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Libro de Malaquias

Este documento resume el libro bíblico de Malaquías, incluyendo su autoría, fecha de escritura, contexto histórico, estructura y temas principales. Malaquías fue escrito alrededor del 450-400 a.C. para reprender al pueblo de Israel por su pecado e infidelidad después de regresar del exilio, y predijo la venida del Mesías.
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Libro de Malaquias

Este documento resume el libro bíblico de Malaquías, incluyendo su autoría, fecha de escritura, contexto histórico, estructura y temas principales. Malaquías fue escrito alrededor del 450-400 a.C. para reprender al pueblo de Israel por su pecado e infidelidad después de regresar del exilio, y predijo la venida del Mesías.
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Malaquías

Estructura de Malaquías
Época de Malaquías
Autor y fecha
Contexto Histórico de Malaquías
Detalles de Malaquías
Retos de Interpretación
Temas históricos y teológicos
Vista Panorámica de Malaquías
Referencias Proféticas
Importancia en la Biblia
Carácter de Dios en Malaquías
Cristo en Malaquías
Apuntes de Malaquías

"Dios envía su mensajero"


MÉTODO CRÍTICO
1) ¿QUIÉN ESCRIBIÓ EL LIBRO? Malaquías
2) ¿CUÁNDO FUE ESCRITO? 450- 400 a.C. (?)
3) ¿A QUIÉN FUE ESCRITO? A los israelitas en Judá después del cautiverio
babilónico.
4) ¿DE DÓNDE FUE ESCRITO? Jerusalén

MÉTODO HISTÓRICO
1) ¿CUÁL ES EL TRASFONDO HISTÓRICO DEL LIBRO? Malaquías fue el
último de los profetas del Antiguo Testamento. Él vivió la época posterior a la
reedificación del templo y a la restauración de la adoración, pero vio al pueblo
volviéndose de nuevo a su vieja vida de pecados. Además de reprenderlos por
su condición espiritual, predijo también la venida del Mesías.
La fecha exacta de Malaquías no se sabe. Se acepta generalmente que vivió
cerca de 100 años después de Hageo y Zacarías, y que participó en las
reformas de Esdras y Nehemías. Un remanente había regresado del cautiverio
en el 536 a.C. Bajo la dirección de Hageo y Zacarías habían reedificado el
templo, 520-516 a.C. Luego 60 años después, 457 a.C., Esdras había venido
de Babilonia a Jerusalén para ayudar en reorganizar y reconstruyó el muro. Así,
1
en los días de Malaquías, los judíos habían estado de regreso de Babilonia
cerca de 100 años; curados de su idolatría, mediante el cautiverio, pero dados a
descuidar la casa de Dios. Los sacerdotes se habían vuelto indiferentes y
degenerados. Los sacrificios eran inferiores, se descuidaban los diezmos. El
divorcio era común. El pueblo había vuelto a su práctica antigua de matrimonios
mixtos con sus vecinos idólatras.

MÉTODO LITERARIO
1) ¿QUÉ GÉNERO DE LITERATURA ES EL LIBRO? Profecía
MÉTODO PANORÁMICO
1) ¿CUÁL ES LA IDEA PRINCIPAL DEL LIBRO? En su estilo literario,
Malaquías hace un uso continuo de preguntas de Dios y su pueblo (ejemplo
3:7, 8)
2) ¿CUÁL FUE LA RAZÓN PRINCIPAL POR LA CUAL SE ESCRIBIÓ ESTE
LIBRO? Enfrentar al pueblo con su pecado y restaurar su relación con Dios
PALABRAS CLAVE DE MALAQUÍAS (RV 1960): Jehová de los ejércitos,
dijisteis (decís, diréis) profanar, mi nombre (o tu nombre), sacerdote (s),
sacrificio (s) (ofrenda), maldición (maldecir) pacto.
ÉNFASIS: Jehová es un Dios que guarda el pacto y requiere lo mismo de su
pueblo; el pueblo de Dios muestra desdén a Dios por su apatía y por la
declinación moral y religiosa; Dios juzgará a su pueblo en justicia por su
obediencia renuente.
CARACTERÍSTICAS PARTICULARES: En su estilo literario, Malaquías hace
un uso continuo de preguntas de Dios y su pueblo (3:7, 8).
CÓMO LEER MALAQUÍAS
La crisis pasó y los israelitas cayeron en rituales que mataron la pasión. El
asombro de haber regresado del exilio a su tierra se desvaneció́ y se sumieron
en rutinas de actividad religiosa. Las preguntas de Dios expusieron lo vacías
que eran sus costumbres cotidianas.
Al escuchar su diálogo, tal vez te quieras preguntar lo siguiente: «¿Creo
realmente que Él me ama? ¿Tiene Él mi amor y obediencia de todo corazón?
¿O estoy solamente viviendo una fe rutinaria?». Quizá estas preguntas pueden
sacarte a ti también de cualquier rutina monótona y encender en ti una nueva
pasión por Dios.

2
El nombre Malaquías significa «mensajero» en hebreo. Es el mensaje de
Dios para aquellos que desean ser mensajeros de Él. El formato
pregunta/respuesta utilizado entre Dios y su pueblo resalta algunos aspectos
importantes en la vida de los mensajeros de Dios: su relación con Él, su vida
familiar, su uso del dinero, su actitud hacia el ministerio, la forma en que tratan
a otros y su motivación en el servicio a Dios. Las preguntas nos llevan a revisar
nuestro propio compromiso hacia una fe sin barreras, obediencia y adoración.
Nota que en este intercambio verbal, Dios definitivamente no está́ haciendo
las cosas por obligación. Observa la pasión con la cual Él se comunica, nos
ama y cuida de manera apasionada. Ese amor —no deber religioso— necesita
ser el fundamento de nuestra intimidad con Él. Dios desea que seamos
recíprocos en ese amor, mostrando fidelidad en las relaciones humanas, siendo
personas de integridad y pureza, y asegurando que el motivo de nuestro
servicio religioso es el deseo de honrarlo y no un esfuerzo para alcanzar algún
bienestar personal.
Malaquías no solo evalúa acciones externas, sino que nos lleva a explorar el
funcionamiento interno de nuestro corazón. Por esta razón Malaquías puede
ser muy inquietante, dejándote sin pretextos ni lugar donde esconderte. O
puede ser altamente transformacional, a medida que permites que Dios use sus
palabras para exponer las raíces de actitudes de impiedad y cambie los
propósitos de tu corazón.
TÍTULO: El título se deriva del autor de la profecía, Malaquías. Con esta última
obra de los profetas menores, Dios cierra el canon del AT histórica y
proféticamente.

TEMAS:
1. Infidelidad de Israel. Malaquías reprendió al pueblo de Israel por
hundirse en la infidelidad. Los sacerdotes habían mostrado menosprecio por
el nombre de Dios al ofrecer animales enfermos o imperfectos (1:6-14) y por
violar el pacto (2:1-9). Los hombres de Israel se habían casado con mujeres
idólatras y habían quebrantado los pactos matrimoniales al divorciarse de sus
esposas israelitas (2:10-16) y el pueblo no estaba honrando a Dios con el
diezmo (3:8-12). Malaquías demostró que Dios demanda lo mejor de su
pueblo (1:7-8), tanto en su servicio como en su estilo de vida.
2. El juicio. Dios juzgará a quienes practiquen el mal (2:17-3:5; 4:1) pero
salva y recompensa a quienes lo honran (3:16-18; 4:2-3). El servicio fiel a
Dios serà recordado (3:13’18).

3
Estructura de Malaquías
Título: “Mensaje final a Israel desobediente”
Versículo Clave: 3:1 “He aquí yo envío mi mensajero el cual preparará el
camino delante de mí y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien
vosotros buscáis y el ángel del pacto a quien deseáis vosotros. He aquí viene
ha dicho Jehová de los ejércitos.”

Época de Malaquías Autor y fecha


Algunos han sugerido que le libro fue escrito de manera anónima, notando que
el nombre, que quiere decir "mi mensajero" o "el mensajero de Jehová", podría
ser un título en lugar de un nombre propio. Se señala que el nombre no ocurre
en ningún otro lugar en el AT, ni se provee material de contexto alguno del autor.
No obstante, debido a que todos los demás libros proféticos históricamente han
identificado a su autor en el encabezamiento de introducción, esto sugiere que
Malaquías fue de hechos el nombre del último profeta del AT que escribió en
Israel. La tradición judía lo identifica como un miembro de la Gran Sinagoga que
colectó y preservó las Escrituras.
Mirando únicamente la evidencia interna, la fecha de la profecía apunta a la
última parte del siglo quinto a.C., con mucha probabilidad durante el regreso de
Nehemías a Persia 433-424 a.C. (Neh 5:14; 13:6). Los sacrificios estaban siendo
ofrecidos en el segundo templo (1:7-10; 3:8), el cual fue terminado en el 516 A.C.
(Esd 6:13-15).
Muchos años habían pasado desde entonces conforme los sacerdotes se habían
vuelto más y más corruptos y estaban satisfechos con su estado espiritual (1:6-
2:9).
La referencia de Malaquías a "príncipe" (1:8) habla del tiempo del dominio persa
en Judá cuando Nehemías estaba visitando Persia de nuevo (Neh 13:6), mientras
que su énfasis fue en la ley (4:4) coincide con un enfoque similar por parte de
Esdras y Nehemías (Esd 7:14, 25, 26; Neh 8:18).
También compartieron otras preocupaciones, tales como matrimonios con
mujeres extranjeras (2:11-15; Esd 9-10; Neh 13:23-27), retener los diezmos (3:8-
10; Neh 13:10-14) e injusticia social (3:5; Neh 5:1-13).

4
Nehemías llegó a Jerusalén en el 445 a.C. para reconstruir el muro y regresó a
Persia en el 433 a.C. Más tarde regresó a Israel (424 a.C.) para lidiar con los
pecados que Malaquías describió (Neh 13:6).
Entonces es probable que Malaquías fue escrito durante el período de la
ausencia de Nehemías, casi un siglo después de que Hageo y Zacarías
comenzaron a profetizar. Semejante a Apocalipsis 2, 3 donde Cristo escribe lo
que piensa de las condiciones de las iglesias, aquí Dios escribe a través de
Malaquías para imprimir en Israel sus pensamientos de la nación.

Contexto Histórico de Malaquías


Solo cincuenta mil exiliados habían regresado a Judá de Babilonia (538-536). El
templo había sido reconstruido bajo el liderazgo de Zorobabel (516 a.C.) y el
sistema de sacrificios renovado. Esdras había regresado en el 458 a.C., seguido
por Nehemías en el 445 a.C. Después de esta de regreso en la tierra de Palestina
por solo un siglo, el ritual de la rutina religiosas de los judíos llevó a dureza de
corazón hacia el gran amor de Dios por ellos y a una separación de su ley por
parte tanto del pueblo como de los sacerdotes. Malaquías reprendió y condenó
estos abusos, condenando fuertemente al pueblo y llamándolos al
arrepentimiento. Cuando Nehemías regresó de Persia la segunda vez (ca. 424
a.C.), vigorosamente los reprendió por estos abusos en el templo y el sacerdocio,
por la violación del reposo en el día de reposo, y por divorcio ilegal de sus mujeres
judías para que se pudieran casar con mujeres gentiles (Neh 13).
Conforme más de dos milenios de historia del AT desde Abraham concluyeron,
ninguna de las promesas gloriosas de los pactos abrahámico, davídico y del
nuevo pacto habían sido cumplidas en su sentido definitivo. Aunque habían
habido algunos pocos puntos cumbre en la historia de Israel, [Link], Josué, David
y Josías, los judíos al parecer habían perdido toda oportunidad por recibir el favor
de Dios desde menos de cien años después de haber regresado de la cautividad,
ya se habían hundido en una profundidad de pecado que excedía las iniquidades
anteriores que trajeron las deportaciones Asiria y Babilonia. Más allá de esto, el
Mesías que se había estado esperando por mucho tiempo no había llegado y no
parecía estar a la vista.
Entonces, Malaquías escribió la profecía de cierre del AT en la cual él entregó el
mensaje de Dios de juicio sobre Israel por su pecado continuo y la promesa de
Dios de que un día en el futuro, cuando los judíos se arrepintieran, el Mesías
sería revelado y las promesas de pacto de Dios serían cumplidas. Hubo más de
cuatrocientos años de silencio divino, con solo las palabras de Malaquías
resonando condenación a sus oídos, antes que otro profeta llegará con un
5
mensaje de Dios. Este fue Juan el Bautista predicando: “Arrepentíos, porque el
reino de los cielos se ha acercado” (Mt 3:2). El Mesías había venido.

Detalles de Malaquías
La fecha exacta de Malaquías no se sabe. Se acepta generalmente que
vivió cerca de 100 años después de Hageo y Zacarías, y que participo en las
reformas de Esdras y Nehemías. Su fecha se estima alrededor del 450-200.
A.C.
Un remanente había regresado del cautiverio en 536 A.C. Bajo la
dirección de Hageo y Zacarías habían reedificado el templo, 520-516 A.C.
Luego, 60 años después, 457 A.C., Esdras había venido de Babilonia a
Jerusalén para ayudar en reorganizar y restablecer la nación, 13 años después,
444 A. C., vino Nehemías y reconstruyó el muro.
Así, en los días de Malaquías, los judíos habían estado de regreso de
Babilonia cerca de 100 años; curados, mediante el cautiverio, de su idolatría,
pero dados a descuidar la casa de Dios. Los sacerdotes se habían vuelto
indiferentes y degenerados. Los sacrificios eran inferiores. Se descuidaban los
diezmos. El divorcio era común. El pueblo había vuelto a su práctica antigua de
matrimonios mixtos con sus vecinos idolatras (Esdras 9).
En tales condiciones los judíos, favorecidos de Dios por encima de toda
otra nación, desanimados por su debilidad y entregados a sus pecados, se
habían resignados de manera letárgica a esperar la venida del Mesías
prometido. Malaquías les aseguró que el Mesías vendría, al tiempo
determinado, pero que esto traería juicio para tales como ellos.
(Compendio Manual de la Biblia. por Henry H Halley p.344)

Retos de Interpretación
  El significado de Elías siendo enviado "antes que venga el día de
Jehová, grande y terrible" (4:5) ha sido debatido. ¿Fue esto cumplido en
Juan el Bautista? o es aún un evento futuro? ¿Reencarnará Elías? Parece
mejor ver la profecía de Malaquías como una referencia a Juan el Bautista
y no a un Elías que literalmente regresa. No solo anunció el ángel que
Juan el Bautista iría "delante de él con el espíritu y el poder Elías" (Lc.
1:17), sino que Juan el Bautista mismo dijo que él no era Elías (Jn. 1:21).
De esta manera Juan fue como Elías, internamente en "espíritu y poder", y
6
externamente en áspera independencia e inconformidad. Si los judíos
hubieran recibido al Mesías, entonces él sería el Elías de quien se habló
(Mt. 11:4; 17:9-13); si rechazaban al rey, entonces otro profeta como Elías
sería enviado en el futuro, quizá como uno de los dos testigos (Ap. 11:1-
19)

Temas históricos y teológicos

  Repetidamente el Señor se refirió a su pacto con Israel (2:4, 5,8,


10, 14; 3:1), recordándoles, desde sus palabras de apertura, de su
infidelidad a su relación de amor – matrimonio con ellos (1:2-5). El amor de
Dios por su pueblo inunda el libro. Al parecer las promesas hechas por los
profetas anteriores del Mesías venidero que traería la liberación final y las
bendiciones que durarían toda una época y el aliento de las promesas
recientes (500 a.C) de Hageo y Zacarías, solo habían hecho al pueblo y a
sus líderes que estuvieran más determinados a su satisfacción espiritual.
Pensaban que esta relación de amor podía ser mantenida únicamente por
medio del ritual extremo, sin importar cómo vivieran. En una reprensión
penetrante tanto de sacerdotes (1:6-2:9) como el pueblo (2:10-16), el
profeta les recuerda que la venida del Señor que estaban buscando (3:1)
sería en juicio para refinar, purificar y limpiar (3:2, 3). El Señor no solo
quería conformidad externa a la ley, sino también una aceptación interna
(Mt. 23:23). El profeta ataca la corrupción, impiedad y la seguridad falsa al
dirigir sus juicios hacia su hipocresía, infidelidad, compromiso, divorcio,
adoración falsa y arrogancia.

  Malaquías estableció su profecía en forma de una disputa,


empleando el método de pregunta y respuestas. Las acusaciones del
Señor en contra de su pueblo fueron frecuentemente encontradas por
preguntas cínicas por parte del pueblo (1:2, 6, 7; 2:17; 3:7, 8, 13). En otros
momentos, el profeta se presentó a sí mismo como el abogado de Dios en
una demanda, presentando preguntas retóricas al pueblo basadas en su
crítica desafiantes (1:6, 8, 9; 2:10, 15; 3:2).

 
Malaquías condenó a los sacerdotes y al pueblo por lo
menos en seis áreas de pecado deliberado:
1. Repudiar el amor de Dios 1:2-5
7
2. Negarse a darle a Dios el honor que se merece 1:6-2:9
3. Rechazar la fidelidad de Dios 2:10-16
4. Redefinir la justicia de Dios 2:17-3:6
5. Robar las riquezas de Dios 3:7-12
6. Maldecir la gracia de Dios 3:13-15

 
Hay tres interludios en lo que Malaquías pronunció el
juicio de Dios:
1. A los sacerdotes 2:1-9
2. A la nación 3:1-6
3. Al remanente 3:16-4:6.

Vista Panorámica de Malaquías


La verdad y el amor de Dios son cuestionados. Los líderes espirituales fallan.
La sociedad se vuelve secular y el pecado abunda. Estas condiciones
caracterizaron los tiempos del profeta Malaquías, quien inmutablemente afrontó
tal situación de su día.
Se sabe muy poco respecto a Malaquías. Su nombre significa “mi mensajero,”
que tal vez no sea un nombre, sino simplemente una descripción. La palabra
hebrea malaki aparece en Malaquías 3:1, y se ha traducido mi mensajero.
Malaquías predicó en una época cuando no había autoridad en la nación. El
dijo sus profecías entre el tiempo en que Nehemías fue gobernador de Judá, en
los años 432–420 a.C., y cuando fue llamado a que volviera a Babilonia. El libro
de Malaquías es diferente de los otros libros proféticos porque no da sermones
como tales, sino que presenta líneas de argumento. El libro indica que hubo
mucha respuesta de la audiencia a los mensajes de Malaquías en forma de
preguntas, excusas y objeciones.
Malaquías comienza su mensaje con la alarmante declaración del Señor: yo
amé a Jacob, y aborrecí a Esaú (1:2b–3a). El verbo hebreo traducido “amar”
significa una relación positiva con todas las decisiones, acciones, actitudes,
pensamientos, respuestas, y con los sentimientos que caracterizan tal relación.
La palabra hebrea “aborrecer” indica carencia de relación. Cuando Malaquías
8
acusa a los sacerdotes de despreciar al Señor, se refiere a que ellos lo niegan
firmemente. Malaquías describe los pecados de Judá: traición contra sus
hermanos, disolución de la vida matrimonial y la religión insincera. Después de
una predicción acerca de Juan el Bautista, la lista de pecados concluye con la
acusación de Malaquías de que el pueblo robaba a Dios. Después que el
profeta declaró juicio sobre el pecado, pasa a hablar del juicio final en el Día del
Señor, y concluye su libro con la predicción de que Elías vendrá antes de tal
día. En un tiempo cuando la vida familiar se ha erosionado drásticamente y las
responsabilidades son tomadas a la ligera, el mensaje del profeta Malaquías
debe ser proclamado con fuerza y autoridad.
Los dieciséis profetas escritores llamaron a sus generaciones a arrepentirse, a
cambiar sus caminos, a volver al Señor en humildad y fe (Is 1:16–20; Jer 3:12–
14; Ez 18:30–32; Dn 4:27; Os 14:1–2; Jl 2:12–13; Am 5:4; Abd 1:17; Jon 3:4–5;
Mi 7:7; Nah 1:7; Hab 2:4; Sof 2:3; Hag 1:5, 7; Zac 1:3; Mal 3:16–18). Malaquías
fue la última voz de Dios hasta que Juan el Bautista rompió el silencio 400 años
después con el llamado, Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha
acercado (Mt 3:2). Por medio de Malaquías el Señor vuelve a mencionar su
pacto con su pueblo (2:4, 5, 8, 10; 3:1). Mientras Dios había permanecido fiel a
sus promesas, Israel se hundía más y más en la complacencia y el pecado,
dudando del amor de Dios (1:2), deshonrando su nombre (1:6), siendo infieles a
El (2:13), degradando sus normas santas (2:17), defraudando sus recursos
(3:8) y despreciando su gracia (3:13).
Sólo un Dios que ama incondicionalmente puede restaurar a tal clase de gente
(3:6) a una posición de favor con El. Esta promesa con la que el Antiguo
Testamento concluye, aún proporciona esperanza a todo el que se arrepiente
de sus pecados y acude al Señor por medio de la fe (Hch 3:19; Ap 2:5, 16).

Referencias Proféticas
Malaquías 3:1-6 es una profecía concerniente a Juan el Bautista. Él era el
mensajero del Señor, enviado para preparar el camino (Mateo 11:10) para el
Mesías, Jesucristo. Juan predicó el arrepentimiento y bautizó en el nombre del
Señor, preparando así el camino para la primera venida de Jesucristo. Pero el
Mensajero que “vendrá súbitamente a su templo” es Cristo Mismo en Su
segunda venida, cuando venga en gran gloria y poder (Mateo 24). En aquel
tiempo Él “limpiará a los hijos de Levi” (v.3), significando que aquellos que
ejemplificaban la Ley Mosaica, necesitaban ellos mismos ser purificados del
pecado a través de la sangre del Salvador. Solo entonces estarían en condición

9
de ofrecer “una ofrenda de justicia” porque sería la justicia de Cristo imputada a
ellos a través de la fe (2 Corintios 5:21).

Importancia en la Biblia
La profecía de Malaquías se caracteriza por la manera vívida en que expresa
el amor y el poder de Dios. Israel necesitaba que se le recordaran estas
verdades en momentos como aquellos en que la duda generalizada había
causado desánimo en cuanto a la expectativa de la llegada del Mesías.

Carácter de Dios en Malaquías


1. Dios es amoroso: 1;2, 3

Cristo en Malaquías
 Las últimas palabras proféticas del AT siguen revelando la esperanza en
la venida de Cristo, el Mesías. Malaquìas habla de dos mensajeros: el
mensajero que precederá a Cristo, a quien el NT identifica como Juan el
Bautista (Mt 3:3; 11:10, 14; 17:12; Mr 1:2; Lc 1:17; 7:26, 27; Jn 1:23) y Cristo,
"ángel del pacto" (3:1). El libro de Malaquías cierra al Antiguo Testamento y
marca el inicio de cuatrocientos años de silencio profético. Pero Malaquías
deja a los lectores con una proclamación impactante "He aquí viene" (3:1)

10
LIBRO DE MALAQUIAS
INTRODUCCIÓN
LIBRO DE MALAQUÍAS (HEB., MAL’AKHI, MENSAJERO DE JEHOVAH O MI MENSAJERO)
El último libro del AT y el profeta cuyas profecías el libro contiene (Malaquías
1:1). Malachi es la expresión heb. que quiere decir mi mensajero(3:1; cf. Ezequiel
3:8, 9).
El libro del profeta Malaquías fue escrito después de la cautividad. El templo ya
había sido construido y ya se ofrecían los holocaustos (Malaquías 1:7-10; 3:8).
Un gobernador persa (Malaquías 1:8) estaba a cargo de Jerusalén. Esto indica
una fecha más tarde que la de Hageo y Zacarías. Es obvio que el primer entusiasmo
por la reconstrucción del templo se había desvanecido y la situación presente era
una de deterioro moral y religioso.
Los matrimonios mixtos (Malaquías 2:10-12), la falta de pago del diezmo
(Malaquías 3:8-10) y la ofrenda de sacrificios impuros (Malaquías 1:6- 14) son
condiciones no tan diferentes de las que se describen en la época de Esdras y
Nehemías (Esdras 7—Nehemías 13).
Parecería que la profecía de Malaquías fue dada cerca del mismo tiempo, o
posiblemente un poquito después, alrededor de la mitad o final del siglo V a. de J.C.
Hay dos temas principales en el libro:
(1) El pecado y apostasía del pueblo de Israel (caps. 1 y 2), y;
(2) el juicio que caerá sobre los infieles y la bendición guardada para los que se
arrepientan (caps. 3 y 4).

UN ANÁLISIS MÁS DETALLADO SIGUE:


I. Contenidos.
1. Título, Malaquías 1:1.
2. Un argumento a favor del amor de Dios para con Israel demostrado en las
experiencias contrastadas de Edom e Israel, Malaquías 1:2-5.
3. Una protesta en contra de la negligencia del culto por los sacerdotes, Malaquías
1:6—2:9.
4. Una condenación de los que se divorcian de sus esposas para casarse con mujeres
extranjeras, Malaquías 2:10-16.
5. Una respuesta para los que se quejan de que Dios es indiferente a la injusticia: un día
de juicio se aproxima, Malaquías 2:17—3:5.
6. Una amonestación por la negligencia del diezmo y las ofrendas, Malaquías 3:6-12.
7. Una respuesta a los que dudan y una promesa a los fieles, Malaquías 3:13—4:3.
8. Un llamado a volver a la ley y profecía de la venida de Elías, Malaquías 4:4-6.
II. Características sobresalientes
1. El uso de preguntas y respuestas retóricas como método de comunicación. Este
artificio comienza la mayoría de las ocho secciones mencionadas anteriormente.
11
2. Malaquías contiene asuntos de interés profético y sacerdotal. Se le ha llamado
profecía dentro de la ley. Generalmente los profetas muestran poco interés en
holocaustos y leyes ceremoniales, prefiriendo enfatizar los aspectos más internos de
la vida religiosa.
En cambio, Malaquías ve la apostasía del pueblo manifestada en el descuido de las
ofrendas sacrificiales (Malaquías 1:6-14), la negligencia de los sacerdotes de sus
tareas (Malaquías 2:1-9), y la falta del pueblo en pagar sus diezmos y otras ofrendas
(Malaquías 3:7-12).
Este libro refuta la opinión muy común hoy en día de que los profetas no creían en
la necesidad de la ley ritual.
3. En el anuncio del mensajero del pacto de Dios, vemos un testimonio del desarrollo
de la expectación mesiánica en el AT. El advenimiento de este profeta resultará en la
purificación y juicio de Israel (Mateo 3:1-5; cf. Mateo 11:10). El otro testimonio tiene
que ver con el profeta Elías quien anunciará el día de Jehovah (Mateo 4:5, 6; cf. Mateo
17:9-13).
Malaquías fue el último de los profetas y se supone que profetizó en el 420 a. C.
Reprende a los sacerdotes y al pueblo por las malas costumbres en que habían caído,
y les invita al arrepentimiento y a la reforma, con promesas de bendiciones que serán
impartidas cuando venga el Mesías. Ahora que la profecía iba a cesar, habla
claramente del Mesías, como que está muy cerca, y manda al pueblo de Dios que siga
recordando la ley de Moisés mientras esperan el evangelio de Cristo.

CAPÍTULO
1

INGRATITUD DE ISRAEL.

Vv. 1—5. Todas las ventajas, sean circunstancias externas, o privilegios


espirituales, vienen del gratuito amor de Dios, que hace que una difiera de la otra.
Todos los males que sienten y temen los pecadores, son la justa recompensa de sus
delitos, mientras todas sus esperanzas y consuelos vienen de la misericordia
inmerecida del Señor.
Él escogió a su pueblo para que fuera santo. Si le amamos, es porque Él nos amó
primero; pero todos tendemos a subvalorar las misericordias de Dios y a disculpar
nuestras ofensas.
SON NEGLIGENTES CON LAS INSTITUCIONES DE DIOS.

Vv. 6—14. Podemos cargarnos con lo que aquí se carga a los sacerdotes. Nuestro
parentesco con Dios, como Padre y Señor nuestro, nos obliga poderosamente a
temerle y honrarle. Pero ellos se mofaban tanto que desdeñaban el reproche. Los
pecadores se destruyen tratando de ahogar su convicción de pecado.
12
Los que viven en negligente descuido de las santas ordenanzas, los que asisten a
ellas sin reverencia, y se van de ellas sin preocupación, dicen en efecto: La mesa de
Jehová es despreciable. Ellos despreciaron el nombre de Dios en lo que hicieron.
Evidente es que éstos no entendieron el significado de los sacrificios, como sombras
del inmaculado Cordero de Dios; ellos reclaman por el gasto, pensando que todo era
desperdicio si no les daba ganancia.
Si adoramos a Dios con ignorancia y sin entendimiento, ofrecemos animal ciego
como sacrificio; si lo hacemos despreocupadamente, si somos fríos, torpes y muertos
en esto, llevamos la enferma; si nos apoyamos en el ejercicio corporal y no lo
hacemos obra de corazón, llevamos el cojo; y si toleramos que se alojen en nosotros
vanos pensamientos y distracciones, llevamos al despedazado. ¿Y esto no es malo?
¿No es una gran afrenta a Dios y un gran mal y lesión para nuestra propia alma? Para
la aceptación de nuestras acciones por parte de Dios, no basta hacer lo bueno sólo
por hacerlo, sino que debemos hacerlo por un principio bueno, en la manera buena
y para un fin bueno.
Nuestras constantes misericordias de parte de Dios, empeoran la pereza y
tacañería de nuestra respuesta de deber a Dios. Será establecida la adoración
espiritual. Se ofrecerá incienso al nombre de Dios, lo que significa oración y alabanza.
Y ser una ofrenda pura. Cuando llegó la hora en que los verdaderos adoradores
adorarían al Padre en espíritu y en verdad, entonces se ofrendó el incienso, la
ofrenda pura.
Podemos reposar en la misericordia de Dios por el perdón para lo pasado, pero no
como indulgencia para el pecado en el futuro. Si hay una mente dispuesta, será
aceptada, aunque esté defectuosa pero si hay un engañador dedicando lo mejor suyo
a Satanás y a sus lujurias, está bajo maldición. Ahora los hombres profanan el
nombre del Señor, aunque en manera diferente, contaminan su mesa, y muestran
desprecio por su adoración.
CAPÍTULO
2

LOS SACERDOTES REPRENDIDOS POR RECHAZAR EL PACTO.

Vv. 1—9. Lo que aquí se dice del pacto del sacerdocio vale para el pacto de gracia
hecho con todos los creyentes como sacerdotes espirituales. Es un pacto de vida y
paz; asegura toda dicha a todos los creyentes en este mundo y en el venidero. Honra
para los siervos de Dios es ser empleados como sus mensajeros. Los labios del
sacerdote no deben retener conocimiento de su pueblo, sino guardarlo para ellos.
Todo el pueblo está preocupado por saber la voluntad del Señor.
No sólo debemos consultar la palabra escrita, sino desear instrucción y consejo de
los mensajeros de Dios, en los asuntos de nuestra alma. Los ministros deben
emplearse a fondo para la conversión de los pecadores, y hasta entre los llamados
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israelitas, hay muchos que deben ser convertidos de la iniquidad. Los ministros y
sólo los que predican la sana doctrina y llevan vidas santas conforme a la Escritura,
probablemente, hagan volverse a los hombres del pecado.
Muchos se apartaron de este camino y, así, guiaron mal al pueblo. Honran a Dios
los que caminan con Dios en paz y justicia, y convierten a los demás del pecado; Él
los honrará; en cambio, los que le desprecian serán ligeramente estimados.

EL PUEBLO REPROBADO POR SUS MALAS COSTUMBRES.

Vv. 10—17. Las costumbres corrompidas son fruto de principios corruptos; y el


que es falso con su Dios no será veraz con sus congéneres mortales. Despreciando el
pacto del matrimonio que Dios instituyó, los judíos despedían a la esposa que tenían
de su nación, probablemente para dar lugar a esposas extranjeras. Ellas les
amargaron la vida, pero a la vista de los demás pretendían ser tiernas con ellos.
Considere a ella como esposa tuya; la tuya propia; la relación más cercana que uno
tiene en el mundo.
La esposa tiene que ser mirada, no como sierva, sino como compañera del marido.
Hay un voto de Dios entre ellos, que no debe tomarse a la ligera. El marido y la esposa
debieran continuar hasta el final de sus vidas en santo amor y paz. ¿No hizo Dios una,
una Eva para un Adán? Pero Dios podría haber hecho otra Eva.
¿De dónde hizo Dios sólo una mujer para un hombre? Fue para que los hijos
pudieran ser hechos una semilla que le sirviera a Él. Los maridos y las esposas deben
vivir en el temor de Dios, para que su simiente sea una simiente buena. El Dios de
Israel dijo que Él odiaba eliminar. Aquellos que serán resguardados del pecado
deben tener cuidado de sus espíritus pues ahí empieza todo pecado.
Los hombres hallarán que su mala conducta en sus familias brota del egoísmo que
no toma en cuenta el bienestar y la dicha de los demás, cuando se opone a sus propias
pasiones y fantasías. Cansador para Dios es oír que la gente justifica sus malas
costumbres. Los que piensan que Dios puede ser amigo del pecado, lo insultan y se
engañan. Los burladores dijeron: ¿Dónde está el Dios del juicio? Pero el día del Señor
llegará.

CAPÍTULO
3

LA VENIDA DE CRISTO.

Vv. 1—6. Las primeras palabras de este capítulo parecen respuesta para los
escarnecedores de aquella época. Hay aquí una profecía de la aparición de Juan el
Bautista. Es el heraldo de Cristo. Le preparará el camino, llamando a los hombres al
arrepentimiento. El Mesías ha sido llamado desde hace mucho tiempo, “El que debe
venir” y ahora vendrá dentro de poco. Él es el Mensajero del pacto.
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Quienes buscan a Jesús, encontrarán placer en Él a menudo cuando no lo esperan.
El Señor Jesús prepara el corazón de los pecadores para que sean su templo, por el
ministerio de su palabra y las convicciones de su Espíritu, y Él entra como el
Mensajero de paz y consuelo. Ningún hipócrita o formalista puede soportar su
doctrina o comparecer ante su tribunal. Cristo vino a distinguir entre los hombres, a
separar entre lo precioso y lo vil. Se sentará como un refinador.
Cristo, por su evangelio, purificará y reformará su Iglesia, y por su Espíritu
obrando con ella, regenerará y limpiará las almas. Quitará la escoria de ellas.
Apartará sus corrupciones que invalidan e inutilizan sus facultades. El creyente no
tiene que temer la prueba feroz de las tentaciones y aflicciones por la cual afina su
oro el Salvador. Él cuidará que no sea más fuerte ni más larga que lo necesario para
su bien.
La prueba terminará en forma muy diferente de la del impío. Cristo los hará
aceptos intercediendo por ellos. Donde no hay temor de Dios no se debe esperar
nada bueno. El mal persigue a los pecadores. Dios es inmutable. Aunque la sentencia
contra las malas obras no sea ejecutada pronto, será ejecutada; el Señor es tan
enemigo del pecado como siempre.
Todos nos podemos aplicar esto. Porque tenemos que ver con un Dios que no
cambia, es que no somos consumidos; porque sus misericordias no fallan.

LOS JUDÍOS REPROBADOS POR SUS CORRUPCIONES.

Vv. 7—12. Los hombres de esa generación se apartaron de Dios y no guardaron


sus ordenanzas. Dios les hace un llamado de gracia. Pero ellos dijeron: ¿En qué
hemos de volvernos? Dios nota las respuestas que nuestros corazones dan a las
llamadas de su palabra. Muestra gran perversidad en pecado cuando los hombres
hacen excusas de las aflicciones para pecar, las cuales son enviadas para separar
entre ellos y sus pecados.
Aquí hay una ferviente exhortación a la reforma. Dios debe ser servido en primer
lugar; y debe preferirse el interés de nuestras almas antes que el de nuestros
cuerpos. Que ellos confíen en Dios que provee para su consuelo.
Dios tiene bendiciones preparadas para nosotros, pero por la debilidad de nuestra
fe y la estrechez de nuestros deseos, no tenemos lugar para recibirlas. El que hace la
prueba encontrará que nada se pierde honrando al Señor con su sustancia.

EL CUIDADO DE DIOS POR SU PUEBLO. LA DISTINCIÓN ENTRE EL JUSTO Y EL


INJUSTO.

Vv. 13—18. Entre los judíos de esta época, algunos descubrieron sencillamente
que eran hijos del maligno. El yugo de Cristo es liviano. Pero quienes obran el mal,
tientan a Dios con pecados presuntuosos. Juzgad las cosas como se manifestarán
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cuando llegue la condenación de los pecadores orgullosos para ser ejecutada. Los
que temieron al Señor, que hablaron buenamente, para preservar y fomentar el amor
mutuo, cuando el pecado así abundaba.
Ellos se hablaron unos a otros en el lenguaje de los que temen al Señor y piensan
en su nombre. Como las malas comunicaciones corrompen las mentes y los buenos
modales, así las buenas comunicaciones las confirman. Un libro de recordatorios fue
escrito ante Dios. Él cuidará que sus hijos no perezcan con los que no creen.
Ellos serán vasos de misericordia y de honra, cuando el resto sea hecho vasos de
ira y deshonra. Los santos son joyas de Dios; son caros para Él. Los preservará como
sus joyas, cuando la tierra sea quemada como escoria.
Quienes ahora reconocen a Dios como suyo, entonces Él los reconocerá suyos.
Nuestro deber es servir a Dios con la disposición de hijos; y Él no tendrá a sus hijos
entrenados en la ociosidad; ellos deben servirle con un principio de amor. Hasta los
hijos de Dios tienen necesidad de la misericordia que salva.
Todos son justos o injustos, los que sirven a Dios o los que no le sirven: todos van
al cielo o al infierno. A menudo nos engañamos con nuestras opiniones acerca de uno
y otro; pero en el tribunal de Cristo, se conocerá el carácter de cada hombre.
En cuanto a nosotros, tenemos que pensar entre cuales tendremos nuestra suerte;
y, en cuanto a los demás, nada debemos juzgar antes de tiempo. Pero al final todo el
mundo confesará que fueron sabios y felices solo quienes que sirvieron al Señor y
confiaron en Él.

CAPÍTULO
4

. LOS JUICIOS DE LOS IMPÍOS, Y LA DICHA DE LOS JUSTOS.

Vv. 1—3. Aquí hay una referencia a la primera y segunda venida de Cristo: Dios
ha fijado el día de ambas. Los que hacen el mal, los que no temen la ira de Dios, la
sentirán. Ciertamente esto debe aplicarse al día del juicio en que Cristo será revelado
en fuego llameante para ejecutar el juicio del orgulloso y de todos los que hacen el
mal. En ambos, Cristo es luz de regocijo para los que le sirven fielmente. Por el Sol de
Justicia entendemos a Jesucristo.
Por medio de Él los creyentes son justificado y santificados y, así, llevados a ver la
luz. Sus influencias hacen santo, gozoso y fructífero al pecador. Es aplicable a las
gracias y consolaciones del Espíritu Santo, llevadas a las almas de los hombres. Cristo
dio el Espíritu a los que son suyos para que brillen como la mañana; es lo que ellos
esperan, más que los que esperan la mañana. Cristo vino como el Sol a traer, no sólo
luz a un mundo oscuro, sino salud a un mundo enfermo.
Las almas aumentarán en conocimiento y fuerza espiritual. Su crecimiento es
como el de los terneros del establo, no como el de la flor del campo, que es esbelta y
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débil, y pronto se marchita. Los triunfos de los santos se deben, todos, a las victorias
de Dios; no es que ellos hagan esto, sino que es Dios quien lo hace por ellos.
He aquí, otro día llega, mucho más temible para todos los que hacen el mal que
cualquiera de antes. ¡Qué grande entonces la dicha del creyente, cuando vaya de la
oscuridad y miseria del mundo a regocijarse por siempre jamás en el Señor!

CONSIDERACIÓN DEBIDA A LA LEY; JUAN EL BAUTISTA PROMETIDO COMO EL


PRECURSOR DEL MESÍAS.

Vv. 4—6. Aquí hay una solemne conclusión, no sólo de esta profecía, sino del
Antiguo Testamento. La conciencia nos pide que recordemos la ley. Aunque no
tenemos profetas, no obstante, en la medida que tenemos Biblias, podemos
mantener nuestra comunión con Dios.
Que los demás se jacten en su razonamiento orgulloso, y lo llame iluminación, pero
mantengámonos nosotros cerca de esa palabra sagrada, por medio de la cual brilla
este Sol de Justicia en las almas de su pueblo. Ellos deben mantener la expectativa
fiel del evangelio de Cristo, y deben esperar el comienzo de este. Juan el Bautista
predicó arrepentimiento y reforma, como lo hizo Elías.
El volverse de las almas a Dios y a su deber, es el mejor preparativo de ellos para
el grande y temible día de Jehová. Juan predicará una doctrina que alcanzará los
corazones de los hombres, y obrará un cambio en ellos. Así, él preparará el camino
para el reino del cielo. La nación judía, por maldad, se abrió a la maldición. Dios
estaba listo para ocasionarles ruina, pero, una vez más, probará si se arrepienten y
vuelven a Él; por tanto, envió a Juan el Bautista para predicarles el arrepentimiento.
Que el creyente espere con paciencia su liberación y jubilosamente espere el gran
día cuando Cristo venga por segunda vez a completar nuestra salvación. Pero los que
no se vuelven al que los golpea con una vara, deben esperar ser golpeados con una
espada, con una maldición. Nadie puede tener la expectativa de escapar de la
maldición de la ley quebrantada de Dios, ni disfrutar la felicidad de su pueblo
escogido y redimido, a menos que sus corazones se vuelvan del pecado y del mundo
hacia Cristo y la santidad. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos
nosotros. Amén.
Publicado hace 11th May 2013 por LA IGLESIA BÍBLICA VISIBLE
Etiquetas: BÍBLIA DOCTRINA Y MENSAJE LA IGLESIA BÍBLICA VISIBLE

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