Libro de Malaquias
Libro de Malaquias
Estructura de Malaquías
Época de Malaquías
Autor y fecha
Contexto Histórico de Malaquías
Detalles de Malaquías
Retos de Interpretación
Temas históricos y teológicos
Vista Panorámica de Malaquías
Referencias Proféticas
Importancia en la Biblia
Carácter de Dios en Malaquías
Cristo en Malaquías
Apuntes de Malaquías
MÉTODO HISTÓRICO
1) ¿CUÁL ES EL TRASFONDO HISTÓRICO DEL LIBRO? Malaquías fue el
último de los profetas del Antiguo Testamento. Él vivió la época posterior a la
reedificación del templo y a la restauración de la adoración, pero vio al pueblo
volviéndose de nuevo a su vieja vida de pecados. Además de reprenderlos por
su condición espiritual, predijo también la venida del Mesías.
La fecha exacta de Malaquías no se sabe. Se acepta generalmente que vivió
cerca de 100 años después de Hageo y Zacarías, y que participó en las
reformas de Esdras y Nehemías. Un remanente había regresado del cautiverio
en el 536 a.C. Bajo la dirección de Hageo y Zacarías habían reedificado el
templo, 520-516 a.C. Luego 60 años después, 457 a.C., Esdras había venido
de Babilonia a Jerusalén para ayudar en reorganizar y reconstruyó el muro. Así,
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en los días de Malaquías, los judíos habían estado de regreso de Babilonia
cerca de 100 años; curados de su idolatría, mediante el cautiverio, pero dados a
descuidar la casa de Dios. Los sacerdotes se habían vuelto indiferentes y
degenerados. Los sacrificios eran inferiores, se descuidaban los diezmos. El
divorcio era común. El pueblo había vuelto a su práctica antigua de matrimonios
mixtos con sus vecinos idólatras.
MÉTODO LITERARIO
1) ¿QUÉ GÉNERO DE LITERATURA ES EL LIBRO? Profecía
MÉTODO PANORÁMICO
1) ¿CUÁL ES LA IDEA PRINCIPAL DEL LIBRO? En su estilo literario,
Malaquías hace un uso continuo de preguntas de Dios y su pueblo (ejemplo
3:7, 8)
2) ¿CUÁL FUE LA RAZÓN PRINCIPAL POR LA CUAL SE ESCRIBIÓ ESTE
LIBRO? Enfrentar al pueblo con su pecado y restaurar su relación con Dios
PALABRAS CLAVE DE MALAQUÍAS (RV 1960): Jehová de los ejércitos,
dijisteis (decís, diréis) profanar, mi nombre (o tu nombre), sacerdote (s),
sacrificio (s) (ofrenda), maldición (maldecir) pacto.
ÉNFASIS: Jehová es un Dios que guarda el pacto y requiere lo mismo de su
pueblo; el pueblo de Dios muestra desdén a Dios por su apatía y por la
declinación moral y religiosa; Dios juzgará a su pueblo en justicia por su
obediencia renuente.
CARACTERÍSTICAS PARTICULARES: En su estilo literario, Malaquías hace
un uso continuo de preguntas de Dios y su pueblo (3:7, 8).
CÓMO LEER MALAQUÍAS
La crisis pasó y los israelitas cayeron en rituales que mataron la pasión. El
asombro de haber regresado del exilio a su tierra se desvaneció́ y se sumieron
en rutinas de actividad religiosa. Las preguntas de Dios expusieron lo vacías
que eran sus costumbres cotidianas.
Al escuchar su diálogo, tal vez te quieras preguntar lo siguiente: «¿Creo
realmente que Él me ama? ¿Tiene Él mi amor y obediencia de todo corazón?
¿O estoy solamente viviendo una fe rutinaria?». Quizá estas preguntas pueden
sacarte a ti también de cualquier rutina monótona y encender en ti una nueva
pasión por Dios.
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El nombre Malaquías significa «mensajero» en hebreo. Es el mensaje de
Dios para aquellos que desean ser mensajeros de Él. El formato
pregunta/respuesta utilizado entre Dios y su pueblo resalta algunos aspectos
importantes en la vida de los mensajeros de Dios: su relación con Él, su vida
familiar, su uso del dinero, su actitud hacia el ministerio, la forma en que tratan
a otros y su motivación en el servicio a Dios. Las preguntas nos llevan a revisar
nuestro propio compromiso hacia una fe sin barreras, obediencia y adoración.
Nota que en este intercambio verbal, Dios definitivamente no está́ haciendo
las cosas por obligación. Observa la pasión con la cual Él se comunica, nos
ama y cuida de manera apasionada. Ese amor —no deber religioso— necesita
ser el fundamento de nuestra intimidad con Él. Dios desea que seamos
recíprocos en ese amor, mostrando fidelidad en las relaciones humanas, siendo
personas de integridad y pureza, y asegurando que el motivo de nuestro
servicio religioso es el deseo de honrarlo y no un esfuerzo para alcanzar algún
bienestar personal.
Malaquías no solo evalúa acciones externas, sino que nos lleva a explorar el
funcionamiento interno de nuestro corazón. Por esta razón Malaquías puede
ser muy inquietante, dejándote sin pretextos ni lugar donde esconderte. O
puede ser altamente transformacional, a medida que permites que Dios use sus
palabras para exponer las raíces de actitudes de impiedad y cambie los
propósitos de tu corazón.
TÍTULO: El título se deriva del autor de la profecía, Malaquías. Con esta última
obra de los profetas menores, Dios cierra el canon del AT histórica y
proféticamente.
TEMAS:
1. Infidelidad de Israel. Malaquías reprendió al pueblo de Israel por
hundirse en la infidelidad. Los sacerdotes habían mostrado menosprecio por
el nombre de Dios al ofrecer animales enfermos o imperfectos (1:6-14) y por
violar el pacto (2:1-9). Los hombres de Israel se habían casado con mujeres
idólatras y habían quebrantado los pactos matrimoniales al divorciarse de sus
esposas israelitas (2:10-16) y el pueblo no estaba honrando a Dios con el
diezmo (3:8-12). Malaquías demostró que Dios demanda lo mejor de su
pueblo (1:7-8), tanto en su servicio como en su estilo de vida.
2. El juicio. Dios juzgará a quienes practiquen el mal (2:17-3:5; 4:1) pero
salva y recompensa a quienes lo honran (3:16-18; 4:2-3). El servicio fiel a
Dios serà recordado (3:13’18).
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Estructura de Malaquías
Título: “Mensaje final a Israel desobediente”
Versículo Clave: 3:1 “He aquí yo envío mi mensajero el cual preparará el
camino delante de mí y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien
vosotros buscáis y el ángel del pacto a quien deseáis vosotros. He aquí viene
ha dicho Jehová de los ejércitos.”
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Nehemías llegó a Jerusalén en el 445 a.C. para reconstruir el muro y regresó a
Persia en el 433 a.C. Más tarde regresó a Israel (424 a.C.) para lidiar con los
pecados que Malaquías describió (Neh 13:6).
Entonces es probable que Malaquías fue escrito durante el período de la
ausencia de Nehemías, casi un siglo después de que Hageo y Zacarías
comenzaron a profetizar. Semejante a Apocalipsis 2, 3 donde Cristo escribe lo
que piensa de las condiciones de las iglesias, aquí Dios escribe a través de
Malaquías para imprimir en Israel sus pensamientos de la nación.
Detalles de Malaquías
La fecha exacta de Malaquías no se sabe. Se acepta generalmente que
vivió cerca de 100 años después de Hageo y Zacarías, y que participo en las
reformas de Esdras y Nehemías. Su fecha se estima alrededor del 450-200.
A.C.
Un remanente había regresado del cautiverio en 536 A.C. Bajo la
dirección de Hageo y Zacarías habían reedificado el templo, 520-516 A.C.
Luego, 60 años después, 457 A.C., Esdras había venido de Babilonia a
Jerusalén para ayudar en reorganizar y restablecer la nación, 13 años después,
444 A. C., vino Nehemías y reconstruyó el muro.
Así, en los días de Malaquías, los judíos habían estado de regreso de
Babilonia cerca de 100 años; curados, mediante el cautiverio, de su idolatría,
pero dados a descuidar la casa de Dios. Los sacerdotes se habían vuelto
indiferentes y degenerados. Los sacrificios eran inferiores. Se descuidaban los
diezmos. El divorcio era común. El pueblo había vuelto a su práctica antigua de
matrimonios mixtos con sus vecinos idolatras (Esdras 9).
En tales condiciones los judíos, favorecidos de Dios por encima de toda
otra nación, desanimados por su debilidad y entregados a sus pecados, se
habían resignados de manera letárgica a esperar la venida del Mesías
prometido. Malaquías les aseguró que el Mesías vendría, al tiempo
determinado, pero que esto traería juicio para tales como ellos.
(Compendio Manual de la Biblia. por Henry H Halley p.344)
Retos de Interpretación
El significado de Elías siendo enviado "antes que venga el día de
Jehová, grande y terrible" (4:5) ha sido debatido. ¿Fue esto cumplido en
Juan el Bautista? o es aún un evento futuro? ¿Reencarnará Elías? Parece
mejor ver la profecía de Malaquías como una referencia a Juan el Bautista
y no a un Elías que literalmente regresa. No solo anunció el ángel que
Juan el Bautista iría "delante de él con el espíritu y el poder Elías" (Lc.
1:17), sino que Juan el Bautista mismo dijo que él no era Elías (Jn. 1:21).
De esta manera Juan fue como Elías, internamente en "espíritu y poder", y
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externamente en áspera independencia e inconformidad. Si los judíos
hubieran recibido al Mesías, entonces él sería el Elías de quien se habló
(Mt. 11:4; 17:9-13); si rechazaban al rey, entonces otro profeta como Elías
sería enviado en el futuro, quizá como uno de los dos testigos (Ap. 11:1-
19)
Malaquías condenó a los sacerdotes y al pueblo por lo
menos en seis áreas de pecado deliberado:
1. Repudiar el amor de Dios 1:2-5
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2. Negarse a darle a Dios el honor que se merece 1:6-2:9
3. Rechazar la fidelidad de Dios 2:10-16
4. Redefinir la justicia de Dios 2:17-3:6
5. Robar las riquezas de Dios 3:7-12
6. Maldecir la gracia de Dios 3:13-15
Hay tres interludios en lo que Malaquías pronunció el
juicio de Dios:
1. A los sacerdotes 2:1-9
2. A la nación 3:1-6
3. Al remanente 3:16-4:6.
Referencias Proféticas
Malaquías 3:1-6 es una profecía concerniente a Juan el Bautista. Él era el
mensajero del Señor, enviado para preparar el camino (Mateo 11:10) para el
Mesías, Jesucristo. Juan predicó el arrepentimiento y bautizó en el nombre del
Señor, preparando así el camino para la primera venida de Jesucristo. Pero el
Mensajero que “vendrá súbitamente a su templo” es Cristo Mismo en Su
segunda venida, cuando venga en gran gloria y poder (Mateo 24). En aquel
tiempo Él “limpiará a los hijos de Levi” (v.3), significando que aquellos que
ejemplificaban la Ley Mosaica, necesitaban ellos mismos ser purificados del
pecado a través de la sangre del Salvador. Solo entonces estarían en condición
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de ofrecer “una ofrenda de justicia” porque sería la justicia de Cristo imputada a
ellos a través de la fe (2 Corintios 5:21).
Importancia en la Biblia
La profecía de Malaquías se caracteriza por la manera vívida en que expresa
el amor y el poder de Dios. Israel necesitaba que se le recordaran estas
verdades en momentos como aquellos en que la duda generalizada había
causado desánimo en cuanto a la expectativa de la llegada del Mesías.
Cristo en Malaquías
Las últimas palabras proféticas del AT siguen revelando la esperanza en
la venida de Cristo, el Mesías. Malaquìas habla de dos mensajeros: el
mensajero que precederá a Cristo, a quien el NT identifica como Juan el
Bautista (Mt 3:3; 11:10, 14; 17:12; Mr 1:2; Lc 1:17; 7:26, 27; Jn 1:23) y Cristo,
"ángel del pacto" (3:1). El libro de Malaquías cierra al Antiguo Testamento y
marca el inicio de cuatrocientos años de silencio profético. Pero Malaquías
deja a los lectores con una proclamación impactante "He aquí viene" (3:1)
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LIBRO DE MALAQUIAS
INTRODUCCIÓN
LIBRO DE MALAQUÍAS (HEB., MAL’AKHI, MENSAJERO DE JEHOVAH O MI MENSAJERO)
El último libro del AT y el profeta cuyas profecías el libro contiene (Malaquías
1:1). Malachi es la expresión heb. que quiere decir mi mensajero(3:1; cf. Ezequiel
3:8, 9).
El libro del profeta Malaquías fue escrito después de la cautividad. El templo ya
había sido construido y ya se ofrecían los holocaustos (Malaquías 1:7-10; 3:8).
Un gobernador persa (Malaquías 1:8) estaba a cargo de Jerusalén. Esto indica
una fecha más tarde que la de Hageo y Zacarías. Es obvio que el primer entusiasmo
por la reconstrucción del templo se había desvanecido y la situación presente era
una de deterioro moral y religioso.
Los matrimonios mixtos (Malaquías 2:10-12), la falta de pago del diezmo
(Malaquías 3:8-10) y la ofrenda de sacrificios impuros (Malaquías 1:6- 14) son
condiciones no tan diferentes de las que se describen en la época de Esdras y
Nehemías (Esdras 7—Nehemías 13).
Parecería que la profecía de Malaquías fue dada cerca del mismo tiempo, o
posiblemente un poquito después, alrededor de la mitad o final del siglo V a. de J.C.
Hay dos temas principales en el libro:
(1) El pecado y apostasía del pueblo de Israel (caps. 1 y 2), y;
(2) el juicio que caerá sobre los infieles y la bendición guardada para los que se
arrepientan (caps. 3 y 4).
CAPÍTULO
1
INGRATITUD DE ISRAEL.
Vv. 6—14. Podemos cargarnos con lo que aquí se carga a los sacerdotes. Nuestro
parentesco con Dios, como Padre y Señor nuestro, nos obliga poderosamente a
temerle y honrarle. Pero ellos se mofaban tanto que desdeñaban el reproche. Los
pecadores se destruyen tratando de ahogar su convicción de pecado.
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Los que viven en negligente descuido de las santas ordenanzas, los que asisten a
ellas sin reverencia, y se van de ellas sin preocupación, dicen en efecto: La mesa de
Jehová es despreciable. Ellos despreciaron el nombre de Dios en lo que hicieron.
Evidente es que éstos no entendieron el significado de los sacrificios, como sombras
del inmaculado Cordero de Dios; ellos reclaman por el gasto, pensando que todo era
desperdicio si no les daba ganancia.
Si adoramos a Dios con ignorancia y sin entendimiento, ofrecemos animal ciego
como sacrificio; si lo hacemos despreocupadamente, si somos fríos, torpes y muertos
en esto, llevamos la enferma; si nos apoyamos en el ejercicio corporal y no lo
hacemos obra de corazón, llevamos el cojo; y si toleramos que se alojen en nosotros
vanos pensamientos y distracciones, llevamos al despedazado. ¿Y esto no es malo?
¿No es una gran afrenta a Dios y un gran mal y lesión para nuestra propia alma? Para
la aceptación de nuestras acciones por parte de Dios, no basta hacer lo bueno sólo
por hacerlo, sino que debemos hacerlo por un principio bueno, en la manera buena
y para un fin bueno.
Nuestras constantes misericordias de parte de Dios, empeoran la pereza y
tacañería de nuestra respuesta de deber a Dios. Será establecida la adoración
espiritual. Se ofrecerá incienso al nombre de Dios, lo que significa oración y alabanza.
Y ser una ofrenda pura. Cuando llegó la hora en que los verdaderos adoradores
adorarían al Padre en espíritu y en verdad, entonces se ofrendó el incienso, la
ofrenda pura.
Podemos reposar en la misericordia de Dios por el perdón para lo pasado, pero no
como indulgencia para el pecado en el futuro. Si hay una mente dispuesta, será
aceptada, aunque esté defectuosa pero si hay un engañador dedicando lo mejor suyo
a Satanás y a sus lujurias, está bajo maldición. Ahora los hombres profanan el
nombre del Señor, aunque en manera diferente, contaminan su mesa, y muestran
desprecio por su adoración.
CAPÍTULO
2
Vv. 1—9. Lo que aquí se dice del pacto del sacerdocio vale para el pacto de gracia
hecho con todos los creyentes como sacerdotes espirituales. Es un pacto de vida y
paz; asegura toda dicha a todos los creyentes en este mundo y en el venidero. Honra
para los siervos de Dios es ser empleados como sus mensajeros. Los labios del
sacerdote no deben retener conocimiento de su pueblo, sino guardarlo para ellos.
Todo el pueblo está preocupado por saber la voluntad del Señor.
No sólo debemos consultar la palabra escrita, sino desear instrucción y consejo de
los mensajeros de Dios, en los asuntos de nuestra alma. Los ministros deben
emplearse a fondo para la conversión de los pecadores, y hasta entre los llamados
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israelitas, hay muchos que deben ser convertidos de la iniquidad. Los ministros y
sólo los que predican la sana doctrina y llevan vidas santas conforme a la Escritura,
probablemente, hagan volverse a los hombres del pecado.
Muchos se apartaron de este camino y, así, guiaron mal al pueblo. Honran a Dios
los que caminan con Dios en paz y justicia, y convierten a los demás del pecado; Él
los honrará; en cambio, los que le desprecian serán ligeramente estimados.
CAPÍTULO
3
LA VENIDA DE CRISTO.
Vv. 1—6. Las primeras palabras de este capítulo parecen respuesta para los
escarnecedores de aquella época. Hay aquí una profecía de la aparición de Juan el
Bautista. Es el heraldo de Cristo. Le preparará el camino, llamando a los hombres al
arrepentimiento. El Mesías ha sido llamado desde hace mucho tiempo, “El que debe
venir” y ahora vendrá dentro de poco. Él es el Mensajero del pacto.
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Quienes buscan a Jesús, encontrarán placer en Él a menudo cuando no lo esperan.
El Señor Jesús prepara el corazón de los pecadores para que sean su templo, por el
ministerio de su palabra y las convicciones de su Espíritu, y Él entra como el
Mensajero de paz y consuelo. Ningún hipócrita o formalista puede soportar su
doctrina o comparecer ante su tribunal. Cristo vino a distinguir entre los hombres, a
separar entre lo precioso y lo vil. Se sentará como un refinador.
Cristo, por su evangelio, purificará y reformará su Iglesia, y por su Espíritu
obrando con ella, regenerará y limpiará las almas. Quitará la escoria de ellas.
Apartará sus corrupciones que invalidan e inutilizan sus facultades. El creyente no
tiene que temer la prueba feroz de las tentaciones y aflicciones por la cual afina su
oro el Salvador. Él cuidará que no sea más fuerte ni más larga que lo necesario para
su bien.
La prueba terminará en forma muy diferente de la del impío. Cristo los hará
aceptos intercediendo por ellos. Donde no hay temor de Dios no se debe esperar
nada bueno. El mal persigue a los pecadores. Dios es inmutable. Aunque la sentencia
contra las malas obras no sea ejecutada pronto, será ejecutada; el Señor es tan
enemigo del pecado como siempre.
Todos nos podemos aplicar esto. Porque tenemos que ver con un Dios que no
cambia, es que no somos consumidos; porque sus misericordias no fallan.
Vv. 13—18. Entre los judíos de esta época, algunos descubrieron sencillamente
que eran hijos del maligno. El yugo de Cristo es liviano. Pero quienes obran el mal,
tientan a Dios con pecados presuntuosos. Juzgad las cosas como se manifestarán
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cuando llegue la condenación de los pecadores orgullosos para ser ejecutada. Los
que temieron al Señor, que hablaron buenamente, para preservar y fomentar el amor
mutuo, cuando el pecado así abundaba.
Ellos se hablaron unos a otros en el lenguaje de los que temen al Señor y piensan
en su nombre. Como las malas comunicaciones corrompen las mentes y los buenos
modales, así las buenas comunicaciones las confirman. Un libro de recordatorios fue
escrito ante Dios. Él cuidará que sus hijos no perezcan con los que no creen.
Ellos serán vasos de misericordia y de honra, cuando el resto sea hecho vasos de
ira y deshonra. Los santos son joyas de Dios; son caros para Él. Los preservará como
sus joyas, cuando la tierra sea quemada como escoria.
Quienes ahora reconocen a Dios como suyo, entonces Él los reconocerá suyos.
Nuestro deber es servir a Dios con la disposición de hijos; y Él no tendrá a sus hijos
entrenados en la ociosidad; ellos deben servirle con un principio de amor. Hasta los
hijos de Dios tienen necesidad de la misericordia que salva.
Todos son justos o injustos, los que sirven a Dios o los que no le sirven: todos van
al cielo o al infierno. A menudo nos engañamos con nuestras opiniones acerca de uno
y otro; pero en el tribunal de Cristo, se conocerá el carácter de cada hombre.
En cuanto a nosotros, tenemos que pensar entre cuales tendremos nuestra suerte;
y, en cuanto a los demás, nada debemos juzgar antes de tiempo. Pero al final todo el
mundo confesará que fueron sabios y felices solo quienes que sirvieron al Señor y
confiaron en Él.
CAPÍTULO
4
Vv. 1—3. Aquí hay una referencia a la primera y segunda venida de Cristo: Dios
ha fijado el día de ambas. Los que hacen el mal, los que no temen la ira de Dios, la
sentirán. Ciertamente esto debe aplicarse al día del juicio en que Cristo será revelado
en fuego llameante para ejecutar el juicio del orgulloso y de todos los que hacen el
mal. En ambos, Cristo es luz de regocijo para los que le sirven fielmente. Por el Sol de
Justicia entendemos a Jesucristo.
Por medio de Él los creyentes son justificado y santificados y, así, llevados a ver la
luz. Sus influencias hacen santo, gozoso y fructífero al pecador. Es aplicable a las
gracias y consolaciones del Espíritu Santo, llevadas a las almas de los hombres. Cristo
dio el Espíritu a los que son suyos para que brillen como la mañana; es lo que ellos
esperan, más que los que esperan la mañana. Cristo vino como el Sol a traer, no sólo
luz a un mundo oscuro, sino salud a un mundo enfermo.
Las almas aumentarán en conocimiento y fuerza espiritual. Su crecimiento es
como el de los terneros del establo, no como el de la flor del campo, que es esbelta y
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débil, y pronto se marchita. Los triunfos de los santos se deben, todos, a las victorias
de Dios; no es que ellos hagan esto, sino que es Dios quien lo hace por ellos.
He aquí, otro día llega, mucho más temible para todos los que hacen el mal que
cualquiera de antes. ¡Qué grande entonces la dicha del creyente, cuando vaya de la
oscuridad y miseria del mundo a regocijarse por siempre jamás en el Señor!
Vv. 4—6. Aquí hay una solemne conclusión, no sólo de esta profecía, sino del
Antiguo Testamento. La conciencia nos pide que recordemos la ley. Aunque no
tenemos profetas, no obstante, en la medida que tenemos Biblias, podemos
mantener nuestra comunión con Dios.
Que los demás se jacten en su razonamiento orgulloso, y lo llame iluminación, pero
mantengámonos nosotros cerca de esa palabra sagrada, por medio de la cual brilla
este Sol de Justicia en las almas de su pueblo. Ellos deben mantener la expectativa
fiel del evangelio de Cristo, y deben esperar el comienzo de este. Juan el Bautista
predicó arrepentimiento y reforma, como lo hizo Elías.
El volverse de las almas a Dios y a su deber, es el mejor preparativo de ellos para
el grande y temible día de Jehová. Juan predicará una doctrina que alcanzará los
corazones de los hombres, y obrará un cambio en ellos. Así, él preparará el camino
para el reino del cielo. La nación judía, por maldad, se abrió a la maldición. Dios
estaba listo para ocasionarles ruina, pero, una vez más, probará si se arrepienten y
vuelven a Él; por tanto, envió a Juan el Bautista para predicarles el arrepentimiento.
Que el creyente espere con paciencia su liberación y jubilosamente espere el gran
día cuando Cristo venga por segunda vez a completar nuestra salvación. Pero los que
no se vuelven al que los golpea con una vara, deben esperar ser golpeados con una
espada, con una maldición. Nadie puede tener la expectativa de escapar de la
maldición de la ley quebrantada de Dios, ni disfrutar la felicidad de su pueblo
escogido y redimido, a menos que sus corazones se vuelvan del pecado y del mundo
hacia Cristo y la santidad. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos
nosotros. Amén.
Publicado hace 11th May 2013 por LA IGLESIA BÍBLICA VISIBLE
Etiquetas: BÍBLIA DOCTRINA Y MENSAJE LA IGLESIA BÍBLICA VISIBLE
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