La muerte en la antigua Roma
La persona física se extingue en el Derecho de la antigua Roma con la muerte. La muerte, al igual
que el nacimiento, es considerada como un hecho, en términos que debe ser probado por quien
funde sobre él cualquier pretensió n. La prueba puede ofrecer dificultades, especialmente cuando
hay que señ alar el momento en que fallecieron varias personas, para decidir sobre los derechos
sucesorios que les competen recíprocamente.
La muerte en Derecho romano
+ La muerte en Derecho clásico romano
Según el Derecho clásico romano, si dos personas perecen en un mismo accidente –incendio,
ruina, naufragio, inundación, batalla– y no es dable probar cuál murió primero, se considera
que ambos murieron contemporáneamente: non videtur alter alteri supervixisse. En tal
consideración no ha de verse una presunción de conmoriencia, sino el resultado de no poder
probar cuál de las dos personas premurió a la otra.
+ La muerte en Derecho justinianeo romano
El Derecho justinianeo romano se aparta del criterio de la contemporaneidad, al establecer
una presunción de premoriencia para un caso particular. Si en un mismo siniestro perecen
padre e hijo, se presume que premuere el hijo, si es impúber, y que sobrevive, por el
contrario, si es púber. Por lo demás, semejante presunción se funda en la distinta residencia
física.
- La institución de la ausencia
La institución de la ausencia es extraña al Derecho romano. Sus primeras bases fueron
sentadas por la práctica medieval, que consideró como término ordinario de la vida la edad de
setenta años. A tenor de lo establecido por tal práctica, se presume muerto al ausente de
quien no se sabe que viva, cuando hubiera llegado, de haber vivido, a los setenta años. Si el
ausente tuviera tal edad cuando se marchó, se le da por muerto cinco años después de su
desaparición.