioro es evidente: pérdida de peso,
96
problemas en la piel, poca resistencia a las enfermedades, tos crónica, crisis de
asma, complicaciones intestinales, problemas hepáticos.
CASO
La Historia de Alvaro
“¿Qué quiere saber de mi?” Los datos de costumbre, supongo... Me llamo
Alvaro, tengo 30 años, soy el mayor de 4 hermanos. De una ‘buena familia’:
siempre tuve todo... De hecho siempre he tenido todo lo que he querido... Mi
padre es un industrial , y mi madre es una mujer que... bueno, se dedica a las
tareas de la casa; o mejor, a supervisar las tareas de la casa, porque ella,
personalmente, no es que haga gran cosa; tiene sus amigas, sus amigos...
Yo no puedo decir que mis padres hayan sido unos malos padres. Siempre
fueron complacientes y afectuosos, y siempre nuestra vida giró alrededor de un
concepto fundamental: el éxito. El éxito significaba estar en los mejores
colegios, pertenecer a los mejores clubes, significaba tener un automóvil propio
a los 17 años, incluso sin permiso de conducir; significaba ser el que más éxito
tenía entre las mujeres y ¡bueno!, yo no soy especialmente presumido, pero
vuelvo y le repito, siempre tuve lo que quise, inclusive a ese nivel...
Durante toda esa época también había otra cosa que era importante en el
concepto de éxito: era ser resistente al trago... Y también ensayar nuevas
experiencias como... un pase de cocaína de vez en cuando, marihuana en los
conciertos de rock y en los cines. Ensayamos el ácido, obviamente, y comimos
hongos, igual que todo el mundo; en un momento u otro nos bajábamos
nuestras benzedrinas cuando era el tiempo de los exámenes, pero... pues nada
de eso fue nunca realmente un problema... Lo importante era sobresalir, y yo
sobresalía, créame! Aun hoy en día...
Hace dos años -yo tenía entonces 28- ya estaba trabajando, luego de haber
hecho una buena carrera, en la mejor universidad del país, naturalmente!
Ganaba ya muchísimo dinero dentro de la multinacional en la que trabajo, pero
97
el hecho de que fuera soltero de alguna manera despertaba desconfianza entre
mis superiores, quienes me hicieron saber de una forma sumamente discreta,
pero clara, que ellos consideraban que una persona que no se había casado a
los 30 años probablemente era alguien inestable emocionalmente, y que por
consiguiente las probabilidades de ascenso dentro de la compañía se verían
fuertemente reducidas... Y que además era cuestión de conveniencia social,
porque a las reuniones importantes siempre se invitaban parejas. Entonces
tomé la decisión de buscar una persona con quien casarme... y encontré a
Marta...
Marta también es la representación misma del éxito: rica, independiente,
bonita, trabajadora... Ella trabaja porque le gusta, porque así se siente valorada
profesionalmente. Es muy atractiva y casi tan alta como yo, lo cual es raro,
pues con mi 1.90 m. no es fácil encontrar mujeres que estén, digámoslo así, “a
la altura”... En fin, el hecho es que tuvimos un noviazgo muy breve, tres meses,
y le propuse que nos casáramos. Aceptó. Yo creí que ella se casaba por las
mismas razones mías, pero luego me dí cuenta de que no era así: ella si
estaba enamorada.
Yo le dije a Usted que había ensayado la cocaína siendo adolescente. La
cuestión es que con el paso de los años, y especialmente desde que salí de la
universidad, el uso de la cocaína tendía a hacerse más frecuente. En la época
de estudiante tal vez me daba uno o dos “pases” en las fiestas, una vez al mes
o algo así... La cocaína no jugaba absolutamente ningún papel en mi vida...
Pero desde que empecé a trabajar eso cambió; había dos circunstancias en las
cuales yo usaba cocaína: la primera, en las fiestas, con el fin de mantenerme al
mismo ritmo de los otros, de poder beber un viernes toda la noche y continuar
hasta el medio día siguiente; o salir de una reunión a las 6 de la mañana, irme
a mi apartamento, bañarme, afeitarme e irme al trabajo sin haber dormido en
absoluto... Y cumplir con mis obligaciones tranquila y lúcidamente... La otra
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circunstancia era cuando tenía que hacer trabajos muy duros, negociaciones
exigentes: podía aguantar 48 horas sin dormir, asistir a juntas directivas, ir de
una ciudad a otra, fumando en grandes cantidades y consumiendo litros de
café, tomando decisiones que, de equivocarme, le habrían costado mucho
dinero a la compañía y a mí mismo. Todo eso no hizo más que aumentar mi
aureola de individuo capaz. Evidentemente mis jefes jamás han sospechado
que yo tenía mi muleta... Lo del basuco empezó también incidentalmente; en
las fiestas nos salíamos a la calle, o la puerta del club, y nos fumábamos uno o
dos cigarrillos (de basuco), no más de tres, para no dejar que el trago nos
afectara tanto. Pero luego se fue volviendo un hábito... Un hábito en el sentido
de que era algo natural, algo que... ocurría sin pensarlo... Y hace dos años,
precisamente por la época en que decidí casarme, basuco, cocaína y alcohol
estaban íntimamente ligados a los fines de semana; eso lo he pensado ahora,
en esa época no me daba cuenta; era los viernes y los sábados por la noche,
pero jamás entre semana. Basuco, jamás entre semana! Y ahora voy llegando
a la razón por la cual vine a verlo a Usted: después de mi matrimonio, en vez
de encontrar el equilibrio que supuestamente debía resultar, por alguna razón
se produjo en mí un desequilibrio mucho mayor; una necesidad mayor de ser
competitivo y de sobresalir, una necesidad cada vez mayor de poseer cosas y
por lo tanto una exigencia cada vez más grande sobre mi trabajo. Como esto
estaba asociado con la necesidad de ver más gente y de asistir a más
situaciones sociales, las sesiones de alcohol, de basuco y de cocaína se
empezaron a acercar... Así, desde hace seis meses estoy “metiendo” cocaína
prácticamente todos los días; no es mucha, dos o tres “pases” diarios. Y fumo
basuco tres o cuatro veces a la semana... El problema es que ahora ya no son
tres cigarrillos: por las noches después de tomarme unos tragos, experimento
una necesidad incontrolable de fumar basuco, y me voy a uno de esos sitios
elegantes que hay aquí en Bogotá, y me gasto... el equivalente de 500 dólares
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en una noche... Eso no lo aguanta nadie, si el problema fuera simplemente
plata... cuando Marta se dió cuenta de mis constantes llegadas tardes, que mi
comportamiento cambiaba y que cada vez parecía más nervioso e irritable, me
preguntó qué era lo que yo hacía. Decidí llevarla para que viera, pero no sé por
qué decidí eso... Usted sabe, en esos sitios las mujeres que “arman” los
cigarrillos de basuco son prostitutas. Mi esposa estuvo conmigo toda la noche,
sin decir ni una palabra. Pero al día siguiente se fue... Eso ocurrió hace tres
semanas.
Y aquí estoy... aquí estoy, pensando que mi mundo se está hundiendo, que a lo
mejor no soy el triunfador que yo creía ser, y pensando que tal vez me
equivoqué en la consideración de las cosas que supuestamente son exitosas y
que constituyen el éxito... Aquí estoy porque no sé a dónde ir ni qué hacer...
Estoy aquí y no puedo decirle que no voy a fumar más basuco, o que esta
noche no voy a meter cocaína, porque no sé si lo voy a hacer... Porque ya no
sé muy bien qué es importante y qué no lo es; porque me he dado cuenta de
que quiero a Marta... Y el hecho de encontrarme aquí, hablando con Usted, me
hace reír, y pienso que a lo mejor no soy tan exitoso porque los hombres que
triunfan no tienen que ir donde un psicólogo, sino que siempre resuelven ellos
mismos los problemas; o al menos eso me enseñaron a mí. Pero como le digo,
la cuestión es que ya no sé qué está bien y qué está mal... ¿Me comprende?.”
LAS ANFETAMINAS
Las anfetaminas son productos sintéticos creados en 1887, que poseen
una estructura química similar a la de la adrenalina (neurotransmisor presente
en los estados de vigilia y alerta). Las anfetaminas se pueden ingerir en forma
de píldoras o tabletas, y también inyectar o inhalar.
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Contrariamente a lo que ocurre con la cocaína y sus derivados, las
anfetaminas se han empleado desde 1930 con propósitos médicos muy
variados: para el tratamiento de la narcolepsia (trastorno del sueño, en el que la
persona se queda dormida en cualquier sitio y momento); para la esquizofrenia
y la depresión; para las migrañas y las dismenorreas; en los años 50 y 60 se
las empleó abusivamente para el control de la obesidad y la fatiga. Actualmente
se usan, no sin polémica, en el tratamiento de la hiperactividad, la narcolepsia y
la disfunción cerebral mínima. Los principales efectos de las anfetaminas son
muy similares a los de la cocaína, aun cuando se demoran más tiempo en
aparecer (de 1 a 3 horas). La sensibilidad general aumenta, disminuye la fatiga
y el hambre, y aparece una sensación generalmente descrita como bienestar,
aun cuando en algunas personas desencadenan ansiedad. Las investigaciones
experimentales muestran que en la resolución de tareas sencillas se mejora la
ejecución, pero en cuanto éstas se hacen más complejas el rendimiento baja
notablemente.
A nivel físico se produce un aumento de los ritmos cardíaco y
respiratorio, dilatación pupilar, sequedad en la boca, aumento de la presión
sanguínea y temblor en las manos.
Con respecto a los efectos secundarios, las anfetaminas pueden
producir numerosos trastornos, especialmente cuando su uso es crónico. En el
campo físico puede presentarse fácilmente desnutrición ocasionada por el
efecto inhibitorio al hambre que producen las anfetaminas, así como problemas
en la piel producidos por deficiencias vitamínicas; también se presentan
trastornos cardiovasculares y gastrointestinales, anorexia e hipertensión.
101
Cuando se emplean en forma intravenosa se añaden todas las
complicaciones que pueden resultar del uso de jeringas infectadas. En el
campo psicológico se dan cambios de humor, tendencia a la irritabilidad,
insomnio y depresión.
Es muy frecuente observar lo que se ha denominado "psicosis
anfetamínica", trastorno clínicamente indistinguible de una crisis psicótica de
carácter paranoide (es decir, persecutorio), en el cual se presentan
alucinaciones auditivas y visuales, así como el fenómeno llamado "parasitosis",
que consiste en sentir animales que caminan sobre la piel, y que en ocasiones
la persona también ve, lo cual le provoca, naturalmente, estados de pánico.
Estos mismos trastornos se observan en las intoxicaciones con cocaína y con
basuco.
Con respecto a si producen tolerancia o dependencia, se sabe con
seguridad que producen tolerancia (necesidad de aumentar progresivamente
las dosis para obtener el efecto deseado); pero todavía hay discusiones sobre
si se produce dependencia, pues no aparece síndrome de abstinencia
(malestar físico severo provocado por la interrupción en el consumo de la
sustancia) tan claro como el que se observa en el caso de los derivados del
opio; sin embargo, es un hecho que, para evitar la depresión que generalmente
se presenta luego de la suspensión de la droga, muchos usuarios vuelven a
tomarlas, incluso sabiendo los riesgos a los que se exponen.
Se observan casos de uso de anfetaminas acompañadas de
prácticamente cualquier otra SPA, desde heroína hasta alucinógenos. Pero
probablemente la mayoría de los usuarios evitan estas mezclas, pues los
102
efectos muchas veces imprevistos y casi siempre desagradables constituyen
un freno.
Las anfetaminas se han convertido actulmente en un problema, ya que
se las ha empleado abusivamente a nivel médico, ignorando que producen
tolerancia; porque su bajo costo, acompañado de la pretensión de que son
inofensivas, ha inducido a muchas personas a usarlas como excitantes (por
ejemplo, los estudiantes trasnochadores), como "reanimadores" o "fortificantes"
(como en el caso de los deportistas), o por el simple "placer" de alternar
estados de ánimo.
LA CAFEINA
Muy seguramente la cafeína es el estimulante más popular que existe.
Se encuentra en el café, en el té, en la cola y el cacao, así como en la aspirina
y algunos jarabes para la tos. Al igual que con casi cualquier sustancia, el
abuso de cafeína es perjudicial para el organismo. Evidentemente nadie muere
por tomar café, y sería absurdo pensar que la persona que necesita una taza
de café por la mañana para sentirse en forma es una "drogadicta". Pero los
excesos pueden producir nerviosismo, temblor en las manos e insomnio,
particularmente si la persona está muy tensa.
La cafeína eleva la temperatura, acelera el metabolismo, aumenta la
producción de orina, produce niveles más altos de azúcar en la sangre y
disminuye el apetito. Como puede verse, los efectos son similares a los de los
otros estimulantes, pero en mucha menor escala.
ALUCINÓGENOS
103
Los alucinógenos; también llamados "enteógenos", "psicodélicos",
"psicomiméticos" o "sustancias psicoheurísticas"; actúan sobre el cerebro
produciendo una alteración de la conciencia. Es decir, la persona que los
consume experimenta cambios en la percepción del tiempo, del espacio, de sí
mismo y de los demás. Y como su nombre lo indica, se trata de sustancias
capaces de generar alucinaciones en el campo visual, auditivo y táctil.
Entonces la persona ve, oye y siente cosas que en realidad no existen o no
están sucediendo. Las alucinaciones visuales son las más comunes, pero es
usual que se experimenten también sensaciones auditivas o táctiles.
Aunque estas sustancias no producen adicción, no significa que sean
inofensivas; de hecho están asociadas a efectos muchas veces impredecibles
que pueden dejar secuelas a largo plazo.
El consumo de alucinógenos, al igual que el de muchas otras sustancias
psicoactivas, tiene su origen cientos de años atrás al interior de culturas
tradicionales que las utilizan con fines rituales y curativos. Casi todas las tribus
de América Central (México especialmente) y Sudamérica, tenían (y tienen
aún) sistemas religiosos asociados a plantas con propiedades alucinógenas.
Se cree que las alucinaciones inducidas por el consumo de las mismas son un
mecanismo para entrar en contacto con dioses y seres sobrenaturales. Por otra
parte, los alucinógenos han sido utilizados por algunas tribus indígenas y por
grupos populares con fines medicinales, pues muchos de ellos parecen tener
propiedades curativas. En todo caso, el uso tradicional de estas sustancias ha
estado siempre ritualizado y enmarcado dentro de un sistema de creencias
muy sólido que hace parte de la estructura social.
104
Sin embargo, su uso se ha expandido actualmente hacia las ciudades,
donde se consumen en contextos no ritualizados y se utilizan sin ningún
control, muchas veces desconociendo las fuertes reacciones emocionales que
pueden desencadenar.
Los “viajes”, como se denominan popularmente las experiencias
derivadas de los alucinógenos, pueden variar drásticamente dependiendo de la
persona y del contexto, lo que convierte a estas sustancias en drogas bastante
impredecibles. Si bien se espera que la experiencia sea agradable, es posible
que se presente un “mal viaje”, asociado a angustia, ansiedad y
comportamientos autodestructivos. La calidad e intensidad de los efectos
dependen de factores como el contexto, la cantidad de sustancia consumida y
de diferencias individuales que determinan el resultado de la experiencia. Las
reacciones subjetivas a cualquiera de estas sustancias difieren
significativamente de una persona a otra y varían entre el éxtasis y el terror. De
hecho, durante un episodio alucinógeno, una persona puede experimentar
efectos físicos y emocionales diferentes o incluso opuestos. Adicionalmente,
una dosis similar del mismo alucinógeno puede generar reacciones muy
diferentes en personas distintas.
Otras variables que pueden determinar la respuesta frente a los
alucinógenos son las actitudes o expectativas de la persona, las experiencias
previas con los alucinógenos u otras sustancias psicoactivas, el lugar y las
personas que acompañan su consumo, la personalidad del individuo y su
estado de ánimo . Por otra parte, no todas estas sustancias producen efectos
similares, por lo cual mas adelante se explicarán con detenimiento las
diferentes clases de alucinógenos.
105
En términos generales, puede hablarse de alucinógenos naturales y
alucinógenos sintéticos. Los primeros son aquellos que provienen de alguna
planta y que han sido utilizados desde tiempos ancestrales por diferentes
grupos indígenas, mientras que los sintéticos son sustancias que se obtienen
químicamente en laboratorios y que en algunos casos se originaron como
medicamentos cuyas propiedades alucinógenas fueron descubiertas más
adelante.
ALUCINÓGENOS NATURALES
1. Mescalina
Esta sustancia se encuentra en el cactus del peyote (originario de México) y
en el de San Pedro (que se encuentra en Perú y Ecuador). Se caracteriza por
causar pseudoalucinaciones (es decir que la persona tiene alucinaciones pero
sabe que es el resultado de haber tomado alguna sustancia), por generar un
sentimiento muy particular en el que se “oyen las imágenes” o se “ven los
sonidos” y por la presencia de alteraciones en la percepción del tiempo, del
espacio y de la imagen corporal. La respuesta emocional de cada persona es
poco predecible y puede variar desde felicidad hasta ansiedad extrema e
incluso terror.
Aunque proviene de una fuente natural, la mescalina puede producirse de
forma sintética. En su forma natural se consume en una bebida que se obtiene
tras hervir trozos del cactus durante siete horas o más, o se trituran los trozos
con los dientes hasta extraer el líquido del cactus. El producto sintético es un
polvo de color blanco.
106
La mescalina en contextos no tradicionales se consume por lo general en
forma de polvo (aspirada) o en tabletas, cápsulas o líquido (por vía oral).
Adicionalmente, hay quienes fuman los trozos secos del cactus, mezclados en
algunas ocasiones con hojas de tabaco o marihuana. Y aunque es poco
frecuente, la mescalina puede ser inyectada tras ser disuelta en agua.
La dosis usual oscila entre 300 y 500 mg, lo que equivale a consumir entre tres
y cinco trozos del Peyote o San Pedro.
Efectos a corto plazo
• Físicamente, la persona puede experimentar cambios en la velocidad de los
reflejos, debilidad muscular, descoordinación de brazos y piernas, temblores
y dilatación de las pupilas. También es usual que se experimenten fuertes
episodios de nauseas y vómitos.
• A nivel psicológico, se presentan alucinaciones de fuertes colores que
incluyen desde animales y figuras geométricas, hasta personas e imágenes
religiosas. Por otra parte, la persona se siente más pesada o más liviana y
percibe el tiempo y el espacio de una forma diferente a la usual (el tiempo
parece mas rápido o más despacio y el espacio parece más grande o más
pequeño de lo normal). La experiencia en su totalidad se caracteriza por
hacer que la persona sienta de forma más intensa todo lo que la rodea
(entonces los colores parecen más brillantes, los sonidos más nítidos o más
fuertes y así sucesivamente).
• Finalmente, es común que se presenten sensaciones religiosas y místicas
muy marcadas. Este es quizá el efecto más deseado y buscado por
aquellos que consumen la mescalina.
107
Los efectos fisiológicos se presentan especialmente al inicio de la
experiencia, mientras que los psicológicos aparecen una o dos horas después
de haber consumido mescalina y desaparecen tras diez o doce horas.
Efectos a largo plazo
• En algunos casos la mescalina puede precipitar reacciones similares a las
presentes en la esquizofrenia. Sin embargo, no se sabe muy bien qué tipo
de personas tienen una mayor predisposición a presentar este tipo de
efectos.
2. Psilocibina
Esta sustancia se encuentra en algunos hongos que crecen en muchas
partes del mundo. Aunque puede obtenerse de forma sintética, el proceso es
difícil y costoso, por lo cual se consume casi siempre de forma natural. Los
hongos pueden ingerirse crudos o cocinados y, a causa de su fuerte sabor,
muchas veces se acompañan con leche condensada o con bebidas dulces.
Adicionalmente, la psilocibina sintética puede ser consumida de forma oral en
tabletas o cápsulas. También puede ser aspirada, fumada o inyectada (esta
última modalidad puede generar riesgos médicos bastante graves).
Efectos a corto plazo
Los efectos son muy similares a los de la mescalina pero su acción es
menos prolongada (entre tres y seis horas).
Efectos a largo plazo
Similares a los de la mescalina.
3. Amanita Muscaria
Este hongo se encuentra muy difundido en casi todos los continentes.
Se reconoce fácilmente por su gran tamaño y por su color rojo o naranja con
108
algunas manchas blancas. Se consume oralmente y los efectos aparecen
aproximadamente media hora después de ser ingerida la sustancia. Es
importante mencionar que los hongos amanita pueden variar en apariencia y
que las personas pueden confundirse, consumiendo algunas variedades que
son altamente tóxicas, aunque pueden parecerse externamente a la amanita
muscaria.
Efectos a corto plazo.
• Nerviosismo, vértigo, sequedad bucal, respiración rápida, diarrea, náuseas
y vómito.
• Posteriormente, la persona entra en un estado de ensoñación acompañado
de imágenes coloridas y brillantes.
• Es posible que se generen consecuencias psicológicas muy intensas tales
como pensamientos paranoides (idea de ser perseguido), comportamientos
violentos y automutilación. Ocasionalmente, el consumo de amanita
muscaria puede desencadenar la muerte debido a la presencia de
sustancias tóxicas que no son expulsadas del cuerpo.
• Los efectos pueden prolongarse hasta tres o cuatro horas y son muy
similares a los de la mescalina y la psilocibina.
Efectos a largo plazo
Son similares a los de la mescalina y la psilocibina.
4. Atropina, escopolamina y alcaloides relacionados
Las plantas que contienen estos químicos se encuentran muy difundidas
en casi todo el mundo. Pertenecen a la familia de las “Solanáceas”, que por lo
general son arboles pequeños con flores de gran tamaño en forma de
campana, casi siempre de color blanco, amarillo, o blanco con los bordes rojos
109
(conocidas en algunos lugares como “borrachero”). Aunque químicamente no
son sustancias primordialmente alucinógenas, en grandes dosis pueden llegar
a serlo. Algunos de los efectos que aparecen tras su consumo son:
desorientación, confusión, pérdida de la memoria, pensamientos paranoides,
agitación, desordenes de lenguaje, descoordinación, dilatación de las pupilas e
incluso convulsiones. Los niños son particularmente sensibles a los efectos de
estas sustancias, por lo que pequeñas dosis pueden desencadenar efectos
alucinógenos o incluso la muerte.
5. Yajé
El yajé es una bebida alucinógena que ha sido utilizada desde tiempos
ancestrales por los indígenas de la cuenca amazónica y que actualmente tiene
mucha acogida en algunas de las grandes ciudades de Sur América (también
conocida como ayahuasca, caapi o Santo Daime). Se obtiene con base en un
bejuco selvático que se hierve o se tritura, por lo general en compañía de algún
aditivo (también vegetal) que es el reponsable de la mayor parte de las
alucinaciones. La bebida tiene un fuerte olor a hierba y una consistencia
espesa, por lo general de color café.
Las culturas tradicionales lo utilizan con fines rituales y religiosos, por lo
cual se considera que el bejuco es una planta sagrada. Adicionalmente, hay
grupos populares rurales y urbanos que lo consumen con fines curativos en
ceremonias en las que hay un chamán y un paciente. Se cree que a través del
yajé es posible detectar los orígenes de la enfermedad para poder así curar a
la persona. En las ciudades se ha difundido su uso especialmente entre grupos
intelectuales y jóvenes que lo consumen con fines recreativos o por motivos
espirituales, muchas veces ligados a fenómenos tales como la “nueva era”. En
110
el contexto urbano hay también algunas congregaciones religiosas muy
numerosas que utilizan el yajé como parte de sus ceremonias, como en el
caso de la UDV y el Santo Daime en Brasil.
Hay sustancias similares al yajé, conocidas como “análogos del
ayahuasca”, que son producidas de forma sintética en algunos lugares en los
que no se tiene acceso a la planta. Estas sustancias producen básicamente los
mismos efectos aunque más intensos y menos prolongados.
Efectos a corto plazo
• Náuseas, diarrea y vómito
• Aumento en la temperatura del cuerpo y sudoración
• Alucinaciones visuales de fuertes colores en las que aparecen con mucha
frecuencia animales y paisajes selváticos.
• El tiempo y el espacio se perciben de forma diferente.
• Los colores parecen más brillantes, los sonidos más nítidos o más fuertes y
así sucesivamente.
• Comúnmente se presentan experiencias místicas o religiosas muy
marcadas.
Los efectos se presentan aproximadamente media hora después y pueden
prolongarse por cuatro o seis horas en promedio.
Efectos a largo plazo
• A diferencia de la mayoría de las sustancias alucinógenas, el yajé se asocia
con un bienestar general durante los días o semanas posteriores al consumo
del mismo.
ALUCINÓGENOS SINTÉTICOS
111
En los últimos 20 años la producción de alucinógenos sintéticos se ha
convertido, en algunos países, en una verdadera industria; solo
mencionaremos aquí los que pueden encontrarse en América Latina con clara
identificación, pues hay muchas sustancias disponibles que se venden con el
nombre de 'ácidos', pero que nadie sabe a ciencia cierta qué son.
1. LSD
Este es el más poderosos de los alucinógenos conocidos hasta el momento.
Dosis tan insignificantes como 50-100 microgramos (invisibles al ojo humano)
pueden producir cambios significativos en la percepción, en el estado de ánimo
y en los procesos de pensamiento.
El LSD puro es una sustancia cristalina que carece de olor y que es soluble
en agua. Sin embargo, por ser una sustancia tan potente, se diluye por lo
general en otros componentes. La dosis usual se encuentra en forma de
pastillas, cápsulas, tabletas o “papeletas” (pequeños trozos de papel que se
introducen debajo de la lengua hasta que la sustancia alucinógena es liberada).
Usualmente se consume de forma oral, pero puede ser también inhalado o
inyectado.
Se produce por lo general en laboratorios ilícitos, aunque existen casos en
los que puede ser sisntetizado legalmente en pequeñas dosis con fines
investigativos.
Efectos a corto plazo
Aunque los efectos pueden variar en función de muchos elementos, por lo
general se presentan los siguientes:
• Debilidad muscular, cambio en la rapidez de los reflejos, dilatación de las
pupilas y descoordinación de los brazos y las piernas.
112
• Distorsión del tiempo (los minutos pueden parecer horas) y del espacio (que
pueden resultar en episodios riesgosos como caer de lugares altos que la
persona no percibe como tal).
• Distorsión de la imagen corporal.
• Con frecuencia se siente que se “ven los sonidos” o se “oyen las imágenes”.
• Intensificación perceptual en todos los campos (los colores parecen más
fuertes, los sonidos más intensos, etc.)
• Pueden experimentarse cambios emocionales muy fuertes o incluso
emociones simultáneas.
• Por lo general, el LSD causa fuertes sensaciones místicas y espirituales.
Efectos a largo plazo
• Flashbacks: Aunque este fenómeno puede presentarse tras el consumo de
otros alucinógenos, el LSD es la sustancia que más se asocia con el mismo.
Los 'flashbacks' son episodios alucinógenos que se presentan semanas,
meses e incluso años después de haber ingerido la sustancia. Su duración
es de pocos minutos y su intensidad puede ser muy fuerte. Durante los
mismos, se experimentan alucinaciones visuales, auditivas o táctiles
similares a las presentes durante la experiencia original.
• Sindrome amotivacional: Puede presentarse en consumidores habituales de
LSD y se caracteriza por la pérdida del interés en las relaciones sociales y
en la mayoría de las actividades y una actitud pasiva hacia el entorno y hacia
el futuro.
• Episodios psicóticos: pueden presentarse en personas que han consumido
LSD solo una vez, pero esto es poco frecuente. Por lo general se presentan
en personas que lo utilizan de forma crónica. Estos episodios se caracterizan
113
por alteraciones de pensamiento, alucinaciones muy intensas y
comportamientos similares a los que caracterizan a las personas
esquizofrénicas.
Aunque el riesgo de muerte por sobredosis no es muy elevado, se han
reportado casos de suicidios inducidos por el LSD. Las intensas alucinaciones
pueden hacer que las personas que lo han consumido desarrollen
comportamientos autodestructivos o riesgosos como saltar desde lugares altos
o automutilarse.
1. STP y DOM
Estas sustancias se producen químicamente. Carecen de olor y sabor y se
obtienen en forma de cristales o polvo cristalino. La abreviatura STP se refiere
a las palabras “serenidad, tranquilidad y paz”. En dosis reducidas produce
efectos estimulantes y euforia, mientras que en dosis más elevadas se
presentan efectos similares a los del LSD, incluyendo alucinaciones visuales y
trastornos perceptuales. Pueden presentarse reacciones displacenteras tales
como fuertes náuseas y episodios de vómito, dificultades respiratorias, fatiga,
tensión muscular e hipersensibilidad a los estímulos luminosos.
Los efectos alucinógenos pueden prolongarse hasta por ocho horas y
suelen desencadenar “malos viajes” con mayor frecuencia que muchas de las
otras sustancias alucinógenas.
4. TMA
En su forma pura, es un polvo amarillo que puede ser consumido de forma oral
o intravenosa. Los efectos generales son similares a los producidos por la
mescalina. Sin embargo, existe la probabilidad de desarrollar comportamientos
114
antisociales y destructivos, un hecho que es menos probable con la mayoría de
las otras sustancias alucinógenas.
5. Ketamina
Es una sustancia legal , pero utilizada como tranquilizante para animales
únicamente. Se vende bajo los nombre de Ketacet, Ketajet y Ketalar. Su uso
veterinario no genera efectos colaterales o secundarios, mientras que su
consumo en humanos tiene consecuencias alucinógenas. Adicionalmente,
puede causar convulsiones si se toma en dosis elevadas y se asocia con
fuertes episodios de vómito al ser mezclada con alcohol. Igualmente, puede
desencadenar comportamientos suicidas o agresivos en personas deprimidas o
con tendencias violentas.
La ketamina es un polvo blanco que puede ser consumido oralmente en
forma de cápsulas o de forma intravenosa, al ser disuelta en agua. Sin
embargo, usualmente es inhalada en su presentación original.
6. PCP
La penciclidina (PCP) es un anestésico utilizado originalmente en la
medicina humana, pero limitado mas adelante a uso veterinario por producir
efectos secundarios altamente desagradables. Sin embargo, algunos efectos
hacen que esta sustancia sea muy deseada como sustancia psicoactiva, como
son las alucinaciones, los efectos tranquilizantes y, en algunos casos,
sentimientos muy marcados de euforia. Adicionalmente, puede producir
cambios perceptuales intensos, similares a los causados por el LSD (cambios
en la percepción del tiempo, del espacio y de la imágen corporal). Las
sensaciones desagradables producidas por dosis elevadas incluyen
115
sentimientos paranoides, agitación y ansiedad extremas, convulsiones e
incluso problemas respiratorios que pueden generar la muerte.
Aunque los alucinógenos no producen dependencia o tolerancia, hay
casos en los cuales la persona debe buscar tratamiento. Dado que los
episodios alucinógenos pueden derivar en estados de locura o de ansiedad
extrema, es recomendable buscar ayuda profesional para asegurarse que
estos efectos desaparecerán. En algunos casos es recomendable prescribir
medicamentos antipsicóticos o sedantes, especialmente cuando aparecen
comportamientos autodestructivos o suicidas.
SUSTANCIAS MIXTAS
Se conoce con el nombre de sustancias mixtas a aquellas SPA que
producen efectos de dos o más de las otras categorías.
A pesar de que existe una proliferación considerable de sustancias
sintéticas que poseen estas características, sólo hablaremos aquí de las que
están disponibles en Colombia y en general en América Latina, dándole una
especial importancia a la marihuana por ser la más consumida de las
sustancias ilegales.
LA MARIHUANA
Es la más conocida de todas las sustancias psicoactivas; proviene de un
arbusto muy común en América, Africa y la India, aun cuando actualmente se
cultiva prácticamente en todo el mundo. Tal arbusto, cuyo nombre científico es
Cannabis sativa, es el mismo con el cual se produce el "hashish" en el Oriente,
116
que no es otra cosa que la resina de la planta. Con la misma planta se fabrica
el cáñamo.
A diferencia de muchas otras sustancias corrientes en nuestro medio -
como el alcohol, la cocaína, el basuco, las anfetaminas- la preparación de la
marihuana no requiere ningún procedimiento especializado: simplemente las
hojas secas de la planta se fuman en forma de cigarrillos o en pequeñas pipas.
El componente químico básico de la marihuana es llamado 9-delta-
tetrahidrocanabinol por los expertos, y THC en forma abreviada, pero además
de éste en una hoja de marihuana hay más de 400 componentes químicos
diferentes, de los cuales 61 son "canabinoides", es decir, que sólo se
encuentran en la marihuana. Muy pocos de ellos han sido estudiados hasta el
momento. Al igual que los opiodes, los canabinoides actúan sobre receptores
específicos en nuestro cerebro; esto los hace diferentes de otras drogas
como el alcohol o la cocaína, cuya acción interrumpe los procesos cerebrales.
Los canabinoides son altamente solubles en grasas, y por esta razón después
de introducidos en nuestro cuerpo se distribuyen hacia todas las áreas,
concentrándose principalmente en los pulmones, los riñones y el hígado; muy
poco permanece en el cerebro, pero sus efectos sobre la memoria y las
habilidades cognoscitivas han sido claramente demostrados.
El THC es el responsable del efecto característico que en nuestro medio
se llama "traba"; la marihuana actual contiene entre 10 y 15 veces más THC
que la marihuana de los años 70, pues los cultivadores han mejorado
considerablemente la calidad de sus semillas; por ello muchas de las
conclusiones a las que llegaron los investigadores de esa época, referentes al
carácter relativamente inocuo de la marihuana, están hoy totalmente
117
revaluadas. Esta creencia ha sido en gran parte la responsable del creciente
aumento en el consumo de marihuana a nivel mundial. Por esto es muy
importante conocer los efectos reales del consumo a corto y largo plazo,
partiendo de los inmediatos.
Los usuarios de marihuana presentan como efecto inmediato un estado
de bienestar, de euforia leve, de relajación y de aumento de la sensibilidad,
sobre todo a nivel auditivo; esto quiere decir que se intensifican las
experiencias sensoriales ordinarias como comer, ver películas y escuchar
música. La percepción del tiempo se modifica; los segundos y los minutos se
alargan notablemente. A nivel de memoria, el sujeto no ‘graba’ algunas de las
cosas que hace o dice durante el período en que está bajo los efectos de la
sustancia, hay pérdida de la capacidad asociativa. Pero no siempre se
presentan estas sensaciones más o menos placenteras: muchas personas
experimentan ansiedad y depresión, e incluso trastornos más severos y
desagradables, que en la jerga popular reciben el nombre de "pálida".
Hay un ligero aumento del ritmo cardíaco; una disminución de los
tiempos de reacción a estímulos auditivos y visuales, retardo de las respuestas
motoras e irritación de los ojos (todo lo cual hace peligroso conducir un
automóvil o ejecutar tareas delicadas, pues se aumentan considerablemente
los riesgos de todo tipo de accidentes, incluidos los de trabajo); también se
produce resecamiento de la boca y aumento del apetito.
Aun cuando en la extensísima literatura científica sobre el tema (más de
20.000 trabajos) no existe ni uno solo que demuestre que la marihuana es
inofensiva, mucha gente está convencida de que lo es. En realidad, desde hace
ya bastante tiempo se sabe que afecta negativamente la memoria y la
118
capacidad de concentración, y que disminuye los niveles de motivación.
Recientemente se ha podido demostrar que afecta el sistema respiratorio más
que el tabaco. Quizás lo más sobresaliente son los efectos sobre el desarrollo
sexual de los adolescentes: en los varones se disminuye el conteo y la
movilidad de los espermatozoides y en las jóvenes aparecen problemas
menstruales. También es claro que puede precipitar o exacerbar síntomas de
enfermedades cardiovasculares o respiratorias y en el caso de personas con
predisposición a desarrollar enfermedades mentales como esquizofrenia, el
consumo de marihuana puede hacer que estas se desencadenen más
rápidamente.
En este sentido es importante tener en cuenta que la eliminación del
THC es muy lenta (cerca de tres semanas), lo cual hace que quienes fuman
con frecuencia empiecen a acumularlo; y como el THC tiende a fijarse en
tejidos grasos, serán órganos como el cerebro, el hígado, los pulmones y el
aparato genital interno los más afectados.
Por último, está claramente demostrado que el uso de marihuana entre
los adolescentes sí aumenta considerablemente la posibilidad de que empiecen
a utilizar otras sustancias perjudiciales para el organismo. Un gran número de
investigaciones muestra que en la mayoría de los casos la marihuana no se
consume sola, sino acompañada de alcohol; que quienes inducen a sus
compañeros tienden a considerar que "hay que ensayarlo todo", y que quienes
se dejan presionar por los compañeros oponen una resistencia débil que
facilitará el ensayo de nuevas sustancias.
Otro aspecto importante relacionado con el consumo de marihuana es
que no hay unanimidad con respecto a si su consumo produce dependencia,
119
pero la práctica clínica muestra que en ciertos casos, luego de períodos de
consumo frecuente, se presentan reacciones de ansiedad y de irritación que se
calman con un poco de la sustancia. En tales circunstancias las personas
pueden ponerse violentas; por consiguiente, probablemente sí se produce
dependencia, aun cuando los síntomas son distintos de los que producen otras
sustancias como los narcóticos.
En cuanto a tolerancia, muchos usuarios aseguran que transcurrido
algún tiempo de uso regular los efectos disminuyen sensiblemente y es
necesario fumar cantidades mayores para conseguir el estado deseado. Hasta
el momento no se conocen casos de muerte por sobredosis.
A pesar de todos los efectos negativos que puede producir la marihuana,
cabe destacar que también ha tenido aplicaciones médicas, aunque no en la
forma fumada. En la medicina popular y tradicional de nuestro pueblo, se la ha
empleado para aliviar los dolores de reumatismo, colocando emplastos de ella;
sin embargo, nada indica que realmente tienda a curar o a mejorar el mal. El
THC sintético, por otra parte, sí tiene un empleo médico para el control del
vómito producido por los tratamientos quimioterapéuticos de cáncer, y en forma
de gotas para el tratamiento del glaucoma. Debe quedar bien claro que fumar
marihuana o "hashish", o comerlo, no es una estrategia de tratamiento en
ninguna parte del mundo.
Al dejar de fumar marihuana definitivamente, se produce una
recuperación progresiva de la memoria, de la capacidad de concentrarse y del
estado de ánimo normal. Pero en algunas personas con predisposición a los
trastornos psicológicos la marihuana puede desencadenar situaciones críticas
que dejan secuelas permanentes.
120
Muchos padres se preguntan cómo saber si sus hijos están fumando
marihuana. Si se trata de pequeñas cantidades, la única manera de saber,
aparte del azar que lleve a encontrar cigarrillos o restos de ellos en los haberes
personales, es preguntándole directamente a la persona. Pero en el caso de
uso crónico (varias veces a la semana durante varios meses), los índices más
seguros son pérdida de interés y de motivación por el estudio o el trabajo,
oscilaciones injustificadas en el estado de ánimo, períodos de irritación o de
depresión, ruptura de la comunicación con la familia. Evidentemente, todos
estos indicadores sólo deben servir para poner alerta a los padres, pues las
mismas conductas se pueden presentar por motivos completamente diferentes.
Se trata entonces de tener en cuenta que "algo está pasando" y de tratar de
averiguar qué es. Los ojos irritados pueden tener muchas causas y resultaría
completamente inadecuado sacar conclusiones apresuradas de ello.
EL EXTASIS
Antes de entrar hablar de esta sustancia, sus características y efectos,
vale la pena hacer una pequeña introducción a las drogas de “síntesis” o
drogas de “diseño”, categoría en la que generalmente se clasifica al éxtasis.
Drogas de “diseño” es el nombre que se le ha dado a psicofármacos que
resultan de la manipulación de estructuras químicas, que son producidos
clandestinamente. Estas drogas tienen la capacidad de producir en el usuario
efectos similares a los de otras drogas ilegales sin llegar a serlo, por lo menos
durante un tiempo, ya que por su novedad estructural no están registradas
como ilegales. El éxtasis, estrictamente hablando, no pertenece a esta
categoría porque fue creado a comienzos de este siglo, pero se le ha ubicado
121
aquí por ser una droga de síntesis en la cual se han basado para producir las
nuevas sustancias que se encuentran en el mercado.
El éxtasis, en abreviatura MDMA (metilendioximetanfetamina), es una
sustancia sintética que tiene propiedades estimulantes similares a las de las
anfetaminas, y algunas otras vagamente alucinógenas, similares a las de la
mescalina; esta combinación es la causa de sus característicos efectos.
La MDMA la obtuvo el laboratorio farmacéutico alemán Merck en 1912,
con el fin de ser utilizada en el tratamiento contra la anorexia.
Farmacológicamente pertenece a las feniletilaminas. En la naturaleza
encontramos muchas sustancias con estructuras químicas parecidas que
proceden de los aceites vólatiles que se encuentran en especies vegetales
como el peyote y el San Pedro, la nuez moscada, el azafrán, el perejil, el
eneldo, entre otras.
Inicialmente el consumo de esta sustancia estuvo asociado al campo
clínico, ya que se consideraba un facilitador de la psicoterapia, permitiéndole al
sujeto profundizar en sus aspectos más conflictivos, a través de la
rememorización; y a principios de los años 80, comienza a difundirse su
consumo con fines recreativos. Debido a su capacidad para inducir empatía e
intensificar la comunicación, en 1983 se le dio a este grupo el nombre de
“empatógenas”.
En su forma pura, el éxtasis se presenta como un polvo blanco de sabor
amargo, pero en la calle se encuentra en forma de píldoras de diversos colores
o cápsulas transparentes, en las que la sustancia se encuentra mezclada con
otras sustancias de soporte o psicoactivas como anfetaminas o cafeína.
122
El éxtasis actúa a partir de dosis superiores a los 60 mg, es de absorción
rápida tanto por vía oral como inyectada. Los efectos empiezan a sentirse
aproximadamente media hora después de ingerirse y se manifiestan
inicialmente en forma de lo que los usuarios denominan una “subida”,
caracterizada por una sobreestimulación que puede llegar a producir ansiedad,
sensación de vértigo, náuseas y algunas veces vómito. Esta fase pasa
rápidamente y se alcanza la fase de meseta, que suele durar entre 4 y 6 horas,
durante la cual se experimentan al mismo tiempo los efectos principales y los
secundarios adversos. Con dosis entre los 75 y los 150 miligramos el éxtasis
produce tres clases básicas de efectos: una alteración de la percepción, una
alteración de la afectividad (por lo cual sus promotores la han calificado de ser
un "estimulante del amor") y una alteración de las vivencias del yo. Comparte
con las anfetaminas algunas propiedades estimulantes, mientras que tiene con
los alucinógenos cierta capacidad para alterar la percepción de la realidad,
pudiendo llegar incluso a producir alucinaciones, normalmente cuando se
ingieren dosis elevadas. A estos dos grupos de propiedades habría que añadir
la supuesta cualidad que tiene para facilitar las relaciones interpersonales y
permitir el acceso al mundo interior del individuo. Veinticuatro horas después
del consumo, aun se presentan ciertos efectos residuales entre los que
encontramos fatiga, dificultad para concentrarse, anorexia, pérdida de
memoria, incapacidad para trabajar o estudiar, irritabilidad, depresión y falta de
deseo sexual.
A pesar de no producir dependencia física hay una toxicidad neurológica
demostrada en animales de laboratorio; su consumo produce una cierta
agitación y ansiedad, rigidez muscular e hipertermia (aumento de la
123
temperatura interna). Este último fenómeno es probablemente la causa de la
deshidratación, las convulsiones y hemorragias craneanas que se han
observado en las autopsias de personas que fallecieron luego de consumirlo.
Actualmente, el consumo de éxtasis se ha asociado con varias patologías
físicas y psiquiátricas, entre las que encontramos trastornos cardiovasculares
(arritmías, miocardiopatías y accidentes cerebrovasculares), algunos trastornos
digestivos (principalmente alteraciones hepáticas) y trastornos musculares
entre otros. Las patologías psiquiátricas más comunmente asociadas son
trastornos de ansiedad, depresiones y trastornos psicóticos.
El éxtasis es básicamente una droga de discoteca y fines de semana. Su
consumo es más frecuente en niveles económicos altos, pues se trata de una
sustancia costosa.
Sin embargo, se ha encontrado que usualmente el producto que se
consume en las discotecas colombianas bajo este nombre no es más que una
vaga falsificación con base anfetamínica, que llena los bolsillos de quienes la
producen y hace que los ingenuos se sientan muy "a la moda”.
BIBLIOGRAFÍA
Los principales textos consultados para la elaboración de este capítulo
fueron:
Ey, H., Bernard, P. y Brisset, Ch. (1969). Tratado de Psiquiatría. Barcelona :
Toray- Masson, S, A..
Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses. (Julio de 1996,
Agosto de 1998,Noviembre 1998,Julio 1999). Bogotá.
124
Julien, R.(1998). A Premier of Drug Action. New York: Freeman.
Marconi, J.(1979). Alcoholismo. En G. Vidal, H. Bleichmar y R. Usandivaras.
Enciclopedia de Psiquiatría. ". Buenos Aires: Editorial " El Ateneo.
McKim, W.(1997) Drugs and Behavior. . NJ.: Prentice Hall.
Pérez, A. (1987). Cocaína: surgimiento y evolución de un mito. Bogotá:
Catálogo Científico.
Pérez, A. (1994). Sustancias psicoactivas: historia del consumo en Colombia.
Bogotá: Editorial Presencia.
Pérez, A. (1999). Pilas con las Drogas. Bogotá: RUMBOS.
Steinglass, P.(1993). La Familia Alcohólica. . Barcelona: Gedisa.
..
125
PONGASE A PRUEBA! QUIERE DESCUBRIR QUÉ TANTO SABE AHORA
SOBRE DROGAS?
A continuación encontrará una serie de preguntas sobre el capítulo que
acaba de leer o de examinar. No tiene por qué tratar de contestarlas todas de
una vez, mejor hágalo poco a poco. Tenga en cuenta que para cada una de las
preguntas hay una solo una respuesta correcta, por lo que debe marcar una
sola opción siguiendo las indicaciones que aparecen en negrita.
Encontrará las respuestas al final de esta sección. Si este libro no es
suyo, o lo comparte con otras personas, no escriba en el libro sino utilice una
hoja aparte.
DEPRESORES DEL SNC
Marque con una X la opción que considere correcta.
1. Los barbitúricos son :
a) opiáceos
b) sedantes
c) antidepresores
d) estimulantes
Marque con una X la opción que considere correcta.
2. Mezclados con alcohol pueden producir la muerte por paro respiratorio :
a) marihuana
b) anfetaminas
c) barbitúricos
d) inhalantes
3. Aparee cada uno de los siguientes tipos de abuso de barbitúricos con
la definición correspondiente, colocando frente al número la letra que
considere debe ir en ese espacio.
a) Intoxicación episódica
b) Inyección intravenosa
c) Intoxicación crónica
__ 1. Toman barbitúricos oralmente para lograr una “subida” o un estado de
bienestar.
__ 2. Los barbitúricos son buscados con el fin de reducir el insomnio y la
ansiedad, y después la persona puede convertirse en adicta.
__ 3. El uso de barbitúricos de este modo, produce una “elevada” placentera,
calentamiento, sensación de somnolencia.
4. FALSO o VERDADERO (escriba su respuesta en el espacio que aparece
al final de la afirmación).
Los hijos de mujeres que consumen barnitúricos pueden nacer adictos y
presentar sindrome de abstinencia. ____________
126
5. El comportamiento del heroinómano se caracteriza por :
a) Severo abandono del cuidado personal
b) Aumento del apetito
c) Desnutrición
d) ayb
e) ayc
Marque con una X la opción que considere correcta.
6. Todas las siguientes afirmaciones sobre la codeína son ciertas, excepto :
a) Es derivada de la cocaína
b) Es una de las principales sustancias activas contenidas en el opio
c) Es un analgésico
d) Es un inhibidor de la tos
e) b y d
f) a y c
Marque con una X la opción que considere correcta.
7. La morfina, codeína y heroína son :
a) Opioides
b) Opiáceos
c) Barbitúricos
d) Benzodiacepinas
8. FALSO o VERDADERO (escriba su respuesta en el espacio que aparece
al final de la afirmación). La dependencia física a los barbitúricos se
evidencia en el momento en que su uso se suspende abruptamente
produciéndose agitación, ansiedad, insomnio, convulsiones, fenómenos
delirantes y hasta la muerte. __________
9. FALSO o VERDADERO (escriba su respuesta en el espacio que aparece
al final de la afirmación). Los Opioides producen depresión respiratoria, y
una disminución de la resistencia a las infecciones. ___________
Marque con una X la opción que considere correcta.
10. Cuáles de estas sustancias pertenecen al grupo de los inhalantes :
a) Anfetaminas
b) Anestésicos
c) Tranquilizantes
d) Mandrax
Marque con una X la opción que considere correcta.
11. Los consumidores de esta sustancia suelen ser hombres jóvenes entre los
14 y 20 años ; adultos dependientes ; y policonsumidores :
a) Inhalables
b) Opioides
c) Ansiolíticos
d) Opiáceos
127
12. FALSO o VERDADERO (escriba su respuesta en el espacio que
aparece al final de la afirmación). Los Opioides son un grupo de sedantes,
cuyo principal uso incluye aliviar la ansiedad y la tensión nerviosa.
___________
13. FALSO o VERDADERO (escriba su respuesta en el espacio que
aparece al final de la afirmación). Los depresores afectan el Sistema
Nervios Central, produciendo un estado emocional de depresión o tristeza.
14. Cuáles son los usos médicos de los barbitúricos ? (escriba uno de ellos en
cada espacio).
______________________
______________________
______________________
______________________
15. Todas las siguientes sustancias hacen parte del grupo de los depresores,
excepto :
a) Opio y sus derivados
b) Inhalantes
c) Anfetaminas
d) Barbitúricos
CAPITULO ESTIMULANTES DEL SNC
A continuación encontrará una serie de preguntas acerca de la información
contenida en el capítulo de Estimulantes del SNC, las cuales debe contestar
siguiendo las indicaciones que aparecen en negrita. Tenga en cuenta que para
cada una de las preguntas hay una solo una respuesta correcta, por lo que
debe marcar una sola opción.
1. Sustancia utilizada por los grupos indígenas con fines rituales o como
complemento alimenticio. (escriba su respuesta en el espacio que
aparece a continuación). __________________.
2. FALSO o VERDADERO (escriba su respuesta en el espacio que aparece
al final de la afirmación).
Los estimulantes del Sistema Nervioso Central son sustancias que aumentan la
agudeza psicológica y la capacidad física. ___________
3. Mencione los principales estimulantes (escriba uno de ellos en cada
espacio).
___________________.
___________________.
___________________.
128
4. FALSO o VERDADERO (escriba su respuesta en el espacio que aparece
al final de la afirmación).
La cocaína fue uno de los primeros anestésicos locales. ___________
5. FALSO o VERDADERO (escriba su respuesta en el espacio que aparece
al final de la afirmación).
Los estimulantes incrementan la acción de algunos neurotransmisores.
____________
6. Todos los siguientes son estimulantes, excepto :
a) Cafeína
b) Alcohol
c) Cocaína
d) Basuco
7. FALSO o VERDADERO (escriba su respuesta en el espacio que aparece
al final de la afirmación).
Después de tres o cinco minutos de haber inhalado cocaína, la persona suele
experimentar cierto aumento de inhibiciones, disminución de la sensación de
competencia y habilidad, aumento del hambre y la sed. __________
Marque con una X la opción que considere correcta.
8. Al alternarse con alcohol la cocaína :
a) Suspende, en apariencia, los efectos desagradables del alcohol.
b) Aumenta en apariencia, los efectos agradables del alcohol.
c) Aumenta los efectos desagradables del alcohol.
d) Suspende los efectos agradables del alcohol.
9. La cocaína se asocia con uno de los siguientes fenómenos, excepto :
a) Psicosis
b) Depresión
c) Hipocondriasis
d) Ansiedad
10. FALSO o VERDADERO (escriba su respuesta en el espacio que
aparece al final de la afirmación)
La palabra “narcótico” se refiere exclusivamente a los derivados de la cocaína,
como el Crack y el Basuco. ___________
11. FALSO o VERDADERO (escriba su respuesta en el espacio que
aparece al final de la afirmación).
Los efectos del consumo de basuco duran entre una y dos horas, mientras que
los de la cocaína duran alrededor de cuatro o cinco minutos.
____________
Marque con una X la opción que considere correcta.
12. Todos los son efectos de la ingestión de basuco, excepto :
a) Hipervigilancia
b) Hiperactividad
c) Falta de apetito
129
d) Depresión.
13. Nombre 3 de los usos médicos de las anfetaminas. (escriba uno de ellos
en cada espacio).
________________.
________________.
________________.
14. FALSO o VERDADERO (escriba su respuesta en el espacio que
aparece al final de la afirmación).
La denominada “psicosis anfetaminica” se caracteriza por la presencia de
alucinaciones auditivas y visuales, y resulta sumamente difícil distinguirla de
una crisis psicótica de carácter paranoide. __________
Marque con una X la opción que considere correcta.
15. Cuál de las siguientes sustancias aumenta la producción de orina, producen
niveles más altos de azúcar en la sangre y disminuye el apetito :
a) Anfetaminas
b) Alcohol
c) Cafeína
d) Crack
CAPITULO SUSTANCIAS MIXTAS
A continuación encontrará una serie de preguntas acerca de la información
contenida en el capítulo de Sustancias Mixtas, las cuales debe contestar
siguiendo las indicaciones que aparecen en negrita. Tenga en cuenta que para
cada una de las preguntas hay una solo una respuesta correcta, por lo que
debe marcar una sola opción.
1. FALSO o VERDADERO (escriba su respuesta en el espacio que
aparece al final de la afirmación).
La marihuana proviene de un arbusto cuyo nombre técnico es Cannabis
Sativa. ___________
Marque con una X la opción que considere correcta
2. Cuál es el componente químico de la marihuana :
a) Alfa-4-serotonina
b) Tetra cloruro de marihuana
c) 9-delta-tetrahidrocanabinol
d) 9-benzoil-metil-ecgomina
3. FALSO o VERDADERO (escriba su respuesta en el espacio que aparece
al final de la afirmación).
Al igual que las drogas como el alcohol o la cocaína, los cannabinoides actúan
sobre receptores específicos en nuestro cerebro. __________
Marque con una X la opción que considere correcta.
130
4. Todos los siguientes son efectos producidos por la ingestión de marihuana,
excepto :
a) Aumento de la sensibilidad, sobre todo a nivel auditivo.
b) Modificación de la percepción del tiempo.
c) Pérdida de la capacidad asociativa
d) Disminución del apetito.
5. FALSO o VERDADERO (escriba su respuesta en el espacio que
aparece al final de la afirmación).
El consumo de marihuana afecta el sistema respiratorio más que el tabaco.
__________
Marque con una X la opción que considere correcta.
6. Los efectos del consumo de marihuana sobre el desarrollo sexual de los
adolescentes son :
a) En los varones se aumenta el conteo y disminuye la movilidad de los
espermatozoides.
b) En las mujeres aparecen problemas menstruales.
c) En los varones disminuye el conteo y aumenta la movilidad de los
espermatozoides.
d) En los varones disminuye el conteo y la movilidad de los espermatozoides.
e) b y d
f) b y a
g) b y c
Marque con una X la opción que considere correcta.
7. El THC tiende a fijarse en.
a) Tejidos grasos
b) Huesos
c) Músculos
d) Pelo y uñas
Marque con una X la opción que considere correcta.
8. En caso de uso crónico, los índices más seguros de consumo de marihuana
son :
a) Pérdida de interés y de motivación por el estudio o el trabajo.
b) Oscilaciones injustificadas en el estado de ánimo.
c) Aumento del sueño.
d) Ojos irritados.
e) a y c
f) a y b
g) c y d
Marque con una X la opción que considere correcta.
9. La sigla MDMA hace referencia a :
a) Marihuana
b) Extasis
c) Cannabis Sativa
d) Anfetaminas
131
Marque con una X la opción que considere correcta.
10. Se conocen como sustancias mixtas aquellas que :
a) Producen alucinaciones únicamente
b) Sus efectos son iguales a los de los depresores del SNC
c) Producen efectos de dos o más de las otras categorías
d) Se mezclan siempre con bebidas alcohólicas
Marque con una X la opción que considere correcta.
11. Todas las siguientes afirmaciones son ciertas respecto a la marihuana,
excepto :
a) Puede producir tolerancia después de largos períodos de su uso intenso.
b) Un síndrome de abstinencia específico se encuentra asociado con su uso.
c) Puede llevar a una dependencia psicológica.
d) Puede interferir en la memoria.
12. FALSO o VERDADERO (escriba su respuesta en el espacio que
aparece al final de la afirmación).
Las “drogas de síntesis” como el éxtasis, tienen como principal característica el
ser elaboradas por síntesis química en laboratorios clandestinos.
__________
Marque con una X la opción que considere correcta.
13. Con dosis entre los 75 y los 150 miligramos, el éxtasis produce los
siguientes efectos :
a) Una alteración de la percepción, una alteración de la memoria y una
alteración de la afectividad.
b) Una alteración de la afectividad, una alteración de la memoria y una
alteración de las vivencias del yo.
c) Una alteración de la percepción, una alteración de la memoria y una
alteración de las vivencias del yo.
d) Una alteración de la percepción, una alteración de la afectividad y una
alteración de las vivencias del yo.
Marque con una X la opción que considere correcta.
14. La MDMA fue obtenida con el fin de ser utilizada en el tratamiento con :
a) Anorexia
b) Bulimia
c) Depresión
d) Trastornos de ansiedad.
Marque con una X la opción que considere correcta.
15. El éxtasis pertenece farmacológicamente a :
a) Fenilcetonúricos
b) Feniletilaminas
c) Benzodiacepinas
d) Fenilaminas.
132
CAPÍTULO DE ALUCINÓGENOS
A continuación encontrará una serie de preguntas acerca de la información
contenida en el capítulo de Alucinógenos, las cuales debe contestar siguiendo
las indicaciones que aparecen en negrita. Tenga en cuenta que para cada una
de las preguntas hay una solo una respuesta correcta, por lo que debe marcar
una sola opción.
1. FALSO o VERDADERO (escriba su respuesta en el espacio que aparece
al final de la afirmación).
Es común que al consumir mescalina se presenten sensaciones místicas y
religiosas muy marcadas, el cual es uno de los efectos más buscados por los
consumidores de ésta. _________
2. FALSO o VERDADERO (escriba su respuesta en el espacio que aparece
al final de la afirmación).
Los efectos de la psilocibina son muy similares a los de la mescalina, pero su
acción es más prolongada (entre 3 y 6 horas).
Marque con una X la opción que considere correcta
3. Químicamente no son sustancias primordialmente alucinógenas, pero en
grandes dosis pueden llegar a serlo.
a) Alcaloides
b) Psilocibina
c) Mescalina
d) Amanita Muscaria
4. Aparee cada una de las siguientes opciones con la sustancia a la que
hacen referencia. Coloque el número frente a la letra correspondiente.
1) A veces se acompaña con bebidas dulces, dado su fuerte sabor.
2) Hongo de gran tamaño, de color rojo o naranja, con manchas blancas.
3) Se encuentran en árboles pequeños con flores grandes en forma de
campana, generalmente blancas o amarillas.
4) Cactus del peyote.
___. a) Alcaloides
___. b) Mescalina
___. c) Psilocibina
___. d) Amanita muscaria
Marque con una X la opción que considere correcta.
5. Todos los siguientes son alucinógenos sintéticos, excepto :
a) LSD
b) MDMA
c) PCP
d) TMA
Marque con una X la opción que considere correcta.
133
6. Es el más poderoso de los alucinógenos conocidos hasta el momento :
a) PCP
b) TMA
c) LSD
d) Ketamina
7. Aparee cada uno de los siguientes fenómenos con la opción a la que
hacen relación. Coloque el número frente a la letra correspondiente.
1) Flashbacks
2) Sindrome amotivacional
3) Episodios psicóticos
___. a) Por lo general se presentan en personas que utilizan LSD de forma
crónica. Se caracterizan por alteraciones de pensamiento, alucinaciones muy
intensas y comportamientos similares a los que caracterizan a las personas
esquizofrénicas.
___. b) Presencia de actitudes apáticas, pérdida del interés en las relaciones
sociales y en la mayoría de las actividades, y una actitud pasiva hacia el
entorno y hacia el futuro.
___. c) Episodios alucinógenos que se presentan semanas, meses e incluso
años después de haber ingerido la sustancia. Se experimentan alucinaciones
visuales, auditivas o táctiles, similares a las desencadenadas durante la
experiencia original.
Marque con una X la opción que considere correcta.
8. Sustancia ilegal utilizada como tranquilizante para animales. En humanos
produce efectos alucinógenos :
a) PCP
b) Ketamina
c) STP
d) TMA
Marque con una X la opción que considere correcta.
9. Los siguientes son efectos a corto plazo del consumo de mescalina,
excepto :
a) A nivel somático, la persona puede experimentar cambios en la velocidad de
los reflejos, debilidad muscular, descoordinación motriz, temblores y
dilatación de las pupilas.
b) Precipitación de reacciones psicóticas similares a la esquizofrenia.
c) Se presenta una distorsión del tiempo y del espacio.
10. FALSO o VERDADERO (escriba su respuesta en el espacio que
aparece al final de la afirmación).
Es posible que algunos pensamientos o ideas que antes parecían triviales, al
consumir mescalina, se conviertan para la persona en reflexiones cruciales a
las que se les atribuye mucha importancia.
Marque con una X la opción que considere correcta.
134
11. Todos los siguientes son nombres que se les dan a los alucinógenos,
excepto :
a) Enteógenos
b) Psicodélicos
c) Sustancias psicoheurísticas
d) Psicoestimulantes
Marque con una X la opción que considere correcta.
12. Todas las siguientes afirmaciones acerca de los alucinógenos son ciertas,
excepto :
a) Han sido utilizados por ciertas tribus indígenas con fines medicinales.
b) En un “mal viaje”, puede experimentarse angustia, ansiedad y
comportamientos autodestructivos.
c) Generalmente producen alucinaciones visuales.
d) Son sustancias altamente adictivas
13. FALSO o VERDADERO (escriba su respuesta en el espacio que
aparece al final de la afirmación).
Los efectos producidos por el consumo de alucinógenos son iguales en todas
las personas. __________
14. FALSO o VERDADERO (escriba su respuesta en el espacio que
aparece al final de la afirmación).
El fenómeno de tolerancia negativa se presenta en casos de consumo crónico
de LSD. __________
Marque con una X la opción que considere correcta.
15. El Sindrome de abstinencia es un fenómeno que consiste en :
a) Que entre más se consume, más se necesita de la sustancia para producir
el mismo efecto.
b) El uso continuo de alucinógenos
c) Aquellos síntomas físicos que se presentan por el consumo de altos niveles
de SPA
d) Aquellos síntomas que se presentan por el abandono del consumo de
ciertas SPA.
135
136
TABLA DE RESPUESTAS
CAPÍTULO CAPÍTULO CAPÍTULO CAPÍTULO
DEPRESORES DEL ESTIMULANTES SUSTANCIAS ALUCINÓGENOS
SNC DEL SNC MIXTAS
1 b Cocaína V V M
B B B
2 c V c F
B B M B
3 a (1) Cocaína y sus F a
b (3) derivados A M
M B
c (2) Anfetaminas
Cafeína
4 V V d a (3)
A M M b (4)
c (1)
M
d (2)
5 e V V b
A A B M
6 e b e c
A B A B
7 a F a a (3)
B M B b (2)
M
c (1)
8 V a F b
M M M B
9 V c b b
M A B A
10 b F c F
M B A A
11 a F b d
M A A A
12 F A d V d
M B A
13 F Tratamiento de la d F
B narcolepsia A B
Esquizofrenia y
depresión
A
Migrañas y
dismenorreas
Control de la
obesidad y la fatiga
14 Tratamiento de la V A a F B
epilepsia M
A
Anticonvulsivantes
Anestésico
intravenoso
137
Sedante en
psiquiatría
15 c c M b d
B A A
Al lado de cada respuesta aparece en negrita el grado de dificultad de la
pregunta así : Alto A ; Medio M y Bajo B.
PROBLEMAS DE ALCOHOL? CALIFÍQUESE UD. MISMO(A)!
A continuación Ud. encontrará una serie de frases a las que Ud. debe
responder “sí” o “no”; al final del cuestionario encontrará los valores de cada
respuesta y la interpretación general que puede darle al cuestionario.
1. Ud. tiene una personalidad obsesiva. (SI) (NO)
2. Con alguna frecuencia tiene lagunas bajo efectos del alcohol (SI) (NO)
3. Ud. se toma todos los días un solo trago (SI) (NO)
4. Ud. se emborracha, en promedio, una vez al mes (SI) (NO)
5. A medida que pasa el tiempo, Ud. se emborracha con cantidades
menores de alcohol (SI) (NO)
6. Ud. siempre tiene alcohol en su casa (SI) (NO)
7. Cada vez que toma trago se emborracha a fondo (SI) (NO)
8. Ud. se toma por lo menos 5 tragos diarios (SI) (NO)
9. En promedio, Ud. toma más rápido que quienes lo rodean (SI) (NO)
10. Cuando Ud. toma suele ponerse agresivo y difícil (SI) (NO)
11. Una vez que Ud. empieza a tomar no puede parar (SI) (NO)
12. Ud. tiende a echarle la culpa de los problemas a los demás (SI) (NO)
13. Ud. tiende a disfrazar su consumo excesivo de alcohol
como “parte del trabajo” o “solo social” (SI) (NO)
14. Ud. nunca entrega las llaves del carro cuando ha tomado (SI) (NO)
138
15. La mayor parte de las veces Ud. toma solo(a) (SI) (NO)
16. Ud. su primer trago se lo toma por la mañana (SI) (NO)
17. Ud. tiende a tomarse un trago con cualquier disculpa (SI) (NO)
18. Ud. a veces toma ‘a escondidas’ (SI) (NO)
19. Ud. no acepta hablar sobre sus problemas con el alcohol (SI) (NO)
20. Ud. atribuye su mal comportamiento bajo efectos del alcohol
a las mezclas de trago (SI) (NO)
Calificación: Las respuestas afirmativas tienen las siguientes calificaciones:
1= 0; 2=2; 3=0; 4=2 ; 5=2; 6=0; 7=2; 8=2; 9=1; 10=2; 11=2;
12=0; 13=1; 14=1; 15=1; 16=2; 17=2; 18=1; 19=1; 20=1.
El máximo puntaje posible es 25. Si Ud. tiene una suma entre 18 y 25
puntos, es seguro que Ud. está presentando serios problemas con el alcohol y
que necesita tratamiento, y pronto! Si tiene entre 10 y 17 sus problemas
pueden convertirse en muy severos en poco tiempo, así que lo mejor es que
busque ayuda de una vez. Con menos de 10 probablemente sus dificultades
son ocasionales, pero aun así debe ponerles atención.
139
CAPITULO 5 :EL PROBLEMA DEL CONSUMO EN EL MUNDO
Elena Prada Salas, M.Sc.
Una rápida visión global: las cifras esenciales
El consumo de drogas lícitas (alcohol y tabaco) e ilícitas (marihuana,
cocaína, heroína entre otras) es un problema que afecta a todos y cada uno de
los países del mundo. No es un problema nuevo ni reciente: hace parte de la
historia de todos los pueblos. Desde tiempos inmemoriales, las drogas lícitas y
las plantas mágicas como se les ha denominado a las ilícitas, han sido
utilizadas por el hombre en prácticas médicas, religiosas y ceremoniales. ¿Por
qué entonces este producto de la creación natural y humana se convirtió en lo
que hoy se califica como uno de los más graves problemas de la humanidad?
La respuesta se encuentra en la transformación y desviación que
culturalmente se ha hecho de la utilización de estas sustancias durante el curso
del presente siglo. Las prácticas de consumo han evolucionado más hacia
formas orientadas a la satisfacción de la curiosidad y de las aventuras que
depara su vivencia; a mitigar las presiones sociales de estimulación de los
sentidos, la sensualidad o la búsqueda de la excitación y el placer o tratar de
escapar de situaciones de estrés, ansiedad o angustia. A la par con el giro
dado en el uso, ha surgido la comercialización y el tráfico ilícito para satisfacer
la creciente demanda.
Para muchas personas, familias y comunidades del mundo, el problema
del consumo de estas sustancias dejó de ser algo ajeno, distante y de estar
situado más allá de sus fronteras como países, regiones o localidades. Ya ni
siquiera se puede afirmar que es algo ajeno, que ocurre fuera de nuestra
ciudad, barrio o calle. Definitivamente dejó de ser un “problema de los demás”.
De alguna manera y por diversos medios, ha logrado introducirse y permanecer
en muchos de nuestros hogares, amenazando, halagando y/o dañando a
140
quienes más queremos. Los daños y el sufrimiento individual y colectivo que el
consumo del alcohol, tabaco y demás sustancias psicoactivas (SPA) se puede
palpar en la vida cotidiana de las personas, de las familias, de la escuela, del
medio laboral y de la comunidad.
Pese a que la mayor parte de la población del mundo no es consumidora
de sustancias psicoactivas, el uso se ha convertido en un problema de difícil
manejo debido a las serias consecuencias observadas en las distintas esferas
sociales, económicas y de salud de la población. Así lo demuestran las
estadísticas disponibles sobre el progresivo número de consultas por
sobredosis en salas de emergencia, el número de muertes relacionadas con el
uso y abuso de sustancias psicoactivas, el número de casos de criminalidad y
arrestos policiales asociados con el uso de drogas y a un número cada vez
mayor de países que reportan un creciente nivel de consumo.
De acuerdo con estimaciones no oficiales del Programa de las Naciones
Unidas para el Control Internacional de Drogas, para el año de 1996 la
proporción de personas que consumían anualmente drogas ilícitas en el mundo
fluctuaba entre un 3.3% y un 4.1% del total de población, lo que implica que
aproximadamente cada año entre 188 y 234 millones de personas en todo el
planeta, son consumidoras de sustancias psicoactivas. La droga más
ampliamente utilizada, era y continúa siendo la marihuana, con una tasa de uso
cercana al 2.5%. Esto quiere decir que hacia 1996, 141.2 millones de personas
en el mundo consumían marihuana, como lo muestra el siguiente gráfico 1.
141
Gráfico 1. Número de Consumidores en el Mundo según Tipo de Drogas,
1996
300
227.4
M illones 200 141.2
100
25.5 30.2
8 13.3
0
Heroína y otros Cocaína M arihuana A lucinógenos A TS- Sedantes -
opiáceos Es timulantes , Sus tancias tipo
A nfetaminas
Fuente: UNDCP, World Drug Report, 1997. Pág. 32
La cocaína es la segunda sustancia psicoactiva más utilizada en
términos del número de personas que hacen uso de ella. En 1996, 13.3
millones de personas, que representan el 0.23% de la población total del
mundo, consumían cocaína. El mayor uso se ha observado en las tres regiones
que conforman el continente americano, pero particularmente con mayor
agudeza en Norte América. No obstante, aunque ha habido un descenso y
estabilización del consumo de esta sustancia en la última década, se percibe
un aumento del consumo de cocaína en algunos países de Europa, Sur
América y Africa.
Si bien es cierto que el número de personas que consumen marihuana y
cocaína es sensiblemente mayor al de heroína, ésta última sustancia tiene
efectos devastadores en la salud, llegando a ser una de las drogas de mayor
letalidad. En algunos países, la heroína, es una de las principales causas de
muerte y de atención de urgencias en los hospitales.
Las estadísticas disponibles sugieren que hacia 1996, cerca de 8
millones de personas por año en el mundo, consumía heroína. En las tres
142
regiones que conforman el Continente Americano y en el Africa, los niveles de
consumo estimados parecen estar por debajo del promedio mundial, pero no
así en Asia, Europa y Oceanía, donde los niveles de uso de heroína se
calculan por encima del promedio mundial, estimado en un 0.14% (Véase
Gráfico 1).
Desde mediados de la década de los 80, el mundo se ha enfrentado a
una ola de consumo de drogas producidas químicamente y más conocidas
como estimulantes sintéticos, con un incremento anual del 16%. Esto quiere
decir que cada año en el mundo, 16 personas de cada 100, inician el consumo
de este tipo de sustancias. La gama de estimulantes sintéticos (ATS, por sus
siglas en inglés) que se producen clandestinamente, es muy amplia y variada.
Entre los principales estimulantes sintéticos se encuentran la anfetamina y la
metanfetamina, y el MDMA conocido como “éxtasis”. Los sedantes, otro tipo de
droga sintética, incluyen los barbitúricos y las benzodiazepinas. Al momento
actual se estima que aproximadamente 30 millones de personas (0.5% de la
población mundial) consumen estimulantes (ATS), cifra mucha más alta que la
de heroína y cocaína como lo muestran los datos del Gráfico 1.
Igualmente, desde mediados de los años 80, se han visto cambios en la
forma de utilización de las drogas ilegales, observándose un incremento de su
consumo por vía endovenosa. Más de 100 países han reportado una marcada
utilización de jeringas para la administración de algunas de las sustancias
psicoactivas. Estudios epidemiológicos han demostrado que esta práctica está
estrechamente relacionada con el contagio de VIH-SIDA, debido a la
costumbre entre los consumidores de drogas, de compartir las jeringas. De los
100 países mencionados anteriormente, 80 resaltan una creciente infección del
VIH entre los consumidores de drogas inyectadas. La agencia de la Naciones
Unidas encargada de la vigilancia y control del VIH/SIDA, estima que entre un
5% y 10% de la infección de VIH/SIDA en el mundo, se debe a utilización de
jeringas contaminadas.
Debido a la naturaleza clandestina de la actividad, incluyendo el
consumo, muchos países desconocen o apenas tienen una vaga idea de los
verdaderos niveles de uso en su propio territorio. En general, el conocimiento
se basa en reportes de encuestas de hogares, o en simples estimaciones
143
cuantitativas sustentadas en unos cuantos casos o, en confiscaciones de
cargamentos de droga.
Tratar de dar una visión exacta del consumo y de las tendencias a nivel
mundial es una tarea difícil, casi imposible, debido a la limitada disponibilidad
de datos confiables, actualizados y estandarizados, y a la multiplicidad –en
algunos casos- de fuentes de información. Muy pocas naciones llevan a cabo
encuestas nacionales con regularidad y en efecto muchos países no han
realizado ninguna encuesta hasta el momento. Aún más, en algunos países las
encuestas muestran con frecuencia diferencias importantes en cuanto a
cobertura de la población estudiada y preguntas utilizadas. No obstante, en las
siguientes notas se intenta proveer información sobre las distintas regiones del
mundo y evidenciar que el uso y abuso de drogas es un problema extendido en
todos y cada uno de los rincones del mundo; que debe ser abordado con el
esfuerzo de todos los gobiernos, organizaciones, comunidades y población en
general.
Para ilustrar los niveles de consumo en el mundo se presentan a
continuación algunos datos según siete grandes regiones: Africa, América
Central y el Caribe, Sur América, Norte América (incluyendo Estados Unidos,
Canadá y México), Asia (Este y Sur-Este), Europa y Oceanía.
1. Africa:
En Africa, al igual que en el resto de regiones el uso de drogas ilícitas
está en aumento, particularmente en las ciudades más grandes de este
continente.
La marihuana es la droga de mayor consumo y hay señales de una
amplia propagación de su utilización en cada subregión del Africa. Le siguen en
orden de consumo, la cocaína y la heroína, uso que se ha incrementado
primordialmente en las proximidades de los puertos marítimos y en las
ciudades más grandes del oeste del continente, ya que son sitios utilizados por
los traficantes para el transbordo de estas drogas por vía marítima y aérea.
Mozambique es uno de los puertos de entrada de droga para la distribución
entre los países vecinos de Botswana, Malawi, Swazilandia, Zambia y
144
Zimbabwe. Angola por su parte, es el principal lugar de transbordo de cocaína.
Vuelos directos que conectan a Luanda con Río de Janeiro y Lisboa, son
frecuentemente usados para el transporte de drogas ilícitas. En razón al
incremento en el movimiento del tráfico de cocaína ocurrido en los últimos años
en este país, el uso de esta droga está en aumento. Sin embargo, por carencia
de estudios y registros estadísticos, se desconocen datos sobre el verdadero
número de personas consumidoras.
El abuso de estimulantes y sedantes también ha sido reportado en
muchos países del continente africano. No obstante, en comparación con otras
regiones del mundo, el consumo de narcóticos y sustancias psicotrópicas como
la benzodiazepina, es bajo en casi todo el territorio africano.
En varios países de la región y en particular en los del occidente de
Africa, existe un tráfico ilícito y abuso de estimulantes como la efedrina, las
anfetaminas y sus derivados. En el informe de 1996 del Consejo Directivo de
Narcóticos se menciona que en algunas naciones africanas se estaba
importando efedrina en cantidades superiores a las requeridas para cubrir las
necesidades particulares de los países. En este informe se hizo notar por
ejemplo, que para el año de 1996, Sierra Leona había importado de un solo
país del Asia más de 4 toneladas de esta sustancia y para el año de 1997,
aumentó la cantidad importada a más de 5.6 toneladas.
Como muchos de los países en vía de desarrollo, la población del
Continente Africano comienza a percibir un serio problema de salud pública
entre la población infantil y juvenil abandonada debido al uso de drogas.
Muchos niños de la calle utilizan inhalables de pegamento. En Sudáfrica, por
ejemplo, se estima que 9 de cada 10 de estos niños hacen habitualmente uso
indebido de esos productos, cifra que es altamente preocupante para la
sociedad sudafricana.
2. América Central y el Caribe
En los últimos años el área de Centroamérica y el Caribe se ha
convertido en una de las rutas de mayor utilización del tráfico ilegal de drogas
producidas en Suramérica y, al igual que otras regiones, su población padece
145
el problema del consumo. La verdadera magnitud se desconoce debido a la
limitada disponibilidad de datos. No obstante, evidencia de primera mano
sugiere que el uso de sustancias psicoactivas en la población centroamericana
está lejos de ser insignificante.
Si bien la marihuana es la droga más ampliamente utilizada en este
territorio, hay señales de crecimiento y difusión rápida del uso de cocaína,
heroína y de “crack” debido al incremento, en gran escala de su tráfico.
Solamente una pequeña cantidad de heroína ha sido confiscada, pero estos
decomisos tienden a aumentar y por lo tanto, el efecto de diseminación puede
conducir a la propagación del uso y abuso, como ha sido el caso de la cocaína.
Un estudio epidemiológico entre estudiantes de 12 a 18 años de
Panamá en Noviembre de 1996, mostró que las principales drogas utilizadas
por este grupo de población fueron la marihuana, la cocaína (basuco, pasta
básica y crack) y la heroína. Si bien el estudio encontró que menos del 1% de
jóvenes había hecho uso de drogas tan sólo una vez en su vida, los indicios
señalan que el consumo se está incrementando. En otro estudio realizado en la
capital de El Salvador se encontró un alto número de consumidores de
marihuana. Según los autores de este estudio, ocho de cada diez fumadores
de marihuana lo hacen una vez por semana; uno de cada dos fuma
diariamente y dos de cada tres lo hace por lo menos dos veces por semana.
Existen también signos de propagación del uso de drogas como las
benzodiazepinas y en particular el diazepam. Esta expansión es en parte el
resultado de controles deficientes y de prácticas inadecuadas de prescripción
médica de estas sustancias. En los centros urbanos de Centro América, entre
ellos la ciudad de Panamá, se está observando un aumento en el uso de la
metanfetamina.
Referencias sobre uso de tabaco (cigarrillo) en esta parte del mundo son
aún más precarias que las de drogas ilícitas y los pocos datos existentes datan
de finales de la década pasada. Pese a lo desactualizada que puede parecer la
información, se ha considerado pertinente mostrar los niveles de uso de
cigarrillo en el área centroamericana y del Caribe debido a los severos daños
en la salud que produce el hábito del cigarrillo en los fumadores y en las
personas que lo rodean. Vastas campañas para suspender el hábito o evitar su
146
inicio se han puesto en marcha en muchos lugares pero hay pocos indicios de
una reducción de su consumo en nuestro medio latinoamericano.
De acuerdo con las cifras mostradas en el Gráfico 2, el consumo de
cigarrillo hacia finales de los años 80 para cinco países centroamericanos,
fluctuaba entre un 11% en las Bahamas y un 37% en Cuba. Así, mientras una
de cada diez personas en la Bahamas era fumadora, en El Salvador y Costa
Rica era aproximadamente de una por cada cuatro personas y, en Cuba, de
una por cada tres. Lamentablemente, no se disponen de cifras más recientes a
fin de examinar el curso que haya podido tomar el patrón de uso de tabaco en
esta subregión de las Américas.
Gráfico 2. Proporción de fumadores de tabaco en Países Seleccionados de
Centro América y el Caribe, 1988/89
40 3 7 .4
2 7 .0
30 2 5 .0
20 1 5 .3
1 1 .4
10
0
B aham as C o s t a R ic a Cuba E l S a l va d o r J a m a ic a
Fuentes: Bahamas, Ministerio de Salud, 1988; Costa Rica y El Salvador,
Gallup, 1988; Jamaica, OPS, 1988
Cuba, Encuestas Nacionales, 1989
3. Norte América
De los tres países que conforman esta región -Canadá, Estados Unidos
y México-, los Estados Unidos es el país que cuenta con la más completa
información actualizada y sistematizada sobre consumo de drogas. Es así
147
mismo, el país donde el consumo constituye el más serio problema que afronta
la sociedad. Gracias a la sistematización de información, la sociedad
norteamericana ha podido constatar cómo las drogas tienen efectos nefastos
en la salud, en conductas delincuenciales, en enfermedades mentales,
disolución de las familias, violencia intrafamiliar incluyendo el maltrato a
menores y propagación de enfermedades como el VIH-SIDA y enfermedades
de transmisión sexual.
En 1997, la proporción de personas de 12 años y más que consumieron
drogas ilícitas en el mes anterior a la realización del estudio fue de 6.4% en
Estados Unidos y de 0.45% en México. La marihuana ha sido y continúa siendo
la droga más ampliamente utilizada en esta región. Sin embargo, la cocaína, la
heroína y el LSD al parecer se están incrementando entre la población joven de
Canadá y Estados Unidos.
En México, los datos de encuestas nacionales reportan un muy bajo
nivel (menos del 1%) de consumo de drogas ilícitas en general. Sin embargo,
estudios regionales (Baja California, Sonora, Sinaloa y región sureste de Baja
California) realizados en el año de 1992, mostraron que el uso alguna vez de
marihuana y el de cocaína fueron entre cinco y quince veces más altos que los
encontrados en las encuestas de nivel nacional.
Estados Unidos
La sociedad americana ha sido igualmente una de las que más empeño
ha puesto en desarrollar muchos programas para la reducción de la demanda,
orientados particularmente a la prevención de la drogadicción en la población
joven. Las campañas de prevención han sido ejecutadas tanto por
organizaciones no gubernamentales, asociaciones de padres de familia, clubes
deportivos, como por agencias de gobierno. Estos programas de reducción de
la demanda incluyen, también, campañas en contra del enaltecimiento que se
hace algunas veces de las drogas en los medios de comunicación y en la
industria del entretenimiento.
Los resultados de todos los esfuerzos de prevención en Estados Unidos
comienzan a dar algunos resultados. Las tasas de consumo hacia el año de
148
1997, cuando se realizó la última encuesta nacional, muestran una reducción
de casi un 50% con respecto a los niveles de consumo observados dos
décadas atrás. En el año de 1979, el número de consumidores de drogas
ilícitas mayores de 12 años alcanzó una cifra récord de 25 millones de
personas. En 1997, esta cifra se había reducido a 13.9 millones, lo cual
representa una disminución bastante significativa, aunque el presente volumen
continúa siendo importante.
Se estima, además, que en el momento actual (1999) hay 4 millones de
consumidores habituales (crónicos), de los cuales 3.6 millones utilizan cocaína
–principalmente en forma de crack- y 810.000 personas usan heroína. De
acuerdo con los estudios realizados, la gran mayoría de éstos consumidores
inició el hábito cuando eran jóvenes, consumiendo marihuana, bebidas
alcohólicas y tabaco, y posteriormente pasaron a experimentar con heroína y
cocaína.
En los Estados Unidos la marihuana es la droga que más se consume y
con la cual se inician todos los consumidores de drogas ilícitas. Para 1997,
aproximadamente 11.1 millones de personas mayores de 12 años eran
consumidoras de marihuana o hachís (Gráfico 3). Esta cifra representa un
ligero aumento (0.4%) con respecto al año anterior. De acuerdo con un estudio
reciente (MFT, 1998), la marihuana es la droga más consumida por la
población joven: el 49.1% de los estudiantes de último año de secundaria
declararon haber fumado marihuana al menos una vez en su vida. Esta cifra es
más alta que las registradas en 1995 de 41.7% y en 1996, de 44.9%. Informes
de Centros de Tratamiento reportan que una de cada tres personas que
reciben tratamiento son menores de 20 años y que la gran mayoría son
hombres.
Vale la pena anotar el surgimiento de áreas de cultivo de marihuana en
algunos estados de los Estados Unidos, en México y algunas áreas del
Canadá. En este último país, el cultivo parece estar ocurriendo al interior de los
edificios (cultivo doméstico) y con un mayor grado de potencial psicoactivo, lo
cual puede representar un gran riesgo de incremento futuro del uso por
facilidad de obtención del producto. En efecto, algunos etnógrafos anotan que
un incremento en el uso de la marihuana puede ser atribuible al incremento
149
observado en cultivos hidropónicos de nivel doméstico que se está haciendo en
algunos rascacielos de las grandes ciudades. Argumentan, además, que el
cambio de cultivo en ‘exteriores” a cultivo “interior” se debe a que es más
rentable por la posibilidad de obtener un producto de mayor calidad y el menor
riesgo de ser detectado.
La marihuana es comúnmente utilizada con otras drogas lícitas e ilícitas.
Algunos etnógrafos reportan que en algunas áreas el alcohol es la droga más
frecuentemente utilizada con la marihuana, pero en otras áreas se combina
ésta con heroína o metanfetaminas y, en Nueva York, se combina con
cocaína en polvo, crack, heroína y PCP (penciclidina)
Gráfico 3. Número de Personas que consumen Drogas Ilegales en Estados
11.1
12
E n M illones
8 5.9
2.6
4
1.5 1.2
0
Coc aína M arihuana Heroína M etanfetam ina O tras *
Fuente: O fic ina de P olític a Nac ional para el Control de Drogas , E s trategia Nac ional para
* S us tanc ias P s ic oterapéutic as
Unidos, 1997
Fuente: Oficina de Política Nacional para el Control de Drogas, Estrategia
Nacional para el Control de Drogas, 1999, Pag. II-10- II-15
* Inhalables, alucinógenos o sustancias psicoterapéuticas
Las metanfetaminas ocupan el segundo lugar, en cuanto a volumen de
uso de drogas ilícitas (Gráfico 3). Según el último estudio sobre Abuso de
Drogas del Instituto Nacional de Salud 5.9 millones de norteamericanos, que
150
representan el 2.5% de la población de ese país, hicieron uso de
metanfetaminas al menos una vez en la vida, lo cual representa un aumento
significativo y preocupante en relación con el año de 1994, cuando la cifra
estimada fue de 1.8 millones. Este aumento se observó igualmente en la
población adolescente. La proporción de jóvenes que consumían
metanfetamina en forma de cristal llamado “hielo”, pasó de 4.4% en 1997 a
5.7% en 1998. Paralelamente, la percepción nociva del uso de la
metanfetamina ha disminuido entre esta población. En 1992, el 61.9% de los
estudiantes de duodécimo grado consideraban que experimentar con “hielo”
una o dos veces era un “gran riesgo” mientras que en 1998, la proporción de
estudiantes que mantenía esta apreciación fue del 52.7%.
Las metanfetaminas causan profundos efectos en las personas y su
dependencia es muy difícil de tratar. A diferencia del crack, los efectos pueden
durar varias horas y cuando la euforia comienza a desaparecer, el consumidor
de metanfetamina puede sertirse impulsado a cometer actos de violencia y a
experimentar delirios y complejos de persecución por lo cual se le considera
una verdadera amenaza que se está extendiendo y que demanda una pronta
atención.
La cocaína (ya sea para inhalar o como 'crack'), ocupa en este momento
el cuarto puesto en cuanto al número global de consumidores y la tasa de
consumo actual entre la población norteamericana mayor de 12 años no ha
cambiado significativamente en los últimos siete años. Para el año de 1997
(Gráfico 3), el número de personas que consumía cocaína se estimó en 1.5
millones, cifra que representa una reducción sustancial de los 5.7 millones de
personas que se registraron en 1985.
Entre los jóvenes, el consumo de cocaína no es muy usual. En el estudio
de 1998, mencionado previamente, la proporción de jóvenes de octavo a
duodécimo grado que declaró haber tomado cocaína en polvo en el año
anterior fluctuó entre 3.1% a 5.7%, tasas que no representan cambios
significativos en relación con el año anterior. Aunque estas tasas son
relativamente bajas, es motivo de preocupación la tendencia que se observa
151
hacia edades cada vez más tempranas para comenzar el consumo. Por
ejemplo, en 1990, la edad promedio en que los jóvenes experimentaban la
droga por primera vez era a los 22.6 años y para 1996, fue a los 18.7 años. El
grupo de edad donde se observa el mayor consumo es entre los 18 y 25 años,
seguido por el de 26 a 34 años. Hay también preocupación por el incremento
futuro de cocainómanos jóvenes debido a que entre este grupo de población
está disminuyendo la percepción del riesgo de uso de esta sustancia.
Los usuarios de cocaína en polvo presentan un perfil bien diferente de
los usuarios de crack debido entre otras razones a las diferencias de precios
que existen entre los dos tipos de cocaína. La cocaína en polvo es mucho más
costosa que el crack y por lo tanto, sólo las personas económicamente más
pudientes pueden adquirirlo. Lo paradójico es que a largo término el crack
resulta mucho más costoso, pues se consumen cantidades mucho mayores.
En cuanto al número de usuarios de heroína se estimó, para el año de
1997, en aproximadamente 350 mil y el número de consumidores crónicos en
810 mil, para un gran total de casi 1.2 millones de personas (Gráfico 3). La
forma más frecuente de administración o uso de esta sustancia es inyectada,
en particular si el grado de pureza es bajo. No obstante, se está incrementando
la modalidad de aspiración por la nariz y a través de cigarrillos a medida que ha
habido una mayor disponibilidad de heroína de mayor pureza. El consumo en
general de esta droga, independientemente de la vía de administración,
disminuyó de 1996 a 997. Sin embargo, las tasas de consumo entre los
adolescentes, pese a que son relativamente bajas, aumentaron
significativamente durante la presente década de los 90, en los jóvenes de
grados ocho a doce. Se cree que el cambio sufrido en la forma de uso –de
inyectada a aspirada- puede haber incidido en el incremento observado en la
población de jóvenes.
El tercer lugar de consumo de drogas ilícitas por volumen (Gráfico 3), lo
ocupan los inhalables, los alucinógenos (como el LSD y la penciclidina –PCP-)
o sustancias de amplio uso médico (como los tranquilizantes, sedantes,
analgésicos o estimulantes) utilizados para fines no médicos. Se estima que
2.6 millones de personas consumen estas variedades de drogas sintéticas, sin
152
observarse por el momento cambios estadísticos significativos con los dos
años precedentes a la encuesta de 1997 del NHSDA.
De acuerdo con el estudio del MTF de 1998, el consumo de inhalables
entre estudiantes de octavo grado disminuyó de un 5.6% en 1997 a 4.8 en
1998 y el consumo de LSD, descendió de 1.5% a 1.1% en el mismo período.
Estudios etnográficos hacen énfasis en que los jóvenes tienen un patrón de
consumo que han denominado “consumo de cafetería”, esto es, la propensión
a consumir cualquier droga disponible y fácilmente asequible. Argumentan que
los jóvenes toman a menudo píldoras que alteran el humor o consumen
bebidas revueltas con drogas sin tener conocimiento de qué droga se trata y
sin medir los peligros que encierra su consumo y por consiguiente los riesgos
que corren.
El perfil de los consumidores varía según el tipo de droga utilizada pero
por lo general el consumo es mayor en hombres que en mujeres, es mayor en
personas de más bajo nivel educativo y es mayor en personas que carecen de
empleo o que carecen de vivienda. Estas características son muy similares en
el resto de consumidores del mundo. En Estados Unidos hacia el año de 1996:
• La tasa de consumo en hombres era de 8.1% y la de mujeres de 4.2
%.
• La proporción de jóvenes adultos de 18 a 34 años que consumía
sustancias psicoactivas era de 16.8% entre los que no habían
completado los estudios secundarios y de 6.9% entre los que tenían
nivel universitario.
• El 12.5% de los adultos mayores de 18 años que estaban
desempleados eran usuarios de drogas comparado con el 6.2 % de
los adultos que tenían una vinculación laboral de tiempo completo.
• El 40% de la población de indigentes sin hogar del Condado de
Ventura en California eran adictos a las drogas o a las bebidas
alcohólicas.
Uso de alcohol en los Estados Unidos
153
Para las estimaciones del uso de alcohol se utilizan por lo general tres medidas
de consumo:
- Uso actual: incluye las personas que bebieron al menos un trago durante el
último mes. Caen bajo esta categoría los bebedores ocasionales y los
bebedores habituales.
- Bebedor ocasional: son las personas que en el último mes bebieron cinco
tragos o más al menos en una sola ocasión.
- Bebedores habituales (consuetudinarios): son las personas que bebieron 5
o más tragos por lo menos en cinco o más oportunidades o días diferentes
en el último mes.
De acuerdo con estas tres medidas de estimación, en Estados Unidos en
1996:
• Un total de 109 millones de personas habían bebido alcohol en el último
mes. De esta cifra, 32 millones de personas fueron bebedores ocasionales
y 11 millones eran bebedores habituales.
• Del total de personas que habían tomado alguna bebida en el último mes,
cerca de 9.5 millones (8.7%) tenían entre 12 y 20 años de edad y de éstos,
4.4 millones eran bebedores ocasionales y 1.9 millones eran bebedores
habituales.
• El consumo de alcohol está estrechamente relacionado con el consumo de
drogas ilícitas: 3.4 millones de bebedores habituales y 3.3 millones de
bebedores ocasionales consumían algún tipo de droga en comparación con
tan sólo 2 millones de los no bebedores.
El patrón de consumo de alcohol según sexo y nivel educativo es el mismo
del consumo de drogas ilícitas. En Estados Unidos hacia el año de 1996:
• Más hombres (59%) que mujeres (44%) consumieron bebidas alcohólicas
en el último mes. Estas diferencias son más pronunciadas a mayor nivel de
consumo: 22.8% vs 8.7% entre los bebedores ocasionales y de 9.3% a
1.9% entre los bebedores habituales.
• El 66% de los adultos de nivel universitario consumían alcohol comparado
con el 39% de los que tenían menos de secundaria completa. Sin embargo,
este patrón se invierte a mayor nivel de alcoholismo: la proporción de
154
alcohólicos (consumo habitual) fue de 3.7% entre los que tenían nivel
universitario en comparación con el 6.8% de los que no habían completado
la secundaria.
Uso de tabaco en los Estados Unidos:
En 1996, 62 millones de personas de Estados Unidos eran fumadoras, lo
cual representa el 29% de la población mayor de 12 años. Los fumadores
consuetudinarios tenían mayor probabilidad de ser bebedores habituales y de
consumir drogas. Entre los fumadores, la proporción de personas bebedoras
habituales fue de 12.8% y la tasa de uso de drogas fue de 14.7%. Entre los no
fumadores estas proporciones fueron de 2.5% de bebedores habituales y 2.6%
de usuarios de drogas.
4. Sur América
En Sur América, el problema de consumo varía de país a país. De
acuerdo con la escasa información disponible las tasas de consumo de drogas
ilícitas cubren una amplia gama de patrones y niveles de uso. De los 13 países
que conforman la región de América del Sur, tan sólo 4 (Bolivia, Chile,
Colombia y Ecuador), realizaron entre 1992 y 1995 encuestas sobre consumo
de drogas, incluyendo alcohol y tabaco, de cobertura nacional. Los resultados
de tales encuestas muestran que en comparación con otras regiones el
consumo es relativamente bajo, pero hay indicios de incrementos significativos,
principalmente como consecuencia del abuso de la cocaína.
Se percibe igualmente, una expansión en el uso de la base de coca, la
pasta de coca, y el "crack”. Parece ser que la fácil disponibilidad de estas
sustancias y los bajos precios son factores que están contribuyendo a la
popularidad de estas sustancias en la población de Sur América. Esta situación
es particularmente notoria en Colombia y Perú, dos de los países productores y
procesadores de cocaína más grandes de la región.
En Colombia, la última encuesta de nivel nacional realizada en 1996,
mostró que la proporción de personas mayores de 12 años que habían
155
consumido alguna vez en la vida marihuana era de 5.4%; cocaína, 1.6%, pasta
de coca, 1.5% e inhalables, 7.6%. Sin embargo, la droga más ampliamente
utilizada es el alcohol. De acuerdo con este mismo estudio, el 62% de la
población mayor de 12 años había consumido licor en el año anterior a la
encuesta. El perfil de los consumidores colombianos de drogas lícitas e ilícitas
es similar al de los otros países: consumen más los hombres que las mujeres,
más los de mayor nivel educativo y los que se encuentran desempleados. En
cuanto a la heroína, era una sustancia prácticamente desconocida en Colombia
y en Brasil. Sin embargo, en el momento actual comienza a ser detectado su
uso en algunos puertos y en las principales ciudades de Colombia, y en varias
ciudades del Brasil.
Los niveles de consumo de sustancias psicoactivas estimados para el
Perú son muy similares a los de Colombia. La principal diferencia es que la
hoja de coca (no indagada en la encuesta de Colombia), tiene un alto uso entre
los adultos del Perú. Casi una cuarta parte de esta población se consideraba,
en 1992, usuaria de hojas de coca.
En Ecuador, debido a diferencias metodológicas de las encuestas de
1992 y 1994, no se pueden establecer comparaciones y examinar tendencias,
pero la tasa de consumo al menos una vez en la vida se estima en 5.2% para
1995.
Datos de los países del cono sur indican que el problema también existe
en sus comunidades y, hay señales que indican un agravamiento. En Bolivia
por ejemplo, la tasa anual de uso de cocaína aumentó seis veces de 1992 a
1996: pasó de 0.2% a 1.2% en el período. Aunque en Chile, la tasa de
consumo en el último mes disminuyó levemente -entre 1994 y 1996- de 2.0% a
1.4% y la tasa anual de consumo de drogas en general ha permanecido sin
mayores cambios alrededor de 4.3%, ésta no es una cifra despreciable.
Sustancias Psicotrópicas en Sur América
En muchos países de Sur América, las regulaciones sobre prescripción y
entrega de medicamentos no se aplican con rigurosidad. La falta de controles
adecuados, de monitoreo y de un registro sistemático de la información,
156
impiden tener un conocimiento preciso del uso y abuso de tranquilizantes,
sedantes, analgésicos o estimulantes para fines no médicos. Recientemente en
Brazil se descubrieron varios casos de desviación de sustancias psicotrópicas
de canales lícitos a canales ilícitos, y más de 300 laboratorios farmacéuticos no
autorizados fueron detectados.
5. Asia del Este y Sur-Este
La marihuana crece silvestre en India, Nepal, Bangladesh y Sri-Lanka,
países que se encuentran catalogados dentro de los centros más grandes de
producción de marihuana y hashish. Cerca del 90% de los opiáceos ilícitos es
originario de dos grandes áreas de la región asiática: Afganistán y Pakistán por
un lado y Laos/Myanmar y Tailandia por otro.
La condición de áreas productoras tradicionales de opio y marihuana ha
facilitado el consumo de estas sustancias en la región y ha permitido
simultáneamente un cierto grado de tolerancia hacia su uso, en particular en
las poblaciones residentes de áreas rurales. Consciente de este hecho, la
sociedad ha puesto en marcha mecanismos y salvaguardias para controlar la
expansión del uso. El problema, lejos de disminuir o de resolverse, ha sufrido
en los últimos años notorias transformaciones. Los productos de estas plantas
han sido reemplazados por el abuso de productos procesados, sintéticos o de
drogas semi-sintéticas.
Informes recientes sugieren la aparición creciente del abuso de
productos farmacéuticos como la buprenorfina, el diazepam, los
antihistamínicos y los jarabes para la tos que contienen codeína, algunos de los
cuales se utilizan inyectados. Las consecuencias socio-económicas y de salud
que resultan del abuso de estas drogas son enormes, como lo demuestra la
expansión del VIH/SIDA y la hepatitis dentro de la población, el creciente
desempleo y la desintegración de las familias. Varios estudios y observaciones
llevadas a cabo en la región han encontrado una estrecha asociación entre
crimen y violencia relacionada con el abuso de drogas. Estos problemas se
intensifican aún más por el bajo desarrollo socio-económico y la superpoblación
en los países de la región asiática. Un poco más de la quinta parte de la
población mundial vive en esta área y una alta proporción de ella vive en
157
condiciones de extrema pobreza. Con excepción de Sri Lanka y las Maldivias,
casi la mitad de la población es analfabeta. Además de estas condiciones
socioeconómicas, la generalidad de los países de esta región se caracteriza
por una alta proporción de población joven: alrededor del 40% son menores de
15 años, grupo de población altamente vulnerable para la iniciación del
consumo de droga.
Los gobiernos de los países asiáticos enfrentan también un gran reto
por la expansión del uso de las metanfetaminas y por el mantenimiento de altos
niveles de tráfico ilícito de materias primas utilizadas en la fabricación de la
heroína y producción de la metanfetamina.
En el Japón y la República de Corea, los dos países desarrollados de la
región asiática, las tasas de uso de metanfetaminas y de otras derivadas de las
anfetaminas parecen ser significativamente más bajas que en la mayoría de los
países de Europa. Del mismo modo, en estos territorios el nivel de uso de
heroína y cocaína se mantiene bajo pese al alto poder adquisitivo de sus
poblaciones que les facilitaría el consumo.
La marihuana, además de crecer en forma silvestre en vastos territorios
de la región también se cultiva en muchos países del sureste de Asia. Se han
descubierto, por ejemplo grandes siembras de marihuana en Filipinas y de
amapola en Myanmar.
La heroína es producida en gran escala en el sureste de Asia pero
principalmente en Myanmar. Otros territorios como Cambodia, la República
Democrática de Laos, las Filipinas, Tailandia y el Vietnam, algunas provincias
del sur de la China y particularmente el territorio de Guangdong son, además,
puntos de tránsito y de almacenamiento de heroína para el contrabando que se
introduce en Europa y en Norte América.
Aunque el número de consumidores de opio está disminuyendo en el
Sur este de Asia, el uso de heroína está creciendo. La heroína inyectada, por
ejemplo, está aumentando en algunas partes de China, particulamente en la
provincia de Yunnan. En Vietnam y en algunas partes de Myanmar, hay una
creciente preocupación por la expansión de la infección del VIH entre los
consumidores de drogas inyectadas. Es igualmente preocupante en la región el
158
aumento de la producción, tráfico y uso ilícito de las anfetaminas,
especialmente de la metanfetaminas.
Asia del Sur
Un problema vigente en la actualidad en Asia del Sur lo constituye el uso
y tráfico de jarabes que requieren codeína y la buprenorfina desviados de los
canales lícitos, así como el uso y tráfico de la marihuana y la heroína.
En la India, el comercio internacional de sustancias psicotrópicas está
bajo estricto control gubernamental pero en los demás países de esta
subregión tanto el comercio interno como la distribución y entrega de estas
sustancias no están reguladas o las regulaciones son laxas o no están
suficientemente implementadas. India es el único país de Asia del Sur donde
está controlada la producción, exportación e importación de precursores. Este
país también ha puesto en marcha programas de prevención en algunas
regiones, especialmente en la parte del nordeste del país.
Lamentablemente, existen muy pocos datos sobre el uso de drogas
psicotrópicas en Asia del Sur. En Nepal, se informa que las personas que
inicialmente consumieron heroína se han pasado al nitrazepam y a otras
sustancias hinópticas debido a que son menos costosas, más fáciles de
obtener y a que son percibidas como menos dañinas que la heroína. La falta de
regulaciones de las sustancias psicotrópicas en muchos de los países del Sur
de Asia significa que existe un gran riesgo para el incremento en la población
del uso de tales sustancias.
Oeste del Asia
Al igual que en el resto de subregiones del Asia, el cultivo y el uso de la
marihuana está ampliamente difundido. Afganistán se considera como uno de
los más grandes productores de la resina de marihuana en el mundo, además
de opio y morfina. En Asia Central existe el temor de que los niveles actuales
de producción, tráfico y abuso de drogas ilícitas se incrementen sensiblemente
como consecuencia del aumento local de producción de estas sustancias y al
159
influjo de grandes cantidades de resina de marihuana, opio y morfina
originarias de Afganistán. Mucho países de la región son utilizados como
puntos de transbordo de resina de marihuana proveniente básicamente de
Afganistán, con destino a diferentes regiones del mundo pero en especial a
Europa.
Pakistán es a la vez un importante centro de producción y de tránsito
para el comercio mundial de productos opiáceos y de marihuana. No obstante,
existe evidencia de que grandes cantidades de opiáceos y de cannabis de
origen afgano son consumidas por la población drogadicta paquistaní.
En 1993, el gobierno de Pakistán llevó a cabo una encuesta nacional
sobre el consumo de drogas entre población consumidora y líderes de la
comunidad. Con base en los resultados de las encuestas se estimó que
alrededor de 3 millones de personas en este país utilizaban algún tipo de
droga, de los cuales el 51% consumía heroína. Se encontró además que la
forma más usual de consumo de heroína era fumada y en unos cuantos casos
inhalada, pero en el momento actual hay señales de un incremento de uso de
heroína inyectada entre los jóvenes.
En Israel, Turquía, Emiratos Arabes, Arabia Saudita y Líbano, el
consumo de cocaína es casi imperceptible. Sin embargo recientemente,
comienzan a recibirse informes que indican un progresivo y creciente consumo
de cocaína y heroína. En Israel se están percibiendo además tendencias muy
similares a las observadas en Europa, esto es, un aumento en el consumo de
estimulantes y de LSD y una alta prevalencia de “Extasis” (MDMA).
La forma más usual de administración del extracto del opio en Asia
Central continúa siendo inyectada y las regiones de Armenia y Azerbajian están
reportando un creciente uso de opioides.
Información sobre abuso de sedantes, incluyendo las benzodiazepinas,
es escasa en el Oeste de Asia, a excepción de reportes de Israel y Pakistán
que advierten un alto número de casos que utilizan sedantes .
6. Europa
160
Cambios importantes se están dando en las tendencias de uso de
drogas en esta región. En algunos países de Europa Occidental, el número de
consumidores ocasionales de estimulantes y de alucinógenos está aumentando
mientras que el de consumidores de heroína está disminuyendo. Así mismo, el
número de adictos de drogas fuertes parece haberse estancado y al menos, en
algunos países la forma de uso de la heroína está cambiando de inyectada a
fumada, particularmente entre los jóvenes.
Pese a los cambios en las tendencias y a la aplicación exitosa de
programas de prevención y leyes para el control, Europa sigue siendo una
región importante para el mercado de drogas ilícitas. El cultivo de marihuana
casera y muy potente está en aumento, al igual que la producción en
laboratorios clandestinos de anfetaminas y de éxtasis para distribución ilegal
no sólo dentro de Europa, sino para las demás regiones del mundo.
Entre los Estados Miembros de la Unión Europea, existen diferencias en
las políticas nacionales de control de drogas y ha habido discusiones y
enfrentamientos entre ellos relacionados con el tema de la liberalización o
legalización del uso no médico de droga. Estas posiciones de “avanzada”
amenazan el consenso requerido para implementar medidas importantes
contra el uso y el tráfico de drogas, especialmente si se desea lograr reducir la
demanda. En Italia por ejemplo, en el año de 1993 la posesión de pequeñas
cantidades de droga y el uso personal fueron discriminalizados gracias al
Referéndum aprobado en ese año. Por fortuna, el Referéndum representó una
política más permisiva tan sólo para los consumidores pero no para los
traficantes. Sin embargo, se ha visto que cada vez más drogodependientes, es
decir personas con problemas de adicción a las drogas, están demandando
atención en los centros gubernamentales de tratamiento y por lo tanto
aumentando la carga en los servicios disponibles. Hacia Junio de 1995, 72.000
personas solicitaron tratamiento, lo cual le representó a las instituciones un
incremento de más del doble en relación con el año de 1991. La mayoría de las
solicitudes de tratamiento provienen de consumidores de heroína pese a que el
número de usuarios de esta droga fue menor en 1994 con respecto a años
anteriores.
161
Como una forma de controlar el tráfico ilegal de heroína, el gobierno de
Suiza puso en marcha en 1998 un programa de prueba de distribución de
heroína a los adictos a esta sustancia, acompañado de servicios de apoyo
sociales y de salud. De acuerdo con las evaluaciones realizadas, el gobierno
de Suiza sostiene haber obtenido resultados positivos en la prueba realizada
con 1000 adictos. Sin embargo, existe mucho debate sobre las bondades de
este enfoque, por lo cual se ha pedido una evaluación externa de la
experiencia.
La marihuana, proveniente de varios lugares del mundo, es la principal
droga utilizada en Europa pero es también cultivada ilícitamente en muchos
países de la región. Los más notorios son los Países Bajos en donde se
confiscaron 500.000 plantas en 1996 y donde se pudieron detectar 180 sitios
de producción casera. No obstante, con el apoyo económico de la Comisión
Europea existen en la región áreas en las cuales se está cultivando lícitamente
marihuana con bajo contenido de THC. Este cultivo está creciendo a una tasa
de 40% anual en los diferentes estados miembros de la Unión Europea.
La marihuana continúa siendo de alto consumo en la juventud Europea.
Se cree que el debate permanente sobre la liberalización y despenalización de
su uso y la agresiva publicidad a favor de su legalización son los principales
factores contribuyentes en las actitudes de los jóvenes hacia el uso de la
marihuana. En el Reino Unido, de acuerdo con el estudio del BSC en 1991,
cerca de un 25% de las personas de 16 a 29 años habían probado la
marihuana al menos una vez en la vida y la mitad de ellos aún la usaban. El
mayor consumo observado ha sido en la población masculina, doblando casi la
proporción de mujeres consumidoras.
Encuestas realizadas entre 1992 y 1994 con estudiantes de 15 a 16
años en varios países de la Unión Europea, mostraron tasas de consumo en
estos grupos más altos que los detectados en encuestas nacionales que
cubrían población desde los 12 años. Información al respecto se presenta en
el siguiente Cuadro. Uno de los argumentos que se esgrime para explicar las
altas tasas de uso en jóvenes escolarizados de 15 a 16 años radica en que la
aplicación de las encuestas en colegios se han hecho sobre la base de la
162
autodeclaración, en forma anónima y en ausencia de los padres, por lo cual es
más fácil para el jóven admitir el hecho.
Porcentaje de Uso Alguna vez en la Vida de Drogas Ilícitas entre
Estudiantes de 15 y 16 años, en algunos países seleccionados de Europa,
1992 a 1994
Países Marihua Solvente Anfetamin Extasis LSD Cocaína Heroína
na s as
Austria 9.51 2.02
Bélgica F. 15.31 4.01 4.01 4-51 2-31 1.01 0.71
Dinamarca 18.0 7.0 2.0 1.5 1.4 0.4 2.0
1 1 1 1 1, 7 1
Finlandia 5.2 4.4 0.5 0.2 0.3 0.2 0.11
Francia 11.9 5.5 2.56 1.57 1.1 0.8
Grecia 3.0 6.3 4.0 1.2 0.7 0.7
Luxemburg 6.0 2.6 10.6 0.9 0.9 0.9 0.0
o
Países 21.61 3.31 5.21 2.21 0.81
Bajos
Portugal 3.8 0.2 1.0 0.9
España 19.41 3.21 3.51 2.91, 3 4.51, 7 1.71 0.51
Suecia 7.2 9.01 0.6 0.5 0.7 0.64 0.75
Reino 30.01 6.01 10.01 4.01 12.01 1.01 < 1.01
Unido
Fuente: E.M.C.D.D.A, Annual Report on the State of the Drug Problem in the
European Union, 1997, Pág. 18
Notas: 1, Cifras estimadas; 2, Drogas fuertes; 3, Incluye también drogas
sintéticas; 4, Incluye cocaína y crack; 5, Incluye Opiáceos; 6, Incluye éxtasis y
estimulantes; 7, Incluye alucinógenos
De acuerdo con las cifras de este cuadro, la proporción de jóvenes que
reconocieron haber experimentado el uso de marihuana fluctúa entre 3-7% en
Finlandia, Suecia, Grecia, Luxemburgo y Portugal; entre un 15-22% en Bélgica,
Dinamarca, Países Bajos, Francia y España y 30% en el Reino Unido.
163
En relación con el uso de las otras drogas ilegales que se presentan en
este cuadro, es importante señalar que no es claro si en todos los países
fueron incluidos o no los tranquilizantes de uso no médico y los solventes. Esto
explica en parte por qué en Grecia y Suecia, el uso de solventes (6% y 9%
respectivamente) son mucho más altos que el uso de cualquier droga ilícita.
Los porcentajes de uso de éxtasis, LSD o anfetaminas –entre 2-4%-
están dentro de los parámetros esperados. En Finlandia y Suecia los
porcentajes de uso son menores al 1% mientras que en Luxemburgo y el Reino
Unido, uno de cada 10 jóvenes ha experimentado con alguna de estas drogas.
Los niveles de uso alguna vez de cocaína o heroína están por lo general por
debajo del 1% pero ocasionalmente se encuentran alrededor del 2%.
De acuerdo con el Centro Europeo de Vigilancia de Drogas y de
Drogadicción, se ha reportado un incremento significativo de consumidores de
metadona, debido principalmente a la prescripción indiscriminada de este
producto y al uso incontrolado de metadona para propósitos de sostenimiento.
Un creciente uso de “éxtasis” y LSD, principalmente por gente joven que
asiste a fiestas de “locura (rave)” ha sido reportado en varios países de la
región. En el Reino Unido por ejemplo, entre 1990 y 1994 hubo ocho veces
más decomisos de éxtasis y crecientes incautaciones de otros productos de
ATS, lo cual puede ser un indicio de su popularidad de como las “drogas de
baile” .
En algunos países de Europa, el número de personas que utilizan
anfetaminas ocupa el segundo lugar después de la marihuana. Un significativo
incremento de casos infectados con hepatitis C se ha registrado entre los
consumidores de anfetaminas inyectadas, con severas consecuencias tales
como hepatitis crónica, daño en el hígado y/o cáncer. Con excepción del uso
de temazepam en el Reino Unido, muy pocos reportes se han encontrado
sobre el uso de benzodiazepinas y otros sedantes en Europa; sin embargo se
cree que existe un alto subregistro sobre el uso de estas sustancias en la
región. La metacuoalona ha sido reportada en la Federación Rusa.
Europa Oriental
164
El abuso del extracto de amapola continúa en Bielorusia, Estonia,
Letonia, Lituania, Polonia, la Federación Rusa y Ucrania. En estos países,
entre un 70% a 90% de los drogadictos reportados utilizan esta sustancia. En la
Federación Rusa, más de 500 laboratorios clandestinos envueltos en el
procesamiento de extracto de amapola fueron desmantelados en 1996. Los
extractos usualmente son inyectados, lo cual contribuye a la propagación de la
infección del VIH. En la Federación Rusa el número de nuevos casos de VIH
atribuidos al uso de drogas inyectadas se incrementó en más del 200% en un
período de nueve años. La cifra pasó de 0.3% en 1987 a 61.2% en 1996 de
casos nuevos de VIH asociados a uso de drogas intravenosas. En Polonia, la
tasa fue de 67%. En Ucrania en 1996, hubo 1000 muertes reportadas por
sobredosis, las cuales se atribuyen a la propagación del uso de drogas
inyectadas. En Suecia, en lo que va corrido de la década del 90, se han
detectado de 250 a 380 nuevos casos de personas seropositivas por año
(tienen el virus del VIH pero no han desarrollado aún los síntomas), de las
cuales el 10% fueron de consumidores de drogas inyectadas. En la década de
los 80s, los consumidores de drogas inyectadas representaban el 23% de los
casos con seropositividad.
En la Federación Rusa, la proporción de consumidores de opiáceos
entre todos los que consumen droga aumentó de 37% en 1994 a 87% en 1997.
La marihuana no mostró cambios en el mismo período. De acuerdo con
algunas encuestas, el número de personas que utilizan drogas regularmente en
la Federación Rusa se estima alrededor de 2 millones. En Ucrania, el número
de drogadictos reportados aumentó de 1992 a 1996 de 8.000 a 65.000. En
1996, se observó el surgimiento del uso de heroína en algunos países de
Europa Oriental y Central.
En cuanto al uso de opiáceos se ha observado también un incremento
en la Federación Rusa. En 1996, se logró desmantelar varios laboratorios
clandestinos que producían fentanyl (un opioide de amplio uso médico como
anestésico), principalmente en Moscú y San Petesburgo, y se confiscaron
además cantidades significativas de buprenorfina traídas de contrabando de la
India.
165
En años recientes se ha visto el surgimiento del consumo de drogas en
Rumania. La marihuana y la resina de marihuana son las dos sustancias de
mayor utilización pero ya se empiezan a ver también registros de uso de
heroína y benzodiazepinas. El primer centro para tratamiento y rehabilitación
de personas drogadictas se ha establecido en Bucarest y existen planes de
establecer más centros de este tipo en el resto del país.
7. Oceanía
En Australia y Papua Nueva Guinea, la prevalencia de uso de marihuana
está entre los más altos del mundo y el abuso de los derivados de las
anfetaminas se está expandiendo muy rápidamente en el primero de los
mencionados. En New South Wales, uno de los estados más populosos de
Australia, los registros de hospitalizaciones por causas asociadas al consumo
de drogas ilícitas muestran que el grupo de 15 a 34 años requiere del más alto
nivel de tratamiento y que hacia finales de 1991, los consumidores de drogas
inyectadas tanto homosexuales como heterosexuales, representaron cerca del
4% de todas las muertes registradas de SIDA.
En el resto de los países de esta región, la marihuana también se mantiene
como la droga de mayor uso. Este consumo se ve agravado por el empleo de
combinaciones de marihuana cultivada caseramente y de aceite de marihuana
con contenido de THC aún más alto. La producción de éstos ocurre
principalmente en Australia y Nueva Zelandia o se introduce de contrabando
proveniente del Asia. En vista de esta situación, existe preocupación en la
sociedad australiana con respecto a la actual discusión sobre la legalización de
esta sustancia en todos los estados del país. En efecto, algunos estados
permiten en la actualidad la posesión de marihuana para uso personal.
La heroína es también introducida de contrabando desde el sureste del
Asia, y su consumo constituye ya uno de los mayores problemas que enfrenta
la sociedad australiana. El uso de otros opiáceos como codeína, metadona,
morfina y petidina está ampliamente difundido;el nivel de consumo ocupa el
segundo lugar después de la marihuana. La prescripción indiscriminada y la
166
desviación del mercado de los opiáceos hacia caminos ilícitos -utilizando
falsificación de prescripciones, robo y hurto en farmacias- ha llevado al
gobierno de Australia a revisar los métodos de control de estas sustancias.
El uso de “éxtasis” (MDMA), de “Eva” (MDEA) y de “Nexus” (bromo-
DMA) y otros derivados de las anfetaminas se están expandiendo muy
rápidamente entre la gente joven, principalmente de Australia y Nueva
Zelandia. Enormes cantidades de anfetaminas tipo “éxtasis” y de otros
alucinógenos, incluyendo LSD y psilocibina están siendo introducidas
ilegalmente en estos dos países, provenientes de muchos países de Europa.
Conclusiones
La somera revisión hecha sobre el consumo de drogas en el mundo
puede parecer quizás incompleta para algunas regiones y un poco
desactualizada para otras. Esta apreciación es correcta, pero se debe única y
exclusivamente a limitaciones de datos disponibles. Pese a ello, lo que se ha
querido demostrar es que el uso y abuso de las diferentes sustancias
psicoactivas es un problema universal, que no hay rincón en la tierra que no
consuma, produzca, procese o sirva de punto de tránsito en el comercio ilegal
de estas sustancias. Ya no se puede seguir haciendo la separación tajante de
países productores y países consumidores. En alguna medida todos
participamos de las diversas modalidades de producción, consumo y
procesamiento que involucran las drogas ilícitas.
La mayoría de las cifras presentadas son apenas estimaciones y en
consecuencia no están mostrando los verdaderos niveles de consumo. De allí
que, si tales cifras nos dicen que en el mundo hay entre 188 y 234 millones de
personas que anualmente consumen sustancias psicoactivas ilícitas, las cifras
reales deben ser aún más alarmantes. Las consecuencias en la salud, en la
vida familiar, social y laboral son enormes, y confirman la imperiosa necesidad
de tomar conciencia sobre la urgencia de lograr una auténtica y decidida
participación de la colectividad en la búsqueda e implementación de
soluciones.
167
Bibliografía
Los principales textos empleados en la preparación de este
capítulo fueron:
-JIFE (JuntA Internacional de Fiscalización de Estupefacientes)(1999). Informe
de 1998.
-NHSDA (National Household Survey on Drug Abuse) (1999). Report, 1998.
(Informe sobre consumo de drogas en los Estados Unidos en 1998).
-ONDCP (Oficina de Política Nacional para el Control de Drogas,
EUA).(1999).Estrategia Nacional para el Control de Drogas.
-Pérez Gómez, A. (1998).Drug consumption in Latin America. En E. Joyce y C.
Malamud (eds.), Latin America and the Multinational Drug Trade. Londres:
MacMillan Press.
-UNAIDS (1996).Programa de las Naciones Unidas sobre VIH/SIDA.
-UNDCP (1997). World Drug Report. Oxford: Oxford University Press.
-UNDCP-ROSA (1998). South Asia: Drug Demand Reduction Report.
168
Capítulo 6: DROGAS Y PROBLEMÁTICA SOCIAL
Marta Ligia Pérez
Inés Elvira Mejía
Gabriel Restrepo Acevedo
Lily Sardi Herrera
Ana María Gerlein
Este capítulo se propone ofrecerle a los padres de familia, a los jóvenes
y a los maestros un amplio marco conceptual en el que se analicen algunos de
los fenómenos más importantes relacionados con el tema del consumo de
drogas. Primero veremos cómo se ubica esta temática en el contexto
internacional (Marta Ligia Pérez); luego analizaremos algunos de los factores
que explican las diferencias en consumo entre hombres y mujeres (Lily Sardi);
luego veremos la relacion entre drogas y Sida (Inés Elvira Mejía y Gabriel
Restrepo); y por último examinaremos algunas de las relaciones entre drogas y
criminalidad (Ana María Gerlein y Marta Ligia Pérez). El propósito es mostrar,
así sea parcialmente, cómo el problema del que nos ocupamos en este libro
afecta prácticamente todas las facetas de la vida contemporánea.
DROGAS Y POLITICA INTERNACIONAL
El detenernos por un momento en el pasado nos ayuda a comprender
mejor que el fenómeno de las drogas, entendido como un problema
internacional no es algo reciente, sino que tiene alrededor de 150 años.
El punto de partida podría ubicarse en los problemas que creó el opio en
Asia a mediados del siglo pasado, al ser utilizado con fines no terapéuticos. La
169
vida de millones de personas quedó arruinada, sobre todo en China, debido a
las graves consecuencias sociales y sanitarias que desencadenó el abuso en el
consumo de esta sustancia. Gran Bretaña y otras potencias coloniales
obligaron a la China a abandonar los intentos de disminuir su comercio;
entonces, vinieron las Guerras del Opio (1839-1842 y 1856-1860) que
condujeron a la legalización de la importación y abrieron las puertas a la libre
circulación del opio de la India Británica a China. La costumbre de fumarlo se
extendió, dando lugar a un aumento importante de su producción y del cultivo
de adormidera (amapola) .
Sin embargo, la producción nacional china disminuyó notablemente tras
la eliminación progresiva de la producción a partir de 1907 y gracias al acuerdo
suscrito con el gobierno británico para una reducción similar de las
importaciones. Pese a que se había suspendido la importación procedente de
la India, se introdujeron de contrabando grandes cantidades de opio de otros
países asiáticos, con el fin de abastecer a los millones de adictos.
También se empezó a fumar en otros países europeos que tenían
colonias en Asia. A principios del siglo XX, había numerosos fumaderos en
París y en los puertos franceses.
Durante los últimos años del siglo XIX, además de fumar el opio,
apareció en China la modalidad de inyectarse morfina. Pero la difusión de esta
nueva costumbre alcanzó enormes proporciones sólo hasta el siglo XX.
En 1909 se exportaban toneladas de morfina de Gran Bretaña a China, y
hasta ese año, las exportaciones se consideraban legales. Ante las presiones
nacionales e internacionales, el gobierno británico estableció un sistema de
certificación que obligaba a los fabricantes a solicitar un certificado en el que
170
constara que las drogas eran realmente necesarias para usos terapéuticos y
científicos.
A comienzos del siglo XX, el hábito de fumar opio en China, su ingestión
en la India y otros países asiáticos, el consumo de Cannabis en la India y en
Egipto, y la masticación de coca en las tribus indígenas de América del Sur, se
consideraban fenómenos locales. En esa época, sólo la exportación lícita e
ilícita de opio, morfina, heroína y hachís, se consideraban aspectos
internacionales del problema de la droga. Sin embargo, ya era demasiado
evidente que países consumidores como China no podían enfrentar sus
enormes problemas de drogadicción sin la colaboración de los países que
producían y fabricaban las drogas, y que los países proveedores no podían
negar su responsabilidad en la evolución de los problemas de consumo de
sustancias psicoactivas de los otros países, problemas que más adelante
podían extenderse a sus propios habitantes.
El reconocimiento de esos hechos dio lugar a la primera forma de
cooperación internacional en el ámbito de la fiscalización de las drogas, la cual
se concretó con la firma de acuerdos de tipo bilateral, es decir entre dos
países. Los primeros pasos hacia la internacionalización de la fiscalización de
las drogas los constituyeron los ya mencionados acuerdos celebrados entre
China y Gran Bretaña con el fin de limitar las exportaciones de opio
procedentes de la India y la introducción del sistema de autorización por parte
de las autoridades chinas para la importación de opiáceos como la morfina,
heroína, etc. de Gran Bretaña. La razón fundamental de esta medida era la de
proteger a la China de la importación indeseada de opio y opiáceos. Pero
pronto fue evidente que el opio que se introducía a China en grandes
171
cantidades gracias al contrabando desde otras zonas de Asia, y el suministro
de opiáceos de Gran Bretaña, era reemplazado por envíos de otros países
europeos y del Japón. Este fracaso del enfoque bilateral, llevó al desarrollo de
una segunda fase de cooperación internacional: la de los tratados
multilaterales.
En este sentido, la Comisión Internacional del Opio celebrada en
Shanghai en 1909 se considera como la conferencia que sentó las bases del
actual sistema internacional de fiscalización de drogas. Así,
“Las disposiciones de esta primera convención internacional
sobre la fiscalización de drogas tenían como objetivo impedir el
envío de cantidades indeseadas de estupefacientes a los
países importadores, pero pronto se vio claramente que, sin un
sistema de información y vigilancia, no sería posible verificar si
los países exportadores cumplían o no las disposiciones del
tratado. Al mismo tiempo, la debilidad de los controles
nacionales de algunos países exportadores (y la actividad de
algunas empresas productoras y comerciales sin escrúpulos)
obstaculizaba los esfuerzos por impedir la exportación de
opiáceos a los países con problemas de uso indebido de
drogas”. (JIFE, 1998, p.3)5
Una tercera forma de cooperación se desarrolló a partir de las
experiencias anteriores en el marco de un sistema internacional de información
y fiscalización de drogas. De esta forma, en 1925 se creó un sistema
obligatorio de información y se decidió el establecimiento el Comité Central
172
Permanente, un órgano internacional independiente para controlar y supervisar
el cumplimiento de las obligaciones de los tratados por parte de los gobiernos.
Este enfoque continúa siendo la clave del sistema internacional de fiscalización
que existe en la actualidad.
Actualmente, la JIFE es la sucesora de otros órganos de fiscalización de
drogas, creada con el fin de “limitar el cultivo, la producción, la fabricación y el
uso de estupefacientes a la cantidad adecuada necesaria para fines médicos y
científicos, asegurar su disponibilidad para tales fines e impedir el cultivo, la
producción y la fabricación, el tráfico y el uso ilícito de estupefacientes, de
acuerdo con lo dispuesto en la Convención Unica de 1961 sobre
Estupefacientes”. (p.iii)
Para cumplir con estos objetivos, la Junta trabaja en cooperación con los
diferentes gobiernos y mantiene un diálogo constante a través de consultas
periódicas y misiones especiales. La Junta colabora con el Programa de las
Naciones Unidas para la Fiscalización Internacional de Drogas -PNUFID- y con
otros órganos internacionales especializados como la Organización Mundial de
la Salud –OMS-, la Interpol (Organización Internacional de Policía Criminal) y la
Organización Mundial de Aduanas.
Por otra parte, vale la pena resaltar los avances que se han conseguido
en el ámbito de la Organización de Naciones Unidas, escenario en el cual se
cuenta con la Convención Unica de Drogas de 1961, la Convención de
Sustancias Psicoactivas de 1971 y la Convención sobre el Tráfico Ilícito de
Estupefacientes y Sustancias Psicotrópicas de 1988.
5
JIFE es la sigla de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes.
173
Si bien con estos instrumentos se dio un importante paso hacia la
definición de estrategias internacionales para enfrentar el problema, es claro
que ellos se privilegian básicamente de las acciones encaminadas al control de
la oferta de drogas ilícitas. Esto responde sin duda a la primacía de la posición
que busca hacer frente al problema utilizando políticas represivas en
concordancia con la idea de Estados Unidos sobre la necesidad de adelantar
una “guerra contra las drogas”.
De esta forma, en la década de los 80, la percepción que tenía el
gobierno de los Estados Unidos frente al problema de las drogas, marcó las
pautas sobre las cuales los demás países involucrados desarrollaron sus
estrategias. Con el tiempo, los países productores adoptaron el diagnóstico
norteamericano, o por lo menos, actuaron de acuerdo con él: para los Estados
Unidos, el origen del problema radica en la producción y es allí hacia donde
debían orientarse las principales medidas represivas.
A este hecho, se le ha denominado la “norteamericanización de la guerra
contra las drogas”, definida por Tokatlián, (p.57, 1997) como:
“La aceptación y aplicación de varias tácticas punitivas: la
militarización de la lucha antidrogas que implica un
involucramiento creciente y directo de las fuerzas armadas; la
erradicación química de cultivos ilegales mediante el uso
intensivo de herbicidas cada vez más agresivos; el incremento
de la criminalización y el rechazo a la legalización como
alternativa para confrontar el fenómeno del narcotráfico; la
inadmisibilidad de una negociación tácita o expresa para
incorporar lenta o definitivamente a la narcocriminalidad
174
organizada a la sociedad y la extradición de nacionales como
herramienta para doblegar el narcotráfico”.
En otras palabras, lo anterior significa que los mayores costos de la
guerra contra las drogas los deben asumir los países productores,
procesadores y traficantes como Colombia, aunque sean en realidad quienes
sufren las consecuencias más nefastas de la demanda de drogas.
¿Pero, de dónde se desprende todo esto? Para tratar de dar respuesta
a esta pregunta es importante que nos remontemos al final de la Guerra Fría.
Recordemos que anteriormente, la mayor amenaza para los Estados Unidos la
constituía el comunismo mundial encabezado por la Unión Soviética, pero en la
medida en que esta amenaza se fue acabando, otras ocuparon su papel; en
este caso la cuestión de las drogas ilegales centra la atención de la comunidad
internacional.
Entonces se presenta un nuevo enemigo para la “seguridad nacional”
conformado por las sustancias psicoactivas y todo lo que ellas acarrean:
criminalidad organizada, terrorismo y violencia criminal.
La tendencia a encaminar todos los esfuerzos represivos hacia el lado
de la oferta sólo vino a revertirse parcialmente hacia el año 1987, cuando el
Presidente Reagan de Estados Unidos firmó una nueva ley antinarcóticos que
reconocía la complejidad del problema y planteaba una nueva estrategia contra
las drogas ilegales que combinaba un mayor control en las ciudades de los
Estados Unidos, la intensificación de la educación temprana sobre los peligros
de las drogas, la expansión de programas de tratamiento y rehabilitación para
drogadictos, una mejor atención para la prevención en los hogares y las
175
comunidades, además, obviamente de las otras medidas tradicionales para
controlar la producción y el tráfico. (Arrieta y cols. 1991)
Posteriormente, cada vez más países en el mundo han reconocido la
necesidad de tratar el fenómeno de acuerdo con su naturaleza transnacional;
han aceptado que en el problema de las drogas todos los países del mundo
tienen responsabilidad, lo cual requiere de una acción multilateral para
combatirlo. Y sobre todo que esa acción multilateral, debe dirigirse a todas y
cada una de las etapas que comprende este fenómeno: cultivo, fabricación,
tráfico, distribución y consumo.
Al aceptar esto, la comunidad internacional reconoce la relación
existente entre la necesidad de reducir tanto la oferta como la demanda de
drogas. Como resultado, la Sesión Especial de la Asamblea General de las
Naciones Unidas, celebrada del 8 al 10 de junio de 1998 fue calificada por
muchos de histórica, ya que era la primera vez que países productores,
consumidores y de tránsito se sentaban en el mismo escenario a discutir sobre
el problema mundial de las drogas. Los Estados Miembros aprobaron una
Declaración Política en la cual se enuncia una estrategia mundial encaminada
a lograr una reducción significativa tanto en la oferta como en la demanda de
drogas ilícitas. Específicamente, los países se comprometieron a contar con
estrategias y programas nuevos o mejorados de reducción de la demanda para
el año 2003 y a lograr resultados considerables y mensurables en este sentido
para el año 2008
También adoptaron la Declaración sobre los Principios Rectores de la
Reducción de la Demanda de Drogas, el primer acuerdo internacional dirigido a
enfrentar el uso indebido de drogas.
176
Se evaluaron, además, seis temáticas: sustancias precursoras,
estimulantes de tipo anfetamínico, cooperación judicial, blanqueo de capitales,
reducción de la demanda de drogas, y eliminación de los cultivos ilícitos y
desarrollo alternativo.
Así, los países se comprometieron a invertir en programas que tengan
como objetivo la disminución de los problemas de salud, que promuevan la
integración social y económica y que fortalezcan el núcleo familiar.
Es claro entonces que el problema global de las drogas solo puede
resolverse a través de la cooperación internacional, donde se comprenda que
nos afecta a todos, y que es sumamente importante apuntar tanto a reducir la
oferta como la demanda de las drogas. Pero antes que nada, debemos dirigir
nuestros esfuerzos para respaldar la prevención, y así evitarnos los altísimos
costos , tanto económicos como sociales, que conlleva el consumo de las
drogas.
Bibliografía
Los principales documentos empleados en este capítulo son:
Arrieta, C.G., Orjuela, Sarmiento, E. y Tokatlián, J.G. (1991). Narcotráfico en
Colombia. Bogotá: Tercer Mundo Editores.
JIFE (Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes) (1998). Informe
1998. Viena, Austria: Naciones Unidas.
PNUFID. (1998). Por un Control Global de las Drogas. Bogotá:
Tokatlián, J.G. (1997). En el Límite. Bogotá: Editorial Norma.
177
DROGAS Y VIH/SIDA
Una Asociación Explosiva
Una Breve Introducción al VIH/SIDA
El Virus del Inmunodeficiencia Humana (VIH) causante del SIDA, fue
descubierto hace ya casi dos décadas y desde su aparición ha afectado
directamente la vida de más de 32 millones de personas en todo el mundo. La
realidad de esta infección que ha retado profundamente el desarrollo de
políticas de salud pública a nivel global, tiene serias implicaciones para los
individuos, la vida de pareja, las relaciones sexuales, las comunidades y las
diferentes sociedades del mundo moderno.
Desde hace ya varios años, se conoce exactamente cómo el cuerpo
humano puede entrar en contacto con este virus y a través de qué tipo de
prácticas o comportamientos. Estas prácticas de riesgo son aquellas en las
que una persona que tiene el VIH en su cuerpo, intercambia sus fluidos
corporales con otra persona que, desde ese momento, corre el riesgo de
adquirir el virus, infectarse y transmitirlo a otras personas.
El VIH se encuentra solamente en el semen, el fluido vaginal, o la
sangre de las personas infectadas y puede ingresar al organismo a través de
prácticas muy concretas como las relaciones sexuales desprotegidas (o sin
método de ‘barrera’, como es el caso del condón), el uso de equipos de
inyección u otros equipos cortopunzantes contaminados con sangre, la
transfusión de sangre y otros compuestos orgánicos contaminados (órganos,
tejidos, plasma).
178
La madre seropositiva6 puede también transmitir el VIH a su bebé a
través del parto y/o la leche materna; y los trabajadores de la salud corren el
riesgo de infectarse al tener accidentes laborales que los ponen en contacto
con fluidos de pacientes seropositivos (pinchazos, salpicaduras). En resumen,
sólo hay tres vías concretas de transmisión: la sexual, la sanguínea y la
vertical o de madre a hijo.
El ingreso del VIH al cuerpo es silencioso, y estando allí se convierte
en un huésped que no perturba durante años. La infección es lenta y no
produce síntomas sino en las etapas más avanzadas. Este comportamiento
del virus tiene grandes implicaciones en el crecimiento de la epidemia porque
la mayoría de las personas desconocen la presencia del virus en su sangre y
en cada conducta o práctica de riesgo pueden estar transmitiendo el virus a
otros, sin saberlo.
El VIH tiene particular afición por las células del sistema de defensas
de nuestro cuerpo (Sistema Inmunológico), en ellas se instala y utiliza todos
sus nutrientes y material genético para sobrevivir y reproducirse; cada virus
nuevo sale de una célula e invade otra, repitiendo el ciclo inicial millones de
veces. Cada célula invadida se debilita y muere y aunque el cuerpo las
renueva permanentemente, la acción inmunológica se va debilitando,
6
El término seropositivo es uno de los tantos términos que se utilizan para hablar de una persona que
tiene el VIH en su cuerpo. Este término tiene su origen en la palabra serología (examen de sangre);
cuando una persona se hace una prueba de laboratorio con el fin de saber si tiene o no el VIH en su
cuerpo, puede obtener dos resultados: “reactivo” es decir que hubo una seroconversión, allí la persona es
seropositiva porque de acuerdo con el examen ha desarrollado anticuerpos contra el VIH -un exámen con
este resultado debe siempre confirmarse-; el otro posible resultado es “no reactivo”, no hubo
seroconversión y la persona es seronegativa. Pero, dado que la prueba no detecta directamente al virus
sino a los anticuerpos que el organismo ha generado para combatir la infección, el resultado puede ser un
falso “negativo”, es decir que la persona sí puede tener el VIH en su cuerpo desde hace muy corto tiempo
(menos de tres meses) y el cuerpo aún no ha tenido tiempo de generar los anticuerpos que la prueba
detecta. A este período se le llama “ventana inmunológica” y debe tenerse en cuenta siempre que una
persona desee practicarse la prueba de laboratorio denominada ELISA para VIH.
179
haciendo muy poco efectivo el sistema de defensas. Es por esto que en las
etapas finales del proceso, las personas se vuelven más susceptibles a
adquirir infecciones y cánceres, se enferman y eventualmente mueren. La
aparición de síntomas puede tardar hasta 10 y más años, y sólo cuando esto
sucede, se dice que la persona tiene SIDA (Síndrome de Inmunodeficiencia
Adquirida), es decir, un conjunto de signos y síntomas que ponen en serio
peligro su salud y su vida.
Así, la presencia del virus en el cuerpo genera un proceso infeccioso
lento y largo que puede terminar produciendo el síndrome llamado SIDA, cuyo
resultado final puede ser la muerte del portador del VIH.
Algunas Lecciones
Como ya se había mencionado, la existencia del VIH ha retado
profundamente las políticas y acciones en salud pública y la razón de ello es
el fuerte impacto que esta epidemia ha tenido en todos los países del mundo -
sin excepción-. La historia del virus ha dado fuertes y dolorosas lecciones que
hoy más que nunca se deben tener presentes. Una de ellas y la más
importante, es el hecho de que el virus afecta a las personas sin distingos de
raza, clase social, género u orientación sexual.
Inicialmente el virus se identificó en personas con prácticas sexuales
de alto riesgo, como el contacto sexual desprotegido con personas del mismo
sexo; esto hizo pensar erróneamente que era una enfermedad de
“homosexuales” lo cual reforzó aún más la marginalización y discriminación
que ya de hecho venía viviendo esta población. Así mismo, se identificó el
virus en personas que se inyectaban drogas, reforzando la idea de que el
180
virus había llegado para “hacer pagar el pecado” o para “controlar la
inmoralidad” o como “castigo divino” frente a este tipo de prácticas contra las
cuáles la sociedad ha querido siempre luchar. Posteriormente, se unieron
otros grupos a la realidad del VIH como los hemofílicos (personas que por su
condición de salud se tenían que someter a múltiples transfusiones
sanguíneas) y por último, los negros que como parte de una minoría
históricamente discriminada, llevaba a “confirmar” la hipótesis de la “limpieza
social”.
Todo este planteamiento inicial originó la idea de los “grupos de alto
riesgo” que por sus “condiciones y hábitos de vida adquirían el virus”. Hubo
una idea errada sobre la posible protección con la que podía contar el resto
de la población, pues no había evidencia sobre el ataque del virus a otros
grupos sociales. Aparte de las consideraciones morales que surgieron de esta
“evidencia” y que muy poco aportaron al control de la epidemia en los
primeros años, este manejo de los hechos incidió también en las acciones
científicas, preventivas, de educación y de salud.
El definir grupos específicos en riesgo llevó al desarrollo de acciones
focalizadas sobre dichos grupos, ofreciéndoles información, con el fin de
disminuir los índices de infección y así reducir el gran impacto del que
estaban siendo víctimas. Pero el resto del mundo se descuidó olvidando que
estos “grupos” no viven aislados, que hacen parte integral de las sociedades y
que el virus a diferencia de la sociedad dominante no es “moralista” ni
“racista” como al principio se creyó.
Así, mujeres, niños y hombres empezaron a verse afectados
independientemente de su orientación, de sus prácticas o del número de
181
parejas sexuales con las cuales hubieran tenido contacto. Países como
Australia reaccionaron rápido e identificaron en el virus una amenaza “global”
para la población; no sólo dedicaron esfuerzos a la prevención en poblaciones
particularmente vulnerables, sino que comprendieron que el virus se
transmitía por conductas y comportamientos “no exclusivos” de ciertos grupos
poblacionales, dado que todos tenemos en nuestro cuerpo aquellos fluidos en
los cuales el virus habita. Estas acciones llevaron a controlar a tiempo la
curva de expansión de la epidemia, ya que las campañas educativas eran
relevantes para todos los australianos y el VIH/SIDA estaba en la mente del
público general como una realidad palpable (Winn, 1991)7.
Otros países no reaccionaron tan rápido, ni tan claramente. Hoy
después de casi 20 años de conocer la amenaza “de frente”, no se ha logrado
una vacuna, ni un tratamiento curativo, ni una disminución importante en las
cifras a nivel global. Lamentablemente, los países en vía de desarrollo -
categoría en la que se incluye Colombia- son los que están aportando el 90%
del total de casos a nivel mundial y las curvas siguen y seguirán creciendo
mientras no se tomen acciones claras, contundentes y permanentes; y
mientras la población general siga considerando que sus conductas de riesgo
“”no son de riesgo”, porque “no pertenecen a un grupo de alto riesgo”; este
estilo de “certezas” dan una idea infundada de “inmunidad” y tienen una fuerte
responsabilidad en la expansión del VIH a nivel mundial.
Las Diferentes Epidemias
7
Winn, M. (1991). The Grim Reaper: Australia´s first mass media AIDS education campaign. En AIDS
prevention through health promotion: facing sensitive issues. Amsterdam: WHO and Royal Tropical
Institute. p.p. 33-38.
182
Las cifras mundiales estiman que más de 32 millones de personas se
han infectado en el mundo con el VIH. Para finales de 1997 se estimaba que
cerca de 6 millones de personas se habían infectado en lo corrido de ese año,
de los cuales 2 millones eran mujeres y más de medio millón niños menores
de 15 años. Para ese mismo año se estimó que cerca de 2.3 millones de
personas habían fallecido tras desarrollar SIDA, de los cuales 800.000 fueron
mujeres y 460.000 niños menores de 15 años. El número total de muertes
asociadas al síndrome desde el inicio de la epidemia se estimaba en, 11.7
millones, de los cuales cerca de 4 millones fueron mujeres y cerca de 3
millones, niños menores de 15 años. El número total de huérfanos desde el
inicio de la epidemia se estimaba para finales de 1997 en 8.2 millones.
Las regiones del mundo más afectadas son Africa y Asia con 21 y 5.8
millones de casos respectivamente, seguidas de América Latina con 1.3
millones de infecciones y por América del Norte con 860.0008.
Las cifras de la epidemia muestran un cambio radical en los patrones
epidemiológicos que inicialmente se identificaron y que se establecieron con
base en el concepto de los “grupos de riesgo”. Como se decía antes, la vía de
transmisión más común fue por algún tiempo la homosexual, afectando
principalmente a hombres en muchas regiones del mundo. Sin embargo, en
Africa -el continente más afectado en toda la historia de la epidemia- el patrón
nunca ha sido ese, sino la transmisión por vía heterosexual.
La vía de transmisión heterosexual es cada vez más común en
América Latina y el Caribe, como lo ha sido en Africa, con todas las
8
Fuente de datos: ONUSIDA y OMS (1998). Informe sobre la epidemia mundial de VIH/SIDA, junio de
1998. Ginebra: ONUSIDA y OMS.
183
consecuencias nefastas que trae esto a la estructura social, ya que aparte de
alto número de hombres infectados, se presenta también un alto número de
mujeres infectadas lo cual genera un aumento de niños infectados por
transmisión vertical y un inmenso número de huérfanos.
En Colombia, los últimos 10 años de reportes oficiales de cifras
epidemiológicas reflejan un cambio en las tendencias de vías de transmisión
sexual desde 1993, mostrando para 1998 un 43.2% de casos de infección por
vía heterosexual, frente a un 36.8% por vía homosexual y un 20.0% por
relación bisexual. Esto ha incidido en un aumento en la proporción de casos
en la población femenina, pasando de una tasa hombre- mujer de 26 :1 en
1987 a una tasa de 7:1 en 1997. Las tasas de incidencia por género a 1998
para el VIH fueron de 3.09:0.94 y para SIDA 1.95:0.39. Aunque el género
masculino se encuentra más afectado que el femenino la relación tiende a
equilibrarse. El cambio en las tendencias de patrones de transmisión como ha
sucedido en otras regiones del mundo, ha resultado en un mayor número de
mujeres infectadas también en Colombia. (Minsalud e INS, 1998)9.
¿Por qué siempre los marginados?
Lamentablemente son los países en vía de desarrollo los más afectados
por la epidemia, y en ellos los grupos poblacionales con menores
oportunidades y acceso a servicios de salud, educación y recursos
económicos. La expansión de la epidemia del VIH mina aún más las
posibilidades de desarrollo de una comunidad, una sociedad y un país, ya que
9
Minsalud e Instituto Nacional de Salud (1998). Informe Epidemiológico Nacional, V.3, No.22. Bogotá.
184
afecta directamente a la franja de la población con mayor capacidad
productiva (15 - 49 años de edad).
Rara vez los países pueden garantizar un acceso igualitario a la
educación y a la información, y tampoco a la promoción de la salud; este es el
enemigo más nefasto de la salud de un pueblo y las altas tasas de VIH en los
países del tercer mundo lo comprueban. Si a ello aunamos factores tales
como altas tasas de otras enfermedades de transmisión sexual, las pobres
condiciones de higiene, el bajo acceso a servicios de salud y educación, la
discriminación y poca participación de la mujer en las decisiones sobre su
cuerpo y sexualidad, entre otros fenómenos propios de las sociedades
marginadas, el panorama no es nada alentador.
¿pero... qué tiene todo esto que ver con las drogas?
La relación drogas y VIH/SIDA es compleja y explosiva. Más de 120
países en el mundo han reportado epidemias de VIH directamente asociadas
al consumo de drogas y más específicamente a la inyección. Tal como lo
enuncian Stimson y Choopanya (1998)10 el fenómeno de la inyección de
drogas ha estado presente por décadas en Norteamérica, Europa Occidental
y Australasia; sin embargo, es un fenómeno que se está expandiendo
rápidamente a países en vía de desarrollo y esta realidad complica aún más
la situación de salud pública asociada a la infección por VIH.
La inyección de drogas se ha instalado en muchos países muy a pesar
de su tradición religiosa y cultural contraria al consumo y a una vía de
10
Stimson, G. y Choopanya, K. (1998). Global Perspectives on Drug Injecting. En G.V. Stimson; D. Des
Jerlais y A. Ball, Drug Injecting and HIV Infection - WHO. London: UCL Press.
185
consumo tan invasiva. Este ha sido el caso de regiones con una honda
tradición de consumo de opio fumado en Asia, o de países como la India. Y
en todas estas zonas la inyección se ha presentado en zonas rurales y
urbanas, en diferentes clases sociales, en grandes ciudades y en pequeñas
comunidades.
Muchas de las razones de la transición del consumo oral o fumado a la
inyección trascienden el control de las comunidades. Estas razones van
desde lo micro e individual hasta lo macroeconómico y social; entre ellas
Stimson y Choopanya (1998) señalan:
• La preferencia por la inyección supone para el consumidor una serie de
ventajas, entre ellas, que es una vía más directa, que se saca más
provecho de la dosis consumida, que los efectos son más intensos y
duraderos y que es fácil de disimular -a diferencia de la vía fumada-.
• A un nivel macro inciden en la expansión de este patrón de uso, factores
como la tecnificación y expansión de la comunicación entre áreas
geográficas, que hacen más sencilla la transmisión de conocimiento sobre
nuevos tipos de drogas disponibles y nuevas vías de administración.
• El dinamismo de las rutas de tráfico y las zonas de producción de
sustancias por las políticas de control y restricción al comercio de
sustancias ilícitas a nivel mundial. La innovación de rutas y zonas
involucradas en estas actividades llevan a la creación de mercados locales
o a la migración de poblaciones consumidoras dada la disponibilidad
permanente de las sustancias que buscan consumir.
• La presión internacional por el control y la reducción de la demanda que
lleva a los productores y traficantes de sustancias ilícitas a correr la menor
186
cantidad de riesgos y a buscar estrategias de supervivencia del negocio;
este aspecto los lleva a buscar preparaciones de las que sea posible sacar
mayores beneficios o ganancias, corriendo la menor cantidad de riesgos.
Por esto, encuentran en las preparaciones propias para la inyección la
mejor opción, dado que son más compactas y concentradas facilitando así
el comercio ilícito.
• Otras circunstancias sociales y políticas en ciertos países han incidido
también en la expansión de este patrón de consumo. Uno de los ejemplos
más claros se vive en los Nuevos Estados Independientes (antigua Unión
Soviética) y otros países de Europa Central y del Este que han enfrentado
desde inicio de los 90s grandes cambios políticos y sociales; la expansión
de la inyección de drogas se ha dado de forma paralela con todos estos
cambios.
• Así mismo, fenómenos como guerras civiles, migraciones, cambios
legislativos, han incidido en la expansión de la inyección en países como
Vietnam y los países que constituían el antiguamente conocido “triángulo
de Oro”, Laos, Tailandia y la antigua Birmania (hoy llamada Myanmar).
La mayor parte de estas regiones han vivido una explosión epidémica
de VIH en poblaciones de usuarios de sustancias en períodos de tiempo muy
cortos. Así, por ejemplo, Tailandia con una amplia tradición de consumo de
opio fumado, mostró una transición a heroína fumada (porque empezó a estar
disponible después de la guerra de Vietnam) y posteriormente a heroína
inyectada. Entre 1985 y 1987 Tailandia no tenía consumidores de heroína
inyectada que estuvieran infectados, es decir que mostraba una prevalencia
187
de 0 a 1% de VIH en esta población, pero a comienzos del 88 las tasas se
incrementaron hasta un 43%.
Los países que han reportado epidemias de VIH asociadas a la
inyección de drogas han mostrado patrones similares que van desde una
prevalencia inicialmente nula o baja, a incrementos explosivos en meses o
pocos años. Vale aclarar que muchos de estos países, en especial los de
Europa del Este se habían mantenido relativamente libres de la entrada del
VIH hasta inicio de los 90s. Hoy aportan casi medio millón de casos a las
cifras globales de la epidemia y el mayor porcentaje está directamente
asociado a la inyección.
¿Porqué es tan grave la Inyección de Drogas?
La vía primaria de transmisión del VIH sin duda es la sexual, pero la más
efectiva y contundente es la sanguínea. Las personas que se inyectan drogas
obtienen como ya se dijo una serie de beneficios únicos de esta opción, pero
también se exponen con ella a riesgos únicos11. El primero y más claro tiene
que ver con el intercambio de equipos de inyección, es decir jeringas, agujas,
algodones, agua, recipientes que son utilizados como parte del ritual de
consumo y por muchos consumidores a la vez. La inyección como
procedimiento involucra sangre, que es uno de los fluidos del cuerpo con
mayor concentración de VIH en el cuerpo de las personas seropositivas. El
compartir equipos usados potencia en mucho el riesgo no sólo de adquirir VIH
11
OMS y The Centre (1997 y 1998). The guide on rapid assessment methods for drug injecting -The
RAM Guide on Drug Injeting. WHO - Draft.
188
sino otras infecciones graves que se transmiten por la sangre, entre ellas: la
sífilis, la malaria y las Hepatitis tipo B y C.
Esta práctica además supone riesgos propios de las pobres condiciones
de higiene comunes en los sitios en los que las personas se inyectan y
propios también de las condiciones de vida de los consumidores; así, por
ejemplo, el no tener agua potable disponible para limpiar los equipos o el área
del cuerpo en la que se van a inyectar, aumenta el riesgo de infecciones
bacterianas, infecciones en la piel, infecciones en las vías circulatorias y en la
sangre (septisemia). Así mismo pueden presentarse brotes de Hepatitis A,
Neumonía y Tuberculosis en personas que tienen seriamente comprometido
su sistema de defensas sea por la Infección por VIH o por desnutrición.
Otros riesgos propios de la práctica misma de inyección son los
abcesos, la tromboflebitis o daño a las venas, el daño a tejidos y la gangrena.
La sobredosis sigue siendo un riesgo probable con cualquier tipo de
sustancia y vía de administración, pero es un fenómeno más común a la
inyección ya que es más difícil controlar de forma exacta la dosis
administrada. La sobredosis de una sustancia puede resultar en narcosis,
coma y falla respiratoria y en ocasiones puede generar daño cerebral o en
otros órganos.
Dado que las sustancias potencialmente inyectables son aquellas
solubles en agua como la heroína y otros derivados del opio, el potencial
adictivo es muy alto, y el consumidor puede desarrollar dependencia física y
tolerancia con gran facilidad y velocidad. Este fenómeno puede llevar a los
consumidores a involucrarse en actividades delictivas o en trabajo sexual con
el fin de obtener los medios para consumir.
189
Además de todo lo anterior, la salud mental del consumidor puede verse
afectada tras la intoxicación aguda, producto de una sobredosis o de la
administración repetida de dosis altas. Este es el caso específico de las
anfetaminas o la cocaína que al igual que los derivados del opio se pueden
inyectar, y que pueden inducir una psicosis de corta a mediana duración. Así
mismo, el consumo prolongado de estos estimulantes puede generar estados
de confusión y depresión. Los riesgos mencionados aumentan los índices de
mortalidad en los consumidores de drogas por vía intravenosa; múltiples
estudios han mostrado que el riesgo relativo de muerte es 17 veces mayor en
esta población que en población no consumidora.
La otra relación: sexo y drogas
Como ya se había mencionado, la mayor parte de los casos de VIH/SIDA
en el mundo, son producto de relaciones sexuales desprotegidas (sin
condón). Si a esta realidad sumamos el consumo, la relación drogas y VIH se
vuelve aún más compleja.
Tal como lo enuncia Rhodes (1998)12, el consumo de drogas o
sustancias psicoactivas (SPA) puede jugar un rol crítico en el riesgo de
adquirir el VIH a través del contacto sexual. Esta relación puede ser directa,
en la medida en que los efectos farmacológicos de las drogas pueden incidir
en el deseo, desempeño y actividad sexual. Y además, pueden afectar la
percepción del riesgo que se corre, la negociación del “sexo seguro” (con
condón) y el uso mismo del condón.
Existe también una relación indirecta asociada a los patrones de riesgo
sexual que tienen que ver con el estilo de vida de quien consume (encuentros
190
sexuales y parejas); con las normas y expectativas frente a los efectos de las
SPA en la conducta sexual; los ambientes en los que se dan los encuentros
sexuales y ciertas circunstancias económicas. Así, por ejemplo a nivel
farmacológico se cree comúnmente que ciertas drogas, incluido el alcohol,
“desinhiben” y pueden facilitar tanto los encuentros sociales como los
sexuales. En cuanto a las normas y expectativas, se cree popularmente que
hay sustancias con efectos “afrodisíacos” que mejoran el desempeño sexual o
la sensibilidad y que se “funciona mejor” estando bajo sus efectos. Algunas
circunstancias y ambientes sociales “facilitan” también los encuentros
sexuales desprotegidos y hay ciertas condiciones económicas que hacen por
ejemplo, del trabajo sexual, una alternativa de ingresos; esta actividad se
asocia comúnmente al consumo de alcohol u otras SPA.
Como se ha visto, la relación drogas y sexo presenta múltiples facetas.
Buena parte de ellas se asumen desde nuestra cultura como verdades de a
puño. Recientemente, algunos estudios (Rhodes y Stimson, 1994)13 han
mostrado que los efectos que se atribuyen a ciertas sustancias frente a la
relación sexual, no necesariamente son causales. De esta forma, se han
observado reacciones profundamente diferentes en ciertas culturas en
relación con el alcohol -no necesariamente desinhibe y no necesariamente
aumenta los índices de agresividad-. Así, si lo que las personas experimentan
bajo efectos de alcohol varía de acuerdo con las culturas, igual pueden variar
los efectos sobre el comportamiento sexual. Lamentablemente, no se cuenta
con suficientes iniciativas investigativas para establecer qué tanto el consumo
12
Rhodes, T. (1998). Sexual risk behaviour, Unit 4. Imperial College of Science, U. of London.
13
Rhodes, T y Stimson, G.V. (1994). What is the relationship between drug taking and sexual risk? En
Sociology of Health and Illness, 16: 210.228. Editorial Board.
191
de alcohol y otras drogas contribuyen a la epidemia de VIH en nuestro país.
Sin embargo, se sabe que el VIH y el consumo, se encuentran ambos en
expansión, lo cual señala la necesidad de evaluar a fondo a través de la
investigación, la naturaleza real y el alcance de esta asociación en nuestro
contexto.
Otra faceta de la relación drogas y sexo ha sido recientemente
reconocida por las agencias internacionales, y de nuevo implica la inyección
de drogas. Desde el punto de vista epidemiológico, se dice que la expansión
del VIH ocurre a partir de diferentes epidemias que se “intersectan”. Así, la
población consumidora se relaciona sexualmente con población no
consumidora, ‘intersectando’ la epidemia propia de la inyección con la
epidemia asociada a la conducta sexual de riesgo (Rhodes, 1998)14. Un caso
cercano es el de Brasil, país en el que el intercambio sexual de diferentes
grupos de la población ha reforzado aún más la expansión del VIH. En ese
país, al igual que en otras zonas de mundo, se ha visto una expansión de la
inyección de drogas seguida de un acelerado incremento en las tasas de VIH
en grupos de consumidores; cuando se ha alcanzado una alta prevalencia de
infección en estos grupos, en corto tiempo se evidencia también una
expansión de los casos de infección en la población general de las zonas. Lo
que muchos estudios han mostrado es que, con frecuencia, las personas que
se inyectan prefieren parejas sexuales no consumidoras, lo las expone a un
altísimo riesgo de infección que a su vez se incrementa si la relación es
estable, ya que en la medida en que la relación se formaliza se reduce aún
más el uso regular del condón.
192
De acuerdo con Rhodes (1998)15, a pesar de que muchos estudios
mostraban una reducción en la actividad sexual como resultado del uso
frecuente de opiáceos, estudios más recientes evidencian que esta población
tiene una actividad sexual similar a la de la población general; así mismo,
reportan contacto sexual con mayor frecuencia con parejas no consumidoras
de drogas y un alto índice de cambio de parejas. Este fenómeno se ha
constituido en la “verdadera” epidemia heterosexual en muchas regiones del
mundo.
Lo que llama la atención de todas estas nuevas evidencias es que el
trabajo en la prevención del VIH asociado a la práctica de la inyección, ha
venido arrojando resultados positivos y ha reducido -y en muchas regiones
controlado- la expansión de la infección en población de usuarios de drogas
por vía intravenosa. No obstante, la sexualidad plantea otros retos, dado que
es un área privada y mitificada, que en muchas sociedades es relativamente
común el tener sexo desprotegido y que el condón cuenta con una carga
negativa difícil de superar. De esta forma se comprueba que los usuarios de
inyectables cambian sus conductas de riesgo en relación al consumo tras
intervenciones congruentes y eficaces; pero enfrentan -al igual que el resto de
la población- una fuerte dificultad para llevar a cabo cambios en su conducta
sexual de riesgo. La no utilización o la no exigencia del condón tiene
significados en las relaciones de pareja, lo cual puede suponer un gesto de
“confianza” o una intención de “volver seria la relación”; por el contrario su
utilización supone para muchos “alterar lo natural de la experiencia sexual” al
14
Op. cit
15
Op. cit
193
incluir un elemento “no placentero”. Muy por el contrario, la utilización de
equipos estériles o la limpieza de la parafernalia para la inyección, no cambia
significativamente la experiencia del consumo y supone de hecho una mejoría
en las condiciones de salud.
Desde el punto de vista de la salud pública, son “obvios” los riesgos que
las personas corren con cierto tipo de prácticas y “obvia” también la necesidad
de protegerse; así, se parte de supuestos que no necesariamente son
compartidos por todas las esferas de una sociedad. Un claro ejemplo de ello
es el VIH para los usuarios de inyectables: es un riesgo real pero a largo
plazo (por la lentitud de la infección), entre tanto y en el día a día ellos tienen
que administrar riesgos “más inmediatos y graves” como el evitar la
sobredosis, y otros peligros de la inyección, garantizar la calidad de la droga
que consiguen, afrontar las consecuencias propias de toda actividad ilícita,
conseguir los medios para consumir, huir efectivamente de la policía y del
arresto; frente a esta realidad cotidiana, el VIH puede pasar perfectamente a
segundo plano.
Por esto es que se recomienda desarrollar intervenciones cada vez más
basadas en un conocimiento previo y profundo de la realidad de los actores, a
través de un acercamiento sistemático a la misma. Es necesario comprender
la forma como el riesgo es percibido y como esa percepción afecta las
decisiones que las personas toman frente a asumir o no riesgos en su vida
cotidiana y sexual, pues es allí donde se hará más posible encontrar los
194
obstáculos a la efectividad de ciertas acciones preventivas y realizar su
consiguiente ajuste. (Rhodes, 1998)16
Implicaciones para las respuestas desde la salud pública y para las políticas
sobre consumo
La realidad hasta aquí descrita afecta quiérase o no, las políticas sobre
consumo de drogas; así ha sido en muchos países en los que la epidemia del
VIH producto de la inyección de drogas ha suscitado verdaderas crisis
explosivas en la salud pública. No obstante, la creciente evidencia científica
muestra que la epidemia del VIH asociada al consumo de drogas por vía
inyectable “puede ser prevenida, reducida, detenida y hasta revertida” (Ball,
1998, p.p 201)17.
Son tres los factores que han aportado a este éxito en las intervenciones:
1) una reacción temprana con intervenciones preventivas cuándo aún la
prevalencia del VIH es baja;
2) el desarrollo de programas de acercamiento a consumidores en sus
ambientes naturales, incrementando el acceso y la confianza frente a los
servicios de salud y la información;
3) el garantizar una amplia disponibilidad de equipos de inyección estériles a
través de programas de “intercambio de jeringas” (Des Jerlais, 1995, cit. por
Ball, 1998)18.
Estas evidencias han contribuido a fortalecer aún más el rol de la salud
pública y la promoción de la salud. Sin embargo, la efectividad en las
16
Op.cit
17
Ball, A. (1998). Overview: policies and interventions to stem HIV-1 epidemics associated with injecting
drug use. En G.V. Stimson; D. Des Jerlais y A. Ball, Drug Injecting and HIV Infection - WHO. London:
UCL Press.
195
acciones preventivas han de basarse en las lecciones aprendidas; una de
ellas -quizás la más importante- es que la inyección de drogas y las
conductas sexuales no se dan en el vacío. La recomendación es combinar las
acciones con modelos de corte social que tengan también en cuenta la
dinámica compleja de las relaciones interpersonales, sociales y ambientales
que enmarcan el consumo, la sexualidad y el riesgo de infección (Ball,
1998)19.
Algunos de los acuerdos internacionales que se enmarcan dentro de la
estrategia de “salud para todos” incluyen la Declaración de Alma-Ata de
cuidado primario de la salud (OMS, 1978;1994 cit. por Ball, 1998); la
Estrategia Global de Salud para Todos para el año 2000 (OMS, 1981; 1994) y
la Carta de Ottawa para la Promoción de la Salud (OMS, 1983). Los principios
de todos estos acuerdos son: equidad en la salud y justicia social,
participación comunitaria activa, cooperación multisectorial, cuidado primario
de la salud y cooperación internacional. La Carta de Ottawa por su parte,
postula el desarrollo de políticas públicas saludables, creación de ambientes
de apoyo, fortalecimiento de la acción comunitaria, desarrollo de habilidades
personales y reorientación de los servicios de salud. De acuerdo con Ball, los
nuevos modelos de promoción de la salud, ofrecen una perspectiva integrada
que pretende responder a la necesidad de ampliar los marcos de intervención
y ajustarlos a una nueva realidad.
A pesar de que muchos países han suscrito dichos acuerdos -Colombia
entre ellos-, la reorientación de las políticas supone casi siempre una fuerte
18
Op. cit
19
Op. cit
196
ruptura de paradigmas con todas las resistencias y controversias que ello
conlleva. De esta forma, la realidad de la salud pública ha hecho tambalear
las políticas frente al consumo en muchas regiones del mundo. Tanto el
VIH/SIDA como el consumo de drogas se han visto acompañados a lo largo
de su historia por posiciones polarizadas, dada su naturaleza controversial. La
posición tradicional frente al consumo de drogas ha sido la de reforzar las
acciones en prevención y tratamiento como estrategia de reducción de la
demanda, y también la gestión de acciones en reducción de la oferta.
Independientemente de los resultados logrados hasta el momento con dichas
estrategias, muchas regiones del mundo se han visto obligadas a volver su
mirada a nuevas alternativas, que antes que ser contrarias a las acciones
tradicionales, son un complemento necesario y urgente dado el avance
rampante de la infección por VIH y otras consecuencias adversas propias del
consumo y la inyección, que como se ha visto, sobrepasan amplia y
peligrosamente las fronteras de los grupos de consumidores. El ejemplo más
claro es el de la llamada ‘política de reducción de daños’.
El enfoque de la “reducción de daños”, conocido también como
“minimización del daño” o “reducción de riesgos” empieza a cobrar
importancia a mediados de los años 80 cuando el VIH pisó fuerte en múltiples
escenarios, entre ellos el consumo. Desde entonces la terminología se coló
en documentos de políticas oficiales de muchos países desarrollados y en vía
de desarrollo, en los que se vislumbran algunos elementos en común
(Stimson, 1998)20:
20
Stimson, G.V. (1998). Public health approaches to reducing HIV-related harm, Unit 10. Imperial
College of Science, U. of London.
197
1) las políticas de reducción de la demanda no han reportado mayor éxito en
la eliminación del consumo y la inyección;
2) 2) La dificultad para eliminar dichos fenómenos obliga a desarrollar
enfoques pragmáticos que aporten elementos en la reducción de los
daños asociados al consumo;
3) la amenaza del VIH en términos de la salud pública cobra un mayor
impacto que el consumo mismo;
4) el consumo debe verse también como un asunto de salud pública y no
sólo de reducción de demanda;
5) la realidad obliga a incluir en las intervenciones no sólo a aquellos que
desean abstenerse sino a aquellos que continúan consumiendo.
Este nuevo enfoque en las políticas, reconoce la necesidad de ampliar el
espectro con el que se visualiza el consumo, ir más allá del problema de la
dependencia, y desarrollar acciones congruentes con un modelo de salud
integral. De acuerdo con Moodie (1997)21 la aparición del VIH ha suscitado
una comprensión cualitativamente diferente del fenómeno del consumo, en la
medida en que se hace necesario preguntarse ¿cómo servir más
efectivamente a la salud pública y al bienestar colectivo? ¿cómo ofrecer las
condiciones que faciliten y cambien efectivamente la compleja conducta
asociada al VIH? Hoy, se reconoce que la mejor forma de servir a la salud
pública es asegurar el acceso a la información, la educación y el apoyo social.
Aún cuando el consumo siga siendo visto como una amenaza a la salud
pública es posible comprender que “la respuesta más efectiva no es la
21
Moddie, R. (1997). Human rights, public health and reduction of drug-related harm. En AIDS/STD
Health Promotion Exchange, No.2 p.p 11-13. Amsterdam, Netherlands: Royal Tropical Institute, and
Zinmbabwe: Southern Africa AIDS Information Dessemination Service.
198
coerción y la limitación de los derechos individuales sino la protección de los
mismos” (Moodie, 1997, p.p 12)22. Es decir que mientras los consumidores
sientan la amenaza propia del estatus ilegal de su comportamiento, se
mantendrán alejados de los servicios y la información, y su acceso a los
servicios de salud no será equitativo, ni el estado podrá garantizar -como
versa el derecho a la salud- que sus necesidades básicas en salud se vean
satisfechas.
El objetivo es entonces “re-humanizar” las condiciones del consumidor y
eliminar a través de ello, la mayor cantidad de obstáculos usualmente hay
entre los usuarios de drogas y los servicios. Este acercamiento pretende
garantizar los derechos a la información, la educación, la no discriminación y
la salud. El ofrecer los medios y la información necesaria para que el
consumidor tome precauciones y proteja su salud, parte del supuesto de que
la salud de la comunidad depende también de la salud del consumidor. No
obstante, es central reconocer que se requieren enfoques más amplios para
intervenir sobre los múltiples daños individuales y sociales propios del
consumo, y que en este sentido, las estrategias de reducción de daños deben
ser complementarias a las estrategias de reducción de la demanda (Moodie,
1997)23.
En resumen estas alternativas se ubican en una jerarquía así24: reducir al
máximo las ocasiones de uso de equipo contaminado o el número de
personas que lo comparten; limpiar el equipo de inyección usando
descontaminantes; usar siempre que sea posible equipos nuevos (programas
22
Op. cit
23
Op. cit
24
Ball, A. (1998). Op. cit
199
de intercambio); reducir la práctica de la inyección o cambiar a otra vía de
administración con menor potencial de daño; ingresar a tratamiento de
sustitución para eliminar la inyección y el consumo en calle, controlar el
síndrome de abstinencia, reducir gradualmente la dosis (programas de
sustitución con Metadona) e ingresar a tratamiento para desintoxicación, logro
de abstinencia y mantenimiento. Como es evidente el espectro de opciones
se amplía y aunque muchas de ellas están lejos de ser las ideales, de una u
otra forma garantizan que el consumidor empiece a reconocer los daños
asociados al consumo, a empoderarse frente a su propio autocuidado, y a
aumentar sus niveles de conciencia frente a su salud y la salud de los que lo
rodean. Este tipo de intervenciones preparan también para el cambio y
aunque este no sea inmediato, pretenden hacer menos doloroso y dañino el
largo recorrido hacia la recuperación, poniendo en la agenda cotidiana del
consumidor la relevancia de su propia salud y bienestar.
De todas maneras, es importante considerar que este tipo de políticas
surgen en el contexto de países muy ricos (los de la Unión Europea,
Australia), que hace mucho tiempo superaron los niveles de satisfacción de
las necesidades básicas en salud; este no es el caso de muchos de los
países latinoamericanos. Nosotros tendremos que buscar nuestras propias
soluciones.
Ya para concluir...
Quizás para el lector desprevenido algunos aspectos de lo revisado
hasta aquí, resulte “extraño”, “lejano” o “ajeno”. Esperamos por el bien de
todos que así siga siendo. Sin embargo, nuestro país ocupa el tercer lugar del
área Andina en casos reportados de infección por VIH, presenta desde hace
200
algunos años un incremento alarmante de producción interna de heroína y
reporta algunos casos aún aislados de consumo de heroína y administración
de otras sustancias a través de la inyección.
Por todo ello no es casual que la Organización Mundial de la Salud y
otras agencias internacionales hayan alertado al país sobre la importancia de
realizar investigaciones que ofrezcan un diagnóstico real de la situación del
consumo de heroína e inyección de otras sustancias en nuestro contexto. Por
fortuna, ya se cuenta con algunas iniciativas para desarrollar.
Que sea esta entonces la oportunidad para abrir espacios de reflexión
sobre la importancia de vincular las drogas con el VIH en las acciones
preventivas, asistenciales e investigativas que se desarrollen. Y quizás, ¿por
que no? evaluar más de cerca la viabilidad de trabajar en la reducción de
riesgos y daños asociados al consumo no-inyectable de drogas, que es -sin
duda alguna- uno de los tantos problemas que afectan la salud pública y la de
nuestros consumidores.
Referencias
Ball, A. (1998). Overview: policies and interventions to stem HIV-1 epidemics
associated with injecting drug use. En G.V. Stimson; D. Des Jerlais y A. Ball,
Drug Injecting and HIV Infection - WHO. London: UCL Press.
Minsalud e Instituto Nacional de Salud (1998). Informe Epidemiológico
Nacional, V.3, No.22. Bogotá.
Moddie, R. (1997). Human rights, public health and reduction of drug-related
harm. En AIDS/STD Health Promotion Exchange, No.2 p.p 11-13. Amsterdam,
Netherlands: Royal Tropical Institute, and Zinmbabwe: Southern Africa AIDS
Information Dessemination Service.
OMS y The Centre (1997 y 1998). The guide on rapid assessment methods for
drug injecting -The RAM Guide on Drug Injeting. WHO - Draft.
201
ONUSIDA y OMS (1998). Informe sobre la epidemia mundial de VIH/SIDA,
junio de 1998. Ginebra: ONUSIDA y OMS.
Rhodes, T. (1998). Sexual risk behaviour, Unit 4. Imperial College of Science,
U. of London.
Rhodes, T y Stimson, G.V. (1994). What is the relationship between drug taking
and sexual risk? En Sociology of Health and Illness, 16: 210.228. Editorial
Board.
Stimson, G. y Choopanya, K. (1998). Global Perspectives on Drug Injecting. En
G.V. Stimson; D. Des Jerlais y A. Ball, Drug Injecting and HIV Infection - WHO.
London: UCL Press.
Stimson, G.V. (1998). Public health approaches to reducing HIV-related harm,
Unit 10. Imperial College of Science, U. of London.
Winn, M. (1991). The Grim Reaper: Australia´s first mass media AIDS
education campaign. En AIDS prevention through health promotion: facing
sensitive issues. Amsterdam: WHO and Royal Tropical Institute. p.p. 33-38.
202
DROGAS & MUJER
Las investigaciones realizadas en diferentes países muestran que, en
líneas generales, existen grandes diferencias entre hombres y mujeres en lo
referente a consumo de drogas; las mujeres se encuentran en una proporción
variable entre 1 a 10 y 1 a 4 con respecto a los hombres consumidores; pero en
los últimos tiempos se ha incrementado el consumo en el género femenino, en
particular entre las jóvenes, y esto con respecto a una amplia variedad de
sustancias que incluyen el alcohol, la marihuana y las benzodiacepinas.
¿Cuáles pueden ser algunas de las razones de este incremento de
consumidoras?
La mujer actual ha tenido que asumir nuevas responsabilidades y que
cambiar su rol (por lo menos dentro de la sociedad Occidental), por lo cual
maneja altos índices de ansiedad, puesto que debe adaptarse a dramáticos
cambios en su forma de vida, sobre todo al incorporarse al sector productivo.
Estos cambios conllevan sentimientos de inestabilidad y angustia, en especial
cuando son los esposos los que menos motivan a sus mujeres a continuar
adelante o cuando son ellas solas las que llevan encima toda la carga laboral y
del hogar. Además, la tendencia a la competitividad y la idea de ‘igualdad total’
han llevado a muchas jóvenes a considerar que, en su proceso de recuperar
todo el tiempo perdido durante generaciones para lograr disfrutar de las
mismas prerrogativas que los hombres, deberían imitar muchos de sus
comportamientos, incluyendo algunos absurdos, equívocos o perjudiciales
para la salud.
203
Si a este complejo panorama le sumamos una mayor disponibilidad de
sustancias psicoactivas y una elevada indiferencia social ante el consumo, el
resultado es una tendencia al incremento del consumo de SPA en las
mujeres y más adelante un incremento en los casos de dependencia. El
agotamiento físico y mental, el estrés y la depresión, van a estar instaurados
como parte de la realidad cotidiana de muchas mujeres.
La situación en su conjunto no es sencilla; las mujeres ocupan cada vez
más cargos de importancia dentro de la sociedad, pero sin que eso signifique
que hayan podido renunciar a las exigencias de los roles tradicionales. Como
se señaló anteriormente, las jóvenes, en particular, sienten que deben competir
en igualdad de condiciones, y eventualmente consideran que para lograr este
propósito deben pasar por los mismos 'ritos' que sus pares de sexo masculino:
asumir comportamientos riesgosos, beber alcohol en exceso, disponer de una
libertad que no necesariamente es sana (en ninguno de los dos sexos) y
mostrar que pueden ser 'las mejores'. Nos encontramos en una etapa de
transición donde las normas de comportamiento no son claras, y en donde toda
limitación es calificada como un acto de discriminación injustificada.
Es importante tener en cuenta las experiencias sobre consumo que se
hayan tenido en edades tempranas, en especial en la adolescencia. En esta
época se buscan experiencias nuevas y hay interés por romper algunas
normas y reglas del hogar, al igual que de la sociedad, donde lo prohibido
resulta muy atractivo y se intenta alcanzar la estabilidad e identidad del adulto.
En otros tiempos, cuando se asumía que las mujeres y los hombres cumplían
papeles diferentes , esto era relativamente fácil, pues los modelos educativos
se encargaban de asignarle a cada sexo unas tareas y la estructura social
204
procuraba que cada quien tuviera un mínimo de condiciones para lograrlo .
Pero este no es actualmente el caso.
Hay que resaltar también los factores interpersonales que influyen en el
consumo de SPA, tales como el tipo y la calidad de la comunicación que se
maneja en la estructura y dinámica familiar, ya que el proceder de familias
desestructuradas y disfuncionales debido a separaciones, divorcios o
fallecimiento de alguno de los padres, o ausencia física o emocional de los
mismos, pueden movilizar comportamientos de riesgo tales como el abuso o
adicción al alcohol y otras SPA. Aun cuando este factor es importante para
hombres y mujeres, el efecto puede ser diferente en función de la edad en la
que ocurran los problemas; por ejemplo, se ha observado que las separaciones
en las que el padre abandona el hogar afectan especialmente a las niñas entre
los 8 y los 14 años de edad, y que este tipo de dificultad es predictiva de
fenómenos como depresión e inclinación al alcoholismo en la edad adulta de
estas niñas.
El aspecto de la “herencia” es un factor psicosocial clave asociado con el
inicio y la habituación al consumo de SPA, pues existen indicadores que alertan
sobre el hecho de que la relación madre alcohólica-hija alcohólica es mayor
que la de padre alcohólico - hija alcohólica.
El concepto de bebedoras “por otros” aparece como significativo ya que
las mujeres suelen ser fácilmente influenciadas por su pareja, enamorado,
esposo o amigos dependientes de SPA, o cuando ellas aducen como
argumento la necesidad de “ayudarlo”, “para que no se drogue fuera de casa”.
205
Otro factor relevante en el consumo de SPA son los estilos de vida poco
saludables en las mujeres como ell fumar mucho, el ingerir píldoras para
reducir de peso, para dormir, para relajarse.
Se han descrito también experiencias traumáticas en la motivación al
consumo; esto es, mujeres que han sufrido una pérdida sentimental reciente
(por ejemplo, la muerte del esposo, hijo, padre) u otro tipo de pérdidas como el
trabajo, la separación, el divorcio o alguna enfermedad autolimitante; y,
finalmente, diversas problemáticas a nivel individual, de carácter personal o
íntimo que conllevan dolor y resentimiento consigo mismas, sentimientos de
culpa por haber consumido, miedo a la soledad, dolor a dejar dependencias
(ropa, pasado negativo, pareja consumidora de drogas), autoengaño,
resistencia al cambio, búsqueda constante de aprobación por parte de
imágenes masculinas y de autoridad, miedo a interactuar con personas
positivas autorotulándose.
En las investigaciones que se han hecho se ha encontrado con
frecuencia que las mujeres que presentaban problemas de adicción, recibieron
poco afecto y cariño de sus padres; por ello, tal vez, suelen reaccionar ante
hombres inaccesibles y disfuncionales, haciendo hasta lo imposible por evitar la
ruptura de la relación con esta pareja.
Las mujeres que manejan un amor propio críticamente bajo, no creen
merecer la felicidad; se evidencia una clara codependencia a los hombres y
mucho temor al dolor emocional, tienden a tener episodios depresivos ante
pequeñas frustraciones. Los hombres amables y estables les parecen
aburridos, no atrayentes para relaciones duraderas, por eso tienden a tener
relaciones afectivas superficiales y fugaces como una forma para evadir sus
206
propios conflictos. Entre estas mujeres es frecuente encontrar confusión en la
inclinación sexual, debido a licencias en la búsqueda de satisfacciones
emocionales en interacciones homosexuales.
Nuestra sociedad no se encuentra preparada para abordar la atención
de mujeres “adictas” ya que tales servicios están muy dirigidos a los hombres.
Además las actitudes familiares son de ocultamiento, negación y manifiesta
hostilidad.
Las mujeres consumen preferentemente drogas legales, es decir
alcohol, tabaco y medicamentos. El caso de los psicofármacos es
especialmente crítico pues su consumo se da particularmente por
automedicación; los más consumidos son los ansiolíticos, comúnmente
llamados tranquilizantes, pero también están los analgésicos, los jarabes para
la tos y las anfetaminas.
La mujer asume, además del rol de madre y ama de casa, el de
trabajadora, lo cual la obliga a cumplir una doble jornada, siendo frecuente que
la pareja no comparta su responsabilidad familiar; el estrés y la inconformidad
resultates se convierten en motivaciones para consumir tranquilizantes como
una manera de enfrentar un día atareado o para conciliar el sueño.
Por su parte, las mujeres en edad madura y con responsabilidades
domésticas y familiares disminuidas pueden sentirse “solas”, con mucho tiempo
disponible y sin saber cómo usarlo, lo cual puede producirles “sensación de
vacío”. Los síntomas propios de la menopausia hacen que utilicen los
tranquilizantes como única posibilidad de manejo de su problemática. Además
la sociedad no solo no las ayuda, sino que las rotula como “histéricas” o
“neuróticas”.
207
En resumen, existe un conjunto de condiciones que pueden facilitar en el
momento actual el aumento del consumo de sustancias psicoactivas legales e
ilegales entre las mujeres. Por ello, este tema debe ser considerado de alta
prioridad en los programas preventivos.
CASOS en cápsulas...
1. Trabajadora Social, 32 años
A los 12 años, probé las drogas por primera vez, el grupo con el que yo
andaba era muy loco. Además me hacían olvidar los problemas que había en
mi casa ya que mi mamá y mi papá discutían mucho, El llegaba tomado con
bastante frecuencia.
Las drogas me fueron gustando al igual que el alcohol y hoy soy
consumidora habitual de marihuana, cocaína y los fines de semana tomo licor.
Esto me ha traído muchos problemas en especial con mi esposo y mi trabajo.
He intentado dejarlas muchas veces, pero me pongo de mal genio y grito a los
niños.
2. Secretaria, 30 años
Desde muy joven probé las drogas y me gustaron. Por lo menos me hacían
olvidar los problemas que había en mi casa, lo malo es que esto me ha llevado
a tener una vida muy desordenada.
3. Abogada, 44 años
Desde que perdí a mi esposo hace un año, la situación se me salió de las
manos y he comenzado a beber con mucha frecuencia.
208
4. Ejecutiva 34 años
El mundo de los negocios y reuniones que empecé a frecuentar por mi
trabajo me hacía tener con frecuencia contacto con el licor y este ya forma
parte de mi vida. A veces tengo que darme un pase para poder seguir
trabajando, pero lo que más me preocupa es que cada vez me cuesta más
trabajo dormir por las noches, y entonces tomo pastillas, pero al día siguiente
estoy como un ‘zombi’.
5. Estudiante, 18 años
Siempre he estado muy sola, mis padres son separados y yo vivo con mi
abuelita. Cuando me encuentro con mis amigos y consumimos drogas es un
espacio en que me encuentro acompañada, pero sigo probando nuevas
experiencias para ver si logro sacar el vacío que tengo en mi vida.
6. Ama de Casa, 45 años
Mi esposo es un alto ejecutivo en este país, vive viajando con frecuencia y
en múltiples reuniones. Esta soledad y desamor me llevaron a refugiarme en el
alcohol. Esto lo hace sentir a él muy culpable.
7. Socióloga, 38 años
Mi padre fue un alcohólico, yo siempre tuve temor de que se repitiera la
historia conmigo, pero lo que sí definitivamente me gusta es la marihuana.
8. Ama de Casa, 53 años
En mi ciudad Pereira, siempre se tomó aguardiente y desde muy pequeña. Mi
padre nos enseñó a tomar, nos decía que esto nos daba verraquera.
209
Drogas y delincuencia
Sería falso afirmar que todos los adictos o los consumidores de drogas
ilícitas son delincuentes y que todos los delincuentes son adictos a las drogas.
Sin embargo, es innegable el vínculo entre consumo de drogas ilícitas y la
comisión de delitos.
Pero, ¿ dónde se unen estos fenómenos y dónde se separan?
Con el fin de responder a este cuestionamiento, se han desarrollado varias
explicaciones sobre la conexión existente entre ambos fenómenos, las cuales
pueden ubicarse dentro de tres grandes líneas de interpretación.
En primer lugar, están las explicaciones según las cuales no existe una relación
causal entre consumo de drogas y delincuencia, es decir que los dos
fenómenos no se relacionan directamente entre sí, sino que cada una se
relaciona por aparte con otros factores.
Entre estos factores pueden encontrarse la edad o el grado de autocontrol que
presentan los sujetos. Por ejemplo, en el caso de la edad, existen estudios que
muestran que en un grupo de edad determinado se encontraron los mayores
niveles de delincuencia y de consumo de marihuana. A medida que aumenta la
210
edad del grupo estudiado, disminuye tanto el uso de marihuana como la
comisión de actos delictivos.
En segundo lugar, se encuentran aquellas explicaciones que pueden ser
denominadas como unidireccionales. La primera de ellas hace referencia a que
el abuso de sustancias lleva a cometer delitos. De acuerdo con Newcomb y Mc
Gee (1989), el consumo de alcohol a temprana edad predice comportamientos
delincuenciales y criminales posteriores tanto en hombres como en mujeres
estudiantes de bachillerato. Sin embargo, el hecho de cometer delitos en la
juventud no incide en un consumo de drogas posterior.
En relación con esta interpretación es suficientemente conocida y lógica la
tendencia, -o la ‘necesidad’-, que incita al adicto a delinquir para financiar su
vicio a falta de dinero para hacerlo, caso en el cual cometer un delito
determinado se convierte en un accesorio de la adicción. Es decir, la droga
juega el papel del móvil del crimen.
En este sentido, ante la prioridad extrema, ya sea consciente o no, de
consumir, el adicto incurre sin ningún tipo de contemplaciones en actuaciones
ilícitas que muchas veces comienzan por la sustracción de objetos del su
hogar, luego el robo, el atraco, el asalto, la prostitución e incluso el secuestro y
el asesinato. En el mejor de los casos recurrirá a la mendicidad.
211
Estudios de 1991 señalan que para ese año el 10% de los prisioneros federales
y el 17% de los prisioneros estatales de Estados Unidos confesaron cometer
crímenes para financiar su adicción a las drogas.
Los fenómenos delictivos no tienen necesariamente que guardar una relación
directamente proporcional entre el precio de la droga y la frecuencia o la
gravedad del delito. Un adicto es capaz de cometer cualquier delito para
facilitarse una papeleta del relativamente nada costoso ‘basuco’ en una calle o
una cárcel de Bogotá o para proveerse de una más costosa dosis de heroína
en un barrio de Nueva York o Amsterdam.
Lo cierto es que luego de que un consumidor sobrepasa cierto límite, la
violencia y la delincuencia se vuelven condiciones inseparables de su adicción.
¿Cuál es ese límite? Pues, en principio, podría señalarse que es aquel punto
en el cual el vínculo familiar del adicto se rompe, aquel momento en que se
queda sin hogar, -ya sea por abandono o por expulsión-, aquel momento
cuando el consumidor se queda sin recursos económicos y debe recurrir a
cualquier cosa para sobrevivir por fuera de su entorno original y para costear su
hábito.
El otro tipo de interpretación unidireccional nos muestra de otra faceta de la
relación droga-delito al señalar que la delincuencia lleva al consumo de drogas.
De esta forma, la droga es utilizada como un complemento facilitador del
crimen. Como un símil de aquellas épocas en que los guerreros antiguos
212
consumían hachís para proporcionarse valor y valentía en la batalla, los
delincuentes del fin de siglo consumen a propósito sustancias psicotrópicas
para lograr seguridad y tranquilidad al cometer un delito.
Son conocidos los reportes de jóvenes sicarios colombianos que, como parte
del ritual de la muerte, se encontraban bajo los efectos de la droga durante un
asesinato o asaltantes bancarios que usualmente no consumían drogas pero
que como parte de su trabajo tomaban pastillas tranquilizantes para asegurarse
el éxito de sus fechorías.
El siguiente testimonio de un sicario colombiano, aunque no es un caso de
adicción, demuestra hasta qué punto está arraigado el consumo de sustancias
de cualquier tipo es usado para asegurarse el éxito de un crimen, en este caso
un asesinato: “...En esos casos tengo una costumbre que me ha resultado muy
buena: cojo una bala, le saco la munición y le echo la pólvora a un tinto
caliente, me lo tomo y eso me tranquiliza.” 25
Como se puede ver, surge un punto en el que puede ser difícil hacer la
distinción entre cuándo un delito se comete por acción del consumo de drogas
y cuándo ese consumo es producto de un ambiente de violencia y criminalidad.
En este sentido encontramos finalmente las explicaciones bidireccionales
según las cuales la noción de que las drogas causan crimen o que el crimen
25
Salazar J., Alonso. “No nacimos pa’ semilla”, Centro de Investigación y Educación Popular (CINEP),
Bogotá, 1990, Pag. 32.
213
lleva al consumo de drogas es demasiado simplista. Proponen mas bien que
los dos fenómenos son recíprocos.
Recientemente se ha asociado el consumo de sustancias psicoactivas a
prácticas pseudorreligiosas como lo son los cultos satánicos, en los cuales los
practicantes o miembros de estas sectas son capaces de cometer violaciones
carnales e incluso sacrificios humanos en rituales que tienen el consumo de
droga como requisito.
¿Llega la persona a hacer parte de estas sectas como consecuencia de un
ambiente de drogadicción o son las sectas como tales las que inician al
posterior adicto en el consumo? Las dos circunstancias son posibles, pero no
sería atrevido decir que la realidad es que son fenómenos tan entremezclados
que buscar el punto de partida ya es imposible.
Son fenómenos circulares. Una cosa lleva a la otra y ambas se retroalimentan.
Lo mismo sucede con el delincuente clásico, es decir el del atraco al camión de
valores o el del raponazo en el paradero del bus, hay un punto en el que tanto,
consumo como delito son causa y consecuencia uno del otro.
De otra parte, existe el fenómeno, tal vez sólo conocido en Colombia, en el que
no es el delincuente quien, ya sea como causa o consecuencia de su actividad
ilícita, se encuentra bajo el efecto de alguna droga: lo es la propia víctima del
delito.
214
Es el caso del uso de la escopolamina, conocida popularmente como
‘burundanga’ o del uso de drogas psiquiátricas como el Ativan o el Rohypnol,
para lograr un estado de indefensión en la víctima, caracterizado por el hecho
de que el delincuente controla totalmente la voluntad de aquella desafortunada
persona que, en un estado de trance y posterior pérdida de memoria, entrega
sus bienes al delincuente.
La problemática relación drogas-delito se complica aún más cuando se analiza
lo que sucede al interior de los centros de rehabilitación, tanto de adictos como
de delincuentes. En mayor o menor grado, en muchos casos, -no en todos
afortunadamente-, a las cárceles se les puede designar como las
‘universidades del crimen’, así como a los centros de rehabilitación las
‘universidades de la adicción’.
Por un lado, la cárcel es el lugar donde están al tiempo y en el mismo sitio todo
tipo de criminales y delincuentes, que logran todo menos rehabilitarse y
terminan ‘especializándose’ y aumentando su capacidad y conocimientos
delictivos.
De otra parte, juntar en el mismo sitio a un grupo de drogadictos puede
convertirse en ciertos casos en un la peligrosa combinación. Aquel que no
conoce una droga la prueba por primera vez con el estímulo de su compañero
o compañeros de ‘recuperación’.
215
La mezcla se torna aún más crítica si se considera que en los centros de
rehabilitación hay delincuentes y que en las cárceles hay adictos. En estos
tiempos es casi imposible de concebir una cárcel en donde el consumo y el
tráfico de drogas no forme parte de la vida cotidiana y sea el factor que regule
las relaciones de poder y ‘status’ entre los reclusos.
Para citar un ejemplo, un estudio realizado en 1995 por The National Institute of
Justice Drug Use Forecasting (DUF) de Estados Unidos indicó que un
promedio de más del 50% de los arrestados de ambos sexos por delitos como
prostitución, asalto, robo y hurto de vehículos mostraban trazas de uso de
algún tipo de droga. Claro está que esto no significa específicamente que el
consumo de drogas al interior de las cárceles sea algo cotidiano y normal, pero
sí indica la estrecha relación entre droga y crimen. ¿Qué se puede esperar
entonces de aquellos países con mucho menor desarrollo y garantías sociales?
En Colombia, por ejemplo, el consumo de drogas como la marihuana, el
‘basuco’, diferentes tipos de medicamentos tranquilizantes y antidepresivos, por
citar sólo algunas sustancias, es total y completamente normal y cotidiano en
las cárceles. Esto se debe a que el ingreso de sustancias ilícitas a estas
instituciones es un hecho que se sale del control de las autoridades y del cual
no se salvan ni siquiera las llamadas cárceles de ‘alta seguridad’.
Por eso, nada de raro tiene que un delincuente no consumidor se convierta en
adicto paradójicamente al interior de un centro de reclusión diseñado
teóricamente para rehabilitarlo y que corra mayor riesgo de convertirse en ello
216
en la cárcel que en la calle. Y al pagar su condena, si continúa en la vida del
crimen, será un criminal adicto. Es decir saldrá peor de lo que entró.
En este sentido, ya existen programas especiales en las cárceles del mundo,
entre ellas La Modelo de Bogotá, en la que existen pabellones especializados
en la reclusión y tratamiento de delincuentes adictos o adictos delincuentes,
como quiera interpretarse.
Lo cierto es que existe esa conciencia de distinción que se señaló al comienzo
de este artículo, en el sentido de que no todos los adictos son criminales y no
todos lo criminales son adictos y que en muchos casos la adicción puede ser
considerada como un atenuante del tratamiento legal y de la pena que se
aplique a un delincuente.
La principal información de este capítulo fue tomada de las siguientes fuentes:
Glen D. Walters, Changing Lives of Crime: Intervening with Substance-Abusing
Offenders, Ed. Wiley, 1998
Alonso Salazar, No Nacimos Pa´ Semilla, Centro de Investigación y Educación
Popular (CINEO), Bogotá, 1990
217
CAPíTULO 7: ¿Y... LEGALIZAR LAS DROGAS?(1)
Augusto Pérez Gómez, Ph.D.
Hasta el momento, no se ha dado un verdadero debate abierto y
democrático sobre el tema de la legalización de las drogas, pues las partes se
han limitado a presentar escuetamente sus argumentos como si fueran
verdades incontrovertibles y suficientemente demostradas. Esta es la primera
dificultad que se presenta con este tema, pues se trata de una presunción
falsa: nadie ha “demostrado” nada en este terreno. La segunda dificultad,
radica en el hecho de que frecuentemente quienes proponen argumentos en
este campo tienden a asumir posiciones lineales y reduccionistas; así los que
afirman que el problema de las drogas es esencialmente económico, piensan la
situación en términos de oferta y demanda y consideran que la legalización
acabaría con el narcotráfico y por consiguiente, resolvería el problema; por el
contrario, quienes se centran en la dimensión de consumo y ven más el asunto
como de salud pública o de organización social, consideran la legalización
como una seria amenaza y por tanto se oponen a ella radicalmente.
La tercera dificultad es la tendencia a presentar soluciones al problema de las
drogas sin tener en cuenta que hay una serie de interrogantes que nunca han
sido claramente resueltos, e incluso ni siquiera han sido abordados. Lo esencial
de este capítulo, se centrará en la propuesta de una serie de preguntas, sin
tomar a priori ninguna posición.
(1)
Este texto es una síntesis realizada por Ana María Gerlein sobre la base de un texto publicado por el
autor hace algún tiempo.
218
Se asegura que es la prohibición la que da el valor agregado de la
droga, proporcionando así la base económica para los asesinatos, la
corrupción y las distorsiones de la economía; que es la naturaleza ilegal de la
producción, el tráfico y el uso de drogas, lo que alimenta el crimen y la
violencia. Siendo así se dice que la legalización permitiría acabar con el poder
económico y en consecuencia, político, militar y criminal de los “narcos”.
Adicionalmente, se dice que al ser legal, la droga se conseguiría a menor
precio y se impondría control de calidad sobre ella, lo cual supone un beneficio
doble: al conseguirla fácilmente los consumidores no tendrían que recurrir a
actos delictivos para obtenerla; por otra parte, si la droga producida es de
buena calidad, se eliminaría el problema sanitario que se da actualmente.
También se dice que es por el hecho de ser prohibido que el consumo
de drogas se hace tan atractivo, especialmente para la juventud; y que no
necesariamente la mayor disponibilidad del producto aumentaría el consumo,
puesto que éste depende supuestamente de factores individuales
predisponentes.
Por otra parte, se afirma que los recursos que hoy se emplean en la
represión, podrían destinarse a hacer prevención y a desarrollar nuevas formas
de tratamiento más efectivas.
Se considera también, que se tendrían normas consistentes al dejar de
prohibir unas drogas y otras no (alcohol y tabaco), y que contrariamente a lo
que se cree, el número de adictos no aumentaría, pues la sociedad se
acostumbraría y se autorregularía.
Detengámonos un momento para reflexionar sobre algunas preguntas
que surgen alrededor de esta temática y que no podemos dejar pasar por alto:
219
¿Qué significa la palabra legalización? Hay diferentes posibilidades:
-Liberalización total de la producción, tráfico y consumo de todas las sustancias
que hasta el momento son objeto de prohibiciones y restricciones;
-Liberalización controlada por los estados de producción, tráfico y consumo de
todas las sustancias que actualmente son objeto de prohibiciones y
restricciones;
-Cualquiera de las dos posibilidades anteriores, pero sólo para algunas
sustancias;
-Descriminalización de la producción, o del tráfico, o del consumo, de algunas o
de todas las sustancias objeto de prohibiciones y restricciones.
En el caso de que las medidas no se tomaran idénticamente para todas
las sustancias, ¿cuáles serían los criterios que se emplearían para hacer la
discriminación?. En otras palabras, ¿qué restricciones y por qué razones, se le
impondrían por ejemplo a sustancias como la heroína o el basuco, pero no a la
marihuana o al LSD? ¿De qué manera eficiente y eficaz se implementarían
tales medidas?
¿Quién ha evaluado las consecuencias para nuestro país de una medida
que puede desencadenar un sinnúmero de fenómenos de alcances
impredecibles? Mencionemos algunas áreas, teniendo en cuenta que Colombia
no es exactamente un país que se distinga por su civismo, su respeto por los
otros, su capacidad de resolver las dificultades de orden social:
Desde el punto de vista de salud pública, ¿quién asumirá la
responsabilidad de los problemas resultantes?, ¿Qué capacidad tiene el Estado
colombiano de atender, a miles de adictos a sustancias como la cocaína y sus
derivados, la heroína o los medicamentos, cuando no es capaz siquiera de
220
atender a los bebés que se mueren de diarrea?, ¿Cuál es la respuesta de los
sistemas de salud o de protección ciudadana a la violencia potencial que
sustancias como la cocaína y el basuco, el PCP y otras sustancias sintéticas
son capaces de desencadenar debido a sus efectos sobre el sistema nervioso
central?, ¿Cómo reaccionarían los sistemas de salud ante nuevos hechos,
considerando el que ya son francamente incapaces de hacerle frente a la
situación tal cómo se plantea actualmente, ya que han tenido que cerrar
algunos centros hospitalarios?, ¿Qué sentido tiene legalizar el consumo de
sustancias de efectos reconocidamente teratogénicos y adictivos en los fetos
humanos?, ¿Puede en este caso decirse, que se trata de un problema
“estrictamente personal”?
Desde el punto de vista de la seguridad social, qué impacto puede tener
una medida como la legalización, considerando:
a. Que el comercio actual de drogas es prácticamente libre y la impunidad es
total.
b. Que la disponibilidad sería mucho mayor, y probablemente a precios más
bajos.
c. Que una importante proporción de casos de criminalidad y de violencia,
incluyendo homicidios, está relacionada con el consumo de drogas. ¿Qué
legitimidad tiene la afirmación de que el consumo de drogas es un “crimen
sin víctimas” a la luz de los estudios que relacionan tales comportamientos
con múltiples formas de criminalidad, con desegregación familiar y con
decenas de miles de bebés enfermos, con alta probabilidad de problemas
en su vida posterior?
221
Desde el punto de vista político, ¿ no sería una manifiesta capitulación
moral provocada por el miedo (por no decir la cobardía) y la incompetencia
frente a las organizaciones criminales?
Desde el punto de vista laboral, ¿cómo se asumirían los costos que
provocará una medida que probablemente implique un aumento del consumo
de diferentes SPA, con fuerte impacto sobre la producción empresarial? Se
consideraría la posibilidad de que las empresas y organizaciones ofrecieran
tratamientos?, ¿O se tomarían medidas represivas contra los consumidores?
¿Qué validez tiene el argumento economicista de que la legalización echaría
abajo los precios de la droga?, ¿Se ha tenido en cuenta que aún cuando los
precios bajen siempre será necesario dinero para comprar drogas?, ¿O se
propondrá que el estado asuma la compra de la producción y distribuya
gratuitamente las sustancias a los usuarios que las soliciten?
Desde el punto de vista humano, ¿cuál es el mensaje a las familias?, ¿Cuál es
el mensaje para las generaciones futuras?
Teniendo en cuenta los resultados de los estudios epidemiológicos, ¿se
tiene claro que el problema del consumo de drogas afecta preferencialmente -
aún cuando no exclusivamente - a las clases menos favorecidas?, ¿Se es
consciente de que un aumento del consumo probablemente contribuiría a
mantener a esos grupos sociales en condiciones de opresión?
La propuesta de legalización presenta una serie de deficiencias que
comienzan a hacerse evidentes al constatar que la mayoría de las preguntas
planteadas no tienen respuesta, o si la tienen, suelen ser ambiguas.
Retomemos los principales argumentos:
222
En primer lugar, se trata de una propuesta pragmática, pero vacía: nadie
explica qué es concreta y precisamente lo que se legalizaría; no se explica
cómo se lograría un acuerdo universal al respecto; no se dice cómo se haría la
distribución legal, ni cómo se evitaría el mercado negro, especialmente con los
niños y los adolescentes. La propuesta es pragmática pero poco lógica.
La idea de la legalización surge eminentemente de economistas y
juristas y por ello tiene un sesgo que explica los supuestos fracasos
observados hasta ahora. El punto central es que se tiende a mirar el problema
como si fuera económico y jurídico más que cualquier otra cosa, y eso implica
ignorar algunas de las dimensiones más sobresalientes del asunto: el
fenómeno de la droga es también social, político, psicológico, de salud,
histórico, ecológico; tiene aspectos locales, nacionales e internacionales; pone
en juego estructuras de valores, principios de organización y de control
sociales. Plantear el problema de la droga en términos de “oferta” y “demanda”
crea un enorme equívoco. Tales términos se adecúan para asuntos de
mercado y dan una visión lineal, carente de perspectiva, incompleta, de lo que
está ocurriendo con las drogas.
Se afirma constantemente que la represión es un fracaso, y en ese
punto no hay mayor desacuerdo, aun cuando deben introducirse algunos
matices: la represión es un fracaso como medida aislada para un fenómeno
complejo; la legalización será igualmente una medida que privilegia un solo
aspecto, y por lo tanto sus riesgos de fracaso son igualmente elevados con un
agravante: probablemente incrementaría el consumo.
Con frecuencia se dice que el narcotráfico como crimen existe porque
hay leyes contra el tráfico; que es negocio porque es ilegal; que la droga es
223
atractiva porque es prohibida. La legitimidad de estos argumentos conlleva
forzosamente implicaciones absurdas: tendríamos que empezar a considerar la
posibilidad de eliminar todas las restricciones y de legalizar todos los actos que
atentan contra la sociedad para evitar que las prohibiciones se conviertan en
invitaciones al delito. Legalizar el sicariato, la violación, el atraco a mano
armada, etc.. Suena ridículo, pero la lógica implícita no es muy diferente a la de
legalizar la cocaína para “acabar con el negocio” o con la prohibición. Además
la afirmación de que al tráfico de drogas es negocio porque es ilegal es
completamente falsa: la ilegalidad añade un sobreprecio, pero el tráfico es
negocio porque hay millones de consumidores.
El punto no es qué droga mata más, sino: ¿qué daños producen la
cocaína y sus derivados en el cerebro, y en el organismo en general? ¿Qué
efectos tiene sobre los bebés cuyas madres son consumidoras? ¿Qué
perjuicios traen en el ámbito laboral y estudiantil? ¿De qué manera se
relacionan con el SIDA, con infecciones, con problemas respiratorios? ¿Qué
tanto está asociado el consumo con criminalidad violenta? ¿Con
desestabilización de las familias? ¿Quién asumiría la responsabilidad por todo
esto, y más aún en un país como el nuestro que no posee siquiera los recursos
para ofrecerle un mínimo sistema de salud a sus habitantes?
Otro argumento expuesto por los proponentes de la legalización asegura
que disminuiría la delincuencia porque sería muy barato adquirir las drogas.
Pero están olvidando que ya es extraordinariamente barata. El siguiente paso
sería regalarla con subvención del Estado, pues por más barata que sea se
necesita dinero para comprarla y quien no tenga dinero y sea adicto, tendrá
que delinquir. Sin embargo, lo más grave es que la cocaína, y en especial el
224
basuco, y las anfetaminas, activan procesos cerebrales que dan lugar a la
aparición de conductas criminales y violentas. Legalizar será abrir de par en
par las puertas a esa violencia.
En resumen, la legalización de las drogas no solamente dejaría sin
resolver la mayoría de los problemas que pretende atacar, sino que además
crearía quizás otros peores. La legalización significaría entregarse sin lucha,
darse por vencidos luego de haber asumido una actitud débil y complaciente y
de lamentarse por el fracaso de semejante estrategia; significaría que se
admite poner en juego el futuro del país y de las generaciones venideras para
no tener que esforzarse buscando soluciones complejas para un problema tan
complejo.
Y esto va para los jóvenes: ahora, dejemos volar nuestra fantasía,
vámonos al futuro e imaginémonos una escena -que puedes representar
teatralmente en tu colegio, para analizar con tus compañeros y con tu profesor
qué podría pasar si asumiéramos el riesgo de legalizar la cocaína- donde
entrevistemos al Ministro de la Cocaína:
En las espléndidas instalaciones del Ministerio de la Cocaína, el ujier nos
instala cortésmente para una breve antesala.
Todo está impecablemente ordenado y limpio. Los muebles son de
cuero, sin duda importados, y en las paredes cuelgan varias pinturas de artistas
bien conocidos; hasta un impresionista que parece original. Se nota la mano de
un decorador refinado y con inclinaciones por lo antiguo y lo imponente. Pero
también, discretamente ocultas, están las cámaras del circuito cerrado de
televisión y las alarmas electrónicas; y los guardias de seguridad se pasean,
225
sin uniforme, con mirada aparentemente aburrida, o se disimulan detrás de un
periódico, arrellanados en los rincones; pero están siempre alerta.
El ministro, Dr. Lehdescob, nos recibe en un despacho encantador,
cubierto de tapices y provisto de toda la tecnología necesaria para el ejercicio
de sus altas funciones: terminales de computador, poderosos aparatos de
radio, mapas con luces parpadeantes. No hay la menor duda: el ministro es
casi tan importante como el Presidente de la República ¿o quizá es al revés? Y
reúne bajo su mando a funcionarios de agricultura, justicia, defensa y gobierno;
pertenece a todos los comités y consejos imaginables y preside, naturalmente,
el Consejo Nacional de Estupefacientes, que pasó de ser una entidad medio
fantasma y cargada de burócratas, a convertirse en un organismo cuyo poder
es casi ilimitado.
P: Señor Ministro, muchas gracias por recibirme.
M: No faltaba más, ¡hombre!. Los periodistas siempre son bien recibidos en
este recinto.
P: ¿Le importa si grabo la entrevista?
M: ¡En absoluto! Estoy acostumbrado (ríe sonoramente). En los viejos tiempos
todo el mundo quería grabarme, aun cuando yo no tenía nada que decir...
P: Lo primero que me impacta es la elegancia y riqueza de este ministerio, que
contrasta con los de otros funcionarios del mismo rango.
M: Bueno, es lógico, ¿no le parece? Al fin y al cabo nosotros aportamos más al
erario público que el Ministerio de Hacienda, y no provocamos los gastos,
¡importantísimos y justos, claro! del Ministerio de Defensa. De hecho, nosotros
apoyamos económicamente a todos los demás ministerios.
226
P: Ud. Dice que los gastos del Ministerio de Defensa son justos; ¿a qué se
refiere con eso?
M: Muy simple: ese ministerio, como su nombre lo indica, nos defiende a todos.
P: ¿De qué o de quiénes?
M: pues de los guerrilleros, de los hampones, de las contraguerrillas, de los
secuestradores, de los partidos políticos, de todas las tendencias y de toda esa
gente que está en desacuerdo con nosotros y que nos amenaza
constantemente, aun cuando no lo reconozcan. Afortunadamente para el país,
nuestros sistemas de inteligencia siguen siendo como antes de la aprobación
de La Ley: excelentes. Eso nos ha permitido eliminar a los enemigos de la
Nación antes de que hayan podido hacer el menor movimiento en contra
nuestra.
P: Cuando usted se refiere a La Ley ¿quiere decir la ley que legalizó la
cocaína?
M: ¡Eso es obvio! ¿O no?
P: Sí, pero era por si algún lector desprevenido no sabía... ¿Qué puede Ud.
comentar sobre eso, cuatro años después de la sanción presidencial de La
Ley?
M: Ud. me hace una pregunta muy difícil... Han sido tantos los beneficios que
resulta casi imposible enumerarlos...Permítame yo reviso algo en el
computador. (El Ministro se dirige a una consola supermoderna, oprime un
botón y habla frente a un micrófono: “Déme los diez beneficios principales de
La Ley”; observa atentamente la pantalla durante un minuto y regresa). Bueno,
déjeme citarle algunos de los más importantes:
227
1. Ha habido una disminución notable de la deuda externa, que se ha pagado
con las divisas producidas por la cocaína.
2. El café pasó definitivamente a un segundo plano. Eso ha permitido,
además, que ya no seamos considerados como una “República Banana”,
dependiente de un solo producto.
3. Nos hemos liberado de la dominación económica norteamericana. Ahora
son ellos, con sus 55 millones de usuarios de la cocaína, los que dependen
de nosotros. Ud. sabe que nunca lograron hacernos el truco que les
funcionó con la marihuana –producir ellos una mejor- y que tampoco la
pudieron sintetizar.
4. La delincuencia, que atormentaba tanto, por lo menos en teoría, a los
candidatos a todos los puestos públicos de importancia, ha disminuido
radicalmente: por ejemplo, ya no hay razones para que se presenten
atracos a causa del basuco, puesto que tenemos expendios gratuitos para
los que demuestren que son pobres. Esta es una medida obvia, que nunca
se adoptó con el café por razones que desconocemos.
5. Hemos logrado que nos devuelvan a las víctimas de medidas absurdas
como la extradición, quienes actualmente ocupan lugares prestigiosos
dentro de nuestra sociedad.
6. El desempleo ha disminuido como nunca antes en nuestra historia. Y los
campos se han vuelto a poblar, pues tenemos estímulos más que
razonables para quienes se acojan a los planes de macrocultivos de coca;
naturalmente, hemos erradicado también el boleteo, los “seguros”, las
“vacunas”, y otras formas de financiación de los grupos extremistas, a los
cuales les aplicamos la política del guante blanco en una mano y el látigo en
228
la otra: o se integraban a un auténtico movimiento de progreso o asumían
todo el peso de La Ley. La mayoría escogió lo primero.
7. Las cocainerías, propiedad del Estado, producen cada año más que todas
las fábricas de aguardiente y ron en toda la historia del país. Y tenemos un
control total sobre las exportaciones de cocaína, a precios que nosotros
fijamos y mucho más bajos que en el pasado. Esto se ha acabado con la
mala imagen que nos daban los narcotraficantes, quienes con frecuencia
abusaban y pedían más de lo debido por nuestro producto.
8. Eliminamos formas ridículas de dilapidar los dineros del Estado, como el
tristemente célebre Plan Nacional de Prevención de la Drogadicción, que
no solamente nos desangraba sino que representaba una forma de admitir
la injerencia de entidades extranjeras en nuestros asuntos.
9. Hemos logrado inyectar grandes sumas en el presupuesto de armas y
equipos de guerra sofisticados. El ejército colombiano estaba muy mal
dotado antes de La ley. Como hemos podido demostrar en dos ocasiones,
ya a Venezuela no le resulta tan fácil amenazarnos.
10. Se acabó la corrupción de algunos funcionarios: ahora todo el mundo se
beneficia directa o indirectamente de la cocaína. Estamos por consiguiente
en un proceso de reconstrucción de nuestros valores más auténticos.
Todo esto es solamente lo más notorio. Hay cientos de otros beneficios que
paso por alto para no alargarme demasiado.
P: En otras palabras, Colombia pasó a ser una superpotencia gracias a La Ley.
M: Eso sería un poco exagerado, pero sí estamos entre los más poderosos del
Tercer Mundo. Algunos critican el que nuestra industria no logra arrancar, y el
que las universidades se cierran; pero quién necesita fábricas o universitarios,
229
si podemos importar lo fundamental? Ud. sabe que se han presentado casos
de países que se niegan a vendernos sus productos; entonces nosotros los
sancionamos no vendiéndole cocaína a los traficantes internacionales, lo cual
ha desencadenado revueltas muy sangrientas. Allá ellos.
P: ¿Por qué esos países no legalizan también la cocaína?
M: Ud. sabe que el puritanismo luterano se ha vuelto muy poco práctico; se
complican la vida mucho más que nosotros, pero le repito, eso es asunto de
ellos. Nosotros no opinamos sobre temas extranjeros.
P: ¿A qué se destinan las ganancias de la cocaína?
M: Además de todo lo que cité antes, a apoyar las cocainerías que son muy
rentables. Una buena parte la destinamos también al Ministerio de Salud, que
presenta déficit permanentes y continuamente está cerrando hospitales.
P: ¿Qué problemas ha traído La Ley?
M: Toda medida trascendental implica siempre el surgimiento de pequeñas
dificultades... Déjeme mencionarle dos que se citan con frecuencia:
1. Ha habido uno que otro muerto por exceso de consumo de basuco. Las
cifras de “miles de muertos” son infundios, afirmaciones que carecen de
apoyo científico. Empezando por el hecho de que aquí no se hacen
investigaciones serias. Y fíjese, yo no digo que la cocaína sea inofensiva,
pero qué es inofensivo? Tómese un trago de agua en Barranquilla y verá la
gastroenteritis que le da. ¿Y qué tal un vaso de leche en el sur de Bogotá?
Eso sí es de verdad peligroso. ¿Y una presa de gallina en la carretera de
Melgar? Es una forma segura de suicidio... No, querido amigo, que no me
vengan a decir que el basuco es más peligroso, hay ciertamente cosas
mucho peores alrededor nuestro!
230
2. Ahora han aparecido personas que pretenden que debemos legalizar la
heroína, el “crack” y el “éxtasis”. Yo no estoy de acuerdo, porque esos son
productos extranjeros y yo soy profundamente nacionalista: esas sustancias
nos harían una competencia desleal. En cuanto a la marihuana...bueno,
puede que sí, pero siempre y cuando quede bajo nuestro control. Fíjese, la
marihuana tiene muchos problemas: la atacan las hormigas, hace mucho
bulto, se pudre...En cambio, mire la cocaína: limpia, poco voluminosa, le
quita a uno los efectos bochornosos del trago, y no le hace a uno hablar
arrastrando las palabras cual estudiante de ciertas universidades.
P: ¿Y qué pasa con el consumo en los niños?
M: Eso sí es problema de los padres; ellos deben decidir qué hacer. Al fin de
cuentas fueron ellos los que los trajeron al mundo, no es cierto?
P: ¿Dejaría Ud. que sus hijos consumieran basuco?
M: Gracias a Dios ni soy casado ni tengo hijos. Y mejor dejemos las preguntas
privadas a un lado.
P. Señor Ministro, es verdad que piensan pavimentar el río Magdalena?
M: Pues mire, traer la pasta de coca desde el sur del país en avión resulta muy
caro. Sí, nuestro ministerio está dispuesto a financiar la obra y a comprar las
200 tractomulas necesarias para el transporte; eso permitiría además una
distribución equitativa en todo el país. Y crearía empleo: los obreros de
carretera, los choferes de camión, los restaurantes, que también podrían ser
cocainerías en el camino. Eso es progreso, ¿no cree?
P: Señor Ministro, tengo otras preguntas, especialmente sobre la manera como
controlan ustedes el mercado negro. Pero no quiero abusar de su paciencia.
Muchas gracias de nuevo.
231
M: ¡Vuelva cuando quiera¡
232
Capítulo 9: LAS ESTRATEGIAS DE PREVENCION
El capítulo que usted encontrará a continuación pretende dar una mirada
global al concepto de prevención del consumo de droga y sus implicaciones.
Así mismo, plantea algunas de las estrategias más usadas hoy en día para
llevar a cabo programas y acciones preventivas. Finalmente, proporciona
algunas herramientas para que cualquier persona interesada en el tema, pueda
crear e implementar programas en este sentido. A lo largo de estas páginas
encontrará también preguntas y ejercicios que le permitirán confirmar lo
aprendido y ponerlo en práctica.
Esperamos que lo disfrute y sea de gran utilidad para que usted, su familia, o
su comunidad pueda tomar acción frente al problema del consumo, que nos
afecta a todos.
Definición de Prevención
Resulta necesario comenzar con una definición de lo que debe entenderse por
prevención; y como las definiciones corrientes de los libros suelen ser un tanto
imprecisas y ambiguas, hemos preferido proponer una que nos parece más
adecuada, aun cuando tiene una apariencia compleja:
1. La prevención es un proceso activo y en doble vía, es decir, en el que
participan activamente tanto quienes ejecutan las acciones preventivas,
como la población objetivo de dichas acciones.
2. De implementación de planes o programas informativos, de capacitación, de
presentación de alternativas o de estrategias de intervención remediales,
3. Que promuevan la creación de condiciones que reduzcan al mínimo posible
la incidencia (número de casos nuevos de una perturbación dada, dentro de
233
un determinado período de tiempo) y/o prevalencia (número total de casos
de una perturbación, existentes en un momento y en un lugar dados),
4. De problemas socialmente relevantes (en este caso, el uso de sustancias
psicoactivas; pero puede referirse a la vagancia, delincuencia, accidentes
de tránsito, enfermedades, prostitución, etc.);
5. Y que además estimulen cambios de actitudes, valores y comportamientos,
6. En las áreas afectiva, intelectual, recreacional, de acción comunitaria, de
sentido, de pertenencia social, de organización y de metas (Pérez, 1987).
En síntesis, se trata de eliminar o reducir al máximo la posibilidad de que un
problema se extienda o incluso aparezca, utilizando para ello todos los
recursos disponibles dentro de una comunidad dada.
Para complementar esta definición, consideramos útil exponer la que ha
adoptado la FAD26 en su libro “Información General para la Prevención de las
Drogodependencias”:
“Una herramienta con la que se pretende retrasar o evitar el consumo de
drogas en la población”. Según ellos, la idea es EDUCAR a las personas para
que sean capaces de tomar decisiones responsables frente a las drogas;
RETRASAR la edad de las personas cuando consumen una sustancia
psicoactiva por primera vez; MODIFICAR las condiciones ambientales que
constituyen un riesgo para que las personas se familiaricen con el camino de
las drogas y decidan experimentarlo; INTERVENIR en las situaciones
problemáticas de los individuos, para ayudarlos a que las modifiquen o
26
FAD: Fundación española dedicada al trabajo preventivo.
234
superen; y OFRECER ALTERNATIVAS para que las personas aprendan a vivir
saludablemente.
En este punto, después de haber conocido las dos definiciones anteriores, es
necesario aclarar algunos aspectos:
• Debido a que el problema del consumo de drogas es diferente entre
individuos, países, grupos y subculturas, no es adecuado que se creen
modelos únicos, predeterminados e inflexibles de programas de
prevención. Por ejemplo, sería absurdo aplicar indiscriminadamente un
mismo programa de prevención en la “Calle del Cartucho” en Bogotá y en
una escuela rural de la Sabana de Bogotá. Aunque geográficamente
estos dos lugares son cercanos entre sí, las poblaciones, hábitos de
consumo, situaciones familiares, necesidades, redes sociales,
posibilidades económicas y visiones de la droga y el mundo de los dos
son muy diferentes. ¿Qué sentido tendría entonces ofrecerles a ambas
poblaciones un programa en donde, por ejemplo, se suministrara
información sobre las diferentes sustancias y sus consecuencias en las
personas? ¿Qué efectos tendría sobre ambos grupos? ¿Por qué?
Seguramente, los resultados que este programa informativo de prevención
tendría sobre la población de la “Calle del Cartucho”, serían mínimos, ya
que muchas personas que forman este grupo son ya consumidores
asiduos de basuco y otras sustancias. Ya tienen hábitos muy fuertes y
arraigados de consumo, y unas sesiones informativas no estarían
atacando las raíces de sus problemas (que son la base del consumo) ni
minimizando su necesidad psicológica ni biológica de consumo. En este
caso entonces, este tipo de programa sería probablemente muy inefectivo.
235
Tal vez, en la escuela rural, este tipo de estrategia serviría para alertar la
conciencia de padres e hijos que no han estado muy cercanos a las
drogas, con respecto al problema que éstas representan. En este tipo de
escenario, en el que por lo general hay un altísimo nivel de
desinformación, tal programa podría ser mucho más efectivo.
En síntesis, no existe un modelo único adecuado para hacer
prevención del consumo de drogas. Hay que tener en cuenta el tipo
de población, el contexto socio-económico en la que esta se
desenvuelve, la edad de las personas a las que se pretende llegar,
sus carencias, necesidades y potencialidades.
Existen herramientas o estrategias que han sido desarrolladas e
implementadas en diferentes lugares y momentos. Estas pueden
constituir guías flexibles, más no modelos rígidos para planear y
desarrollar programas de prevención. Más adelante hablaremos de ellas y
su efectividad, según algunas evaluaciones.
PREGUNTAS-I
A continuación, encontrará algunas preguntas, que pueden servirle para
saber qué tan claros le quedaron los conceptos que acaba usted de leer.
Encontrará las respuestas al final del capítulo.
1. La prevención se trata de:
a) Promover un cambio de valores y actitudes, para que éstos sean
más positivos frente a la droga.
b) Volverse activo en el trato con delincuentes, vagos y prostitutas.
236
c) Informar, capacitar y fomentar cambios de valores y actitudes, entre
otros.
d) Mandar a la cárcel a las personas que consumen drogas, sin
importar sus problemáticas individuales, ni el medio en el que viven.
2. El objetivo de la prevención, con respecto al momento de inicio del
consumo es el siguiente:
a) Reducir la edad en que los jóvenes consumen drogas por primera
vez. Así, “saldrán de eso más rápido”.
b) No se trata de retrasar el momento de inicio del consumo, sino de
erradicarlo total y definitivamente. El momento entonces, no es
importante.
c) Retardar la edad en que los jóvenes consumen drogas por primera
vez. Así, corren un riesgo menor de tener problemas de abuso.
d) Ninguna de las anteriores.
3. El modelo ideal para hacer prevención del consumo de drogas es:
a) El que cree cada grupo específico, pensando en las necesidades,
fortalezas y características de su población.
b) Los provenientes de países desarrollados como Estados Unidos o
Inglaterra. Al fín y al cabo, ellos son los que saben.
c) No existe un modelo ideal, aplicable a todas las culturas.
d) a y c.
Modalidades de Prevención
A través de las últimas décadas, los interesados por la prevención del uso
indebido de drogas han transitado múltiples caminos, sustentados en
237
diferentes formas de entenderla. En el momento, se puede decir que
estos recorridos han llevado a los especialistas a clasificar la prevención
en dos modalidades básicas:
• Específica: algunas personas dedicadas a la prevención piensan que
ésta debe hacerse de manera específica, es decir, debe abordar
directamente el tema de la droga a través de talleres, charlas
informativas etc. Para los que se inclinan por esta modalidad, es muy
importante poder aclarar términos, conceptos, creencias y valores
(relacionados con las drogas) que manejan las personas con las cuales
se trabaja, ya que muchas veces éstos pueden ser erróneos y fomentar
el consumo. Otros, sin embargo, opinan que en ocasiones, el
tratamiento directo del tema y la problemática del consumo de drogas,
tiene efectos "contrapreventivos", ya que puede incitar a las personas a
consumir, cumpliendo un rol de propaganda, de despertar la
curiosidad, más que de prevenir. Los defensores de esta modalidad,
responden a lo anterior argumentando que la información clara, real y
objetiva no tiene por qué ser contraproducente, y que además puede
llevar a tratar otros temas más inespecíficos, que de otra manera poco
se abordarían, como la comunicación padres-hijos, los valores, la
responsabilidad etc.
• Inespecífica: esta segunda corriente o modalidad está ampliamente
difundida hoy en día. Sus defensores sostienen que no es suficiente ni
conveniente hacer un énfasis exclusivo sobre el tema de las drogas
cuando se hace prevención. Piensan que es muy importante entender
cuáles son los factores socio-económicos y culturales que hacen
238
probable que las personas consuman drogas de manera indebida.
Tratan de intervenir sobre esos factores, planteando nuevas
alternativas sociales, de trabajo, de uso del tiempo libre, de salud etc.,
contextualizando así la problemática sobre la que pretenden actuar.
En este caso, no se toma el consumo de drogas como el problema en
sí, sino como un factor asociado a otros problemas sociales que hacen
posible su aparición y mantenimiento. En esta línea aparece lo que
conocemos hoy en día como prevención integral del consumo de
drogas. Como expone Luis Carlos Restrepo en la introducción del libro
¿Qué es Prevención Integral?, “Sólo transformando los patrones de
vida cotidiana, fomentando la creación de redes de solidaridad y
favoreciendo la autorrealización individual y comunitaria, estaremos
construyendo mecanismos protectivos que impidan la aparición y
agravamiento de la problemática de las drogas” (Restrepo, 1992, p. 7).
Así mismo agrega: “Este enfoque entiende la prevención como la
movilización de la población alrededor de propósitos culturales
afirmativos, en busca de consensos representativos y de valores que,
actuando sobre el núcleo de las convicciones cotidianas ayuden a
construir y regular la convivencia ciudadana. El problema de las
drogas no es ajeno a la dinámica de la cultura y los valores en que ésta
se inspira. Por eso el enfoque preventivo debe incentivar procesos de
construcción cultural alternativa propicios al afianzamiento de actitudes
que favorezcan el protagonismo social, el desarrollo personal y grupal,
la amistad, la solidaridad, el diálogo y la convivencia” (Restrepo, 1992,
p. 6).
239
Es muy importante aclarar que la clasificación que acabamos de exponer,
es decir la división que se hace entre modalidades de prevención
específica e inespecífica, no implica que en la práctica, en la vida real,
sean excluyentes y por lo tanto sea necesario escoger una de ellas para
trabajar. Aunque al tomar en cuenta las necesidades, características y
potencialidades del grupo objetivo, algunos expertos deciden hacer un
mayor énfasis en una de las modalidades, esto no quiere decir que la otra
no pueda utilizarse como complemento, o como paso a seguir dentro del
proceso preventivo.
PREGUNTAS-II (Puede señalar más de una respuesta)
1. La modalidad de prevención específica se refiere a:
a) Explicar a la población las características químicas del contenido
de cada una de las sustancias psicoactivas.
b) Diseñar actividades que estén directamente relacionadas con el
problema del consumo. En otras palabras, prevenir, tratando el
problema “de frente”.
c) Capacitar a las personas y ayudar a mejorar sus oportunidades
productivas.
d) Todas las anteriores
2. Las siguientes actividades preventivas pertenecen a la modalidad
inespecífica:
a) Ayudar a la comunidad en la creación de una biblioteca y grupos de
lectura.
240
b) Organizar un carnaval “Por la Vida” con la población de una
comunidad.
c) Dictar charlas y conferencias sobre los factores de riesgo asociados
al consumo de drogas.
d) Colaborar para que la comunidad organice un grupo de cuentería,
cuyo objetivo sea reconstruir la historia y los valores del barrio.
3. La modalidad de prevención más adecuada para lograr resultados
efectivos es:
a) La inespecífica, porque ataca la causa real del problema, y no tiene
efectos contrapreventivos.
b) La específica, porque la clarificación de conceptos y creencias
erróneas sobre las drogas es una poderosa herramienta preventiva.
c) Ninguna de las dos.
d) No existe una más efectiva que la otra. La decisión depende de las
necesidades y características del grupo y del experto que está
desarrollando las actividades preventivas.
Niveles de Prevención
Los niveles de prevención hacen referencia principalmente al momento y grado
en que se encuentra involucrada la población con las drogas cuando se realiza
una intervención preventiva. Básicamente se considera que existen tres
niveles de prevención:
a) Prevención Primaria: Se refiere al conjunto de acciones y planes que se
ejecutan antes de que se presente un problema dado, y cuyo objetivo
básico es el fortalecimiento de las condiciones positivas existentes. En el
241
campo que nos ocupa, la prevención primaria es más de carácter educativo
que clínico y se orienta hacia el aumento de la capacidad de las personas
para hacerle frente a los problemas y para intentar resolverlos en vez de
ignorarlos o tratar de encontrar “escapes” frente a ellos. La mejora de las
capacidades mencionadas involucra la creación de vínculos afectivos y
comunicativos sólidos; la estimulación de la creatividad; el desarrollo de la
autoestima y la autoconfianza; la transformación de potencialidades en
características reales que la persona puede usar en provecho propio y de
los otros; la estructuración de oportunidades de satisfacer las necesidades
de crecimiento personal.
b) Prevención Secundaria: Son las estrategias destinadas a evitar que un
problema que se ha iniciado ya, pero que no está demasiado arraigado, se
propague y se convierta en “epidemia”. Por consiguiente, involucra todos
los medios destinados a ayudar a los llamados “grupos de alto riesgo”—
aquellos que se encuentran rodeados de condiciones favorables para que
usen drogas o que ya han iniciado el consumo ocasional--.
c) Prevención Terciaria: Busca desarrollar estrategias de tratamiento para
quienes ya se encuentran involucrados en un consumo crónico o masivo de
drogas; el fin es la rehabilitación, y se trata de prevención en la medida en
que se trata de evitar consecuencias más graves, como el daño permanente
de los trastornos ocasionados por el consumo, enfermedades
incapacitantes o la muerte (Pérez, 1987).
Como se puede observar a partir de las anteriores definiciones, el tipo de
actividades preventivas de cada uno de los niveles depende de qué tan
afectada se encuentra la población por el problema de las drogas. Así, dichas
242
actividades pasan de procurar evitar o retrasar el consumo en el primer nivel, a
contrarrestar los daños ya causados y evitar futuras complicaciones en el
tercero.
Preguntas III
1. La prevención primaria se refiere a:
a) Darle primeros auxilios a las personas que tienen graves problemas de
consumo de drogas.
b) Desarrollar acciones preventivas con poblaciones que todavía no se
han involucrado en problemas de consumo.
c) El nivel de prevención más urgente de todos.
d) Darle tratamiento a las personas que han tenido breves contactos con
las drogas.
2. Cuál de las siguientes parejas está adecuadamente relacionada?
a) Prevención primaria/creación de vínculos afectivos y comunicativos
b) Prevención Secundaria/Tratamiento y Rehabilitación de desórdenes
por consumo de drogas.
c) Prevención Terciaria/Intervención con personas que ya tienen
problemas de consumo.
d) a y c.
3. La prevención terciaria:
a) Está diseñada para las personas de la tercera edad.
b) Consiste en dar tratamiento a los consumidores, para evitar daños más
severos y duraderos.
c) No existe; la confunden con acciones de tratamiento.
243
d) Pretende, entre otras, mejorar la autoestima de la población objetivo.
Estrategias de Prevención y su Efectividad
¿Qué acciones se deben tomar para realizar programas de prevención del
consumo de drogas? ¿Existe alguna estrategia para lograrlo? En ese caso,
¿Hay algunas estrategias más efectivas que otras? ¿Por qué?
Así como no existe una causa única, ni una relación causa-efecto estricta
para el consumo y abuso de drogas por parte de las personas, tampoco
existe una única estrategia adecuada para prevenirlo.
La etiología o explicación de la razón por la que una persona abusa de
sustancias psicoactivas, no se limita a una causa; es una problemática
compleja, que varía entre individuos, pueblos y culturas. Hay múltiples factores
que ponen a una persona en riesgo de consumir: dificultades de comunicación
y de relación con los demás, modelos de padres consumidores, condiciones
socio-económicas difíciles, influencias de amigos y compañeros, cambios
abruptos de vida, pérdidas significativas, baja autoestima y autoconcepto,
presión de grupo, fácil disponibilidad de las sustancias, entre otros. Esto no
quiere decir que todas las personas que tienen alguno de estos problemas
necesariamente vayan a desarrollar problemas de consumo de drogas. Para
poder predecir quiénes son candidatos a involucrarse en el tipo de
problemática del que estamos hablando, es necesario pensar que:
• El contexto en que se desenvuelve la persona juega un papel muy
importante. Por ejemplo, pensemos en dos adolescentes. Uno de ellos
hace parte de una cultura que valora fuertemente el consumismo, mientras
que la del otro valora la austeridad y sencillez en el modo de vida. Puede
244
que ambos tengan problemas de comunicación y autoestima, y que
además estén pasando por un momento en el que la vida les pide ajustarse
a múltiples cambios. ¿Cuál de los dos cree usted que presentaría un mayor
riesgo de consumo? En este caso, sería más probable que el adolescente
que vive en la cultura consumista escogiera las drogas como alternativa
para compensar sus problemas, que el que valora la sencillez y la
austeridad. Vemos entonces cómo las mismas causas no necesariamente
llevan a las personas a los mismos comportamientos.
• Las características de las personas en riesgo juegan un papel
determinante en el desarrollo (o no) del problema. Retomemos a los
dos jóvenes del ejemplo anterior: dijimos que el muchacho de la cultura
consumista se encontraba en un riesgo más alto de verse envuelto en
problemas de consumo de drogas. Ahora bien, pensemos que este mismo
joven tiene herramientas o recursos personales que le ayudan a expresar
sus sentimientos (a través de la pintura o la escritura, por ejemplo),
mientras que el otro no cuenta con ninguna estrategia personal alternativa
que le ayude a compensar sus deficiencias comunicativas. ¿Quién estará
en mayor riesgo en este caso? Parece que aquí las cosas empezarían a
funcionar una manera diferente... tal vez en estas condiciones, el segundo
muchacho se encontraría en un mayor riesgo de consumir...
• Las características de cada sustancia psicoactiva en sí, sumadas a la
manera como afectan de manera diferente a cada persona. No todas
las sustancias psicoactivas tienen (por su composición) el mismo poder
adictivo sobre las personas. Por ejemplo, una persona necesita un
número menor de exposiciones a la heroína para volverse adicta, que las
245
que necesitaría para conseguir el mismo efecto con la marihuana. Esto
está relacionado con la tolerancia y la presencia del síndrome de
abstinencia (ver glosario).
Por otro lado, se ha hablado muchísimo de que algunas personas tienen
predisposiciones genéticas para involucrarse en comportamientos nocivos
de abuso de drogas. Por ejemplo, existen teorías que sostienen que los
hijos o familiares de una persona alcohólica tienen un riesgo mayor de
desarrollar esta misma problemática, que personas que no tengan este tipo
de nexos.
Vemos entonces que no existe una única causa de la adicción, que su
explicación se remonta a múltiples factores que interactúan, y que pueden
llevar así a la aparición o no del fenómeno que nos ocupa. Vemos también
cómo es imposible establecer una “fórmula matemática”, en donde la suma de
ciertos riesgos específicos dé como resultado el consumo. Por esta razón, las
estrategias que se utilizan para su prevención son y han sido múltiples. A
continuación, usted encontrará dos clasificaciones hechas por Tobler (1986,
1993), que constituyen una guía clara y sencilla de los diferentes tipos de
estrategias que se usan en la actualidad para hacer prevención:
Tobler (1986) realizó un meta-análisis de 143 programas para adolescentes,
examinando la relación entre las estrategias y su efectividad en la
prevención o reducción del abuso de drogas. Ella identificó 16 tipos de
programas, que condensó en cinco grandes categorías:
1. "Sólo Conocimiento-Información": presentación de los efectos
legales, biológicos y psicológicos del abuso de drogas;
246
presentaciones de profesores a estudiantes; discusiones de grupo;
tácticas de atemorizar o alarmar.
2. "Sólo Afectiva": fortalecimiento de la autoestima y la autoconciencia,
clarificación de valores.
3. "Programas de Pares": influencia positiva de los pares, enseñanza,
consejería, apoyo y ayuda por parte éstos. Esto incluye dos sub-
categorías:
a) Habilidades de Rechazo: crecimiento interpersonal, habilidades para
resistirse, habilidades asertivas, modelos de roles.
b) Habilidades Sociales y para la Vida: (1) Interpersonales (habilidades
de comunicación, modelaje, retroalimentación con reforzamiento social,
asertividad) (2) Intrapersonales ("educación afectiva"; fortalecimiento
de la autoestima, sentimientos, auto-conciencia, clarificación de valores,
reducción de la ansiedad, habilidades de adaptación y competencias
personales).
4. "Conocimiento más Afectividad": combinación de las categorías 1 y 2,
enfocada en lo que los individuos decidan que es más conveniente.
5. "Ofrecimiento de Alternativas": (1) Actividades: centros de la
juventud, empleos, actividades voluntarias, entretenimiento y uso
creativo-productivo del tiempo libre. (2) Competencias y Aptitudes:
realización de actividades para fortalecer competencias personales
como habilidades para trabajar, para leer, para divertirse a través de
aventuras que requieran esfuerzo físico etc. Esto pretende aumentar el
sentido de control que el individuo tiene con respecto a su ambiente.
247
Este estudio de Tobler indica que los programas de mayor nivel de
efectividad en cuanto a la reducción del uso de drogas son los de “pares” y
los de “ofrecimiento de alternativas”; los otros mostraron no ser muy
efectivos. De todas maneras, es importante aclarar que la edad de la
población objetivo está también relacionada con la efectividad de cada una
de las estrategias: para los más jóvenes, las habilidades de rechazo parecen
ser muy apropiadas, mientras que para los mayores, las interacciones en
grupos reducidos ofrecen los mejores resultados.
Para refinar estos hallazgos, Tobler realizó un segundo meta-análisis en
1993, en el que identificó seis tipos de programas preventivos, según
contenido y forma de manejo o proceso de grupo. Los contenidos
clasificados en el estudio fueron:
1. "Conocimiento": incluye información sobre el efecto de las drogas, las
influencias sociales y de los medios, y el uso o abuso por parte de
compañeros.
2. "Afectivo": agrupa las acciones orientadas a trabajo sobre autoestima y
sentimientos, introspección y auto-conciencia, actitudes, creencias y
valores.
3. "Habilidades de Rechazo": acciones que pretenden lograr o reforzar
habilidades de rechazo frente a las drogas, actividades de compromiso
público, competencias cognitivo-comportamentales, sistemas de apoyo y
trabajo en red entre adolescentes no consumidores.
4. "Habilidades Genéricas": incluye habilidades de comunicación, asertividad,
toma de decisiones y solución de problemas, afrontamiento, sociales y de
relación de pareja, definición de metas e identificación de alternativas.
248
5. "Habilidades de Seguridad": se refiere a habilidades de auto-protección y
protección a compañeros en situaciones relacionadas con drogas, al igual
que a la conducción sin alcohol.
6. "Actividades Extracurriculares": trabajo pago o entrenamientos, deportes
organizados, actividades culturales, trabajo voluntario con la comunidad y
otras actividades libres de drogas para ocupar el tiempo libre.
7. "Otros": ayuda y consejería entre compañeros, tareas para la casa,
recompensas y reforzamientos, economía de fichas, trabajo con padres,
trabajo y coordinación con la comunidad.
Aparte de que los contenidos de los programas fueron distintos a los de
1986, el hallazgo más sobresaliente e innovador de este segundo estudio
fue que, independientemente de los contenidos de los programas, se logra
un mayor nivel de efectividad cuando las actividades que se llevan a cabo se
trabajan de manera interactiva, no impositiva (donde el profesor juega un
papel de facilitador de procesos que promueve el desarrollo de habilidades,
más que un conferencista impositivo que no ofrece posibilidades de
involucramiento).
Hasta el momento, hay varios problemas que permanecen sin solución; la
mayoría de los programas se quedan sin especificar la teoría o base
conceptual que subyace a sus actividades preventivas. Es un hecho que no se
han formulado la mayoría de los conceptos sobre prevención. Además, muchas
estrategias no logran llegarle a la juventud considerada en riesgo, otras
muchas adolecen de tener procesos de implementación e intervención débiles,
y, muy frecuentemente, tienen un enfoque demasiado estrecho. Todos estos
factores afectan no sólamente la evaluación adecuada de los programas, sino
249
también la posibilidad de una replicación correcta. Esto puede explicar por qué
frecuentemente se llega a resultados contradictorios, a pesar de que se
apliquen las mismas estrategias (aparentemente), cuando son implementadas
por diferentes personas.
Finalmente, es muy pronto para llegar a conclusiones precisas sobre la
efectividad de la mayoría de estrategias, pero existen suficientes argumentos
para considerar que estos esfuerzos valen la pena. En este campo, al igual
que en muchos otros, se cumple leviejo adagio: "Más vale prevenir que curar".
Preguntas IV (Puede señalar más de una respuesta)
1. Los siguientes son posibles factores explicativos del consumo:
a) No saber pintar ni escribir.
b) Padres consumidores y/o permisivos frente al consumo.
c) Vivir en una sociedad consumista. Este factor, por sí mismo, garantiza
que las persons presentarán problemas de drogas.
d) Tener baja autoestima y autoconcepto.
2. ¿Cuál de las siguientes afirmaciones es cierta?
a) Existe una única explicación sobre la causa del consumo de drogas.
Esta es la falta de comunicación en la familia,
b) No existe una explicación única del consumo. Este es un
comportamiento de gran complejidad, mediado por múltiples variables.
c) La suma de ciertas variables que ya han sido determinadas por algunos
investigadores da como resultado inevitable el consumo.
d) Ninguna de las anteriores.
3. Las estrategias de prevención que, según Tobler, parecen ser más
250
efectivas con adolescentes son:
a) Sólo Conocimiento-Información.
b) Sólo Afectiva
c) Conocimiento más Afectividad
d) Programas de Pares y Ofrecimiento de Alternativas
ALGUNOS MITOS QUE AFECTAN LOS PROGRAMAS DE PREVENCION
Para acabar de entender con claridad el concepto de prevención, es
importante conocer algunos mitos o creencias falsas sobre los que se
fundamentan y planean múltiples programas. Algunos de estos mitos son:
1. Existe un estilo ideal de vida válido para todos los seres humanos; y la
“sociedad ideal” es una sociedad sin droga. Aun cuando esta idea parece
razonable, hay amplia evidencia de sociedades humanas (entre ellas varias
comunidades indígenas colombianas), en las cuales el consumo ritualizado
de ciertas sustancias no provoca ninguna clase de dificultades.
2. Existe un “modelo ideal” para hacer prevención del consumo de drogas, que
supone la existencia de un conjunto estructurado de actividades que se
podría aplicar perfectamente en cualquier parte. Pero muchos de esos
modelos no son apropiados para países en vías de desarrollo: en éstos se
debe buscar la promoción de una mejor calidad de vida, tal como sea
entendida en cada lugar, según sus necesidades, valores y creencias.
3. Nos hemos convertido a nivel mundial, en una “aldea global”. Tal
afirmación se encuentra muy lejos de la realidad: las visiones del mundo en
Tailandia, Nigeria, Irlanda o Bolivia (e incluso entre las diferentes regiones
de un mismo país) siguen siendo todavía muy diferentes, aunque se busque
251
la integración por todos los medios y a pesar de que todos tengamos correo
electrónico.
4. La pobreza es la principal causa del problema. Aunque puede constituir un
factor de riesgo, casos como el de la India, o el de muchos países africanos
más pobres que el nuestro, en donde el consumo de drogas es muy bajo,
demuestran la falsedad de esta creencia.
5. La descomposición y la desestructuración de la familia son los factores
determinantes del abuso de drogas. Aun cuando esta afirmación tiene algo
de cierto, es necesario darle ciertos matices. Así lo demuestran estudios en
Costa Rica, donde una causa asociada al alto consumo son familias
extensas muy unidas pero viviendo en condiciones de hacinamiento; o un
estudio en Brasil, que mostró que el 80% de las mujeres en tratamiento por
consumo de cocaína estaban casadas, trabajaban, tenían una vida
aparentemente estable y eran madres de dos hijos en promedio.
6. Un conjunto de variables podrá explicar de mejor manera los orígenes del
abuso de drogas. Esto puede ser cierto, pero sólo si las variables
individuales y sociales se enmarcan correctamente en circunstancias
específicas de orden cultural, geográfico, político y económico. Los
estudios experimentales o correlacionales sólo muestran tendencias, no
verdades universales. En otras palabras, es indispensable adaptar nuestros
modelos a la realidad y no lo contrario.
Los anteriores son sólo algunos ejemplos de las múltiples creencias erradas
dentro de las que se enmarcan muchos programas de prevención. Esto
representa un obstáculo para la efectividad de dichos programas, ya que, como
expusimos al principio de este capítulo, las actividades preventivas deben
252
planearse y llevarse a cabo pensando en las necesidades específicas,
características y potencialidades de la población con la que se pretende
trabajar. Para esto, es muy importante hacer un trabajo concienzudo de
conocimiento de la población y determinar así objetivos claros que vayan de
acuerdo con el contexto y sus necesidades.
A manera de Ejercicio
A continuación usted encontrará tres casos en los que se exponen diferentes
momentos de algunos programas preventivos que se desarrollan en la
actualidad. Al final de éstos, se plantean algunas preguntas que usted puede
responder para poner en práctica los conocimientos adquiridos a lo largo de
este capítulo.
CASO 1
Es un día común y corriente cerca de una de las playas más de moda en
Miami. En el quinto piso de un edificio se encuentran reunidos alrededor de 20
jóvenes adolescentes que esperan ruidosamente en una sala a que algo
suceda. Estos jóvenes no son un grupo cualquiera: son homosexuales y
bisexuales que pasan mucho tiempo en ese agitado sector de la ciudad. De
repente, llegan otros jóvenes, también ruidosos, que empiezan a inventarse un
escenario en la mitad de un corredor que está junto a la sala. Hay algo de
expectativa, pero el grupo que llegó primero da la sensación de estar
esperando algo poco interesante, o mejor dicho... da la sensación de no estar
esperando nada. En su actitud rebelde de adolescentes, estos jóvenes fuman
253
en donde está prohibido hacerlo, hablan con un volumen poco apropiado para
el lugar y parecen querer desafiar todo y a todos, estar por obligación en lo
que fuera que les esperara, porque de todos modos sería aburrido, poco
interesante.
Después de unos minutos el escenario está terminado. Todo fue cuestión de
organizar unas cuantas sillas y colgar una especie de telón para proyectar
filminas. El público toma asiento y es casi imposible hacer que se calle y
organice para poder empezar la función. Hasta el momento nadie sabe qué va
a pasar. De repente, con cigarillos y bulla incluída, se apagan las luces...
empiezan a sonar instrumentos y figuras humanas se desplazan por el
pequeño espacio que queda libre. La iluminación se reduce a pequeñas
linternas y se oyen voces lindísimas de actores negros que hasta hacía pocos
instantes eran muchachos comunes y corrientes. A través de cantos, diálogos,
instrumentos musicales, movimiento, luces y filminas, este grupo de teatro ha
logrado lo que parecía imposible: el público ha dejado de fumar, está en
completo silencio y totalmente absorto con lo que está pasando a su alrededor.
CASO 2
Acaba de sonar la campana con la que termina la última clase de un Lunes en
el Colegio Distrital San Luis, cerca de Bogotá. Este es un colegio mixto para
personas de escasos recursos que viven en zonas marginales, donde hay de
todo, menos seguridad, calidad de vida, tranquilidad , respeto, salud... En fín,
los niños que van a ese colegio han crecido en circunstancias económicas,
familiares y sociales difíciles... y se les nota a simple vista en su agresividad,
en su dureza a pesar de la corta edad. Son aproximadamente las tres de la
254
tarde. Esto quiere decir que a los muchachos les queda mucho tiempo para
vagar, robar, meterse en líos, consumir drogas y quién sabe qué más cosas.
Justamente por esa razón llega en ese momento un practicante de psicología,
que trabaja con una entidad del Distrito, a realizar diferentes actividades con
los muchachos. Este día la idea es pasar un par de horas haciendo trabajos
artísticos con pedazos de pasta cruda. Los niños se gozan cada cosa que se
les entrega, a pesar de que la repartición de materiales no deja de generar
peleas. Es complicado que el grupo de adolescentes se siente a trabajar
tranquilamente, sin buscar bronca, sin desperdiciar lo que se le ha entregado.
Aunque nunca en calma total, hay muchos de los muchachos que se toman en
serio la actividad: empiezan a crear collares y cuadros de excelente calidad... y
lo más importante: algunos caen en cuenta que se necesitan mutuamente, que
necesitan compartir materiales, ayudarse en lo que les cuesta más trabajo,
para poder lograr lo que quieren.
Caso 3
En una sala de un edificio de Buenos Aires se encuentran reunidos alrededor
de cuarenta padres (esposo y esposa), con un psicólogo, un trabajador social,
un abogado y un médico. Hay un ambiente agradable entre el grupo, ya que
esta es su tercera reunión, a la que todos han decidido asistir para abordar una
preocupación común. En esta reunión, hay un moderador, que divide el grupo
en subgrupos más pequeños (alrededor de seis padres por subgrupo) , que
deben hacer juntos el primer ejercicio del día. Organizados de esta manera, el
moderador plantea a los padres unos casos hipotéticos, que ellos deben
discutir y resolver. Así, por ejemplo, un caso podría ser el siguiente: “Los seis
255
padres se encuentran a la entrada de un cine y uno de llos le comenta al otro: “
qué bien que mi hijo está en una reunión en tu casa”, y el otro le responde:
“pues mi hijo me dijo que la reunión sería en tu casa” “ (Goti, 1995). Los
padres deben discutir entre ellos una situación que es muy común, pero frente
a la cual la mayoría siente terror, porque no sabe manejarla adecuadamente.
Finalmente, después de cada uno de los casos que se plantean, un
representante de cada uno de los subgrupos expone las ideas, pensamientos,
sentimientos y conclusiones de su equipo frente a las diferentes situaciones.
• ¿Qué sería, en su opinión, lo más notable de estas situaciones?
• ¿Tienen algún elemento común que nos permita identificarlas? ¿Se parecen
en algo? ¿Cuáles son las principales diferencias?
• ¿Diría usted que efectivamente muestran actividades preventivas? ¿Qué
características definidas como preventivas en este capítulo se identifican
con las que exponen los casos?
• Si contestó afirmativamente a lo anterior, ¿se refieren los casos a
modalidades de prevención específica o inespecífica? ¿Por qué?
• ¿Es posible identificar el nivel de prevención en el que funcionan? Si esto
es así, ¿A cuál de los tres niveles preventivos pertenecen?
• ¿Cree usted que se podrían implementar las acciones que se ilustran en
cada uno de ellos en cualquier contexto? ¿Y en su comunidad? ¿Por qué sí
o por qué no?
LA PREVENCION: QUE HACER Y COMO HACERLO
Muchas personas se quejan, con razón, del hecho de sentir que se les exige
que hagan "algo" a nivel preventivo, pero nadie les dice qué deben hacer ni
256
cómo deben hacerlo. Por tal razón hemos decidido describir en las siguientes
páginas algunos lineamientos básicos de los elementos de un trabajo de
prevención.
La información
El primer paso dentro del proceso preventivo consiste en disponer de
información sobre el problema y difundirla. Sin lugar a dudas, en este nivel se
inician los problemas: se saben muchas cosas, quizás, pero con frecuencia no
se sabe cómo transmitirlas para que puedan ser provechosas: en ocasiones la
información es demasiado técnica, otras veces es amenazante en exceso, o
está llena de generalizaciones inexactas, o todas estas cosas al mismo tiempo.
Si la información no es comprensible para el común de las personas, no podrá
desencadenar comportamientos adecuados en ellas.
Un defecto muy común en la información que se ofrece al público general,
consiste en que se encuentra contaminada por la actitud personal de quienes la
proporcionan. Así, si un investigador está prejuiciado en contra de la
marihuana, tenderá a exagerar sus datos en esa dirección; por el contrario, si
el prejuicio es a favor, podrá inclinarse a disminuir la importancia de lo negativo
y a aumentar lo positivo. De esto lo único que resulta es una sensación de
confusión y de que en alguna parte hay un engaño, e incluso la inversión de un
patrón de comportamiento normal: cualquier persona exige, antes de comprar
un nuevo producto o un medicamento, que se demuestre que no es perjudicial
para la salud; con algunas drogas ha sucedido lo contrario: muchas personas
exigen que se les demuestre que sí son perjudiciales antes de empezar a
discutir si tiene sentido seguirlas utilizando. Esta conducta no sólo es curiosa,
sino que es irracional; veamos por qué.
257
Aun cuando nuestro conocimiento sobre los delicados mecanismos del cerebro
es muy limitado, sí sabemos que los daños que se produzcan a nivel de las
neuronas (células del sistema nervioso) son irreversibles, puesto que--a
diferencia de otras células del cuerpo--las neuronas no se reproducen ni se
regeneran. Este debe ser el punto de partida concreto de cualquier discusión:
¿Tiene sentido acaso correr el riesgo de destruir, de dañar o de disminuir la
eficacia de aquello que constituye la única riqueza verdadera de una persona, -
es decir su sistema nervioso?
Por otra parte, ya hemos visto que existen grandes diferencias individuales en
lo que se refiere a las reacciones orgánicas y psicológicas frente a las drogas, y
es conveniente reconocer abiertamente este hecho, en vez de tratar de hacer
creer que todos somos iguales en ese sentido; lo que sí debe ser claro es que
todos los individuos que emplean estas sustancias con alguna frecuencia se
ven afectados, así las consecuencias no sean visibles inmediatamente.
Otra tendencia muy arraigada en la preparación de información consiste en
hacer un "terrorismo" indiscriminado que busca alertar a la población con base
en mentiras que, no por ser "bien intencionadas", dejan de ser mentiras.
Desde un punto de vista ético, es inaceptable pretender trazar políticas
preventivas sobre esa base; pero además, es totalmente ineficiente e incluso
produce resultados negativos: las personas a quienes se dirigen tales
mensajes no se dejan engañar tan fácilmente, y tienden a adoptar de inmediato
una actitud de desconfianza y de desafío con respecto a la totalidad del
contenido esa clase de información. Hoy en día existe un considerable volumen
de bibliografía sobre las consecuencias desafortunadas del manejo inadecuado
de la información en este campo.
258
La imagen del drogadicto sucio, desgreñado, en completo deterioro físico,
social y psicológico, no asusta a la mayoría de los jóvenes, quienes
simplemente concluyen que existen personas que no saben "manejar la droga".
Sin embargo, cuando la información que se ofrece es correcta, el efecto es
adecuado. Lo que padres, maestros y agentes educativos en general deben
saber es que un verdadero peligro de "contagio" proviene de los usuarios
ocasionales que pregonan a los cuatro vientos que ellos constituyen la prueba
viviente de que las drogas no son perjudiciales.
Hay quienes reaccionan con alarma ante la difusión de información, pues la
ven más como una propaganda que como un ataque; en ciertos casos esas
personas tienen razón, pues la realidad es que la información no puede
presentarse de cualquier manera. Los siguientes son algunos de los aspectos
que deben tenerse en cuenta para que la información que se difunda sea
efectiva, insistiendo además en el punto de que la información como
estrategia aislada proporciona unos resultados muy limitados:
--La información debe ser veraz y precisa; en caso de dudas o de resultados
muy contradictorios es preferible abstenerse de hacer afirmaciones
categóricas.
--Debe ser presentada de manera sencilla, evitando tecnicismos que aburren al
lector y que no le proporcionan información útil.
--Debe estimular en el lector o el auditorio el deseo de saber más al respecto;
por consiguiente, debe indicar fuentes y guías de consulta.
La información básica debe encontrarse disponible fácilmente y a gran escala,
en todos los sitios donde acuden personas a quienes les pueda interesar:
centros de salud, clínicas y hospitales, estaciones de policía, centros
259
parroquiales, comunitarios, de defensa civil, colegios y universidades, centros
comerciales, etc.
--Debe subrayar que los efectos descritos no se presentan de la misma manera
en todas las personas.
--Debe señalar que los signos que sirven para identificar a un eventual usuario
de drogas no son 100% seguros; sólo son probables, y pueden ser utilizados
para iniciar una exploración de lo que está ocurriendo, no como instrumentos
de acusación.
La capacitación y la educación
Probablemente, una de las razones por las cuales el público en general se ha
demorado tanto para reaccionar frente a los problemas relacionados con el uso
de drogas es el desconocimiento del tipo de medidas que pueden tomarse;
pero hay otras dos más de fondo: en nuestro medio, por una parte, muchos
temas se convierten fácilmente en tabús y ante ellos se toman actitudes que
impiden cualquier forma efectiva de comunicación. Por otra parte, las formas de
relación entre adultos y jóvenes (padres-hijos, maestros-estudiantes) suelen
ser netamente verticales y unidireccionales: los unos mandan, los otros obe-
decen. Este tipo de problema no es de ninguna manera nuevo: por el contrario,
es más bien un anacronismo en las condiciones de vida moderna, y que
ciertamente está contribuyendo a incrementar las tensiones.
En el planteamiento precedente puede observarse fácilmente que existen
dificultades a nivel de educación y de capacitación. Entendemos aquí por
educación el conjunto de procesos que, a lo largo de la vida, le permiten a una
persona desarrollar al máximo sus potencialidades, de acuerdo con ciertas
260
pautas marcadas por los valores que defiende la sociedad. La capacitación, por
otra parte, implica el desarrollo de ciertas habilidades específicas que permiten
resolver problemas. Tanto la educación como la capacitación implican la
disponibilidad de información, pero no se agotan en ella.
Los programas educativos —formales o informales-- implican entonces un
esfuerzo deliberado por transmitir valores y por definir actitudes y
comportamientos que sean coherentes con tales valores. La cuestión es que no
siempre el sistema de valores posee una clara consistencia interna, e incluso
ocurre que algunos de ellos sean contradictorios entre sí. Por ejemplo, se
sugiere que un valor importante es el interés por los demás, pero al lado se
asegura que lo fundamental es sobresalir, ser competitivo y ocupar los
primeros puestos, incluso si eso significa atropellar a otros; se afirma que la
comunicación es un componente básico de la vida humana, pero también se
indica que hacerlo puede ser peligroso en la medida en que le proporciona a
otros datos con los cuales pueden hacer daño. Y no es sólo cuestión de
contradicciones internas: en realidad, el mayor problema es la contradicción
entre lo que se dice y lo que se hace: por ejemplo, algunos padres pueden
asegurar que la comunicación los hijos es un valor importante, pero jamás
hacen nada en esa dirección, e incluso la bloquean o la inhiben; o insisten en
que la honestidad y la sinceridad son dos cualidades preciosas, pero nunca
dan el ejemplo. Tales paradojas pueden dar lugar a la aparición de conductas
de simulación, a incongruencias y a percepciones distorsionadas sobre lo que
se espera de una persona: que aparente o diga una cosa y haga otra, que
desconfíe de los demás, que trate de aprovecharse de las debilidades de los
otros, que lo importante no es actuar bien o mal sino saber evitar los castigos.
261
Dentro de este contexto, un agente educativo puede contribuir sustancialmente
a la producción de cambios, capacitando a las personas en campos
específicos. En los párrafos siguientes señalaremos algunos de esos campos y
daremos ejemplos de cómo actuar prácticamente a nivel de capacitación, sin la
más mínima pretensión de agotar el tema: más bien, por el contrario, queremos
subrayar que es sólo una primera aproximación, muy sencilla, pero que puede
servir de guía.
1. Clarificación y cuestionamiento de los valores: Una discusión sobre
cualquier tema, incluso tomado al azar de un periódico, de un noticiero o de
una conversación, lleva implícitos un cierto número de valores, de los cuales
los participantes en la discusión no suelen ser claramente conscientes. El
agente educativo (que puede ser, por supuesto, un padre o una madre de
familia) puede suscitar tal análisis pidiendo simplemente a los miembros de un
grupo que expresen su opinión sobre algo, y que luego traten de examinar los
fundamentos de esa opinión, llevándolos tan lejos en ese análisis como lo
permita el contexto y el tiempo disponible, y dejándoles inquietudes para que
reflexionen al respecto.
2. Ofrecimiento de un clima de comunicación óptimo, en donde el diálogo
es abierto y no se trata de imponer autoritariamente puntos de vista. La
persona responsable del entrenamiento de un grupo permite que todos los
miembros participen y estimula a los más tímidos dirigiéndose directamente a
ellos, aun cuando sin presionarlos. Para mostrar "estilos" de comunicación,
puede recurrir al juego de roles, en el que se representen situaciones reales de
interés para los participantes, o ejemplos de manejo de grupos, asignando
papeles (ej.: líder democrático, líder autoritario, líder anárquico) y pidiéndole a
262
cada grupo que trate de resolver un problema real o imaginario. Luego los
miembros de cada grupo expresan cómo se sintieron y el monitor hace una
síntesis.
3. Enseñar a pensar los problemas en vez de ofrecer soluciones
elaboradas de antemano, estereotipadas y simplistas. Esta es una de las
actividades más interesantes de un proceso educativo y de capacitación, pues
proporciona un instrumento de trabajo aplicable a cualquier clase de situación.
Una expresión de esta idea se encuentra en la figura No. 1; el proceso se
conoce bajo el nombre de "toma de decisiones/solución de problemas" e
incluye básicamente los siguientes pasos:
a) Se buscan definiciones alternativas a los problemas: esto significa que
cuando se plantea algo como una situación que debe ser resuelta, no se
asume de inmediato que esa situación no pueda tener formulaciones distintas a
la presentada, o incluso que el problema sea diferente. En otras palabras, se
trata de examinar la situación con cierto detenimiento, para tratar de saber si lo
que se está viendo como problema es realmente el problema, o si hay otras
cosas que deberían ser resueltas primero. Hecho este análisis, se decide
conjuntamente una definición o una prioridad y se empieza a trabajar sobre
ella.
b) Se presume que, frente a cualquier dificultad o problema, existen por lo
menos tres alternativas: dejar las cosas como están, mejorarlas aun cuando
sea en un grado mínimo, o empeorarlas. Puesto que estas tres posibilidades
son "gratis", es decir están dadas por definición, se le pide a las personas que
frente a cualquier situación encuentren por lo menos 4 alternativas, sin que
importe si son positivas o negativas. El propósito es mostrar que virtualmente
263
nunca hay una sola posibilidad de acción (como cree la mayoría de la gente
cuando está en dificultades) y estimular la creatividad en la búsqueda de
soluciones. Se procura generar tantas alternativas como sea posible.
c) El tercer paso consiste en tomar cada una de las alternativas formuladas y
analizar las consecuencias posibles de cada una de ellas, tanto positivas como
negativas. Con esta base, resulta más fácil en un determinado momento
seleccionar aquellas que tienen la menor cantidad de consecuencias negativas
y el mayor número de positivas.
d) El cuarto paso es el diseño de la forma de llevar a cabo la opción
seleccionada; esto significa la construcción de planes concretos de
implementación, que deberán incluir opciones en caso de que las cosas no
funcionen como se prevé.
e) Por último, se realiza un ensayo a pequeña escala de las estrategias
seleccionadas.
La enorme ventaja de este esquema es no sólo su simplicidad, sino su
aplicabilidad a cualquier tipo de situación que exija tomar decisiones y resolver
dificultades. Además, nadie le proporciona soluciones a la persona o al grupo,
sino que la responsabilidad se mantiene totalmente en manos de quienes van a
vivir las consecuencias de las decisiones; finalmente, la manera de proceder
conlleva procedimientos autocorrectivos, de manera que si las cosas no
funcionan en uno de los casos se puede considerar que se cometió un error en
uno de los anteriores; se procede entonces a buscarlo y corregirlo.
4. Muchas investigaciones han encontrado que la falta de habilidad en el
manejo de las relaciones interpersonales puede aumentar la probabilidad
de llegar a tener problemas de alcoholismo o de uso de SPA; por ello, a
264
nivel de capacitación los agentes educativos deben buscar estrategias que
mejoren esta dificultad. Los problemas más comunes son: timidez; falta de
seguridad en sí mismo; agresividad; dificultades para escuchar a los otros;
tendencia a monopolizar la atención; generación constante de conflictos
gratuitos; rechazo de todos los puntos de vista diferentes a los propios. En el
contexto de un grupo todos estos problemas pueden ser manejados con éxito
recurriendo a pequeñas estrategias: por ejemplo, el monitor del grupo no debe
atacar al agresivo ni presionar al tímido, sino "reflejarles" lo que está viendo,
dejando que ellos mismos se expliquen; también puede preguntarle al grupo
qué piensa de lo que está ocurriendo, sin tomar partido; por su parte, cada vez
que el tímido intervenga lo apoyará, y cuando el agresivo no lo sea centrará en
él su atención, en vez de "castigarlo" cada vez que se "porte mal". La
estrategia de "reflejar" lo que ve que está ocurriendo suele funcionar bien, pues
inmediatamente el grupo tiende a involucrarse y a tomar en mano la situación.
Evidentemente, aquí hablamos de situaciones normales, no de casos pa-
tológicos, que requieren un tipo de manejo que se sale de los propósitos de
este capítulo.
5. También se ha podido mostrar que frecuentemente el consumo de SPA
se encuentra relacionado con problemas de autoestima. Aun cuando a
veces esto requiere tratamientos individuales por parte de profesionales, en
muchos casos basta que la persona--especialmente si se trata de un ado-
lescente--sienta que se la respeta y se la aprecia tal como es, y que se está
dispuesto a ofrecerle las oportunidades que necesite, para que se inicie una
reacción. En verdad, muchas veces el carácter masivo de los sistemas
educativos formales da lugar a que una dificultad que se ha iniciado en el
265
hogar, se convierta en algo grave, en la medida en que se ignora al tímido y al
apocado, se le deja de lado y se le niegan oportunidades que otros menos
inhibidos encuentran fácilmente disponibles.
El empleo creativo del tiempo
Los humanos nos movemos, a lo largo de toda nuestra existencia, sobre una
dimensión temporal; tenemos ritmos biológicos de actividad y de reposo, que
en su nivel más simple se expresan en el hecho de estar despiertos o
dormidos. Un adulto permanece mucho más tiempo despierto que dormido, y
no se presume que durante todo ese período esté desempeñando actividades
agotadoras; de hecho tanto las leyes como las religiones promueven períodos
de reposo y descanso, que son llamados "vacaciones" o "tiempo libre",
significando con ello que las personas tienen posibilidades diferentes de
trabajar y dormir alternadamente.
El mundo en que vivimos ha creado mecanismos que disminuyen cada vez
más el tiempo de trabajo obligatorio y que dejan más tiempo disponible a la
gente. Pero esto no siempre ha ido acompañado de propuestas alternativas
que permitan disfrutar de ese tiempo, y la consecuencia es entonces el
aburrimiento y el hastío. Cuando esto se presenta, las probabilidades de verse
involucrado en diferentes tipos de situaciones socialmente inaceptables
aumentan considerablemente, pues las personas buscan usualmente formas
de estimulación; cuando esto no ocurre se presentan comportamientos
alterados, tal como se observa en los ancianos que no tienen ninguna
266
ocupación, en los prisioneros o en las personas incapacitadas físicamente que
se ven obligadas a permanecer inactivas.
Evidentemente, el trabajo de prevención no puede limitarse a proporcionar
información o a estimular la conciencia de la gente sobre los problemas y la
necesidad de hacerles frente. También es necesario disponer de alternativas
que sean productivas; en el campo de consumo de sustancias psicoactivas,
que concierne fundamentalmente a los adolescentes y a los adultos jóvenes,
deben tenerse en cuenta las características de estos grupos de edad:
usualmente hay intereses múltiples, necesidad de actividad física, búsqueda de
experiencias novedosas y, sobre todo, una aguda suspicacia con respecto a
aquello que tenga aspecto de imposición, de actitud protectora o paternalista o
que desvalorice lo que ellos piensan. Por consiguiente, todo lo que se planee
referente a medios para emplear el tiempo creativamente debe poseer las
siguientes características:
a) Debe involucrar directamente a los interesados en la planificación y
ejecución de los proyectos.
b) Más que ofrecer actividades específicas, deben proponerse posibilidades
muy globales en diferentes áreas, y estimular la conformación de grupos que
trabajen en la búsqueda de recursos, de medios y de estrategias concretas. En
otras palabras, en vez de construir una cancha de basket y regalar balones,
resulta preferible discutir con los adolescentes de un barrio las diferentes
opciones que podrían tomar: una cancha deportiva, un club de cine, una
biblioteca pública, etc.; si la decisión fuera "una cancha de basket", habría que
solicitarles que expresaran qué están dispuestos a aportar para lograrla y luego
267
para mantenerla. De manera que el desarrollo de una actitud comunitaria es
fundamental para la implementación de estos planes.
c) Aparentemente, algunas personas tienden a creer que el tener las opciones
disponibles resuelve el problema; esto es una equivocación. Las ricas escuelas
públicas norteamericanas son un buen ejemplo: tienen absolutamente todo lo
que podría desearse (laboratorios, computadores, juegos, canchas deportivas,
bibliotecas), y los jóvenes no las usan. Por qué? Probablemente porque para
ellos toda esa disponibilidad es banal y no se sienten comprometidos con o
interesados por cosas que hacen parte del ambiente cotidiano. Esto significa
también que periódicamente deben revisarse las estrategias y las decisiones,
pues no debe olvidarse que cada 4-5 años la población adolescente se ha
renovado por completo.
d) ¿Cuáles son los terrenos fundamentales en los cuales se pueden proponer
actividades que hagan el tiempo libre creativo? Señalaremos algunas a modo
de ejemplo:
--Actividades culturales: estimulación para la creación y el uso de bibliotecas,
salas y grupos de música, grupos de teatro, centros de estudio y
documentación, cinematecas grupos de danza, etc.
--Actividades deportivas, incluyendo la construcción y mantenimiento de los
terrenos de juego y de práctica; scouts, alpinistas, etc.
--Actividades científicas: implica el estímulo y la premiación por actividades de
investigación sobre cualquier clase de tópico: la fauna, las condiciones de vida
de la comunidad, la ayuda en proyectos existentes que involucren o se refieran
a la comunidad, problemas técnicos, etc.
268
--Hobbies y pasatiempos: clubes filatélicos, de ajedrez, de coleccionistas, de
aeromodelismo, de fotografía, etc.
--Grupos de actividad comunitaria: participación en la defensa Civil, Sociedad
de Mejoras, ayuda a los desvalidos y a los ancianos, grupos religiosos
interesados en contribuir al bienestar común.
--Empleo de los recursos de la comunidad: organización de jornadas nocturnas
de alfabetización en los locales de escuelas y colegios; aprovechamiento de
instalaciones de talleres o microempresas subexplotadas; colaboración con
instituciones ya existentes (guarderías, jardines infantiles, centros médicos,
etc.).
Las organizaciones y el trabajo comunitario
Aun cuando tiene algún sentido hablar de trabajo preventivo a nivel individual,
especialmente en el interior de la familia, la parte más importante de este tipo
de actividades se desarrolla a niveles que involucran grupos grandes de
personas, quienes a su vez trabajan como agentes multiplicadores.
En general, puede decirse que una organización se forma como respuesta
colectiva ante un problema o un conjunto de problemas, cuando se acepta que
el simple reconocimiento de su existencia no es suficiente, y que se necesita
emprender algún tipo de acción (CAPDA, 1982); así empezaron, por ejemplo,
las organizaciones de padres preocupados por el consumo de drogas de sus
hijos: de una consulta puerta a puerta entre vecinos de barrio, en la que alguien
decía: "Estoy muy preocupado(a) porque mi hijo está usando marihuana, y
creo que lo hace con el suyo", se pasó a una inmensa organización en los
Estados Unidos, que se conoce como PRIDE. Los latinoamericanos y los
269
españoles no solemos poseer un espíritu comunitario especialmente
desarrollado, y por eso es necesario prever que en las etapas iniciales se
encontrarán muchos obstáculos, y que no hay que descorazonarse por ello. En
términos generales, todos los grupos humanos actuales poseen alguna forma
de organización, y las existentes pueden servir de punto de partida o de apoyo
para las nuevas: por ejemplo, las juntas de acción comunal, las asociaciones
campesinas, los grupos parroquiales, las asociaciones de padres de
estudiantes de colegio. Es mejor considerar pequeñas comunidades (barrios o
sectores de ellos, pueblos) que grandes aglomeraciones. El equipo de CAPDA
(sigla de "Alianza Ciudadana para Prevenir el Abuso de Drogas) sugiere los
siguientes pasos:
1. Inicio: tratar de conseguir la colaboración de todas las personas influyentes
de la comunidad (líderes, miembros de sindicatos o de juntas de acción cívica,
sacerdotes), pero evitando dar demasiadas responsabilidades a una sola
persona, o haciendo que otras se sientan poco importantes. La primera tarea
es la definición de los objetivos del grupo.
2. Estructura del grupo: Se debe procurar definir claramente responsabilidades
y tareas para cada quien. Si el grupo es pequeño, las acciones se pueden
emprender conjuntamente, pero en la medida en que crezca es mejor formar
comités con objetivos precisos, lo cual tiene múltiples ventajas: se pueden
emprender diferentes tareas simultáneamente; las tareas se distribuyen
equitativamente y en función de intereses y habilidades; se evitan las
discusiones inacabables de los grupos grandes y se disminuye el número de
ese tipo de reuniones. Como se necesita un grupo coordinador, la forma más
sencilla de estructurarlo es con un representante de cada uno de los comités.
270
La función de ese grupo es planificar reuniones para compartir información,
para resolver inquietudes o para redefinir propósitos y estrategias.
3. Mantenimiento del grupo: Aun cuando alguna forma de liderazgo es
necesaria, muchos grupos se terminan por problemas relacionados con
competencia, rivalidades y celos. Por eso en este tipo de organización lo más
conveniente es promover el concepto de "equipo", en el que todos los miem-
bros son iguales y tienen las mismas oportunidades de intervenir y de proponer
alternativas, sin que exista un "jefe" que impone sus puntos de vista. Unas
pocas reglas de organización de las reuniones pueden ser sumamente útiles:
-- Las reuniones deben programarse de manera regular, con el acuerdo de
todos los miembros.
-- Se deben fijar horas convenientes de inicio y de terminación de las
reuniones; el grupo coordinador debe preparar un programa para cada una de
éstas, y prever un tiempo de discusión para cada tema.
--Debe haber un moderador de las discusiones, que asigna turnos para hablar,
toma nota de lo esencial y sintetiza los resultados de las discusiones.
4. Identificación del problema: Con el grupo consolidado y los objetivos
definidos, se puede pasar a precisar el foco del problema, que en el tema del
que nos ocupamos sería el consumo de sustancias psicoactivas. Es necesario
responder tres tipos de preguntas:
a) ¿Quiénes están consumiéndolas? Esta pregunta no debe absolverse con
base en información casual o en estereotipos, aun cuando la observación
cotidiana puede ayudar. Pero debe aclararse tanto como sea posible: ¿El
consumo mayor observado es entre los desocupados? ¿Entre los
adolescentes en general? ¿En amas de casa? ¿En obreros y adultos
271
jóvenes? La respuesta a esta pregunta puede ser totalmente diferente de
una comunidad a otra.
b) ¿Qué se está consumiendo? ¿En qué forma? ¿Cuáles son las
consecuencias?
c) ¿Por qué se está(n) usando dicha(s) sustancia(s)? Los mismos integran-
tes del grupo deberán intentar identificar qué es lo que ocurre en sus familias,
en los colegios de sus hijos, en el barrio, etc., con el fin de poder iniciar
acciones adecuadas.
5. Identificación de necesidades: Se refiere básicamente a establecer la
diferencia entre "lo que está ocurriendo" y "lo que sería deseable que
ocurriera". La respuesta a algunas preguntas puede ser de mucha ayuda:
a) ¿Qué se está haciendo actualmente en la comunidad para combatir el
problema del uso de sustancias psicoactivas?
b) ¿Cómo transformar el objetivo general del grupo (meta), en objetivos
precisos? La meta global puede formularse en términos muy ambiciosos,
como por ejemplo “erradicar el problema de la droga en el barrio”, o “evitar
que los niños empiecen a consumir marihuana y alcohol”; los objetivos
específicos, por el contrario, implican formulaciones precisas en términos
cuantitativos y en términos de tiempo y lugar particulares; ejemplos: crear
dos centros recreacionales en el lapso de un año; llevar a cabo cuatro
cursillos para padres de familia en los próximos seis meses, con la asesoría
de alguna entidad estatal; conseguir cincuenta empleos para bachilleres
que no irán a la universidad.
4. Evaluación: En la medida en que se definan objetivos y metas , resulta
conveniente incluir medios que permitan saber si el grupo está
272
teniendo éxito y a qué ritmo, qué cosas funcionan y cuáles no. Hay
cinco pasos sencillos para planear y ejecutar la evaluación:
a) Especificar metas y objetivos, teniendo en cuenta el tiempo y los
recursos disponibles.
b) Identificar las actividades que deben emprenderse (ver el punto 7 más
adelante) para lograr los objetivos.
c) Especificar indicadores: Cada objetivo debe ser formulado de tal
manera que posteriormente se pueda saber si se logró o no; por eso es
importante hacer formulaciones cuantitativas (por ejemplo: cuántos
cursillos, cuántas reuniones, cuántos recursos).
d) Evaluar resultados, contrastando lo realizado con lo planeado por
medio de los indicadores; por ello debe preverse desde el comienzo
una manera de recolectar la información.
e) Compartir los datos con los demás miembros del grupo; esa es una
manera de cohesionar a las personas, así como una estrategia para
corregir errores y encontrar nuevas alternativas.
5. Plan de acción: Cuando se ha determinado qué se quiere y por qué,
sólo resta decidir “cómo” se van a lograr esos propósitos. Esto implica
determinar prioridades de acción, empleo de recursos, designación de
tareas concretas con respecto a cada objetivo , designación de
responsables de ejecutarlas y tiempo y medios disponibles. El plan
debe ser flexible, pues a veces las cosas no salen como se han
planeado, ya sea por cambios en las condiciones externas, porque
aparece evidencia de que ciertos recursos que se creían disponibles no
273
lo están, porque el grupo se transforma o porque se observan errores
de procedimiento.
Con estos lineamientos generales se hace posible iniciar acciones; de todas
maneras, es la voluntad de las personas para enfrentar los problemas en vez
de evitarlos, y el convencimiento personal y colectivo de que sí es posible
contribuir a su solución, lo que constituirá la parte más vital de todo el proceso.
Ejercicios Finales
Este puede ser un buen momento para ensayar poner en práctica lo que usted
acaba de leer en este capítulo.
Ejercicio 1
1. Piense en un problema, ya sea en su casa o en su barrio, que a usted le
gustaría poder resolver. Escríbalo.
2. Ahora reflexione un momento: lo que escribió es realmente el problema, o
puede haber otras formas de plantearlo?
3. Proponga por lo menos cuatro opciones frente a ese problema,
considerando que "por lo menos tres de ellas son "gratis"".
4. Evalúe los efectos positivos y negativos de cada opción.
5. Seleccione la que usted crea la mejor.
6. Ahora piense cómo la pondría en práctica.
Hable con su pareja o con sus hijos sobre esto, y propóngales que discutan lo
que cada uno considera al respecto.
Ejercicio 2
274
Piense en un problema de su barrio o de su comunidad que usted querría evitar
que afectara a sus hijos. Parta de la idea que, por el momento, el "escape" (es
decir, cambiar de barrio) no es posible.
1. Cómo formularía el problema?
2. Hacerle frente sólo a un problema comunitario suele ser muy difícil. Así que
considere: Cómo se le acercaría a otras personas que puedan tener el
mismo interés que usted? Piense siempre en cosas sencillas, en reuniones
cortas, en debates ordenados con un "moderador" que asigna los turnos
para hablar. Piense en recoger las ideas de todos, no importa que
parezcan inadecuadas.
3. Qué necesitará para echar adelante su idea? Piense en todas las posibili-
dades realistas.
4. Y ahora, por qué no lo hace realidad?
Respuestas a las preguntas que se encuentran a lo largo del capítulo.
I. 1-c; 2-c; 3-d
II. 1-b; 2-a,b,d; 3-d
III. 1-b; 2-d; 3-b
IV. 1-b,d; 2-b; 3-d
275
REFERENCIAS
Fundación de Ayuda contra la Drogadicción-FAD (1997). Información
General para la Prevención de las Drogodependencias. Madrid:
Ancares.
Goti, E. (1995). Análisis de las estrategias empleadas en la prevención del
Consumo. Simposio Internacional de Coca y Cocaína. Bogotá:
Universidad de los Andes.
Pérez, A. (1987). Cocaína, Surgimiento y Evolución de un Mito. Bogotá:
Catálogo Científico.
Tobler, N. (1997). Meta-analysis of Adolescent Drug Prevention Programs:
Results of the 1993 Meta-Analysis. NIDA Research Monograph Series,
Número 170, 5-68. Rockville: NIDA.
Unidad Coordinadora de Prevención Integral-UCPI (1992). Qué es
Prevención Integral. Serie Prevenir es Construir Futuro, Número 1, 6 y 7.
Bogotá: Editora Guadalupe Ltda.
276
Capítulo 9: LOS PROGRAMAS DE TRATAMIENTO PARA LA
DEPENDENCIA A LAS DROGAS
Mauricio Avendaño Pabón, Ps.
El abuso de drogas tiene consecuencias negativas tanto para el
consumidor como para el conjunto de individuos que le rodean en el contexto
familiar, social y laboral. Dadas las dimensiones sociales de este problema,
durante las últimas tres décadas de este siglo científicos y profesionales del
área clínica han dedicado enormes esfuerzos por establecer los procedimientos
más efectivos en el tratamiento para la dependencia y el abuso de drogas tanto
legales como ilegales.
Hasta 1970 los programas de tratamiento seguían procedimientos invariables y
predeterminados que no tenían en cuenta las características particulares de
cada persona. Actualmente, sin embargo, la dependencia a las drogas es un
desorden que puede ser tratado desde distintas aproximaciones teóricas y
siguiendo diferentes procedimientos, cuyo éxito depende de factores
individuales, culturales y técnicos. Así mismo, los estudiosos del tema han
identificado una serie de principios y procedimientos básicos a través de los
cuales se han determinado aquellos factores que determinan el éxito o fracaso
de un programa de tratamiento particular.
Este capítulo tiene como propósito presentar y describir los principales
programas de tratamiento para la dependencia a las drogas y responder
277
aquellas preguntas fundamentales que profesionales, educadores y la
población en general podría eventualmente realizar sobre cada uno de ellos.
Con este fin, los objetivos generales de los programas de tratamiento para la
dependencia a las drogas serán brevemente descritos. Posteriormente, los
distintos programas de tratamiento, sus principales componentes, sus ventajas
y sus desventajas serán analizados. Finalmente, los factores determinantes del
éxito de los programas de tratamiento para la dependencia a las drogas serán
considerados.
El objetivo principal de la mayoría de programas de tratamiento para el abuso y
la dependencia a las drogas consiste en la disminución drástica del consumo
de drogas o la abstinencia total de las mismas. Adicionalmente, dichos
tratamientos buscan mejorar la condición del paciente en otras áreas afectadas
por el consumo, por lo cual procuran también aumentar las habilidades sociales
del paciente, lograr que lleve a cabo actividades productivas para sí mismo y su
comunidad, disminuir sus actividades criminales asociadas al consumo, y
minimizar los daños causados por el consumo de drogas sobre su salud.
Algunos programas de tratamiento, por otra parte, tienen como objetivo
específico disminuir los daños asociados al consumo de drogas, ofreciendo a la
persona estrategias para que éste sea realizado de manera controlada y
responsable; los programas de abastecimiento de jeringas destinados a
prevenir la infección del VIH por vía intravenosa como consecuencia de
compartir jeringas para inyectarse drogas son un claro ejemplo de este tipo de
intervenciones.
278
Capítulo 8: Los Principales Programas de Tratamiento para la
Dependencia a las Drogas
Existen distintos modelos de tratamiento para la dependencia a las
drogas, cada uno de los cuales posee sus propios supuestos teóricos y sus
estrategias prácticas. La mayoría de expertos sugiere que existen
principalmente siete tipos distintos de programas de tratamiento de este tipo:
(a) Los programas basados en la teoría de los 12 pasos;
(b) los programas de internado a largo plazo principalmente basados en el
modelo de comunidad terapéutica;
(c) los programas de internado a corto plazo;
(d) la farmacoterapia y los programas de prescripción de drogas substitutas;
(e) Los programas ofrecidos por clínicas psiquiátricas y hospitales mentales;
(f) los programas de tratamiento ambulatorio intensivos; y
(g) los grupos de auto-ayuda.
Los Programas de tratamiento basados en la teoría de los 12 pasos
Los programas de tratamiento basados en la teoría de los 12 pasos
surgieron a partir del modelo original de Alcohólicos Anónimos (AA) iniciado en
1935. AA nace del encuentro entre dos personas con problemas de abuso de
alcohol y ha evolucionado como una gran comunidad a nivel mundial que
cuenta actualmente con cerca de dos millones de miembros en distintos países
y culturas. A partir de este modelo han surgido distintos programas basados en
la teoría de los 12 pasos tales como Narcóticos Anónimos, Alanon, Alateen y el
modelo de Minnesota; este último es actualmente utilizado en el tratamiento
279
tanto del alcohol como de otras drogas legales e ilegales, siendo sometido con
frecuencia a importantes modificaciones destinadas a cubrir las necesidades
específicas de una población particular.
¿Cuáles son los principios fundamentales de los programas basados en
la teoría de los 12 pasos?
Los programas basados en la teoría de los 12 pasos parten de cuatro
supuestos fundamentales: en primer lugar, la dependencia al alcohol y otras
drogas involucra una dimensión biológica y una psico-social. En segundo lugar,
dichos modeles consideran la "adicción" como una enfermedad que involucra
dimensiones tanto fisiológicas como psicológicas. En tercer lugar, la teoría de
los 12 pasos considera que la dependencia al alcohol y otras drogas tiene
consecuencias funestas para la vida espiritual del individuo, en tanto que
permite la acumulación de sentimientos de alienación, aislamiento, vacío, y
falta de significado y propósito de vivir. En cuarto lugar, estos programas
asumen que aquel con problemas de dependencia al alcohol u otras drogas es
incapaz de controlar dicho problema; por lo tanto, la abstinencia total constituye
un requisito fundamental para el proceso tratamiento y el logro de la
recuperación.
¿Cuáles son las características principales de este tipo de tratamientos?
Los programas de tratamiento basados en la teoría de los 12 pasos
presentan seis características fundamentales:
280
(a) El proceso de cambio depende principalmente del paciente; el terapeuta es
considerado tan solo un facilitador de dicho proceso.
(b) La motivación para entrar a tratamiento y mantenerse dentro del mismo
provienen del paciente y no de acciones coercitivas.
(c) Se centran en la espiritualidad, abarcando aspectos tales como la fuerza de
voluntad y la fe.
(d) El proceso comprende acciones prácticas dirigidas a prevenir la recaída en
el consumo tales como la asignación de tareas y la orientación en el
proceso de recuperación.
(e) La confrontación constructiva acerca del consumo y aspectos relacionados
juega un papel fundamental en este tipo de tratamientos.
(f) El tratamiento se centra en la recuperación con respecto al consumo,
seguido por aspectos tales como la familia, el trabajo y las relaciones.
Los grupos de Alcohólicos Anónimos, Alanon, Alateen y Narcóticos
Anónimos se caracterizan también por se totalmente gratuitos y abiertos a
cualquier individuo que presente problemas relacionados con el consumo de
drogas.
¿En qué consisten los tratamientos basados en la teoría de los 12 pasos?
El día a día de este tipo de tratamientos consiste fundamentalmente en
reuniones de grupo con una duración aproximada de una hora, las cuales
siguen un formato predeterminado que incluye aspectos tales como
confrontación, educación y tareas específicas. La duración del tratamiento
281
oscila entre los tres meses y un año, pero puede prolongarse durante toda la
vida, y consta de 12 pasos que a continuación se describen brevemente:
(1) Reconocer la falta de poder para control el problema.
(2) Invitación a creer en un poder superior al individuo como fuente de
recuperación.
(3) Entregarse a la voluntad de ese poder superior, tal como cada persona lo
entienda.
(4) Realizar un inventario y evaluación de cada uno.
(5) Reconocer los errores cometidos ante "Dios" -o poder superior tal como
cada persona lo entienda-, el individuo mismo y los otros.
(6) y (7) Permitir a Dios liberar al individuo de todos sus defectos de carácter.
(8) y (9) Reparar el daño causado a otras personas que rodean al individuo.
(10) Continuar con el inventario y admitir los errores cometidos.
(11) Buscar el contacto con "Dios" a través de la oración y meditación.
(12) Llevar este mensaje a otros individuos con problemas similares.
¿Para qué tipo de personas resulta más adecuado este tipo de
tratamiento?
Los programas de tratamiento basados en la teoría de los 12 pasos
fueron diseñados inicialmente para individuos con problemas de consumo de
alcohol. Posteriormente, tales programas fueron implementados para el
tratamiento de otras drogas, y constituyen actualmente la base teórica y
práctica de un gran número de programas de tratamiento tanto de internado
como ambulatorios. Estudios recientes sugieren que los programas
ambulatorios basados en este modelo son particularmente efectivos para
consumidores habituales de cocaína, marihuana y alcohol. Por otro lado,
282
programas tales como Alcohólicos Anónimos (AA) y Narcóticos Anónimos (NA)
resultan adecuadas para individuos con escaso recursos económicos ya que la
asistencia a las reuniones es totalmente gratuita. Finalmente, es importante
mencionar que aquellos que permanecen por al menos tres meses en
tratamiento presentan mejores resultados que los que lo hacen por períodos
más cortos.
Las Comunidades Terapéuticas
Las comunidades terapéuticas surgieron en Inglaterra como un intento
por transformar el funcionamiento tradicional de los hospitales en comunidades
con la participación activa de todos sus miembros en el quehacer diario; su
objetivo era la resocialización y reinserción del individuo a la sociedad. Aunque
inicialmente las comunidades terapéuticas presentaban una estructura rígida
tradicional, dichos modelos han sido modificados y ajustados a las condiciones
específicas de la cultura latinoamericana.
¿Cuáles son los principios fundamentales de los programas de
tratamiento basados en el modelo de comunidad terapéutica?
Las comunidades terapéuticas parten de cuatro principios
fundamentales:
1. La responsabilidad del tratamiento no está solamente en el personal
terapéutico sino principalmente en los miembros de la comunidad ("pacientes").
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2. El tratamiento es un proceso continuo que involucra la vida diaria del
paciente.
3. El proceso de tratamiento requiere una comunicación abierta, un jerarquía
menos rígida que la de los hospitales tradicionales y una discusión diaria
acerca de la organización.
4. El paciente debe cumplir un rol importante en la estructura social del
hospital o centro de tratamiento.
¿Cuáles son las características principales de este tipo de tratamientos?
De acuerdo con un estudio realizado en el Henderson Hospital en la década
de 1950, las comunidades terapéuticas poseen cuatro características
principales:
(a) Democratización: Cada miembro de la comunidad participa en las
decisiones tomadas por el grupo, tanto desde el punto de vista terapéutico
como administrativo.
(b) Tolerancia: Cada miembro debe tolerar los comportamientos de sus
compañeros, incluso cuando éstos resulten difícilmente aceptables bajo
estándares normales.
(c) Comunalidad: El tratamiento se caracteriza por la intercomunicación y las
relaciones íntimas entre los integrantes de la comunidad.
(d) Confrontación con la realidad: Los pacientes son a menudo enfrentados con
la visión que otros tienen de su comportamiento, fortaleciendo así su nexo
con el mundo real y cotidiano que les rodea.
¿En qué consisten los tratamientos de comunidad terapéutica para la
dependencia a las drogas?
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Los tratamientos basados en este modelo consisten en programas
estructurados en los cuales los pacientes permanecen internos generalmente
entre 6 y 12 meses, aunque eventualmente dicho período puede extenderse
hasta por 3 años. Uno de los requisitos fundamentales para iniciar tratamiento
es que el paciente desee voluntariamente hacerlo, aceptando el conjunto de
reglas que caracterizan este tipo de comunidades. El grupo de residentes, por
otro lado, está organizado jerárquicamente de acuerdo con las funciones que
cada miembro de la comunidad debe cumplir; entre las tareas asignadas se
encuentran llevar el registro de asistencia de los miembros a las terapias de
grupo, cocinar y almacenar los alimentos, y llevar a cabo las labores de
limpieza y aseo del establecimiento. Así mismo, la comunidad es dirigida por
uno o más miembros que han sido residente por un período de tiempo
considerable y quienes coordinan las principales actividades diarias de la
comunidad.
El proceso terapéutico se basa fundamentalmente en las reuniones de
grupo. Al menos dos encuentros de este tipo son realizados diariamente,
contando con la participación de toda la comunidad. Dichas reuniones
aumentan la unión y el sentimiento de pertenencia de los miembros, y permiten
la evaluación periódica de las actividades.
Aunque ex-pacientes rehabilitados juegan un papel importante en el
tratamiento, las comunidades terapéuticas usualmente cuentan con un equipo
clínico de profesionales tales como psicólogos y trabajadores sociales. Éstos
se encargan de asegurarse del adecuado desarrollo de las terapias de grupo,
realizar terapias individuales cuando se considere necesario, y seguir el
proceso terapéutico de cada miembro de la comunidad. En algunos casos, una
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vez terminado el tratamiento, se lleva a cabo un proceso de seguimiento del
paciente por un período que varía de una comunidad terapéutica a otra. El
tratamiento se centra en la resocialización del paciente hacia un estilo de vida
sin drogas ni actividades criminales.
¿Para qué tipo de personas resulta más adecuado este tipo de
tratamiento?
Los programas de tratamiento basados en el modelo de comunidad
terapéutica resultan efectivos para consumidores con una larga historia de
consumo y de comportamiento criminal, al igual que individuos cuyas
relaciones sociales se han visto seriamente afectadas como consecuencia del
consumo de drogas. Este tipo de tratamiento es particularmente efectivo para
aquellos con serios problemas de consumo de cocaína y alcohol, y para
disminuir las actividades criminales del paciente.
Los Programas de internado a corto plazo
Este tipo de programas de tratamiento se caracteriza porque los
pacientes permanecen internos por un período no mayor de 30 días, y se
centra principalmente en la estabilización médica, la abstinencia y el cambio en
los estilos de vida del paciente. Generalmente es llevado a cabo por
organizaciones con o sin ánimo de lucro, programas en los hospitales tanto
públicos como privados y programas manejados a nivel regional por las
autoridades locales. Pueden estar basados en distintos modelos teóricos y
consisten generalmente en un conjunto de intervenciones psicoterapéuticas
tanto individuales como grupales orientadas a generar los cambios propuestos.
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¿Para qué tipo de personas resulta más adecuado este tipo de
tratamiento?
Los programas de internado a corto plazo son principalmente utilizados
por individuos con un nivel de educación y empleo significativamente más alto
que aquellos que utilizan los otros tipos de tratamiento, y un nivel de
criminalidad significativamente más bajo. Dichos programas resultan más
efectivos para individuos con problemas de consumo de cocaína, marihuana y
alcohol. Así mismo, este tipo de tratamientos ha demostrado ser efectivo para
disminuir las actividades ilegales y las ideas de suicidio del paciente. Es
importante resaltar que, aunque este tipo de programas resulta mucho más
corto, parece ser tan efectivo como cualquiera de las otras modalidades de
tratamiento si es utilizado con la población adecuada.
Los Programas de Farmacoterapia
A diferencia de otras modalidades de tratamiento, los programas de
farmacoterapia exigen un procedimiento distinto para cada sustancia
específica. En general, pueden cumplir cuatro funciones fundamentales en el
tratamiento para la dependencia a las drogas:
(a) Desintoxicación. Consiste en la utilización de medicamentos destinados a
reducir o controlar los síntomas del síndrome de abstinencia. Debe ser
necesariamente llevada a cabo en aquellos casos en que el individuo
presenta dependencia a drogas cuya abstinencia genera tales síntomas
(por ejemplo: alcohol, heroína).
(b) Estabilización y Mantenimiento. Dichos programas son especialmente
utilizados en el tratamiento para la dependencia a sustancias opioides tales
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como la heroína y consisten en administrar al paciente una droga substituta
cuyos efectos se producen a largo plazo y permiten al paciente funcionar
con relativa normalidad sin presentar los síntomas del síndrome de
abstinencia.
(c) Tratamiento antagonista. Consiste en el uso de medicamentos para
bloquear los efectos de la droga a la cual el individuo es dependiente.
(d) Doble diagnóstico. La farmacoterpia es también utilizada para el tratamiento
de desórdenes psiquiátricos en aquellos casos en que éstos se presentan
en conjunto con problemas de dependencia a las drogas.
¿En qué consiste la farmacoterapia para el tratamiento de la dependencia
al alcohol?
El primer paso en el tratamiento para la dependencia al alcohol consiste
en la desintoxicación, la cuál es usualmente llevada a cabo en un hospital bajo
la supervisión de un profesional experto. No existe ningún fármaco establecido
que neutralice los efectos del alcohol por lo cual generalmente se lleva a cabo
a través de un proceso de abstinencia gradual.
El fármaco más comúnmente utilizado en el tratamiento para la
dependencia al alcohol es el disulfiram; su acción consiste en disuadir al
individuo de consumir alcohol, ya que de hacerlo se genera una intensa
reacción fisiológica caracterizada por aumento de la tasa cardiaca, mareo,
nauseas y dolor de cabeza. Por otro lado, estudios recientes sugieren que la
naltrexona es también un fármaco efectivo en tanto que reduce el deseo de
consumir y por ende los niveles mismos de consumo de alcohol.
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¿En qué consiste la farmacoterapia para el tratamiento de la dependencia
a los opioides?
Los programas de mantenimiento de metadona son los más utilizados
para el tratamiento de la dependencia a los opioides -usualmente heroína. La
metadona es una sustancia opioide sintética que se administra por vía oral,
produce unos efectos similares - aun cuando menos intensos- a los de la
heroína, previene los síntomas de la abstinencia por aproximadamente 24
horas. Aunque genera síndrome de abstinencia, sus síntomas son menos
intensos pero más prolongados, elimina el deseo de consumir heroína y
permite a la persona funcionar normalmente. Quienes se encuentra en este tipo
de programas asisten a clínicas, farmacias o unidades especializadas en donde
reciben una dosis determinada de metadona, y se espera que adicionalmente
reciban servicios de orientación y manejo de caso; la duración pronosticada del
tratamiento es de al menos dos años. Éstos son los programas más efectivos
para el tratamiento de la dependencia a la heroína, en tanto que disminuyen
significativamente el nivel de consumo de la misma, la actividad criminal y el
riesgo de infección de VIH, al mismo tiempo que resultan efectivos para retener
al paciente en tratamiento por largo tiempo.
La naltrexona, por otra parte, constituye la sustancia 'antagonista' (es
decir, que bloquea los efectos de la heroína) más utilizada en el tratamiento
para la dependencia a los derivados del opio. Sin embargo, aun cuando no
genera dependencia, tampoco elimina el deseo de consumir heroína, por lo
cual los pacientes tienden a abandonar tempranamente el tratamiento.
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¿Existe alguna farmacoterapia para el tratamiento de la dependencia a la
cocaína?
Dos tipos de fármacos han sido sugeridos como posibles alternativas: (a)
agentes dopaminérgicos, los cuales parecen reducir el deseo por consumir
cocaína y los síntomas de la abstinencia. (b) los Antidepresivos, los cuales
podrían reducir el deseo por consumir cocaína. Sin embargo, los estudios
realizados no demuestran consistentemente la efectividad de éstos u otros
fármacos en el tratamiento para la dependencia a la cocaína.
¿Es la farmacoterapia un tratamiento suficiente para la dependencia a las
drogas?
La farmacoterapia como único tratamiento es considerado insuficiente
para disminuir el consumo de drogas y mejorar la condición de la persona. Por
lo tanto, incluso en aquellos tratamientos en los que la farmacoterapia es el
principal componente -tales como los programas de mantenimiento de
metadona- un componente psicoterapéutico es indispensable para el éxito del
tratamiento. Este hecho sugiere que la psicoterapia y la farmacoterapia no solo
poseen diferentes mecanismos, sino que resuelven distintos problemas, por lo
que deben constituir estrategias complementarias en el tratamiento para la
dependencia a las drogas.
Programas de Tratamiento ofrecidos por Las Clínicas Psiquiátricas y los
Hospitales Mentales
Este tipo de instituciones usualmente considera la dependencia a las
drogas como un problema de carácter esencialmente psiquiátrico por lo cual
sus intervenciones están principalmente basadas en el uso de fármacos. Los
consumidores de drogas en tratamiento dentro de este tipo de programas
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reciben una serie de intervenciones similares a aquellas brindadas a individuos
que presentan desórdenes psiquiátricos y a menudo comparten un mismo
espacio físico con estos últimos. Así mismo, dichos programas comprenden
una serie de actividades conjuntas dirigidas tanto a individuos con problemas
de consumo de drogas como a aquellos con desórdenes psiquiátricos.
¿Para qué tipo de personas resulta más adecuado el tratamiento ofrecido
por las clínicas psiquiátricas y los hospitales mentales?
Generalmente, los programas de tratamiento ofrecidos por este tipo de
instituciones resultan adecuados solamente para aquellos individuos que
conjuntamente con un problema de consumo de drogas presentan alguna clase
de desorden que requiera hospitalización o tratamiento psiquiátrico. En los
casos en que el individuo tan sólo presenta un problema de consumo de
drogas, sin embargo, este tipo de programas resulta inadecuado, pues la
mayoría de pacientes recae en el consumo dentro del primer mes después de
terminado el tratamiento.
Los Programas de Tratamiento Ambulatorio Intensivo
Los tratamientos ambulatorios intensivos consisten en programas de
duración relativamente corta a los cuales los pacientes asisten diariamente y
reciben un conjunto de terapias distintas dentro de un plan de trabajo
previamente establecido. Se distinguen principalmente por tres
particularidades: a) Los pacientes deben decidir voluntariamente ingresar a
tratamiento y no hacerlo solamente por presiones familiares o de carácter legal;
b) los costos de este tipo de tratamiento resultan particularmente bajos; c) el
tratamiento es intensivo en la medida en que los pacientes son tratados dentro
de un programa continuo y constante que puede abarcar un número
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considerable de tiempo (hasta 24 horas semanales). Este tipo de tratamientos
no se inscribe dentro de ningún modelo teórico particular, sino que consta de
un conjunto de pautas generales que son adaptadas a las necesidades
específicas de cada paciente. Así mismo, los programas ambulatorios utilizan
un conjunto de técnicas complementarias dentro de un plan de tratamiento
organizado, por lo cual son a menudo considerados "multimodales". Su
duración promedio es de tres a cuatro meses.
¿Cuáles son las características principales de los tratamientos
ambulatorios?
Los programas de tratamiento ambulatorio se caracterizan por seis
propiedades fundamentales:
• Su metodología es ambulatoria, de tal manera que el paciente asiste a
tratamiento sin desligarse del contexto familiar, social y laboral en que se
desenvuelve.
• El proceso terapéutico es de corta duración.
• La terapia utilizada es a menudo confrontativa en tanto que busca que el
paciente se enfrente ante hechos o sentimientos de su realidad que no son
abiertamente reconocidos.
• Se centra en el presente en tanto que el proceso parte y se desarrolla con
base en el estado físico, mental y emocional del paciente en los distintos
momentos del tratamiento.
• Las actividades de grupo juegan un papel importante en el tratamiento, ya
que el contacto con otros permite a la persona identificar sus problemas de
interrelación de alguna manera asociados a su problema de consumo.
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• El programa tiene como objetivo terapéutico que el paciente reconozca la
responsabilidad de sus propias decisiones y acciones, recupere valores y
potenciales perdidos, e inicie un proceso de modificación de su consumo,
su comportamiento social y su actividad laboral.
¿Cuáles son los componentes fundamentales de los tratamientos
ambulatorios?
Los tratamientos ambulatorios constan esencialmente de tres componentes:
a) Evaluación física, psicológica y motivacional. La primera permite identificar
los problemas de carácter médico usualmente encontrados en
consumidores de drogas. La evaluación psicológica, por otro lado, incluye
aspectos tales como la historia familiar, las relaciones sociales, escolares y
laborales, la imagen de sí mismo, las metas personales, la vida sexual, y la
evaluación de la conducta emocional e intelectual, entre otros aspectos.
Finalmente, la evaluación motivacional permite determinar la disposición del
paciente a cambiar en aquellas áreas que sea necesario, factor fundamental
para el éxito del tratamiento.
b) El proceso terapéutico. Consta de cinco componentes principales: a) El
proceso de inducción, motivación y establecimiento de normas; b) terapia
individual y grupal, haciendo énfasis en las estrategias de prevención de
recaídas; c) talleres de arte, expresión corporal y relaciones interpersonales,
entre otros; d) grupos de auto-ayuda; y e) grupos de padres y familiares.
c) Seguimiento. Consiste en evaluar el estado del paciente a lo largo de la
distintas fases del tratamiento y durante un período prudencial una vez éste
ha finalizado. Se realiza con base en varios criterios entre los cuales se
destacan el nivel de consumo, el desarrollo de actividades productivas
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(trabajo y/o estudio), la ausencia de problemas legales asociados al
consumo y el estado de las relaciones sociales del paciente.
¿Para qué tipo de personas resulta más adecuado este tipo de
tratamiento?
Los programas de tratamiento ambulatorio están principalmente dirigidos
a consumidores jóvenes (entre 14 y 45 años, aunque la mayoría se concentra
entre los 13 y 25 años) que voluntariamente desean ingresar a tratamiento. Son
principalmente utilizados por personas que aún se encuentran estudiando o
trabajando, y que no son consumidores compulsivos. La mayor parte de los
pacientes que asisten a este tipo de programas son hombres, solteros y
presentan "policonsumo" -es decir, consumen varias drogas- especialmente
alcohol, pasta básica de cocaína y marihuana.
Los Grupos de Auto-ayuda
Los programas de tratamiento formales y las intervenciones
profesionales resultan inadecuadas para responder a las necesidades de
ciertas personas que presentan problemas de consumo de drogas; muchas de
ellos prefieren y se adaptan mejor a grupos de auto-ayuda, en donde reciben
apoyo personal y otra serie de beneficios importantes dentro de su proceso de
recuperación. Dichos grupos consisten en asociaciones de personas con
problemas de consumo de drogas que se reúnen con el fin de compartir sus
propias experiencias, y resolver sus conflictos a través de la comprensión y el
apoyo mutuo.
Este tipo de grupos ofrecen principalmente cinco clases de ayuda a
aquellas personas con problemas de consumo de drogas: a) Demuestran
apoyo y comprensión al individuo; b) constituyen un grupo de referencia para la
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persona, impidiendo que ésta se aísle del contexto social que le rodea; c)
ofrecen información y orientación a quienes la requieran; d) ayudan al individuo
a identificar la mejor forma de enfrentarse ante situaciones de estrés o riesgo
de recaída en el consumo; y e) ayudan a la persona a reconocer las distintas
alternativas existentes para enfrentar su problema de consumo de drogas.
¿Cuáles son las características principales de los grupos de auto-ayuda?
Los grupos de auto-ayuda se caracterizan principalmente por cuatro
particularidades: a) Carecen de un director o autoridad profesional a cargo de
las reuniones y del proceso de tratamiento; son al contrario los mismos
miembros del grupo quienes se encargan de coordinar dichas actividades y de
orientar el proceso; b) todos los miembros del grupo tienen en común el
compartir un problema de consumo de drogas; c) las reuniones se llevan a
cabo en contextos informales y ajenos al ámbito de los hospitales, las clínicas o
los consultorios; y d) la participación en los grupos es totalmente abierta a
cualquier persona que presente este tipo de problemáticas, por lo cual su
composición es a menudo inconstante y variable.
¿Para qué tipo de personas resultan más adecuados los grupos de auto-
ayuda?
Este tipo de grupos resulta apropiado para aquellos individuos que por
distintas razones no logran adaptarse a un tipo de intervención más formal tal
como las comunidades terapéuticas o los tratamientos de internado a corto
plazo. Así mismo, los grupos de auto-ayuda constituyen un componente
terapéutico complementario dentro de dichos programas de tratamiento
formales, como intervenciones menos estructuradas, rígidas y estrictas. Por
otra parte, la asistencia a este tipo de grupos es usualmente gratuita por lo que
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resultan apropiados para aquellos individuos con recursos económicos
limitados. Finalmente, los grupos de auto-ayuda constituyen una metodología
de seguimiento efectiva para aquellos individuos que ya han finalizado su
tratamiento y desean continuar recibiendo un tipo de intervención periódica
más informal que les permita compartir sus experiencias y conservar su
voluntad de mantenerse abstinentes del consumo de drogas.
La Importancia de la familia en el tratamiento
La familia ha sido un componente fundamental en el tratamiento para la
dependencia a las drogas al menos desde 1930, momento en que se comenzó
a observar su importante papel en el caso de la dependencia al alcohol. Así
mismo, la terapia familiar resulta básica cuando es necesario convencer al
individuo de entrar a tratamiento y sus familiares pueden jugar un papel
importante en el logro de este objetivo. Finalmente, la terapia de familia es
igualmente recomendable cuando los miembros de la misma requieren ayuda,
al verse seriamente afectados por el comportamiento del consumidor.
¿De qué forma participa la familia en el tratamiento para la dependencia a
las drogas?
Existen dos tipos principales de intervenciones familiares en el
tratamiento para la dependencia a las drogas:
(a) La terapia de pareja, que consiste en la participación del individuo y un
miembro de su familia en el tratamiento, que puede ser su esposo (a) o
compañero (a).
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(b) (b) La terapia familiar, en la cual participan varios miembros de la familia
del paciente, incluyendo a sus hijos, padres o miembros cercanos de la
misma, los cuales se ven de alguna manera afectados por el problema.
¿Qué técnicas terapéuticas son utilizadas para la intervención familiar en
el tratamiento?
Es posible identificar cuatro orientaciones principales para la
intervención familiar en este tipo de tratamientos:
(a) Terapia Psicodinámica, la cual se centra principalmente en los procesos
interpersonales entre los miembros de la familia. En este tipo de
intervenciones, el terapeuta intenta identificar aquellos elementos que
evidencian dichos procesos, tales como deseos y sentimientos no
expresados.
(b) Terapia comportamental, la cual destaca la importancia de realizar una
evaluación continua para así determinar aquellos comportamientos más
adecuados para mejorar la condición del paciente y su familia; entre sus
actividades se incluyen la asignación de tares semanales y juego de roles.
(c) Terapia familiar sistémica, que considera el consumo de drogas como un
“síntoma” de los problemas familiares del individuo. Entre las técnicas
utilizadas por el terapeuta se encuentran el replanteamiento del problema y
la descripción de los eventos sucedidos en días pasados por cada uno de
los miembros de la familia.
(d) Las terapias centradas en el modelo de enfermedad, que consideran el
abuso de drogas como una enfermedad que afecta a todos los miembros de la
familia, por lo cual incluye procedimientos tales como programas basados en la
teoría de los 12 pasos para los miembros de la misma.
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Conclusión
La mayoría de los tratamientos para la dependencia a las drogas pueden
ser clasificados en alguna de las clases anteriormente descritas. Algunos
programas de tratamiento, sin embargo, pueden incluir elementos de diferentes
modelos y constituirse en una integración de componentes que resultan más
adecuados para una población determinada.
Aun cuando en líneas generales los estudios sugieren que las
modalidades de tratamiento para la dependencia a las drogas anteriormente
descritas tienen grados variables de efectividad, dependiendo del tipo de
persona y su historia de consumo, conviene tener en cuenta las siguientes
consideraciones en el momento de decidir qué tratamiento es más adecuado
para un individuo en particular:
• Existen algunas diferencias entre hombres y mujeres en la manera en que
reaccionan al tratamiento. Así, los hombres presentan mayor riesgo de
recaída que las mujeres, pero éstas tienden a abandonar más rápidamente
el tratamiento.
• Es necesario tener en cuenta las características de personalidad y carácter,
así como la historia, de cada individuo antes de utilizar una u otra
estrategia de tratamiento particular.
• Los “habitantes de la calle” parecen responder mejor a aquellos
tratamientos basados en el modelo de comunidad terapéutica y que
involucran actividades de terapia ocupacional.
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• El tiempo que los pacientes permanecen en tratamiento está directamente
relacionado con el éxito del mismo. De esta manera, aquellos pacientes que
permanecen más de 90 días en tratamiento presentan una mayor
probabilidad de éxito que aquellos que permanecen por menos tiempo.
• La historia de consumo del paciente constituye un factor importante a ser
considerado antes de iniciar el tratamiento, ya que la planeación debe ser
distinta dependiendo de los niveles previos de consumo.
• Los programas de tratamiento en la cárceles son efectivos para disminuir el
consumo y evitar el regreso del paciente a actividades criminales,
especialmente si el tratamiento continúa después de que el paciente
abandona el centro de reclusión.
• La evaluación y seguimiento de los pacientes por al menos 3 meses
después de terminado el tratamiento constituye un factor importante para el
éxito del mismo.
• Los distintos tipos de tratamiento resultan más efectivos si reúnen un
conjunto de estrategias terapéuticas individuales, grupales, ocupacionales y
familiares, y si se realiza una evaluación periódica de las distintas
dimensiones físicas y psicológicas del paciente.
Estos puntos sugieren la importancia de considerar las características
individuales en el momento de escoger una u otra estrategia de tratamiento, al
igual que la manera en que ésta debe llevarse a cabo. Considerando los
aspectos anteriormente discutidos, es posible concluir que la dependencia a las
drogas es un problema tratable, y que un conjunto de estrategias y terapias
adecuadas permitirán a la mayor parte de los individuos con voluntad de
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cambio abandonar el consumo de drogas y continuar con su proceso de vida
totalmente alejado de ellas.
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