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Revolución Táctica

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colorado

HOVANNES MARSUIAN
Nací el 9 de agosto de 1996 en Caracas, Venezuela. En 2014
inicié la carrera de Comunicación Social.

Me desempeñé como colaborador del blog llamado Grupo


Sports. Luego fui redactor del sitio web La Pizarra del DT,
donde me convertí en editor en jefe.

También he participado en ediciones de la revista española


TheTactical Room, dirigida por el periodista Martí Perarnau.

Desde 2017 pertenezco al cuerpo técnico del equipo de


fútbol masculino de la Universidad Católica Andrés Bello, en
Venezuela. En 2017 lo hice como asistente técnico y desde
2018 ejerzo de director técnico.
libro
rutbol
.c o r r í
A L GOL SE.
LLEC A LEVENBO

OfrioMtliA
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LAS CLAVES DE ALM iRQfi, GALLARDO, GUILLERM O, HOLAN V SAMPAQLI
Marsuian, Hovannes
Revolución táctica / Hovannes Marsuian. - 1a ed . - Ciudad
Autónoma de Buenos Aires : [Link], 2019.
186 p. ; 1 9 x 12 cm.

ISBN 978-987-3979-63-7

1, Fútbol. 2. Clubes de Fútbol. \¡ Título,


CDD 796.3342

Tita lo: REVOLUCIÓN TÁCTICA


Autor: HOVANNES MARSUIAN

© 2019 - [Link]
Todos los derechos reservados.

Diseño de cubierta: lucho@[Link]


Diagramadón interior: lucho@[Link]

Impreso en [Link]
Olga Cossettini 1112 - 8F - CABA
edldones@[Link] - +54.11.45068805

i } edición: abril 2019

No se permite ia reproducción parcial o total, el almacenamiento, el alquiler, la


transmisión o la transformación de este libro, en cualquier forma o por cualquier
medio, sea electrónico o mecánico, medíante fotocopias, digitalización u otros
métodos, sin el permiso previo y escrito por el editor. Su infracción está penada por
las leyes 11.723 y 25446 de la República Argentina.

Impreso en Argentina / Prínted in Argentina


Queda hecho el depósito que previene la ley 11.723

ISBN 978-987-3979-63-7
Contenido

Introducción............................................... 5
CAPÍTULO 1..................................................................... 17
¿Juego directo, juego de posesión o
juego de posición?......................................... 17
CAPÍTULO 2..........................................................................93
Salida de balón 93

CAPÍTULO 3........................................................................145
El juego por afuera 145

CAPÍTULO 4........................................................................163
Presión y recuperación 163

CAPÍTULOS........................................................................173
¿Hacia dónde van? 173
Agradecim ientos............................................................. 183
Sobre el autor.................................................................... 185
!
Introducción

Hay un detalle en ia vida que se basa en la ¡dea


de que la Tierra sufre cambios de manera cons­
tante. La palabra evolución está empleada con­
tinuamente en el diccionario de la existencia de
los seres humanos. Hay casos infinitos. El mara­
villoso mundo del juego conocido como fútbol
puede ser un ejemplo. Siempre se mantienen al­
gunas formas de jugar en el tiempo, pero de di­
versas maneras. Buscando lo perfecto. Tomando
rasgos de diferentes épocas. Pep Guardiola, en
el 2013, durante la conferencia en el teatro Gran
Rex de Buenos Aires comenta lo siguiente: "En
el fútbol no hay libro que te pueda enseñar. Las
¡deas son de! mundo y yo he robado muchas,
lo máximo posible. Lo he hecho en España, en
Italia, en México, en Qatar. Y si quieren robar de
mí, roben". En mercadeo, esto se puede relacio­
nar con el concepto de benchmarking, un signi­
ficado importante en las empresas, el cual tiene
como planteamiento principal que los gerentes
pueden mejorar el desempeño de su industria si
analizan y luego copian los métodos de los líde­
res en distintos campos. Es decir, para mejorar se
debe aprender del mejor, por lo que se observa
sus técnicas y movimientos. Así sucede en el fút-

5
Ubro
ruma

bol. Si un equipo gana mucho, se le intenta imi­


tar. Algo natural, porque los ganadores marcan
la tendencia.
En el pasado existieron algunos casos de equi­
pos que hicieron historia por algo más que las
victorias conseguidas. Es decir, sin estar basados
en la idea del resultadismo y teniendo como ob­
jetivo intentar dominar el juego en su totalidad.
La selecta lista la integran La Máquina de River,
Los Magiares Poderosos de Gusztáv Sebes, el
Real Madrid de Alfredo Di Stéfano, el Brasil del
70 y el de Telé Santana en el 82, la Holanda de
Rinus Michels, el Ajax de Johan Cruyff, el AC
Milán de Arrigo Sacchi y el FC Barcelona de Pep
Guardiola. Este último es el ejemplo perfecto
sobre esa búsqueda de analizar y observar el
desempeño ganador para imitarlo. El técnico es­
pañol, actualmente en el Manchester City, es un
entrenador educado por la idea del juego de po­
sición, que es un estilo que se ha construido en el
equipo español desde la llegada al banquillo de
Cruyff (1988-1996), Después ese modo de jugar
se perfecciona con Louis Van Gaa! (1997-2000 y
2002-2003) y Frank Rijkaard (2003-2008). Cada
uno de esos conjuntos citados posee un espacio
en la inmortalidad debido a su intención de jugar,
sin fragmentarlo en ataque y defensa.
El ejemplo considerado como "perfecto" en
el párrafo anterior es el FC Barcelona de Josep
Guardiola, que llegó al mundo del fútbol como
un tornado para arrasar con todo, convirtiéndo­
se en un conjunto que por su manera de jugar
provocó admiración y envidia a muchos. Logró
que el ojo del aficionado de este deporte que­
dase enamorado con su puesta en escena. Lo re­
6
Ubro
rutbcM

volucionó de una manera tan impactante que lo


convirtió en un juego más conceptual. Aunque,
en América, se tardó en comprender esta revo­
lución, porque pareció una idea lejana, inalcan­
zable, por sus conceptos extravagantes y calidad.
Además, fue un estilo de jugar impropio de lo
aprendido en los últimos años. Alejado de la cul­
tura. Sin embargo, surgió una nueva generación
de entrenadores, muchísimo más abierta y men-
talizada a trabajar con la idea de que el fútbol se
convirtió en un juego conceptual.
Sin embargo, existió una época en la que una
parte de ese estilo de juego identificó durante al­
gunos años al fútbol en Sudamérica. Jorge Topo
López (antiguo periodista del diario Olé), antes
de fallecer en un accidente de tráfico durante
el Mundial de Brasil 2014, entrevistó a Laureano
Ruiz, pionero de las canteras del Barga y del
Racing, el cual aportó su visión sobre el balompié
sudamericano, en específico en el país argenti­
no. "Cuando en Europa predominaba el físico,
en Argentina reinaba el balón, la técnica. Luego
aquí (Europa) se impuso la calidad y allá imperó
la fuerza".
Arrigo Sacchi, mítico y revolucionario entrena­
dor italiano, gestor de un cambio real de para­
digma en el Calcio, le comentó en 2016 al diario
La /Vación de Argentina acerca de aquellos entre­
nadores sudamericanos que se pueden sentar en
la misma mesa que Rinus Michels, Johan Cruyff y
Pep Guardiola. "Menotti... Menotti fue un ejem­
plo para todos. Vaidano es un hombre muy in­
teligente, de gran cultura. En Brasil, Parreira es
un entrenador de nivel... Telé Santana también".
Además, aclara sobre un punto muy importante
7
libro
Fútbol

comparando el antiguo juego en Sudamérica con


el actual fútbol conceptual. "En Sudamérica, du­
rante muchos años, se creyó que el fútbol debía
nacer de los pies de los jugadores, y no es así. De
los pies no nace nada, el fútbol nace de la cabe­
za. La inteligencia es lo importante".
Carlos Rodríguez Duval, actual editor del dia­
rio Olé, comentó en Che Pep, libro de Vicente
Muglia, sobre la similitud entre el fútbol revolu­
cionario del FC Barcelona de Pep Guardiola y
el estilo de juego que caracterizó en Argentina
durante algunos años del siglo pasado. "El es­
tereotipo del fútbol de la Madre Patria antes de
la escuela holandesa —de la que derivó el guar-
diolísmo- era La Furia española. El de Italia, el
catenaccio. El de Inglaterra, el verticalismo in­
tenso. El de Plungría, el de rasgos rioplatenses.
El de Argentina, 'la nuestra', de la cual, precisa­
mente, abrevó La Masía -con los efectos Michels,
Cruyff, Guardiola-, en donde germinó un juego
de toque que, en lo básico, aquí se le disfrutó
desde los tiempos amateurs, cuando los criollos
le confirieron su impronta a los inventores in­
gleses. Siempre hubo parecidos en las canchas
argentinas con el Barcelona de Messi, Iniesta,
Xavi, Busquéis y Cía., salvo en períodos de tacti-
cismos especulativos o de salidas con pelotazos
para la segunda pelota. Porque 'la nuestra' fue
simiente del estilo de la maravilla catalana, como
lo prueba, por ejemplo, la escuela rosarina del
toque. Ejemplos: el Rosario Central de los años
60 con Menotti-Juárez-Fernández; e! Newell's de
Montes-Obberti-Zanabria, todos con dos pun­
teros; La Máquina de River; el Pluracán del 73;
el Racing de fines de los 40; el Independiente
8
libro
fútbol

de Burruchaga-Marangoni-Bochini y tantos
otros... Estaba la esencia de lo que enriqueció e
Barcelona, a su manera, con toda la religión de
toque y la utilización del ancho de la cancha. Sin
la solución del pase hada atrás porque al gusto
popular le parecía vergonzante. Por otra parte, y
en lo específico del juego, la presión era 'som­
bra' en general, no aguda y en bloque como en
la actualidad. Quizá no de manera integral como
un espejo fiel, pero con la misma matriz, aquí
se ha jugado 'a lo Barcelona de ahora'. Como el
Neweil's de Martino, uno de Sos mejores ejem­
plos de estos tiempos".
Se puede decir que con el Neweil's de Martino
(2011-2013) inicia la revolución de juego "guar-
diolista" en Argentina. O simplemente empieza
una nueva etapa por buscar competir jugando,
dejando a un lado el resultadismo, e inculcando
el juego de posición. El Tata consigue en este pe­
ríodo crear un equipo que sostiene en el tiempo
una idea desde el principio, cuando toma el man­
do en puestos de descenso. Un planteamiento
que se basa en un fútbol de ataque, de intensi­
dad y de presión, manejando conceptos como la
salida de balón con los dos centrales abiertos y
el mediocentro entre ellos, superioridad numéri­
ca y posicional, amplitud, presionar en todas las
líneas, recuperación de balón, en el cual se elige
cuándo ser vertical en velocidad o cuándo deci­
dir tocar sin desesperarse por buscar espacios.
Y termina instaurando una fusión entre ataque y
defensa, es decir, no son dos asuntos, sino uno:
los que tienen que jugar, marcan; los que deben
marcar, se animan a jugar. Así consigue consa­
grarse campeón del Torneo Fina! 2013 y llegar,
9
Ubro
fútbol

en ese mismo año, a las semifinales de la Copa


Libertadores. "Ganar es una necesidad para lo­
grar el convencimiento, pero de ninguna mane­
ra debemos renunciar a un estilo", íe comenta eí
técnico argentino a El Gráfico.
De aquella fecha a la actualidad, distintos téc­
nicos se están atreviendo a realizar una ¡dea de
juego distinta a la cultura del argentino de Sos úl­
timos años. La lista capaz es algo larga porque
en el fútbol en Sudamérica se está creyendo que
se puede trabajar y ejecutar aquellos conceptos
extravagantes. Además, no solo es eso, sino que
también se está entendiendo cómo se hace. Este
deporte ha cambiado. Ahora es más conceptual
y racional. En Argentina se evidencia con la nue­
va generación de técnicos: Ariel Holán, Guillermo
Barros Schelotto, Jorge Almirón, Jorge Sampaoli
y Marcelo Gallardo pueden ser algunos ejemplos.
Ariel Holán entra al mundo del fútbol con 43
años, después de su paso por el hockey sobre
césped femenino. Consigue ser director técnico
en Primera División, en el 2015, con un club mo­
desto como Defensa y Justicia, donde logra la
admiración de muchos, ya que el entrenador des­
conocido para el gran público alcanza implantar
un estilo de juego definido en una plantilla con
jugadores sin renombre, con la meta principal
de jugar bien, dejando a un costado el ''ganar
como sea". Luego cumple su sueño de entrenar a
Independiendo, club en el que queda campeón
de la Copa Sudamericana 2017 (segunda del
club).
Al hablar de Holán se deben señalar dos pun­
tos: la metodología de trabajo y ¡os conceptos

10
libro
ruma

que se pueden definir como tácticos en la pues­


ta en escena de su equipo. La primera está inte­
grada por sus 12 colaboradores, sus drones para
filmar los entrenamientos, sus programas de edi­
ción instantánea para poder corregir posiciones
con vídeos en los descansos de los partidos, los
GPS en las camisetas durante los partidos. Busca
la perfección en un mundo imperfecto. Y la se­
gunda posee la salida desde atrás -con los dos
centrales abiertos y el mediocentro entre ellos, o
simplemente con tres defensores superioridad
numérica y posicional, recuperación del balón,
presión intensa, triangulaciones, combinaciones
en velocidad, paciencia para encontrar espacios,
verticalidad, diagonales a !a espalda de los de­
fensores rivales.
Guillermo Barros Schelotto es un antiguo fut­
bolista profesional, que lleva algunos años cum­
pliendo ¡a labor de director técnico en Primera
División, con Lanús (2012-2015), donde consiguió
en 2013 la Copa Sudamericana; con Palermo
(2016), club en el que dirigió solamente cuatro
partidos debido a no cumplir con los criterios
mínimos de UEFA, y con Boca Juniors, desde
marzo del 2016 hasta diciembre del 2018, don­
de logró dos vueltas olímpicas como entrenador
del Xeneize, al consagrarse campeón del torneo
local argentino, conocida actualmente como la
Superliga Argentina.
Barros Schelotto es un técnico conocido por
adaptar su esquema de juego dependiendo de
las características de sus futbolistas. Sin embar­
go, es un amante del 4-3-3, sobre todo por la
posibilidad de tener dos extremos bien abiertos
-y rápidos-. Así que ese dibujo también puede
11
Ubro
ruttxri

cambiar a 4-2-3-1. Aunque también tiene sus mo­


mentos de resignar de los hombres de banda y
revivir una posición poco utilizada en el fútbol
actual, como la del mediapunta, para Instalar en
la puesta en escena un 4-3-1-2. Al final de cuen­
tas son simplemente unos números telefónicos.
Tanto con Lanús como con Boca, ios mellizos
-porque Gustavo también merece su reconoci­
miento- terminan estableciendo una idea y una
identidad propia a través del convencimiento y ¡a
intensidad, intentando ser un conjunto dinámico,
ofensivo y vertical, con transiciones veloces por
el mediocampo, buscando los "hombres libres",
pero sobre todo con el propósito de convertir el
atacar y el defender en un solo tópico. Al perder
el esférico buscan presionar con superioridad nu­
mérica y posicional para recuperarlo pronto y en­
tregarlo a un futbolista con espacios. "La idea es
simple: atacar, jugar rápido y por abajo, presio­
nar, ser superiores al rival; un poco el ideal de lo
que busca cualquier entrenador que quiera salir
a ganar. A veces se da y otras no, pero la realidad
se ve en los entrenamientos de la semana, don­
de se hace cada trabajo pensando en ganar el
próximo partido", comenta Guillermo, en el 2014,
a El Gráfico.
Como Diego Símeone en Racing Club, inicia su
carrera de entrenador de un día para otro con
los Dorados de Sinaloa. Juan Carlos Chávez, el
entrenador que pide su llegada (como jugador)
al club mexicano, renuncia, pero antes de irse, le
sugiere a la directiva el nombre de su sucesor: al­
guien del plantel, que utiliza la cinta de capitán, y
que muestra inquietudes y vocación para diseñar
un equipo. Su nombre, Jorge Almirón,
12
libro
fú tb o l

"Aimirón dibuja una mueca cuando revive el dia


de su asunción. Llegó temprano a la práctica. Sus
compañeros le preguntaban si había escuchado
algo acerca de quién serta el nuevo DT. 'En un
rato se van a enterar1, les contestó sin dar mayo­
res pistas. Luego se puso una ropa diferente al
resto y de golpe apareció en el centro del campo
junto a los directivos. Ahí se dilucidó el enigma",
escribió Diego Borinsky en El Gráfico (2014).
Después acumula experiencia en Argentina
(Defensa y Justicia, Godoy Cruz, Independiente)
y México (Correcaminos de la UAT, Tijuana,
Veracruz). Hasta llegar a Lanús donde explota
como director técnico, ya que logra diseñar un
equipo con una identidad de juego característi­
ca, donde tiene mucho que ver Guillermo Barros
Sc'helotto por la base que deja. Allí consigue el
campeonato de la Primera División, la Copa del
Bicentenario, la Supercopa de Argentina y el
subcampeonato de la Copa Libertadores 2017.
Actualmente conduce a San Lorenzo, también de
su país.
Aimirón es un entrenador que mantiene la idea
de empezar a atacar desde atrás, por abajo, sin
rifar el balón con un pelotazo, para que el equipo
viaje todo junto al arco contrario, ofreciendo am­
plitud, creando pasillos internos con los laterales
o extremos, con movimientos del delantero fuera
de su zona, con el mediocentro como el eje y los
interiores pisando el área. Estos desplazamien­
tos y planteamientos los termina potenciando en
su etapa en Lanús. "Dicen que en el fútbol está
todo inventado, pero para mí no es así. Eso me
tiene ocupado: pensar qué puede mejorar este
equipo", le comenta, en el 2017, a Clarín.
13
libro
fú tb o l

Jorge Sampaoli es el técnico, entre los cinco,


que más experiencia en los banquillos posee. Su
corta trayectoria como futbolista termina con 19
años por una lesión de tibia y peroné. En 1994,
dirige su primer equipo, el club de su ciudad, en
una de las categorías más bajas del fútbol argen­
tino, donde comienza a construir su carrera como
entrenador. Buscando una oportunidad para lo­
grar hacerse un sitio en el mundo del fútbol, acu­
mula experiencias en Argentina, Chile, Ecuador
y Perú. Es en el territorio chileno donde lo co­
mienzan a conocer, con la Universidad de Chile
(2011-2012) más exitosa de su historia, que gana
tres de los cuatro campeonatos nacionales más
la Copa Sudamericana 2011. Después queda a
cargo de la selección chilena, donde tiene como
principal objetivo crecer, de nuevo, a partir de la
base que construye Marcelo Bielsa entre 2007 y
2011. Asunto que consigue, consagrándose cam­
peón de la Copa América 2015. Después tiene
un paso por España, con el Sevilla. En el Mundial
de Rusia 2018 fue el entrenador de la Argentina.
Sampaoli ha definido un modelo de juego que
ha conseguido despertar el interés de un gran
número de aficionados del fútbol. Desde sus ini­
cios es un admirador de Marcelo Bielsa. Después,
al añadir primero a Matías Manna (a principios dei
2014 retoma su función en la selección chilena:
armar vídeos sobre los rivales y editar imágenes
de los propios jugadores) y luego a Juan Manuel
Lillo (en 2015 liega a Chile para ayudarlo a com­
prender, mejorar y profundizar los conceptos del
juego de posesión) en su cuerpo técnico, ambos
especialistas del método de Josep Guardiola,
inicia un acercamiento a la ¡dea futbolística deí
14
libro
rutbot

antiguo técnico del Barcelona. "Al principio me


gustaba mucho Bielsa. Yo trabajaba en un banco
y siempre que podía veía los entrenamientos y
partidos de Marcelo. Hablo del primer Marcelo,
cuando dirigía en tercera y cuarta división argen­
tinas. Luego he cogido cosas de Guardiola. Me
gusta mezclar cosas de ambos, no ser tan dog­
mático. Cuando hay diez religiones y uno sólo ve
una, está perdiéndose otras nueve. Entendí que
a la verticalidad había que añadirle posesión", ex­
plica en una entrevista del diario AS en 2016.
En junio del 2011, Marcelo Gallardo cuelga las
botas de fútbol con Nacional de Uruguay. Dos
meses después debuta en un partido oficial
como director técnico en ese mismo equipo, de­
jándolos campeón del Torneo Apertura 2011 y el
Campeonato Uruguayo 2011-12. Luego se aleja un
rato de este deporte para compartir tiempo con
su familia. Y vuelve, en 2014, al club de sus amo­
res, River Píate, pero esta vez como entrenador,
donde se mantiene en la actualidad, y en el que ha
conseguido ganar nueve títulos: Copa Argentina
(dos veces), Copa Libertadores (dos veces), Copa
Sudamericana, Recopa Sudamericana (dos ve­
ces), Copa Suruga Bank y Supercopa Argentina.
Gallardo tiene un estilo marcado. La intención
protagónica, la búsqueda desde la proyección
de los laterales, intenta arranca la mayor par­
te de los ataques casi en la mitad de la cancha,
donde el volante central, el "5", comanda las sa­
lidas desde atrás ubicado en ocasiones entre los
dos centrales. Su idea es no darle una referen­
cia táctica al rival, por ese motivo hay futbolis­
tas en su puesta en escena que no poseen una
posición fija. También una presión alta, siempre
15
FUdro
UttXtf

pretendiendo recuperar el balón lejos de su arco


Con algunos tramos manteniendo la posesión
pero sobre todo siendo directos. "Mi búsqueda
va mucho más allá de un resultado, trato de ver
otras cosas. Y lo puedo hacer porque tengo ese
respaldo, porque los resultados los tuvimos. Al
principio estaba más pendiente de equivocarme
lo menos posible para que la cosa funcionara,
pero cuando los resultados te empiezan a avalar
tomás mayor solidez. Y va a ser siempre igual: por
mas bueno que seas, necesitás de los resultados.
Pero aprendí que no hay que quedarse sólo con
eso, por importante que sea. Por eso mi desafío
permanente es más amplio que el resultado" le
comenta, en el 2017, a La Nación.
Los cinco directores técnicos tienen sus estilos
de juegos definidos. Algo diferentes, pero entre
ellos existen algunos conceptos en los que se les
puede relacionar, sobre todo con la tendencia
conocida como juego de posición, en cual qui­
zas no cumplen en su totalidad las características
principales, pero sí algunos detalles vinculables,
como la amplitud, las ubicaciones en distintas al­
turas las triangulaciones, la superioridad, el hom­
bre libre.

16
Capítulo 1.
¿Juego directo, juego de posesión o
juego de posición?

Aunque pueda parecer extraño para muchas


personas, en el mundo del fútbol se debe ma­
nejar una cantidad amplia de conceptos, sobre
todo hoy en día que es un deporte que se estu­
dia mucho más. Sin embargo, existe la posibili­
dad, como en todo, que la transmisión de una
¡dea sea falsa. Provocando errores a la hora de
hablar sobre algunas definiciones que necesitan
su descripción e información específica, debido
a que se pueden prestar para confusiones con
otras por la semejanza en algunos detalles, como
ocurre, en ocasiones, con el "juego de posición",
el cual se le confunde con "el juego de pose­
sión", siendo dos significados muy diferentes,
ya que uno se basa en que el balón controle el
desplazamiento del equipo y el otro controla el
movimiento de la pelota.
"Hablemos hoy de la posesión y evitemos, de
entrada, una confusión terminológica: no es jue­
go de posesión, sino juego de posición, porque lo
que se pretende, precisamente, es el citado viaje

17
Obro
hjttjcx

de jugadores y balón en busca de unas posicio­


nes concretas en el rectángulo. La posesión del
balón es uno de los instrumentos que se emplean
para alcanzar las posiciones deseadas”, escribió,
en el 2011, Martí Perarnau en su web, en un aná­
lisis sobre el juego del Barcelona de Guardiola.
El juego de posición consiste en una ¡dea en la
cual un equipo no se ordena con el balón para
pretender tener la posesión, porque eso es una
simple herramienta. El objetivo es dominar el es­
pacio y generar superioridades posicíonales para
desordenar la organización defensiva del equipo
rival y asi encontrar a un hombre libre a la espalda
de la línea que presiona. Es decir, no se juega a
pasar por pasar, sino se pasa para ofrecer venta­
jas y así mejorar las posibilidades de intervención
de los siguientes en entrar a la acción. Y para di­
cha ejecución es necesario dominar el concepto
de saber cuándo y dónde tocar y conducir.
El juego de posesión, a diferencia del juego de
posición, se juega a dar "simples" pases pero sin
la obligación de proporcionar ventajas al próximo
receptor. Se le relaciona con el "tiki-taka", el cual
el diccionario Oxford lo define como "un estilo
de juego que involucra un alto porcentaje de pa­
ses cortos con énfasis en la retención de la pose­
sión del esférico".
Es decir, el "tiki-taka" consiste en una apuesta
por la posesión del balón y el toque, lo que se
traduce en pases rápidos y cortos entre los juga­
dores de un equipo, que a su vez se mantienen
en continuo movimiento para buscar el desmar­
que y facilitar así la rápida circulación de la pelo­
ta. La historia de! "tiki-taka" pasaría (porque no

18
Ubro
ruttmi

nacería de ahí) por un artículo, titulado "el tiki y e


toque", del entrenador argentino Ángel Cappa,
publicado en El País, en diciembre de 1994. El
que era entonces ayudante de Jorge Valdano al
frente de la plantilla madridista defendía en ese
texto el juego de asociación, de pase, frente a
quienes acusaban al equipo de retener demasia­
do la pelota.
Pero la evolución en el fútbol siempre va a es­
tar. Y cuando llega Guardiola al primer equipo
del Barcelona, con ideas del pasado, se empieza
a hablar de juego de posición, debido a que la
búsqueda del próximo receptor está relacionada
con el espacio-tiempo, es decir, la ventaja. Y no
de posesión, donde el futuro en recibir la pelota
no necesariamente necesita tener superioridad. Y
menos de "tiki-taka", porque él odia ese término.
"Yo odio el 'tiki-taka'. Lo odio. El 'tiki-taka' es
pasarse el balón por pasar, sin ninguna intención.
Y esto no sirve para nada. No os creáis lo que di­
cen: ¡El Barga no tenía nada de 'tiki-taka'! ¡Eso es
un invento! ¡No hagáis caso!", llegó a comentar
Guardiola y se expuso en Herr Pep, el libro escri­
to por Martí Perarnau, en el que se desglosa su
primer año en el Bayern Múnich. "Hay que pasar
el balón, sí, pero con intención, con Intenciona­
lidad. Pasarlo para cargar un lado, para atraer y
para resolver por el opuesto; atraer al contrario
para que deje libre el costado débil y entonces
eso, resolver por el lado opuesto. Nuestro juego
debe ser eso y no e! tiki-taka".
Es decir, la posesión del balón es una herra­
mienta dentro del juego de posición, no un fin en

19
Ubro
fú tb o l

sí mismo. Eso sí, puede existir juego de posición


sin un juego de posesión y viceversa.
"En la fase de posesión necesitamos jugado­
res que fijen en beneficio de unos compañeros
(generando profundidad y amplitud, por ejem­
plo), jugadores que sean potenciales receptores
(situándose en intermedias, pidiendo a espalda
de presión, haciendo apoyos por detrás) y por
supuesto un poseedor que sepa cuándo pasar el
balón, si conviene conducir para atraer o darle
velocidad a la circulación. El fin último es el go!
y la forma de llegar a él es progresando, gene­
rando superioridades o espacios potenciales",
Francisco Ruiz Beltrán sobre la posesión en el
juego posicional en la web de Martí Perarnau.
Daniel Fernández, antiguo entrenador del
Espanyol en fútbol base, en la página web de
Martí Perarnau, periodista y exatleta español,
explica de manera detallada las características
principales del "juego de posición" para poder
entender esta idea.
1. Los jugadores están dispuestos a diferentes
alturas facilitando así la creación de líneas
de pase.
2. Es fundamental dar amplitud para que apa­
rezcan pasillos interiores (ya sea con extre­
mos o con laterales).
3. El concepto de "hombre libre" es funda­
mental.
4. No se juega a pasar por pasar, sino que los
jugadores dominan el concepto de cuándo
conducir y cuándo pasar.
5. La conducción permite atraer rivales provo­
cando así la aparición de "hombres libres".
20
U b fO
rutbot
.cam

ó. La ¡dea madre de todo es ir generando su­


perioridades a la espalda de la linea que
viene a apretar al poseedor de balón.
7. Formación de continuos triángulos de pase,
que permiten ir jugando con el tercer
hombre".
8. Es fundamental que las superioridades se
vayan construyendo desde atrás, desde la
primera línea. Por eso, un principio funda­
mental de su idea de juego es que el balón
salga limpio desde los defensas.
9. Como defensa y ataque son ¡deas que van
juntas y no separadas, la idea ofensiva es la
que condiciona el resto del juego.
10. La posesión de balón es un fenómeno cons­
truido porque es una posesión que pre­
tende desestabilizar al contrario, eliminar
rivales y condicionar su balance defensivo,
obligándolo a jugar a merced de ello y no
como el rival desea.
11. El juego de posición permite que, en el
equipo, los jugadores, las posiciones y el
balón viajen juntos.
12. La consecuencia de esto es que el equipo,
cuando pierde el balón, se encuentre junto,
pueda presionar tras perderlo y sea muy di­
fícil hacerle una contra. En definitiva, el ata­
que condiciona la forma de defender y, por
ende, condiciona el juego del contrario.
Y como en el tercer punto, el concepto de
"hombre libre" es fundamental en el "juego de
posición". "Un jugador es hombre libre cuando
recibe balón sin oposición de marca y además
dispone de mucho tiempo y espacio para ge-
21
Ubro
fú tb o l

nerar nuevas cosas. E! objetivo fundamental del


juego de posición es encontrar un hombre libre
a la espalda de la línea que presiona el balón",
comenta Daniel Fernández. Enric Soriano, entre­
nador de fútbol base del Levante, también en
la página web de Martí Perarnau, comparte su
definición. "El concepto de hombre libre es uno
de los más manoseados del fútbol. En cuanto un
jugador recibe sin oposición se habla de hom­
bre libre. No digo que no sea así. Desde luego el
hombre libre es el que recibe sin oposición cer­
ca, en una situación de uno contra cero. Como el
propio término indica, es aquel que recibe libre.
Sin embargo, hay que diferenciar las ocasiones
en las que el hombre libre aparece por el pro­
pio desarrollo del juego, en las que está libre
por tener el par lejos, de las ocasiones en las que
mediante conductas construidas encontramos al
hombre libre. Mientras que en la primera ocasión
se es hombre libre, en la segunda ese hombre
libre es generado. El hombre íibre es el grado
máximo de superioridad posicionai que existe en
el fútbol. Por eso encontrarlo es el objetivo fun­
damental del juego de posición. Eso sí, en posi­
ciones ventajosas, principalmente por delante de
la línea de balón".
Ahora bien, el juego directo también puede ser
una herramienta del juego de posición. O simple­
mente se permite practicar un juego de posición
sin un juego de directo y viceversa -como e! mis­
mo caso del juego de posesión-. En palabras de
Sergio Piernas e Iván Díaz Infantes, autores del
libro Entrenamiento de la táctica y estrategia en
el fútbol, el ataque directo se fundamenta "en
pases largos efectuados por los jugadores de la
22
libro
futra
.co m

primera y segunda líneas sobre los que formen la


delantera, en su ejecución se alternan los pases
de amplitud y los de profundidad así como pases
largos y cortos". Es decir, toques cortos y largos,
donde predominan los pases en profundidad, con
el objetivo de darle velocidad al juego y llegar de
una manera rápida a la zona de finalización.
Además, otro punto para aclarar, el juego de
posición no se basa en un parado táctico en es­
pecífico, ya que al profundizar no importa el es­
quema numérico con el que pretende reproducir
la colocación de los jugadores en el campo. Es
insignificante sí utilizas un 4-3-3 o un 4-2-3-1, por­
que, como dice Guardíola, son simplemente unos
números telefónicos, que ayudan quizás a com­
prender o tener una idea de cómo es la puesta
en escena de un equipo. Pero al final en el fútbol
todo termina siendo un caos, sin posiciones fijas,
en distintas alturas -como se refleja en el primer
punto-, para no darle una referencia a! rival, don­
de el planteamiento principal, durante el partido,
es saber controlar ese desorden para atacar las
debilidades del contrario.
El fútbol está viviendo un cambio, en el que po­
demos decir que se está observando el primer
caso en el que América ha tenido que copiar el
juego de Europa. Dejando a un lado el orgullo, la
genética y la forma de expresar y sentir este de­
porte, para entrar en razón, porque se están que­
dando atrás, y se evidencia con el ritmo, por ese
motivo ocurre tan rápido la fuga de talentos a ios
territorios europeos. Cada continente desde el
¡nido termina evolucionando diferente, es decir,
recorriendo por un camino distinto, sobre todo
al momento de hablar de los modelos de juego.
23
Ubre
fú tb o l

Sin embargo, hoy en día, en Sudamérica se es­


tán empezando a adaptar a los nuevos sistemas
tácticos y a las novedosas ideas de jugar, que tan
recientes no son, porque !a mayor parte de los
conceptos actuales los terminan de desempol­
var del pasado para utilizarlos en la actualidad,
y mezclarlos con corrientes de todas las épocas.
Así nace quizás el juego de posición que enamo­
ra al aficionado de este siglo con el FC Barcelona
de Josep Guardiola. Y aunque no reproduzcan
de manera exacta cada característica de esa co­
rriente, se tiene la intención de dominar el juego
en los espacios.
Jorge Almirón, en su etapa en México con
Tijuana (2013), intenta instaurar la ¡dea conocida
como "juego de posición" con la intención princi­
pal de activar la primera característica explicada
en párrafos anteriores, que consiste en que los
futbolistas estén dispuestos a posicionarse en di­
ferentes alturas para permitir la creación de líneas
de pase. Y asi poder avanzar con mayor facilidad
en el campo. Acción que el técnico argentino lo­
gra, pero sin conseguir que sea impecable por
algunos motivos: calidad individual irregular-en
una época en donde el fútbol te exige la per­
fección técnica sobre todo porque hay menos
tiempo para pensar al jugar- y el descontrol en
ocasiones al momento de desordenarse en la
ofensiva, que puede sonar confuso, aunque para
atacar las debilidades del rival no hay que darle
un punto de referencia, sino se debe alterar el
orden, con la clave de saber controlar el caos.
En sus primeros partidos, su puesta en esce­
na, en Tijuana, consigue problemas a! momento
de introducir el número telefónico para repartir a
24
Ubro
fú tb o l

sus futbolistas. Por ejemplo, en la jornada 4 con­


tra Monarcas, sale jugando con un 5-4-1, con un
rombo en el medio y con mucha responsabilidad
al atacar a unos carrileros algo retrasados. Sin
poder resolver en la fase ofensiva, donde aca­
ban mal posicionados, sin aprovechar espacios
y concediendo zonas libres al perder el balón.
Su dirección de campo cambia en ei segundo
tiempo al 4-3-3, el cual es su parado favorito, el
que termina instalando en la mayor parte de los
partidos. Aunque el esquema numérico no tiene
importancia en su búsqueda del juego de posi­
ción, es necesario para comprender la intención
be Almirón con el posicionamiento de sus fut­
bolistas: cuatro defensas, un mediocentro, dos
centrocampistas interiores, dos extremos y, por
delante, un delantero.
Dentro de este esquema táctico existieron al­
gunos desplazamientos con la intención de tener
futbolistas en distintas alturas, sobre todo para
provocar la aparición de "hombres libres": cen­
trales y el medio posicionaí encargándose de la
salida para ir construyendo superioridades desde
atrás y por abajo (sin embargo, sin tanta pulcritud
ni tan constante porque en varios momentos ju­
garon al balón largo, por la poca calma y calidad
técnica, dejando al azar la jugada), movimientos
con o sin balón de los laterales por dentro (aun­
que esas acciones en ocasiones se terminaron
ejecutando así por la naturalidad del futbolista,
sobre todo con Edgar Castillo) o por fuera para
profundizar, intercambiándose con los extremos,
para dar amplitud, pero también para crear pasi­
llos internos. Además, la pieza del delantero, en
esta etapa con Almirón, empezó a jugar un pa-
25
Ubro
fú tb o l

peí más importante lejos del area, y de espaldas


al arco rival, ubicándose entre líneas para liberar
un espacio en la posición del "9" o facilitarle una
zona libre a un compañero colocándolo de frente
al arco rival (quien mejor cumplió dicho papel fue
Raúl Enríquez).
Esos movimientos no fueron la clave para cum­
plir la intención de juego de posición del Tijuana
de Jorge Almirón, pero realizaron el trabajo para
poder conseguir receptores libres con ventaja.
Después, el técnico argentino vuelve a su país
para dirigir a Godoy Cruz, un club cerca del des­
censo. Pero a Almirón no le termina importando
eso, sino que le da más significación a la inten­
ción de instaurar una puesta en escena basada
también en el juego de posición, como en su
época con el Tijuana, aunque en esta oportuni­
dad con algo más de precisión en ciertos deta­
lles, tanto en los movimientos para convertirse en
hombres libres con ventaja, como la exactitud al
pasar, para que el balón así controle el despla­
zamiento de equipo. Creando otro conjunto con
poco nombre pero con una estructura sólida y
una ¡dea clara. Eso sí, en algunos tramos de los
partidos logran ejecutar acciones imprecisas, por
la calidad individual de algunos futbolistas. Pero
el deseo principal es aquel ligado a construir ata­
ques desde atrás y por abajo, y en los momentos
sin balón, presionar en superioridad para ejecu­
tar la recuperación de balón, es decir, robar y en­
tregar el esférico con ventaja.
Hay un punto dentro del Godoy Cruz de Jorge
Almirón que sirve para batallar contra la mentira
de que el juego de posición se basa en un es-

26
Ubro
Futbo*

quema táctico, ya que en la mayor parte de los


encuentros el esquema utilizado por el técnico
argentino es el 5-3-2 o el 3-5-2. Sin embargo,
en un encuentro en específico, contra Newell's,
termina usando un 4-3-3 para combatir la salida
de tres hombres del rival con tres puntos. Algo
así como lo que muchos llaman "sistema espejo",
que es imitar el parado táctico de tu contrario
para contrarrestarlo.
Al fina!, con ambos números telefónicos, el
lomba de Jorge Almirón demostró, en su pues­
ta en escena, una ejecución parecida, con la in­
tención de tener hombres a distintas alturas, con
determinados movimientos, ya preestablecidos
para jugar con criterio. Y sobre todo con la idea
de tener un futbolista en amplitud en cada ban­
da, ya sea con los carrileros en el 3-5-2 o con los
extremos o laterales en el 4-3-3, un jugador entre
líneas, como los dos interiores o el delantero, en
la mayor parte de los casos para Mauro Óbolo y
una salida de tres hombres.
Sin embargo, quizás por temas culturales, al­
gunas acciones se alejaron de esa idea de cal­
ma que Almirón intentó imponer en sus puestas
en escena: algunos balones en largo sin sentido
donde buscaron el juego al azar, ya sea en la sa­
lida o con un cambio de costado -como si fuera
un pase Hail Mary en fútbol americano, pero con
el receptor cubierto sin espacio-, o conducciones
individuales por encima de una pared o generar
una triangulación para así progresar con mayor
seguridad. Godoy Cruz demostró en esa épo­
ca que América sí empezó a crear en la idea de
imitar aquel juego y ritmo del fútbol en Europa,
por la repartición de piezas en distintas alturas
27
libro
ftXtx*
.Corrí

para poder ejecutar ciertos detalles, como el


atraer rivales para liberar espacios y jugadores,
jugar con alejados o las recepciones a espaldas
de la presión.
Godoy Cruz perdió a varios de sus jugado­
res, entre ellos a Castellani, Carranza, Sánchez y
Sigali, columna vertebral del equipo que peleó
por mantener la categoría y que además impacto
al fútbol argentino por su gran juego. Ese fue el
motivo por el que Jorge Almirón decidió irse y
llegó a un Independiente recién ascendido a la
Primera División. Un reto importante, sobre todo
por tratarse de un equipo que meses atrás había
disputado la Primera B Nacional, Y desde el pri­
mer partido intentó instaurar esa ¡dea de intento
de juego de posición en Sudamérica. Creando
otro conjunto con poco nombre aunque con una
estructura sólida y una idea definida. Eso sí, el
técnico argentino terminó de más a menos. Al fi­
nal, su conjunto perdió esa calma necesaria en
algunos tramos del partido y se acercó a lo que
muchos llaman el juego del azar.
El numero telefónico que más caracterizó a
Independiente en el Torneo Primera División
2014 fue el 3-4-3 o 3-4-1-2. Sin embargo, no se
casó con ese esquema porque también probó el
4-2-3-1 y el 4-3-3. Aunque, al final, durante cada
partido, el parado táctico cambió por esa bús­
queda de Almirón de tener a sus piezas en dis­
tintas alturas en un equipo corto que viaje junto
por todo el campo. Además, el técnico argentino
conservó esa intención que tuvo con Tijuana y
Godoy Cruz y manejó conceptos como la ampli­
tud, la salida de tres hombres (sobre todo en el

28
libro
fútbol

dibujo con tres defensores), superioridad numéri­


ca y posicional, triangulación.
A Almirón le tocó cambiar de número telefóni­
co en el Torneo Primera División 2015 por la lle­
gada de algunos refuerzos, donde jugó con un
4-4-2, aunque la ¡dea siempre fue la misma. Sin
embargo, la puesta en escena de esa intención
se desgastó con el paso de las fechas, quizás
por la desesperación de conseguir buenos re­
sultados. Poco a poco se perdió ¡a calma, sobre
todo ante rivales con presiones altas, y se notó
en algunas acciones: al tener receptores que no
interpretaron de manera correcta la proximidad
entre ellos y el poseedor del balón, lo que provo­
có falta de precisión (ligado en ciertos momentos
con falta de técnica) y balones en largo, conce­
diéndoles una oportunidad al rival de recuperar
el esférico con acciones al estilo del saque inicia
del basquetbol.
Sin embargo, ese fallo entre la proximidad en­
tre el poseedor y el receptor no ocurrió siempre,
pero sí se puede considerar como una causa o
consecuencia del poco tiempo de Almirón en
Independiente. Una etapa buena, en la que al fi­
nal no le acompañaron los resultados. Existieron
momentos en ¡os que el conjunto de la ciudad
de Avellaneda ejecutó acciones de atraer para
liberar un espacio, jugar con alejados en diferen­
tes alturas y recepciones a la espalda de la pre­
sión rival.
En Tíjuana, Godoy Cruz e Independiente, por
ejemplo, Almirón consiguió acercarse a! juego de
posición. Aunque en los tres conjuntos surgió un
problema al ejecutar esta idea, porque algunos

29
Ubro
ruten*

jugadores creen que es una cuestión de moverse,


sobre todo con destino hacia el poseedor del ba­
lón, pero no. Sí debe existir un desplazamiento,
con dirección a las zonas libres del campo para
que cada pieza del equipo esté ubicada a distin­
tas alturas.
Como ejemplo podría estar Edgar Castillo,
quien era una pieza dentro del juego de Aimirón,
que buscaba acercarse al poseedor del balón,
donde generaba una acumulación de muchos
jugadores en la zona activa del esférico. Igual
ocurría con Federico Mancuello, aunque poco
a poco se acostumbraría al modelo del técni­
co argentino.
Lo anterior no significa que no sean buenos fut­
bolistas, sino que son piezas que no respetan los
espacios, y el juego de posición hace referencia a
eso. Isco, quien se le considera por muchos uno
de los mejores en este deporte en ía actualidad,
es anti juego de posición, por darle una defini­
ción. Igual Coutinho. Es cuestión de no moverse
tanto. Son jugadores que no mantienen su posi­
ción y duplican zonas para asociarse.
La cuestión fundamental del juego de posición
no es la circulación, sino que el balón controle
el movimiento del equipo, es decir, que sí exista
un desplazamiento, pero que ese quizás ocurra
porque el que posee el balón atrae a¡ rival, crean­
do un espacio para que uno de sus compañeros
de mueva a esa zona libre y se convierta en un
receptor con ventaja. Y es que la intención en
esta idea siempre debe ser con el sentimiento de
generar ventajas colectivas e individuales desde
la posición.

30
Ubro
fútbol

,orae Almirón consigue en Lanús instalar, des-


su llegada, uno de los mejores ejemplos de
ueqo de posición en Sudamérica porque sus
protagonistas logran entender la idea de respe­
tar los espacios y estar repartidos en distintas al­
turas del campo para buscar las ventajas a través
de la posición. Además, de considerar como un
todo el atacar y defender. Creando asi su Mona
Lisa . .
"Los técnicos jóvenes vemos al Barcelona ju-
qar y queremos ir a Europa, copiar entrenamien­
tos comprar libros y traerlos al fútbol argentino
Pero en Argentina es imposible jugar como el
Rarcelona Nuestro fútbol es muy especial. Y vos
tenés q u e adaptarte a los jugadores, al contexto,
al momento, a un club que asciende y quiere ser
campeón inmediatamente con cero presupuesto
v con chicos del club... Uno copia, ve modelos
que son lindos, a la vista de todos pero hay que
aaaiornarse", le comento, en el 2016, a Clarín.
"Hay que adaptarse al contexto, a los rivales, uno
intenta copiar algunas cosas, pero no nos pode­
mos comparar con Barcelona. Acá es muy d.f,c
¡uqar es otro país, lo espacios no abundan, los
partidos se hacen duros. Y tenemos que seguir
mejorando. Porque en esta final no pudimos
plasmar nuestro juego", concluyó, sobre la misma
idea, en el 2017.
Armaría de principio a fin un 4-3-3 con flexibi­
lidad sobre la ubicación de sus futbolistas e
campo, pero siempre con la intención de no acer­
carse tanto al poseedor, sino estar alejado y en
distintas alturas, dando amplitud con el extremo
o el lateral (el otro que no se quedaba pegado
la banda hada el recorrido por dentro para crear
31
Ubro
Fútbol
-Com

pasillos interiores y generar superioridad), el "9"


(José Sand en la mayor parte de los partidos) cre­
cería con el movimiento del área hacia afuera los
mtenores pisarían diferentes zonas, como la'es­
palda de la primera línea de la presión rival es
decir, entre linea, para ofrecerse como opción de
pase a los tres de atrás que hacían la salida con
el objetivo de progresar, También lograrían apa-
ecer en la banda para asociarse con el extremo
o ateral, mientras uno de esos dos ocupa el carril
tenor, con la idea de confundir al contrario y
por ultimo, atacarían el espacio que deja el de­
lantero para llegar el área.
Durante su etapa en Lanús se le fueron va­
nos protagonistas como Miguel Almirón, Pablo
Mouche, Gustavo Gómez u Óscar Benítez pero
eso no terminó siendo un impedimento y mantu­
vo el mismo estilo de principio a fin. No fue senci­
llo, porque se tuvieron que integrar nuevas piezas
para que se coordinaran y entendieran con las
otras. En Independiente le pasó un caso parecido
en su segundo torneo, el cual no consiguió con­
cluir Con el conjunto granate conservó el buen
nivel, aunque con algunos altibajos, en donde no
logro ejecutar su plan con constancia en ios 90
minutos o o consiguió hacer pero sin concretar
precisar o profundizar. Pero cas, nunca entregó
el juego al azarcón "pelotazos". Aparecieron por
momentos, sobre todo ante las presiones alfas
os balones largos para buscar con ventaja al "9"
(José Sand), al extremo o al lateral. Sin embarqo
en (a mayor parte ejecutaron acciones de atraer
para liberar un espacio, jugar con alejados en di-
erentes alturas y recepciones a la espalda de la
presión rival.

32
Ubro
ruttxx

Ahora bien, para el 2018, Jorge Almirón (legaría


a Atlético Nacional, donde no intentaría cambiar
esa idea de juego que mostraría en los años ante­
riores. Mantendría su esquema base, es decir, el
4-3-3, en el que buscaría potenciar las individua­
lidades con base en la posesión deí balón, ya que
intentaría defenderse atacando.
"Con ese clásico dibujo táctico (4-3-3), Almirón
ha impuesto un estilo que en Lanús lo llevó a lo
más alto y que espera que en Nacional pueda
ocurrir lo mismo. Esta versión verdolaga es se­
ña, ordenada, aplicada y sólida. Siempre busca
tener salida por el medio, con el volante central
y centrales abiertos y los laterales centrados; el
mediocampo compuesto con volantes internos
(con la idea de que sea box-to-box) y extremos
muy hábiles en el mano a mano y con mucha ve­
locidad alimentan a un nueve de área que no se
queda únicamente entre los centrales, sino que
busca siempre con movilidad, sumarse al circuito
de juego y participar del mismo y no únicamente
esperar para rematar", escribiría Diego Baquero
en La pizarra del D T sobre los primeros meses de
Almirón en Atlético Nacional.
Sin embargo, con el paso de los meses, Nacional
empezaría a tener problemas, sobre todo porque
no encontraría su juego por el medio y depen­
dería mucho del juego exterior. Algo que no se
relacionaría con la idea del técnico argentino. Y
al final, sufrirían, porque ni el esquema ni ia idea
de juego se acoplaría a las piezas que tendría en
su plantilla.
Su plantilla lo invitaba más a realizar en la pues­
ta en escena un estilo de juego más directo y

33
übro
ruteo*

menos posicional, pero Almirón no negaba a


cambiar. Por ese motivo sufrirían sobre todo por
el pasillo interno, por la poca aparición y creativi­
dad de los interiores.
Además, otro de los problemas que tuvo
Almirón fue la constante rotación en su planti­
lla. No encontró al equipo. Por ejemplo, con­
tra Atlético Tucumán, sentó a Alexis Henríquez
y a Dayro Moreno en la ida, la zona defensiva
notó mucho la ausencia del capitán y Dayro en­
tró faltando pocos minutos, teniendo la opción
más clara.
La etapa de Jorge Almirón en Atlético Nacional
duraría muy poco. Pero no tardaría en llegar a un
nuevo equipo. Llegaría otra vez a la Argentina
para dirigir a San Lorenzo, donde en los prime­
ros partidos se seguiría observando esa misma
Intención posicional de defenderse con el balón
e iniciar cada ataque desde eí portero.
Ariel Holán consiguió su primera experiencia
como director técnico en el fútbol en el banquillo
de Defensa y Justicia. Luego de haber trabaja­
do durante 25 años como entrenador de hockey
sobre césped y de pertenecer por una época
al cuerpo técnico de Jorge Burruchaga -con
quien arribó al fútbol- en Arsenal, Estudiantes,
Independiente y Banfield (primero como videoa­
nalista y luego como ayudante de campo) y de
Matías Almeyda en River (Nacional B y Primera) y
Banfield (Nacional B y Primera).
Holán, como ocurre con Almirón, intenta instau­
rar la ¡dea conocida como "juego de posición"
en Defensa y Justicia. Sin casarse con un esque­
ma táctico, sino con el propósito de construir por

34
baio V desde atrás, con el equipo ancho, via­
jando junto, como un único bloque creando co­
nexiones en corto, sin recurrir al balón largo. Sin
embargo, al principio, le cuesta establecer esa
U n c ió n de no realizar pelotazos que terminan
3¡endo acciones sin sentido, dejando el juego a
cara o cruz.
En sus primeros partidos, en el Torneo Primera
División 2015, con Defensa y Justicia estableció
un 4-2-3-1, que también lo mezclo con un 4
y Se volvió a demostrar la mentira de que hay
un esquema casado con el "juego de posición
porque el conjunto de Holán logro crear desde el
mido un posicionamiento a distintas alturas que
nermitió generar distintas líneas de pase, pero
nue además ocasionó una presión en superiori­
dad tras pérdida, debido al equipo junto, es de­
cir la forma de atacar condiciono la manera de
defender (detalle que ocurrió con los equipos de
Almirón, sobre todo en Lanús).
Después, en el Torneo Primera División 2016
naso al 4-3-3, alternando con el 3-4-3. Aquí
Holán logró sus mejores puestas en escena con
Defensa y Justicia, porque se noto esa calma
para salir construyendo desde atras y por aba
¡o con cada una de las piezas a distintas alturas,
pasándose el balón con una intención para ir mo­
viendo la estructura defensiva rival, hasta conse­
guir un espacio y así atacarlos. El problema llego
en el Torneo Primera División 2016-17, cuando se
fueron algunos jugadores y su equipo Pej,dl° 'una
chispa que nunca fue tan intensa, pero desde
inicio estuvo prendida o medio prendida: la ima­
ginación o improvisación en tres cuartos de can­
cha y la profundidad.
35
libro libro
ftJttxrt fútbol
*cwn

Ariel Holán con Defensa y Justicia consiguió v pn cada partido demuestran -y lo han demos­
establecer una idea de juego, basada en carao- trado- que lo consiguen porque no existe ese
terísticas del juego de posición, con un grupo Problema entre la proximidad del poseedor del
de futbolistas sin una calidad de talento o de balón y el receptor como termino ocurriendo en
técnica especial, aunque ejecutando acciones e| independiente de Almirón.
como la de atraer marcas como un movimiento Es un equipo con pausa, que inicia la construc-
distractor para liberar algún carril y así avanzar r on desde atrás, pero no tanta como la que bus­
con receptores detrás de la línea de la presión caba Milito, porque intenta ser mucho mas verti­
rival, en distintas alturas, con amplitud en ambos cal darle explosión y aceleración para (con menos
costados. Lograron jugar "al límite", como tipos tenencia y más transiciones veloces) aprovechar
valientes. Sorprendieron a muchos, entre ellos a las zonas libres con las características individuales
Javier Mascherano. "Veo una evolución en equi­ de los ofensivos. Sin embargo, en algunos parti­
pos como Defensa y Justicia, que toma riesgos dos, cuando el rival se "cierra" atrás, existe un
interesantes. El secreto es el funcionamiento y el problema de imaginación o improvisación en tres
posicionamiento. Eso te hace jugar bien, no sólo cuartos de cancha y la profundidad, como en su
la calidad de los jugadores. Ellos tienen un pro­ ataría ron Defensa y Justicia.
medio de edad de 23 años y se animan, creo que y hay que aclarar otro punto, como se expresa
hay una luz para ilusionarse", manifestó, en una en el inicio de este capítulo, el juego de posición
entrevista a "Libero", un programa que se emitió no se basa en una tenencia, en una posesión. El
en TyC Sports. Luego de una derrota ante Vélez, Independiente de Holán al atraer y soltar para
Ariel Holán tomó la decisión de renunciar a su conseguir hombres libres es vertical, porque la
cargo como entrenador de Defensa y Justicia. Y Intención es esa, que los pases generen "algo ,
unos meses después llegó a Independiente. Un que el posicionamiento a diferentes alturas favo­
equipo que estuvo trabajando con Gabriel Milito rezca las líneas de pase y así poder jugar en el
-y antes con Jorge Almirón—una idea parecida a espacio y progresar en el juego. Viajar juntos es la
la que ejecutó Ariel Holán en Defensa y Justicia, intención principal, pero con transiciones veloces.
ligada a ese "juego de posición".
A Sampaoli se le puede empezar a evaluar des­
Desde su llegada ha instalado una idea clara, de su etapa en Emelec (2010) -antes trabajó con
sin importar el parado táctico, porque aunque Sportlng Cristal, Sport Boys y Coronel Bolognesi
sea un 4-2-3-1, 4-3-3, 4-4-2 o 5-2-3, la intención de Perú, mientras que en Chile estuvo a cargo
es tener una salida de tres hombres, con futbolis­ del O'Higgins-, un club que llega por el parecido
tas en las bandas (ya sea el extremo o el lateral), a Marcelo Bielsa. "Se inició en Rosario. Trabajo
ofreciendo amplitud para crear pasillos internos muy cerca de Bielsa y maneja casi la misma filo­
con jugadores detrás de la línea de la presión ri­ sofía", comenta, al fichar al entrenador argentino,
val que buscan convertirse en "hombres libres".
36 37
libro
PUttMM

Nassib Neme, presidente, en ese momento, del


equipo ecuatoriano.
^me)ec de Sampaoli poco ligado al juego
de posición, por no cumplir con una buena re­
partición en todas las zonas del campo, porque
no existía una amplitud constante, algunas piezas
se encontraban muy próximas y dejaban muchos
espacios al defender. El equipo era más ligado al
"bielsismo", por la verticalidad, por esa idea de
defender atacando" y por la presión asfixiante
contra el rival.
Sin embargo, en sus últimos meses de trabajo
con Emelec, Sampaoli logró mejorar el posiciona-
miento de su equipo en el campo, implementan-
do una mejor repartición de los espacios, sobre
todo ai ampliar la cancha. Aunque la idea de su
equipo siguió siendo ser agresivos en la marca,
presión alta y juego directo.
Sampaoli se fue de Emelec después de per­
der la final del campeonato ante LDU de Quito
y llegó a la U de Chile -Simeone pudo dirigir en
ese momento, pero no existió un acuerdo en
las negociaciones-, donde consiguió ganar casi
todo e impuso un estilo de juego que enamoró a
toda América.
Con la Universidad de Chile, Jorge Sampaoli no
se acercó tanto al juego de posición, sino que
siguió imprimiendo una puesta en escena ata­
da al ser agresivos a la marca y a la presión alta,
con la /ntención de recuperar y ser directos. Sin
embargo, el técnico argentino no tuvo tantos
problemas con la ubicación de las piezas en la
cancha. Nada comparado con los fallos de posi-

38
ruttx*
.corr,

cionamiento como con Emelec (aunque ¡o mejoró


|0s últimos meses).
F¡ mayor "inconveniente" que se evidenció
n, ra no poder hablar de juego de posición en
¡a Universidad de Chile de Sampaoli fue la mo­
vilidad de los futbolistas, realizando de manera
constante el movimiento de aproximarse al po­
seedor de! balón, sin ejecutar el "atraer, crear una
zona libre y soltar". Y por ese desplazamiento no
se observó tantas piezas detrás de la línea de
la presión, aunque sí encontraron algunos horn­
ee s libres, debido en parte por la muy buena
amplitud de los laterales, ya que hicieron ancha
|a cancha.
La U de Sampaoli no se encargó tanto de bus­
car fabricar el espacio, sino ganar esas zonas por
imposición. Una de las acciones típicas de este
equipo fue los balones largos con dos sentidos:
buscando la espalda de la defensa rival o sim­
plemente dejando la acción a! azar, pero si el
contrario terminaba con el balón a su favor, la in­
tención de la Universidad de Chile sería activar
la presión intensa con superioridad para realizar
la recuperación.
Aunque sí se puede hablar sobre algunos de­
talles que fueron acercando a Sampaoli al juego
de posición, como la amplitud con los laterales, la
ubicación de sus piezas a todas las alturas (desde
el inicio de la acción, luego en el procedimiento
de la misma hubo muchísima movilidad), la idea
de ir avanzando con pases con sentido y esa in­
tención de que el equipo viajase junto tanto al
atacar como a! defender.

39
Ubro
ruttxri

¿Puede su filosofía y su visión funcionar a este


lado del charco? ¿O se ha creado algo verdade­
ramente único, hermoso e importante, pero que
sólo puede existir en un determinado espacio
y tiempo? Si Jorge Sampaoli puede recrear su
trabajo en otra parte -y otros emularlo- enton­
ces tal vez estamos al borde de la próxima gran
evolución táctica en el juego. Si no puede, bue­
no, vamos a disfrutarlo mientras dure", Gabriele
Marcottí en el artículo Revolution ¡n tactics falces
Chile by storm, en el diario The Times en diciem­
bre de 2011.
El 2 de diciembre del 2012 dirigió su último par­
tido al mando de la Universidad de Chile frente
a la Universidad de Concepción por Copa Chile,
siendo ovacionado por los aficionados en ei
Estadio Municipal de Concepción. Con esto puso
fin a una de las épocas más exitosas en la historia
de Universidad de Chile, con un tricampeonato
nacional, un torneo internacional y múltiples re­
sultados y estadísticas que lo dejaron en lo más
alto del ámbito continental.
Al día siguiente fue presentado como nuevo
técnico de la selección chilena. Una época que se
puede dividir en tres partes: por el cambio que
inició a experimentar Jorge Sampaoli con respec­
to a su intención de juego, porque empezó con
esa agresividad al marcar, juego directo y presión
alta que lo caracterizó y terminó impiementando
el famoso juego de posición con la llegada de
Juan Manuel Lillo al cuerpo técnico.
La primera etapa de la Chile de Sampaoli (de
los partidos de las Eliminatorias para Brasil 2014
hasta dicho Mundial) se puede definir como la

40
.caen

♦¡^nación de lo que estuvo realizando en sus


C01 anter¡ores, sobre todo en la puesta en
p a p a d a con la Universidad de Chile,
nn una presión alta, marca agresiva, juego di-
C° to v con una intención de un posícionamiento
L todas las zonas de! campo con amplitud con
f , carrileros, laterales o extremos, pero con una
constante movilidad (gran parte en dirección al
noseedor del balón para buscar participar en a
creación de la jugada). Con poco tiempo en la
oosesión, sino con algo más de ritmo, con verti­
calidad y con balones largos buscando ser inten­
so con e! rival para ganar el segundo balón.
"En el último tiempo he aprendido que los ma­
tices del juego han ¡do evolucionando en relación
de un crecimiento personal. Me seduce más el
ataque sin tanto vértigo y con mayor posesión de
la pelota", explicó Sampaoli, previo a la realiza­
ción de la Copa América 2015 siendo entrenador
de la selección chilena.
La segunda etapa se pudiese decir que em­
pezó después del Mundial y se consolido en la
Copa América 2015, la cual ganaron. Sampaoli
dejó atrás esa idea de ser tan directo al atacar
y buscó establecer una intención más de pose­
sión en el juego de posición, construyendo des­
de atrás, por abajo, con alejados, tocando con
sentido para ir abriendo espacios. "Con la U de
Chile nos fue muy bien siendo mucho mas biel-
sista, ese equipo era mucho más directo, era un
equipo mucho más frenético en la recuperación,
en la presión alta y en la búsqueda del arco direc­
tamente. Imaginamos que el paso de la selección
chilena, al no tenerlos tanto tiempo para ograr
afinar situaciones que tengan que ver con el acor-
41
Ubro
Fútbol

tamiento de espacios, con estar en 27 o 26 me­


tros, con el equipo junto para que en la pérdida
después de un ataque nazca de un nuevo ata­
que... Así que empezamos a ver que contra se­
lecciones y jugadores tan valiosos como los que
van a enfrentar individualmente había que tener
el control desde el inicio. Entonces empezamos
a jugar con el arquero, empezamos a posicíonar
centrales, que ya no eran centrales, sino volan­
tes tirados a centrales, para tener ía salida ase­
gurada, en una zona de alerta inicial, que cuando
pierdes el balón casi es un suicidio. Y empezamos
a tener el control de! juego a través de la pose­
sión", le comentó el técnico argentino, en el 2016,
a Gustavo López y Julio Maldonado en "Espado
Reservado".
La tercera etapa se pudiese decir que fueron
los últimos partidos de Sampaoli con Chile, es
decir, el inicio de las Eliminatorias para el Mundial
de Rusia 2018, cuando de manera oficial Juan
Manuel Liílo, mentor de Guardiola, formó parte
del cuerpo técnico con el rol de asesor, luego de
haber participado como una especie de conse­
jero en la Copa América 2015. "Con Lillo podre­
mos mejorar el juego de posesión para competir
con más argumentos y ser más protagonistas en
el juego", comentó el técnico argentino sobre la
llegada del español. Y así fue, porque la selec­
ción chilena consiguió ¡mplementar el juego de
posición en esos pocos encuentros. El balón se
convirtió en protagonista en el fútbol de La Roja.
Ejecutando acciones que no realizaron antes -de
manera constante-, como "atraer, crear un espa­
cio y soltar", la aparición de hombres libres y la

42
libro
fuam
.com

aCión de superioridades (las últimas dos apa­


recieron con más firmeza y naturalidad).
"Por un lado, durante aquella Copa América,
rp,¡|e tuvo la posesión en todos los partidos. Es
1% salvo en la final ante Messi, en todos sus en-
eñtros gozó de! balón más de! 60% de! tiempo,
na cifra que no suele alcanzar casi ningún equi­
no a lo largo de un torneo. Y por el otro, no hay
olvidar que seguramente el futbolista más
destacado de la competición fue Jorge Valdivia.
Es decir, un jugador que no contó durante el pro­
ceso de Bielsa, pero que bajo esta nueva ¡dea
fue capital para pausar, tocar y controlar cuando
el cuerpo les pedía verticalizar a Alexis, Vidal y
compañía. No hay duda: a estas alturas Jorge
Sampaoli ya no era más bielsista que Bielsa.
Porque ahora también era guardiolista", escribió,
en el 2016, Miguel Quintana en Ecos del Balón.
"Hay un juego de posición inicial y después
de posesión, que la posesión te la da la posi­
ción y después la ejecución. Teníamos previsto
un equipo muy ancho, con jugadores muy aleja­
dos en la salida para intentar descansar siempre
con un jugador libre", explicó Sampaoli, sobre la
evolución de su selección chilena, en el 2016, a
Gustavo López y Julio Maldonado en "Espacio
Reservado".
La evolución de Chite también se notó en Arturo
Vidal, quien en un inicio fue un futbolista alejado
al juego de posición, al ser una pieza que de ma­
nera constante se acercaba a! poseedor del balón
para pedirlo (creando en ocasiones acciones una
superioridad numérica mayor de uno para Chile,
con pocos hombres para avanzar) y no esperaba

43
ubro

r
rutbí*

JS 1
detrás de (a presión rival para recibiry convertirse
en un hombre libre. Sin embargo, en los últimos I s aficionados sevillistas por las complicaciones
partidos de Sampaoli, que coincidieron con la °e ejecutar ta idea de manera perfecta.
llegada del chileno al Bayern de Guardiola, con­ »EI Pizjuán abrió la Liga disfrutando de un par-
siguió tener algo de más pausa, esperando más t do de diez goles en el que lo normal fue ver a
a que sus compañeros ejecutaran el "atraer, crear ocho jugadores por delante del balón, en parte
un espacio y soltar", para que él recibiera en zo­ norque Vitolo comenzaba de lateral y acababa de
nas más avanzadas y no tanto en la salida. sequnda punta, pero aquel día fue la excepción.
"Son los dos mejores del mundo (Bielsa y Con cada día que pasaba, el Sevilla se fue norma-
Guardiola) porque logran que el jugador crea |izando. Pues en pos de resolver los problemas
en ellos. Son ¡deas distintas: uno apuesta por la estructurales (salida, gestación y aceleración) que
verticalidad y el juego directo; el otro te some- i iba encontrando el equipo, Jorge Sampaoli deci­
te desde la posesión, trata de ahogarte. Pero los dió corregir en vez de potenciar. Y no era lo es­
dos piensan en lo mismo: atacar. Tengo enseñan- J perado. E! argentino es un técnico que siempre
se ha definido por la vehemencia, la creatividad
zas de ambos. Con Chile entendí que éramos tan
directos que al atacar muy rápido ellos volvían la concepción del riesgo como una oportuni­
igual de rápido. No teníamos grandes especialis­ dad, no como un problema. Sin embargo, ante
tas defensivos, así que tratamos de defendernos los problemas en salida de balón, los cuales ni un
desde la pelota, como hace Pep, y mezclamos maravilloso N’Zonzi podía corregir, Jorge apostó
bielsismo con guardiolismo. Entendí que el equi­ por una defensa de tres centrales. Una medida
po no debía viajar en el tren, sino en un vagón. que a la postre, sobre todo en Champions, te­
Y ganamos la final a la mejor Argentina de los nía matices más conservadores, pero que desde
últimos 15 años", comentó Sampaoli, en el 2016 luego salió bien", escribió el periodista español
en una entrevista de El País. Miguel Quintana en Ecos del Balón.
En enero del 2016 rescindió contrato con la se­ "Hay que acotar que el 3-4-2-1 de Sampaoli no
lección chilena y en junio del mismo año firmó era el norte de su proyecto. A partir de los juga­
con el Sevilla de España, donde llego con hom­ dores disponibles surgió la idea, y su efectividad
bres en su cuerpo técnico como Juanma [Jilo y ulterior. El uso de tres centrales en el fondo re­
Matías Manna. Lo que invitó a pensar al aficiona­ acciona al hecho de que no supo contener a sus
do del fútbol en un equipo que continuaría ese rivales por los costados. Sus primeros partidos
juego de posición que Sampaoli logró represen­ en España eran de muchos goles, Sevilla ataca­
tar en su puesta en escena en sus últimos parti­ ba bien, pero le llegaban al arco con frecuencia.
dos con la selección chilena. Y así fue, aunque le De modo que la medida busca blindar al equipo
costó, teniendo una mala relación con parte de cuando no tenga la pelota, con patrones ofensi­
vos de por medio para saber qué hacer al recu-
44 45
libro
fútb
-Coo
rrlí

perarla , así lo definió Diego Sancho en La pizarra


del DT.
Sampaoli tuvo un problema evidente al prin­
cipio, que lo explicaron Diego Sancho y Miguel
Quintana, basado en no poder dominar a sus ri­
vales con una defensa de cuatro por las proyec­
ciones de sus laterales. Y eso que el argentino lle­
gó a Europa conocido por la agresividad de sus
equipos en la recuperación del balón (buscando
en gran parte de los casos una superioridad nu­
mérica). Sin embargo, lo consiguió con la línea
de tres en el fondo, así equilibró mas al equipo.
Mejorando un posicionamiento necesario para
la idea que buscó practicar desde un inicio con
Lillo: el juego de posición.
Sin embargo, contó con un futbolista que qui­
zás le recordó al Vidal de sus primeros partidos
dirigiendo a Chile: Samir Nasri, Porque el francés
ofreció un fútbol alejado a) juego de posición,
acercándose al poseedor y no dejando que eje­
cutara ¡a acción de "atraer al rival, crear un espa­
cio y soltar , para asi encontrar un hombre libre.
Intentó duplicar todas las zonas, creando superio­
ridad numérica en muchísimas partes de la can­
cha, que, por momentos, terminó siendo innece­
sario, ya que ocasionó acciones donde el Sevilla
tuvo un jugador más en cada ventaja, es decir,
por ejemplo, un 4 vs. 2 en la salida del balón, cau­
sando la dificultad de encontrar receptores en­
tre líneas. No fue siempre, pero fue un problema
posicional que existió en el equipo blanquirojo
durante la temporada.
El Sevilla de Sampaoli terminaría mezclando el
juego de posición con el juego directo y el juego

46
Itero
FuttXU

i nosesión. Con una pausa para encontrar es-


arios pero si no se encontraban por los pocos
receptores entre lineas, podían intentar vertica-
,¡73r de manera rápida, así sea con un pase lar-
no (teniendo mucha gente arriba para pelear la
qeaunda jugada), donde buscarían instalarse de
cualquier manera en campo rival, sobre todo por
esa energía que existía en el plantel sevillísta.
Aunque al final de cuentas, el Sevilla de
Sampaoli no se basó en un número telefónico,
norque durante parte de la temporada cambio y
rotó. Además, el fútbol no se trata de sistemas y
¡os futbolistas no son posiciones. Hay algo más,
es decir, ei concepto. El argentino intentó impo­
ner una idea basada en la ubicación de todas sus
piezas en distintas alturas, buscando siempre una
qran cantidad de piezas por delante del posee­
dor, amplitud en ambos costados, superioridad
en distintas zonas del campo, el balón el mayor
tiempo posible, presión alta e intensa, triangula­
ciones. Y más, pero no se logró tanto como se es­
peró. La obra no fue perfecta, aunque consiguió
resultados decentes.
El problema quizás estuvo en conseguir esa
aran cantidad de futbolistas por delante de la li­
nea del balón, buscando superioridad a espaldas
del medio rival. Y surgió porque para ejecutar
esta ¡dea debieron estar situados bien y juntos,
pero al Sevilla de Sampaoli le costó estar posi-
cionado de manera correcta. En ocasiones, si;
aunque no siempre. La dirección de campo del
argentino lo salvó en varias ocasiones, porque
esos "a veces" positivos se encontraron por las
correcciones de Jorge Sampaoli.

47
libro
futooi

El 1 de junio del 2017, Jorge Sampaoli firmó


con la selección argentina, despidiéndose así de
su aventura europea con el Sevilla. "Es un sue­
no que anhelaba hace mucho tiempo. Me llena
de emoción y pasión. Lamentablemente hubo
situaciones que impedían o que ameritaban la
espera para llegar a aquí. Apenas terminamos
el objetivo con Sevilla de avanzar a Champions,
establecimos ios vínculos para establecer mí lle­
gada. A lo mejor se especuló mucho más de lo
que en realidad pasó. Agradezco la paciencia del
presidente por respetar mis tiempos", comentó
el técnico argentino en la conferencia de prensa
de su presentación.
En sus primeros partidos amistosos, intentó
probar varios detalles, como la salida de balón
por abajo, agrupando piezas intentando crear
superioridad numérica -contra Brasil existieron
muchos problemas porque esas supremacías
fueron de 4 vs. 2 o 5 vs. 2, teniendo pocos hom­
bres entre líneas—. Sampaoli inició su etapa con
Argentina, ya sin Lillo, continuando con aquella
¡dea de tenencia que les agregó a sus equipos
en los últimos años (ya que é! siempre ha sido
más de poseer equipos vertiginosos). También
estuvo la presión alta y la búsqueda de recuperar
de manera rápida después de perder el balón;
sin embargo, el otro punto fundamental fue ese
intercambio de roles entre los dos del medio,
donde uno quedó trabajando en la salida y ei
otro se posicionó a espaldas de la presión rival,
con la intención de convertirse en un hombre li­
bre. Además, en el encuentro contra Singapur, el
técnico argentino se dio el lujo de experimentar
con el número telefónico 2-3-5 (Jonathan Wilson,
48
su maravilloso libro, Inverting the pyramid,
f llamó precisamente así: la pirámide. La selec­
ción inglesa lo adoptó en 1884; los escoceses en
1«89 En Inglaterra fue el sistema prevalente has-
t 1925, cuando el Arsenal de Chapman introdujo
a WM. El 2-3-5 se mantuvo hasta bien entrado el
¡ lo XX. Uruguay quedó campeón del mundo en
1930 con ese esquema), que al final quedó en un
simple invento.
Desde un inicio siempre estuvo claro que
Sampaoli quiso seguir con esa ¡dea de juego de
posición que buscó imponer en su última etapa
con Chile y en su época con Sevilla, mezclada con
la tenencia y el juego vertiginoso que siempre le
caracterizó. Y también con la agresividad sin ba­
lón para presionar en superioridad y recuperar
rápido. El problema quizás fue en saber cómo
encontrar la amplitud, si con un carrilero (en una
defensa de tres), con el lateral o un extremo (en
una defensa de cuatro). Además, otro inconve­
niente que tuvo en el conjunto de sevillista fue
poseer muchos hombres en la zona de creación,
dejando despoblada la zona de finalización (entre
líneas, a espaldas del medio rival).
"Tenemos que tener un sistema madre 2-3-3-
2 que nos permita tener diferentes alturas en el
campo y desarrollar el juego a través de la impo­
sibilidad que tenga el rival de poder contener­
nos", expresó Sampaoli luego de confirmar la lis­
ta de 23 seleccionados para la Copa del Mundo.
Una explicación que ocasionó confusión y curio­
sidad. Pero que también invitó a pensar en cómo
podía ser la puesta en escena ofensiva argentina,
ya que, al fina!, como expuso Guardioia en Herr
Pep, los sistemas de juego son números telefóni-
libro
futtiot

eos, que no importa si utilizas un 4-3-3 o un 4-2-


3-1, eso solo dura al inicio del partido. No hay un
sistema rígido durante los 90 minutos. El fútbol
termina siendo un caos y, durante el partido, la
idea principal es saber controlar ese desorden
para atacar las debilidades rivales.
Asi que quizás esa búsqueda de tener diferen­
tes alturas en el campo con el "sistema madre"
(2-3-3-2) significaría mantener el juego de posi­
ción que impondría en sus equipos desde que se
uniría, tres meses antes de la Copa América del
2015, con Juanma Lillo, quien lo dejaría después
de su salida del Sevilla, antes de llegar al selec­
cionado argentino.
Argentina no logró cumplir con el "sistema ma­
dre" (2-3-3-2) en ningún partido del Mundial de
Rusia 2018 (íslandía, Croacia, Nigeria y Francia).
Tal vez, con el ingreso de Éver Banega como in­
terior izquierdo ante los africanos, se vio la me­
jor versión, pero no consiguió durante ios cuatro
partidos conseguir una estabilidad al momento
de buscar tener distintas alturas en el campo.
No existió una coherencia en la relación de las
distancias entre las piezas argentinas, porque, en
parte, algunos no entendieron (o no entienden)
la ¡dea del entrenador. Uno de los puntos que
más intentó desarrollar la selección argentina du­
rante la era Sampaoli fue el recurso de atraer al
rival, para liberar un espacio y así encontrar a un
hombre libre entre líneas. Eso ocurrió, en oca­
siones, porque la calidad técnica de sus piezas
se lo permitió. Nicolás Otamendi, por ejemplo,
quien con Guardiola ha pulido de gran manera
sus condiciones. Sin embargo, su condición tácti-

50
Ubro
futtx*

quizás—no permitió ejecutar este recurso de


C,na manera correcta, debido a que ciertos fut­
bolistas, definidos como posibles receptores en
cada acción, se acercaron al poseedor, limitando
ias líneas de pase para avanzar y la libertad para
conducir, provocando la acumulación de muchos
futbolistas detrás de la línea de! balón.
Ese quizás fue el mayor pecado de Argentina,
porque provocó que Messi bajase muchísimo a
pedir el balón o que lo encerraran en superiori­
dad estando muy lejos del poseedor, el cual se
encontró, seguramente, rodeado de posibles pa­
ses horizontales con pocas opciones verticales. Y
asl'f ue el cuento argentino en Rusia. Menos en el
primer tiempo contra Nigeria, que Banega creó
una pequeña sociedad con Lionel y los demas,
y el seleccionado que dirigió Sampaoli, en el
Mundial, logró fluir poco a poco, porque respe­
taron las alturas.
Argentina se convirtió en una selección con pie­
zas que quisieron el balón pero que al recibir no
supieron qué hacer con ella, porque los intérpre­
tes no fueron adecuados para la idea y provocó
que las relaciones de distancia y las alturas en la
puesta en escena no fueran las ideales.
No fue cuestión de movilidad, porque sí exis­
tió y fue un desplazamiento erróneo (hacia el re­
ceptor), sino de saber esperar (y moverse entre
líneas) a que el receptor entendiera que podía
conducir, atraer y jugar con él, o directamente al
recibir que lo buscara a espaldas de la presión
del contrario. Detalle que tampoco lo ejecutaron
algunas piezas cuando tuvieron espacio para ha­
cer avanzar al seleccionado argentino. Al final de

51
Ubro
fútbol

cuentas, a la mayor parte de los futbolistas de


Argentina les costó entender el camino para ¡le­
gar al objetivo: el gol.
Ahora, si no fue juego de posición, ¿qué fue?
Enríe Soriano, en su canal de YouTube, explicó
esa tendencia, hablando acerca de "juego de im­
posición (las cualidades y posibilidades de ios
jugadores no se ajustan al juego que intentan ma­
nifestar, el entrenador prioriza su idea a las carac­
terísticas de quienes han llevado a cabo), "juego
de exposición (pérdida en un espacio peligroso,
con una estructura amplia por detrás de balón
que facilita contraataque rival. El equipo está ex­
puesto en la pérdida) y "juego de descomposi­
ción (sin líneas de pase habilitadas por delan­
te, sin una estructura a partir de la que circular,
el equipo no se ordena con balón). Y las tres se
relacionan con la participación de Argentina en
el Mundial.
Argentina no consiguió establecer la idea de
tener piezas en distintas alturas con el 2-3-3-2 de
Sampaolf. Le costó. En la primera línea tuvo, en
muchísimas oportunidades, cuatro o más piezas.
Y, hasta por momentos, la superioridad numérica
en la salida fue por más de uno. Todo esto pro­
vocó tener pocas líneas de pase a espaldas de la
primera presión rival, dificultando el avance, por­
que los futbolistas se repartían entre muy cerca
(detrás de la línea del balón) o muy lejos (detrás
de la segunda o tercera presión rival).
Existió una mala interpretación de la ocupación
posicional por parte del entrenador y de los ju­
gadores. No hubo un dominio del espacio repre­
sentativo durante del Mundial. Jugaron en gran

52
libro
ruó»*

te a |a misma altura, con pocas líneas de pase


a avanzar con una posesión sin sentido para
Profundizar o dejar a cada receptor con espa­
do v tiempo para actuar. Y así termino e! torneo
ra una selección que llegó a Rusia con muchas
Tormentas encima y que los futbolistas nunca se
convencieron de la idea de Sampaoli.
Lo de Sampaoli es para sentarse a observar y
detallar. Es el ejemplo perfecto, de técnico para
comprender que el juego de posición puede es­
tar mezclado tanto con el juego de posesión o
con el juego directo. Y hasta en algunos casos
se contempla una unión donde por momentos se
ejecuta una idea más vertical, pero por otros se
posee calma para encontrar los espacios, porque
el fútbol depende de las circunstancias. Sin em-
barqo eso viene de unos años para acá, aproxi­
madamente en el 2015, en sus últimos partidos
con la selección chilena (como se ha marcado en
los párrafos anteriores), con la llegada de Lillo
a su vida. Y quizás hasta su llegada a la selec­
ción argentina.
Porque a Sampaoli le costó dibujar un juego de
posición dentro de su selección argentina. Sufrió.
Y se notó que sus futbolistas no entendieron su
¡dea, debido a que la puesta en escena fue muy
distinta a lo que expresó con ese "sistema ma­
dre" (2-3-3 -2).
Otro director técnico argentino que en su cor­
ta carrera como entrenador ha demostrado tener
las facultades para hacer competir a sus equipos
y que está teniendo una enriquecedora evolución
es Guillermo Barros Schelotto, quien inició su ca­
rrera en el 2012 con Lanús. "Quiero dejar bien en

53
UDra
mttxw

claro que serán una dupla técnica", afirmó, en la


presentación, el presidente Nicolás Russo sobre
los mellizos. Al final, Gustavo se desempeñó más
como un ayudante de campo.
Guillermo estuvo desde el 2012 hasta el 2015
y desde sus primeros partidos demostró que su
intención siempre fue ejecutar un juego directo,
con pelotazos" (porque algunos balones largos
fueron sin sentido). Sin embargo, también existie­
ron momentos donde recurrieron al pase atrás,
una acción poco típica en Sudamérica para la
época (algunos estadios pitaban ese tipo de ju­
gadas), para rearmarse y buscar nuevos espacios
para atacar. Además, otro de los puntos fuertes
de su conjunto granate, desde un inicio, fue ese
propósito de presionar alto, a veces de manera
Intensa y otras marcando en zona (cerrando las
íneas de pase), dependiendo del rival.
Aunque, el Lanús de Barros Schelotto demos­
traría, desde el 2012, un detalle que tendrían mu­
chísimos equipos sudamericanos para la época,
donde los posibles receptores se acercaban al
poseedor del balón para participar de manera In­
mediata en la jugada, pero lo que provocaba era
atraer al rival, complicaría la acción y se alejaría
de la ¡dea de juego de posición.
La explicación de! párrafo anterior es sencilla,
porque la cuestión debe ser que el poseedor
conduzca, si es que tiene espacio, para así atraer
al rival (y no atraerlo porque su compañero se
acerque), crear un espacio y tocar con los posi­
bles receptores alejados, que al recibir se van a
convertir en un hombre libre, E! problema está en
la poca paciencia para esperar a espaldas de la

54
gión contraria. Aunque, por un tema de pósi­
to namiento, sí puede existir una cercanía al jue-
o de posición por la intención de ubicarse en
distintas alturas.
En el 2013 hay una evolución en el Lanús de
[os mellizos, ya que en el torneo anterior inten­
taron tener pausa en algunos momentos en bús­
queda de juntarse y construir por abajo, con uno
que otro pase para atrás donde pretendieron
rearmarse y encontrar nuevos espacios. Pero en
este nuevo año se enfocaron más en ejecutar un
fútbol más directo (sobre todo con balones lar­
gos a espaldas de la defensa rival o también con
contraataques con mucho vértigo), con un ritmo
alto, donde en pocas ocasiones existió una cal­
ma para armar las jugadas, solamente cuando
buscaron nuevas zonas libres con el toque hacia
los defensores.
Sin embargo, seria otro año en el que Barros
Schelotto se alejaría también del juego de posi­
ción, porque existirían problemas para mantener
a sus distintas piezas en distintas alturas, sobre
todo por esa poca pausa para mantener su zona
y esperar a espaldas de la presión del contrario.
Aunque, debido a algunos fallos de los rivales
al marcar, podrían conseguir distintos "hombres
libres". Pero el mejor trabajo de este equipo,
basándonos en el posicionamiento en todas las
zonas del campo, sería la amplitud, ya sea con
el lateral o el extremo, y en ambas bandas a! mis­
mo tiempo.
Y los dos años siguientes (2014 y 2015) fue lo
mismo, porque Guillermo con Lanús intentó
acercarse al juego de posición con algunos de-

55
itero
ftjttKX

talles, como con la amplitud de los laterales o


extremos, creando pasillos internos, pero no fue
idea principal.
El problema con el juego de posición surgiría
por otro caso, que quizás se le pudiese definir
como desesperación, porque el propósito prin­
cipal sería escalar líneas sin importar tanto el po-
sicionamiento, con un fútbol directo por abajo,
donde se pasaría más el balón por pasar sin al­
guna intención de por medio. Y la calma a veces
entraría en acción, pero no la aprovecharían en su
totalidad, sobre todo por ¡a rapidez que le pre­
tenderían dar a cada acción.
Además, otro de los motivos por el cual no se
e podría definir como juego de posición al Lanús
de Guillermo sería por el poco uso de esa con­
ducción que permitiría atraer rivales provocando
así la aparición de "hombres libres". Aunque esos
"hombres libres", en algunos casos, surgirían y
no aprovecharían ese "tiempo" para avanzar; asi­
mismo, no serian aprovechados por esa deses­
peración de cada pieza, ya que no construirían
ni combinarían tanto en espacios seguros, sino
buscarían zonas libres más arriesgadas y difíciles.
Así que se acercarían a algo llamado como "jue­
go al azar".
Esos pelotazos" serian como elegir entre cara
o sello, y entrarían dentro de la definición de ese
Lanús vertical. Además, los balones largos entre
comillas se podría decir que tendrían una inten­
ción, la cual sería intentar ganar el segundo ba­
lón, ya sea a! primer instante o bajo una presión
en superioridad numérica.

56
Ubre
rutbcx

"La ¡dea es simple: atacar, jugar rápido y por


abajo, presionar, ser superiores al rival; un poco
e| ¡deál de lo que busca cualquier entrenador que
quiera salir a ganar. A veces se da y otras no, pero
la realidad se ve en los entrenamientos de la se­
mana, donde se hace cada trabajo pensando en
qanar el próximo partido'', le comentó Guillermo
Barros Schelotto, en el 2014, a E! Gráfico.
Sin embargo, el Lanús de Guillermo (aunque
pareciera que no) fue fundamental para la crea­
ción del juego de posición del Lanús de Jorge
Aimirón, porque con Barros Schelotto sí inten­
taron algunos detalles como esa búsqueda de
construir por abajo, que nunca terminó en algo
importante porque sus piezas estuvieron fabrica­
das a una ¡dea más vertical que pausada y elabo­
rada. Además de esa amplitud fundamental para
crear pasillos internos (y así tener a los futbolistas
a distintas alturas, aunque no fue tan aprovecha­
da). También la repartición de espacios con el sis­
tema de juego (sin embargo, tuvieron un proble­
ma con los mellizos por las distancias). "Fueron
tres años excelentes y espero que el sello Barros
Schelotto no se vaya a olvidar: el de tres delan­
teros siempre en cancha. Esa es la marca desde
ahora en Lanús", comentó el DT en su despedida,
como un mensaje a su sucesor, Jorge Aimirón, en
Télam (2015).
En el último partido como técnico de Lanús le
ganó a Gimnasia y Esgrima La Plata y logró el
boleto para la Copa Sudamericana 2016. Un mes
después partió a Italia, para convertirse en el en­
trenador del Palermo. Sín embargo, esa travesía
duró apenas cuatro partidos: hubo dificultades
para conseguir la autorización para ejercer como
57
itero
fútbol

entrenador en Italia (su título no fue reconocido


por la UEFA}, y si bien el argentino evaluó la po­
sibilidad de presentar un recurso ante la FIFA, el
mismo pudo haberse tardado un año en resolver­
se. Así que se fue. El 1o de marzo del 2016 aceptó
una propuesta para convertirse en el nuevo en­
trenador de Boca Juniors.
Los primeros partidos de Barros Schelotto, es
decir, con el Torneo de Primera División 2016 y la
Copa Libertadores 2016, tuvieron un antes y un
después de la lesión de Gago. En un partido con­
tra River, se cayó sólo y volvió a romperse el ten­
dón de Aquiles de su pierna izquierda. En esos
partidos con Gago, Barros Schelotto mantuvo, en
parte, la idea que propuso en Lanus, con un juego
directo y presionando en largo. Sin embargo, con
el ex futbolista del Real Madrid en cancha, existió
algo más de pausa en una elaboración (juego de
posesión) más posicional, ya que intentaron una
propuesta distinta, ligada a esa idea de tener a
los jugadores en distintas alturas, conocida como
juego de posición. Sin embargo, existió un pro­
blema, en distintos instantes, debido a una mala
coordinación de las piezas o una desesperación
por recibir el balón que provocó una aproxima­
ción al poseedor del balón.
Sin embargo, sin Gago, a Boca le costó más
crear, de manera elaborada y pausada, por abajo,
por no tener una pieza tan técnica como él en eí
mediocampo, y recurrió muchísimo a la presión
en superioridad numérica, a recuperar y ser ver­
tical, es decir, a un juego más directo. Aunque
se evidenció que Barros Schelotto intentó evolu­
cionar en su idea, porque se pretendió, a pesar
de que por momentos no salió a la perfección,
58
li b i o
fútbol

armar un juego de posesión, combinado con esa


intención posicional.
Para resumir de manera más sencilla los párra­
fos anteriores, Barros Schelotto intentó evolucio­
nar su estilo de juego, de uno directo a uno más
de posesión, unido a la intención de ser posicio-
na| s¡n embargo, por unos ajustes técnicos, pero
también de inteligencia táctica, no consiguió es­
tablecerlo en su puesta de escena.
Después, para el Torneo Primera División 2016-
17, se evidenció un gran cambio en el Boca de
Guillermo, es decir, obviamente, se empezó a
afianzar esa nueva idea futbolística que buscó
¡mplementar, con una mezcla entre juego direc­
to, de posesión y de posición. Cada ataque de
Boca inició desde atrás, por abajo, moviendo el
balón de lado a lado, con paciencia, hasta en­
contrar un espacio, es decir, alguna pieza como
hombre libre a espaldas de la presión rival, para
así avanzar.
Al principio, Barros Schelotto, con un nuevo es­
quema de juego (4-2-3-1, buscando la mejor po­
sición para Carlos Tevez) después de realizar un
análisis de sus piezas en el plantel, conservaría
su ¡dea de no tener un control de juego como
tal, sino poseer un ritmo vertiginoso que le impe­
diría cuidar el balón, aunque, con el regreso de
Fernando Gago, Boca intentaría consolidar esa
intención de crear, con pausa, por abajo (cam­
biarían al 4-3-3) y no tanto a través de segundas
pelotas o por verticalidad directa.
Uno de los detalles que más demostró la nueva
versión del Boca de los Barros Schelotto fue la
conducción para atraer de los centrales. Aunque,

59
libro

por momentos, recibieron e intentaron el pase


ahí, se detuvieron, pensaron y fueron ejecutando
poco a poco el movimiento con un ritmo no tan
alto, pero de manera algo efectiva.
Además, el movimiento del mediocentro entre
los centrales en ocasiones resultaría, aunque ter­
minaría siendo un desplazamiento excesivamen­
te sistemático, ya que, a veces, no se tendría que
hacer, debido a que la presión del rival sería de
un rival, pero de igual manera harían el traslado
de piezas, desfavoreciendo al juego.
Y también, en ocasiones, los interiores se acer­
caron mucho, arrastrando a un rival, complicando
la tarea de avanzar. Aunque, al final de cuentas,
Boca mejoró en este ámbito debido a que ga­
naron algo de más calma para darle espacio al
poseedor y que así avanzara en el campo. No
fue constante, pero sí se demostró un cambio o
un progreso.
Desde aquel 2014, Boca es un equipo que
sólo sabe ganar si impone su plan de juego
abierto. Hay más continuidad que ruptura entre
Arruabarrena y Guillermo, incluso en el armado
de los planteles. Si el rival le permite desplegar
su estilo, todo será una fiesta. Gago dictará el
tempo. Los laterales dejarán un surco. Los me­
dios darán el último pase. Los delanteros harán
muchos goles. También se repite la debilidad
institucional": no ajusta cuando el rival lo inco­
moda. No esconde sus defectos ante la adver­
sidad. La serie ante Independíente del Valle por
la Libertadores o el duelo contra Central por la
Copa Argentina pasada retratan este problema
que el River de Gallardo le ha generado. No se

60
adapta a los contextos. Cuando lo dejan jugar a
Gaqo, el equipo brilla. Cuando lo marcan, no hay
alternativas. A Boca le cuesta competir cuando el
partido no responde a su guión deseado. Ha ga­
nado muy pocos partidos de trámite cerrado. No
aparecen líderes para esos momentos de tensión
en los que hay que saber sufrir. En los mercados
de pases, Boca ha revoleado dinero sin atender a
las necesidades del equipo, sobre todo en defen­
sa. Los técnicos tampoco han mostrado ese don
para intervenir durante el juego", escribió Juan
Pablo Varsky en La Nación (15/05/2017).
Sin embargo, la temporada 2016-17 represen­
tó el inicio del clímax entre comillas (porque no
tuvo un pico elevadísimo, pero le sirvió para ga­
nar partidos y salir campeón) de la obra de Barros
Schelotto, debido a que muchas de sus piezas
entendieron detalles de esa idea conocida como
juego de posición, sobre el saber esperar a dis­
tintas alturas sin acercarse al poseedor del balón,
para que este realizase una conducción que per­
mitiera atraer rivales provocando la aparición de
hombres libres. Gago fue fundamental. Además,
del no jugar al pasar por pasar (detalle que en
momentos de desesperación ejecutaron, pero
poco), la amplitud (para así hacer ancho el cam­
po) y la superioridad (tanto numérica como posi-
cional). Todo esto lo hizo sin perder la intensidad
y la verticalidad, propias del DT.
Lo asombroso de esto fue la evolución de
Barros Schelotto como entrenador, manteniendo
su ¡dea de atacar ante todo, pero adaptándose a
los esquemas y planteamientos del fútbol actual.
Dejando a un lado esa intención de que todo sea
directo y buscando que algunas acciones se eje-
61
llt»ro
fUtpQj

cuten dependiendo de la circunstancia, ya que


manejaron los tiempos tocando el balón de lado
a lado, esperando con paciencia encontrar zonas
libres, o también elaboraron varias jugadas de
manera inmediata y vertical. Es decir, una mezcla
entre dominar desde el balón o desde el espacio.
Y así Boca salló campeón del Torneo de Primera
División 2016-17, siendo líder desde la jornada 13
hasta el final (es decir, la fecha 30). Le costó afian­
zar en totalidad una idea dentro del campo, así
que su estilo se definió en una intención que de­
pendió de la circunstancia, porque tanto el juego
directo como el de posesión y el de posición les
costó plasmarlo con brillantez, ya sea por cohe­
rencias de los desplazamientos o ritmo en la eje­
cución. Sin embargo, el equipo de Guillermo fue
letal, y con eso le sirvió.
Para la Superliga Argentina, Barros Schelotto
mantuvo el triángulo del medio que se consoli­
dó en las últimas jornadas del Torneo de Primera
División 2016-17: Wilmar Barrios, Pablo Pérez y
Fernando Gago. Un 4-3-3 que, como se ha co­
mentado en párrafos anteriores, termina siendo
un simple número telefónico, lo que interesa es
ei funcionamiento del equipo dentro del cam­
po. Y al Mellizo le funcionó porque ganó los
primeros ocho partidos del torneo, incluyen­
do el Superclásico en el Monumental. Venció
y convenció.
Sin embargo, Boca empezó a sufrir con la lesión
de Darío Benedetto (ruptura del ligamento cru­
zado anterior de la rodilla derecha) y Fernando
Gago (ruptura del ligamento cruzado anterior y
lateral interno de la rodilla derecha). Dos futbolis-

62
libro

, daño al rival. Contra Belgrano demostró que


nano partidos, no por elaboración, sino por la
nresión y por la recuperación en el último tercio.
En ese partido marcaron cuatro goles a partir de
balones recuperados.
Después, Boca empezó a sufrir, en el inicio del
2018 con uno de los detalles principales del jue­
go de posición: jugadores se encuentran en dife­
rentes alturas facilitando así la creación de líneas
de pase. Aunque sí aprovecharon siempre el an­
cho con la amplitud en ambos costados (ya sea
con'eí lateral o el extremo), al equipo del Mellizo
le costó tener futbolistas en distintos espacios
del campo.
No solo se colocaron muchos jugadores de­
trás de la línea del balón durante la salida, sino
que también sufrieron con el nuevo cambio de
número telefónico (del 4-3-3 al 4-2-3-1) y por la
llegada de nuevos piezas, entonces algunos fut­
bolistas se tropezaron o se encontraron en zonas
muy cercanas.
Sin embargo, en el cambio del número telefó­
nico hay un "pero", porque no existió un cambio
definido o definitivo, sino que fue dependiendo
a la circunstancia del juego. Por ejemplo, contra
Defensa y Justicia (08/04/2018) pasó del 4-3-3 al
4-2-3-1 para después cambiar al 4-3-1 -2 (es decir,
el famoso rombo en el medio). Y todo eso en el
primer tiempo, tratando de darle la vuelta a la
situación con el objetivo de encontrar espacios li­
bres. Al final de cuentas, ninguna opción conven­
ció demasiado, porque a! Boca de la Superliga
no le importó un esquema o una idea, sino las
individualidades, sobre todo la de Cristian Pavón.

63
uoro
fútbol

Pero en los últimos meses del 2018 hubo un


cambio definitivo en el número telefónico de
Boca, luego de que en el segundo tiempo del
partido de ida de los cuartos de final de la Copa
Libertadores ante Cruzeiro, Guillermo armara
un triángulo en el medio con Barrios, Nández y
Pablo Pérez, con Villa y Pavón en las bandas, para
asi atacar con un 4-3-3 y replegarse con un 4-5-1,
donde se cerraría tanto el pasillo interno como
el externo.
La intención de que los extremos de Boca ta­
pen a los laterales rivales le serviría de un modo
constante, sobre todo en las eliminatorias con­
tra Cruzeiro (cuartos) y Paimeiras (semifinal) por
la Copa Libertadores 2018. Pero también en la
vuelta ante Rlver Píate en la final, aunque, en esta
última, le terminaría afectando la distancia en­
tre los volantes externos con el "9" del equipo
para salir a la contra (algo que quizás no sufriría
ante los equipos brasileños; por ejemplo, contra
Paimeiras, el primer gol que marcan en el segun­
do partido es tras una recuperación en campo
propio).
Además, el triángulo en el medio quizás le daría
algo de equilibrio a Boca, sobre todo al momen­
to de replegar, sin embargo, les costaría avanzar
en el campo cuando tuviesen el balón, porque
ninguno de los dos interiores demostraría carac­
terísticas de buscar posicionarse entre líneas. Y
se vería, por ejemplo, en los primeros minutos de
la ida de la final de la Copa Libertadores 2018
ante River, que Wanchope Ábila estuvo un poco
aislado al no tener un compañero que ío apoyase
a espaldas del medio rival o que recibiese las se­
gundas jugadas.
64
libro
fú tb o l

y por ultimo, se encuentra Marcelo Gallardo,


aLJ¡en se termina convirtiendo en director técnico
después de retirarse como jugador de fútbol, en
Nacional de Montevideo, para convertirse en en­
trenador de dicho equipo. "Gracias a Dios cam­
bié el chip rápidamente. Eso me hizo muy bien,
porque más allá de haber terminado de jugar no
hace mucho a nivel profesional, ya uno venía me­
ditando desde hace un tiempo la posibilidad de
dejar. Una de esas alternativas que tenía después
de dejar el fútbol era ponerme a dirigir. Así que
no me cuesta, no me costó el cambio", le co­
mentó, en una entrevista en el 2011, el argentino
a Goal.
Cuando comenzó la etapa de Marcelo Gallardo
como entrenador de Nacional, todo era incer­
tidumbre, ya que se trataba de un profesional
nuevo, que acababa de retirarse como futbolista
justamente en el club al que iba a dirigir, y que
¡ba a tener bajo sus órdenes a los mismos juga­
dores con los que días atrás había compartido el
vestuario. "El esquema que más repitió cuando
fue entrenador de Nacional, equipo con el que
se consagró campeón del fútbol uruguayo, fue
el 4-2-3-1 con un punta bien definido y un en­
ganche clásico, Alvaro Recoba. 'Hay que tomar
riesgos, tratar de llegar con volantes por afuera y
laterales sin la pelota', contó el entrenador. Jugó
también con un esquema con tres defensores,
cuatro volantes y tres delanteros, manteniendo el
doble cinco y sacrificando al enganche clásico",
escribió, en mayo del 2014, el diario de La Nación
de Argentina.
El entrenador argentino renunció al banquillo
de Nacional de Montevideo tras coronarse cam-
65
r
Ubro
HMM

peón en la temporada 2011-12. "No hay un doble


discurso. Simplemente me voy porque quiero re­
encontrarme con mi familia, que es lo más impor­
tante y ha sido fundamental para encarar esta ca­
rrera , manifestó el Muñeco en la conferencia de
prensa que comunicó su despedida de! conjunto
uruguayo. Y estuvo dos años sin dirigir, hasta que
recibió una oferta de River Píate, su casa. "Es una
enorme satisfacción volver a representar a uno
de los clubes más grandes de América. Me siento
muy feliz , dijo Gallardo en una de sus primeras
palabras como entrenador de River.
Marcelo Gallardo llegó a River Píate para suce­
der al entrenador más querido de la historia del
club. Ramón Díaz se fue con un titulo en el bolsillo
y la satisfacción del trabajo bien hecho. Así que
desde un inicio, Gallardo intentó imponer una
identidad, ligada a un juego muy veloz, dinámico
y agresivo, que la diseñó con un número telefóni­
co que se convirtió en el habitual: el 4-4-2, con el
rombo en el medio, con laterales muy profundos.
Otra de las características de ese River de
Gallardo del 2014, que combinaría esa agresivi­
dad, dinamismo y velocidad, era ver a cinco o más
piezas, con o sin balón, en espacios muy reduci­
dos sobre alguno de las dos bandas para tanto
juntar, atraer al rival, tocar muy rápido y romper
las defensas con combinaciones de mucha téc­
nica y bastante movilidad como para presionar
en bloque y trabajar el concepto de recupera­
ción del esférico, es decir, robar y entregárselo
a un compañero con ventaja. Siempre con una
constante búsqueda de generar superioridades
numéricas en cada zona del campo. Y desde un
principio, con el balón, se intentó tanto ser agre­
66
sivo como ser arriesgado para sorprender. Sin
embargo, eso ocasionó varias pérdidas del^ ba-
!óni que contrarrestaron siempre con un achique
de espacios ejecutado con una presión intensa.
Además, esa presión no solo ocurrió tras pér­
dida para poder recuperarla, sino que también
se trabajó muy bien al tapar la salida del balón
del contrario, dividiendo el campo en 5 vs. 5 en
cada zona, es decir, el acoso lo ejecutaron los dos
delanteros más tres de las piezas del medio, que-
dando el "5" fijo con los cuatro defensores. La
intención siempre fue para conseguir el esférico
en una zona alta y buscar generar una ocasión de
peligro o para obligar al rival a lanzar un pelotazo
en largo sin sentido.
Uno de los detalles que intentó imponer
Gallardo fue el juego a ras del piso, pero sin im­
poner un juego posicional, porque a las piezas
¡es costó atreverse a conducir para atraer y con­
seguir a un compañero, con espacio y tiempo, a
espaldas de la presión rival, sino que avanzaron
de manera más directa, con un juego rápido (sin
freno) a uno o dos toques con muchísima mo­
vilidad por delante del "5" (Kranevitter o en al­
gunas ocasiones fue Ponzio). Sin embargo, ante
alguna presión del rival, buscaron solucionar con
un balón largo con la intención de ganar segun­
das jugadas.
Asimismo, cometió un error que se observó
muchísimo durante ese tiempo en el fútbol ar­
gentino, que, hoy en día, todavía se evidencia, y
el gran ejemplo fue la selección de Argentina en
el Mundial de Rusia 2018. Se trata sobre la proxi­
midad de los posibles receptores al poseedor del

67
Ubre
fútbol

balón, dejando futbolistas detrás de la línea del


esférico sin opciones para avanzar o simplemen­
te sin opción de poseer espacio y tiempo para
actuar ante una posible recepción, dependiendo
en su totalidad de la calidad del futbolista para
salir de zonas reducidas. Por ese motivo las com­
binaciones rápidas a uno o dos toques fueron im­
portantes, como también lo fueron los balones
largos buscando ganar las segundas jugadas.
Al final, el 2014 terminó siendo un año espe­
cial para River Píate, porque consiguió ganar la
Copa Sudamericana. Celebró un título interna­
cional después de 17 años de sequía por parte
del conjunto argentino (Marcelo Gallardo integró
el plantel de River que levantó el último trofeo
internacional en 1997), torneo en el que quedó
invicto: ganó ocho partidos y empató dos.
Para el inicio del 2015, dos meses después de
conseguir la Copa Sudamericana, sumó una nue­
va consagración en la Recopa ante San Lorenzo,
vigente campeón de América. Y así inició un año
en el que jugó muchísimas competencias.
Gallardo creó un equipo que aprendió a adap­
tarse a cualquier situación, sacó el máximo prove­
cho de sus limitaciones y compitió con enjundia
en cualquier escenario. Sin embargo, la primera
parte del año, en la que jugó la fase de grupos de
la Copa Libertadores 2015 y el inicio del Torneo
Primera División 2015, sufrió porque dejó muchas
dudas dentro de la puesta en escena. Pareció un
conjunto lleno de desconfianza al actuar, como si
hubiese perdido su fe. Sin embargo, consiguie­
ron clasificarse a los octavos.

68
libro
Fútbol

Y después de ahí, River dejó evidenciado que


no perdió su fe, porque demostró ser un equi­
po competitivo, pero quizás ese juego de toque,
el cual se evidenció en los primeros meses de
Gallardo, no fue la apuesta final en los momentos
importantes, sino todo lo contrario. No tuvo pro­
blemas en ceder la posesión al contrario e instalar
bos líneas de cuatro muy cercanas y muy intensas,
con un doble pivote como el Ponzio-Kranevitter,
quienes jugaron juntos en casi todos los partidos
de la Copa Libertadores 2015 después de la fase
de grupos (menos la vuelta de la semifinales). La
Intención empezó a ser adaptarse dependiendo
del contexto, consiguiendo, además, una menta­
lidad ganadora.
Sin embargo, uno de los detalles más funda­
mentales del mínimo cambio del River del 2014
con el del 2015 fue el deterioro en el juego inter­
no, un pasillo que fue importante en los inicios de
Gallardo en el conjunto argentino. Se empezó a
cargar más el juego por fuera, sobrecargando las
bandas, porque por el centro no pudieron acti­
var a una de sus piezas importantes en esa zona:
Teo Gutiérrez. Los rivales entendieron un poquito
más cómo marcarlos a! iniciar un ataque, desde
el movimiento de Kranevitter entre los centrales
para generar superioridad numérica en salida
hasta el movimiento lejos del área del colombia­
no -y en ocasiones de Rodrigo Mora-,
Independientemente del contexto del encuen­
tro o del sistema táctico empleado por Gallardo,
existieron tres pilares fundamentales en su River
desde el inicio, es decir, las salidas desde el fondo
generando superioridad numérica, el ataque por
las bandas a partir de la zona del mediocampo,
69
libro
ruttxx

buscando el juego asociado entre mediocampis-


ta, latera] y delantero, y la presión Inmediata tras
la pérdida del balón para recuperarlo en campo
rival. Ese segundo punto cambió o quizás evolu­
cionó en el sentido de que se intentó aprovechar
más el ancho del campo, intentando ejecutar
algunos cambios de orientación con la idea de
atacar el lado débil. Sin embargo, se abusó del
centro lateral, porque se fueron Ariel Rojas y Teo
Gutiérrez, quienes fueron claves al momento de
pretender avanzar por e! carril centra!. El primero,
por su rol más de interior que de hombre de ban­
da, y el segundo, debido a sus condiciones de ser
un delantero que le gusta convivir lejos del área.
Al final, en el 2015, terminaron ganando, con de­
recho y dignidad, el premio más codiciado de los
últimos 19 años, al levantar por tercera vez en su
historia la Copa Libertadores (1986, 1996 y 2015).
Ahora bien, analizando un poco la ¡dea dejuego,
se puede decir que no cambió, porque Gallardo
no dejó atrás esa intención de mantener un jue­
go de posesión, de querer mover el balón a ras
del piso, de iniciar las acciones desde la primera
línea, emulando la salida de aquel Barcelona de
Guardiola con el mediocentro incrustado entre
los centrales y los laterales avanzando.
Aunque, en comparación con el equipo cata­
lán, el equipo argentino no pretendió, o quizás
no demostró en el terreno de juego, un juego de
posición, porque, por momentos, algunas de sus
piezas supieron respetar la distancia entre recep­
tores y recibir a espalda de la presión rival para
convertirse en "hombres libres", pero, la mayor
parte del tiempo, tuvieron muchos jugadores
detrás de la linea del balón o a la misma altu-
70
libro
futtxri

ra complicando el escalonamiento de River, que


dependió de la salida por el carril exterior o la
habilidad individual de algún futbolista -alguna
qambeta- para superar al rival en conducción por
e| pasillo interior y despejar el camino.
Y cuando no lograron hilar ataques claros, no
dudaron en buscar la salida en largo para ganar
segundos balones e instalarse en campo contra­
rio. Aunque, en el 2015, se empezó a ver un deta­
lle que terminó afectando en el 2016 a Rlver, que
se trató de que cuando el rival lo decidió presio­
nar de manera intensa, perdieron ese temple que
los caracterizó desde el inicio de la era Gallardo y,
en contextos así, ciertas piezas entraron en des­
esperación recurriendo a! pelotazo , dejando a
un lado ese "balón en largo" buscando tanto la
espalda de la defensa adversaria para que algún
futbolista atacase esa zona libre como el juego
de espaldas para bajar el esférico y acercarse al
arco del arquero del otro conjunto.
Esa falta de pausa le empezó a afectar a un
River que desde que llegó Gallardo no se carac­
terizó por un ritmo calmado, sino más bien por
una explosividad al atacar, sobre todo al pre­
sionar en superioridad numérica para recuperar
y salir rápido al ataque. River, a inicios del 2016,
tuvo conflictos de identidad, la cual arrastró de
los últimos meses del 2015, cuando no consiguió
sostener de manera constante su base, es decir,
esos conceptos de juego que implantó Gallardo
desde su llegada al conjunto argentino. Aunque
en momentos de adversidad y en situaciones li­
mites, logró demostrar ese carácter que lo res­
cató en distintos instantes cuando no apareció el
fútbol.
71
libro
rutbot

"El equipo se fue acomodando a la ¡dea de sos­


tenerse basándose en su carácter, algo que no
suele ser del todo confiable", escribió, en mayo
del 2016, Diego Latorre en La Nación. Y eso ocu­
rrió simplemente porque River no tuvo un patrón
de juego y se encontró confundido con su ¡dea,
porque sus intérpretes no la supieron ejecutar de
igual manera que a mediados del 2014 -quizás
que en el 2015-, También pasó debido a que
confundieron de manera constante conceptos
al momento de actuar en la puesta en escena,
como el desconcierto entre velocidad y profun­
didad (no se puede confundir profundidad con
aproximación a la portería contraria), ya que se
buscó empujar para subir líneas rápido sin darle
sentido a ¡a acción.
'A River le faltaron pautas claras estos meses,
tanto a la hora de atacar como de defender. En
un caso, careció de conceptos relacionados con
la apertura de espacios ante defensas cerradas,
la organización en el campo y el manejo de los
tiempos, que son los medios que deben conducir
a abrir las puertas. En el otro, no supo bien cuán­
do achicar hacia adelante y quedó muchas veces
abierto ante ¡os ataques rivales. En conclusión, y
más allá de las soluciones individuales que pudo
aportar un jugador en un momento determina­
do, e! equipo nunca logró encontrar las llaves del
buen juego , concluyó Latorre en su análisis en
La Nación.
"Aquel River que ideó Marcelo Gallardo, a me­
diados de 2014, y que ganó cuatro títulos interna­
cionales en menos de un año (Copa Sudamericana
2014, Recopa Sudamericana 2015, Libertadores
2015 y Suruga Bank 2015), definitivamente, por
72
libro
rutfeot
.cnm

rendimientos y nombres, se transformó en un


buen recuerdo. El éxodo de figuras como Teófilo
Gutiérrez, Fernando Cavenaghi, Germán Pezzella,
yü^rjel Rojas, Ramiro Funes Morí, Carlos Sánchez y
Matías Kranevitter, en la segunda mitad de 2015,
más las recientes salidas de Marcelo Barovero
v Leonel Vangioni, obligan a la refundación del
qrupo bajo las mismas bases", escribieron, en
mayo del 2016, Andrés Vázquez y Juan Patricio
Balbi Vignolo, también, en La Nación.
Entonces, Gallardo tuvo que innovar. Y el famo­
so 4-4-2 en rombo se convirtió en un 4-4-2 en
rectángulo, es decir, en un 4-2-2-2, compuesto en
el mediocampo por dos volantes de salida, com­
binados con dos organizadores de juego profun­
dos y libres. La intención fue juntar a las piezas de
mejor pie para retener la pelota con una sucesión
de pases rápidos, así que fue esencial la movi­
lidad de cada futbolista sobre todo para armar
triangulaciones con el propósito de fomentar la
¡dea del técnico argentino: el juego de posesión.
Al final de cuentas, ese 4-2-2-2 terminó sien­
do un número telefónico muy flexible, porque
la intención de Gallardo fue tener piezas sin una
posición fija para causarle confusión al contrario
con esa búsqueda de crear asociaciones en corto
y por el piso. La sincronización de movimientos
tuvo que ser perfecta y sostenida a lo largo de
cada partido, detalle en el que fallaron, debido
a que mantener de modo constante y firme la
intención (innovadora) del técnico argentino -sin
depender del carácter- les resultó costoso.
Desde un inicio, es decir, a mediados del 2016,
Gallardo buscó, como siempre, sin hablar de sis-

73
(toro
rutbot

temas, dividir la puesta en escena en la cantidad


de futbolistas que atacan en cada acción. Ese
propósito consistió en tener de manera aproxi­
mada seis hombres, quedando atrás con ía dupla
de centrales, uno de los laterales y con Ponzio,
que en el doble pivote tuvo a Nacho Fernández
como pareja, pero se desprendió seguidamente
para pasara posiciones ofensivas, siendo una es­
pecie de box-to-box.
Sin embargo, el equipo se empezó a partir
cuando River intentó atacar con los dos laterales
al mismo tiempo (un recurso muy utilizado en la
actualidad), porque, aunque ganó amplitud y pro­
fundidad (porque ambos emplearon de manera
constante una diagonal para llegar a la zona de
definición y también la típica acción de lateral de
¡legar a línea de fondo para centrar), al momento
de compensar, no supo cómo repartirse (en oca­
siones, Ponzio no se quedó con los centrales). Y
eso fue un error que pagó a inicios y mediados
del 2016. Así que se instalaron con siete, ocho
y hasta nueve (por alguna que otra conducción
sin límites de uno de los zagueros) jugadores en
campo rival.
River consiguió en el 2016 llevarse la Copa
Argentina y la Recopa Sudamericana. Pero llegó
a sufrir durante todo ese año (dependiendo en
ocasiones de acciones individuales de los centra­
les o el portero), porque perdió la identidad que
caracterizó al conjunto argentino con Gallardo
en el banquillo. No encontraron el funcionamien­
to. Y al final -por lo menos- lograron conseguir
el equipo base. "Desde aquel 2014, River es un
equipo que sabe competir aun jugando mal.
Cuesta encontrarle buenos partidos en 2016.
74
libro
ruuxx

Tampoco el segundo semestre de 2015 había


sido una maravilla", expuso Juan Pablo Varsky en
¡.a Nación (15/05/2017).
"Las derrotas enseñan. Enseñan que no hay
que bajar los brazos, que hay que seguir traba­
jando, que hay que seguir en la búsqueda de cre­
cer con la misma intensidad, con el mismo deseo.
El golpe por la derrota es grande, pero hay que
seguir. A veces toca ganar, a veces toca perder.
Pero si se deja todo, si el desgaste que se hizo
es enorme, no hay nada para reprocharse", co­
mentó Gallardo después de perder la Supercopa
Argentina (04/02/2017) contra Lanús (0-3). Un
mes después de ese encuentro, volvieron a jugar
en la Copa Libertadores 2017 y el Torneo Primera
División 2016-17, en el que River empezó a de­
mostrar algunos chispazos de aquel conjunto que
enamoró a algunos aficionados de! fútbol a me­
diados del 2014.
Aunque ai principio del año 2017 -en los par­
tidos amistosos de preparación para la tempora­
da- demostraría estar igual que en el 2016, poco
a poco, Gallardo empezaría a encajar las piezas
de un nuevo rompecabezas, sobre todo porque
el regreso de Ariel Rojas le daría muchísimo senti­
do al funcionamiento del equipo, ya que brindaría
un pase preciso e inteligente, y un conocimiento
para ocupar diferentes funciones. Encontraría el
mediocampo ideal para llevar a cabo ia intención
del técnico argentino, quien tendría un mecanis­
mo muy eficiente debido a las condiciones técni­
co-tácticas de sus piezas.
La innovación del River del 2017 se trató en no
darle una referencia al rival de cómo fue el parado

75
libro
futtjol

táctico. Esa fue la clave ofensiva del Muñeco. Y se


notó porque jugadores como Ariel Rojas, Casco,
Dríussi, Nacho Fernández y Pity Martínez disfru­
taron de libertad sin mantener una posición fija.
Se basó en el propósito de estar en constante
movimiento, ya que el futuro pase lo determina­
ba el futbolista que se desmarcaba y el jugador
que mantuviera el balón tenía que ser Inteligente
para ver cómo quedaba su compañero como un
hombre libre. Fue importante la pausa para ob­
servar a las piezas de su mismo equipo y atacar
los espacios para avanzar. Cada desplazamiento
tuvo que ir relacionado con otro. Porque más allá
de las cualidades técnicas (control y pase preci­
so), la rotación resultó importante por esa inten­
ción de desorientar al rival. Por ejemplo, si Nacho
arrancó en el medio y pasó a la derecha, el Pity
alternó por las bandas, mientras que Rojas fue de
la izquierda al centro. Y así fueron desplazándo­
se. "Buscamos intercambiar posiciones para no
darles referencias al rival. Para generarle dificul­
tades y no ser tan previsibles", explicó Gallardo
en la conferencia de prensa posterior al partido
contra Belgrano (26/03/2017).
Importante destacar que el desplazamiento
de los laterales en River (igual que el Lanús de
Almirón ese mismo año) terminó siendo un factor
clave durante todo el año -y eso que uno de los
días más fundamentales del conjunto argentino
en el 2017, es decir, en los cuartos de final de
a Copa Libertadores contra Jorge Wilstermann,
cuando le ganaron 8-0 en la vuelta tras perder
3-0 en la ¡da, Gallardo decidió evitar a los latera­
les y se inclinó por los extremos, quienes tuvieron
un menor recorrido, con ataques sostenidos-
76
Ubro
ruttxrt
..com

ñorque, por esa intención de intercambiar posi-


D ^eS para no darle referencias al rival, se intentó
avanzar por caminos (o parcelas del campo) en
los cuales no estuvieran ocupadas por sus com-
oañeros. Unos entraron por dentro y otros salie­
ron por fuera, o viceversa, pero fue una rotación
con un sentido futbolístico.
Gallardo buscó imitar uno de los movimientos
de Guardiola: cuando llegó la hora de que los la­
terales (Moreira o Casco) atacasen, estos avanza-
ron dependiendo lo que pidió la acción, ya que
aunque tuvieran que desplazarse hacia el interior,
saltaron hasta ese primer escalón del mediocam-
po. Y con ello crecieron las líneas de pases. Lo
ideal es tener al central abierto, al lateral por den­
tro y al extremo abierto para pasarle directamen­
te a él. Si el pase sale bien has logrado saltar todo
el centro del campo enemigo; si pierdes el balón,
tu lateral puede cerrar el espacio inmediatamen­
te. Se trata de modificar con tu comportamiento
los planes de presión del rival. Nuestro lateral se
va hacia dentro y arrastra al extremo rival; si este
no le sigue, entonces ya tienes un hombre libre,
si quien va a cubrirle es el mediocentro, entonces
nuestro interior queda libre. Y asi todo el rato. ,
redactó Martí Perarnau en Herr Pep. Y River eje­
cutó en varias ocasiones ese desplazamiento.
Siempre y cuando la jugada así lo demandó.
Después de que River encontrara un patrón de
jueqo y un once base, se empezaría a complicar
porque se quedaría sin Alario y sin Driussi, ya que
se ¡rían al fútbol europeo. Ahora bien, Enzo Perez
llegaría al equipo argentino y Gallardo reso vena
con la idea de tener menos gente dentro del area
y más gente en las cercanías para que Scocco ca-
77
uoro
ruteo*

pita Iizara más y mejor la presión, la recuperación


y el buen píe de ios cuatro enganches.
"Lo nuestro es un quilombo (en Argentina es
una situación confusa y desordenada, mezcla de
cosas y/o de gente generalmente alborotada) or­
ganizado. Nos sentimos cómodos así, sin darles
referencias a los contrarios. Entonces les vamos
a armar un lindo quilombito a los rivales a la hora
de atacar: porque yo voy por el medio, por iz­
quierda, por derecha; Nacho hace ai revés, Enzo
Pérez llega por el medio, el paragua (Moreira) te
pasa por derecha, Milton por izquierda... Y así
es como también estamos atentos en la recupe­
ración: cuando perdemos la pelota arriba, nos
movemos juntos para recuperarla cerca del área.
Es un esfuerzo que hay que hacer", le comentó
Gonzalo Martínez a Ariel Cristófalo en una entre­
vista en el diario O/é (02/08/2017). "Estamos to­
dos juntos para atacar y para defender, para obli­
gar al rival a la equivocación. Lo que hacemos es
tratar de ver dónde están nuestros compañeros
y buscar ei espacio vacío para darle la alternativa
al que tiene la pelota. Y así también liberas otros
espacios para que ocupen otros compañeros, es
una cadena", continuó.
Gallardo tuvo que reinventarse otra vez con ese
4-5-1 (o 4-1 -4-1, según la perspectiva de cada
uno; ai final de cuentas es lo mismo). Sin em­
bargo, el cambio no resultó fácil y, además, no
ofreció un resultado inmediato. A River le costó
porque fue difícil reemplazar los goles que apor­
taron Alario y Driussi, debido a que con Scocco,
como único delantero, fue necesario la profundi­
dad de los volantes, es decir, que pisaran más el

78
Ubra

gre3 rival y aportaran gol, detalle que no ocurrió


de manera constante.
En el once inicial, Gallardo tuvo que alternar
cQn Auzqui, Borré y De la Cruz (provocando un
rambio en el número táctico en algunos parti­
dos, observándose el 4-2-3-1, 3-4-3 y 4-3-1-2),
por la poca profundidad de los volantes y tam­
bién porque piezas como Nacho Fernández y Pity
Martínez se sintieron más incómodas partiendo
desde más arriba, ya que prefieren arrancar des­
de algo más atrás para utilizar su capacidad para
desequilibrar defensas rivales. Y esas rotaciones
demostraron la escasez de recambios de River.
River terminó el 2017 ganando un solo título
(Copa Argentina). Un año en el que demostraron
muchísima irregularidad, ya que llegaron a estar
cerca de aquel equipo de mediados del 2014,
pero también expusieron una versión que los hizo
sufrir (especialmente al final del 2017). Y mucho
peor que la del 2016, debido a que las acciones
individuales no los lograron salvar, más bien, su
portero (Germán Lux) consiguió que sufrieran
con algunas jugadas muy pobres. Además, falla­
ron de manera constante en el retroceso, sobre
todo cuando los dos laterales se proyectaron, es
decir, los problemas en el repliegue nacieron de
su propio ataque. Ahí, en ese espacio, los riva­
les dei conjunto de Gallardo intentaron e hicie­
ron daño.
Sin embargo, River empezó el 2018 con los
errores del 2017: fallos atrás que se originaron de
un mal ataque, problemas para elaborar, movi­
mientos predecibles y repetitivos que no colabo­
raron en la generación, y falta de creatividad e

79
Ubro
futo
.coorrí*

imaginación en el último pase. Basado todo en la


velocidad y no en lo que demandaba la acción.
Los pocos momentos que lograron ser superio-
res fue por capacidad individual, no por un tra­
bajo colectivo.
El mayor fallo de River, en esos primeros meses
del 2018, fueron las pocas líneas de pase por de­
lante del balón. Mismo caso que la selección ar­
gentina en el Mundial de Rusia. Existió un déficit
en la salida, que generó poca fluidez al momento
de elaborar, porque, los posibles receptores de
esa "salida de 3", con los centrales amplios y el
medíocentro entre ellos, se acercaron de moda
constante a pedir el esférico, partiendo el equi­
po. "Tenemos que intentar salir. Renovar la ener­
gía negativa que hay. Yo soy el principal respon­
sable. No queda otra que tirar para adelante. El
viento en contra que tenemos hay que afrontarlo
como venga", dijo Gallardo tras la derrota 1-0
ante Vélez (24/02/2018).
En gran parte, esos faltos en el retroceso de­
fensivo de River derivaron de esos problemas y
errores en la salida del conjunto de Gallardo, al
no tener líneas de pase seguras para avanzar ter­
minaron tomando decisiones equivocadas, tan­
to al elegir el receptor para tocar con él como
para depender de algún recurso individual para
superar rivales y así poder progresar en el cam­
po. Además, cuando perdieron la pelota en esa
zona, agarraron a los laterales perfilados contra
su propio arquero, lo que fue perjudicial, ya que
los contrarios aprovecharon esos espacios para
hacerles daño.

80
Libro
rui£»(
xnm

"No solamente cambian los nombres, sino que


los esquemas tácticos también van variando. Así,
luego de jugar los tres primeros partidos con un
ctaro 4-1-3-2, en los últimos cuatro juegos el DT
ha elegido cuatro esquemas diferentes: 4-2-2-
2 (luego 4-1-3-2) con Godoy Cruz, 4-3-1-2 ante
Vélez, 4-1-4-1 frente a Flamengo y 4-1-3-2 ayer",
escribió Juan Patricio Balbi Vignolo en La Nación
(05/03/2018). Y aunque el parado en el campo tu­
viese poca culpa, se evidenció que Gallardo su­
frió en esa búsqueda de encontrar un once base
que creyese en la identidad del River del 2018 y
un funcionamiento.
"Cuando tenés once jugadores que encajan
y hay un funcionamiento, como tuvimos en dos
momentos en 2014 y en 2017, los jugadores no
se cambian. Pero cuando el equipo no funciona,
tengo que probar. River no da muchas posibilida­
des, en dos o tres partidos hay que mostrar y a
uno le cuesta más que a otro. No hemos encon­
trado un equipo que se sostenga, pero seguiré
buscando", analizó Gallardo después del encuen­
tro contra Chacarita Juniors (04/03/2018).
Sin embargo, llegó el momento de la Supercopa
Argentina y todo cambió. "La caja del fútbol nun­
ca deja de sorprender. Nada, o casi nada, de lo
que podía preverse sobre la final de la Supercopa
se cumplió. El que llegaba mejor prácticamente
nunca pudo expresar su teórica superioridad, y
aquel que venía golpeado dio muestras de una
fortaleza que brillaba por su ausencia en los
últimos meses", escribió Diego Latorre en La
Nación, porque River demostró en la puesta en
escena una intención a la cual afianzarse duran­
te el encuentro. Y fue extraño, porque el conjun-
81
Ubro
Fútbol
-cnm

to de Gallardo estuvo un buen tlennpo sin ma­


nifestar dentro del campo una ¡dea de juego y
lo ejecutó de una muy buena manera. "Marcelo
Gallardo corroboró que en las series cortas o las
finales a partido único encuentra sus escenarios
favoritos. Esta vez, los antecedentes inmediatos
de su equipo le aconsejaron ser prudente antes
que atrevido. Todo el énfasis fue puesto en la
cuestión defensiva, en desconectar ai rival en ¡a
zona de volantes y ser directo en la salida una vez
producida la recuperación", continúo el exfutbo­
lista y actual comentarista deportivo argentino.
"Marcelo Gallardo resignificó la sentencia por­
que tomó en cuenta las debilidades que, desde
hace tiempo, venía acumulando su equipo y, a
la vez, les dio importancia a las fortalezas que
instalaron a un Boca dominante en la Superliga.
El Muñeco no actuó condicionado, porque eso
habría sido una capitulación prematura, sino que
tomó nota de los detalles para torcer la tenden­
cia que, apresurada, indicaba camino de derrota.
El esquema con enlace, copiado por los dos en
el primer tiempo, le funcionó a River por aporte
individual y colectivo", analizó, sobre el partido,
Vicente Muglia en el diario Olé.
La clave estuvo en el mediocampo. Gallardo
colocó un 4-4-2 en rombo, es decir, un 4-3-1-2,
colocando al Pity Martínez en la zona de Barrios
para reducir su influencia en el juego y lo con­
siguió incomodar, pero también lo posicionaron
ahí para ganarle la espalda al colombiano cuan­
do el conjunto millonario tuvo el balón. "Pudimos
taparles a Barrios, que es un jugador muy impor­
tante para ellos. Eso fue clave porque Barrios no
tuvo libertad para ir a presionar a las bandas para
82
libro
rutee*

qenerar superioridad numérica ni para recuperar


siendo libero. Siempre lo usaban como salida,
eso lo vimos mucho, y determinamos que era lo
mejor ponerle un jugador encima, aunque sea
ofensivo como el Pity, para evitar que construye­
ra desde el fondo y que pudiera sobre todo ir a
robar a los costados, que es e! fuerte de Barrios",
comentó, después de la victoria, Matías Biscay,
ayudante de campo del Muñeco. Enzo Pérez
estuvo atento de Nández, Nacho Fernández de
Pablo Pérez, Ponzio se movió cerca de Cardona,
los centrales encerraron a Tevez. Lo ganaron en
defensa, al ejecutar altos esfuerzos de recupera­
ción, reducir espacios, anular a las piezas claves
de Boca y, además, Armani demostró contunden­
cia en el área. Y así, River consiguió ganar 2-0 y se
consagró campeón de la Supercopa Argentina.
"Tengo que sincerarme. Estos dos meses que
venimos jugando muy mal, fue parte de la estra­
tegia. Sabíamos cómo jugaba Boca y ellos no sa­
bían cómo jugábamos nosotros porque si se de­
jaban llevar como fuimos nosotros en este tiem­
po, claramente no tenían ni idea de cómo íbamos
a jugar este partido. O sea que fue parte de la es­
trategia en estos dos meses jugar muy mal para
ganar el partido más importante que teníamos en
el semestre", afirmó un sarcástico Gallardo, des­
pués del encuentro de la Supercopa Argentina,
cuando le consultaron por la diferencia de nivel
que mostró River con respecto a su paupérrimas
últimas actuaciones.
Ahora bien, el parado de un equipo en el cam­
po no significa estar hablando de táctica sino de
un simple número telefónico que da referencias,
al final lo que interesa e importa son los roles. Se
83
libro
rutbcrt
.co m

puede dar un ejemplo de) conjunto de Gallardo


que; cuatro días después de ganar la Supercopa
Argentina, jugó contra Belgrano y lo hizo con el
mismo dibujo que contra Boca. Sin embargo, el
plan fue diferente, ya que intentaron protagoni­
zar en campo contrario en lugar de neutralizar a
los medios rivales. Y ganaron 3-1.
Para hablar de táctica hay que conversar de
jugadores. Y Gallardo volvió a entender eso. Se
enfoco en ellos y consiguió potenciar a varios,
llegando a alcanzar un once fijo, con mucha mo­
ví idad, sin posiciones fijas y con Ja esencia de los
inicios del Muñeco en River. Además, otro de los
detalles importante, después de la Supercopa
Argentina, fue ía cantidad y calidad de recam­
bio que demandó a finales del 2017. "Este es un
equipo con mucha competencia interna. Acá no
solamente hay que pelear por estar entre los ti­
tulares, sino también por estar en la lista de con­
centrados. Hay muy buenos jugadores y por eso
hay que estar en buen nivel para ser tenido en
cuenta por Marcelo (Gallardo)", llegó a comentar
el uruguayo Camilo Mayada.
De igual manera, siguieron teniendo varios
problemas en su fútbol, pero se acercaron a una
intención, viviendo más de la mentalidad que
del juego (les sobró entusiasmo y les faltó más
claridad y paciencia). Después de la Supercopa
Argentina ante Boca y antes del parón por el
Mundial de Rusia, no perdieron ningún partido,
ya que supieron aprovechar los errores rivales y
contaron con Armaní, que los salvó en reiteradas
ocasiones con sus intervenciones.

84
Ubro
fú tb o l

porqUe Armani, en River, fue una solución par­


cial. Los problemas defensivos siguieron estando
ab¡ y e| portero se convirtió en pilar fundamental
en un conjunto que, aunque encontró un equipo
base con recambio y los futbolistas empezaron
a entender la intención de Gallardo, mantuvo
algunos inconvenientes en el funcionamiento.
Además, otro de los esos fallos que tuvo el con­
junto millonario fue cuando sintieron que jugaron
contra ellos mismos, es decir, ante una presión
asfixiante, que no los dejó pensar y los obligó
prácticamente a recurrir de manera constante al
pelotazo sin sentido, con la intención de depen­
der de ganar segundos balones para instalarse
en campo contrario.
En los últimos meses del 2018, demostrándolo
sobre todo en Copa Libertadores, River también
sufriría al atacar posicionalmente, por ese detalle
de sus piezas de acercarse al poseedor del balón
o simplemente colocarse delante de la presión
rival y no por detrás. Le costaría avanzar por no
conseguir tantas piezas entre líneas. Lo demos­
traría en gran parte en la ¡da de la semifinal ante
Gremio y en el primer tiempo de la vuelta de la
final contra Boca.
En el segundo tiempo de la vuelta de la final
de la Libertadores 2018 contra Boca, River con­
seguiría detectar el lado débil de su rival y el
espacio que debía atacar, es decir, a espaldas
de Pablo Pérez. Y lo conseguiría con el triángu­
lo Exequiel Palacios, Ignacio Fernández y Juan
Fernando Quintero.
A River le costaría lo de siempre, es decir, pa­
ciencia para esperar dar el pase exacto y encon-

85
libro
fut&cx
•con->

trar un hombre libre, no apresurarse en tocar y


conducir si el espacio-tiempo se los permitía.
Detalles que les terminaría afectando en defen­
sa ya que, en varios momentos, perderían algún
balón y el repliegue sería malo por el mal posício-
namiento de las piezas (al atacar constantemente
de un modo desordenado para no ser predecible
ante el rival).
En resumen, ios cinco técnicos tienen sus deta­
lles diferentes y semejantes. Unos se acercan a la
intención o a la idea de otro(s), o quizás se alejan.
Por ejemplo, Almirón y Holán son conceptualistas.
Mientras que Gallardo y Guillermo son más estra­
tegas funcionales y orgánicos al rival. Y Sampaoli,
quizás, una mezcla de ambas corrientes.
Pero los cinco, en cada equipo que estuvie­
ron, buscaron evolucionar, apoyándose en aquel
Barcelona de Guardiola y en ese progreso de la
élite europea, girando hacia lo colectivo, hacía
esa intención de defenderse con balón. Porque
tras Bosman -libertad de movimientos de futbo­
listas europeos entre países sin que ello suponga
ocupar plaza de extranjero-, el fútbol sudameri­
cano se debilitó en todos los niveles, porque se
empezó a fichar a jugadores sudamericanos con
'a ciudadanía europea.
Hasta entonces, el fútbol había avanzado tác­
ticamente de forma paralela, tanto en Europa
como en Sudamérica, pero tras Bosman eso se
acabaría. Los años 2000 sería una época dura a
nivel de juego, aunque lograrían ganar dos ve­
ces la Copa Intercontinental (Boca en el 2000 y
en 2003) y en tres oportunidades ei Mundial de

86
lloro
rutDo*

Clubes (Corinthians en el 2000, Sao Paulo en el


2005 y Sport Club Internacional en el 2006).
pero _sin desviarnos más de la idea- terminaría
siendo dura debido a que la revolución en el fút­
bol europeo llegaría primero, es decir, se le pre­
sentaría en diferido a Sudamérica. Y por primera
vez, sin analizar la historia del fútbol con pinzas,
no se desarrollaría algo (semejante) al mismo
tiempo. Se estaría a tres velocidades por debajo
de Europa. Se tendría que Importar. Un detalle
que se convertiría en algo contracultural para la
época futbolística de América, pero sería necesa­
rio. Así que se empezaría a tomar lo que se hacía
en Europa, adaptándose a su contexto, su reali­
dad, su fútbol y su cultura.
Eso sí, con sus diferencias, porque,^ para
ejemplificar, centrándonos en una posición, en
Sudamérica no existe ni existió un centrocampis-
ta pasador de confianza, un cerebro creativo pa­
sador de primer nivel. Está el caso de Kranevitter,
quien en River (con Gallardo) y después cuando
inicia su viaje al otro lado del Atlántico se le em­
pezó a considerar el "5" de la selección argenti­
na. Pero no ocurrió (ni ha ocurrido mucho en la
actualidad), porque el fútbol europeo lo desnu­
dó. Aunque, el tema con Kranevitter es que es un
futbolista que siempre se le ha relacionado con
cualidades asociativas. Y ni en River ni en la ac­
tualidad demostró eso. No es alguien que ejecute
control ni fluidez de juego, sobre todo porque no
es una pieza que se ofrece de manera constante
en la participación de la posesión. Al contrario, se
esconde y brilla más en el fútbol de transiciones.

87
Ubro
fut& ot
.com

"Se ofrece en corto de forma irregular, pero sus


centrales lo saltan siempre. Kranevitter no orien­
ta la salida ni es el protagonista de la misma. En
River menos siempre es más y por eso los centra­
les del Millonario suelen salir en largo, a las ban­
das, que es donde el equipo de Gallardo sueña
con vivir. Las pocas veces que Matías contacta
el balón en la primera fase del juego, sus envíos
siempre buscaron a sus compañeros más abier­
tos y nunca a los tres que están más arriba, es
decir, con balón no trata de superar líneas. Como
el carácter y la técnica no son un problema, uno
tiende a suponer que el futbolista no tendría re­
paros en asumir un rol menos residual en el pri­
mer pase, pero por ahora es sólo una suposición",
escribió sobre Kranevitter, en su época en River,
en noviembre del 2014, Eduardo José Ustaritz, en
Ecos del Balón.
Y en Europa le costó, porque no supo cómo
adaptarse a un fútbol más veloz. Por ejemplo, con
Sampaoli en el Sevilla, sufrió, ya que no es ese
tipo de futbolista con cualidades asociativas que
el conjunto español, en la época que lo dirigió el
entrenador argentino junto a Lillo, buscó.
Al final, lo de Kranevitter y sus cualidades
asociativas, termina siendo una ¡dea en el aire.
Porque logra engañar. Y no por él, sino por la di­
ferencia de velocidades entre América (más es­
pacio y menos pausa) y Europa (menos espacio y
más pausa). Sudaméríca permite al pasador dis­
frutar de un tiempo que el fútbol europeo no te
da. Lo mismo pasa con Gago, quien es un pasa­
dor, ya sea de "5" o de interior, pero que posee
un ritmo bajo para la élite (Champíons y Mundial).

88
libro
fú tb o l

"En Madrid fracasó a lo grande. Y lo peor para


él no fue jugar mal, sino dejar de ser lo que era.
Le derrotaron dos hechos tácticos: sistemas de­
fensivos cuya presión llegaba a su zona y una ve­
locidad muy superior a la latinoamericana. En es­
tas, a Gago le tocaba tirar de técnica, protegerse
ante el arrebato rival para poder seguir jugando
a su ritmo, como hacen Pirlo, Xavi o Alonso. Y ahí
se descubrió el pastel: Gago era técnicamente
mediocre. Carecía de todo recurso que pudie­
ra valerle para hacerse el espacio y su paleta de
golpeos era mínima. De hecho, la única superfi­
cie que usaba era el interior de su pie derecho.
Del exterior o el empeine -gravísimo- ni hablar, y
de su zurda menos aún. Con tales taras, Europa
precipitó su fútbol y borró a Gago en esencia. Su
físico -corre por 4- le valía un hueco, pero el azote
a su ego fue irreparable. Quien quería ser como
Redondo y era como Guardiola, jugaba como un
mediocentro africano poco dotado", llegó a es­
cribir Abel Rojas, en el 2012, en Ecos del Balón.
"Cada vez que va con Argentina su confianza se
realza, porque el territorio Conmebol le da tiem­
po para asegurar y él ahí sí funciona , concluyó.
Y es que Gago, por ejemplo, con Barros
Schelotto como su entrenador, consiguió mejo­
rar el fútbol de su equipo, a tal punto que, a la
pregunta sobre qué conjuntos en Argentina de­
muestran buen juego o lo han demostrado en los
últimos años, cae en el aire la respuesta: Boca
con Gago". Porque su figura, en Sudamérica, se
encumbra, debido a que su técnica y su ritmo es
alto para Sudamérica.
Y además, termina fallando en Europa, por una
carencia en el fútbol actual sudamericano, es de-
89
Ubro
ftJttJOt

cir, esa ansiedad para correr hacia e! balón y pe­


dirlo al pie, sobre todo en la salida desde la pri­
mera línea -argumento que se va a confeccionar
y detallar más en el próximo capítulo- La mayor
parte de esas escenas se trata de recepciones
que no ofrecen ventaja, ya que se mueve poco
a espaldas de la presión del delantero contrario.
Convlrtíendo, por esa acción, un deporte tan co­
lectivo en individual.
Y sobre todo, hoy en día, es un deporte suma­
mente colectivo. El fútbol es un deporte colecti­
vo y colectivista, en el que todo jugador aportará
lo que pueda y dejará de lado todo aquello que
perjudique, interfiera o atente contra la constan­
te construcción de la identidad del grupo", ex­
presó Ignacio Benedetti en la edición número 41
de la revista digital conocida como The Tactical
Room. Y es que siempre lo ha sido, porque es un
juego de once en el que todo se explica a partir
de ahí, a pesar de que alguna acción individual
pueda agitar todo. Y eso que vivimos en ¡a época
de Messi, que nos puede hacer dudar. "El fútbol
es un deporte colectivo, pero Messi lo hace indi­
vidual", llegó a escribir, en el 2014, Dieqo Latorre
en El País.
Aunque la evolución del fútbol ha intensifica­
do la colectividad. Eso sí, sin renunciar del factor
individual, pero de una manera en la que las po­
siciones históricas -como la figura del "10"-de-
jaron de existir o de ser tan fundamental. Porque
el mejor equipo de la historia de este deporte,
para cierta parte de los aficionados, es decir,
el Barcelona de Guardiola (2008-2012), fue una
mezcla importante de nivel individual más nivel
colectivo. El fútbol ha evolucionado, el colecti-
90
lib r o
fú tb o l

VO es crucial, pero hay talentos Individuales que


han hecho la diferencia: Griezmann, Mbappé,
(Jmtiti, Pogba. Lo importante es cómo nos hemos
mantenido unidos. Han hecho todo juntos, den­
tro y fuera del campo. En eso consiste el fútbol.
Estoy convencido de que asi será en este grupo.
Necesito escucharlos a todos, en grupo e indi­
vidualmente", llegó a comentar Deschamps des­
pués de ganar la final del Mundial de Rusia 2018.
"Equipo de fútbol que consigue evitar ese pen­
samiento individual, prevalece. Es que hay una
pelota y 22 tipos, y cada tipo la toca 3 minutos
sobre 90. Es decir, que cada uno juega 87 mi­
nutos sin la pelota. Entonces, si vos conseguís
moverte para que el gol lo haga un compañero,
sos un genio. Si vos conseguís darle una solución
a! compañero y que él salga en la tapa, y vos ni
pintes, bárbaro, jugás para el equipo", comen­
tó Pablo Aimar en una entrevista realizada por
Sebastián Varela del Río y Ezequiel Scher.
Y es que gran parte de las ¡deas de ios cinco en­
trenadores expuestos en este capítulo se basan
en el equipo, en el colectivo. La presión inten­
sa en superioridad implementada por Gallardo,
Guillermo y Sampaoli. El viajar juntos, desde la
primera línea, con calma y respetando las posi­
ciones, de Almirón y Holán, y quizás de Sampaoli,
cuando llega Litio a su vida. Y uno que otro con­
cepto que se relaciona y realza el grupo por enci­
ma de lo individual.
Los cinco han intentado copiar y ejecutar ideas
que han brillado en los últimos años en la elite
europea, pero con algunos errores que en es­
cenarios sudamericanos no se han notado. Sí se

91
libro

evidenciaron cuando uno de sus futbolistas ha


tenido la oportunidad de jugar en Europa (corno
el caso de Kranevítter) o en torneos al nivel de
la Champions (como la selección argentina con
Sampaoli en ei Mundial de Rusia 2018).

92
Capítulo 2.
Salida de balón

Ariel Holán, Guillermo Barros Scheiotto, Jorge


Almirón, Jorge Sampaoli y Marcelo Gallardo coin­
ciden en algunos detalles dentro de sus puestas
en escena, con distintas maneras de ejecución y
diferentes ¡deas, pero con un gusto especia! por
un aspecto del juego muy ligado a os re^ie']tes
éxitos del fútbol en la élite europea: la salida des­
de atrás.
"El fútbol es cada vez más un ajedrez, y en el aje­
drez si pierdes un segundo la concentración, es­
tás muerto", dijo, hace un tiempo, Alex Ferguson.
Y es que en el ajedrez, en la fase inicial del juego,
los jugadores plantean su estrategia de salida y
comienzan a desarrollar su táctica a través de las
diferentes posibilidades que les ofrecen las dis­
tintas piezas. No es difícil descubrir la evidente
analogía entre el ajedrez y fútbol.
"No sé si se puede comparar, pero las piezas
tienen que estar muy bien coordinadas. No se
pueden dejar por ahí sueltas. Mi concepto como
entrenador y en el ajedrez es atacar con cierto
orden y controlar la retaguardia. Puedes ser un
jugador ofensivo, pero siempre controlando lo
93
libro
ruttmt
-com

que pasa atrás, no dejar piezas sueltas, que haya


sincronización. Es lo mismo que pasa en el fútbol
cuando tienes un equipo coordinado, en eí que
todos sus jugadores conectan, hay buenas aso­
ciaciones...", comentó Quique Setién, en el 2016,
en una entrevista con Jesús Boyero, en MARCA,
sobre las semejanzas entre el ajedrez y fútbol.
La salida de balón en eí fútbol es la fase ini­
cial del juego, en la que los equipos plantean su
estrategia inicial y proponen decisiones como:
¿Hacia dónde oriento mi primer pase y la decisión
del segundo? ¿Cómo rompo línea rival y en dón­
de? ¿Cuándo arriesgo la pérdida de la pelota y
en qué situación? Con esa intención de mantener
sincronización, sin dejar piezas sueltas, como co­
menta Setién. No es simplemente un "tikí-taka",
por abajo, sino que es una interpretación del qué,
para qué, el cómo y cuándo el pase, por dónde/
Sin embargo, antes de profundizar cómo ha
sido la evolución de los cinco técnicos (Almirón,
Barros Schelotto, Gallardo, Holán y Sampaoli) corí
respecto a la salida desde atrás, es importante
señalar de dónde viene esta influencia.
Ahora bien, sin tocar la historia con profundi­
dad, sino con unas pinzas, el nombre de Ricardo
La Volpe es fundamental, quien termina ejecu­
tando, en México, sobre todo desde su etapa en
Atlas (1997-2001), una tendencia a salir a ras del
piso desde la primera línea.
La Volpe se dedicó de manera constante a pulir
esa ¡dea de salir desde abajo. "Repetía muchísi­
mas veces esa 'salida lavolpiana', como le dicen
muchos entrenadores que le han copiado. Quiere
decir que marcó un estilo", lo llegó a comentar

94
libro
Fútbol
.cn m

su ayudante en la selección mexicana durante el


Mundial 2006, Bicho Flotta, en el Congreso de
Entrenadores de la Agencia Córdoba Deportes
del 2015. "Con el que empecé a entender el
juego fue con Ricardo La Volpe. Él jugaba con
tres centrales y a mí me ponía de carrilero. Las
prácticas duraban mucho, estábamos una hora y
media parados en la cancha recibiendo órdenes
tácticas. Él fue el primero en hablarme de cier­
tos movimientos para generar espacios o supe­
rioridad numérica. Con él empecé a entender el
porqué de las cosas que pasaban dentro de la
cancha", expresó Nicolás Tagliafico, en una entre­
vista, con Vicente Muglia, en el diario Olé, sobre
su época con el técnico argentino en Banfield.
Precisamente, La Volpe le explicó a Muglia en
su libro Che Pep, sobre cómo nació su ¡dea de
salir jugando. "Cuando empecé a entrenar tema
la ¡dea de poner en práctica muchas de las co
sas que había visto con Menotti. Tenerlo corrio
entrenador a César en la selección influyó muchí­
simo en mí. Antes nadie practicaba salir jugando
desde el fondo. Con él lo hadamos. Siempre se
buscaba que el equipo le diera un trato preciso
a la pelota, que los defensores avanzaran con el
balón, no que tiraran pelotazos a campo contra­
rio. La ¡dea era simple: pasarse la pelota entre los
jugadores del mismo equipo para llegar al arco
rival".
La Volpe trabajó la salida con cinco defensores,
es decir, tres centrales, que se encargaron de dar
el primer pase, y dos carrileros, que dieron altura.
"Brilló quizás en el Toluca, brilló, en un momen­
to, en el Atlas, y donde más me dio de que si
se podía salir jugando, de que sí se podía tener
95
Ubro
A Jt& O t

un protagonismo, fue en la selección (mexicana)",


comentó Ricardo La Volpe en el tercer capítulo
de su canal, en YouTube, llamado Bigovlog, en
donde explicó la "salida lavolpiana". Sin embar­
go, la disposición táctica, que ayudó a que ¡a ten­
dencia a salir a ras del piso desde la primera línea
se impusiera en la élite, fue una línea de cuatro
atrás, con los zagueros amplios y un mediocentro
incrustado entre ellos. Este detalle se lo agregó
Guardiola, quien buscó diferentes alternativas
para evitar que el rival pudiese contrarrestarlo
cerca de su propio arco. "Puede ser con un línea
de tres, como lo era trabajada con la selección
(mexicana), en el Toluca... O se puede terminar
con una línea de cuatro con la incrustación entre
los centrales", concluyó el técnico argentino en
su programa.
Cuando Guardiola aterrizó en México para ju­
gar con el Dorados de Sinaloa, un club con ape­
nas dos años de historia que asomaba la cabeza a
la Primera División, el argentino Ricardo La Volpe
dirigía, desde hace un tiempo, a la selección
mexicana, cargo que exhibía después de una lar­
ga trayectoria entrenando a varios equipos del
país azteca. Tiempo más que suficiente para que
¡a idea de juego del seleccionador impregnara a
la liga, dando lugar a lo que se conoce como una
escuela lavolpista" entre los técnicos mexicanos.
Pep trataría de acercarse a su escuela, de la que
le interesaban especialmente los sistemas que
aplicaba en la salida desde atrás.
Guardiola fue uno de los columnistas para el
diario El País de España durante eí Mundial 200ó.
Esto escribió sobre ia selección mexicana, donde
recalcó la salida de balón empleada por el con-
96
libro
fútbol
-oam

junto dirigido por La Volpe, la cual definió como


"salir de novios":
"Ricardo La Volpe, argentino él y seleccíona-
dor mexicano, ha escogido que su defensa saiga
ugando. No que empiece jugando, que es otra
cosa. Para Ricardo La Volpe, empezar jugando es
pasarse la pelota entre los defensas, sin mucha
intención, para pasar la pelota algunas veces y
lanzarla, la mayoría de las veces. Pero La Volpe
obliga a otra cosa. Obliga a salir jugando, que no
es otra cosa que jugadores y pelota avancen jun­
tos, al mismo tiempo. Si lo hace uno solo no hay
premio, no vale. Han de hacerlo juntos. Como lo
hacen los novios cuando salen juntos.
Me contaron cuando estuve en México que
Ricardo La Volpe, de manera intervencionista y
conductista, obliga, en los entrenamientos, du­
rante 30 minutos, a que sus defensores avancen,
ellos y la pelota, una y otra vez. Al más mínimo
error en un pase, o no ensanchar el campo esti­
rándolo como si fuera una goma hasta las líneas
de banda, o no jugar con el portero cuando se
debía jugar, repito, al más mínimo error, vuelta a
empezar. Para, corrige, grita y vuelta a empezar.
Una y otra vez. Cientos de veces hasta que sus
tres defensores hagan de novios durante 30 mi­
nutos. Ellos y la pelota.
En el partido frente a Irán, Márquez, Osorio y
Salcido ejercieron de alumnos aventajados. Los
tres son maravillosos generando juego. Me vie­
ne a la memoria que un día, escuchando a Johan
Cruyff, contaba que los jugadores más importan­
tes para que un equipo juegue bien con la pelo­
ta en su poder son sus defensores. Si sales bien,

97
Ubro
fú tb o l

puedes llegar a jugar bien; si no lo haces, no hay


opción. Johan cree que aquello que equilibra
el juego es la pelota. Pierde muchas, y serás un
equipo desequilibrado. Pierde pocas, y será todo
equilibrio",
Pep, al iniciar su carrera como entrenador, don­
de llegó a marcar una época con e! Barcelona,
impuso la "salida lavolpiana", un recurso del cual
se enamoró en México y comenzó a poner en
práctica en su segunda temporada con el club
culé, es decir, la 2009-10. "El marfileño empe­
zaba a tener algunos problemas para leer el in­
tercambio de posiciones que requería la salida
para encontrar a Xavi, y Guardiola, recordando
lo aprendido en México, hizo bajar a Touré en­
tre centrales para vaciarle el espacio de la recep­
ción al ó. Finalmente explotó Busquéis, por aquel
entonces el mediocentro perfecto para Xavi, y
como la 'salida lavolpiana' tampoco había dado
un resultado extraordinario, Guardiola desechó
el plan", escribió Albert Morén en el blog EUMD.
"Pero al Barcelona le pillaron el truco algunos
equipos como el Atlético, el Athletic o el Racing
de Santander, mediante una presión fuerte o co­
locando un triángulo zonal. Una vez más, tras esto,
se vio a un Guardiola evolucionado, apostando
por más conducción de los centrales en la salida
(Piqué) o viendo a jugadores como Iniesta bajar
hasta posiciones más relacionadas con el primer
pase. Finalmente el propio Guardiola, dándole
otro puntito al equipo, optó por desechar la sa­
lida lavolpiana", contó José Luis Lorenzo en un
artículo relacionado sobre la "salida lavolpiana"
en la web de Martí Perarnau.

98
Ubro
IWW

Ahora bien, ¿qué es la "salida lavolpiana"? ¿Y


qué intenta? Es un recurso utilizado, hoy en día,
en la fase inicial de construcción ofensiva de un
equipo para sacar el balón desde atrás de forma
efectiva, en donde los centrales se abren (cerca­
nos a la banda) y el mediocentro se incrusta entre
ellos, mientras los laterales, en máxima amplitud,
avanzan su posición, subiendo una línea, aproxi­
mándose a los extremos, que como resultado,
suelen actuar por dentro. Alejándose cada futbo­
lista de manera equilibrada para no estorbarse y
así ocupar de forma racional el terreno de juego.
La idea es que se realicen los movimientos "de
lateral a volante por la banda", "lateralización de
los centrales" y "mediocentro a la zona de libero".
La intención es dejar un espacio, que va a estar
ocupado por alguien distinto, para crear uno nue­
vo y así mantener el equilibrio (liberar una zona
para que pueda ser aprovechada por otro). La
puesta en escena debe quedar con tres futbolis­
tas (mediocentro y centrales) en la primera línea
y en la segunda pasa a ser de cuatro jugadores
(laterales abiertos y dos interiores), escenario que
facilita el encuentro de líneas de pase.
La ejecución de "la salida lavolpiana* posee un
alto riesgo, porque se deben tener varios aspec­
tos claves para su desarrollo, como la necesidad
de futbolistas (contando al portero) con una bue­
na capacidad técnica (control, conducción, pase),
interpretativa (inteligente en la toma de decisio­
nes, para así aprovechar los espacios, donde el
tíming es importante) y con atrevimiento (arries­
garse a dar pases bajo presión, que ayuden a su­
perar líneas). Además, la existencia de un meca-

99
ttiro
fUttK*

nismo de movimientos para que la ¡dea no termi­


ne siendo predecible.
Aunque existe un riesgo al ejecutar esta sali­
da, la fase de iniciación del equipo produce
amplitud, más opciones de pase en el segundo
escalón, donde íe proporciona líneas de recep­
ción a los interiores y habilita la zona de acelera­
ción. Además, como razón principal, combatir así
la presión alta contra dos delanteros rivales, ya
que normalmente se igualan en la salida con los
centrales (2 vs. 2) y complica ¡a progresión cons­
truida; mientras que con "la salida lavolpiana", en
esa primer escalón de iniciación, con el medio-
centro incrustado entre los centrales, se crea su­
perioridad numérica (3 vs. 2), donde es más fácil
encontrar al hombre libre y superar esa prime­
ra línea de presión. "La salida con tres hombres
desde atrás es muy buena porque modificas la
presión del contrario. Aunque ellos te presionen
con dos (un punta y un mediapunta), al salir no­
sotros con tres hombres les obligas a ponerse en
paralelo, en 4-4-2, y ahí ya los superas", le co­
mentó Guardiola a Martí Perarnau en Herr Pep.
Se forman así diversas líneas horizontales. La
amplitud de los centrales permite la entrada del
concepto lado fuerte-lado débil, donde se busca
juntar en un lado a los dos puntas rivales (atraer) y
una vez que estén fijados se lleva el balón al lado
contrario, donde espera un futbolista líbre El
medíocentro, por la distancia entre los defenso­
res, va a actuar de eje para llevar el balón de una
banda a otra de una forma mucho más segura y
eficaz; ya que no tienen que dar pases extrema­
damente largos que amplíen las posibilidades de
interceptación del rival. La idea es encontrar el
100
Ubro
fútbol

lado débil de la presión del oponente para poder


avanzar a la segunda línea por esa zona, ya sea en
conducción o tocando.
El rival va a intentar anular esa desigualdad que
produce la salida desde abajo, buscando trans­
formar dicha diferencia en una situación de igual­
dad o superioridad numérica a su favor, es decir,
que la acumulación de futbolistas en la primera lí­
nea de construcción puede crear la atracción del
contrario. Y así dificultar la progresión.
Pero el objetivo evoluciona en la intención de
encontrar relaciones con los futbolistas alejados
para salir jugando desde la zona la primera línea
de construcción, donde se intenta realizar un jue­
go directo a la espalda de la presión rival, con
un jugador entre líneas. O simplemente jugar con
los centrales o el mediocentro, aunque al actuar
deben circular el balón de manera rápida y pre­
cisa, y moviéndose ágilmente para avanzar en
bloque. Traer hacia sí para conseguir un vínculo
con un compañero algo distanciado, porque la
intención principal es progresar.
Martí Perarnau escribió en Herr Pep sobre los
tres conceptos fundamentales del juego para
Guardiola. Uno de ellos es los quince pases pre­
vios". ¿Para qué? Bueno, la intención es buscar
desordenar al rival. Un punto que se relaciona
con la salida de balón. Aquí la explicación:
"La posesión del balón solo es un instrumento,
una herramienta, no es un objetivo ni un fin en si
mismo. El técnico lo explica así: «Si no hay una
secuencia de quince pases previos es imposible
realizar bien la transición entre ataque y defensa.
Imposible. Lo importante no es tener el balón,

101
libro
rutfKM

ni pasárselo muchas veces, sino hacerlo con una


intención. Los porcentajes de posesión de balón
que se manejan o el número de pases que da
un equipo o un jugador no tienen la menor im­
portancia: lo que importa es la intención con la
que se dan, lo que buscaban al hacerse, lo que
pretende un equipo cuando tiene el balón en su
poder. ¡Esto es lo que importa!
Tener el balón es importante si vas a dar quin­
ce pases seguidos en e! centro del campo a fin
de ordenarte tú y, paralelamente, desordenar al
contrario. ¿Cómo lo desordenas? A base de dar
esos pases con velocidad, con intención y con un
sentido concreto. Con esa secuencia de quince
pases, juntas a la mayoría de tus hombres, aun­
que también tienes que dejar a algunos de ellos
muy separados y alejados entre sí para ensanchar
al equipo contrario. Y mientras das esos 15 pases
y te ordenas, el rival te persigue por todas partes,
buscando quitarte el balón y, sin darse cuenta, se
ha desorganizado por completo.
Sí pierdes el balón, sí te lo quitan en un momen­
to dado, el jugador que lo consiga probablemen­
te estará solo y rodeado de tus jugadores, que
lo recuperarán con facilidad o, como mínimo, im­
pedirán que el equipo rival pueda construir una
transición rápida. Esos quince pases previos son
los que imposibilitan la transición del contrarío".
Ahora bien, en Argentina, a pesar de los ante­
cedentes de Cappa y Menotti, se observó, sobre
todo en los años 2000, con malos ojos el recur­
so de la salida de balón a ras del piso. "Cuando
llegué a Boca busqué hacer !o mismo, con tres
defensores y con Ibarra y Krupoviesa, que eran

1 02
los marcadores de punta, en la mitad de la can­
cha. Ibarra, por características, era más dúctil con
ia pelota y por eso salíamos mucho más con él.
El problema que noté es que en la Argentina hay
miedo a salir jugando. No es como en México,
que el jugador lo acepta y lo ve de otra manera.
El convencimiento allá es clave. Lo que sucede en
el fútbol argentino es que perdés dos partidos y
te rajan, entonces el entrenador no se la juega",
ie relató Ricardo La Volpe a Vicente Muglia en
Che Pep acerca de su época en Boca (2006). "Un
día íbamos perdiendo contra Boca y a un defen­
sor nuestro se le ocurrió salir jugando. Gambeteó
a Palermo pero luego Palacio se la robó y vino
el gol. Ahí la hinchada de Boca empezó a cantar
'salí jugando, la puta que te parió...'. Y sentado
en el banco pensé: '¿Qué tengo que ver yo? '.
Salir jugando requiere de un orden y de un fun­
cionamiento colectivo. Salir a eludir rivales es otra
cosa", concluyó con una anécdota sobre su esta­
día en Véiez (2007).
"A Gabriel Milito, por su parte, en la Argentina
le enseñaron que los centrales no tenían que en­
tretenerse con la pelota en los pies, que no de­
bían trasladarla porque eso atraía el peligro, ya
que venían los delanteros rivales a marcarlo y eso
significaba un riesgo que un central no debía co­
rrer. En Barcelona no era así: los centrales tenían
la pelota y la trasladaban ¡hacia adelante! Claro,
dirá usted, ellos arriesgaban en la salida. No pre­
cisamente. Lanzar pelotazos largos desde la zona
defensiva no es la solución, al menos cuando el
recurso se vuelve sistemático", escribió Adrián
Guillermo Adrover en su libro Antes del gol: la
red que une el azar, la ciencia y el juego.
1 03
Ubro
Fútbol

'En Argentina no se puede salir jugando", lle­


gó a comentarle Ricardo La Volpe a Fernando
Miembro en "La Última Palabra". Sin embargo,
después de la era de Guardiola en el Barcelona,
la nueva camada de técnicos argentinos se inte­
resó por la utilización de salir jugando por abajo
desde la primera línea. El fútbol se empezó a con­
vertir más en un juego de pizarra. Tata Martino
fue el primero que se atrevió en Argentina en los
tiempos actuales.
Por ejemplo, Jorge Almirón, antes de regresar a
dirigir en el fútbol argentino, demostró detalles,
en México, con el Tijuana, de su interés por salir
jugando desde abajo, donde rotó en diferentes
ocasiones el parado táctico, así que, por momen­
tos, empezó jugando con tres defensores (5-4-1)
y en otros con un mediocentro que se incrustó
entre los centrales.
Después, en su primera experiencia en la
Primera División del fútbol argentino, Almirón
buscó ¡mplementar desde un inicio su idea de
juego, es decir, la construcción de jugadas a ras
del piso desde la primera línea. "Yo era un des­
conocido para los jugadores de Godoy Cruz, y
les expliqué lo que pretendía: que e! equipo in­
tentara jugar. Ellos no querían arriesgar en una
situación tan delicada y me lo plantearon en una
buena charla. Yo les expliqué que era arriesgado,
claro, pero que lo íbamos a trabajar y a ensayar
muchas veces, que no quería exponer a nadie,
pero que no Iba a cambiar mi manera de pensar.
Y que si respetaban esa ¡dea iban a crecer to­
dos, que se iban a jerarquizar. Terminó saliendo
bien y al final todos los jugadores defendieron la
idea y no la cambiaban por nada", le comentó a
104
Uüro
rutbot

Diego Borinsky, en el 2014, en una entrevista en


El Gráfico.
En el 2016, les explicó a Ariel Ruya y a Christian
Leblebidjian en La Nación que "en Godoy Cruz,
por ejemplo, jugaba mucho con línea de 5 por­
que la mayoría de los equipos del fútbol argen­
tino jugaba 4-4-2, con dos delanteros que eran
más de área, tipo torres, más fáciles de absorber.
Tenía un libero y un volante central que también
me garantizaban superioridad numérica para
marcar". Y también le sirvió para salir jugando
con superioridad numérica (3 vs. 2).
Pero ¿qué intentó hacer con esas piezas? Más o
menos lo que buscó en Tijuana, es decir, pasarse
el balón de manera horizontal entre los defenso­
res, con la intención de desordenar la estructura
del contrario (generando espacios) y así poder
superar líneas, ya sea por abajo o también me­
diante un balón largo para cambiar la orientación
del juego y aprovechar la amplitud de uno de
sus carrileros, pero con algo más de atrevimien­
to, porque sus centrales empezaron a conducir
para avanzar y así atraer, creando zonas libres con
el objetivo de dejar sin alguna marca a uno de
sus compañeros.
El futbolista más determinante, al momento de
conducir la pelota, fue Grimi, quien jugó de la­
teral izquierdo cuando Almirón colocó una línea
de cuatro defensores y de central izquierdo en
una línea de cinco defensores. Se atrevió de ma­
nera constante. Fue agresivo. Y siempre con la
intención de escalar en el campo desde la salida.
Nicolás Sánchez también logró destacar.

1 05
libro
fut&ot
-cofn

Además de lo anteriormente mencionado, se


observaría un equipo coordinado al momento de
ejecutar la salida, lo que le permitiría, por mo­
mentos, realizar toques rápidos de primera al
avanzar. Sin embargo, no todo sería positivo, ya
que en una que otra oportunidad, cuando alcan­
zaban a sentir ese acoso por parte del rival o lle­
gaban a entrar en desesperación al no conseguir
espacios para escalar líneas, recurrirían al pelota­
zo, porque la mayor parte de sus futbolistas no
estaba acostumbrados a esa idea que impondría.
No se encontraba en su cultura como jugador. Y
les salía natural ese balón largo sin sentido. Pero,
para suerte de Almirón, no terminaría siendo una
constante, sino un recurso en ciertos instantes.
"Es difícil, pero nosotros con el equipo que te­
nemos hay dos maneras de jugar: al pelotazo o
por el piso. Tenemos jugadores de buen pie que
tienen mucho manejo con la pelota. Yo siento el
fútbol de una manera y los jugadores lo interpre­
tan de la misma manera. Claudio Aquino fue la fi­
gura con Argentinos Juniors y por su forma de ju­
gar no le conviene jugar al pelotazo", le comentó
Almirón, en sus primeros meses en Godoy Cruz,
al Diario Uno. "Hay muchos equipos que juegan
al pelotazo, no veo equipos que intentar jugar
al fútbol, salvo Newell's. Muchos centrales no
arriesgan nada, la tiran a cualquier lado, y nues­
tros centrales intentan jugar. Nosotros no vamos
a cambiar nuestra manera de jugar, sé que no es
fácil y que va a llevar tiempo. Quiero un equipo
protagonista en la cancha, que tenga un estilo y
una identidad de juego", concluyó.
Ahora bien, el Godoy Cruz de Almirón fue un
equipo que supo -a pesar de algunas circuns-
1 06
Ubro
ru tb o l

tandas, ya sea por tema cultural o de la cancha-


cómo elaborar una buena salida de balón rela­
cionada a un juego de posesión, porque tuvieron
pocos problemas en la aparición de líneas para
avanzar, ya que en !a mayor parte del tiempo
sus interiores supieron esperar a espaldas del ri­
val, sobre todo Aquino, porque Castellani buscó
acercarse a! poseedor de la pelota con la Inten­
ción de ayudar en la circulación para así subir en
el campo.
Y atención aquí, ya que ese movimiento que
llega a realizar Castellani, que también ejecutan
en ocasiones el volante central, ya sea Lértora
o Torito Rodríguez, es muy de centrocampista
americano. Tienden a tener esa mala costumbre
de acercarse demasiado al balón, sin una Inten­
ción negativa, porque la idea que tienen es sim­
plemente la de darle fluidez a la circulación del
esférico o también la de asumir la responsabili­
dad de hacer que el equipo avance. Sin embargo,
eso puede atraer consecuencias, debido a que
tanto puede reducirle metros y opciones de pase
al poseedor del balón como obligar a depender
de una acción individual o a un pase largo para
poder superar líneas al tener escasas alternativas
en corto.
Quizás el punto anterior no lo sufrió tanto en
Godoy Cruz, donde se llegó a respetar más
ese juego poslclonal que se logró evidenciar
en la puesta en escena de Almirón. Pero sí al­
canzó a sufrir, en varias ocasiones, de ese Inco­
rrecto desplazamiento por alguna de sus piezas
en Independiente.

107
libro
ruten*

Almirón tuvo, durante dos torneos, el cargo de


director técnico en Independíente, donde, en el
primero, es decir, en el Torneo Primera División
2014, inició, como con Godoy Cruz, con una línea
de tres centrales. Pero ese 3-4-3 o 3-4-1-2 termi­
nó mutando a un 4-2-3-1, donde, por ejemplo,
Néstor Breitenbruch, que actuó de central, termi­
nó ejerciendo de lateral.
Sin embargo, la intención fue la misma, una
salida de tres atrás, en la cual, en el sistema
de cuatro defensas, el "5” -que, normalmente
fue Franco Bellocq y, en otras ocasiones, Jesús
Méndez-tuvo un rol importante para incrustarse
entre los centrales y hacer "la (famosa) salida ¡a-
volpiana”. Aunque a Independiente le costó de­
bido a esa mala maña del centrocampista ameri­
cano de acercarse mucho al balón, limitando el
panorama y, por encima de cualquier detalle, las
líneas de pase.
Por citar un caso, Méndez, en la mayor parte
de los actos, estuvo a la altura del libero en la
salida de balón y las opciones para avanzar fue­
ron mínimas, pero, por otra parte, Bellocq, con
el sistema de tres centrales, respetó de manera
constante los espacios y esperó detrás de la pre­
sión del delantero rival (por ese motivo se ganó
la titularidad). Además, Mancuello tuvo un com­
portamiento de hiperactivo (típico en él), donde
se le observó en ocasiones acercándose a los
centrales a pedir el balón, en lugar de dar altu­
ra, colocándose entre líneas, como hizo en otros
momentos, para respetar el juego de posición
de Almirón.

108
litara
ruam

Ya sea con los tres centrales o con el mediocen-


tro entre los dos zagueros, la intención fue mover
el balón de manera horizontal, para acumular en
un costado, creando un lado fuerte y así despla­
zar el esférico hasta el lado débil con el objetivo
de que uno de los centrales -que estuviese en
la banda derecha o en la izquierda- condujera,
tanto para hacer avanzar a su equipo como para
atraer rivales. Víctor Cuesta fue de los que mejor
interpretación logró en esa puesta en escena.
Además, incorporó un movimiento, en compa­
ración a su salida de balón en Godoy Cruz, en el
que el extremo, al momento del escalonamiento
de los laterales pegados a la línea de cal, ejecuta
un desplazamiento de afuera hacia adentro para
intentar recibir un pase de los centrales, sobre
todo en el instante que conducen.
Después, en el Torneo Primera División 2015,
Almirón impuso, hasta su fin como técnico de
Independiente, un 4-4-2 definido. Ahora bien,
llegaron algunos nuevos nombres, pero la inten­
ción y también los errores en la salida fueron los
mismos. Desde principio a fin se mantuvo con la
¡dea de empezar a jugar desde atrás con una lí­
nea de tres, ya sea con centrales o con el medio
incrustado entre ellos. "Desde que llegó, Jorge
nos inculcó una ¡dea, una metodología de traba­
jo, y creo que es lo más lindo para todos intentar
tener la pelota, salir jugando desde abajo y ser
protagonistas en cualquier cancha , comentó, en
el 2015, Diego Ruso Rodríguez.
Luego de su etapa con Independiente, llegaría
a Lanús y ahí lograría pulir una de las herramien­
tas más importantes en la intención de juego de

109
Ubre
rutboi

Almirón como entrenador, es decir, la salida de


balón, donde luego de recoger piezas en sus an­
tiguos equipos, completaría el rompecabezas en
el conjunto granate.
Y rompecabezas en el sentido que desde el
principio hasta el final en su etapa con Lanús,
Almirón contaría con una estructura sólida en la
salida de balón, con unos jugadores que cree­
rían en la intención de iniciar la elaboración des­
de atrás. "Lanús jugó así porque Almirón creyó
que Lanús podía jugar así. Desde el principio nos
intentó sacar el miedo que se suele tener en el
fútbol, y el método fue muy sencillo: que cada
uno confíe en sí mismo, porque él nos iba a res­
paldar. Luego, lo único que hicimos fue insistir,
insistir, aun sabiendo que nos podíamos equivo­
car. Tampoco nos íbamos a hacer los goles solos,
pero bueno: fue eso, insistir. Errores en el fútbol
va a haber siempre, el tema es entender que
eso es parte de un riesgo que tiene beneficios.
Caemos mucho en la palabra arriesgar: yo creo
que la palabra es jugar. Porque marcar se mar­
ca hasta cuando tenés la pelota, el problema es
si tu técnico te da confianza para equivocarte, y
si la idea tiene más variantes y herramientas no
sólo para jugar, sino también para resolver otras
circunstancias", le comentaría Fernando Monetti,
en mayo del 2016, a Ignacio Fusco en una entre­
vista en La Nación.
En sus primeros partidos con Lanús, en el
Torneo Primera División 2016, consiguió las pie­
zas para poner en funcionamiento la salida desde
atrás, ya que contó, en la mayor parte de los en­
cuentros, con Diego Braghieri y Gustavo Gómez
de centrales (en algunos partidos jugaron Agustín
110
Ubre
fútbol

Pelletien, Diego Colotto y Marcelo Herrera), e


Iván Marcone de mediocentro para poder ejecu­
tar la línea de tres desde el primer escalón.
Román Martínez, que se convirtió en uno de
los interiores habituales de Almirón en Lanús,
no asumió un comportamiento tan hiperactivo
como Castellani o Mancuello, pero sí se acercó
en varias ocasiones, de forma natural, a una de
as tres piezas que ejecutaron la salida cuando tu­
vieron en su propiedad el esférico. Aunque, con
normalidad, ese desplazamiento fue para que el
pase de los de atrás fuese diagonal (no horizon­
tal ni vertical). Nicolás Aguirre, Nicolás Pasquini y
Víctor Ayala, cuando actuaron de interiores, sí se
aproximaron un poco más a los poseedores en
lugar de mantener la altura para escalar líneas,
realizando ese error de un modo algo tenaz.
Pero ¿error por qué? Por no mantener una al­
tura constante a espaldas de !a presión contraria
o quizás ese movimiento ejecutado en algunas
ocasiones por Román Martínez para recibir e
pase de modo diagonal, porque la intención del
técnico argentino sería que el futuro receptor lo
hiciera como hombre libre, con opción de hacer
escalonar a su equipo. Hay otro nombre: Miguel
Almirón. El paraguayo conseguiría ser una pieza
importante desde el interior izquierdo en el fun­
cionamiento del Lanús de Jorge Almirón. Ahí él
tendría, en la mayoría del tiempo, un posiciona-
miento coherente con la idea de su entrenador y
en muy pocos momentos intentaría acercarse a
pedir el balón, sino que se mantendría entre línea
para recibir prácticamente en campo rival.

111
Ubro
ftJttKX

La Volpe fue, en lo fuíbolístico, una de las per­


sonas más importantes en mi carrera. Muchas de
las cosas que aplico, las copié de él", dijo el 29 de
mayo de 2016 en el campo de juego del estadio
Monumental después de que Lanús goleara 4-0
a San Lorenzo en la final del torneo argentino y
obtuviera el segundo título en la historia del club,
el primero en su carrera como técnico.
Para el Torneo Primera División 2016-17, Copa
Libertadores 2017 y los pocos partidos que diri­
gió en la Superliga 2017-18, Almirón no cambió y
siguió ejecutando la misma salida. Aunque quizás
con algunas piezas distintas en la zaga de centra­
les, ya sea por tema de lesiones como de ventas.
Y en el mediocentro, Ivón Marcone se aseguró
ese puesto, debido a que, desde el primer mi­
nuto que jugó en esa zona, consiguió interpretar
cada momento prácticamente a la perfección.
Y es que la salida de tres, con el mediocentro
entre los centrales, no es un detalle que debe
salir automático, sino que debe ser de interpre­
tación. Se trata de saber en qué momento posí-
cionarse ahí y en qué momento mantener la zona
para no estar a la misma altura de los zagueros
sino un poco más arriba. Todo en base a la can­
tidad de piezas rivales que presionen. Por eso se
habla muy constante de que el centrocampista
sudamericano tiene el detalle de aproximarse al
balón, porque el esférico termina siendo más im­
portante que los espacios, pero en Europa no,
por eso se observa tanta diferencia en el fútbol
de hoy en día.
Sin embargo, Marcone, con su interpretación
de los espacios, supo cómo conducir el arran-

1 12
UÜfO
rumot

que de los ataques de Lanús, junto a la conduc­


ción de los centrales. Y el conjunto granate de
Almirón tuvo tanta repercusión a pesar de perder
la final de la Copa Libertadores 2017, porque su
propuesta futbolista se acercó al fútbol europeo,
tanto en estilo como en ritmo.
Se acercó, pero tuvo sus particularidades,
como, por ejemplo, Fernando Ornar Barrientes,
que como interior abusó muchísimo de ese des­
plazamiento a la altura del mediocentro en la
salida, dejando, por momentos, la zona del me­
dio algo despoblada, obligando a su equipo a
salir por fuera. Y en casos así, se nota que, en
Sudamérica, se piensa más en el "yo" que en el
"nosotros".
Además, otro detalle fundamental, para desta­
car en la salida de Lanús con Almirón, fue que el
técnico argentino pulió el pase largo desde atrás,
porque intentó perfeccionar la intención. Tanto
en Tijuana, Godoy Cruz e Independiente se ob­
servaron dos detalles: la conducción del central
con la ejecución de un cambio de orientación a
extremo o al lateral en amplitud y el envío lejano
al "9" para instalar en campo contrario. Cuestión
que con Lanús se notó una mejora, ya que no se
ejecutó sin un propósito, es decir, no se realizó el
típico pelotazo característico.
"Porque no es que tratamos de salir jugando
para arriesgarnos. Iniciamos el juego desde atrás
para atacar, para ganar. Mis defensores tocan al­
rededor de 70 pelotas por partido. Quizá para
el que lo ve parece improductivo, pero damos
la vuelta, buscamos espacios, todos participan
dei juego, todos tienen que estar dispuestos", le

113
Uüro
ruó**
.cení

dijo, en agosto del 2017, a Mariano Verrina, en


un entrevista para Clarín. "Yo me pregunto, ¿dón­
de aprendieron a jugar al fútbol los defensores?
¿Cómo aprendieron a jugar de chiquitos? ¿Quién
les enseña a los chicos a patearla para arriba?
En el baby fútbol no se puede dividir la pelo­
ta. Entonces, ¡cómo la vas a patear fuera de la
cancha! No lo puedo entender. ¿Cómo llegaron
a Primera División? Si no pueden dar un pase...
Algo^está mal en la formación. Cuando tenés 10,
12 años es imposible decirle a un chico que la
patee para arriba. Y cuando llegan a Primera pasa
eso. Ojo, podés tirar un pelotazo, pero no como
metodología. Yo los respeto a todos, qué se yo,
por algo llegan, pero trato de elegir a los que
juegan bien", concluyó.
Con Atlético Nacional practicaría la misma in­
tención, es decir, iniciar cada ataque con el por­
tero, los centrales amplios y un mediocentro que
se incruste entre ambos zagueros para generar
superioridad numérica. Sin embargo, en la ida de
los octavos de final de la Copa Libertadores 2018,
su arquero tendría un fallo (su pase quedaría cor­
to) que provocaría el 1-0 de Atlético Tucumán.
Además, en los primeros entrenamientos y parti­
dos con San Lorenzo se vería la misma idea.
Ahora bien, en el caso de Holán, se notaría
desde su primer partido oficial como director
técnico en Primera, es decir, a finales del 2015,
con Defensa y Justicia, que su propuesta estaría
relacionada con el manejo del balón. Su inten­
ción seria iniciar cada ataque que se pudiese, por
abajo, desde la primera línea. Aunque, al inicio, le
costaría, por la limitada capacidad interpretativa
de sus piezas. Y también la técnica,
114
libro
fútbol

Ignacio Rivero fue una de las piezas del doble


pivote en el 4-2-3-1 de Ariel Holán en el Torneo
primera División 2015. Y se encargó de acercar­
se a los centrales, para, en reiterados momentos,
ejecutar la salida de tres con el mediocentro entre
los centrales, es decir, la famosa lavolpiana, que,
a) final, quizás, contó con más futbolistas, por­
que los laterales no se liberaron como se quiso
o como se requirió en la puesta en escena, sobre
todo, el del costado derecho, Damián Martínez.
Futbolistas como Emiliano Tellechea, Nery
Leyes y Marcelo Benítez tuvieron ese típico com­
portamiento de futbolista sudamericano, debido
a que, en distintas ocasiones, se acercaron al ba­
lón para pedirlo. Aunque casi nunca llegaron a la
altura de los centrales. Ahí sí lograron respetar
los espacios, un detalle fundamental en la ¡dea
de Holán.
Pero ¿cómo fue la intención de los centrales?
Lo mismo que se le observó a Almírón, Holán lo
buscó ejecutar en su puesta en escena, ya que
los zagueros pretendieron conducir para atraer y
soltar. Sin embargo, aquí viene un detalle impor­
tante, porque Ariel procuró un juego por abajo,
aunque, estas piezas, en reiteradas ocasiones,
tuvieron que depender del pase largo, ya sea
tanto al espacio como al "9" para que bajase el
esférico, con el objetivo de instalarse en campo
contrario ganando los segundos balones, al no
conseguir opciones a ras del piso, sobre todo por
la poca capacidad técnica o a causa de no sen­
tir de modo natural (se apresuraron o titubearon)
ese desplazamiento con la pelota para encontrar
a algún jugador libre, de hombres como Carlos

115
UtJfO
ruttxM

Matheu, Esteban Saveljich (quien fue de los me­


jores) y Emir Faccioli.
Para el Torneo Primera División 2016, la salida
de balón del Lanús de Almirón no sería la única
que impactana, también estaría la que impondría
Holán con Defensa y Justicia, con la misma inten­
ción del campeonato anterior, pero con distintas
piezas, con una capacidad interpretativa y técni­
ca mayor. Y parecida a la det conjunto granate,
sobre todo por la importancia que tendría el rol
del medíocentro en ambos sistemas.
"Es el primer pase a la hora de limpiar y aclarar
el panorama, así como también trabaja en la re­
cuperación cuando los suyos quedan expuestos,
sin temor a jugar el mano a mano. Timing en la
marca y eficacia en el pase, virtudes del volan­
te de Defensa. En cuanto a su función defensi­
va, Holán apuesta a sacrificar a su volante central
para que haga las veces de libero y, así, soltar a
sus dos laterales. Cualquier similitud con Sergio
Busquéis en Barcelona no es pura coincidencia",
llegaría a escribir Isaías Biaiotta, acerca de Guido
Rodríguez, en el diario Olé.
La salida de Defensa y Justicia, en el Torneo
Primera División 2016, tendría una brillantez al
momento de la ejecución, quizás por encima de
la def campeón Lanús, porque estaría muy rela­
cionada al juego de posición. Y no por tratarse de
juego de posición menciono la palabra brillantez,
sino que la altura de cada una de las piezas ten­
dría una coherencia al momento de la ejecución
de la intención de Holán en su puesta en escena,
ya que, por ejemplo, en el campeonato anterior,
el posícionamiento de los laterales sería a la al-

11Ó
libro
ftjtbot

tura de los zagueros, sin dar tanto vuelo, como


lo terminarían estableciendo en el 2016, debido
a que estarían, en cada inicio de jugada, en la
segunda línea, junto con los interiores.
Además, el comportamiento y el posiciona-
miento de los interiores, en el 4-3-3 de Defensa
y Justicia, sería importante. Por ejemplo, Fredes,
tendría una conducta parecida a la de Román
Martínez en Lanús, ya que aparecería, en unos
momentos, para ser un receptor de algún pase
diagonal (acercándose a veces por naturalidad al
balón), como si se tratara de un compañero de
Guido Rodríguez en un doble pivote (4-2-3-1),
con Martínez más liberado, pero, en otros instan­
tes, ofrecería altura a espaldas de la presión rival.
Ambos sabrían respetar los espacios de los dos
centrales y el mediocentro.
Ahora bien, tampoco todo seria perfecto en la
ejecución de la salida de Defensa y Justicia para
esa época, pero sí mejoraría en comparación a
los primeros partidos de Holán con este conjun­
to. Existirían detalles como fallas en el control del
balón, sobre todo al momento de encontrar re­
ceptores con posiciones más elevadas en el cam­
po, aunque ese problema terminaría siendo más
grave en el Torneo Primera División 2016-17.
Además, Defensa y Justicia sufriría ante rivales
con presiones altas, porque habían mejorado,
equiparado con el torneo anterior, con respecto
al nivel técnico, esencial en la intención de Holán.
La naturalidad de algunas piezas los llevaría a de­
pender, en ciertos momentos, del pase largo sin
alguna intención, sino para cruzar el mediocam-
po al no existir líneas de pase de manera breve.

117
libro
futort

Una de esas piezas que sufriría ante la presión


y fallaría en ocasiones en ¡a recepción del balón
sería el portero Gabriel Arias, quien jugaría de
titular en los dos primeros torneos de Ariel Holán
con Defensa y Justicia. Sin embargo, para el ter­
cero, el técnico argentino prefirió utilizar, en la
mayor parte de los encuentros, a Agustín Rossi.
Querían poner a Agustín Rossi, me dijeron que
o veían mejor en el juego con los pies que a mí.
Y para el estilo que tiene Defensa le va a venir
bien , comentó el arquero Gabriel Arias, en agos­
to del 2016, en el programa "La tira del Halcón".
Después de un gran Torneo Primera División
2016, en el que dejó impactado a muchos,
Defensa y Justicia sufrió bajas importantes, sobre
todo la de Guido Rodríguez, quien se terminó
conviniendo en una de las piezas clave en la eje­
cución de la salida desde atrás del Halcón. Y para
el siguiente campeonato, Holán siguió mante­
niendo la ¡dea, pero tuvo que hacer prácticamen­
te una especie de casting para encontrar un "5"
que se acomodara de forma natural a la intención
del técnico argentino.
Para el primer partido, colocó a Luis Jérez Silva,
quien jugó acompañado por Fredes, en un do­
ble pivote dentro de un 3-4-3. Para el segundo
encuentro, ubicaron ahí a Barboza, en un 4-3-3.
Y para el tercero, se encontró a la pieza, Mariano
Bareiro, que terminó quedándose con el pues­
to hasta el final de Holán en Defensa y Justicia,
aunque, en algún otro juego, se colocó a Fredes
como "5".
Se volvieron a tener fallas en la ejecución. A
Ignacio Rivero, como lateral derecho, le costó dar

1 18
libro
rutbol
.com

altura cuando se salió desde atrás. Parecido a lo


que le ocurrió a Damián Martínez en el 2015, que
después, en el 2016, lo logró ajustar.
Además, se colocó a Jonás Gutiérrez en el me­
dio, como una especie de interior cercano al pi­
vote defensiva ya que, en la mayor parte de los
encuentros, se posicionó detrás de la primera
presión rival, sin dar tanta altura. A veces, llegó
a sentir la desesperación por entrar en el juego,
provocando una superioridad por más de una
pieza, es decir, pocas líneas de pase para avanzar
y obligando prácticamente al pase largo. "Me en­
tusiasma que Defensa trate de jugar bien al fút­
bol, sin pelotazos. Es importante el respeto por
el buen juego: el año pasado So hicieron y ahora
siguen esa línea", llegó a comentar Joñas, en su
llegada a Defensa y Justicia, en septiembre del
2016, en una entrevista con Fernando Vergara en
La Nación.
Claro, el tema de! pase largo, en el Defensa y
Justicia de Holán, fue importante para el fútbol
argentino, porque se buscó que fuesen con in­
tención y que no terminasen en simples pelota­
zos. Por ejemplo, al contar con Rossi en el arco,
un portero con una mayor capacidad técnica que
Arias, se aprovechó para, ante las presiones altas,
activar al lateral en amplitud en la segunda linea.
Detalle que trabajó de manera constante Almirón
tanto con Andrada como con Monetti en Lanús.
Casi dos años después del adiós de Almirón de
Independiente, llegaría Ariel Holán al conjunto
rojo para seguir con su intención de crear desde
la primera línea. Una ¡dea, de ambos entrenado­
res, que seria parecida, es decir, que contaría con

119
libro
Fútbol

tres piezas, ya sea tanto con los dos centrales y el


mediocentro como con tres zagueros. Además,
entre estos técnicos, estuvo Gaby Milito dirigien­
do al Rey de Copas, quien también impuso una
salida de balón semejante.
Ahora bien, Holán intentó plasmar en el campo
lo que impuso en su etapa con Defensa y Justicia.
Sin embargo, sufrió en los primeros encuentros
por detalles en el posicionamiento de una que
otra de sus piezas, pero sobre todo por impre­
cisión al efectuar la salida desde atrás. También,
en parte, porque hizo debutar a Alan Franco
(1996), el cual se terminó ganando el puesto, y
le dio la titularidad a Fabricío Bustos, quien jugó
sus primeros minutos con Independiente al final
de la etapa de Milito (diciembre 2016). Aunque
ambos mostraron seguridad desde e! inicio y se
les empezó a nombrar para la selección argen­
tina, la presión para efectuar una intención que
demanda prácticamente minuciosidad, los afectó
en algunos instantes.
Los problemas de Alan Franco estuvieron liga­
dos a esa acción que Holán siempre ha intenta­
do evitar, es decir, el pelotazo para dividir, pero,
poco a poco, empezó a coger ritmo competitivo
de Primera y fue una de las piezas más importan­
tes en la salida, debido a que su capacidad técni­
ca e interpretativa se lo ha permitido. El otro caso
sería el de Fabricío Bustos, que tendría la mínima
falla acerca de qué altura dar a! momento de salir
jugando con los centrales o el mediocentro, ya
que, en reiterados momentos, sobre todo en los
primeros meses de Holán en Independiente, es­
taría muy próximo a su zaguero derecho, sin dar
el vuelo necesario.
120
Ubro
fútbol

Además, contaría con el típico detalle de los


centrocampistas sudamericanos que buscan
acercarse al esférico. No sería tan seguido, res­
petarían los espacios y las alturas para ejecutar
una salida de balón relacionada al juego de po­
sición que intenta practicar Holán, pero tendría
sus casos. Como el de Walter Erviti, quien, en los
primeros partidos, jugaría en el doble pivote y no
como "10", con la intención de que entrase más
en contacto con la pelota y crease desde atrás.
Sin embargo, en algunos instantes, se aproxi­
maría al poseedor, minimizando las posibilida­
des para avanzar y acercándose más a la opción
de dividir.
Erviti, cuando le tocó jugar, compartió en el
doble pivote con Diego Torito Rodríguez, quien
tuvo su época con Jorge Almirón tanto con
Godoy Cruz como Independiente, donde apren­
dió sobre cómo posicionarse en una salida de
tres cuando el "5" se incrusta en los centrales, es
decir, la intención que siempre ha buscado Holán
cuando posee una defensa de cuatro. También
estuvo Nery Domínguez, quien comprendió rápi­
damente su rol.
En el doble pivote de Holán, con la utilización
de los tres mencionados en el párrafo anterior,
sumando a Nicolás Domingo y al lateral Juan
Manuel Sánchez Miño, que actuó, por momentos,
en el mediocentro, no existió una figura estelar al
instante de ejecutar la salida con los centrales, ya
que, con regularidad, cambiaron la pieza que se
incrusta entre los zagueros durante cada partido
para dejar de ser tan predecible.

121
Ubro
rutee*

Por ejemplo, hay una acción en la vuelta de los


octavos de final de la Copa Sudamericana 2017,
contra Atlético Tucumán, que Domingo se en­
cuentra entre los centrales, pero al observar que
Erviti se acerca y se coloca a la misma altura,
decide desplazarse a la segunda línea. El Inter­
cambio de roles es fundamental. Y, obviamente,
la interpretación.
Otra de las acciones en salida que Holán ha
ejecutado en su puesta en escena, tanto con
Defensa y Justicia como Independiente, es la
de atraer a los centrales a la línea de fondo para
traer hacía sí a sus rivales y así proporcionar espa­
cios, liberando carriles, con la intención de avan­
zar consiguiendo piezas libres. Sin embargo, esta
acción es considerada como jugar "al límite''.
A Independiente le gusta salir jugando y tener la
pelota", expresó, en septiembre del 2017, Gastón
Silva a Infierno Rojo. "Este equipo no tiene miedo
de salir jugando", comentó Amorebieta después
de salir campeón de la Copa Sudamericana 2017.
Holán no ha cambiado mucho en su propuesta
desde que inició su etapa como director técni­
co. Si le ha tocado hacer algún ajuste fue por las
características de sus piezas. Por ejemplo, con
Defensa y Justicia, los balones largos desde atrás
nunca fueron tan elaborados como en sus pri­
meros meses con Independiente, porque tuvo la
intención de atacar la espalda de la defensa con­
traria para activar la velocidad de hombres como
Barco y Rigoni.
Quizás el modo de salir jugando de Sampaoli
desde sus inicios ha sido distinto al de Aimirón
y Holán, pero ¿por qué? Debido a que no fue

122
Libro
Max*

un técnico que se le relacionara con el juego


de posición, como los otros dos menciona­
dos anteriormente.
Así que ia repartición de espacios al momen­
to de empezar cada acción terminó siendo muy
contraria a la que han ejecutado Almirón y Holán.
Excepto cuando llega Lillo a su cuerpo técni­
co. Ahora bien, siendo un poco general, sin to­
car mucho el nombre de cada pieza de Emelec,
la ejecución de la salida de balón del conjunto
ecuatoriano con el argentino intentó ser por aba­
jo y directa para avanzar de modo rápido, pero,
por la naturalidad de los futbolistas, a veces
se complicó.
El posicionamiento de las piezas de Emelec no
ayudaron, debido a que la conducta de algunos
futbolistas provocó muchísima proximidad en­
tre ellos, ya sea por simplemente colocarse ahí
cercano a un compañero o por querer entrar en
contacto con el balón, causando, por momentos,
problemas para avanzar.
Ahora bien, los centrales, ya sean dos o tres,
por un tema cultural y por su limitada capacidad
técnica, al recibir, no buscaron conducir, sino to­
car desde donde les llegó el balón, sobre todo
entre ellos de manera horizontal hasta intentar
romper por abajo con uno de sus medios o dividir
en largo por la presión rival.
Así le pasó cuando llegó a ia Universidad de
Chile, donde la construcción de la salida del ba­
lón tuvo detalles parecidos a los establecidos por
el técnico argentino en Emelec, pero en el con­
junto chileno los puedo plasmar en su escena de
juego de manera más sólida, sobre todo porque

123
ladro
ruitxM

la capacidad tanto interpretativa como técnica


fue más elevada.
Aunque le costó establecer una solidez, ya que,
en ese momento, Sampaoli no estaba relaciona­
do con el juego de posición. Y, en ocasiones, a
sus centrales, ya sean dos o tres, les costó implan­
tar en el campo una distancia coherente, porque,
por ejemplo, en alguna acción, de una defensa
de cuatro futbolistas, uno pudo estar ampliando
en su zona, mientras el otro se mantuvo algo cen­
tralizado, sin permitirle espacio al mediocentro
que se incrustara entre ellos. Eso sí, tuvieron sus
casos en donde los zagueros lateralizaron de un
modo más acorde con la intención.
Porque el problema de que lateralizara uno y
que el otro se quedara más centralizado era que
el mediocentro se acercaba para incrustarse en­
tre ellos o estar en un escalón por delante para
recibir el balón. Y al no ampliar uno de los zague­
ros, el lateral de esa zona no subía líneas para no
quedar tan alejado de la acción, lo que ocasio­
naría, por momentos, una superioridad mayor a
uno. Detalle que le ocurriría de modo constante
en Emelec.
Y además, al detalle de arriba, hay que sumarle
que el mediocentro no sería el único en acercar­
se, sino también, en algunos casos, los interiores,
por esa conducta del futbolista sudamericano de
acercarse al poseedor para entrar en contacto
con el juego. Esto causaría un limitado compor­
tamiento de los centrales para conducir el balón.
En la Universidad de Chile, el tema de conduc­
ción del esférico de los centrales en la salida fue
muy ¡imitado, sobre todo en el primer año (2011),

124
libro
xom
futbo*

porque ya para el segundo (2012), los zagueros


perdieron algo de timidez y consiguieron atrever-
se a ejecutar dicha acción, pero igual les costó.
Y no solo fue por un tema cultural, sino también
por lo desarrollado anteriormente, acerca de que
los centrocampistas del conjunto chileno se acer­
caron de modo constante a pedir el balón, Así
que, normalmente, al iniciar una jugada, busca­
ron tocar con el mediocentro -Marcelo Díaz, en
gran parte de ¡os partidos, pieza clave del fun­
cionamiento-, quien se ubicó más por delante de
los defensores que entre ellos.
Además, a pesar de no tener desarrollado la
explicación del motivo exacto de cada ejecución
de un balón largo en la Universidad de Chile de
Jorge Sampaoli, se notó que tuvo una Intención,
ya que la realización de la misma se buscó,^ en
gran parte, para ganar segundos balones e ins­
talarse en campo contrario, o para activar la pre­
sión, de manera intensa y en superioridad numé­
rica, cerca del arco del rival.
Ahora bien, en la selección chilena, Sampaoli no
cambió. Ai igual que con Emeiec y Universidad
de Chile existieron partidos con dos centrales y
otros con tres, y la intención fue la misma al salir
jugando desde atrás. Además, en Chile, tuvieron
los mismos detalles que sufrieron anteriormente,
sobre todo acerca de la proximidad de las piezas,
es decir, de esa búsqueda de acercarse al posee­
dor del balón, reduciendo espacios para que los
centrales no pudieran avanzar en una conducción
que atrajera contrarios.
Esto pasó a excepción de los últimos partidos
del técnico argentino con la selección chilena, en

125
Ubro
fútbol

los que se pudo notar una mayor búsqueda por


mantener la posición -gracias a la colaboración
de Lillo- por parte de los centrocampistas y una
menor timidez de los centrales al conducir con la
intención de atraer. Pero no fue algo tan definido.
Eso sí, desde su llegada a Chile (se notó en
sus últimos juegos con la Universidad de Chile),
existieron más acciones de los centrales en con­
ducción para instalarse en campo contrario, sin la
necesidad de crear espacios con la atracción de
rivales, sino simplemente superando líneas. Pero
eso no fue siempre, por lo explicado acerca de
la aproximación de futbolistas, como e! caso de
Arturo Vidal.
La figura de Marcelo Díaz creció con Sampaoli,
ya que de no saber, de manera precisa, en qué
momento incrustarse entre los centrales y en qué
momento mantener su posición a espaldas de la
presión rival, consiguió, aproximadamente en los
últimos meses del técnico argentino en la U de
Chile y después en la selección chilena, una inter­
pretación de juego importante para la elabora­
ción de cada acción, sobre todo al momento de
salir jugando.
La figura del mediocentro, en la elaboración de
la salida de balón de los conjuntos de Sampaoli,
empezó a cobrar una mayor jerarquía, ejecutan­
do, en defensas de cuatro, la famosa lavolpiana,
es decir, la incrustación del futbolista entre los
dos centrales. Y con tres zagueros, comprendió
cuándo acercarse para estar a la misma altura
que el libero, mientras los otros dos lateralizaron,
y cuándo mantenerse a espaldas de la primera
presión, para ir avanzando. Todo dependiendo

126
Ubro
ruttXM

de la cantidad de jugadores rivales que efectua­


ban el acoso.
De cualquier modo, el rol de Díaz, en el mo­
mento en el que Vidal u otra pieza se acercaba
para ser el centrocampista que se encargaba de
la salida, terminaría siendo coherente, ya que le
dejaría esa zona a otro para él movilizarse sin ba­
lón a una línea más elevada y así no provocar una
superioridad numérica superior a uno en la inicia­
ción de la acción desde atrás.
Eso sí, no sería siempre. Pero la inteligencia po-
sicional de Marcelo terminaría siendo una herra­
mienta importante en la construcción de las juga­
das, ya sea para disfrutar de su técnica (conduc­
ción o pase), como para darle vida a sus compa­
ñeros, colocándolos en el lado débil para el des­
plazamiento del balón o el rompimiento de líneas
al tocar el esférico; o concediéndole libertad a los
laterales o carrileros para que proyectasen.
Además, en Chile, también conseguiría darle su
valor al balón largo (a pesar de que es una ac­
ción en la que la probabilidad de que le quede
el esférico a su equipo es igual a la del contrario),
como en la U. Y sería del mismo modo, es decir,
buscarían ganar segundo balones a través de p¡-
voteos, y si no lo lograban, entonces activarían la
presión intensa para intentar recuperar la pelota
en campo contrario. O incluso, atacarían la espal­
da de la defensa rival.
Claro, no todos los "pelotazos" tendrían un ob­
jetivo, parte de ellos no poseerían un sentido.
Aunque Sampaoli con la selección chilena haría
que la iniciación de ¡a mayor parte de las jugadas
desde atrás funcionara, ya sea con el juego direc-

127
Ubro
MttJOt

to que impondrían al principio como con el juego


más elaborado que ejecutarían luego del Mundial
2014. Mejoraría su versión de la Universidad de
Chile y sobre todo la de Emelec.
A pesar de los detalles, porque en Chile mejoró
con respecto a sus anteriores conjuntos pero le
costó ejecutar ciertas acciones, como la conduc­
ción de los centrales, llegó al Sevilla con el cartel
de un entrenador especialista en trabajar la salida
de balón de sus equipos. La cual siempre ha tra­
bajado y ejecutado en su puesta en escena, pero
siempre ha demostrado ciertos detalles que, en
la élite, es decir, tanto en el Sevilla (sobre todo
en la Champions), como con Argentina (en el
Mundial de Rusia 2018), y con Chile (en el Mundial
de Brasil 2014), se notó que esas conductas que
sus piezas quizás adoptaron en Emelec y en la
Universidad de Chile no resultaron.
¿Por qué no resultaron? Porque en la élite se
juega a otro ritmo, a otra velocidad. Porque es di­
fícil depender de un futbolista para sacar el balón
desde atrás por momentos. Porque no ir a la dis­
puta arriba para batallar abajo la segunda pelota
en superioridad numérica es totalmente distinto.
Son muchos detalles. Y en la mayor parte de los
momentos, en todos sus equipos, Sampaoli ter­
mina sufriendo de la aproximación de los futbo­
listas al poseedor.
Por ejemplo, en Sevilla, fue toda una monta­
ña rusa. Al principio convirtió a Steven N'Zonzi
en su Marcelo Díaz. El volante se acercaba a ios
centrales para así ejecutar una salida desde atrás
con superioridad, tanto numérica como posicio-
nal, pero surgió un problema, porque la línea de

1 28
libro
ruteo!

los laterales o de los centrocampistas se encon­


tró alejada al primer escalón del conjunto espa­
ñol, quedando un espacio entre ellos importan­
te, obligando, normalmente, a dividir balones.
Detalle que el rival aprovechó, en ciertos instan­
tes, para hacer daño a la contra.
"Pues en pos de resolver los problemas estruc­
turales (salida, gestación y aceleración) que iba
encontrando el equipo, Jorge Sampaoli decidió
corregir en vez de potenciar. Y no era lo espe­
rado. El argentino es un técnico que siempre se
ha definido por la vehemencia, la creatividad y
la concepción del riesgo como una oportuni­
dad, no como un problema. Sin embargo, ante
los problemas en salida de balón, los cuales ni un
maravilloso N'Zonzi podía corregir, Jorge apostó
por una defensa de tres centrales. Una medida
que a la postre, sobre todo en Champions, tenía
matices más conservadores, pero que desde lue­
go salió bien", escribió Miguel Quintana sobre el
Sevilla de Sampaoli en Ecos del Balón.
Ahora bien, Sampaoli después decidió apostar
por un 5-2-2-1, que coincidió con la irrupción de
un Samir Nasri inspirado, el cual concedió sopor­
te en la salida, gestionó en la creación y acele­
ró en tres cuartos. Los tres centrales siendo la
primera línea de pase, con los dos franceses a
espalda de la presión de los delanteros rivales,
sirvió por un buen tiempo, sobre todo, porque
dejaron a un lado tantos problemas de espacios,
y también debido a que liberaron un poco más a
N'Zonzi, convirtiéndolo en el intérprete y apoyo
principal del balón en su zona central.

1 29
Ubro
ftJttX*

Cuando se agotó la inspiración de Nasri, lle­


garon otra vez los problemas para el Sevilla de
Sampaoli, porque, a pesar de que por momen­
tos los dos franceses no esperaron detrás de la
primera presión rival sino que se acercaron a los
centrales para apoyar y ejecutar una salida con
una superioridad mayor de uno de una pieza, lo­
graron avanzar sin tener que dividir en gran parte
de los momentos.
Los últimos meses del Sevilla de Sampaoli serían
difíciles en esa faceta, porque terminaría siendo
excesivo el juego largo, ya sea buscando a los
laterales o a los atacantes a espaldas de la defen­
sa rival. Eso sí, ya habían sufrido a lo largo de la
temporada, pero no tanto como en esta época,
sobre todo porque el rendimiento de Nasri de­
caería. Y al final de cuentas, el Sevilla terminaría
dependiendo de la salida, gestación y acelera­
ción de Nasri, y la lectura del técnico argentino,
el cual volvería a sufrir la proximidad de las piezas
en el inicio de las jugadas.
Aunque tampoco trabajaron, en la puesta en
escena, una conducción que lograra atraer piezas
rivales para encontrar en solitario a algún com­
pañero, en parte fue porque el equipo se hizo
largo, en una buena cantidad de partidos, y al
momento de aproximar rivales, no consiguió a
nadie entre líneas, limitándose al balón largo.
Eso se evidenció, durante la temporada, porque
algo que si desarrollaron, como lo hizo SampaoÜ
en sus anteriores conjuntos, fue el no soltar hasta
que apareciera el hombre libre.
Después le llegaría la oportunidad de dirigir a
la selección argentina, con la que también sufrí-

1 30
Ubro
fútbol
-COTT

ría el mismo aspecto mencionado en todos los


equipos anteriormente, es decir, el de la aproxi­
mación de futbolistas en la salida de balón, que
ocasionaría una superioridad absurda en la inicia­
ción de la jugada, con más piezas detrás de la
línea del esférico que delante de ella. Asi sería
una complicación avanzar en el campo. Y Messi
se vería muy afectado, debido a que tendría que
bajar muchísimo para buscar participar.
También se vería afectado Otamendi, quien
tendría unos meses de trabajo espectacular con
Guardiola, donde aprendería a ejecutar la con­
ducción para atraer, crear un espacio y encontrar
un hombre libre, que, por la poca cantidad de
futbolistas entre líneas, la ejecutaría de una ma­
nera mínima en la selección argentina.
Además, sufriría de errores de técnica desde
el primer partido. "El conjunto nacional salió a la
cancha con un sistema de 3-4-2-1 y con dos pre­
misas fundamentales: la presión alta y el intento
de salir jugando por abajo desde el fondo. Por
momentos, la idea de salir con prolijidad llevo
a arriesgar de más. En el comienzo del partido,
Éver Banega perdió una pelota en la puerta del
área y le dejó el gol servido a Philippe Coutinho,
que se demoró y no llegó a definir , escribió, en
junio del 2017, la redacción de El Gráfico sobre
debut de Sampaoli en el encuentro contra Brasil.
Ahora bien, el tema de la técnica afectaría tam­
bién a los porteros, específicamente a Caballero,
quien en el partido contra Croacia en el Mundial
de Rusia 2018 daría un mal pase que provocaría
el 1-0 para los croatas. Y eso que antes, en el mi­
nuto 20 de la primera parte, en una presión del

131
libro
[Link]
om*

equipo europeo en la salida de Argentina, Nicolás


Otamendi pifiaría y más tarde Willy Caballero de­
cidiría despejar la pelota con un envío largo. Al
ver esa situación, Jorge Sampaoli saldría rápido
del banco y le gritaría con vehemencia "jugá",
para que no dividiera el balón e intentara seguir
jugando por abajo.
Sampaoli le tocaría sufrir en los mayores es­
cenarios de la élite de fútbol, tanto en España,
Champions y el Mundial. También lo haría en
Chile, Ecuador, en la Copa América, en la Copa
Sudamericana, en la Copa Libertadores y hasta
en la época que dirigió en Perú.
Ahora bien, Barros Scheiotto y Gallardo ten­
drían sus detalles parecidos en la salida del esfé­
rico, pareciéndose quizás a Sampaoli si hablamos
de errores en la ejecución, pero con sus distintos
estilos, sobre todo en las diferentes épocas. Por
ejemplo, el Mellizo, desde sus primeros partidos
como entrenador con Lanús, buscó iniciar algu­
nas acciones por abajo a partir de los centrales,
con un doble pivote por delante.
Sin embargo, un detalle que en los inicios de
Barros Scheiotto como entrenador terminaría
siendo normal, porque, cuando los centrales in­
tervenían en las acciones, con regularidad, era
a partir de un pase atrás, el cual en general en
el fútbol argentino, no sería muy respetado. La
sociedad no estaba convencida, considerándola
una acción vergonzosa, pero, para la época, la
crítica generalizada empezaría a ganarse el elo­
gio de ese "pase atrás" y el estilo de juego de la
iniciación de las jugadas por abajo desde atrás
por el boom del Newell's del Tata Martino.

132
libro
r
rutbcx

ES instinto del futbolista argentino, en los últi­


mos años, no era tan conceptual ni racional. Pero
existiría un cambio en el juego relacionado con el
Barcelona de Pep Guardiola, que sería más nor­
mal la observación de algunos detalles. La época
de Barros Scheiotto con Lanús no estaría marca­
da por una búsqueda por iniciar desde atrás y
por abajo en cada saque de arco o cada balón
atajado por el portero, como hemos visto en los
casos de Almirón y Holán en cada uno de sus ex­
periencias, sino más bien mantendrían esa bús­
queda de dividir el balón, para ganar las segun­
das jugadas, y si no entraban espacios, ejecuta­
ban el pase atrás con los centrales para reiniciar.
Así estarían marcados los casi tres años y medio
de la gestión de los mellizos.
Entonces, el Lanús de Guillermo, en muy po­
cos momentos, iniciaría las acciones con un pase
raso del portero a una de sus piezas más cerca­
nas sin la necesidad de buscar el balón en largo
para dividir, pero en los instantes en que lo ha­
dan sumando también la ejecución de los pases
atrás, la intención no sería tener a los centrales la-
teralizados, sino en el carril central, más o menos
separados, iniciando la gestación de las jugadas
cuando les tocaba, aunque sin ser tan atrevidos
al buscar conducir para traer o escalar líneas, ya
que con regularidad pasaban el esférico, desde
la posición en la que recibían.
Ahora bien, la posición de los mediocampistas
no invitaría a pensar que la intención de Guillermo
sería buscar la famosa lavolpiana, también, en
parte, por la colocación de los centrales. Pero en
una época que empezaría a crecer muchísimo la
salida desde atrás con el mediocentro entre los
133
(raro
futoot

zagueros, no seria descabeílada suponer dicha


¡dea. Sin embargo, por momentos, quizás sin
buscarlo, lo ejecutarían, sin respetar tanto los es­
pacios entre cada pieza.
Quizás la realizarían sin una intención, porque el
Lanús de Guillermo también sufriría de esa con­
ducta de los posibles receptores de aproximarse
al poseedor del balón, que ocasionaría muchísi­
mos detalles, ya sea limitar las opciones del que
tendría el esférico como acercar rivales como ale­
jar ¡as alternativas para avanzar. Por ese motivo,
en la mayor parte de las ocasiones, terminarían
ejecutando un pase largo.
Acerca de los pases largos, no todos serían
pelotazos sin sentido ejecutados por la presión
del rival o por desesperación de deshacerse del
esférico para avanzar, sino que, en parte, busca­
rían atacar la espalda de las defensas contrarias,
sobre todo con cambios de orientaciones, o tam­
bién intentar activar el pivoteo de piezas como en
el "9". Santiago Silva cumpliría un rol importante
en esa tarea, ya que la intención sería pelear en la
dividida e instalarse en campo contrario.
Guillermo con el tiempo ajustaría algunos deta­
lles. No se iría a finales del 2015 actuando de la
misma manera que lo haría en sus primeros par­
tidos en el 2012. Y la evolución de Guillermo se
observaría al llegar, en el 2016, a Boca. En sus
últimos años con Lanús ajustaría un poco más la
amplitud de los centrales, aunque sin estar tan
lateralizada, y existiría más calma al momento de
buscar espacios para avanzar en el campo desde
el inicio de cada acción, la cual no solo depende­
ría del pase atrás, sino existirían más jugadas que

134
r
libro
fútbol

empezarían desde un saque de arco o después


de un blocaje del portero, sin actuar tanto desde
la dividida.
Con Boca, en el primer año, se observaría un
mayor respeto a los espacios para la ejecución
de un 2-3 en salida, es decir, central-central en
la primera línea y lateral-mediocentro-lateral
en el siguiente escalón, o también un 3-2, con
el central-mediocentro-central al inicio y luego
lateral-lateral. Ahora bien, en esa altura de late-
ral-lateral en el 3-2 podía aparecer algún interior
o ambos, o el compañero en el doble pivote, de­
pendiendo del sistema. Pero lo importante sería
señalar que, en el inicio, la relación entre las pie­
zas empezaría a tener una sintonía más coherente
con la idea impuesta.
Sin embargo, hasta en la actualidad, terminaría
sufriendo, porque la naturaleza en la que crece­
rían la mayor parte de estos futbolistas no les in­
vitaría a actuar de modo constante en una idea
en la que pase lo que pase intentarían salir por
abajo, porque si la acción se complicase, busca­
rían, como lo harían en varios momentos, dividir
el balón. Y en parte se debió a que Guillermo no
tendría problema en eso. "Me dijo que mientras
se pueda jugar, salga, salvo que el equipo rival
esté en una presión muy alta y que ahí la tire, que
no había problema", contaría Esteban Andrada,
en sus primeros días como jugador de Boca, en
"Sportia".
Es decir, Guillermo sí pide jugar por abajo,
pero si hay presión, no tendría problema en que
su equipo dividiese. Porque en Boca, como con
Lanús, se haría fuerte en esa búsqueda de ga-

1 35
libro
ruara

nar el segundo balón tras el pivoteo de alguna


pieza o atacar el balón al espacio a espaldas de
la defensa rival. Terminaría siendo un recurso. En
parte, porque sus piezas sufrirían de ese típico
yCa T p ° £ r t0 * americano
Por ejemplo Gago, quien, en los últimos años
sufriría vanas lesiones, sería una de las piezas
mas importantes en el funcionamiento de Boca
con Guillermo como técnica, ya que, con él, en
el campo, el equipo mejorana muchísimo. Pero
terminaría siendo una de las piezas que más
se aproximaría al poseedor del esférico ya sea
como mediocentro único o como interior, donde
ocasionaría, en distintos momentos, superiorida­
des numéricas por encima de un futbolista. Así
que dependerán, en numerosos momentos, del
dividir el balón o del balón largo.
Ahora bien, a partir del 2017, Boca empezaría a
salir aun mas desde el saque de arco o después
e que el portero lograra mantener el balón
Ademas, se definiría la amplitud de los centrales,'
ya que conseguirían lateralizarse, lo que (coraría
la inclusión de los centrales entre ellos.
mrH Cll estlón esíá en que Guillermo se termina
tardando en definir e incluir la idea de salir con
res piezas en la salida. En sus inicios con Lanus
d o ? ^ bservar 9 ue emP¡eza saliendo con los
dos centrales mas uno de los laterales, pero sin
ser algo delimitado, sino por cuestiones de la
conducta de los jugadores, como la proximidad
os centrocampistas a los poseedores del ba-
bn que con el tiempo acaba siendo otro de los
motivos de la cantidad de jugadores en la pri-

136
libro
fútbol

mera fase de la jugada al atacar. Pero ya para el


2017, lo ultimiza dándole claridad a la intención.
El tema está en que, por las lesiones de Gago,
aparecieron distintas figuras que, a pesar de so­
bresalir en otras funciones, sufrieron bajo presión
del rival en la iniciación de cada jugada, como el
caso de Wilmar Barrios, que técnicamente está
capacitado para enfrentar una salida de balón
pero que puede verse afectado bajo el acoso
del contrario.
Por ese motivo se termina realzando el juego de
Boca con Fernando Gago en el campo. Porque,
al final de todo, ¡as piezas terminan siendo clave
en estos actos, sobre todo por el saber cómo en­
frentar cualquier contexto.
En el caso de Gallardo, que se evalúa desde
sus inicios con River, se observa una evolución en
la realización de la salida de balón, porque, en
el 2014, lo primero que se puede apreciar en su
puesta en escena es una búsqueda por salir rápi­
do ai ataque, por una división de cinco futbolistas
en la base y otros cinco en campo contrario tanto
para presionar en alto como para batallar las se­
gundas pelotas en las divididas.
El River de Gallardo, desde un inicio, no tendría
la salida de balón como una de sus herramientas
principales para atacar. Y la figura del mediocen-
tro, con la pelota, no poseería un valor tan alto
como lo empezaría a obtener el "5" en la época y
como también nos querían hacer creer, porque, a
pesar de que Matías Kranevitter haya sido un fut­
bolista importante en su momento para el con­
junto millonario, terminaría actuando de modo
contrario a aquel Gago del 2005, que pedía el

137
libro
fumen

balón con ego de mediocentro grande y quería


tocar el esférico siempre.
Es decir, el rol de Kranevitter en la salida de ba­
lón terminaría siendo algo simple, posicionándo-
se por delante de la defensa, en el vértice inferior
del rombo, donde no orientaría su cuerpo para
participar de modo constante ni ser el protago­
nista de la misma, ya que cuando se ofrecía lo
haría de manera irregular. Por ese motivo, al final,
la adaptación al fútbol europeo le costaría.
Ahora bien, Matías pocas veces contactaría
con el balón y si lo hacía, sus envíos, en la ma­
yoría de los casos, tendrían como objetivo a sus
compañeros más abiertos y casi nunca a los tres
que estarían más arriba, es decir, con balón no
se arriesgaría a tratar de superar líneas. Por eso,
los centrales del Millonario solían salir en largo o
buscarían la banda, la cual sería la zona del cam­
po donde Gallardo intentaría desarrollar su juego
para crear desde ahí superioridades.
Desde el 2014, es decir, los primeros pasos de
Gallardo con River, se notaría también una mayor
agresividad por parte de los centrales en la con­
ducción del balón tanto para atraer y soltar con
un hombre libre como para superar al rival con el
desplazamiento del esférico. Una cuestión que,
hasta hoy en día, Guillermo ha sufrido, con Boca
y con Lanús, debido a que normalmente sus za­
gueros tocan desde donde reciben o transportan
la pelota de manera muy tímida, siendo poco lo
que recorren.
La famosa lavolpiana la empezarían a ejecutar
algo más desde el 2015, para salir en superiori­
dad y para buscar salir con los centrales, ya sea

138
libro
rum en

en corto, largo o en conducción, y no con e! me-


diocentro. El "5" pasa el balón de banda a banda
con los zagueros hasta conseguir el lado débil
para avanzar. Cada uno de ios tres jugadores in­
tentaría conducir el balón lo máximo que pudiese
con el objetivo de romper esa primera línea de
presión, o de fijar una marca que permita pasar la
pelota a un compañero y continuar la jugada por
otro sector.
Aunque, esa salida de tres, sobre todo en los
primeros dos años, en ocasiones, la ejecutarían
con los dos centrales más uno de los laterales,
con el mediocentro por delante de ellos, porque,
en parte, también buscarían salir por fuera, el
cual sería el punto fuerte de ellos.
El tema está en que con el tiempo, Gallardo de­
finiría el motivo de los balones largos, aunque,
una parte de ellos, sería por desesperación al no
conseguir espacios ante una presión alta del ri­
val o por tener a los posibles receptores alejados.
Ahora bien, esa salida en largo sería tanto para
ganar algún segundo balón por un acoso intenso
al contrarío como algún pivoteo de los hombres
de arriba.
Además, los años siguientes aparecerían los
nombres de Leonardo Ponzio (quien también
participaría como "5" y como interior tanto en
2014 como en 2015) y Nicolás Domingo para la
ejecución de la lavolpiana como la pieza del me­
diocentro. Sin embargo, lo importarte caería en
la explicación de que Gallardo intentaría poseer,
por mayor tiempo, el balón. Así que las salidas
empezarían de manera constante con los centra­
les amplios, donde buscarían ser una opción para

139
libro
futtD C H

crear desde abajo, con algo de más pausa y no


tanta aceleración e intensidad como en los prime­
ros meses del Muñeco con el conjunto millonario.
Y mientras más buscaron salir por abajo con los
centrales amplios y con el mediocentro cerca o
entre ellos, más sufrieron de la conducta del cen-
trocampista americano de aproximarse al posee­
dor de! balón. Es decir, pasaron de que, en los
inicios, se dividieran cinco futbolistas en la base
de la jugada, quienes fueron los zagueros, los
laterales y el pivote defensivo, y otros cinco en
el campo contrario, a intentar salir por abajo con
las mismas piezas, pero al no probar tan pronto
el balón largo, ganaron más calma y pausa para
avanzar línea por línea.
Ahora bien, ese terminó siendo un detalle que
marcó a los equipos de los cinco entrenadores
en los últimos años, es decir, el de la aproxima­
ción de distintas piezas, sobre todo por parte de
los centrocampistas a los poseedores del esféri­
co para intentar participar en la acción y llevarse
el protagonismo en la salida de balón. Acto que
sirvió, en la mayor parte de las ocasiones, para
crear superioridades por encima de un futbolista
(por ejemplo, cuatro contra dos), disminuyendo
las opciones para avanzar.
Y no sería por un tema de no ejecutar el juego
de posición, sino que, al ejecutar ese comporta­
miento, no respetarían los espacios de algún fut­
bolista para conducir o jugar en corto con otro,
porque limitaría el radio de acción y acercaría a
otro rival. Claro, esa aproximación pudiese servir
para que la pieza actúe de "foco", es decir, que
termina realizando una conducta que tiene como

1 40
libro
futtxri
■Coffi

intención liberar un espacio a ia espalda de esa


línea fijando a varios defensores de manera inac­
tiva con balón.
Entonces, ¿es un error aproximarse al poseedor
del balón? Depende, porque la conducta "foco"
no es algo que observamos partido tras partido
en el fútbol sudamericano. Eso ocurre algo más
en Europa, pero, por ejemplo, lo que se termina
viendo en la época de Sampaoli en el Sevilla, es
un comportamiento más de americano, es decir,
de tener ese ego para querer siempre entrar en
contacto con el esférico, sin tener un equilibrio
lógico como lo han llegado tener Almirón en
Lanús y Holán tanto con Defensa y Justicia como
con Independiente.
No se le puede llamar error conceptual, porque
no es, seguramente, una ¡dea impuesta por cada
uno de los entrenadores. Pero ¿por qué se ve tan
seguido? Debido a que simplemente el jugador
sudamericano, en los últimos años, termina cre­
ciendo con esta conducta, con esa idea. Por ese
motivo fue que tardaron tanto, en Sudamérica,
en intentar imitar lo conseguido por Guardiola en
el Barcelona, ya que les pareció imposible y fuera
de su cultura.
También por ese motivo es que el futbolista
americano cuando va a Europa a jugar le cues­
ta adaptarse tan rápido al contexto y al ritmo de
juego, porque en América existe más desorden
táctico, no se respeta tanto los espacios, hay des­
esperación por querer participar siempre y la di­
ferencia de la velocidad en la ejecución de cada
acción es enorme.

141
Ubre
fútbol

Y un detalle es actuar como "foco" para li­


berar un espacio y otro es querer comportarse
como la figura de la salida de balón por ego. En
Sudamérica se acumulan muchos pases intrans­
cendentes, que al final se ve el número en las es­
tadísticas y parece que el jugador es una estrella.
Pero ¿cuántos de esos pases terminan dejando en
ventaja a un compañero? Y esa debe ser la prin­
cipal intención de querer salir por abajo, avanzar
líneas para encontrar "hombres libres". Claro que
se puede acumular toques, porque poco a poco
puede empezar a desordenar la defensa contra­
ria, pero existe una mentira en el fútbol desarro­
llado en América, sobre que todo es movilidad,
ya que el propósito tiene que basarse en saber
cómo desplazarse, cuándo hacerlo y por qué.
Sampaoli termina sufriendo en la élite por esos
actos, por esa aproximación de las piezas, pero
necesariamente eso no es malo. Sin embargo,
el acercarse a pedir el balón y no tener tantos
futbolistas para avanzar, te exige un nivel de ins­
piración muy alto, que al final el técnico argen­
tino lo consigue, por unos meses, en el Sevilla,
con Nasri. Aunque cuando el francés perdió esa
iluminación, el conjunto español empezó a bajar
el nivel.
Gago es uno de los mejores jugadores del fút­
bol argentino en los últimos años, pero es un
futbolista que, desde sus primeros pasos en la
profesionalidad de este deporte, ejecuta ese
desplazamiento de pieza egocéntrica que quie­
re encargarse de la acción, sobre todo de la sa­
lida. Y al final, ese comportamiento logró que
Gago no pudiese instalarse con comodidad en
la élite europea y terminó sufriendo. Hasta en el
142
Ubro
fútbol

Mundial de! 2014 llegó a perder el puesto duran­


te el torneo.
Al final, el tema de analizar la salida de balón
es depende de cada contexto, porque, por dar
otro ejemplo, es complicado saber qué se termi­
na buscando con ¡os pases largos sin tener por
escrito el plan que quiere desarrollar cada téc­
nico, pero hay conductas repetitivas. Y de ahí se
pueden sacar conclusiones.
Igual termina siendo complejo, sobre todo en
un deporte que, en la actualidad, hay más estu­
dio. La pizarra es un valor fundamental en los téc­
nicos. Y los rivales pueden cambiar de estrategia
dependiendo del contexto. Claro que se repiten
comportamientos y por ese motivo es más fácil
sacar conclusiones, aunque el análisis termina
siendo complicado. Pero ¿por qué complicado?
Porque, por ejemplo, Guillermo, desde su llega­
da a Boca, intentó instalar un juego de posición,
pero desde su época en Lanús no ha contado con
centrales capaces de conducir el balón y se limi­
tan, en la mayor parte de las acciones, de tocar,
ya sea en corto o en largo, desde donde reciben.
Ahora bien, Gallardo ha sido todo lo contrario y
ha tenido el privilegio de dirigir, en River, a Javier
pinola, que es un experto, para el fútbol argenti­
no, en transportar la pelota para atraer y soltar o
para instalarse en campo contrario.
Son detalles, porque, al final, la idea de cada
entrenador puede verse afectada por una o va­
rias piezas, por el cambio de estrategia del rival,
porque en ese día los jugadores no se terminan
de encontrar finos en la ejecución. Son muchas
cosas. Pero que se concluye en una misma mten-

143
libro
fumen

ción, que se viene trabajando en los últimos años


en América, en donde se puede ¡lustrar en estos
cinco técnicos, a pesar de tener distintas puestas
en escena, que existe esa búsqueda de querer
salir con tres piezas, sobre todo dos centrales y
un medio (o con tres zagueros, dependiendo del
funcionamiento), con los laterales adelantados.
Aunque, más allá de las piezas, se empieza a
dejar a un lado el buscar dividir como primera
opción. Poco a poco, en el fútbol argentino, co­
mienzan a aparecer entrenadores con la decisión
tomada de querer salir por abajo, desde la línea
defensiva, contando al portero. Con la ambición
de arriesgar, sin importar la respuesta de un pú­
blico que se está adaptando ai fútbol actúa!.
Sin embargo, el problema del fútbol argentino
(y en general de América) es que pareciera que
se sale jugando por hacerlo. Y se debe tener un
fin determinado, donde, hoy en día, esa solu­
ción se basa en la elaboración por abajo en una
zona en donde terminaban ejecutando de modo
constante pelotazos. El crecimiento y la evolución
están. Y en parte porque Guardiola empezaría a
dar variantes, como, por ejemplo, la aparición sin
balón, desde la salida, del lateral por dentro, de­
jando al extremo haciendo la amplitud para hacer
ancho el campo. Algo que no se ha visto tanto en
América, pero que poco a poco se está obser­
vando más en la élite europea.

144
Capítulo 3.
El juego por afuera

Dirigentes, decencia y wínes, de Matías Bauso,


reúne decenas de textos de Dante Panzeri, quien
fue un periodista deportivo argentino que se
destacó por la influencia de sus opiniones. En
un capítulo llamado "No hay wines... ¿O faltan
delanteros?" (artículo de 1963), el hombre nacido
en Argentina analizó las causas de la desapari­
ción del extremo. "ES winger (es decir, el extre­
mo) no es una consecuencia de ninguna fábrica,
sino de la cantidad de delanteros con que juegue
un equipo [...] Si los delanteros que eran cuatro
pasan a ser tres, y si los que antes eran tres se
reducen a dos... ¿Puede esperarse o pedirse que
esa reducida cantidad de atacantes en relación
con la mayoría de defensores que esperan, jue­
guen uno en cada punta? ¿De extremos? No: el
fútbol tiene por meta un arco. El arco está en el
punto intermedio de ese ancho de sesenta me­
tros. Entonces: lo instintivo, lo lógico, lo sensato,
es apretarse. Juntarse un poco más. En tal caso:
dejar las puntas. O juntarnos todos en una punta.
Pero nunca mantener posiciones donde la única
posible comunicación será un teléfono. Antes, los

145
lloro
ftjttXX

wines estaban. Hoy los DT (entrenadores) moder­


nos los han sacado. Los que saben jugar siguen
deseando todo lo contrario. O más: ruegan que
la cancha sea más grande, porque ellos saben
cómo ocuparla y aprovecharla toda".
Ahora bien, en Argentina, siempre existieron
wines, ya sea los extremos capaces de hacer dia­
gonales, tanto fuera-dentro como dentro-fuera,
como también los que desbordan por la banda
y mandan el centro al área. A partir de la década
de los 80, empezó una evolución táctica con los
números telefónicos, del 4-3-3 se pasó al 4-3-1-2
sin los típicos atacantes dando amplitud en los
costados capaces de desequilibrar. Durante el
paso de los años, empezaron a surgir futbolistas
capaces de hacer la diagonal de adentro hacia
afuera y jugar muy bien por los costados, sin te­
ner el rol principal de winger.
Y de ese 4-3-1-2, se pasó a un 4-4-2 con vo­
lantes-carrileros. Porque así ha sido siempre el
fútbol, una constante evolución en todos los sen­
tidos. Mientras se empezó a instalar ese 4-4-2 en
Argentina, en Europa se rescató otra vez el 4-3-3.
Y así fueron.
Hoy en día, hay equipos que siguen mantenien­
do el 4-3-1-2, otros el 4-4-2, algunos el 4-3-3 y
también están los que utilizan otro dibujo táctico.
Pero, en conclusión, lo que termina importando
no es eso, sino la manera en la que cada conjunto
buscar abarcar el juego en los pasillos exteriores,
porque, en la actualidad, se le da mucha impor­
tancia el abrir en ambos costados para estirar a la
defensa rival y encontrar así espacios.

146
Ubro
fútbol
.corrí

Sin embargo, esa realidad de utilizar en su tota­


lidad el ancho del campo, le costó al hombre de
fútbol en América comprenderlo rápidamente,
ya sea por cultura o por observar muy lejano esa
interpretación, es decir, no se vieron capaces.
"El fútbol actual tiende a entender el ataque
como un episodio fundamentalmente central del
tercio medio del campo. Un tercio izquierdo, ex­
terno derecho y en el tercio medio es donde se
ponen más jugadores. Se ponen pensando en
como el arco está allí, centralizar el ataque es
una forma de facilitar el juego ofensivo y la ob­
tención de los goles", dijo Bieisa, siendo director
técnico de la selección chilena, en el 2009, "Creo
que el campo hay que usarlo en todo su largo
y fundamentalmente en su ancho. Hay una fra­
se de Menotti que es muy representativa en ese
sentido: 'Hay que ser anchos para poder ser pro­
fundo'. Quiere decir que la profundidad necesita
de ocupar todo el ancho de! campo de juego,
porque ocupar todo el ancho de juego obliga a
que el rival cubra todo el ancho. Cuando cubre
todo e! ancho abre espacios que el juego crea­
tivo necesita, cuando el juego se comprime las
posibilidades defensivas mejoran", concluyó.
Viajando en el tiempo, con Almirón, Gallardo,
Holán, Sampaoii y Barros Schelotto, observa­
mos que, en el 2010, Sampa tuvo su etapa con
Emelec, donde, en muy pocas ocasiones, ejecutó
una amplitud en ambos costados, es decir, que a
mismo instante fijaran piezas en las dos bandas
para así hacer totalmente ancha la cancha.
El Emelec de Sampaoii se basó más en una su­
perioridad en uno de los costados sin importar

147
libro
fútbol

e! otro. Pero, con el tiempo, eí técnico argenti­


no empezó a fijar poco a poco una pieza en la
banda contraria, pero sin estar pegada a la línea
de cal. Esa intención no la llegó a pulir con total
exactitud en el equipo ecuatoriano, por el poco
tiempo que estuvo, pero, al siguiente, es decir,
en el 2011, con la Universidad de Chile, lo impuso
desde un principio, porque también logró aplicar
en su puesta en escena una salida de tres, como,
en algunos partidos, con Emelec, aunque más
definida, con amplitud por parte de los centrales,
provocando a los carrileros o laterales (depen­
diendo del sistema) a escalar pegados a la línea
de cal (en la segunda línea).
Matías Rodríguez, por derecha, y Eugenio
Mena, por izquierda, serían, normalmente, los
encargados de dar una constante amplitud, pe­
gados en la línea de cal, en el rol de carrileros o
laterales en la U de Chile de Sampaoli. Después
de pasar esa etapa del campo, dependerían del
contexto de la acción, porque, si el equipo del
técnico argentino se encontraba en tres cuartos
de la cancha, acumulados en uno de los costa­
dos, el del otro lado se cerraba por si la acción le
pedía entrar al área.
Todo dependería de la acción. Sobre todo des­
pués de instalarse en campo rival. Claro, tenien­
do en cuenta que, con regularidad, se intentaría
fijar una pieza en el lado débil. Y también de que
Sampaoli buscaría atacar con 7 u 8 futbolistas.
Así que si el ataque se concentraba en un costa­
do, el jugador de la otra banda debería entrar al
área o estar cerca de la misma. "Las situaciones
en las que hay que tomar una decisión se resuel­
ven con movimientos basados en la inteligencia.
1 48
Ubro
rutt»*

Me recuerdo de que en e! Atlético de Madrid de


2003, en la temporada en que hice doce goles y
salimos campeones, teníamos mucho juego por
la derecha. Entonces, yo llegaba por la izquierda.
Es un consejo que les doy a los futbolistas que
veo virtudes de llegar bien sobre los espacios
libres. Ellos quieren jugar con la pelota porque,
obviamente, envuelve, es atractiva, pero en mu­
chos momentos del juego, como decía antes, la
pelota no es el principal objetivo. Para los que
son llegadores, que juegan bien sobre los espa­
cios, es mejor entrar por el lado contrario al que
se desarrolla ei juego. Si la atención está en un
lado, la distracción está en el otro. Son como dos
hemisferios: de un lado, la atención; del otro, la
desatención", comentó Diego Pablo Simeone en
su libro Creer.
Ahora bien, el pasillo interno, con regularidad,
lo utilizarían ios extremos, en gran parte para ata­
car la zona del "9", quien saldría de su zona para
pivotear o darle fluidez a la circulación del esféri­
co. Pero, en ciertas ocasiones, los wingers (si así
los colocaba Sampaoli en su sistema, ya que, en
algunos partidos, saldría con dos delanteros) po­
dían estar esperando el balón, abiertos en la ban­
da, a la altura de los tres cuartos de cancha, así
que los carrileros o laterales, en esos momentos,
se meterían por dentro para no dejar zonas libres.
O quizás también le pasarían por detrás para eje­
cutar algún desdoble.
Sería coherente la intención de Sampaoli con la
U, por la evolución que venía sufriendo el fútbol.
América se quedaría muy atrás con respecto a
Europa. Sin embargo, el trabajar el ancho de la

1 49
Ubro
futtxx
.cofn

cancha y los distintos pasillos en el campo sería


un avance.
En el 2012, mientras Sampaoli consolidaba su
idea en la U de Chile, Guillermo Barros Schelotto
iniciaba su etapa como directortécnico con Lanús,
club en el que en sus primeros encuentros tam­
bién demostraría un respeto por dar amplitud en
ambas bandas, sin tanta exactitud, debido a que
la pieza en el lado débil no estaría esperando pe­
gado a la línea de cal, sino algo más cerrado.
Ei Lanús de Barros Schelotto tendría, en los pa­
sillos exteriores, una herramienta importante al
momento de atacar, es decir, los desdobles, que
según Joaquín Lobón, autor del libro Modelo de
juego: estructura, metodología y aplicación prác­
tica, son "las acciones que permiten no perder la
ocupación racional del terreno de juego cuando
se producen ataques o contraataques del equi­
po que posee el balón, cubriendo u ocupando
la espalda del compañero ofensivo. Esto quiere
decir que la propia acción de doblar no puede
ser interpretada como un desdoblamiento si no
viene acompañado de una ocupación racional
del espacio a la espalda del compañero''.
El desdoble es una herramienta ofensiva que
se puede utilizar en distintos pasillos del campo,
pero que, en el juego por fuera, termina siendo
clave con la participación entre laterales, carrile­
ros o extremos, ya que una buena utilización de
dicho concepto táctico, puede generar una sor­
presa al atacar, que provoca confusión en la de­
fensa contraria.
Esa herramienta ofensiva la empezó a utilizar
con mayor frecuencia Jorge Sampaoli cuando, en

150
Ubro
ruttoot

el 2013, ilegó a la selección chilena, luego de dos


años con la Universidad de Chile. Mena volvió a
ser una de sus piezas clave (aunque, en ocasio­
nes, colocó a Beausejour), pero en la otra banda,
es decir, en la derecha, utilizó frecuentemente
a Isla.
Sin embargo, el tema no estaría en qué piezas
utilizaría, sino cómo las usaría y además cómo
evolucionaría. Sampaoli, como técnico, puliría su
intención de dar amplitud en ambos lados de la
cancha para hacer al equipo ancho, estirar a la
defensa contraria y encontrar más espacios, dán­
dole una mayor cantidad de recursos y respues­
tas al momento de actuar a cada futbolista, como
cuando tocaría manejar la herramienta, anterior­
mente mencionada, del desdoble.
Ahora bien, Sampaoli utilizaría con poca fre­
cuencia, en la selección chilena, a los extremos,
ya que emplearía un dibujo táctico que había ma­
nejado, en algunas ocasiones, en la U de Chile, es
decir, aquel que poseía dos delanteros y detrás
de ellos una especie de "10" que, con regulari­
dad, sería Valdivia. Esas tres piezas, dependien­
do el contexto, tendrían la tarea de realizar dia­
gonales de adentro hacia afuera para colaborar
en los pasillos exteriores. Las diagonales en los
conjuntos de Sampaoli serían clave.
Además, con el tiempo, Sampaoli, sobre todo
en el 2015 con la llegada de Lillo, se acercaría al
juego de posición y esas diagonales de adentro
hacia afuera de los delanteros, estarían acom­
pañadas con desplazamientos de afuera hacia
adentro de los carrileros o laterales, con el sim­
ple objetivo de cubrir distintas alturas y pasillos, y

151
Ubro
rutbot

todo dependiendo del contexto de las acciones


para no ser predecible.
En el 2014 es cuando Sampaoii empieza a tra­
bajar más detalladamente la utilización de todos
los pasillos y tener una pieza fijando en el lado
débil mientras acumulaba en lado fuerte. Esto
mismo lo ejecutaría Barros Schelotto en su Lanús
y Almirón en su Godoy Cruz e Independiente,
Gallardo, en ese año, no le daría tanta importan­
cia al fijar una futbolista en lado débil, sino que se
concentraría más en acumular jugadores en una
banda y así crear superioridades numéricas.
Pero ¿qué pasaba si el River de los inicios de
Gallardo se complicaba en el lado fuerte? Bueno,
al no tener una fijación en el lado débil, aparecía
desde atrás, por sorpresa, un jugador para acti­
var esa banda y volver a crear superioridades. Esa
herramienta también la utilizaría, por momentos,
Almirón en su etapa en Godoy Cruz.
Después de su etapa en Godoy Cruz, Almirón
llegaría a Independiente, donde dejaría esa mez­
cla de utilizar en el lado débil la aparición desde
atrás, para concentrarse en la utilización de todos
los pasillos, es decir, con los carrileros o laterales
por fuera y los extremos por dentro, o viceversa.
Otra vez, todo dependería del contexto.
Además, esa interpretación de moverse al pa­
sillo interno también lo implementaría Barros
Schelotto, a quien, de igual manera, le empezaría
a interesar la utilización de la gran parte de los
espacios en el campo. Aunque se iría de Lanús
sin mostrar una gran rigurosidad al momento de
dar amplitud en ambas bandas.

152
libro
rum o)
X U TI

El cerrarse en el lado débil, sin esperar pega­


do (o muy cerca) a la línea de cal para centrarse
en el lado fuerte, sería la constante para el 2015,
hasta para Ariel Holán, en sus primeros partidos
con Defensa y Justicia. El River de Gallardo, por
su parte, es un caso distinto: activaría ese lado
débil por sorpresa, pero con el tiempo cambia­
ría. El único, para esa época, que impondría rigor
en la amplitud en ambas bandas sería Sampaoii
con Chile.
Ya para los últimos meses del 2015 y en el 2016,
Gallardo se adaptaría a lo que estaba pidiendo el
fútbol para la época, es decir, la utilización, prác­
ticamente, en su totalidad, del ancho del campo.
Terminarían cerrando en los últimos metros de la
cancha, siendo una constante en la mayoría de
los casos.
Gallardo, desde su llegada a River en el 2014,
utilizaría en la mayor parte de las ocasiones el
4-4-2 con el rombo en el medio, donde no po­
seería una pieza ofensiva fija en las bandas, sino
que dependería de las proyecciones de los late­
rales o también de los desplazamientos al carril
exterior de alguno de los delanteros o los medio-
campistas, menos el "5''. Todo eso complicaría el
plan de mantener anchura total en el campo, en
parte, porque la principal ¡dea del técnico argen­
tino se basaría en generar superioridades numé­
ricas en cualquier zona del campo. Sin embargo,
en el 2016, empezaría a incluir, en su repertorio
ofensivo, la utilización de cambios de orientación
para así activar el lado débil.
Es decir, ya para el 2016, Gallardo con River fi­
jaría piezas en el lado débil para la utilización de

1 53
Ubro
fú tb o l

los cambios de orientación y así aprovechar una


gran cantidad de espacios en el campo. Además,
otro de los detalles que empezaría a sumar mu­
chísima importancia en el fútbol sería el tópico
de en qué pasillo se ubica cada pieza. Todo de­
pendería del contexto, algo que se estaba traba­
jando, en América, desde hace unos años atrás,
pero que para esa época ya terminaría siendo
una constante.
El fútbol empezaría a tener la constante de ini­
ciar cada acción desde la primera línea, es decir,
la de los defensores, donde los laterales tendrían
más vuelo para avanzar por la banda, tanto por
la amplitud de los centrales como los desplaza­
mientos al pasillo interno de los extremos para
arrastrar marca e intentar dejar zonas libres por
fuera. Este detalle se observaría sobre todo en el
Defensa y Justicia de Ariel Holán (y también en su
Independiente) y en el Lanús de Jorge Almirón.
En ese Lanús de Jorge Almirón se llegaría a ob­
servar, por momentos, otro movimiento en la sa­
lida del balón, el cual sería un desplazamiento de
los laterales a los pasillos internos para arrastrar
una marca y así encontrar por fuera a uno de los
extremos. "Lo ideal es tener al central abierto, al
lateral por dentro y al extremo abierto para pa­
sarle directamente a él. Si el pase sale bien has
logrado saltar todo el centro del campo enemi­
go; si pierdes el balón, tu lateral puede cerrar el
espacio inmediatamente. Se trata de modificar
con tu comportamiento los planes de presión de¡
rival. Nuestro lateral se va hacía dentro y arrastra
al extremo rival; si este no le sigue, entonces ya
tienes un hombre libre; sí quien va a cubrirle es
el mediocentro, entonces nuestro interior que-
1 54
ubro
fú tb o l

da libre. Y así todo el rato", Martí Perarnau en


Herr Pep.
Almirón obtendría muchos elogios por su Lanús,
sobre todo porque se convertiría en un equipo
coordinado, con piezas capaces de entender
los contextos, ya sea para pasar el balón, para
moverse sin él como también para conducirlo. Y
donde respetarían los pasillos, debido a que, en
la mayoría de las situaciones, no se superponían
en las bandas, sino que se posicionarían en distin­
tas alturas. Detalles que no ocurrirían en Atlético
Nacional. O notan minuciosamente.
El tema estaría en que Almirón con el Atlético
Nacional intentaría imitar lo conseguido en Lanús,
ya que buscaría repetir los desplazamientos de
cada una de sus piezas. Aunque, al final, termina­
ría dependiendo de sus extremos para generar
ocasiones de peligro. Cuando el contrario conse­
guía anular esa opción, como Atlético Tucumán
en el Atanasio, se quedaría sin ideas.
Con Almirón se termina evidenciando que una
¡dea puede funcionar en ciertos equipos, pero
no en todos, porque importa mucho el saber in­
terpretar los contextos de cada acción. Ese sería
uno de los aspectos que fallaría en el conjunto
colombiano, es decir, la falta de entendimiento
durante la interpretación. Además, otro de los
detalles, con Atlético Nacional, sería encontrar,
en algunos instantes, al lateral y al extremo en el
mismo pasillo, tanto en el lado fuerte como en el
débil, sin aprovechar, en su totalidad, las alturas y
los espacios. La intención puede enamorar, aun­
que debe existir coordinación con los intérpretes
para la ejecución de la misma.

1 55
libro
fú tb o l

"Una de las virtudes de los entrenadores es la


flexibilidad. No enamorarse de su propia idea.
Pero a la vez uno tiene que enamorarse para con­
vencer. Hay una mezcla de humildad para no ser
soberbio y no cambiar de idea, y una necesidad
de convicción para defender las ¡deas que eli­
gió. Yo no cedo en mis ideas y no lo digo como
una virtud. Es un defecto", llegó a comentar, en
el 2017, Marcelo Bielsa en el seminario "Somos
Fútbol", que se realizó en Brasil.
A pesar de que con su último equipo no le iría
bien, Almirón sería uno de los primeros técnicos
que se atrevería, en América, a utilizar todo el an­
cho de la cancha al momento de tener el balón,
porque entendería que eso obligaría al contrario
a estirarse defensivamente. Y eso provocaría es­
pacios, un detalle que le importaría muchísimo,
debido a que terminaría buscando interpretar en
su puesta en escena un juego de posición.
Pero ¿Almirón tuvo culpa de su mal paso en
Atlético Nacional? Claro, no solo los futbolistas
debieron entender cómo interpretar cada con­
texto, sino que el entrenador no solo tuvo que
depender del copiar por copiar lo realizado en
Lanús, sino que debió entregarles herramientas a
sus piezas para que la ejecución terminase como
con el conjunto granate.
Ahora bien, mientras Almirón se estaba asen­
tando en el fútbol sudamericano con su Lanús,
Jorge Sampaoli tendría un problema en terminar
de evolucionar su ¡dea y eso que sería el primer
técnico de los cinco nombrados (y seguramente
uno de los primeros latinoamericanos) en atrever­
se a utilizar todo el ancho de la cancha cuando

156
libro
fútbol

su equipo tenía el esférico. Ese cambio a la éli­


te europea le costaría: vale destacar que en sus
primeros meses demostraría una proximidad al
juego de posición, donde utilizaría gran parte
de los pasillos y de manera constante, en el cual
sus laterales o carrileros aparecerían, ya sea por
dentro o por fuera, debido a que todo depende­
ría del contexto. Pero el bajón colectivo sevillano
le afectaría y se evidenciaría, sobre todo porque
en ciertos instantes se observaría muy solitario el
lado débil, sin una pieza que fijase.
Sin embargo, salvo algunos compases en di­
ciembre o enero, no se vería tan viable el sistema
de! Sevilla de Sampaoli. Y tendría un problema
que también lo padecería en la selección argen­
tina, el cual se basaría en acumular muchísimas
piezas por fuera, es decir, se superponían los
futbolistas en el pasillo exterior dejando la zona
interior con pocas opciones de pase o, simple­
mente, ninguna.
La amplitud en ambas bandas la mantenía, pero
¿de qué sirve trabajar todo el ancho del campo
si no hay posibilidades para avanzar por dentro y
la progresión por fuera se convierte en algo muy
predecible? Obviamente no servía para nada. Y
ocurriría lo mismo que pasaría con Almirón en
Atlético Nacional, es decir, que faltaría entendi­
miento entre el técnico y los jugadores. Fallarían
las dos partes. Eso sí, en el caso del conjunto co­
lombiano, no fallaría tanto la repartición de espa­
cios como sobre todo terminaría ocurriendo en la
selección argentina.
Porque el tema de los espacios es fundamental.
Y se conecta con todo, hasta con la anchura de!

157
libro
rutbot

campo. Ocurre con el Boca de Barros Schelotto,


sobre todo el del 2018, donde se evidencia mu­
chísimas fallas al momento de repartir alturas en
la cancha, sufriendo el mismo caso de la selec­
ción argentina de Sampaoli.
Pero, en general, Barros Schelotto tendría una
evolución positiva en el tópico de trabajar todo
el ancho de la cancha. Al inicio sería como en su
época en Lanús, activarían el lado débil por algu­
na pieza que aparecería por sorpresa, porque se
enfocarían, en gran parte, en el lado fuerte.
Con el tiempo, empezaría a ser fundamental
cubrir todo el ancho del campo. Aunque, por
momentos, el Boca de Barros Schelotto (también
el River de Gallardo) sufriría de un problema al
instante de querer pasar del lado fuerte al lado
débil por no tener cubierto todos los pasillos, es
decir, no tendrían una pieza que actuara de pa­
rabrisas. Solucionarían ese inconveniente con los
cambios de orientación.
Además, también para Barros Schelotto termi­
naría siendo clave que cada acción dependiera
del contexto. Holán no se quedaría atrás y ex­
pondría lo mismo en su puesta en escena desde
mediados de su época en Defensa y Justicia.
Es decir, en Defensa y Justicia, sus extremos
podían recibir amplios en la banda o por dentro
para darle la banda al lateral, de igual manera en
Independiente. Aunque lo más constante, en el
conjunto rojo, sería ver a esas piezas en los pasi­
llos internos para crear una especie de rondo con
el "8", el "10" y también con el delantero centro,
dejándole el costado libre a los laterales.

1 58
libro
fú tb o l

Al final, todo dependería por la situación del


juego. Holán, a! igual que Almirón, les daría im­
portancia a las alturas, espacios y pasillos, así que
la repartición de las piezas sería clave al momento
de posicionarse en la puesta en escena. Así que
por ese detalle, cubrir todo e! ancho de la cancha
sería esencial. Y lo harían de modo constante.
América tardó en comprender la importancia
de cubrir todo el ancho del campo. En parte por­
que se termina enfocando en una de las menti­
ras más grandes que se repite, de manera cons­
tante, sin pensar en el mundo del fútbol, aquella
que dice que "cuando sube un lateral, el otro se
queda". ¿Por qué es falso? ¿Por qué es mentira?
Debido a que en este deporte se cree que la in­
terpretación debe llegar desde la posición y no
es así, tiene que llegar a partir del rol.
La posición te termina dominando, te somete
a permanecer en una zona. En cambio, el rol te
ofrece una libertad a partir del conocimiento y
la lectura del juego. Eso sí, no es obligatorio ata­
car con ambos laterales, es simplemente explicar
que a partir del papel a desarrollar de cada pieza
se pueden utilizar a ambos para ir a la ofensiva.
Algo que desde hace ya un buen tiempo se ha
visto en Europa.
Sampaoli, en la Ü de Chile, sería fundamental
para el fútbol en América, porque llegaría a re­
volucionarlo, atacando con 7 u 8 piezas, inclu­
yendo a los laterales, que, en algunas ocasiones,
terminarían pisando el área al mismo tiempo. La
cuestión estaría en el atrevimiento y en que los
centrales iban a mantener la posición que ocupa­
rían durante la salida del balón, es decir, amplios,

1 59
Ubro
futooi

para cubrir los pasillos externos, mientras del in­


terno se encargaba el mediocentro.
Esa dinámica de quedarse con una línea de tres
compuesta por los centrales y el mediocentro
terminaría siendo una constante en la mayoría de
los equipos en América, exceptuando aquellos
que iniciarían con tres centrales. Porque como
comentaría Juan Pablo Varsky, en el "II Seminario
Internacional del Deporte'', realizado en Lima, en
abril del 2014, "el fútbol ya no es fragmento, es
síntesis",
¿Qué quiere decir esta frase? Que mientras
defiendo puedo atacar y mientras ataco, defien­
do. Es decir, la construcción de esa linea de tres,
mientras se está en zona ofensiva, es por si el
rival llega a recuperar el esférico, ellos ya están
preparados para el repliegue defensivo y para
recuperar la pelota. Es por eso también que los
centrales salen jugando y los laterales pisan zona
de extremo.
Ahora bien, el tema también estaría en saber
cómo utilizar esas bandas al atacar, porque, por
ejemplo, River, en el 2014, no utilizaría el lado dé­
bil, pero en parte por cómo superaban la zona
fuerte. No necesitaban cambiar tanto de orien­
tación para ganar la raya de fondo. Aunque con
el tiempo, tendrían que aprender a cubrir todo
el ancho det campo, debido a que los defen­
sores rivales aprenderían a no dejarse superar
tan fácilmente.
Así también llegaría la necesidad de cubrir, en
ofensiva, todo el ancho de la cancha hace unos
años, por culpa del Barcelona de Guardiola y sus
progresiones magistrales por dentro. El defen-

160
uoro
m ttxpi

sor, abarcando la línea de los delanteros y de los


medios, no se dejaría superar con facilidad. Los
atacantes se convertirían en los primeros defen­
sores y, como comentaba Juan Pablo Varsky, se
dejaría atrás el fútbol fragmentado. Se viajaría y
se jugaría juntos.
Aquel fútbol del Barcelona de Guardiola pasa­
ría de revolución a ser evolución, no como copia
directa, sino como desembocadura de todo lo
que se generaría. Pondría al fútbol al tanto de
ciertas circunstancias. Después el mismo Pep, en
el Bayern, implementaría movimientos de los la­
terales por dentro, como lo experimentaría Cruyff
en su época.
Holán insiste en la amenaza por dentro, como
Pep en su época en el Bayern, que termina po­
niendo regate en esa zona con Robben, Ribery y
Costa. El técnico argentino le da mucha impor­
tancia a los desplazamientos de sus extremos ha­
cía los pasillos interiores, pero también le da su
valor a la intención de explotar las bandas con
sus laterales. Siendo una constante innovación.
Adaptándose a las reglas del juego actual.
Ahora bien, el 2016, sería sin darnos cuenta un
año importante para América, o por lo menos
para los cinco técnicos mencionados, debido a
que a partir de esa época se empezaría a utilizar,
prácticamente, en su totalidad, los 70 metros de
ancho de la cancha al momento de ir a la ofensi­
va, donde se observaría al lateral atacando zonas
del extremo y del interior. Además, el extremo
evolucionaría al rol de recibir, conducir, atraer,
soltar y llegar, aunque también se mantendrían
aquellos que buscarían encarar o caer al espacio.

161
Capítulo 4.
Presión y recuperación

Como comentó Varsky en aquel Seminario


Internacional del Deporte en Lima, el fútbol se
debe ver como una síntesis. Todo se debe unir
y no fragmentar. Porque, al final de cuentas, to­
dos los conceptos se terminan relacionando.
Fraccionar una actividad en la que cada fase está
fuertemente relacionada una con otra puede re­
sultar muy peligroso.
Cada propuesta futbolística posee sus dife­
rencias sobre el resto cuando se exponen sus
respuestas para cada situación presentada por
el juego. En las labores defensivas existen di­
versas réplicas para contrarrestar las intenciones
contrarias, dentro de ese baúl de opciones está
la presión.
Ahora bien, la presión al contrario se puede
exhibir en distintas versiones, pero todas con un
fin: recuperar el balón. Por eso mismo, el juego
debe entenderse como un todo y no se puede
fragmentar. Ataque y defensa deben y tiene que
ir agarrados de la mano. Aunque, antes de conti­
nuar, es Importante explicar la conceptuallzación
específica de recuperar el balón por parte de
1 63
Juan Manuel Lillo: "Quitársela a uno para dársela
a otro con ventaja, hasta que no se ha producido
eso no se ha recuperado el balón. Por eso hay
mucho jugador que parece quitador y no quitan,
solo interrumpen el juego o la echan afuera. La
recuperación termina cuando le das la pelota a
un compañero con ventaja".
Laureano Ruiz, hace un tiempo, comentó en "Al
primer toe" de RAC1 que "en el fútbol actual es
un error cometer una falta táctica cuando se pier­
de el balón. Lo que hay que hacer es intentar ro­
bar la pelota con la presión". Mientras que, Johan
Cruyff, en Senda de campeones: de La Masía al
Camp Nou, de Martí Perarnau, explicó que "si
se pierde el balón, la clave es cómo lo recuperas
otra vez. La ¡dea antigua era ir a defender a nues­
tra área y presionar para recuperar antes. Ahora
han perfeccionado los detalles y el espectáculo
más grande es cuando el Barga no tiene el balón.
Eso es lo más grande que hay ahora mismo en
el fútbol porque en lugar de ir hacia atrás se van
adelante. Defienden hacia delante".
La presión termina siendo una herramienta
para recuperar el balón y así poder volver a cons­
truir para generar ocasiones de peligro. Roberto
Mosquera, en sus primeros días como entrena­
dor de Jorge Wilstermann, es decir, en enero del
2017, comentó, en una entrevista televisiva en
ATB Digital, que existen tres tipos de presiones:
"Al hombre, al espacio y al balón". Pero ¿cuál es
la diferencia entre las tres? ¿Cuándo se presio­
na al balón no se está presionando, también, al
hombre? Diego Sancho, en La pizarra del DT, los
detalla. Aquí la explicación:

164
Ubre
rute
xoo
m*

"Presión al hombre: Es quizá la marcación más


tradicional y reconocible que existe. Corresponde
a referenciar a los posibles receptores que ro­
dean al hombre en posesión. En algunos casos,
incluyéndolo. En Italia se hizo común la concep­
ción táctica de adaptar una formación que emu­
le el sistema rival, de manera que cada posible
receptor tenga un defensor muy próximo. Este
fue uno de los principios más reconocibles de los
años ochenta, el gioco all'italiana, famoso por la
capitulación de la Copa del Mundo de España
en 1982. Sí, esa presión es la que venció a Brasil
por 3-2, una de las selecciones más prolijas del
fútbol sudamericano.
Presión al espacio: Hay que tener claro el con­
cepto de línea de pase, es decir, el espacio en­
tre el poseedor del balón y sus receptores. A
partir de allí si entendemos que este debe ser
ocupado por una marca, no para incordiar la re­
cepción rival; para anticiparla. Y si es posible, in­
terceptarla o forzarla al error. Dejar al poseedor
sin descarga aparente posible. Los equipos de
Guardiola son quizá uno de los ejemplos más no­
tables intérpretes.
Presión al balón: La más salvaje de las pre­
siones. Ya no importa el espacio o las posibles
descargas. Hay que seguir el balón. Intimidar
al poseedor con triángulos de presión (o hasta
cuadrados; dependiendo de si son tres o cuatro
acosadores) viniendo de distintas direcciones. La
idea es forzar al error. Jürgen Klopp adaptó este
estilo de presión a sus equipos haciendo alusión
a la manera en la que lobos cazan en manada, im­
pidiendo escape a la presa. Aunque estas presio­
nes deben entenderse bien, pues su aplicación
165
libro
ftJttttX

descoordinada puede conducir a acumulaciones


innecesarias de jugadores, dejando espacios li­
bres. Por eso hay que dosificar y calibrar cuándo
apretar y cuándo reorganizarse. Lo que los ingle­
ses llaman forechecking. Es quizá la manera de
marcar a la inglesa en cuanto a planteamientos
contra-ofensivos".
Marcelo Gallardo impondría, desde sus prime­
ros días en River, una presión alta e intensa, que la
activarían también tras perder el balón, es decir,
habrá un movimiento colectivo y defensivo don­
de los futbolistas irán sobre e¡ poseedor rival. La
intención es reunir a los jugadores más cercanos
sobre la zona de pérdida para intentar recupe­
rar la pelota. Si no se logra el objetivo principal,
al menos se debe conseguir acortar el espacio/
tiempo de juego del contrario y cercarle el pano­
rama para evitar la desactivación del pressing o
el avance de líneas.
Aunque algo cambiaría, porque a la presión
del 2014 solo se !e acercaría a la que ejecutarían
inicios del 2017. Pero ¿en qué sentido? Por la in­
tensidad, ya que la intención siempre ha sido la
misma. Sin embargo, a partir del 2015, no tendría
el mismo ímpetu que la realizada en los primeros
meses de Gallardo en River.
Ahora bien, ¿cuál ha sido la intención? Bueno,
además de la intensidad y la superioridad numé­
rica, la presión de Gallardo siempre se ha basado
en una mezcla de las tres establecidas por el en­
trenador Roberto Mosquera, porque cada pieza
tiene su marca establecida (presión al hombre),
aunque también busca anticipar pases (presión al
espacio) y corre -algo muy típico en Sudamérica-

16Ó
libro
fútbol

persiguiendo e.1 balón para Intimidar al rival (pre­


sión al balón).
Sin embargo, hay que aclarar que normalmen­
te la presión al hombre del River de Gallardo es
cuando se encuentran de visitante, y la presión
al espacio y la presión al balón, sobre todo la se­
gunda, es cuando son locales. Pero, en un mismo
partido, pueden ejecutar las tres. Todo termina
dependiendo de cómo juega el contrario.
Y, otro de los puntos clave desarrollado en el
River de Gallardo, en esa búsqueda de presionar
para recuperar y volver a tener el control del ba­
lón, ha sido la división de cinco futbolistas en su
propio campo, con los cuatro defensores y el 5 ,
y cinco en campo rival, con los dos delanteros
y los otros tres mediocampistas. Algo que tam­
bién ha desarrollado Guillermo Barros Schelotto
a lo largo de su carrera, aunque no desde sus
inicios, sino desde su segundo año como técnico
de Lanús.
Sin embargo, la división de cinco jugadores en
un campo y cinco en otro, no estaría tan defini­
da en los equipos de Guillermo Barros Schelotto,
como lo estaría en el River de Gallardo. No era
una necesidad, porque el Mellizo no impondría
una presión tan intensa al balón.
La agresividad no sería un factor en la presión
del Lanús de Guillermo ni tampoco en su Boca.
Sí habría intensidad, aunque más controlada. En
sus inicios, con el conjunto granate, desarrolla­
ría la típica presión al hombre, pero sin ser una
herramienta ofensiva. Después, con el tiempo,
crecería esa búsqueda de que su equipo jugase
lejos de su arco, así que aumentaría el ímpetu y

167
libro
.carr,
fUtftM*

sus piezas empezarían a presionar al balón, con la


intención de enjaular al contrario, obligando a la
recuperación alta o forzando al rival a equivocar­
se o también a que dividiese el esférico.
Guillermo terminaría imponiendo en Lanús
una mezcla entre presión al balón con presión
al espacio, ya que sus piezas empezarían (apro­
ximadamente en el 2014) a no solo corretear al
poseedor, sino también a anticiparse a la posi­
ble línea de pase. Sin embargo, su nivel de agre­
sividad no llegaría ni estaría cerca del River del
2014. Ni tampoco en su época con Boca, donde
buscaría ejecutar lo implantado en los últimos
meses en el equipo granate. Con el tiempo, per­
derían intensidad.
Ahora bien, para el 2010, en Sudamérica, los
equipos no estaban tan acostumbrados a la ela­
boración desde la primera línea o simplemente
no se encontraba dentro de su idea, su pían de
juego. Entonces, en la época de Sampaoli con
Emelec, no existiría una presión alta, en tal caso
sería media, pero siempre con una intensidad ha­
cia el balón. Aunque todo cambiaría al llegar a la
U de Chile.
La U de Chile de Sampaoli tendría como pro­
pósito la intensidad (al estilo del River del 2014}.
La presión sería al hombre, como se estaba acos­
tumbrado en la época. Ni al balón ni al espacio.
La intención sería acosar al poseedor del balón
con todo el ímpetu y en superioridad numérica.
La presión se convertiría en un factor funda­
mental en el juego de la U de Chile, porque ter­
minaría siendo una herramienta ofensiva. Pero
¿cómo? Porque el conjunto chileno de Sampaoli

168
libro
futbot

podía presionar arriba, dependiendo de si el rival


salía por abajo. Sin embargo, su mayor intención
sería acosar al rival en superioridad numérica lue­
go de perder el balón, para recuperarlo rápido.
Con la selección de Chile, no cambiaría. La in­
tención sería parecida, ya que buscarían acosar
al poseedor del esférico rival, sin presionar al ba­
lón ni al espacio. Acción que, también en la U
de Chile, sufriría por algunos detalles debido a
que en ciertas ocasiones dejarían espacios o al
rival libre.
La intensidad se enfocaría, tanto en la U como
en la selección, en el poseedor del balón, con la
intención de enjaularlo. Sin embargo, con la llega­
da de Lillo a la vida de Sampaoli, algo cambiaría.
En sus últimos meses del técnico argentino con
Chile (en el 2015), se buscaría no solo presionar al
hombre, sino también al espacio, es decir, se es­
taría más atento a ios posibles futuros receptores,
para así encerrar más al contrario.
Y al llegar al Sevilla, buscaría implementar esa
mezcla entre presión al espacio y presión al hom­
bre. Pero habría un cambio, porque no existi­
ría la intensidad de siempre en los equipos de
Sampaoli, sino que la ejecutarían cuando el rival
de tardase con el balón o se equivocase al mo­
mento de recibir (control largo).
En el equipo español buscaría presionar arriba
la salida del rival, con cinco o seis piezas, para en­
cerrarlos. La superioridad numérica vendría con
la intensidad, es decir, ante el error o la tardanza,
saltarían encima de ellos. Sin embargo, esto le
traería problemas en el repliegue, si el contrarío
conseguía salir del acoso.

169
(toro
fUttKM

Así le pasaría con la selección argentina y eso


que buscarían no presionar tan arriba. La inten­
sidad y el tipo de presión serían igual al de la
época de Sampaoli en el Sevilla. Con el tiempo,
el técnico perdería esa intención que le caracteri­
zaría en la U y en Chile, es decir, la del acosar des­
pués de perder el balón para buscar recuperarlo.
Ahora bien, Gallardo, Sampaoli y Barros
Schelotto, sobre todo ios dos primeros, han de­
mostrado ser técnicos que utilizan la presión in­
tensa, ya sea después de perder el balón o para
tapar la salida rival, como un recurso ofensivo,
para así poder recuperar en campo contrario y
armar desde una zona peligrosa. Sin embargo, la
evolución del fútbol ha logrado que, en ¡os últi­
mos años, se enfoquen en que sus piezas apren­
dan a interpretar cuáles son los posibles recepto­
res de pase, para así poder realizar una presión al
espacio, algo que acostumbran más tipos como
Arte! Holán o Jorge Almirón.
Eso sí, quizás, Holán se pudiese asemejar a lo
realizado por los anteriores técnicos con el tér­
mino intensidad, porque, desde sus inicios en
Defensa y Justicia, se lo ha pedido a sus piezas
tras la pérdida de balón, aunque con más calma
e inteligencia.
Pero ¿cómo sería eso? En los primeros partidos
de Holán con Defensa y Justicia no hubo tanta
intensidad, por un tema de acomodamiento. Sin
embargo, esa manera de enjaular al contrario se­
ría sin conceder espacios atrás, ya que estarían
pendientes de cerrar las líneas de pases y del fu­
turo posible receptor.

170
libro
fú tb o l
.com

En sus últimos meses con Defensa y Justicia,


el equipo sería más intenso y presionaría más
arriba, sin cerrar tanta línea, sino se basaría en
lo ejecutado por Sampaoli en la U de Chile y en
la selección chilena, es decir, esa búsqueda del
error contrario, para poder recuperar arriba o,
simplemente, obligar al contrario a dividir.
El Independiente de Holán, al momento de pre­
sionar, va encerrando, es decir, van saltando enci­
ma del receptor después del pase del poseedor,
ejecutando no tanto una presión al espacio, sino
al hombre, pero teniendo claro la línea de pase.
Mientras que Almirón siempre ha demostrado
ser un técnico que le importa más cerrar líneas
de pase por encima de acosar de manera inten­
sa al poseedor o receptor, Así pasaría en Godoy
Cruz, Independiente, Lanús y Atlético Nacional.
La intensidad terminaría siendo un concepto sim­
plemente para la presión rápida en búsqueda de
la recuperación tras pérdida.
Eso sí, tanto al principio como en la actualidad,
la presión de los equipos de Almirón se podría
basar también en una mezcla entre al hombre y
al espacio, intentando encerrar a los rivales, sin ir
tan arriba por ellos, sino dependiendo de cómo
fuese su ejecución al salir jugando.
Sin embargo, el objetivo de presionar, ya sea en
la salida como tras perder el balón en cualquier
zona del campo, de los cinco técnicos es muy cla­
ro: volverá recuperarel esférico. "El futuro del fút­
bol se llama presión", llegaría, en 1990, a comen­
tar Francisco Maturana, durante su época como
director técnico de la selección colombiana.

171
libro
fú tb o l

Quizás es algo arriesgado el presionar, porque


te pueden agarrar la espalda y el rival puede en­
contrar hombres libres. Sin embargo, al acosar a
un rival, lo obligas a decidir rápido para que suel­
te el balón y no se lo quites, y ahí le disminuyes
las opciones, perdiendo la capacidad de decidir
la mejor opción, sobre todo si el ahogo ocurre en
superioridad numérica, como los cinco técnicos
mencionados siempre buscan.

172
Capítulo 5,
¿Hacía dónde van?

Poco a poco, en el fútbol argentino, para inicios


de la década del 2010, aparecerían algunos téc­
nicos jóvenes que se atreverían a probar aquellos
conceptos que maravillan a la élite europea y que
se veían lejanos para el juego sudamericano.
La pizarra empezaría a convertirse en algo im­
portante para los técnicos en Sudamérica. Se ve­
ría más seguido la búsqueda por crear superiori­
dad en distintas zonas del campo, por empezar
a crear acciones desde el portero, por mantener
la posesión del balón, por darle más significado
al espacio por encima del esférico, por triangu­
lar, por fijar hombres en las bandas, entre otros
muchos detalles. No se lanzaría el pelotazo por
lanzar, sino que se haría con algún sentido.
Y sí ha existido un atrevimiento y sí ha existi­
do un cambio con respecto a años anteriores,
porque sobre todo no se ha copiado por copiar,
cada concepto está teniendo un fundamento y
los técnicos están buscando lo posible por entre­
garles herramientas a sus piezas. Ya no se juega
tanto al azar, sino que todo se busca hacer con un
fin determinante.
1 73
Ubro
rutOCK

Hoy en día se ve un progreso de todo eso. Sin


embargo, hay una enorme diferencia con el fút­
bol europeo y en gran parte se debe a la confu­
sión acerca de los conceptos que flotan en el aire
del fútbol actual. Por ejemplo, se habla de que
Ariel Holán implementa un juego de posición,
pero no. Quizás sí tiene ciertos matices, pero no
cumple todo. Y así con una muy buena cantidad
de técnicos.
Pero ¿por qué todavía hay una diferencia enor­
me con el fútbol europeo? Más allá de la infraes­
tructura, por la construcción y la mentalidad del
futbolista sudamericano. Por eso mismo es co­
mún ver todavía a piezas acercarse al poseedor
del balón, como el caso del mediocampo de
Boca en la Copa Libertadores 2018, es decir, el
triángulo Wiimar Barrios, Nahitan Nández y Pablo
Pérez, que por cultura tiene la noción de bajar
a pedir el esférico para hacer escalar líneas a su
equipo y terminan los tres a la misma altura sin
piezas entre líneas para poder avanzar.
Y también se evidenció en la ida de las semi­
finales de la Copa Libertadores 2018, cuando
Gremio le achicó las líneas internas a Ríver y lo
obligó a atacar de manera posicional. El equipo
de Gallardo sufrió porque no encontró piezas a
espaldas del medio rival, por esa misma conduc­
ta de los futbolistas de acercarse al poseedor
para participaren la posesión del esférico.
La pelota es un objeto muy atractivo para el fut­
bolista, pero en algunos instantes del juego no es
la razón principal. Y actualmente existe una evo­
lución para que el jugador sudamericano cambie
eso de su mentalidad. Porque, por ejemplo, si

174
Ubra
fútbol

la atención está en un lado, la distracción pue­


de estar en la otra banda. Aquellas acciones en
las que hay que tomar una decisión se terminan
decidiendo o resolviendo con movimientos ba­
sados en la inteligencia. Por ese motivo, existe
una mayor intención por utilizar todo el ancho del
campo, en gran parte para los llegadores.
Entonces, la movilidad a los espacios es esen­
cial. Es obvio que no vamos a ver al "9" en la
zona de uno de los laterales. Sin embargo, ¡o que
se está intentando es que el futbolista entienda
cuándo debe entrar en e! juego con el balón y
cuándo no, porque al final no es lo más funda­
menta!. Mientras más piezas comprendan per­
cibir los espacios e interpretar las situaciones,
mejor van a jugar, ya sea en un fútbol directo o
posicionai, debido a que van a estar leyendo qué
le pasa por la cabeza a! contrario.
Hoy en día todavía existe una confusión en la
mentalidad de los futbolistas sudamericanos,
pero no específicamente sobre acercarse al po­
seedor, sino de realizar las acciones por hacerlas
y no con un sentido, porque si se sale jugando
desde atrás, la idea es ejecutarlo con un fin de­
terminado, es decir, generar espacios y tener un
hombre más que el rival en ia zona donde se en­
cuentre eS balón.
Por ejemplo, los equipos de Holán cuidan mu­
cho ese aspecto, porque el técnico es detallista
al momento de conseguir superioridad. Es im­
portante para él. Pero viendo el caso anterior de
Boca, existen conjuntos que poseen piezas que
no saben cómo respetar las superioridades, en el
sentido de que no es necesario poseer un predo-

175
libro
ruttxM

minio de más de un hombre en alguna zona del


campo, ya que pierden la posibilidad de tener
otras en diferentes espacios de la cancha y tam­
bién de conseguir un futuro receptor que contro­
le con ventaja (espacio-tiempo).
Ahora bien, está el caso de Arthur, que aun­
que parezca que no existe tanta relación con los
técnicos argentinos mencionados, sí la hay. En el
brasileño se observa un cambio de mentalidad
después de la llegada de ciertos técnicos a ini­
cios de la década del 2010 que buscan imitar
con fundamentos lo realizado en Europa. Porque
cuando llega el futbolista a! Barcelona, comenta
en la rueda de prensa de su presentación que
Xavi e Infesta son espejos en los que siempre se
ha fijado. "Yo me fijaba en los giros y la inteligen­
cia de Iniesta. Parece que saltaba con el balón,
con su fútbol. Yo lo intentaba en casa, tirando
el balón contra la pared. Quería jugar al lado de
Iniesta. En su posición, estuvo mucho tiempo en
lo más alto", expuso ese mismo día.
Meses después, Arthur llega a realizar una en­
trevista en el diario El Periódico de Catalunya, en
donde se evidencia la rápida adaptación al fútbol
de la élite europea de! futbolista brasileño, por lo
menos en cuanto a concepto. "El juego del Barga
es muy cerebral. Precisas de mucho pensamiento
para hacerlo bien. Aquí hay que pensar mucho,
saber dónde está tu espacio, no invadir el del
compañero, aguardar tu momento para entrar en
contacto con el balón y todo eso lo debes hacer
muy rápido. Debes pensar muy rápido y luego
ejecutarlo a la misma velocidad con gran calidad
técnica", comenta.

1 76
De ahí también viene el cambio de mentalidad,
de esa fijación por la élite. No solo de los técni­
cos, sino al mismo tiempo de los jugadores. Por
eso, hoy en día, hay una mayor importancia sobre
los espacios, porque el futbolista entiende que
pasa más minutos sin la pelota que con ella, así
que en ese periodo debe saber dónde posicio-
narse, debe percibirlo y eso tiene que ver con la
captación, la intuición y la inteligencia del atleta.
Hace unos pocos años el fútbol sudamericano se
da cuenta de todo eso con la liega de técnicos
vanguardistas. Por esa razón, futbolistas como
Matías Kranevitter sufren en el fútbol europeo.
O sufrieron. Porque en Sudamérica, aunque exis­
ta más intensidad en el choque, hay más espa­
cio-tiempo para actuar, mientras que en Europa
no, y las oportunidades se dan en una velocidad
extrema. Y ahí han sufrido muchos al momento de
saltar el océano que separa a los dos continentes.
Ahora bien, aún hoy en día, dentro del mun­
do globalizado, esté esa línea que separa el fút­
bol sudamericano con el europeo, sobre todo
después de la fuga de talentos que produce el
Bosman. Ahí empieza a bajar el nivel de calidad
en Sudamérica, que viene acompañado con un
mayor deterioro de las organizaciones, con la lle­
gada de un ritmo de juego más lento, con futbo­
listas más jóvenes y una gran cantidad de factores
que consiguen disparar las diferencias culturales.
Hasta llegar a la actualidad, donde se está
intentando copiar lo que está pasando en la
Champions League, que está generando una
versión autóctona del juego. Llegando al pun­
to de que cada año estamos viendo una Copa
Libertadores con un mayor nivel, tanto de calidad
libro
FuttK*

como táctico. Los técnicos de la vanguardia están


logrando, por las circunstancias y las herramien­
tas, marcar diferencias o conseguir más empare­
jamiento entre partidos.
Entonces, ¿Almírón, Gallardo, Holán, Sampaoli
y Barros Schelotto son de una misma generación?
¿Practican una misma idea? Son distintos, se ase­
mejan en ciertos detalles, porque quizás los cin­
co comparten matices del juego de posición (sin
ejecutarlo en su totalidad, unos más que otros),
pero sí se pudiese considerar que provienen de
ia misma camada, por ser cinco técnicos que a
inicios de la década del 2010 empiezan a atrever­
se a intentar copiar lo que pasa en la Champions.
Y se terminan enfrentando a los últimos años del
fútbol en Sudamérica, sobre todo a lo ocurrido
en los comienzos del siglo XXI y finales del XX.
Los cinco han conseguido una evolución len­
ta, pero que se ha evidenciado. Por ejemplo,
Gallardo, hoy en día, utiliza todo el ancho del
campo. Tiene dos piezas dando amplitud sin im­
portar dónde esté ubicado el balón. Y en sus ini­
cios con River no era así, sino que el futbolista
que se encontraba en el lado débil se cerraba.
Pero poco a poco fue abriendo para así estirar
más a ¡a defensa contraria.
Son detalles, Pero importantes, porque, a pesar
de que los últimos han sido años de sufrimiento
para la selección argentina por las finales perdi­
das y por todo lo que lo ha rodeado, está exis­
tiendo una línea que relaciona a los clubes y a la
selección, que se basa en conceptos individuales,
como la salida de balón, la triangulación, la su­
perioridad, la presión, que terminan siendo fun-

178
Udro
tutberi
.com

damentales para desarrollar un camino hacia una


nueva identidad.
Son entrenadores que han logrado que sus
piezas se enganchen con las situaciones que se
plantean. Por esa razón se está evolucionando.
El futbolista está teniendo una perspectiva más
amplia y no se basa en jugar como si se tratase
de un niño, es decir, donde lo único que importa
es jugar a buscar el balón. Además, se está de­
jando atrás ese discurso de jugar con la "garra",
porque se le está dando una mayor importancia
a los conceptos basados en el juego.
Ahora bien, ¿el cambio generacional de técni­
cos está teniendo un éxito? Esa es una pregun­
ta que puede tener muchísimas respuestas, que
después se resumen en un "sí" y en un "no", por­
que no todos comparten la misma opinión. Pero
realmente sí existe una victoria para aquellos
amantes del mundo del balón, por la llegada de
aquellos entrenadores que están logrando que el
fútbol argentino sea cada año más conceptual.
Y se evidencia en la final de ¡a Copa Libertadores
2018: Gallardo en la ida decide salir con tres cen­
trales para darle más vuelo a sus laterales y ade­
más coloca dos mediapuntas para atacar la es­
palda de Barrios, volviendo loco a! cuadro xenei-
ze en los primeros minutos. Asimismo, Guillermo,
en parte por la lesión de Pavón, consigue ganar
una pieza que los instale en campo rival ofrecién­
dose entre líneas con el ingreso de Benedetto y
también logra neutralizar a su contrario colocan­
do a Nández en una banda (provocando tapar la
proyección de Casco).

1 79
Udro
rut&c*
.com

En ¡a vuelta de la final de la Copa Libertadores


2018, se muestra un fútbol más conceptual, con
la búsqueda del Boca de replegar en un 4-5-1,
con los extremos tapando la proyección de los
laterales rivales y los interiores a la altura del "5"
para no dejarlo en inferioridad, es decir, para que
River no consiguiese piezas entre líneas. Para el
segundo tiempo, el conjunto de Gallardo consi­
gue, sobre todo con el ingreso de Juan Fernando
Quintero, juntar jugadores en el sector más débil
del equipo xeneize (en la zona derecha millona­
da a espaldas de Pablo Pérez) para atacar ciertos
espacios. En conclusión, año tras año, se trabajan
más ciertos detalles tácticos.
De igual manera, hay mucho por cambiar en la
mentalidad, tanto en la de los técnicos como ¡a
de los jugadores. Y se evidenció en el Mundial de
Rusia 2018. Porque una cosa es intentar y otra es
que se logre. Se ve por momentos algo distinto,
pero por instantes es lo de siempre. La línea que
se debe seguir es que el balón no es lo más fun­
damental y, desde chicos, que ganar no es lo más
importante, sino formar al futbolista.
Obviamente importa ganar, pero ¿de qué sirve
darle ese mensaje a un joven futbolista? "Hay pi­
bes en las inferiores que juegan muy bien. Pero
si no hay formadores ese talento se destruye. Si
desde que son chiquitos se les enseña que lo úni­
co que importa es ganar y nos quedamos con los
grandotes y los que cabecean bien... Hay una ur­
gencia de éxito. Cualquier tipo que entrena sueña
en dirigir en Primera. Antes, ningún entrenador
de inferiores tenía esas pretensiones", comentó,
en junio del 2018, Menotti en una entrevista de
Juan Irigoyen en el diario La Nación.
180
Pero esa mentalidad también tiene que venir
por parte del público del fútbol argentino, por­
que se siente una presión por lo instantáneo que
no deja trabajar. "Hay cambios de entrenadores
todos los domingos, se quiebran procesos... Y
para generar grandes cambios, así como en la
sociedad, se necesita respetar procesos. Si no va
a ser muy complejo todo. Imagínese a Messi, que
viene de una estabilidad muy grande en su club
de España. Allí maneja los tiempos... y llega a su
país, Argentina, y tiene que ganar como sea, con
una histeria colectiva muy grande. Así no se pue­
de. Y si no gana, sabe que se le vienen muchas
críticas. Así no se puede ni jugar ni disfrutar",
comenta, en octubre del 2018, Sampaoli a Juan
Castro en el diario MARCA.
Y es que como sociedad, Sudamérica tiene
que cambiar y se evidencia en el incidente que
ocurrió antes del primer intento del partido de
vuelta de la final de la Copa Libertadores 2018
entre Boca y Ríver, cuando algunos aficionados
lanzaron piedras al micro de Boca. Y no hay un
culpable en específico, sino es algo más general,
que quizás inicia o es consecuencia a ese miedo
de perder de los fanáticos de ambos conjuntos.
Muy por encima de la ilusión por ganar.
Ese miedo también ocurre al momento que
un equipo se atreve a jugar. Hoy en día ya no se
critica tanto cuando un central se atreve a salir
con el balón, porque culturalmente ¡a gente se
está adaptando al fútbol actual. Pero todavía se
sigue prefiriendo el rebolear el esférico para no
arriesgar la jugada. Aunque, ¿si la tira no se están
exponiendo a dejar la acción al azar dándole la
posibilidad al contrario de recuperarla? La pre­
libro
.cam
fútbol

gunta se responde sola, "Es que el error forma


parte del juego. Los que juegan a no jugar tam­
bién cometen errores como todo el mundo. Si yo
tengo 50.000 pesos para ir al casino y tengo mie­
do de perderlo, más vale que no vaya porque eso
está dentro de las posibilidades. Salir jugando no
es una cuestión estética, sino una necesidad del
juego. Al fútbol se juega con una pelota y yo ne­
cesito tenerla para, a partir de ahí, usarla bien y
generar situaciones de gol. Claro que tenerla por
tenerla no sirve", expuso Ángel Cappa, en octu­
bre del 2018, al diario Olé.
Así que, cuando avance la sociedad sudame­
ricana, el fútbol seguramente va a mejorar. Y
mucho. Porque es un deporte que hay que en­
tenderlo a partir de la sociedad. Pero por aho­
ra se sabe que, gracias a profesionales como
Guardiola, existe una generación vanguardista
que desde hace unos años busca terminar con el
miedo, que juega de manera valiente, que sigue
jugando a pesar del error para convencerse de
una ¡dea. Unos tipos que intentan revolucionar el
fútbol en Sudamérica y lo están consiguiendo. Y
además, están logrando que aparezcan cada vez
más entrenadores atrevidos que quieren darle un
impulso al juego en Argentina.

1 82
Agradecimientos

Muchísimas gracias a Mauro Medvetkin y a toda


la gente de [Link] por su apoyo y
por confiar en mí para la realización de la primera
edición de este libro.
Me gustaría mencionar a mi papá, Kevork
Marsuian, quien lastimosamente murió durante
la realización de la primera edición de este libro.
Fue una de las primeras personas que se enteró y
le agradezco por todo su apoyo y preocupación
durante el proceso de redacción.
También quiero nombrar a Maria Laura Wuíff,
quien fue la primera persona en enterarse de la
realización de la primera edición de este libro. Le
agradezco por su apoyo, atención y respaldo du­
rante eí proceso.
Tampoco quiero olvidarme de personas como
Alexandra Rangel, Christian Damiano, David De
Abreu, Luis Felipe Peralto y Shantal Marsuian,
quienes me apoyaron durante todo el proceso.
Además, me gustaría agradecer a Diego
Chacón y a Víctor Grao por facilitarme ciertos
partidos necesarios para la realización de la pri­
mera edición de este libro.

1 83
libro
ftjttx x

Por último, agradecer a La Pizarra del DT y a


la Universidad Católica Andrés Bello por todo el
aprendizaje.

184
Sobre el autor

HOVANNES MARSUIAN
Nací el 9 de agosto de 1996 en Caracas,
Venezuela. En 2014 inicié la carrera de
Comunicación Social.
Me desempeñé como colaborador del blog lla­
mado Grupo Sports. Luego fui redactor del sitio
web La Pizarra del DT, donde me convertí en edi­
tor en jefe.
También he participado en ediciones de la re­
vísta española The Tactical Room, dirigida por el
periodista Martí Perarnau.
Desde 2017 pertenezco al cuerpo técnico del
equipo de fútbol masculino de la Universidad
Católica Andrés Bello, en Venezuela. En 2017 lo
hice como asistente técnico y desde 2018 ejerzo
de director técnico.

185
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[Link]

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u -A t
El fútbol se trata de una evolución constante, pero cada tanto apare­
ce un entrenador que revoluciona de forma radical este deporte. Pep
Guardiola lo hizo con su Barcelona en 2009. Ese equipo hizo cambiar la
forma de pensar de muchos entrenadores, quienes comenzaron a
convencerse de que existían otras formas muy diferentes a las que les
habían enseñado. De esta manera, lograron romper esos paradigmas
instalados como verdades únicas e indiscutibles.

"A través de Guardiola, ha surgido una brisa alentadora en los entre­


nadores del fútbol argentino", dijo César Luis Menotti. Jorge Almirón,
Guillermo Barros Schelotto, Marcelo Gallardo, Ariel Holán y Jorge
Sampaoli, son casos de éxito de la nueva brisa que hacía mención el
Flaco Menotti.

Hovannes Marsuian describe con minuciosidad las tácticas que cada


uno de estos cinco entrenadores fue implementando y modificando
desde 2010. ¿Por qué Gallardo utiliza las tres formas de presión? ¿Qué
importancia tiene el mediocentro en los equipos de Almirón, Holán y
Sampaoli? ¿A qué apela Guillermo cada vez que pone extremos? Todas
esas dudas y más están desarrolladas al detalle en esta obra obligatoria
para los amantes del fútbol.

ISBN 978-987-3979-63-7

libro
fú tb o l
.com
A L GOL SE
LL E G A LE7ENDO 9 7 8 9 87 3 979637

Common questions

Con tecnología de IA

Sampaoli's tactical approach amalgamates Biesla's intensity and Guardiola's control through aggressive pressing alongside structured build-up play. The teams are designed to attack with high tempo and recover quickly, yet they also incorporate structured spacing and passing patterns that control the midfield and maintain possession, thus fusing proactive attacking and regaining possession with considered positional play .

For South American teams aiming to emulate European styles, critical considerations involve adjusting spatial dynamics on the field, adopting disciplined positional rotations, and ensuring technical proficiency among players. Managers like Holán have focused on structured possession, tactical versatility, and refined passing drills, ensuring that players maintain spacing and adapt play according to strategic plans. However, they also face challenges in retaining traditional attacking flair and adapting to the faster pace observed in European games .

The evolution of coaches like Sampaoli and Gallardo reflects a shift from traditional South American football to a more concept-driven approach. They began integrating European influences like structured positional play while maintaining flair. The focus has been on technical details such as spacing and ball transitions, influenced by their exposure to European tactics, leading to a more methodical style that prioritizes control and strategic execution over sheer talent and aggression .

At Sevilla, Jorge Sampaoli faced challenges in perfecting his tactical idea due to structural issues in the team such as inconsistent execution of positional play, which contrasted with the direct, fast-paced style he initially implemented. This led to a poor relationship with some parts of the fanbase, as expectations were not fully met. Despite improving tactical cohesion, adapting to the technical demands of the team while maintaining the desired attacking aggression was complex .

Jorge Sampaoli made significant improvements in his tactical approach from his time at Emelec to Universidad de Chile. Initially at Emelec, his teams struggled with spatial organization, particularly lacking constant width and good distribution, leading to defensive vulnerabilities. However, toward the end of his tenure, he improved these aspects by better spacing and positional adjustments. At Universidad de Chile, Sampaoli managed to maintain an aggressive, direct style while effectively utilizing full-backs for width, which allowed for greater offensive fluidity and a more cohesive unit both in transition and recovery phases .

Jorge Sampaoli's team at Universidad de Chile did not emphasize possession in the traditional sense. Instead, the focus was on imposing themselves on the opposition. The team often used long balls with the intent to exploit spaces behind the defense or to allow room for improvisation, rather triggering an intense press if possession was lost. Although some elements of positional play were present, such as using the width of the pitch with attacking full-backs, the main intent was to be aggressive and direct, contrasting with a more controlled, possession-based style .

Ariel Holán aimed to install a possession-based style with nuanced positional play at Independiente, focusing on starting attacks from the back with a ‘La Volpe’ three-man build-up. Initially, challenges arose with players' spatial awareness and technical execution, leading to reliance on long balls. Over time, he improved consistency and understanding among players, like incorporating young talents such as Alan Franco and Fabricio Bustos, who improved in technical and spatial execution under his system .

Sampaoli strategically employed long balls in his teams as a means of leveraging immediate offensive transitions and disrupting opponent structures. This tactic aims to bypass intense pressing and quickly transition into counter-attacking phases, allowing the team to exploit spaces behind defenses. While this can lead to moments of improvisation, it complements his tactic of defensive aggression, as it forces opponents to adapt constantly and opens avenues for high-intensity pressing on loss of possession .

Marcelo Gallardo shifted tactics by emphasizing defensive solidity and precision in counter-attacks. He restructured River Plate to focus more on disruption and defensive capabilities to negate Boca's strength, restructuring the team in a 4-4-2 formation in a diamond shape which allowed them to press appropriately and control the midfield effectively. The approach was conservative, prioritizing meticulous defensive organization and exploiting transition opportunities rather than relying on expansive attacking play .

South American managers like Sampaoli and Gallardo have started incorporating European positional play elements by emphasizing structured spacing, fluid player roles, and strategic use of width on the field. They aim to harmonize positional concepts with foundational South American styles. This includes using positional rotations, creating overloads in different areas of the pitch, and focusing on purposeful build-up play to mimic the control and precision found in European football while maintaining their inherent aggressive style .

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